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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El trabajo misional de fray Pedro de Gante en los inicios de la Nueva España]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Missionary Work of Fray Pedro de Gante in the Early New Spain]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article is intended to recover the evangelical and educational work of Friar Pedro de Gante in sixteenth-century New Spain. Less well known than other missionary figures, Gante was the first to take as serious commitment with the education and the conversion of the natives of the New World, which is why many aspects of it are attended: the first school of European studies in the city of Texcoco, the school and the open chapel of San José de los Naturales and various mechanisms for their evangelizing labour demonstrating the cultural syncretism that should proceed to their task. The problems they faced in his mission, mainly the complaint of the trustees abuses that prevented the indigenous conversion to Christianity, and the impact of his legacy in later missionary works are also presented.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>El trabajo misional de fray Pedro de Gante en los inicios de la Nueva Espa&ntilde;a</b></font></p>      <p align="center"><font size="3"><b><i>The Missionary Work of Fray Pedro de Gante in the Early New Spain</i></b></font></p>      <p align="center"><b>CARLOS FERNANDO L&Oacute;PEZ DE LA TORRE</b>    <br> Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico    <br> <a href="mailto:ferlo8990@hotmail.com">ferlo8990@hotmail.com</a></p>      <p>Recibido: 18 de agosto del 2015    <br> Aprobado: 9 de diciembre del 2015</p>  <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>      <p>Este art&iacute;culo tiene como prop&oacute;sito recuperar la obra evang&eacute;lica y educativa del fraile Pedro de Gante en la Nueva Espa&ntilde;a del siglo XVI. Menos conocido que otras figuras misioneras, Gante fue el primero en asumir como compromiso serio la ense&ntilde;anza y la conversi&oacute;n de los ind&iacute;genas del Nuevo Mundo, raz&oacute;n por la cual se atienden varios de sus aspectos: la primera escuela de ense&ntilde;anza europea en la ciudad de Texcoco, el colegio y capilla abierta de San Jos&eacute; de los Naturales y los diversos mecanismos utilizados para su labor evangelizadora que demuestran el sincretismo cultural al que debi&oacute; proceder para su tarea. Se presentan tambi&eacute;n los problemas a los que se enfrent&oacute; en su misi&oacute;n, principalmente, la denuncia de los abusos encomenderos que imped&iacute;an la conversi&oacute;n ind&iacute;gena al cristianismo, as&iacute; como el impacto de su legado en las posteriores acciones misionales.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave:</b> Capilla abierta, educaci&oacute;n colonial, Nueva Espa&ntilde;a, Pedro de Gante.</p>  <hr>     <p><b>ABSTRACT</b></p>      <p>This article is intended to recover the evangelical and educational work of Friar Pedro de Gante in sixteenth-century New Spain. Less well known than other missionary figures, Gante was the first to take as serious commitment with the education and the conversion of the natives of the New World, which is why many aspects of it are attended: the first school of European studies in the city of Texcoco, the school and the open chapel of San Jos&eacute; de los Naturales and various mechanisms for their evangelizing labour demonstrating the cultural syncretism that should proceed to their task. The problems they faced in his mission, mainly the complaint of the trustees abuses that prevented the indigenous conversion to Christianity, and the impact of his legacy in later missionary works are also presented.</p>      <p><b>Keywords:</b> Colonial education, New Spain, open chapel, Pedro de Gante.</p>  <hr>     <p><b>Introducci&oacute;n</b></p>      <p>La conquista militar de Am&eacute;rica por los europeos se consolid&oacute; con la conquista espiritual de los misioneros. Para lograr tal osad&iacute;a, los frailes tuvieron que idear toda una serie de instrumentos para consolidar el poder del nuevo orden en un mundo del que no ten&iacute;an conocimiento previo y ante el cual se sent&iacute;an unos extra&ntilde;os. En este art&iacute;culo abordo la labor del fraile franciscano que tiene el m&eacute;rito de ser el primer evangelizador y educador europeo de los indios de Am&eacute;rica: fray Pedro de Gante.</p>      <p>Pedro de Gante lleg&oacute; a la Nueva Espa&ntilde;a en 1523 con el prop&oacute;sito de atraer a los indios a la religi&oacute;n cristiana. La importancia de Gante en la evangelizaci&oacute;n del Nuevo Mundo radic&oacute; en la innovadora creaci&oacute;n de una serie de instrumentos cuyo prop&oacute;sito fue facilitar la atracci&oacute;n y conversi&oacute;n de los ind&iacute;genas al cristianismo, experimentos que terminaron por ser un modelo a seguir por misioneros contempor&aacute;neos.</p>      <p>El art&iacute;culo tiene como objetivo indagar en la labor evangelizadora y educadora de Pedro de Gante en la Nueva Espa&ntilde;a y su importancia como punto de partida para la introducci&oacute;n del mundo ind&iacute;gena a la cultura europea y la religi&oacute;n cristiana. Tambi&eacute;n se abordan los problemas a los que se enfrent&oacute; y la trascendencia que tuvieron sus logros en la ense&ntilde;anza novohispana. El esquema del trabajo est&aacute; dividido en los siguientes temas: 1) la llegada de Gante al Nuevo Mundo y sus primeros encuentros con el mundo ind&iacute;gena en la ciudad de Texcoco; 2) la edificaci&oacute;n de la capilla abierta y el colegio de San Jos&eacute; de los Naturales, considerada su obra cumbre; 3) los problemas y conflictos a los que se enfrent&oacute; en la labor evangelizadora; 4) los instrumentos que utiliz&oacute; Gante para introducir a los indios al nuevo sistema social, y 5) el legado de la obra de Gante en los siguientes proyectos de evangelizaci&oacute;n y educaci&oacute;n, los cuales no se limitaron al territorio novohispano.</p>      <p>Pese a su importancia en la tarea misionera de los primeros a&ntilde;os de la sociedad conquistada, la figura de Pedro de Gante no ha tenido un tratamiento profundo por parte de la historiograf&iacute;a sobre el periodo colonial en M&eacute;xico. Salvo contadas excepciones, entre ellas buena parte de la bibliograf&iacute;a utilizada para la redacci&oacute;n de este art&iacute;culo, la mayor&iacute;a de los trabajos que versan sobre la evangelizaci&oacute;n lo mencionan ocasionalmente o lo ignoran por completo, tomando como hito inaugural de la iglesia novohispana la llegada de los llamados "doce ap&oacute;stoles" franciscanos liderados por fray Mart&iacute;n de Valencia y el consecuente rendimiento de honores de Hern&aacute;n Cort&eacute;s en 1524, un a&ntilde;o despu&eacute;s del arribo de Gante<sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></sup>. En ese sentido, el art&iacute;culo busca abonar a la historiograf&iacute;a un mayor conocimiento de un personaje crucial de la &eacute;poca, recuperando su obra, sin la cual no puede explicarse el desarrollo de la evangelizaci&oacute;n posterior de Nueva Espa&ntilde;a y del resto de la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola.</p>      <p><b>Gante ante el Nuevo Mundo y la ciudad de Texcoco como campo experimental de la evangelizaci&oacute;n</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No se posee mucha informaci&oacute;n sobre la vida de Pedro de Gante antes de su partida al Nuevo Mundo. Naci&oacute; en la regi&oacute;n de Flandes entre 1476 y 1483. Se educ&oacute; en las escuelas de los Hermanos de la Vida Com&uacute;n, instituci&oacute;n religiosa que predic&oacute; las virtudes propias de una vida com&uacute;n y sin la necesidad de muchos bienes materiales, pues lo importante era lo espiritual y no lo terrenal. Estas ense&ntilde;anzas fueron claves para que Gante decidiera unirse a los franciscanos, tanto por su privaci&oacute;n de lo material como por el rol vital que le otorgaron a la educaci&oacute;n como medio para desarrollar una firme creencia religiosa en Cristo, situaci&oacute;n que pondr&aacute; en pr&aacute;ctica en Am&eacute;rica.</p>      <p>Los motivos por los cuales decidi&oacute; viajar al continente americano deben hallarse en los acontecimientos hist&oacute;ricos que tuvo que vivir. El encuentro europeo con el Nuevo Mundo impuls&oacute; la creaci&oacute;n de ideas ut&oacute;picas sobre mundos posiblemente mejores al existente, entre ellas las de Erasmo de R&oacute;terdam y Tom&aacute;s Moro, conocidas por un Gante que tambi&eacute;n recibi&oacute; el discurso humanista del Renacimiento. En medio del sisma cat&oacute;lico producido por las reformas protestantes y la consecuente reacci&oacute;n de la Iglesia cat&oacute;lica, que visualiz&oacute; la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica como un deber e incluso una cruzada, es posible que Gante pensara en viajar con la finalidad de salvar a la cristiandad y preparar al mundo para un eventual apocalipsis seg&uacute;n el imaginario milenarista franciscano, donde la conversi&oacute;n de los indios implicaba a su vez la renovaci&oacute;n de la fe cat&oacute;lica en Europa (Brading 124).