<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>2011-7582</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Colombiana de Cirugía]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[rev. colomb. cir.]]></abbrev-journal-title>
<issn>2011-7582</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Asociación Colombiana de Cirugía]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S2011-75822015000200008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Manejo de los sistemas de drenaje pleural]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Management of closed pleural drainage systems]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Velásquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mauricio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Fundación Valle del Lili  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Cali ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>30</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>131</fpage>
<lpage>138</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S2011-75822015000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S2011-75822015000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S2011-75822015000200008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El objetivo de los sistemas de drenaje pleural es la evacuación del contenido patógeno del espacio pleural. Hasta hace poco, solo se conocían y utilizaban los frascos de vidrio; sin embargo, los sistemas comerciales actuales han 'inundado' la práctica quirúrgica por lo que son frecuentes los errores en el manejo de estos sistemas, en su mayoría por desconocimiento no solo de la fisiología del espacio pleural sino también del funcionamiento de dichos sistemas. El objetivo de esta revisión es demostrar de una forma didáctica y práctica el funcionamiento de los sistemas de drenaje pleural y contribuir en mejorar la seguridad de la práctica de la cirugía.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The main purpose of the thoracic drainage systems is the evacuation of pathological content in the pleural space. Until recently only the glass bottles was the single system in use; however commercial systems have flooded the surgical practice, leading to frequent errors in the management of such systems, mostly due to a lack of knowledge on both the physiology of the pleural space and the operation of this system. The aim of this review is to show the operation of the thoracic drainage systems in a didactic and practical way and to contribute to the the safety of their use in the surgical practice.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[sistemas de drenaje pleural]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[tubos de tórax]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[pleural cavity]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[pleural diseases]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[pleural effusion]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[thoracostomy]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">     <p><font size="4" face="Verdana">       <center>     <b>Manejo de los sistemas de drenaje pleural</b>   </center>   </font></p>     <p><font size="3" face="Verdana">       <center>     <b>Management of closed pleural drainage systems</b>   </center>   </font></p>     <p>       <center>     Mauricio Vel&aacute;squez   </center> </p>     <p>M&eacute;dico cirujano de t&oacute;rax, Fundaci&oacute;n Valle del Lili, Cali, Colombia</p>     <p><b>Correspondencia</b>: Mauricio Vel&aacute;squez, Fundaci&oacute;n Valle del Lili, Cali, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mauriciovelasq@yahoo.com">mauriciovelasq@yahoo.com</a></p>     <p>Fecha de recibido: 27 de enero de 2015. Fecha de aprobaci&oacute;n: 13 de marzo de 2015.</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="3" face="Verdana"><b>Resumen</b></font></p>     <p>El objetivo de los sistemas de drenaje pleural es la evacuaci&oacute;n del contenido pat&oacute;geno del espacio pleural. Hasta hace poco, solo se conoc&iacute;an y utilizaban los frascos de vidrio; sin embargo, los sistemas comerciales actuales han 'inundado' la pr&aacute;ctica quir&uacute;rgica por lo que son frecuentes los errores en el manejo de estos sistemas, en su mayor&iacute;a por desconocimiento no solo de la fisiolog&iacute;a del espacio pleural sino tambi&eacute;n del funcionamiento de dichos sistemas. </p>     <p>El objetivo de esta revisi&oacute;n es demostrar de una forma did&aacute;ctica y pr&aacute;ctica el funcionamiento de los sistemas de drenaje pleural y contribuir en mejorar la seguridad de la pr&aacute;ctica de la cirug&iacute;a. </p>     <p><b>Palabras clave</b>: sistemas de drenaje pleural, tubos de t&oacute;rax.</p> <hr size="1">     <p> <font size="3" face="Verdana"><b>Abstract</b></font></p>     <p>The main purpose of the thoracic drainage systems is the evacuation of pathological content in the pleural space. Until recently only the glass bottles was the single system in use; however commercial systems have flooded the surgical practice, leading to frequent errors in the management of such systems, mostly due to a lack of knowledge on both the physiology of the pleural space and the operation of this system. The aim of this review is to show the operation of the thoracic drainage systems in a didactic and practical way and to contribute to the the safety of their use in the surgical practice.