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<journal-title><![CDATA[Revista Colombiana de Psiquiatría]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Apuntes sobre causalidad]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Pontifica Universidad Javeriana Facultad de Medicina Unidad de Epidemiología Clínica y Bioestadística]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Pontifica Universidad Javeriana Facultad de Medicina Departamento de Anestesiología y de la Unidad de Epidemiología Clínica]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Objective: to describe some definitions of causality, some explanations and understanding models, as well as some key elements used to identify it. Results: the paper reports a succinct description for causality and the models that have been used to explain the concept and understand it. The errors more frequently found when causality is explored and their key elements to determine causality, including the psychological and sociocultural plausibility, are discussed. Conclusion: the multicausal models may better explain the psychological phenomena.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align="right">Metodolog&iacute;a de Investigaci&oacute;n y Lectura cr&iacute;tica    de estudios</p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p>      <center>       <p><font size="4"><b>Apuntes sobre causalidad</b></font></p>       <p>&nbsp;</p>       <p> <font size="3"><b> Notes about Causality</b></font></p> </center>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> Carlos G&oacute;mez-Restrepo<sup>1</sup>,    Martha Beatriz Delgado Ram&iacute;rez<sup>2</sup></b></p>     <p><sup>1</sup> M&eacute;dico-psiquiatra, MSc en Epidemiolog&iacute;a Cl&iacute;nica,    director del Departamento de Psiquiatr&iacute;a y Salud Mental y profesor de    la Unidad de Epidemiolog&iacute;a Cl&iacute;nica y Bioestad&iacute;stica de    la Facultad de Medicina de la Pontifica Universidad Javeriana. <a href="mailto:cgomez@javeirana.edu.co">cgomez@javeirana.edu.co</a>      <br> <sup>2</sup> M&eacute;dica-anestesi&oacute;loga, MSc en Epidemiolog&iacute;a    Cl&iacute;nica, profesora del Departamento de Anestesiolog&iacute;a y de la    Unidad de Epidemiolog&iacute;a Cl&iacute;nica y Bioestad&iacute;stica de la    Facultad de Medicina de Pontifica Universidad Javeriana.</p>  <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p> Objetivo: describir algunas de las definiciones de causalidad, explicaciones    posibles, modelos   de comprensi&oacute;n y elementos para determinarla. Resultados: se realiza    una breve descripci&oacute;n   del t&eacute;rmino &#8220;causalidad&#8221; y de los modelos que se han empleado    para entenderla. Se resumen   los errores frecuentes al determinarla y se describen los par&aacute;metros    que deben existir al   momento de hacerlo. En este punto se postulan la plausibilidad psicol&oacute;gica    y la sociocultural.</p>     <p> <b>Palabras clave:</b> causalidad, sesgo, azar,    confusi&oacute;n.</p>  <hr size="1">     <p> <b>Abstract</b></p>     <p> Objective: to describe some definitions of causality, some explanations and    understanding models,   as well as some key elements used to identify it. Results: the paper reports    a succinct description   for causality and the models that have been used to explain the concept and    understand it. The   errors more frequently found when causality is explored and their key elements    to determine   causality, including the psychological and sociocultural plausibility, are discussed.    Conclusion:   the multicausal models may better explain the psychological phenomena.</p>     <p> <b>Key words:</b> Causality, bias.