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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ACTUALIDAD DEL CONCEPTO DE PHYLUM EN ZUBIRI]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The aim of this article is to analyze Zubiri&#8217;s concept of phylum. For this purpose, I analyze the meaning of phylum for Zubiri and that of biological phylum, explaining the validity of the former with respect to the latter. The consequences of this concept for evolutionary theory are also presented.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>ACTUALIDAD DEL CONCEPTO DE PHYLUM EN ZUBIRI</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center">   <font size="3" face="verdana"><b>Actuality of the Concept of Phylum in Zubiri</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>   <b>JUAN R. COCA<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup></b></p> </font>    <p><font size="2" face="verdana">   Instituto Emmanuel Mounier de Galicia, Espa&ntilde;a <a href="mailto:juanrcoca@telefonica.net">juanrcoca@telefonica.net</a></font></p>   <font face="verdana" size="2">    <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   <b>RESUMEN</b></p>     <p>   La intenci&oacute;n de este art&iacute;culo es analizar el concepto zubiriano de phylum. Para eso se muestra el significado del phylum seg&uacute;n Zubiri y el significado del phylum biol&oacute;gico, y se expone la actualidad del primero con respecto al segundo. Adem&aacute;s, se muestran las consecuencias que dicho concepto tiene para la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <b>Palabras clave:</b> Zubiri, phylum, biolog&iacute;a, evoluci&oacute;n.</p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   <b>ABSTRACT</b></p>     <p>   The aim of this article is to analyze Zubiri&rsquo;s concept of phylum. For this purpose, I analyze the meaning of phylum for Zubiri and that of biological phylum, explaining the validity of the former with respect to the latter. The consequences of this concept for evolutionary theory are also presented.</p>     <p>   <b>Key-words:</b> Zubiri, phylum, biology, evolution.</p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p>   Xavier Zubiri, es uno de los fil&oacute;sofos m&aacute;s importantes en lengua espa&ntilde;ola. Su pensamiento ha sido traducido a diversos idiomas y estudiado en numerosos pa&iacute;ses del mundo, tales como Rusia, Italia, Estados Unidos, etc. Asimismo, sus posicionamientos filos&oacute;ficos se han analizado y criticado en numerosas ocasiones. No obstante, el pensamiento biol&oacute;gico de este fil&oacute;sofo vasco no ha dado muchos frutos. La causa de ello es posible que sea su continua interrelaci&oacute;n con la metaf&iacute;sica, lo que dificulta un poco m&aacute;s -si cabe- la indagaci&oacute;n sobre el pensamiento de este autor para los bi&oacute;logos y su ya famosa dificultosa interpretaci&oacute;n.</p>     <p>   En esta ocasi&oacute;n se ha querido desarrollar un trabajo sobre filosof&iacute;a de la biolog&iacute;a, prestando una atenci&oacute;n muy especial al concepto de phylum, ya que existe un t&eacute;rmino hom&oacute;nimo en biolog&iacute;a. La intenci&oacute;n de este escrito es comprobar la correcci&oacute;n de dicho concepto dentro de un posicionamiento biofilos&oacute;fico, as&iacute; como intentar entrever la postura que Zubiri manten&iacute;a sobre las especies. Por otro lado, y teniendo en cuenta lo anterior, se ha intentado reactualizar la postura del autor mostrando los aspectos m&aacute;s relevantes y reincorpor&aacute;ndolos al conocimiento   biol&oacute;gico actual. Se ha procurado evitar conceptos como el de esencia -muy relacionado con el de phylum en este autor- para no extender el trabajo, y porque este no ser&aacute; un ensayo metaf&iacute;sico.