<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-0534</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Latinoamericana de Psicología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[rev.latinoam.psicol.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-0534</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Fundación Universitaria Konrad Lorenz]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-05342009000200006</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA APARICIÓN DE LAS PREPOSICIONES EN NIÑOS HISPANOHABLANTES ENTRE LOS 18 Y LOS 36 MESES DE EDAD]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[THE APPEARANCE OF THE PREPOSITIONS IN SPANISH SPEAKING CHILDREN BETWEEN 18 AND 36 MONTHS OF AGE]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castro Yánez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ginette]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sandoval Zúñiga]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Soledad]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Concepción  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
<country>Chile</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>13</day>
<month>08</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>13</day>
<month>08</month>
<year>2009</year>
</pub-date>
<volume>41</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>243</fpage>
<lpage>255</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-05342009000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-05342009000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-05342009000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Con fundamento en la literatura que da cuenta de la existencia de una serie de hitos en la adquisición del lenguaje, correspondientes a las etapas en las que se observa que el niño pasa de una gramática básica a una gramática más compleja en su lengua materna, se considera que el contexto sintáctico complejo exige que el niño produzca enunciados en los que deben aparecer preposiciones. Así, el contexto constituye uno de los prerrequisitos para que ocurra la aparición de dichos elementos gramaticales en el habla. Para apoyar esta tesis, en este estudio se recogieron datos a partir de muestras grabadas de lenguaje infantil en un contexto y con un interlocutor familiares. La muestra la conformaron 16 niños de 18 a 36 meses de edad y se dividió en cuatro grupos correspondientes a las edades de los sujetos (18, 24, 30 y 36 meses). El análisis de los resultados indica que las preposiciones aparecen en contextos más complejos cuando el niño ha aprendido la gramática básica de su lengua materna, entre los 18 y 24 meses de vida.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The literature reports the existence of a series of events in language acquisition, corresponding to different stages, as children advance from basic to more complex grammar structures when learning their first language. With the greater complexity of the syntax context, children should produce phrases where prepositions appear. Thus, the syntax context should be one of the prerequisites for the appearance of these grammatical elements in their speech. To verify this hypothesis, our study collected recorded samples of children's language use in familiar contexts and with familiar interlocutors. The sample consisted in 16 children aged 18 to 36 months; and the sample was divided in four groups corresponding to the subject's age group (18, 24, 30 and 36 months). The results indicate that prepositions appear in more complex contexts when the child has learned the basic grammar of his/her first language, which occurs between 18 and 24 months of age.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[psicolinguística]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[adquisición del lenguaje]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[sintaxis]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[pyscholinguistics]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[language acquisition]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[syntax]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">     <p align="center"><font size="4"><b>LA APARICI&Oacute;N DE LAS PREPOSICIONES EN NI&Ntilde;OS HISPANOHABLANTES  ENTRE LOS 18 Y LOS 36 MESES DE EDAD</b> </font></p>     <p align="center"><font size="3"><b>THE  APPEARANCE OF THE PREPOSITIONS IN SPANISH SPEAKING CHILDREN BETWEEN 18 AND 36  MONTHS OF AGE</b></font></p>     <p><b>Ginette Castro Y&aacute;nez</b><br/>   <b>Mar&iacute;a Soledad Sandoval Z&uacute;&ntilde;iga    <br>   </b>Universidad de Concepci&oacute;n, Chile</p>     <p>Correspondencia: Ginette Castro Y&aacute;nez,  Universidad de Concepci&oacute;n, Chile. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:gcastro@udec.cl">gcastro@udec.cl</a></p>     <p>Nota: El trabajo es el producto de la colaboraci&oacute;n  entre las autoras y presenta una s&iacute;ntesis revisada de la tesis in&eacute;dita para  optar al grado de Mag&iacute;ster &quot;La aparici&oacute;n  de las preposiciones en el ni&ntilde;o&quot;, de  Mar&iacute;a Soledad Sandoval.</p> <hr size="1">     <p><b>Resumen</b></p>     <p>Con  fundamento en la literatura que da cuenta de la existencia de una serie de  hitos en la adquisici&oacute;n del lenguaje, correspondientes a las etapas en las que  se observa que el ni&ntilde;o pasa de una gram&aacute;tica b&aacute;sica a una gram&aacute;tica m&aacute;s  compleja en su lengua materna, se considera que el contexto sint&aacute;ctico complejo  exige que el ni&ntilde;o produzca enunciados en los que deben aparecer preposiciones.  As&iacute;, el contexto constituye uno de los prerrequisitos para que ocurra la  aparici&oacute;n de dichos elementos gramaticales en el habla. Para apoyar esta tesis,  en este estudio se recogieron datos a partir de muestras grabadas de lenguaje  infantil en un contexto y con un interlocutor familiares. La muestra la  conformaron 16 ni&ntilde;os de 18 a 36 meses de edad y se dividi&oacute; en cuatro grupos  correspondientes a las edades de los sujetos (18, 24, 30 y 36 meses). El  an&aacute;lisis de los resultados indica que las preposiciones aparecen en contextos  m&aacute;s complejos cuando el ni&ntilde;o ha aprendido la gram&aacute;tica b&aacute;sica de su lengua  materna, entre los 18 y 24 meses de vida.</p>     <p><b><i>Palabras  clave: </i></b><i>psicoling&#252;&iacute;stica, adquisici&oacute;n del lenguaje, sintaxis.</i></p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Abstract</b></p>     <p>The literature reports the existence of a series  of events in language acquisition, corresponding to different stages, as  children advance from basic to more complex grammar structures when learning their first  language. With the greater complexity of the syntax context, children should  produce phrases where prepositions appear. Thus, the syntax context should be  one of the prerequisites for the appearance of these grammatical elements in  their speech. To verify this hypothesis, our study collected recorded samples  of children&#39;s language use in familiar contexts and with familiar  interlocutors. The sample consisted in 16 children aged 18 to 36 months; and  the sample was divided in four groups corresponding to the subject&#39;s age group  (18, 24, 30 and 36 months). The results indicate that  prepositions appear in more complex contexts when the child has learned the  basic grammar of his/her first language, which occurs between 18 and 24 months  of age.</p>     <p><b><i>Key words:</i></b><i> pyscholinguistics, language  acquisition, syntax.</i></p> <hr size="1">     <p>Hasta hace  poco las publicaciones acerca del desarrollo del lenguaje en ni&ntilde;os peque&ntilde;os con  los que se ha trabajado en pa&iacute;ses hispanohablantes, hab&iacute;an sido principalmente  de fuentes provenientes de otras lenguas (Pinker, 1995; Slobin, 1987;  Tomasello, 2000; entre otros). Sin embargo, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han surgido  estudios que consideran el espa&ntilde;ol como lengua materna (Aguado, 2005; L&oacute;pez  Ornat, 1999; entre otros). Con excepci&oacute;n de los estudios y publicaciones  realizados entre las d&eacute;cadas del setenta y del noventa por Echeverr&iacute;a (1978,  1979, 1983), Pandolfi (1988, 1991), Pandolfi y Herrera (1984, 1985, 1991,  1992), Peronard  (1979, 1980), entre otros, el tema del desarrollo del lenguaje en el ni&ntilde;o  peque&ntilde;o no ha sido exhaustivamente abordado en Chile. Sin embargo, los sistemas educacionales  que forman ni&ntilde;os y ni&ntilde;as desde sus cortos a&ntilde;os de vida invierten a largo plazo  en el futuro de los ciudadanos. Tener un conocimiento completo de los procesos de  desarrollo del lenguaje temprano de los menores -en el propio sistema  ling&#252;&iacute;stico, cultural y de valores- permite establecer est&aacute;ndares de normalidad  que sirvan a los  educadores y educadoras actuales y en formaci&oacute;n, pues cumplen y cumplir&aacute;n una  labor fundamental en la estimulaci&oacute;n temprana de los preescolares.</p>     <p>En el estudio  de la adquisici&oacute;n del lenguaje, existen dos corrientes claramente  diferenciadas: aquellas que atribuyen el aprendizaje del lenguaje al  conocimiento adquirido a  trav&eacute;s de la experiencia sensorial (v&eacute;ase a Aguado, 1999; L&oacute;pez Ornat, 1999;  Piaget, 1969; Skinner, 1957; Tomasello, 2000, 2003; Vygotski, 2001; para una discusi&oacute;n m&aacute;s  profunda) y las que sostienen que el desarrollo del lenguaje se debe al  conocimiento innato del ser humano - v&eacute;ase Aitchison (1992), Chomsky (1965, 1986),  Crystal (1976), Pinker (1995) y Slobin (1987).