</p>      <p>Sin embargo, el factor decisivo que orill&oacute; a Gante a partir a Am&eacute;rica fue la defensa de los indios hecha por fray Bartolom&eacute; de Las Casas. Gracias a la cercan&iacute;a familiar<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>, Gante form&oacute; parte de las cortes del emperador Carlos I de Espa&ntilde;a y V de Alemania y conoci&oacute; de primera mano el maltrato sufrido por los habitantes de las Antillas y la defensa col&eacute;rica que hizo Las Casas en su favor contra la explotaci&oacute;n espa&ntilde;ola. Estos abusos le preocuparon por su formaci&oacute;n enfocada a la actitud humanitaria hacia el otro como medio para aliviar sus males espirituales, a tal grado que ayud&oacute; a Las Casas a entrevistarse con el rey para hacerle noticia de ello (Ch&aacute;vez 99). El conocimiento del desamparo y la situaci&oacute;n moral de los indios (desnudos, humildes y sin conocimiento de Cristo) terminaron por incidir para que Gante partiera al Nuevo Mundo en 1523, con la venia de Carlos I y en compa&ntilde;&iacute;a de los frailes Juan de Tecto y Juan de Ayora. Gante y sus compa&ntilde;eros arribaron a las costas de Veracruz el 13 de agosto de 1523. De ah&iacute; se encaminaron a la ciudad de M&eacute;xico, completamente en ruinas por los estragos de la guerra de 1521. Por &oacute;rdenes de Hern&aacute;n Cort&eacute;s fueron trasladados a la ciudad de Texcoco, donde fueron alojados por el rey Ixtlix&oacute;chitl. Fue en este lugar que habit&oacute; entre 1523 y finales de 1526 o principios de 1527, donde inici&oacute; su labor evangelizadora y educativa en torno a los indios y el intento de introducirlos al mundo europeo y al cristianismo.</p>      <p>En Texcoco, Gante se dio cuenta de que el principal contratiempo para su tarea religiosa era la dificultad de entablar un di&aacute;logo con los ind&iacute;genas. La soluci&oacute;n, de la cual fue pionero, represent&oacute; una de las grandes paradojas de los primeros evangelizadores en cuanto a su tarea misionera: para erradicar la idolatr&iacute;a y las viejas costumbres prehisp&aacute;nicas, los misioneros las aprendieron y dieron conocimiento de ellas al resto de los evangelizadores para que supieran c&oacute;mo tratar a los indios<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>. Partiendo de esta premisa, Gante y los otros frailes emprendieron la compleja tarea de aprender las costumbres locales y la lengua n&aacute;huatl para utilizarla como medio de comunicaci&oacute;n con los ind&iacute;genas e irles inculcando la fe cristiana. Testimonio de esta ardua tarea es el siguiente extracto de la <i>Historia eclesi&aacute;stica indiana</i> de fray Ger&oacute;nimo de Mendieta, en relaci&oacute;n con el trabajo realizado por los tres frailes antes de la llegada de los doce ap&oacute;stoles de la Nueva Espa&ntilde;a<sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></sup>:</p>      <blockquote>     <p>Solos estos tres religiosos hallaron ventura de cumplir sus deseos y pasar a esta Nueva Espa&ntilde;a, antes que los doce, con sola licencia de su provincial y benepl&aacute;cito del Emperador &#91;...&#93;. Venidos, pues, a las Indias, comenzaron luego a deprender la lengua de los naturales, y a recoger algunos ni&ntilde;os hijos de principales, en especial en Tezcuco, adonde hallaron acogida en casa del se&ntilde;or, que les dio un aposento, y holgaba que industriasen a los de su casa y a otros ni&ntilde;os que se allegaban. &#91;...&#93; cuando llegaron los doce apost&oacute;licos varones, &#91;...&#93; viendo que los templos de los &iacute;dolos a&uacute;n se estaban en p&iacute;e, y los indios usaban sus idolatr&iacute;as y sacrificios, preguntaron a este padre Fr. Juan de Tecto y a sus compa&ntilde;eros, qu&eacute; era lo que hac&iacute;an y en qu&eacute; entend&iacute;an. A lo cual el Fr. Juan de Tecto respondi&oacute;: "Aprendemos la teolog&iacute;a que de todo punto ignor&oacute; S. Agust&iacute;n", llamando teolog&iacute;a a la lengua de los indios, y d&aacute;ndoles a entender el provecho grande que de saber la lengua de los naturales se hab&iacute;a de sacar. (606)</p></blockquote>      <p>Como refiere Mendieta, junto al aprendizaje de la lengua se inici&oacute; una tarea de ense&ntilde;anza religiosa destinada a los peque&ntilde;os hijos de la nobleza ind&iacute;gena. La selecci&oacute;n ten&iacute;a fines pr&aacute;cticos elementales: la ni&ntilde;ez es la etapa en que es m&aacute;s f&aacute;cil moldear la conciencia humana, adem&aacute;s de las ventajas que representaba que no tuvieran mucho conocimiento del mundo anterior a la conquista, a diferencia de sus padres recelosos por la imposici&oacute;n; por otro lado, al ser de la nobleza pod&iacute;an servir de ejemplo y convencer al resto de la poblaci&oacute;n de acercarse al cristianismo.</p>      <p>Con este objetivo en mente, Gante fund&oacute;, en 1523, el Colegio de Texcoco, la primera escuela europea en Am&eacute;rica. Los estudios en este recinto se enfocaron en aprender la lengua de los naturales e irlos introduciendo al mundo y fe de los europeos. La incipiente instrucci&oacute;n religiosa se dedic&oacute; a ense&ntilde;ar las oraciones b&aacute;sicas como el Padre Nuestro y el Ave Mar&iacute;a. El colegio se convirti&oacute; tambi&eacute;n en la primera escuela de artes y oficios para indios en el Nuevo Mundo, dedicada especialmente a la carpinter&iacute;a. Mendieta resumi&oacute; la obra educadora de Pedro de Gante en Texcoco al referirse a &eacute;l como "el primero que en esta  Nueva Espa&ntilde;a ense&ntilde;&oacute; a leer y escribir, cantar y ta&ntilde;er instrumentos musicales, y la doctrina cristiana" (608).</p>      <p>Una vez edificado el colegio, Gante y sus compa&ntilde;eros continuaron con su tarea evangelizadora, ahora apoyados por la gente educada de la nobleza para difundir sus ense&ntilde;anzas a un sector m&aacute;s amplio de la poblaci&oacute;n. Lo m&aacute;s probable es que este adoctrinamiento se realizara en domingos y d&iacute;as festivos siguiendo un patr&oacute;n parecido al de los catecismos (Ricard 181). Junto al Padre Nuestro y el Ave Mar&iacute;a, se ense&ntilde;aron los sacramentos, los mandamientos, la se&ntilde;al de la cruz y el conocimiento del pecado. La educaci&oacute;n cristiana culminaba simb&oacute;licamente con el bautismo, celebr&aacute;ndose en 1524 los primeros sacramentados de este tipo en la Nueva Espa&ntilde;a por fray Mart&iacute;n de Valencia, entre ellos el rey de Texcoco Ixtlix&oacute;chitl, gracias a que Gante y sus compa&ntilde;eros los adoctrinaron antes. Otro caso notable en cuanto a la aplicaci&oacute;n de los sacramentos es que en Texcoco se realiz&oacute; el primer matrimonio entre indios en M&eacute;xico, el 14 de octubre de 1526.</p>      <p>Otro aspecto digno de destacar por su trascendencia en la historia del adoctrinamiento del ind&iacute;gena al mundo colonial fue el inicio de la alfabetizaci&oacute;n de la lengua n&aacute;huatl. Si bien es cierto que los frailes educaron primero en la lengua local para atraer la atenci&oacute;n de los ind&iacute;genas, si se quer&iacute;a una compenetraci&oacute;n exitosa ten&iacute;an que aprender a leer y escribir a la costumbre del europeo, por lo menos aquellos pertenecientes a la nobleza de anta&ntilde;o. Gante y compa&ntilde;&iacute;a, en particular Juan de Tecto, quien al parecer era el mejor aprendiendo las lenguas extranjeras, fueron los primeros en el Nuevo Mundo en intentar latinizar en la escritura una lengua nativa. Para ello empezaron a escribir todo lo que dec&iacute;an los indios mientras transcrib&iacute;an las palabras nahuas en gr&aacute;ficos latinos. El resultado al parecer fue bien recibido entre los ni&ntilde;os indios, incluso entre sus padres, porque as&iacute; pudieron aprender a leer y escribir su idioma (Kobayashi 173-174).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En resumen, Texcoco result&oacute; fundamental para el proceso de evangelizaci&oacute;n y de educaci&oacute;n europea en el Nuevo Mundo porque ofreci&oacute; un campo de experimentaci&oacute;n sin precedentes, sobre todo si se considera que la conquista militar de las Antillas no fue acompa&ntilde;ada por su par espiritual. La empresa tit&aacute;nica que inici&oacute; Gante con sus dos compa&ntilde;eros logr&oacute; afianzarse y continu&oacute; su desarrollo en las olas de misioneros que llegaron a lo largo del siglo XVI, los cuales ya tuvieron un antecedente por el cual guiarse en su predicaci&oacute;n. Gante continu&oacute; su obra educativa en la ciudad de M&eacute;xico, a la que se mud&oacute; despu&eacute;s de enterarse que Ayora y Tecto murieron en la expedici&oacute;n de Cort&eacute;s a las Hibueras (Honduras).</p>      <p><b>El Colegio de San Jos&eacute; de los Naturales</b></p>      <p>Pedro de Gante se estableci&oacute; en el Convento de San Francisco al trasladarse a la ciudad de M&eacute;xico. La vieja capital del imperio mexica contaba con una poblaci&oacute;n nativa m&aacute;s numerosa que la de Texcoco, lo que significaba un nuevo reto para la labor misional ante la cuesti&oacute;n de c&oacute;mo evangelizar a una enorme cantidad de personas con escasos recursos humanos y materiales. Este obst&aacute;culo fue resuelto por Gante con una innovaci&oacute;n arquitect&oacute;nica, que comenz&oacute; a construir anexo al convento en 1527: la capilla abierta de San Jos&eacute; de los Naturales. Esta capilla, la primera en su g&eacute;nero en el Nuevo Mundo, fue uno de los principales centros educadores y evangelizadores de indios hasta la construcci&oacute;n del Convento de Santiago Tlatelolco, desarroll&aacute;ndose en ella los principales esfuerzos del franciscano por introducir a los indios al mundo europeo.</p>      <p>La capilla abierta es un estilo arquitect&oacute;nico &uacute;nico en Am&eacute;rica. Sus caracter&iacute;sticas principales son su ubicaci&oacute;n al costado norte de la iglesia, pues el convento se encuentra del lado sur, y la uni&oacute;n de la capilla con el atrio del templo, lo que crea un patio donde una gran cantidad de feligreses pueden o&iacute;r misa o recibir alguna instrucci&oacute;n religiosa (Ricard 269). Tal espacio buscaba aprovechar a su vez las costumbres prehisp&aacute;nicas de realizar actividades sociales y religiosas en explanadas situadas frente o al pie de sus templos, continuidad utilizada ahora en favor de la evangelizaci&oacute;n. Gracias a esta invenci&oacute;n, Gante logr&oacute; solucionar la urgencia de adoctrinar a la gente com&uacute;n de una manera sincr&eacute;tica. A su consideraci&oacute;n, el patio abierto del Colegio de San Jos&eacute; permit&iacute;a congregar a m&aacute;s de sesenta mil personas (cit. en Torres Villar 229)<sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></sup>.