</p>     <p><b>Key words</b>: pleural cavity; pleural diseases; pleural effusion; thoracostomy.</p> <hr size="1">     <p> <font size="3" face="Verdana"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p>El objetivo de los sistemas de drenaje pleural es evacuar del espacio pleural o del mediastino, l&iacute;quido, aire y elementos s&oacute;lidos (dep&oacute;sitos fibrinoides o co&aacute;gulos) que se han acumulado all&iacute; como consecuencia de trauma, cirug&iacute;a o alguna enfermedad.</p>     <p>Un sistema de drenaje pleural no es solamente un frasco recolector de l&iacute;quido, sino que abarca todo el sistema de drenaje, es decir, el tubo o cat&eacute;ter de drenaje (conocidos como tubos de t&oacute;rax), los tubos conectores (mangueras conectoras) y el sistema recolector, conocidos como frascos, botellas o, comercialmente, como Pleur-Evac&reg;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hasta hace pocos a&ntilde;os, solamente se utilizaba el sistema con frascos de vidrio y el sistema de v&aacute;lvula de direcci&oacute;n &uacute;nica (v&aacute;lvula de Heimlich), y pocas personas conoc&iacute;an el sistema de tres frascos para agregar succi&oacute;n. Sin embargo, r&aacute;pidamente, la distribuci&oacute;n de los nuevos sistemas comerciales de drenaje tor&aacute;cico ha hecho que su manejo abrume a la mayor&iacute;a de los que atienden a los pacientes que los requieren y los errores de manejo son cosa diaria, por la cual los cirujanos de t&oacute;rax reciben interconsultas con frecuencia.</p>     <p>El objetivo de esta revisi&oacute;n es mostrar, de la manera m&aacute;s did&aacute;ctica posible, la anatom&iacute;a y fisiolog&iacute;a del espacio pleural, y los principios f&iacute;sicos que rigen los sistemas de drenaje pleural, para lograr un conocimiento profundo de los mismos, entender los problemas que se pueden presentar, facilitar su manejo y poder mejorar la atenci&oacute;n de los pacientes. Partiendo de los sistemas m&aacute;s simples y que todav&iacute;a se usan en algunos sitios, veremos su evoluci&oacute;n hasta llegar a los m&aacute;s complejos y nuevos, esperando que con esto se pueda contribuir a una atenci&oacute;n m&aacute;s segura del paciente quir&uacute;rgico.</p>     <p> <font size="3" face="Verdana"><b>Historia</b></font></p>     <p>Se le atribuye a Hip&oacute;crates el haber sido el primero en describir el drenaje del espacio pleural, utilizando tubos met&aacute;licos y cauterios a trav&eacute;s de una incisi&oacute;n, para manejar los empiemas <sup>1-3</sup>. </p>     <p>Posteriormente, los procedimientos usuales consist&iacute;an en la resecci&oacute;n de una o varias costillas y el drenaje abierto del espacio pleural comprometido. Alrededor de 1870, en Inglaterra se inici&oacute; el concepto de drenajes cerrados. En 1875, Playfair describi&oacute; el drenaje de un empiema con un sistema conectado a una trampa de agua y, en 1891, Gotthard B&uuml;lau, m&eacute;dico alem&aacute;n, describi&oacute; un m&eacute;todo que a&ntilde;ad&iacute;a un sistema de sif&oacute;n, el cual ayudaba a mantener el pulm&oacute;n expandido al generar una presi&oacute;n m&aacute;s baja en el espacio pleural. La importancia de este cambio no se reconoci&oacute; sino hasta 1918, cuando el ej&eacute;rcito de los Estados Unidos report&oacute; una disminuci&oacute;n de la mortalidad por derrame pleural de 30 % a 3 %, al cambiar el sistema abierto por uno cerrado; esto convirti&oacute; en obligatorio el drenaje de los derrames mediante un tubo de t&oacute;rax conectado a una trampa de agua <sup>1-3</sup>. </p>     <p>En 1922, Lilienthal convirti&oacute; en rutina el drenaje pleural despu&eacute;s de la cirug&iacute;a tor&aacute;cica y, en 1952, Howe describi&oacute; el sistema de drenaje con tres frascos que le a&ntilde;ad&iacute;an succi&oacute;n, con lo cual se sent&oacute; la base de los sistemas comerciales disponibles en la actualidad <sup>1</sup>. </p>     <p> <font size="3" face="Verdana"><b>Fisiolog&iacute;a del espacio pleural</b></font></p>     <p>La pleura es una capa muy fina y delgada de tejido mesotelial, con dos porciones principales: una parietal, que recubre la superficie interna de las costillas, el diafragma y el mediastino; y una visceral, en &iacute;ntima relaci&oacute;n con el tejido pulmonar. Entre las dos pleuras se encuentra el denominado &quot;espacio pleural&quot;, el cual es un espacio virtual ocupado por alrededor de 5 a 15 ml de un ultrafiltrado plasm&aacute;tico en cada lado y que funciona como lubricante para los movimientos pulmonares <sup>4</sup>. Durante un ciclo respiratorio normal, las fuerzas de retracci&oacute;n el&aacute;stica del pulm&oacute;n que tienden a colapsarlo y los movimientos de la pared del t&oacute;rax que tienden a ensancharla, generan una presi&oacute;n intrapleural que var&iacute;a de -8 cm de agua, durante la inspiraci&oacute;n, a -2 cm de agua, durante la espiraci&oacute;n (<a href="#figura1">figura 1</a>) <sup>2,5</sup>.