</p>     <p>Defensores de  la primera postura sostienen que los ni&ntilde;os trabajan con intensidad para  aprender su lengua, espec&iacute;ficamente hasta la adolescencia, donde realizan un enorme  esfuerzo cognitivo, cerebral y atencional que nadie ha cuantificado, y que es  tanto m&aacute;s aparente cuanto m&aacute;s joven es (L&oacute;pez Ornat, 1999). Defensores de la  segunda postura, en cambio, sostienen que el lenguaje se desarrolla de una  manera r&aacute;pida y f&aacute;cil: los ni&ntilde;os pertenecientes a todas las comunidades  ling&#252;&iacute;sticas comienzan a hablar gramaticalmente a partir de los 2,6 a&ntilde;os, los  m&aacute;s lentos a los 3,6 (Slobin, 1987). &Eacute;sta corresponder&iacute;a a la primera etapa  gramatical; etapa de la gram&aacute;tica b&aacute;sica en la oraci&oacute;n simple. Sin embargo,  seg&uacute;n los ambientalistas, en esta fase el conocimiento  y el uso gramatical del ni&ntilde;o sigue creciendo lentamente (L&oacute;pez Ornat, 1999).  Por otro lado, el innatismo considera que la informaci&oacute;n gramatical relevante no  est&aacute; especificada en el est&iacute;mulo ling&#252;&iacute;stico que rodea al ni&ntilde;o y aunque este  est&iacute;mulo est&eacute; gramaticalmente bien construido, contiene mucho ruido y sigue  siendo pobre.</p>     <p>La mayor&iacute;a de  los estudios posteriores realizados sobre adquisici&oacute;n del lenguaje se adscriben  a una de las dos teor&iacute;as anteriormente nombradas. Sin embargo, todos concuerdan en  que el ni&ntilde;o pasa por diferentes etapas en la adquisici&oacute;n de la gram&aacute;tica: de  una gram&aacute;tica b&aacute;sica a una gram&aacute;tica m&aacute;s compleja. En relaci&oacute;n con esta  complejidad del lenguaje, algunos autores se refieren de manera sucinta a las  etapas de desarrollo ling&#252;&iacute;stico en las que se presenta mayor complejidad  sint&aacute;ctica en el enunciado del ni&ntilde;o donde se observar&iacute;a al menos una  preposici&oacute;n. Crystal (1976) afirma que en la cuarta etapa del desarrollo del  lenguaje infantil (entre los 2,6 y 3 a&ntilde;os) el ni&ntilde;o comienza a utilizar cuatro o  m&aacute;s elementos en la oraci&oacute;n; adem&aacute;s, aparecen frases nominales m&aacute;s complejas  (&quot;Pap&aacute; va a Chill&aacute;n hoy&quot;). Pinker (1995), por su parte, sostiene que la mayor&iacute;a  de los ni&ntilde;os no conversa con fluidez usando oraciones gramaticalmente correctas  hasta que tiene dos a&ntilde;os o tres. Por &uacute;ltimo, seg&uacute;n la clasificaci&oacute;n propuesta  por L&oacute;pez Ornat (1999), las etapas de gramaticalizaci&oacute;n  temprana (24 meses a 3,6 a&ntilde;os) y de gramaticalizaci&oacute;n tard&iacute;a (3,6 hasta la  adolescencia) son aquellas en las que se observar&iacute;a mayor complejidad en la producci&oacute;n de  los ni&ntilde;os.</p>     <p>Para realizar  un an&aacute;lisis descriptivo del tipo de preposici&oacute;n y la funci&oacute;n de &eacute;sta dentro de  la oraci&oacute;n es indispensable definir lo que se entiende por preposici&oacute;n y  describir sus posibles valores y funciones en la oraci&oacute;n.</p>     <p>Pav&oacute;n Lucero  (1999) define preposici&oacute;n como una clase de palabra que establece una relaci&oacute;n  de subordinaci&oacute;n entre dos partes de la oraci&oacute;n. Junto con su t&eacute;rmino forma una  unidad sintagm&aacute;tica denominada tambi&eacute;n frase o sintagma prepositivo, la que en  la mayor&iacute;a de los casos constituye el complemento argumental del nombre  modificado.</p>     <p>Durante el  desarrollo de esta investigaci&oacute;n nos encontramos con diversas clasificaciones  de las preposiciones. Lenz (1944) clasifica las preposiciones de acuerdo a las  relaciones que ellas significan, las que esencialmente son tres. Las locales se  refieren al lugar donde sucede algo y el lugar al cual se dirige la acci&oacute;n  (e.g. &quot;Un viaje a Santiago&quot;; &quot;Vienes <i>de</i> Concepci&oacute;n&quot;; &quot;Ella est&aacute; <i>en</i> la estaci&oacute;n&quot;). Las temporales ubican un suceso en el tiempo (e.g. &quot;<i>Desde</i> el a&ntilde;o pasado asiste a las reuniones&quot;; &quot;<i>En</i> marzo visitar&eacute; Espa&ntilde;a&quot;). Las condicionales no tienen sentido local ni temporal y pueden expresar  causa, que dan una vinculaci&oacute;n de origen a resultado (e.g. &quot;Muri&oacute; <i>por accidente</i>&quot;); modo, que indican la forma como se  realiza una acci&oacute;n (e.g. &quot;Esperar con ansias&quot;); fin, que determinan una finalidad u objetivo (e.g. &quot;Una cuchara para comer&quot;), y medio, que expresan el medio por el cual se  realiza o ha realizado una  acci&oacute;n (e.g. &quot;Habl&oacute; por radio&quot;).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otro  lado, Fern&aacute;ndez Lagunilla y Anula Rebolledo (1999) clasifican las preposiciones  en fuertes o plenas y d&eacute;biles o vac&iacute;as, dependiendo de una serie de rasgos. Las primeras se  caracterizan porque seleccionan sem&aacute;nticamente y marcan con caso a los  complementos que rigen, mientras que las segundas s&oacute;lo son marcadoras de caso. En  el Diccionario de Ling&#252;&iacute;stica Moderna de Enrique Alcaraz Var&oacute; y Mar&iacute;a Antonieta  Mart&iacute;nez Linares (1997) se sostiene que las preposiciones plenas est&aacute;n dotadas de un  contenido definido que las capacita para configurar papeles sem&aacute;nticos  espec&iacute;ficos, es decir, se les puede asignar un sentido. En las preposiciones  vac&iacute;as, en cambio, no se  puede identificar, por su car&aacute;cter difuso e impreciso, un significado b&aacute;sico  (de finalidad, origen, ubicaci&oacute;n, etc.); parecieran ser meras marcas formales  de relaci&oacute;n sint&aacute;ctica. Las preposiciones consideradas vac&iacute;as pueden usarse con  un significado pleno. Seg&uacute;n Demonte (1991, 1989), por ejemplo, la preposici&oacute;n a que precede al objeto  directo humano es una preposici&oacute;n vac&iacute;a (&quot;Buscar al pap&aacute;&quot;), mientras que cuando  introduce un objeto indirecto es una preposici&oacute;n plena pues determina un papel  sem&aacute;ntico meta o destinatario (&quot;Una canci&oacute;n al abuelo&quot;).</p>     <p><b>M&eacute;todo</b></p>     <p><i><b>Participantes</b></i></p>     <p>La  recopilaci&oacute;n de los datos y el an&aacute;lisis de los resultados se realiz&oacute; a partir  de una muestra de 16 infantes con caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas. Los sujetos se  dividieron en cuatro grupos correspondientes a las diferentes edades  observadas: 4 sujetos de 18 meses, 4 sujetos de 24 meses, 4 sujetos de 30 meses  y 4 sujetos de 36 meses. Se eligieron ni&ntilde;os y ni&ntilde;as pertenecientes a un estrato  socioecon&oacute;mico y cultural medio, cuyos padres fuesen profesionales y que no  presentaran indicios de sufrir alguna alteraci&oacute;n o lesi&oacute;n que influyera  en el desarrollo normal del lenguaje.</p>     <p><i><b>Dise&ntilde;o</b></i></p>     <p>Se realiz&oacute; un  estudio transversal y descriptivo; los ni&ntilde;os fueron observados de manera  simult&aacute;nea y cada uno se encontraba en diferentes edades.</p>     <p><i><b>Procedimiento</b></i></p>     <p>Para  determinar la aparici&oacute;n, la funci&oacute;n, los valores y el tipo de preposiciones  presentes en las producciones ling&#252;&iacute;sticas de ni&ntilde;os peque&ntilde;os, se realizaron  grabaciones visuales y de audio a cada uno de ellos en un contexto familiar: en  el hogar y con uno o m&aacute;s interlocutores cercanos,  generalmente la madre u otros familiares, en horario de comida, sentados a la  mesa con la finalidad de capturar enunciados que fuesen lo m&aacute;s naturales  posible. Cada  grabaci&oacute;n tuvo una duraci&oacute;n de 30 minutos, de los cuales se editaron 20 minutos  correspondientes a los momentos en que se produjo mayor riqueza ling&#252;&iacute;stica por parte del  ni&ntilde;o, es decir, sin silencios y pausas. Las grabaciones fueron realizadas por  una investigadora, la que interactu&oacute; momentos antes con el ni&ntilde;o, con la  finalidad de familiarizarse  con este y evitar influir negativamente en sus producciones.</p>     <p>Una vez  realizadas las grabaciones, se procedi&oacute; a transcribirlas graf&eacute;micamente. Luego,  se enumeraron cada uno de los enunciados emitidos por el ni&ntilde;o, se obviaron las  producciones que no aportaron al an&aacute;lisis ling&#252;&iacute;stico como repeticiones,  enunciados que correspond&iacute;an a complementaciones  de los enunciados del adulto, repeticiones de trabalenguas, canciones, n&uacute;meros  y frases incomprensibles. De esta manera, se calcul&oacute; el promedio de longitud  del enunciado en morfemas (PLEMOR) (Pandolfi, 1988) de cada uno de los  individuos, con el objeto de  verificar su nivel de desarrollo morfosint&aacute;ctico y estudiar su relaci&oacute;n con el  uso de las preposiciones. El PLEMOR ha resultado ser un indicador r&aacute;pido y m&aacute;s  sensible que el PLE (promedio de longitud del enunciado medido en palabras)  -que deriva del MLU (<i>Mean Length of Utterance</i>) (Brown, 1973)- para evaluar la complejidad de los enunciados del ni&ntilde;o que se encuentra en las primeras etapas de la adquisici&oacute;n del lenguaje y hasta los 5  a&ntilde;os de edad.