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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Desnutrición hospitalaria: grupos de soporte metabólico y nutricional]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Javeriana  ]]></institution>
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<kwd lng="en"><![CDATA[apoyo nutricional]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <center>     <p><font size="4" face="Verdana"> <b>Desnutrici&oacute;n hospitalaria: grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional    <br> </b>Segunda parte</font></p>     <p><font size="3" face="Verdana"> <b>Hospital malnutrition: metabolic and nutritional support groups</b></font>    <br> <font size="3" face="Verdana">Second part</font>     <p><font size="2" face="Verdana">Patricia Savino</font></p> </center><font size="2" face="Verdana">     <p>Licenciada en Nutrici&oacute;n y Diet&eacute;tica, Pontificia Universidad Javeriana, Bogot&aacute;, D.C., Colombia; Master of Business Administration in Health Care, Colorado Technical University, Colorado Springs, CO, USA</p>     <p><b>Correspondencia</b>: Patricia Savino, ND Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:patricia.savino@gmail.com">patricia.savino@gmail.com</a> Bogot&aacute;, D.C., Colombia</p>     <p>Fecha de recibido: 7 de junio de 2011. Fecha de aprobaci&oacute;n: 5 de agosto de 2011.</p> <hr size>     <p><b>Palabras clave</b>: apoyo nutricional; evaluaci&oacute;n nutricional; desnutrici&oacute;n; terapia nutricional; educaci&oacute;n alimentaria y nutricional.</p> <hr size>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>La alimentaci&oacute;n en el hospital </b></p>     <p>La alimentaci&oacute;n en el hospital juega un papel muy importante en la recuperaci&oacute;n del paciente. Infortunadamente, una adecuada alimentaci&oacute;n en el &aacute;mbito hospitalario se ve enfrentada a una serie de situaciones que dificultan que &eacute;ste sea un proceso exitoso; por ejemplo: las restricciones nutricionales de los pacientes hacen que los alimentos no sean apetitosos, la preparaci&oacute;n de las comidas para un gran volumen de personas no es f&aacute;cil, el presupuesto limitado dificulta la compra de ingredientes de primera calidad, la necesidad de instalaciones modernas que faciliten la preparaci&oacute;n adecuada de los alimentos y, finalmente, la disponibilidad para transportar los alimentos calientes y que le sean servidos de esta manera a los pacientes, no es f&aacute;cil de lograr.</p>     <p>Otra dificultad que se presenta, es aquella descrita por Butterworth <sup>31</sup> en 1974, quien con su escrito &ldquo;el esqueleto en el closet del hospital&rdquo; resalt&oacute; que la inanici&oacute;n de los pacientes es secundaria a la necesidad de practicar diferentes ex&aacute;menes diagn&oacute;sticos y se deb&iacute;a considerar como la causa iatrog&eacute;nica de la desnutrici&oacute;n hospitalaria. Sin embargo, existen m&uacute;ltiples indicaciones y justificaciones para mantener a los pacientes con &ldquo;nada por v&iacute;a oral&rdquo; durante tiempos prolongados y las causas contin&uacute;an siendo un misterio. Los pacientes con problemas gastrointestinales, por obvias razones, son los m&aacute;s afectados; primero, porque de base su enfermedad primaria les ha impedido cumplir con sus requisitos nutricionales y, en segundo lugar, cuando se encuentran hospitalizados tienen que ser sometidos a varios procedimientos diagn&oacute;sticos, permaneciendo m&aacute;s tiempo sin la alimentaci&oacute;n apropiada <sup>32</sup>.</p>     <p>La dieta l&iacute;quida clara es una de las m&aacute;s prescritas despu&eacute;s de una cirug&iacute;a, independientemente de si su administraci&oacute;n es precoz o retardada. La selecci&oacute;n de la misma carece de fundamento y ha sido muy poco estudiada. A pesar de que no existe estudio alguno que muestre el beneficio de las dietas l&iacute;quidas claras sobre una dieta corriente posoperatoria, se siguen prescribiendo 33-36. Existen beneficios importantes al comenzar con una dieta corriente; entre ellos est&aacute;n: un mayor aporte cal&oacute;rico y nutricional, menor p&eacute;rdida tanto de peso como de catabolismo proteico, menor tiempo de hospitalizaci&oacute;n y una mejor satisfacci&oacute;n del paciente. Se sabe que, inevitablemente, existe un porcentaje de pacientes que van a desarrollar una morbilidad gastrointestinal o un &iacute;leo prolongado, de manera independiente de la dieta ordenada <sup>33</sup>.</p>     <p>Kondrup <sup>37</sup> cuestiona situaciones b&aacute;sicas que suceden en los hospitales y cl&iacute;nicas, relacionadas con la alimentaci&oacute;n de los pacientes, las cuales no siempre se tienen en cuenta. La primera reflexi&oacute;n que sugiere es la relacionada con el significado de las comidas fuera del hospital. Todos sabemos el significado social que tienen las invitaciones a &ldquo;comer&rdquo;. Cuando alg&uacute;n miembro de la familia e, inclusive, nuestra mascota no come, nos mostramos seriamente preocupados. Pero, cuando un paciente llega al hospital, parece ser que a nivel mundial todos nos volvemos ciegos, sordos e indiferentes, pues a nadie le importa&hellip; Se da por hecho que los pacientes en los hospitales no comen porque la comida no es agradable y se acepta esta situaci&oacute;n como normal.</p>     <p>Seg&uacute;n Kondrup <sup>37</sup>, con base en Allison <sup>38</sup>, se establecen los pasos cr&iacute;ticos en la provisi&oacute;n de alimentos al paciente. La cadena se muestra como un ciclo, el cual requiere un gran esfuerzo en todas sus etapas para que se cumpla el objetivo. Una parte clave est&aacute; en la ejecuci&oacute;n de la tamizaci&oacute;n nutricional que contribuye a identificar los pacientes con riesgo nutricional. Se requiere de una supervisi&oacute;n continua documentada en forma apropiada, para asegurarse de que el paciente reciba y consuma las cantidades indicadas de alimentos.