<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-0062</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Ideas y Valores]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-0062</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Filosofía.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-00622008000200011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Moreno, J. C., coord. Descartes vivo: Ejercicios de hermenéutica cartesiana]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Díaz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge Aurelio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2008</year>
</pub-date>
<volume>57</volume>
<numero>137</numero>
<fpage>158</fpage>
<lpage>161</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-00622008000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-00622008000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-00622008000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>Moreno, J. C., coord. Descartes vivo.     Ejercicios de hermen&eacute;utica cartesiana. Barcelona: Anthropos, 2007. 286 pp.</b></font></p>      <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   Se trata de una recopilaci&oacute;n de 12 art&iacute;culos   sobre el pensamiento y la figura de   Ren&eacute; Descartes, elaborados desde muy   diversas perspectivas. Entre ellos hay 3   de la pluma del coordinador, Juan Carlos   Moreno, quien orienta en cierta forma   el sentido global del libro. Sin embargo,   hay algunos de ellos que se apartan de su   orientaci&oacute;n y hasta la contradicen.   Pues bien, yo me atrever&iacute;a a decir que   lo que m&aacute;s me interes&oacute; del libro fue precisamente   aquello que menos me convenci&oacute;,   porque siempre he considerado   que son aquellos que no comparten   nuestras ideas, quienes, cuando desarrollan   su pensamiento de manera coherente   y sustentada, m&aacute;s enriquecen nuestra manera de pensar.</p>     <p>   Veamos entonces qu&eacute; fue lo que en   realidad no me convenci&oacute;, aunque me   haya servido para enriquecer mi conocimiento.   Se trata de la defensa del pensamiento   o de la persona de Descartes (a   veces no es claro lo que se pretende defender),   cuyo prop&oacute;sito es liberarlo del   se&ntilde;alamiento de haber sido uno de los   grandes pilares del pensamiento moderno.   Porque tanto Moreno, el compilador   y autor, como algunos de los otros colaboradores,   pretenden convencernos de que Descartes no pens&oacute; tal como lo entendieron,   tanto sus contempor&aacute;neos,   como quienes vinieron despu&eacute;s de &eacute;l.   Que no fue &eacute;l quien le dio un marcado   impulso a las ciencias f&iacute;sico-matem&aacute;ticas,   al convertirlas en el modelo de todo   conocimiento, y que el mecanicismo radical   con el cual busc&oacute; sacar las famosas   formas aristot&eacute;licas del &aacute;mbito de la realidad   sensible, s&oacute;lo ha sido una mala interpretaci&oacute;n   por parte de sus descuidados lectores.</p>     <p>   Ahora bien, las estrategias que desarrollan   para llevar a cabo su intento   son varias e interesantes. Unos, como   Moreno, claramente pretenden afirmar   que Descartes no dijo lo que dijo, porque   si uno se fija en la vida que llev&oacute; y lo   que escribi&oacute; en algunas de sus cartas, eso   que dijo hay que interpretarlo de manera   muy diversa. Es claro que esta estrategia   no puede convencer, aunque se la   esgrima con inteligencia y con una muy   abundante erudici&oacute;n. Porque, o bien se   trata de mostrar que Descartes fue una   persona que no vivi&oacute; de acuerdo con   las consecuencias que se derivan de sus   convicciones filos&oacute;ficas, lo cual no resulta   muy dif&iacute;cil de mostrar, o bien se busca   decir que sus tesis filos&oacute;ficas no deben   ser tomadas tan seriamente como &eacute;l parece formularlas.</p>     <p>   En el primer caso, resulta claro que   una visi&oacute;n estrictamente cartesiana   de la vida no es posible, y eso lo sab&iacute;a   el mismo Descartes. S&oacute;lo que ello no   le impidi&oacute; desarrollar un pensamiento   que buscaba de manera desaforada, no   la verdad, sino la seguridad o la certeza   inconmovible, pagando para ello el   precio de renunciar a toda la gama de   realidad que escapaba a su concepci&oacute;n   matematicista del mundo. Y si uno, en   beneficio de la discusi&oacute;n, aceptara que   Descartes no esperaba que sus tesis fueran   tomadas con tanta seriedad, sino   como meros ejercicios mentales, hay   que tener en cuenta que lo m&aacute;s importante   de un pensador que ha merecido   con creces un lugar en la historia del   pensamiento occidental, no es lo que &eacute;l   haya podido pensar o vivir, sino la influencia   que sus escritos han tenido con el correr del tiempo.</p>     <p>   De ah&iacute; que el segundo recurso, que   consiste en considerar que las tesis cartesianas   no deben ser tomadas tan al   pie de la letra como pareciera que su   autor las formula, tampoco sea un expediente   v&aacute;lido a la hora de evaluar su   pensamiento. Lo que realmente importa   es el impacto que sus ideas han tenido   en el desarrollo posterior de la historia.   Y nadie podr&aacute; negar que cr&iacute;ticos   como Heidegger est&aacute;n mucho m&aacute;s cerca   de haber comprendido de manera adecuada   ese impacto, de lo que se halla   Moreno cuando pretende exonerarlo de esas atribuciones.