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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Giraldo, John A. &#8220;La teoría causal del significado en H. P. Grice&#8221;, Praxis Filosófica (Universidad del Valle) 16 (2003): 99-128]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>Giraldo, John A. &ldquo;La teor&iacute;a causal del significado en H. P. Grice&rdquo;, Praxis Filos&oacute;fica (Universidad del Valle) 16 (2003): 99-128.</b></font></p>      <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   Lo primero que debo manifestar acerca del art&iacute;culo del profesor Giraldo es que se trata de un escrito claro, coherente y cuidadoso, acerca de un tema tan sutil y discutido como la teor&iacute;a del significado del fil&oacute;sofo ingl&eacute;s Herbert Paul Grice (1913-1988). Tambi&eacute;n, que comparto buena parte de sus interpretaciones, tanto de la posici&oacute;n de Grice, como de las cr&iacute;ticas que le formularon Strawson y Searle. Sin embargo, creo que hay algunos elementos muy importantes que han sido pasados por alto y que son fundamentales en la teor&iacute;a griceana del significado m&aacute;s madura. En este escrito, necesariamente breve, me limitar&eacute; a dar las claves para comprender los problemas que el profesor Giraldo ha resaltado, y las (posibles) soluciones que podr&iacute;an plantearse a partir de dos ideas: la de valor y la de causa final.</p>     <p> Muy esquem&aacute;ticamente, la teor&iacute;a inicial de Grice parte de reconocer que hay dos tipos de significado, uno natural y otro no-natural. El natural puede caracterizarse por rasgos como la necesidad del contenido (o proposici&oacute;n) expresado, la imposibilidad de un an&aacute;lisis en t&eacute;rminos de intenciones de un hablante o la impropiedad de un argumento para mostrar qu&eacute; fue lo que se quiso decir con la expresi&oacute;n usada, por ejemplo. El significado no-natural se caracteriza por rasgos como la necesidad de reconstrucci&oacute;n argumentativa de lo que se da a entender con una expresi&oacute;n, la inclusi&oacute;n de intenciones para explicitar lo que un hablante quiso decir con ella o la relaci&oacute;n de contingencia l&oacute;gica entre la expresi&oacute;n y la proposici&oacute;n expresada. Un caso muy com&uacute;n de significado natural es el que va de un hecho f&iacute;sico a otro hecho f&iacute;sico mediante un argumento causal (de las manchas al sarampi&oacute;n, por ejemplo), pero, como muy bien lo anota el profesor Giraldo (110), tambi&eacute;n el que conecta dos hechos institucionales (el presupuesto anual aprobado y la valoraci&oacute;n de este a&ntilde;o como &ldquo;dif&iacute;cil&rdquo;, por ejemplo). Un ejemplo de significado no natural es el del conductor de un bus que hace sonar tres veces la bocina para indicar que el bus est&aacute; lleno. &Eacute;ste es el caso dif&iacute;cil y al que Grice le dedica mayor atenci&oacute;n. En primer lugar, debemos incluir la intenci&oacute;n del conductor de dar a entender a un determinado auditorio que el bus est&aacute; lleno (&eacute;sta es la intenci&oacute;n comunicativa principal); en segundo lugar, el conductor tiene la intenci&oacute;n de que el auditorio sepa que el bus est&aacute; lleno al reconocer que &eacute;l tuvo la intenci&oacute;n de dar a entender que el bus est&aacute; lleno (&eacute;sta es una intenci&oacute;n secundaria) y, por &uacute;ltimo, el conductor debe tener la intenci&oacute;n de que la intenci&oacute;n principal sea una de las razones por las que se produce en el auditorio la creencia de que el bus est&aacute; lleno (&eacute;sta es la intenci&oacute;n de cierre, la que concluye el an&aacute;lisis).