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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Adecuarse al nuevo entorno empresarial o asumir el desafío de modelarlo]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Adapting to the New Context of Companies or Facing the Challenge of Shaping it?]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En el entorno competitivo actual, se hace una invitación a las organizaciones a ir más allá buscando no sólo adaptarse al entorno, sino intervenir en él y modelarlo. De ahí la necesidad de un nuevo modelo de gestión basado en la construcción de confianza y reputación: &#8220;El desafío de modelar&#8221;]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>Adecuarse al nuevo entorno empresarial   o asumir el desaf&iacute;o de modelarlo</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><font size="3" face="verdana"><b>Adapting to the New Context of     Companies or Facing the Challenge of Shaping it?</b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>* Italo Pizzolante Negr&oacute;n.</b></p>     <p> Ingeniero Civil, con Master en Comunicaci&oacute;n de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona, Espa&ntilde;a.   Actualmente finaliza su Doctorado en la Universidad Jaume I, Castell&oacute;n, Espa&ntilde;a. Con 30 a&ntilde;os de experiencia en el &aacute;rea de la Comunicaci&oacute;n Estrat&eacute;gica, es presidente-fundador (1976) de la empresa Pizzolante Comunicaci&oacute;n Estrat&eacute;gica, dedicada a la consultor&iacute;a gerencial en procesos de comunicaci&oacute;n empresarial. En Espa&ntilde;a present&oacute;, con coautores, el libro "Gesti&oacute;n de la Comunicaci&oacute;n en las organizaciones" (Editorial Ariel, Barcelona, 2004). Actualmente prepara su nuevo libro "El Desaf&iacute;o de Modelar. Comunicaci&oacute;n Estrat&eacute;gica para el Fortalecimiento Institucional" Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ipizzolante@pizzolante.com">ipizzolante@pizzolante.com</a>.</p>     <p align="center"><b>Recibido:</b> 22 de junio de 2007 <b>Aceptado:</b> 18 de octubre de 2007</p>     <p align="center"><b>Submission date:</b> June 22th, 2007 <b>Acceptance date:</b> October 18th, 2007</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>In the present milieu characterized by strong competitiveness,   companies and organizations are invited to   move ahead not only to adapt to the context but also   to participate in and to shape it. Therefore, a new   management model based on confidence building and   a good reputation becomes necessary; that is, "The Challenge of Shaping"</p>     <p><b>Keywords:</b> milieu, RSE, modelling, communication, management model, social inclusion.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>En el entorno competitivo actual, se hace una invitaci&oacute;n   a las organizaciones a ir m&aacute;s all&aacute; buscando no s&oacute;lo   adaptarse al entorno, sino intervenir en &eacute;l y modelarlo.   De ah&iacute; la necesidad de un nuevo modelo de gesti&oacute;n   basado en la construcci&oacute;n de confianza y reputaci&oacute;n: "El desaf&iacute;o de modelar"</p>     <p><b>Palabras clave:</b> Entorno, RSE, modelar, comunicaci&oacute;n, modelo de gesti&oacute;n, inclusi&oacute;n social.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b>Origen del art&iacute;culo</b></p>     <p>   Es un art&iacute;culo de reflexi&oacute;n producto de la experiencia profesional del autor en las organizaciones.</p>     <p>Durante a&ntilde;os, numerosas publicaciones   de calificadas escuelas de negocios nos   han invitado a "adecuarnos a las nuevas   realidades". En la pr&aacute;ctica, proponen   adaptarnos al ambiente competitivo actual para   aprovechar nuevas oportunidades. Sin embargo,   toda empresa que desea sobrevivir compitiendo,   debe ser suficientemente h&aacute;bil y flexible para adaptarse.   