</p>      <p>Para lograr tal cantidad de personas, Gante y el resto de los misioneros fueron part&iacute;cipes de la necesidad de congregar a las grandes masas de indios para proceder con mayor eficacia en su conversi&oacute;n. En palabras del propio Gante, se necesita</p>      <blockquote>     <p>que se junten los indios y no est&eacute;n derramados por los montes sin conocimiento de Dios, porque para acabar de se convertir esta gente, es necesar&iacute;simo, y para que los religiosos tengan cuenta con ellos y no anden busc&aacute;ndolos por los montes, pues de estar en los montes, no se sigue sino idolatr&iacute;as; y de estar juntos y visitallos, se sigue cristiandad y provecho a sus &aacute;nimas e cuerpos que no se mueran sin fe e baptismo e sin conocer a Dios. (Cit. en Torres Villar 221)<sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></sup></p></blockquote>      <p>La cita de Gante nos ofrece un dato sobre uno de los papeles fundamentales que jug&oacute; San Jos&eacute; de los Naturales en la consolidaci&oacute;n de la Iglesia en Nueva Espa&ntilde;a: el bautismo a la gente com&uacute;n. Mientras en Texcoco el bautismo solo se ofreci&oacute; a los nobles para que sirvieran de ejemplo, ahora se proced&iacute;a a bautismos masivos, llegando el propio Gante a presumir que en su capilla logr&oacute; bautizar por su cuenta a "m&aacute;s de doscientos mil" (cit en. Torres Villar 198)<sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></sup>. Este procedimiento evang&eacute;lico fue el resultado de la visi&oacute;n flexible del bautismo que tuvieron los franciscanos, donde lo importante era que los indios fueran r&aacute;pidamente convertidos al cristianismo, en gran medida por la estrepitosa ca&iacute;da demogr&aacute;fica que sufrieron tras la conquista. Estas acciones causaron fuertes tensiones con los dominicos, quienes cre&iacute;an que la forma de bautizar o dar los sacramentos de los franciscanos lograba solo una conversi&oacute;n superficial y que los indios f&aacute;cilmente podr&iacute;an volver a la idolatr&iacute;a, por ello esta orden fue m&aacute;s formal al aplicar los sacramentos.</p>      <p>Lo cierto es que para poder bautizar se necesitaba que los indios tuvieran conocimientos previos en la religi&oacute;n cristiana, para que fueran conscientes de la impronta simb&oacute;lica que iban a recibir. Esta tarea se logr&oacute; formalmente al usar el patio de la capilla de San Jos&eacute; como lugar de ense&ntilde;anza a las grandes masas de indios. El procedimiento de evangelizaci&oacute;n consisti&oacute; en congregarlos en el patio para ense&ntilde;arles las oraciones y nociones b&aacute;sicas del cristianismo. Gante no solo hablaba ante las multitudes, tambi&eacute;n se val&iacute;a de otros recursos que pod&iacute;an ayudar a la conversi&oacute;n y que proven&iacute;an de las antiguas tradiciones prehisp&aacute;nicas: las danzas teatrales, los cantos y la m&uacute;sica. Este sincretismo, a servicio de la veneraci&oacute;n de un Dios &uacute;nico utilizando elementos de los cultos prehisp&aacute;nicos, dio resultados positivos al generar en los ind&iacute;genas un sentimiento de mayor cercan&iacute;a con la nueva fe, hecho palpable en su adopci&oacute;n por las siguientes empresas evangelizadoras del siglo XVI.</p>      <p>La m&uacute;sica y el teatro fueron las expresiones culturales m&aacute;s utilizadas en las tareas religiosas del Colegio de San Jos&eacute;. A los indios se les ense&ntilde;aba a cantar y ta&ntilde;er diversos g&eacute;neros de m&uacute;sica que eran tocados en los actos lit&uacute;rgicos. En lo que respecta al teatro, se tiene conocimiento de que la obra <i>El juicio final</i>, escrita en n&aacute;huatl por fray Andr&eacute;s de Olmos, fue representada en 1535 en el colegio con motivo de la llegada del primer virrey Antonio de Mendoza y en la cual estuvieron presentes otros personajes importantes como Gante y el dominico Vicente de las Casas (Ricard 306).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque los estudios catequ&iacute;sticos en el patio de San Jos&eacute; eran para todo el p&uacute;blico, nuevamente se prest&oacute; especial atenci&oacute;n a la ni&ntilde;ez de la nobleza, enclaustr&aacute;ndolos para que tuvieran un adoctrinamiento m&aacute;s riguroso y as&iacute; cumplir la funci&oacute;n simb&oacute;lica de modelos para fortalecer la confianza ind&iacute;gena en la conversi&oacute;n cristiana y la funci&oacute;n pr&aacute;ctica de ser la ayuda que necesitaban los frailes ante su apabullante tarea religiosa. A estos indios "misioneros" se les ense&ntilde;&oacute; el lat&iacute;n para tener acceso directo a varios escritos eclesi&aacute;sticos y para participar en las misas que se entonaban en esta lengua. Al principio hubo partidarios en contra de que a los indios se les ense&ntilde;ase lat&iacute;n, principalmente los dominicos que no confiaban en que pudieran entenderlo y, por tanto, comprender la doctrina cristiana en toda su magnitud. La empresa se logr&oacute; gracias a la labor notable de los franciscanos, destac&aacute;ndose Ram&iacute;rez de Fuenleal, principal promotor de la idea, fray Arnaldo de Basacio, el primer educador del lat&iacute;n en el Colegio de San Jos&eacute;, y el propio Gante, quien autoriz&oacute; y foment&oacute; la educaci&oacute;n de los indios en todos los rubros posibles. Gracias a ello, el Colegio de San Jos&eacute; de los Naturales pas&oacute; a la historia de la educaci&oacute;n en la Nueva Espa&ntilde;a como el primer lugar donde</p>      <blockquote>     <p>comenz&oacute;se a leer la gram&aacute;tica a los indios &#91;...&#93; adonde era su com&uacute;n recurso para ser ense&ntilde;ados en la doctrina cristiana y en todas las artes y ejercicios en que su buen padre y guiador fray Pedro de Gante &#91;...&#93; procuraba de los imponer. (Mendieta 414)</p></blockquote>      <p>Para Gante no bastaba que las masas de indios fueran convertidas, siendo necesario que aprendieran artes y oficios conocidos por los espa&ntilde;oles para adaptarse al mundo que se abr&iacute;a ante ellos. Si bien en Texcoco se tuvo el primer prototipo de instituci&oacute;n dedicada a este tipo de ense&ntilde;anzas, ser&iacute;a el Colegio de San Jos&eacute; donde madur&oacute; la primera reconocida como tal. Se sabe de una gran cantidad de artes y oficios que se ense&ntilde;aban en San Jos&eacute;: sastrer&iacute;a, zapater&iacute;a, carpinter&iacute;a, lapidaria, orfebrer&iacute;a, canter&iacute;a, alfarer&iacute;a, te&ntilde;ido, curtici&oacute;n, fundici&oacute;n de campana, herrer&iacute;a, bordado, pintura y escultura (Kobayashi 195). Estos oficios los dio Gante y su gente de su confianza, estando entre los que se conocen el fraile Daniel, quien les ense&ntilde;&oacute; a los indios a bordar, fray Diego Valad&eacute;s, quien posiblemente fue el maestro de pintura, y el fraile Juan Caro, dedicado al canto.</p>      <p>Buena parte de los resultados de estos talleres eran observables en las peregrinaciones y fiestas religiosas que se realizaban en Semana Santa o por el festejo de alg&uacute;n santo, donde la m&uacute;sica y las representaciones esc&eacute;nicas fungieron un papel central en la conversi&oacute;n ind&iacute;gena. Para realizar las festividades se necesit&oacute; crear una cofrad&iacute;a, siendo Gante el primero en concretar una en la Nueva Espa&ntilde;a: la Cofrad&iacute;a del Sant&iacute;simo Sacramento, cuya sede era el Colegio de San Jos&eacute;. Su importancia lleg&oacute; a ser tal que todas las procesiones realizadas en Semana Santa, aunque fueran organizadas por otras cofrad&iacute;as, ten&iacute;an como sede a San Jos&eacute;, siendo el caso de la procesi&oacute;n de las &Aacute;nimas, la del Cord&oacute;n de San Francisco y la del Santo Entierro (Ricard 289).</p>      <p>El Colegio de San Jos&eacute; de los Naturales marc&oacute; la cumbre de la tarea educativa de Pedro de Gante en Nueva Espa&ntilde;a. Durante los cuarenta a&ntilde;os que dirigi&oacute; la instituci&oacute;n hasta su muerte en 1572 se celebraron bautizos masivos, matrimonios, ense&ntilde;anzas de lat&iacute;n, ense&ntilde;anzas de artes y oficios, el uso del n&aacute;huatl como forma de contacto y propagaci&oacute;n de la fe mediante actividades como el teatro y la m&uacute;sica, la creaci&oacute;n de la primera cofrad&iacute;a novohispana y la promoci&oacute;n de las procesiones. Tan vasta obra provoc&oacute; recelos pero sobre todo admiraci&oacute;n en sus contempor&aacute;neos, especialmente tras la fundaci&oacute;n del Colegio de Santiago Tlatelolco en 1536, instituci&oacute;n que tuvo como objetivo el formar un clero ind&iacute;gena con miembros provenientes de la nobleza, para lo cual las ense&ntilde;anzas previas en lat&iacute;n y religi&oacute;n de San Jos&eacute; sirvieron como modelo a seguir, no sin ciertos problemas y dificultades como se ve a continuaci&oacute;n.</p>      <p><b>Conflictos y problemas en la tarea evangelizadora y educativa de los ind&iacute;genas</b></p>      <p>Cuando lleg&oacute; Gante a la Nueva Espa&ntilde;a observ&oacute; que el primer problema que hab&iacute;a que resolver era el de la comunicaci&oacute;n con los nativos, raz&oacute;n por la cual aprendi&oacute; el n&aacute;huatl, la lengua ind&iacute;gena con mayor n&uacute;mero de hablantes en la zona del valle de M&eacute;xico. Dicho contratiempo que apareci&oacute; en Texcoco estaba resuelto ya en su mayor&iacute;a durante su estancia en la ciudad de M&eacute;xico. Sin embargo, aparecieron nuevas dificultades en la labor evangelizadora y educadora que har&iacute;an entrar en decadencia el fervor religioso que trajeron las primeras generaciones de frailes mendicantes, de tal forma que para el momento de su muerte ya no hab&iacute;a gran inter&eacute;s en evangelizar a los indios, sino en consolidar el control de lo conquistado por parte de las autoridades.