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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Martínez Andrade, Luis. (2015). Las dudas de Dios. Teología de la liberación, ecología y movimientos sociales. Santander: Otramérica]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">      <p><a href="http://dx.doi.org/10.18566/cueteo.v43n100.a09" target="_blank">http://dx.doi.org/10.18566/cueteo.v43n100.a09</a></p>      <!-- ref --><p align="center"><font size="4"><b>Mart&iacute;nez Andrade, Luis. (2015). </b><b><i>Las d</i></b><b><i>u</i></b><b><i>das de Dios. Teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, ecolog&iacute;a y movimientos sociales. </i></b><b>Santander: Otram&eacute;rica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4972180&pid=S0120-131X201600020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></b></font></p>       <p align="center">An&iacute;bal Pineda Canabal<sup>1</sup>.</p>      <p><sup>1</sup>    Doctorando del FNRS en la Universidad Cat&oacute;lica de Lovaina. Miembro del Grupo de Investigaci&oacute;n <i>Humanitas, </i>Universidad Cat&oacute;lica de Oriente, Rionegro, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:anibalpinedac71@gmail.com">anibalpinedac71@gmail.com</a></p>  <hr>      <p>Lo propio de Dios es la forma acabada, la majestad, la perfecci&oacute;n helada. Desde su grave altura, Dios ordena, da, quita, ora humilla, ora enaltece (Cf. 1 Sam 2,7). ¿Qu&eacute; le pueden pues importar al que hace "la Osa, el Ori&oacute;n y las Pl&eacute;yades" (Job 9,9), al omnisciente, las ocupaciones y preocupaciones humanas? Estas no pueden m&aacute;s que resultarle balad&iacute;es. Lo que para nosotros es oscuro, se supone que para &eacute;l es claro como el d&iacute;a. A &Eacute;l nada se le escapa: lo que somos, lo que fue el mundo, lo que seremos en &Eacute;l; qui&eacute;n ganar&aacute; las pr&oacute;ximas elecciones, qui&eacute;n el pr&oacute;ximo mundial de f&uacute;tbol, qui&eacute;n el premio Nobel de literatura en 2666, d&oacute;nde ser&aacute; el pr&oacute;ximo atentado terrorista, si hay vida en otro planeta y qu&eacute; es lo que dice la Piedra de Singapur. Todo lo sabe al punto, al dedillo. Nunca jam&aacute;s act&uacute;a a bote pronto, nunca a ciegas, nunca a la deriva.</p>      <p>Sin embargo, puede y debe existir otra manera de ver a Dios, no ya tanto como ideal hipostasiado - cuyas ardides denunciara Feuerbach - especie de esp&iacute;ritu con quien se puede conversar, sino m&aacute;s bien como entelequia ut&oacute;pica de nosotros mismos, reconciliados con el mundo (Bloch, 2007, p. 413). Frente al Dios "que est&aacute; como muerto &#91;...que&#93; no es digno de ser implorado, porque no es exigente, ni consuela, ni interviene, ni abate, ni  levanta" (Metz, 2002, p. 101), los pobres de Am&eacute;rica - como tantos otros pobres de tantos otros lados -, a partir de una interpretaci&oacute;n existencial cr&iacute;tica de su propia realidad, han sabido inventarse un Padre cercano, compañero de camino de su praxis liberadora.</p>      <p>Pero junto a este amasijo de deseos, de luchas, de resistencias diversas, vino en tanto que momento segundo y como a barlovento de las contradicciones mismas de una &eacute;poca, una reflexi&oacute;n teol&oacute;gica y filos&oacute;fica cuya naturaleza aparece acaso por primera vez en el universo de la ciencia reciente, como claramente latinoamericana. La teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, la ecolog&iacute;a, los movimientos sociales est&aacute;n pues a la base de una reflexi&oacute;n original que ha inspirado una bibliograf&iacute;a hoy por hoy abundante. En esta senda se inscribe el &uacute;ltimo libro de Luis Mart&iacute;nez Andrade publicado por Otram&eacute;rica.</p>      <p>En la p&aacute;gina 216 del texto, que es cuando se termina la lectura, no faltar&aacute; alguno que tras cerrar el libro y observar la solapa, piense en alg&uacute;n tipo de recurso stendhaliano que justifique la elecci&oacute;n del nombre. Como en <i>La cartuja de Parma, </i>el lugar de la muerte del protagonista, sin relaci&oacute;n alguna con el resto del libro, decide el t&iacute;tulo de la novela. Con el libro de Mart&iacute;nez Andrade parece que hubiese ocurrido lo mismo: tras el punto final, en la &uacute;ltima p&aacute;gina, se decide casi aleatoriamente el nombre sonoro de su obra.