</p>     <p>   Aqu&iacute; convendr&iacute;a traer a cuento el excelente   estudio elaborado hace algunos   a&ntilde;os por Antanas Mockus, el mismo   que luego ha llegado a ser alcalde   de la ciudad de Bogot&aacute; en dos ocasiones,   titulado "Representar y disponer"   (Universidad Nacional de Colombia,   1988). En ese escrito Mockus no solamente   corrobora con gran cuidado las   tesis de Heidegger con respecto al giro   producido en la Modernidad, y en el   cual Descartes jug&oacute; un papel decisivo,   sino que lleva m&aacute;s adelante sus consideraciones   al preguntarse si con ello no   hemos llegado a una comprensi&oacute;n realmente   nueva e irreversible de lo que significa conocer.</p>     <p>   Ahora bien, lo que resulta todav&iacute;a   m&aacute;s interesante en el intento que hacen   algunos de los escritores del libro   que rese&ntilde;amos para liberar a Descartes   de los que ellos consideran malos entendidos,   es el prop&oacute;sito que pareciera moverlos. Porque se trata de criticar   la Modernidad, o a los int&eacute;rpretes que   acusan a Descartes de ser uno de los padres   de la misma, buscando con ello reivindicar   una forma de pensamiento que   yo me atrever&iacute;a a llamar "nuevo conservatismo   cat&oacute;lico". Y lo llamo as&iacute; por las siguientes razones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   En primer lugar es un conservatismo   porque trata de reivindicar los derechos   de la fe, tomada en su m&aacute;s amplio sentido,   en contra de los atrevimientos de la   raz&oacute;n, o del libre pensamiento que ellos   consideran desorbitado. Y ello va unido   a una cr&iacute;tica a la sobrevaloraci&oacute;n del   sujeto humano, porque consideran que   ha tenido la osad&iacute;a de usurpar el lugar   que deb&iacute;a corresponderle a Dios. Y es   un conservatismo nuevo, porque no trata   de rechazar en forma directa las pretensiones   del libre pensamiento, sino de   aprovecharse de la crisis en la que ese   pensamiento se ha visto involucrado al   no haber podido superar el escepticismo,   para presentar la fe y la autoridad   como un suced&aacute;neo indispensable a esa   debilidad del pensamiento. Y es cat&oacute;lico,   porque va unido a una cr&iacute;tica sin   cuartel al papel que le correspondi&oacute; a la   Reforma protestante en la gestaci&oacute;n de   la Modernidad. Esta cr&iacute;tica me ha llevado   a preguntarme: &iquest;ser&aacute; por esa tendencia "cat&oacute;lica" que ellos buscan reivindicar la figura de Descartes, al ser el &uacute;nico pensador cat&oacute;lico que ha merecido un lugar en la historia del pensamiento moderno?</p>     <p>   Porque la intenci&oacute;n que se descubre   en su reivindicaci&oacute;n de Descartes es sobre   todo la de liberarlo de haber sido   el padre del m&aacute;s genuino pensamiento   moderno, tal como habr&aacute; de madurar   durante la llamada Ilustraci&oacute;n. Dicho en   pocas palabras, lo que ellos no quieren   aceptar es que Descartes haya podido   ser el padre de la Ilustraci&oacute;n. As&iacute;, algunos   de los escritos pretenden recuperar   el sentido de la moral cartesiana,   haciendo esfuerzos para volverla compatible   con sus doctrinas filos&oacute;ficas, tal   como se encuentran en las Meditaciones,   lo cual es a todas luces imposible. Uno   bien podr&iacute;a decir que la moral cartesiana   resulta m&aacute;s aceptable, al menos para   el sentido com&uacute;n, que sus doctrinas metaf&iacute;sicas   o epistemol&oacute;gicas. Pero lo que no   cabe sustentar es que moral y metaf&iacute;sica   resulten compatibles dentro de la doctrina   cartesiana. Y sobre todo no puede negarse   que sus doctrinas morales nunca   tuvieron, ni pudieron tener, la poderosa   influencia de sus doctrinas metaf&iacute;sicas o   epistemol&oacute;gicas.</p>     <p>   Ahora bien, es justo se&ntilde;alar dos cosas   m&aacute;s con respecto a esta recopilaci&oacute;n   de art&iacute;culos. La primera es que la   gran mayor&iacute;a de ellos merecen ser le&iacute;dos,   porque sus argumentos resultan   muy interesantes, as&iacute; uno no llegue a   compartirlos. Y lo segundo es que, adem&aacute;s   de los escritos que pretenden reinterpretar   la figura o el pensamiento de   Descartes en el sentido se&ntilde;alado sobre   todo por Juan Carlos Moreno, hay otros   que siguen derroteros diferentes y aun   opuestos. Baste se&ntilde;alar el muy interesante   art&iacute;culo de Mauricio Beuchot sobre   la influencia del nominalismo en el   pensamiento cartesiano, y el de Ram&oacute;n   Kuri sobre el papel de Francisco Su&aacute;rez   en la preparaci&oacute;n del camino emprendido   por Descartes. Este &uacute;ltimo, a pesar   de su acendrado tomismo, merece   ser le&iacute;do con atenci&oacute;n. Y una menci&oacute;n   especial merece el art&iacute;culo de Antonio   Marino, quien se aparta de las tesis sustentadas   por el compilador, y nos ofrece   unas muy interesantes reflexiones sobre   el concepto cartesiano de "generosidad",   fundamental en su moral. </p>     <p>En total, un libro que vale la pena   leer, y que constituye un aporte interesante   a la bibliograf&iacute;a filos&oacute;fica de habla hispana.</p>     <p>   <b>Jorge Aurelio D&iacute;az</b></p>     <p> Universidad Nacional de Colombia     <a href="mailto:jadiaz9@cable.net.co">jadiaz9@cable.net.co</a> </p> </font>      ]]></body>
</article>
