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</front><body><![CDATA[    <font face="verdana">     <font size="2">      <p align="right"><b>EL DEBATE DETERMINANTES&#45;DETERMINACI&Oacute;N: APORTES DEL AN&Aacute;LISIS TE&Oacute;RICO, EPISTEMOL&Oacute;GICO Y POL&Iacute;TICO</b></p>  </font> <font size="4">     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b> La determinaci&oacute;n social de la salud como herramienta de transformaci&oacute;n hacia una nueva salud p&uacute;blica &#40;salud colectiva&#41;</b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  </font>  <font size="3">     <p align="center"><b> La determinaci&oacute;n social de la salud como herramienta de transformaci&oacute;n hacia una nueva salud p&uacute;blica &#40;salud colectiva&#41; </b></p></font>      <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>    <font size="2">     <p align="center"><b>Jaime Breilh<sup>1</sup> </b></p>       <p><sup>1</sup>Md. MSc. PhD, Director del &Aacute;rea de Ciencias de la Salud de la Universidad Andina Sim&oacute;n Bol&iacute;var, Coordinador del Doctorado en Salud Colectiva, Ambiente y Sociedad. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jaime.breilh@uasb.edu.ec"> jaime.breilh&#64;uasb.edu.ec </a></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>       <p>   Recibido: 02 de febrero de 2013. Aprobado: 04 de abril de 2013    </p>      <p><hr />Breilh J. La determinaci&oacute;n social de la salud como herramienta de transformaci&oacute;n hacia una nueva salud p&uacute;blica &#40;salud colectiva&#41;. Rev. Fac. Nac. Salud P&uacute;blica 2013; 31&#40;Supl 1&#41;: S13&#45;S27. </p><hr /> </font>           <p>&nbsp;</p>   <font size="3">       <p><b>Posicionamiento epistemol&oacute;gico de partida y breve recorrido hist&oacute;rico de la propuesta</b></p> </font>       <font size="2">                <p>   La determinaci&oacute;n social de la salud es una de las tres categor&iacute;as centrales de la propuesta para una epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica, enunciada desde mediados de la d&eacute;cada del 70 y luego desarrollada y complementada por otros autores especialmente de la corriente latinoamericana.Junto con las categor&iacute;as reproducci&oacute;n social y metabolismo sociedad&#45;naturaleza  han conformado el eje te&oacute;rico de una propuesta de ruptura con el paradigma dominante de la salud p&uacute;blica.  </p>          <p>  El punto de partida de esta construcci&oacute;n te&oacute;rica se fundamenta en una relectura &#45;desde el realismo cr&iacute;tico&#45; de dos vertientes epistemol&oacute;gicas encabezadas por Kuhn y Bourdieu. Del primeropara rescatarla visi&oacute;n dial&eacute;ctica del pensamiento cient&iacute;fico, su naturaleza social, transformabilidad y el car&aacute;cter ''revolucionario'' dado por la oposici&oacute;n de ideas innovadoras frente a los aspectos ''normales'', lo que abre puertas a una aproximaci&oacute;n socio&#45;pol&iacute;tica de la determinaci&oacute;n comunitaria de la ciencia, sus modelos e instrumentos &#91;1&#93;. Y el segundo, porque analiza &#8217;&#8217;&#8230;la teor&iacute;a como un modus operandi que orienta y organiza la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica...&#40;y las&#41;&#8230;capacidades creadoras, activas, inventivas del habitus...&#34; y el lado activo del conocimiento cient&iacute;fico como ''&#8230;el capital de un sujeto trascendente...de un agente en acci&oacute;n'' &#91;2&#93;. Con esto se plantea que el conocimiento epidemiol&oacute;gico, m&aacute;s all&aacute; de sus proyecciones t&eacute;cnicas, y como toda otra disciplina cient&iacute;fica, hace parte del poder simb&oacute;lico, que es el poder de constituir, ''&#8230;de enunciar, de hacer ver y hacer creer, de confirmar o de transformar la visi&oacute;n del mundo, y de este modo la acci&oacute;n sobre el mundo&#8230;un poder casi m&aacute;gico que permite obtener el equivalente de aquello que es obtenido por la fuerza'' &#91;2&#93;. En efecto, un poder tan importante, que ha logrado hasta cambiar el curso de la historia como sucedi&oacute; con la campa&#38;ntildea de fiebre amarilla de la Fundaci&oacute;n Rockefeller y su impacto para el giro de la Revoluci&oacute;n Mexicana frente a la presencia de la petrolera Standard Oil &#91;3&#93;. </p>          <p>  Por eso la epidemiolog&iacute;a es un terreno de lucha de ideas, de disputa sobre c&oacute;mo enunciar la salud y c&oacute;mo actuar, y esa disputa obedece a intereses sociales encontrados. En esa medida la disciplina comparte con todas las dem&aacute;s, la caracter&iacute;stica consustancial de toda ciencia de ser una operaci&oacute;n simb&oacute;lica, y por lo tanto es ''&#8230;una expresi&oacute;n transformada, subordinada, transfigurada, y algunas veces irreconocible de las relaciones de poder de una sociedad'' &#91;2&#93;, y en nuestro caso, dichas relaciones implican la imposici&oacute;n de un sistema de explotaci&oacute;n social y de la naturaleza, que reproduce sociedades no sustentables, inequitativas y malsanas. Al asumir una tarea de reformulaci&oacute;n disciplinar es inevitable situarse en una perspectiva te&oacute;rico&#45;pol&iacute;tica, es decir, mirar desde un &aacute;ngulo espec&iacute;fico de dichas relaciones de poder, o desde lo que suele denominarse un punto de vista social, de clase; perspectiva que imprime una huella profunda en la construcci&oacute;n del conocimiento, aun de sus expresiones m&aacute;s t&eacute;cnicas. </p>          <p>  Reconocer aquello, saber que cuando se hace epidemiolog&iacute;a hay una politicidad impl&iacute;cita y un nexo evidente o t&aacute;cito con intereses estrat&eacute;gicos de un sector social, entonces, no solo es un acto de transparencia &eacute;tica, sino un signo de rigurosidad metodol&oacute;gica. Cuesti&oacute;n b&aacute;sica, sobre todo cuando el objeto de estudio, constituye un elemento sensible de la evaluaci&oacute;n de un proyecto social o de gobierno, por ser un recurso ''diagn&oacute;stico'' con el que se define la imagen sanitaria de la sociedad, con el que valoramos el &eacute;xito o fracaso de las pol&iacute;ticas y, sobretodo, con el que construimos evidencias de los impactos generados por la producci&oacute;n y el vivir social. En trabajos previos a trav&eacute;s de una amplia revisi&oacute;n documental ha sido posible se&#38;ntildealar los afanes de grandes empresas y el papel de una epidemiolog&iacute;a bajo contrato, aplicada para fabricar la duda del p&uacute;blico y de la justicia, sobre los impactos humanos y ambientales de producciones peligrosas, mediante manipulaci&oacute;n estad&iacute;stica y otras formas de diluci&oacute;n de evidencias;  maniobras para implantar la idea de &#34;otros factores causales&#34;; y operaciones t&eacute;cnicas para crear  incertidumbre por supuestas fallas en dise&#38;ntildeo o de datos &#91;4&#93;.  </p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  Si bien los casos descritos son ejemplos extremos de una epidemiolog&iacute;a venal, la mayor parte de veces las operaciones de una epidemiolog&iacute;a funcional no se trata de nexos tan directos, sino que la epidemiolog&iacute;a convencional, incluso con las mejores intenciones, estructura su discurso met&oacute;dico de manera que hace invisibles las relaciones de determinaci&oacute;n generadas por el sistema econ&oacute;mico de acumulaci&oacute;n de capital, las relaciones de inequidad que lo reproducen y la destrucci&oacute;n de la naturaleza. </p>          <p>  Es decir, el an&aacute;lisis de los paradigmas y modelos con los que ha trabajado la epidemiolog&iacute;a, se encuentra inevitablemente atravesado por las tensiones, impulsos y obst&aacute;culos que resultan de esas relaciones de la ciencia con el poder, de lo cual ha resultado una secuencia de confrontaciones en cada per&iacute;odo hist&oacute;rico. Confrontaciones que no se subsanan con la adici&oacute;n de un reconocimiento de ''causas de las causas'' y de los ''determinantes estructurales'', mientras sigue inserta en la misma l&oacute;gica emp&iacute;rico&#45;funcional. </p>          <p>  El pensamiento cr&iacute;tico latinoamericano en la mayor&iacute;a de casos bebi&oacute; de dos fuentes importantes del pensamiento cr&iacute;tico epidemiol&oacute;gico: las ideas revolucionarias sobre determinaci&oacute;n de la salud de personajes que inspiraron la lucha anti&#45;colonial en el Siglo XVIII &#91;5&#93;; y las obras revolucionarias de Europa del Siglo XIX que explica Howard Waitzkin en su cr&iacute;tica sobre ''la medicina y la salud p&uacute;blica al final del imperio'' &#91;6&#93;. En Norteam&eacute;rica el hilo conductor de un razonamiento epidemiol&oacute;gico cr&iacute;tico del sistema social e integral se plasm&oacute; en obras como las de Henry Sigerist &#91;7&#93;,  o un poco despu&eacute;s en las de George Rosen &#91;8&#93;.   </p>          <p>  Bajo el influjo social de los 70 se crearon las condiciones para que varios n&uacute;cleos de la medicina social de Am&eacute;rica Latina se enfocar&aacute;n en la relaci&oacute;n entre el orden social capitalista y la salud, escenario en que nos fue posible proponer de manera directa y pormenorizada el uso de la noci&oacute;n de determinaci&oacute;n social de la salud en la epidemiolog&iacute;a. Categor&iacute;a que desarrolla una cr&iacute;tica del paradigma emp&iacute;rico&#45;funcionalista de la epidemiolog&iacute;a y propone una herramienta para trabajar la relaci&oacute;n entre la reproducci&oacute;n social, los modos de vivir y de enfermar y morir &#91;9&#93;.  </p>          <p>  Herramienta te&oacute;rico metodol&oacute;gica que aliment&oacute; y anim&oacute; la construcci&oacute;n de la epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica latinoamericana, forjada en el debate y la ruptura con el canon de la epidemiolog&iacute;a cl&aacute;sica y su multicausalismo lineal, luego frente al modelo emp&iacute;rico&#45;funcionalista de la epidemiolog&iacute;a ecol&oacute;gica, y ahora, frente al de la epidemiolog&iacute;a de los llamados ''determinantes sociales de la salud''. </p>          <p>  Cabe aclarar que la epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica latinoamericana si bien se fragu&oacute; en  escenarios acad&eacute;micos, tuvo siempre como fuelle y motivo de inspiraci&oacute;n la lucha de nuestros pueblos por superar un r&eacute;gimen social centrado en la acumulaci&oacute;n de riqueza, y no las preocupaciones burocr&aacute;ticas de la llamada gobernanza.  El car&aacute;cter cr&iacute;tico de la propuesta se fundamenta en la vinculaci&oacute;n con las luchas de los pueblos por superar un r&eacute;gimen social centrado en la acumulaci&oacute;n de la riqueza y el reconocimiento de la incompatibilidad del  sistema social imperante y el modo de civilizaci&oacute;n que lo reproduce, frente a la construcci&oacute;n de modos de vivir saludables. No es su objeto descifrar conexiones emp&iacute;ricas para promover medidas de simple reforma y representar la entelequia de la salud en una sociedad estructuralmente pat&oacute;gena. La epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica no puede ser otra cosa que radicalmente emancipadora.  </p>          <p>  Finalmente y por todo lo que queda dicho,  la noci&oacute;n de determinaci&oacute;n social de la salud, como toda idea de ruptura, no es el producto aislado de elucubraciones personales sino la expresi&oacute;n del pensamiento cr&iacute;tico que se hab&iacute;a apoderado del movimiento latinoamericano de medicina social &#40;ahora mejor conocido como de salud colectiva&#41;; a cuyo origen convergieron las inquietudes de colectivos movilizados, el desarrollo de nuevos instrumentos de an&aacute;lisis y la presencia de un proyecto expreso de transformaci&oacute;n del paradigma obsoleto de la vieja salud p&uacute;blica emp&iacute;rico&#45;funcionalista de los a&#38;ntildeos 70.  </p>          <p>  Entre los a&#38;ntildeos 70 a 90 desde el nuevo pensamiento epidemiol&oacute;gico latinoamericano se realizaron cuestionamientos a la epidemiolog&iacute;a lineal &#91;10&#45;20&#93;, lo que contribuy&oacute; a refundar la moderna epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica, y que ha sido ampliamente comentada &#91;21&#45;24&#93; y documentada &#91;25&#93;. El aporte inicial se orient&oacute; a descifrar como elempirismo cognitivo, la metodolog&iacute;a positivista y la l&oacute;gica cartesiana de la epidemiolog&iacute;a causal, constituyeun obst&aacute;culo para penetrar la g&eacute;nesis de la salud &#91;9&#93;, y como la noci&oacute;n de causalidad de Humese impuso como l&oacute;gica rectora del pensamiento epidemiol&oacute;gico en la corriente hegem&oacute;nica de los 70 &#91;26&#93; y los desarrollos m&aacute;s recientes &#91;27&#93;.  </p>          <p>  La perspectiva cartesiana hab&iacute;a penetrado en esos enfoques del an&aacute;lisis epidemiol&oacute;gico, reduciendo la realidad al s&oacute;lo plano de los fen&oacute;menos; asumiendo las propiedades de las partes &#40;individuos&#41; como base del comportamiento del todo; y otorgando, de ese modo, prioridad interpretativa a los atributos individuales &#40;la parte&#41; sobre el todo &#91;28&#93;. </p>          <p>  A partir de ese marco, la epidemiolog&iacute;a convencional cay&oacute; en una distorsi&oacute;n m&uacute;ltiple de la metodolog&iacute;a, posible de sintetizar en los siguientes cinco elementos: </p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <li>	Una explicaci&oacute;n fenom&eacute;nica, reduccionista y fragmentaria de la realidad y la determinaci&oacute;n de la salud   </li>      <li>	Primac&iacute;a absoluta de la asociaci&oacute;n causa&#45;efecto como gran organizadora y l&oacute;gica del universo epidemiol&oacute;gico    </li>     <li>	Reificaci&oacute;n de la relaci&oacute;n causa&#45;efecto como artefacto formal aplicado para identificar factores de riesgo    </li>     <li>	La reducci&oacute;n de la noci&oacute;n de exposici&oacute;n/vulnerabilidad a un problema esencialmente individual de naturaleza probabil&iacute;stica     </li>    <li>	A la hora de organizar la pr&aacute;ctica epidemiol&oacute;gica, la reducci&oacute;n de &eacute;sta en acciones funcionales sobre factores de riesgo.     </li>          <p>        A esta epidemiolog&iacute;a emp&iacute;rica, a pesar de su robusto arsenal formal estad&iacute;stico, no le es posible explicar la relaci&oacute;n entre el sistema social, los modos de vivir y la salud; ni entender la distribuci&oacute;n por clases de las formas e intensidades de exposici&oacute;n humana a procesos peligrosos; ni la vulnerabilidad diferencial de los colectivos situados en inserciones sociales distintas; ni comprender en profundidad el metabolismo sociedad&#45;naturaleza y su impacto social. Y finalmente, con este modelo, resulta imposible ''conocer  la sociedad para transformarla'' hacia una salud profunda, que fuese el pilar no s&oacute;lo de una nueva salud p&uacute;blica, sino de la construcci&oacute;n de un nuevo modelo civilizatorio saludable. </p>          <p>  Las posibilidades de un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de la salud se dilu&iacute;an en las limitantes construcciones emp&iacute;ricas de lugar, persona, y tiempo. Y al buscar una apertura hacia las relaciones de la salud con el contexto de la vida, se propon&iacute;a la soluci&oacute;n de la epidemiolog&iacute;a ecol&oacute;gico&#45;emp&iacute;rica, basada en los principios parsonianos de la teor&iacute;a de los sistemas en equilibrio , que congelaba la relaci&oacute;n entre agente, hu&eacute;sped y ambiente en un proceso de historia natural de la enfermedad &#91;29&#93;. Como lo se&#38;ntildeal&oacute; acertadamente Donnangelo dicha teor&iacute;a sirvi&oacute; como instrumento para tejer el camino de lo social &#40;i.e externo&#41; a lo comportamental&#45;individual, consolidando de ese modo la l&oacute;gica funcionalista &#91;30&#93;.</p>          <p>  Con este tipo de herramientas no es comprensible un orden social que mercantiliza la naturaleza, ni el rico movimiento dial&eacute;ctico que se da entre lo natural&#45;biol&oacute;gico y lo social, pues el molde est&aacute;tico y r&iacute;gido de la ecolog&iacute;a emp&iacute;rico&#45;funcional reproduce la cosmovisi&oacute;n positivista, que separa al sujeto de un mundo de objetos que lo rodean, y convierte las relaciones sociedad&#45;naturaleza y social&#45;biol&oacute;gico en meras externalidades entre factores, variables de la realidad, creando una falsa relaci&oacute;n substitutiva de conexi&oacute;n externa de variables. Lugar y ambiente aparec&iacute;an, desde esa perspectiva, como categor&iacute;as que representaban un mundo atomizado, de fen&oacute;menos emp&iacute;ricamente evidenciables, donde la relaci&oacute;n social&#45;natural era una m&aacute;s de las conexiones formales que hab&iacute;a que incorporar al modelo epidemiol&oacute;gico estad&iacute;stico.</p>          <p>  Como respuesta a esta perspectiva se produjeron trabajos cr&iacute;ticos amparados en el ambiente intelectual propiciado en la naciente maestr&iacute;a en medicina social de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana &#8211; Xochimilco. All&iacute; se ubica la tesis pionera que bas&oacute; su an&aacute;lisis en la categor&iacute;a determinaci&oacute;n social, como una forma de superar el causalismo, en cuanto se refiere a la producci&oacute;n o g&eacute;nesis de la salud; la noci&oacute;n de reproducci&oacute;n social &#40;en las dimensiones general&#45;particular&#45;singular&#41; como superaci&oacute;n del empirismo aplanado;  la concepci&oacute;n dial&eacute;ctica de la relaci&oacute;nsocial&#45;natural&#45;biol&oacute;gico, como superaci&oacute;n del ecologismo emp&iacute;rico; y que someti&oacute; a escrutinio cr&iacute;tico el uso empirista de las t&eacute;cnicas y la preeminencia de un enfoque cuantitativista del m&eacute;todo &#91;9&#93;. </p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  En cuanto a la distribuci&oacute;n poblacional de las condiciones de salud, se propuso una operacionalizaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica de la clase social, como superaci&oacute;n de los estratos convencionales de la vieja epidemiolog&iacute;a; para enlazar producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de la salud y exponer su complejidad, se propuso la categor&iacute;a perfil epidemiol&oacute;gico, que sintetiza los dos ejes de dicha complejidad: el dimensionamiento general, particular y singular, y la ant&iacute;tesis entre procesos saludables, protectores o perfeccionantes, versus procesos malsanos, peligrosos, deteriorantes o vulnerabilizadores de la salud &#91;9&#93;.</p>          <p>  Este esfuerzo inicial fue enriquecido en los 80s con aportes como la matriz de triple inequidad en la determinaci&oacute;n de la salud &#40;clase, g&eacute;nero y etnia&#41;; luego en los 90s con una recuperaci&oacute;n del sujeto de la epidemiolog&iacute;a, a trav&eacute;s de la construcci&oacute;n intercultural de una cr&iacute;tica de la sociedad de mercado, y con la vuelta del siglo la investigaci&oacute;n se enfoc&oacute; al metabolismo sociedad&#45;naturaleza, esbozado ya desde los aportes de los 70 &#91;9&#93;, as&iacute; como en la cr&iacute;tica de la inviabilidad del modo de civilizaci&oacute;n del capital para la salud y la naturaleza.</p>          <p>  Con este recorrido se arriba al desarrollo m&aacute;s reciente, al planteamiento de las 4''s'' de la vida&#8211;como se explica m&aacute;s adelante&#45;, para confrontar la expansi&oacute;n violenta de la acumulaci&oacute;n de capital, basada en los mecanismos devastadores de convergencia malsana de tecnolog&iacute;as; el despojo fraudulento de los recursos vitales de las sociedades subordinadas &#40;i. e tierra, agua, genoma&#41;; y finalmente para situar en el contexto de esa matriz social devastadora los impactos de la triple inequidad inherente a las relaciones sociales y modos de vivir, que han sufrido los asalariados, subasalariados, los peque&#38;ntildeos productores y aun la clase media &#91;31&#45;34&#93;.</p>          <p>  El proceso ha implicado una permanente conexi&oacute;n entre el trabajo epidemiol&oacute;gico con la lucha para confrontar al poder pat&oacute;geno del sistema social usando los instrumentos de la ciencia. Un esfuerzo por acompa&#38;ntildear desde el quehacer acad&eacute;mico la disputa de los sujetos pol&iacute;ticos contra los peligros para la vida producidos por el capitalismo industrial y la marginalizaci&oacute;n naciente en los 70; posteriormente frente al agresivo posindustrialismo y desmantelamiento neoliberal de los derechos, que agrav&oacute; la inequidad y exclusi&oacute;n social en los 80; y ahora en el siglo XXI contra la aceleraci&oacute;n de la acumulaci&oacute;n econ&oacute;mica por convergencia de usos peligrosos de la tecnolog&iacute;a productiva, despojo y shock, que ha modificado el perfil de sufrimiento humano y ha diversificado las formas de exposici&oacute;n masiva a procesos da&#38;ntildeinos, amplificando y diversificando los mecanismos de destrucci&oacute;n de los ecosistemas. </p>          <p>  Procesos que lamentablemente no est&aacute;n logrando realmente revertir ni los reg&iacute;menes de Am&eacute;rica Latina que definen una l&iacute;nea progresista, pues empujan desde una falsa opci&oacute;n del extractivismo, sus afanes de una pol&iacute;tica social redistributiva que se busca forjar contracorriente al ritmo vertiginoso de concentraci&oacute;n de riqueza y exclusi&oacute;n social de una maquinaria de acumulaci&oacute;n de capital hasta ahora intocada. Por debajo de una intencionalidad social siguen reproduci&eacute;ndose modos de producir y pol&iacute;ticas que no afectan las ra&iacute;ces de una civilizaci&oacute;n individualista, que se sustenta en un complejo de irracionalidades &#40;productivas, energ&eacute;ticas, ambientales&#41;, y que se reproduce y recicla gracias al imperio de un consumismo extremo, de un ordenamiento social dependiente de una matriz de derroche energ&eacute;tico, de  desperdicio de recursos vitales, y de una masiva e irreparable generaci&oacute;n de desechos. </p>          <p>  En todo este camino, una contradicci&oacute;n compleja ha sido el comprender c&oacute;mo acoplar el debido reclamo de nuestro pueblo por acceso a los servicios asistenciales de la salud individual, con la urgencia &#8211;esa s&iacute; mucho menos comprendida e interiorizada&#45;, de transformar con sentido preventivo la determinaci&oacute;n social de los problemas de salud. </p>          <p>  Rupturas para la construcci&oacute;n del m&eacute;todo de la epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica. Lectura en paralelo con otras perspectivas epidemiol&oacute;gicas La salud es un objeto polis&eacute;mico en tanto objeto real,objeto pensado &#40;de modo intersubjetivo&#41; y campo de praxis. Avanzar hacia un paradigma cr&iacute;tico de la epidemiolog&iacute;a, implica entrelazar tres transformaciones complementarias e interdependientes, el replanteo ontol&oacute;gico como objeto complejo, la innovaci&oacute;n en su conceptualizaci&oacute;n en cuanto a las categor&iacute;as y operaciones metodol&oacute;gicas que permitan hacerlo inteligible, y la apertura y vinculaci&oacute;n con las formas de incidencia y las fuerzas sociales movilizadas &#91;25&#93;, todo ello inscrito en un proceso dial&eacute;ctico de determinaci&oacute;n socio hist&oacute;rica. </p>          <p>  Dada la conexi&oacute;n e interdependencia de objeto&#45;sujeto&#45;campo, la categor&iacute;a determinaci&oacute;n social &#40;DS&#41; aplica a los tres: hay una DS del objeto; una DS de la construcci&oacute;n de los conceptos y una DS de la pr&aacute;ctica. En cada per&iacute;odo hist&oacute;rico los cambios y movimientos de la salud como objeto, se interrelacionan con las innovaciones conceptuales y las transformaciones de la pr&aacute;ctica &#40;figura 1&#41;.