</p>     <p>Los datos  correspondientes a las preposiciones emitidas por los ni&ntilde;os fueron ubicados en  dos matrices. En la primera se especific&oacute; el tipo de preposici&oacute;n enunciada  (preposici&oacute;n fuerte o d&eacute;bil), la clasificaci&oacute;n sem&aacute;ntica de la preposici&oacute;n de  acuerdo a los valores dados por Gili Gaya  (1978) y Alarcos (1994), la producci&oacute;n de la preposici&oacute;n espont&aacute;nea o inducida  por el adulto y si el enunciado emitido por el ni&ntilde;o conten&iacute;a una preposici&oacute;n con un uso  correcto o un error funcional. En la segunda matriz, la preposici&oacute;n se  clasific&oacute; sem&aacute;nticamente pero de acuerdo a la clasificaci&oacute;n dada por Lenz  (1944) donde los valores  de la preposici&oacute;n son locales, temporales y condicionales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A  continuaci&oacute;n, en la <a href="#t1">Tabla 1</a>, se presenta el resumen de los datos de la muestra  con el &iacute;ndice PLEMOR, n&uacute;mero total de enunciados y de morfemas, as&iacute; como el  n&uacute;mero total de  preposiciones emitidas por ni&ntilde;o.</p>     <p align="center"><a name="t1"><a href="img/revistas/rlps/v41n2/1a06t1.gif" target="_blank">TABLA 1</a></a></p>     <p><b>Resultados</b></p>     <p>A  continuaci&oacute;n se presentan los resultados obtenidos a partir del an&aacute;lisis de las  producciones de la muestra, el cual se efect&uacute;o seg&uacute;n el procedimiento indicado anteriormente.  Con el objetivo de tener una visi&oacute;n global del uso de preposiciones en etapas  tempranas del desarrollo del lenguaje infantil, se ha realizado un recuento de  enunciados con preposiciones.</p>     <p>En la <a href="#f1">Figura 1</a> se muestra el n&uacute;mero de construcciones con preposici&oacute;n en comparaci&oacute;n con el  n&uacute;mero total de enunciados por grupo. Los datos confirman que la aparici&oacute;n de  las preposiciones ocurre en etapas en las que se ha desarrollado una gram&aacute;tica  m&aacute;s compleja y el ni&ntilde;o produce enunciados de dos o m&aacute;s palabras (Slobin, 1987)  y que corresponder&iacute;a a la etapa II del desarrollo del lenguaje descrita por  Crystal (1976). Es importante mencionar que aunque en el Grupo I no se encuentran  emisiones con preposiciones, se contabiliza un total de 281  enunciados lo que indica que el sujeto a los 18 meses ya tiene un repertorio  prudente de emisiones, pero corresponden a enunciados principalmente de una  sola palabra. A continuaci&oacute;n se presentan ejemplos contextualizados de  producciones con preposiciones emitidas por integrantes de cada uno de los  grupos en estudio:</p>     <p align="center"><a name="f1"><img src="img/revistas/rlps/v41n2/1a06f1.gif"></a>   </center> </p>     <p>1. Mam&aacute;:  &quot;mira, &iquest;la tiro? &iquest;Para d&oacute;nde la tiro?&quot;<br/>   (Lanzando una  pelota hacia arriba)<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;a la lush&quot;<br/>   Mam&aacute;: &quot;a la luz,  mira&quot;<br/>   Ni&ntilde;o:  &quot;arriba&quot;.<br/>   (Sujeto 2, 24  meses)</p>     <p>2. Abuelo:  &quot;&iquest;para qu&eacute; sirve la servilleta?&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;no&quot;<br/>   Abuelo:  &quot;&iquest;para qu&eacute;?&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;no&quot;<br/>   Abuelo: &quot;para  limpiar la boquita&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;pa&#39; limpia la mano&quot;<br/>   Abuelo: &quot;las  manos&quot;.<br/>   (Sujeto 1, 30  meses)</p>     <p>3. Mam&aacute;:  &quot;&iquest;qui&eacute;n es ella? Mira&quot; (indicando una fotograf&iacute;a)<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;yo con  laâ€¦ con el papa. Yo con el  pap&aacute;&quot;<br/>   Mam&aacute;: &quot;y  ah&iacute;?&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;yo con el pap&aacute; ota ve&quot;.<br/>   (Sujeto 3, 36  meses)</p>     <p>Una muestra  global del tipo de preposici&oacute;n enunciada por grupo se presenta en la <a href="#t2">Tabla 2</a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="t2"><a href="img/revistas/rlps/v41n2/1a06t2.gif" target="_blank">TABLA 2</a></a></p>     <p><i><b>Preposiciones espont&aacute;neas versus  preposiciones inducidas</b></i></p>     <p>Esta  comparaci&oacute;n tuvo por finalidad, por una parte, observar si los ni&ntilde;os produc&iacute;an  preposiciones principalmente influenciados por el est&iacute;mulo del interlocutor  adulto o si &eacute;stas surg&iacute;an de manera espont&aacute;nea en los enunciados del ni&ntilde;o. Por  otra parte, se pretendi&oacute; analizar si a  medida que el ni&ntilde;o avanza en su desarrollo ling&#252;&iacute;stico se hace m&aacute;s evidente  esta espontaneidad. Se observa que en todos los grupos cuyos enunciados estaban constituidos  por al menos una preposici&oacute;n, &eacute;stas se produjeron preferentemente en forma  espont&aacute;nea. Es dif&iacute;cil precisar con estos resultados que el desarrollo  ling&#252;&iacute;stico del ni&ntilde;o es determinante al momento de producir una preposici&oacute;n  espont&aacute;nea, es decir, debido a que no existen  diferencias importantes entre un grupo y otro en la producci&oacute;n de las  preposiciones, no podemos determinar que a mayor edad mayor espontaneidad de producci&oacute;n de  preposiciones en ni&ntilde;os peque&ntilde;os. V&eacute;anse los siguientes ejemplos de  preposiciones espont&aacute;neas y preposiciones inducidas:</p>     <p>1. Mam&aacute;: &quot;&iquest;y  eso qu&eacute; es? &iquest;Qu&eacute; es?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;una  canasta&quot;<br/>   Mam&aacute;: &quot;una  canasta. Y &iquest;para qu&eacute; se usa?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;de ah&iacute;. De ah&iacute;&quot;.<br/>   Mam&aacute;: &quot;&iexcl;ah!  T&uacute; lo rompiste de ah&iacute;.&quot;<br/>   Preposici&oacute;n  espont&aacute;nea (Sujeto 2, 30 meses)</p>     <p>2. Ni&ntilde;a:  &quot;mira&quot;<br/>   Mam&aacute;: &quot;&iquest;qu&eacute;  te pas&oacute;?&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;me  hizo yaya&quot; (herida en habla infantil chilena)<br/>   Mam&aacute;: &quot;&iquest;te  hiciste yaya? &iquest;Con qu&eacute;?&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;s&iacute;. Con ete&quot;. (Mostrando un objeto)<br/>   Preposici&oacute;n  inducida (Sujeto 3, 30 meses)</p>     <p><i><b>Error funcional versus uso  correcto de las preposiciones</b></i></p>     <p>Debido a que  los errores funcionales que surgen al producir preposiciones suceden cuando los  ni&ntilde;os no han adquirido las adecuadas a un determinado contexto o simplemente se  equivocan en la elecci&oacute;n, se podr&iacute;a pensar que los ni&ntilde;os, a partir de los 24  meses, tienen el conocimiento  impl&iacute;cito de que necesitan de una categor&iacute;a que sirva de nexo entre el elemento  sint&aacute;ctico y su complemento. En la siguiente interacci&oacute;n entre el ni&ntilde;o y su madre se  observa el uso err&oacute;neo de una preposici&oacute;n:</p>     <p>Mam&aacute;: &quot;&iquest;d&oacute;nde  te quieres acostar?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;e la ota&quot; (equivale a &quot;en la otra&quot;, uso correcto)<br/>   Mam&aacute;:  &quot;&iquest;d&oacute;nde?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;la  ota&quot;<br/>   Mam&aacute;: &quot;&iquest;d&oacute;nde  pues?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;la  ota&quot;<br/>   Mam&aacute;: &quot;&iquest;la  otra qu&eacute;?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;as&iacute;.  Esa cama&quot;<br/>   Mam&aacute;: &quot;&iquest;en  esa cama?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;mmm&quot;<br/>   Mam&aacute;: &quot;&iquest;o en  la otra?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;de esta&quot; (preposici&oacute;n adecuada &quot;en&quot;, uso incorrecto)<br/>   Mam&aacute;: &quot;&iexcl;ah!  en esa cama.&quot;<br/>   (Sujeto 2, 30  meses)</p>     <p>Aun cuando se  registraron producciones inadecuadas de preposiciones en todos los grupos,  estas emisiones fueron escasas en relaci&oacute;n con las usadas correctamente.</p>     <p><i><b>Preposici&oacute;n fuerte versus  preposici&oacute;n d&eacute;bil</b></i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la Tabla 2  se observa tambi&eacute;n que los sujetos de la muestra preferentemente utilizan  preposiciones que poseen sentido propio, preposiciones que al parecer son absolutamente  necesarias para la comprensi&oacute;n del enunciado y no s&oacute;lo marcan con caso sino que  tambi&eacute;n imponen requisitos en la referencia o significado. A medida que el ni&ntilde;o  avanza en su desarrollo ling&#252;&iacute;stico se hace m&aacute;s notorio el uso de las  preposiciones fuertes. Obs&eacute;rvense los siguientes enunciados que contienen  preposiciones fuertes y preposiciones d&eacute;biles:</p>     <p>1. Mam&aacute;:  &quot;oye, &iquest;de qui&eacute;n es este pap&uacute;?&quot;<br/>   (<i>auto en habla infantil chilena</i>)<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;e la Natalia&quot;<br/>   (equivalente  a &quot;de la Natalia&quot;, preposici&oacute;n fuerte)<br/>   Mam&aacute;: &quot;de la  Natalia. &iquest;Y esto de qui&eacute;n es?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;de Javier&quot;. (Preposici&oacute;n fuerte)<br/>   (Sujeto 4, 30  meses)</p>     <p>Mam&aacute;: &quot;&iquest;si  juntamos a todos los caballos y los<br/>   ponemos en un  corral?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;s&iacute;&quot;<br/>   Mam&aacute;:  &quot;junt&eacute;moslos a ver. Anda juntando t&uacute;.