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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4"><b> EDITORIAL</b></font></p>      <p align="center"> Pbrq. Iv&aacute;n Dar&iacute;o Toro Jaramillo<sup>*</sup></p>      <p><sup>*</sup> Doctor en Teolog&iacute;a y Filosof&iacute;a de la Universidad de Navarra Espa&ntilde;a. Sus &aacute;reas de inter&eacute;s investigativo han versado sobre la metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n, la educaci&oacute;n en la administraci&oacute;n y la responsabilidad social. Recientemente ha sido nombrado como Director (E) de la Facultad de Teolog&iacute;a de la Universidad Pontificia Bolivariana (Medell&iacute;n, Colombia). Anteriormente se desempe&ntilde;aba como el Coordinador de la Maestr&iacute;a en Ciencias y Doctorado en Administraci&oacute;n de la Universidad de Medell&iacute;n. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:idtoro@udem.edu.co">idtoro@udem.edu.co</a>.</p> <hr>      <p>Un nuevo n&uacute;mero de la revista <i>Cuestiones teol&oacute;gicas </i>permite seguir pensando la Teolog&iacute;a. En este sentido sugiero considerar, como propuesta: 1. El lugar de la Teolog&iacute;a en la Universidad: &iquest;cu&aacute;l debe ser su impacto e incidencia?; 2. La Teolog&iacute;a en contexto: &iquest;c&oacute;mo hacer teolog&iacute;a en contextos actuales?, y 3. La investigaci&oacute;n en Teolog&iacute;a: &iquest;c&oacute;mo producir conocimiento teol&oacute;gico?, para lo cual la publicaci&oacute;n de esta revista debe convertirse en una posibilidad de pensar la Teolog&iacute;a y apoyar estas iniciativas acad&eacute;micas.</p>      <p><b>1. LA TEOLOG&Iacute;A EN LA UNIVERSIDAD</b></p>      <p>Lo cambios son cada vez m&aacute;s acelerados en nuestro mundo y debemos saber responder a las nuevas condiciones de nuestra sociedad, a los nuevos contextos y realidades, as&iacute; como tambi&eacute;n a las nuevas formas de comprender el conocimiento -sociedad del conocimiento, sociolog&iacute;a del conocimiento, gesti&oacute;n del conocimiento, complejidad -, en relaci&oacute;n con la aparici&oacute;n de nuevas formas de entender la realidad e incluso los nuevos lenguajes. En todo esto, &iquest;cu&aacute;l es el lugar de la Teolog&iacute;a en la Universidad? La pregunta hace que interroguemos a la Teolog&iacute;a, al quehacer teol&oacute;gico y a la formaci&oacute;n del te&oacute;logo.</p>      <p>Las actuales circunstancias exigen una fuerte y segura formaci&oacute;n del te&oacute;logo. Vivimos una realidad frente a la cual "el esp&iacute;ritu cristiano no puede permanecer insensible". La carta apost&oacute;lica Novo Millennio Ineunte propuesta por el Papa como programa de acci&oacute;n teol&oacute;gica y pastoral, escrita en un tono supremamente positivo de cara al futuro, invitaba "a <b>abrirnos con confianza al futuro" </b>(1), pues la Iglesia debe "asumir con nuevo &iacute;mpetu su misi&oacute;n evangelizadora" (2). Incluso se pueden parafrasear las palabras del Papa pensando en la situaci&oacute;n colombiana: "Es necesario pensar en el futuro que nos espera", y lo que queramos hacer debemos traducirlo en "fervientes prop&oacute;sitos y en l&iacute;neas de acci&oacute;n concretas."</p>      <p>Cuando se piensa en la Teolog&iacute;a, en la formaci&oacute;n del te&oacute;logo, en la evangelizaci&oacute;n y la pastoral, habr&iacute;a que asegurar que "no se trata, pues, de inventar un nuevo programa. El programa ya existe. Es el de siempre, recogido por el Evangelio y la Tradici&oacute;n viva" (29). Se trata, pues, de lo mismo aunque en condiciones de tiempo, contextos y culturas distintas; lo que exige nuevas b&uacute;squedas, lenguajes, planteamientos, exigencias, teniendo entonces presente lo complejo de la realidad, para se&ntilde;alar adecuadamente "las etapas del camino futuro" (29). Responder a esta exigencia en forma acertada en la formaci&oacute;n del te&oacute;logo hoy, conlleva a una gran responsabilidad de la que es necesario ocuparse.