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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Felícitas López Portillo Tostado, Tres intelectuales de la derecha hispanoamericana: Alberto María Carreño, Nemesio García Naranjo, Jesús Guisa y Azevedo (México, UMSNH/UNAM, 2012), 179 pp.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b>Fel&iacute;citas L&oacute;pez Portillo Tostado, Tres intelectuales de la derecha hispanoamericana: Alberto Mar&iacute;a Carre&ntilde;o, Nemesio Garc&iacute;a Naranjo, Jes&uacute;s Guisa y Azevedo (M&eacute;xico, UMSNH/UNAM, 2012), 179 pp.</b></font></p>      <p align="center">Francisco Alejandro Garc&iacute;a Naranjo     <br> Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo-M&eacute;xico </p>      <p>El libro <I>Tres intelectuales de la derecha hispanoamericana: Alberto Mar&iacute;a Carre&ntilde;o, Nemesio Garc&iacute;a Naranjo, Jes&uacute;s Guisa y Azevedo</I>, de la Dra. Fel&iacute;citas viene a acrecentar la historiograf&iacute;a sobre los conservadurismos y las derechas en M&eacute;xico, misma que recientemente ha sido renovada por un conjunto nuevo de certezas y miradas. Esta historiograf&iacute;a padeci&oacute; por d&eacute;cadas, como se sabe, el desprecio de las verdades sacralizadas de la historiograf&iacute;a mexicana en general y el agravio del discurso oficial de los gobiernos del siglo XX pri&iacute;sta. Y es que la historiograf&iacute;a en M&eacute;xico estuvo determinada grandemente por la idea progresista de la historia, que en el caso mexicano tuvo en la Independencia (1810), la Reforma (1857), la Revoluci&oacute;n mexicana (1810) y el gobierno de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas (1934-1940) cuatro hitos fundacionales, mismo que determinaron el desd&eacute;n y desinter&eacute;s por los perdedores de la historia: realistas, conservadores, monarquistas, porfiristas, reaccionarios, cat&oacute;licos, hispanistas, fascistas, sinarquistas, anticomunistas, y los panistas (como &quot;herederos&quot; del pensamiento de todos los anteriores). No fue sino despu&eacute;s del triunfo presidencial del PAN en el a&ntilde;o 2000 que se deton&oacute; una nueva ola de ensayos, libros de historia y de literatura que se interesaron por el estudio del PAN y de las derechas mexicanas en general, buscando conocer y entender a esta ideolog&iacute;a que llegaba al poder enarbolando parad&oacute;jicamente la bandera del cambio.</p>       <p>Por su parte, el discurso oficial de la era de los gobiernos emanados de la Revoluci&oacute;n mexicana (PNR, PRM, PRI), privilegi&oacute; a lo largo de las d&eacute;cadas del siglo XX una visi&oacute;n en donde el jacobinismo como ret&oacute;rica -en palabras de Soledad Loaeza-<Sup><a name="nu1"></a><a href="#num1">1</a></Sup>, articul&oacute; una idea de naci&oacute;n en la que quedaban excluidos precisamente aquellos derrotados ya se&ntilde;alados. Generando as&iacute; un consenso en el que los Iturbide, Alam&aacute;n, Santa Anna, Miram&oacute;n, Maximiliano de Habsburgo, Porfirio D&iacute;az, el Partido Cat&oacute;lico, Huerta, Garc&iacute;a Naranjo, Abascal y la propia Iglesia cat&oacute;lica (por nombrar algunos), no s&oacute;lo no hab&iacute;an contribuido a la edificaci&oacute;n nacional sino eran los traidores de la patria.</p>      <p>De esa manera, con el nuevo impulso, se cuenta hoy en d&iacute;a con recientes miradas que conceptualizan a los conservadores decimon&oacute;nicos como parte del ciclo liberal, no nada m&aacute;s como defensores de un mundo tradicional y destinado a fenecer. Asimismo, se ha avanzado de modo considerable en escudri&ntilde;ar a las derechas del siglo XX no &uacute;nicamente como entes perversos opuestos al cambio, sino tambi&eacute;n se les ha estudiado de cerca, con nuevas interpretaciones que superan el determinismo del liberalismo, el marxismo y la izquierda. Estableci&eacute;ndose as&iacute;, con nuevos enfoques, sus fuentes doctrinarias y su papel en la construcci&oacute;n de la naci&oacute;n o su relaci&oacute;n con la democracia.