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>El phylum zubiriano</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Cuando hablamos de los seres humanos, de los gatos, de las tenias, de las rosas o de los Fucus, no se est&aacute; haciendo menci&oacute;n de un conjunto de individuos que cada uno de nosotros une sin m&aacute;s para saber a qu&eacute; nos estamos refiriendo. Cuando empleamos esos t&eacute;rminos -aunque en muchas ocasiones no se tenga conciencia de ello- se est&aacute; hablando de una serie de individuos que constituyen una especie. Por lo tanto, no estamos haciendo ning&uacute;n tipo de referencia a una definici&oacute;n conceptiva, sino que nos referimos a una caracter&iacute;stica real. Es posible pensar que existe una postura biofilos&oacute;fica que considera que las especies son construcciones humanas y que no tienen un correlato en lo real. De hecho, existe una serie de conceptos de especie variables, lo que puede hacer pensar que no existe ning&uacute;n criterio validador y, por tanto, dicho concepto -aunque es muy &uacute;til- debe ser modificado. No obstante, la existencia real de la especie, a nuestro juicio, tiene fundamento, pero esto ser&aacute; expuesto m&aacute;s adelante.</p>     <p>   La especie no consiste en el hecho de que varios individuos tengan similitud en algunos caracteres, dando lugar a que todos esos individuos sean denominados de una determinada manera. Si esto fuese as&iacute;, estar&iacute;amos hablando -seg&uacute;n Zubiri- de una "clase": "una multiplicidad en la que cada unidad est&aacute; yuxtapuesta a las dem&aacute;s de los mismos caracteres" (Zubiri 1998a 187).</p>     <p>   Para que haya especie es menester que la multiplicidad de unidades similares sea resultado de una multiplicidad gen&eacute;tica. Pero. adem&aacute;s, esta multiplicaci&oacute;n no ha de ser arbitraria (esto ser&iacute;a mera originaci&oacute;n y no g&eacute;nesis), sino de una &iacute;ndole tal que cada generador constituya y edifique, por as&iacute; decirlo, la estructura de cada generado, seg&uacute;n un esquema f&iacute;sicamente determinado en aqu&eacute;l, y que, al ser constituido, es transmitido a &eacute;ste. En su virtud, todos los generados lo est&aacute;n seg&uacute;n un mismo "esquema". Es lo que constituye un phylum, una unidad filogen&eacute;tica. Pues bien, el conjunto de caracteres fil&eacute;ticos constituye los caracteres espec&iacute;ficos, la especie. Ser de tal especie consiste en pertenecer a tal phylum preciso. Y esto es verdad no s&oacute;lo biol&oacute;gicamente,   sino ante todo metaf&iacute;sicamente. (Zubiri 1998a 187-188)</p>     <p>   Esto, a nivel evolutivo, tiene mucho que ver con el problema de la delimitaci&oacute;n de las especies, que puede llegar a ser un grave problema en aquellos grupos con una gran simplicidad morfol&oacute;gica y escasa variabilidad morfol&oacute;gica (cf. Vi&ntilde;a, Paniagua &amp; Sanmart&iacute;n 90). De tal manera que toda multiplicidad de individuos ser&aacute; tal, siempre que sea fruto de una multiplicidad gen&eacute;tica transmisora del esquema constitutivo de cada especie.</p>     <p>   Vemos que nuestro fil&oacute;sofo dice que, para que podamos hablar de especie, es necesario que exista una serie de individuos resultados de un proceso de multiplicaci&oacute;n; es decir, toda especie ser&aacute; una multiplicidad.   Esta multiplicidad est&aacute; anclada en tres caracteres: replicaci&oacute;n, pluralidad y prospecci&oacute;n.</p>     <p>   El car&aacute;cter replicativo viene a ser el hecho de que una especie sea capaz de dar lugar a una progenie. Para ello, es necesario un "esquema", el c&oacute;digo gen&eacute;tico. Dicho esquema tiene que ser activo, es decir, "es un momento intr&iacute;nseco y formal de la sustantividad" (Zubiri 2006b 12). Esta sustantividad consiste en la estructura radical de toda realidad; de tal modo que "la sustantividad expresa la plenitud de autonom&iacute;a entitativa" (Zubiri 1998b 87). Por lo tanto, la sustantividad de los organismos de la naturaleza lleva impl&iacute;cita una constituci&oacute;n gen&eacute;tica, que a su vez trae consigo la posibilidad de transformaci&oacute;n con el paso del tiempo: evoluci&oacute;n. Por este motivo el vasco consideraba que la sustantividad   es activa.</p>     <p>   La sustantividad es activa por s&iacute; misma. Y esta alteridad en configuraci&oacute;n   tiene la triple posibilidad de ser transformaci&oacute;n, de ser repetici&oacute;n y de ser gen&eacute;tica. Cada una de estas dimensiones est&aacute; constitutivamente apoyada en la anterior. Ser&iacute;a imposible una repetici&oacute;n sin transformaci&oacute;n.   