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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Robert Edwards, M.D., F.A.C.S., cirujano y misionero: Conferencia Rafael Casas Morales 2013]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Clínica Bautista Unidad de Laparoscopia ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">     <p><font size="4" face="Verdana">    <center><b>Robert Edwards, M.D., F.A.C.S.,    cirujano y misionero</b>    <br> Conferencia Rafael Casas Morales 2013</center></font></p>     <p><font size="3" face="Verdana">    <center> <b>Robert Edwards, M.D., F.A.C.S.,    Surgeon and missionary</b>    <br> The 2013 Masters of Colombian lecture </center></font></p>     <p>    <center> Jorge Daes </center></p>     <p> M&eacute;dico cirujano, miembro ACC, FACS; director, Unidad de Laparoscopia, Cl&iacute;nica Bautista, Barranquilla, Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Correspondencia</b>: Jorge Daes Daccarett, MD, FACS. Barranquilla, Colombia.   Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jorgedaez@gmail.com">jorgedaez@gmail.com</a></p>     <p>Fecha de recibido: 21 de agosto de 2013. Fecha de aprobaci&oacute;n: 25 de agosto de 2013.</p> <hr size="1">     <p><b><i>Palabras clave</i></b>: Robert Edwards; historia; cirug&iacute;a general; misiones y misioneros.</p> <hr size="1">     <p>    <center><img src="img/revistas/rcci/v28n4/v28n4a2f1.jpg"></center></p>     <p>Para comenzar quiero agradecer a la junta de ex presidentes y a la Junta Directiva de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Cirug&iacute;a por el enorme honor de haberme designado como orador de la conferencia instituida en memoria de Rafael Casas Morales, en el marco de este congreso &quot;Avances en Cirug&iacute;a&quot; de 2013. Agradezco, igualmente, a los colegas y amigos por su presencia en este recinto el d&iacute;a de hoy.</p>     <p>Al recibir la noticia de esta distinci&oacute;n y el encargo de escoger libremente un tema para esta conferencia, estudi&eacute; la larga lista de ilustres oradores que me antecedieron y los temas que trataron. Algunos se inclinaron por temas m&eacute;dicos, como Jos&eacute; F&eacute;lix Pati&ntilde;o que en 1993 habl&oacute; sobre nutrici&oacute;n en cirug&iacute;a, otros por la historia de nuestras grandes instituciones de salud, como Augusto Castro quien disert&oacute; sobre la historia del Hospital San Juan de Dios, cuna de la cirug&iacute;a en Colombia, o Francisco Henao que relat&oacute; la historia del Hospital de San Ignacio; otros optaron por el arte, como mi distinguido presentador Natan Zundel, quien hizo un paralelo entre las historias del arte y de la cirug&iacute;a. </p>       <p>Yo deseo aprovechar este privilegio para compartir con ustedes la historia de un cirujano general que vino del norte, ejerci&oacute; con inmensa generosidad, entrega, modestia y un gran profesionalismo, sirviendo a los m&aacute;s necesitados de nuestra Regi&oacute;n Caribe colombiana y de otras partes del pa&iacute;s por casi 30 a&ntilde;os, y sin embargo, permaneci&oacute; an&oacute;nimo para la mayor&iacute;a de los cirujanos de nuestro pa&iacute;s, hasta el d&iacute;a de hoy. Esta es la historia de Robert Edwards, cirujano y misionero.</p>       <p>El doctor Edwards naci&oacute; en Waco, Texas, el 13 de marzo de 1934 en el hogar bautista conformado por el m&eacute;dico Thomas Edwards y la se&ntilde;ora Doris Finney. Realiz&oacute; sus estudios de primaria y secundaria en Mercedes, Texas.</p>       <p>Por referencia del libro &quot;<i>One's Pastor Pilgrimage</i>&quot; de Lorna Webb, que es una de las pocas fuentes de investigaci&oacute;n disponibles, nos enteramos de que Robert y su hermano Thomas se unieron a la iglesia bautista y de c&oacute;mo Robert, siendo un ni&ntilde;o, se levant&oacute; en uno de los servicios y dijo que sinti&oacute; que Dios quer&iacute;a que el fuese un misionero.