</p> <hr size="1">     <p><b><font size="3">Introducci&oacute;n y definici&oacute;n   de t&eacute;rminos</font></b>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   En medicina la palabra <i>causa</i>   se ha discutido bajo los t&eacute;rminos   <i>etiolog&iacute;a, patog&eacute;nesis, patofisiolog&iacute;a,   mecanismos y factores de riesgo o   de protecci&oacute;n</i>, entre otros. Todos   ellos reflejan la importancia que ha   tenido para el &aacute;rea de la salud conocer   o aproximarse a la causa y al   concepto de causalidad subyacente.     <p>   Moliner define <i>causa</i> como &#8220;Con   relaci&oacute;n a una cosa o suceso, otra cosa u otro suceso que es el que produce   aqu&eacute;llos&#8221;. Adem&aacute;s, describe la   <i>causa bastante </i>(suficiente) dando el   siguiente ejemplo &#8220;Eso no es causa   para tal desesperaci&oacute;n&#8221; y la <i>causa   motivo</i> (raz&oacute;n) como &#8220;Circunstancia   cuya consideraci&oacute;n mueve a alguien   hacer cierta cosa&#8221;. A su vez, define   <i>causalidad </i>como &#8220;Enlace o sucesi&oacute;n   de causas y efectos&#8221;, &#8220;Hecho de ser   necesarias las causas&#8221; y &#8220;Relaci&oacute;n   entre una cosa y la otra de la que es   causa&#8221; (1). El <i>Diccionario Merriam-   Webster</i> define causa como &#8220;algo   que conlleva o trae un efecto o resultado&#8221;   (2).     <p>   El concepto de causalidad ha   variado a trav&eacute;s de los tiempos, posiblemente   esto obedezca a los adelantos   que se han dado en las diferentes   &aacute;reas del saber y a las preguntas   que se pretende responder.   Hace algunos a&ntilde;os la preponderancia   de enfermedades infecciosas hac&iacute;a   que el modelo determinista &#8212;   esto es, una causa, un efecto (primero   ocurre un evento-causa que se   asocia con un segundo evento-efecto)&#8212;   fuera coherente y &uacute;til para responder   la mayor&iacute;a de cuestionamientos   que nos hac&iacute;amos. Hoy en   d&iacute;a este modelo puede ser insuficiente   y se requieren modelos multivariados   y probabil&iacute;sticos que ser&iacute;an   mejor comprendidos teniendo como   base la teor&iacute;a del caos, donde el concepto   causalidad es reemplazado   por casualidad y certeza por probabilidad.   De esta forma podr&iacute;amos   tener como gu&iacute;a dos modelos o sistemas:     <p>a. Modelo determinista: establece   una relaci&oacute;n causal entre dos   eventos y pretende una certeza.     <p>   b. Modelo probabilista: establece   relaciones uni, bi o multifactoriales   y pretende calcular una   probabilidad.     <p>En 1882, Koch describi&oacute; sus   cuatro postulados para determinar   si un agente infeccioso causaba una   enfermedad:     <p>   a. El organismo debe estar presente   en todo caso de enfermedad.     <p>   b. El organismo debe ser aislado   y crecer en cultivos puros.     <p>c. El organismo debe causar una   enfermedad espec&iacute;fica cuando   se inocula a un animal.     <p>d. El organismo debe ser recuperado   posteriormente del animal   e identificado.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos postulados, que influyeron   en gran medida en la medicina,   ten&iacute;an como base un modelo determinista   en el que una sola causa   determinaba la aparici&oacute;n de un efecto   y se aplicaban con alguna facilidad   a las patolog&iacute;as infecciosas hasta   hace alg&uacute;n tiempo. No obstante,   los cambios de las condiciones ambientales   y sus repercusiones en los   aspectos biosicosociales del individuo   hacen que este modelo requiera   otras condiciones para que se presente   una enfermedad. As&iacute;, para   producir tuberculosis se requiere el   bacilo de Koch (causa necesaria),   pero a la vez se necesita un sinn&uacute;mero   de condiciones ambientales y   personales, como el estado de salubridad,   el estado nutricional, las condiciones de hacinamiento, el estado   inmunol&oacute;gico, etc. (causas suficientes)   para que se pueda dar. Todos   estos factores que act&uacute;an en   conjunto para producir la enfermedad   son lo que se ha denominado   asa <i>causal</i>.     <p>   <font size="3"><b>Determinaci&oacute;n de causalidad:   errores frecuentes</b></font>     <p>   Para determinar la causalidad   o, en otras palabras, la probabilidad   de que un factor o serie de factores   est&eacute;n asociados causalmente a un   desenlace (efecto-enfermedad), se   requiere descartar otro tipo de explicaciones   plausibles al fen&oacute;meno   en estudio. De esta forma, se necesita   pensar si los resultados del estudio   se deben a:1. Fuerza de la asociación.     <p>   a. Sesgo.     <p>   b. Azar.     <p>   c. Confusi&oacute;n.     <p>   Sesgo     <p>   El sesgo se define como un error   sistem&aacute;tico durante alg&uacute;n proceso   del estudio que tiende a desviar los   valores de la verdad. Se pueden clasificar   de diversas formas dentro de   las cuales habitualmente se resaltan   los de selecci&oacute;n y de medici&oacute;n.   Algunos incluyen el sesgo de confusi&oacute;n   (tercero en nuestra lista).     <p>   El sesgo de selecci&oacute;n hace referencia   a que sistem&aacute;ticamente se   escogen los sujetos para un estudio   de manera diferencial entre grupos   o de manera no representativa de   la poblaci&oacute;n que da origen a los sujetos.   Dentro del sesgo de selecci&oacute;n   est&aacute; el de clasificaci&oacute;n, que se refiere   a un error sistem&aacute;tico en la determinaci&oacute;n   y en la clasificaci&oacute;n del   desenlace (enfermedad) o exposici&oacute;n   (factores de riesgo o protecci&oacute;n).     <p>   Por otra parte, el sesgo de medici&oacute;n   se refiere a que los m&eacute;todos   o formas de medici&oacute;n sobre los cuales   se establecen conclusiones son   empleados de manera diferencial   entre los grupos en estudio.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <i>Azar</i>     <p>   El azar es la probabilidad de   obtener un resultado por casualidad.   En los estudios donde se explora   la causalidad, se procura determinar   qu&eacute; tan probable es que   lo observado se deba a una intervenci&oacute;n   o un factor o qu&eacute; sea debido al   azar. De esta forma se han descrito   dos tipos de errores, I y II, clasificaci&oacute;n   que tiene por objeto medir este   tipo de probabilidades y proveer de   alguna confianza al investigador   acerca de sus hallazgos en el estudio   (v&eacute;ase <a href="#(tab1)">Tabla 1</a>).     <p>        <center>     <a name="#(tab1)"><img src="img/revistas/rcp/v35n1/v35n1a09tab1.gif"></a>    </center> </p>       <p> De acuerdo con esta tabla podemos   observar que siempre que   tomamos una decisi&oacute;n lo hacemos   sobre ciertas probabilidades de cometer   o no un error; esto es, lo hacemos   con alguna incertidumbre.     <p>   a.<i> Error tipo I o falso positivo (error   tipo alfa</i>): se refiere a la probabilidad   de nuestro estudio de rechazar   la hip&oacute;tesis nula (X=Y) y aceptar la hip&oacute;tesis alterna   (XpY), dado que la primera (no   diferencia) sea la verdad. Se considera   que un nivel adecuado   m&aacute;ximo para error es del 5% y   equivale al valor de P o nivel de   significancia, y se podr&iacute;a definir   como la probabilidad (habitualmente   menor del 5%) de obtener   un resultado tan o m&aacute;s extremo   al encontrado simplemente por   azar. Dicho de otra forma, la probabilidad   de encontrar el resultado   de mi estudio por azar es   tan peque&ntilde;a (menor del 5%) que   podemos asumir que esa diferencia   es atribuible al factor de   riesgo, la intervenci&oacute;n o el tratamiento   estudiado.     <p>   b.