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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Goenaga, Francia Elena (comp.). Poéticas de la traducción. Bogotá: Ediciones Uniandes, 2012. 158 pp]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[   <font face="verdana" size="2">      <p>    <center><font size="4"><B>Goenaga, Francia Elena (comp.). <I>Po&eacute;ticas de la traducci&oacute;n</I>. Bogot&aacute;: Ediciones Uniandes, 2012. 158 pp.</b></font></center></p>      <p align="center"><b>Andrea Junguito Pombo</b>    <br> <I>Universidad de los Andes. Bogot&aacute;, Colombia</I></p>  <hr>      <p><I>Po&eacute;ticas de la traducci&oacute;n</I>, compilaci&oacute;n realizada por Francia Elena Goenaga es el resultado de un seminario hom&oacute;nimo llevado a cabo los d&iacute;as 18, 19 y 20 de noviembre de 2008 en la Biblioteca Nacional. Este libro es un excelente aporte a los estudios sobre la traducci&oacute;n de la poes&iacute;a en Colombia y se caracteriza por abordar el oficio del traductor desde una amplia perspectiva, y por ahondar en la relaci&oacute;n entre esta pr&aacute;ctica cultural y otros campos del saber. <I>Po&eacute;ticas de la traducci&oacute;n</I> nos invita a reflexionar sobre el papel que han cumplido los poetas-traductores desde el siglo XIX hasta el presente, no s&oacute;lo como traductores, sino tambi&eacute;n como te&oacute;ricos que reflexionan acerca de su oficio y agentes que contribuyen a determinar lo que deben leer los colombianos. Adicionalmente, nos lleva a pensar acerca del papel que cumplieron las revistas <I>Mito, Eco y Espiral</I> en la difusi&oacute;n de la poes&iacute;a traducida, y su impacto en el p&uacute;blico lector.</p>      <p>En la introducci&oacute;n, "La traducci&oacute;n de poes&iacute;a en Colombia: un homenaje", Francia Elena Goenaga despierta desde las primeras l&iacute;neas el inter&eacute;s del lector al resaltar que la poes&iacute;a extranjera ha sido traducida en Colombia principalmente por poetas. &iquest;Por qu&eacute; los poetas han emprendido esta labor de "buscar equivalentes culturales" (Fox)? &iquest;Cu&aacute;l es el aporte del poeta a este oficio traductor? Goenaga responde retomando la idea de homenaje de Umberto Eco: "...el sabor del poema traducido por un poeta tiene algo del humilde homenaje que queremos rendir, no a nuestros maestros, sino en palabras de Roberto Juaroz, a nuestros grandes amores" (1). Esta idea lleva a Goenaga a indagar sobre las decisiones que toma el poeta-traductor antes de emprender su oficio. La elecci&oacute;n de un poeta al cual rendir el homenaje y el proceso de selecci&oacute;n dentro de su obra no s&oacute;lo implican un juicio de valor, sino que adem&aacute;s tienen un impacto sobre el p&uacute;blico lector. Por lo tanto, la visi&oacute;n cr&iacute;tica del poeta-traductor y la forma como &eacute;l concibe su oficio no se pueden desligar del papel que cumplen los canales de difusi&oacute;n (revistas y libros). Goenaga logra transmitir claramente esta idea en la introducci&oacute;n mediante su investigaci&oacute;n acerca del papel de las revistas <I>Eco, Mito y Espiral</I>, y a trav&eacute;s de un brillante an&aacute;lisis de la traducci&oacute;n de <I>Las flores del mal</I> realizada por Andr&eacute;s Holgu&iacute;n en 1975, que curiosamente s&oacute;lo incluye sesenta y cinco de los cien poemas de Charles Baudelaire.