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estudi&oacute; medicina en Baylor University y se entren&oacute; en Cirug&iacute;a General en el <i>University of Texas Medical Center</i>, afiliado a dicha universidad. Se hizo fellow del <i>American College of Surgeons</i>. Sirvi&oacute; durante dos a&ntilde;os en la fuerza a&eacute;rea de su pa&iacute;s.</p>       <p>En 1959, contrajo matrimonio en Netherland, Texas, con Dolores Witman, con quien tuvo cuatro hijos: Mike (m&eacute;dico), Barbara (enfermera), Charles (meteor&oacute;logo) y Jennifer (actriz). Ejerci&oacute; con &eacute;xito la pr&aacute;ctica privada de la cirug&iacute;a por varios a&ntilde;os en Lake Jackson, Texas.</p>       <p>&iquest;Qu&eacute; es lo que impulsa a un hombre que lo tiene todo -familia, amigos, &eacute;xito profesional&ndash; en el que tal vez fue el mejor momento para la historia de la cirug&iacute;a en Estados Unidos, cuando era una disciplina reconocida, admirada y bien remunerada; en fin, cuando disfrutaba de calidad de vida, seguridad y estabilidad, para tomar la decisi&oacute;n de dejar eso y emigrar a un pa&iacute;s en desarrollo, convulsionado y violento como el nuestro, a dedicar los mejores a&ntilde;os de su vida al servicio de los m&aacute;s necesitados?... Dejemos que sea &eacute;l mismo quien lo responda con sus palabras, tomadas de una carta que es una de las pocas revelaciones personales de un hombre de naturaleza reservada.</p>       <p>&quot;&#91;...&#93; Era un periodo de mucha satisfacci&oacute;n profesional, con mi familia, mis relaciones, y participaci&oacute;n en la comunidad y mi iglesia. Pero, tambi&eacute;n, un periodo de reflexi&oacute;n espiritual y de aumento de conciencia de que hab&iacute;a m&aacute;s del mundo que Texas. Fui en varias ocasiones con un grupo de m&eacute;dicos al interior de M&eacute;xico (Chihuahua) para hacer jornadas de cirug&iacute;a y consultas con los indios tarahumara. Varios colegas hab&iacute;an salido en misiones a varias partes del mundo. Uno, el doctor Nicholson, hab&iacute;a regresado de dos meses en Yemen y despu&eacute;s de una conversaci&oacute;n en la cual me cont&oacute; de sus experiencias y las necesidades yo sent&iacute; que era la voluntad de Dios que yo fuera a otro pa&iacute;s para trabajar. Despu&eacute;s de mucha oraci&oacute;n y estudio b&iacute;blico, el sentido se convirti&oacute; en certeza. (No voy a entrar en detalles del proceso de convencer a mi se&ntilde;ora). No sab&iacute;a a d&oacute;nde iba, sino que probablemente en Am&eacute;rica Latina, hasta que en una conferencia de misiones bautistas yo conoc&iacute; al doctor George Kollmar, quien me convenci&oacute; de ir a Colombia. Era una decisi&oacute;n que fue confirmada por las bendiciones que he recibido a trav&eacute;s de los a&ntilde;os &#91;...&#93;&quot;.</p>       <p>El doctor Edwards fue comisionado como misionero en 1972. Estuvo un a&ntilde;o estudiando espa&ntilde;ol en Costa Rica. Lleg&oacute; a Barranquilla el 15 de diciembre de 1974. A sus cuarenta y dos a&ntilde;os de edad, hizo el a&ntilde;o rural en Sabanalarga y La Pe&ntilde;a (Atl&aacute;ntico), en 1976. Rindi&oacute; entrevista y examen para la convalidaci&oacute;n de la especialidad a Assad Matuk en la Pontificia Universidad Javeriana. El doctor Matuk (Q.E.P.D.) nos cont&oacute; c&oacute;mo el doctor Edwards lo impresion&oacute; memorablemente como hombre y como cirujano. Robert se estableci&oacute; en Barranquilla y centr&oacute; su trabajo en la Cl&iacute;nica Bautista.</p>       <p>La actividad que m&aacute;s caracteriza al doctor Edwards desde su llegada al pa&iacute;s, fue la organizaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n de sus famosas caravanas m&eacute;dicas o brigadas de salud. Realiz&oacute; la &uacute;ltima un mes antes de su retiro en el 2003. Estas caravanas m&eacute;dicas lo llevar&iacute;an a lo largo y ancho de nuestra geograf&iacute;a, a sitios que la mayor&iacute;a de nosotros no ha o&iacute;do mencionar.