</p>     <p>Una vez que se tienen detectados los pacientes con riesgo nutricional, se les hace un seguimiento continuo, para establecer su ingesti&oacute;n alimentaria; se les ofrece el men&uacute; del hospital, pero se tienen en cuenta los alimentos que les gusta y aqu&eacute;llos que no, para excluirlos del men&uacute;. En caso de que el paciente empiece a dejar de comer, entonces se le ofrece una comida estilo buf&eacute;, para que seleccione sus alimentos de acuerdo con lo que le apetece ese d&iacute;a. Obviamente, se mantienen todos los principios para que la comida sea atractiva, por ejemplo, que est&eacute; caliente, que sea visualmente agradable y que exista variedad. Un aspecto limitante es tener una variedad de recetas agradables para los pacientes, un horario flexible para la administraci&oacute;n de las diferentes comidas y un servicio de alimentos con gente que tenga unas buenas habilidades culinarias, para que la comida sea apetitosa y variada. Esta cadena de alimentaci&oacute;n ha sido adaptada por Iff <sup>39</sup>, con el objeto de enfatizar las etapas en la provisi&oacute;n de alimentos, las cuales deben ser adecuadas, principiando por la tamizaci&oacute;n, continuando con la planeaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de men&uacute;s, y finalmente, haci&eacute;ndoselo llegar al paciente (<a href="#figura1">figura 1</a>).</p>     <p>    <center><a name="figura1"></a>    <br> <img src="img/revistas/rcci/v27n2/v27n2a7f1.gif"></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es necesario que los hospitales establezcan equipos multidisciplinarios de direcci&oacute;n en nutrici&oacute;n, incluyendo el grupo de nutrici&oacute;n cl&iacute;nica, con el objeto de supervisar todos los aspectos del cuidado nutricional, comenzando desde el servicio de alimentos hasta la nutrici&oacute;n artificial. Cualquier falla en la cadena de servicios genera una interrupci&oacute;n en el sistema de administraci&oacute;n de la nutrici&oacute;n y estas son generadas por la programaci&oacute;n de procedimientos, revistas cl&iacute;nicas, tratamientos, etc. Cuando el paciente no come, tal como se ha mencionado anteriormente, el estado nutricional sufre un impacto negativo y, adem&aacute;s, se incrementa el desperdicio de alimentos, el cual ha llegado a ser hasta de 67% en los hospitales <sup>40</sup>. Adem&aacute;s, es importante hacer controles peri&oacute;dicos de calidad, con el fin de mantener los est&aacute;ndares propuestos y mantener el nivel.</p>     <p>El hospital donde trabaja Kondrup tiene 1.500 camas, por lo que este programa no es nada despreciable. Su tesis sobre el costo de la implementaci&oacute;n de un programa como estos, se ha basado en que el gasto que se hace en un servicio de alimentos es considerable y el desperdicio de alimentos es a&uacute;n mayor. Cuando, por diferentes razones los pacientes no comen, como consecuencia se desnutren y requieren soporte nutricional, lo que implica un gasto y un cuidado mayores. Algunas veces las complicaciones de la desnutrici&oacute;n los pueden llevar a falta de cicatrizaci&oacute;n de sus heridas, infecciones y complicaciones, que pueden incrementar el tiempo de hospitalizaci&oacute;n o, a&uacute;n m&aacute;s grave, causar su deceso <sup>41-45</sup>.</p>     <p>El cuidado nutricional es una parte fundamental del tratamiento cl&iacute;nico integral del paciente. El objetivo principal en cualquier paciente que est&eacute; recibiendo un tratamiento nutricional, debe ser mejorar la calidad de vida mientras que tambi&eacute;n se cumple con el suministro de sus requisitos nutricionales. La &uacute;nica manera de lograr esto es mediante la excelencia en la prestaci&oacute;n del servicio y mediante un equipo multidisciplinario. Esto se logra m&aacute;s f&aacute;cilmente cuando la gerencia hospitalaria se encuentra involucrada y convencida de dicha estrategia <sup>46</sup>.</p>     <p>En la <a href="#figura2">figura 2</a> se puede observar uno de los planteamientos que considera la nutrici&oacute;n como una intervenci&oacute;n continua, en la que varios profesionales tienen diferentes papeles en tiempos distintos. La base de la pir&aacute;mide es la alimentaci&oacute;n normal del hospital y el extremo opuesto es la nutrici&oacute;n parenteral <sup>47</sup>. Entonces, teniendo en cuenta esta prioridad del tratamiento nutricional, se debe trabajar inicialmente sobre el mayor n&uacute;mero de pacientes bajo dos aspectos nutricionales fundamentales. El primero es la provisi&oacute;n de alimentos del paciente hospitalizado y el segundo es la tamizaci&oacute;n nutricional de todos los pacientes que ingresan a la instituci&oacute;n.</p>     <p>    <center><a name="figura2"></a>    <br> <img src="img/revistas/rcci/v27n2/v27n2a7f2.gif"></center></p>     <p>Con respecto a la provisi&oacute;n de alimentos, Barton, et al. <sup>48</sup>, hicieron un estudio en un hospital universitario con 1.200 camas, con el objetivo de investigar la causa de la continua p&eacute;rdida de peso en los pacientes hospitalizados. La investigaci&oacute;n se llev&oacute; a cabo en una sala de cuatro especialidades durante un periodo de 28 d&iacute;as, donde se cuantificaron todos los alimentos administrados y descartados. Se calcul&oacute; el promedio de ingesti&oacute;n diaria y se confront&oacute; con los requisitos diarios. Como resultado, se obtuvo que el &ldquo;men&uacute; planeado&rdquo; por el hospital prove&iacute;a 2.438 kcal/d&iacute;a y 67 g de prote&iacute;na, lo cual obviamente cumple con los requisitos individuales del paciente. Sin embargo, la cantidad de comida desperdiciada era mayor del 40%, resultando que el d&eacute;ficit nutricional tanto proteico como cal&oacute;rico era alrededor de 20 %. Se identificaron dos fuentes principales de alimentos desperdiciados: una denominada &ldquo;desperdicios en el plato del paciente&rdquo;, en la que el paciente recibe sus alimentos y por diferentes razones no termina de com&eacute;rselos, y la segunda, &ldquo;desperdicios de bandeja&rdquo;, en la que &eacute;sta regresa completa, lo cual puede suceder porque al paciente se le dio de alta, fue transferido a otro lugar, o le fue cambiado el tipo de dieta a &ldquo;nada por v&iacute;a oral&rdquo;. El costo por a&ntilde;o de los alimentos desperdiciados, para estas cuatro especialidades, se estim&oacute; en &pound;139,655 por a&ntilde;o (en un total de 25 salas); cuando se extrapola al total de pacientes adultos, la cifra asciende a &pound;229,034 por a&ntilde;o.