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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Comentarios sobre las infecciones asociadas a la atención en salud: a propósito de un fallo judicial]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Cooperativa de Colombia  ]]></institution>
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<country>Colombia</country>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">     <p><font size="4" face="Verdana">    <center><b>Comentarios sobre las infecciones asociadas a    la atenci&oacute;n en salud:    a prop&oacute;sito de un fallo judicial</b></center></font></p>     <p><font size="3" face="Verdana">    <center><b>Comments on infections associated with health care: regarding a judicial decision</b></center></font></p>     <p>    <center> Norton P&eacute;rez</center></p>     <p> Cirujano general, subespecialista en Medicina Cr&iacute;tica y Cuidado Intensivo; Exdecano de medicina de la Universidad Cooperativa de Colombia, Villavicencio, Colombia.</p>     <p><b>Correspondencia</b>: Norton Per&eacute;z, MD.  Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:norton.perez@hotmail.com">norton.perez@hotmail.com</a></p>     <p><b>Fecha de recibido</b>: 11 de mayo de 2014.  <b>Fecha de aprobaci&oacute;n</b>: 12 de mayo de 2014.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave</b>: cirug&iacute;a; garant&iacute;a de la calidad de atenci&oacute;n de salud; seguridad del paciente; infecci&oacute;n hospitalaria.</p> <hr size="1">     <p>La seguridad del paciente es un tema que ocupa gran atenci&oacute;n en el sistema de garant&iacute;a de la calidad del sector salud<sup> 1</sup>. Uno de esos aspectos es la infecci&oacute;n asociada a la atenci&oacute;n en salud, que abarca un concepto amplio desde el paciente hospitalizado hasta aquellos que, sin estarlo, reciben atenci&oacute;n domiciliaria o en otras instituciones de cuidado.</p>       <p>La asamblea de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) ha urgido desde el 2002 a los estados miembro a implementar medidas a fin de mejorar las estrategias de seguridad en la atenci&oacute;n de los pacientes hospitalizados y reducir las consecuencias de los eventos adversos asociados<sup> 2</sup>. Su impacto puede ser mayor en el ambiente quir&uacute;rgico, cuando se tiene en cuenta que anualmente se practican, aproximadamente, 281 millones de cirug&iacute;as mayores a nivel mundial, o sea, una cirug&iacute;a anual por cada 25 personas, m&aacute;s del doble de nacimientos en el 2006. La tasa de complicaciones en pacientes quir&uacute;rgicos hospitalizados est&aacute; entre el 3 y el 22 %, con una mortalidad de 0,4 a 0,8 %, pero m&aacute;s de la mitad son prevenibles. M&aacute;s de la mitad de los eventos adversos ocurren durante el cuidado quir&uacute;rgico &ndash;7 millones de pacientes quir&uacute;rgicos se complican y 1 mill&oacute;n de ellos fallecen&ndash;. Otros datos que llaman la atenci&oacute;n sobre el impacto de las infecciones son: 63 millones de personas al a&ntilde;o son llevados a cirug&iacute;a por trauma, 31 por alg&uacute;n proceso maligno y 10 por causas obst&eacute;tricas. Una de las principales complicaciones perioperatorias es la infecci&oacute;n del sitio quir&uacute;rgico.</p>       <p>Aun as&iacute;, los datos de los pa&iacute;ses demuestran que las medidas de seguridad establecidas para disminuirla, como son el lavado de manos, la profilaxis antimicrobiana preoperatoria, etc., en muchas oportunidades no se usan de forma sistem&aacute;tica, rutinaria y estandarizada. La profilaxis, por ejemplo, es usada en los pa&iacute;ses desarrollados y en los que est&aacute;n de desarrollo, y aun en pa&iacute;ses muy pobres; sin embargo, en ambos se observa que hay casos en que no se aplica o se aplica demasiado temprano o demasiado tarde o no se administra. Uno de los factores que se ha considerado como cr&iacute;tico para este situaci&oacute;n de riesgo es la falta de trabajo en equipo en el ambiente quir&uacute;rgico, la poca comunicaci&oacute;n y la jerarquizaci&oacute;n de sus esquemas, a pesar de la alta capacitaci&oacute;n de su recurso humano <sup>3</sup>.