<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-0062</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-0062</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Filosofía.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-00622008000100009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[jean ladriÈre (1922-2008) In memoriam]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BOTERO]]></surname>
<given-names><![CDATA[JUAN JOSÉ]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>57</volume>
<numero>136</numero>
<fpage>139</fpage>
<lpage>141</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-00622008000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-00622008000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-00622008000100009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>jean ladri&Egrave;re   (1922-2008)</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"> <font size="3" face="verdana"><b>In memoriam</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p> <b>JUAN JOS&Eacute; BOTERO*</b></p>     <p> Universidad Nacional de Colombia * <a href="mailto:juanjbotero@cable.net.co">juanjbotero@cable.net.co</a></p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   El 26 de noviembre de 2007, a la edad de 86 a&ntilde;os, la vida de Jean Ladri&egrave;re se extingui&oacute; para siempre en Ottignies, B&eacute;lgica. Fil&oacute;sofo belga de origen armenio por parte de su madre, su nombre y su reputaci&oacute;n hacen evocar inmediatamente al Instituto Superior de Filosof&iacute;a de la Universidad de Lovaina, del cual fue su presidente por m&aacute;s de nueve a&ntilde;os, en la &eacute;poca en la cual la Universidad se escindi&oacute; en dos instituciones, una franc&oacute;fona y otra flamenca. Se puede afirmar que con su muerte se extingue uno de los universitarios belgas m&aacute;s respetados e influyentes, tanto en el plano intelectual como en el humano y acad&eacute;mico.</p>     <p> Jean Ladri&egrave;re se identific&oacute; toda su vida con la Universidad de Lovaina. Despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial adelant&oacute; all&iacute; sus estudios de matem&aacute;ticas y de filosof&iacute;a. Su carrera acad&eacute;mica comienza como investigador del FNRS (Fondo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas), para luego ingresar como profesor al Instituto Superior de Filosof&iacute;a de la UCL, instituci&oacute;n en la que permanecer&aacute; durante el resto de su vida. Su formaci&oacute;n como matem&aacute;tico y cient&iacute;fico, a la vez que como fil&oacute;sofo, lo llevan a publicar en primer t&eacute;rmino obras consagradas a los fundamentos de la l&oacute;gica formal y a la epistemolog&iacute;a de las matem&aacute;ticas. Sin embargo, fue ante todo un pensador y un acad&eacute;mico de su tiempo, siempre al tanto de las corrientes y propuestas filos&oacute;ficas que se desarrollaron durante la segunda mitad del siglo veinte, de modo que sus cursos y sus publicaciones r&aacute;pidamente se extendieron m&aacute;s all&aacute; de estos &aacute;mbitos. Su obra sobre Las limitaciones internas de los formalismos es un cl&aacute;sico y una consulta obligada para quien quiera comprender el sentido de los sistemas formales y reflexionar sobre ellos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   No es exagerado afirmar que es gracias a sus cursos que la Universidad de Lovaina escucha por primera vez hablar de autores como Ludwig Wittgenstein y Karl Popper, Rudolph Carnap y el C&iacute;rculo de Viena, Noam Chomsky y J&uuml;rgen Habermas, para citar s&oacute;lo algunos nombres. En los memorables seminarios de los viernes en el Centro de Filosof&iacute;a de las Ciencias, que &eacute;l mismo fund&oacute;, todos los dominios del pensamiento contempor&aacute;neo y de las ciencias encontraron su momento de profundizaci&oacute;n y de examen cr&iacute;tico, desde la metaf&iacute;sica de Whitehead, la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, la teor&iacute;a de las cat&aacute;strofes y la cibern&eacute;tica, hasta la teor&iacute;a de la justicia y la filosof&iacute;a pol&iacute;tica anglosajona, los avatares del marxismo y la sociolog&iacute;a francesa, entre otros temas. Hay que subrayar que Jean Ladri&egrave;re era un verdadero erudito en temas cient&iacute;ficos y de la filosof&iacute;a de las ciencias, y como tal era respetado en todos los centros acad&eacute;micos del mundo, raz&oacute;n por la cual siempre estuvo actualizado y al tanto de las discusiones sobre estos y otros temas.