</p>     <p>       <center>     <a name="figura1"></a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <img src="img/revistas/rcci/v30n2/v30n2a8f1.gif">   </center> </p>     <p>Con la acumulaci&oacute;n de agua, aire, sangre u otros l&iacute;quidos en el espacio pleural, se pierde la presi&oacute;n negativa y el pulm&oacute;n tiende a colapsarse, lo que conlleva hipoventilaci&oacute;n alveolar e hipoxia; eventualmente, esta presi&oacute;n intrapleural puede incrementarse y provocar un desplazamiento del mediastino hacia el lado contrario, lo cual compromete a&uacute;n m&aacute;s la ventilaci&oacute;n y llega, inclusive, a disminuir el retorno venoso <sup>2</sup>. </p>     <p>El prop&oacute;sito del drenaje pleural, entonces, no es solamente la evacuaci&oacute;n del material acumulado, sino la restauraci&oacute;n de las presiones pleurales y de la fisiolog&iacute;a respiratoria normal <sup>2</sup>. </p>     <p> <font size="3" face="Verdana"><b>Indicaciones</b></font></p>     <p>En la <a href="#tabla1">tabla 1</a> se muestran las principales indicaciones para la inserci&oacute;n de drenajes tor&aacute;cicos.</p>     <p>       <center>     <a name="tabla1"></a>    <br>     <img src="img/revistas/rcci/v30n2/v30n2a8t1.gif">   </center> </p>     <p>Si bien no existen contraindicaciones absolutas para la colocaci&oacute;n de un drenaje pleural, s&iacute; se recomienda tener mucho cuidado cuando: hay trastornos de la coagulaci&oacute;n o anticoagulaci&oacute;n con medicamentos; existe una cirug&iacute;a tor&aacute;cica previa, por una mayor probabilidad de adherencias; hay una imagen de bula gigante, pues podr&iacute;a ponerse accidentalmente el tubo dentro de la bula y producirse una f&iacute;stula broncopleural; hay obstrucci&oacute;n bronquial de cualquier etiolog&iacute;a; se sospecha obstrucci&oacute;n bronquial de cualquier etiolog&iacute;a; no se conoce bien o no se tiene pr&aacute;ctica en la t&eacute;cnica de inserci&oacute;n.</p>     <p> <font size="3" face="Verdana"><b>Cat&eacute;teres de drenaje</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los tubos de t&oacute;rax han tenido su propia evoluci&oacute;n, empezando con los descritos por Playfair, fabricados con caucho de goma de la India, seguidos de los de caucho rojo utilizados desde 1920, hasta los dise&ntilde;ados y fabricados en pl&aacute;stico por Sherwood Medical e introducidos en 1961 <sup>1</sup>. </p>     <p>Alrededor de 1970, los tubos de t&oacute;rax se fabricaban con di&aacute;metros de 6F a 40F; sin embargo, la industria pronto not&oacute; que los calibres m&aacute;s utilizados eran 28F, 32F y 36F, por lo cual se suspendi&oacute; la fabricaci&oacute;n de los otros calibres de poco uso <sup>1</sup>. </p>     <p>En la actualidad, hay amplia variaci&oacute;n en el dise&ntilde;o y el material de los tubos de drenaje. Se consiguen de pl&aacute;stico (generalmente pedi&aacute;tricos), de polietileno, de cloruro de polivinilo, de elast&oacute;mero de silicona o de silicona. Pueden ser rectos, con un &aacute;ngulo recto para drenar la base del t&oacute;rax, con trocar interno para facilitar la inserci&oacute;n, con m&uacute;ltiples agujeros, estriados para drenaje por capilaridad, con la punta biselada para facilitar la inserci&oacute;n y, finalmente, pueden tener o no tener una l&iacute;nea radioopaca para facilitar su identificaci&oacute;n en las radiograf&iacute;as de t&oacute;rax <sup>1</sup>. </p>     <p>La <i>Revista Colombiana de Cirug&iacute;a</i> public&oacute; un extenso y muy buen art&iacute;culo sobre la t&eacute;cnica de inserci&oacute;n y las complicaciones de los tubos de t&oacute;rax, por lo cual no se tratan estos aspectos en la presente revisi&oacute;n <sup>6</sup>. </p>     <p> <font size="3" face="Verdana"><b>Tubos conectores</b></font></p>     <p>Los mejores tubos conectores son aquellos fabricados con pl&aacute;stico o l&aacute;tex, con una terminaci&oacute;n en forma de embudo escalonado que evita que se desacople del sistema recolector y el tubo de t&oacute;rax. Es importante que sean transparentes pues permiten visualizar el movimiento del l&iacute;quido extra&iacute;do. Cuando se coloque m&aacute;s de un tubo de t&oacute;rax, se puede utilizar una conexi&oacute;n en Y <sup>2</sup>. </p>     <p>Debe evitarse al m&aacute;ximo la formaci&oacute;n de asas en las mangueras conectoras pues en ellas se acumulan el l&iacute;quido o los co&aacute;gulos, lo cual aumenta la resistencia al flujo en el lado pulmonar y detiene el drenaje (<a href="#figura2">figura 2</a>) <sup>2</sup>. </p>     <p>       <center>     <a name="figura2"></a>    <br>     <img src="img/revistas/rcci/v30n2/v30n2a8f2.gif">   </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ni los tubos de t&oacute;rax ni los tubos conectores deben ocluirse por ninguna motivo. Cuando por alguna raz&oacute;n un tubo se desconecta del sistema recolector, simplemente debe conectarse de nuevo; si el sistema recolector se rompe, debe mantenerse la calma, tranquilizar al paciente, suministrarle ox&iacute;geno con m&aacute;scara nasal mientras se coloca un nuevo sistema y conectarlo inmediatamente <sup>2</sup>. </p>     <p>La gran mayor&iacute;a de los problemas relacionados con los drenajes pleurales se deben a fallas en las conexiones de los tubos. Por lo tanto, una persona experimentada en el manejo de los sistemas de drenaje pleural debe revisar diariamente que no exista escape de aire y que los tubos est&eacute;n permeables, siempre acompa&ntilde;ada de una radiograf&iacute;a de t&oacute;rax lo m&aacute;s reciente posible. </p>     <p>Otros puntos cr&iacute;ticos con los tubos conectores son los siguientes:</p>     <p>a.	La oscilaci&oacute;n del l&iacute;quido en los tubos conectores indica la permeabilidad del tubo de t&oacute;rax. Cuando no se observen oscilaciones de la columna de l&iacute;quido, puede deberse a dos razones: </p>     <p>&#8226; el tubo est&aacute; obstruido, o    <br>   &#8226; el pulm&oacute;n est&aacute; expandido completamente.