</p>       <p>Algunas medidas que se han implementado para mejorar la seguridad en el ambiente quir&uacute;rgico son: trabajo en equipo, control del riesgo en anestesia, prevenci&oacute;n de la infecci&oacute;n del sitio quir&uacute;rgico y la medici&oacute;n de indicadores en los servicios quir&uacute;rgicos. La &quot;pausa quir&uacute;rgica&quot; para el uso de la lista de chequeo, incluyendo las alergias del paciente, es una estrategia que ha disminuido las complicaciones y mortalidad perioperatorias <sup>4</sup>. </p>       <p>Las medidas de seguridad, que han reducido los accidentes en anestesia en 95 % durante una sola d&eacute;cada, tambi&eacute;n pueden extrapolarse al ambiente quir&uacute;rgico con similares resultados. Entre ellas est&aacute; el objetivo 6 de la gu&iacute;a de la OMS: el equipo quir&uacute;rgico usar&aacute; consistentemente los m&eacute;todos conocidos para minimizar el riesgo de infecci&oacute;n del sitio quir&uacute;rgico. La prevalencia de esta complicaci&oacute;n es usada actualmente como un indicador de calidad de las instituciones y de los cirujanos individualmente y corresponde a 37 % de las infecciones adquiridas en el ambiente hospitalario en casos quir&uacute;rgicos. Dos tercios son en el sitio de la incisi&oacute;n (superficial y profunda) y el resto son de &oacute;rgano o espacio. Est&aacute;n asociadas a un aumento de la estancia entre 4 y 7 d&iacute;as y el doble del riesgo de mortalidad y de aumento del riesgo de necesidad de unidades de cuidados intensivos, as&iacute; como cinco veces el riesgo de una nueva hospitalizaci&oacute;n <sup>2</sup>.</p>       <p>La profilaxis antimicrobiana preoperatoria, administrada 30 minutos antes del inicio del procedimiento quir&uacute;rgico, ha demostrado reducir el riesgo de infecci&oacute;n del sitio quir&uacute;rgico<sup>5</sup>. Esta medida se ha convertido en un est&aacute;ndar de prevenci&oacute;n en las heridas con riesgo elevado (<a href="img/revistas/rcci/v29n2/v29n2a3f1.gif" target="_blank">figura 1</a>)<sup>6</sup>. A pesar de esto, en un estudio con 2.695 pacientes se encontr&oacute; que el antibi&oacute;tico preoperatorio se administra en el tiempo adecuado apenas en 55,7 % de los casos y solo el 40,7 % de las veces es suspendida antes de 24 horas, prolongando la profilaxis de forma innecesaria <sup>7</sup>. En otro estudio observacional en nuestro medio se demostr&oacute; que el 41 % de los pacientes con trauma abdominal no reciben antibi&oacute;ticos preoperatorios de forma apropiada, con aumento del riesgo de infecci&oacute;n del sitio quir&uacute;rgico (OR=2,56; IC<sub>95%</sub> 1,39-469; p&lt;0,01) <sup>8</sup>.</p>     <p>Por otro lado, en una publicaci&oacute;n se informaron m&uacute;ltiples esquemas de profilaxis antimicrobiana en apendicitis <sup>9</sup>, entre ellas, el uso de clindamicina, a pesar de la recomendaci&oacute;n de las gu&iacute;as de la <i>Surgical Infection Society</i> y de la <i>Infectious Diseases Society of America</i> (IDSA) <sup>10</sup> y de la alta resistencia de <i>Bacteroides fragilis</i> (25 %) <sup>11</sup>, el principal agente infeccioso implicado en esta situaci&oacute;n, el cual se asoci&oacute; con mayor riesgo de infecci&oacute;n del sitio quir&uacute;rgico en la apendicitis complicada.</p>       <p>Es importante hacer la diferenciaci&oacute;n de una 'zona gris' entre la complicaci&oacute;n y el evento adverso <sup>12, 13</sup>. La primera se presenta como producto del estado del paciente o de su enfermedad, sin necesidad de que haya una falla en el sistema, pero que aun as&iacute; puede culminar en un da&ntilde;o. El segundo, por definici&oacute;n, es aquel que se produce de forma involuntaria, como producto de la atenci&oacute;n en salud y que genera un da&ntilde;o (<a href="#figura2">figura 2</a>). Esto &uacute;ltimo es lo que se busca minimizar mediante el sistema de gesti&oacute;n del riesgo <sup>14</sup>. Aun as&iacute;, hay situaciones que no son f&aacute;ciles de ubicar, como por ejemplo: un paciente que recibe tratamiento con vancomicina por una infecci&oacute;n en sangre por Staphylooccus aureus resistente a la meticilina y, a pesar de las medidas de precauci&oacute;n como la hidrataci&oacute;n, presenta insuficiencia renal aguda. &iquest;Es una complicaci&oacute;n (no hay error) o un evento adverso (asociado a la atenci&oacute;n en salud, es involuntario, hay da&ntilde;o)? O, &iquest;c&oacute;mo se cataloga cuando un paciente que toma