<br/>   &iquest;Cu&aacute;l crees  t&uacute; que es un caballo?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;los  caballos van <i>en</i> este&quot;<br/>   (preposici&oacute;n  d&eacute;bil)<br/>   Mam&aacute;: &quot;ah&iacute;.  Ya, al medio. Ya pongamos los<br/>   caballos ah&iacute;&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;las  vacas van <i>en</i> otra pareja&quot;.<br/>   (Preposici&oacute;n  d&eacute;bil)<br/>   (Sujeto 4, 36  meses)</p>     <p>Para  determinar si una preposici&oacute;n es fuerte o d&eacute;bil, en muchos casos se tiene que  analizar el contexto en el que aparecen e identificar la funci&oacute;n que la  preposici&oacute;n le atribuye a su complemento. En las producciones analizadas se  descubri&oacute; que las preposiciones pueden ser llenas o vac&iacute;as dependiendo de la  funci&oacute;n que cumpla &eacute;sta en la oraci&oacute;n. Como lo se&ntilde;ala Demonte (1989, 1991), por  ejemplo, la preposici&oacute;n que precede al objeto directo humano es una  preposici&oacute;n vac&iacute;a, mientas que cuando introduce un objeto indirecto es una  preposici&oacute;n llena.</p>     <p>Se observ&oacute;  que los sujetos de los tres grupos que produjeron preposiciones atribuyen la  funci&oacute;n de Complemento Directo y de Complemento Circunstancial. Sin embargo, a  diferencia de los dos grupos superiores, los ni&ntilde;os de 24 meses no designan la  funci&oacute;n de Complemento  Indirecto. El Complemento Circunstancial es el m&aacute;s utilizado en los Grupos III  y IV, mientras que en el Grupo II este complemento es utilizado la misma  cantidad de veces que el Complemento Directo, complemento que se presenta como  el segundo m&aacute;s utilizado en los grupos etarios superiores.</p>     <p>Es sabido que  el Complemento Circunstancial expresa circunstancias de la acci&oacute;n verbal y  puede indicar lugar, tiempo, modo, instrumento, etc. Los resultados indican que  los complementos circunstanciales de <i>lugar</i> y <i>fin</i> son los m&aacute;s utilizados, apareciendo 48 veces cada uno. Sin embargo, s&oacute;lo el Complemento Circunstancial  de <i>lugar</i> es utilizado en los  diferentes grupos; los circunstanciales de <i>fin, modo</i> y <i>medio</i> se presentaron en  enunciados de ni&ntilde;os de 30 y 36 meses mientras que el de <i>tiempo</i> s&oacute;lo se observ&oacute; en el Grupo IV y con muy poca incidencia.  V&eacute;anse algunos ejemplos de la funci&oacute;n que la preposici&oacute;n le atribuye a su  complemento:</p>     <p>1. Pap&aacute;:  &quot;&iquest;qu&eacute; est&aacute; haciendo?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;toi  haciendo el chucu pa la mam&aacute;&quot; (&quot;tren&quot;)<br/>   (Complemento  indirecto)<br/>   Pap&aacute;: &quot;ah.  Ya. &iquest;Y para m&iacute;? &iquest;Me va a hacer uno?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;pa la mam&aacute;&quot;.<br/>   (Sujeto 1, 36  meses)</p>     <p>2. Mam&aacute;:  &quot;mira. &iquest;&Eacute;ste c&oacute;mo se llama?<br/>   &iquest;C&oacute;mo se  llama ese?&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;ese pa pelo&quot;<br/>   (Complemento  circunstancial de fin)<br/>   Mam&aacute;: &quot;&iquest;para  lavar qu&eacute;?&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;pelo&quot;<br/>   Mam&aacute;: &quot;pelo&quot;.<br/>   (Sujeto 3, 30  meses)</p>     <p><i><b>Preposiciones locales, temporales  y condicionales</b></i></p>     <p>En el  an&aacute;lisis de las preposiciones locales, temporales y condicionales se observ&oacute;  que las preposiciones que obtuvieron un mayor n&uacute;mero de apariciones son las  condicionales, a pesar de que no se observan en el Grupo II. Adem&aacute;s, los ni&ntilde;os  de entre 24 y 36 meses utilizan muy escasamente preposiciones temporales, las  que se observaron solamente en un sujeto. Por su parte, las preposiciones  locales, reci&eacute;n adquiridas a los 24 meses, sufren un  aumento en su producci&oacute;n a los 30 meses, declinando posteriormente a los 36  meses. Este descenso se explicar&iacute;a con la aparici&oacute;n de las preposiciones  condicionales a los 30 meses.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cabe destacar  un &iacute;tem denominado &quot;Otro Valor&quot; que incluye preposiciones que no corresponden a  las clasificaciones anteriores: la preposici&oacute;n <i>con</i> utilizada con el valor de <i>compa&ntilde;&iacute;a</i> y la preposici&oacute;n <i>de</i> cuyo valor es el de <i>pertenencia</i>.</p>     <p>Los  siguientes enunciados son ejemplos de algunas producciones en las que se  observan preposiciones que corresponden a las categor&iacute;as dadas por Lenz (1944)  y las preposiciones que aparecieron en la muestra que no van dentro de esta  taxonom&iacute;a, a las cuales se les ha asignado en este estudio la denominaci&oacute;n de  &quot;Otro Valor&quot;:</p>     <p>1. Mam&aacute;:  &quot;&iquest;d&oacute;nde est&aacute; la Mim&iacute;?&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;en la foto est&aacute;&quot; (valor local)<br/>   Mam&aacute;: &quot;en la  foto est&aacute;&quot;.<br/>   (Sujeto 1, 30  meses)</p>     <p>2. Pap&aacute;:  &quot;oye, &iquest;cu&aacute;ndo es tu cumplea&ntilde;os?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;en mi cumplea&ntilde;o no canta si&quot; (valor temporal)<br/>   Pap&aacute;: &quot;no  canta&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;no&quot;.<br/>   (Sujeto 1, 36  meses)</p>     <p>3. Ni&ntilde;o: &quot;t&aacute; a pata pel&aacute;&quot;<br/>   ( &quot;pata  pelada=descalzo&quot;, valor condicional de modo)<br/>   Mam&aacute;: &quot;est&aacute; a  pata pel&aacute;&quot;.<br/>   (Sujeto 4, 30  meses)</p>     <p>4. Mam&aacute;: &quot;&iquest;de  qui&eacute;n es esto Vicente?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;de  Leo&quot;. (valor de pertenencia, en este  estudio<br/>   corresponde a  Otro Valor)<br/>   (Sujeto 4, 24  meses)</p>     <p>5. Pap&aacute;:  &quot;&iquest;qu&eacute; est&aacute;s viendo?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;no, yo  queo mirar. Yo queo mira a la mam&aacute; con la t&iacute;a aqu&iacute;.&quot;<br/>   (Valor de compa&ntilde;&iacute;a, en este estudio corresponde a OtroValor)<br/>   (Sujetos 1,  36 meses)</p>     <p><i><b>An&aacute;lisis de producciones con  preposici&oacute;n por grupo</b></i></p>     <p>En la <a href="#t3">Tabla 3</a> se presentan las preposiciones contabilizadas en cada uno de los grupos. Se  puede observar que los sujetos de 24 meses adquieren primeramente preposiciones  como a (5 apariciones), de (5 apariciones) y en (4 apariciones). Los  valores o significados sem&aacute;nticos con que fueron usadas variar&iacute;an entre el de lugar y el de pertenencia con 7 apariciones para cada valor, siendo un total de 14 preposiciones  emitidas (<a href="#t2">Tabla 2</a>). Obs&eacute;rvense los siguientes ejemplos que reflejan el uso de  las preposiciones en ni&ntilde;os de 24 meses:</p>     <p>1. Mam&aacute;:  vamos aâ€¦mira &iquest;hagamos eso mismo ah&iacute;?<br/>   &iquest;Quieres o  no?<br/>   Ni&ntilde;o: mami. A la yilla all&aacute; (&quot;a la silla all&aacute;&quot;)<br/>   Mam&aacute;: &iquest;a la  silla? &iquest;Aqu&iacute;?<br/>   Ni&ntilde;o: s&iacute;.<br/>   (Sujeto 1, 24  meses)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. Mam&aacute;: &quot;&iquest;de  qui&eacute;n es ese cuaderno?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;&iexcl;ya!&quot;<br/>   Mam&aacute;: &quot;&iquest;de  qui&eacute;n es?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;e mam&aacute;&quot; (&quot;de mam&aacute;&quot;)<br/>   Mam&aacute;: &quot;no,  del hermano. &iquest;De qui&eacute;n es?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;e mam&aacute;&quot;.<br/>   (Sujeto 4, 24  meses)</p>     <p>3. T&iacute;a: &quot;y  los ni&ntilde;os &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n? &iquest;Los ni&ntilde;os?&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;ne t&aacute;  (&quot;no est&aacute;n&quot;) &quot;<br/>   T&iacute;a: &quot;&iquest;no  est&aacute;n?&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;t&aacute; e la casa&quot; (&quot;est&aacute;n en la casa&quot;)<br/>   T&iacute;a: &quot;se fue  pa&#39; la casa&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;ni&ntilde;o&quot;<br/>   T&iacute;a: &quot;los  ni&ntilde;os. Ya, haz t&uacute; una figura, una figura. Y la<br/>   mam&aacute; &iquest;d&oacute;nde  est&aacute;?&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &laquo; ne t&aacute;  &raquo;<br/>   T&iacute;a: &quot;&iexcl;ah!&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;t&aacute; e la casa&quot;.<br/>   (Sujeto 3, 24  meses)</p>     <p align="center"><a name="t3"><a href="img/revistas/rlps/v41n2/1a06t3.gif" target="_blank">TABLA 3</a></a></p>     <p>En el grupo  inmediatamente mayor, los ni&ntilde;os de 30 meses muestran un repertorio mayor y m&aacute;s  variado en enunciados con preposici&oacute;n que los ni&ntilde;os de 24 meses. En esta etapa,  los sujetos incorporan la preposici&oacute;n <i>para</i> y <i>por</i> en sus enunciados,  adem&aacute;s de incorporar nuevos valores a las preposiciones ya adquiridas. Se  observa que los valores utilizados son de <i>fin, causa, medio o  instrumento, procedencia, contenido y modo</i> (tabla 2). Sin embargo,  en este per&iacute;odo el significado sem&aacute;ntico m&aacute;s utilizado sigue siendo el <i>local</i> con 27 apariciones; luego el de fin y de <i>pertenencia</i> con 17 y 16 apariciones, respectivamente; en la tercera  posici&oacute;n se ubican los valores de <i>causa y medio o instrumento</i> con 3 apariciones cada uno. Finalmente, se encuentran los valores de <i>contenido, modo y procedencia</i>. Estos &uacute;ltimos  valores aparecieron dos veces en los enunciados de los ni&ntilde;os de 30 meses,  mientras que el valor de <i>procedencia</i> se enunci&oacute;  solo una vez. Las siguientes interacciones dan cuenta de preposiciones ya  incorporadas pero utilizadas con nuevos valores sem&aacute;nticos:</p>     <p>1. Abuelo:  &quot;&iquest;de cu&aacute;l bebida quiere Javierita?