</p>      <p>Uno de los primeros problemas graves que hab&iacute;a que resolver era verificar qu&eacute; tan veraz era la conversi&oacute;n hecha por los nativos, debido a las cr&iacute;ticas de que sus procedimientos convert&iacute;an superficialmente pero no espiritualmente. Gante y los franciscanos en general buscaron solucionar esta cuesti&oacute;n formalizando algunos aspectos de su adoctrinamiento, tal como lo ped&iacute;an los dominicos. De todas las medidas implementadas la que destaca es el uso formal de las doctrinas catequ&iacute;sticas, siendo la m&aacute;s utilizada la <i>Doctrina </i>de fray Alonso de Molina por brindar un <i>corpus </i>doctrinario m&aacute;s profundo del cristianismo a ni&ntilde;os como adultos, de tal forma que sin importar la edad pudieran adentrarse mejor en la fe cristiana y asegurarles a los frailes la tranquilidad de saber que sus conversiones eran verdaderas<sup><a name="nu8"></a><a href="#num8">8</a></sup>.</p>      <p> Sin embargo, para Gante la principal causa de la superficialidad de las conversiones no resid&iacute;a en la insistencia de los ind&iacute;genas de practicar la idolatr&iacute;a por el hecho de ser id&oacute;latras, sino por los abusos de los que eran v&iacute;ctimas por parte de los encomenderos. Es en los antiguos conquistadores, devenidos ahora en explotadores, donde se hallan los principales obst&aacute;culos de la evangelizaci&oacute;n. A juicio del franciscano, la forma arbitraria y cruel con la que eran despojados de sus tierras y obligados a pagar tributos hac&iacute;a que los indios prefirieran huir a los montes a continuar con sus viejas pr&aacute;cticas religiosas, al considerar que el dios cristiano no era tan benevolente como lo ense&ntilde;aban los frailes. Por esa raz&oacute;n se lamentaba de la triste condici&oacute;n en la que viv&iacute;an en manos de los encomenderos, hallando la ra&iacute;z de los males en el despojo de sus tierras, pues ello los desamparaba de un lugar donde vivir y para poder pagar tributo sufr&iacute;an todo un desasosiego:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p>Porque sepa V. M., Seren&iacute;simo Se&ntilde;or, que acaece salir el indio de su pueblo, e no volver all&aacute; en un mes, especial porque hay pueblos fuera desta cibdad cantidad de lenguas; los cuales son obligados de servir su amo en M&eacute;xico, de dalle indios de servicio, y servicio de hierba y le&ntilde;a y zacate e gallinas; e esto como los pobres de los indios lo han de comprar, porque en su pueblo no lo tienen, andan arrastrados y de d&iacute;a y de noche busc&aacute;ndolo, porque la orden que en esto de los servicios e tiene, es que cada d&iacute;a meten en casa del encomendero servicio, e as&iacute;, lo han de comprar cada d&iacute;a, y desta manera, siempre est&aacute;n fuera de sus casas, y son tan maltratados de la gente, de esclavos, negros e criados de los tales, que en lugar de dalles de comer, los maltratan de palabra y de obra malamente, y por esto se huyen e van a los montes &#91;...&#93;. (Cit. en Torres Villar 214-215)<sup><a name="nu9"></a><a href="#num9">9</a></sup></p></blockquote>      <p>Gante continu&oacute; con su cr&iacute;tica a los encomenderos se&ntilde;alando que, ante tanta presi&oacute;n a la que eran sometidos los indios, no solo se les atacaba su humanidad sino afectaban su esp&iacute;ritu cristiano, ya que no iban a misa por conseguir lo necesario para pagar los tributos, caus&aacute;ndole gran tristeza ver que "donde las iglesias no cab&iacute;an de gente, agora no se media, y esto porque domingos y fiestas ha de ser buscar para tributar", situaci&oacute;n cre&iacute;ble porque "es tan miserable gente &eacute;sta, que mucha della no tiene a&uacute;n qu&eacute; comer sino ra&iacute;ces y hierbas" (cit. en Torres Villar 216)<sup><a name="nu10"></a><a href="#num10">10</a></sup>.</p>      <p>La p&eacute;rdida paulatina pero constante de la pr&aacute;ctica religiosa en los ind&iacute;genas fue el tema que m&aacute;s preocup&oacute; a Gante, quien exigi&oacute; a las autoridades coloniales el respeto y la aplicaci&oacute;n de las leyes protectoras de los indios. Por tal raz&oacute;n encomienda en varias de sus cartas dirigidas al rey que tome medidas, asumiendo en ocasiones un tono en&eacute;rgico al suplicar que cumpla con su deber como soberano de estas tierras. Ejemplo de lo anterior es la sentencia se&ntilde;alada a Carlos V donde refiere que "vale m&aacute;s un &aacute;nima que se salve, que todo el mundo de cosas temporales" (cit. en Torres Villar 216)<sup><a name="nu11"></a><a href="#num11">11</a></sup>.</p>      <p>Para Gante la &uacute;nica manera de acabar, o por lo menos aminorar, las penas sufridas por los indios era continuar con las tareas educativas. Al convertir la educaci&oacute;n en un arma para su defensa, los indios dejar&iacute;an de sufrir tanta carga laboral, resultado de sus conocimientos en artes y oficios, lo que volver&iacute;a la explotaci&oacute;n de los encomenderos m&aacute;s dif&iacute;cil como consecuencia. Estas medidas eran complementadas con las obras caritativas realizadas por el franciscano, entre ellas la creaci&oacute;n del primer hospital para indios y desamparados, ubicado a un lado de la capilla abierta de San Jos&eacute; y al cual el virrey Luis de Velasco llam&oacute; <i>Hospital Real</i> (Ch&aacute;vez 195). El prop&oacute;sito fundamental de estas obras era facilitar a los indios la transici&oacute;n de sus antiguas costumbres a las nuevas, sin ser sujetos a ning&uacute;n abuso o agravio.</p>      <p>Lamentablemente las acciones de Gante a favor de los desamparados se dificultaron por un precepto caracter&iacute;stico de la orden franciscana: los votos de pobreza. Las instituciones franciscanas carec&iacute;an de recursos para ser utilizados en obras caritativas como las que en inicio impuls&oacute; Gante. La capilla abierta de San Jos&eacute; deb&iacute;a sobrevivir con el producto del trabajo de sus feligreses y de los habitantes del Convento de San Francisco. De hecho, la pobreza y la miseria afectaron la capilla en un nivel tan alarmante que aprovech&oacute; su relaci&oacute;n de parentesco con Carlos V para solicitarle</p>      <blockquote>     <p>como misericordioso, les hiciese mercedes a estos indios y a la dicha escuela, de alguna ayuda para la sustentaci&oacute;n de los naturales, y para que los indios &#91;...&#93; tengan qu&eacute; comer y de d&oacute;nde pagar su tributo, y la doctrina de unos en otros fuese adelante, y se restaurase lo perdido. Y V. M., les hiciese merced de quinientos o seiscientos pesos cada a&ntilde;o, atento a la mucha gente que se podr&iacute;a ense&ntilde;ar, y ser&iacute;a gran consolaci&oacute;n &laquo; para los naturales, considerando la necesidad que estos indios de M&eacute;xico tienen, pues no tienen tierras, ni cosa de qu&eacute; se mantener &#91;...&#93;. (Cit. en Torres Villar 219)<sup><a name="nu12"></a><a href="#num12">12</a></sup></p></blockquote>      <p>Pese a las s&uacute;plicas de Gante, los tiempos cambiaban y no para beneficio de la tarea evangelizadora. A partir de la segunda mitad del siglo XVI, la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica decidi&oacute; ejercer un control m&aacute;s f&eacute;rreo sobre la Iglesia americana, convirti&eacute;ndola en una instituci&oacute;n fiel y de la cual pudiera recibir beneficios pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos. Decidi&oacute; fortalecer al clero secular en detrimento del regular, representado por las &oacute;rdenes mendicantes y que gozaban de una autonom&iacute;a cada vez m&aacute;s intolerable para los seculares y las autoridades. El resultado fue el establecimiento de los Concilios provinciales de la Nueva Espa&ntilde;a en 1555 y 1565, que buscaron imponer la secularizaci&oacute;n de la Iglesia americana, antes en manos del clero regular.</p>      <p>Los nuevos intereses de la Corona aumentaron los ataques del clero secular al trabajo de Gante. Alonso de Mont&uacute;far, segundo arzobispo de M&eacute;xico, fue uno de los cr&iacute;ticos m&aacute;s ac&eacute;rrimos de la obra franciscana, cuya autonom&iacute;a consideraba nefasta porque les permit&iacute;a inmiscuirse en aspectos de la pol&iacute;tica como la elecci&oacute;n de corregidores o alcaldes, violando las leyes y sin consultar a los del otro clero. Sobre la figura de Gante desarroll&oacute; una infinidad de quejas asociadas a su aparente exceso de poder, quej&aacute;ndose de que ten&iacute;a m&aacute;s autoridad que &eacute;l y los obispos e incluso llegando a se&ntilde;alar que "yo no soy arzobispo de M&eacute;xico, sino Fr. Pedro de Gante, lego de S. Francisco" (Mendieta 609).</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El recrudecimiento de los ataques del clero secular y la marginaci&oacute;n de la que fue objeto por las autoridades coloniales terminaron por afectar la obra de Gante en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida. V&iacute;ctima del abandono y la pobreza, el Colegio y capilla abierta de San Jos&eacute; entr&oacute; en un periodo de decadencia del cual no pudo reponerse. Tras la muerte de su creador y benefactor, los recintos fueron modificados seg&uacute;n las nuevas necesidades eclesi&aacute;sticas. En 1690 se cerr&oacute; la capilla abierta, perdiendo con ello su funci&oacute;n evangelizadora, para finalmente ser destruida en 1769 por orden del rey Carlos III, construy&eacute;ndose sobre sus ruinas la iglesia de San Felipe de Jes&uacute;s (Maza 38).</p>      <p><b>Herramientas y mecanismos utilizados para la educaci&oacute;n y evangelizaci&oacute;n ind&iacute;gena</b></p>      <p>El fervor religioso que movi&oacute; a Gante durante los cerca de cincuenta a&ntilde;os que estuvo en la Nueva Espa&ntilde;a hizo que tomara todas las herramientas disponibles a su alcance y las convirtiera en un instrumento educador, de las cuales destacaron las siguientes: los catecismos y su <i>Doctrina cristiana,</i> las iglesias con capilla abierta y los hospitales, las escuelas de ense&ntilde;anza en artes y oficios, la m&uacute;sica y el teatro. A continuaci&oacute;n se presentan las caracter&iacute;sticas de cada una de ellas y el rol que fungieron en la tarea educativa y evangelizadora de Gante.