</p>         <a name="fig1"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v31s1/v31s1a02fig1.jpg" /></p>    <p>&nbsp;</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  Dicho de otro modo, la transformaci&oacute;n objetiva, subjetiva y pr&aacute;ctica se producen socio hist&oacute;ricamente en relaci&oacute;n con una matriz social determinante; no hay manera de comprenderlas separadamente, como lo exponen algunos trabajos realizado en el Ecuador en los per&iacute;odos de la Revoluci&oacute;n anticolonial del Siglo XVIII &#91;35&#93;, la Revoluci&oacute;n social juliana de comienzos del Siglo XX &#40;1925&#45;1931&#41; &#91;36&#93;  y la etapa de regresi&oacute;n neoliberal agresiva de 1985 a 2006 &#91;37&#93;, que permiten observar articulaciones muy diferentes en cada caso.</p>          <p>  El conocimiento cient&iacute;fico en cualquier disciplina se da en el movimiento entre sujeto y objeto en un campo de praxis; ninguna  de los tres elementos define el m&eacute;todo de manera absoluta. Entonces bien, al enfocar el objeto debemos apreciar que &eacute;ste no existe como un ''en s&iacute;'' puro sin sujeto, ni tampoco existe un sujeto ''en s&iacute;'' puro sin objeto. El movimiento del conocimiento surge en la relaci&oacute;n de los dos y esa relaci&oacute;n se encuentra determinada por el movimiento pr&aacute;ctico y momento hist&oacute;rico en el que se realiza. </p>          <p>  Ahora bien, la relaci&oacute;n entre sujeto y objeto requiere de la mediaci&oacute;n de ciertas estructuras simb&oacute;licas, pues las experiencias perceptivas no est&aacute;n &uacute;nicamente determinadas por las im&aacute;genes y est&iacute;mulos de la naturaleza sino que dependen de la cultura, de esas estructuras simb&oacute;licas que aplicamos al conocer; una las cu&aacute;les es el m&eacute;todo &#91;38&#93;.</p>          <p>  De ah&iacute; se desprende que en la epidemiolog&iacute;a como en toda ciencia, el m&eacute;todo es un movimiento que va del objeto al sujeto y viceversa, pero atravesado tambi&eacute;n por las ideas y la cultura. El m&eacute;todo es una de las mediaciones simb&oacute;licas en el caso del conocimiento cient&iacute;fico, y no es ni un movimiento exclusivamente inductivo reflejo &#40;de objeto a sujeto&#41;, ni tampoco un movimiento exclusivamente deductivo &#40;de sujeto a objeto&#41;. El m&eacute;todo es un movimiento dial&eacute;ctico. Comprendido lo anterior, es posible explicar por qu&eacute; el m&eacute;todo emp&iacute;rico anal&iacute;tico &#40;positivista&#41; que aplica la epidemiolog&iacute;a hegem&oacute;nica es distorsionante, pues al acercarse a la realidad por la mera senso&#45;percepci&oacute;n &#40;procedimiento emp&iacute;rico inductivo de observar fen&oacute;menos mensurables &#8211;variables&#45; y juntarlos bajo un sistema formal, matem&aacute;tico o no&#41; s&oacute;lo alcanza a mirar unas partes o fragmentos de la realidad &#40;el pico del iceberg&#41;, tal y como ellas se registran en el acto de observar y  medir efectos en el plano de los fen&oacute;menos &#45;efectos epidemiol&oacute;gicos observables&#45;, sin penetrar en el plano de la determinaci&oacute;n de los procesos en el cual tienen lugar y adquieren sus propiedades dichos fen&oacute;menos.</p>          <p>  Es por ello que se requiere un paradigma integrador, una operaci&oacute;n para la que es indispensable un marco interpretativo del sujeto &#40;categor&iacute;as de un marco te&oacute;rico&#41; que, si bien son ideas, constituyen a su vez una expresi&oacute;n del mundo material y del trabajo de articulaci&oacute;n l&oacute;gica que posibilita la observaci&oacute;n de dicha base material y la praxis. Redimensionar el objeto de la epidemiolog&iacute;a. Ruptura con el empirismo lineal.</p>          <p>  Para discutir en torno el objeto de la epidemiolog&iacute;a, como objeto real y sus propiedades, se utilizan algunas categor&iacute;as que permitan caracterizar y comparar la forma como esto es definido en los m&aacute;s representativos paradigmas epidemiol&oacute;gicos &#91;39&#93;  , como son: el lineal causal &#8211;cl&aacute;sico&#45; &#40;epidemiolog&iacute;a lineal uni y multi causal&#41;; el ecol&oacute;gico&#45;emp&iacute;ricos &#40;teor&iacute;a parsoniana de los sistemas agente, hu&eacute;sped y ambiente&#41;; el causal de transici&oacute;n &#40;epidemiolog&iacute;a social de los determinantes sociales&#41;; y cuatro expresiones de la epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica &#40;medicina social, epidemiolog&iacute;a etno&#45;social, epidemiolog&iacute;a eco&#45;socialy epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica&#41;. Las cuatro categor&iacute;as anal&iacute;ticas son:</p>           <p>             <li>	Orden.Concepci&oacute;n acerca de qu&eacute; es lo que mueve al objeto, es decir el orden social y sus relaciones de jerarqu&iacute;a.</li>       <li>	Car&aacute;cter del movimiento. Visi&oacute;n de c&oacute;mo se da su movimiento, g&eacute;nesis y reproducci&oacute;n.</li>        <li>	Temporalidad. Concepci&oacute;n de la temporalidad del objeto, sus elementos e historicidad.</li>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>	Espacio social y elementos. El espacio social de la determinaci&oacute;n y la espacialidad del objeto &#40;dimensiones, conexi&oacute;n hist&oacute;rica de elementos&#41;.  </li>                      <p>  En cuanto al ordenla conceptualizaci&oacute;n de la DS pasa por la idea de orden social &#8211;qu&eacute; es lo que mueve el objeto. En la epidemiolog&iacute;a lineal cl&aacute;sica &#40;uni o multicausal&#41;el orden es causal&#45;individual y la jerarqu&iacute;a determinante se expresa en los principios de conjunci&oacute;n/asociaci&oacute;n de Hume &#8211;que luego Bradford Hill sistematiz&oacute; &#91;40&#93;. Desde esta perspectiva la operaci&oacute;n eficiente de una causa gracias a las conexiones externas de &eacute;sta con el efecto es lo que incide en efectos fenom&eacute;nicos individuales; el principio del movimiento es la causaci&oacute;n por conjunci&oacute;n o conexi&oacute;n externa con factores de un ambiente cosificado y fragmentado, una concepci&oacute;n del orden que conlleva a concluir que la acci&oacute;n de la salud p&uacute;blica es igualmente causal sobre factores de riesgo &#40;figura 2&#41;.</p>        <a name="fig2"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v31s1/v31s1a02fig2.jpg" /></p>    <p>&nbsp;</p>                  <p>  No importa cuanto se sofistique el sistema causal sigue siendo lineal y reduccionista, pues ni la formaci&oacute;n de una red de causas &#45;como en el modelo de MacMahon puede expresar la complejidad y el movimiento; y m&aacute;s a&uacute;n, la cosificaci&oacute;n de los procesos en factores se brinda para convertir realidades determinantes como la clase social en elementos cosificados y marginales de dicha estructura social &#40;figura 3&#41; &#91;26&#93;.</p>         <a name="fig3"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v31s1/v31s1a02fig3.jpg" /></p>    <p>&nbsp;</p>            <p>  Por otra parte la epidemiolog&iacute;a emp&iacute;rico ecol&oacute;gica de sistemas &#40;tr&iacute;ada ecol&oacute;gica de Leavell &#38; Clark&#41;  asume como orden el equilibrio de sistemas y subsistemas conectados, y la jerarqu&iacute;a est&aacute; dada por las pulsiones de equilibrio y funci&oacute;n &#91;29&#93; &#40;figura 4&#41;. </p>   <a name="fig4"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v31s1/v31s1a02fig4.jpg" /></p>    <p>&nbsp;</p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  Pasando luego a los modelos de la epidemiolog&iacute;a causal de transici&oacute;n &#8211;aqu&iacute; la noci&oacute;n de transici&oacute;n se refiere a la apertura a asumir las estructuras sociales como parte del objeto. La obra de Mervin Susser es un paso inicial de esta l&iacute;nea. Reorganiza el causalismo en el marco de la teor&iacute;a de sistemas, planteado de este modo: ''La evoluci&oacute;n de los modelos causales en epidemiolog&iacute;a nos ha llevado a la noci&oacute;n de sistema&#8230;.los sistemas se relacionan mutuamente, contienen el uno al otro&#8230;. El universo tiene una existencia simult&aacute;nea y cada nivel de organizaci&oacute;n est&aacute; incluido en otro m&aacute;s complejo. Los &aacute;tomos est&aacute;n contenidos por las mol&eacute;culas, las mol&eacute;culas por los cromosomas, los cromosomas por las c&eacute;lulas, y las c&eacute;lulas por los tejidos. Los &oacute;rganos y sistemas fisiol&oacute;gicos est&aacute;n contenidos por los individuos y los individuos en los grupos sociales&#8230;Todos estos sistemas se hallan ligados &#91;41&#93;.</p>          <p>  A la luz de este razonamiento sist&eacute;mico, la acci&oacute;n ''depende de si tenemos en mente el miasma o los microorganismos, enzimas, mol&eacute;culas, conducta humana o la estructura de las sociedades'' con lo cual se expresa ya en 1973 una l&oacute;gica que se anticipa a la de los impulsadores del paradigma de los determinantes sociales en el 2007, los determinantes estructurales como una estructura causal externa &#91;41&#93;.</p>          <p>  De hecho, el paradigma de la llamada epidemiolog&iacute;a social propugnado por la Comisi&oacute;n Mundial de la OMS sobre ''determinantes sociales de la salud'' es otro causalismo que explica tambi&eacute;n el orden bajo la noci&oacute;n causal. Representa un paradigma de transici&oacute;n cr&iacute;tica por que se abre a lo estructural, rompiendo el cerco de la visi&oacute;n m&aacute;s restrictiva de la epidemiolog&iacute;a convencional, sin que represente un cambio de paradigma, en tanto convierte las estructuras sociales en variables y no en categor&iacute;as de an&aacute;lisis del movimiento hist&oacute;rico de la acumulaci&oacute;n.