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<journal-title><![CDATA[HiSTOReLo. Revista de Historia Regional y Local]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Orden público y seguridad: la protección privada de los ciudadanos en el Estado Soberano de Bolívar, 1857-1886]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de Cartagena de Indias Facultad de Ciencias Humanas ]]></institution>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Estado Soberano de Bolívar]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     <P align="right"><b>INVESTIGACI&Oacute;N</b> </P>      <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4">Orden p&uacute;blico y seguridad:   la protecci&oacute;n privada de los ciudadanos   en el Estado Soberano de Bol&iacute;var, 1857-1886</font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Roicer Alberto Fl&oacute;rez Bol&iacute;var*</b></p>     <p>* Magister en Historia de la Universidad Pedagogica y   Tecnol&oacute;gica de Tunja, profesor de tiempo completo adscrito al programa de historia de la   Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad de Cartagena de Indias (Colombia) y miembro   del Grupo de Investigaci&oacute;n Frontera, Sociedad y Cultura &#8211;Categor&iacute;a B en Colciencias&#8211;. Ha   publicado ensayos en calidad de co-autor en las revistas <i>Historia Cr&iacute;tica</i>, 34 (Bogot&aacute;:   Universidad de los Andes, 2007); <i>Justicia</i>, 12 (Barranquilla: Universidad Sim&oacute;n Bol&iacute;var, 2007);   <i>Historia Caribe</i>, 13 (Barranquilla: Universidad del Atl&aacute;ntico, 2008); <i>Cuadernos de Literatura   del Caribe e Hispanoam&eacute;rica</i>, 7 (Barranquilla: Universidad del Atl&aacute;ntico-Universidad de   Cartagena, 2008); <i>Historia y Sociedad</i> 16 (Medell&iacute;n: Universidad Nacional de Medell&iacute;n, 2009);   <i>El Taller de la Historia</i> 1 (Cartagena: Universidad de Cartagena, 2009); <i>Amauta</i> 13   (Barranquilla: Universidad del Atl&aacute;ntico, 2009). E-mail: <a href="mailto:rflorezb@unicartagena.edu.co">rflorezb@unicartagena.edu.co</a>.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Art&iacute;culo recibido 25 de enero de 2010, aceptado el 14 de febrero de 2010 y publicado electr&oacute;nicamente el 20 de diciembre de 2010.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1" />     <p><b>Resumen</b></p>     <p>   El autor ofrece su comprensi&oacute;n sobre c&oacute;mo la falta de recursos econ&oacute;micos y   las disputas entre liberales radicales y conservadores crearon un clima de   inestabilidad pol&iacute;tica en la que participaron las &eacute;lites locales del Estado   Soberano de Bol&iacute;var entre 1857-1886. Esta situaci&oacute;n conduce a que la   seguridad de los ciudadanos muchas veces no recayera sobre el Estado sino en   personas o familias de gamonales y caciques con cuya autoridad se asum&iacute;a   funciones de Estado en zonas donde &eacute;ste hac&iacute;a poca o ninguna presencia. El   autor, a partir de fuentes period&iacute;sticas y documentos oficiales, relata hechos y   situaciones que referencian el inestable clima gubernamental y pol&iacute;tico, el cual   conlleva a la aprobaci&oacute;n de un proyecto sobre polic&iacute;a general y la conformaci&oacute;n   de cuerpos de alguaciles serenos con la participaci&oacute;n de habitantes, empleados   p&uacute;blicos y comerciantes de las localidades. El libre comercio de armas   establecido desde 1863 contribuy&oacute; a que las &eacute;lites locales participaran de modo   activo en su comercializaci&oacute;n y ofrecimiento en &eacute;pocas de levantamientos   armados a favor o en contra del Estado hasta 1886.</p>     <p>   <b>Palabras clave:</b> Estado Soberano de Bol&iacute;var, orden p&uacute;blico, seguridad,   ciudadanos, protecci&oacute;n privada, gamonales</p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">Introducci&oacute;n</font></b></p>     <p>   La historiograf&iacute;a colombiana sobre los Estados Soberanos se concentra en los   casos de Antioquia, Cauca, Cundinamarca, Santander entre otros, y desarrolla   enfoques b&aacute;sicamente desde dos variables: la educaci&oacute;n y las elecciones.<a name="b1"></a><sup><a href="#1">1</a></sup> En lo   referente a los Estados de Bol&iacute;var y Magdalena, las investigaciones son escasas   y no se han alejado de las tem&aacute;ticas anteriormente referenciadas. Jorge Conde,   Lu&iacute;s Alarc&oacute;n, Adriana Santos y Alberto Wong Hiu se destacan por sus   investigaciones sobre la problem&aacute;tica en cuesti&oacute;n.<a name="b2"></a><sup><a href="#2">2</a></sup> Los tres primeros escriben   sobre el proceso educativo en el Estado Soberano del Magdalena entre 1857 y   1886 y en las particularidades que permiten conocer c&oacute;mo se desarroll&oacute; el   proyecto educativo radical en la zona. Para de este modo abordar la   confrontaci&oacute;n resultante de la imposici&oacute;n de una cultura moderna y de un   sistema educativo que pretend&iacute;a difundirla y legitimarla en una sociedad que   gener&oacute; resistencia o termin&oacute; por reelabor&aacute;ndolo. Para el caso del Estado   Soberano de Bol&iacute;var, la ausencia de estudios es mucho m&aacute;s evidente. Es poco lo   que se conoce sobre este periodo de la historia colombiana y para esta parte del   Caribe colombiano. Solamente Alberto Wong Hiu public&oacute; un art&iacute;culo corto   referente a las finanzas p&uacute;blicas del Estado. El elemento central de sus   reflexiones es la descripci&oacute;n de su econom&iacute;a: principales productos de   exportaci&oacute;n, rentas estatales, los mecanismos de recaudaci&oacute;n, etc.</p>     <p>Algunas razones explican el escaso inter&eacute;s de la historiograf&iacute;a regional   caribe&ntilde;a sobre el Estado Soberano de Bol&iacute;var. La primera obedece a que el   Siglo XIX pr&aacute;cticamente no existe en la historiograf&iacute;a local y regional sobre   Cartagena, consecuencia de que el per&iacute;odo republicano fue adverso para el   desarrollo material de la ciudad, perdiendo todas las prerrogativas portuarias y   comerciales que hab&iacute;an estimulado su desarrollo durante el per&iacute;odo colonial. El   resultado es que los temas abordados por los historiadores cartageneros est&aacute;n   relacionados con el periodo colonial, periodo de grandeza para la ciudad, y la   Independencia, en la que Cartagena jug&oacute; un papel fundamental. Sin desconocer   la existencia de trabajos sobre la vida y obra de Rafael N&uacute;&ntilde;ez, que exaltan una   personalidad que despierta el orgullo cartagenero y que son un recurso de la   memoria colectiva y la identidad local, como lo indica Solano de las Aguas (1997, 120-140).</p>     <p>La historiograf&iacute;a regional es muy proclive a la centralidad espacial y   pol&iacute;tica de sus discursos, que hace de los epicentros urbanos el centro de   gravedad de sus cavilaciones. El concentrar sus esfuerzos investigativos, en   espacios locales como Barranquilla y Cartagena, lleva a que la historiograf&iacute;a   regional, -al igual que los discursos patrios que confundieron los sucesos   independentistas de Bogot&aacute; como la historia del resto del pa&iacute;s-, suplante la(s)   historia(s) de la regi&oacute;n con la de sus principales centros urbanos. Se trata de una   reproducci&oacute;n a escala del centralismo historiogr&aacute;fico que hace pasar la historia   de sus ciudades portuarias como las historias del resto de la regi&oacute;n. En parte, se   debe a que esta &uacute;ltima es una construcci&oacute;n hist&oacute;rica en la que los centros   econ&oacute;micos y de poder m&aacute;s importantes ocupan un lugar central en la   integraci&oacute;n del espacio y de las formas de vida, como bien lo anot&oacute; en alguna ocasi&oacute;n Fernand Braudel (1985, 53) a prop&oacute;sito de las ''econom&iacute;as mundo''.