</p>      <p align="center"><b>Los catecismos y la Doctrina cristiana en lengua mexicana de 1553</b></p>      <p>La misi&oacute;n principal de los evangelizadores era ense&ntilde;ar la religi&oacute;n cristiana a los indios, para lo cual en un principio fue necesario aprender su lengua tal como lo hicieron Tecto, Gante y Ayora en Texcoco. Ello culmin&oacute; en los primeros lineamientos de una cartilla catequ&iacute;stica en lengua n&aacute;huatl, la cual termin&oacute; Gante en 1527, si bien posteriormente har&iacute;a otras. Un sello distintivo de las cartillas del franciscano fue el uso de pictogramas, utilizados con la intenci&oacute;n de asemejarse a los c&oacute;dices prehisp&aacute;nicos para que los indios tuvieran m&aacute;s inter&eacute;s en su ense&ntilde;anza. Entre las figuras dibujadas, acompa&ntilde;adas siempre de oraciones escritas en n&aacute;huatl, se encontraban la Virgen Mar&iacute;a, Jesucristo y los ap&oacute;stoles.</p>      <p>La cartilla catequ&iacute;stica m&aacute;s importante hecha por Gante fue la <i>Doctrina cristiana en lengua mexicana</i> del a&ntilde;o de 1553. Impresa en el taller de Juan Pablos, el primer impresor de Nueva Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica, la cartilla est&aacute; escrita en su mayor&iacute;a en n&aacute;huatl y posee gran cantidad de grabados, d&aacute;ndole continuidad a su estilo evangelizador inicial. El contenido del documento permite ver el resultado de las disputas entre dominicos y franciscanos sobre las formas de evangelizar, pues re&uacute;ne una compilaci&oacute;n de oraciones que van m&aacute;s all&aacute; de las b&aacute;sicas y que le ofrecer&iacute;an al converso mayor conocimiento de la nueva fe, entre las que se encontraban la explicaci&oacute;n del Per Signum Crucis, el Pater Noster, el Ave Mar&iacute;a, el Credo o S&iacute;mbolo de los Ap&oacute;stoles, el Salve, los Mandamientos de la ley de Dios, de la Iglesia, los pecados mortales y veniales, Obras de Misericordia, Virtudes Teologales y Cardinales, Dones del Esp&iacute;ritu Santo, el Ordinario de la Misa y oraciones especiales para la celebraci&oacute;n de maitines, tercia, nona, completas, vigilias, Horas Can&oacute;nicas, entre otras (Torre Villar 106).</p>      <p><b>Las iglesias y los hospitales</b></p>      <p>La construcci&oacute;n material de elementos de la cultura europea en el Nuevo Mundo era fundamental para Gante en la consolidaci&oacute;n de la conquista espiritual de los indios. Por esta raz&oacute;n se dedic&oacute; a construir y fomentar el desarrollo de iglesias, hospitales y colegios, que si bien el Colegio y capilla abierta de San Jos&eacute; de los Naturales fue por mucho la experiencia m&aacute;s exitosa, en una de sus cartas se&ntilde;al&oacute; que</p>      <blockquote>     <p>he construido m&aacute;s de cien casas consagradas al Se&ntilde;or, entre iglesias y capillas, algunas de las cuales son templos tan magn&iacute;ficos como propios para el culto divino no menores de trescientos pies y otras de doscientos. (Cit. en Torres Villar 200)<sup><a name="nu13"></a><a href="#num13">13</a></sup></p></blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las iglesias edificadas por Gante siguieron el patr&oacute;n de los primeros a&ntilde;os de la conquista, construy&eacute;ndose sobre templos prehisp&aacute;nicos o bien en el centro y coraz&oacute;n de las comunidades donde se concentraban los indios. Con estas ubicaciones dio a entender la importancia de la iglesia como epicentro civilizador de los indios, cuya vida deb&iacute;a girar en torno a estas edificaciones. La invenci&oacute;n de la capilla abierta facilit&oacute; estas tareas para Gante y los futuros evangelizadores, quedando la de San Jos&eacute; de los Naturales en la historia como "capilla la primera, y como seminario de la doctrina de los indios para toda la tierra" (Mendieta 434).</p>      <p>El franciscano no se preocup&oacute; &uacute;nicamente por la salvaci&oacute;n espiritual de los ind&iacute;genas. La miseria, enfermedad y explotaci&oacute;n que sufr&iacute;an lo impulsaron a crear hospitales para apaciguar su sufrimiento. Estos recintos se ubicaron a un lado de las iglesias y capillas, cuesti&oacute;n obligatoria a partir del Primer Concilio de M&eacute;xico en 1555 (Ricard 256). El m&aacute;s conocido de los hospitales que Gante apoy&oacute; es el llamado Hospital Real, localizado a un costado de la capilla de San Jos&eacute;. Fundado en 1530, atend&iacute;a a indios enfermos, pobres, necesitados y viajeros; es decir, a todo aquel que tuviera carencia o necesitara socorro de enfermedades virales como de los males producidos por el hombre. Las razones del hospital fueron en esencia dos: evitar el fin del mundo ind&iacute;gena ante la disminuci&oacute;n estrepitosa de su poblaci&oacute;n producto de las enfermedades europeas y ser un ejemplo de la caridad cristiana, vital para los procedimientos de conversi&oacute;n. Sobre esta &uacute;ltima funci&oacute;n Gante se&ntilde;al&oacute; lo siguiente:</p>      <blockquote>     <p>Junto a nuestro monasterio se ha hecho una enfermer&iacute;a para los enfermos naturales donde, allende de los que en casa se ense&ntilde;an, vienen otros a ser curados, que es mucho refrigerio para los pobres necesitados, y ayuda para la conversi&oacute;n; porque conocen la caridad que entre los cristianos se usa, y as&iacute; son convidados a la fe y querernos bien, y conversar con nosotros. (Cit. en Torres Villar 204)<sup><a name="nu14"></a><a href="#num14">14</a></sup></p></blockquote>      <p>La funci&oacute;n de las iglesias y hospitales busc&oacute; lograr una aceptaci&oacute;n y una conciliaci&oacute;n entre los indios y la religi&oacute;n cristiana. Para ello resultaba insuficiente la palabra y la oraci&oacute;n, siendo necesarios ejercicios que sirvieran de modelo como la caridad practicada en los hospitales con aquellos que iban perdiendo su fe en el dios cristiano. De lograrse el prop&oacute;sito de estas instituciones, Gante cre&iacute;a que el indio cristianizado tendr&iacute;a una vida terrenal decorosa, sin penas y sufrimientos, as&iacute; como las puertas del cielo abiertas, pues finalmente habr&aacute; conocido la fe verdadera basada en el amor y abandonado las idolatr&iacute;as a las que adoraban "no por amor sino por miedo" (cit. en Torres Villar 198)<sup><a name="nu15"></a><a href="#num15">15</a></sup>.</p>      <p><b>Las escuelas de artes y oficios</b></p>      <p>La destrucci&oacute;n del mundo prehisp&aacute;nico dej&oacute; a los ind&iacute;genas inmersos en la incertidumbre sobre cu&aacute;l ser&iacute;a su futuro ante el nuevo orden social. Los misioneros buscaron aminorar tal desasosiego al incorporarlos al modelo de vida europeo. En el caso de Pedro de Gante se dispuso la creaci&oacute;n de escuelas de artes y oficios que, a trav&eacute;s de una educaci&oacute;n c&iacute;vica y art&iacute;stica, desarrollara su creatividad y tuvieran un sustento econ&oacute;mico ante los abusos de los encomenderos. De esta manera, busc&oacute; ofrecer a los nativos soluciones pr&aacute;cticas a sus problemas, una nueva certidumbre en sus vidas que aliviar&iacute;a cualquier crisis existencial alej&aacute;ndolos de vicios y afirmando su fe en el cristianismo al ser el trabajo manual un medio de elevaci&oacute;n moral y cimiento de estabilidad social (Ricard 326).</p>      <p>La ardua tarea de educar a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena en nuevos quehaceres para tener una vida material m&aacute;s c&oacute;moda fue de gran importancia si se considera que su campo y &aacute;reas de trabajo fueron reduci&eacute;ndose conforme se consolidaba el poder espa&ntilde;ol en las colonias americanas. Por se&ntilde;alar un ejemplo, en los primeros a&ntilde;os de la colonizaci&oacute;n trabajaban la plata y las plumas preciosas por la fascinaci&oacute;n que generaban sus obras entre los frailes. Sin embargo, en su af&aacute;n de riqueza material, los conquistadores les quitaron estos recursos que pasaron a sus manos exclusivas y de lo que posteriormente ser&iacute;a el gremio de los plateros (Gonzalbo Aizpuru 50). En consecuencia, result&oacute; vital para los misioneros hallar nuevas fuentes de trabajo en las cuales pudieran depositar la capacidad creativa de los ind&iacute;genas, hall&aacute;ndolas en oficios como la carpinter&iacute;a y las artes.</p>      <p>Una de las &aacute;reas donde qued&oacute; mayor constancia del esfuerzo de Gante y los otros misioneros fue en la ense&ntilde;anza de la escritura y la alfabetizaci&oacute;n de la lengua de los conquistadores, traducida en la capacidad de leer, cantar y escribir en lenguas romances. Gran parte de las obras hist&oacute;ricas sobre la conquista y el pasado prehisp&aacute;nico del siglo XVI y principios del XVII fueron escritas por indios, o en su defecto por los nacientes mestizos, que estudiaron en estas escuelas, entre ellos el noble Alvarado Tezoz&oacute;moc con la <i>Cr&oacute;nica Mexicay&oacute;tl</i> (ca. 1598) y el noble indio mestizado Fernando de Alva Ixtlix&oacute;chitl con la <i>Relaci&oacute;n hist&oacute;rica de la naci&oacute;n tulteca</i> (1600-1608) y la <i>Historia chichimeca</i> (1610-1640).</p>      <p>Los indios educados en San Jos&eacute; de los Naturales fueron grandes maestros en las artes y oficios seg&uacute;n dejan constancia los escritos de misioneros y conquistadores. Al respecto, Bernal D&iacute;az del Castillo refiri&oacute; lo siguiente:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p>&#91;...&#93; todos los m&aacute;s indios naturales de estas tierras han aprendido muy bien todos los oficios que hay en Castilla entre nosotros, y tienen sus tiendas de los oficios y obreros, y ganan de comer a ello, y los plateros de oro y de plata, as&iacute; de martillo como de vaciadizo, son muy extremados oficiales, y asimismo lapidarios y pintores, y los entalladores hacen tan primas obras con sus sutiles lenzas de hierro &#91;...&#93; que si no las hubiese visto no pudiera creer que indios lo hac&iacute;an &#91;...&#93;. Y adem&aacute;s de esto, todos los m&aacute;s hijos de principales sol&iacute;an ser gram&aacute;ticos &#91;...