warfarina por una fibrilaci&oacute;n auricular cr&oacute;nica que tiene unos controles de los tiempos de coagulaci&oacute;n en rango terap&eacute;utico, presenta hemorragia cerebral? M&aacute;s dif&iacute;cil de definir aun es cuando un paciente presenta falla respiratoria, requiere respiraci&oacute;n mec&aacute;nica invasiva, se toman todas las medidas de prevenci&oacute;n como lavado de manos, elevaci&oacute;n de la cabecera de la cama, cepillado de dientes y aseo oral con clorhexidina, nutrici&oacute;n ent&eacute;rica en infusi&oacute;n, etc., pero aun as&iacute; presenta neumon&iacute;a asociada a la respiraci&oacute;n mec&aacute;nica asistida. La dificultad en la definici&oacute;n empeora cuando hay discrepancias entre los criterios cl&iacute;nicos y los epidemiol&oacute;gicos para el diagn&oacute;stico de infecci&oacute;n <sup>15</sup>. Otro caso frecuente es el paciente que ingresa a una instituci&oacute;n hospitalaria con cuadro de dolor abdominal, se diagnostica un abdomen agudo por apendicitis, se inician los antibi&oacute;ticos profil&aacute;cticos, es llevado a cirug&iacute;a donde encuentran un ap&eacute;ndice gangrenoso, se lava la herida quir&uacute;rgica y, posteriormente, presenta infecci&oacute;n superficial del sitio quir&uacute;rgico.</p>       <p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<center><a name="figura2"></a>    <br>   <img src="img/revistas/rcci/v29n2/v29n2a3f2.jpg"></center></p>       <p>La importancia de estas definiciones es que, a pesar de que en un sistema de gesti&oacute;n del riesgo, el reporte del evento adverso promueve una cultura no punitiva, nuestro sistema, desde el Ministerio de Salud, la Superintendencia de Salud y las EPS, pretende castigar las infecciones que se presentan durante la estancia, como si todas ellas fueran prevenibles, lo cual generar&iacute;a una acci&oacute;n defensiva de ocultamiento que, finalmente, va a impedir identificar con certeza el fen&oacute;meno para controlarlo. En este caso, lo que se debe promover es la cultura de la gesti&oacute;n del riesgo, pero entender que hay una parte de estos eventos que por la variabilidad biol&oacute;gica y la misma situaci&oacute;n del paciente, no son prevenibles <sup>16</sup> y que las instituciones, por lo tanto, no deber&iacute;an ser sancionadas por ellos, en la medida en que se demuestre que el riesgo haya sido tenido en cuenta y se hayan observado las medidas para su prevenci&oacute;n.</p>       <p>M&aacute;s preocupante a&uacute;n es la tendencia del sector jur&iacute;dico sobre este tema, reflejado en el fallo reciente del Consejo de Estado que resuelve, en &uacute;ltima instancia, declarar responsable patrimonialmente a una instituci&oacute;n de salud por los da&ntilde;os sufridos por un paciente debido a una infecci&oacute;n hospitalaria <sup>17</sup>. Para el tribunal fue suficiente demostrar la conexi&oacute;n causal entre la bacteria Klebsiella pneumoniae, causante de la otitis media, y las secuelas neurol&oacute;gicas de la meningitis que se desarroll&oacute;, aunque la instituci&oacute;n demostrara que no hubo falla en la prestaci&oacute;n del servicio. Como se expone en el mismo fallo &quot;la ausencia demostrada de una falla del servicio atribuible a la entidad no conduce necesariamente a afirmar la ausencia de responsabilidad&quot;, citando la legislaci&oacute;n francesa que se basa en un sistema de responsabilidad sin culpa. Considera entonces la Corte que &quot;los establecimientos y profesionales de la salud [...] responden por los da&ntilde;os resultantes de infecciones hospitalarias, salvo si ellos logran demostrar que la infecci&oacute;n fue causada por un factor ajeno al servicio sanitario&quot; y la infecci&oacute;n hospitalaria no lo es <sup>18</sup>. Esta jurisprudencia tendr&aacute; grandes repercusiones en el futuro, frente a un fen&oacute;meno que requiere un esfuerzo conjunto del sector salud y que cambia el concepto de que la medicina es una profesi&oacute;n no solo de medios sino tambi&eacute;n de resultados, en el caso de la infecci&oacute;n hospitalaria.