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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sarmiento, José A. "Autopoiesis, bucles, emergencia, variedades topológicas y una conjetura sobre la consciencia humana", Revista Arbor CLXXXV/ 738 (2009): 871-878]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <font size="2" face="verdana">     <P   align="left" ><b>DI&Aacute;LOGO</b></P > </font>     <P   align="center" ><font size="3" face="verdana"><B>Sarmiento, Jos&eacute; A. </B>    <BR>   &quot;Autopoiesis, bucles, emergencia, variedades topol&oacute;gicas y una conjetura sobre la consciencia humana&quot;,     <BR> <I>Revista Arbor </I>CLXXXV/ 738 (2009): 871-878. </font></P > <font size="2" face="verdana"> <hr size="1">     <P align="justify">En su interesante y sugerente, aunque esquem&aacute;tico y a veces impreciso art&iacute;culo, Sarmiento expone una posible explicaci&oacute;n de la <I>emergencia de la consciencia humana</I> mediante la inserci&oacute;n de distintos conceptos cient&iacute;ficos que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han dirigido investigaciones relativamente conectadas en las diferentes disciplinas; conceptos como autopoiesis, complejidad, caos y teleonom&iacute;a. </P>     <P   align="justify" >En primer t&eacute;rmino, y antes de analizar los pasos que llevan a Sarmiento a proponer una alternativa explicativa de la mente y la consciencia, tenemos que preguntarnos por la idea de emergencia: &iquest;qu&eacute; significa que algo sea emergente? Y &iquest;qu&eacute; significa que la consciencia humana sea un producto emergente? Como afirma este autor, &quot;&#91;t&#93;odo sistema a partir de su propia estructura organizativa, desarrolla un conjunto de propiedades que no es posible explicar a partir del an&aacute;lisis aislado de las partes que lo forman y que se denominan emergencias&quot; (872). Y esta es precisamente la caracterizaci&oacute;n fundamental de emergencia; un todo o sistema emerge cuando sus partes constitutivas se relacionan con cierta complejidad, de forma que adquiere propiedades que son distintas, irreducibles y no explicables en t&eacute;rminos de las propiedades de sus constituyentes. De esta manera, la emergencia se estructura como una relaci&oacute;n mereol&oacute;gica, de partes-todo. En este sentido, la emergencia de la consciencia vendr&iacute;a a significar la aparici&oacute;n de un sistema con ciertas propiedades no tenidas por sus partes constituyentes; pero &iquest;cu&aacute;les son las propiedades emergentes del sistema llamado &#39;consciencia&#39;? O, puesto en otras palabras, &iquest;qu&eacute; es la consciencia? Y &iquest;cu&aacute;les son los elementos a partir de los que emerge la consciencia? </P >     <P   align="justify" >Para llegar a responder a estas preguntas, Sarmiento nos introduce en el &aacute;mbito biol&oacute;gico, y, siguiendo a los neur&oacute;logos chilenos Maturana y Varela, tan influyentes en estos d&iacute;as en la filosof&iacute;a de la mente <I>enactiva</I>, nos dice que un sistema vivo, al ser un sistema abierto -que tiene la necesidad de un intercambio f&iacute;sico, energ&eacute;tico e informacional con su medio- alcanza la capacidad &quot;para mantenerse o producirse a s&iacute; mismo a partir de una relaci&oacute;n dial&oacute;gica con el medio&quot; (872). En palabras de los neur&oacute;logos mencionados, un sistema vivo emerge como un sistema autopoi&eacute;tico, que se crea a s&iacute; mismo. Aqu&iacute; los conceptos de realimentaci&oacute;n y autoorganizaci&oacute;n son claves. </P >     <P   align="justify" >Seg&uacute;n Sarmiento, &quot;&#91;l&#93;os bucles de realimentaci&oacute;n se pueden entender como disposiciones circulares de elementos que est&aacute;n conectados causalmente, de manera que una fluctuaci&oacute;n inicial circula por todas las mallas en una cadena continua de multicausas y multiefectos que a la vez son causas de efectos posteriores, llegando a realimentar al n&oacute;dulo inicial, haci&eacute;ndolo causa de s&iacute; mismo&quot; (872). De esta forma, la realimentaci&oacute;n se entiende en t&eacute;rminos de <I>autocausaci&oacute;n</I>, en t&eacute;rminos de la capacidad que tiene un sistema para ser <I>causa de s&iacute; mismo</I>.