</p>     <p>   Sin embargo, uno puede construir un ejemplo (como el de Strawson en &ldquo;Intenci&oacute;n y convenci&oacute;n en los actos de habla&rdquo;) que muestre que las tres condiciones se satisfacen, pero el an&aacute;lisis no consigue dar cuenta del significado no-natural en cuesti&oacute;n, porque la situaci&oacute;n requiere la introducci&oacute;n   (posiblemente iterada) de otra condici&oacute;n: que el hablante debe intentar que el oyente reconozca la intenci&oacute;n secundaria de lograr que reconozca su intenci&oacute;n primaria. En otras palabras, el contraejemplo   de Strawson est&aacute; dise&ntilde;ado para mostrar que la teor&iacute;a de Grice nos conduce a una serie de intenciones regresivas que no dan las condiciones suficientes para un caso de significado, y s&oacute;lo consigue aproximaciones   anal&iacute;ticas parciales. El remedio para bloquear este tipo de contraejemplos consiste, para Strawson, en introducir la referencia a alg&uacute;n tipo de convenci&oacute;n o procedimiento convencional dentro de las condiciones para conseguir que el an&aacute;lisis sea, l&oacute;gicamente hablando, suficiente.</p>     <p>   Pero &eacute;sta no es la &uacute;nica dificultad con la teor&iacute;a, puesto que se puede construir un argumento como el de Searle (en &ldquo;Teor&iacute;a de actos de habla&rdquo;) para mostrar que, si uno usa una oraci&oacute;n de un lenguaje, debe conocer su significado convencional, toda vez que el veh&iacute;culo de comunicaci&oacute;n de las intenciones en este caso es convencional. As&iacute; pues, la intenci&oacute;n de querer decir algo en un lenguaje debe estar modelada en t&eacute;rminos de las reglas de significado en ese lenguaje. Una segunda objeci&oacute;n de Searle parte de observar que la teor&iacute;a de Grice confunde el campo de los actos ilocucionarios con los efectos perlocucionarios, al introducir una &ldquo;intenci&oacute;n de cierre&rdquo; o reflexiva que puede ser dispensada en muchos casos de comunicaci&oacute;n, es decir, que puede haber comunicaci&oacute;n incluso si el hablante s&oacute;lo busca en su audiencia efectos ilocucionarios, y no perlocucionarios, como parece aceptar Grice.</p>     <p> &Eacute;stos son los puntos problem&aacute;ticos que se&ntilde;ala el profesor Giraldo, quien concluye su art&iacute;culo rese&ntilde;ando el an&aacute;lisis alternativo del significado de una oraci&oacute;n en t&eacute;rminos de Searle, en el cual se enfatiza el car&aacute;cter convencional y reglado del lenguaje que debe manifestarse en la descripci&oacute;n de las intenciones comunicativas de sus usuarios.   Creo que vale la pena plantearse el reto de responder a estos problemas desde la teor&iacute;a de Grice, y por ello me voy a remitir a uno de sus &uacute;ltimos trabajos publicados. Como lo rese&ntilde;a muy acertadamente el profesor Giraldo, Grice tuvo oportunidad de responder a sus cr&iacute;ticos en &ldquo;El significado y las intenciones del hablante&rdquo; y, agrego yo, en &ldquo;Utterer&rsquo;s Meaning, Sentence-Meaning and Word-Meaning&rdquo;, pero considero que la exposici&oacute;n m&aacute;s clara y definitiva de su teor&iacute;a puede encontrarse en &ldquo;Meaning Revisited&rdquo;, en donde se introduce la noci&oacute;n de valor en la teor&iacute;a del significado o, con m&aacute;s precisi&oacute;n, se muestra que la respuesta a muchas objeciones de la teor&iacute;a original puede encontrarse en la idea de que el significado es un concepto valorativamente orientado. </p>     <p>Sup&oacute;ngase, con respecto a la primera objeci&oacute;n, que podemos construir una cadena de intenciones regresivas y concluir que el an&aacute;lisis original de Grice es, aunque correcto, insuficiente. Entonces deber&iacute;amos completarlo introduciendo un v&iacute;nculo con alg&uacute;n tipo de convenci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, como lo hace Strawson. Sin embargo, no es &eacute;sta la &uacute;nica salida posible. En efecto, consid&eacute;rese la situaci&oacute;n en la que hay una intenci&oacute;n potencialmente   regresiva en el an&aacute;lisis, &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;amos mantenerla y corregir sus posibles efectos nocivos mediante la referencia a alg&uacute;n tipo de procedimiento convencional? &iquest;No ser&iacute;a mejor eliminarla de tajo? &Eacute;ste es el camino escogido por Grice: s&oacute;lo puede entenderse qu&eacute; es un caso de significado, si se toma un caso de significado genuino satisfactorio; si el caso inicial dista mucho del caso modelo, no hay