&quot;<br/>   Mam&aacute;:  &quot;cuidado, no. Esa es para ti&quot;<br/>   Abuelo: &quot;esta  es para usted. Tome. Ah&iacute; el Pablito va<br/>   a ir  sirviendo&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;<i>para</i> m&iacute;&quot;<br/>   (preposici&oacute;n  indica <i>fin</i>)<br/>   Mam&aacute;: &quot;para  t&iacute;. T&oacute;mesela&quot;.<br/>   (Sujeto 1, 30  meses)</p>     <p>2. Ni&ntilde;o: &quot;ese  e una camita <i>para</i> acostar. As&iacute;, as&iacute;&quot;.<br/>   (preposici&oacute;n  indica fin)<br/>   Mam&aacute;: &quot;es una  cama&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;s&iacute;,  una cama&quot;.<br/>   (Sujeto 2, 30  meses)</p>     <p>3. Mam&aacute;:  &quot;&iquest;&eacute;ste c&oacute;mo se llama?&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;e  tacita e t&eacute;&quot; (&quot;es tacita de t&eacute;&quot;, preposici&oacute;n<br/>   indica <i>contenido</i>)<br/>   Mam&aacute;:  &quot;&iquest;tacita de t&eacute;? Esa se llama tetera&quot;<br/>   Ni&ntilde;a: &quot;e  tacita e t&eacute;&quot;.<br/>   (Sujeto 3, 30  meses)</p>     <p>Los ni&ntilde;os de  36 meses (grupo IV) incorporan en su repertorio la preposici&oacute;n <i>por</i> cuyo valor var&iacute;a entre el <i>local</i> y el de <i>medio</i>. En cuanto a estos valores, se puede observar un considerable aumento en  el uso del significado sem&aacute;ntico de <i>finalidad</i> con 50 apariciones. En cambio, los usos de los valores <i>local</i> y de <i>pertenencia</i> descienden a 5 y 11 apariciones, respectivamente. Otros valores que se  utilizaron con mayor regularidad fueron los de medio, con 17 apariciones y de <i>contenido</i>, con 8 ocurrencias. Adem&aacute;s, se observa que en esta etapa se incorporan los  valores de <i>compa&ntilde;&iacute;a, asunto o materia, cualidad y tiempo</i>, lo que explicar&iacute;a su  escaso uso. Los ni&ntilde;os de 36 meses siguen utilizando los valores de causa y de procedencia en forma muy moderada, y en esta oportunidad no se observ&oacute; el valor <i>modal</i> en el uso de las preposiciones.</p>     <p>Se debe  destacar que no todos los sujetos de 36 meses utilizaron las seis preposiciones  presentadas en la <a href="#t2">Tabla 2</a>. La preposici&oacute;n <i>por</i> fue enunciada s&oacute;lo por dos sujetos, lo que indicar&iacute;a que no todos los ni&ntilde;os  de 36 meses han adquirido este nexo. Los siguientes son los &uacute;nicos ejemplos en  los que se observa lo anteriormente expuesto, siendo una de las preposiciones  inducida por el adulto:</p>     <p>1. Mam&aacute;:  &quot;yaâ€¦pero si&eacute;ntate tranquilo&quot;.<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;no  saca foto. Una c&aacute;mara por ah&iacute;.&quot;<br/>   (Preposici&oacute;n  indica lugar)<br/>   (Sujeto 2, 36  meses)</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. Pap&aacute;: &quot;&iquest;y  &eacute;ste qu&eacute; es?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;un  pez&quot;<br/>   Pap&aacute;: &quot;&iquest;y por  d&oacute;nde andan los peces?&quot;<br/>   Ni&ntilde;o: &quot;por el agua&quot; (preposici&oacute;n indica medio)<br/>   Mam&aacute;: &quot;ellos  andan por el mar&quot;.<br/>   (Sujeto 4, 36  meses)</p>     <p><b>Discusi&oacute;n</b></p>     <p>A partir del  an&aacute;lisis de los datos recogidos, se tiene una visi&oacute;n global del fen&oacute;meno  sint&aacute;ctico que la investigaci&oacute;n pretendi&oacute; abordar. La aparici&oacute;n de las  preposiciones precisamente  ocurre en ni&ntilde;os de entre 18 y 24 meses. Los primeros se encuentran en una etapa  en la que han adquirido estructuras b&aacute;sicas de la gram&aacute;tica de su lengua materna y  enuncian principalmente oraciones que contienen una sola palabra. En cambio,  los segundos se encuentran en una etapa incipiente de la adquisici&oacute;n de una  sintaxis m&aacute;s compleja,  en muchos casos es dif&iacute;cil precisar esta complejidad a partir de los  enunciados; m&aacute;s bien, es el contexto de enunciaci&oacute;n y situacional el que hace  pensar que est&aacute;n  ocurriendo procesos mentales complejos. Seg&uacute;n Crystal (1976) la complejidad  est&aacute; en la producci&oacute;n de oraciones coordinadas y subordinadas en enunciados como &quot;Quero me oto gato papi&quot; (quiero otro gato para mi papi, Sujeto 1, Grupo II). Para Slobin (1987), en cambio, un enunciado es complejo si &eacute;ste contiene dos  predicados sem&aacute;nticos  como en &quot;Tato e la guagua&quot; (el zapato es del beb&eacute;, Sujeto 3, Grupo II), algo sucede con el objeto nombrado (&quot;el tato&quot;) y el objeto pertenece a alguien  (&quot;de la guagua&quot;).  Por otra parte, Aguado (1999) sostiene que los ni&ntilde;os de entre 24 y 36 meses ya  han adquirido reglas de combinaci&oacute;n de palabras lo que supone la adquisici&oacute;n de  complejidad en el sistema de reglas morfol&oacute;gicas y sint&aacute;cticas en ni&ntilde;os de  cualquier lengua.</p>     <p>Debido a que  algunos enunciados del Grupo II (24 meses) son semejantes a las producciones  que implican cierta complejidad sint&aacute;ctica como la anteriormente mencionada,  podemos suponer que &eacute;sta es la condici&oacute;n necesaria para que ocurra la aparici&oacute;n  de las preposiciones en la superficie de los enunciados de ni&ntilde;os peque&ntilde;os. Ello  concuerda con lo expresado por Hirsh-Pasek y Golinkoff (1996) en relaci&oacute;n con  la capacidad que el ni&ntilde;o ya tiene en esta etapa de interpretar la realidad  compleja que le rodea y no tan s&oacute;lo de represent&aacute;rsela, ya que &eacute;ste ha  aprendido acerca de las propiedades espec&iacute;ficas del lenguaje y puede retener y  relacionar los acontecimientos a trav&eacute;s de claves sint&aacute;cticas. En esta edad  temprana, cuando el ni&ntilde;o enuncia sus primeras combinaciones de dos palabras  (&quot;Foto mam&aacute;&quot;), ya es capaz de segmentar la cadena habla en unidades  identificables. </p>     <p>Aunque en  esta etapa el uso de las preposiciones pareciese cuantitativamente bajo, el  simple hecho de que aparezcan lo hace un fen&oacute;meno relevante, pues nos permite  apreciar el avance en la competencia ling&#252;&iacute;stica del ni&ntilde;o y pone en evidencia  el paso de una gram&aacute;tica b&aacute;sica a una m&aacute;s compleja (Crystal, 1976; L&oacute;pez Ornat,  1999; Pandolfi, 1988; Slobin, 1987). De hecho, los resultados indican que el  ni&ntilde;o poco a poco avanza en su desarrollo  ling&#252;&iacute;stico y a medida que esto sucede se hace m&aacute;s notoria la aparici&oacute;n de las  categor&iacute;as gramaticales aqu&iacute; estudiadas. Mientras que 14 de un total de 345  enunciados (4,05 %) producidos por ni&ntilde;os de 24 meses conten&iacute;an al menos una  preposici&oacute;n, en las producciones de los ni&ntilde;os de 36 meses se observ&oacute; que 129  enunciados de 855 (15,08 %) conten&iacute;an al menos una preposici&oacute;n. El incremento  en el uso de las preposiciones en relaci&oacute;n con el desarrollo tambi&eacute;n se  relaciona con la longitud del enunciado medida en morfemas, PLEMOR: a mayor  PLEMOR, mayor es el n&uacute;mero de preposiciones enunciadas  (ver <a href="#t1">Tabla 1</a>).</p>     <p>En relaci&oacute;n con  las primeras preposiciones que aparecen en el discurso dial&oacute;gico infantil, en  ni&ntilde;os de 24 meses se observ&oacute; la aparici&oacute;n de las siguientes <i>a, de</i> y en cuyo valor sem&aacute;ntico  correspond&iacute;a al <i>local</i> y de <i>pertenencia</i>. En ni&ntilde;os de 30 meses se agregaron a &eacute;stas  nuevas preposiciones  como <i>para</i> y <i>con</i> que expresaban <i>finalidad y medio</i>, principalmente. Cabe  mencionar que en esta etapa el ni&ntilde;o incorpora valores de <i>causa, modo, contenido y procedencia</i> en el uso de las primeras preposiciones ya  adquiridas. Sin embargo, el valor sem&aacute;ntico m&aacute;s utilizado sigue siendo el <i>local</i> y las preposiciones m&aacute;s utilizadas siguen siendo a, de y en. Los valores de fin y pertenencia fueron los segundos m&aacute;s utilizados. Finalmente, los ni&ntilde;os de 36 meses incorporan en su repertorio el uso de la  preposici&oacute;n por con un valor <i>local</i> y de <i>medio</i>. No obstante, no es posible afirmar que en este per&iacute;odo esta preposici&oacute;n  se encuentra incorporada en el discurso infantil, puesto que su escasa  utilizaci&oacute;n y aparici&oacute;n no tiene mayor incidencia en los resultados. Las  preposiciones m&aacute;s utilizadas en esta etapa son a, <i>con</i> y <i>de</i>.</p>     <p>En cuanto al  est&iacute;mulo ling&#252;&iacute;stico de los adultos, se observ&oacute; que no tiene mayor influencia  en el uso de las preposiciones en el ni&ntilde;o. Al momento de producir enunciados  con preposici&oacute;n, el ni&ntilde;o peque&ntilde;o no se rige por la preposici&oacute;n que enuncia el  adulto en el turno anterior,  sino que las produce de forma espont&aacute;nea. Es importante aclarar que el est&iacute;mulo  adulto aqu&iacute; mencionado es inmediato en la interacci&oacute;n, no es aqu&eacute;l que tendr&iacute;a  incidencia en el desarrollo del lenguaje infantil en el tiempo.