&#93; saben leer, escribir y componer libros de canto llano. (581)</p></blockquote>      <p>El testimonio de D&iacute;az del Castillo entrev&eacute; el r&aacute;pido acomodo a las t&eacute;cnicas europeas por parte de los indios educados en los colegios de Gante, aprendizaje entremezclado con los conocimientos previos a la conquista. El hibridismo resultante qued&oacute; plasmado en las obras escult&oacute;ricas y arquitect&oacute;nicas de los primeros conventos e iglesias edificadas por los propios indios, hoy perdidas en gran cantidad. Al ser el Colegio de San Jos&eacute; de los Naturales el primero en destacarse por este tipo de ense&ntilde;anzas, recibi&oacute; el benepl&aacute;cito del virrey Luis de Velasco en 1552 y le consider&oacute; como la instituci&oacute;n donde deb&iacute;an ir a aprender todos aquellos escultores y pintores que quisieran ejercer su labor art&iacute;stica con gran estilo (Maza 36). En la c&eacute;dula firmada por el virrey se lee:</p>      <blockquote>     <p>Yo, Don Luis de Velasco, virrey, etc. Por cuanto soy informado que algunos indios pintores, as&iacute; de la parte de M&eacute;xico como de Santiago &#91;Tlatelolco&#93;, pintan im&aacute;genes, as&iacute; en sus casas, como en otras partes, los cuales, como no est&aacute;n examinados, hacen dichas im&aacute;genes sin aquella perfecci&oacute;n que se requiere, en oprobio y deservicio de Dios, por lo cual conviene que ning&uacute;n indio no pinte las dichas im&aacute;genes sin que primeramente sean examinados y los que hubieren de pintar sean la Capilla de San Jos&eacute;, del Convento de San Francisco de esta ciudad de M&eacute;xico, hasta que &#91;...&#93; sus im&aacute;genes que hubiesen de pintar sean en la dicha Capilla de San Jos&eacute;, para que all&iacute; se vean si van con aquella perfecci&oacute;n que conviene y se requiere &#91;...&#93;. Hecho en once d&iacute;as del mes de noviembre de 1552. (Cit. en Toussaint 218)</p></blockquote>      <p>El reconocimiento del virrey Velasco es un claro indicio de la importancia de las escuelas de Gante en sanear la incertidumbre de los ind&iacute;genas. Si bien es cierto que el trabajo misional no acab&oacute; por completo con los abusos, los indios que tuvieron la oportunidad de estudiar en las escuelas del franciscano mejoraron en sus condiciones de vida y reconocieron en Gante a un padre que se preocup&oacute; por ellos. As&iacute; recuper&oacute; Mendieta la admiraci&oacute;n y el respeto que gener&oacute; entre los indios:</p>      <blockquote>     <p>&#91;...&#93; ti&eacute;nenlo all&iacute; el d&iacute;a de hoy en mucha veneraci&oacute;n, y su figura sacada al natural de pincel, y cuasi en todos los principales pueblos de la Nueva Espa&ntilde;a lo tienen pintado, juntamente con los doce primeros fundadores de esta provincia del Santo Evangelio. (611)</p></blockquote>      <p><b>La m&uacute;sica y el teatro</b></p>      <p>La m&uacute;sica y las representaciones teatrales formaron parte de las celebraciones y ritos prehisp&aacute;nicos, raz&oacute;n suficiente para que los misioneros las readaptaran a las tradiciones europeas para atraer a los ind&iacute;genas. El uso de las expresiones art&iacute;sticas locales fue un sello distintivo de la conquista espiritual del Nuevo Mundo, donde los contactos visuales y auditivos suplieron en un primer momento al contacto ling&uuml;&iacute;stico. Teniendo lo anterior en mente, Gante dispuso que en las escuelas que fund&oacute; se mantuvieran y cultivaran estas artes para ser utilizadas &uacute;nicamente en las ceremonias cristianas, procurando evitar su posible uso en los ritos antiguos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Respecto a la m&uacute;sica, Gante se&ntilde;al&oacute; que ense&ntilde;aba "diversidades de letras, y a cantar y ta&ntilde;er diversos g&eacute;neros de m&uacute;sica", aplicados en misas y las festividades religiosas m&aacute;s importantes como la Navidad, donde se "o&iacute;an cantar la mesma noche de la Natividad los &aacute;ngeles: 'Hoy naci&oacute; el Redentor del mundo'" (cit. en Torres Villar 228-229)<sup><a name="nu16"></a><a href="#num16">16</a></sup>. La asociaci&oacute;n de los indios cantores como &aacute;ngeles signific&oacute; un reconocimiento del fraile al nivel excepcional que alcanzaron en el plano cantoral, especialmente de la ni&ntilde;ez vinculada a la nobleza que era educada como cantores de coro. Los cantos eran acompa&ntilde;ados por una rica diversidad de instrumentos musicales, producto del sincretismo cultural desarrollado entre europeos y americanos: flautas, chirim&iacute;as, cornetas, trompetas, tambores, guitarras, c&iacute;taras y &oacute;rganos. Estos instrumentos eran manufacturados por los propios indios y se convirtieron en una forma de sustento que dur&oacute; casi todo el periodo colonial (Turrent 149).</p>      <p>El teatro evang&eacute;lico fue utilizado por primera vez en Am&eacute;rica con Gante, cuando compuso una representaci&oacute;n para la Navidad con canciones en n&aacute;huatl (Arr&oacute;niz 183). Con &eacute;l se busc&oacute; sustituir las danzas y representaciones aleg&oacute;ricas de las deidades prehisp&aacute;nicas a la par que era adaptado para las festividades cristianas. Gante explic&oacute; en una carta c&oacute;mo se gest&oacute; este proceso, acompa&ntilde;ado de la m&uacute;sica:</p>      <blockquote>     <p>&#91;...&#93; la gente com&uacute;n estaba como animales sin raz&oacute;n, indomables, que no los pod&iacute;amos traer al gremio y congregaci&oacute;n de la Iglesia &#91;...&#93;. M&aacute;s por la gracia de Dios empec&eacute;los a conocer y entender sus condiciones &#91;...&#93; y es que toda su adoraci&oacute;n dellos a sus dioses era cantar y bailar delante dellos &#91;...&#93; y como yo vi esto y que todos sus cantares eran dedicados a sus dioses, compuse metros muy solemnes sobre la Ley de Dios y de la fe &#91;...&#93; y esto dos meses poco m&aacute;s o menos antes de la Natividad de Cristo, y tambi&eacute;n diles libreas para pintar en sus mantas para bailar con ellas, porque ans&iacute; se usaba entre ellos, conforme a los bailes y a los cantares que ellos cantaban as&iacute; se vest&iacute;an de alegr&iacute;a o de luto o de vitoria. (Cit. en Torres Villar 228)<sup><a name="nu17"></a><a href="#num17">17</a></sup></p></blockquote>      <p>El uso del teatro se consolid&oacute; en los patios de las capillas abiertas como San Jos&eacute;, en la cual se present&oacute; la obra <i>El juicio final</i> del fraile Andr&eacute;s de Olmos. Este tipo de obras teatrales con contenido religioso fueron utilizadas para reforzar la conversi&oacute;n ind&iacute;gena, brind&aacute;ndoles un aprendizaje visual de nociones b&aacute;sicas como el bien y el mal, el cielo, la tierra y el infierno para que reafirmaran su fe y se convirtieran en buenos cristianos. No por casualidad eran los propios indios quienes actuaban, adoptando as&iacute; con m&aacute;s facilidad los conceptos cristianos que se buscaba inculcar.</p>      <p><b>El legado de Gante en la educaci&oacute;n y evangelizaci&oacute;n americana</b></p>      <p>Pedro de Gante marc&oacute; una pauta en el proceso de la conquista espiritual de Am&eacute;rica al ser el primero en dejar una especie de legado que pudieran seguir los pr&oacute;ximos misioneros. Lo que se ha llamado como "prototipo mexicano" no hubiera podido desarrollarse sin la labor de Gante y su trascendencia en los proyectos posteriores de los mendicantes, principalmente los franciscanos. Algunos los pudo observar en vida, entre ellos el Colegio de Santiago Tlatelolco y la Capilla Real de Cholula, construida como capilla abierta (Ricard 269); otros siguieron su modelo una vez ya fallecido como el Colegio de San Gregorio fundado por los jesuitas en 1575.</p>      <p>El Colegio de Santiago de Tlatelolco, fundado en 1536, puede considerarse como la culminaci&oacute;n de una primera etapa educativa inaugurada por el Colegio de San Jos&eacute; de los Naturales. Los franciscanos de Tlatelolco vieron necesario llevar la educaci&oacute;n de la nobleza ind&iacute;gena a un plano superior al que ya pose&iacute;an gracias al trabajo de Gante. Se&ntilde;al de ello fue la ense&ntilde;anza obligada del lat&iacute;n con la pretensi&oacute;n de inculcarles la pasi&oacute;n por el sacerdocio y el estudio de la medicina, &aacute;rea donde destacaron figuras como los indios m&eacute;dicos Mart&iacute;n de la Cruz y Juan Badiano (Gonzalbo Aizpuru 119). Infortunadamente el Colegio de Tlatelolco sufri&oacute; una suerte similar al de San Jos&eacute;, entrando en decadencia y abandono a finales del siglo XVI.</p>      <p>El Colegio de San Gregorio merece una menci&oacute;n especial dentro del legado de Gante, al estar su origen vinculado a la extinci&oacute;n de los colegios de San Jos&eacute; y Tlatelolco. Los nobles ind&iacute;genas, agradecidos por la manera como hab&iacute;an sido educados por Gante y los franciscanos, solicitaron a las autoridades que se les fundara otra escuela para sus hijos. La tarea qued&oacute; en manos del jesuita Pedro S&aacute;nchez, primer provincial de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s en la Nueva Espa&ntilde;a, que fund&oacute; el Colegio de San Gregorio con el modelo educativo inaugurado por Gante, aunque m&aacute;s restringido por las autoridades. La admiraci&oacute;n por la obra y caridad del franciscano persisti&oacute; hasta el cierre del colegio a mediados del siglo XIX, cuando los &uacute;ltimos estudiantes formaron la Asociaci&oacute;n Gregoriana para brindar de forma altruista sus servicios a los desvalidos y marginados (Ch&aacute;vez 221).</p>      <p>La influencia y legado de Gante no quedaron circunscritos a los territorios de la Nueva Espa&ntilde;a, traspasando las fronteras al ser imitado en otras latitudes del dominio hisp&aacute;nico en Am&eacute;rica debido a los resultados positivos que ofreci&oacute; en la etapa inaugural de la evangelizaci&oacute;n del Nuevo Mundo. Uno de los casos m&aacute;s conocidos es el desarrollado en Quito por los frailes franciscanos flamencos Jodoco Rique y Pedro Gosseal. Rique inici&oacute; su labor religiosa en el convento franciscano de Gante (B&eacute;lgica) en 1516 y parti&oacute; al continente americano en 1533 con la expedici&oacute;n de Pedro de Alvarado. En el trayecto conoci&oacute; a Gosseal y despu&eacute;s de arribar a M&eacute;xico tomaron rumbo a Nicaragua y finalmente a la ciudad de Quito, a la que llegaron en 1535.