</p>     <p>Otros estudios, como el de Edwards <sup>40</sup> y el de Eastwood <sup>49</sup>, han dado resultados similares. Por ejemplo, este &uacute;ltimo autor menciona que entre 11 y 27 % de todas las comidas se perdieron completamente durante un periodo de dos semanas en un hospital de Escocia. Se puede ver, en este caso concretamente, que la teor&iacute;a se distancia mucho de la realidad.</p>     <p>Aunque los c&aacute;lculos de los requisitos nutricionales est&aacute;n de acuerdo con las necesidades de los pacientes, existen diversas razones que influyen negativamente para que esto se cumpla, por ejemplo: la inapetencia que se presenta por la enfermedad; los horarios estrictos y limitantes, y las diferentes horas a las que el individuo est&aacute; acostumbrado a comer; la diferencia con los alimentos consumidos en su casa; la programaci&oacute;n de los diferentes procedimientos hospitalarios y la limitaci&oacute;n de alimentos o productos para poder suplementar las deficiencias de la ingesti&oacute;n; todo esto genera una p&eacute;rdida de peso importante y no deseada para los pacientes hospitalizados. Una manera de contrarrestar esta situaci&oacute;n es mediante el ofrecimiento de comida de tipo buf&eacute; para los pacientes clasificados con riesgo nutricional, en quienes el objetivo debe ser suministrarles la alimentaci&oacute;n correcta en las tres comidas principales y, m&aacute;s a&uacute;n, incrementar el consumo con los suplementoa, principalmente en los refrigerios <sup>50</sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de Mahoney <sup>51</sup> encontr&oacute; que existen datos que sugieren que un sistema de alimentaci&oacute;n personalizada en el hospital tiene la propiedad de mejorar la ingesti&oacute;n proteico-cal&oacute;rica y la satisfacci&oacute;n del paciente. Este sistema personalizado lleva, tambi&eacute;n, a reducir el nivel de desperdicio, lo que implica que el paciente mejore su estado nutricional; debe implementarse para grupos de pacientes seleccionados a quienes se les considera en una situaci&oacute;n nutricional cr&iacute;tica, grupos que resultan despu&eacute;s de practicar la tamizaci&oacute;n nutricional. El resto de los pacientes puede someterse a la alimentaci&oacute;n tradicional hospitalaria.</p>     <p>Sin embargo, es necesario hacer m&aacute;s estudios de costos que permitan establecer las ventajas relativas de la implementaci&oacute;n de este proyecto de alimentaci&oacute;n individualizada en el hospital. En el estudio reci&eacute;n publicado de Thibault, et al. <sup>52</sup>, despu&eacute;s de 10 a&ntilde;os de haber implementado conjuntamente con la administraci&oacute;n del hospital, una serie de estrategias, que incluyeron la declaraci&oacute;n de los derechos de los pacientes a alimentarse, la aplicaci&oacute;n de recomendaciones para mejorar los alimentos, la selecci&oacute;n del men&uacute; por parte de los pacientes, la ampliaci&oacute;n en los cambios en el horario de servida de comidas, la duraci&oacute;n de la cocci&oacute;n y la disminuci&oacute;n del empleo de dietas restrictivas, no se logr&oacute; un cambio significativo en la proporci&oacute;n de pacientes que alcanzaban sus recomendaciones nutricionales (69 % Vs. 70 %). Algunas razones que pueden explicar estos resultados son la diferencia en el &iacute;ndice de masa corporal (IMC) entre el a&ntilde;o 1999 y el 2008, y la aceptaci&oacute;n de alimentos en subgrupos de pacientes (psiqui&aacute;tricos). Las recomendaciones de Thibault, et al. <sup>52</sup>, son: el empleo de suplementos orales de manera temprana y agresiva, lo cual se asocia con un menor riesgo de subalimentaci&oacute;n en los pacientes hospitalizados, y la implementaci&oacute;n de campa&ntilde;as educativas y de informaci&oacute;n al personal del hospital para mejorar la administraci&oacute;n de prote&iacute;nas y calor&iacute;as al paciente hospitalizado.</p>     <p><b>Tamizaci&oacute;n nutricional </b></p>     <p>El fundamento de cualquier plan de soporte nutricional es la identificaci&oacute;n de los pacientes en riesgo. Las investigaciones han demostrado que entre 15 y 60 % de los pacientes que se hospitalizan se encuentran desnutridos y, entre ellos, la mitad lo est&aacute;n gravemente. Adem&aacute;s, se sabe que la malnutrici&oacute;n est&aacute; asociada a incremento de complicaciones, tiempo m&aacute;s prolongado de estancia hospitalaria y recuperaci&oacute;n tard&iacute;a. Infortunadamente, la malnutrici&oacute;n pasa desapercibida debido a que pocos hospitales tienen una pol&iacute;tica adecuada de tratamiento nutricional o sistemas de tamizaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n, desde el momento de ingreso del paciente.</p>     <p>Allison <sup>53</sup> refiere que los estudios de McWhirter y Pennignton <sup>54</sup> encontraron que la mayor&iacute;a de los pacientes contin&uacute;an perdiendo peso cuando ingresan al hospital, pero aquellos pocos que son atendidos por el grupo de soporte metab&oacute;lico y nutricional, presentan un incremento de peso equivalente a 7%. En este mismo estudio <sup>54</sup>, a s&oacute;lo 23% de los pacientes los hab&iacute;an pesado al ingreso al hospital y en menos de 50% de los casos exist&iacute;a alguna informaci&oacute;n sobre el cambio de apetito o de peso.</p>     <p>Los europeos manifiestan que la incidencia de desnutrici&oacute;n en su continente es menor de 5%, pero se incrementa en la poblaci&oacute;n anciana o en aquellos que presentan alg&uacute;n tipo de enfermedad. Particularmente en Inglaterra, cuando los pacientes ten&iacute;an un &iacute;ndice de masa corporal menor de 20 o mayor de 30, exist&iacute;a un aumento en el n&uacute;mero de veces que acud&iacute;an a la consulta m&eacute;dica, aumentando el consumo de los recursos de salud; esta situaci&oacute;n podr&iacute;a prevenirse con la implementaci&oacute;n de planes nutricionales adecuados.</p>     <p>La determinaci&oacute;n del estado nutricional al ingreso del hospital es una necesidad para cuantificar el riesgo que presenta el paciente. En la &uacute;ltima decada, los l&iacute;deres de la European Society for Clinical Nutrition and Metabolism (ESPEN) han promovido la tamizaci&oacute;n nutricional en los hospitales <sup>55,56</sup>. No obstante, no existe un acuerdo sobre cu&aacute;l es el mejor m&eacute;todo de tamizaci&oacute;n nutricional para determinar en forma r&aacute;pida el estado nutricional de los pacientes y definir cuales est&aacute;n en riesgo, para establecer un programa nutricional.