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>As&iacute; pues, el lector recorre las p&aacute;ginas de <i>Las dudas de Dios </i>- el lector sabe bien que es un libro de entrevistas -, ansiando que dicho t&iacute;tulo le venga explicado en alguna de las dos introducciones. Y avanza con esta hambre hacia el cuerpo del libro y espera que en alguna conversaci&oacute;n, alguno de los entrevistados - representantes todos de lo que podr&iacute;amos considerar una teor&iacute;a cr&iacute;tica que discurre en velocidades distintas, en escenarios distintos del planeta, &Aacute;frica, Europa o Latinoam&eacute;rica - pronuncie la enigm&aacute;tica frase.</p>      <p><i>Las dudas de Dios. </i>El t&iacute;tulo tintinea, ya no en la inteligencia, se dir&iacute;a en el alma. Siempre se ha visto, en efecto, que "todos parten de que la divinidad es en s&iacute; misma un silencio eterno", como escribe el Schelling (2002) de <i>Las edades del mundo, </i>"absorbido por completo en s&iacute; mismo &#91;...&#93; esencialmente una voluntad en reposo" (pp. 519, 521). Aqu&iacute; en cambio, el Dios terrible de que habl&aacute;bamos al principio, toma forma humana y se hace pasible del humano sentimiento de la duda. Esto no ya en el sentido en que nosotros dudemos de &eacute;l sino en que &Eacute;l es quien duda ya de s&iacute; mismo y en esa duda, abre una posibilidad nueva de relacionarnos con &Eacute;l.</p>      <p>Se abre el libro con una introducci&oacute;n del colombiano Jes&uacute;s Alfonso Fl&oacute;rez titulada <i>La minga del pensamiento. </i>T&iacute;tulo a la vez hermoso e imposible. Hermoso, porque en efecto, lo que Mart&iacute;nez hace a lo largo del libro es confrontar al lector con una serie de autores de distinta laya: te&oacute;logos, fil&oacute;sofos, soci&oacute;logos, literatos, todos comprometidos en la construcci&oacute;n de un pensamiento &#91;ea, que comience la feria de neologismos&#93; contrahegem&oacute;nico, que d&eacute; al traste con las aspiraciones universal-totalizantes - universal-totalitarias, las m&aacute;s de las veces - del pensamiento del centro y sus viejos lastres imperialistas y heteropatriarcales. Pero la minga del pensamiento, porque nace de la lucha "anti-estatal, anti-imperialista y anticapitalista" (Mart&iacute;nez, 2015, p. 15) solo puede ser experiencia segunda. Por eso, decimos, es un t&iacute;tulo imposible. Necesita el apellido "del pensamiento" porque la verdadera minga, aquella que camina - as&iacute;, transitivamente - palabra y lucha, est&aacute; expres&aacute;ndose en su cabildo abierto, en un lenguaje bastante m&aacute;s simple con acciones que van m&aacute;s all&aacute; de un libro: es la minga que abre caminos en los Andes, que se opone a los designios de las multinacionales, que exige garant&iacute;as para quienes cultivan la tierra o que juzga al infractor sirvi&eacute;ndose para ello de sus palabreros. Esa minga, sin embargo, inspira el trabajo intelectual de muchos, que de repente se sienten solidarios con su propio pueblo.</p>      <p>Lo que intuye bien el profesor Fl&oacute;rez es la importancia de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n en el libro. Defiende con raz&oacute;n la vigencia de esta teolog&iacute;a nuestra contra aquellos que insisten en negarla o en considerarla un fen&oacute;meno del pasado. Coincide del todo el autor colombiano con nuestra idea, expresada arriba, seg&uacute;n la cual la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n se estructura en torno a dos momentos, el de la praxis primera y el de la reflexi&oacute;n de fe sobre dicha praxis. Reconoce la importancia de la mediaci&oacute;n socio-anal&iacute;tica en la forma como esta teolog&iacute;a se acerca a los problemas de la fe y de la realidad o de la fe <i>en </i>la realidad - como fe sita en una realidad y como fe en que esa realidad es susceptible de cambio -. Hace bien el profesor colombiano en insistir en la importancia de esta reflexi&oacute;n teol&oacute;gica como verdadera escuela de pensamiento cr&iacute;tico que sobrepasa las fronteras de su propia reflexi&oacute;n y es capaz de influir en otros escenarios de la ciencia y el pensamiento como el la corriente decolonial, por ejemplo.