<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>2027-4688</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Fronteras de la Historia]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Front. hist.]]></abbrev-journal-title>
<issn>2027-4688</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Colombiano de Antropología e Historia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S2027-46882015000200003</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Eclesiásticos letrados: estudio preliminar sobre la actividad de productores de textos neogranadinos(1650-1750)]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Lettered Ecclesiastical: Preliminary Study of the Text Producers in New Granada (1650-1750)]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ROBLEDO PÁEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[SANTIAGO]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Museo Nacional de Colombia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Bogotá ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>07</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>20</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>64</fpage>
<lpage>90</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S2027-46882015000200003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S2027-46882015000200003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S2027-46882015000200003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En este trabajo nos proponemos realizar un acercamiento a las características de la actividad del principal conjunto de habitantes del Nuevo Reino de Granada dedicados a la producción de textos: los letrados eclesiásticos. Centramos nuestra mirada particularmente en aquellos establecidos en Santafé y sus cercanías. Se analizan ejemplos de la circulación manuscrita e impresa de su producción textual; se trata de señalar la importancia de las universidades en la constitución de este conjunto de individuos como un cuerpo y se revisan algunas condiciones de su "mercado laboral". Asimismo, se trata de caracterizar este sector de la población como formado por letrados y no por escritores.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The aim of this paper is examine the particular activities that characterized the principal group of the New Kingdom of Granada's inhabitants dedicated to the production of texts: the lettré ecclesiastics. We center our regard especially in those who i nhabited Santafe a nd i ts environments. Examples of the circulation of their textual production, in both print and manuscript, are analyzed; the importance of the universities in this community's constitution as a corps is signaled, and some conditions of its "labor market" are reviewed. Also, we try to characterize this community as formed by lettrés and not writers.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Impreso]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[letrados]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[manuscrito]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[mercado laboral]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[universidad]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Labor market]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[lettered community]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[manuscript]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[print]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[university]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>Eclesi&aacute;sticos letrados: estudio preliminar sobre la actividad de productores de textos neogranadinos(1650-1750)</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b><I>Lettered Ecclesiastical: Preliminary Study of the Text Producers in New Granada (1650-1750)</I></b></font></p>      <p align="right"><b>SANTIAGO ROBLEDO P&Aacute;EZ</b>    <br> Museo Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, Colombia    <br> <a href="mailto:srobledopaez@gmail.com">srobledopaez@gmail.com</a></p>      <p>Recibido: 30 de enero de 2015    <br> Aceptado: 16 de junio de 2015 </p> <hr>      <p><b>RESUMEN</b></p>       <p>En este trabajo nos proponemos realizar un acercamiento a las caracter&iacute;sticas de la actividad del principal conjunto de habitantes del Nuevo Reino de Granada dedicados a la producci&oacute;n de textos: los letrados eclesi&aacute;sticos. Centramos nuestra mirada particularmente en aquellos establecidos en Santaf&eacute; y sus cercan&iacute;as. Se analizan ejemplos de la circulaci&oacute;n manuscrita e impresa de su producci&oacute;n textual; se trata de se&ntilde;alar la importancia de las universidades en la constituci&oacute;n de este conjunto de individuos como un <i>cuerpo</i> y se revisan algunas condiciones de su "mercado laboral". Asimismo, se trata de caracterizar este sector de la poblaci&oacute;n como formado por <i>letrados y no por escritores</i>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B>Palabras clave: </B>Impreso, letrados, manuscrito, mercado laboral, universidad.</p> <hr>      <p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>The aim of this paper is examine the particular activities that characterized the principal group of the New Kingdom of Granada's inhabitants dedicated to the production of texts: the lettr&eacute; ecclesiastics. We center our regard especially in those who i nhabited Santafe a nd i ts environments. Examples of the circulation of their textual production, in both print and manuscript, are analyzed; the importance of the universities in this community's constitution as a corps is signaled, and some conditions of its "labor market" are reviewed. Also, we try to characterize this community as formed by <i>lettr&eacute;s</i> and not <i>writers</i>.</p>      <p><B>Keywords: </B>Labor market, lettered community, manuscript, print, university.</p> <hr>      <p>Ren&aacute;n Silva dedica el cuarto cap&iacute;tulo de su concienzudo estudio, publicado originalmente en 1992, <I>Universidad y sociedad en el Nuevo Reino de Granada </I>a recontar el relato autobiogr&aacute;fico de Joseph Ortiz y Morales (1658-ca. 1727). Ortiz y Morales, eclesi&aacute;stico nacido en Mariquita y que desarroll&oacute; su actividad profesional en las provincias de Tunja y Santaf&eacute;, seg&uacute;n Silva, parece haber sido, "por lo menos al final de su vida, muy consciente de su <I>median&iacute;a</I>" (255, &eacute;nfasis a&ntilde;adido). Esta median&iacute;a le habr&iacute;a permitido a Silva utilizar el recuento autobiogr&aacute;fico de Ortiz y Morales como ejemplo de la trayectoria de un letrado eclesi&aacute;stico de su &eacute;poca. En otra oportunidad tratamos de dar cuenta de las condiciones de producci&oacute;n de las <I>Observaciones curiosas y doctrinales </I>(Robledo), el mencionado relato autobiogr&aacute;fico de Ortiz y Morales, escrito en 1713. Dicha labor nos condujo a preguntarnos sobre las condiciones de la actividad de los productores de textos coet&aacute;neos a Ortiz y Morales, particularmente de los eclesi&aacute;sticos, quienes entonces constituyeron la mayor parte del conjunto de letrados neogranadinos. Es importante recalcar que no nos propusimos observar el quehacer de todos los individuos cuya actividad implicaba el manejo de la escritura, sino de aquellos que produjeron textos que trascend&iacute;an lo simplemente "utilitario" producto de su actividad profesional y que hoy podr&iacute;an considerase eruditos o "literarios". En el presente art&iacute;culo nos proponemos presentar los resultados de dicha revisi&oacute;n preliminar.</p>      <p>La vida de Ortiz y Morales corresponde a un periodo particular del desarrollo de la situaci&oacute;n cultural del Nuevo Reino de Granada. En la segunda mitad del siglo XVII las instituciones de "educaci&oacute;n superior" de Santaf&eacute;, todas dependientes del clero, diocesano o regular, estaban alcanzado ya cierta estabilidad en su funcionamiento y se establec&iacute;an en su rol de formadoras del conjunto de los letrados locales. En dicho contexto se destacaba la labor de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, instituci&oacute;n que desempe&ntilde;&oacute; un papel de primer orden en la sociedad hasta su expulsi&oacute;n por mandato de Carlos III en 1767. Los letrados neogranadinos vieron limitadas sus actividades de producci&oacute;n cultural en raz&oacute;n de la ausencia de una imprenta en la ciudad. La carencia de esta tecnolog&iacute;a de comunicaci&oacute;n dificult&oacute; la difusi&oacute;n de las obras escritas producidas localmente. Si bien el contacto con el libro impreso fue parte de la actividad cotidiana de los letrados neogranadinos, al menos de aquellos que ten&iacute;an acceso a una biblioteca, la rareza de este tipo de objeto contribuy&oacute; a la utilizaci&oacute;n de medios de transmisi&oacute;n de la informaci&oacute;n orales y manuscritos en el medio letrado. Esta situaci&oacute;n condujo al mantenimiento, en el seno de la &eacute;lite letrada santafere&ntilde;a, de una <I>cultura del manuscrito</I>, medio a trav&eacute;s del cual circularon muchos textos (Silva, "El serm&oacute;n" 107-108)<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>. Ren&aacute;n Silva, en un estudio reciente que acompa&ntilde;a la transcripci&oacute;n de la <I>Historia de un congreso filos&oacute;fico</I> de Jos&eacute; Domingo Duquesne, ha se&ntilde;alado que el medio manuscrito fue la forma dominante de la escritura en el Nuevo Reino de Granada ( "Breves" 159), no solo en los medios letrados-eruditos, sino en los &aacute;mbitos administrativo, judicial, religioso, etc. Lo oral y lo manuscrito presidieron esta sociedad hasta cuando la utilizaci&oacute;n de la imprenta se hizo habitual, proceso que comenz&oacute; t&iacute;midamente en 1738 con la introducci&oacute;n de esta tecnolog&iacute;a en Santaf&eacute; por la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s (Garz&oacute;n 29) y que no alcanzar&iacute;a dimensiones considerables sino hasta las primeras d&eacute;cadas del siglo XIX (Silva, "Breves" 160-161).</p>      <p>Entonces, el cabildo eclesi&aacute;stico, las &oacute;rdenes religiosas y los curatos eran las entidades que recog&iacute;an al grueso de los letrados del Nuevo Reino de Granada. Analizando el expediente de 1719 que sirvi&oacute; a Nicol&aacute;s de Varasorda y Larraz&aacute;bal (1688-1753) para la publicaci&oacute;n en 1723, en Madrid, de un cat&aacute;logo de escolares del Colegio de San Bartolom&eacute;, Ren&aacute;n Silva muestra cuantitativa-mente la superioridad del elemento religioso sobre el "civil": </p>      <blockquote>     <p>De un total de 539 nombres que recoge el amplio cat&aacute;logo, 475, es decir el 88 %, corresponde a eclesi&aacute;sticos, dividi&eacute;ndose este grupo entre 380 cl&eacute;rigos diocesanos, el 70 %, y 95 sujetos de orden, lo que representa tan solo un 17,6 %. El grupo de los seculares, por su parte, solo llega al n&uacute;mero de 64, lo que significa un escaso 11,8 %. (<I>Universidad </I>197) </p> </blockquote>      <p>Esta situaci&oacute;n, probablemente, fue producto del contexto local de lo que anacr&oacute;nicamente podemos denominar el "mercado laboral", condiciones an&aacute;logas a las de otras sociedades de las Indias espa&ntilde;olas<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>. La secularizaci&oacute;n de los estudios, y de la poblaci&oacute;n escolar, comenz&oacute; a producirse solo a mediados del siglo XVIII (Silva,<I> Universidad </I>198-199). Esta preponderancia de la pertenencia al estamento eclesi&aacute;stico en el conjunto de los letrados se manifiesta tambi&eacute;n cuando se considera exclusivamente a aquellos que produjeron textos <I>narrativos </I>religiosos, eruditos y "literarios". Si bien carecemos de estad&iacute;sticas definitivas al respecto, la lectura de trabajos existentes permite justificar dicha afirmaci&oacute;n. H&eacute;ctor Orjuela, en su obra <I>Historia cr&iacute;tica de la literatura colombiana: literatura colonial</I> (1992), divide a los autores estudiados en "generaciones". De los 31 que adscribe a las generaciones de 1650, 1717 y 1737, periodo del que nos ocupamos, 23 eran eclesi&aacute;sticos o religiosas. Jaime Borja ha reunido una lista de 146 autores neogranadinos, o activos en el Nuevo Reino de Granada, durante los siglos XVII y XVIII, de los cuales solamente 24 pueden identificarse como laicos (Borja, comunicaci&oacute;n personal)<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para comprender mejor las din&aacute;micas enunciadas, proponemos la lectura de un testimonio de la &eacute;poca. En la aprobaci&oacute;n redactada por el dominico neogranadino fray Diego de Herrera Lobat&oacute;n (<I>CA</I>. 