</p>     <p>b.	La oscilaci&oacute;n del l&iacute;quido en los tubos conectores o en el sistema recolector, es muy grande (m&aacute;s de 2 cm):</p>     <p>&#8226; hay un espacio pleural residual por falta de expansi&oacute;n completa del pulm&oacute;n, o    <br>   &#8226; el paciente genera presiones intrapleurales m&aacute;s altas.</p> </p> c.	Aunque no existe evidencia al respecto, no se recomienda 'orde&ntilde;ar' los tubos conectores, por las siguientes razones 2:     <p>&#8226; pueden generarse presiones intrapleurales muy altas (cuyo efecto es desconocido pero debe evitarse),    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   &#8226; pueden desplazarse l&iacute;quido o co&aacute;gulos hacia el espacio pleural, o    <br>   &#8226; puede aumentarse el riesgo de contaminaci&oacute;n del espacio pleural con cada manipulaci&oacute;n.</p>     <p>d.	No se deben poner cintas adhesivas en las conexiones de los tubos conectores (esparadrapo, Micropore<sup>&reg;</sup>, etc.), porque pueden impedir la visualizaci&oacute;n de un co&aacute;gulo que ocluya la luz de la conexi&oacute;n o de un mal empate entre el tubo y la manguera conectora, lo cual es muy frecuente, lo cual permite la entrada de aire al sistema.</p>     <p> <font size="3" face="Verdana"><b>Sistemas recolectores</b></font></p>     <p>Los sistemas recolectores tambi&eacute;n han tenido su propia evoluci&oacute;n y, en la actualidad, se pueden clasificar en dos grupos: los de drenaje pasivo y aquellos con drenaje activo <sup>2</sup>. </p>     <p><b><i>Sistemas de drenaje pasivo</i></b>. Constan de un drenaje de una sola v&iacute;a, que permite la salida de aire o l&iacute;quido durante la espiraci&oacute;n y evita la entrada de aire durante la inspiraci&oacute;n. Estos sistemas son muy simples y son suficientes para drenar el espacio pleural y restaurar la fisiolog&iacute;a pleural en la mayor&iacute;a de los pacientes. Entre sus diversos tipos, encontramos:</p>     <p>a. <i>V&aacute;lvula de Heimlich</i>. Es un sistema muy b&aacute;sico que consiste en una v&aacute;lvula unidireccional de l&aacute;tex dentro de una recamara pl&aacute;stica que evita su contacto con el medio exterior, y unas peque&ntilde;as mangueras conectoras para empatarla al tubo de t&oacute;rax y al medio exterior o a un reservorio. Es muy &uacute;til para el manejo del paciente ambulatorio. </p>     <p>b. <i>Drenajes con sello de agua</i>, con una o dos botellas. Es importante conocer muy bien este sistema, pues hasta hace muy poco era la forma m&aacute;s com&uacute;n de drenar el espacio tor&aacute;cico. Los puntos fundamentales son (<a href="#figura3">figura 3</a>):</p>     <p>&#8226; Se utiliza una botella con una tapa herm&eacute;tica y dos tubos.     <br>   &#8226; El di&aacute;metro del primer tubo debe ser una vig&eacute;sima parte del di&aacute;metro de la botella. Su longitud debe permitir que sobresalga de la tapa herm&eacute;tica donde se conecta con la manguera de conexi&oacute;n al tubo de t&oacute;rax y, en su parte inferior, se debe encontrar dos cent&iacute;metros por debajo del nivel del agua (sello de agua). De esta manera, si durante la inspiraci&oacute;n el paciente logra generar una presi&oacute;n intrapleural de -20 cm de agua, el agua del sello sube un cent&iacute;metro por el tubo, dejando todav&iacute;a otro cent&iacute;metro de seguridad en el nivel de agua, para evitar que ingrese aire a trav&eacute;s del tubo de drenaje <sup>7,8</sup>. El segundo de los tubos es un dispositivo de desfogue que tambi&eacute;n atraviesa la tapa herm&eacute;tica, pero es m&aacute;s corto y no est&aacute; sumergido en agua, lo cual permite que el aire extra&iacute;do del espacio pleural, por una fuga de aire desde el pulm&oacute;n o porque el paciente presente tos, pueda escapar del sistema sin aumentar peligrosamente la presi&oacute;n en el sistema y en el espacio pleural.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   &#8226; En el sistema de dos botellas, la primera funciona como un reservorio que consta de una tapa herm&eacute;tica y dos tubos de una longitud corta que atraviesan la tapa herm&eacute;tica; uno de ellos se conecta a la manguera de conexi&oacute;n con el tubo de t&oacute;rax y el otro se conecta al tubo del sello de agua. Esta botella permite recolectar el l&iacute;quido del espacio pleural, sin afectar el sello de agua.    <br>   &#8226; Cuando se utiliza una sola botella es muy importante mantener el nivel del sello de agua en dos cent&iacute;metros, pues si este nivel disminuye se corre el riesgo de que ingrese aire al sistema y al espacio pleural, y si este nivel aumenta, genera una mayor presi&oacute;n positiva que impide una evacuaci&oacute;n m&aacute;s f&aacute;cil del contenido del espacio pleural.</p>     <p>       <center>     <a name="figura3"></a>    <br>     <img src="img/revistas/rcci/v30n2/v30n2a8f3.gif">   </center> </p>     <p><b><i>Sistemas de drenaje activo</i></b>. Se caracterizan por permitir de alguna manera una forma activa de drenaje, manual o con succi&oacute;n. Entre sus diversos tipos, encontramos:</p>     <p>a. <i>Sistema de tres frascos (o botellas)</i>. Se basan en los de drenaje pasivo (con dos botellas), pero adicionando succi&oacute;n continua (con una tercera botella), lo cual es a menudo necesario para lograr la expansi&oacute;n pulmonar cuando se encuentra una fuga de aire o cuando se ha disminuido la expansibilidad pulmonar. El sistema de tres frascos descrito por Howe en 1952, es el fundamento de los que se utilizan en la actualidad (<a href="#figura4">figura 4)</a> <sup>1</sup>. </p>     <p>       <center>     <a name="figura4"></a>    <br>     <img src="img/revistas/rcci/v30n2/v30n2a8f4.gif">   </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Existen tres marcas comerciales que proveen el grueso de estos sistemas, los cuales tienen algunas caracter&iacute;sticas est&aacute;ndar <sup>1,9</sup>: </p>     <p>&#8226; Una v&aacute;lvula manual de liberaci&oacute;n de acumulaci&oacute;n de alta presi&oacute;n negativa dentro del sistema.     <br>   &#8226; Una v&aacute;lvula autom&aacute;tica de liberaci&oacute;n de acumulaci&oacute;n de alta presi&oacute;n negativa dentro del sistema, que funciona a partir de los -40 cm de agua.    <br>   &#8226; Una v&aacute;lvula autom&aacute;tica de liberaci&oacute;n de alta presi&oacute;n positiva dentro del sistema, que funciona a partir de +2 cm de agua.    <br>   &#8226; Puertos para toma de muestras.    <br>   &#8226; Puertos para acomodar los niveles de agua dentro del sistema.    <br>   &#8226; Mangueras conectoras y puertos para una o dos mangueras para conectarse a uno o dos tubos de t&oacute;rax.    <br>   &#8226; Medidores de fuga de aire.    <br>   &#8226; V&aacute;lvulas reguladoras de la presi&oacute;n negativa de la succi&oacute;n.</p>     <p><i>b.	Sistemas de drenaje digitales</i>. Tradicionalmente, las fugas de aire se han calculado mediante la observaci&oacute;n del burbujeo en el sello de agua. Con los sistemas comerciales de drenaje, se puede medir la fuga de aire en una rec&aacute;mara que viene graduada para tal fin. Aun entre personas experimentadas, a menudo se presentan discrepancias sobre la presencia o ausencia de una fuga de aire y sobre su magnitud. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la actualidad, se consiguen dos dispositivos de drenaje tor&aacute;cico digitales (Thopaz&reg; y Atmos&reg;), que incorporan una interfase digital que permite medir la presi&oacute;n pleural y el flujo de aire a trav&eacute;s del tubo de t&oacute;rax y, con esto, hacer un manejo m&aacute;s expedito del tubo de t&oacute;rax, lo cual conlleva una menor estancia hospitalaria al permitir un retiro m&aacute;s temprano del drenaje tor&aacute;cico 10. Sus grandes aportes son hacer mucho m&aacute;s objetivas la medici&oacute;n de la producci&oacute;n de l&iacute;quido y la cuantificaci&oacute;n de las fugas de aire cuando se presentan, y sobre todo, evitar la manipulaci&oacute;n de los dispositivos por parte del personal de enfermer&iacute;a y m&eacute;dico, con lo cual se aumenta notablemente la seguridad de los pacientes, pues evita errores humanos durante su recuperaci&oacute;n. Adem&aacute;s, son notables todos los sistemas de alarmas con que se cuenta para alertar sobre los problemas que se puedan estar presentando y poder corregirlos con mayor prontitud.</p>     <p><i>c.</i> <i>Sistema de drenaje balanceado</i>. Es un dispositivo desarrollado espec&iacute;ficamente para el drenaje del espacio pleural despu&eacute;s de una neumonectom&iacute;a. Requiere un conocimiento profundo de los cambios del espacio pleural despu&eacute;s de este tipo de cirug&iacute;a y su manejo debe reservarse para un cirujano de t&oacute;rax.</p>     <p><i>d.	Derivaciones pleuro-peritoneales</i>. Estos sistemas incluyen el drenaje de tipo Denver, que consta de dos drenes de silicona unidos por una v&aacute;lvula que produce un flujo anter&oacute;grado con la digitopresi&oacute;n. Permite que, al presionarlo el paciente, el l&iacute;quido pleural fluya hacia el peritoneo. Debe ser manejado por un cirujano de t&oacute;rax.</p>     <p>Algunos aspectos de importancia para el manejo de los sistemas de drenaje pleural y que con frecuencia son objeto de discusiones en los pasos de revista y en la ense&ntilde;anza de la cirug&iacute;a, son los siguientes.</p>     <p><i>a.	Succi&oacute;n: </i></p>     <p>&#8226; Tradicionalmente y de manera arbitraria, se ha establecido que la succi&oacute;n m&aacute;xima que se puede aplicar en el sistema es de -20 cm de agua; sin embargo, en situaciones especiales (ni&ntilde;os) puede ser de -10 cm de agua, sin que esto vaya en detrimento del drenaje del espacio pleural <sup>1,3,7</sup>. </p>     <p>&#8226; La graduaci&oacute;n de la succi&oacute;n se logra con la manipulaci&oacute;n de los sistemas recolectores, independientemente del grado de succi&oacute;n de la pared. </p>     <p>&#8226; La succi&oacute;n en la pared est&aacute; dada por el sistema de vac&iacute;o del hospital y del regulador all&iacute; conectado. Sin embargo, estos reguladores son muy imprecisos y en ocasiones dif&iacute;ciles de manipular, por lo que se prefiere mantenerlos en un nivel entre -50 y -100 ml de mercurio y controlar la succi&oacute;n con los sistemas recolectores. Presiones negativas m&aacute;s altas en el regulador de pared pueden provocar un efecto &quot;ventury&quot; y generar presiones negativas m&aacute;s altas en los pacientes <sup>11</sup>. </p>     <p>&#8226; La manipulaci&oacute;n del grado de succi&oacute;n solo debe hacerse por una persona entrenada en el manejo de sus complicaciones, como neumot&oacute;rax, atelectasias, persistencia de las fugas de aire y colapso pulmonar, entre otras.</p>     <p><i>b.	Retiro del tubo de t&oacute;rax.</i> Este es uno de los temas m&aacute;s controvertidos en el manejo de los sistemas de drenaje tor&aacute;cico y las recomendaciones que pueden darse son las siguientes <sup>8,12,13</sup>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#8226; La producci&oacute;n del tubo debe ser menor de 200 ml en 24 horas.    <br>   &#8226; No debe haber fuga de aire por el drenaje tor&aacute;cico.    <br>   &#8226; La radiograf&iacute;a de t&oacute;rax debe mostrar un pulm&oacute;n completamente expandido.    <br>   &#8226; Los movimientos de oscilaci&oacute;n de la columna de aire en el sistema de drenaje, no son importantes siempre y cuando se cumplan los tres requisitos previos.</p>     <p><i>c.	Fugas de aire</i>. Existe una gran confusi&oacute;n con respecto a esta situaci&oacute;n en la cirug&iacute;a pulmonar y es necesario aclarar los t&eacute;rminos, pues de ello depende un buen manejo. Existen dos clases de fugas de aire, ambas llamadas f&iacute;stulas <sup>14</sup>:</p>     <p>F&iacute;stula alv&eacute;olo-pleural. Es secundaria a la ruptura del tejido pulmonar distal a un bronquio segmentario. Produce una fuga de aire peque&ntilde;a o de bajo flujo. Normalmente, se cierra sola antes de cinco d&iacute;as y solo con garantizar la expansi&oacute;n pulmonar.</p>     <p>F&iacute;stula bronco-pleural. Es secundaria a la comunicaci&oacute;n de un bronquio fuente, lobar o segmentario con el espacio pleural. Produce una fuga de aire grande o de alto flujo con compromiso respiratorio del paciente y requiere alg&uacute;n tipo de procedimiento quir&uacute;rgico para su cierre, por lo que deben ser manejadas por personas entrenadas para este tipo de complicaciones.</p>     <p><i>d.	Radiograf&iacute;a de t&oacute;rax diaria</i>. Si bien en algunos centros es obligatoria la toma de radiograf&iacute;as diariamente en los pacientes con tubo de t&oacute;rax, esta pr&aacute;ctica no ha mostrado ning&uacute;n beneficio y s&iacute; aumenta los costos y genera incomodidad para los pacientes; por lo tanto, la recomendaci&oacute;n es la siguiente <sup>3,8</sup>: </p>     <p>&#8226; Se debe obtener una radiograf&iacute;a de t&oacute;rax en el posoperatorio inmediato, para comprobar la expansi&oacute;n pulmonar.    <br>   &#8226; Se debe tomar una radiograf&iacute;a de t&oacute;rax en la ma&ntilde;ana del d&iacute;a siguiente a la cirug&iacute;a, despu&eacute;s de que el paciente se haya movilizado del quir&oacute;fano al sitio de hospitalizaci&oacute;n que corresponda, para comprobar la expansi&oacute;n pulmonar y la ausencia de complicaciones como atelectasias, derrames o neumot&oacute;rax.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   &#8226; A partir de all&iacute;, las radiograf&iacute;as solo se deben solicitar en caso de disnea, enfisema subcut&aacute;neo o aparici&oacute;n de fugas de aire.</p>     <p><i>e.	Radiograf&iacute;a de t&oacute;rax posterior al retiro del tubo de t&oacute;rax</i>. Ha sido un punto muy discutido y se encuentran estudios que muestran que no es necesario <sup>15,16</sup>. Sin embargo, todos los pacientes no son iguales y, en aquellos con suturas pulmonares (traumas grandes con tractotom&iacute;a) o cirug&iacute;as de resecci&oacute;n pulmonar, se debe comprobar que no haya colapso pulmonar, aparici&oacute;n de neumot&oacute;rax o derrames pleurales, antes de dar el alta, por lo cual la radiograf&iacute;a de t&oacute;rax es importante despu&eacute;s de retirar el tubo de t&oacute;rax <sup>16</sup>. Por lo tanto, la recomendaci&oacute;n es analizar cada caso en forma individual, sin generalizaciones, y establecer si la radiograf&iacute;a es necesaria. </p>     <p> <font size="3" face="Verdana"><b>Conclusiones</b></font></p>     <p>Los sistemas de drenaje pleural son dispositivos supremamente importantes en la pr&aacute;ctica de la cirug&iacute;a de trauma, la cirug&iacute;a general y la cirug&iacute;a de t&oacute;rax. Sin embargo, su manejo no es muy bien conocido y, en general, ha sido parte del arte de la cirug&iacute;a y de las normas de cada escuela. </p>     <p>Con esta revisi&oacute;n, espero haber rese&ntilde;ado los fundamentos de los sistemas de drenaje pleural, para que todos podamos entender a profundidad su funcionamiento, con el objetivo de mejorar la pr&aacute;ctica diaria de la cirug&iacute;a.</p>     <p> <font size="3" face="Verdana"><b>Conflicto de intereses</b></font></p>     <p>No existe ning&uacute;n conflicto de intereses que declarar.</p>     <p> <font size="3" face="Verdana"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p>1. 	Munell R. Thoracic drainage. Ann Thorac Surg. 1997;63: 1497-502.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S2011-7582201500020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>2. 	Gr&eacute;goire J, Deslauriers J. Closed drainage and suction systems. En: Pearson G, Cooper J, Deslauriers J, Ginsberg R, Hiebert C, Patterson G, et al., editors. Thoracic surgery. New York: Churchill Livingstone; 2002. p. 1281.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S2011-7582201500020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. 	Cerfolio R, Bryant A. The management of chest tubes after pulmonary resection. Thorac Surg Clin, 2010;20:399-405.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S2011-7582201500020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. 	Light R. Chest tubes. En: Light R, editor. Pleural diseases. Philadelphia: Lippincott Williams and Wilkins; 2007. p. 392.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S2011-7582201500020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. 	