<i> Error tipo II o falso negativo   (error tipo beta</i>): se puede definir   como la m&aacute;xima probabilidad   que estamos dispuestos a   arriesgar por un resultado falso   negativo. Esto es, aceptar o no   rechazar la hip&oacute;tesis nula y   concluir que no hab&iacute;a diferencias   entre los dos grupos (X=Y)   cuando realmente hab&iacute;a diferencias   entre los grupos (X&Phi;Y).   Al igual que con el alfa, se ha   establecido un nivel m&aacute;ximo de   beta tolerable, que es de 0,20   (20%). Dicho de otra manera, la   probable causalidad disminuye   cuando hay una probabilidad   mayor del 20% de que sus resultados   sean falsos negativos.   El error tipo II da origen al poder,   que se define como:     <p>   Poder=1-beta     <p>   El poder indicar&iacute;a la probabilidad   de encontrar diferencias o lo   que se desea, si realmente las hay.     <p>   Ahora, con los valores anteriormente   descritos y las pruebas estad&iacute;sticas   convencionales (param&eacute;tricas   y no param&eacute;tricas, que miden   la variaci&oacute;n del azar) se procura medir   qu&eacute; tanto el azar afecta la asociaci&oacute;n   observada y evaluar la probabilidad   de que el azar sea una posible   explicaci&oacute;n. No obstante, en ning&uacute;n   caso podr&aacute; reducirse a cero la   posibilidad del azar, pero s&iacute; se pueden   hacer arreglos durante el estudio   y el an&aacute;lisis conducentes a reducir   esta posible explicaci&oacute;n.     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="3"><b>Confusi&oacute;n</b></font>     <p>   Ocurre cuando dos factores (de   riesgo y de desenlace) cuya asociaci&oacute;n   se estudia se ven influidos por un   tercer factor (de confusi&oacute;n) que est&aacute;   asociado con uno de ellos y que, a la   vez, es factor de riesgo del otro. De   esta forma tiende a confundir o distorsionar   la relaci&oacute;n o asociaci&oacute;n entre   los dos primeros (v&eacute;ase <a href="#(fig1)">Figura 1</a>).     <p>      <p>        <center>     <a name="#(fig1)"><img src="img/revistas/rcp/v35n1/v35n1a09fig1.gif"></a>    </center> </p>        <p>A manera de ejemplo:    supongamos   que estamos evaluando la asociaci&oacute;n   causal de los niveles de catecolaminas   sobre el infarto agudo del   miocardio. Con la hip&oacute;tesis de que   aquellas personas con concentraciones   elevadas de catecolaminas presentan   mayor riesgo de sufrir un infarto   agudo del miocardio que aquellas   que no las tienen. Esta relaci&oacute;n   puede verse confundida con la presencia   o no de hipertensi&oacute;n que se   asocia con la concentraci&oacute;n de catecolaminas   y a la vez es factor de riesgo   para infarto agudo del miocardio.</p>     <p>   Por otra parte, las causas para   un determinado desenlace pueden   ser diversas, y su asociaci&oacute;n puede   darse de m&uacute;ltiples formas: ya sea   siguiendo un modelo aditivo (sumar   las causas) para dar un efecto o un   modelo multiplicativo, en el cual las   causas se relacionan de manera   sinerg&iacute;stica y llevan a diversos resultados   mayores o menores de lo   esperado.</p>     <p>   Estos modelos <i>sinergistas</i> son   agonistas o antagonistas cuando la   suma o diferencia de los efectos de la   combinatoria de las causas sobre el   desenlace es mayor (agonista) o menor   (antagonista) que la suma o diferencia   de los efectos esperados por   cada una de las causas individuales.</p>     <p>   En el ejemplo anterior podr&iacute;a esperarse   que las personas con hipertensi&oacute;n   arterial y concentraciones   elevadas de catecolaminas tuvieran   mayor riesgo de infarto agudo del   miocardio que aqu&eacute;llas con s&oacute;lo un   factor de los descritos y mucho mayor   que el esperado por s&oacute;lo la sumatoria   de ambos riesgos. Esto es, la   interacci&oacute;n de los dos lleva a que la   hipertensi&oacute;n modifique el efecto de   las catecolaminas e incremente la   posibilidad de infarto.