</p>      <p>El mundo de la universidad se caracteriza por acontecer en medio de una paradoja que refleja la tensi&oacute;n entre lo viejo y lo nuevo, entre la tradici&oacute;n y la innovaci&oacute;n. Poco o casi nada ha cambiado en la universidad, principalmente en relaci&oacute;n con su estructura y organizaci&oacute;n; sin embargo, ella reclama la necesidad de cambios y de innovaci&oacute;n. Por un lado, son instituciones muy conservadoras, tienden a mantener unas mismas estructuras, pues a pesar de los siglos conversan bajo el mismo modelo de las universidades medievales; pero por otro lado est&aacute;n siendo obligadas a realizar grandes cambios de acuerdo con las actuales circunstancias del entorno mundial.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Incluso los cambios que se producen hoy en la sociedad deben incidir en una nueva forma de gestionar la universidad, de modo que afecte tanto las estructuras como las estrategias. El mundo de hoy requiere como nunca del conocimiento, y por lo tanto de la universidad y de la investigaci&oacute;n, pero para cumplir con esos desaf&iacute;os la universidad tiene que propiciar una transformaci&oacute;n innovadora, tambi&eacute;n en la acci&oacute;n pedag&oacute;gica as&iacute; como en su gesti&oacute;n.</p>      <p>A partir de la segunda mitad del siglo pasado, la universidad en Am&eacute;rica Latina viene sufriendo un considerable proceso de expansi&oacute;n, tanto en relaci&oacute;n con el crecimiento de la matr&iacute;cula como tambi&eacute;n en relaci&oacute;n con el n&uacute;mero de instituciones de educaci&oacute;n superior. A esta expansi&oacute;n la acompa&ntilde;&oacute; un proceso de diversificaci&oacute;n que se se reflej&oacute; en los noventa con el tama&ntilde;o de las instituciones de educaci&oacute;n superior y, fundamentalmente, por su composici&oacute;n interna y su alto grado de complejidad.</p>      <p>Teniendo en cuenta todos los posibles progresos de nuestras sociedades contempor&aacute;neas, y as&iacute; como la universidad requiere profundos cambios, estos tambi&eacute;n se exigen para el Programa de Teolog&iacute;a, tanto en su estructura como en la estrategia, que conduzcan a acciones concretas. Por ejemplo:</p>  <ol>    <li> Hay que hacer continuas investigaciones sobre el curr&iacute;culo. En pedagog&iacute;a, en Columba, se han hecho todos los inventos y se han probado todos los cambios posibles, y los resultados no han sido los mejores. A diferencia de lo que com&uacute;nmente se hace - revisar y ajustar el plan de estudios o proponer <i>nuevas</i> did&aacute;cticas, agregar o quitar algunos cursos, revisar la intensidad horaria de los cursos, los a&ntilde;os de estudio, cambiar un curso de un semestre a otro, cambiar metodolog&iacute;as, formas de evaluaci&oacute;n y objetivos de los cursos -, lo que se requiere es llevar a cabo una investigaci&oacute;n completa y permanente sobre el curr&iacute;culo, de tal forma que se conozca mejor el conocimiento teol&oacute;gico y de este modo se produzca m&aacute;s conocimiento teol&oacute;gico, para lo cual se necesita la investigaci&oacute;n, as&iacute; como tambi&eacute;n acertar en una adecuada innovaci&oacute;n curricular. En este aspecto es en el que precisamente las facultades de teolog&iacute;a y de filosof&iacute;a han permanecido siendo las m&aacute;s conservadoras.