<a href="#pie1" name="spie1"><sup>1</sup></a> Y como veremos, esto ocurre igualmente con la autoorganizaci&oacute;n. Sarmiento, siguiendo a Wiener, Johnson y Bonil, nos dice que la autoorganizaci&oacute;n es un elemento fundamental -quiz&aacute;s <I>el</I> elemento fundamental- para entender los sistemas biol&oacute;gicos y sociales. A pesar de esto, el texto de este autor no analiza ni clarifica de una forma satisfactoria las implicaciones de esta idea. </P >     <P   align="justify" >Sarmiento desea entender el concepto de autoorganizaci&oacute;n en t&eacute;rminos de indeterminaci&oacute;n, azar, posibilidad, probabilidad y decisiones. Este nos dice que a partir de la teor&iacute;a cu&aacute;ntica y los sistemas din&aacute;micos obtenemos una visi&oacute;n del mundo netamente indeterminista y probabilista; y sobre la base de esta &uacute;ltima idea obtenemos la de entrop&iacute;a: la cantidad de desorden que tienen los elementos o constituyentes de un sistema. Este desorden o &quot;complejidad obliga a una toma de decisiones &#91;por parte del sistema&#93; ante un conjunto de posibilidades&quot; (874). Y esta toma de <I>decisiones</I> por parte del sistema acerca de los procesos y elementos que lo constituyen es en lo que finalmente consiste la autoorganizaci&oacute;n. Sin embargo, aqu&iacute; se presupone el concepto de <I>decisi&oacute;n</I> que ya se encuentra en un nivel ontol&oacute;gico emergente y que por tanto no nos puede ayudar a entender en qu&eacute; consiste la autoorganizaci&oacute;n y la emergencia. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >Incluso si el mundo fuese determinista, como parece que no lo es -y no creo que lo sea-, podr&iacute;amos explicar la emergencia de sistemas autoorganizativos. Si esto es as&iacute;, entonces la hip&oacute;tesis que parte de la premisa necesaria de la indeterminaci&oacute;n y la probabilidad para llegar a los sistemas emergentes no es correcta. Parece correcto pensar un mundo completamente mec&aacute;nico y determinista y aun con fen&oacute;menos biol&oacute;gicos, mentales y sociales que se autoorganizan, tal y como han cre&iacute;do los pensadores deterministas como Laplace. El concepto que necesitamos es el de causa; en la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea se entiende que una causa es un evento (una instanciaci&oacute;n de propiedades) que se relaciona con otro evento de una forma nomol&oacute;gicamente necesaria. Si es verdad que a partir de meros constituyentes f&iacute;sicos emergen sistemas con propiedades no f&iacute;sicas (biol&oacute;gicas, mentales, sociales, etc.), como afirma el emergentismo, y estos sistemas se autoorganizan, esto es, hacen que (<I>causan</I>) sus constituyentes tengan ciertas propiedades y se distribuyan de cierta forma, entonces en la evoluci&oacute;n del universo aparecen sistemas que tienen propiedades <I>causalmente</I> efectivas que son completamente nuevas e irreducibles a las de sus componentes f&iacute;sicos.<a href="#pie2" name="spie2"><sup>2</sup></a> As&iacute;, la autoorganizaci&oacute;n de los sistemas din&aacute;micos y emergentes deviene en autocausaci&oacute;n en un sentido particular: el sistema causa que <I>sus constituyentes </I>tengan ciertas propiedades; causa que ciertos eventos que <I>lo constituyen </I>se instancien. Y esta es precisamente la idea de una causalidad descendente; del todo a sus partes. Incluso si el mundo es mec&aacute;nico, pero aparecen <I>realmente</I> (de una forma irreducible) sistemas emergentes, entonces tales sistemas deber&aacute;n causar (deterministamente) que sus eventos constituyentes se comporten de cierta forma. Como nos dicen Donald Campbell (1974), quien introdujo la misma idea de causalidad descendente, y