1670-<I>CA. </I>1740) para el sermonario de su compatriota Jos&eacute; Osorio Nieto de Paz (1642-1729), publicado en 1712 en Madrid, es posible observar un juicio sobre la situaci&oacute;n de los letrados del Nuevo Reino de Granada. All&iacute;, el religioso expresa las implicaciones de la ausencia de imprenta, la manera en que esto afectaba a los letrados locales y tambi&eacute;n las particularidades de lo que se puede designar como su mercado laboral: </p>      <blockquote>     <p>No fuera cosa lamentable, que siendo las Indias las que enriquecen a todo el mundo, ya con sus ricos minerales de oro, y plata, ya con perlas, y piedras preciosas, con tintas admirables, y con frutos de tanta hermosura, que no produjeran sujetos capaces de llenar a Europa de escritos en todas facultades, pues aunque ella dio los principios, y llev&oacute; a aquellos reinos con el Evangelio la semilla de las letras, pudiera rendirle muy fructosas cosechas (en que como tierra agradecida ciento por uno, no fuera maravilla) a no impedirlo la carencia de imprentas, por cuyo motivo quedan en el olvido sepultadas las letras de tantos h&eacute;roes como florecen en aquellos reinos, y de aqu&iacute; nace, el que los poco le&iacute;dos discurran que en Indias no hay letras, siendo cosa cierta, que hay m&aacute;s sabios que ricos. Tengo experiencia de Europa, y de Indias, y me conduelo cuando veo el Reino de Santaf&eacute; con un cabildo de la Santa Iglesia Catedral, con unos hombres, a quienes las p&uacute;rpuras, no fueran el mayor premio a su sabidur&iacute;a; si discurro las comunidades regulares, las hallo en el non plus ultra. Si tiendo la vista a todo el reino, no veo sino sapient&iacute;simos doctores, y maestros, contentos con el destierro de un curato, porque no hay premios para ellos, como se ve en nuestro autor. (Herrera, s. p.) </p> </blockquote>      <p>Seg&uacute;n Herrera Lobat&oacute;n, la ausencia de imprenta conduc&iacute;a a la desaparici&oacute;n de los productores culturales neogranadinos del imaginario de sus colegas europeos <I>poco doctos</I>. Esta situaci&oacute;n, en el desarrollo de su argumentaci&oacute;n, se yuxtapone a una constataci&oacute;n de la mala retribuci&oacute;n sufrida por este orden profesional. Este paralelo no es arbitrario. De entrada se debe tener en cuenta que el dominico no se lamenta por la inexistencia de hombres de letras en la Nueva Granada, al contrario, Herrera alaba sus capacidades. La carencia de imprenta no era solo un obst&aacute;culo para la divulgaci&oacute;n de las excelencias de los letrados, ya que la doctrina moral de las vidas ejemplares escritas sobre ciertos neogranadinos virtuosos tambi&eacute;n permanec&iacute;a desconocida a causa de esta situaci&oacute;n. El jesuita Crist&oacute;bal de C&eacute;spedes (1646-1711) afirm&oacute; que fue la distancia de las imprentas, y no la falta de escritores, el factor que impidi&oacute; la difusi&oacute;n de las vidas de tantos "h&eacute;roes y mujeres insignes", cuyas virtudes pod&iacute;an ser imitadas.</p>      <p>La introducci&oacute;n de la imprenta por parte de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s en 1738 no cambi&oacute; de manera significativa esta situaci&oacute;n. A causa de las precarias condiciones de las prensas de Santaf&eacute;, estas no estaban en capacidad de producir impresos que exigieran una elaboraci&oacute;n t&eacute;cnica muy sofisticada (Garz&oacute;n). Sobre esta situaci&oacute;n da testimonio el jesuita italiano Filippo Salvatore Gilij (1721-1789), quien habit&oacute; por a&ntilde;os en el Nuevo Reino, lugar donde realiz&oacute; sus estudios teol&oacute;gicos en los a&ntilde;os cuarenta del siglo XVIII. Despu&eacute;s de alabar a los escolares del colegio jesuita de Santaf&eacute;, Gilij afirma que estos elogios "ser&iacute;an mayores si como entre nosotros &#91;escrib&iacute;a en Italia, donde se hab&iacute;an establecido los jesuitas tras la expulsi&oacute;n de la compa&ntilde;&iacute;a&#93;, all&aacute; se usara m&aacute;s la imprenta y las ciencias no quedaran ocultas en manuscritos" (s. p.).</p>      <p>En lo concerniente a la difusi&oacute;n local de los textos, como ya ha sido mencionado, en el Nuevo Reino de Granada la circulaci&oacute;n manuscrita era un factor que no puede pasarse por alto. Un ejemplo de esta forma de difusi&oacute;n es el proporcionado por Joseph Ortiz y Morales en sus <I>Observaciones curiosas y doctrinales</I>. En su relato cuenta que sus obras manuscritas fueron le&iacute;das por otros letrados. Estas lecturas tuvieron, a su vez, como producto otras manifestaciones escritas, algunas de las cuales fueron incluidas por Ortiz en su texto, por ejemplo poemas elogiosos que le fueron ofrecidos<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>. El manuscrito mismo de las <I>Observaciones</I> ofrece indicios de que fue le&iacute;do; algunas notas al margen del mismo fueron realizadas probablemente por un miembro de la familia Vergara (148 r.-179 v.). Las <I>Observaciones </I>tambi&eacute;n nos ofrecen un indicio indirecto de las posibilidades de la circulaci&oacute;n manuscrita; Ortiz, ocasionalmente, hace referencias a textos que insert&oacute; en sus otras obras, actitud que implica que cre&iacute;a que sus textos ser&iacute;an accesibles para quienes consideraba sus probables lectores.</p>      <p>Esta "autobiograf&iacute;a" no fue la primera empresa de escritura emprendida por Ortiz. Hacia el final del texto, afirma que para ese entonces hab&iacute;a redactado diez vol&uacute;menes, de los cuales tres hac&iacute;an parte de su <I>Palestra escol&aacute;stica</I> y cuatro, de su <I>Arca evang&eacute;lica </I>(f. 191 v.). El <I>Arca</I> conten&iacute;a sermones predicados desde 1676, los cuales hab&iacute;a "trabajado, limado y aseado" durante decenios (f. 182 r.). Ortiz tambi&eacute;n inici&oacute; la escritura de <I>La palestra</I> en 1676, durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o de sus estudios de teolog&iacute;a (f. 131 v.). Esta obra estaba compuesta por los ejercicios de escritura elaborados en raz&oacute;n de las grandes ocasiones de su vida acad&eacute;mica y profesional. De la misma manera que el <I>Arca, </I>la <I>Palestra </I>fue trabajada por a&ntilde;os (f. 135 r.), situaci&oacute;n que muestra uno de los efectos que el estado manuscrito de los textos ten&iacute;a sobre su composici&oacute;n. Las obras im-presas, incluso si tienen varias ediciones, se presentan a los lectores en estados cristalizados de su evoluci&oacute;n. Al contrario, los textos que Ortiz hac&iacute;a leer a sus camaradas eran obras <I>abiertas</I>, siempre un trabajo en progreso. No tenemos noticias de los vol&uacute;menes escritos por Ortiz, aparte de las contenidas en las <I>Observaciones</I>, por lo que nos es imposible saber si lleg&oacute; a darles a dichos textos una forma definitiva y si redact&oacute; los peritextos necesarios para una eventual publicaci&oacute;n impresa. En lo que concierne a los dos textos contenidos en el manuscrito de la Biblioteca Nacional de Colombia, las <I>Coronas de oro del patriarca san Jos&eacute; </I>y las <I>Observaciones</I>, a pesar de que aparentemente nos han llegado en sus versiones definitivas, no poseen peritextos que nos permitan suponer que Ortiz consideraba imprimirlos (ff. 1 r.-120 v. y 121 r.-194 v.)<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>.</p>      <p>Sobre la circulaci&oacute;n de la producci&oacute;n escrita de los letrados neogranadinos fuera de los territorios que les eran accesibles directamente, los fondos bibliogr&aacute;ficos y el patrimonio archiv&iacute;stico ib&eacute;rico y americano nos permiten reconstruir algunas trazas. A pesar de las posibilidades propias de la difusi&oacute;n local de los textos manuscritos y de las enormes dificultades que implicaba el proceso de publicaci&oacute;n, algunos letrados neogranadinos ensayaron hacer imprimir sus obras en Europa y, aunque raramente, en otras ciudades de Am&eacute;rica. Antes de ser presentados a los talleres tipogr&aacute;ficos espa&ntilde;oles, los textos enviados o llevados por sus autores para ser impresos deb&iacute;an someterse a los procedimientos de la censura eclesi&aacute;stica y del Estado. Este procedimiento pod&iacute;a conducir a la circulaci&oacute;n manuscrita de estos documentos en la pen&iacute;nsula, aun cuando hubieran sido redactados para ser impresos. Tenemos indicios de la circulaci&oacute;n manuscrita en Espa&ntilde;a de las historias escritas por los jesuitas Pedro de Mercado (1620-1701) y Juan Rivero (1681-1736). Estos dos textos, redactado el primero hacia 1685 y el segundo hacia 1736, fueron enviados a Espa&ntilde;a para ser impresos. A pesar de la voluntad de los jesuitas neogranadinos, los dos permanecieron manuscritos. Sin embargo, sirvieron de base para la historia de la provincia jesu&iacute;tica del Nuevo Reino de Granada redactada por el jesuita madrile&ntilde;o Jos&eacute; Cassani (1673-1750), erudito que nunca abandon&oacute; Europa. Su <I>Historia de la provincia de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s del Nuevo Reyno de Granada </I>es la refundici&oacute;n de las obras de Rivero y Mercado, operaci&oacute;n cuya realizaci&oacute;n implic&oacute; la circulaci&oacute;n de estas obras en Espa&ntilde;a, al menos en el medio de los integrantes de la compa&ntilde;&iacute;a.</p>      <p>En otros casos, el proyecto de publicaci&oacute;n result&oacute; exitoso. En una carta a don J&aacute;come Francisco Andriani, representante de los cantones suizos en la corte de Madrid, Francisco de Hospina (ca. 1659-1723), can&oacute;nigo en Santaf&eacute;, manifest&oacute; una de las dificultades impl&iacute;citas en el proceso de publicaci&oacute;n, esto es, su alto costo: </p>      <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lleg&oacute; a esta ciudad &#91;Santaf&eacute;&#93; el P. Mro. Fr. Juan de Olarte mi sobrino, solo, y sin su hermano D. Joseph, a quien dej&oacute; en C&aacute;diz por algunos motivos que supone lo detuvieron: tr&aacute;jome dos libros de los que se imprimieron por mi cuenta, y los dem&aacute;s dice vendr&aacute;n con el dicho su hermano. Y aunque he tenido el gusto y de verlos, por ser parto de razonable trabajo que he tenido en ellos, sin embargo he extra&ntilde;ado el excesivo costo con que se han impreso, pasando de dos mil, y trescientos p&#91;esos&#93; el que se me ha hecho en media imprenta, que se supon&iacute;a hacerse en ochocientos, cuando m&aacute;s: no se podr&iacute;a otra cosa, pero me ha intimidado esta experiencia para enviar el segundo tomo que tengo casi en estado de hacerlo. (Hospina, "Francisco" f. 1 r.) </p> </blockquote>      <p>Esta carta, datada el 13 de abril de 1717, alude al libro <I>Parocho pr&agrave;ctico theorico</I>, tratado pr&aacute;ctico-te&oacute;rico sobre el oficio de cura de m&aacute;s de ochocientas p&aacute;ginas, publicado en Madrid en 1715. La segunda parte de la obra, finalmente, nunca se public&oacute;, tal vez a causa de los enormes sobrecostos de impresi&oacute;n de la primera. Este documento nos permite tener una idea del tiempo que deb&iacute;a invertirse para lograr la impresi&oacute;n y publicaci&oacute;n de una obra. La dedicatoria de Hospina a Luis, el pr&iacute;ncipe de Asturias, y los primeros cuatro peritextos redactados por eclesi&aacute;sticos que viv&iacute;an en el Nuevo Reino de Granada est&aacute;n fechados en mayo de 1713; a su vez, las censuras de los jesuitas espa&ntilde;oles y la licencia del Consejo Real de Castilla datan de julio y agosto de 1714. Entonces, entre el momento de escritura de las aprobaciones en Santaf&eacute; de Bogot&aacute; y la lectura de los censores espa&ntilde;oles transcurri&oacute; un a&ntilde;o y todav&iacute;a otro deb&iacute;a pasar para que efectivamente se imprimiese el texto. En definitiva, Hospina recibi&oacute; el resultado de sus trabajos y gastos cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de la finalizaci&oacute;n de la redacci&oacute;n de la obra. As&iacute;, solamente un individuo que poseyera ingresos importantes, como lo eran aquellos de un can&oacute;nigo, y que pudiera invertir cantidades considerables de tiempo pod&iacute;a emprender este tipo de empresa.</p>      <p>Como indicio de que las dificultades de impresi&oacute;n de una obra en Europa eran a&uacute;n m&aacute;s complejas de sobrepasar para los autores neogranadinos localizados fuera de la capital, tenemos una afirmaci&oacute;n de Pedro Mercado.</p>      <p>Este escritor jesuita, nacido en Riobamba y que vivi&oacute; en el Nuevo Reino de Granada por cerca de cuatro d&eacute;cadas, afirm&oacute; en la dedicatoria de su libro <I>El cristiano virtuoso </I>que este era el "primero que ha nacido para la imprenta en esta su tierra", es decir, Tunja (s. p.). Seg&uacute;n Mercado, un siglo y medio habr&iacute;a transcurrido desde la fundaci&oacute;n de la ciudad hasta cuando all&iacute; se concibi&oacute; un libro para ser impreso. Aunque esta afirmaci&oacute;n no es cierta (Juan de Castellanos escribi&oacute; en el mismo lugar sus <I>Eleg&iacute;as de varones ilustres de Indias,</I> poema publicado parcialmente en Madrid en 1589), nos muestra que un individuo que public&oacute; varios libros en Europa consideraba que las condiciones de producci&oacute;n de su obra eran inhabituales y m&aacute;s bien excepcionales.</p>      <p><B><I>Letrados </I>y no <I>escritores </I></b></p>      <p> Nos podr&iacute;amos preguntar sobre los criterios que justificaban la pregonada excelencia de los letrados neogranadinos. Aunque la circulaci&oacute;n de los textos redactados por estos no era totalmente imposible, las dificultades inherentes a su situaci&oacute;n explican la falta de reconocimiento de sus m&eacute;ritos, los cuales, sin embargo, eran proclamados por Herrera Lobat&oacute;n y otros. Entonces, si la amplia difusi&oacute;n de sus obras no pod&iacute;a ser la fuente de su reputaci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; tipo de letrado se desarroll&oacute; en Santaf&eacute;? Se debe considerar un aspecto del conjunto de <I>letrados</I> del Nuevo Reino de Granada que lo distinguir&iacute;a de sus contempor&aacute;neos de Europa occidental: la inexistencia casi absoluta de las condiciones necesarias para la emergencia de un <I>campo literario</I>. En la presente exposici&oacute;n no nos proponemos aplicar la teor&iacute;a del campo literario para tratar de explicar la actividad de los letrados neogranadinos; argumentamos que justamente la inexistencia de las condiciones necesarias para su surgimiento determin&oacute; la situaci&oacute;n de los productores de textos activos en el Nuevo Reino de Granada.