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los interrogantes en la historiograf&iacute;a caribe&ntilde;a colombiana sobre uno de   los periodos centrales de la historia pol&iacute;tica del pa&iacute;s durante el siglo XIX son   muchos. Situaci&oacute;n relevante para el caso del Estado Soberano de Bol&iacute;var, el   cual no cuenta con estudios sistem&aacute;ticos que rindan cuenta de su historia   regional. Lo que inspira a preguntarse: &iquest;Cu&aacute;les eran las rentas estatales y   distritales? &iquest;C&oacute;mo operaban el partido liberal y conservador? &iquest;Cu&aacute;l fue el papel   que jug&oacute; la Iglesia? &iquest;Qu&eacute; grupos sociales controlaban el poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico?, &iquest;C&oacute;mo se controlaba el orden p&uacute;blico?</p>     <p>Teniendo en cuenta lo anterior, este art&iacute;culo analiza de qu&eacute; forma se   manten&iacute;a el orden y la seguridad en el Estado Soberano de Bol&iacute;var. La hip&oacute;tesis   es que la falta de recursos econ&oacute;micos padecida por el Estado determin&oacute; que la   seguridad de los ciudadanos muchas veces no fuera ejercida por las autoridades   estatales sino por <i>agentes privados</i>. Lo que permite se&ntilde;alar que la autoridad se   ejerc&iacute;a con personas o familias que representaban al Estado en zonas donde &eacute;ste   hac&iacute;a poca o ninguna presencia. Para la mayor&iacute;a de habitantes, la autoridad   estatal no se presentaba por medio de instituciones con la que mantuvieran una   relaci&oacute;n impersonal; todo lo contrario, ella estaba mediatizada por una serie de relaciones afectivas (de empat&iacute;as o antipat&iacute;as) o de coacci&oacute;n.</p>     <p>Es la justificaci&oacute;n con la cual el presente art&iacute;culo plantea el problema   del orden p&uacute;blico, las causas que lo alteraban y la falta de seguridad de los   ciudadanos. Adem&aacute;s de las estrategias implementadas por las autoridades   estatales para mantener el orden y la seguridad en el territorio entre 1857 y 1886.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">La falta de recursos econ&oacute;micos:   un problema para el orden y la seguridad en el Estado</font></b></p>     <p>   El 15 de junio de 1857, el Congreso de la Rep&uacute;blica aprob&oacute; una ley que le dio   vida pol&iacute;tico-administrativa al Estado Soberano de Bol&iacute;var sobre una   jurisdicci&oacute;n territorial integrada por la provincia de Cartagena, escala de origen   colonial. Con la aprobaci&oacute;n de su cuarta constituci&oacute;n pol&iacute;tica en 1865 el   territorio fue dividido en diez provincias: Barranquilla, Carmen, Cartagena,   Corozal, Chin&uacute;, Lorica, Magangu&eacute;, Mompox, Sabanalarga y Sincelejo. A su   vez, &eacute;stas fueron divididas en distritos (Solano, Sergio; Fl&oacute;rez, Roicer; y   Malk&uacute;n, William 2008).</p>     <p>Institucionalizar el nuevo Estado no fue tarea f&aacute;cil, pues su presencia a   lo largo del territorio era demasiado precaria. Factores como la escasez y la   dispersi&oacute;n poblacional, la pobreza y la abrumadora presencia de personas   iletradas, eran algunas de las caracter&iacute;sticas de la sociedad que contribuyeron al   entorpecimiento de la administraci&oacute;n p&uacute;blica. Por ejemplo, exist&iacute;an distritos en   los que sab&iacute;an leer y escribir una o dos personas, o algunos en los que nadie   sab&iacute;a. Esta situaci&oacute;n permiti&oacute; a los letrados la concentraci&oacute;n del poder pol&iacute;tico   y el abuso del mismo, al ser los encargados de los puestos p&uacute;blicos, de las   elecciones y del reparto de los impuestos como sucedi&oacute; en la provincia de   Magangu&eacute; en 1878. A&ntilde;o en que los magistrados del tribunal superior de justicia   del Estado declararon inconstitucional el presupuesto de rentas y gastos del   distrito de Retiro, porque el pago de los impuestos reca&iacute;a mayoritariamente sobre los sectores m&aacute;s pobres de la localidad: los agricultores y carpinteros.</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/histo/v2n4/v2n4a03f1.jpg"></p>     <p>Para los magistrados la raz&oacute;n de que esto sucediera se deb&iacute;a a que:</p>     <p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>[...] en los distritos que no son cabeceras de provincias, las personas ricas, que son las     que pudieran y debieran pagar los impuestos, son muy pocas y debido a esas riquezas     que recibieron de sus padres, los m&aacute;s, pudieron tambi&eacute;n hacerse a mayores     conocimientos que esos desgraciados, que jam&aacute;s han podido separarse del trabajo, sin     riesgo de exponer a mayores escaseces a sus familias, por consiguiente, son los opulentos de los pueblos, los mismos que desempe&ntilde;an los empleos onerosos     permanentes (como es el destino de concejal) o los que tienen una asignaci&oacute;n anual de     $200, porque es rar&iacute;simo el distrito que no sea Capital, cuyos distritos tengan mayor     asignaci&oacute;n. Esto hace que la contribuci&oacute;n no sea general, ni menos equitativa, porque     concede privilegios y distinciones que favorecen &uacute;nicamente a los ricos del distrito del     Retiro.<a name="b3"></a><sup><a href="#3">3</a></sup></blockquote> </p>     <p>El problema m&aacute;s grave era que el Estado padec&iacute;a una constante inestabilidad   econ&oacute;mica debido a que no produc&iacute;a los recursos necesarios para cubrir los   gastos que demandaba su administraci&oacute;n. Desde su creaci&oacute;n la escasez de   rentas fue predominante. Mientras el gasto p&uacute;blico aumentaba, los ingresos no   lo hac&iacute;an de la misma forma. Estudiando los presupuestos de rentas y gastos del   Estado se evidencia lo se&ntilde;alado, pues en la secci&oacute;n de gastos sobresale el t&iacute;tulo   de deuda estatal y en los a&ntilde;os transcurridos entre 1858 y 1879, su resultado fue el siguiente:</p>     <p>La inestabilidad era consecuencia de m&uacute;ltiples factores entre los que   sobresal&iacute;an la pobreza de sus habitantes; las guerras y los levantamientos   armados; el fuerte contrabando de carne, harina, tabaco, caf&eacute;, az&uacute;car; la   fabricaci&oacute;n clandestina de aguardientes y los fraudes cometidos al impuesto   sobre la renta (Fl&oacute;rez Bol&iacute;var 2009, 13-42). Verbigracia, en octubre de 1873, el   Presidente de la Asamblea Legislativa le recordaba al mandatario electo la situaci&oacute;n nada agradable de la econom&iacute;a estatal:</p>     <p>     <blockquote>Vosotros comprender&eacute;is que con los recursos ordinarios del tesoro no puede hacerse     frente a las erogaciones que exige una situaci&oacute;n extraordinaria, sin relegar a un completo     abandono los ramos de la administraci&oacute;n, distintos de la conservaci&oacute;n o el restablecimiento del orden. Y esto es lo que ha sucedido: hace seis meses que no se paga     a los empleados; las pocas escuelas que funcionan es por virtud del aquilatado     patriotismo de sus directores; la casa de prisi&oacute;n y reclusi&oacute;n que se encuentra     amenazando ruina, no ha podido ser reformada; muchas provincias carecen de c&aacute;rcel, las     v&iacute;as de comunicaci&oacute;n no reciben la m&aacute;s simple mejora, el Colegio del Estado languidece     y los hospitales no merecen tal nombre.</blockquote> </p>     <p>     <blockquote>[...] al fin del presente a&ntilde;o habr&aacute; sobre el tesoro una suma enorme de cr&eacute;ditos pasivos     que no podr&aacute;n ser satisfechos y en el curso del a&ntilde;o pr&oacute;ximo, sino se adoptan medidas     que salven al Estado, continuar&aacute; el d&eacute;ficit y por consiguiente la mala administraci&oacute;n.