</p>          <p>  Con esto no es posible ofrecer una cr&iacute;tica directa de la organizaci&oacute;n social de la sociedad de mercado y de sus rotundas consecuencias en la salud; ni analizar el proceso radical de  acumulaci&oacute;n econ&oacute;mica/exclusi&oacute;n social, como eje de una reproducci&oacute;n ampliada de la inequidad social, ni abordar el metabolismo sociedad naturaleza &#40;figura 5&#41;. Escogen la v&iacute;a causal deificando categor&iacute;as anal&iacute;ticas en factores o causas estructurales, que aparecen como abstracciones sonoras pero vaciadas de contenido cr&iacute;tico y de movimiento: determinantes estructurales de inequidades &#40;gobernanza, pol&iacute;ticas, cultura&#41; y unos determinantes intermedios &#40;circunstancia materiales, conductas y factores biol&oacute;gicos&#41; &#91;42&#93;. </p>   <a name="fig5"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v31s1/v31s1a02fig5.jpg" /></p>    <p>&nbsp;</p>           <p>  Los organizadores te&oacute;ricos de este modelo &#91;42&#45;44&#93;, asumen las dimensiones de lo general, particular y singular, como se propuso en Am&eacute;rica Latina, pero convirti&eacute;ndolas en niveles de variables o factores causales, armandoun modelo para trabajar limitadas y funcionales acciones de gobernanza, si bien proyectan una cr&iacute;tica social y el discurso de una epidemiolog&iacute;a renovada, recaen en los vicios interpretativos y limitaciones del causalismo. </p>          <p>  En t&eacute;rminos metodol&oacute;gicos presentan sus explicaciones m&aacute;s como un esquema formal de articulaci&oacute;n de variables, y no se logra un modelo te&oacute;rico categorialcapaz de interpretar el sistema social de mercado,en su estructura de propiedad, sus procesos de generaci&oacute;n y reproducci&oacute;n de la explotaci&oacute;n humana y de la naturaleza, ni logran identificar las correspondientes jerarqu&iacute;as de subsunci&oacute;n &#91;45&#93; entre el sistema social, los modos de vivir de los grupos estructuralmente constituidos y los estilos de vida de las personas con sus familias.</p>           <p>  En la producci&oacute;n de dicho modelo se encuentran ideas fuerza de la producci&oacute;n cr&iacute;tica latinoamericana que circularon tempranamente por los canales de la salud p&uacute;blica progresista de la regi&oacute;n e incluso por algunos del mainstream epidemiol&oacute;gico, aunque sus autores no reconocen las originales contribuciones latinoamericanas.La propia categor&iacute;a determinaci&oacute;n social, termin&oacute; de ese modo transmutada en causa de las causas; es decir, la noci&oacute;n emancipadora de determinaci&oacute;n social termin&oacute; convertida en la noci&oacute;n funcional de determinantes sociales, aptos para modificaciones de la gobernanza. </p>          <p>  En el terreno de los paradigmasde la epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica encontramos cuatro paradigmas. Dos de &eacute;stos, el de Laurell y el nuestro, se posicionan en el realismo cr&iacute;tico materialista del siglo XIX, aunque ofreciendo sustanciales innovaciones. Los otros dos, la etno&#45;epidemiolog&iacute;a de Almeida Filho y la eco&#45;epidemiolog&iacute;a de Krieger, retoman algunos elementos de los dos anteriores y se posicionan desde el pensamiento Habermasiano, y especific&aacute;ndose   a una etnograf&iacute;a critica en el primer caso, y en una ecolog&iacute;a pol&iacute;tica con tesis emancipadoras de g&eacute;nero, en el otro. </p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  La perspectiva de la epidemiolog&iacute;a eco&#45;social &#91;46&#45;48&#93; recupera la importancia de trabajar la salud en sus m&uacute;ltiples dimensiones y hace su propia lectura de categor&iacute;as como subsunci&oacute;ny de la noci&oacute;n de metabolismo de sociedad y naturaleza y plantea la noci&oacute;n de embodiment &#40;encarnaci&oacute;n&#41; y lo que llama las rutas de embodiment, que las explica como caminos en que se da la encarnaci&oacute;n de las exposiciones y vulnerabilidades socialmente generadas en los organismos &#91;49&#93; &#40;figura 6&#41;. </p>   <a name="fig6"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v31s1/v31s1a02fig6.jpg" /></p>    <p>&nbsp;</p>           <p>  En la dimensi&oacute;n pr&aacute;xica de la propuesta de Krieger el eje lo ocupan las nociones de rendici&oacute;n de cuentas o responsabilidad &#40;accountability&#41; y agencia o acci&oacute;n &#40;agency&#41; ligada a las disparidades e inequidad. A pesar de su valor, el desaf&iacute;o supera las posibilidades de estas nociones pues se trata de la transformaci&oacute;n de las relaciones de poder construidas alrededor de un sistema acumulaci&oacute;n y exclusi&oacute;n, que destruye la vida, y por tanto algo m&aacute;s complejo, que amerita el enfrentamiento estrat&eacute;gico, sobre una base popular, para una superaci&oacute;n del sistema de contradicciones, y que en la propuesta de Breilh se organiza bajo la categor&iacute;a perfil epidemiol&oacute;gico.</p>          <p>  La diferencia con esta noci&oacute;n, en la epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica de Laurell y Breilh, es un alejamiento de la noci&oacute;n lineal de ruta &#40;pathway&#41;, planteando una comprensi&oacute;n dial&eacute;ctica de proceso de determinaci&oacute;n por generaci&oacute;n y reproducci&oacute;n, donde opera el movimiento entre subsunci&oacute;n y autonom&iacute;a relativa, para soslayar una posible interpretaci&oacute;n lineal del movimiento de determinaci&oacute;n &#40;figura 7&#41;. </p>     <a name="fig7"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v31s1/v31s1a02fig7.jpg" /></p>    <p>&nbsp;</p>            <p>  Como dir&iacute;a Donnangelo, desde este paradigma se incorporan las nociones de proceso y de lo colectivo. Mientras en la epidemiolog&iacute;a convencional se enfoca fundamentalmente procesos individuales y lo social aparece apenas como ''variables'' externas que inciden en estados patol&oacute;gicos de personas; la epidemiolog&iacute;a social asume los procesos colectivos o grupales como elemento irreductible a lo individual, y espacio de intervenciones &#91;30&#93;.</p>          <p>  De ah&iacute; la necesidad de asumir una l&oacute;gica dial&eacute;ctica que mantenga con vida los dos polos del movimiento de determinaci&oacute;n &#40;individual y colectivo&#41; pero entendiendo el papel de cada uno. Un movimiento que Samaja describi&oacute; acertadamente y que deja con vida los dos polos del orden: un proceso de generaci&oacute;n de cambio que va de lo micro &#40;individuo, m&aacute;s simple&#41; hacia lo macro &#40;social, m&aacute;s complejo&#41;; al que se opone dial&eacute;cticamente un proceso de reproducci&oacute;n de las condiciones generales de la sociedad.</p>          <p>  Visto as&iacute; el orden de cosas, la salud no obedece a un orden exclusivamente individual, sino un que es proceso complejo, socialmente determinado, aspecto que muchas veces desaparece del pensamiento en la salud p&uacute;blica, debido al predominio de una visi&oacute;n biom&eacute;dica, que reduce la problem&aacute;tica al estrecho l&iacute;mite de los trastornos o malestares individuales, su curaci&oacute;n y la prevenci&oacute;n individual. </p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  La determinaci&oacute;n social va y viene dial&eacute;cticamente entre las dimensiones general, particular y singular: se reproduce de lo general a lo particular, y se genera de lo particular a lo general. En el proceso se dan formas de subsunci&oacute;n en las cuales los procesos de la dimensi&oacute;n m&aacute;s simple se desarrollan bajo subsunci&oacute;n respecto a las m&aacute;s complejas y entonces aparece que la relaci&oacute;n social&#45;natural, o social&#45;biol&oacute;gico ocurre como un movimiento entre partes de un todo concatenado que es la naturaleza &#40;figura 8&#41;. Claro que las partes implican niveles de complejidad variables, sujetos a ciertas condiciones din&aacute;micas que tienen una estabilidad apenas relativa. </p>   <a name="fig8"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v31s1/v31s1a02fig8.jpg" /></p>    <p>&nbsp;</p>          <p>  En el movimiento de la naturaleza y sus sistemas, la tendencia central no es la de un proceso de adaptaci&oacute;n y tendencia al equilibrio, tampoco es una relaci&oacute;n externa entre diferentes sistemas, lo que hay es un movimiento de cambio permanente del patr&oacute;n de transformaciones mutuas que se establece entre los organismos y el ambiente &#91;28&#93;.</p>          <p> <b> El redimensionamiento del sujeto de la epidemiolog&iacute;a</b></p>          <p>  La interdependencia entre los tres elementos del conocimiento vuelve a mostrarse al analizar el desarrollo de las concepciones del sujeto en la epidemiolog&iacute;a, un movimiento que implica diferencias notables no s&oacute;lo en las nociones de identidad del sujeto y en sus concepciones generales sobre la realidad y la metodolog&iacute;a, incluso en cambios radicales en las concepciones uniculturales y antropoc&eacute;ntricas que impregnaron el pensamiento acad&eacute;mico.   </p>          <p>  Al contrastar los modelos epidemiol&oacute;gicos analizados, se pueden establecer contrapuntos en la forma de asumir cada uno de los atributos que dan cuenta de la concepci&oacute;n acerca del sujeto, para lo cual se proponen las siguientes categor&iacute;as:</p>          <p>        <li>	Identidad.Rasgos propios frente a la colectividad y sociedad; conciencia de clase, de g&eacute;nero y etno&#45;cultural; conciencia de unidad y diversidad </li>     <li>	Concepci&oacute;n y relaci&oacute;n con la naturaleza.Concepci&oacute;n sobre relaci&oacute;n sujeto&#45;naturaleza, separaci&oacute;n o unidad S&#45;N; visi&oacute;n de la importancia de la relaci&oacute;n S&#45;N para la salud y la vida; conciencia antropo, bio o sociobio c&eacute;ntrica. </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>	Recorte metodol&oacute;gico.De campo problem&aacute;tico, planos de la realidad y relaci&oacute;n cuali&#45;cuantitativo. </li>     <li>	Elemento activo del conocimiento.Preeminencia y centralidad de objeto, sujeto, praxis o su interdependencia. </li>     <li>	Criterio de verdad. Habitus  metodol&oacute;gico que permite demostrar las afirmaciones epidemiol&oacute;gicas veraces. </li>     <li>	Posici&oacute;n &eacute;tica.Ethos de la pr&aacute;ctica, en el sentido de forma caracter&iacute;stica e inclinaci&oacute;n de ''hacer el bien'' </li>     <li>	Paradigma general de sustento. Marco te&oacute;rico fundamental en que se sustenta modelo  </li>           <p>  Al contrastar estas categor&iacute;as es posible constatar que en el paradigma lineal causal, el sujeto investigador enfoca y resuelve el control de riesgos o modificaci&oacute;n de efectos en personas; desde una perspectiva de sujeto acad&eacute;mico que se coloca por fuera de su sociedad y de la naturaleza, mirada que podr&iacute;a definirse como unicultural, antropoc&eacute;ntrica y por sus propios c&oacute;digos y fundamentaci&oacute;n, tambi&eacute;n como eurocentrada.  