</p>      <p>Aunque, ciertamente, siguen siendo en determinados casos los conservadurismos sociales y pol&iacute;ticos y las derechas liberales o neoliberales de hoy, expresiones que en la vida p&uacute;blica contin&uacute;an desconfiando del pueblo y de las izquierdas, o temiendo por el poder arrasador de las masas. Asimismo, han sido cr&iacute;ticas intolerantes de los nuevos patrones culturales que la democracia liberal de hoy en d&iacute;a ha reconocido en nombre de la pluralidad, la tolerancia y el respeto por la otredad. Mientras que otras manifestaciones por su parte, en el campo de la pol&iacute;tica, han podido avenirse de modo desigual y contradictorio con las instituciones de la democracia liberal y la rep&uacute;blica. Son &eacute;stas, a decir de algunos, las derechas que tienen futuro, a condici&oacute;n de que se modernicen. Que en el lenguaje de hoy, acorde a la nueva civilidad, quiere decir que se vuelvan democr&aacute;ticas, republicanas y tolerantes (y las izquierdas en M&eacute;xico tienen el mismo reto). Sin embargo, hace unos pocos d&iacute;as hemos podido enterarnos a trav&eacute;s de la prensa y la televisi&oacute;n c&oacute;mo la derecha pol&iacute;tica practicaba el canibalismo y su divisi&oacute;n en tribus, se&ntilde;ales todas de su distorsi&oacute;n dentro y fuera del poder pol&iacute;tico.</p>      <p>Es en este contexto historiogr&aacute;fico en que se inserta la obra de la Dra. Fel&iacute;citas L&oacute;pez Portillo y de ah&iacute; su oportunidad y pertinencia. La profesora Fel&iacute;citas L&oacute;pez Portillo Tostado es Licenciada, Maestra y Doctora en Estudios Latinoamericanos por la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UNAM. Y actualmente es Investigadora del Centro de Investigaciones sobre Am&eacute;rica Latina y el Caribe de la UNAM. Impartiendo cursos sobre Caudillismo y dictaduras en Am&eacute;rica Latina e Historia e Historiograf&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. Su l&iacute;nea de investigaci&oacute;n est&aacute; centrada en la Historia contempor&aacute;nea de Am&eacute;rica Latina, con publicaciones referidas a Cuba en la mirada diplom&aacute;tica de M&eacute;xico entre 1933 y 1953; a las relaciones M&eacute;xico-Venezuela entre 1910 y 1960 y El perezjimenismo: g&eacute;nesis de las dictaduras desarrollistas.</p>      <p>La obra se compone de tres cap&iacute;tulos (uno por cada personaje estudiado), una introducci&oacute;n y un ep&iacute;logo. En el apartado introductorio se explica que los tres intelectuales elegidos lo fueron por sus posturas ante la historia mexicana e hispanoamericana, y por ser representativos cada cual de las diversas facciones en que se divid&iacute;a el bando conservador opositor y cr&iacute;tico a la Revoluci&oacute;n mexicana y a los gobiernos emanados de la misma. La &quot;reacci&oacute;n&quot; como se le llamaba en los tiempos posrevolucionarios, como acota la autora. Otro criterio de selecci&oacute;n se bas&oacute; en que &quot;mantuvieron congruencia entre su vida y su obra, adem&aacute;s de demostrar capacidad de trabajo y una vast&iacute;sima erudici&oacute;n&quot;<Sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></Sup>.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De esa manera se nos explica que Alberto Mar&iacute;a Carre&ntilde;o (1875-1962) y Nemesio Garc&iacute;a Naranjo (1883-1962) nacieron en el &uacute;ltimo tercio del siglo XIX y Jes&uacute;s Guisa y Azevedo (1900-1986) lo hizo al inicio de la &uacute;ltima d&eacute;cada del Porfiriato. As&iacute;, Carre&ntilde;o se distingui&oacute; por ser un destacado miembro de las Academias de la Lengua y de la Historia y por poseer una pluma prol&iacute;fica. Mientras Garc&iacute;a Naranjo fue un importante miembro del Gabinete del gobierno de Victoriano Huerta y un periodista influyente