<a name="b4"></a><sup><a href="#4">4</a></sup></blockquote> </p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/histo/v2n4/v2n4a03t1.jpg"></p>     <p>Aunque los pocos recursos afectaban la administraci&oacute;n, la escasez de hombres   con que contaba el ej&eacute;rcito y la ausencia de c&aacute;rceles tambi&eacute;n afectaba el orden   p&uacute;blico. Por ejemplo, en 1870 el pie de fuerza p&uacute;blica del Estado era de 120   hombres, divididos en las 10 provincias de la siguiente forma: Barranquilla 11   hombres; Carmen: 9; Cartagena: 20; Corozal: 8: Chin&uacute;: 9; Lorica: 18;   Magangu&eacute;: 7; Mompox: 10; Sabanalarga: 13; Sincelejo: 15. Sobre ellos reca&iacute;a   el deber de mantener la seguridad de los 241.704 ciudadanos y el orden en los   65.303 kil&oacute;metros cuadrados con los que contaba el Estado.<a name="b5"></a><sup><a href="#5">5</a></sup> Territorio de   vastas proporciones que solo alcanzamos a imaginar si observamos que era m&aacute;s   grande que muchos de los actuales pa&iacute;ses europeos,<a name="b6"></a><sup><a href="#6">6</a></sup> y en Am&eacute;rica mayor que Costa Rica y casi del tama&ntilde;o de Panam&aacute;.</p>     <p>Por su parte, aunque cada distrito deb&iacute;a construir su centro de reclusi&oacute;n,   esta Ley, como muchas otras, qued&oacute; en el papel. La falta de recursos   econ&oacute;micos imped&iacute;a cumplir con la exigencia. ''Asco y m&aacute;s asco, nauseas   produce estas zah&uacute;rdas impropiamente denominadas c&aacute;rceles'' fueron las   palabras utilizadas en 1870 por el gobernador de Magangu&eacute;, Clemente Mar&iacute;a   Canabal, para referirse al local de la c&aacute;rcel provincial. Seg&uacute;n Canabal la ruina   amenazaba la que serv&iacute;a imperfectamente de casa de castigo, sin que esa   gobernaci&oacute;n hubiese podido conseguir, en arrendamiento, un local que prestara   la garant&iacute;a apetecible, no solo para el reo, sino para respetar la autoridad y sus   mandatos. De igual forma, dos a&ntilde;os antes el gobernador de Barranquilla   manifestaba que: ''ni la provincia, ni distrito alguno en ella, tiene edificio que pueda llevar el nombre de c&aacute;rcel. En algunos de ellos, el tal edificio es un &aacute;rbol de mam&oacute;n [...]'' y, en 1876, el gobernador de la provincia de El Carmen manifestaba que ''no hay c&aacute;rcel provincial. El motivo es muy sencillo: se ha podido pensar en todo; menos en construirla [...] en los dem&aacute;s distritos de la provincia con excepci&oacute;n de San Juan, Guamo y Tet&oacute;n, se llama c&aacute;rcel al local donde est&aacute; colocado el cepo o el jobo, local cuyas paredes formas la atm&oacute;sfera y cuyo techo transparente la b&oacute;veda del firmamento''. <a name="b7"></a><sup><a href="#7">7</a></sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las falencias que presentaban las c&aacute;rceles ocasionaban o que los presos   se fugaran, lo que era la norma, o que los jueces, conociendo la forma en que   funcionaban aquellas y por temor a retaliaciones sobre ellos o sus familias,   optaran por absolverlos a sabiendas que eran culpables. Como corolario, en las   zonas rurales uno de los empleos que m&aacute;s temor produc&iacute;a y que se negaban a   ejercer los habitantes era el de Jurado. El general Joaqu&iacute;n Posada Guti&eacute;rrez   (1929), haciendo referencia al juicio por jurado, dej&oacute; en sus memorias la siguiente an&eacute;cdota:</p>     <p>     <blockquote>Juzg&aacute;base en una ciudad peque&ntilde;a a un hombre de aspecto amenazante, que hab&iacute;a muerto     a otro a palos. Me horroric&eacute; al o&iacute;r la acusaci&oacute;n del fiscal y a pesar de todo el asesino fue     absuelto. Al salir los jurados, me acerqu&eacute; a un amigo, sujeto razonable e independiente,     y le pregunt&eacute; &iquest;C&oacute;mo han absuelto ustedes a ese hombre?- pero si es un bandido,     contest&oacute;- pues por lo mismo debieron ustedes condenarlo- &iexcl;como se conoce que vive     usted en Bogot&aacute;! Me replic&oacute; a su turno. Si usted viviera en el campo, por ac&aacute;, sabr&iacute;a     usted lo que es ver uno su casa ardiendo el d&iacute;a menos pensado, o que le salgan al paso en     un camino, garrote en mano y pu&ntilde;al al cinto; o llegar a su casa y encontrarse que han     estropeado, cuando menos, a la mujer o a los hijos. Ese hombre tiene hermanos y     parientes que se le parecen; adem&aacute;s, un d&iacute;a u otro hay una revoluci&oacute;n, y se presentar&aacute;     por aqu&iacute; con soldados y entonces &iexcl;pobres de los jurados que votaron contra &eacute;l!</blockquote> </p>     <p>La inseguridad y el miedo que padec&iacute;an los ciudadanos provocaron que la   violencia pasara del plano f&iacute;sico al simb&oacute;lico. Los muertos y los secuestrados,   pero tambi&eacute;n los juegos de palabras, s&iacute;mbolos y met&aacute;foras reflejan la situaci&oacute;n.   El informe rendido por el gobernador de la provincia Barranquilla en 1868   se&ntilde;ala que la capital provincial sufr&iacute;a dos males cr&oacute;nicos que la aflig&iacute;an. El   primero era la chismograf&iacute;a, porque como todos los pueblos o poblaciones de   campesinos acostumbrados a llevar una vida tranquila, el menor incidente era   una gran novedad y la credulidad p&uacute;blica llegaba hasta el extremo de creer en   brujas y duendes. La ciudad ante la noticia m&aacute;s absurda entraba en alarma, tal y como lo afirma la siguiente nota en la <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>:</p>     <p>     <blockquote>De esto resulta que en esta Ciudad no hay sosiego p&uacute;blico y que la autoridad que no se     familiariza pronto con este modo de ser o no tiene juicio para libertarse de sus     influencias o es una autoridad perdida. Yo he tenido la fortuna de familiarizarme pronto     con este modo de vivir y con solo no hacer caso he salvado al Estado m&aacute;s de diez veces,     he desbaratado cien revoluciones, he destruido mil salteadores de caminos y hasta lo que     es m&aacute;s, he puesto fin a la idea de quemar casas con mechas azufradas.<a name="b8"></a><sup><a href="#8">8</a></sup></blockquote> </p>     <p>Adem&aacute;s de la inseguridad reinante, la falta de orden p&uacute;blico tambi&eacute;n se   reflejaba en levantamientos y revueltas armadas propiciadas por los partidos,   Liberal o Conservador, o por las facciones en que se que se encontraba dividido   el Liberal. Por ejemplo, de 1864 hasta 1875, los generales Antonio Gonz&aacute;lez   Carazo y Ram&oacute;n Santodomingo Vila se repartieron el poder alternadamente o   por medio de personas interpuestas (Lemaitre 1983, 22). Ambos fueron presidentes. El primero entre 1865 y 1867 y el segundo entre 1870 y 1873. Sin embargo, en el transcurso de esos a&ntilde;os fueron muchos los intentos de otras facciones por acceder al poder a trav&eacute;s de la v&iacute;a electoral o por medio de las armas. Para Gonz&aacute;lez Carazo, el a&ntilde;o m&aacute;s dif&iacute;cil de su presidencia fue 1867. De hecho, el 1 de agosto se firm&oacute; un convenio en Cartagena entre Manuel Z. de la Espriella, en representaci&oacute;n de una Junta Patri&oacute;tica, y Jos&eacute; Leonardo Calancha, sobre auxilios para llevar a cabo una rebeli&oacute;n tanto en Bol&iacute;var como en Panam&aacute;. En ese convenio se comprometi&oacute; Calancha a proporcionar 500 fusiles y 50.000 tiros a la llamada Junta Patri&oacute;tica de Cartagena y &eacute;sta a proporcionar doscientos o trescientos hombres despu&eacute;s que se hubiese verificado la rebeli&oacute;n en Bol&iacute;var. La sorpresa del presidente fue que la mitad de los miembros de la llamada Junta Patri&oacute;tica hab&iacute;an sido empleados p&uacute;blicos durante su gobierno.<a name="b9"></a><sup><a href="#9">9</a></sup> Aunque el plan fue frustrado en Panam&aacute;, no diezmaron las intenciones de derrocar a la facci&oacute;n de los carazistas, pues un nuevo intento se presentar&iacute;a durante la presidencia de Ram&oacute;n Santodomingo Vila.</p>     <p>Entre 1870 a 1873, a&ntilde;os de la presidencia de Santodomingo, el Estado   padeci&oacute; la m&aacute;s grande inestabilidad pol&iacute;tica. Desde el primer d&iacute;a de su   presidencia comenzaron los problemas en la administraci&oacute;n ya que se hab&iacute;a   preparado iniciar una revoluci&oacute;n en el Estado con el fin de evitar su posesi&oacute;n.   