En el paradigma emp&iacute;rico ecol&oacute;gico el sujeto se enfoca en la sistemas ecol&oacute;gico&#45;emp&iacute;ricos &#40;agente, hu&eacute;sped y ambiente&#41; que se interrelacionan externamente y por cuyo equilibrio debe trabajar. Es el sujeto t&eacute;cnico &#45; acad&eacute;mico que busca controlar los desajustes de los sistemas epidemiol&oacute;gicos, no transformar los procesos que subyacen a las expresiones sist&eacute;micas, ni transformar la sociedad. </p>          <p>  El paradigma de los determinantes sociales es la perspectiva del sujeto institucional, enrolado en el poder p&uacute;blico o en las agencias internacionales y que tiene como meta el logro de realizaciones t&eacute;cnicas &#40;tipo metas del milenio&#41; y se propone mejorar una gobernanza, corrigiendo las distorsiones mayores, o estructurales, que amenazan la legitimidad del orden social. El paradigma etno&#45;social corresponde a una identidad cr&iacute;tica acad&eacute;mica, no se plantea el metabolismo sociedad &#45; naturaleza como parte de la determinaci&oacute;n. Enfatiza en el poder explicativo de los modos de vida y una etnograf&iacute;a conectada a la reproducci&oacute;n social &#40;movimiento de la cultura del vivir socialmente determinado; destaca la noci&oacute;n probabil&iacute;stica de riesgo en el esquema explicativo; y asume de ese modo como criterio la transformaci&oacute;n del patr&oacute;n de inequidad y de los riesgos. </p>          <p>  Por su parte, el paradigma eco&#45;social nace de una perspectiva del ecologismo cr&iacute;tico, motivada por la lucha de grupos sociales que trabajan por la equidad social, de g&eacute;nero y etno&#45;cultural; que le define una identidad necesariamente interdisciplinaria e intercultural y un posicionamiento cr&iacute;tico que busca construir demandas para la rendici&oacute;n de cuentas y responsabilidad del poder.</p>          <p>  Finalmente, el paradigma de la determinaci&oacute;n socialse plantea en la interfase del materialismo cr&iacute;tico, la econom&iacute;a pol&iacute;tica y la ecolog&iacute;a pol&iacute;tica en su di&aacute;logo con una versi&oacute;n cr&iacute;tica de las ciencias de la salud, el ambiente y la sociedad. Se propone descifrar el movimiento de la vida, de su metabolismo hist&oacute;rico en la naturaleza, de los modos de vivir t&iacute;picos &#40;econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, culturales&#41; y del movimiento de los geno&#45;fenotipos humanos, en el marco del movimiento de la materialidad social cuyo eje es la acumulaci&oacute;n de capital, nombre que toma en nuestras sociedades la reproducci&oacute;n social.</p>          <p>  El n&uacute;cleo interpretativo de este paradigma es la unidad y diversidad social, ambiental y sanitaria que surgen en medio de la reproducci&oacute;n social y la condici&oacute;n sine qua non de conservar tanto en la interpretaci&oacute;n como en la acci&oacute;n de la epidemiolog&iacute;a la unidad de los procesos alrededor de la acumulaci&oacute;ncomo forma de reproducci&oacute;n frente a la cual puede moverse, en su autonom&iacute;a relativa, una g&eacute;nesis emancipadora saludable &#8211;como dir&iacute;a Samaja&#8211; creada por las clases, pueblos y comunidades afectadas por dicha forma de reproducci&oacute;n en su af&aacute;n por construir un nuevo modelo civilizatorio que implique un metabolismo sociedad naturaleza protector y promotor de la vida. </p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  No hay cabida en el eje vertebrador de este paradigma para colocar como objetivos estrat&eacute;gicos y centrales:ni la redistribuci&oacute;n de ingreso y acceso a servicios; ni las medidas limitadas de gobernanza; ni las reivindicaciones aisladas culturales; ni las propuestas de negocio ecol&oacute;gico, es un paradigma que busca acompa&#38;ntildear el esfuerzo hist&oacute;rico de los pueblos por derrotar y desmontar el sistema actual de acelerada acumulaci&oacute;n de capital, exclusi&oacute;n social y destrucci&oacute;n de la naturaleza, con su modo civilizatorio consumista, contaminante y derrochador. Un paradigma que se piensa y avanza en trance de transformaci&oacute;n integral de la sociedad capitalista no s&oacute;lo para conseguir metas puntuales &#8211;convencionalmente medidas en indicadores de calidad de vida, como los de ingreso, educativos, y sanitarios&#45; sino para emancipar a la sociedad y conseguir la vigencia plena de los 4 rubros de la vida: sustentabilidad, soberan&iacute;a, solidaridad y salud/bioseguridad integral. </p>          <p>  Este paradigma sustenta que, s&oacute;lo en ese marco es posible liberar la econom&iacute;a de su l&oacute;gica de la muerte y de su esclavitud respecto al valor de cambio para rescatar el profundo valor de uso de las cosas; liberar la pol&iacute;tica de su papel de dominaci&oacute;n y hegemon&iacute;a para construir una aut&eacute;ntica y aut&aacute;rquica conducci&oacute;n p&uacute;blico&#45;social; liberar la cultura de su papel alienante que distorsiona no s&oacute;lo la educaci&oacute;n y expresiones espirituales como el arte, sino aun recursos de la espiritualidad popular como la religi&oacute;n; y finamente liberar al ser humano de ese destructivo antropocentrismo, que le hizo colocar a la madre naturaleza como instrumento pose&iacute;do en lugar de ser la matriz de la vida. </p>          <p>  La epidemiolog&iacute;a para tornarse emancipadora, a la par que requiri&oacute; una revoluci&oacute;n metodol&oacute;gica, debi&oacute; adquirir una identidad que s&oacute;lo podr&iacute;a ser leg&iacute;tima adhiriendo a la visi&oacute;n profunda de un cambio civilizatorio frente a un sistema social inviable e incompatible con la vida y la salud.  El desaf&iacute;o principal al enfrentar las ideas y m&eacute;todos de la epidemiolog&iacute;a lineal, era evitar el reduccionismo causal&#45;lineal, y hacerlo sin caer en el determinismo mec&aacute;nico de la totalidad social. La idea de no confundir determinaci&oacute;n con determinismo, como lo ha sido explicado ampliamente en otros textos &#91;39&#93;. En efecto, el reto interpretativo era sustituir el pensamiento lineal por el pensamiento complejo, lo que iba de la mano con un reto filos&oacute;fico y praxiol&oacute;gico. </p>          <p>  Era necesario superar una noci&oacute;n enclavada en el  pensamiento moderno de los a&#38;ntildeos 70 y 80 de que era inevitable organizar la vida social alrededor de la valorizaci&oacute;n del valor y juzgar las cosas por su valor de cambio, una herencia ideol&oacute;gicay cultural muy fuerte, filtrada en la l&oacute;gica de la salud p&uacute;blica funcionalista. Para entender que la salud no es una mercanc&iacute;a, que los elementos que se le relacionan no son mercanc&iacute;as y que es la sociedad la que ha deslindado su valor de uso. Echeverr&iacute;a hab&iacute;a comprendido este rasgo del capitalismo con claridad y su relaci&oacute;n con la cultura y la ideolog&iacute;a ''el ethos de la Modernidad capitalista o el ethos del productivismo&#8230;centrado en la valorizaci&oacute;n del valor como forma distorsionante de la reproducci&oacute;n social&#8230;..cuyas tendencias ideol&oacute;gico culturales que caracterizan y permiten la reproducci&oacute;n de la modernidad capitalista son: una perspectiva modernista antropoc&eacute;ntrica; un progresismo consumista; el urbanicismo; el economicismo; y el individualismo'' &#91;50&#93;.</p>          <p>  En esta episteme &#8211;en t&eacute;rminos foucaultianos&#8211; de la Medicina Social, era necesario rescatar para la salud el concepto de valor de uso, que Marx opone al pensamiento moderno, para hacer ''estallar el horizonte de inteligibilidad''&#91;51&#93; de la epidemiolog&iacute;a. De ah&iacute; surgi&oacute; la idea de introducir la l&oacute;gica de la contradicci&oacute;n en el proceso de salud y plantear que en la salud hay una oposici&oacute;n en todos los procesos entre lo que responde al valor de uso y en contraste al valor de cambio, entre lo que nos sirve, protege, da soportey es saludable y lo que da&#38;ntildea, deteriora, desmejora y es malsano.  En ese punto naci&oacute; la idea de las oposiciones en cada dimensi&oacute;n del perfil epidemiol&oacute;gico entre los valores y los contravalores, o mejor, entre el lado saludable y malsano de cada experiencia y condici&oacute;n de nuestras vidas, de la vida de los grupos y de la sociedad en su conjunto. &Uacute;nica manera de conectar de modo inherente, interno, esencial y extendido los efectos en salud con el sistema social dominante, no como algo externo a la vida, sino como algo interno que nos subsume; &uacute;nica manera de superar el pensamiento lineal funcionalista en la salud p&uacute;blica &#91;9&#93;.</p>          <p> <b> La determinaci&oacute;n social y el replanteamiento hacia una praxis emancipadora</b></p>          <p>  Tal como hemos argumentado, la praxis es el elemento que sustenta y determina la relaci&oacute;n objeto&#45;sujeto, y es determinada por estos igualmente. Es en la pr&aacute;ctica epidemiol&oacute;gica donde se muestran las profundas implicaciones de los distintos paradigmas y sus construcciones objetivo&#45;subjetivas, pero es adem&aacute;s donde se hacen evidentes las proyecciones que benefician o afectan intereses sanitarios y ambientales estrat&eacute;gicos.  Como las sociedades regidas por la acumulaci&oacute;n de capital est&aacute;n profundamente escindidas y generan un choque de intereses sociales, la praxis epidemiol&oacute;gica se sit&uacute;a siempre en la encrucijada de afectar intereses privados cuando se enrola en la construcci&oacute;n del bien com&uacute;n mayoritario. Para un an&aacute;lisis de la praxis se proponen las siguientes categor&iacute;as:</p>          <p>        <li>	El objeto estrat&eacute;gico de transformaci&oacute;n. El recorte del campo de acci&oacute;n, elementos y relaciones b&aacute;sicas de la epidemiolog&iacute;a que establece el paradigma. </li>     <li>	Las relaciones sociales y ambientales en el trabajo epidemiol&oacute;gico. La perspectiva desde las que se mira el tipo de relaci&oacute;n con sujetos sociales de la poblaci&oacute;n y con la naturaleza. </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>	El papel de la participaci&oacute;n en el conocimiento/incidencia.La forma y grado de involucramiento de los sujetos sociales en el conocimiento / incidencia </li>     <li>	El grado de desarrollo de la acci&oacute;n intersubjetiva / intercultural. Formas y grado de interculturalidad e interdisciplinaridad del quehacer. </li>     <li>	El v&iacute;nculo hist&oacute;rico de la praxis. El modelo estrat&eacute;gico con el sector social vinculado.</li>            <p>  El paradigmalineal de las causas y factores de riesgo al asumir una concepci&oacute;n fraccionaria de la realidad y al sujeto situado por fuera y aparte de la realidad social y la naturaleza, es el caso de una pr&aacute;ctica focalizada en dichos factores y graduada de acuerdo a la magnitud y frecuencia de las variables/indicadores que los expresan con sus efectos. El paradigma ecol&oacute;gico emp&iacute;rico amplia el espectro de visi&oacute;n al ambiente pero convertido &eacute;ste en un campo adicional de variables contextuales. </p>          <p>  En correspondencia con la visi&oacute;n positivista de la separaci&oacute;n del sujeto respecto a los objetos de la realidad y siguiendo la l&oacute;gica lineal del orden, la epidemiolog&iacute;a positivista separa lo social &#40;x=causa&#41; de lo biol&oacute;gico &#40;y= efecto en los organismos&#41;.  