</p>     <p>   Ladri&egrave;re no fue solamente profesor, investigador y autor. Su nombre tambi&eacute;n est&aacute; ligado a numerosas instituciones y proyectos de envergadura nacional e internacional, de todas las cuales se puede decir que fue un pilar fundamental: el Instituto Superior de Filosof&iacute;a de la Universidad de Lovaina, ya citado, la propia UCL, instituci&oacute;n de la cual fue pr&aacute;cticamente un emblema internacional, el grupo Esprit, el CRISP, la Academia Real de B&eacute;lgica, as&iacute; como el importante Institut International de Philosophie, instituci&oacute;n biling&uuml;e (ingl&eacute;s/franc&eacute;s) que publica la Revue Internationale de Philosophie, adem&aacute;s de otras instituciones propiamente cat&oacute;licas, como la Uni&oacute;n Mundial de Sociedades Cat&oacute;licas de Filosof&iacute;a, por ejemplo. En todas ellas su presencia fue a la vez modesta y competente, y tambi&eacute;n en todas ellas dej&oacute; la huella de su autoridad moral e intelectual.</p>     <p>   En esta &aacute;poca de fanatismos y de turbulencias ligadas en muchos casos a la religi&oacute;n, hay que destacar la figura de este intelectual cat&oacute;lico comprometido. Ninguno de sus interlocutores podr&iacute;a afirmar que Jean Ladri&egrave;re haya tratado de imponerle su fe o sus creencias, o que lo haya despreciado por no compartirlas. Su obra en cuanto fil&oacute;sofo cat&oacute;lico, aunque rica e influyente, tiene un sello casi personal. En solo el a&ntilde;o de 2004 aparecieron La Foi chr&eacute;tienne et le destin de la raison, Le temps du possible y L&rsquo;Esp&eacute;rance de la raison, obras en las cuales explora un tema sobre el cual nunca dej&oacute; de reflexionar, el de la relaci&oacute;n entre la fe y la raz&oacute;n. La manera como abordaba el asunto es reveladora: &ldquo;[l]o que est&aacute; en juego no es una simple confrontaci&oacute;n, sino una relaci&oacute;n justificable, a la vez pensada y vivenciada, entre la fe y la raz&oacute;n&rdquo;, afirmaba en una entrevista que concedi&oacute; a la revista Louvain con ocasi&oacute;n de sus 80 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n afirmaba all&iacute;, m&aacute;s all&aacute; de toda la inmensa literatura cient&iacute;fica y filos&oacute;fica por la cual hab&iacute;a transcurrido su vida acad&eacute;mica, que lo que se encuentra subyacente en la mayor&iacute;a de sus textos publicados es precisamente esta relaci&oacute;n. Este compromiso jam&aacute;s fue un obst&aacute;culo para que Jean Ladri&egrave;re tuviera fuertes lazos de amistad con una enorme variedad de intelectuales de todas las confesiones, o de ninguna confesi&oacute;n, o para que fuera respetado en el mundo cient&iacute;fico e intelectual de los cinco continentes. No es ni siquiera pertinente hablar a prop&oacute;sito de &eacute;l de &ldquo;tolerancia&rdquo; o de &ldquo;honestidad intelectual&rdquo;.</p>     <p> Como alumno privilegiado suyo que fui, quisiera mencionar otros rasgos de esta personalidad admirable. Su importancia en el &aacute;mbito filos&oacute;fico y su gran peso intelectual parec&iacute;an evaporarse en cuanto comenzaba a dialogar con uno. Pose&iacute;a como pocos ese don maravilloso de saber escuchar con atenci&oacute;n genuina, con respeto, con generosidad, a todos sus interlocutores, desde los m&aacute;s modestos a los m&aacute;s fanfarrones, llegando incluso, en muchas ocasiones, a reformular de una manera precisa y di&aacute;fana lo que uno torpemente intentaba expresar sin conseguirlo. Al mismo tiempo no dudaba en compartir sus inquietudes y sus entusiasmos, fueran ellos a prop&oacute;sito de un teorema o de una an&eacute;cdota banal, con quien quisiera escucharlo con atenci&oacute;n. Estos rasgos explican en parte el cari&ntilde;o y la admiraci&oacute;n con los cuales es recordado por sus millares de alumnos y doctorandos en todo el mundo, a los cuales les consagr&oacute; millares de horas de conversaci&oacute;n, sin escatimar el tiempo que, por lo dem&aacute;s, era claro que nunca le sobraba.</p>     <p>   Imposible olvidar aquella figura peque&ntilde;a, casi enjuta, saliendo del Instituto Superior de Filosof&iacute;a con un paso que parec&iacute;a incre&iacute;blemente &aacute;gil, dado el tama&ntilde;o del malet&iacute;n que cargaba y que parec&iacute;a pesar m&aacute;s que &eacute;l mismo, deteni&eacute;ndose para brindar un saludo entra&ntilde;able acompa&ntilde;ado de una mirada franca, a veces divertida, siempre inteligente, antes de solicitar permiso para proseguir su camino, como si acabara de tener una experiencia inolvidable.</p>     <p>   En la ya citada entrevista con ocasi&oacute;n de sus 80 a&ntilde;os, hablando de lo que podr&iacute;a ser un balance de su vida, declar&oacute;: &ldquo;[p]or ahora, miro el tiempo que me queda de vida como el de una tarea que todav&iacute;a tengo que cumplir. [&hellip;] Vivir este tiempo de este modo es tambi&eacute;n una manera de prepararse para la muerte [&hellip;] Cualquier cosa que haga o que deje de hacer, yo ya s&eacute; que jam&aacute;s podr&aacute; haber adecuaci&oacute;n entre lo que haya podido hacer y aquello que hubiera debido hacer&rdquo;.</p>     <p>   Nota: Agradezco a Philippe Van Parijs, alumno y amigo de Jean Ladri&egrave;re, su generosidad para ayudarme con la redacci&oacute;n de estas l&iacute;neas. </p> </font>      ]]></body>
</article>