Entre tanto, las empresas realmente exitosas   en forma sostenible son aquellas que van m&aacute;s all&aacute;   y aceptan el desaf&iacute;o de modelar el entorno donde   quieren operar. Asumen con coraje el riesgo de   influir, modelando con sus actuaciones para crear   nuevas referencias y fijar as&iacute;, con humildad pero   con firmeza, las condiciones del resto que desea competir, en el mercado que sirven.</p>     <p>   Esta visi&oacute;n invita a la innovaci&oacute;n emprendedora,   pero m&aacute;s all&aacute; del producto o servicio   que se ofrece al mercado. Me refiero a la innovaci&oacute;n   social de nuestro modelo de gesti&oacute;n, que   emprende nuevas formas de construir confianza   dentro y fuera de cada iniciativa a modelar el   mercado conect&aacute;ndonos con aquello que realmente   se valora de nuestras actuaciones y que nos   asegura nuestro futuro. Esto es, descubrir en los   negocios que dise&ntilde;amos y en el estilo gerencial   que operamos nuevos enfoques que giran alrededor   del respeto por las diferencias, la inclusi&oacute;n   social y la tolerancia frente a la complejidad y la incertidumbre.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Esta primera d&eacute;cada del nuevo siglo se ha   caracterizado por una profunda y compleja discusi&oacute;n   de lo "pol&iacute;tico", que en la incertidumbre busca   explicaciones a los dr&aacute;sticos cambios ideol&oacute;gicos en   lo regional y en lo local. Mientras la realidad de lo "econ&oacute;mico" da vida a los planes de negocios del mundo corporativo, el pensamiento empresarial busca modelos que hagan sostenible el negocio, m&aacute;s all&aacute; de la coyuntura, donde nuevamente el tema "pol&iacute;tico" forma parte de las interrogantes que surgen. S&oacute;lo la energ&iacute;a creativa del l&iacute;der emprendedor es capaz de encontrar novedosas aproximaciones que garanticen la sostenibilidad a su negocio, que nos ubican m&aacute;s all&aacute; de lo "pol&iacute;tico" y generan un nuevo estado de conciencia que nos indica n&iacute;tidamente que el desaf&iacute;o est&aacute; en el modelo social de la relaci&oacute;n empresa-sociedad.</p>     <p>   La din&aacute;mica pol&iacute;tica es s&oacute;lo una consecuencia   m&aacute;s de lo social, y si queremos agregar certidumbre   a nuestros emprendimientos, debemos   armonizar con humildad, pero con firmeza,   nuestros leg&iacute;timos intereses con las expectativas   de la comunidad donde actuamos; para ello es   primordial fortalecer institucionalmente el modelo de negocios exitoso hasta hoy. Ahora los caminos   no son los mismos y no hay todav&iacute;a mapas que nos   permitan conducirnos con facilidad hacia nuestros objetivos.</p>     <p>   He escuchado en varias oportunidades a   Stephan Schmidheiny, fundador del Grupo   Nueva, sensible y exitoso hombre de negocios,   repetir que "no hay negocios exitosos en sociedades   fracasadas". S&oacute;lo hay empresas exitosas cuando   expresan n&iacute;tidamente, a trav&eacute;s de sus actuaciones,   su capacidad para influir. No es "adaptarse" al   entorno, es modelarlo con nuestra forma de ser y hacer cada emprendimiento.</p>     <p>   El camino m&aacute;s corto de la sostenibilidad,   sin duda, ser&aacute; atender lo social para viabilizar   lo econ&oacute;mico, lo que permitir&aacute; esperar mejores   ambientes pol&iacute;ticos en beneficio de todos. Modelar   con nuestra actuaci&oacute;n trasciende la misi&oacute;n   y la visi&oacute;n corporativa y nos   redescubre el valor social de   los valores empresariales.   Modelar es crear referencias   responsables, transparentes y   sostenibles. Tales exigencias   est&aacute;n replanteando la visi&oacute;n   de las escuelas de negocios   en el mundo entero y que se   resumen en una profunda   reflexi&oacute;n que le escuch&eacute; en   diciembre de 2006 al l&iacute;der de   la Fundaci&oacute;n Don Cabral de   Brasil, en la iv Conferencia de Responsabilidad   Social Empresarial del Banco Interamericano   de Desarrollo en Salvador de Bah&iacute;a: "El rol   de las escuelas de negocios no es formar&hellip; Es transformar".