</p>       <p>En el departamento del Atl&aacute;ntico trabaj&oacute; en municipios y corregimientos como Sabanagrande, Galapa, Baranoa, Pital de Megua, Juan de Acosta, Cerrito e Hib&aacute;charo; en Barranquilla, en barrios como La Uni&oacute;n, Villa Mar&iacute;a, Villa Karla, El Morro, Central y Universal.</p>       <p>En el departamento del Magdalena, llev&oacute; la medicina a lugares como El Morro, Isla del Rosario, Tasajera y Palmira. Atendi&oacute; a los indios arhuacos y kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta, en sus visitas a Momorongo, Sarachui, Donachui y At&aacute;nquez.</p>       <p>En La Guajira, trabaj&oacute; en Uribia y Riohacha. All&aacute;, Robert fue declarado wayuu honorario, un extra&ntilde;o reconocimiento para un espigado americano.</p>       <p>Visit&oacute; con la caravana m&eacute;dica a los barrios perif&eacute;ricos de Valledupar, Cesar, y, en Choc&oacute;, a poblaciones de dif&iacute;cil acceso como Naipip&iacute;, Puerto Conto, Bella Vista y La Loma de Bojay&aacute;; en Antioquia, a Los Cargueros y Vig&iacute;a del Fuerte; en C&oacute;rdoba, a Tierralta, Monter&iacute;a, Mo&ntilde;itos y Puerto Libertador; en Sucre, a San Marcos, Miraflores y Las Delicias; en Bol&iacute;var, a barrios perif&eacute;ricos de Cartagena, como El Poz&oacute;n, Nelson Mandela y Pasacaballos.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En sus brigadas de salud por los Llanos Orientales practic&oacute; la cirug&iacute;a en sitios como Guan&aacute;banas, Ca&ntilde;o Chiquito, Paz de Ariporo, Puerto L&oacute;pez, Guayuriva y La Primavera (Vichada).</p>       <p>Robert fue uno de los primeros en trasladarse al sitio cuando se produjo el desastre de Armero y estableci&oacute; una base para la atenci&oacute;n de los heridos, con insumos y personal de la Cl&iacute;nica Bautista de Barranquilla.</p>       <p>La t&iacute;pica caravana m&eacute;dica inclu&iacute;a un trayecto terrestre de varias horas por caminos destapados antes de abordar, usualmente, una chalupa que lo llevar&iacute;a al sitio escogido a trav&eacute;s de alg&uacute;n r&iacute;o o laguna. Robert y Dolores atend&iacute;an las consultas y realizaban procedimientos quir&uacute;rgicos en chozas-centros de salud en condiciones precarias, durante largas jornadas. Sus pacientes eran entonces transportados en hamacas-ambulancia hasta el fondo de chalupas-sala de recuperaci&oacute;n antes de ser llevados a sus hogares. Al final del d&iacute;a, Robert y Dolores gozaban de una cena, la cual generalmente constaba de una diversidad de platos ex&oacute;ticos que sus est&oacute;magos tejanos aprendieron a digerir. Pienso ahora que la frase &quot;detr&aacute;s de cada gran hombre hay una gran mujer&quot; debe ser modificada por &quot;al lado de cada gran hombre hay una gran mujer&quot;. Dolores, que falleci&oacute; hace algunos a&ntilde;os, fue su apoyo, su fortaleza y su compa&ntilde;era de trabajo, y este homenaje debe ser tanto para ella como para Robert.</p>       <p>El doctor Edwards particip&oacute; activamente en misiones internacionales de asistencia m&eacute;dica en desastres como el hurac&aacute;n Fif&iacute;, que asol&oacute; Honduras en 1974, el terremoto que golpe&oacute; Guatemala en 1976 y, en 1991, asisti&oacute; a la minor&iacute;a kurda en Irak con motivo de la guerra del Golfo P&eacute;rsico.</p>       <p>El centro de la actividad diaria del doctor Edwards fue la Cl&iacute;nica Bautista de Barranquilla, en donde ejerci&oacute; como cirujano general atendiendo, siempre pro bono, a centenares de pacientes, muchos de ellos trasladados desde sitios remotos y con enfermedades complejas. Todos admiramos en Robert su sorprendente destreza quir&uacute;rgica en todas las &aacute;reas de la cirug&iacute;a general. Lo vimos reemplazar es&oacute;fagos con injerto de piel como &uacute;nica opci&oacute;n, hacer de la cirug&iacute;a con la t&eacute;cnica de Whipple una cirug&iacute;a menor, hacer cirug&iacute;as de cuello, t&oacute;rax, vascular y, aun ginecol&oacute;gicas y urol&oacute;gicas, con m&iacute;nima morbilidad.