</p>       <p>Algunos factores de riesgo de infecci&oacute;n del sitio quir&uacute;rgico son inmodificables <sup>19</sup>: la edad, las enfermedades coexistentes y la clasificaci&oacute;n de la herida. Otros son modificables, pero pueden escapar, en algunas ocasiones, al control del equipo quir&uacute;rgico: el dejar de fumar, el estado nutricional, la obesidad, la infecci&oacute;n remota coexistente, el control previo de la glucemia, otras infecciones coexistentes y la colonizaci&oacute;n por microorganismos resistentes. Sin embargo, s&iacute; hay muchas cosas que se pueden mejorar: el lavado de manos, la oportunidad en la profilaxis, la implementaci&oacute;n de las listas de chequeo, la observancia de las gu&iacute;as, especialmente en el uso racional de los antimicrobianos, etc. <sup>3, 20, 21</sup>. Y es sobre esta base que se deben orientar los esfuerzos y medir los resultados, y no sobre la estrategia punitiva <sup>14</sup>. Las instituciones de salud deber&aacute;n demostrar que su recurso humano e institucional est&aacute; orientado hacia la cultura de la seguridad y la prevenci&oacute;n de las infecciones asociadas a la atenci&oacute;n en salud, lo cual requiere disponibilidad de recursos, cambios en la infraestructura hospitalaria del pa&iacute;s, implementaci&oacute;n de metodolog&iacute;as, y tecnolog&iacute;as y dispositivos que han demostrado eficacia, a un costo razonable <sup>19</sup>. Y, en este caso, deber&aacute; percibirse un liderazgo del cirujano como doliente de la complicaci&oacute;n quir&uacute;rgica m&aacute;s temida que, err&oacute;neamente, cre&iacute;amos erradicada con el advenimiento de los antibi&oacute;ticos: la infecci&oacute;n.</p>     <p><font size="3" face="Verdana"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p>1. 	Bejarano M. Cirug&iacute;a segura, un prop&oacute;sito global. Rev Colomb Cir. 2013;28:185.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000029&pid=S2011-7582201400020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>2. 	WHO. Guidelines for safe surgery 2009: Safe surgery saves lives. Geneva: World Health Organization; 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000031&pid=S2011-7582201400020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>3. 	Celma M, Mart&iacute;n C, Cano M, Casanova MT. Patient safety in the operating room. Checklist implementation of general surgery. Rev Enf. 2012;35:22-30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000033&pid=S2011-7582201400020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>4. 	Haynes AB, Weiser TG, Berry WR, Lipsitz SR, Breizat A-HS, Dellinger EP, et al. A surgical safety checklist to reduce morbidity and mortality in a global population. N Engl J Med. 2009;360:491-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000035&pid=S2011-7582201400020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>5. 	Classen DC, Evans S, Pestotnik SL, Horn SD, Menlove RL, Burke JP. The timing of prophylactic administration of antibiotics and the risk of surgical-wound infection. N Engl J Med. 1992;326:281-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000037&pid=S2011-7582201400020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>6.	Weiss CA, Statz CL, Dahms RA, Remucal MJ, Dunn DL, Beilman GJ. Six years review of surgical wound infection surveillance at a yertiary care center: Review of the microbiologic and epidemiological aspects of 20,007 wounds. Arch Surg. 1999;134:1041-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000039&pid=S2011-7582201400020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <!-- ref --><p>7. 	Bratzler DW, Houck PM, Richards C, Steele L, Dellinger EP, Fry DE, et al. Use of antimicrobial prophylaxis for major surgery: Baseline results from the National Surgical Infection Prevention Project. Arch Surg. 2005;140:174-82.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000041&pid=S2011-7582201400020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>8. 	Morales CH, Villegas MI, Villavicencio R, Gonz&aacute;lez G, P&eacute;rez LF, Pe&ntilde;a AM, et al. Intra-abdominal infection in patients with abdominal trauma. Arch Surg. 2004;139:1278-85.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S2011-7582201400020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>9. 	P&eacute;rez N, Romero M, Castelblanco MI, Rodr&iacute;guez EI. Infecci&oacute;n del sitio operatorio de apendicectom&iacute;as en un hospital de la orinoquia colombiana. Rev Colomb Cir. 2009;24:23-30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S2011-7582201400020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>10. 	