</p>     <p>   Y con respeto me permito complementarlo:   las buenas escuelas de negocios son aquellas   que lideran una "reingenier&iacute;a del pensamiento" &mdash;t&iacute;tulo de uno de mis libros&mdash;, modelando l&iacute;deres dispuestos a asumir cambios profundos en la concepci&oacute;n de un modelo de negocio consciente de la realidad de nuestros pa&iacute;ses; modelo que encuentre un justo equilibrio entre lo econ&oacute;mico y lo social, que de forma oportuna armonice los leg&iacute;timos intereses de la empresa, sus trabajadores y la comunidad a la que sirven. Para ello el comunicador estrat&eacute;gico tiene un protagonismo fundamental como traductor y gu&iacute;a de ese proceso.</p>     <p>   Aceptar el desaf&iacute;o de modelar con nuestras   actuaciones, documentando experiencias hechas   conocimiento, nos plantea el reto de construir   confianza dentro de nuestra empresa y en otros   p&uacute;blicos de inter&eacute;s (stakeholders), que nos ofrecen   una licencia social para operar, que es renovada   por nuestra consistencia pero revocada por las   contradicciones entre aquello que decimos y finalmente hacemos.</p>     <p>   La confianza se define como una "expectativa   de &eacute;xito que produce motivaci&oacute;n, voluntad,   esfuerzo y energ&iacute;a, y que est&aacute; respaldada por un   sistema que genera responsabilidad, colaboraci&oacute;n   e iniciativa", seg&uacute;n la afirmaci&oacute;n de Rosabeth   Moss, ex editora de Harvard   Business Review, y compartida   en un encuentro de los   directores que conformamos   el Consejo Consultor   del Banco Interamericano   de Desarrollo (bid) para las   conferencias interamericanas   de Responsabilidad Social Empresarial (rse).</p>     <p>   La confianza, entonces,   articula mayor autonom&iacute;a   para que el empleado sienta   el derecho de tomar la iniciativa y logre hacer sus   labores de manera responsable, lo cual supone   el apoyo para actuar y modelar al resto de la organizaci&oacute;n.</p>     <p>   El respeto por los trabajadores, sus familias y   los diferentes p&uacute;blicos interesados en la empresa se   ha convertido en un importante desaf&iacute;o social para   nuestra convivencia en armon&iacute;a y la sostenibilidad   de un mejor ambiente que satisfaga las expectativas   de todos. Derechos humanos, derechos laborales,   respeto por el ambiente y la lucha contra la corrupci&oacute;n   son hoy parte de los compromisos del milenio   para las Naciones Unidas y en forma particular un   mandato para aquellas empresas que han firmado el Pacto Mundial promovido por el Programa de   las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud).   Hoy m&aacute;s que nunca es valorada la consistencia del   esfuerzo por armonizar los intereses de la empresa y los de la comunidad a la que sirve.</p>     <p>   Aun cuando Friedman habl&oacute; de "maximizar   el valor para el accionista dentro de la ley y de la &eacute;tica" (Argando&ntilde;a), hoy habr&iacute;a que preguntarse &iquest;qui&eacute;nes son los accionistas y a qu&eacute; se refer&iacute;a con &eacute;tica? La primera respuesta luce m&aacute;s simple con la aparici&oacute;n del t&eacute;rmino stakeholder, al ampliar la titularidad de la acci&oacute;n de la empresa a todo aquel que puede favorecer o entorpecer que ella tenga alg&uacute;n valor en el mercado de la credibilidad y la confianza. Sin embargo, la respuesta a la definici&oacute;n de &eacute;tica es sin duda compleja. Quiz&aacute;s una aproximaci&oacute;n es hablar de que ella, en s&iacute; misma, es la condici&oacute;n de equilibrio del sistema de la confianza. Cuando la gente no es &eacute;tica, el sistema es y acaba en crisis. Sin &eacute;tica no hay equilibrio social. Resume los valores que adquirimos en nuestro proceso de formaci&oacute;n como hijos, amigos, profesionales, padres y otros roles para los cuales el aprendizaje y el crecimiento es permanente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   La sostenibilidad, fundamentada en valores   de transparencia y rendici&oacute;n de cuentas, responsable   y comprometida, requiere un cambio radical   que implica la "transformaci&oacute;n de los valores   centrales de la empresa", se&ntilde;ala un informe de   la Fundaci&oacute;n bbva y el iese publicado en Espa&ntilde;a   (Fundaci{on bbva y el iese, 2005), donde los   beneficios econ&oacute;micos dejan de ser la finalidad   principal y las empresas pasan a perseguir la creaci&oacute;n   de riqueza tanto para s&iacute; mismas como para   la sociedad en general, y ello no tiene una forma   m&aacute;s simple de resumirse que comprometernos   como empresa a estimular nuestra capacidad para generar bienestar.