en la opini&oacute;n p&uacute;blica de la &eacute;poca, que lo arrojaron al exilio y el ostracismo pol&iacute;tico pero, como escribe la autora &quot;nunca abdic&oacute; de sus posturas cr&iacute;ticas y de un liberalismo cuyo tronco proven&iacute;a del siglo que lo vio nacer&quot;<Sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></Sup>. Tanto Garc&iacute;a como Carre&ntilde;o padecieron la nostalgia del pasado porfirista. Guisa y Azevedo por su parte fue deudor de ideas provenientes de la escol&aacute;stica, el integrismo cat&oacute;lico y los postulados de la derecha francesa. Desde la revista que impuls&oacute;, se dedic&oacute; a lamentar la decadencia moral del pa&iacute;s, a la par que ejerci&oacute; un &quot;atento escrutinio&quot; del rumbo que M&eacute;xico segu&iacute;a en manos de los gobiernos posrevolucionarios.</p>      <p>El cap&iacute;tulo I lleva por nombre &quot;Alberto Mar&iacute;a Carre&ntilde;o, el acad&eacute;mico&quot;, quien naci&oacute; en la ciudad de M&eacute;xico 1875 y falleciera en 1963. Hizo estudios en el Seminario Conciliar de M&eacute;xico y en la Escuela Superior de Comercio. Tuvo cargos diplom&aacute;ticos a fines del porfiriato y como Secretario del Arzobispado fue intermediario entre la Iglesia y el estado para negociar el fin del conflicto cristero. Fue profesor de la Escuela Nacional Preparatoria y La UNAM le otorg&oacute; el Doctorado <I>Honoris Causa</I> en 1953. Carre&ntilde;o fue encargado de la clasificaci&oacute;n y publicaci&oacute;n del archivo y memorias de Porfirio D&iacute;az. Fue miembro de numerosas instituciones cient&iacute;ficas y culturales de M&eacute;xico y del extranjero, dirigi&oacute; la Academia Mexicana de la Historia, fue Secretario de la Academia Mexicana de la Lengua y Presidente de la Sociedad Mexicana de Geograf&iacute;a y Estad&iacute;stica. En 1949 descubri&oacute; los restos de Hern&aacute;n Cort&eacute;s que gener&oacute; enormes pol&eacute;micas entre hispanistas e indigenistas y, sin embargo, &eacute;l reivindicaba su grandeza. Y es que Carre&ntilde;o profes&oacute; una profunda admiraci&oacute;n por Espa&ntilde;a.</p>      <p>Como hispanista y conservador, Carre&ntilde;o reivindicaba el pasado colonial y los tiempos porfiristas frente a la violencia, el trastocamiento del orden p&uacute;blico, la demagogia y la &quot;plebeyez&quot; de la Revoluci&oacute;n. Por eso dedic&oacute; su tiempo a la historia de los siglos coloniales y a la historia diplom&aacute;tica entre M&eacute;xico y Estados Unidos en el siglo XIX. Reivindicaba el papel de Iturbide y reverenciaba a Porfirio D&iacute;az como el gobernante m&aacute;s grande de M&eacute;xico. Aseguraba que el Estado no deb&iacute;a hacerse cargo de la educaci&oacute;n pues ese era un derecho de los padres y vio la promulgaci&oacute;n de la educaci&oacute;n socialista de C&aacute;rdenas como un atentado contra la religi&oacute;n. Critic&oacute; la persecuci&oacute;n religiosa ejercida en M&eacute;xico en el siglo XIX y por la Revoluci&oacute;n.</p>      <p>El cap&iacute;tulo II denominado &quot;Nemesio Garc&iacute;a Naranjo, el porfirista&quot; comienza caracterizando al personaje como un liberal conservador y diputado porfirista en 1910 y 1912, nacido en Lampazos, Nuevo Le&oacute;n. Fue participante en la fundaci&oacute;n del Ateneo de la Juventud y Ministro de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica y Bellas Artes en tiempos de Victoriano Huerta. Su vinculaci&oacute;n a Huerta y su fuerte adhesi&oacute;n al porfirismo le trajo expulsiones del pa&iacute;s en 1914 y 1926 y con ello un largo peregrinaje por Estados Unidos, Europa y Am&eacute;rica Latina, sitios desde los que no dej&oacute; de hacer la cr&iacute;tica a los gobiernos posrevolucionarios a partir de la grandeza del porfiriato, a trav&eacute;s de los distintos peri&oacute;dicos y revistas en los que colabor&oacute; y los muchos libros que escribi&oacute; a lo largo de la primera mitad del siglo XX.