</p>       <p>Discrepamos sin embargo de la f&oacute;rmula poco afortunada con la que el autor describe el fundamento de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n que seg&uacute;n &eacute;l no es ya "el discurrir academicista, &#91;.. .ni&#93; el edificio dogm&aacute;tico y del magisterio <i>per se, </i>sino que su fundamento son los diversos sectores populares" (Mart&iacute;nez, 2015, p. 15). Sin excluir que acaso sea nuestra comprensi&oacute;n errada del t&eacute;rmino "fundamento" el origen de nuestra incomodidad, es posible que la frase confunda el fundamento del quehacer teol&oacute;gico con el punto desde el cual este se ejerce. El fundamento de la teolog&iacute;a, tambi&eacute;n de aquella que se apellida "de la liberaci&oacute;n", sigue siendo la Revelaci&oacute;n; el <i>locus, </i>en cambio, de esta teolog&iacute;a es el pobre, donde la Revelaci&oacute;n <i>se revela, </i>como se revela tambi&eacute;n, por supuesto, en las Escrituras y en la Tradici&oacute;n viva de la Iglesia. En palabras del padre Clodovis BofF (1990), acaso m&aacute;s precisas:</p>      <p>En la ra&iacute;z &uacute;ltima de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n est&aacute;, tem&aacute;tica u operativamente, la <i>fe objetiva </i>(o positiva), esto es, la palabra de Dios o la revelaci&oacute;n. Esto es lo que la convierte en &laquo;teolog&iacute;a&raquo;. Pero eso no es todo; a continuaci&oacute;n, estructural y dial&eacute;cticamente ligada a la &oacute;ptica de la fe objetiva, viene la &oacute;ptica del oprimido, o sea, la <i>fe subjetiva. </i>Esto es lo que la convierte precisamente en teolog&iacute;a &laquo;de la liberaci&oacute;n&raquo; (p. 81).</p>      <p>Casi que contradiciendo el punto de vista de Fl&oacute;rez, aparece a continuaci&oacute;n la segunda introducci&oacute;n, a cargo de Luis Mart&iacute;nez, bajo el t&iacute;tulo <i>Instruirnos, conmovernos, organizamos... </i>Si los puntos suspensivos muestran bien la tensi&oacute;n permanente de la lucha que se expresa de diversos modos y est&aacute; llamada a reinventarse permanentemente, no creemos, sin embargo, que la instrucci&oacute;n, como lo hemos dicho, sea el primer movimiento. <i>"In the beginningis thescream", </i>nos ha recordado Holloway (2005, p. 1). Por eso, nos parece que solo la indignaci&oacute;n &eacute;tica, como experiencia fundamental nacida de una pasi&oacute;n por la realidad, como dice Casald&aacute;liga (1992, pp. 50ss), puede ser la verdadera catalizadora de toda reflexi&oacute;n que se pretenda liberadora y no lo contrario. La secuencia de los tres verbos pronominales que le sirven pues a Mart&iacute;nez de t&iacute;tulo para su nota, no deben ser entendidos como una sucesi&oacute;n de momentos cuyo <i>prius </i>temporal lo tendr&iacute;a la instrucci&oacute;n sobre la indignaci&oacute;n sino que m&aacute;s bien —y con seguridad el autor concuerda con nosotros en esto— los tres momentos hacen parte de un solo impulso, especialmente en el intelectual que abandona ciertas veleidades propias de su quehacer, entendido de forma burguesa y renuncia al juego de fungir como fil&oacute;sofo del proletariado.</p>       <p>En una prosa sincera, Mart&iacute;nez habla de su generaci&oacute;n como de una que no reconoce en la ca&iacute;da de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica un trauma hist&oacute;rico fundamental. &Eacute;l es producto de esa generaci&oacute;n que vio c&oacute;mo se apalancaba dondequiera un capitalismo mundialista cuyas &iacute;nfulas de eternidad terminaron por parecernos insoportables. Las primeras fallas de ese edificio que parec&iacute;a establecido para siempre, empezaron a verse pronto. Las luchas de los de abajo pronto mostraron que el gigante ten&iacute;a pies de barro. Las resistencias, viejas de siglos, siguieron su marcha a pesar del discurso hegem&oacute;nico que les asignaba una edad pret&eacute;rita, ida ya para siempre. El Movimiento de los Sin Tierra, los levantamientos ind&iacute;genas en torno a la celebraci&oacute;n del V Centenario del &laquo;Descubrimiento&raquo;, el levantamiento del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional y tantas otras fuerzas en lucha no permitieron que la herencia de la primera &eacute;poca del <i>boom </i>muriera con los años. Resurgi&oacute; m&aacute;s bien con fuerza una pl&eacute;yade de pensadores en un flanco nuevo y potente: el de los estudios poscoloniales, feministas, ecologistas, signos todos que para Mart&iacute;nez representan la vitalidad te&oacute;rica de Am&eacute;rica Latina. De esta efervescencia intelectual latinoamericana post<i>-boom </i>dan cuenta, por ejemplo, "la teor&iacute;a de la dependencia, la investigaci&oacute;n acci&oacute;n participativa, la pedagog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, la filosof&iacute;a de la liberaci&oacute;n, la psicolog&iacute;a social de la liberaci&oacute;n, el pensamiento decolonial y la propuesta del Buen Vivir" (Mart&iacute;nez, 2015, p. 16).