Sin embargo, los planes se develaron porque la noche anterior fueron   aprehendidos ocho bultos que conten&iacute;an fusiles, propiedad del general Manuel   Mart&iacute;nez que los hab&iacute;a comprado en la &uacute;ltima feria de Magangu&eacute;.<a name="b10"></a><sup><a href="#10">10</a></sup> Pero las   cosas no terminaron all&iacute;. Durante estos tres a&ntilde;os, las provincias de Lorica y   Chin&uacute; se convirtieron en escenario de motines y levantamientos armados en contra del gobierno. Era tan fuerte la oposici&oacute;n a Santodomingo Vila, que en dos ocasiones solicit&oacute; a la Asamblea Legislativa una licencia por varios meses para calmar la situaci&oacute;n de agitaci&oacute;n que viv&iacute;a el Estado.<a name="b11"></a><sup><a href="#11">11</a></sup></p>     <p>La divisi&oacute;n del partido liberal no s&oacute;lo enfrent&oacute; a las &eacute;lites a nivel estatal,   sino tambi&eacute;n a nivel provincial. El caso m&aacute;s evidente de esta situaci&oacute;n se   present&oacute; en la provincia de El Carmen, la que a partir de 1878 entr&oacute; en una   profunda inestabilidad motivada por la ruptura que se present&oacute; entre los   miembros de su &eacute;lite pol&iacute;tica y el distanciamiento entre los dos hombres m&aacute;s   importantes del liberalismo de la provincia: el General Manuel Cabeza y   Valent&iacute;n Pareja. La raz&oacute;n del distanciamiento se debi&oacute; a que mientras Cabeza   en una primera instancia apoy&oacute; el proyecto pol&iacute;tico de Rafael N&uacute;&ntilde;ez, de hecho   fue nombrado por &eacute;ste gobernador de la provincia en 1876, se alej&oacute; de &eacute;l y   sigui&oacute; afiliado al radicalismo liberal (Revollo, 1998). Caso contrario ocurri&oacute;   con Pareja, quien se convertir&iacute;a, junto con Daniel Jos&eacute; Reyes y Pablo J.   Bustillo, en uno de los m&aacute;s fervientes defensores del proyecto pol&iacute;tico de N&uacute;&ntilde;ez en la provincia El Carmen.</p>     <p>Los s&iacute;ntomas del enfrentamiento son palpables a finales de 1877. En   noviembre, Manuel Cabeza, aprovechando una representaci&oacute;n enviada por los   concejales Manuel Mart&iacute;nez Bravo y Nicomedes del Valle, exigiendo que   Manuel R. Pareja fuera destituido de su condici&oacute;n de concejal por haber   ejercido la gobernaci&oacute;n de Mompox, aprob&oacute; la resoluci&oacute;n de los peticionarios.   Sin embargo, el presidente del Estado le escribi&oacute; al gobernador que no   encontraba que ''los se&ntilde;ores gobernadores de las provincias se les haya   conferido facultad por ley alguna para decretar las vacantes de los concejos municipales en los casos en que estos hayan perdido las condiciones que se requieren para el desempe&ntilde;o de tales destinos'',<a name="b12"></a><sup><a href="#12">12</a></sup> por lo que Pareja continu&oacute; como concejal de ese distrito. La situaci&oacute;n empeor&oacute; en los meses siguientes. De las palabras se pas&oacute; a los hechos. En mayo de 1878, Manuel Cabeza organiz&oacute; un plan con el objeto de asesinar a varios miembros de la familia Pareja y a otros individuos pertenecientes a esa facci&oacute;n pol&iacute;tica. El 31 de ese mes Valent&iacute;n Pareja, Manuel Ram&oacute;n Pareja, Joaqu&iacute;n Batis, Antonio Falc&oacute;n, Manuel Enco, Jos&eacute; Padr&oacute;n, D. Fern&aacute;ndez Rico, Francisco R. Miranda, Miguel M. Garc&iacute;a, An&iacute;bal Laguna, Nicomedes Mercado y Pablo J. Bustillo enviaron una carta con el car&aacute;cter de urgent&iacute;simo al Secretario General del Estado, Benjam&iacute;n Noguera, en la que le se&ntilde;alaban:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>     <blockquote>No debe impresionarse Ud. Cuando llegue la noticia de la ejecuci&oacute;n de un San     Bartolom&eacute;. La familia Pareja es el blanco sobre quienes se dirigen los tiros y la que est&aacute;     amenazada de ser aplastada de un momento a otro [...]</blockquote> </p>     <p>     <blockquote>El Gobernador dominado vergonzosamente por un corto n&uacute;mero de hombres de los que     han estado anulados en tiempo atr&aacute;s por causas justas...est&aacute;n preparando un drama     horrendo que se ejecutar&aacute; sino antes, el d&iacute;a que llegue aqu&iacute; la suspensi&oacute;n de Cabeza, o el     d&iacute;a del escrutinio de las elecciones. Para este efecto tienen listos, un n&uacute;mero de     criminales armados de r&eacute;mington, y creyendo que la suspensi&oacute;n vendr&iacute;a en este correo,     mantuvieron encerrados un n&uacute;mero de esos facinerosos en la casa de un hombre que     sufri&oacute; un juicio en tiempo atr&aacute;s por asesino, y llegando la noche de ayer, esos hombres,     mandados a capturar por el Juez de la provincia se paseaban armados de r&eacute;mington;     dados, seg&uacute;n se asegura, por el mismo gobernador.</blockquote> </p>     <p>     <blockquote>Hubo rumores no ha muchos d&iacute;as, no se si con alg&uacute;n fundamento, que aseguraban que     por la noche de hoy deb&iacute;an ser asesinados entre otros los doctores Manuel Ram&oacute;n Pareja     y Valent&iacute;n; y aunque ellos no se manifiestan impresionados, lo cierto es, que desde el 14     se han ausentado de este lugar y se encuentran en San Juan Nepomuceno, de donde no deben venir mientras el gobierno no les de garant&iacute;as que tienen derecho a exigir para sus     personas y aun para sus propiedades que se hallan amenazadas tambi&eacute;n [...]</blockquote> </p>     <p>     <blockquote>El d&iacute;a 4 del presente, el Sr. Nicomedes Mercado fue asaltado en un camino por dos     hombres y le hicieron un tiro por la espalda, del cual se encuentra gravemente herido.<a name="b13"></a><sup><a href="#13">13</a></sup></blockquote> </p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><i>La &eacute;poca eleccionaria es siempre entre nosotros, un motivo de   inquietud y alarma</i></b><a name="b14"></a><sup><a href="#14">14</a></sup></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El acto que serv&iacute;a de detonante para los enfrentamientos entre los partidos   pol&iacute;ticos y las facciones eran las elecciones. Una vez creados los Estados   empez&oacute; una nueva etapa electoral que exig&iacute;a una l&oacute;gica y una din&aacute;mica   igualmente nueva. As&iacute;, en Bol&iacute;var en &eacute;pocas preelectorales, se generaba un   ambiente tenso, en el que algunos presagiaban por la rivalidad electoral de los candidatos, luchas civiles y desordenes p&uacute;blicos (Ram&iacute;rez, 2002).</p>     <p>Los partidos, liberal y el conservador, en su af&aacute;n por obtener el triunfo   electoral, apelaban a cualquier m&eacute;todo. Una de las estrategias preferidas era   armar, durante los comicios electorales, cuadrillas de hombres con pistolas,   rev&oacute;lveres, machetes, palos o sables, con el &aacute;nimo de inspirar terror a sus adversarios pol&iacute;ticos como ocurri&oacute; en Barranquilla en 1868.</p>     <p>En agosto de ese a&ntilde;o se preparaban los ciudadanos para elegir los   representantes de la provincia a la Asamblea Legislativa, por lo que el partido   conservador tom&oacute; medidas radicales como la de conseguir que el pr&oacute;fugo   Hip&oacute;lito Jim&eacute;nez viniese a ponerse a la cabeza de una partida de hombres a   enfrentarse con las autoridades. El nombre de Jim&eacute;nez inspiraba terror en la ciudad y sus contornos, debido a que en 1867 organiz&oacute; un mot&iacute;n en el cual perdi&oacute; la vida el gobernador encargado de la provincia y mantuvo el control de la ciudad durante varios d&iacute;as.