</p>      <p>A decir de la autora, Garc&iacute;a Naranjo en su quehacer intelectual se situ&oacute; entre el hispanoamericanismo y la historia patria. De esa manera, hizo la defensa del idioma espa&ntilde;ol como el lazo de uni&oacute;n entre todas las rep&uacute;blicas hispanoamericanas con Espa&ntilde;a, en oposici&oacute;n al panamericanismo que impulsaban los Estados Unidos. En ese sentido, en diversos discursos pronunciados en Espa&ntilde;a, Estados Unidos tuvo ocasi&oacute;n de mostrar el talante de su hispanoamericanismo, buscando reconocer por igual la grandeza de Espa&ntilde;a como del pasado ind&iacute;gena, exaltando a Cort&eacute;s y a Cuauht&eacute;moc por igual. Respecto a la historia patria, para Nemesio ocupaban un lugar especial Cuauht&eacute;moc, Vicente Guerrero, Hidalgo, Morelos, Zaragoza. Y conocida fue su admiraci&oacute;n por Sim&oacute;n Bol&iacute;var y Jos&eacute; Mart&iacute;.</p>      <p>&quot;Jes&uacute;s Guisa y Azevedo, el cruzado&quot; es el t&iacute;tulo del Cap&iacute;tulo III. En &eacute;l, se nos explica que Jes&uacute;s Guisa naci&oacute; en Salvatierra Guanajuato, que hizo estudios en el Seminario de Morelia y se doctor&oacute; en Filosof&iacute;a en la Universidad de Lova&iacute;na en B&eacute;lgica. Profesor de la UNAM, fundador y alma de la revista <I>Lectura</I> y la Editorial Polis, colaborador de los peri&oacute;dicos <I>Exc&eacute;lsior y Novedades</I> y autor de numerosos libros entre los que destacan aquellos dedicados a la doctrina pol&iacute;tica de la reacci&oacute;n, a la hispanidad y el germanismo, al partido del PAN, a Vasconcelos y el catolicismo. A trav&eacute;s de los distintos t&oacute;picos abordados por la revista <I>Lectura</I>, que tuvo una vigencia entre 1937 y 1973, la Dra. L&oacute;pez Portillo nos lleva a conocer la mentalidad de este tradicionalista y reaccionario que le imprimi&oacute; este sello a su publicaci&oacute;n, que se declaraba &quot;verdaderamente antirrevolucionaria (sic)&quot;<Sup><a name="nu4"></a><a href="#num4">4</a></Sup>. Tambi&eacute;n nos explica que la revista fue la expresi&oacute;n de un sector de la clase media ilustrada que estaba en oposici&oacute;n con los gobiernos posrevolucionarios, a los que se acusaba de ser los causantes de la p&eacute;rdida de los valores espirituales. Fue una revista basada tambi&eacute;n en el antiyanquismo y el anticomunismo, dedicada al rescate del pasado hisp&aacute;nico de M&eacute;xico y del &quot;sentido de comunidad cristiana que alguna vez se le imprimi&oacute; a su vida pol&iacute;tica&quot;<Sup><a name="nu5"></a><a href="#num5">5</a></Sup>.</p>      <p>Un cap&iacute;tulo importante en esta lucha fue en tiempos del gobierno de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, pues la revista <I>Lectura</I>, de la mano de su principal impulsor, entr&oacute; en pol&eacute;micas a prop&oacute;sito del indigenismo oficial, de la educaci&oacute;n socialista en 1935, el reforzamiento del ejido y la hegemon&iacute;a del Estado en la vida social y en la econom&iacute;a. Sus armas fueron el hispanismo y el anticomunismo, conceptualizando al indigenismo cardenista como herramienta yanqui para erradicar de M&eacute;xico a la civilizaci&oacute;n, que estaba constituida por la tradici&oacute;n espa&ntilde;ola y el catolicismo. Esta mirada de extrema derecha de Guisa y Azevedo encontr&oacute; que la Independencia y la Revoluci&oacute;n mexicana fueron verdaderas cat&aacute;strofes para el pa&iacute;s, debido a una poderosa conspiraci&oacute;n de jud&iacute;os, masones, marxistas, liberales y comunistas. Teniendo un importante lugar en esta teor&iacute;a, Estados Unidos como &quot;una potencia diab&oacute;lica&quot; empe&ntilde;ada en destruir el catolicismo.