</p>      <p>De esta epopeya del saber y la lucha - o mejor dicho, al rev&eacute;s: de la lucha y el saber -, la obra que el propio Mart&iacute;nez viene construyendo desde hace varios años a trav&eacute;s de sus estudios en M&eacute;xico y Europa, es tributaria al tiempo que contribuidora. <i>Las dudas de Dios </i>es en este sentido un testimonio privilegiado la labor de su autor como investigador en sociolog&iacute;a. De hecho, las entrevistas que incluye el libro se dieron en el marco de su investigaci&oacute;n doctoral sobre el lugar de la ecolog&iacute;a en la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n y especialmente en la obra de Leonardo BofF, por cierto, de publicaci&oacute;n reciente (Mart&iacute;nez, 2016). Si las entrevistas inicialmente recogen parte del trabajo de campo que Mart&iacute;nez inici&oacute; en Par&iacute;s, en 2007, bajo la direcci&oacute;n de Michael L&oacute;wy, al mismo tiempo, tambi&eacute;n logran convertirlo en testigo atento de una &eacute;poca de la historia latinoamericana, cual es, la de los gobiernos progresistas a cuyo fin, a veces dram&aacute;tico, estamos asistiendo.</p>      <p>Pero lo anterior no impide que sea el propio Mart&iacute;nez quien reconozca las falencias y limitaciones de su trabajo: la ausencia de voces femeninas que podr&iacute;an haber ampliado las miras de su texto o su propia condici&oacute;n de soci&oacute;logo no-creyente, <i>scriba doctus </i>que trata a veces temas de teolog&iacute;a. La anterior condici&oacute;n, m&aacute;s su natural "ausencia de complejos coloniales ni miedo" - como aparece escrito en la solapa del libro - se hallan quiz&aacute; al origen de ciertas expresiones desconcertantes o aun ingenuas para el lector religioso o te&oacute;logo<sup><a name="nu2"></a><a href="#num2">2</a></sup>. Vistas, sin embargo, las cosas de otro modo, estas falencias aparentes del texto, se convierten al final en su fuerza puesto que dan cuenta de la capacidad de proyecci&oacute;n de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n como esfuerzo de elaboraci&oacute;n de una teor&iacute;a cr&iacute;tica de la sociedad desde el punto de vista de la creencia m&aacute;s all&aacute; de sus propios l&iacute;mites, esto es, allende las facultades de teolog&iacute;a o los salones de reuni&oacute;n de las parroquias de barrio.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La entrevista con Leonardo BofF, abre el libro y data de 2009. Su importancia radica en que BofF ser&aacute; el hilo conductor que une la mayor parte de las otras entrevistas publicadas. El tema principal y casi exclusivo de la conversaci&oacute;n es el motivo ecol&oacute;gico en el pensamiento del te&oacute;logo brasileño. En su conversaci&oacute;n con Mart&iacute;nez, BofFintenta mostrar las relaciones profundas que existen entre hombre, mundo, materia y Dios para desde all&iacute; postular, en l&iacute;nea directa con su tradici&oacute;n franciscana, una nueva m&iacute;stica que integre la vida natural y el imperativo moral del cuidado de la Tierra como casa com&uacute;n. El otro camino de integraci&oacute;n de estas tres realidades es pol&iacute;tico y lleva para &eacute;l el nombre de ecosocialismo, &uacute;nica alternativa posible al capitalismo que depreda los recursos y pone en peligro incluso la supervivencia de la especie humana. Pero dicho ecosocialismo por el que lucha BofF, debe ir m&aacute;s all&aacute; de la narrativa cl&aacute;sica de la lucha de clases, por ejemplo, para "asimilar su base biol&oacute;gica" (Mart&iacute;nez, 2015, p. 35). As&iacute; las cosas, se trata no solo de un proyecto econ&oacute;mico-pol&iacute;tico sino adem&aacute;s de una propuesta &eacute;tica en la que todo organismo viviente forma parte de una gran <i>comunidad de vida, </i>concepto en cierta manera superior al de <i>medio ambiente, </i>aunque las razones de esta idea no aparezcan claramente explicitadas.