Desde este paradigma se asume la l&oacute;gica de la perspectiva individual del liberalismo que esgrime que los cambios provienen de individuos movilizados por su libre albedr&iacute;o que se agrupan y finalmente provocan cambios que se expresan en lo colectivo. Desde esta perspectiva la ciencia debe reconocer las caracter&iacute;sticas de los individuos, con ellas actuar desde y sobre los individuos; y de ese modo cosechar efectos secundarios positivos en la sociedad. Aqu&iacute; lo social permanece invisible.</p>          <p>  En un extremo inverso estar&aacute; el paradigma determinista colectivo &#40;social mec&aacute;nico&#41;, para el cual el orden social est&aacute; determinado desde las instancias colectivas de las organizaciones, operando sobre el dominio general, provocando de ese modo efectos en los grupos y finalmente cosechando efectos en los individuos. Desde esta visi&oacute;n el problema radica en reconocer caracter&iacute;sticas de las sociedades, sus sistemas de poder; actuar desde y sobre los Estados, instituciones y organizaciones; para cosechar efectos secundarios positivos en los individuos que aparecen como polo pasivo, igualmente invisibilizado. En esta perspectiva se desprecia la contribuci&oacute;n de las movilizaciones y operaciones locales o individuales como polo esencial y tambi&eacute;n generativo del cambio.</p>          <p>  Desde el paradigma de los determinantes sociales se coloca en el eje de la praxis la noci&oacute;n de gobernanza definida como ''gesti&oacute;n p&uacute;blica participativa y reticular&#8230;la puesta en pr&aacute;ctica de estilos de gobernar en los que se han difuminado los l&iacute;mites entre los sectores p&uacute;blico y privado'' &#91;52&#93;. Complementariamente se dice que ''alude a un nuevo estilo de gobierno, distinto del modelo de control jer&aacute;rquico, pero tambi&eacute;n del mercado, caracterizado por un mayor grado de interacci&oacute;n y de cooperaci&oacute;n entre el Estado y los actores no estatales en el interior de redes decisionales mixtas entre lo p&uacute;blico y lo privado'' &#91;53&#93;.  Cabe destacar la intenci&oacute;n de superaci&oacute;n del control jer&aacute;rquico o vertical por parte del Estado, y que se rompa con el principio neoliberal del control del mercado. Igualmente la apertura hacia una gesti&oacute;n en salud participativa y reticular, as&iacute; como la tesis de que hay que difuminar los l&iacute;mites entre los sectores p&uacute;blicos y privados como v&iacute;a para eliminar el autoritarismo oficial. </p>          <p>  En estas ideas radican potenciales indicios para una democratizaci&oacute;n de la acci&oacute;n epidemiol&oacute;gica, sin embargo aprendizajes hist&oacute;ricos han ense&#38;ntildeado que en contextos de grandes asimetr&iacute;as en las relaciones de poder, las buenas intenciones y conceptos como estos terminan convertidos en armas de hegemon&iacute;a, pues qui&eacute;n define a d&oacute;nde llevan el que se difuminen los l&iacute;mites entre lo p&uacute;blico y lo privado o la participaci&oacute;n; no son definitivamente las intenciones de actores t&eacute;cnicos quienes lo hacen, sino las fuerzas mayores que subyacen en la pol&iacute;tica. Ello explica como esto se est&aacute; convirtiendo en ruta de privatizaci&oacute;n y debilitamiento del papel rector de lo p&uacute;blico, en veh&iacute;culo de una imposici&oacute;n p&uacute;blica no democr&aacute;tica.  </p>          <p>  El paradigma eco&#45;social otorga centralidad a la lucha contra la inequidad y busca construir una mejor abogac&iacute;a y rendici&oacute;n de cuentas a favor de los grupos sometidos a inequidad; trabaja espec&iacute;ficamente en las que su autora denomina rutas de encarnaci&oacute;n de los efectos de lo social en las personas y su biolog&iacute;a. El  paradigma de la epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica trabaja, en la construcci&oacute;n popular&#45;acad&eacute;mica de una sociedad centrada en la vida, la equidad y la plena bioseguridad &#40;socio&#45;bioc&eacute;ntrica&#41;, mediante una investigaci&oacute;n intercultural, interdisciplinaria y basada en la comunidad, que busca alimentar un proceso de reforma cr&iacute;tica, cuyo eje estrat&eacute;gico es el apoyo desde la ciencia epidemiol&oacute;gica a la defensa de los derechos. Una investigaci&oacute;n y monitoreo enfocados en los procesos cr&iacute;ticos de la salud, y proyectados hacia le horizonte de una nueva civilizaci&oacute;n que pueda ser saludable y biosegura, produciendo conocimientos cr&iacute;ticos, instrumentos t&eacute;cnicos y herramientas para la rendici&oacute;n de cuentas y control social sobre los grandes dominios de la determinaci&oacute;n social general que se expresan en  las 4 &#8217;&#8217; de la vida &#40;civilizaci&oacute;n sustentable, soberana, solidaria, saludable/biosegura&#41;. </p>           <p>  En el marco de este paradigma, se asume como meta fundamental e irrenunciable de la lucha sanitaria la denuncia y proposici&oacute;n de alternativas frente a la acumulaci&oacute;n de capital como principio rector, de los sistemas laborales que destruyen masivamente la salud en los espacios de trabajo, de los patrones consumistas que degradan los modos de vivir,  y para lograr el control y un giro total de la l&oacute;gica extractivista y derrochadora de la industria que degrada tambi&eacute;n la relaci&oacute;n sociedad &#45; naturaleza.</p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  No es posible lograr estas metas actuando sobre factores, ni ajustando artificialmente sistemas, ni tampoco buscando mejoras en la gobernanza. Por ello el paradigma de la determinaci&oacute;n social es una herramienta para el avance de la justiciabilidad y exigibilidad de derechos sistem&aacute;ticamente conculcados &#91;54&#93;.  La epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica contiene por tanto una vocaci&oacute;n expresa de derrotar la civilizaci&oacute;n actual para construir la salud, no remozarla ni pretender tornarla saludable. La epidemiolog&iacute;a es pragm&aacute;ticamente ut&oacute;pica; para serlo tiene que ser en modo te&oacute;rico y aplicado, cuantitativa y cualitativa; acad&eacute;mica y popular; filos&oacute;fica, econ&oacute;mico pol&iacute;tica, sociol&oacute;gica, antropol&oacute;gica, hist&oacute;rico geogr&aacute;fica y ecol&oacute;gica; tiene que ser brazo de ruptura y no de gobernanza de la salud p&uacute;blica.  Para ubicar su abordaje o proyecci&oacute;n pr&aacute;ctica podemos situarlo en relaci&oacute;n con los tres elementos del tri&aacute;ngulo de la pol&iacute;tica &#91;55&#93;: a&#41; un proyecto emancipador para la salud &#40;teor&iacute;a cr&iacute;tica sanitaria y proyecto estrat&eacute;gico de incidencia sobre los procesos cr&iacute;ticos de la determinaci&oacute;n social&#41;; b&#41; un bloque social articulado de sujetos&#45;comunidades afectados y movilizados; y c&#41; un cuerpo de conocimientos cient&iacute;ficos y herramientas t&eacute;cnicas usadas y redise&#38;ntildeadas en direcci&oacute;n al avance de los dos otros elementos. </p>          <p>  Por consiguiente el campo de esta epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica es s&oacute;lo parcialmente acad&eacute;mico; asume que ni en los t&oacute;picos o problemas m&aacute;s especializados debe incurrirse en el error de pensar que la academia es la &uacute;nica voz cantante, como tampoco puede pensarse que sin un riguroso bagaje cient&iacute;fico podemos enfrentar los desaf&iacute;os de la cr&iacute;tica, defensa y proposici&oacute;n sanitarias &#91;56&#93;. </p>          <p>  De ah&iacute; se desprende, en lo que respecta al papel en las instituciones acad&eacute;micas, las cinco tareas nodales de la universidad cr&iacute;tica: 1&#41; impulso del conocimiento y la investigaci&oacute;n cr&iacute;tica; 2&#41; desarrollo de instrumentos t&eacute;cnicos para la operaci&oacute;n de cambios hacia la vida saludable; 3&#41; avance de herramientas para el control social, veedur&iacute;a y rendici&oacute;n de cuentas de los responsables de las pol&iacute;ticas y la gesti&oacute;n; 4&#41; consolidaci&oacute;n de mecanismos de construcci&oacute;n intercultural e interdisciplinaria de la investigaci&oacute;n / incidencia; y 5&#41; con lo anterior, su contribuci&oacute;n al empoderamiento democr&aacute;tico sanitario &#91;57&#93;.</p>          <p>  Para la epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica el tema no es la inequidad aislada, sino el cambio integral del sistema social de acumulaci&oacute;n/mercado que impide la construcci&oacute;n de las 4 &#34;S&#34; de la vida  y la transformaci&oacute;n del modelo civilizatorio en los cincos espacios claves donde la reproducci&oacute;n social media la construcci&oacute;n de la salud, o en otros t&eacute;rminos, donde se expresan los mecanismos inmediatos de subsunci&oacute;n de la inserci&oacute;n social, con los genotipos y fenotipos de las personas y con los ecosistemas respectivos &#40;figura 9&#41;.</p>         <a name="fig9"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v31s1/v31s1a02fig9.jpg" /></p>    <p>&nbsp;</p>             <p>  Para eso, la epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica ha debido modificar su l&oacute;gica y el arsenal de sus categor&iacute;as, para poder enfocar, explicar e incidir como una herramienta cient&iacute;fica de ruptura, en la  construcci&oacute;n de justicia sanitaria en dichas 4 expresiones fundamentales de una vida digna y saludable y los derechos humanos: la liberaci&oacute;n respecto al sistema econ&oacute;mico&#45;social de acumulaci&oacute;n y reproducci&oacute;n de relaciones de poder no soberanas, no solidarias y de profunda inequidad;  la liberaci&oacute;n respecto de la dominaci&oacute;n cultural en todas sus formas interdependientes de g&eacute;nero, etno&#45;culturales; la liberaci&oacute;n respecto a una construcci&oacute;n destructiva del metabolismo sociedad &#45; naturaleza para conquistar la justicia ambiental y proteger los bienes y derechos de la naturaleza frente a una producci&oacute;n no sustentable, del despojo y de su destrucci&oacute;n.</p>          <p>  La determinaci&oacute;n social de la salud y la construcci&oacute;n de una nueva &eacute;tica para la salud colectiva</p>          <p>  En t&eacute;rminos m&aacute;s actuales preocupa una asimilaci&oacute;n acr&iacute;tica de categor&iacute;as de potencial uso epidemiol&oacute;gico como las de buen vivir; calidad de vida y vida saludable, que han proliferado en los vadem&eacute;cum t&eacute;cnicos o que incluso han sido promovidos a la categor&iacute;a de principios constitucionales en algunos pa&iacute;ses. Si no se comprende la necesidad de articularlos a la determinaci&oacute;n social de la acumulaci&oacute;n de capital terminar&aacute;n convertidos en simples t&eacute;rminos del neo&#45;funcionalismo.  