Robert Van Gulick (1993) -entre otros- esta causalidad debe entenderse como una selecci&oacute;n y restricci&oacute;n que el nivel superior (emergente) impone sobre los eventos de nivel inferior (de los constituyentes). Y aqu&iacute; no necesitamos acudir a la idea de una <I>decisi&oacute;n </I>por parte del sistema acerca de las posibilidades de sus constituyentes; solamente de una relaci&oacute;n nomol&oacute;gica entre eventos superiores (sistemas emergentes) y eventos inferiores. </P >     <P   align="justify" >Si esta perspectiva es medianamente correcta, &iquest;qu&eacute; panorama de la consciencia obtenemos? Como bien lo dice Sarmiento, el ser humano se encuentra embebido dentro de al menos tres niveles emergentes y de organizaci&oacute;n: el biol&oacute;gico, el mental y el social. Creo que uno de los aportes m&aacute;s interesantes de este autor, que tendr&aacute; que ponerse a prueba ante experimentos y argumentos futuros, est&aacute; en afirmar que la emergencia se da cuando la complejidad y la entrop&iacute;a de un sistema llega un estado cr&iacute;tico que obliga al sistema a constituir un nuevo nivel de organizaci&oacute;n. En este sentido, la consciencia<a href="#pie3" name="spie3"><sup>3</sup></a> se constituir&iacute;a como un sistema informacional que deviene emergente a partir de elementos netamente biol&oacute;gicos, especialmente neurol&oacute;gicos, y que, no obstante, los sobrepasa. As&iacute; mismo, lo social ser&iacute;a el sistema que los individuos constituyen, que va m&aacute;s all&aacute; de estos y que, por tanto, causa que algunos de sus estados (mentales y dem&aacute;s) lleguen a darse. Me parece que la propuesta de Sarmiento es bastante &uacute;til para empezar a entender la interrelaci&oacute;n de los distintos, necesarios y complejos constituyentes de los productos mentales y sociales. Una investigaci&oacute;n seria y profunda del tema tendr&aacute; que analizarlos. </P > <hr size="1">     <P   align="justify" ><a href="#spie1" name="pie1"><sup>1</sup></a> V&eacute;ase, por ejemplo, el trabajo de Alicia Juarrero (1999), quien trabaja la idea de emergencia en el sentido de auto-causaci&oacute;n. </P >     <P   align="justify" ><a href="#spie2" name="pie2"><sup>2</sup></a> V&eacute;ase, por ejemplo, Kim (135) y Fodor (136). </P >     <P   align="justify" ><a href="#spie3" name="pie3"><sup>3</sup></a> Que Sarmiento bien distingue de la mente, a pesar de su falta de articulaci&oacute;n de semejante distinci&oacute;n. </P > <hr size="1">     <P   align="justify" ><B>Bibliograf&iacute;a </b></P >     <P   align="justify" > <B></b>Campbell, D. &quot;&#39;Downward Causation&#39; in Hierarchically Organised Biological systems&quot;. <I>Studies in the philosophy of biology . Reduction and related problems</I>, Ayala, F. J. &amp; Theodosius, D. (eds.). Berkeley: University of California Press, 1974. 179-186. </P >     <P   align="justify" >Fodor, J. <I>Hume Variations</I>. New York: Oxford University Press, 2003. </P >     <P   align="justify" >Juarrero, A. <I>Dynamics in Action . Intentional Behavior as a Complex System</I>. Cambridge: MIT Press, 1999. </P >     <P   align="justify" >Kim, J. &quot;&#39;Downward Causation&#39; in Emergentism and Nonreductive Physicalism&quot;. <I>Emergence or Reduction?: Essays on the Prospects of Nonreductive Physicalism</I>, Beckermann, A., Flohr, H., &amp; Kim, J. (eds.). Berlin: Walter de Gruyter &amp; Co., 1992. 119-138. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P   align="justify" >Van Gulick, R. &quot;Who&#39;s in Charge Here? And Who&#39;s Doing All the Work?&quot;. <I>Mental Causation</I>, Heil, J. &amp; Mele, A. (eds.). Oxford: Clarendon Press, 1993. 233-256. </P > <hr size="1">     <P   align="right" ><b>JUAN DIEGO MORALES</b>    <BR>   Universidad Nacional de Colombia<I>    <BR>   <a href="mailto:audiopticaeshacer@gmail.com">audiopticaeshacer@gmail.com</a>  </I></P > </font>      ]]></body>
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