</p>       <p>Resultar&iacute;a dif&iacute;cil resumir las discusiones de diverso tenor que se dan en cada una de las diecis&eacute;is entrevistas que incluye. Estas no vienen presentadas diacr&oacute;nicamente sino con arreglo a un criterio editorial que no resulta para nada claro. La mayor&iacute;a de los entrevistados es de nacionalidad brasileña, pero alcanzan a aparecer otros nombres notables de otras latitudes. Como no se trata aqu&iacute; de dar cuenta de modo pormenorizado de las ideas centrales de cada di&aacute;logo, podemos resumir las entrevistas en el orden en que aparecen as&iacute;:</p>      <p>1.&nbsp;La entrevista con Jung Mo Sung te&oacute;logo brasileño, profesor de la Universidad Metodista de Sao Paulo: se intenta en un primer momento precisar la importancia de la obra de Leonardo Boff en el contexto hist&oacute;rico cultural latinoamericano para luego centrarse en la importancia de la ecolog&iacute;a al interior de dicha obra. El profesor brasileño critica algunos aspectos acaso demasiado teleologistas del pensamiento de Boff, para el que pareciera que el triunfo absoluto del bien est&aacute; de antemano garantizado. Sin llegar al sofisma reaccionario que pretende de que ni las hojas de los &aacute;rboles se mueven sin la intervenci&oacute;n divina, Boff s&iacute; incurrir&iacute;a para &eacute;l en una suerte de te&iacute;smo progresista seg&uacute;n el cual, a pesar de las sombras del pasado y el presente, el futuro se revela promisorio, de acuerdo con la promesa divina. Asimismo, Boff incurre para Sung en relativas contradicciones al hablar tanto de antropocentrismo como de capital-centrismo, dos nociones que se excluyen entre s&iacute;, a menos que se reconozca entre ellas una relaci&oacute;n de tipo causal en donde el capital-centrismo ser&iacute;a extensi&oacute;n y consecuencia l&oacute;gica del antropocentrismo. Para Boff, la idea del hombre como eje de la realidad y el cosmos estar&iacute;a al origen del malestar profundo de las sociedades modernas. Sin embargo, es dif&iacute;cil sostener que el ser humano est&eacute; en el centro cuando las grandes masas de la poblaci&oacute;n mundial se hallan zaheridas en su dignidad por una econom&iacute;a que los excluye del bienestar al que solo unos cuantos parecen tener derecho. El antropocentrismo como marco conceptual de las filosof&iacute;as del centro, ser&iacute;a una tara de la cual la obra de Boff no logra deshacerse del todo por m&aacute;s que conozca las tesis de autores como Franz Hinkelammert sobre el capital-centrismo. Para Sung, la idea de futuro optimista que adivina en Boff le resulta antip&aacute;tica pues paraliza las fuerzas de la contestaci&oacute;n y la necesidad de la lucha.</p>      <p>2.&nbsp;Una breve entrevista a Frei Betto: aqu&iacute; el tema preponderante, m&aacute;s all&aacute; de lo ecol&oacute;gico en Boff, ser&aacute; el desfase temporal de las izquierdas latinoamericanas, es decir, el hecho de que ciertas reflexiones lleguen, por lo general, tarde a la agenda progresista del subcontinente. En el caso de la ecolog&iacute;a o de una nueva comprensi&oacute;n de las relaciones de g&eacute;nero, la evidencia salta a los ojos.</p>      <p>3.&nbsp;La entrevista al jesuita brasileño Joao Batista Libanio: tras describir a grandes rasgos la forma en que puede entenderse el franciscanismo natural de la obra de Leonardo Boff, el padre Libanio pasa revista a la situaci&oacute;n de los movimientos sociales del Brasil actual. Temas como el Movimiento de los Sin Tierra, la pastoral ecol&oacute;gica, la ecolog&iacute;a en general o incluso el relativo eclipse de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n en la agenda eclesial actual son comentados.</p>      <p>4.&nbsp;La conversaci&oacute;n con Paulo Nogueira Baptista, profesor en Minas Gerais: el tema preponderante resulta ser el giro ecol&oacute;gico en el pensamiento de Boff, que se produce hacia finales de los años ochenta y los diferentes matices que este adquiere en la obra del brasileño, as&iacute; como las diferentes cr&iacute;ticas que otros autores le han hecho.</p>      <p>5.