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La breve estancia en M&eacute;xico de Rique y Gosseal result&oacute; crucial para su labor evang&eacute;lica futura al conocer el trabajo precedente de su hermano de h&aacute;bitos, asemej&aacute;ndola en forma y m&eacute;todos. El primer procedimiento puesto en pr&aacute;ctica fue aprender el quechua para iniciar la catequizaci&oacute;n de los ind&iacute;genas, tarea que desarrollaron solo ellos dos por un periodo de casi catorce a&ntilde;os debido a la guerra civil desatada en los Andes peruanos despu&eacute;s de la conquista (Moreno Proa&ntilde;o 96). Posteriormente, participaron en la construcci&oacute;n del Colegio de San Juan Evangelista en 1552, el primer centro de educaci&oacute;n de la ciudad cuyo enfoque en artes y oficios recuerda al Colegio de San Jos&eacute; de los Naturales. De hecho, el franciscano Francisco Morales, uno de sus fundadores junto a los flamencos, le escribi&oacute; al rey Carlos V describi&eacute;ndolo como un "Colegio a la forma de la Nueva Espa&ntilde;a" (cit. en Lepage 48), declaraci&oacute;n que permite entrever los puentes que el modelo de la evangelizaci&oacute;n novohispana construy&oacute; en el resto del continente americano.</p>      <p>En el Colegio de San Juan Evangelista la ense&ntilde;anza era gratuita para indios, mestizos y criollos hu&eacute;rfanos, a diferencia del de San Jos&eacute; de los Naturales enfocado en la &eacute;lite ind&iacute;gena, quienes aprend&iacute;an a usar el arado, sembrar semillas, hornear ladrillos, entre otras tareas. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s Rique refund&oacute; la instituci&oacute;n como el Colegio de San Andr&eacute;s, d&aacute;ndole a la educaci&oacute;n impartida un car&aacute;cter m&aacute;s formal y diversificando los temas de ense&ntilde;anza a las artes, sentando un precedente notorio de la Escuela Quite&ntilde;a. En "El espejo de verdades" (1575) se dio constancia de ello al relatar que las artes y los oficios ense&ntilde;ados por Rique, Gosseal y otros franciscanos rindieron grandes frutos entre los indios que</p>      <blockquote>     <p>se sirve a poca costa y barato toda aquella tierra, sin tener necesidad de oficiales espa&ntilde;oles &#91;...&#93; hasta muy perfectos pintores y escultores, y apuntadores de libros que pone gran admiraci&oacute;n la gran habilidad que tienen y perfecci&oacute;n en las obras que de sus manos hacen &#91;...&#93;.  (Cit. en Kennedy Troya 113)</p></blockquote>      <p>A pesar de su breve menci&oacute;n, estos ejemplos muestran la influencia de Gante sobre sus pares educadores, quienes concordaron en la necesidad de introducir a los indios al nuevo orden social de la forma m&aacute;s humanamente posible. Para ello siguieron al pie de la letra sus m&eacute;todos evangelizadores y de ense&ntilde;anza, especialmente, el aprendizaje de la lengua nativa y la educaci&oacute;n t&eacute;cnica. En conjunto, su obra e influencia desde Nueva Espa&ntilde;a hasta Sudam&eacute;rica convirtieron a Gante en un referente indiscutible de la conquista espiritual del Nuevo Mundo.</p>      <p><b>Reflexiones finales</b></p>      <p>Pedro de Gante representa un hito y parteaguas en la historia de Am&eacute;rica. Fue el primer europeo que tom&oacute; como tarea seria la educaci&oacute;n y evangelizaci&oacute;n de los ind&iacute;genas. El aprendizaje que hizo de la lengua n&aacute;huatl, paso necesario y fundante para la conquista espiritual, marc&oacute; un precedente a seguir por los misioneros posteriores, sin mencionar que involuntariamente ayud&oacute; a la castellanizaci&oacute;n y preservaci&oacute;n de la lengua ind&iacute;gena m&aacute;s hablada en el territorio mexicano actual.</p>      <p>La obra de Gante fue un proceso de constante maduraci&oacute;n. La escuela y tarea evangelizadora desarrollada en Texcoco, donde tuvo su primer contacto profundo con el n&aacute;huatl, sirvi&oacute; como campo de experimentaci&oacute;n de lo que posteriormente realiz&oacute; en la ciudad de M&eacute;xico con la construcci&oacute;n del colegio y capilla abierta de San Jos&eacute; de los Naturales, usada como centro de ense&ntilde;anza de las grandes masas de indios y de perfeccionamiento en la aculturaci&oacute;n de la nobleza. Influenciado por el humanismo renacentista, Gante busc&oacute; con su labor misional facilitar el tr&aacute;nsito de los ind&iacute;genas al nuevo orden social colonial, disminuyendo el trauma de la conquista y la colonizaci&oacute;n. Por esta raz&oacute;n denunci&oacute; los abusos de los encomenderos y la negligencia del clero secular a continuar con la educaci&oacute;n religiosa y civil emprendida por los frailes mendicantes, agravios que llegaron hasta el rey espa&ntilde;ol aunque sin una respuesta favorable por parte de las autoridades coloniales.</p>      <p>La defensa de los indios parti&oacute; de un imaginario paternalista donde Gante los concibi&oacute; como personas inocentes y d&oacute;ciles, indefensos ante todo abuso y arbitrariedad. En consonancia con esta idea, los ni&ntilde;os y j&oacute;venes a los que educ&oacute; lograron verlo como un padre protector. Si bien esta relaci&oacute;n padre-hijo trajo a futuro consecuencias lamentables entre los ind&iacute;genas, que al morir sus benefactores quedaban en el abandono completo y en una situaci&oacute;n grave de marginaci&oacute;n y pobreza al no tener ya nadie que les protegiera, en su momento fue indispensable para atraerlos al cristianismo, aliviar sus penas materiales y prepararlos para el inevitable fin del mundo y la salvaci&oacute;n eterna.</p>      <p>Para cumplir con tal loable y ardua tarea, Gante dispuso de una serie de instrumentos que demostraron su habilidad para observar las particularidades del Nuevo Mundo y de lo innovadora que deb&iacute;a ser la naciente iglesia americana. Los catecismos en n&aacute;huatl acompa&ntilde;ados de pictogramas s&iacute;miles de los c&oacute;dices, las capillas abiertas, las escuelas de artes y oficios, el fomento de las artes musicales y esc&eacute;nicas; todas estas herramientas fueron resultado del sincretismo cultural que defini&oacute; la obra de Gante as&iacute; como la historia colonial americana en general.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El legado de Gante no puede medirse &uacute;nicamente por su obra personal, sino por el modelo de evangelizaci&oacute;n y educaci&oacute;n que cre&oacute; e influenci&oacute; a los otros frailes mendicantes que continuaron su tarea en Nueva Espa&ntilde;a como en el resto de los territorios americanos dominados por la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica. Es en esta herencia donde radica la trascendencia hist&oacute;rica de Pedro de Gante, uno de los fundadores de la Iglesia novohispana y, gracias a sus m&eacute;todos, tambi&eacute;n de Hispanoam&eacute;rica.</p>  <hr>     <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>      <p><sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></sup> En la cl&aacute;sica obra de David Brading, <i>Orbe indiano,</i> por ejemplo, solo es referido como un h&aacute;bil instructor que logr&oacute; con rapidez el adoctrinamiento de los indios en artes y artesan&iacute;as espa&ntilde;olas (125-126), revisando con mayor exhaustividad el esfuerzo misionero desarrollado a partir del arribo de los doce ap&oacute;stoles y su an&aacute;lisis presente en los textos de cronistas como Toribio de Benavente Motolin&iacute;a y Ger&oacute;nimo de Mendieta, pese a ser este &uacute;ltimo el primer bi&oacute;grafo de Gante. En una l&iacute;nea similar, la Historia general de M&eacute;xico del Centro de Estudios Hist&oacute;ricos de El Colegio de M&eacute;xico, es quiz&aacute;s la publicaci&oacute;n m&aacute;s exitosa de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas que condensa la historia mexicana tanto para el p&uacute;blico acad&eacute;mico como para el p&uacute;blico no especializado; Gante solo aparece nombrado como uno de los maestros que imparti&oacute; canto llano y &oacute;rgano en el Colegio de San Jos&eacute; de los Naturales, a pesar de ser su fundador (479).    <br>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> La escasa informaci&oacute;n existente dificulta rastrear los or&iacute;genes de Gante, permitiendo una serie de especulaciones que van desde considerarlo hijo bastardo tanto del emperador Maximiliano I de Habsburgo como de Felipe, el Hermoso, dependiendo la fecha a considerar de su natalicio. Lo &uacute;nico certero es la existencia de un parentesco no determinado con Carlos I, situaci&oacute;n que corrobora el propio Gante en las cartas dirigidas al emperador, donde es posible leer frases como la siguiente: "pues que V. M. y yo sabemos lo cercanos e propincos que somos en tanto que nos corre la misma sangre" (cit. en Torres Villar 19).    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup> Por ejemplo, el fraile franciscano Bernardino de Sahag&uacute;n justific&oacute; la redacci&oacute;n de su <i>Historia general de las cosas de Nueva Espa&ntilde;a</i> en los siguientes t&eacute;rminos: "El m&eacute;dico no puede acertadamente aplicar las medicinas al enfermo (sin) que primero conozca de qu&eacute; humor, o de qu&eacute; causa proceda la enfermedad; de manera que el buen m&eacute;dico conviene sea docto en el conocimiento de las medicinas y en el de las enfermedades, para aplicar conveniblemente a cada enfermedad la medicina contraria (y porque), los predicadores y confesores m&eacute;dicos son de las &aacute;nimas &#91;...&#93;  el predicador de los vicios de la rep&uacute;blica, para enderezar contra ellos su doctrina; y el confesor, para saber preguntar lo que conviene y entender lo que dijesen tocante a su oficio &#91;...