</p>      <p>Alain Viala expone en su libro de 1992 la manera en que, durante el siglo XVII, la sociedad francesa experiment&oacute; una serie de transformaciones que permitieron la emergencia del "escritor" como un actor social diferenciado. Incluso si estos procesos tardaron siglos hasta que se alcanz&oacute; la configuraci&oacute;n de la figura del "escritor" que nos es hoy habitual, en la Francia de Luis XIV ya exist&iacute;an espacios institucionales, y otros m&aacute;s informales, que permit&iacute;an la consagraci&oacute;n como <I>autores</I> de ciertos productores de textos. No se puede olvidar que en esta sociedad el funcionamiento activo del mecenazgo y de las redes clientelares insertaba a los escritores en din&aacute;micas que condicionaban significativamente su autonom&iacute;a. Sin embargo, al momento de determinar el &eacute;xito <I>profesional </I>de un productor de textos, la recepci&oacute;n positiva de sus obras por parte del p&uacute;blico lector, cada vez m&aacute;s numeroso, se convirti&oacute; en un fen&oacute;meno digno de consideraci&oacute;n. Probablemente, la diferenciaci&oacute;n del escritor como un actor social particular estaba m&aacute;s desarrollada en Francia que en otras sociedades europeas. No obstante, en la sociedad espa&ntilde;ola peninsular exist&iacute;an tambi&eacute;n indicios de desarrollos en una direcci&oacute;n semejante.</p>      <p>Mercedes Blanco afirma que la producci&oacute;n de los <I>escritores de ingenio </I>del Siglo de Oro espa&ntilde;ol comenzaba a mostrar cierto grado de "autoconsciencia". Estos escritores, de los cuales Baltasar Graci&aacute;n (1601-1658) es uno de los m&aacute;s c&eacute;lebres, pueden considerarse, <I>grosso modo</I>, semejantes a los que en Francia produc&iacute;an <I>ouvrages d'esprit</I>. La noci&oacute;n de <I>obras de ingenio</I> abarcaba varios tipos de producci&oacute;n escrita tanto de orden po&eacute;tico como en prosa (historiograf&iacute;a, oratoria, etc.), pero no inclu&iacute;a objetos como los tratados teol&oacute;gicos, jur&iacute;dicos y "cient&iacute;ficos", o las novelas caballerescas y las obras po&eacute;ticas "populares". Seg&uacute;n Blanco, </p>      <blockquote>     <p>lo propio del ingenio es que solo el ingenio puede apreciarlo, y que solo ingeniosamente se deber&iacute;a hablar de &eacute;l &#91;...&#93;. De ah&iacute; que los ingeniosos escritores apelen a un juicio <I>inter pares</I>, a un rasgo que ellos mismos se confieren, y se autoricen no por la posesi&oacute;n o la transmisi&oacute;n de una ciencia o de unas doctrinas religiosas o pol&iacute;ticas, por una rentabilidad econ&oacute;mica o por una utilidad p&uacute;blica, sino en virtud de criterios que tienen libertad de determinar y de modificar en todo momento. (225) </p> </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque esta "independencia" era probablemente a&uacute;n m&aacute;s embrionaria en Espa&ntilde;a que en Francia, este p&uacute;blico de lectores <I>ingeniosos </I>se constituy&oacute; en un receptor de escritos de orden <I>literario</I> con derecho a juzgar sus cualidades; las querellas <I>literarias</I> alrededor del conceptismo y del cultismo fueron debatidas por sujetos que pertenec&iacute;an al dicho p&uacute;blico de lectores-productores de textos. No obstante, la historia de los escritores m&aacute;s destacados del Siglo de Oro espa&ntilde;ol nos ense&ntilde;a que si bien algunos de ellos alcanzaron un &eacute;xito importante durante sus vidas en calidad de productores de textos, no escaparon a las restricciones extraliterarias de la &eacute;poca, y que pr&aacute;cticas como el mecenazgo tambi&eacute;n afectaron sus carreras y producciones textuales.</p>      <p>En lo que respecta al Nuevo Reino de Granada, aunque algunos letrados locales mencionaron expl&iacute;citamente el ingenio como un criterio para evaluar toda producci&oacute;n escrita<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup>, las condiciones locales impidieron casi todo avance hacia la diferenciaci&oacute;n del "escritor" neogranadino de otras clases de actores sociales. Se debe tener en cuenta que la aceptaci&oacute;n del postulado precedente no implica la negaci&oacute;n de una producci&oacute;n escrita neogranadina particular. Consideramos que aun cuando las condiciones propias de esta sociedad no eran propicias para la emergencia de un campo literario relativamente aut&oacute;nomo, y consecuentemente para el desarrollo de una producci&oacute;n escrita diferenciada m&aacute;s <I>literaria </I>(como aquella de los <I>escritores ingeniosos</I>), no se puede negar la importancia de la actividad de los letrados neogranadinos. La lectura de un an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n de la escritura de la Nouvelle France antes de la conquista brit&aacute;nica<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>, realizado por Alain Viala y Jacques Saint-Denis en 1994, permitir&aacute;, por comparaci&oacute;n, explicitar la situaci&oacute;n caracter&iacute;stica del Nuevo Reino de Granada: </p>      <blockquote>     <p>La correspondencia, los diarios, pero sobre todo las relaciones de los jesuitas y otros relatos de viajes como aquel de Lahontan (opuesto ideol&oacute;gicamente a estos) son testimonio de pr&aacute;cticas de escritura. El estar destinadas al p&uacute;blico franc&eacute;s las relaciona con el naciente discurso de la opini&oacute;n, en una monarqu&iacute;a donde las empresas capitalistas y misionales de colonizaci&oacute;n necesitaron la b&uacute;squeda de apoyos privados que complementaran los estatales. Estas pr&aacute;cticas inscriben la prehistoria literaria de Quebec en un espacio enteramente franc&eacute;s, sobre todo debido a que la colonia careci&oacute; del derecho de instalaci&oacute;n de una imprenta que permitiese materialmente una producci&oacute;n identificable como local. (402, traducci&oacute;n del autor) </p> </blockquote>      <p>Partiendo de esta descripci&oacute;n, es posible constatar que la situaci&oacute;n de la Nouvelle France compart&iacute;a algunos rasgos con la del Nuevo Reino de Granada. En la segunda mitad del siglo XVII y a principios del XVIII, ambas sociedades carec&iacute;an de una imprenta, la producci&oacute;n escrita m&aacute;s <I>literaria </I>no era muy abundante, y esta estaba estrechamente vinculada a la metr&oacute;polis. Sin embargo, en el caso neogranadino, la ligaz&oacute;n bastante inflexible de las pr&aacute;cticas de escritura locales a los condicionamientos impuestos por los centros imperiales debe ser relativizada. Aunque es innegable que los modelos de escritura europeos inspiraron a los productores de escritos locales, y que muchos textos fueron redactados para actuar en la otra orilla del Atl&aacute;ntico, en el &aacute;mbito neogranadino es posible encontrar manifestaciones de una producci&oacute;n escrita concebida para actuar localmente. El texto de Francisco Hospina, <I>Parocho pr&aacute;ctico theorico</I>, es un buen ejemplo. En uno de los peritextos de esta obra, una misiva dirigida al can&oacute;nigo Hospina, el jesuita Francisco Daza (1647-1723) expresa sus opiniones sobre su publicaci&oacute;n: </p>      <blockquote>     <P>Puede vuestra merced deponer el recelo, y temor, que tiene en dar a la estampa su libro, porque contiene una doctrina muy s&oacute;lida, sutil, y provechosa para todos, y especialmente para los curas de esta Am&eacute;rica;  porque, por lo que tiene de singular, y distinta de otros reinos, no se halla tan f&aacute;cilmente la resoluci&oacute;n en los libros en casos particulares.    <br>  Y as&iacute; en darlo vuestra merced a la estampa, har&aacute; un beneficio com&uacute;n a todos, honra, y provecho a su patria, gloria a su colegio, y a sus maestros, y consuelo a todos los que impacientes suspiran, porque salga breve a la luz obra tan ilustre y provechosa! (s. p.) </p> </blockquote>      <p>El texto de Hospina, un tratado pr&aacute;ctico-te&oacute;rico <I>erudito</I> que no se puede incluir en el conjunto de los escritos de ingenio seg&uacute;n la tipificaci&oacute;n de Mercedes Blanco, fue elaborado en consideraci&oacute;n a las necesidades del medio de su autor. En cierta medida, la obra de Hospina podr&iacute;a verse como representativa de la producci&oacute;n de los letrados neogranadinos, individuos que produc&iacute;an en condiciones inapropiadas para el comienzo de la emergencia de un campo literario, pero que elaboraban textos concebidos para actuar tanto en la metr&oacute;polis como localmente y que sobrepasaban las formas y modelos propios de una escritura estrictamente burocr&aacute;tica. No conocemos un trabajo bibliogr&aacute;fico exhaustivo sobre la producci&oacute;n manuscrita e impresa de los letrados neogranadinos que nos permita justificar estad&iacute;sticamente la hip&oacute;tesis enunciada. No obstante, el estudio de los cat&aacute;logos parciales existentes y de los resultados de la investigaci&oacute;n ya mencionada del profesor Jaime Borja, de la Universidad de los Andes, en Bogot&aacute;, no ha justificado una revisi&oacute;n de la hip&oacute;tesis (Ariza y Mesanza; L&eacute;rtora; Quecedo, "Manuscritos filos&oacute;fico-teol&oacute;gicos de la biblioteca"; Quecedo, "Manuscritos teol&oacute;gico-filos&oacute;ficos coloniales"). Simplificando un poco, es posible afirmar que los neogranadinos productores de textos que trascend&iacute;an la actividad administrativa, estatal o eclesi&aacute;stica y comercial eran <I>letrados</I> y no <I>escritores</I>.</p>      <p>Aunque la producci&oacute;n de textos de alcance local (manuscritos o impresos dentro del Nuevo Reino) permite considerar las pr&aacute;cticas de los letrados neogranadinos, estas estaban condicionadas, a causa de determinaciones extraliterarias que afectaban la producci&oacute;n de los textos, por fen&oacute;menos y din&aacute;micas del &aacute;mbito imperial. Es posible constatar las estrechas relaciones entre los letrados neogranadinos y el aparato burocr&aacute;tico hisp&aacute;nico. Este conjunto de individuos estaba compuesto principalmente por letrados para quienes el &eacute;xito profesional implicaba la consecuci&oacute;n de plazas en el sistema burocr&aacute;tico del Estado o de la Iglesia. La actividad autorial de estos individuos no era m&aacute;s que un elemento anexo a su oficio, actividad que, sin embargo, pod&iacute;a considerarse como un m&eacute;rito en el momento de la solicitud de una plaza laboral m&aacute;s ventajosa. En una lista de escolares ilustres del colegio jesuita de Santaf&eacute;, redactada en 1719, pueden evidenciarse caracter&iacute;sticas propias de la "excelencia" de su formaci&oacute;n. La informaci&oacute;n proporcionada sobre Francisco Hospina es reveladora: "Doctor don Francisco de Hospina Maldonado, hijo de don Diego de Hospina Maldonado, gobernador de la provincia de Neiva, cura del pueblo de Sorac&aacute;, can&oacute;nigo magistral de Santaf&eacute; y comisario de la Santa Cruzada y fue provisor y vicario general", y al margen se anot&oacute;: "escribi&oacute; un excelente p&aacute;rroco" (<I>Parocho </I>56). Primero se presenta su origen familiar privilegiado, luego su <I>cursus honorum </I>y, finalmente y como notaci&oacute;n marginal, su obra impresa.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La carta que el can&oacute;nigo Hospina envi&oacute; a J&aacute;come Francisco Andriani es una prueba de la dimensi&oacute;n intercontinental de las redes clientelares. Despu&eacute;s de solicitar a Andriani que le ayudase en la b&uacute;squeda de condiciones m&aacute;s favorables para la impresi&oacute;n del segundo volumen de su obra, Hopina le expres&oacute; su deseo de obtener la dignidad de arcediano, la cual ven&iacute;a de liberarse tras la muerte de su &uacute;ltimo detentor ("Francisco"). Si bien los funcionarios de la Audiencia, principal instancia de poder en Santaf&eacute;, filtraban el flujo de demandas de beneficios burocr&aacute;ticos y eclesi&aacute;sticos, la decisi&oacute;n final sobre estos asuntos muchas veces se tomaba en Espa&ntilde;a, situaci&oacute;n que explica la participaci&oacute;n de Hospina en la red clientelar de un hombre influyente en Madrid. Por esta misma raz&oacute;n, es posible plantear que hab&iacute;a una yuxtaposici&oacute;n entre el desconocimiento de los peninsulares acerca de las letras neogranadinas y la mala retribuci&oacute;n profesional sobre la cual reclamaba Diego Herrera Lobat&oacute;n en el pasaje presentado. Las dificultades para difundir los resultados de sus trabajos de escritura no ayudaban a los letrados neogranadinos a perseguir sus ambiciones profesionales.