</p>      <p>El libro adopta esta misma estructura, ya que est&aacute; dividido en dos secciones: "Sobre la traducci&oacute;n" y "Las revistas", que como se plantea en la introducci&oacute;n, son "temas inseparables" (9). Por esta raz&oacute;n algunos de los once art&iacute;culos que conforman el libro abordan ambas tem&aacute;ticas, aunque el &eacute;nfasis recae s&oacute;lo en una. Un ejemplo de los cruces entre ambas secciones es el art&iacute;culo escrito por &Oacute;scar Torres Duque, "Ernesto Volkening y la revista <I>Eco</I>: algunas consideraciones", que podr&iacute;a igualmente estar incluido en la primera parte. Estas conexiones entre ambas secciones, junto con las conexiones espec&iacute;ficas entre los diversos art&iacute;culos, enriquecen sustancialmente el texto y hacen que la lectura sea especialmente agradable. Esto tambi&eacute;n se debe a que el oficio del poeta-traductor es abordado desde m&uacute;ltiples perspectivas, respondiendo a la diversidad de sus colaboradores, dentro de los cuales se encuentran poetas, conocidos traductores colombianos, editores de revistas, investigadores, estudiantes y un poeta y traductor norteamericano.</p>      <p>En la introducci&oacute;n la compiladora divide los art&iacute;culos que conforman la primera secci&oacute;n en dos. Los primeros que se centran en el oficio del poeta-traductor desde una &oacute;ptica investigativa, y los segundos lo hacen desde la experiencia del traductor. Dentro del primer grupo est&aacute; "Miguel Antonio Caro como poeta traductor", escrito por Doris Castellanos Prieto, actualmente estudiante de traducci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Este art&iacute;culo es fundamental porque le da perspectiva hist&oacute;rica a la compilaci&oacute;n, al ser el &uacute;nico enfocado en el oficio de la traducci&oacute;n en el siglo XIX en Colombia. Castellanos empieza planteando que "la historia de la traducci&oacute;n es un v&eacute;rtice que nos permite estudiar desde otro &aacute;ngulo la historia de la humanidad" (15). Plantea la seriedad y convicci&oacute;n con que Miguel Antonio Caro abord&oacute; el oficio de traductor, como una herramienta necesaria para reafirmar la importancia de la lengua castellana, definir su escritura y conocer el mundo. Luego desarrolla la idea del traductor como agente hist&oacute;rico, bas&aacute;ndose en las tres distancias de Geroges Munin (1994): dos lenguas, dos civilizaciones y dos momentos hist&oacute;ricos. Establece que en este caso concreto, las "distancias" son menos fuertes en la traducci&oacute;n de textos antiguos que en la traducci&oacute;n de textos m&aacute;s recientes, ya que Caro no s&oacute;lo vio en la traducci&oacute;n el instrumento ideal para mantener la pureza del idioma, sino que adem&aacute;s le otorg&oacute; el suficiente campo de acci&oacute;n como para convertirla en herramienta para "definir qu&eacute; tipo de ideas deb&iacute;an circular y adem&aacute;s c&oacute;mo deb&iacute;an ser expresadas por la letra" (30).</p>      <p>Luego Goenaga en su ensayo "Entre traducci&oacute;n y cr&iacute;tica port&aacute;til" retoma el an&aacute;lisis de la traducci&oacute;n de Andr&eacute;s Holgu&iacute;n de <I>Las flores del mal</I>, planteado en la introducci&oacute;n. Aborda cr&iacute;ticamente la labor de selecci&oacute;n de Holgu&iacute;n, con una lectura minuciosa del poema "Elevaci&oacute;n", que no se incluye dentro de los sesenta y cinco poemas que componen la traducci&oacute;n. La omisi&oacute;n se explica de una manera muy provocativa como parte de una discusi&oacute;n con el Romanticismo. Goenaga cierra su art&iacute;culo explicando su t&iacute;tulo: "...el traductor en su pregunta por lo que el poema quiso o no quiso decir, no hace otra cosa que llevar consigo una cr&iacute;tica port&aacute;til que pone a funcionar a la hora de elegir y de mostrar a un p&uacute;blico lector su versi&oacute;n de la obra traducida" (42). En seguida, Jairo Hoyos nos lleva al terreno de la intimidad y lo experiencial mediante un maravilloso ensayo acerca de la traducci&oacute;n que realiz&oacute; Jos&eacute; Manuel Arango de la poes&iacute;a de Emily Dickinson. "&iquest;C&oacute;mo casi sobrevivo a un gran amor? La traducci&oacute;n como testimonio en Jos&eacute; Manuel Arango", destaca la importancia de lo vivencial en el oficio del traductor. Hoyos desarrolla esto mediante una lectura comparativa de dos traducciones del poema "1695", una m&aacute;s literal y fiel realizada por Silvina Ocampo, y otra llevada a cabo por Arango y caracterizada por ser m&aacute;s abierta "al juego est&eacute;tico" (50). Lo llamativo de este acercamiento es que Hoyos finalmente resalta que por su esencia toda traducci&oacute;n debe implicar una revitalizaci&oacute;n.