Solomkin JS, Mazuski JE, Bradley JS, Rodvold KA, Goldstein EJC, Baron EJ, et al. Diagnosis and management of complicated intra-abdominal infection in adults and children: Guidelines by the Surgical Infection Society and the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2010;50:133-64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S2011-7582201400020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>11. 	Snydman DR, Jacobus N V, Mcdermott LA, Ruthazer R, Golan Y, Goldstein EJC, et al. National survey on the susceptibility of Bacteroides fragilis group: Report and analysis of trends in the United States from 1997 to 2004. Antim Agents Chemother. 2007;51:1649-55.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S2011-7582201400020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>12. 	Kerguel&eacute;n CA. Reporte y an&aacute;lisis de eventos adversos: la necesidad de estructurar sus relaciones. V&iacute;a Salud. 2010;52:8-15.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S2011-7582201400020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>13.	Luengas S. Seguridad del paciente: conceptos y an&aacute;lisis de eventos adversos. V&iacute;a Salud. 2009;48:6-21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S2011-7582201400020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>14.	Luengas S. Seguridad del paciente: un modelo organizacional para el control sistem&aacute;tico de los riesgos en la atenci&oacute;n en salud. Bogot&aacute;: Centro de Gesti&oacute;n Hospitalaria, Fundaci&oacute;n Corona; 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S2011-7582201400020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>15.	Stevens JP, Kachniarz B, Wright SB, Gillis J, Talmor D, Clardy P, et al. When policy gets it right: Variability in U.S. hospitals' diagnosis of ventilator-associated pneumonia. Crit Care Med. 2014;42:497-503.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S2011-7582201400020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>16. 	Klompas M. Is a ventilator-associated pneumonia rate of zero really possible? Curr Opin Infect Dis. 2012;25:176-82.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S2011-7582201400020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>17. 	Rojas D. El Consejo de Estado y la sentencia sobre las infecciones intrahospitalarias. Colombia: Consejo de Estado, Sala de lo Contencioso Administrativo, secci&oacute;n tercera, Subsecci&oacute;n B; 2013. p. 1-32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S2011-7582201400020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>18. 	Monge V, Fkgjerla MA, Pita MJ, Gallego P, Robustillo A. Infecciones asociadas a la asistencia sanitaria (HAIs). Infeccci&oacute;n hospitalaria. &iquest;Neglicencia o complicaci&oacute;n? Madrid: Hospital Universitario La Paz; 2013. p. 214.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S2011-7582201400020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>19. 	Anderson DJ, Kaye KS, Classen D, Arias KM, Podgorny K, Burstin H, et al. Strategies to prevent surgical site infections in acute care hospitals. Infect Control Hosp Epidemiol. 2008;29(Suppl.1):51-61.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S2011-7582201400020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>20. 	Panesar SS, Noble DJ, Mirza SB, Patel B, Mann B, Emerton M, et al. Can the surgical checklist reduce the risk of wrong site surgery in orthopaedics? Can the checklist help? Supporting evidence from analysis of a national patient incident reporting system. J Orth Surg Res. 2011;6:18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S2011-7582201400020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>       <!-- ref --><p>21. 	D&iacute;az A, Aldana M, Hawkins L, Mej&iacute;a MA. Lista de chequeo quir&uacute;rgico y su asociaci&oacute;n con la presencia o ausencia de complicaciones y eventos adversos quir&uacute;rgicos, Cartagena, Colombia 2010. Ciencia y Salud Virtual. 2011;3:57-70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S2011-7582201400020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p> </font>      ]]></body><back>
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