Pati&ntilde;o JF. Mec&aacute;nica respiratoria y presi&oacute;n positiva en terapia respiratoria. En: Pati&ntilde;o JF. Fisiolog&iacute;a de la respiraci&oacute;n, gases sangu&iacute;neos e insuficiencia respiratoria. Santa Fe de Bogot&aacute;: Fepafem; 1995. p. 115.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S2011-7582201500020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>6. 	Tapias L, Tapias-Vargas LF, Tapias-Vargas L. Complicaciones de los tubos de t&oacute;rax. Rev Colomb Cir. 2009;24:46-55.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S2011-7582201500020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>7. 	Pati&ntilde;o JF. Gu&iacute;a para drenaje y succi&oacute;n pleural. En: Pati&ntilde;o JF, editor. Lecciones de Cirug&iacute;a. Bogot&aacute;: Panamericana; 2000. p. 755.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S2011-7582201500020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. 	Echavarr&iacute;a H. Tubos de t&oacute;rax. En: Echavarr&iacute;a H, Ferrada R, Kestemberg A, editores. Urgencia quir&uacute;rgica. Cali: Asprom&eacute;dica; 1995. p. 3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S2011-7582201500020000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. 	Manzanet G, Vela A, Corell R, Mor&oacute;n R, Calder&oacute;n R, Suelves C. A hydrodynamic study of pleural drainage systems. Chest. 2005;127:2211-21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S2011-7582201500020000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. 	Cerfolio R, Varela G, Brunelli A. Digital and smart chest drainage systems to monitor air leaks: The birth of a new era?. Thorac Surg Clin. 2010;20:413-20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S2011-7582201500020000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>11. 	Bar-El Y, Ross A, Kablawi A, Egenburg S. Potentially dangerous negative intrapleural pressures generated by ordinary pleural drainage systems. Chest. 2001;119:511-4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S2011-7582201500020000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>12. 	Younes R, Gross J, Aguiar S, Haddad F, Deheinzelin D. When to remove a chest tube? A randomized study with subsequent prospective consecutive validation. J Am Coll Surg. 2002;195: 658-662.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S2011-7582201500020000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13.	Cerfolio R, Bryant A. Results of a prospective algorithm to remove chest tubes after pulmonary resection with high output. J Thorac Cardiovasc Surg. 2008;135:269-73.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S2011-7582201500020000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14.	Cerfolio R. Advances in thoracostomy tube management. Surg Clin North Am. 2002;82:833-48.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S2011-7582201500020000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15.	McCormick J, O'Mara M, Papasavas P, Caushaj P. The use of routine chest X-ray films after chest tube removal un postoperative cardiac patients. Ann Thorac Surg. 2002;74:2161-4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S2011-7582201500020000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16.	Palesty J, McKelvey A, Didrick S. The efficacy of X-rays after chest tube removal. Am J Surg. 2000;179:13-6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S2011-7582201500020000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Munell]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Thoracic drainage]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg.]]></source>
<year>1997</year>
<volume>63</volume>
<page-range>1497-502</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Grégoire]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Deslauriers]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Closed drainage and suction systems]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Pearson]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cooper]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Deslauriers]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ginsberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hiebert]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Patterson]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Thoracic surgery]]></source>
<year>2002</year>
<page-range>1281</page-range><publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Churchill Livingstone]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cerfolio]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bryant]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The management of chest tubes after pulmonary resection]]></article-title>
<source><![CDATA[Thorac Surg Clin,]]></source>
<year>2010</year>
<volume>20</volume>
<page-range>399-405</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Light]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Chest tubes]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Light]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pleural diseases]]></source>
<year>2007</year>
<page-range>392</page-range><publisher-loc><![CDATA[Philadelphia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lippincott Williams and Wilkins]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Patiño]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mecánica respiratoria y presión positiva en terapia respiratoria]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Patiño]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Fisiología de la respiración, gases sanguíneos e insuficiencia respiratoria]]></source>