Echeverr&iacute;a nos alerta sobre el error m&aacute;s frecuente de una lectura ligera o desaprensiva acerca de la determinaci&oacute;n, sobre la vida espiritual, la cultura y la salud, con su interpretaci&oacute;n dial&eacute;ctica de la determinaci&oacute;n de la materialidad social, como tambi&eacute;n nos informa de los errores del socialismo al concebir la construcci&oacute;n de una materialidad alterna equivocada, reproduciendo la l&oacute;gica capitalista bajo el Estado socialista. En sus textos encontramos claves importantes para lo que hemos llamado una rebeld&iacute;a esclarecida para el siglo XXI, para que no se nos filtre un funcionalismo remozado en el buen vivir o el vivir saludable que defendemos  &#91;57&#93;.  Una vez en este punto, y habiendo recorrido una panor&aacute;mica explicaci&oacute;n de los fundamentos y requisitos que exige la determinaci&oacute;n social, como una herramienta para innovar la gesti&oacute;n, se est&aacute; en condiciones de esclarecer cu&aacute;les son los fundamentos de una nueva &eacute;tica de la salud. No una bio&eacute;tica, sino una &eacute;tica integral de la salud que implica la bio&eacute;tica pero mucho m&aacute;s &#40;figura 10&#41;.</p>   <a name="fig10"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v31s1/v31s1a02fig10.jpg" /></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>           <p>  El desarrollo del paradigma esbozado no solamente se proyecta hacia un cambio de la epidemiolog&iacute;a sino que tambi&eacute;n puede apoyar el replanteo de las bases te&oacute;ricas e instrumentales en el campo de la salud en su dimensi&oacute;n cl&iacute;nica.  Elementos como la definici&oacute;n de casos; construcci&oacute;n de protocolos basados en evidencias; dise&#38;ntildeo de sistemas de evaluaci&oacute;n y monitoreo; la construcci&oacute;n de una pr&aacute;ctica cl&iacute;nica intercultural y asimilaci&oacute;n de terapias integrativas; el avance de programas de promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n en los servicios, etc. son apenas algunos ejemplos de c&oacute;mo el nuevo horizonte de visibilidad para la salud que se abre puede informar el desarrollo de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica y armonizar su relaci&oacute;n con una pr&aacute;ctica epidemiol&oacute;gica igualmente renovada &#40;figura 11&#41;.</p>    <a name="fig11"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v31s1/v31s1a02fig11.jpg" /></p>    <p>&nbsp;</p>            <p>  Una vez que hemos recorrido un camino que nos llev&oacute; desde las ra&iacute;ces de nuestra propuesta hasta los desarrollos m&aacute;s recientes podemos volver al principio retomando la pregunta &#191;qu&eacute; es en definitiva la epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica que proponemos? La respuesta puede enfocarse e integrarse desde las tres distintas facetas de la salud, en tanto objeto, concepto y campo de acci&oacute;n &#40;figura 12&#41;. Sintetizando as&iacute;: la epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica es el conjunto de condiciones, ideas y pr&aacute;cticas/organizaciones que conforman un movimiento, social e hist&oacute;ricamente determinado, que llevan a efecto los seres humanos, sea como grupos cohesionados alrededor de los intereses estrat&eacute;gicos de su inserci&oacute;n estructural, filiaci&oacute;n cultural y de g&eacute;nero, o sea en su condici&oacute;n individual junto con su n&uacute;cleo familiar, para desentra&#38;ntildear las ra&iacute;ces socio&#45;ambientales de los problemas de salud que genera y reproduce la acumulaci&oacute;n, para pensar sobre &eacute;stas con un sentido cr&iacute;tico y para actuar en una l&iacute;nea de emancipaci&oacute;n respecto a los procesos malsanos que provoca en los &oacute;rdenes general, particular y singular, en l&iacute;neas de acci&oacute;n que signifiquen al mismo tiempo una ruptura hacia una sociedad sustentable, soberana, solidaria y saludable/biosegura en todos sus espacios, que hagan posible la preeminencia de procesos protectores y soportes, colectivos, familiares e individuales, que posibiliten el predominio de formas fisiol&oacute;gicas y ps&iacute;quicas que sustenten una buena calidad de vida biol&oacute;gica y ps&iacute;quica, posibilitando una mayor longevidad, capacidad de asimilaci&oacute;n de noxas, potencialidad para la plena actividad f&iacute;sica en todas las edades, disfrute del placer y la espiritualidad.</p>   </font>  <a name="fig12"></a>     <p align="center"><img src="img/revistas/rfnsp/v31s1/v31s1a02fig12.jpg" /></p>    <p>&nbsp;</p>              <p>&nbsp;</p>   <font size="3">       <p><b>Agradecimientos</b></p> </font>     <font size="2">                <p>  A Carolina Morales, Juan Carlos Eslava y los participantes del seminario interdoctorados bases te&oacute;ricas de la determinaci&oacute;n social del proceso salud enfermedad, por sus aportes a un debate esclarecedor; y a Gabriel Jaime Ot&aacute;lvaro C., por su acertado apoyo en la elaboraci&oacute;n de este texto.   </p>           </font>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>   <font size="3">       <p><b>Referencias</b></p> </font>     <font size="2">           <!-- ref --><p>  1	Kuhn T. A Estrutura das Revolu&#231;&#245;es Cient&iacute;ficas. 9&#170; Ed. S&#227;o Paulo: Perspectiva; 2006. p.  215&#45;257 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0120-386X201300040000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 2	Bourdieu P. O poder simb&oacute;lico. Rio de Janeiro: Bertrand Brasil; 1998. p.60&#45;61 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0120-386X201300040000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 3	Sol&oacute;rzano A. &#191;Fiebre Dorada o Fiebre Amarilla? La Fundaci&oacute;n Rockefeller En M&eacute;xico. Guadalajara: Universidad de Guadalajara; 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0120-386X201300040000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 4	Breilh J. ''El v&iacute;nculo entre producci&oacute;n negligente, d&eacute;bil justicia y ciencia comprada: &#191;colusi&oacute;n?'' En: Informe de Derechos Humanos Ecuador 2012, ed. Programa Andino de Derechos Humanos. Quito: Universidad Andina Sim&oacute;n Bol&iacute;var; 2013.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0120-386X201300040000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 5	Breilh J. Eugenio Espejo: la otra memoria: nueva lectura de la historia de las ideas cienti&#8217;ficas. Cuenca: Universidad de Cuenca, Facultad de Ciencias Me&#8217;dicas; 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0120-386X201300040000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 6	Waitzkin H. Medicine and public health at the end of empire. Boulder: Paradigm Publishers; 2011. p. 9&#45;10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0120-386X201300040000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 7	Sigerist H. Civilization and Disease. New York: Cornell University Press; 1944.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0120-386X201300040000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 8	Rosen G. A history of Public Health. New York: MD Publications; 1958.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0120-386X201300040000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 9	Breilh J. Cr&iacute;tica a la interpretaci&oacute;n capitalista de la epidemiolog&iacute;a: un ensayo de desmitificaci&oacute;n del proceso salud&#45;enfermedad''.  M&eacute;xico: Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana de Xochimilco; 1977.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0120-386X201300040000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 10	Laurel AC, Blanco G, Vel&aacute;squez N, Machetto T, Palomo J, P&eacute;rez R, <i>et al</i>. Enfermedad y desarrollo rural: an&aacute;lisis sociol&oacute;gico de la morbilidad de dos pueblos mexicanos. Int J Health Serv 1977;7:401&#45;423 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0120-386X201300040000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 11	Laurell AC. La Salud&#45;enfermedad Como Proceso Social. Revista Latinoamericana de Salud 1982; 2: 7&#8211;25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0120-386X201300040000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 12	Samaja J. Epistemolog&iacute;a y epidemiolog&iacute;a. Campinas: Congreso Brasile&#38;ntildeo de Epidemiolog&iacute;a; 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0120-386X201300040000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->. </p>          <!-- ref --><p> 13	Samaja J. Epistemolog&iacute;a y metodolog&iacute;a: elementos para una teor&iacute;a de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Buenos Aires: Eudeba; 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0120-386X201300040000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 14	Almeida&#45;Filho N. Epidemiologia Sem N&uacute;meros: Uma Introdu&#231;ao Cr&iacute;tica a Ciencia Epidemiol&oacute;gica. Rio de Janeiro: Campus; 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0120-386X201300040000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 15	Almeida&#45;Filho N. 2000. La Ciencia T&iacute;mida: Ensayos De Deconstrucci&oacute;n De La Epidemiolog&iacute;a. Buenos Aires: Lugar Editorial: Universidad Nacional de Lanus; 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0120-386X201300040000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 16	Donnangelo C. Sa&uacute;de e sociedade. S&#227;o Paulo: Duas Cidades;1979.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0120-386X201300040000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 17	Tambellini AM. ''O trabalho e a doen&#231;a.'' En: Guimar&#227;es R, organizador. Sa&uacute;de e medicina no Brasil: contribu&#231;ao para um debate. Rio de Janeiro: Edi&#231;&#245;es Graal; 1978. p. 93&#45;119.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0120-386X201300040000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 18	Ayres R. Sobre o Risco: Para Comprender a Epidemiolog&iacute;a. Sao Paulo: HUCITEC; 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0120-386X201300040000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 19	Victora C, Barros F, Vaughan P. Epidemiologia De La Desigualdad: Un Estudio Longitudinal de 6.000 ninos brasilenos. Washington: OPS; 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000188&pid=S0120-386X201300040000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 20	Victora C, Huttly S, Fuchs S, Olinto M. The Role of Conceptual Frameworks in Epidemiological Analysis: a Hierarchical Approach. Int. J. Epidemiol 1997; 26 &#40;1&#41;: 224&#8211;227. doi:10.1093/ije/26.1.224.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000190&pid=S0120-386X201300040000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 21	Duarte E. Ciencias Sociales y Salud en Am&eacute;rica Latina: Tendencias y perspectivas. Montevideo: OPS &#8211; CIESU; 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000192&pid=S0120-386X201300040000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 22	Franco S, Nunes E, Breilh J, Laurell AC.. Debates en Medicina Social. Quito: OPS&#45;ALAMES; 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000194&pid=S0120-386X201300040000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 23	Waitzkin H, Iriart C, Estrada A, Lamadrid S. Social medicine in Latin America: productivity and dangers facing the major national groups. Lancet 2001;358&#40;9278&#41;:315&#45;23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000196&pid=S0120-386X201300040000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 24	Waitzkin H, Iriart C, Estrada A, Lamadrid S. Social Medicine Then and Now: Lessons From Latin America. American Journal of Public Health  2001; 91&#40;10&#41;: 1592&#8211;1601. doi:10.2105/AJPH.91.10.1592.