</p>      <p>En el ep&iacute;logo, como es menester, la profesora L&oacute;pez Portillo hace el recuento de los objetivos planteados y verifica su cumplimiento. Reflexiona tambi&eacute;n sobre la importancia cultural de los exponentes de la derecha mexicana estudiados a lo largo del texto y valora su actividad p&uacute;blica en tanto escritores, periodistas e impulsores de empresas editoriales, destacando la trascendencia de conocer sus planteamientos como una manera de completar el panorama del imaginario pol&iacute;tico e ideol&oacute;gico de la &eacute;poca en que vivieron. En este recuento nos recuerda sus batallas ret&oacute;ricas en defensa del pasado colonial, la importancia del catolicismo, su ardiente hispanoamericanismo y su desconfianza por la educaci&oacute;n p&uacute;blica, el agrarismo, el sindicalismo y el intervencionismo estatal. Una constataci&oacute;n que se hace en este apartado es el hecho de que los tres personajes con sus distintos bagajes acertaron en sus cr&iacute;ticas relativas a la corrupci&oacute;n y la impunidad imperante en el escenario pol&iacute;tico y econ&oacute;mico del pa&iacute;s. Esto da pie para que la autora dedique las &uacute;ltimas p&aacute;ginas del libro a trazar ese panorama de la segunda mitad del siglo XX mexicano de la &quot;monarqu&iacute;a sexenal&quot;, el peso de los mitos fundacionales, la creciente desigualdad social y la crisis econ&oacute;mica.</p>      <p>Este recorrido por las p&aacute;ginas del libro no ha tenido la intenci&oacute;n de ser exhaustivo, sino s&oacute;lo el objetivo de mostrar un panorama muy general de algunos de los temas presentes en cada uno de los personajes abordados por la Profesora Fel&iacute;citas. La obra en cuesti&oacute;n tiene en su haber evidentes aciertos. Comenzando con los personajes elegidos quienes reclaman m&aacute;s investigaciones. La prosa de la autora es respetuosa del lector, quien es llevado con acierto por el itinerario planteado, sin odios doctrinales, sin oscuridades conceptuales o llaneza parroquial. Asimismo, es evidente el enorme conocimiento y dominio del periodo de estudio, al igual que de las trayectorias y los alrededores de los sujetos hist&oacute;ricos estudiados.</p>      <p>&iquest;C&oacute;mo y de qu&eacute; manera el libro aporta a la historiograf&iacute;a de la derecha en M&eacute;xico? En primer lugar entrega una v&aacute;lida reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica de cada uno de los itinerarios intelectuales de los personajes, mostrando sus percepciones del M&eacute;xico que les toc&oacute; vivir y, c&oacute;mo desde el hispanismo, el catolicismo integrista y la a&ntilde;oranza del pasado porfirista se hizo la cr&iacute;tica del tiempo presente, entendido como creciente decadencia. Tambi&eacute;n se pueden percibir la ira y el pesar de estos hombres de la derecha -unos m&aacute;s, otro menos-, por los modos y las formas de los conductores del Estado, sobre todo por el intervencionismo estatal y el autoritarismo de los gobiernos revolucionarios. Lo mismo que la indignaci&oacute;n moral porque los valores revolucionarios, populares, seculares y socializantes estaban moldeando a la sociedad, degrad&aacute;ndola a su juicio.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Con el tratamiento de estos personajes en particular como objetos de estudio, rehuyendo los grandes temas como un todo, tales como el hispanismo, el integrismo cat&oacute;lico, la Iglesia, la cristiada, el asociacionismo cat&oacute;lico laico o clandestino y conspirativo, el sinarquismo o el panismo, la profesora Fel&iacute;citas consigue mostrarnos a los hombres, sus ideas y sus pulsiones m&aacute;s b&aacute;sicas. &Eacute;sta, sin duda, es una forma v&aacute;lida de comprobar la conocida hip&oacute;tesis de que la derecha -en M&eacute;xico y en el orbe occidental-, siempre ha intentado oponerse o &quot;encauzar&quot; los cambios sociopol&iacute;ticos.