Ser&iacute;a imposible una evoluci&oacute;n sin una cierta repetici&oacute;n. (Zubiri 2006a 157)</p>     <p>   El car&aacute;cter pluralizante est&aacute; causado por el anterior. Dicho de otro modo, el hecho de que los organismos tengan car&aacute;cter replicativo, es el que produce que puedan ser f&eacute;rtiles. La esencia2 abierta de los organismos provoca que la replicaci&oacute;n no sea una clonaci&oacute;n, sino una transmisi&oacute;n plural del c&oacute;digo gen&eacute;tico de la especie. Por eso "la especie no es la unidad de algo que existe, sino una unidad que produce precisamente   la pluralidad de algo. Es pluralizante" (Zubiri 2006b 13).   El tercer car&aacute;cter, el prospectivo, es el m&aacute;s obvio; s&oacute;lo es posible una especie si esta es prospectiva, si perdura.</p>     <p>   [Por lo tanto un] phylum es ese esquema conforme el cual, de una manera vital, prospectiva y continuada, se va pluralizando y diversificando un determinado tipo esquem&aacute;tico de viviente. Y eso es lo que constituye la especie. Especie es formalmente el conjunto, el sistema de caracteres esquem&aacute;ticos que producen la situaci&oacute;n que acabo de describir. Y, rec&iacute;procamente,   pertenecer a una especie es pertenecer a este esquema fil&eacute;tico. (Zubiri 2006b 14)</p>     <p>   Una vez vistos los tres caracteres que fundamentan la multiplicidad,   es conveniente mostrar en qu&eacute; consiste dicho proceso. La multiplicaci&oacute;n da lugar a un conjunto de individuos, gracias al hecho de que los individuos parentales son susceptibles no s&oacute;lo de repetici&oacute;n, sino tambi&eacute;n de multiplicaci&oacute;n -producir multitud- y generaci&oacute;n -mantener las caracter&iacute;sticas esenciales del generante- (decimos esto puesto que existen diversos organismos -muy sencillos- que tienen capacidad de clonaci&oacute;n y de multiplicaci&oacute;n). Pues bien, la multiplicaci&oacute;n   tiene que ser del siguiente modo:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   1&ordm; Ha de ser una acci&oacute;n causal, productiva, por la que, partiendo de una sustantividad constitutiva individual, se producen otras. 2&ordm; Esta acci&oacute;n ha de estar producida, en una u otra manera (esta es otra cuesti&oacute;n), por la realidad sustantiva misma. Si no se diera de ninguna manera esta acci&oacute;n en la propia realidad sustantiva, no habr&iacute;a multiplicaci&oacute;n. 3&ordm; Pero esto no basta para nuestro problema. Es necesario, adem&aacute;s, que esta acci&oacute;n causal, cualquiera que sea su mecanismo (eficiencia, etc.), por as&iacute; decirlo, sea una acci&oacute;n de tipo intr&iacute;nseco tal, que el primer individuo sobre el que la acci&oacute;n causal se apoya sea un "modelo" de los individuos producidos. (Zubiri 1998b 235)</p>     <p>   Es decir, la multiplicaci&oacute;n consiste en la transmisi&oacute;n gen&eacute;tica de un "algo" metaf&iacute;sico -ser&iacute;a la esencia, pero no entraremos en eso- a los descendientes. Este "algo" es previo al proceso multiplicativo, de tal manera que los individuos parentales servir&aacute;n de "modelo", ya que su material gen&eacute;tico ser&aacute; el que d&eacute; lugar a los progenitores. A su vez, esta multiplicaci&oacute;n se distingue de la originaci&oacute;n -que ser&iacute;a la formaci&oacute;n de un phylum distinto al original- y de la g&eacute;nesis -que ser&iacute;a el proceso metaf&iacute;sico de la multiplicaci&oacute;n. Pues bien, la multiplicaci&oacute;n   ser&aacute; el proceso que d&eacute; lugar a la constituci&oacute;n de una especie como tal, es decir, la unidad de una especie es "generacional".