</li>    <br>      <li> La investigaci&oacute;n es esencial en el universitario de hoy, asunto que ha sido particularmente dif&iacute;cil en las facultades de teolog&iacute;a, como tambi&eacute;n ha sido complicado el reconocimiento de la forma como se investiga y aquello sobre lo cual se investiga en teolog&iacute;a. Las grandes dificultades est&aacute;n en que la universidad tradicional y conservadora no solo no estaba preparada para la investigaci&oacute;n, por ser universidades m&aacute;s de docencia, sino que tampoco se tiene todav&iacute;a el convencimiento, ni los medios, ni los recursos, ni las posibilidades para hacer investigaci&oacute;n. Aun en nuestro medio tenemos dificultades para producir conocimiento teol&oacute;gico a partir de la investigaci&oacute;n.</li>    <br>      <li> Un tercer elemento fundamental es la verdadera formaci&oacute;n human&iacute;stica, que supera la limitaci&oacute;n tecnocr&aacute;tica y ofrece una visi&oacute;n integrada y &eacute;tica para afrontar y comprender el cambio. La formaci&oacute;n cient&iacute;fica y profesional de alta calidad es parte obligatoria del quehacer universitario, pero la formaci&oacute;n human&iacute;stica es la que ha de permitir la consecuci&oacute;n de una visi&oacute;n global y comprehensiva de la vida contempor&aacute;nea y de los cambios que el futuro traer&aacute; aparejado. Esta necesaria formaci&oacute;n humanista, que damos por supuesta en las facultades de filosof&iacute;a y de teolog&iacute;a, en muchos casos es escasa, lo que conduce a graves consecuencias en la formaci&oacute;n. Esta carencia de formaci&oacute;n humanista puede hacer del te&oacute;logo un especialista, un tecn&oacute;crata de la teolog&iacute;a o de la pastoral. Tambi&eacute;n esto explica en buena parte por qu&eacute; no producimos conocimiento teol&oacute;gico o no legamos de manera acertada a la pastoral y la evangelizaci&oacute;n.</li>    </ol>      <p>Colombia pretende hacer parte de la OCDE y como los dem&aacute;s pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina busca seguir creciendo y poder insertarse en una econom&iacute;a mundial, ser m&aacute;s competitiva y alcanzar un alto nivel en la educaci&oacute;n dado el hecho que la producci&oacute;n y distribuci&oacute;n del conocimiento depende en gran medida de recursos humanos calificados. La educaci&oacute;n es un factor fundamental para lograr el desarrollo. La educaci&oacute;n superior debe considerarse un asunto de importancia nacional. El Estado tiene que responsabilizarse de las decisiones pol&iacute;ticas y financieras que toma en relaci&oacute;n con la educaci&oacute;n. Hay que decir que los gobiernos deben saber que &uacute;nicamente con educaci&oacute;n superior basada en la investigaci&oacute;n (I&#43;D&#43;i&#43;E) y en la aplicaci&oacute;n del conocimiento hay desarrollo econ&oacute;mico y social.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si la educaci&oacute;n superior es pieza fundamental para las transformaciones sociales, el logro de la equidad y la justicia social, la universidad debe transformarse para que en ella se produzcan profundos cambios cualitativos; de lo contrario dif&iacute;cilmente saldremos de las situaciones de pobreza, de injusticia y de guerra. Si la universidad no act&uacute;a ahora, en poco tiempo la sociedad le "pasar&aacute; factura" al haber sido incapaz de transformarse y transformar la sociedad en la que se encuentra inserta. .</p>      <p>Saberes como la filosof&iacute;a y la teolog&iacute;a, y aun otros como la historia y la literatura, son en cierto modo ajenos no solo a las sociedades en las que las ciencias ocupan un lugar de mayor inter&eacute;s y preocupaci&oacute;n -sociedades grandemente desarrolladas e industrializadas-, o a aquellas sociedades en las que interesan m&aacute;s las cosas -sociedades del bienestar, del tener y consumir-, sino tambi&eacute;n en aquellas sociedades en las que debido a los grandes conflictos y des&oacute;rdenes que vive solo hay tiempo y raz&oacute;n para la guerra -son sociedades atrasadas, de profundas desigualdades sociales y de grandes carencias. No es la nuestra una sociedad de grandes desarrollos industriales o en la que las ciencias y los desarrollos tecnol&oacute;gicos sean una prioridad, es m&aacute;s bien una sociedad que carece de muchas cosas y est&aacute; m&aacute;s dedicada al conflicto.