</p>     <p>Seg&uacute;n nuestro  an&aacute;lisis, los errores funcionales que el ni&ntilde;o comete y que evidencian el  conocimiento productivo del lenguaje (Slobin, 1987) se observaron  principalmente cuando los  sujetos aplicaron otros valores sem&aacute;nticos que obviamente no estaban descritos  en nuestro marco te&oacute;rico. Los motivos por los cuales se produjeron estos  errores funcionales  podr&iacute;an deberse a que el ni&ntilde;o no ha adquirido la preposici&oacute;n correcta, pero  tiene el conocimiento de que la estructura requiere de una marca sint&aacute;ctica  espec&iacute;fica o simplemente  est&aacute; probando su gram&aacute;tica incipiente.</p>     <p>Si se sigue  la clasificaci&oacute;n de Lenz (1944), las preposiciones m&aacute;s utilizadas por los ni&ntilde;os  de entre 24 y 36 meses son las <i>condicionales</i> con 94 apariciones, de un total de 225 preposiciones enunciadas (41,8 %). </p>     <p>Luego se  encuentran las preposiciones que no est&aacute;n dentro de dicha clasificaci&oacute;n y a las  que en esta investigaci&oacute;n se le design&oacute; OTRO VALOR, con 81 apariciones (36 %).  Posteriormente se ubican las preposiciones cuyo valor es <i>local</i> con 49 apariciones (21,8 %). Las  preposiciones <i>temporales</i> obtuvieron  una escasa aparici&oacute;n, s&oacute;lo se enunci&oacute; una preposici&oacute;n temporal (0,4 %), lo que  probablemente tiene relaci&oacute;n con los procesos de maduraci&oacute;n cognitiva.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En relaci&oacute;n  con el tipo de preposici&oacute;n que enuncian los ni&ntilde;os, nuestros resultados indican  que los sujetos de 24 a 36 meses utilizan preferentemente preposiciones fuertes  y, a medida que el ni&ntilde;o avanza en su desarrollo ling&#252;&iacute;stico, se hace m&aacute;s notorio  el uso de &eacute;stas. Las funciones que  las preposiciones utilizadas por los sujetos de la muestra le atribuyen a su  complemento, en un orden cuantitativo, fueron las de Complemento  Circunstancial, Complemento  Directo y Complemento Indirecto.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, se  hace necesario se&ntilde;alar que las preposiciones enunciadas por los ni&ntilde;os de la  muestra tienen una presentaci&oacute;n monol&eacute;xica descart&aacute;ndose el uso de locuciones  prepositivas en ni&ntilde;os de 18 a 36 meses. Creemos que esta investigaci&oacute;n es s&oacute;lo  un primer paso para identificar las primeras preposiciones que aparecen en la  superficie del discurso infantil. La relevancia de este trabajo se centra en el  punto de encuentro entre la gram&aacute;tica pasiva y la activa o las estructuras  b&aacute;sicas del lenguaje y estructuras m&aacute;s complejas  de &eacute;ste. Cuando el ni&ntilde;o produce preposiciones no s&oacute;lo aumenta el n&uacute;mero de  palabras en sus enunciados, sino que logra una conexi&oacute;n entre estas palabras;  funci&oacute;n que cumple la preposici&oacute;n. Adem&aacute;s, consideramos que investigaciones  posteriores podr&iacute;an evidenciar cu&aacute;ndo y cu&aacute;les son las preposiciones que  aparecen en el discurso infantil luego de esta primera etapa de adquisici&oacute;n;  determinar en qu&eacute; etapa del desarrollo del lenguaje aparecen con mayor  frecuencia las preposiciones temporales, y dilucidar si esta tard&iacute;a aparici&oacute;n  tiene relaci&oacute;n con el desarrollo cognitivo del ni&ntilde;o, ya que aparentemente la  noci&oacute;n de tiempo se adquiere con posterioridad. Al parecer, los ni&ntilde;os de 18 a  36 meses no poseen dicha noci&oacute;n, a diferencia de la noci&oacute;n de lugar, por ejemplo,  cuya incorporaci&oacute;n en su sistema cognitivo explicar&iacute;a la aparici&oacute;n de las  preposiciones que poseen un valor sem&aacute;ntico <i>local</i>. Adem&aacute;s, en pr&oacute;ximos estudios podr&iacute;a determinarse en qu&eacute; etapa aparecen  las locuciones prepositivas.</p>     <p>Sobre la base  de los resultados obtenidos y los antecedentes te&oacute;ricos en que se fundamenta  este estudio se puede concluir que:</p>     <p>1) Para que  se produzca el fen&oacute;meno de la aparici&oacute;n de la preposici&oacute;n se necesita que el  contexto tenga cierta complejidad sint&aacute;ctica, sea &eacute;sta la que se produce en un  enunciado con dos o m&aacute;s cl&aacute;usulas, con dos predicados sem&aacute;nticos, cuando ocurre  la coordinaci&oacute;n y subordinaci&oacute;n o cuando el ni&ntilde;o pasa de una gram&aacute;tica pasiva a  una activa.</p>     <p>2) La  aparici&oacute;n de las preposiciones en el lenguaje infantil se produce entre los 18  y los 24 meses, momento en cual el ni&ntilde;o ya ha adquirido aspectos b&aacute;sicos de su  gram&aacute;tica y comienza a crear oraciones gramaticalmente correctas.</p>     <p>3) A medida  que el ni&ntilde;o crece, su desarrollo ling&#252;&iacute;stico avanza y va incorporando en su  discurso m&aacute;s preposiciones y con nuevos valores sem&aacute;nticos.</p>     <p>4) Las  primeras preposiciones que aparecen en la superficie de los enunciados en esta  etapa inicial son <i>a, de</i> y <i>en</i>. Luego se incorporan <i>para</i> y <i>con</i>, y finalmente, <i>por</i>.</p>     <p>5) El valor  sem&aacute;ntico m&aacute;s utilizado en las producciones de los ni&ntilde;os es el <i>local</i>, le siguen el de <i>pertenencia</i> y el <i>condicional</i>.</p>     <p>6) La  preposici&oacute;n tiene una presentaci&oacute;n monol&eacute;xica en las producciones de ni&ntilde;os de  entre 18 y 36 meses.</p>     <p>7) Los ni&ntilde;os  de 18 a 36 meses utilizan preferentemente preposiciones fuertes en su discurso  y la funci&oacute;n que le atribuyen &eacute;stas a su complemento es principalmente la de  Complemento Circunstancial, siendo los m&aacute;s utilizados el de <i>lugar</i> y el de <i>fin</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por lo tanto,  podemos suponer que las preposiciones aparecen en el discurso cuando ya ha  ocurrido un avance ling&#252;&iacute;stico en la gram&aacute;tica desde un plano sint&aacute;ctico,  l&eacute;xico y morfol&oacute;gico, lo que las convierte en el marcador de superficie inicial  del desarrollo gramatical temprano. Adem&aacute;s, surgen por la necesidad de unir el  elemento sint&aacute;ctico y su complemento, otorg&aacute;ndole a &eacute;ste un valor espec&iacute;fico  sem&aacute;nticamente distintivo.</p>     <p>La  contribuci&oacute;n de este trabajo realizado con ni&ntilde;os hispanohablantes constituye un  nuevo comienzo basado en los conocimientos recabados por anteriores investigaciones.  Quedan a&uacute;n muchos aspectos por investigar en el complejo paso del ni&ntilde;o de una  gram&aacute;tica b&aacute;sica incipiente a una gram&aacute;tica temprana, hasta alcanzar los  niveles de la gram&aacute;tica adulta.</p>     <p><b>Referencias</b></p>     <!-- ref --><p>Aguado, G.  (1999). Trastorno espec&iacute;fico del lenguaje: retraso del  lenguaje y disfasia. M&aacute;gala, Espa&ntilde;a: Aljibe. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-0534200900020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Aguado, G.  (2005). El desarrollo de la morfosintaxis en el ni&ntilde;o. Madrid: CEPE&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-0534200900020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Aitchison, J.  (1992). El mam&iacute;fero articulado: Introducci&oacute;n a la  psicoling&#252;&iacute;stica. Madrid, Espa&ntilde;a: Alianza. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-0534200900020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Alarcos, E.  (1994). Gram&aacute;tica de la lengua espa&ntilde;ola. Madrid, Espa&ntilde;a: Espasa Calpe, S. A.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-0534200900020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Alcaraz  Var&oacute;n, E. & Mart&iacute;nez Linares, M. A. (1997). Diccionario de Ling&#252;&iacute;stica  Moderna. Barcelona: Editorial Ariel, S.A &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-0534200900020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Brown, R. (1973). A First Language. The early stages. Londres: George Allen &  Unwin Ltd.<br/> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-0534200900020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Chomsky, N. (1965). Aspects of the theor y of syntax. Cambridge, Mass: MIT. Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-0534200900020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Chomsky, N. (1986). Barriers. Cambridge, Mass, EE.UU.: MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-0534200900020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Crystal, D. (1976). Child language, learning and linguistics: an overview  for the teaching and therapeutic professions. London, I.U.K.: Billing & Sons Ltd. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-0534200900020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Demonte, V.  (1989). Teor&iacute;a sint&aacute;ctica: De las estructuras a la recci&oacute;n. Madrid, Espa&ntilde;a: S&iacute;ntesis. Demonte, V. (1991). Detr&aacute;s de la palabra. Estudios de la gram&aacute;tica  del espa&ntilde;ol. Madrid, Espa&ntilde;a: Alianza. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-0534200900020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-0534200900020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Echeverr&iacute;a.  