</p>     <p>      <font size="3"><b>Elementos para determinar   causalidad</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Una vez descartados el sesgo,   el azar y la confusi&oacute;n como posibles   factores explicativos de una determinada   relaci&oacute;n causal, de acuerdo   con algunos autores se considera   que una relaci&oacute;n es causal cuando   la evidencia indica que los factores   forman parte de complejas circunstancias   que incrementan la probabilidad   de ocurrencia de una enfermedad   y que la disminuci&oacute;n de uno   o m&aacute;s de estos factores disminuye   la frecuencia de la enfermedad (3).</p>     <p>   Para determinar si la relaci&oacute;n   entre uno o varios factores y una   enfermedad es causal o es solamente   una asociaci&oacute;n y para realizar inferencias   causales, la comunidad   m&eacute;dica habitualmente ha empleado   los siguientes criterios, propuestos   en 1965 por Bradford-Hill (4-5):</p>     <p>   1. Fuerza de la asociaci&oacute;n.     <br>   2. Consistencia de la asociaci&oacute;n.      <br>   3. Especificidad de la asociaci&oacute;n.      <br> 4. Secuencia temporal    de los eventos.       <br>5. Relaci&oacute;n    dosis-respuesta.       <br>6. Plausibilidad    biol&oacute;gica a la asociaci&oacute;n   observada.       <br>7. Evidencia experimental.       <br>8. Reversibilidad.   A &eacute;stos, agregar&iacute;amos los siguientes:       ]]></body>
<body><![CDATA[<br>9. Plausibilidad    psicol&oacute;gica.       <br>10. Plausibilidad    sociocultural (para   algunas patolog&iacute;as).     <p>   Pasaremos a explicarlos:   </p>     <p>1. <i>Fuerza de    la asociaci&oacute;n:</i> se calcula   por medio del riesgo relativo   (RR) o el riesgo relativo indirecto   (la expresi&oacute;n inglesa es odds   ratio: OR). Un RR o un OR elevados   sugieren relaci&oacute;n causal, tal   como se observ&oacute; en la relaci&oacute;n   de cigarrillo con c&aacute;ncer pulmonar   (OR=16 entre fumadores). Sin   embargo, un valor bajo se puede   asociar a eventos que revisten   importancia en salud p&uacute;blica y,   por ello, pueden ser relevantes.</p>     <p>   2. <i>Consistencia de la asociaci&oacute;n</i>: se   refiere a que una asociaci&oacute;n   causal entre un factor y un desenlace   se hace m&aacute;s clara cuando   repetidamente su asociaci&oacute;n   es corroborada o reproducida   por diferentes investigadores,   en diferentes tipos de estudios   (casos y controles, cohortes, experimentos   cl&iacute;nicos, etc.) y en   diferentes lugares, circunstancias   y momentos.</p>     <p>   3.<i> Especificidad de la asociaci&oacute;n</i>:   este elemento viene claramente   del modelo determinista de la   bacteriolog&iacute;a, en el cual en una   relaci&oacute;n uno a uno (espec&iacute;fica)   un microorganismo produce   una patolog&iacute;a: una causa produce   un efecto. Sin embargo,   esta especificidad no es necesaria   para corroborar causalidad   en un sinn&uacute;mero de patolog&iacute;as   donde los modelos multicausales   tienden a asociar un desenlace   con m&uacute;ltiples factores y,   a la vez, m&uacute;ltiples factores con   diferentes desenlaces.   </p>     <p>4. <i>Secuencia    temporal de los eventos</i>:   se refiere a que el factor de riesgo precede a la aparici&oacute;n de   la enfermedad; es decir, que no   exista enfermedad antes de exponer   al individuo al factor causal   y que s&oacute;lo se demuestre enfermedad   despu&eacute;s de esta exposici&oacute;n.   Ejemplo de ello ser&iacute;a la   necesidad de exponerse a un   evento traum&aacute;tico para poder   tener un trastorno de estr&eacute;s   postraum&aacute;tico.</p>     <p> 5. <i>Relaci&oacute;n    dosis-respuesta</i>: se puede   referir a la dosis (gradiente de   exposici&oacute;n), a la duraci&oacute;n de la   exposici&oacute;n o a ambas. En relaci&oacute;n   con ello se considera que a   mayor exposici&oacute;n hay mayor   efecto; as&iacute;, una depresi&oacute;n mayor   desencadenada por la p&eacute;rdida de   un ser querido podr&iacute;a ser de   mayor intensidad si hubiera m&aacute;s   p&eacute;rdidas familiares.