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000198&pid=S0120-386X201300040000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 25	Breilh J. Epidemiolog&iacute;a: econom&iacute;a pol&iacute;tica y salud. 7&#170; ed. Quito: Corporaci&oacute;n Editora Nacional &#45; Universidad Andina Sim&oacute;n Bol&iacute;var; 2010. p. 35&#45;44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000200&pid=S0120-386X201300040000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 26	MacMahon B. Principios y m&eacute;todos de la epidemiolog&iacute;a. M&eacute;xico: La Prensa M&eacute;dica Mexicana; 1975.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000202&pid=S0120-386X201300040000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 27	Rothman KJ. Modern epidemiology. 3&#170; ed. Filadelfia: Wolters Kluwer Health/Lippincott Williams &#38; Wilkins; 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000204&pid=S0120-386X201300040000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 28	Levins R, Lewontin R. The Dialectical Biologist. Cambridge: Harvard University Press; 1985. p. 1&#45;2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000206&pid=S0120-386X201300040000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 29	Leavell H, Gurney C. Preventive medicine for the doctor in his community. New York: McGraw&#45;Hill; 1965.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000208&pid=S0120-386X201300040000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 30	Donnangelo C. Aula em Curso de Medicina Social. S&#227;o Paulo: Associa&#231;&#227;o  dos Soci&oacute;logos do Estado de S&#227;o Paulo; 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000210&pid=S0120-386X201300040000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>         <!-- ref --><p> 31	Breilh J. Lo agrario y las 3 &#8216;s&#180; de la vida. En: Tierra y agua: interrelaciones de un acceso inequitativo.  Quito: SIPAE Ediciones; 2010. p. 10&#45;23 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000212&pid=S0120-386X201300040000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 32	Breilh J. Aceleraci&oacute;n agroindustrial: peligros de la nueva ruralidad del capital. En: &#191;Agroindustria y soberan&iacute;a alimentaria?: hacia una nueva Ley de Agroindustria y Empleo Agr&iacute;cola, 171&#8211;190. Quito: SIPAE Ediciones; 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000213&pid=S0120-386X201300040000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 33	Breilh J. Hacia una redefinici&oacute;n de la soberan&iacute;a agraria: &#191;Es posible la soberan&iacute;a alimentaria sin cambio civilizatorio?. En: Comercializaci&oacute;n y soberan&iacute;a alimentaria, ed. Francisco Hidalgo, PierrilLacroix, and Paola Rom&aacute;n, 45&#8211;56. Quito: SIPAE Ediciones; 2013.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000215&pid=S0120-386X201300040000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 34	Breilh J. Las Tres &#8216;S&#180; De La Determinaci&oacute;n De La Vida: 10 Tesis Hacia Una Visi&oacute;n Cr&iacute;tica De La Determinaci&oacute;n Social De La Vida y La Salud. En: Determina&#231;&#227;o Social Da Sa&uacute;de e Reforma Sanit&aacute;ria, ed. Roberto Nogueira. Rio de Janeiro: Cebes, Centro Brasileiro de Estudos de Sa&uacute;de; 2010. p. 87&#8211;125 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000217&pid=S0120-386X201300040000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 35	Breilh J. Eugenio Espejo: La Otra Memoria: nueva lectura de la historia de las ideas cient&iacute;ficas. Cuenca: Universidad de Cuenca, Facultad de Ciencias M&eacute;dicas; 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000218&pid=S0120-386X201300040000200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 36	Breilh J. El Proceso Juliano: pensamiento, utop&iacute;a y militares solidarios. Cuenca: Corporaci&oacute;n Editora Nacional: Universidad Andina Sim&oacute;n Bol&iacute;var; 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000220&pid=S0120-386X201300040000200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 37	Breilh J, Tiller&iacute;a Y. Aceleraci&oacute;n global y despojo en Ecuador: el retroceso del derecho a la salud en la era neoliberal. Quito: Universidad Andina Sim&oacute;n Bol&iacute;var; 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000222&pid=S0120-386X201300040000200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 38	Marcovic M. Dial&eacute;ctica de la Praxis. Buenos Aires: Amorrortu Editores; 1972 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000224&pid=S0120-386X201300040000200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 39	Breilh J. Epidemiolog&iacute;a cr&iacute;tica: ciencia emancipadora e interculturalidad. Buenos Aires: Lugar Editorial; 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000225&pid=S0120-386X201300040000200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 40	Bradford A. The Environment and Disease. Association or Causation. Proc R Soc Medicine 1965; 58: 295&#8211;300.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000227&pid=S0120-386X201300040000200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 41	Susser M. Causal Thinking in the Health Sciences. New York: Oxford University Press; 197.3 p. 13&#45;14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000229&pid=S0120-386X201300040000200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 42	Solar, Orielle, and Alec Irwin. 2007. A conceptual framework for action on the social determinants of health. Geneve: Commissionon Social Determinants of Health &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000231&pid=S0120-386X201300040000200042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 43	Timothy E, Whitehead M, Diderichsen F, Bhuiya A, Wirth M. The Social Basis of Disparities in Health. En: Challenging Inequities in Health: From Ethics to Action. New York: Oxford University Press. p. 13&#8211;23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000232&pid=S0120-386X201300040000200043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 44	Marmot MG, Wilkinson R. Social Determinants of Health. 2&#170; ed. New York: Oxford University Press; 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000234&pid=S0120-386X201300040000200044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 45	Breilh J. Las ciencias de la salud p&uacute;blica en la construcci&oacute;n de una prevenci&oacute;n profunda.'' En: Lo biol&oacute;gico y lo social: su articulaci&oacute;n en la formaci&oacute;n del personal de salud. Washington, D.C.: OPS; 1994. p. 63&#45;100.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000236&pid=S0120-386X201300040000200045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 46	Krieger N. Epidemiology and the web of causation: Has anyone seen the spider?&#187;Social Science &#38; Medicine  1994; 39&#40;7&#41;: 887&#45;903. doi:10.1016/0277&#45;9536&#40;94&#41;90202&#45;X.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000238&pid=S0120-386X201300040000200046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 47	Krieger N. Theories for social epidemiology in the 21st century: an ecosocial perspective&#187;. International Journal of Epidemiology 2001; 30&#40;4&#41;: 668&#8211;677.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000240&pid=S0120-386X201300040000200047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 48	Krieger N, Dorling D, McCartney G. Mapping injustice, visualizing equity: Why theory, metaphors and images matter in tackling inequalities. Public Health 2012; 126&#40;3&#41;:256&#45;258.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000242&pid=S0120-386X201300040000200048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 49	Krieger N. Epidemiology and the people&#180;s health: theory and context. New York: Oxford University Press; 2012.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000244&pid=S0120-386X201300040000200049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 50	Echeverr&iacute;a B. Modernidad y Capitalismo &#40;15 Tesis&#41;.'' Cuadernos Pol&iacute;ticos &#91;revista en Internet&#93; 1989; 58: 41&#8211;62. &#91;Acceso 12 de julio de 2011&#93;.  Disponible en: <a href="http://www.cuadernospoliticos.unam.mx/cuadernos/contenido/CP.58/CP58.41.Bolivar Echeverria.pdf" target="_blank">http:&#47;&#47;www.cuadernospoliticos.unam.mx&#47;cuadernos&#47; contenido &#47; CP.58&#47;CP58.41.Bolivar Echeverria.pdf</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000246&pid=S0120-386X201300040000200050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 51	Echeverr&iacute;a B. Valor De Uso y Utop&iacute;a. M&eacute;xico: Siglo XXI Editores; 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000247&pid=S0120-386X201300040000200051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 52	Natera A. La noci&oacute;n de gobernanza como gesti&oacute;n p&uacute;blica participativa y reticular. Universidad Carlos III de Madrid, Departamento de Ciencia Pol&iacute;tica y Sociolog&iacute;a; 2004.  p.5 &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000249&pid=S0120-386X201300040000200052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> 53	Rhodes R. The New Governance: Governing without Government.'' Political Studies 1996; 44 &#40;4&#41;: 652&#8211;667. DOI :10.1111/J.1467&#45;9248.1996.tb01747.x.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000250&pid=S0120-386X201300040000200053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 54	Breilh J. Hacia Una Construcci&oacute;n Emancipadora Del Derecho a La Salud.'' En &#191;Estado Constitucional De Derechos?: Informe Sobre Derechos Humanos, Ecuador 2009. Quito: Ediciones Abya&#45;Yala; 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000252&pid=S0120-386X201300040000200054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 55	Matus, Carlos. Adi&oacute;s Se&#38;ntildeor Presidente. Santiago: LOM Ediciones; 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000254&pid=S0120-386X201300040000200055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 56	Breilh J. Hacia una universidad soberana de excelencia y cr&iacute;tica: los principios y caminos de su responsabilidad social.'' Revista Textos y Contextos 201;7 &#40;12&#41;: 39&#8211;49.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000256&pid=S0120-386X201300040000200056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>          <!-- ref --><p> 57	Breilh, Jaime. La subversi&oacute;n del buen vivir &#40;Rebeld&iacute;a esclarecida para el Siglo XXI&#41;. Salud Colectiva 2011;7&#40;3&#41;: 389&#8211;397.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000258&pid=S0120-386X201300040000200057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->    </p>      </font>  </font>       ]]></body><back>
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