<a name="b15"></a><sup><a href="#15">15</a></sup> Sin importarle este historial, los conservadores no tuvieron ning&uacute;n reparo en invocar su ayuda. En el informe que envi&oacute; el gobernador de la provincia de lo sucedido anotaba:</p>     <p>     <blockquote>[...] el estado de la poblaci&oacute;n era alarmante. Partidas de hombres armados de pistolas,     palos, hojas, sables, etc., sal&iacute;an de las casas, amenazando de muerte a las autoridades y a     los miembros del jurado, quienes permanec&iacute;an ocultos porque no pod&iacute;an dominar aquella     situaci&oacute;n, y porque el Alcalde del distrito, en particular, hab&iacute;a sido insultado y     amenazada tambi&eacute;n su existencia con sumo descaro y osad&iacute;a. Hip&oacute;lito Jim&eacute;nez     conform&oacute; un grupo como de cincuenta a sesenta personas armadas y a son de m&uacute;sica     bajaban llenos de licor por una de las calles de lo alto de la poblaci&oacute;n que desemboca en     la plaza principal.<a name="b16"></a><sup><a href="#16">16</a></sup></blockquote> </p>     <p>Lo grave del asunto es que las autoridades estatales no ten&iacute;an los recursos   necesarios para enfrentar este tipo de situaciones. Verbigracia, en 1860, luego   de un levantamiento armado en el distrito de Tol&uacute;, el gobernador de la   provincia de Sincelejo le escrib&iacute;a de manera desesperada al secretario general   del Estado: ''en estos momentos es cuando la autoridad necesita de los recursos   necesarios para contener inmediatamente cualquier trastorno que puedan   presentarse [...] Yo no cuento con una sola arma que valga la pena. De   municiones se carece absolutamente [...]''.<a name="b17"></a><sup><a href="#17">17</a></sup> Entonces, s&iacute; el Estado carec&iacute;a de   armas para prevenir los levantamientos armados &iquest;C&oacute;mo se hac&iacute;a para restablecer el orden? &iquest;A qu&eacute; medidas se recurr&iacute;a?</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">La protecci&oacute;n de los ciudadanos </font></b></p>     <p>Las falencias que mostraba el Estado en materia de seguridad y orden obligaron   a los ciudadanos a armarse para protegerse o acudir a personas o familias que   pod&iacute;an brindarles la seguridad y la justicia que las instituciones no pod&iacute;an   darles. &Eacute;stos asum&iacute;an <i>de facto</i> funciones de Estado, de tal modo que el principio   de autoridad fue ejercido por personas o familias, que representaban al Estado   en las zonas donde &eacute;ste hac&iacute;a poca o ninguna presencia. Para la mayor&iacute;a de los   habitantes, la autoridad estatal no se manifestaba por medio de las instituciones;   todo lo contrario, ella estaba mediatizada a trav&eacute;s de una serie de relaciones   afectivas (de empat&iacute;as o antipat&iacute;as) y la coacci&oacute;n. &Eacute;ste era un poder informal   pero efectivo. Por la estructura del gobierno, por su miseria y por la falta de   recursos, la seguridad de los ciudadanos, sus bienes y derechos estaba en la   suma de poder, valor o resoluci&oacute;n que cada ciudadano pod&iacute;a disponer.</p>     <p>La falta de autoridad en las zonas rurales determin&oacute; que &eacute;sta fuera   ejercida, primordialmente, por gamonales y caciques. &Eacute;stos impon&iacute;an sus   propias leyes e incluso por situaciones de orden religioso, a tal punto que   cuando no conven&iacute;a la presencia de alg&uacute;n individuo en su zona, ordenaban el   destierro con la orden de marcha, una paliza o se hac&iacute;a ''un no lo queremos'',   que consist&iacute;a en reunir a una partida del pueblo, embriagarla y con cumbiamba,   especie de m&uacute;sica con tambor y flauta, se arrojaba del lugar p&uacute;blicamente al   excomulgado. En 1864 se llev&oacute; a cabo un ''no lo queremos'' en Barranquilla   contra el cura de la iglesia de San Nicol&aacute;s que fue relatado por el gobernador de la provincia del siguiente modo:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>     <blockquote>Para fines de Febrero, el presb&iacute;tero Rafael Ruiz, antiguo gamonal del barrio de ''San     Roque'' de esta Ciudad prepar&oacute;, desde Cartagena, ''un no lo queremos'' contra el cura de     la parroquia de San Nicol&aacute;s. El p&uacute;blico todo se ocupaba de esto, el dicho cura denunci&oacute;     el hecho a la autoridad el 29 del expresado mes manifestando ser algunos individuos del     citado barrio, pero sin designar persona, por que los perdonaba y no pudiendo hacer otra     cosa, me dispuse a prevenir el atentado cuando fuera a ejecutarse. En efecto, en la     ma&ntilde;ana del 1 de Marzo, despu&eacute;s de tocar las campanas de San Roque, de repartirse el     licor y cuando a golpe de cumbiambas, los sanroquinos ven&iacute;an a expulsar a un     ciudadano [...].<a name="b18"></a><sup><a href="#18">18</a></sup></blockquote> </p>     <p>La presencia de gamonales y caciques en amplias zonas provoc&oacute; una ruptura en   el v&iacute;nculo que un&iacute;a a los ciudadanos con el Estado. Para muchos habitantes la   autoridad y las leyes que acataban y respetaban eran las impuestas por estos   personajes. Por ejemplo, en junio de 1867 se llev&oacute; a cabo un mot&iacute;n en el distrito   capital de Barranquilla liderado por Hip&oacute;lito Jim&eacute;nez, en el que perdi&oacute; la vida   el gobernador encargado, David Pereira, alcalde de la ciudad. Al d&iacute;a siguiente   organizaron una reuni&oacute;n varios de los vecinos notables para deliberar acerca de   la situaci&oacute;n de la ciudad, producto de los acontecimientos que acababan de   consumarse y por estar en completa acefal&iacute;a el gobierno de la provincia y el   distrito capital. Lo sorprendente del asunto es que al seno de la reuni&oacute;n fue   llamado Hip&oacute;lito Jim&eacute;nez para que expusiese las tendencias y car&aacute;cter de lo que   hab&iacute;a ejecutado. En el acta que se public&oacute; de esa reuni&oacute;n consta lo que contest&oacute;   Jim&eacute;nez y testigos pres&eacute;nciales de aquella reuni&oacute;n afirman que fue excitado a   designar la persona que &eacute;l aceptar&iacute;a de alcalde del distrito, cuya designaci&oacute;n   hizo en Ram&oacute;n Collante y fue confirmada por los votos de los miembros que compon&iacute;an la junta. En consecuencia entr&oacute; a ejercer ese ciudadano las funciones de aquel empleo, dando cuenta al Poder Ejecutivo de todo lo ocurrido.<a name="b19"></a><sup><a href="#19">19</a></sup></p>     <p>Si &eacute;sta era la situaci&oacute;n en las capitales provinciales que contaban con   polic&iacute;as y ej&eacute;rcito, en las zonas rurales, donde no hab&iacute;a presencia institucional,   la realidad era muy distinta. Bandas de hombres armados con pistolas,   rev&oacute;lveres, machetes, etc., impon&iacute;an el terror, secuestraban, robaban,   maltrataban, cobraban impuestos, aplicaban justicia y encarcelaban. Es decir,   ellos en cierto modo encarnaban el Estado. Ejemplo de lo afirmado lo presenta   el memorial enviado por Santiago &Aacute;lvarez al presidente del Estado en   septiembre de 1870. En el escrito &Aacute;lvarez argumentaba que era vecino de El   Carmen y excitaba a las autoridades a que dieran la protecci&oacute;n y garant&iacute;as que   cumpl&iacute;a dar a los individuos naturales o residentes en el Estado. Las razones que ten&iacute;a para manifestar lo anterior obedec&iacute;an a que:</p>     <p>     <blockquote>Fui asaltado, ultrajado y escarnecido el 23 del corriente en el pueblo de Buenavista,     correspondiente a la provincia de Corozal, de la manera m&aacute;s indigna por una reuni&oacute;n de     hombres en n&uacute;mero como de diez y seis, encabezados por el Sr. Eulogio Mart&iacute;nez, para     hacerse justicia por su mano al amparo de los remingtones, rev&oacute;lveres y machetes que     ten&iacute;an y de la indefensi&oacute;n en que me encontraba; quit&aacute;ndome para colmo de la iniquidad,     el revolver que llevaba en el bolsillo.<a name="b20"></a><sup><a href="#20">20</a></sup></blockquote> </p>     <p>En efecto, Eulogio Mart&iacute;nez y sus compa&ntilde;eros se apoderaron de 93 novillos, 4   vacas paridas y una escotera que conduc&iacute;a Santiago &Aacute;lvarez de Sinc&eacute; para   Mompox. Adem&aacute;s, otra vaca parida y una escotera que le ten&iacute;a Concepci&oacute;n Acu&ntilde;a en el sitio La haza&ntilde;a; una mula de silla y un caballo en los que vino &eacute;l y su compa&ntilde;ero Juan C. Sampayo. Ascend&iacute;a todo a la suma de $3.974, m&aacute;s el perjuicio que se le causaba, que no era menos de $1.000, como lo hab&iacute;a expresado ante el notario de esa provincia.