</p>     <p>   6. P<i>lausibilidad biol&oacute;gica a la asociaci&oacute;n   observada</i>: hace referencia   a la fisiopatolog&iacute;a de la enfermedad   y a si la asociaci&oacute;n estudiada   y encontrada es plausible,   tiene sentido o es cre&iacute;ble;   esto es, si se puede enmarcar   dentro de los conocimientos que   se tienen al respecto. En ciertas   asociaciones no se tiene evidencia   cient&iacute;fica al momento de   descubrirlas; sin embargo, al   cabo de un tiempo se pueden   entender. Por ejemplo, cuando   se plantea la asociaci&oacute;n entre   la exposici&oacute;n al virus de la influenza   durante el embarazo y   la esquizofrenia. Inicialmente   no se entend&iacute;a esta opci&oacute;n; pero   en la medida en que pasa el   tiempo y se elaboran otros tipos   de hip&oacute;tesis, &eacute;sta toma alguna   relevancia.</p>     <p>   7. <i>Evidencia experimental</i>: es posiblemente   la mejor manera de   corroborar una relaci&oacute;n causal.   No obstante, en la mayor&iacute;a de   las situaciones tendr&iacute;a problemas   &eacute;ticos, como el exponer a   mujeres embarazadas a medicamentos   de diverso tipo para   evaluar su potencialidad de producir   malformaciones fetales.   Por otra parte, es un m&eacute;todo &uacute;til   para evaluar causalidad en las   intervenciones; por ejemplo, para   saber si un grupo de pacientes   con VIH positivo responde   adecuadamente a un medicamento   y no a un placebo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   8. <i>Reversibilidad:</i> un factor tiende   a ser causal cuando su retiro disminuye   la frecuencia del desenlace   o la gravedad de &eacute;ste. Por   ejemplo, si se tiene conocimiento   de que las concentraciones elevadas   de colesterol producen enfermedad   cardiovascular, la disminuci&oacute;n   de esas concentraciones   mediante dietas, ejercicio y   medicamentos adecuados tender&iacute;a   a disminuir la frecuencia de   este tipo de enfermedades. De   esta forma se corroborar&iacute;a la asociaci&oacute;n   causal entre las concentraciones   elevadas de colesterol   y las patolog&iacute;as cardiovasculares.   </p>     <p>9. <i>Plausibilidad    psicol&oacute;gica: </i>al igual   que la plausibilidad biol&oacute;gica, en   lo psicol&oacute;gico y lo psiqui&aacute;trico existen    modelos de entendimiento   del funcionamiento mental   normal y patol&oacute;gico. La explicaci&oacute;n   pertinente a una patolog&iacute;a   deber&aacute; enmarcarse dentro de un   modelo plausible, cre&iacute;ble y con   sentido. Por ejemplo, si pensamos   que el grado de ansiedad de   las personas tiende aumentar   con el n&uacute;mero de actos violentos   percibidos durante los &uacute;ltimos 30   d&iacute;as. Esto tiene sentido con lo   que conocemos acerca del aparato   mental, pero si se asocia el   grado de ansiedad con el consumo   de arroz en la casa, esto no   tendr&iacute;a mucha explicaci&oacute;n psicopatol&oacute;gica   ni fisiopatol&oacute;gica.   </p>     <p>10. Plausibilidad    sociocultural (para   algunas patolog&iacute;as): al igual que   la anterior, se refiere a la influencia   del medio social y cultural   sobre algunas patolog&iacute;as y a la   plausibilidad que tienen estas explicaciones   para el entendimiento   de la patolog&iacute;a que se propone.   As&iacute;, los trastornos de la alimentaci&oacute;n   (bulimia o anorexia   nerviosa) se ven en sociedades   occidentales que tiene un gran   culto a la imagen corporal. Hasta   hace algunos a&ntilde;os no se ve&iacute;a   en pa&iacute;ses como la China; no obstante,   con el advenimiento de la   cultura occidental se han empezado   a observar algunos casos en   la China continental y su ingreso   parece haber sido a trav&eacute;s de   Hong Kong. Ser&iacute;a dif&iacute;cil de creer   que una explicaci&oacute;n causal biol&oacute;gica   sea de mayor plausibilidad   que la sociocultural anteriormente   esbozada.