</p>     <p>Allison <sup>57</sup> recomienda una tamizaci&oacute;n desarrollada por Lennard-Jones, la cual es muy sencilla y puede ser realizada por cualquiera de los miembros del equipo de salud. Consta de cuatro preguntas:</p>     <p>1. &iquest;Ha perdido peso recientemente en forma involuntaria?    <br> 2. &iquest;Ha estado comiendo menos de lo que come usualmente?     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 3. &iquest;Cu&aacute;l es su peso normal?     <br> 4. &iquest;Cu&aacute;l es su talla?</p>     <p>A los pacientes con un resultado positivo para desnutrici&oacute;n, se les debe implementar un programa de tratamiento nutricional basado en una evaluaci&oacute;n nutricional completa y determinando la forma m&aacute;s apropiada de soporte nutricional, ya sea con alimentaci&oacute;n normal, administraci&oacute;n de suplementos, cambios en la consistencia de los mismos o administraci&oacute;n de alimentaci&oacute;n artificial. Este proceso permite, tambi&eacute;n, identificar a los pacientes que presenten obesidad, enfermedad coronaria o diabetes. Este grupo tambi&eacute;n se beneficiar&iacute;a con la implementaci&oacute;n de una alimentaci&oacute;n saludable o con restricciones cal&oacute;ricas.</p>     <p>Los instrumentos de tamizaci&oacute;n recomendados por ESPEN son: el <i>Malnutrition Universal Screening Tool </i>(MUST) y el <i>Nutritional Risk Screening</i> 2002 (NRS).</p>     <p>El MUST es un instrumento de trabajo que tiene por objeto identificar pacientes adultos que se encuentren en riesgo de desnutrici&oacute;n, desnutridos u obesos 58. El MUST fue desarrollado por el <i>Malnutrition Advisory Group</i> y apoyado por la<i> British Dietetic Association</i> y la <i>Registered Nursing Home Association</i>.</p>     <p>Los cinco pasos que emplea el MUST son: </p>     <p>1. Medir la talla y establecer el peso del paciente, con el objetivo de obtener el &iacute;ndice de masa corporal.     <br> 2. Establecer el porcentaje de p&eacute;rdida involuntaria de peso y determinar el puntaje de acuerdo con las tablas espec&iacute;ficas.     <br> 3. Establecer si tiene una enfermedad aguda y determinar el puntaje.     <br> 4. Sumar el puntaje de los pasos 1, 2 y 3, con el objeto de obtener el riesgo de desnutrici&oacute;n.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 5. Utilizar las gu&iacute;as de manejo o las pol&iacute;ticas locales, con el objeto de desarrollar un plan de tratamiento nutricional.</p>     <p>El MUST se ha documentado como un m&eacute;todo de tamizaci&oacute;n confiable. Inicialmente se emple&oacute; en la comunidad, pero se ha extendido a otros establecimientos de salud, como son los hospitales, donde se ha visto que su validez concuerda con otros m&eacute;todos de evaluaci&oacute;n nutricional y de predicci&oacute;n, como lo son el tiempo de estancia hospitalaria, la mortalidad en pacientes ancianos y el alta en pacientes ortop&eacute;dicos. Sin embargo, para que el MUST sea efectivo como herramienta que se utiliza inicialmente para incrementar el estado de alerta del riesgo nutricional, es necesario que exista un equipo multidisciplinario para que los pacientes tengan el seguimiento y el tratamiento indicados seg&uacute;n sus condiciones <sup>59</sup>. En la <a href="#tabla2">tabla 2</a> se encuentran los par&aacute;metros del MUST.</p>     <p>    <center><a name="tabla2"></a>    <br> <img src="img/revistas/rcci/v27n2/v27n2a7t2.gif"></center></p>     <p>El <i>Nutritional Risk Screening </i>2002 (NRS-2002) se basa en una interpretaci&oacute;n de estudios cl&iacute;nicos aleatorios y tiene como prop&oacute;sito detectar la desnutrici&oacute;n hospitalaria o el riesgo de desarrollarla. Este instrumento de evaluaci&oacute;n contiene algunos de los componentes del MUST, pero agrega un puntaje por la gravedad de la enfermedad como reflejo del incremento de los requisitos nutricionales.</p>     <p>El NRS-2002 consta de dos secciones. La inicial contiene cuatro preguntas; si alguna de estas preguntas es contestada en forma afirmativa, se pasa a la tamizaci&oacute;n final, en la cual se investiga en forma m&aacute;s detallada el paciente (tablas <a href="#tabla3">3</a> y <a href="img/revistas/rcci/v27n2/v27n2a7t4.gif" target="_blank">4</a>). El riesgo nutricional se establece seg&uacute;n el estado nutricional actual y el riesgo de deterioro del mismo debido al incremento en los requisitos causados por el estr&eacute;s metab&oacute;lico de las condiciones cl&iacute;nicas.</p>     <p>    <center><a name="tabla3"></a>    <br> <img src="img/revistas/rcci/v27n2/v27n2a7t3.gif"></center></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un plan de tratamiento nutricional se encuentra indicado en aquellos pacientes en quienes se encuentre, seg&uacute;n el NRS-2002, que est&aacute;n:</p>     <p>&bull; gravemente desnutridos (puntaje de 3),     <br> &bull; gravemente enfermos (puntaje de 3),     <br> &bull; moderadamente desnutridos m&aacute;s ligeramente enfermos (puntaje 2+1), o    <br> &bull; ligeramente desnutridos m&aacute;s moderadamente enfermos (puntaje 1+2).</p>     <p> Los puntajes para calificar la gravedad de la enfermedad en el NRS 2002, son los siguientes:</p>     <p> &bull; Puntaje 1: pacientes con enfermedades cr&oacute;nicas, admitidos en el hospital debido a que presentan complicaciones. El paciente se encuentra d&eacute;bil pero no est&aacute; en cama. </p>     <p>Los requisitos proteicos se incrementan, pero en la mayor&iacute;a de los casos, pueden ser administrados por dieta oral o suplementos. </p>     <p>&bull; Puntaje 2: pacientes confinados a la cama debido a enfermedad, por ejemplo, cirug&iacute;a abdominal. Los requisitos de prote&iacute;nas se encuentran substancialmente incrementados, pero a&uacute;n se pueden cubrir, aunque se requiere alimentaci&oacute;n artificial en la mayor&iacute;a de los casos.    <br> &bull; Puntaje 3: pacientes que se encuentran en la unidad de cuidado intensivo, con asistencia respiratoria mec&aacute;nica, etc. El requisito de prote&iacute;na est&aacute; incrementado y no puede ser cubierto aunque se suministre alimentaci&oacute;n artificial. Sin embargo, el catabolismo proteico y las p&eacute;rdidas de nitr&oacute;geno pueden ser atenuadas en forma significativa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otro de los m&eacute;todos usados actualmente en valoraci&oacute;n nutricional, es la evaluaci&oacute;n nutricional subjetiva (<i>Subjective Global Assessment</i>, SGA), descrita por Detsky <sup>60</sup>.</p>     <p>La <i>American Society for Parenteral and Enteral Nutrition</i> (ASPEN) ha sugerido el empleo de dicha evaluaci&oacute;n, m&eacute;todo que clasifica los pacientes en forma subjetiva con base en la informaci&oacute;n obtenida a partir de la historia y el examen f&iacute;sico. Sin embargo, por ser m&aacute;s compleja y menos focalizada, esta herramienta toma m&aacute;s tiempo y requiere m&aacute;s experiencia por parte del entrevistador, por lo que no se recomienda para una tamizaci&oacute;n r&aacute;pida 58. No obstante, queda claro que es fundamental establecer en todas las &aacute;reas de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, una cultura de alerta o sensibilidad nutricional.</p>     <p><b>Situaci&oacute;n de los grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional en Brasil</b></p>     <p>Bottoni, et al. <sup>61</sup>, publicaron un trabajo realizado por un grupo de investigadores brasileros sobre el impacto de los grupos de soporte nutricional, en hospitales en S&atilde;o Paulo y su &aacute;rea metropolitana. Se evaluaron 119 hospitales, 84 en la ciudad y 35 en ciudades perif&eacute;ricas, sin encontrarse diferencias estad&iacute;sticamente significativas entre los hospitales. Algunos de los hallazgos fueron los siguientes:</p>     <p>&bull; Las instituciones filantr&oacute;picas ten&iacute;an con mayor frecuencia grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional.     <br> &bull; Los grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional estaban por debajo del requisito establecido por la ley en el Brasil.     <br> &bull; Los grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional eran m&aacute;s frecuentes en hospitales grandes y medianos.     <br> &bull; El suministro del equipo y material, era m&aacute;s adecuado cuando no era costeado por el Estado.     <br> &bull; La implementaci&oacute;n de la nutrici&oacute;n ent&eacute;rica y parenteral era mejor en hospitales privados.    <br> &bull; Los hospitales privados ofrecen mejores condiciones de crecimiento profesional para los integrantes del grupo de soporte.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Soporte nutricional en Europa </b></p>     <p>En 1999, el Consejo Europeo <sup>62</sup> decidi&oacute; recolectar informaci&oacute;n sobre los programas nutricionales existentes en los hospitales. Reuni&oacute; 12 expertos con el objeto de revisar las pr&aacute;cticas con respecto al suministro de alimentos, resaltar las deficiencias y proponer recomendaciones para mejorar el cuidado y el soporte nutricional de los pacientes hospitalizados. Los pa&iacute;ses encuestados fueron: Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Holanda, Portugal, Noruega, Eslovenia, Suecia, Suiza y Reino Unido.</p>     <p>Los resultados se pueden dividir en las siguientes seis categor&iacute;as.</p>     <p>1. <i>Alimentaci&oacute;n hospitalaria</i>. En todos los pa&iacute;ses la dieta m&aacute;s usada pertenec&iacute;a al men&uacute; general, con un contenido proteico de 15 a 20 %, y el de grasas variaba entre 30 y 40 %. A pesar de que exist&iacute;a la recomendaci&oacute;n de seis comidas por d&iacute;a, en los hospitales de algunos de los pa&iacute;ses europeos, se serv&iacute;an tres comidas por d&iacute;a. La hora de la comida, por lo general, era inflexible y muy pobremente adaptada a los h&aacute;bitos de los pacientes. Pueden existir periodos muy largos, hasta de 12 horas, como es el caso del espacio entre la cena y el desayuno, y espacios cortos, entre otros periodos.</p>     <p>2. <i>Evaluaci&oacute;n y tamizaci&oacute;n de riesgo nutricional</i>. En la pr&aacute;ctica, la tamizaci&oacute;n o la evaluaci&oacute;n nutricional no se hace al ingreso del paciente o durante la hospitalizaci&oacute;n. La raz&oacute;n aducida es la falta de tiempo, de instrucciones y de conocimiento. En el caso de practicarse, lo m&aacute;s com&uacute;n es que se haga con el peso corporal, la estimaci&oacute;n de la p&eacute;rdida de peso y el &iacute;ndice de masa corporal. En algunos pa&iacute;ses se hacen ex&aacute;menes de laboratorio.</p>     <p>3.<i> Soporte nutricional</i>. El uso de soporte nutricional para pacientes desnutridos o con riesgo nutricional, es escaso, inconsistente o s&oacute;lo se hace en pacientes gravemente desnutridos. Los impedimentos para hacer soporte nutricional son la falta de conocimiento y de gu&iacute;as, y los costos de los suplementos alimenticios y del soporte nutricional.</p>     <p>4. <i>Grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional y comit&eacute;s directivos de nutrici&oacute;n</i>. Los comit&eacute;s directivos de nutrici&oacute;n son pr&aacute;cticamente inexistentes en la mayor&iacute;a de los hospitales. Se encuentran solamente en los hospitales grandes. En la mitad de los hospitales encuestados, no ten&iacute;an informaci&oacute;n de los grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional. Solamente en 10 a 50 % de los restantes, exist&iacute;an grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional.</p>     <p>5. <i>Asesor&iacute;a nutricional</i>. La prevalencia de asesor&iacute;a nutricional var&iacute;a debido a la falta de conocimiento en nutrici&oacute;n general, como tambi&eacute;n de nutricionistas cl&iacute;nicas.