&nbsp;La entrevista a Enrique Dussel: aqu&iacute; cambia el tono del libro. La preocupaci&oacute;n deja de ser Leonardo Boff y se orienta m&aacute;s bien a las posibilidades de una comprensi&oacute;n cr&iacute;tica de la realidad latinoamericana desde la perspectiva de una filosof&iacute;a de la liberaci&oacute;n. Son temas tratados en la entrevista: el rol del Estado en la teor&iacute;a pol&iacute;tica marxista y el redescubrimiento de San Pablo en la filosof&iacute;a pol&iacute;tica contempor&aacute;nea. Dussel abandona la vieja utop&iacute;a de la muerte del Estado, al que reconoce como necesario, aunque admitiendo al mismo tiempo la necesidad de transformarlo por medio de una nueva concepci&oacute;n de la econom&iacute;a. Vuelve adem&aacute;s a aparecer el tema del antropocentrismo. Dussel retoma la consabida cr&iacute;tica a Boff seg&uacute;n la cual el problema no es el antropocentrismo, que no existe, sino el capital-centrismo, que pone el inter&eacute;s econ&oacute;mico como valor superior que se pone por encima de la vida humana. Dussel reivindica, sin embargo, el paradigma antropoc&eacute;ntrico desde la idea del hombre como conciencia o autoconciencia de la naturaleza. Pero la oralidad le juega al fil&oacute;sofo argentino malas pasadas en la segunda parte de su charla con Mart&iacute;nez. Su exposici&oacute;n por un lado, en un no advertido <i>lapsus linguae, </i>falsea la par&aacute;bola del Buen Samaritano y por otro desconcierta con la oscura afirmaci&oacute;n seg&uacute;n la cual el catolicismo es una invenci&oacute;n moderna cuya acta de nacimiento podr&iacute;amos fijar en el Concilio de Trento. Lo verdaderamente problem&aacute;tico viene cuando Dussel afirma: "el catolicismo nace al mismo tiempo que el Constantismo (sic)" (Mart&iacute;nez, 2015, p. 94). Se trata de una afirmaci&oacute;n fuerte, seguramente bien fundamentada en la mente de quien la pronuncia, pero lanzada al desgaire, sin que el lector sea advertido acerca de lo que el entrevistado entiende por constantismo. ¿Simple <i>lapsus calami </i>por constantinismo, tal vez? ¿En cu&aacute;l de sus polis&eacute;micos sentidos dicho constantinismo podr&iacute;a ser llamado moderno?</p>      <p>6.&nbsp;La entrevista al novelista y ensayista senegal&eacute;s Boubacar Boris Diop: pretende ser una reflexi&oacute;n acerca del papel de la literatura y del intelectual en el contexto africano. Esta entrevista si bien logra cambiar el lugar geogr&aacute;fico principal del libro - o sea, Am&eacute;rica Latina - no invierte para nada el lugar verdadero de la reflexi&oacute;n que son los pueblos del Sur, hermanados por una historia de despojo y de lucha por su liberaci&oacute;n. En una especie de invitaci&oacute;n a un <i>fail better<sup><a name="nu3"></a><a href="#num3">3</a></sup>, </i>Diop desenmascara la falacia reaccionaria que pretende hacernos lamentar las independencias de los estados africanos -o aun americanos - por el simple hecho de que las burgues&iacute;as nacionales hayan acabado siendo, a la postre, en muchos casos, peores que la misma administraci&oacute;n colonial.</p>      <p>7.&nbsp;El di&aacute;logo con Gilmar Mauro: al dirigente nacional del <i>Movimiento dos Trabalhadores Rurais sem Terra </i>de Brasil se le pregunta acerca de la influencia de la obra de Leonardo BofF en su acci&oacute;n pol&iacute;tica y c&oacute;mo el tema ecol&oacute;gico es abordado desde la perspectiva de su organizaci&oacute;n.</p>      <p>8.&nbsp;La entrevista a Lauri Emilio Wirth: voz protestante por excelencia del libro, el di&aacute;logo con este pastor luterano, adem&aacute;s de volver sobre el tema del Medio Ambiente, intenta elaborar un diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n actual de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n. ¿Se trata de algo ya superado? ¿Pertenece a otro tiempo? Como reelaboraci&oacute;n de una teor&iacute;a de la historia, como reivindicaci&oacute;n de la dimensi&oacute;n ut&oacute;pica del Reino en tanto que cr&iacute;tica social o como apertura a otras formas de espiritualidad, la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n sigue produciendo frutos y abriendo nuevos campos de reflexi&oacute;n.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>10.&nbsp;La entrevista al soci&oacute;logo Pedro de Assis Ribeiro de Oliveira: un di&aacute;logo-tipo que incluye los temas recurrentes del libro entero, a saber, la obra de Boff, la cuesti&oacute;n ecol&oacute;gica, el antropocentrismo cristiano, las comunidades eclesiales de base, la actualidad de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n; todo desde la perspectiva de este gran conocedor del catolicismo brasileño.</p>      <p>11.