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</front><body><![CDATA[ <p><b>VESTIGIUM</b> </p>     <p>    <center><b>El error antropol&oacute;gico </b></center></p>     <p>    <center>Carlos Alberto G&oacute;mez Fajardo </center></p>     <p>La fundamentaci&oacute;n filos&oacute;fica que inspir&oacute; la reforma del sistema de salud colombiano, al igual que la reforma constitucional de 1991, contiene errores antropol&oacute;gicos de gran magnitud. Esas reformas partieron de equivocaciones de envergadura en lo que se entendi&oacute; en ese momento como las funciones del estado y las relaciones entre &eacute;ste y el individuo. Debido a que las leyes se formularon bajo esos fundamentos extra&ntilde;os, hoy la prensa repetidamente nos describe sus consecuencias pr&aacute;cticas fatales. </p>     <p>Uno de esos casos es el una paciente indigente rechazada por instituciones hospitalarias en la costa atl&aacute;ntica. ¿En cu&aacute;ntas ciudades grandes e intermedias se repite el drama?. Es pertinente formular esta pregunta, y eso, sin siquiera mencionar la situaci&oacute;n de los enfermos cr&oacute;nicos, pobres y desprotegidos, de las &aacute;reas rurales de Colombia. </p>     <p>El error antropol&oacute;gico consisti&oacute; en la concepci&oacute;n estrictamente materialista y utilitarista que inspir&oacute; al legislador responsable de aquellos cambios. Muchos de quienes sancionaron los cambios jur&iacute;dicos, sin duda elegidos mayoritariamente, en procesos "democr&aacute;ticos" fuertemente cuestionables, actuaron despreocupados del verdadero alcance de los que hac&iacute;an, aprovechando, simplemente, la cuota de poder pol&iacute;tico y beneficio personal que operaba en el momento. </p>     <p>Este aberrante sistema entiende que el ser humano se reduce a la condici&oacute;n de "homo faber" u "homo econ&oacute;micus". Al reducirse el acto m&eacute;dico a la condici&oacute;n de una mera transacci&oacute;n econ&oacute;mica o acto comercial, se desencadena una dram&aacute;tica cascada de consecuencias, todas ellas en detrimento, en &uacute;ltimas, de la dignidad de la persona. Esta equivocada concepci&oacute;n del estado, de la persona, y de lo que es su salud, conduce a la parad&oacute;jica situaci&oacute;n actual, a&uacute;n defendida por los gestores y beneficiarios del sistema. </p>     <p>El hombre, especialmente el pobre, el enfermo, el d&eacute;bil, pierde toda su capacidad de reclamo a la sociedad por una atenci&oacute;n en salud equilibrada y digna. Es una pieza an&oacute;nima, de una maquinaria fr&iacute;a y deshumanizada. Si se trata de un sujeto sano, con un buen salario, y en el momento culminante de su productividad laboral, el sistema lo acepta de buen grado mientras aporte dinero copiosamente; por el contrario, cuando est&eacute; anciano y enfermo, ser&aacute; enviado a alguno de los procesos de depuraci&oacute;n y control, hasta que alguien sancione -apoyado en la complej&iacute;sima legislaci&oacute;n vigente- que padece una condici&oacute;n "catastr&oacute;fica" y quede excluido de la posibilidad de atenci&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se hacen presentes, bajo el pragmatismo materialista vigente, algunos de los fen&oacute;menos siguientes: selecci&oacute;n adversa, p&eacute;rdida de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, abuso de la tecnolog&iacute;a con fines estrictamente comerciales, y en ocasiones, con franco efecto negativo sobre la condici&oacute;n de salud del paciente (el "imperativo de la facturaci&oacute;n"). Proliferan las causas para una creciente desconfianza del p&uacute;blico en relaci&oacute;n al la profesi&oacute;n m&eacute;dica, a la cual se ve con recelo. Hay una asombrosa concentraci&oacute;n del poder de decisiones en cuestiones de t&eacute;cnica m&eacute;dica, en funcionarios que defienden intereses diversos a las reales necesidades del enfermo, y que carecen de los elementos para comprender lo que acontece, desde el punto de vista m&eacute;dico. Son funcionarios dotados de un poder inmisericorde, que adem&aacute;s, se escudan en una peculiar condici&oacute;n de los reg&iacute;menes totalitarios: el anonimato. Adicionalmente, viene a imponerse una mentalidad abortista y eugen&eacute;sica, con la expectativa de una ilusoria "medicina de los deseos", como si la salud y la propia vida humana fuesen bienes comerciales a los que se accede por poder econ&oacute;mico y por efecto de las fuerzas del mercado. </p>     <p>La reserva de la historia cl&iacute;nica, violada brutalmente, tambi&eacute;n ha dado pie para que opere esta maquinaria. </p>     <p>El gran error filos&oacute;fico fue haber partido de una concepci&oacute;n errada de lo que es el hombre, la salud y la funci&oacute;n del estado. Esto ha sido oportunamente, por voces de la mayor altura y claridad en Colombia, denunciado ante la opini&oacute;n p&uacute;blica. Los d&eacute;biles continuar&aacute;n sufriendo, hasta que se d&eacute; un radical cambio de rumbo a este estado de cosas, las nefastas consecuencias de una generaci&oacute;n de "yuppies" cuyo aporte a nuestra patria en los &uacute;ltimos doce a&ntilde;os, fue el de implantar, mediante el abuso de la democracia, concepciones pol&iacute;ticas traducidas de las fotocopias de sistemas for&aacute;neos. </p>     <p>Son las consecuencias de un pragmatismo materialista y utilitarista que ha aplastado la posibilidad de la promoci&oacute;n de la persona humana hacia el ejercicio aut&eacute;ntico de sus posibilidades de liberaci&oacute;n. Este sistema deshumanizado ya fue descrito por George Orwell y por Aldous Huxley. </p>     <p>Oportunamente las reflexiones cr&iacute;ticas al respecto se han hecho o&iacute;r; valerosas voces, provenientes de la Academia Nacional de Medicina de Colombia, de la Academia de Medicina de Medell&iacute;n, de la Federaci&oacute;n M&eacute;dica Colombiana, del Colegio M&eacute;dico de Antioquia, han llamado la atenci&oacute;n durante estos a&ntilde;os. Estas voces han clamado en un desierto, ante una opini&oacute;n p&uacute;blica anestesiada, adormecida. Extraordinariamente inmadura y mal documentada, preocupada por los efectos de una gira publicitaria de Shakira o por los &uacute;ltimos acontecimientos de la intimidad de alguna familia de la realeza n&oacute;rdica. En medio de ese estado de estupor, de p&eacute;rdida de la lucidez intelectual , cr&iacute;tica y moral, asistimos a la paradoja de la aniquilaci&oacute;n del individuo mediante la puesta en marcha de un sistema jur&iacute;dico intr&iacute;nsecamente injusto. </p>     <p>Reducir el ser humano a la condici&oacute;n de "homo econ&oacute;micus" es un gran error antropol&oacute;gico. Deja de lado otras consideraciones sobre lo que constituye cada vida humana, como proyecto existencial. Esto solo es posible en un sistema materialista y totalitario, como en los tiempos m&aacute;s oscuros del "padrecito" Stalin. S&oacute;lo que ahora es el poder del dinero el que ejerce una autoridad violenta. Ese poder merece ser puesto dentro de algunos l&iacute;mites.</p>      ]]></body>
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