</p>     <p>6. <i>Responsabilidades</i>. Algunos pa&iacute;ses, como Finlandia, Noruega, Suecia y el Reino Unido, tienen recomendaciones oficiales sobre las responsabilidades, deberes y objetivos tanto del cuidado cl&iacute;nico nutricional como del servicio de alimentos. En la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses, la educaci&oacute;n a los m&eacute;dicos a nivel de pregrado y posgrado es muy pobre. &Eacute;ste es el mismo caso de las enfermeras, las cuales tampoco se encuentran capacitadas para identificar pacientes en riesgo, para implementar planes de nutrici&oacute;n y evaluar el efecto del soporte nutricional. Con respecto al equipo del servicio de alimentos, carece de formaci&oacute;n nutricional cl&iacute;nica y tampoco tienen la preparaci&oacute;n adecuada para el manejo de pacientes desnutridos. La otra situaci&oacute;n que se vio es que la mayor parte del personal que est&aacute; en contacto directo con el paciente y en relaci&oacute;n con su comida, son las personas de nivel dom&eacute;stico, que son quienes tienen el menor nivel de educaci&oacute;n.</p>     <p>El estudio concluye diciendo que en la mayor&iacute;a de los hospitales europeos, los pacientes pasan varios d&iacute;as sin comer. Una causa muy importante del d&eacute;ficit de cuidado nutricional en el paciente hospitalizado, es la falta de educaci&oacute;n y entrenamiento a todo nivel; se requieren programas de educaci&oacute;n continua, para todo el grupo que se encuentre relacionado con el cuidado nutricional. Adem&aacute;s, existe una discrepancia entre el mismo equipo de salud, acerca de qui&eacute;n debe ser el responsable del soporte nutricional.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Finalmente, la composici&oacute;n y la frecuencia con las que se administra la alimentaci&oacute;n en los hospitales, son inapropiadas para la mayor&iacute;a de los pacientes, que presentan reducci&oacute;n del apetito. Es muy importante que se asignen responsabilidades sobre las funciones de cada quien en el hospital. Esto quiere decir que se deben tener est&aacute;ndares de cuidado nutricional, tamizaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n nutricional, como tambi&eacute;n protocolos de seguimiento y control.</p>     <p><b>Grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional en Colombia</b></p>     <p>La Asociaci&oacute;n Colombiana de Nutrici&oacute;n Cl&iacute;nica ha mantenido el esfuerzo para incentivar los grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional en el pa&iacute;s. Al igual que en otros pa&iacute;ses, ha sido dif&iacute;cil crear la iniciativa en los hospitales y cl&iacute;nicas, y mantenerlos funcionando.</p>     <p>Seg&uacute;n la investigaci&oacute;n de Villa <sup>63</sup>, existen en Colombia 41 grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional, de los cuales, 20 se encuentran en Bogot&aacute;, 6 en Cali, 3 en Medell&iacute;n, 3 en Barranquilla y 2 en otras ciudades. Muchos de ellos no est&aacute;n constituidos por todos los miembros reglamentarios de un grupo de soporte metab&oacute;lico y nutricional, sino por dos o tres profesionales del equipo de salud. En la mayor&iacute;a de los casos (82,9 %), el m&eacute;dico especialista es el coordinador del grupo. Se ha encontrado mucha resistencia por parte de los directivos de los hospitales, quienes aducen los costos como la primera causa de rechazo. Al igual que sucede en Brasil, cuando los grupos se encuentran en cl&iacute;nicas privadas, generalmente funcionan con m&aacute;s facilidad y con mayores recursos. Es fundamental continuar con la educaci&oacute;n sobre las ventajas que genera el soporte nutricional y generar informaci&oacute;n producto de la investigaci&oacute;n, para present&aacute;rsela a las directivas de las instituciones, con el objeto de lograr su inter&eacute;s, aprobaci&oacute;n y mantenimiento de los grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional.</p>     <p><b>Reducci&oacute;n de costos</b></p>     <p>Mucho se ha hablado de la reducci&oacute;n de costos debida a la implementaci&oacute;n del soporte nutricional. En la revisi&oacute;n de la literatura cient&iacute;fica, en el trabajo de Ochoa, publicado en el 2000 <sup>9</sup>, se evaluaba la hip&oacute;tesis de que los grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional mejoraban el cuidado del paciente mientras que reduc&iacute;an los costos y que, por lo tanto, deber&iacute;an mantenerse por un periodo largo.</p>     <p>Los resultados mostraron un cambio importante en la v&iacute;a de administraci&oacute;n de nutrientes cuando se instituy&oacute; el grupo de soporte metab&oacute;lico y nutricional. Esto coincidi&oacute; con el incremento de m&eacute;dicos conscientes de que la v&iacute;a ent&eacute;rica para la administraci&oacute;n de nutrientes pod&iacute;a seleccionarse en la mayor&iacute;a de los pacientes, evitando o aboliendo el uso indiscriminado de nutrici&oacute;n parenteral total. En el primer a&ntilde;o de creados los grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional, la tendencia inicial fue 46 % de reducci&oacute;n (p&lt;0,001) de la nutrici&oacute;n parenteral total, la cual se mantuvo a trav&eacute;s de los a&ntilde;os (78,6 % en 1999; p&lt;0,001). El empleo de nutrici&oacute;n ent&eacute;rica se increment&oacute; proporcionalmente. La reducci&oacute;n del desperdicio de nutrici&oacute;n parenteral pas&oacute; de 493 bolsas en 1991, a 34 bolsas en 1999. El cumplimiento de las &oacute;rdenes de nutrici&oacute;n emitidas por el grupo de soporte pas&oacute; de 50 % en 1991 a 90 % en 1999. El costo anual de la nutrici&oacute;n parenteral total era de US$ 513.246,00 y pas&oacute; a ser de US$ 195.176,00 en 1999. En el art&iacute;culo se concluye que los grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional brindan una intervenci&oacute;n y una vigilancia constante sobre la apropiada v&iacute;a de administraci&oacute;n y el uso adecuado del soporte nutricional, y reducen el desperdicio de los productos e implementos que se utilizan.</p>     <p><b>D&iacute;a de la nutrici&oacute;n en Europa (Nutrition Day)</b></p>     <p>El objetivo del proyecto es evaluar la malnutrici&oacute;n en los hospitales, tratando de generar una conciencia sobre el problema de la desnutrici&oacute;n y ver la manera de implementar mejoras a nivel hospitalario. En los hospitales europeos, la incidencia de desnutrici&oacute;n se encuentra entre 15 y 40 % en los pacientes hospitaliozados y se sabe que tienen un pron&oacute;stico menos favorable y mayor morbilidad que el promedio de la poblaci&oacute;n hospitalaria.