</p>     <p>No satisfecho con lo anterior, Mart&iacute;nez le solicit&oacute; a &Aacute;lvarez que le   otorgara un documento en el que constara que los objetos referenciados se los   hab&iacute;a entregado en pago de lo que le adeudaba. &Eacute;ste rehus&oacute; hacerlo,   amenazando Mart&iacute;nez que lo pondr&iacute;a preso, llev&aacute;ndolo enseguida y a su   compa&ntilde;ero, de la casa de Concepci&oacute;n Acu&ntilde;a a la c&aacute;rcel, donde lo pusieron en el   cepo y le dijeron todos los oprobios que se les vino a la mente, amenaz&aacute;ndolo   con darle un tiro sino otorgaba el documento que le exig&iacute;an. En tal situaci&oacute;n,   Mart&iacute;nez temeroso de que sus compa&ntilde;eros asesinaran a &Aacute;lvarez, lo sac&oacute; del   cepo y lo condujo a la casa-habitaci&oacute;n del citado Acu&ntilde;a, oblig&aacute;ndolo a   permanecer preso en la sala bajo la vigilancia de dos centinelas. En un   momento cuando se retiraron los centinelas, &Aacute;lvarez logr&oacute; fugarse con su   compa&ntilde;ero Sampayo, posteriormente, consiguieron unos caballos resolviendo irse para Sinc&eacute; a dar parte de lo ocurrido y de hacer valer sus derechos:</p>     <p>     <blockquote>Prop&oacute;sito que me fue frustrado por una emboscada compuesta de Ignacio Tapia, que     descollaba en la hiriente y amenazante, y un cu&ntilde;ado del mismo Mart&iacute;nez, situada al caer     el camino ideal de Sinc&eacute;, la cual me impeli&oacute; a regresar otra vez a Buenavista, con     amenazas de darme un tiro si intentaba pasar adelante, y haci&eacute;ndome ir a encontrar a     Mart&iacute;nez, para que &eacute;l resolviera lo que le conviniese hacer conmigo. Todos estos     atropellos y atentados cometidos a mi persona sin respeto a la ley ni a la seguridad     individual y libertad del tr&aacute;nsito, garantidos por la Constituci&oacute;n Nacional y la del Estado,     los he puesto en conocimiento del Sr. Gobernador de la provincia de Sincelejo, para que   &eacute;l resuelva lo que fuere arreglado a la ley, pues lo ejecutado conmigo no constituye el simple delito de hacerse a un individuo pago por su mano, sino el complejo de asonada     de que trata el art&iacute;culo 196 del c&oacute;digo penal [...].<a name="b21"></a><sup><a href="#21">21</a></sup></blockquote> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Estado era consciente de la debilidad que padec&iacute;a como lo demuestran los   casos referenciados. En 1872 la Asamblea Legislativa, con el fin de encontrar   una soluci&oacute;n al problema de orden p&uacute;blico y seguridad reinante, aprob&oacute; un   proyecto sobre polic&iacute;a general. Se estableci&oacute; que los habitantes de cualquier   localidad que ejercieran el comercio pod&iacute;an en cualquier n&uacute;mero, organizar   juntas de seguridad, creando al efecto cuerpos de alguaciles serenos que se   encargaran expresamente durante las noches de las funciones de la polic&iacute;a, sin   perjuicios de los empleados establecidos por los concejos municipales. Los   empleados creados por esta ley ser&iacute;an nombrados por el alcalde del distrito a   propuesta en terna de la junta de comercio y ejercer&iacute;an todas las funciones de   polic&iacute;a que las leyes daban a los de igual categor&iacute;a, bajo la dependencia y ordenes de los jefes de polic&iacute;a.<a name="b22"></a><sup><a href="#22">22</a></sup></p>     <p>Con la aprobaci&oacute;n de la ley, las autoridades terminaron aceptando que   no hab&iacute;an podido consolidar un monopolio de la violencia en el territorio   estatal. Desde ese momento, los comerciantes ten&iacute;an licencia para imponer el   orden y la seguridad en los distritos y en las provincias donde resid&iacute;an. En cierta   forma para este sector era f&aacute;cil lograrlo, teniendo en cuenta el contexto   pol&iacute;tico que se viv&iacute;a y porque la constituci&oacute;n de 1863 estableci&oacute; que en tiempos   de paz se permit&iacute;a la compra y venta de armas. As&iacute;, cualquier persona pod&iacute;a   adquirir rifles, pistolas, ca&ntilde;ones, machetes, navajas, balas y otro tipo de armas. Por ejemplo, en septiembre de 1870 fueron decomisados ocho bultos que conten&iacute;an fusiles, propiedad del general Manuel Mart&iacute;nez, que los hab&iacute;a comprado en las ferias de Magangu&eacute;.<a name="b23"></a><sup><a href="#23">23</a></sup></p>     <p>Permitir el comercio de armas benefici&oacute; primordialmente a las &eacute;lites de   cada una de las provincias del Estado. &Eacute;stas compraban armas no solo para   venderlas, sino para ponerlas al servicio (o en contra) del Estado y   posteriormente ser recompensados por la labor efectuada en defensa de la legitimidad estatal.</p>     <p>Mientras que las autoridades estatales sufr&iacute;an por la escasez o ausencia   de armamentos, ciudadanos particulares contaban con grandes cantidades de   elementos b&eacute;licos. Verbigracia, en mayo de 1876 le fueron devueltos seis rifles   al general Manuel Cabeza en la provincia de El Carmen, que hab&iacute;a facilitado   durante la guerra de ese a&ntilde;o. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, el gobernador de la provincia de   Magangu&eacute; le escrib&iacute;a al secretario general del Estado que en ''el inventario cuya   copia va adjunta a la presente nota, est&aacute;n incluidas once armas de fuego de   propiedad del Sr. Carmelo Arango, quien las prest&oacute; al Estado durante la guerra y que fueron utilizadas por el piquete estacionado en esta ciudad''.<a name="b24"></a><sup><a href="#24">24</a></sup></p>     <p>No solamente eran rifles y escopetas lo que le prestaban los ciudadanos   al Estado, sino que dentro del material b&eacute;lico se inclu&iacute;an hasta ca&ntilde;ones. Unos   meses despu&eacute;s de terminada la guerra de 1876, en Cartagena estaba el rumor   que los soldados del ej&eacute;rcito estaban vendiendo las armas con el fin de   satisfacer sus necesidades b&aacute;sicas. Ante este rumor, el presidente de la asamblea   exig&iacute;a una explicaci&oacute;n al militar a cargo de las armas en la ciudad, el cual respondi&oacute; de la siguiente manera:</p>     <p>     <blockquote>Si en la Ciudad se venden rifles y carabinas de R&eacute;m&iacute;ngtones, puedo asegurar, casi sin     equivocarme, que los rifles no son de los de los que el gobierno ha confiado a mi     cuidado; y de las carabinas, jam&aacute;s ha tenido una el gobierno del Estado. El 26 del     presente mes entregu&eacute; al Sr. Dr. Manuel Laza Grau, por orden superior, un ca&ntilde;&oacute;n que     reclam&oacute; como de propiedad particular; y ese ca&ntilde;&oacute;n sali&oacute; del cuartel en pleno d&iacute;a,     pasando p&uacute;blicamente por algunas de las calles de la Ciudad, porque no se ejecutaba     ning&uacute;n acto il&iacute;cito, pero informado por el Capit&aacute;n Sr. Manuel A. Morales, que ese no era     el ca&ntilde;&oacute;n de Monter&iacute;a, porque este es de hierro, hice verificar el cambio, y el ca&ntilde;&oacute;n     primitivamente entregado, est&aacute; ya en el cuartel.<a name="b25"></a><sup><a href="#25">25</a></sup></blockquote> </p>     <p>Adem&aacute;s de prestarle armas, personalmente se encargaban de restablecer el   orden p&uacute;blico en las zonas o en las provincias donde se hab&iacute;a perdido. Por   ejemplo, en 1875 el Estado fue dividido en departamentos militares, entre los   que se encontraban los de Sotavento integrado por las provincias de Lorica,   Chin&uacute;, Corozal y Sincelejo y se nombr&oacute; al general Manuel Mart&iacute;nez   comandante del departamento expresado. De igual forma, se organiz&oacute; un nuevo   departamento militar integrado por las provincias de El Carmen, Magangu&eacute; y   Mompox al mando de Antonio Gonz&aacute;lez Carazo. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, con motivo   de la guerra civil, nuevamente el Estado fue dividido en tres departamentos   militares: Norte, centro y sur. El primero estaba integrado por las provincias de   Cartagena, Barranquilla y Sabanalarga. El del centro por las de El Carmen,   Magangu&eacute; y Mompox y el del sur por las de Corozal, Chin&uacute;, Lorica y   Sincelejo. Para este &uacute;ltimo fue nombrado comandante el general Antonio   Gonz&aacute;lez Carazo. Para los dos restantes fueron designados Manuel Cabeza y   Ram&oacute;n Santodomingo Vila. El primero para el del Norte y el segundo para el del centro.<a name="b26"></a><sup><a href="#26">26</a></sup> Terminada la guerra y como compensaci&oacute;n por los servicios que prestaron en defensa de la legitimidad estatal y del partido liberal fueron nombrados por el presidente del Estado, Rafael N&uacute;&ntilde;ez, gobernadores provinciales. Cabeza de la provincia de El Carmen y Gonz&aacute;lez Carazo de la de Lorica.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">A modo de reflexi&oacute;n final</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   A lo largo de este texto he se&ntilde;alado que por la incapacidad fiscal y la debilidad   institucional del Estado soberano de Bol&iacute;var, el monopolio de la violencia   estaba en las manos de los gamonales y caciques locales y provinciales. El   mantener o el alterar el orden p&uacute;blico fue una de las estrategias para conseguir   prebendas del Estado. Si lograban mantener su autoridad, pod&iacute;an, a su vez,   esperar el reconocimiento de sus jurisdicciones por parte de los agentes   estatales para recordar a Graham (2003, 636). De cierta manera, los territorios   estatales eran dominios circunscritos a un n&uacute;mero de familias en las que   impon&iacute;an su control. Entre m&aacute;s se alejaba el Estado de las capitales provinciales   era mucho m&aacute;s fr&aacute;gil su poder, confundi&eacute;ndose con mayor facilidad el poder   p&uacute;blico y el privado. El dominio era claramente personal. As&iacute;, por la estructura   del gobierno y por su miseria, la seguridad de las personas, sus bienes y sus   derechos, no estaba sino en la suma de poder, valor o resoluci&oacute;n de la que cada   ciudadano pod&iacute;a disponer.</p>     <p>No obstante, la llegada de N&uacute;&ntilde;ez a la presidencia del Estado Soberano   de Bol&iacute;var en 1876 marc&oacute; un cambio radical en la concepci&oacute;n sobre el tipo de   Estado y de sociedad que se deb&iacute;a construir no solo en Bol&iacute;var sino en   Colombia. Dentro de las premisas fundamentales defendidas por el Nu&ntilde;ismo se encontraban el orden, el centralismo y el proteccionismo. Se deb&iacute;an dejar atr&aacute;s el discurso de la libertad, el federalismo y el librecambismo econ&oacute;mico. Muestra de lo anterior fue el mensaje enviado por Lu&iacute;s Carlos Rico en mayo de 1880 al senado de Plenipotenciarios cuando Rafael N&uacute;&ntilde;ez acababa de asumir la presidencia de los Estados Unidos de Colombia. En dicho mensaje, los invitaba a tomar medidas para mantener el orden p&uacute;blico en todo el territorio nacional debido a que:</p>     <p>     <blockquote>La descentralizaci&oacute;n del orden p&uacute;blico es el principio de la secesi&oacute;n, porque un gobierno     general que no da en todas partes seguridad, tiene que llegar a ser in&uacute;til y gravoso para     las secesiones. La secesi&oacute;n ser&iacute;a debilidad para todas las nuevas nacionalidades, y esa     debilidad ser&iacute;a un peligro de sojuzgamiento por vecinos m&aacute;s fuertes...poner t&eacute;rmino a la     ficci&oacute;n de neutralidad y reconocer el hecho de que el orden p&uacute;blico es solidario...es     esencial a la nueva pol&iacute;tica e indispensable para devolver al pa&iacute;s la tranquilidad que por     largos a&ntilde;os le ha arrebatado el juego de las ambiciones.<a name="b27"></a><sup><a href="#27">27</a></sup></blockquote> </p>     <p>Con estas medidas se comenz&oacute; a cerrar uno de los periodos m&aacute;s din&aacute;micos de la   historia de Colombia en el siglo XIX, como lo fue el radical. Sin embargo, a   partir de 1880 comenzar&iacute;a a gestarse un nuevo proyecto de Estado y sociedad   distinto al defendido por los radicales y cuyas premisas fundamentales era la   defensa del orden p&uacute;blico y la centralizaci&oacute;n estatal. Estos objetivos solamente   se lograr&iacute;an con un poder ejecutivo fuerte. A la cabeza de este proyecto, estar&iacute;a   Rafael N&uacute;&ntilde;ez, presidente del Estado soberano de Bol&iacute;var entre 1876 y 1879,   quien en una sencilla frase sintetizar&iacute;a los nuevos rumbos que deb&iacute;a emprender la Naci&oacute;n Colombiana: ''Regeneraci&oacute;n administrativa o cat&aacute;strofe''.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" />     <p><b><font size="3">Notas al pie </font></b></p>     <p><a name="1"></a><a href="#b1">1</a> Algunos ejemplos son Ortiz 1987; Valencia Llano 1988; Ram&iacute;rez Bustos 2002; Baez Osorio   1996.</p>     <p>   <a name="2"></a><a href="#b2">2</a> Alarc&oacute;n, Lu&iacute;s; Conde, Jorge y Santos, Adriana 2002. Para el Estado Soberano de Bol&iacute;var   existen los trabajos de Hong Hiu, Alberto1999 y Malk&uacute;n, William 2008.</p>     <p><a name="3"></a><a href="#b3">3</a> Archivo Hist&oacute;rico de Cartagena (en adelante AHC), <i>Manuscritos, Fondo: Gobernaci&oacute;n, Secci&oacute;n: Distritos y Municipios</i>, Retiro, diciembre 8 de 1878, N&deg; 9.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="4"></a><a href="#b4">4</a> BLAA, <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, octubre 14 de 1873.</p>     <p><a name="5"></a><a href="#b5">5</a> BLAA, <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, febrero 20 de 1870.</p>     <p>   <a name="6"></a><a href="#b6">6</a>`Entre estos se encuentran Dinamarca, B&eacute;lgica, Holanda, Suiza, Eslovaquia, Bosnia-   Herzegovina, Lituania, Estonia, Letonia, Eslovaquia, Moldavia, Croacia, Macedonia, Albania,   entre otros.</p>     <p><a name="7"></a><a href="#b7">7</a>BLAA, <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, agosto 7 de 1870 y septiembre 8 de 1868 y <i>Diario de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, agosto 14 de 1876.</p>     <p><a name="8"></a><a href="#b8">8</a> BLAA, <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, agosto 27 de 1868.</p>     <p><a name="9"></a><a href="#b9">9</a> BLAA, <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, septiembre 1 de 1867.</p>     <p>   <a name="10"></a><a href="#b10">10</a> BLAA, <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, septiembre 17 de 1870.</p>     <p><a name="11"></a><a href="#b11">11</a> BLAA, <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, octubre 15 de 1871.</p>     <p><a name="12"></a><a href="#b12">12</a> AHC, <i>Manuscritos. Fondo: Gobernaci&oacute;n, Secci&oacute;n: Administraci&oacute;n</i>, Carmen, noviembre 23 de 1877, N&deg; 1245.</p>     <p><a name="13"></a><a href="#b13">13</a> BLAA, <i>Diario de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, agosto 29 de 1878.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <a name="14"></a><a href="#b14">14</a> BLAA, <i>Diario de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, septiembre 23 de 1876.</p>     <p><a name="15"></a><a href="#b15">15</a> BLAA, <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, mayo 15 de 1867.</p>     <p>   <a name="16"></a><a href="#b16">16</a> BLAA, <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, agosto 6 de 1868.</p>     <p>   <a name="17"></a><a href="#b17">17</a> AHC, <i>Manuscritos. Administraci&oacute;n P&uacute;blica</i>, Mahates, abril 25 de 1860.</p>     <p><a name="18"></a><a href="#b18">18</a> BLAA, <i>Gaceta Oficial del Estado Soberano de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, abril 10 de 1864.