</p>      <p>Cabe se&ntilde;alar que la mentalidad de estos personajes, Carre&ntilde;o y Guisa, con todo y sus obsesiones y demonios, est&aacute; dominada por un rechazo por el presente que los coloca de espaldas a su tiempo, aunque lo conozcan de sobra, porque fueron defensores del orden, la jerarqu&iacute;a, la tradici&oacute;n, la propiedad privada y la religi&oacute;n cat&oacute;lica que ve&iacute;an menguar por obra de las ideolog&iacute;as. Esta actitud los vuelve sin duda reaccionarios, ya que no aceptan el cambio o las transformaciones en marcha, incluso aunque ellas se hayan vuelto ya instituciones normativas de la sociedad. Pero, no se percibe en ellos, una vocaci&oacute;n por la violencia como v&iacute;a para romper con el sistema pol&iacute;tico vigente y con el nuevo <I>statu quo</I> y recuperar as&iacute; esa edad dorada perdida.</p>      <p>Garc&iacute;a Naranjo en cambio, supo transigir con su tiempo y acept&oacute; el cambio gracias a ese liberalismo que norm&oacute; su pensamiento y, a su alejamiento de esa vertiente del catolicismo como principio y fin de la vida p&uacute;blica, sin distingos de la esfera de lo privado, que ve&iacute;a la impiedad y la anarqu&iacute;a por doquier. Cierto es que tampoco se vincul&oacute; al hispanismo trasnochado como Guisa y Carre&ntilde;o, ese que como anteojeras imped&iacute;a reconocer la realidad en su totalidad. Y es que Nemesio pudo hacer el tr&aacute;nsito a la cultura pol&iacute;tica moderna del siglo XX gracias a su talante liberal, que lo situ&oacute; cerca de la democracia como norma, pese a la mezquindad y el dogma doctrinal de la familia revolucionaria. Pero tambi&eacute;n fue un conservador porque vivi&oacute; en la nostalgia del pasado porfirista, pese a que aceptaba la nueva realidad. Aunque deploraba la mediocridad de los tiempos posrevolucionarios y sus hacedores, frente a la &quot;grandiosidad&quot; de la era porfiriana, basada en la paz, el orden y el progreso<Sup><a name="nu6"></a><a href="#num6">6</a></Sup>.</p>      <p>Tampoco quiso la restauraci&oacute;n del antiguo r&eacute;gimen idealizado. La discursiva de Nemesio Garc&iacute;a Naranjo era una querella entre la civilizaci&oacute;n representada por el Porfiriato y la &quot;barbarie&quot; tra&iacute;da por los ciclos revolucionarios. Pero tampoco se puede decir que &eacute;l era un anti moderno como muchas expresiones que en los siglos XIX y XX combatieron la modernidad pol&iacute;tica y los cambios sociales. El suyo no era un alegato contra la modernidad y lo que por s&iacute; misma implicaba. Y tampoco es que debatiera desde la tradici&oacute;n como s&iacute; hicieron otros contra la modernidad, a partir de las concepciones del catolicismo. Garc&iacute;a Naranjo impugnaba, sencillamente, que el cambio radical sustitu&iacute;a el orden por la anarqu&iacute;a. Es decir, &eacute;l juzgaba desde la modernidad liberal el cambio tra&iacute;do por la Revoluci&oacute;n<Sup><a name="nu7"></a><a href="#num7">7</a></Sup>.</p> </p>      <p>Se echa de menos en la obra de la Dra. Fel&iacute;citas, sin embargo, una necesaria justificaci&oacute;n historiogr&aacute;fica de cada uno de los personajes, para dar cuenta justamente del estado de conocimiento de la vida, obra y pensamiento de Garc&iacute;a Naranjo, Guisa Azevedo y Carre&ntilde;o (ya fuese escaso o abundante). El c&oacute;mo, cu&aacute;ndo, qui&eacute;nes y de qu&eacute; manera los estudiosos se han acercado a estos representantes de la derecha mexicana y cu&aacute;les son sus recurrencias: el estilo biogr&aacute;fico basado en la vida p&uacute;blica y el retrato &iacute;ntimo; la reconstrucci&oacute;n de los itinerarios intelectuales a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de la obra escrita; la historia pasada por el tamiz del odio ideol&oacute;gico o el fervor del ac&oacute;lito. Todo ello habr&iacute;a dado mayor fortaleza a la obra. Igualmente habr&iacute;a sido enriquecedor recurrir a las nociones del m&eacute;todo comparativo, pues ellas arrojar&iacute;an mayores luces sobre la mentalidad de estos intelectuales, mostrando la