</p>      <p>Incluso si los neogranadinos lograban hacer imprimir y publicar sus escritos, la recepci&oacute;n de estos implicaba ciertas dificultades. En los peritextos de otras obras escritas por neogranadinos es posible encontrar su percepci&oacute;n sobre el juicio que pod&iacute;an realizar los peninsulares respecto de sus trabajos. Por ejemplo, Osorio Nieto de Paz, en el pr&oacute;logo del <I>Quinquenio sacro</I>, "Raz&oacute;n de esta obra", afirma que el p&uacute;blico m&aacute;s riguroso que pod&iacute;a tener su texto era aquel de los reinos de Espa&ntilde;a. Osorio procede a defender a "autores, o escritores indianos" de aquellos que dudan de su calidad y nobleza (se&ntilde;ala que en sus venas no corr&iacute;a sangre ind&iacute;gena y que pod&iacute;an trazar sus or&iacute;genes en Espa&ntilde;a)<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>. Por su parte, el franciscano fray Mart&iacute;n de Velasco (nacido hacia 1621), autor de un tratado de ret&oacute;rica sacra, relata que en Espa&ntilde;a su libro no busc&oacute; los elogios sino la imprenta, pues estaba muy desarrollado en ciertos metropolitanos el odio por las Indias. Su estrategia de contraataque es diferente: no defiende a los autores indianos, sino que ridiculiza a los peninsulares que los desprecian. Velasco afirma que este odio fue primero propio de los infames <I>comuneros </I>de Castilla, y consecuentemente considera de la misma cala&ntilde;a a todos los espa&ntilde;oles que juzguen negativamente su libro por indiano (15-17). El desconocimiento y el desd&eacute;n eran lo que los letrados neogranadinos percib&iacute;an de parte del p&uacute;blico metropolitano, situaci&oacute;n menos que deseable para aquellos que anhelaban exponer sus virtudes y letras para mejorar su suerte profesional.</p>      <p><B>El papel de las universidades </b></p>      <p> Un rasgo compartido por buena parte de los letrados eclesi&aacute;sticos santafere&ntilde;os era el haber alcanzado alg&uacute;n grado de educaci&oacute;n universitaria. Ainara V&aacute;zquez nos informa que el 84 % de los integrantes del cap&iacute;tulo catedralicio de Santaf&eacute; entre 1700 y 1750 hab&iacute;an obtenido el doctorado (208). Sin embargo, no exist&iacute;a  correspondencia absoluta entre t&iacute;tulos adquiridos y cargos logrados. Ren&aacute;n Silva sostiene que </p>      <blockquote>     <p>si bien los t&iacute;tulos representan un objeto deseable en el plano del prestigio y un factor de importancia en el sistema de estimas sociales y en las conquistas laborales, la explicaci&oacute;n de estas &uacute;ltimas no adquiere pleno sentido exclusivamente sobre esta base, debiendo intervenir en el proceso elementos distintos a la simple cultura acad&eacute;mica. (<I>Universidad </I>200) </p> </blockquote>      <p>Sin embargo, las <I>corporaciones del saber</I> del Nuevo Reino de Granada fueron las instituciones encargadas de seleccionar, controlar y difundir los conocimientos que formaban el bagaje de los letrados locales<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup>. Su p&eacute;nsum era bastante tradicionalista: la ense&ntilde;anza de la teolog&iacute;a, la filosof&iacute;a y el derecho, civil y can&oacute;nico, era el n&uacute;cleo de su labor educativa. Las c&aacute;tedras de lenguas ind&iacute;genas estaban ya en v&iacute;a de desaparici&oacute;n para la d&eacute;cada de 1720 (Rey, <I>La facultad </I>284), y la ense&ntilde;anza de la medicina no pudo establecerse de manera definitiva en el periodo que nos ocupa (Gilij).</p>      <p>La formaci&oacute;n universitaria tuvo una influencia incuestionable en lo concerniente el desarrollo de las pr&aacute;cticas de escritura de los letrados neogranadinos. La instrucci&oacute;n recibida por los individuos que deseaban convertirse en letrados inclu&iacute;a la ense&ntilde;anza de los preceptos de la ret&oacute;rica. Las t&eacute;cnicas de elaboraci&oacute;n y de argumentaci&oacute;n de los discursos que ense&ntilde;aba la ret&oacute;rica, as&iacute; como sus objetivos de persuasi&oacute;n, fueron el fundamento de las pr&aacute;cticas de escritura de los letrados neogranadinos. La ense&ntilde;anza se llevaba a cabo en lat&iacute;n, situaci&oacute;n que permit&iacute;a que el sector letrado conservara el dominio exclusivo de los conocimientos, que no llegaban a las poblaciones "subalternas" e incluso a otros sectores de la &eacute;lite socioecon&oacute;mica. El conjunto de los letrados universitarios solo estaba compuesto por aquellos que, aunque no fuesen verdaderamente ricos, pod&iacute;an satisfacer las condiciones de limpieza de sangre y no pertenec&iacute;an a una familia dedicada a los oficios considerados innobles (Silva, <I>Universidad</I>). El cuerpo universitario, y consecuentemente el grupo de los letrados, pudo constituirse como un cuerpo de &eacute;lite al excluir de s&iacute; a los elementos "indignos" de la sociedad, si bien es cierto que en ocasiones los muros de la "fortaleza  docta" (Chocano) fueron franqueados, pues sujetos de origen mestizo o plebeyo cursaron eventualmente estudios universitarios.</p>      <p>Las dos <I>corporaciones del saber </I>m&aacute;s importantes del Nuevo Reino de Granada fueron la jesu&iacute;tica y el Colegio del Rosario. La primera, conformada por el Colegio de San Bartolom&eacute; y, desde inicios del siglo XVIII, por la Academia Javeriana, obtuvo el permiso para diplomar a sus escolares en 1621. El Colegio de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, fundado en 1635 y adscrito a la arquidi&oacute;cesis, ocup&oacute; una posici&oacute;n secundaria en relaci&oacute;n con la otra corporaci&oacute;n, al menos hasta la expulsi&oacute;n de los jesuitas (Silva, <I>Universidad </I>33-86). El objetivo del trabajo acad&eacute;mico de estas instituciones consist&iacute;a en la formaci&oacute;n de letrados capaces de asumir las responsabilidades propias de las ocupaciones eclesi&aacute;sticas y del gobierno "civil" (Silva, <I>Universidad </I>191-252)<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>. Esta afirmaci&oacute;n puede ser confirmada mediante la revisi&oacute;n de las ocupaciones de los antiguos escolares del Colegio de San Bartolom&eacute;, considerados ilustres, presentadas en la lista redactada en 1719.</p>      <p>La pertenencia a las <I>corporaciones del saber </I>proporcion&oacute; a los letrados neogranadinos la posibilidad de expresarse como un cuerpo social. En una sociedad estamental, como aquella que gradualmente se estableci&oacute; en el Nuevo Reino de Granada despu&eacute;s de la Conquista, la posici&oacute;n social de los individuos se constru&iacute;a a partir de la red de parentescos a la que pertenecieran, y tambi&eacute;n en raz&oacute;n de sus afiliaciones institucionales. Los diferentes cuerpos universitarios ten&iacute;an un papel destacado en las escenas de representaci&oacute;n del poder que marcaban la vida pol&iacute;tica neogranadina. Los escolares participaban en las procesiones, las misas solemnes, las entradas de los grandes dignatarios y otras celebraciones que cortaban con la rutina cotidiana de Santaf&eacute; y en las que las diferentes corporaciones del saber tambi&eacute;n se disputaban la preeminencia. As&iacute; mismo, la vida acad&eacute;mica daba lugar a ceremonias en las que el cuerpo social pod&iacute;a representarse. Las defensas de tesis, las ceremonias de grados y algunos debates escol&aacute;sticos llegaban a ser grandes ocasiones en las que participaba lo m&aacute;s selecto de la sociedad santafere&ntilde;a.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><B>El "mercado laboral" </b></p>      <p> A pesar de que la integraci&oacute;n de los letrados locales en las &oacute;rdenes religiosas fue una situaci&oacute;n habitual, en lo referente a la ocupaci&oacute;n "profesional" fue imperante su adhesi&oacute;n al clero diocesano. Chocano Mena informa que, en el caso mexicano, si bien buena parte de los letrados locales pertenec&iacute;a al clero regular (181), los estatutos internos de estas instituciones evitaron que los criollos se apropiasen de todas las plazas atractivas disponibles<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup>. Al contrario, los beneficios que pod&iacute;an obtenerse en el seno de la Iglesia diocesana fueron acaparados, salvo el episcopado (Ganster 147)<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup>, por los letrados locales (Merrim 15). Elliott afirma que en estas sociedades "la Iglesia secular ofrec&iacute;a una importante oportunidad laboral para los j&oacute;venes criollos, junto con los hijos m&aacute;s j&oacute;venes de las &eacute;lites, lo que aseguraba un acceso privilegiado a las parroquias de los m&aacute;s ricos y los beneficios de la catedral" (200)<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup>. Las din&aacute;micas profesionales y familiares de los indianos, y consecuentemente sus relaciones con la Iglesia, eran muy complejas, por lo que la anterior aseveraci&oacute;n resulta un tanto simplificadora. Sin embargo, es innegable que la incorporaci&oacute;n al clero secular era una alternativa atractiva para los letrados hispanoamericanos.</p>      <p>A prop&oacute;sito del Nuevo Reino de Granada, la historiadora Ainara V&aacute;zquez Varela realiz&oacute; un estudio prosopogr&aacute;fico de las instituciones del poder laico y eclesi&aacute;stico en Santaf&eacute; entre 1700 y 1750. Entre sus conclusiones es posible enumerar las siguientes: 1) las plazas "civiles" m&aacute;s prestigiosas, como aquellas de oidor de la Audiencia, estaban pr&aacute;cticamente reservadas a los metropolitanos; 2) las plazas secundarias en los &oacute;rganos que representaban el poder mon&aacute;rquico, y aquellas del cabildo secular, fueron ocupadas generalmente por los miembros de las m&aacute;s ricas y distinguidas familias de la ciudad; 3) salvo el episcopado, las m&aacute;s altas dignidades de la Iglesia neogranadina, es decir, las plazas del cabildo eclesi&aacute;stico, fueron ocupadas habitualmente por criollos que no pertenec&iacute;an necesariamente a la parentela de las grandes familias del reino<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup>. Silva informa que de los 475 eclesi&aacute;sticos que aparecen en el cat&aacute;logo de Varasorda, 6 (poco m&aacute;s del 1 %) llegaron a ser obispos (<I>Universidad </I>199). Respecto al cabildo eclesi&aacute;stico, la informaci&oacute;n biogr&aacute;fica de sus integrantes, reunida por Jos&eacute; Restrepo Posada, permiti&oacute; a Juan Manuel Pacheco llegar a conclusiones similares con respecto al siglo XVII: de los 74 can&oacute;nigos y prebendados nombrados durante esa centuria, 17 eran espa&ntilde;oles y 50 americanos, de los cuales 43 eran originarios del Nuevo Reino de Granada. De los 7 restantes no se encontr&oacute; informaci&oacute;n (Pacheco, <I>Historia eclesi&aacute;stica: la consolidaci&oacute;n </I>360). A partir del cat&aacute;logo de Varasorda, Silva pudo determinar que, de los 475 escolares citados que siguieron una carrera en la Iglesia, 73, alrededor del 15 % del total, llegaron a ser prebendados (<I>Universidad</I> 199).</p>      <p>Los puestos "civiles" eran m&aacute;s escasos y su obtenci&oacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil, ya fuera a causa de que estaban reservados a los peninsulares o en raz&oacute;n de su venalidad. Entonces, la mayor parte de los letrados locales se ve&iacute;an conducidos a optar por la Iglesia como alternativa profesional. Si bien en el proceso de obtenci&oacute;n de una plaza rentable en la Iglesia neogranadina interven&iacute;a todo el capital social de los candidatos, la prohibici&oacute;n de la simon&iacute;a evitaba que solamente los m&aacute;s ricos se pudiesen apropiar de las dignidades m&aacute;s ventajosas. Sin embargo, a pesar de que la Iglesia local fue el mayor "mercado laboral" para los letrados, esta era un mercado limitado. La arquidi&oacute;cesis de Santaf&eacute; no era excesivamente rica y, m&aacute;s importante, ocupar sus dignidades no era necesariamente un medio para acceder a las plazas prestigiosas de ciudades m&aacute;s importantes de las Indias o de la metr&oacute;polis. V&aacute;zquez pudo determinar que, en el periodo de su estudio, el 81 % de los miembros del cabildo eclesi&aacute;stico ocuparon su dignidad hasta su muerte y solamente el 5 % fue promovido (223). Con todo, esto no quiere decir que los eclesi&aacute;sticos neogranadinos no hubiesen ocupado plazas en otras provincias del imperio. De los 73 graduados del Colegio de San Bartolom&eacute; que llegaron a ser prebendados, enumerados por Varasorda, 23 ocuparon plazas en lugares distintos al arzobispado de Santaf&eacute; y sus obispados sufrag&aacute;neos ("Lista" 55-60). Un caso notable de trashumancia de un neogranadino educado por los jesuitas fue el de Jos&eacute; Osorio Nieto de Paz, quien nunca obtuvo una prebenda en un cap&iacute;tulo catedralicio. En su "Certificaci&oacute;n de m&eacute;ritos", Osorio informa sobre su actividad oratoria en la Audiencia de Quito y el Virreinato del Per&uacute; (f. 2 r.).</p>      <p>Aunque esta movilidad puede ser indicio de cierto "cosmopolitismo" de la &eacute;lite letrada neogranadina (Silva, <I>Universidad 202</I>), solamente un sector restringido del clero neogranadino tuvo la posibilidad de integrar los cap&iacute;tulos catedralicios locales o de aspirar a dignidades en otros territorios. Consecuentemente, la gran mayor&iacute;a de los letrados adscritos a la Iglesia debi&oacute; batirse por los curatos aislados que menciona Herrera Lobat&oacute;n. Aparentemente, el n&uacute;mero de plazas en el cap&iacute;tulo de la catedral de Santaf&eacute; no vari&oacute; mucho a lo largo del periodo que nos ocupa. Informaciones de 1650 (Pacheco, <I>Historia eclesi&aacute;stica: la consolidaci&oacute;n </I>360) y de 1761 (Oviedo 84-85) muestran que el cap&iacute;tulo estaba compuesto por cinco dignidades (el de&aacute;n, el arcediano, el chantre, el maestrescuela y el tesorero), cuatro can&oacute;nigos en 1650, cinco en 1761, y dos racioneros. El presidente de la Audiencia, Diego de Eg&uuml;es y Beaumont, que la dirigi&oacute; entre 1662 y 1664, solicit&oacute; al rey el establecimiento de dos canonicatos de oposici&oacute;n, el doctoral y el magistral. Es decir, solicit&oacute; que estos se hicieran accesibles a los integrantes del clero local por medio de un concurso realizado en Santaf&eacute;. Despu&eacute;s, una tercera canonj&iacute;a, la penitenciaria, tambi&eacute;n se abri&oacute; a la <I>oposici&oacute;n </I>(Oviedo 85); las nominaciones a las otras prebendas se decid&iacute;an en Madrid. Seg&uacute;n el historiador jesuita Juan Rivero (1681-1736), la gracia real obtenida por Eg&uuml;es signific&oacute; el inicio del reconocimiento de las letras y los estudios de los <I>ingenios </I>neogranadinos (209). Este juicio no contradice lo que hemos afirmado sobre la situaci&oacute;n de la actividad letrada local. Para Rivero, la recompensa que los hombres de letras locales pod&iacute;an alcanzar no implicaba la celebridad en la rep&uacute;blica de las letras, sino la obtenci&oacute;n de una sinecura.