</p>      <p>Existe, pues, una relaci&oacute;n entre estos saberes -el saber filos&oacute;fico, teol&oacute;gico y otros como el hist&oacute;rico- y la sociedad. Tratar esta relaci&oacute;n es cuesti&oacute;n b&aacute;sica para poder comprender la historia de Occidente, y en el caso concreto que m&aacute;s nos preocupa, para entender la situaci&oacute;n de nuestra sociedad. Sin el saber filos&oacute;fico y el saber teol&oacute;gico no hay cultura ni sociedad occidental. A lo largo de toda esta historia de Occidente el saber filos&oacute;fico y teol&oacute;gico han estado presentes en cada &eacute;poca con sentidos precisos. Desvelar estos sentidos ha sido justamente lo que busca hacer la historia del saber filos&oacute;fico y la historia del saber teol&oacute;gico, as&iacute; como tambi&eacute;n la historia del saber hist&oacute;rico.</p>      <p>Tal vez el lugar m&aacute;s propio o apropiado para hacer que los distintos saberes y ciencias realicen la investigaci&oacute;n y alcancen logros y progresos significativos en este campo es la universidad. El acceso a la universidad no debe estar determinado o condicionado por la simple evaluaci&oacute;n de conocimientos o destrezas en el manejo de ciertos datos o informaci&oacute;n. Como tampoco se permanece en la universidad con el objeto de acumular o asimilar un conocimiento. La universidad como lugar de transmisi&oacute;n de conocimientos, de datos o informaci&oacute;n, aunque sean concretos, espec&iacute;ficos o especializados, no se justifica plenamente hoy. El centro de la universidad no puede seguir siendo la comunicaci&oacute;n o transmisi&oacute;n del conocimiento. Ya no se permanece en la universidad para conseguir un determinado conocimiento o saber y adquirir ciertas destrezas o habilidades en relaci&oacute;n con el conocimiento aprendido. La discusi&oacute;n acerca de lo que debe ser lo acad&eacute;mico en la universidad -lo que constituye los programas acad&eacute;micos-debe discutirse ahora con base en otras consideraciones y teniendo en cuenta que lo que realmente justifica ahora todo conocimiento o saber es la investigaci&oacute;n.</p>      <p><b>2. LA TEOLOG&Iacute;A EN CONTEXTO</b></p>      <p>&iquest;Qu&eacute; es la teolog&iacute;a en contexto?, &iquest;cu&aacute;les son los contextos de la teolog&iacute;a?, &iquest;qu&eacute; son los contextos? La teolog&iacute;a en contexto debe tener en cuenta los contextos de la universidad y de la sociedad, pues la teolog&iacute;a todav&iacute;a sigue encerrada en s&iacute; misma. Se piensa como un saber muy espec&iacute;fico o particular, alejado del resto de saberes; en parte porque la teolog&iacute;a sigue ense&ntilde;&aacute;ndose muy cl&aacute;sicamente y porque no se ha dado cuenta del contexto, o contextos, en que est&aacute;. No es suficiente pensar solo en lo interdisciplinar, es necesario avanzar hacia otros l&iacute;mites en los que el acercamiento de la teolog&iacute;a con los otros saberes en el contexto de la universidad y de la sociedad sea cada vez mayor.</p>      <p>Si bien el desarrollo de la teolog&iacute;a acad&eacute;mica aparece vinculado al origen mismo de la universidad (siglo XIII), d&aacute;ndose una amplia evoluci&oacute;n del conocimiento teol&oacute;gico al lado de los m&eacute;todos teol&oacute;gicos, a partir de la reforma tridentina la teolog&iacute;a en Am&eacute;rica Latina termin&oacute; por establecerse en los seminarios a partir del siglo XVII. De este modo, en gran parte del continente solo se recibe la formaci&oacute;n teol&oacute;gica en los seminarios y se convierte en una teolog&iacute;a de eclesi&aacute;sticos para la formaci&oacute;n del clero.