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los siguientes tres art&iacute;culos son escritos por conocidos traductores: &Aacute;lvaro Rodr&iacute;guez Torres, Michael Sisson y Nicol&aacute;s Susc&uacute;n. En "Traducci&oacute;n y decapitaci&oacute;n. Entre la fidelidad y la traici&oacute;n", Rodr&iacute;guez Torres comparte sus invaluables experiencias como lector y traductor, deteni&eacute;ndose en las influencias, los lugares, las traducciones y los hallazgos que han marcado su trayectoria. A partir de lo anecd&oacute;tico plantea su acercamiento a la traducci&oacute;n: "En general carezco de una po&eacute;tica de la traducci&oacute;n por ser cada traducci&oacute;n distinta" (63). Esta posici&oacute;n contrasta fuertemente con lo planteado por Michael Sisson en "Contextos, paratextos, e intertextos: Mar&iacute;a Mercedes Carranza en ingl&eacute;s", en el que da a conocer su met&oacute;dico acercamiento al quehacer del traductor. El autor destaca tres competencias fundamentales: la ling&uuml;&iacute;stica, la pr&aacute;ctica cr&iacute;tica y el o&iacute;do po&eacute;tico. La primera consiste en "descifrar los signos del texto original" (65), mientras que la segunda es una fase de investigaci&oacute;n, una b&uacute;squeda de significados, referentes, datos y contextos. Sisson plantea que la interacci&oacute;n entre estas competencias produce un texto cercano al original, tanto en su sentido como en su estilo; pero es la tercera competencia, el o&iacute;do po&eacute;tico, la que convierte el producto en un poema. Adem&aacute;s este art&iacute;culo es fundamental en la medida en que Sisson aporta dos aspectos nuevos a la compilaci&oacute;n: su experiencia como traductor del ingl&eacute;s al espa&ntilde;ol y su acercamiento a la poes&iacute;a de protesta social, con las dificultades que implica este ejercicio de traducci&oacute;n: cercan&iacute;a frente a los hechos ocurridos, top&oacute;nimos, cr&iacute;tica al lenguaje dominante e intertextualidad, entre otros.</p>      <p> Finalmente, Nicol&aacute;s Suesc&uacute;n cierra esta primera parte con su art&iacute;culo "El azaroso oficio del traductor", en el que plantea su visi&oacute;n ideal del poeta-traductor, aquel que se propone una "lectura total" de la obra y que tiene el conocimiento de todos sus niveles de significado, para poderla traducir. Luego se centra en un aspecto poco elaborado hasta el momento en el libro: el contraste entre el proceso creativo y la traducci&oacute;n, que le sirve para resaltar las complejidades y los problemas ling&uuml;&iacute;sticos que enfrenta el traductor. Termina planteando lo siguiente: la obra no cambia pero la traducci&oacute;n s&iacute; (las traducciones envejecen); tanto la obra como la traducci&oacute;n pueden ser interpretadas; y "el buen traductor es un int&eacute;rprete, no puede crear" (89).</p>      <p>En la segunda secci&oacute;n, "Las Revistas", se debe destacar el papel de Francia Elena Goenaga en la medida en que cuatro de los cinco art&iacute;culos que la integran fueron escritos por alumnos que participaron en su Seminario sobre po&eacute;ticas de la traducci&oacute;n o en su grupo de investigaci&oacute;n acerca de El oficio del poeta-traductor (Jairo Hoyos tambi&eacute;n pertenece a este grupo). En esta secci&oacute;n todos los art&iacute;culos se centran en las revistas <I>Eco, Mito y Espiral</I>, pero el de Mar&iacute;a Jos&eacute; Montoya es el &uacute;nico que estudia la revista <I>Espiral.