</p>     <p><a name="19"></a><a href="#b19">19</a> BLAA, <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, septiembre 1 de 1867.</p>     <p>   <a name="20"></a><a href="#b20">20</a> AHC, <i>Diario de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, octubre 27 de 1870.</p>     <p><a name="21"></a><a href="#b21">21</a> AHC, <i>Diario de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, octubre 27 de 1870.</p>     <p>   <a name="22"></a><a href="#b22">22</a> BLAA, <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, noviembre 28 de 1872.</p>     <p><a name="23"></a><a href="#b23">23</a> BLAA., <i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, septiembre 18 de 1870.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <a name="24"></a><a href="#b24">24</a> BLAA, <i>Diario de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, mayo 15 de 1876 y junio de 17 de 1877.</p>     <p><a name="25"></a><a href="#b25">25</a> BLAA, <i>Diario de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, agosto 6 de 1876.</p>     <p>   <a name="26"></a><a href="#b26">26</a> BLAA, <i>Diario de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, julio 29 de 1875 y febrero 25 de 876.</p>     <p><a name="27"></a><a href="#b27">27</a> BLAA, <i>Diario de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, mayo 10 de 1880.</p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">Bibliograf&iacute;a </font></b></p>     <!-- ref --><p>Alarc&oacute;n, Lu&iacute;s, Jorge Conde y Adriana Santos. 2002. <i>Educaci&oacute;n y Cultura en el   Estado Soberano del Magdalena, 1857-1886</i>. Barranquilla: Universidad del   Atl&aacute;ntico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S2145-132X201000020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Baez Osorio, Miriam. 1996. <i>La educaci&oacute;n radical en Boyac&aacute;. Fundamento   social y pol&iacute;tico</i>. Tunja: Academia boyacense de historia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S2145-132X201000020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Braudel, Fernand. 1985. <i>La din&aacute;mica del capitalismo</i>. M&eacute;xico: Fondo de   Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S2145-132X201000020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Fl&oacute;rez Bol&iacute;var, Roicer. 2009. El sistema de arrendamiento y la monopolizaci&oacute;n   de los ingresos fiscales en el Estado Soberano de Bol&iacute;var, 1860-1878. <i>El Taller   de la Historia</i>. 1: 13-42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S2145-132X201000020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Graham, Richard. 2003. Formando una Naci&oacute;n en el Brasil del siglo XIX. En   <i>Inventando la Naci&oacute;n Iberoam&eacute;rica. Siglo XIX, coord</i>., Antonio Annino y   Francois-Xavier Guerra. M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S2145-132X201000020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Hong Hiu, Alberto. 1999. Las finanzas p&uacute;blicas en el Estado Soberano de   Bol&iacute;var, 1857-1886. <i>Historia y Pensamiento</i>. 3: 28-36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S2145-132X201000020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Lemaitre, Eduardo. 1983. <i>Historia General de Cartagena</i>. Tomo IV. Bogot&aacute;:   Banco de la Rep&uacute;blica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000141&pid=S2145-132X201000020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Malk&uacute;n, William. 2008. <i>Educaci&oacute;n y pol&iacute;tica en el Estado Soberano de   Bol&iacute;var, 1857-1886.</i> Trabajo de grado para optar al t&iacute;tulo de Magister en   Historia. Cartagena: convenio Universidad de Cartagena-Universidad Pedag&oacute;gica y Tecnol&oacute;gica de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S2145-132X201000020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Ortiz, Lu&iacute;s Javier. 1987. <i>El Federalismo en Antioquia, 1850-1880. Aspectos   pol&iacute;ticos</i>. Medell&iacute;n: Universidad Nacional de Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S2145-132X201000020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Posada, Joaqu&iacute;n. 1929. <i>Memorias Hist&oacute;rico pol&iacute;ticas</i>, Tomo IV. Bogot&aacute;:   Imprenta Nacional.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S2145-132X201000020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Ram&iacute;rez Bustos, Pedro El&iacute;as. 2002. <i>Cultura pol&iacute;tica y cotidianidad electoral en   el Estado de Santander</i>, 1857- 1886. Bogot&aacute;: Ministerio de Cultura.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S2145-132X201000020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </p>     <!-- ref --><p>Revollo, Pedro Mar&iacute;a. 1998. <i>Mis memorias</i>. 2 ed. Barranquilla: Editorial   Mejoras.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S2145-132X201000020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Solano de las Aguas, Sergio. 1997. Un siglo de ausencia: la historiograf&iacute;a de   Cartagena en el siglo XX. En <i>Cartagena de Indias y su historia</i>, eds. Haroldo Calvo y Adolfo Meisel, 120-140. Cartagena: Universidad Jorge Tadeo Lozano,   seccional Caribe, y Banco de la Rep&uacute;blica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S2145-132X201000020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>Solano, Sergio, Roicer Fl&oacute;rez y William Malk&uacute;n. 2008. Ordenamiento   territorial y conflictos jurisdiccionales en el Bol&iacute;var Grande, 1800-1886. <i>Historia Caribe</i>. 13: 65-119.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S2145-132X201000020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>Valencia Llano, Alonso. 1988. <i>El Estado Soberano del Cauca. Federalismo y Regeneraci&oacute;n</i>. Bogot&aacute;: Banco de la Rep&uacute;blica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S2145-132X201000020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p>   <b>Archivos y fuentes primarias</b></p>     <p>   <i>Archivo Hist&oacute;rico de Cartagena (AHC)</i></p>     <!-- ref --><p>   Manuscritos, Fondo: Gobernaci&oacute;n, Secci&oacute;n: Administraci&oacute;n, Carmen,   noviembre 23 de 1877, N&deg;. 1245.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S2145-132X201000020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>   Manuscritos, Fondo: Gobernaci&oacute;n, Secci&oacute;n Distritos y Municipios, Retiro,   diciembre 8 de 1878, N&deg; 9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S2145-132X201000020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   Manuscritos, Administraci&oacute;n P&uacute;blica, Mahates, abril 25 de 1860.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S2145-132X201000020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </p>     <!-- ref --><p><i>Diario de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, octubre 27 de 1870.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S2145-132X201000020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p>   <i>Biblioteca Luis &Aacute;ngel Arango (BLAA)</i></p>     <!-- ref --><p>   <i>Diario de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, agosto 14 de 1876.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S2145-132X201000020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>   <i>Gaceta Oficial del Estado Soberano de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, abril 10 de 1864.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S2145-132X201000020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </p>     <!-- ref --><p><i>Gaceta de Bol&iacute;var</i>, Cartagena, 1867-68, 1870-73, 1875-78, 1880.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S2145-132X201000020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> </font>     ]]></body><back>
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<surname><![CDATA[Alarcón]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luís]]></given-names>
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