&nbsp;El di&aacute;logo con Padre Ton: aporta al libro la perspectiva de la izquierda en el poder (Mariton Benedito de Holanda, tras haber dejado el ministerio presbiteral, era a la saz&oacute;n diputado por el <i>Partido dos Trabalhadores). </i>Qu&eacute; papel han tenido el catolicismo y la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n en el triunfo de Lula o cu&aacute;les luchas persisten en la nueva situaci&oacute;n del Brasil progresista hacen parte de los temas tratados.</p>      <p>12.&nbsp;Antonio Carmona B&aacute;ez: en la conversaci&oacute;n con el soci&oacute;logo puertorriqueño el n&uacute;cleo tem&aacute;tico se desplaza hacia el pensamiento decolonial. Cuba se vuelve objeto de an&aacute;lisis as&iacute; como las distintas tendencias de la izquierda latinoamericana que lograron por primera vez hacerse al poder, en varios pa&iacute;ses del subcontinente, al despuntar el alba del nuevo milenio.</p>      <p>13.&nbsp;Gianni Vattimo: una pregunta por la noci&oacute;n que de Dios tiene el autor italiano, da pie para una rica exposici&oacute;n teol&oacute;gica y para la exposici&oacute;n de lo que ser&iacute;a su filosof&iacute;a de la religi&oacute;n y su concepci&oacute;n de la historia. Resulta interesante la asociaci&oacute;n que se hace entre catolicismo y pensamiento d&eacute;bil. La fe cat&oacute;lica con toda su carga de dogmas inamovibles, entra no dentro del pensamiento de las l&oacute;gicas inflexibles y un&iacute;vocas sino m&aacute;s bien dentro de la conocida idea de<i>pensiero debole. </i>La recepci&oacute;n de Vattimo en Latinoam&eacute;rica es tambi&eacute;n ampliamente comentada.</p>       <p>14.&nbsp;Ram&oacute;n Grosfoguel: es, con la de Boff y Dussel, una de las entrevistas m&aacute;s largas. Se analiza la importancia de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n en el desarrollo de los estudios decoloniales. Nos parece, sin embargo, que el conocido profesor puertorriqueño lanza alegremente acusaciones fuertes que no se toma el tiempo de probar. Por ejemplo, afirmar que "en el cristianismo originario no exist&iacute;a la idea trinitaria ni &#91;...&#93; el dualismo del mundo espiritual y del mundo material" (Mart&iacute;nez, 2015, p. 186). Creemos que una afirmaci&oacute;n de ese tipo es m&aacute;s del orden de la historia de los dogmas y montar sobre ella cualquier afirmaci&oacute;n es cuando menos peligroso. Peca adem&aacute;s Grosfoguel a nuestro juicio al poner al mismo nivel la Pacha Mama de nuestros pueblos originarios con el Al&aacute; del Islam. Tanto la una como el otro son, para &eacute;l, irreductibles a la idea occidental y cristiano-c&eacute;ntrica de Dios. Grosfoguel parece olvidar, empero, el hecho de que los primeros que asociaron la fe teocr&eacute;ntrica musulmana con la noci&oacute;n griega de Dios no fueron los occidentales tras haber le&iacute;do el Cor&aacute;n sino los mismos fil&oacute;sofos y la misma tradici&oacute;n cl&aacute;sica musulmana, con sus eminentes cabezas, Avicena o Averroes. Es ingenuo pensar que puesto que Al&aacute; jam&aacute;s se hizo ni se har&aacute; hombre entonces es lo mismo que la Pacha Mama, esto es, "una fuerza o energ&iacute;a de vida c&oacute;smica" (Mart&iacute;nez, 2015, p. 187). El ser divino del Cor&aacute;n con inteligencia y voluntad no nos parece tan radicalmente diferente del Dios del judeo-cristianismo. La genialidad de Grosfoguel, en cambio, consiste en dar al traste con el tema central del libro: la pregunta por la naturaleza. Esta es, a pesar de todas sus buenas intenciones, eminentemente euroc&eacute;ntrica. En otras cosmovisiones no existe lo natural a lo que se superponga lo humano, sino m&aacute;s bien un solo cosmos unitario do se vive y respira. La entrevista es adem&aacute;s una especie de ajuste de cuentas sumario del profesor caribeño con otros pensadores de la corriente decolonial y especialmente con Walter Mignolo.</p>      <p>15.&nbsp;Ra&uacute;l Vera: la breve entrevista con el obispo mexicano cierra el libro y sirve como una especie de promesa. Vera, que conoce como pocos la situaci&oacute;n de Chiapas y sigui&oacute; de cerca la insurrecci&oacute;n zapatista, adem&aacute;s de analizar la situaci&oacute;n actual de su pa&iacute;s, se muestra animado por la certeza de que la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n latinoamericana no ha dicho todav&iacute;a su &uacute;ltima palabra. El pontificado de Francisco ha abierto de nuevo las puertas para una nueva primavera teol&oacute;gica del continente desde una opci&oacute;n preferencial por los pobres.