<year>1995</year>
<page-range>115</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santa Fe de Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fepafem]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tapias]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tapias-Vargas]]></surname>
<given-names><![CDATA[LF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tapias-Vargas]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Complicaciones de los tubos de tórax]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Colomb Cir.]]></source>
<year>2009</year>
<volume>24</volume>
<page-range>46-55</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Patiño]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Guía para drenaje y succión pleural]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Patiño]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Lecciones de Cirugía]]></source>
<year>2000</year>
<page-range>755</page-range><publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Panamericana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Echavarría]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Tubos de tórax]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Echavarría]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ferrada]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kestemberg]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Urgencia quirúrgica]]></source>
<year>1995</year>
<page-range>3</page-range><publisher-loc><![CDATA[Cali ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Aspromédica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Manzanet]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vela]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Corell]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Morón]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Calderón]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Suelves]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[A hydrodynamic study of pleural drainage systems]]></article-title>
<source><![CDATA[Chest.]]></source>
<year>2005</year>
<volume>127</volume>
<page-range>2211-21</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cerfolio]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Varela]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Brunelli]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Digital and smart chest drainage systems to monitor air leaks: The birth of a new era?]]></article-title>
<source><![CDATA[Thorac Surg Clin.]]></source>
<year>2010</year>
<volume>20</volume>
<page-range>413-20</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bar-El]]></surname>
<given-names><![CDATA[Y]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ross]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Kablawi]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Egenburg]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Potentially dangerous negative intrapleural pressures generated by ordinary pleural drainage systems]]></article-title>
<source><![CDATA[Chest.]]></source>
<year>2001</year>
<volume>119</volume>
<page-range>511-4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Younes]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gross]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Aguiar]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Haddad]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Deheinzelin]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[When to remove a chest tube? A randomized study with subsequent prospective consecutive validation]]></article-title>
<source><![CDATA[J Am Coll Surg.]]></source>
<year>2002</year>
<volume>195</volume>
<page-range>658-662</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cerfolio]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bryant]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Results of a prospective algorithm to remove chest tubes after pulmonary resection with high output]]></article-title>
<source><![CDATA[J Thorac Cardiovasc Surg.]]></source>
<year>2008</year>
<volume>135</volume>
<page-range>269-73</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cerfolio]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Advances in thoracostomy tube management]]></article-title>
<source><![CDATA[Surg Clin North Am.]]></source>
<year>2002</year>
<volume>82</volume>
<page-range>833-48</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[McCormick]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[O’Mara]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Papasavas]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Caushaj]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The use of routine chest X-ray films after chest tube removal un postoperative cardiac patients]]></article-title>
<source><![CDATA[Ann Thorac Surg.]]></source>
<year>2002</year>
<volume>74</volume>
<page-range>2161-4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Palesty]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[McKelvey]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Didrick]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The efficacy of X-rays after chest tube removal]]></article-title>
<source><![CDATA[Am J Surg.]]></source>
<year>2000</year>
<volume>179</volume>
<page-range>13-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