</p>     <p>En el 2003, el Consejo de Europa emiti&oacute; una resoluci&oacute;n que tocaba el tema, la cual fue apoyada por 18 de los miembros del Estado, creando el Nutrition Day <sup>64</sup>, el cual genera una plataforma para la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica de este comunicado pol&iacute;tico. La metodolog&iacute;a se basa en un estudio seccional auditado, implementado en un d&iacute;a espec&iacute;fico durante tres a&ntilde;os consecutivos. La recolecci&oacute;n de la informaci&oacute;n consiste en cuatro partes:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&bull; organizaci&oacute;n y estructura del &ldquo;piso&rdquo;;    <br> &bull; preguntas sobre los pacientes en el piso (ala) incluyendo sus resultados (una l&iacute;nea por paciente);     <br> &bull; preguntas sobre cada paciente, tales como peso, morbilidad y contactos sociales, y    <br> &bull; preguntas sobre la ingesti&oacute;n nutricional actual durante el Nutrition Day.</p>     <p>La informaci&oacute;n recolectada se transfiere en forma an&oacute;nima al centro coordinador; posteriormente, se comparte con todas las unidades participantes, como parte de la retroalimentaci&oacute;n.</p>     <p>En Colombia, se llev&oacute; a cabo el primer Nutrition Day el 27 de octubre de 2010, en siete hospitales de Bogot&aacute;, en los Servicios de Cirug&iacute;a y Medicina Interna. El tipo de estudio es observacional, transversal y multic&eacute;ntrico, de un d&iacute;a. Est&aacute; liderado por la Asociaci&oacute;n Colombiana de Nutrici&oacute;n Cl&iacute;nica y bajo la responsabilidad de C. Carvajal (comunicaci&oacute;n personal, 23 de mayo de 2011). Los resultados se dieron a conocer en junio del 2011. La Asociaci&oacute;n est&aacute; programando un Nutrition Day, nuevamente, para el 2011.</p>     <p><b>Conclusi&oacute;n</b></p>     <p>Si bien es cierto que el n&uacute;mero de grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional es limitado tanto en Colombia como en otros pa&iacute;ses, los hospitales que cuentan con ellos, logran beneficios para los pacientes y para s&iacute; mismos.</p>     <p>El delinear objetivos claros, atacando el problema nutricional tempranamente y de una manera multidisciplinaria, mejora los resultados en el alta de los pacientes. Los esfuerzos comienzan con evaluar y mejorar la alimentaci&oacute;n normal, tratando de disminuir la p&eacute;rdida millonaria generada por el desperdicio de alimentos; contin&uacute;an con la implementaci&oacute;n de tamizaciones para hacerle seguimiento temprano al estado nutricional de los pacientes, y finalizan con una selecci&oacute;n adecuada de un tratamiento nutricional.</p>     <p>Por estas razones, iniciativas como el Nutrition Day, adem&aacute;s de proveer informaci&oacute;n importante, generan consciencia sobre el tratamiento nutricional. Un pa&iacute;s como el nuestro debe aprender de la experiencia de los dem&aacute;s y capitalizar los beneficios de los grupos de soporte metab&oacute;lico y nutricional existentes Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>1. Butterworth C. The skeleton in the hospital closet. Nutrition Today. 1974;9:4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S2011-7582201200020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>32. Lamb S, Close A, Bonnin C, Ferrie S. 'Nil by mouth'. Are we starving our patients? e-ASPEN 2010;5:e90-2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S2011-7582201200020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>33. Warren J, Bhalla V, Cresci G. Postoperative diet advancement: Surgical dogma Vs. evidence-based medicine. Nutr Clin Pract 2011;26:115-25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S2011-7582201200020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 34. Jeffery k, Harkins B, Cresci G, Martindale R. The clear liquid diet is no longer a necessity in the routine postoperative management of surgical patients. Am Surg. 1996;62:167-70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S2011-7582201200020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>35. Shrikhande S, Shetty G, Singh K, Ingle S. Is early feeding after major gastrointestinal surgery a fashion or an advance? Evidence-based review of literature. J Cancer Res Ther. 2009;5:232-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S2011-7582201200020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>36. Franklin G, McClave S, Hurt R, Lowen C, Stout A, Stogner L, et al. Physicians delivered malnutrition. Why do patients receive nothing by mouth or a clear liquid diet in a universal hospital setting? J Parent Enter Nutr. 2011;18:333-42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S2011-7582201200020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>37. Kondrup J. Can food intake in hospitals be improved? Clinical Nutrition. 2001;20:153-60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S2011-7582201200020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>38. Allison S, ed. Hospital food as a treatment. Maidenhead, UK: British Association for Parenteral and Enteral Nutrition; 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S2011-7582201200020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>39. Iff S, Leuenberger M, R&ouml;sch S , Knecht G, Tanner B, Stanga Z. Meeting the nutritional requirements of hospitalized patients: An interdisciplinary approach to hospital catering. Clinical Nutrition. 2008;27:800-5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S2011-7582201200020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>40. Edwards J, Nash A. Catering services. Measuring the wasteline. Health Serv J. 1997;107:26-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S2011-7582201200020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>41. Lesourd B. Nutrition: A major factor influencing immunity in the elderly. J Nutr Health Aging. 2004;8:28-37.