</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>El phylum biol&oacute;gico</b></font></p>      <p>   Es verdad que la biolog&iacute;a no ha logrado a&uacute;n dar con criterios definitivos de especificidad; la distinci&oacute;n de especies es muchas veces indecisa y flotante. Pero, sin embargo, en todos los criterios entra obligadamente el momento de fecundidad, aunque sea en forma negativa: los organismos principalmente infecundos en su cruzamiento no pertenecen a la misma especie. Por tanto, la unidad fil&eacute;tica o espec&iacute;fica es siempre y s&oacute;lo una unidad "generacional". (Zubiri 1998b 241)</p>     <p> El pensador vasco estaba muy en lo cierto en lo referente a que todav&iacute;a no hay criterios definidos de especificidad. De hecho, al hablar de la especie nos podemos encontrar -por un lado- con el concepto de especie morfol&oacute;gica, tipol&oacute;gica o fen&eacute;tica. Esta conceptualizaci&oacute;n   es la m&aacute;s com&uacute;n, y refleja las ideas fijistas expuestas por Linneo y sus contempor&aacute;neos. La postura fijista hace tiempo que ha sido superada -sobre todo gracias a la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n y a la biolog&iacute;a poblacional-, no obstante, el concepto morfol&oacute;gico de especie mantiene su vigencia aunque con ciertas variaciones. Tambi&eacute;n podemos hablar de la especie biol&oacute;gica que hace menci&oacute;n de un grupo de individuos y/o poblaciones con capacidad de cruzamiento entre s&iacute;, y que, a su vez, se encuentran aislados -reproductivamente- de otros organismos. Dicho t&eacute;rmino es definido por Ernst Mayr como "grupos de poblaciones naturales que se reproducen en forma cruzada y que se hallan reproductivamente (gen&eacute;ticamente) aisladas de otros grupos semejantes" (Mayr 1998, 2006). Este concepto dio lugar al de especie gen&eacute;tica, en el que se considera que lo que define a la especie es la distancia gen&eacute;tica entre poblaciones. Por otro lado, es posible hablar de especie evolutiva. Este aspecto de la especie fue concebido en los a&ntilde;os cincuenta del pasado siglo, y representa un linaje que, a lo largo del tiempo, ha evolucionado de modo diferente a otro. En cuarto lugar cabe mencionar el t&eacute;rmino de especie paleontol&oacute;gica, acu&ntilde;ado a finales del siglo XIX, y que ha tenido su continuaci&oacute;n actual en t&eacute;rminos como cronoespecie o paleoespecie, y que hacen menci&oacute;n de aquellos restos que se asemejan morfol&oacute;gicamente y que se encuentran en una serie estratigr&aacute;fica determinada. Por &uacute;ltimo mencionaremos el concepto de especie ecol&oacute;gica -propuesto por aquellos cr&iacute;ticos del concepto biol&oacute;gico de especie-, en el que se hace referencia a la funci&oacute;n fundamental que tiene la selecci&oacute;n natural para generar las diferentes especies.</p>     <p>   Las capacidades reproductivas que presentan las especies tienen gran importancia biol&oacute;gica y filos&oacute;fica (como vimos en el apartado anterior), ya que implican que toda especie tenga que ser concebida como una unidad evolutiva independiente. De hecho, las transformaciones   evolutivas que se puedan producir en los individuos de una especie pueden ser dispersadas por la misma, gracias a la selecci&oacute;n natural, pero no alcanzar&aacute;n a los individuos de otras especies. Esto es lo que hace -como acabamos de ver- el concepto evolutivo de especie. Dicho concepto presenta diversas ventajas. Se puede aplicar a especies sin reproducci&oacute;n sexual, y permite incluir dentro de la misma especie individuos de generaciones diferentes, al contrario que el concepto biol&oacute;gico de especie (cf. Cela &amp; Ayala).</p>     <p>   El t&eacute;rmino especie se aplica en biolog&iacute;a a tres estructuras diferentes que -seg&uacute;n la propuesta de Ernst Mayr- son: el concepto de especie, la categor&iacute;a de especie y el tax&oacute;n especie. Para diferenciar entre los tres, Mayr expone lo siguiente:</p>     <p>   El concepto de especie es el significado biol&oacute;gico, o definici&oacute;n, de la palabra "especie". La categor&iacute;a especie es un nivel concreto de la jerarqu&iacute;a linneana, la jerarqu&iacute;a tradicional de ordenaci&oacute;n de los organismos. Cada nivel de esta jerarqu&iacute;a (especie, g&eacute;nero, familia, orden, etc.) constituye una categor&iacute;a. Para determinar si una poblaci&oacute;n merece la categor&iacute;a de especie, se comprueba si se ajusta a la definici&oacute;n de especie. Los taxones que llamamos especies son poblaciones concretas, o conjuntos de poblaciones, que se ajustan a la definici&oacute;n de especie; son casos particulares ("individuales"), y por lo tanto no se pueden definir, s&oacute;lo describir y delimitar unos de otros. (Mayr 1998 1501ss)</p>     <p>   Tras lo dicho, podemos afirmar que Zubiri estaba en lo cierto al hablar de la especie y de sus implicaciones. A&uacute;n as&iacute;, las lecturas de sus obras generan cierta confusi&oacute;n desde una perspectiva biol&oacute;gica.