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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">  <font size="4" face="Verdana">     <center>   <b>Santiago de Cali</b> </center></font> <font size="3" face="Verdana">     <center>       <p><b>The city of Santiago de Cali, Colombia</b></p> </center></font>     <p>    <center>M&oacute;nica Bejarano</center></p>     <p> Editora asistente, Revista Colombiana de Cirug&iacute;a</p>       <p>Cirujano General; Jefe de Calidad, Cl&iacute;nica Rafael Uribe Uribe,  Corporaci&oacute;n Comfenalco Valle - Universidad Libre; Docente de Cirug&iacute;a General Universidad Libre, Seccional Cali, Cali, Colombia</p>     <p><b>Correspondencia</b>: M&oacute;nica Bejarano, MD,   Cali, Colombia.Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:monicirugia@gmail.com" target="_blank">monicirugia@gmail.com</a></p>     <p>Fecha de recibido: 12 de julio de 2012.  Fecha de aprobaci&oacute;n: 12 de julio de 2012.</p> <hr size>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Santiago de Cali -o simplemente Cali, como es m&aacute;s conocida- es la tercera ciudad m&aacute;s poblada de Colombia y una de las ciudades m&aacute;s antiguas en el continente americano. Fue fundada por Sebasti&aacute;n de Belalc&aacute;zar (1480-1551) dos a&ntilde;os antes que Santa Fe de Bogot&aacute;, el 25 de julio de 1536, d&iacute;a en que se celebra la fiesta del ap&oacute;stol Santiago, patrono principal de Europa. </p>     <p>Como reza en su himno, fue &quot;precursora de la independencia, fiel heraldo de la libertad&quot;, porque el 3 de julio de 1810 proclam&oacute; su independencia de la Gobernaci&oacute;n de Popay&aacute;n, 17 d&iacute;as antes del Grito de Independencia en Santa Fe de Bogot&aacute;. Los independentistas buscaron apoyo para su causa y la Junta Suprema de Santa Fe de Bogot&aacute; envi&oacute; un contingente al mando del coronel Antonio Baraya, quien derrot&oacute; a las tropas realistas en la Batalla del Bajo Palac&eacute; el 28 de marzo de 1811. En 1819, despu&eacute;s de que el Libertador Sim&oacute;n Bol&iacute;var (1783-1830) derrotara al grueso del ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol en la Batalla de Boyac&aacute;, se sucedieron nuevos levantamientos en el Valle del Cauca y los criollos tomaron definitivamente el control de la regi&oacute;n. Cali tuvo el honor de recibir al Libertador de Am&eacute;rica en 1822 y se convirti&oacute; en un importante centro de operaciones, ofreciendo un gran aporte humano a la causa independentista.</p>     <p>Despu&eacute;s de la Independencia, Cali permaneci&oacute; como una tranquila villa de hacendados e ingenios azucareros en las proximidades del r&iacute;o Cali. Dos novelas reflejan la realidad del momento: &quot;El Alf&eacute;rez Real&quot; de Eustaquio Palacios (1830-1898) que inmortaliza la hermosa y evocadora Hacienda Ca&ntilde;asgordas del siglo XVIII, y &quot;Mar&iacute;a&quot; de Jorge Isaacs (1837-1895), quiz&aacute; la novela m&aacute;s importante del romance colombiano y latinoamericano, que describe lo que fueron Cali y el departamento del Valle del Cauca durante el resto del siglo XIX. </p>     <p>En 1911, Cali se convirti&oacute; en la capital del naciente departamento del Valle del Cauca, el cual se escindi&oacute; del departamento del Cauca, rompiendo una unidad econ&oacute;mica y pol&iacute;tica de dos regiones que por casi cuatro siglos estuvieron unidas. La apertura del Canal de Panam&aacute; en 1914 y la llegada del ferrocarril en 1915 rompieron el aislamiento de Cali con el resto del pa&iacute;s y del mundo, convirti&eacute;ndola en el epicentro de Colombia sobre el Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico.</p>     <p>Esta Sultana del Valle, con una poblaci&oacute;n de m&aacute;s de dos millones de habitantes y un alto porcentaje de poblaci&oacute;n afro-colombiana, que hace de Cali una de las urbes latinoamericanas con mayor poblaci&oacute;n de raza negra (26 %), se ha convertido en el principal centro urbano, cultural, econ&oacute;mico, industrial y agrario del suroccidente colombiano, adem&aacute;s de tener una importante oferta tur&iacute;stica y recreativa. La influencia afro-colombiana en la cultura cale&ntilde;a es evidente en los aspectos musicales: la ciudad es considerada la &quot;capital mundial de la salsa&quot; y es reconocida por sus orquestas y su famosa Feria de Cali que se celebra desde 1957 entre el 25 y el 30 de diciembre. Tambi&eacute;n ha sido conocida como &quot;la ciudad deportiva de Am&eacute;rica&quot; pues ha celebrado en tres oportunidades los Juegos Deportivos Nacionales de Colombia y ha sido la &uacute;nica ciudad colombiana en organizar los Juegos Panamericanos (1971); su excelente infraestructura deportiva le ha permitido a Cali ser sede de importantes campeonatos mundiales en variados deportes, como nataci&oacute;n, baloncesto, lucha, rugby subacu&aacute;tico, raquetbol, judo, patinaje y ciclismo.</p>     <p>La historia de la medicina del Valle del Cauca ha pasado por varios periodos o etapas, muy ligados a los cambios en la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social de la regi&oacute;n. Poco se conoce de la medicina precolombina; las formas de solucionar los problemas de salud por parte de las poblaciones ind&iacute;genas correspond&iacute;an al uso de plantas, las creencias m&aacute;gicas y el animismo.</p>     <p>Se puede afirmar, entonces, que la historia de la cirug&iacute;a en Am&eacute;rica empieza en 1492 cuando el maestro Juan S&aacute;nchez, f&iacute;sico y cirujano, se embarc&oacute; en la Santa Mar&iacute;a durante el primer viaje de Crist&oacute;bal Colon. A partir de ah&iacute;, la mayor&iacute;a de las expediciones espa&ntilde;olas contaron casi siempre con m&eacute;dicos y cirujanos, adem&aacute;s de barberos y boticarios, por la reglamentaci&oacute;n expedida por los Reyes Cat&oacute;licos en 1497. </p>     <p>De manera simult&aacute;nea, y por diferentes v&iacute;as, los espa&ntilde;oles exploraron la regi&oacute;n occidental de nuestro actual territorio. La medicina espa&ntilde;ola en Am&eacute;rica vivi&oacute; un proceso de organizaci&oacute;n territorial, mientras en los siglos XV y XVI se caracteriz&oacute; por consistir en pr&aacute;cticas de guerra que acompa&ntilde;aban las huestes conquistadoras; desde finales del siglo XVI y durante todo el siglo XVII, se caracteriz&oacute; por ser una medicina urbana destinada a intervenir en los cuerpos de los habitantes de los asentamientos citadinos con, al menos, tres tipos de practicantes del arte de la medicina: los m&eacute;dicos, los cirujanos y los boticarios, a los que se sumaron los protom&eacute;dicos y los barberos. </p>     <p>La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, aprobada por el papa P&iacute;o V en 1572, permiti&oacute; fortalecer los hospitales ya fundados o establecerlos donde no hab&iacute;a, gracias a su organizaci&oacute;n y estabilidad, pero s&oacute;lo llegaron a la regi&oacute;n en el siglo XVIII, con la fundaci&oacute;n de un hospital en Cali, en parte, porque algunas zonas del occidente neogranadino se hallaban relativamente aisladas y la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola era muy reducida para justificar la intervenci&oacute;n de los hospitalarios.</p>     <p>A finales del siglo XIX se produjeron los cambios tra&iacute;dos por la Independencia, entre ellos, los nuevos avances a partir de la ilustraci&oacute;n y el racionalismo, especialmente con la llegada a la ciudad de un grupo de m&eacute;dicos graduados con la noci&oacute;n de una medicina cient&iacute;fica, varios egresados en las primeras promociones de la reci&eacute;n creada Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Bogot&aacute;. Entre ellos, el doctor Evaristo Garc&iacute;a desempe&ntilde;ar&iacute;a un important&iacute;simo papel en la regi&oacute;n desarrollando conceptos modernos sobre la salud p&uacute;blica, la investigaci&oacute;n sobre lepra, beriberi, mordeduras por ofidios y paludismo, y la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, como la realizaci&oacute;n de la primera esplenectom&iacute;a del continente en 1882. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los primeros cincuenta a&ntilde;os del siglo XX trajeron enormes transformaciones en la regi&oacute;n, como el surgimiento de pueblos y ciudades con v&iacute;as de comunicaci&oacute;n, intercambio comercial y avances tecnol&oacute;gicos, como la electricidad y los medios de comunicaci&oacute;n. En el campo de la salud se introdujeron nuevos desarrollos. Precisamente, la Facultad de Medicina de la Universidad Industrial del Valle fue creada el 29 de mayo de 1950 por medio del Decreto 641, siendo gobernador el doctor Antonio Lizarazo. Inici&oacute; actividades docentes el d&iacute;a 12 de octubre de 1951 con un grupo de 50 alumnos, bajo la decanatura del doctor Gabriel Vel&aacute;zquez Pal&aacute;u, con cuatro departamentos de ciencias b&aacute;sicas, cinco departamentos cl&iacute;nicos y un departamento de salud p&uacute;blica. Desde su origen, hizo una propuesta curricular innovadora, implementando un programa con &eacute;nfasis en el modelo curricular &quot;flexneriano&quot; que hab&iacute;a modificado radicalmente la manera de ense&ntilde;ar y practicar la medicina en los Estados Unidos de Am&eacute;rica, en contraste con el modelo franc&eacute;s de ense&ntilde;anza dominante en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina pero tan criticado por la Misi&oacute;n M&eacute;dica Unitaria en el llamado Informe Humphrey (1948). Con ello, se produjo una verdadera revoluci&oacute;n en la educaci&oacute;n m&eacute;dica de Colombia, la cual se extendi&oacute; r&aacute;pidamente a toda Am&eacute;rica Latina.</p>     <p>En 1954, por medio de la Ordenanza N&deg; 10, se le dio el nombre de Universidad del Valle. Luego de la segunda guerra mundial, con el afianzamiento del poder&iacute;o estadounidense y la avidez de sus capitales por abrir nuevas fronteras y entrar y hacer presencia en las regiones m&aacute;s apartadas y atrasadas, lleg&oacute; la ayuda de las agencias norteamericanas que en buena cantidad y sin resistencias aportaron el dinero, el apoyo log&iacute;stico y el recurso humano necesarios. Con la colaboraci&oacute;n de Benjamin Horning, para entonces director de la Divisi&oacute;n Latinoamericana de la Fundaci&oacute;n Kellogg, la Facultad tuvo su m&aacute;s grande impulso y en 1955 la Universidad del Valle inaugur&oacute; el edificio de la Facultad de Medicina. En agosto de 1956 se abri&oacute; precipitadamente al servicio el Hospital Departamental Universitario del Valle, a ra&iacute;z del desastre del 7 de agosto cuando alrededor de 1.100 personas murieron al explotar siete camiones cargados de explosivos para el ej&eacute;rcito, los cuales estaban estacionados irresponsablemente en medio del &aacute;rea urbana; en 1959 tom&oacute; el nombre de Hospital Universitario &quot;Evaristo Garc&iacute;a&quot;. Su r&aacute;pido e importante desarrollo se debi&oacute; a la estrecha relaci&oacute;n que se estableci&oacute; con la Universidad y su Facultad de Salud, hasta asumir el liderazgo como principal centro asistencial del suroccidente colombiano. </p>     <p>La novel Facultad de Medicina de la Universidad del Valle, junto con el Hospital Universitario Evaristo Garc&iacute;a (hoy Hospital Universitario del Valle), constituy&oacute; el paradigma de la educaci&oacute;n m&eacute;dica moderna. All&iacute; naci&oacute; el concepto del profesorado de tiempo completo, de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica como parte esencial de la educaci&oacute;n de pregrado, de las ciencias b&aacute;sicas como fundamento de la educaci&oacute;n profesional, de la medicina comunitaria, y de los programas formales de posgrado. Gabriel Vel&aacute;zquez Pal&aacute;u y su equipo pionero de verdaderos educadores m&eacute;dicos, fueron el ejemplo y el motor para la gran reforma de la educaci&oacute;n m&eacute;dica que sucedi&oacute;, para bien de Colombia, en las primeras d&eacute;cadas de la segunda mitad del siglo XX.