M. S. (1978). Desarrollo de la comprensi&oacute;n infantil de la  sintaxis espa&ntilde;ola. Concepci&oacute;n: Universidad de Concepci&oacute;n, Publicaciones del Instituto de Lenguas, Serie Ling&#252;&iacute;stica 3. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-0534200900020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Echeverr&iacute;a.  M. S. (1979). Longitud del enunciado infantil: Factores ambientales e  individuales. Actas del 5&ordm; Seminario de Investigaci&oacute;n y Ense&ntilde;anza de la Ling&#252;&iacute;stica. Santiago,  Chile.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-0534200900020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Echeverr&iacute;a.  M. S. (1983). Hacia una evaluaci&oacute;n de la competencia ling&#252;&iacute;stica en lengua  materna. Lectura y vida, Revista Latinoamericana de Lectura, 4, 11-14.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-0534200900020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Fern&aacute;ndez  Lagunilla, M. & Anula Rebolledo, A. (1999). Sintaxis y  cognici&oacute;n. Introducci&oacute;n al conocimiento, el procesamiento y los d&eacute;ficits sint&aacute;cticos. Madrid,  Espa&ntilde;a: Editorial S&iacute;ntesis.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-0534200900020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Gili Gaya, S.  (1978). Curso superior de sintaxis espa&ntilde;ola. Barcelona, Espa&ntilde;a: Bibliograf. S.A. Hirsh-Pasek & Golinkoff. (1996). The origins of grammar. Evidence from early language comprehension. Cambridge, EE.UU.:  MIT Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-0534200900020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-0534200900020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lenz, R.  (1944). La oraci&oacute;n y sus partes. Estudios de gram&aacute;tica general  y castellana. Santiago, Chile: Editorial Nacimiento. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-0534200900020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>L&oacute;pez Ornat,  S. (1999). La adquisici&oacute;n del lenguaje. Nuevas perspectivas. En: de Vega, M.  & Cuetos, F. (1999). Psicoling&#252;&iacute;stica del Espa&ntilde;ol. Madrid, Espa&ntilde;a: Trotta. (pp. 469-533).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-0534200900020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pandolfi, A.  M. (1988). La sintaxis del ni&ntilde;o en dos etapas de su desarrollo. Revista intercontinental de psicolog&iacute;a, 2, 185-203.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0120-0534200900020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pandolfi, A.  M. (1991). Divergencia formales y funcionales del registro ling&#252;&iacute;stico infantil  en ni&ntilde;os menores de tres a&ntilde;os: Gu&iacute;a te&oacute;rico-pr&aacute;ctica. Revista intercontinental de psicolog&iacute;a, 4(2), 185-201.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-0534200900020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pandolfi, A.  M & Herrera, M. O. (1984). El &iacute;ndice PLE como criterio para analizar el  lenguaje infantil. Revista de Ling&#252;&iacute;stica Te&oacute;rica y Aplicada, 22, 65-75.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000127&pid=S0120-0534200900020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pandolfi, A.  M & Herrera, M. O (1985). An&aacute;lisis l&eacute;xicosint&aacute;ctico en el ni&ntilde;o menor de  tres a&ntilde;os. Revista de Ling&#252;&iacute;stica Te&oacute;rica y Aplicada, 23, 121-131.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-0534200900020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pandolfi, A.  M & Herrera, M. O. (1991). La onomatopeya como recurso l&eacute;xico infantil. Revista de Ling&#252;&iacute;stica Te&oacute;rica y Aplicada, 29, 63-76.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000129&pid=S0120-0534200900020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pandolfi, A.  M & Herrera, M. O. (1992). Bases anal&iacute;ticas para la elaboraci&oacute;n de un  macroperfil de la producci&oacute;n ling&#252;&iacute;stica infantil. Revista de Ling&#252;&iacute;stica Te&oacute;rica y  Aplicada, 30, 231-247.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000130&pid=S0120-0534200900020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Lucero, M.  (1999). Clases de part&iacute;culas: preposici&oacute;n, conjunci&oacute;n y adverbio. En: Ignacio  Bosque & Violeta Demonte (Eds.) (1999). Gram&aacute;tica  descriptiva de la lengua espa&ntilde;ola. 565-655. Madrid,  Espa&ntilde;a: Espasa Calpe. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000131&pid=S0120-0534200900020000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Peronard T.  M. (1979). Promedio de longitud de emisi&oacute;n y categor&iacute;as gramaticales. En:  Estudios Generales 1. Actas del 5&ordm; Seminario de Investigaci&oacute;n y  Ense&ntilde;anza de la Ling&#252;&iacute;stica. Santiago de Chile (pp. 175-195).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000132&pid=S0120-0534200900020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Peronard. T.  M., Guerra, N., & Rodr&iacute;guez, G. (1980). Para qu&eacute; hablan los ni&ntilde;os. Signos, 12, 87 -102.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000133&pid=S0120-0534200900020000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Piaget, J. (1969).  Seis estudios de psicolog&iacute;a. Barcelona, Espa&ntilde;a: Seix Barral.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000134&pid=S0120-0534200900020000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Pinker, S.  (1995). El instinto del lenguaje. C&oacute;mo crea el lenguaje la  mente. Madrid, Espa&ntilde;a: Editorial Alianza.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000135&pid=S0120-0534200900020000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Slobin, D. (1987). Psycholinguistics. Glenview, Illinois, EE.UU.: Scott, Foresman and  Company.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000136&pid=S0120-0534200900020000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Skinner, B. F (1957). Verbal behavior. New York, EE.UU.: Appleton-Century-Crofts. Tomasello,  M. (2000). Acquiring syntax is not what you think. En Bishop, D. & Leonard,  L. (Eds.). Speech and Language Impairments in Children: Causes, Characteristics, Intervention, and Outcome. Psychology Press.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000137&pid=S0120-0534200900020000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000138&pid=S0120-0534200900020000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Tomasello, M. (2003). Constructing a language: A usage-based theory of  language acquisition. Harvard, EE.UU.: University Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000139&pid=S0120-0534200900020000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>Vygotski, L. S (2001). Obras Escogidas. Vol. II. Madrid, Espa&ntilde;a: Machado Libros. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000140&pid=S0120-0534200900020000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>Recibido: marzo de 2008.    <br>   Aceptado: enero de 2009.</p> </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aguado]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Trastorno específico del lenguaje: retraso del lenguaje y disfasia]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Mágala ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Aljibe]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aguado]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El desarrollo de la morfosintaxis en el niño]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[CEPE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aitchison]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El mamífero articulado: Introducción a la psicolingüística]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alarcos]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Gramática de la lengua española]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Espasa Calpe, S. A.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alcaraz Varón]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Martínez Linares]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Diccionario de Lingüística Moderna]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ariel, S.A]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Brown]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[A First Language. The early stages]]></source>
<year>1973</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[George Allen & Unwin Ltd]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chomsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[N.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Aspects of the theor y of syntax]]></source>
<year>1965</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Mass: MIT. Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chomsky]]></surname>
<given-names><![CDATA[N.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[]]></source>
<year>1986</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barriers. Cambridge^eMass Mass]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[MIT Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Crystal]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Child language, learning and linguistics: an overview for the teaching and therapeutic professions]]></source>
<year>1976</year>