</p>      <p>Ortiz y Morales se expresa de manera an&aacute;loga. En 1695 decidi&oacute; presentarse al concurso para la obtenci&oacute;n del canonicato magistral, episodio del relato que utiliz&oacute; para revelar sus opiniones sobre este tipo de ejercicio. Ortiz consideraba que las letras y la sabidur&iacute;a que los hombres alcanzan por medio de sus estudios los hacen dignos de estimaci&oacute;n; no obstante, esta ser&iacute;a muy limitada si no hacen de p&uacute;blico conocimiento sus cualidades. En el Nuevo Reino de Granada, la mejor circunstancia para cualquiera de demostrar sus letras eran los concursos para las canonj&iacute;as: "El mayor lucimiento que en este reino tienen las letras, es aqueste que logran en las oposiciones a las canonj&iacute;as, porque all&iacute; da testimonio el saber, de lo que el pretendiente lleg&oacute; a estudiar, consiguiendo si no el premio, el que sepan todos que es hombre docto" (Ortiz f. 167 v.). Rivero y Ortiz consideraron que encuentros agon&iacute;sticos muy cargados de oralidad eran las situaciones m&aacute;s propicias para el lustre de las letras neogranadinas, de lo cual no nos sorprendemos si consideramos las condiciones dif&iacute;ciles para la circulaci&oacute;n y divulgaci&oacute;n de los textos que hemos se&ntilde;alado.</p>      <p>El n&uacute;mero restringido de puestos en el cap&iacute;tulo de la catedral imped&iacute;a que la mayor&iacute;a de los eclesi&aacute;sticos pudiese obtener uno<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup>. Por otro lado, exist&iacute;a una buena cantidad de parroquias que deb&iacute;an proveerse de un cura. Francisco Hospina hac&iacute;a referencia a esta situaci&oacute;n cuando afirmaba que, en el Nuevo Reino de Granada, los beneficios parroquiales "regularmente hablando, son la &uacute;nica, o cuasi &uacute;nica conveniencia de &eacute;l, por ser idea plat&oacute;nica, el esperar ac&aacute; otras de mayor graduaci&oacute;n, ocasionado todo de vivir los indianos a la espalda del mundo" (<I>Parocho</I>, s. p.). Sin embargo, esto no quiere decir que la obtenci&oacute;n de una parroquia haya sido f&aacute;cil; Ortiz, en el momento de la redacci&oacute;n de su "autobiograf&iacute;a", hab&iacute;a participado en dieciocho concursos para la consecuci&oacute;n de una de estas sinecuras, de las cuales obtuvo dos (f. 154 r.).</p>      <p>Se debe tener en cuenta que en el Nuevo Reino de Granada, como en toda la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola, exist&iacute;an dos tipos de curato; normalmente, las parroquias de espa&ntilde;oles (las ciudades m&aacute;s importantes estaban divididas en varias) se denominaban llanamente <I>parroquias</I>, y las de los pueblos de indios eran nombradas <I>doctrinas</I>. Esta &uacute;ltima denominaci&oacute;n nos recuerda la tarea doctrinal que, se supon&iacute;a, los detentores de estos beneficios deb&iacute;an llevar a cabo: la evangelizaci&oacute;n de los ind&iacute;genas. Habitualmente, en las parroquias de espa&ntilde;oles sirvieron miembros del clero diocesano; las doctrinas, en cambio, se repartieron entre diocesanos y regulares<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup>. La elecci&oacute;n de un cura de parroquia supon&iacute;a un proceso particular: en primera instancia, el arzobispo informaba al p&uacute;blico, por medio de edictos p&uacute;blicos, sobre el concurso que se realizar&iacute;a; los candidatos que se presentasen deb&iacute;an someterse despu&eacute;s a un examen y, finalmente, el arzobispo le indicaba los tres mejores candidatos al presidente de la Audiencia, quien eleg&iacute;a al nuevo cura (Pacheco, <I>Historia eclesi&aacute;stica: la consolidaci&oacute;n </I>370). El presidente estaba encargado de tomar esta decisi&oacute;n debido a que actuaba como <I>vicepatrono</I>, como delegado del rey, quien era el patrono de la Iglesia de las Indias<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup>.</p>      <p>En 1625, en el arzobispado de Santaf&eacute; exist&iacute;an 216 curatos, 130 administrados por diocesanos y 83 por religiosos (Pacheco, <I>Historia eclesi&aacute;stica: la consolidaci&oacute;n</I> 363). A mediados del siglo XVIII, Basilio Vicente de Oviedo (1699-ca. 1775) informaba que el n&uacute;mero de curatos hab&iacute;a aumentado a 290, los cuales divid&iacute;a en 5 "&oacute;rdenes" en consideraci&oacute;n a sus condiciones, sus riquezas y el trabajo que implicaba su posesi&oacute;n (Pacheco, <I>Historia eclesi&aacute;stica: la Iglesia </I>239). No todos los curatos eran buscados con la misma intensidad, y su atractivo vari&oacute; a lo largo del tiempo. Ganster advierte lo siguiente respecto a la jerarqu&iacute;a entre las parroquias urbanas y las rurales: </p>      <blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las parroquias urbanas fueron beneficios muy demandados, tanto por su ubicaci&oacute;n urbana como porque eran el punto de partida para alcanzar otras posiciones. La competencia por ellas fue intensa. Muchos de los p&aacute;rrocos que estaban atorados en las parroquias rurales, sin embargo, eran de un origen mucho m&aacute;s modesto. Sus familias estaban encabezadas por peque&ntilde;os comerciantes, profesionales de bajo nivel, hacendados de mediano tama&ntilde;o, oficiales menores, o tal vez por artesanos prestigiosos que pod&iacute;an costear la educaci&oacute;n de sus hijos, pero no m&aacute;s. El nivel educativo de estos hombres tendi&oacute; a ser bajo, lo cual restring&iacute;a la movilidad laboral. (147)<sup><a name="nu18"></a><a href="#num18">18</a></sup></p> </blockquote>      <p>Al menos en lo que concierne al caso neogranadino, las afirmaciones sobre los beneficios rurales deben ser matizadas. Una gran parte de los curatos ubicados por Oviedo en el primer orden eran de ese tipo. Tambi&eacute;n, una revisi&oacute;n del <I>cursus honorum </I>de los prebendados del cap&iacute;tulo catedralicio de Santaf&eacute; (activos entre 1700 y 1750) muestra que, antes de su entrada al cabildo eclesi&aacute;stico, la mayor&iacute;a de los beneficiados hab&iacute;an servido en uno o varios curatos rurales (V&aacute;zquez 217-219). Respecto a la formaci&oacute;n acad&eacute;mica de los curas rurales, un pasaje del texto de Ortiz puede ejemplificar la situaci&oacute;n propia de las tierras altas neogranadinas. De los diez curas que serv&iacute;an en los curatos del distrito de S&aacute;chica en el momento que los recont&oacute;, cuatro eran doctores, cuatro eran maestros y los otros eran religiosos de quienes no se proporcionan informaciones (Ortiz ff. 157 r.-157 v.). No obstante, los curatos m&aacute;s alejados, ciertamente, no eran los m&aacute;s atractivos. Pacheco cita un informe de 1751 en el que el cap&iacute;tulo de la catedral de Santaf&eacute; informaba al rey que, de cerca de ochocientos curatos del arzobispado (probablemente se contaron tambi&eacute;n los de las di&oacute;cesis sufrag&aacute;neas), solamente doscientos pose&iacute;an ingresos considerables. Para las dem&aacute;s, era muy dif&iacute;cil encontrar candidatos adecuados, debido a que los cl&eacute;rigos estaban acostumbrados al clima saludable y a las comodidades de la capital (<I>Historia eclesi&aacute;stica: la Iglesia </I>248-249).</p>      <p>Una vez obtenida la doctrina o la parroquia, el nuevo cura deb&iacute;a ocuparse de sus feligreses, situaci&oacute;n que implic&oacute; para muchos la necesidad de instalarse en el campo. En su relaci&oacute;n de final de mandato, el presidente de la Audiencia, Antonio Manso Maldonado (que la gobern&oacute; entre 1724 y 1731), informaba que los curas "olvidan los estudios y se conforman con una vida solitaria y campestre, semejante a la de tales feligreses, sin esperanza de mejor&iacute;a" (Posada e Ib&aacute;&ntilde;ez 11). En relaci&oacute;n con la esperanza de obtenci&oacute;n de beneficios m&aacute;s importantes, el juicio del presidente coincide con aquellos de Hospina (<I>Parocho</I>) y Herrera Lobat&oacute;n y, de hecho, con la carrera ordinaria de los eclesi&aacute;sticos menos afortunados. Sin embargo, las soledades de los curatos aislados no significaron para todos sus detentores el olvido de las letras.</p>      <p>Hernando Dom&iacute;nguez Camargo (1605-1659), quien ha sido considerado habitualmente por la cr&iacute;tica como el gran exponente neogranadino del gongorismo, firm&oacute; el 2 de mayo de 1652 su "Invectiva apolog&eacute;tica" en Turmequ&eacute;. La escritura de esta diatriba contra un romance sobre el Cristo crucificado que un amigo  le hab&iacute;a hecho leer, seg&uacute;n Dom&iacute;nguez, le sirvi&oacute; para que "yo divierta la soledad de estos desiertos" (325). Antonio Osorio de las Pe&ntilde;as, en la dedicatoria de uno de sus sermonarios, indica que aprovech&oacute; la quietud de su parroquia de Villa de Leyva para continuar con "el dulce trabajo del estudio" (s. p.). En cuanto a Ortiz y Morales, afirma que sus estudios continuos le permitieron soportar las "necedades" de los indios y la soledad que los curas deb&iacute;an soportar en los pueblos; sin ellos no habr&iacute;a podido desempe&ntilde;ar esta tarea siquiera un a&ntilde;o (f. 156 r.).</p>      <p><font size="3"><B>Conclusi&oacute;n </b></font></p>      <p> En el Nuevo Reino de Granada eran inexistentes los espacios establecidos de producci&oacute;n de "alta cultura" escrita, como aquellos (academias, salones, etc.) que permitieron el inicio de la emergencia del campo literario en Francia y otros lugares de Europa. Entonces, sin alternativas a los centros de emanaci&oacute;n cultural controlados por la Iglesia (principalmente las universidades desempe&ntilde;aban una funci&oacute;n de primer orden), como una corte virreinal rica, la relaci&oacute;n que los letrados locales sostuvieron con la cultura libresca, de la que proven&iacute;an los modelos de escritura, estaba fuertemente condicionada por la instituci&oacute;n eclesi&aacute;stica y su funcionamiento. Igualmente, la Iglesia neogranadina fue el mayor "mercado laboral" para los letrados locales. En lo referente a la producci&oacute;n local de textos religiosos, eruditos y "literarios" que trascendieran los &aacute;mbitos judicial y administrativo, se debe tener en cuenta que la carencia de una imprenta en los t&eacute;rminos de la audiencia y las dificultades de hacer imprimir los textos en otras latitudes dificultaron la difusi&oacute;n de los escritos de los letrados neogranadinos. La revisi&oacute;n de los peritextos de algunas de las obras que s&iacute; pudieron publicarse nos permiti&oacute; observar que estos letrados percibieron que dicha situaci&oacute;n hab&iacute;a influido negativamente en su devenir profesional. Adem&aacute;s, las circunstancias de la producci&oacute;n intelectual en el Nuevo Reino de Granada condujeron a que all&iacute; se desarrollase una comunidad de <I>letrados </I>cuya producci&oacute;n, si bien trascendi&oacute; los modelos de escritura administrativa, no tuvo muchas manifestaciones de orden <I>literario </I>y no reuni&oacute; las condiciones necesarias para una incipiente diferenciaci&oacute;n del "escritor" como actor social aut&oacute;nomo. Sin embargo, esto no quiere decir que la producci&oacute;n escrita local haya sido irrelevante. Como se ha visto, se realizaron acciones de escritura a la espera de que actuasen localmente y, en ocasiones, en la metr&oacute;poli. El conjunto de los letrados radicados en el Nuevo Reino de Granada fue un "cuerpo" que pudo ser representado socialmente por medio de las instituciones universitarias y que ejerci&oacute; sus labores en las dos grandes instituciones del periodo: la Iglesia y el Estado colonial.</p> <hr>     <p><b>Notas</b></p>      <P><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> Ren&aacute;n Silva ha aplicado esta noci&oacute;n en sus estudios sobre el Nuevo Reino de Granada desde principios de la d&eacute;cada de 1980. Silva afirma que la emple&oacute; por primera vez en su art&iacute;culo "Problemas de investigaci&oacute;n de la universidad colonial", publicado en 1983 en el n&uacute;mero 12 de la <I>Revista Colombiana de Educaci&oacute;n </I>("Breves" 159).    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> Por ejemplo, en relaci&oacute;n con el caso mexicano, Chocano Mena calcul&oacute; que alrededor del 80 % de los letrados hac&iacute;an parte de la instituci&oacute;n eclesi&aacute;stica (180).    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Para la realizaci&oacute;n de este listado se consideraron trabajos de primera importancia, como la obra de Rivas Sacconi.