</p>      <p>En los pocos casos en los que la teolog&iacute;a volvi&oacute; a las universidades, conserv&oacute; el estilo de la teolog&iacute;a de los eclesi&aacute;sticos, propia de los seminarios, que observa el m&eacute;todo escol&aacute;stico y ha terminado por ser una teolog&iacute;a que se repite sin renovarse y sin haber hecho el esfuerzo de acercar la reflexi&oacute;n teol&oacute;gica al contexto latinoamericano.</p>      <p>Son muchos los contextos en los que se expresa la realidad latinoamericana, siendo diversos los acentos y las formas como se ha ido elaborando la reflexi&oacute;n teol&oacute;gica en el continente latinoamericano. La reflexi&oacute;n latinoamericana ha sido rica en esta teolog&iacute;a contextual y su aporte ha sido significativo para el conocimiento y los m&eacute;todos teol&oacute;gicos.</p>      <p>La reflexi&oacute;n que se ha hecho de la teolog&iacute;a desde Am&eacute;rica Latina, tanto desde el continente mismo como desde otros lugares, ya cuenta con una tradici&oacute;n que permite el reconocimiento de distintos autores y textos. La historiograf&iacute;a de la teolog&iacute;a latinoamericana da cuenta de esta tradici&oacute;n teol&oacute;gica en el continente, permitiendo el reconocimiento de tendencias, corrientes y movimientos de pensamiento.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sin embargo, la tradici&oacute;n acad&eacute;mica ha dejado poca huella en la cultura religiosa de nuestros pueblos. El saber teol&oacute;gico permanece enclaustrado, no afecta ni enriquece la experiencia religiosa, tal vez porque no ha entrado en la din&aacute;mica de la acci&oacute;n comunicativa/discursiva, porque carece de tradici&oacute;n escrita, o porque a la teolog&iacute;a, al menos en nuestro medio, le falta pasar por el per&iacute;odo de la Ilustraci&oacute;n.</p>      <p>Los aspectos epistemol&oacute;gicos del m&eacute;todo de la teolog&iacute;a latinoamericana hicieron de esta una teolog&iacute;a en contexto, que se expresa en la conocida frase del "ver, juzgar, actuar", que alcanz&oacute; a ser conocida ampliamente, incluso en los ambientes europeos. Fue enorme el impacto alcanzado por esta teolog&iacute;a y su m&eacute;todo, principalmente a partir de las reflexiones de la Conferencia de Medell&iacute;n (1968). Toda la teolog&iacute;a posterior y el m&eacute;todo empleado estar&aacute;n marcados por esta tendencia, incluso gran parte de las Conferencias Episcopales Latinoamericanas, como los documentos de los episcopados nacionales, seguir&aacute;n esta forma de reflexi&oacute;n teol&oacute;gica y de m&eacute;todo teol&oacute;gico.</p>      <p>En algunos casos esta teolog&iacute;a de Am&eacute;rica Latina se parcializ&oacute; o adopt&oacute; otros m&eacute;todos distintos que hicieron desviar la reflexi&oacute;n teol&oacute;gica, provocando su descr&eacute;dito y desaprobaci&oacute;n. Han sido dif&iacute;ciles los a&ntilde;os posteriores para la teolog&iacute;a de Am&eacute;rica Latina, pues en algunos sectores de la Iglesia se cre&oacute; un ambiente de desconfianza que impidi&oacute; que la reflexi&oacute;n continuara y llegara a madurar. En este sentido casi no hubo oportunidad para la teolog&iacute;a en Am&eacute;rica Latina, pues hist&oacute;ricamente al lado de tantos siglos de reflexi&oacute;n, estudio y decantaci&oacute;n de la teolog&iacute;a en Europa, no era posible que en pocos a&ntilde;os alcanz&aacute;ramos en el continente una madurez teol&oacute;gica.