confluencia o no de sus estrategias discursivas, de los demonios que combat&iacute;an y las bondades del mundo que defend&iacute;an. Estableciendo cu&aacute;nto de antiliberales, antiindividulistas, antimodernos, anticomunistas, antiyanquis, antifascistas eran, cu&aacute;nto de franquistas, tradicionalistas, organicistas, elitistas, jerarquizantes y cat&oacute;licos eran y en qu&eacute; grado. Cu&aacute;les eran las confluencias y cu&aacute;les eran las diferencias del mundo que quer&iacute;an recuperar, ese que a sus ojos la vor&aacute;gine revolucionaria hab&iacute;a condenado a desaparecer, a trav&eacute;s de lo que llamaban el deterioro moral de la sociedad mexicana. Pero no se malentienda. Muchas de estas percepciones aparecen a lo largo del libro, sugeridas como contrapunto entre los personajes. Est&aacute;n presentes los contornos de su hispanismo y su cr&iacute;tica al indigenismo oficial de la &eacute;poca, lo mismo que sus ataques al poder estatal en constante crecimiento &quot;invadiendo&quot; esferas de la vida p&uacute;blica y el dedo acusador por la erosi&oacute;n moral que la Revoluci&oacute;n y los gobiernos de la Revoluci&oacute;n hab&iacute;an tra&iacute;do. Es solo que quiz&aacute; reunidas y desarrolladas en Francisco Garc&iacute;a Naranjo, &quot;Derechas y discurso antirrevolucionario&hellip; un apartado espec&iacute;fico de la obra habr&iacute;a sido posible mirar a los personajes bajo una luz m&aacute;s potente o una lente m&aacute;s precisa.</p>       <p>Por &uacute;ltimo, es necesario se&ntilde;alar que en algunos momentos de la obra no se distingue con facilidad el discurso de los personajes del discurso de la autora, quedando un tanto perplejo el lector en esas pocas ocasiones que ocurr&iacute;a. Esto, con seguridad, puede ser atribuible al profundo conocimiento que la autora exhibe en su libro sobre sus personajes y el tiempo que habitaron. Quiz&aacute; tambi&eacute;n a una identificaci&oacute;n con los personajes y su tiempo. Una vez dicho todo esto, no resta sino felicitar nuevamente a la Dra. Fel&iacute;citas L&oacute;pez Portillo Tostado por esta nueva apuesta historiogr&aacute;fica, siendo su obra novedosa, propositiva y veros&iacute;mil.</p>  <hr>     <p><b>Pie de p&aacute;gina</b></p>      <p><Sup><a name="num1"></a><a href="#nu1">1</a></Sup> V&eacute;ase: Soledad Loaeza, <I>Acci&oacute;n Nacional. El apetito y las responsabilidades del triunfo</I> (M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico, 2010).</p>      <p><Sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></Sup> Fel&iacute;citas L&oacute;pez Portillo Tostado, <I>Tres intelectuales de la derecha hispanoamericana: Alberto Mar&iacute;a Carre&ntilde;o, Nemesio Garc&iacute;a Naranjo, Jes&uacute;s Guisa y Azevedo</I>. (M&eacute;xico: UMSNH/UNAM, 2012), 13.</p>      <p><Sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></Sup> Fel&iacute;citas L&oacute;pez Portillo Tostado, <I>Tres intelectuales de la derecha hispanoamericana</I>... 49.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><Sup><a name="num4"></a><a href="#nu4">4</a></Sup> Fel&iacute;citas L&oacute;pez Portillo Tostado, <I>Tres intelectuales de la derecha hispanoamericana</I>.. 100.</p>      <p><Sup><a name="num5"></a><a href="#nu5">5</a></Sup> Fel&iacute;citas L&oacute;pez Portillo Tostado, <I>Tres intelectuales de la derecha hispanoamericana</I>.. 111.</p>      <p><Sup><a name="num6"></a><a href="#nu6">6</a></Sup> V&eacute;ase: Francisco Garc&iacute;a Naranjo, &quot;Derechas y discurso antirrevolucionario en M&eacute;xico. El caso de Nemesio Garc&iacute;a Naranjo&quot;, en: Garc&iacute;a &Aacute;vila, Sergio, Francisco A. Garc&iacute;a Naranjo, Eduardo Miranda Arrieta (coordinadores), <I>Discurso y poder en la historia de M&eacute;xico, siglos XVIII-XX </I>(Morelia, Universidad Michoacana, 2013) en prensa.</p>  </font>      ]]></body>
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