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> De algunos de los varios versos elogiosos escritos por otros autores que Ortiz transcribi&oacute; en su texto se afirma expl&iacute;citamente que fueron realizados para alabar una de sus obras: por ejemplo, aquellos de Juan Ortiz Dur&aacute;n, cura de Sutamarch&aacute;n y Tenza, fray Diego Barroso, provincial de los franciscanos, Juan Manuel Romero, jesuita rector del colegio de San Bartolom&eacute;, Diego de Palma, cura de Chibata, y Antonio Bernardo de las Pe&ntilde;as, franciscano cura de Morabita (Ortiz ff. 150 r., 179 r.-v., 186 r.).    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> El manuscrito fue mutilado antes de la numeraci&oacute;n de los folios; al final del primer texto comienza el "Serm&oacute;n 1o del glorioso patriarca san Jos&eacute; &#91;...&#93;", cuyo cuerpo fue sustra&iacute;do.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> Por ejemplo, el santafere&ntilde;o Mart&iacute;n de Velasco, en su libro dedicado a los preceptos de la oratoria sacra, expresa su posici&oacute;n en relaci&oacute;n con el debate suscitado en raz&oacute;n de los excesos de los predicadores culteranistas y conceptistas. Recomendaba la moderaci&oacute;n (127).    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> La conquista brit&aacute;nica de la colonia francesa de Canad&aacute; ocurri&oacute; entre 1758 y 1760. Fue resultado de las operaciones militares llevadas a cabo en Norteam&eacute;rica durante la guerra de los Siete A&ntilde;os.    <br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> Es notable que, aunque Osorio utiliza los t&eacute;rminos <I>autor</I> y <I>escritor</I>, su defensa de los productores de textos hispanoamericanos no se justifica por su dominio de las letras sino por la pureza de su sangre (<I>Quinquenio</I>).    <br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> En la d&eacute;cada de 1980, Ren&aacute;n Silva propuso el uso de la noci&oacute;n <I>corporaciones del saber </I>para describir de manera m&aacute;s acertada, y rehuyendo el anacronismo, lo que tradicionalmente se hab&iacute;a denominado "universidades coloniales" (<I>Saber</I>).    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> Con respecto al caso mexicano, v&eacute;ase el trabajo de Chocano Mena (157-228).    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup> La alternancia (ciertos puestos dentro de las &oacute;rdenes religiosas deb&iacute;an alternarse entre criollos y espa&ntilde;oles en cada elecci&oacute;n provincial) no se pon&iacute;a en pr&aacute;ctica de manera uniforme en las Indias espa&ntilde;olas. Su aplicaci&oacute;n vari&oacute; seg&uacute;n las condiciones de cada orden en las diferentes provincias (Lavall&eacute;).    <br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup> Por ejemplo, de los diez prelados que gobernaron el arzobispado de Santaf&eacute; entre 1650 y 1750, solo dos eran criollos (un lime&ntilde;o y un santiaguino).    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup> "&#91;...&#93; the secular church, therefore, offered an important extension to the employment possibilities open to creole youth, with the younger sons of the elite securing privileged access to the richer parishes and cathedral benefices".    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup> Para V&aacute;zquez, m&aacute;s del 85 % de los miembros del cap&iacute;tulo catedralicio eran de origen criollo (199).    <br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup> En las di&oacute;cesis sufrag&aacute;neas del arzobispado de Santaf&eacute; (Cartagena, Santa Marta y Popay&aacute;n) tambi&eacute;n hab&iacute;a dignidades y canonj&iacute;as disponibles; no obstante, los respectivos cleros locales deb&iacute;an considerarlas como su patrimonio. Adem&aacute;s, la obtenci&oacute;n de una prebenda en una di&oacute;cesis menos rica que la de Santaf&eacute; no era necesariamente una decisi&oacute;n profesional deseable. Por ejemplo, en 1684, cuando el integrante del cap&iacute;tulo de Santaf&eacute; Gregorio Jaimes de Pastrana fue nombrado obispo de Santa Marta, ofreci&oacute; a Ortiz y Morales la canonj&iacute;a magistral de su nueva di&oacute;cesis. Ortiz declin&oacute; el ofrecimiento (f. 150 v.).    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup> La Corona, gradualmente, orden&oacute; a los regulares la cesi&oacute;n de sus parroquias en beneficio del clero secular; sin embargo, las &oacute;rdenes conservaron varias de sus doctrinas. Hubo tambi&eacute;n excepciones a la situaci&oacute;n enunciada; por ejemplo, la parroquia de espa&ntilde;oles de la villa de Honda fue regentada por la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s durante m&aacute;s de un siglo, hasta 1746, momento en que renunci&oacute; al beneficio (Pacheco, <I>Los jesuitas </I>277-280).    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup> La intervenci&oacute;n del presidente de la Audiencia en la elecci&oacute;n de los curas provoc&oacute; enfrentamientos intermitentes entre las autoridades eclesi&aacute;sticas y los representantes de la Corona. Varios presidentes fueron acusados de pr&aacute;cticas ilegales al momento de la atribuci&oacute;n de estos beneficios. Por ejemplo, Diego Villalba de Toledo (gobern&oacute; entre 1667 y 1671) fue acusado de haber vendido un curato (Pacheco, <I>Historia eclesi&aacute;stica: la consolidaci&oacute;n </I>244). En 1713, el presidente Francisco Meneses y Bravo de Saravia (1712-1715) discuti&oacute; con el arzobispo Francisco Cosio y Otero debido a que este &uacute;ltimo se neg&oacute; a presentar a uno de sus protegidos para el curato de Siachoque. Ante las reclamaciones del presidente, el prelado respondi&oacute; que no ten&iacute;a ninguna intenci&oacute;n de promover a dicho sujeto "incapaz e in&uacute;til" (Pacheco, <I>Historia eclesi&aacute;stica: la Iglesia </I>38-39).    <br>  <sup><a name="num18"></a><a href="#nu18">18</a></sup> "The urban parishes were benefices that were much sought after, both for their urban location and because they were stepping stones to chapter positions. Competition for them was intense. Many of the priests who were stuck in the rural parishes, however, were from much more modest origins. Their families were headed by small merchants, lower-level professionals, medium-sized farmers, minor officials, or perhaps prestigious artisans who could afford to educate their sons but not much more. Even the educational levels of these men tended to be lower, which restricted job mobility".</P> <hr>      <p><font size="3"><B>Bibliograf&iacute;a </b></font></p>      <p><B>Fuentes primarias </b></p>      <p><b>A. Archivos</b></p>      <!-- ref --><p>Archivo Hist&oacute;rico Javeriano, Bogot&aacute;, Colombia (AHJ).  <I>Jesuitas-Nuevo Reino de Granada y Quito</I> ( <I>J-NGQ </I>) B1-ES2-EN1-MC76, ES1EN1-CP26-DVD01-DOC1041.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277084&pid=S2027-4688201500020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Archivo Hist&oacute;rico Nacional, Madrid, Espa&ntilde;a (AHN).  <I>Diversas Colecciones</I> (<I>DC</I>) 45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277086&pid=S2027-4688201500020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p><B>B. Impresos</B></p>      <!-- ref --><p>Cassani Jos&eacute;. <I>Historia de la provincia de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s del Nuevo Reyno de Granada en la Am&eacute;rica, descripci&oacute;n, y relaci&oacute;n exacta de sus gloriosas misiones en el reyno, llanos,Meta, y r&iacute;o Orinoco, almas, y terreno, que han conquistado sus misioneros para Dios</I>&#91;...&#93;. Madrid: Imprenta de M. Fern&aacute;ndez, 1741. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277089&pid=S2027-4688201500020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>C&eacute;spedes, Crist&oacute;bal de. "Pr&oacute;logo al lector". <I>Vida y virtudes de la venerable virgen Juana Mar&iacute;a de S. Estevan, religiosa de S. Clara en la ciudad de Santa-F&eacute;, de Bogot&aacute;, en las Indias Occidentales</I>. N&aacute;poles: F. Mosca, 1714. S. p. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277091&pid=S2027-4688201500020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Daza, Francisco. "El M.R.P. Francisco Daza de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s &#91;...&#93;". <I>Parocho practico theorico</I>, por Francisco de Hospina Maldonado. Madrid: Imprenta de Antonio Gon&ccedil;alez de Reyes, 1715. S. p. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277093&pid=S2027-4688201500020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Dom&iacute;nguez Camargo, Hernando. "Invectiva apolog&eacute;tica". <I>Ramillete de varias flores po&eacute;ticas: recogidas y cultivadas en los primeros abriles de sus a&ntilde;os</I>. Ed. Jacinto de Evia. Madrid: Imprenta de Nicol&aacute;s de Xamares, 1675. 308-406. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277095&pid=S2027-4688201500020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Herrera Lobat&oacute;n, Diego de. "Aprobaci&oacute;n del reverend&iacute;simo padre maestro fray Diego Herrera Lobaton &#91;...&#93;". Osorio Nieto, <I>Quinquenio</I>, s. p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277097&pid=S2027-4688201500020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Hospina Maldonado, Francisco de. "Francisco Hospina solicita la impresi&oacute;n de un libro" (Santaf&eacute;, 13 de abril de 1717). Carta manuscrita. <I>Diversas-colecciones</I> 45, n.<Sup>o</Sup> 46, Archivo Hist&oacute;rico Nacional (AHN), Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277099&pid=S2027-4688201500020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>---. <I>Parocho pr&aacute;ctico theorico</I>. Madrid: Imprenta de Antonio Gon&ccedil;alez de Reyes, 1715. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277101&pid=S2027-4688201500020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gilij, Filippo Salvatore. "Cap&iacute;tulo 6. De los estudios". <I>Ensayo de historia americana, osea historia natural, civil y sacra de los reinos, y de las provincias de tierra firme en la Am&eacute;rica meridional</I>. 1780. Bogot&aacute;: Sucre, 1955. Web. Diciembre de 2014.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277103&pid=S2027-4688201500020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>"Lista de los ilustres alumnos del Colegio Real Mayor y Seminario de San Bartolom&eacute;&#91;...&#93;". Santaf&eacute;, 9 de mayo de 1719. <I>Documentos para la historia de la educaci&oacute;n en Colombia</I>. Comp. Guillermo Hern&aacute;ndez de Alba. Vol. 3. Bogot&aacute;: Colegio M&aacute;ximo de las Academias de Colombia; Kelly; Patronato Colombiano de Artes y Ciencias, 1976. Doc. 155. 53-106. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277105&pid=S2027-4688201500020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mercado, Pedro de. <I>El cristiano virtuoso. Con los actos de todas las virtudes que se hallan en la santidad</I> &#91;...&#93;. Madrid: J. Fern&aacute;ndez de Buend&iacute;a a costa de L. Ibarra, 1673. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277107&pid=S2027-4688201500020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ortiz y Morales. Joseph. <I>Observaciones curiosas y doctrinales que ha hecho en su vida pol&iacute;tica desde el d&iacute;a 11 de febrero del a&ntilde;o 1658 en que naci&oacute;, hasta el d&iacute;a en que las escribe con noticias de su buena fortuna y de sus desgracias</I>. 1713. Fondo Antiguo, <I>Raros y manuscritos </I>345, ff. 121 r.-193 v. Biblioteca Nacional de Colombia (BNC), Bogot&aacute;.Manuscrito.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277109&pid=S2027-4688201500020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Osorio de las Pe&ntilde;as, Antonio. "Al se&ntilde;or don Dionisio P&eacute;rez Manrique de Lara &#91;...&#93;".<I> Maravillas de Dios en s&iacute; mismo</I>. Alcal&aacute;: Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez, 1668. S. p. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277111&pid=S2027-4688201500020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p> &#91;&iquest;Osorio Nieto de Paz, Joseph?&#93;. "Certificaci&oacute;n de los m&eacute;ritos y calidad del doctor Joseph Ossorio Nieto de Paz. Refiere haber estudiado cuatro a&ntilde;os de arte y uno de teolog&iacute;a en el Colegio de San Bartolom&eacute;". Santaf&eacute;, 1682. <I>Jesuitas-Nuevo Reino de Granada y Quito</I>. Archivo Hist&oacute;rico Javeriano (AHJ), Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277113&pid=S2027-4688201500020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>Osorio Nieto de Paz, Joseph. <I>Quinquenio sacro: las cinco palabras del ap&oacute;stol san Pablo encinco instrumentos de David </I>&#91;...&#93;. Madrid: Matheo de Llanos, 1712. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277115&pid=S2027-4688201500020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Oviedo, Basilio Vicente de. <I>Cualidades y riquezas del Nuevo Reino de Granada</I>. 1761. Bogot&aacute;: Academia Colombiana de Historia; Imprenta Nacional, 1930. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277117&pid=S2027-4688201500020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>"Relaci&oacute;n de m&eacute;ritos del doctor Joseph Ortiz de Morales &#91;...&#93;". Madrid, 8 de septiembre 1722. Manuscrito. Archivo Hist&oacute;rico Javeriano (AHJ), Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277119&pid=S2027-4688201500020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</p>      <!