</p>     <p>   <b><font size="3">Modelos de causalidad</font></b></p>     <p>   Por &uacute;ltimo, es importante recordar   que el modelo univariado de tipo   determinista: causa fi efecto, hace   referencia a un modelo proveniente   de la bacteriolog&iacute;a que tuvo gran   influencia en los albores de la medicina   y cuando las enfermedades   infecciosas ten&iacute;an la mayor relevancia.   Hoy en d&iacute;a esta relaci&oacute;n causal   se considera y conserva m&aacute;s por   motivos did&aacute;cticos que por razones   cient&iacute;ficas, puesto que la mayor&iacute;a   de enfermedades deben ser explicadas   mediante modelos que incluyen,   por lo general, m&aacute;s de dos factores   (multivariados) y la interacci&oacute;n de   &eacute;stos; adem&aacute;s, en estos modelos se   calcula una asociaci&oacute;n probabil&iacute;stica   de donde se infiere la causalidad   (modelos multivariados de tipo probabil&iacute;stico).   Estos modelos pueden   seguir un sinn&uacute;mero de esquemas   de causalidad; algunos de ellos son:</p>     <p>   a. Modelo de factores acumulativos   y necesarios para causar un   desenlace   A+B+C+D+E ? Desenlace   </p>     <p>b. Modelo de m&uacute;ltiples    causas independientes   y suficientes para   causar un desenlace</p>      <p><img src="img/revistas/rcp/v35n1/v35n1a09fig2.gif"></p>       <p> c. Modelos mixtos:    presentamos   dos de las variedades que pueden   existir, utilizando solamente   5 factores para esbozar la   complejidad que se puede lograr   y que, de hecho, representa lo   que ocurre en la naturaleza.</p>      <p>  Ejemplo 1:</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><img src="img/revistas/rcp/v35n1/v35n1a09fig3.gif"></p>       <p>  Ejemplo 2:</p>      <p><img src="img/revistas/rcp/v35n1/v35n1a09fig4.gif"></p>        <p>   De esta forma deseamos hacer   pensar al lector en que la determinaci&oacute;n   de causalidad es en la actualidad   un juego de m&uacute;ltiples variables   que se relacionan de muy diversas   maneras para producir una probabilidad   de generar un evento o desenlace   determinado de cuya presencia   nunca tendremos certeza.</p>     <p>   <b><font size="3">Referencias</font></b></p>     <!-- ref --><p>   1. Moliner M. Diccionario de uso del espa&ntilde;ol.   Madrid: Gredos; 1982.   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0034-7450200600010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Merriam-Webster&#8217;s    Collegiate Dictionary.   9th. ed. Springfield: Merrian-Webster,   1991.   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0034-7450200600010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Lilienfeld DE,    Stolley PD. Foundations   of Epidemiology. 3rd ed. Oxford: Oxford   University Press; 1994.   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0034-7450200600010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Bradford-Hill    AB. The enviroment and disease:   association or causation? Proc   R Soc Med. 1965;58:295-300.   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0034-7450200600010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Fletcher RH,    Fletcher SW, Wagner EH.   Clinical epidemiology: the essentials.   3rd ed. Baltimore: Williams &amp; Wilkins;   1996.   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0034-7450200600010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>Recibido para evaluaci&oacute;n: 10 de febrero    de 2005    <br>    Aceptado para publicaci&oacute;n:3 de marzo de 2006    </font>       ]]></body><back>
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