</p>     <p>   El concepto de phylum -en biolog&iacute;a- es sin&oacute;nimo del nivel de clasificaci&oacute;n denominado como clase; es decir, hablar de phylum y de clase es mencionar lo mismo. En cambio, este &uacute;ltimo concepto -seg&uacute;n &eacute;l- consiste en la yuxtaposici&oacute;n de individuos con los mismos caracteres, lo que no ser&iacute;a un phylum. Por ejemplo, en biolog&iacute;a, el phylum o clase del ser humano incluye a los dem&aacute;s mam&iacute;feros. El problema es que la terminolog&iacute;a zubiriana no es paralela a la biol&oacute;gica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   El hombre pertenece a un phylum muy preciso. Y pertenece a &eacute;l "de suyo", es fil&eacute;tico "de suyo". Su car&aacute;cter espec&iacute;fico es, por tanto, un car&aacute;cter real y no meramente conceptivo. Este momento real es justo el "esquema" fil&eacute;tico seg&uacute;n el cual cada hombre est&aacute; constituido. Es un momento de mi forma de realidad. Ahora bien, esto significa que lo que cada hombre es, es algo que envuelve "de suyo" y formalmente su car&aacute;cter de estar constituido seg&uacute;n un esquema que lleva en s&iacute;. Por tanto lleva "de suyo" en su propia forma de realidad, la referencia a otros "esquematizables". Esta referencia es lo que constituye la "diversidad". La diversidad no es una diferencia cualquiera, sino que es, por as&iacute; decirlo, el reflujo de lo esquem&aacute;tico sobre cada uno de los miembros de un mismo phylum. En su virtud, cada hombre es en s&iacute; mismo "diverso" en su propia forma de realidad. Y en esta su intr&iacute;nseca diversidad consiste su referencia a los otros. (Zubiri 1998a 191)</p>     <p>   Podemos considerar que en estas palabras Zubiri -si empleaba el t&eacute;rmino phylum biol&oacute;gicamente- afirmaba que el ser humano tiene el car&aacute;cter que tiene, ya que lleva en s&iacute; el esquema de su propio phylum. Esto es una obviedad biol&oacute;gica, pero no lo es tanto filos&oacute;ficamente.   De hecho, durante largos a&ntilde;os se ha considerado que existe un principio antr&oacute;pico que rige los designios de la naturaleza. En cambio Zubiri, parece tener perfectamente claro que las caracter&iacute;sticas   humanas son las que son, porque se ha producido un proceso de diversidad fil&eacute;tico, lo que supone referenciar al ser humano en sus antecesores primates. Lo curioso del concepto zubiriano, proviene de aseveraciones similares a la siguiente:</p>     <p>   El reflujo del esquema fil&eacute;tico sobre cada uno de sus miembros no termina aqu&iacute;, sino que tiene una dimensi&oacute;n distinta. El reflujo fil&eacute;tico hace de aquellos miembros una diversidad espec&iacute;fica cuyo ser es la individualidad. Pero estos "diversos" no son s&oacute;lo diversos, sino que en su diversidad conviven entre s&iacute; precisamente por ser del mismo phylum. La diversidad, en efecto, no es una mera alteridad, esto es, algo meramente negativo, sino algo positivo, a saber, una diversidad en la que cada uno est&aacute; como afirm&aacute;ndose en su diversidad frente a los dem&aacute;s. Esto es, es una diversidad en la que cada uno est&aacute; positivamente vertido a los dem&aacute;s. En el reflujo del esquema sobre cada uno de sus miembros se constituyen &eacute;stos no s&oacute;lo en diversidad, sino en versi&oacute;n mutua. (Zubiri 1998a 193)</p>     <p>   Zubiri, pensaba -con total acierto- que una clase era un conjunto de individuos con caracter&iacute;sticas compartidas. El problema que nos encontramos es que la propia categor&iacute;a de orden, g&eacute;nero -inferiores taxon&oacute;micamente a la de phylum- as&iacute; como la de reino -superior- son tambi&eacute;n construidas por la unificaci&oacute;n de una determinada cantidad de individuos con caracter&iacute;sticas similares. No obstante, es cierto que todas estas categor&iacute;as son -en cierto modo- arbitrarias y modificables seg&uacute;n el criterio empleado. La &uacute;nica categor&iacute;a