significado en absoluto. El argumento dise&ntilde;ado por Strawson no mostrar&iacute;a la insuficiencia   en el an&aacute;lisis del significado propuesto por Grice, sino la ausencia absoluta de un an&aacute;lisis del significado. Lo que debe concluirse es que el problema est&aacute; en la aceptaci&oacute;n de una intenci&oacute;n potencialmente regresiva en un caso genuino de significado, porque una intenci&oacute;n regresiva no se puede satisfacer l&oacute;gicamente. As&iacute; pues, la eliminaci&oacute;n de este tipo de intenciones permite responder las objeciones, pero s&oacute;lo la estructura conceptual del significado explica por qu&eacute; debemos eliminarlas (Grice Loc.cit. 302-303).</p>     <p>   Con respecto a una posici&oacute;n como la de Searle, Grice manifiesta en el mismo trabajo que la referencia a reglas ling&uuml;&iacute;sticas no es fundamental, porque la convenci&oacute;n es s&oacute;lo una forma en la que el significado de una palabra u oraci&oacute;n puede fijarse (id. 298-299). No creo estar exagerando al decir que su teor&iacute;a causal del significado se basa, precisamente,   en la idea de que el significado no est&aacute; conectado necesaria o conceptualmente   con la convenci&oacute;n. Pero no basta con enunciar este punto de vista dogm&aacute;ticamente;   es necesario justificarlo. La forma de justificaci&oacute;n   que Grice escoge es, sin duda, una de las m&aacute;s sofisticadas: el lenguaje es un sistema de acciones coordinadas en virtud de unos fines generales que los hablantes aceptan como seres racionales que son. All&iacute; donde se presentan contraejemplos como los de Searle, Grice muestra c&oacute;mo podr&iacute;a obtenerse un argumento por parte del oyente en t&eacute;rminos del Principio de Cooperaci&oacute;n Conversacional y sus m&aacute;ximas, que le permitiera partir de lo que el hablante dijo y llegar a lo que el hablante dio a entender. El usuario de un lenguaje es un razonador que puede establecer, mediante argumento y uso de informaci&oacute;n contextual, qu&eacute; quiso decir otro usuario y, a su vez, dar a entender sus propios pensamientos,   como lo muestra Grice en &ldquo;L&oacute;gica y conversaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Indicative Conditionals&rdquo; y otros trabajos del mismo estilo. La comprensi&oacute;n   del significado depende, entonces, de un argumento con una fuerte carga teleol&oacute;gica,   lo que me parece indicar que el sentido de &ldquo;causal&rdquo;, en el que esta teor&iacute;a del significado es causal, es el de la causa final, y no, como lo se&ntilde;ala muy acertadamente el profesor Giraldo (117), en el de otro tipo de causa (por ejemplo, eficiente), por lo que la pregunta por el significado de una oraci&oacute;n est&aacute; conceptualmente conectada con la pregunta por el fin u objetivo del proceso de comunicaci&oacute;n como intercambio racional. Seg&uacute;n Grice, recurrir a reglas ling&uuml;&iacute;sticas oscurece el reconocimiento de este conjunto de hechos; hechos muy profundos sobre el lenguaje, la comunicaci&oacute;n y el pensamiento   humanos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   No creo, con todo, haber agotado la posibilidad de r&eacute;plica y contrarr&eacute;plica con mis observaciones porque, por supuesto, no podemos esperar un acuerdo absoluto con respecto a temas filos&oacute;ficos tan centrales y sujetos a discusi&oacute;n. Como lo se&ntilde;ala el profesor Giraldo en un trecho de su art&iacute;culo que comparto punto por punto: &ldquo;[q]uiero reiterar que en modo alguno la explicaci&oacute;n del significado es una tarea conclusa: el ingente trabajo cr&iacute;tico [&hellip;] desarrollado en torno a ella obliga a constantes precisiones, pero al tiempo muestra, cada vez con mayor claridad, el alto grado de complejidad que ofrece el fen&oacute;meno del lenguaje para su estudio&rdquo; (127).</p>     <p>   <b>Tom&aacute;s Barrero</b></p>     <p>   Universidad Nacional de Colombia   <a href="mailto:tbarrero@unal.edu.co">tbarrero@unal.edu.co</a></p> </font>      ]]></body>
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