</p>      <p><b>3. LA INVESTIGACI&Oacute;N EN TEOLOG&Iacute;A</b></p>      <p>Un contexto necesario hoy de la teolog&iacute;a es el contexto de la investigaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; es investigaci&oacute;n?, &iquest;qu&eacute; es investigar?, &iquest;qu&eacute; es investigar en teolog&iacute;a? Muy poco se ha dicho acerca de la investigaci&oacute;n en teolog&iacute;a, en comparaci&oacute;n con lo que se ha alcanzado a decir en otros saberes y disciplinas; m&aacute;s bien lo que se ha hecho es seguir o aplicar las b&uacute;squedas metodol&oacute;gicas realizadas por los otros campos de las ciencias a problemas teol&oacute;gicos.</p>      <p>En nuestro mundo acad&eacute;mico, en una gran mayor&iacute;a de casos, los problemas que se consideran de investigaci&oacute;n, y que incluso vienen acompa&ntilde;ados por preguntas, no son realmente tales. En otras palabras, frecuentemente solo se plantean pseudo-problemas y no se tienen propiamente preguntas de investigaci&oacute;n. De ah&iacute; viene la exigencia de hacer que en los semilleros de investigaci&oacute;n se aprenda a reconocer lo que es un problema de investigaci&oacute;n y cu&aacute;ndo se tienen preguntas de investigaci&oacute;n. Si en las maestr&iacute;as no se aprende a encontrar adem&aacute;s de problemas y preguntas de investigaci&oacute;n, y a abordarlos metodol&oacute;gicamente, es seguro que nunca se llegar&aacute;n a tener investigaciones propiamente dichas, a formular problemas de investigaci&oacute;n y a contar con buenos doctorados. La experiencia as&iacute; lo demuestra.</p>      <p>M&aacute;s a&uacute;n, la problem&aacute;tica se acent&uacute;a si se tienen en cuenta las actuales condiciones de la investigaci&oacute;n, particularmente las que vienen expuestas por COLCIENCIAS, que hace m&aacute;s dif&iacute;cil el poder tener grupos de investigaci&oacute;n e investigadores bien escalafonados, pues al privilegiar las investigaciones en aquellas ciencias STEM, lo que se ha hecho es desconocer lo que en otros campos del conocimiento se tiene y el valor de la investigaci&oacute;n espec&iacute;fica.</p>      <p>Si bien en general, y de modo particular en el plano de las ciencias naturales, el pensamiento ha realizado enormes progresos, habi&eacute;ndose llegado a un gran conocimiento, los progresos mismos de la ciencia m&aacute;s avanzada, como la f&iacute;sica, contin&uacute;an mostrando que todav&iacute;a faltan asuntos por resolver, cuestiones que todav&iacute;a siguen pendientes. De igual modo, el saber filos&oacute;fico y teol&oacute;gico, a pesar de su antigüedad y de los grandes desarrollos que ha tenido, siguen siendo saberes en los que cabe todav&iacute;a preguntar, pues siguen existiendo asuntos sin resolver todav&iacute;a. Sin embargo, cada vez podemos desarrollar m&aacute;s el pensar, y hacerlo en el marco de la cultura y de la universidad. Es en este marco donde el esp&iacute;ritu humano elabora y organiza su conocimiento utilizando los medios culturales de que dispone.</p>      <p>Siempre se ha dado un cierto desarrollo de la teor&iacute;a del conocimiento teol&oacute;gico, principalmente desde la &eacute;poca de la modernidad con Melchor Cano, y cada &eacute;poca debe preocuparse por elaborar y presentar esta teor&iacute;a del conocimiento teol&oacute;gico de acuerdo con la situaci&oacute;n de la conciencia cient&iacute;fica y especialmente teol&oacute;gica del momento. Esta teor&iacute;a del conocimiento teol&oacute;gico no debe limitarse a presentar lo que de hecho hace la teolog&iacute;a, sino que debe asumir una pauta cr&iacute;tica de c&oacute;mo hacer teolog&iacute;a, es decir c&oacute;mo pensar la teolog&iacute;a: hacer investigaci&oacute;n teol&oacute;gica. Un conocimiento del conocimiento teol&oacute;gico es una de las grandes tareas puestas hoy para el te&oacute;logo.</p>  </font>      ]]></body>
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