</I> En "Transf&oacute;rmase el amante. El oficio del poeta-traductor en la revista <I>Espiral</I>", inspirado en un poema de Coamens, Montoya se detiene en los rasgos particulares de esta revista, su influencia sobre <I>Mito, Eco</I> y otras revistas especializadas en arte, y en el papel que cumplieron Luis Vidales, su fundador, y el que fue su director durante largo tiempo, el espa&ntilde;ol Clemente Air&oacute;. Luego se centra en el tema de la traducci&oacute;n y resalta que la revista en algunos casos funcion&oacute; como abrebocas para el lector, al posibilitar y hasta incentivar la comparaci&oacute;n entre traducciones, ofreciendo las referencias necesarias para realizar este "ejercicio comparativo" (107).</p>      <p>Tatiana Arango en "Los paisajes ret&oacute;ricos y la traducci&oacute;n a trav&eacute;s de la revista <I>Mito</I>" resalta la importancia que le dio la revista tanto a la traducci&oacute;n como a la figura del traductor, que en <I>Mito</I> aparece simult&aacute;neamente como "cr&iacute;tico, int&eacute;rprete, editor y tambi&eacute;n creador" (96). Luego explora el prop&oacute;sito que cumple la traducci&oacute;n y de ah&iacute; pasa a analizar su lector objetivo: un lector intelectual, biling&uuml;e e interesado en el campo cultural europeo, lo cual le permite plantear un tipo de recepci&oacute;n circular. Seguidamente Melissa Restrepo retoma algunas de estas ideas y las compara con el universo cultural que se cre&oacute; en <I>Eco</I>."<I>Mito y Eco</I>: traducci&oacute;n de la literatura y transformaci&oacute;n de la cultura" es un ensayo ambicioso, que retoma importantes estudios acerca de las revistas <I>Mito, Eco y Sur</I> (Argentina). El enfoque comparativo le permite resaltar hechos interesantes como el siguiente: "<I>Mito</I> tiende a ser m&aacute;s cosmopolita e incluyente, mientras que <I>Eco</I> se presenta como m&aacute;s centrada y exclusiva; parad&oacute;jicamente, aquella que dura veinticinco a&ntilde;os es <I>Eco, Mito</I> solo alcanza siete a&ntilde;os de publicaci&oacute;n" (123). Restrepo destaca otras diferencias entre las revistas tales como el origen de los textos y su tono. Hacia el final, y en consonancia con lo planteado por Goenaga en la introducci&oacute;n, hace referencia al efecto de estas revistas en la conformaci&oacute;n de un "dictamen est&eacute;tico" (128).</p>      <p>Finalmente, aparecen los &uacute;ltimos dos art&iacute;culos de esta compilaci&oacute;n: "El Occidente de la revista <I>Eco</I>. Notas sobre los primeros a&ntilde;os de publicaci&oacute;n" de Gabriel Rosas y "Ernesto Volkening y la revista <I>Eco</I>: algunas consideraciones trasatl&aacute;nticas" de &Oacute;scar Torres Duque. El primero, como su nombre lo indica, se centra en la primera etapa de la revista y el &eacute;nfasis recae sobre las diversas aproximaciones al concepto de Occidente. Rosas resalta la importancia de Alemania, bas&aacute;ndose tanto en el origen de sus colaboradores como en el de sus textos, y a esto contrapone acertadamente la escasez de referencias al mundo literario franc&eacute;s. El art&iacute;culo de Torres Duque, por su parte, se enfoca en uno de sus importantes colaboradores: el traductor belga Ernesto Volkening, quien ayud&oacute; desde los setentas a ampliar ese referente de Occidente. Se destaca su agudo an&aacute;lisis de tres traducciones de un poema de H&ouml;lderin, realizadas por Nicol&aacute;s Suesc&uacute;n, Antonio de Zubiaburre y Ernesto Volkening. El art&iacute;culo de Torres Duque es sin lugar a dudas un excelente cierre para esta compilaci&oacute;n. </p>   </FONT>      ]]></body>
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