-- ref --><p>Rivero, Juan.<I> Historia de las misiones de los llanos de Casanare y los r&iacute;os Orinoco y Meta</I>. 1736. Bogot&aacute;: Empresa Nacional de Publicaciones, 1956. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277121&pid=S2027-4688201500020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Velasco, Mart&iacute;n de. <I>Arte de sermones: para saber hacerlos, y predicarlos</I>. C&aacute;diz: Imprenta del Alf&eacute;rez Bartolom&eacute; N&uacute;&ntilde;ez de Castro, 1677. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277123&pid=S2027-4688201500020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <p><B>Fuentes secundarias </b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Ariza, Alberto y Andr&eacute;s Mesanza. <I>Bibliograf&iacute;a de la provincia dominicana de Colombia</I>. Caracas: Universidad Cat&oacute;lica Andr&eacute;s Bello, 1981. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277126&pid=S2027-4688201500020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Blanco, Mercedes. "Po&eacute;ticas, ret&oacute;ricas y estudio cr&iacute;tico de la literatura". <I>Bulletin Hispanique </I>106.1 (2004): 213-233. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277128&pid=S2027-4688201500020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Borja, Jaime Humberto. Comunicaci&oacute;n personal. "Listado de autores neogranadinos del periodo colonial". Bogot&aacute;, junio de 2013.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277130&pid=S2027-4688201500020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Chocano Mena, Magdalena. <I>La fortaleza docta: elite letrada y dominaci&oacute;n social en M&eacute;xico colonial (siglos XVI-XVII)</I>. Barcelona: Bellaterra, 2000. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277132&pid=S2027-4688201500020000300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Elliott, John H. <I>Empires of the Atlantic World: Britain and Spain in America, 1492-1830</I>. New Haven: Yale University Press, 2007. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277134&pid=S2027-4688201500020000300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Ganster, Paul. "Churchmen". <I>Cities and Society in Colonial Latin America</I>. Eds. Louisa Schell Hoberman y Susan Migden Socolow. Albuquerque: University of New Mexico Press, 1986<I>. </I>137-163<I>.</I> Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277136&pid=S2027-4688201500020000300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Garz&oacute;n Marth&aacute;, &Aacute;lvaro. <I>Historia y cat&aacute;logo descriptivo de la imprenta en Colombia (1738-1810)</I>. Bogot&aacute;: s. E., 2008. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277138&pid=S2027-4688201500020000300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Lavall&eacute;, Bernard. "Cr&eacute;olisme et alternance: les Augustins de Quito au XVIIe si&egrave;cle". <I>Bulletin Hispanique </I>81.3 (1979): 223-264. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277140&pid=S2027-4688201500020000300028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>L&eacute;rtora Mendoza, Celina Ana. <I>Fuentes para el estudio de las ciencias exactas en Colombia</I>. Bogot&aacute;: Academia Colombiana de Ciencias Exactas, F&iacute;sicas y Naturales, 1995.Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277142&pid=S2027-4688201500020000300029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Merrim, Stephanie. <I>The Spectacular City, Mexico, and Colonial Hispanic Literary Culture</I>. Austin: University of Texas Press, 2010. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277144&pid=S2027-4688201500020000300030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Orjuela, H&eacute;ctor H. <I>Historia cr&iacute;tica de la literatura colombiana</I>. T. 1, 2 y 3. Bogot&aacute;: Kelly, 1992. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277146&pid=S2027-4688201500020000300031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Pacheco, Juan Manuel. "<I>Historia eclesi&aacute;stica: la consolidaci&oacute;n de la Iglesia, siglo XVII".</I> Bogot&aacute;: Lerner, 1975. Vol. 2 de <I>Historia extensa de Colombia</I>. 13 vols. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277148&pid=S2027-4688201500020000300032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>---. <I>Historia eclesi&aacute;stica: la Iglesia bajo el regalismo de los Borbones. De Felipe V a Carlos III, siglo XVIII</I>. Bogot&aacute;: Lerner, 1986. T. 3 de <I>Historia extensa de Colombia</I>. Vol. 13. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277150&pid=S2027-4688201500020000300033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>---. <I>Los jesuitas en Colombia</I>. T. 3. Bogot&aacute;: Banco de la Rep&uacute;blica, 1989. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277152&pid=S2027-4688201500020000300034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Posada, Eduardo y Pedro Mar&iacute;a Ib&aacute;&ntilde;ez, eds. <I>Relaciones de mando, memorias presentadas por los gobernantes del Nuevo Reino de Granada</I>. Bogot&aacute;: Imprenta Nacional, 1910. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277154&pid=S2027-4688201500020000300035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Quecedo, Francisco. "Manuscritos filos&oacute;fico-teol&oacute;gicos de la biblioteca general de la Universidad de Antioquia en Medell&iacute;n". <I>Universidad de Antioquia</I> 147 (1961): 855-870. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277156&pid=S2027-4688201500020000300036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>---. "Manuscritos teol&oacute;gico-filos&oacute;ficos coloniales santafere&ntilde;os". <I>Ecclesiastica Xaverianna</I> 2 (1952): 191-294. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277158&pid=S2027-4688201500020000300037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rey Fajardo, Jos&eacute; del. <I>Biblioteca de escritores jesuitas neogranadinos</I>. Bogot&aacute;: Pontificia Universidad Javeriana, 2006. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277160&pid=S2027-4688201500020000300038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>---. <I>La facultad de lenguas de la Universidad Javeriana colonial y la rep&uacute;blica de las letras neogranadinas</I>. Bogot&aacute;: El B&uacute;ho, 2010. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277162&pid=S2027-4688201500020000300039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Rivas Sacconi, Jos&eacute; Manuel. <I>El lat&iacute;n en Colombia: bosquejo hist&oacute;rico del humanismo colombiano</I>. 1949. Bogot&aacute;: Instituto Caro y Cuervo, 1993. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277164&pid=S2027-4688201500020000300040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Robledo, Santiago. "Les <I>Observaciones curiosas y doctrinales</I> de Joseph Ortiz y Morales: 'autobiographie' d'un lettr&eacute; n&eacute;o-grenadin". Tesis de maestr&iacute;a. EHESS, Par&iacute;s, 2013. Impresi&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277166&pid=S2027-4688201500020000300041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Silva, Ren&aacute;n. "Breves consideraciones interpretativas sobre la historia de un congreso filos&oacute;fico tenido en parnaso por lo tocante al imperio de Arist&oacute;teles". <I>Historia de un congreso filos&oacute;fico tenido en parnaso por lo tocante al imperio de Arist&oacute;teles</I>. Eds. Jos&eacute; Domingo Duquesne y Ren&aacute;n Silva. Medell&iacute;n: La Carreta, 2011<I>. </I>129-220<I>. </I>Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277168&pid=S2027-4688201500020000300042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>---. <I>Saber, cultura y sociedad en el Nuevo Reino de Granada, siglos XVII y XVIII. </I>Bogot&aacute;<I>: </I>Universidad Pedag&oacute;gica Nacional, 1984. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277170&pid=S2027-4688201500020000300043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>---. "El serm&oacute;n como forma de comunicaci&oacute;n y como estrategia de movilizaci&oacute;n. Nuevo Reino de Granada a principios del siglo XVII". <I>Revista Sociedad y Econom&iacute;a</I> 1 (2001): 103-130. Web. Diciembre de 2014.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277172&pid=S2027-4688201500020000300044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>---. <I>Universidad y sociedad en el Nuevo Reino de Granada. </I>1992. Medell&iacute;n: La Carreta, 2009. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277174&pid=S2027-4688201500020000300045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>V&aacute;zquez Varela, Ainara. <I>"De la primera sangre de este reino": las &eacute;lites dirigentes de Santa Fe (1700-1750)</I>. Bogot&aacute;: Universidad Colegio Mayor de Nuestra Se&ntilde;ora del Rosario, 2010. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277176&pid=S2027-4688201500020000300046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Viala<I>, </I>Alain. <I>Naissance de l'&eacute;crivain: sociologie de la litt&eacute;rature &agrave; l'&acirc;ge classique</I>. Par&iacute;s: Minuit, 1992. Impreso. Le Sens Commun.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277178&pid=S2027-4688201500020000300047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Viala, Alain y Denis Saint-Jacques. "&Agrave; propos du champ litt&eacute;raire. Histoire, g&eacute;ographie, histoire litt&eacute;raire". <I>Annales. Histoire, Sciences Sociales </I>49.2 (1994): 395-406. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6277180&pid=S2027-4688201500020000300048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Archivo Histórico Javeriano]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[AHJ]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Archivo Histórico Nacional]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[AHN]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[José]]></surname>
<given-names><![CDATA[Cassani]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia de la provincia de la Compañía de Jesús del Nuevo Reyno de Granada en la América, descripción, y relación exacta de sus gloriosas misiones en el reyno, llanos, Meta, y río Orinoco, almas, y terreno, que han conquistado sus misioneros para Dios]]></source>
<year>1741</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Imprenta de M. Fernández]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Céspedes]]></surname>
<given-names><![CDATA[Cristóbal de]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Prólogo al lector]]></source>
<year>1714</year>
<publisher-loc><![CDATA[Nápoles ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[F. Mosca]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Daza]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Maldonado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco de Hospina]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El M.R.P. Francisco Daza de la Compañía de Jesús]]></source>
<year>1715</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Imprenta de Antonio Gonçalez de Reyes]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Domínguez Camargo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hernando]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Evia]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jacinto de]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Invectiva apologética]]></source>
<year>1675</year>
<page-range>308-406</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Imprenta de Nicolás de Xamares]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Herrera Lobatón]]></surname>
<given-names><![CDATA[Diego de]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Aprobación del reverendísimo padre maestro fray Diego Herrera Lobaton]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hospina Maldonado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco de]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Francisco Hospina solicita la impresión de un libro" (Santafé, 13 de abril de 1717). Carta manuscrita. Diversas-colecciones 45, n.º 46, Archivo Histórico Nacional (AHN)]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hospina Maldonado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco de]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Parocho práctico theorico]]></source>
<year>1715</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Imprenta de Antonio Gonçalez de Reyes]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gilij]]></surname>
<given-names><![CDATA[Filippo Salvatore]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Capítulo 6. De los estudios]]></source>
<year>1780</year>
<month>19</month>
<day>55</day>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Lista de los ilustres alumnos del Colegio Real Mayor y Seminario de San Bartolomé&#91;...&#93;]]></source>
<year>1976</year>
<volume>3</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Colegio Máximo de las Academias de Colombia; Kelly; Patronato Colombiano de Artes y Ciencias]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mercado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pedro de]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El cristiano virtuoso. Con los actos de todas las virtudes que se hallan en la santidad &#91;...&#93;]]></source>