</p>       <p>Admiramos tambi&eacute;n su criterio quir&uacute;rgico, sus conocimientos, dedicaci&oacute;n y gran solidaridad con los colegas. Nunca le vimos perder su &iacute;mpetu quir&uacute;rgico. Compartimos con &eacute;l muchos casos, la revisi&oacute;n frecuente de art&iacute;culos y textos de la especialidad, y los viajes a muchos congresos m&eacute;dicos en Colombia y en el exterior. </p>       <p>Fue el apoyo decisivo cuando los dolores del parto de la cirug&iacute;a laparosc&oacute;pica asustaban a muchos. En otra cl&iacute;nica de la ciudad donde desarrollaba la mayor parte de mi pr&aacute;ctica quir&uacute;rgica en 1990, no recibieron con agrado nuestra propuesta de implementar la cirug&iacute;a laparosc&oacute;pica porque consideraron, no sin cierta raz&oacute;n, de que &iacute;bamos a experimentar con pacientes. En la Cl&iacute;nica Bautista, las directivas tampoco respaldaban la propuesta inicialmente. Fue el doctor Edwards quien, con su autoridad moral, los convenci&oacute; con el recurso de poner su nombre y no el de la cl&iacute;nica como socio de la parte que les correspond&iacute;a, permitiendo as&iacute; la creaci&oacute;n de una sociedad para comprar los equipos. Ese fue el nacimiento de una uni&oacute;n entre cirujanos y cl&iacute;nica, que se convertir&iacute;a en uno de los experimentos m&aacute;s exitosos de nuestra especialidad: la Unidad de Laparoscopia de la Cl&iacute;nica Bautista de Barranquilla.</p>       <p>La asociaci&oacute;n cl&iacute;nica-cirujanos nos permiti&oacute; manejar fondos comunes destinados a mantenernos a la vanguardia en tecnolog&iacute;a de m&iacute;nima invasi&oacute;n, a entrenar cirujanos e instrumentadores, a mantener un flujo de supervisores (proctors) nacionales e internacionales, invitados, a subvencionar t&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas que no eran aprobadas por los intermediarios de salud y, en resumen, a mantener nuestra filosof&iacute;a de desarrollar todos los procedimientos probados en m&iacute;nima invasi&oacute;n de una manera segura. </p>       <p>Progresivamente la unidad desarroll&oacute; todos los procedimientos laparosc&oacute;picos probados y ha sido fuente de innovaci&oacute;n permanente en t&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas. Testimonio de ello son: la t&eacute;cnica e-TEP (preperitoneal de vista extendida) para la herniorrafia inguinal; la t&eacute;cnica de manejo del saco distal en las grandes hernias inguino-escrotales para evitar el seroma; la separaci&oacute;n endosc&oacute;pica de componentes por v&iacute;a subcut&aacute;nea; el nudo autoajustable para el refuerzo de la manga g&aacute;strica y la estandarizaci&oacute;n t&eacute;cnica de la manga g&aacute;strica para disminuir el reflujo gastroesof&aacute;gico, innovaciones todas publicadas a nombre de la Unidad de Laparoscopia. </p>       <p>La Unidad tambi&eacute;n ha innovado procesos de reprocesamiento de equipos con protocolos de seguridad, en el dise&ntilde;o de instrumentos laparosc&oacute;picos, en procesos de reducci&oacute;n del tiempo anest&eacute;sico mediante la preparaci&oacute;n quir&uacute;rgica completa del paciente despierto. Finalmente, la Unidad ha sido tambi&eacute;n centro de entrenamiento para cirujanos nacionales e internacionales.