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S2011-7582201200020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 42. Sullivan D, Bopp M, Roberson P. Protein-energy undernutrition and life threatening complications among hospital elderly. J Gen Intern Med. 2002;17:923-32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S2011-7582201200020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>43. Reilly J, Hull S, Albert N, Walter A, Bringardener S. Economic impact of malnutrition: A model system for hospitalized patients. J Parent Enter Nutr. 1988;12:371-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S2011-7582201200020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>44. Correia M, Waitzberg D. The impact of malnutrition on morbidity, mortality, length of hospital stay and costs evaluated through a multivariate model analysis. Clinical Nutrition. 2003;22:235-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S2011-7582201200020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>45. Norman K, Pichard C, Lochs H, Pirlich M. Prognostic impact of disease-related malnutrition. Clinical Nutrition. 2008;27:5- 15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000142&pid=S2011-7582201200020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>46. Howard P, Jonkers-Schuitema J, Furniss L, Kyle U, Muehlebach S, Odlund-Olin A, et al. Managing the patient journey through enteral nutrition care. Clinical Nutrition. 2006;25:187-95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S2011-7582201200020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>47. Howard P. Practical nutritional support: Working together to make it happen. Proceedings of the Nutrition Society. 2001;60:415-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S2011-7582201200020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>48. Barton A, Beigg C, Macdonald A, Allison A. High food wastage and low nutritional intakes in hospital patients. Clinical Nutrition. 2000;19:445-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S2011-7582201200020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>49. Eastwood M. Hospital food as treatment. N Engl J Med. 1997;336:1261.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S2011-7582201200020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>50. Hansen M, Nielsen M, Biltz C, Seidelin W, Almdal T. Catering in a large hospital -Does serving from a buffet system meets the patients' needs? Clinical Nutrition. 2008;27:666-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S2011-7582201200020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>51. Mahoney S, Zulli A, Walton K. Patient satisfaction and energy intakes are enhanced by point of service meal provision. 2009;66:212-20. Fecha de consulta: 18 de mayo de 2011. Disponible en: http://ro.ouw.edu.au/hbspapers/269.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S2011-7582201200020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>52. Thibault R, Chikhi M, Clerc A, Darmon P, Chopard P, Genton L, et al. Assessment of food intake in hospitalized patients: A 10-year comparative study of a prospective hospital survey. Clinical Nutrition. 2011;30:289-96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S2011-7582201200020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>53. Allison S, Stanga Z. Basics in clinical nutrition: Organization and legal aspects of nutritional care. e-ASPEN Clinical Nutrition and Metabolism. 2008;4:e14-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S2011-7582201200020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>54. McWhirter J, Pennington C. Incidence and recognition of malnutrition in hospital. BMJ. 1994;308:945-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S2011-7582201200020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>55. Soeters P, Reijven P, van Bokhorst-de van der Shueren, Schols J, Halfens R, Meijers J, Gemert W. A rational approach to nutritional assessment. Clinical Nutrition. 2008;27:706-16.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S2011-7582201200020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>56. Kondrup J, Rasmussen H, Hamberg O, Stanga Z, ad hoc ESPEN working group. Nutritional risk screening (NRS 2002): A new method based on analysis of controlled clinical trials. 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ESPEN guidelines for nutritional screening 2002. Clinical Nutrition. 2003;22:415-21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S2011-7582201200020000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>59. Chermesh I, Papier I, Karban A, Kluger Y, Eliakim R. Identifying patients at risk for malnutrition is a MUST: A multidisciplinary approach. e-ESPEN, the European e-Journal of Clinical Nutrition and Metabolism. 2011;6:e41-4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S2011-7582201200020000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p> 60. Detsky A, McLaughlin J, Baker J, Johnston N, Whittaker S, Mendelson R, et al. What is subjective global assessment of nutritional status? J Parent Enter Nutr. 1987;11:8-13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S2011-7582201200020000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>61. Bottoni A, Cassulino A, Biet F, Sigulem D, Oliveira G, Marco D, et al. Impact of nutrition support teams on hospitals'nutritional support in the largest South American city and its metropolitan area. Nutrition. 2008;24:224-32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S2011-7582201200020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>62. Beck A, Balkans U, Camilo M, F&uuml;rst P, Gentile M, Hasunen K, et al. Practices in relation to nutritional care and support-report from the Council of Europe. Clinical Nutrition. 2002;21:351-4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S2011-7582201200020000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>63. Villa M. Consolidaci&oacute;n de la base de datos de los equipos interdisciplinarios de terapia nutricional y metab&oacute;lica en los hospitales de tercer y cuarto nivel en Colombia (tesis). Bogot&aacute;: Universidad Javeriana; 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S2011-7582201200020000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>64. Nutrition Day. Fecha de consulta: 25 de mayo 2011. Disponible en: <a href="www.nutritionday.org" target="_new">www.nutritionday.org</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S2011-7582201200020000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>       ]]></body><back>
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