</p>     <p>Hist&oacute;ricamente, la Universidad del Valle ha tenido una exitosa relaci&oacute;n docente-asistencial con el sistema local de salud, reforzada significativamente desde 1992, con la vinculaci&oacute;n del proyecto de la Fundaci&oacute;n Kellogg &quot;Una nueva iniciativa de formaci&oacute;n de profesionales de la salud en uni&oacute;n con la comunidad&quot;, UNI. Este proyecto estableci&oacute; la alianza de tres socios: academia, servicios y comunidad. Esto, adem&aacute;s de promover la participaci&oacute;n activa en los programas y la transformaci&oacute;n de los servicios, ajust&oacute; el curr&iacute;culo para dar respuesta en forma efectiva a las necesidades de la comunidad. El programa curricular renovado y actualizado, goza de prestigio y trayectoria, reconocidos nacional e internacionalmente.</p>     <p> Sin embargo, despu&eacute;s de todo este inmenso impulso inicial empez&oacute; a extinguirse el entusiasmo innovador de las fundaciones estadounidenses. El hecho es que paulatinamente se observ&oacute; una disminuci&oacute;n del inter&eacute;s y, por lo tanto, ces&oacute; el flujo de financiaci&oacute;n para desarrollar grandes proyectos en las universidades p&uacute;blicas, y replicar el modelo a imagen y semejanza de la universidad estadounidense. Los profesores visitantes, los fellows y los grants de las fundaciones Rockefeller y Kellogg desaparecieron y se destinaron a otras regiones del mundo.</p>     <p>La globalizaci&oacute;n, el desarrollo tecnol&oacute;gico, el progreso en las comunicaciones, el internet y la sistematizaci&oacute;n, han generado m&aacute;s cambios en la regi&oacute;n. Es as&iacute; como de dos facultades de medicina hemos pasado a cinco en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Seg&uacute;n las estad&iacute;sticas anuales de la Secretar&iacute;a de Salud P&uacute;blica Municipal (2005), la tasa bruta de natalidad de la ciudad es de 20,2 reci&eacute;n nacidos por cada 1.000 habitantes, un poco menor que la del pa&iacute;s (22,0) y el promedio mundial (21,0); la tasa global de fecundidad es de 1,9 hijos por mujer, lo cual es bajo comparado con el promedio del pa&iacute;s (2,6), y la tasa de mortalidad infantil de 12 por cada 1.000 ni&ntilde;os nacidos vivos, est&aacute; muy por debajo del promedio del pa&iacute;s (26) y, aun m&aacute;s abajo del promedio mundial (54). Los cale&ntilde;os tienen 71,9 a&ntilde;os de esperanza de vida al nacer, muy parecida al promedio nacional (72,0) y 5 a&ntilde;os m&aacute;s que el promedio mundial, y la tasa bruta de mortalidad es de 6,5 muertos por cada 1.000 habitantes, mayor que la de Colombia (5,0); el 20 % de estas muertes son violentas o de causa externa (homicidios, suicidios o accidentes que involucran veh&iacute;culos motorizados).</p>     <p>Nosotros tambi&eacute;n estamos haciendo historia. Por primera vez, la Asociaci&oacute;n Colombiana de Cirug&iacute;a realiza el Congreso Nacional &quot;Avances en Cirug&iacute;a&quot; en la ciudad de Cali y, por otro lado, la Revista Colombiana de Cirug&iacute;a ascendi&oacute; a la categor&iacute;a A en la &uacute;ltima reclasificaci&oacute;n de las revistas incluidas en el &iacute;ndice Publindex de Colciencias, la cual fue publicada a finales de junio. </p>     <p>Como hija de este hermoso valle, los dos hechos me llenan de orgullo y por eso solo me resta decirles &quot;Bienvenidos a la sucursal del cielo&quot;.</p> </font>       ]]></body>
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