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque el doctor Edwards no se involucr&oacute; extensamente en las actividades de la Unidad de Laparoscopia, permiti&oacute; y facilit&oacute; su creaci&oacute;n con sentido visionario, siempre la apoy&oacute; y se enorgulleci&oacute; de sus logros aqu&iacute; rese&ntilde;ados. </p>       <p>El doctor Edwards asumi&oacute; en diversas ocasiones los cargos de administrador, subdirector y director de la Cl&iacute;nica Bautista. </p>       <p>Uno podr&iacute;a adivinar una personalidad adusta en el doctor Edwards&hellip;, nada m&aacute;s equivocado. Adem&aacute;s de trabajar, sabe disfrutar de otras actividades. Es ec&oacute;logo, observador de p&aacute;jaros, pescador, pintor y eximio tallador en madera. Posee un legendario sentido del humor y son muchas las an&eacute;cdotas que se podr&iacute;an contar al respecto. Recordemos unas pocas, como cuando el ur&oacute;logo de la cl&iacute;nica se aficion&oacute; a la urinoterapia y con su caracter&iacute;stico olor nos explicaba las bondades de ingerir su propia orina. En una de esas disertaciones nos explicaba la riqueza de la orina en micronutrientes, hormonas, elementos traza, etc., cuando fue interrumpido por el doctor Edwards que con su caracter&iacute;stico acento tejano le dijo &quot;pero doctor Farid, la materia fecal tiene muchos m&aacute;s elementos&quot;. Otro d&iacute;a en que, habiendo finalizado una cirug&iacute;a abdominal en un paciente con situs inversus totalis hizo llamar al otorrinolaring&oacute;logo de la cl&iacute;nica a la sala de cirug&iacute;a y haciendo que el paciente abriera la boca, le explic&oacute; al otorrinolaring&oacute;logo que lo hab&iacute;a llamado porque era una oportunidad &uacute;nica para que observara la am&iacute;gdala derecha a la izquierda y la izquierda a la derecha. </p>       <p>Uno de los aspectos que m&aacute;s nos sorprende del paso del doctor Edwards por la Cl&iacute;nica Bautista es c&oacute;mo, siendo su misi&oacute;n fundamentalmente religiosa y siendo doctor en estudios b&iacute;blicos, no hablaba de su visi&oacute;n religiosa, no intent&oacute; convertirnos, nunca le vimos blandir la Biblia por los corredores contra los imp&iacute;os que por all&iacute; circulaban. Robert nos mostr&oacute; con su ejemplo c&oacute;mo se debe servir al m&aacute;s necesitado sin que este pierda ni un &aacute;pice de su dignidad, c&oacute;mo la ausencia total de inter&eacute;s econ&oacute;mico en el servicio nos deja ver la pureza del mismo, c&oacute;mo se pueden prolongar para toda la vida los ideales que tuvimos en el internado o en nuestro primer a&ntilde;o de residencia, c&oacute;mo podemos liberarnos aunque sea por un momento de los lastres actuales de nuestra profesi&oacute;n. Nos mostr&oacute; c&oacute;mo ser feliz sin ostentaciones, c&oacute;mo se mantiene la fe a trav&eacute;s de toda la vida y, al final, dejarnos la sensaci&oacute;n de que tuvimos el privilegio de compartir la vida de un hombre santo.</p>       <p>El doctor Edwards se retir&oacute; en el 2003 y vive en un peque&ntilde;o pueblo de Texas. Al bordear los ochenta a&ntilde;os de edad, lo visualizamos disfrutando de la naturaleza, pescando y meditando.</p>       <p>Al dedicar la oraci&oacute;n &quot;Rafael Casas Morales&quot; de la Asociaci&oacute;n Colombiana de Cirug&iacute;a a este gran cirujano, no solo le hacemos justicia al agradecer y celebrar su paso por nuestro pa&iacute;s, sino que, adem&aacute;s, lo mostramos como ejemplo de c&oacute;mo nuestra extraordinaria especialidad ofrece alternativas a los j&oacute;venes internos y residentes que deseen seguir una vida de misi&oacute;n guiada por convicciones religiosas o simplemente &eacute;ticas o human&iacute;sticas; o a los cirujanos que quieran dedicar parte de la pr&aacute;ctica profesional a misiones quir&uacute;rgicas nacionales o internacionales, para lo cual existen muchas organizaciones que ofrecen diversas opciones; o simplemente, para recordarnos que en nuestra pr&aacute;ctica diaria el dedicar un servicio desinteresado a algunos de nuestros pacientes m&aacute;s vulnerables, nos puede regresar el disfrute del ejercicio puro de la cirug&iacute;a.</p>       <p>Para el mundo, el doctor Edwards puede ser tan solo una persona, pero para muchas personas &eacute;l era el mundo.</p> </font>      ]]></body>
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