</p>   <hr>     <p><b>NOTAS</b></p>  <sup><a name="num2"></a><a href="#nu2">2</a></sup> V.g. cuando Mart&iacute;nez dice que Clodovis Boff abandon&oacute; la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n para abrazar la teolog&iacute;a de los obispos de Aparecida (p. 44) como si se tratara de dos campos epist&eacute;micos diferentes y opuestos o cuando dice que la "m&iacute;stica" (palabra que pone entre comillas) al interior del MST "no es concebida como distracci&oacute;n metaf&iacute;sica o idealista" (p. 15), afirmaci&oacute;n que merecer&iacute;a ser matizada para evitar caer en el radicalismo que opone como irreconciliables contemplaci&oacute;n y acci&oacute;n; o peor a&uacute;n, en un pesimismo de la m&iacute;stica como quietismo, discusi&oacute;n que parece hoy superada en muchos aspectos.    <br>  <sup><a name="num3"></a><a href="#nu3">3</a></sup>    Fallar mejor. Nos referimos, claro, al conocido eslogan de Samuel Beckett ("Worstward Ho" en <i>Dramatic Word and Dialogues, Beckett Short N&deg; 2, </i>Londres, John Calder, 1999, 9.&nbsp;Conversaci&oacute;n con Micha&eacute;l L&oacute;wy: el autor francobrasileño subraya la importancia de la apropiaci&oacute;n que la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n hace del marxismo y la forma como este ha sido entendido desde Am&eacute;rica Latina. Es resaltado el anticapitalismo cat&oacute;lico que contrasta con la &eacute;tica capitalista, protestante de pleno derecho. Dicho anticapitalismo se expresa no solo en la acci&oacute;n social de muchas comunidades eclesiales de base y en el catolicismo progresista en general sino que aparece con fuerza incluso en las facciones m&aacute;s reaccionarias de la Iglesia, con todo y su nostalgia de sotanas y latines.</p>   <hr>      <p><b>LISTA DE REFERENCIAS</b></p>      <p>Mart&iacute;nez Andrade, Luis. (2015). <i>Las dudas de Dios. Teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, ecolog&iacute;a y movimientos sociales. </i>Santander: Otram&eacute;rica.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Bloch, Ernst. (2007). <i>El principio esperanza. </i>(Felipe Gonz&aacute;lez Vic&eacute;n, Trad.). Madrid: Trotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4972218&pid=S0120-131X201600020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Boff, Clodovis. (1990). "Epistemolog&iacute;a y m&eacute;todo de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n". En Ignacio Ellacur&iacute;a y Jon Sobrino. <i>Mysterium Liberationis, Conceptos fundamentales de la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n, Tomo I. </i>(79-114). Madrid: Trotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4972220&pid=S0120-131X201600020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Casald&aacute;liga, Pedro y Vigil, Jos&eacute; Mar&iacute;a. (1992). <i>Espiritualidad de la liberaci&oacute;n. </i>Santander: Sal Terrae.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4972222&pid=S0120-131X201600020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Holloway, John. (2005). <i>Change the World Without Taking Power, The Meaning of Revolution Today. </i>Londres: Pluto Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4972224&pid=S0120-131X201600020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Mart&iacute;nez Andrade, Luis. (2016). &Eacute;cologie et Lib&eacute;ration, <i>Critique de la modernit&eacute; dans la th&eacute;ologie de la lib&eacute;ration. </i>Par&iacute;s: Van Dieren.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4972226&pid=S0120-131X201600020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>Metz, Johan Baptist. (2002). <i>Dios y tiempo, Nueva teolog&iacute;a pol&iacute;tica. </i>Madrid: Trotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4972228&pid=S0120-131X201600020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>      <!-- ref --><p>Schelling, F.W.J. (2002). <i>Las edades del mundo, Textos de 1811 a 1815. </i>(Jorge Navarro P&eacute;rez, Trad.). Madrid: Akal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4972230&pid=S0120-131X201600020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>  </font>      ]]></body><back>
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