<publisher-loc><![CDATA[London ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Billing & Sons Ltd.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Demonte]]></surname>
<given-names><![CDATA[V.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Teoría sintáctica: De las estructuras a la rección]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Síntesis]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Demonte]]></surname>
<given-names><![CDATA[V.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Detrás de la palabra.: Estudios de la gramática del español]]></source>
<year>1991</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Echeverría]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Desarrollo de la comprensión infantil de la sintaxis española.]]></source>
<year>1978</year>
<volume>3</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Concepción ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de ConcepciónPublicaciones del Instituto de Lenguas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Echeverría]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Longitud del enunciado infantil: Factores ambientales e individuales]]></source>
<year>1979</year>
<conf-name><![CDATA[ Actas del 5° Seminario de Investigación y Enseñanza de la Lingüística]]></conf-name>
<conf-loc>Santiago </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Echeverría]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hacia una evaluación de la competencia lingüística en lengua materna: Lectura y vida]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Latinoamericana de Lectura]]></source>
<year>1983</year>
<volume>4</volume>
<page-range>11-14</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fernández Lagunilla]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Anula Rebolledo]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sintaxis y cognición: Introducción al conocimiento, el procesamiento y los déficits sintácticos]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Síntesis]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gili Gaya]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Curso superior de sintaxis española]]></source>
<year>1978</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Bibliograf. S.A]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hirsh-Pasek]]></surname>
<given-names><![CDATA[Golinkoff]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The origins of grammar: Evidence from early language comprehension]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[MIT Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lenz]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La oración y sus partes: Estudios de gramática general y castellana]]></source>
<year>1944</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Nacimiento.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[López Ornat]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La adquisición del lenguaje: Nuevas perspectivas]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[de Vega]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cuetos]]></surname>
<given-names><![CDATA[F.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psicolingüística del Español]]></source>
<year>1999</year>
<month>19</month>
<day>99</day>
<page-range>469-533</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Trotta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pandolfi]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La sintaxis del niño en dos etapas de su desarrollo]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista intercontinental de psicología]]></source>
<year>1988</year>
<volume>2</volume>
<page-range>185-203</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pandolfi]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Divergencia formales y funcionales del registro lingüístico infantil en niños menores de tres años: Guía teórico-práctica]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista intercontinental de psicología]]></source>
<year>1991</year>
<volume>4</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>185-201</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pandolfi]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Herrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. O.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El índice PLE como criterio para analizar el lenguaje infantil]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Lingüística Teórica y Aplicada]]></source>
<year>1984</year>
<volume>22</volume>
<page-range>65-75</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pandolfi]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Herrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Análisis léxicosintáctico en el niño menor de tres años]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Lingüística Teórica y Aplicada]]></source>
<year>1985</year>
<volume>23</volume>
<page-range>121-131</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pandolfi]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Herrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. O.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La onomatopeya como recurso léxico infantil.]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Lingüística Teórica y Aplicada]]></source>
<year>1991</year>
<volume>29</volume>
<page-range>63-76</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pandolfi]]></surname>
<given-names><![CDATA[A. M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Herrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. O.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Bases analíticas para la elaboración de un macroperfil de la producción lingüística infantil.]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Lingüística Teórica y Aplicada]]></source>
<year>1992</year>
<volume>30</volume>
<page-range>231-247</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lucero]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Clases de partículas: preposición, conjunción y adverbio]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bosque]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ignacio]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Demonte]]></surname>
<given-names><![CDATA[Violeta]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Gramática descriptiva de la lengua española]]></source>
<year>1999</year>
<month>19</month>
<day>99</day>
<page-range>565-655</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Espasa Calpe]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Peronard]]></surname>
<given-names><![CDATA[T. M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Promedio de longitud de emisión y categorías gramaticales]]></article-title>
<source><![CDATA[Estudios Generales 1]]></source>
<year>1979</year>
<conf-name><![CDATA[ Actas del 5° Seminario de Investigación y Enseñanza de la Lingüística]]></conf-name>
<conf-loc>Santiago de Chile </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Peronard]]></surname>
<given-names><![CDATA[T. M.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Guerra]]></surname>
<given-names><![CDATA[N.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[G.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Para qué hablan los niños]]></source>
<year>1980</year>
<volume>12</volume>
<page-range>87 -102</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Piaget]]></surname>
<given-names><![CDATA[J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Seis estudios de psicología.]]></source>
<year>1969</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Seix Barral]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pinker]]></surname>
<given-names><![CDATA[S.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El instinto del lenguaje.: Cómo crea el lenguaje la mente.]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Alianza]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Slobin]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psycholinguistics.]]></source>
<year>1987</year>
<publisher-loc><![CDATA[Glenview^eIllinois Illinois]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Scott, Foresman and Company]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Skinner]]></surname>
<given-names><![CDATA[B. F.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Verbal behavior]]></source>
<year>1957</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Appleton-Century-Crofts.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Acquiring syntax is not what you think]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Bishop]]></surname>
<given-names><![CDATA[D.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Leonard]]></surname>
<given-names><![CDATA[L.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Speech and Language Impairments in Children: Causes, Characteristics, Intervention, and Outcome]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-name><![CDATA[Psychology Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Tomasello]]></surname>
<given-names><![CDATA[M.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Constructing a language:: A usage-based theory of language acquisition]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Harvard ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[University Press.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vygotski]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Obras Escogidas]]></source>
<year>2001</year>
<volume>II</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Machado Libros]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