de la que podemos afirmar que existe correspondencia real es la de especie. Y por lo que acabamos de ver que nos muestra Zubiri, entendemos que este autor asimilaba el concepto de phylum con el de especie. Algo que en las disciplinas biol&oacute;gicas es incorrecto. La soluci&oacute;n del problema queda expresada en el siguiente p&aacute;rrafo:</p>     <p>   Un phylum es ese esquema conforme al cual, de una manera vital, prospectiva y continuada, se va pluralizando y diversificando un determinado tipo esquem&aacute;tico de viviente. Y eso es lo que constituye la especie. Especie es formalmente el conjunto, el sistema de caracteres esquem&aacute;ticos que producen la situaci&oacute;n que acabo de describir. Y rec&iacute;procamente, pertenecer a una especie es pertenecer a este esquema fil&eacute;tico. Se me dir&aacute; que esto es una especie biol&oacute;gica y no filos&oacute;fica. Pero es que la especie filos&oacute;fica, como contradistinta de la especie biol&oacute;gica, no tiene existencia ninguna. Es id&eacute;ntica a la especie biol&oacute;gica. (Zubiri 2006b 14) </p>     <p>Nuestro pensador, al hablar del concepto de phylum quiere desarrollar una expresi&oacute;n filos&oacute;fica. De tal manera que, al leerlo, no podemos considerar que est&aacute; empleando el mismo t&eacute;rmino biol&oacute;gico. A este respecto, &eacute;l consideraba que estaba empleando un t&eacute;rmino filos&oacute;fico que ten&iacute;a correspondencia biol&oacute;gica, y que presentaba los mismos problemas en los dos &aacute;mbitos del conocimiento.</p>     <p>   Es un concepto de especie estrictamente filos&oacute;fico, y no simplemente biol&oacute;gico. No existe distinci&oacute;n ninguna entre una especie "biol&oacute;gica" y una especie "filos&oacute;fica", y las dificultades que puedan existir para determinar la una son id&eacute;nticas a las dificultades que puedan existir para determinar la otra. (Zubiri 1998b 244ss)</p>     <p>   Y actualmente esto es un error. Aun as&iacute;, -y habiendo hecho esta salvedad- existe en el concepto de phylum un potencial sorprendente   que es muy importante para la filosof&iacute;a de la vida.</p>     <p>   El phylum presenta diversas condiciones: g&eacute;nesis esquem&aacute;tica, ser pluralizante y ser prospectiva. La primera condici&oacute;n -la g&eacute;nesis esquem&aacute;tica- se refiere al hecho de que en todos los organismos se produce un proceso de replicaci&oacute;n por un acto de los progenitores, que consiste en la repetici&oacute;n de un esquema determinado. Dicho de otro modo, los individuos de una misma especie se asemejan porque en todos ellos existe un esquema com&uacute;n que se replica de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. De hecho, para que un grupo de individuos sea considerado como phylum, es necesario que presente un conjunto de caracteres constitutivos que ser&aacute;n transmitidos en todos los casos. Es decir, tienen que tener una positiva unidad propia: un "esquema constitutivo". Con la segunda condici&oacute;n -ser pluralizante- se quiere afirmar que el phylum de cualquier ser vivo no es una suma de individuos iguales. Al contrario, consiste en una unidad primaria previa que se va pluralizando en un conjunto de individuos. Esta condici&oacute;n, una vez m&aacute;s, nos separa del concepto de clase zubiriano, ya que toda clase, al ser una unificaci&oacute;n que podr&iacute;a ser denominada como arbitraria, no mantiene ese car&aacute;cter de unidad primaria previa que s&iacute; tendr&iacute;a el phylum. La tercera condici&oacute;n -ser prospectiva- es una condici&oacute;n que tiene toda especie o phylum, y que viene a significar ese car&aacute;cter propio de perdurabilidad presente en cada uno de ellos.</p>     <p>   En virtud de esta prospecci&oacute;n la especie no solamente es viable en el sentido de un "ir-hacia", sino que precisamente por "ir-hacia" cada uno de los individuos formalmente, y no s&oacute;lo casualmente, "viene-de". (Zubiri 2006b 72)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Con este "ir-hacia", nuestro autor nos dirige -de nuevo- a la idea de reflujo fil&eacute;tico del que habl&aacute;bamos anteriormente. Es decir, la diversidad de una especie es lo que es, ya que cada uno de los individuos presenta una referencia a los otros. Dicho de otro modo, todo ser de la naturaleza mantiene cierto grado de respectividad -es respectivo- frente a otros.