<year>1673</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[J. Fernández de Buendía a costa de L. Ibarra]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ortiz]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Joseph]]></surname>
<given-names><![CDATA[Morales.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Observaciones curiosas y doctrinales que ha hecho en su vida política desde el día 11 de febrero del año 1658 en que nació, hasta el día en que las escribe con noticias de su buena fortuna y de sus desgracias]]></source>
<year>1713</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Biblioteca Nacional de Colombia (BNC)Manuscrito]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Osorio de las Peñas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Antonio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Al señor don Dionisio Pérez Manrique de Lara]]></source>
<year>1668</year>
<publisher-loc><![CDATA[Alcalá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[María Fernández]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Osorio Nieto de Paz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joseph]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Certificación de los méritos y calidad del doctor Joseph Ossorio Nieto de Paz. Refiere haber estudiado cuatro años de arte y uno de teología en el Colegio de San Bartolomé]]></source>
<year>1682</year>
<publisher-loc><![CDATA[SantaféBogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Jesuitas-Nuevo Reino de Granada y Quito. Archivo Histórico Javeriano (AHJ)]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Osorio Nieto de Paz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joseph]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Quinquenio sacro: las cinco palabras del apóstol san Pablo encinco instrumentos de David]]></source>
<year>1712</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Matheo de Llanos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Oviedo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Basilio Vicente de]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Cualidades y riquezas del Nuevo Reino de Granada]]></source>
<year>1761</year>
<month>19</month>
<day>30</day>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Academia Colombiana de Historia; Imprenta Nacional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Relación de méritos del doctor Joseph Ortiz de Morales]]></source>
<year>8 de</year>
<month> s</month>
<day>ep</day>
<publisher-loc><![CDATA[MadridBogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Manuscrito. Archivo Histórico Javeriano (AHJ)]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rivero]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia de las misiones de los llanos de Casanare y los ríos Orinoco y Meta]]></source>
<year>1736</year>
<month>19</month>
<day>56</day>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Empresa Nacional de Publicaciones]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Velasco]]></surname>
<given-names><![CDATA[Martín de]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Arte de sermones: para saber hacerlos, y predicarlos]]></source>
<year>1677</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cádiz ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Imprenta del Alférez Bartolomé Núñez de Castro]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ariza]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alberto]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mesanza]]></surname>
<given-names><![CDATA[Andrés]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Bibliografía de la provincia dominicana de Colombia]]></source>
<year>1981</year>
<publisher-loc><![CDATA[Caracas ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Católica Andrés Bello]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Blanco]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mercedes]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Poéticas, retóricas y estudio crítico de la literatura]]></article-title>
<source><![CDATA[Bulletin Hispanique]]></source>
<year>2004</year>
<volume>106</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>213-233</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Borja]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jaime Humberto]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[omunicación personal. "Listado de autores neogranadinos del periodo colonial"]]></source>
<year>juni</year>
<month>o </month>
<day>de</day>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chocano Mena]]></surname>
<given-names><![CDATA[Magdalena]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La fortaleza docta: elite letrada y dominación social en México colonial (siglos XVI-XVII)]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Bellaterra]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Elliott]]></surname>
<given-names><![CDATA[John H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Empires of the Atlantic World: Britain and Spain in America, 1492-1830]]></source>
<year>2007</year>
<publisher-loc><![CDATA[New Haven ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Yale University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ganster]]></surname>
<given-names><![CDATA[Paul]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Churchmen". Cities and Society in Colonial Latin America]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Hoberman]]></surname>
<given-names><![CDATA[Louisa Schell]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Socolow]]></surname>
<given-names><![CDATA[Susan Migden]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Albuquerque: University of New Mexico Press]]></source>
<year>1986</year>
<page-range>137-163</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Garzón Marthá]]></surname>
<given-names><![CDATA[Álvaro]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia y catálogo descriptivo de la imprenta en Colombia (1738-1810)]]></source>
<year>2008</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lavallé]]></surname>
<given-names><![CDATA[Bernard]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[Créolisme et alternance: les Augustins de Quito au XVIIe siècle]]></article-title>
<source><![CDATA[Bulletin Hispanique]]></source>
<year>1979</year>
<volume>81</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>223-264</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lértora Mendoza]]></surname>
<given-names><![CDATA[Celina Ana]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Fuentes para el estudio de las ciencias exactas en Colombia]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Merrim]]></surname>
<given-names><![CDATA[Stephanie]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Spectacular City, Mexico, and Colonial Hispanic Literary Culture]]></source>
<year>2010</year>
<publisher-loc><![CDATA[Austin ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University of Texas Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Orjuela]]></surname>
<given-names><![CDATA[Héctor H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia crítica de la literatura colombiana]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Kelly]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pacheco]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan Manuel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia eclesiástica: la consolidación de la Iglesia, siglo XVII]]></source>
<year>1975</year>
<volume>2</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lerner]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pacheco]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan Manuel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia eclesiástica: la Iglesia bajo el regalismo de los Borbones. De Felipe V a Carlos III, siglo XVIII]]></source>
<year>1986</year>
<volume>13</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Lerner]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pacheco]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan Manuel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Los jesuitas en Colombia]]></source>
<year>1989</year>
<volume>3</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco de la República]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Posada]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eduardo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ibáñez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pedro María]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Relaciones de mando, memorias presentadas por los gobernantes del Nuevo Reino de Granada]]></source>
<year>1910</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Quecedo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Manuscritos filosófico-teológicos de la biblioteca general de la Universidad de Antioquia en Medellín]]></source>
<year>1961</year>
<volume>147</volume>
<page-range>855-870</page-range><publisher-name><![CDATA[Universidad de Antioquia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Quecedo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Manuscritos teológico-filosóficos coloniales santafereños]]></source>
<year>1952</year>
<volume>2</volume>
<page-range>191-294</page-range><publisher-name><![CDATA[Ecclesiastica Xaverianna]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rey Fajardo]]></surname>
<given-names><![CDATA[José del]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Biblioteca de escritores jesuitas neogranadinos]]></source>
<year>2006</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Pontificia Universidad Javeriana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rey Fajardo]]></surname>
<given-names><![CDATA[José del]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La facultad de lenguas de la Universidad Javeriana colonial y la república de las letras neogranadinas]]></source>
<year>2010</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[El Búho]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rivas Sacconi]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Manuel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El latín en Colombia: bosquejo histórico del humanismo colombiano]]></source>
<year>1949</year>
<month>19</month>
<day>93</day>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Caro y Cuervo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Robledo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Santiago]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Les Observaciones curiosas y doctrinales de Joseph Ortiz y Morales: 'autobiographie' d'un lettré néo-grenadin]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Silva]]></surname>
<given-names><![CDATA[Renán]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Duquesne]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Domingo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Silva]]></surname>
<given-names><![CDATA[Renán]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Breves consideraciones interpretativas sobre la historia de un congreso filosófico tenido en parnaso por lo tocante al imperio de Aristóteles]]></source>
<year>2011</year>
<page-range>129-220</page-range><publisher-loc><![CDATA[Medellín ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[La Carreta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Silva]]></surname>
<given-names><![CDATA[Renán]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Saber, cultura y sociedad en el Nuevo Reino de Granada, siglos XVII y XVIII]]></source>
<year>1984</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Pedagógica Nacional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Silva]]></surname>
<given-names><![CDATA[Renán]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El sermón como forma de comunicación y como estrategia de movilización. Nuevo Reino de Granada a principios del siglo XVII]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Sociedad y Economía]]></source>
<year>2001</year>
<volume>1</volume>
<page-range>103-130</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Silva]]></surname>
<given-names><![CDATA[Renán]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Universidad y sociedad en el Nuevo Reino de Granada]]></source>
<year>1992</year>
<month>20</month>
<day>09</day>
<publisher-loc><![CDATA[Medellín ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[La Carreta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vázquez Varela]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ainara]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[De la primera sangre de este reino: las élites dirigentes de Santa Fe (1700-1750)]]></source>
<year>2010</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Viala]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alain]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Naissance de l'écrivain: sociologie de la littérature à l'âge classique]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Minuit]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B48">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Viala]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alain]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Saint-Jacques]]></surname>
<given-names><![CDATA[Denis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[À propos du champ littéraire. Histoire, géographie, histoire littéraire]]></article-title>
<source><![CDATA[Annales. Histoire, Sciences Sociales]]></source>
<year>1994</year>
<volume>49</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>395-406</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