&#93; ni conviene se descuiden los ministros de esta conversi&oacute;n &#91;...&#93; porque otros muchos pecados hay entre ellos muy m&aacute;s graves y que tienen gran necesidad de remedio &#91;...&#93; Para predicar contra estas cosas, y aun para saber si las hay, menester es de saber c&oacute;mo las usaban en tiempo de su idolatr&iacute;a" (15).    <br>  <sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></sup> Los doce ap&oacute;stoles de la Nueva Espa&ntilde;a fueron un grupo misional establecido por &oacute;rdenes directas del papa con la finalidad de cristianizar a los ind&iacute;genas, tarea que ya hab&iacute;an iniciado previamente los frailes enviados por Carlos I. Estos eran Mart&iacute;n de Valencia, Francisco de Soto, Mart&iacute;n de Jes&uacute;s (o de la Coru&ntilde;a), Juan Ju&aacute;rez, Antonio de Ciudad Rodrigo, Toribio de Benavente "Motolin&iacute;a", Garc&iacute;a de Cisneros, Luis de Fuensalida, Juan de Ribas, Francisco Jim&eacute;nez, Andr&eacute;s de C&oacute;rdoba y Juan de Palos.    <br>  <sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></sup> "Carta de fray Pedro de Gante al rey D. Felipe II", 23 de junio de 1558.    <br>  <sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></sup> "Carta de fray Pedro de Gante al emperador don Carlos V", 15 de febrero de 1552.    <br>  <sup><a name="num7"></a><a href="#nu7">7</a></sup> "Carta de fray Pedro de Gante a los padres y hermanos de la provincia de Flandes", 27 de junio de 1529.    <br>  <sup><a name="num8"></a><a href="#nu8">8</a></sup> La Doctrina de fray Alonso de Molina estaba dividida en dos partes. La primera se constitu&iacute;a por las oraciones y verdades esenciales que todo aquel deseoso de los sacramentos deb&iacute;a conocer: la Se&ntilde;al de la Cruz, el Credo, el Padre Nuestro, el Ave Mar&iacute;a, la Salve Regina, los catorce art&iacute;culos de la fe referentes a la divinidad y humanidad de Jesucristo, los diez mandamientos de Dios y los cinco de la Iglesia, los siete sacramentos, el pecado venial, el pecado mortal, los siete pecados capitales y la confesi&oacute;n general. La segunda parte la conformaban las verdades complementarias necesarias para la profundizaci&oacute;n en el saber cristiano: virtudes teologales, las catorce obras de la misericordia, los dones del Esp&iacute;ritu Santo, los sentidos corporales, las potencias del alma, los enemigos del alma, las bienaventuranzas, las dotes del cuerpo glorificado y los deberes de los padrinos (Ricard 189-190).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  <sup><a name="num9"></a><a href="#nu9">9</a></sup> "Carta de fray Pedro de Gante al emperador don Carlos V", 15 de febrero de 1552.    <br>  <sup><a name="num10"></a><a href="#nu10">10</a></sup> "Carta de fray Pedro de Gante al emperador don Carlos V", 15 de febrero de 1552.    <br>  <sup><a name="num11"></a><a href="#nu11">11</a></sup> "Carta de fray Pedro de Gante al emperador don Carlos V", 15 de febrero de 1552.    <br>  <sup><a name="num12"></a><a href="#nu12">12</a></sup> "Carta de fray Pedro de Gante al emperador don Carlos V", 15 de febrero de 1552.    <br>  <sup><a name="num13"></a><a href="#nu13">13</a></sup> "Carta de fray Pedro de Gante a los padres y hermanos de la provincia de Flandes", 27 de junio de 1529.    <br>  <sup><a name="num14"></a><a href="#nu14">14</a></sup> "Carta de fray Pedro de Gante al emperador don Carlos V", 31 de octubre de 1532.    <br>  <sup><a name="num15"></a><a href="#nu15">15</a></sup> "Carta de fray Pedro de Gante a los padres y hermanos de la provincia de Flandes", 27 de junio de 1529.    <br>  <sup><a name="num16"></a><a href="#nu16">16</a></sup> "Carta de fray Pedro de Gante al rey D. Felipe II", 23 de junio de 1558.    <br>  <sup><a name="num17"></a><a href="#nu17">17</a></sup> "Carta de fray Pedro de Gante al rey D. Felipe II", 23 de junio de 1558.</p>  <hr>      <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>FUENTES PRIMARIAS</b></p>      <p><b>A. Impresos</b></p>       <!-- ref --><p>D&iacute;az del Castillo, Bernal. <i>Historia verdadera de la conquista de la Nueva Espa&ntilde;a.</i> M&eacute;xico: Porr&uacute;a, 2007. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279199&pid=S2027-4688201600010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gante, Pedro de. "Carta de fray Pedro de Gante a los padres y hermanos de la provincia de Flandes &#91;27 de junio de 1529&#93;". Torres Villar 195-200. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279201&pid=S2027-4688201600010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>---. "Carta de fray Pedro de Gante al emperador don Carlos V &#91;15 de febrero de 1552&#93;". Torre Villar 211-222. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279203&pid=S2027-4688201600010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>---. "Carta de fray Pedro de Gante al emperador don Carlos V &#91;31 de octubre de 1532&#93;". Torre Villar 203-205. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279205&pid=S2027-4688201600010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>---. "Carta de fray Pedro de Gante al rey D. Felipe II &#91;23 de junio de 1558&#93;". Torre Villar. 223-231. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279207&pid=S2027-4688201600010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mendieta, Ger&oacute;nimo de. <i>Historia eclesi&aacute;stica indiana.</i> M&eacute;xico: Antigua Librer&iacute;a, 1870. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279209&pid=S2027-4688201600010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Sahag&uacute;n, Bernardino de. <i>Historia general de las cosas de Nueva Espa&ntilde;a.</i> M&eacute;xico: Porr&uacute;a, 2006. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279211&pid=S2027-4688201600010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>       <p><b>FUENTES SECUNDARIAS</b></p>      <!-- ref --><p>Arr&oacute;niz, Oth&oacute;n. <i>Teatro de evangelizaci&oacute;n en Nueva Espa&ntilde;a.</i> M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 1979. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279214&pid=S2027-4688201600010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Brading, David A. <i>Orbe indiano. De la monarqu&iacute;a cat&oacute;lica a la rep&uacute;blica criolla, 1492-1867.</i> M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2003. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279216&pid=S2027-4688201600010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Centro de Estudios Hist&oacute;ricos. <i>Historia general de M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico, Centro de Estudios Hist&oacute;ricos, 2000. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279218&pid=S2027-4688201600010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ch&aacute;vez, Ezequiel A. <i>Fray Pedro de Gante.</i> M&eacute;xico: Jus, 1962. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279220&pid=S2027-4688201600010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Gonzalbo Aizpuru, Pilar. <i>Historia de la educaci&oacute;n en la &eacute;poca colonial. El mundo ind&iacute;gena.</i> M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico, 2000. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279222&pid=S2027-4688201600010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Kennedy Troya, Alexandra. "Quito: im&aacute;genes e imagineros barrocos". <i>Antolog&iacute;a de Historia.</i> Comp. Jorge N&uacute;&ntilde;ez. Quito: Flacso Ecuador, 2000. 109-123. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279224&pid=S2027-4688201600010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Kobayashi, Jos&eacute; Mar&iacute;a. <i>La educaci&oacute;n como conquista.</i> M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico, 2007. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279226&pid=S2027-4688201600010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Lepage, Andrea. "El arte de la conversi&oacute;n. Modelos educativos del Colegio de San Andr&eacute;s de Quito". <i>Procesos. Revista Ecuatoriana de Historia</i> 25 (2007): 45-77. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279228&pid=S2027-4688201600010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Maza, Francisco de la. "Fray Pedro de Gante y la capilla abierta de san Jos&eacute; de los Naturales". <i>Artes de M&eacute;xico: Fray Pedro de Gante. IV Centenario de su muerte</i> 150 (1972): 33-38. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279230&pid=S2027-4688201600010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Moreno Proa&ntilde;o, Agust&iacute;n. "El influjo de Pedro de Gante en la cultura de Sudam&eacute;rica". <i>Artes de M&eacute;xico: Fray Pedro de Gante. IV Centenario de su muerte</i> 150 (1972): 93-98. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279232&pid=S2027-4688201600010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Ricard, Robert. <i>La conquista espiritual de M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 2005. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279234&pid=S2027-4688201600010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Torre Villar, Ernesto de la. <i>Fray Pedro de Gante. Maestro y civilizador de Am&eacute;rica y la doctrina cristiana en lengua mexicana de 1553.</i> M&eacute;xico: Seminario de Cultura Mexicana, 2001. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279236&pid=S2027-4688201600010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Toussaint, Manuel. <i>Pintura Colonial en M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 1990. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279238&pid=S2027-4688201600010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Turrent, Lourdes. <i>La conquista musical de M&eacute;xico.</i> M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1996. Impreso.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6279240&pid=S2027-4688201600010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>   </font>      ]]></body><back>
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