</p>     <p>   De esta manera Zubiri nos conduce a un planteamiento evolutivo completamente novedoso en aquellos d&iacute;as, y de completa actualidad hoy: lo que se podr&iacute;a denominar como evolucionismo relacional.</p>     <p>   Este posicionamiento ser&aacute; ampliado en otro lugar (cf. Coca &amp; Valad&eacute;), y consiste en lo siguiente. La relacionalidad natural posibilita a los organismos configurar ambientes m&aacute;s estables y, en cierto modo, m&aacute;s independientes de las acciones externas. Por tanto, esta relacionalidad   y esta -si se me permite- "separaci&oacute;n" se transforman en realidad en la persona. Dicho de otro modo, el proceso de creciente relacionalidad es el que mejor muestra c&oacute;mo se va produciendo el fen&oacute;meno evolutivo. Fen&oacute;meno que, como es sabido, no se limita a ser un proceso organ&iacute;smico, sino tambi&eacute;n ambiental. De tal manera que el proceso evolutivo al final traer&aacute; consigo -en funci&oacute;n del organismo del que hablemos- un proceso primigenio (primates, delfines,...) o muy lejano (hongos, plantas, protozoos,...) de relacionalidad, asentado en un esbozo de la autoposesi&oacute;n y de la independencia o distanciamiento.   Independencia que s&oacute;lo puede ser relativa, ya que la vida, m&aacute;s que evolucionar de manera independiente, como muchas veces se dice, coevoluciona. </p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1"> <font face="verdana" size="1">     <p><sup><a href="#s1" name="1">1</a></sup> "La esencia, digo, es un momento de la realidad sustantiva en cuanto tal. Como la realidad sustantiva es un sistema de notas constitucionales, lo primero que hemos de hacer es averiguar cu&aacute;les de entre estas notas son esenciales, y en qu&eacute; consiste su esencialidad" (Zubiri 1998b 188).</p></font> <hr size="1">     <p><font size="3" face="verdana"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <!-- ref --><p>   Cela, C. J. &amp; Ayala, F. J. Senderos de la evoluci&oacute;n humana. Madrid: Alianza, 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0120-0062200800010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Coca, J. R. y Valad&eacute;, E. "Aspectos ontol&oacute;xicos da evoluci&oacute;n org&aacute;nica da natureza", Roteiros 2 (2008), en prensa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0120-0062200800010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Mayr, E. As&iacute; es la biolog&iacute;a. Madrid: Debate, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0120-0062200800010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Mayr, E. Por qu&eacute; es &uacute;nica la biolog&iacute;a: consideraciones sobre la autonom&iacute;a de una disciplina cient&iacute;fica. Buenos Aires: Katz, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0120-0062200800010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Vi&ntilde;a, Rom&aacute;n, Paniagua, E. &amp; Sanmart&iacute;n, M. L. "The Importance of a Multidisciplinary Approach in Systematics: Another Opinion", Parasitology Research 88 (2002): 89-91.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0120-0062200800010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Zubiri, X. Sobre el hombre. Madrid: Alianza, 1998a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000064&pid=S0120-0062200800010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Zubiri, X. Sobre la esencia. Madrid: Alianza, 1998b.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0120-0062200800010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Zubiri, X. Estructura din&aacute;mica de la realidad. Madrid: Alianza, 2006a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000066&pid=S0120-0062200800010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Zubiri, X. Tres dimensiones del ser humano: individual, social, hist&oacute;rica. Madrid: Alianza, 2006b.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0120-0062200800010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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