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>De la "foto" de la imagen a la "pel&iacute;cula" de la reputaci&oacute;n</b></font></p>      <p>   En el camino de la confianza empresarial, la   reputaci&oacute;n no se construye a partir de una acci&oacute;n.   Puede que una "imagen positiva" se construya de   una acci&oacute;n, "una fotograf&iacute;a" en la mente de algunas   audiencias de la empresa, pero la reputaci&oacute;n se construye   de la trayectoria, esto es, una "pel&iacute;cula" conformada   por diferentes fotogramas que conforman los   comportamiento de la empresa en el tiempo, suma   coherente y consistente de acciones que proyectan   credibilidad y que en el tiempo exhibe el valor de   la confianza. No basta con "acciones", con "fotos",   es necesario todo un cambio de   actitud y de involucramiento   con los p&uacute;blicos externos, pero   por encima de toda prioridad   de la identificaci&oacute;n y compromiso del p&uacute;blico interno.</p>     <p>   Todav&iacute;a est&aacute; fresco el   recuerdo de los esc&aacute;ndalos   corporativos de Worldcom   y Enron, que condujeron a   un nuevo, riguroso y, dir&iacute;a,   populista marco legal en Estados   Unidos, con importantes   impactos econ&oacute;micos y hasta   operativos en millones de   empresas alrededor del mundo. No obstante,   tales regulaciones no pudieron impedir que la   historia se repitiera, cuando un simple auditor, a   mediados del 2006, descubri&oacute; el pago de intereses   an&oacute;malamente altos, percibidos fraudulentamente   durante a&ntilde;os en la "reputada" empresa Refco, uno   de los principales operadores de materias primas y   futuros del mercado internacional. El colapso de   Refco por m&aacute;s de 32.000 millones de d&oacute;lares se   produjo diez semanas despu&eacute;s de que exitosamente   vendiera por primera vez acciones al p&uacute;blico, lo   que nos replantea la responsabilidad moral de   los diferentes cuadros gerenciales de la empresa, c&oacute;mplices del modelaje de la alta direcci&oacute;n.</p>     <p>   Al menos cuatro instituciones financieras   venezolanas se encontraron afectadas por la bancarrota de Refco, sin mencionar los inversionistas   individuales que confiaron en la empresa. Sin   duda, la oportuna prudencia de los organismos   reguladores nacionales permiti&oacute; que no se produjeran   mayores consecuencias, y cada quien tuvo que   asumir el impacto en sus empresas. Sin embargo,   este nuevo esc&aacute;ndalo en Estados Unidos, centro   de los m&aacute;s estrictos controles y regulaciones, como   la tan conocida sox Act., ha demostrado una vez   m&aacute;s que ninguna ley garantiza "transparencia"   y "equidad". Ellas son producto de las decisiones   voluntarias del ser humano y la adopci&oacute;n de   pr&aacute;cticas de buen gobierno en las empresas. S&oacute;lo la   tensi&oacute;n permanente de autoexigencia se convierte   en un valor empresarial, favorece la estrategia de   negocios, atrae talentos hacia la organizaci&oacute;n y ayuda a alcanzar las posiciones de liderazgo.</p>     <p>   El concepto de pr&aacute;cticas de buen gobierno,   tema que se aborda con mayores detalles m&aacute;s   adelante en este art&iacute;culo, tiene que ver con el conjunto   de normas que regulan el funcionamiento   de una empresa. El gobierno de empresa se refiere a   la forma particular como la gestionamos, y ello sin   duda diferencia a las empresas responsables de las   irresponsables frente a la comunidad de empleados y, en general, en la sociedad donde opera.</p>     <p>   La Asociaci&oacute;n Venezolana de Ejecutivos (ave),   que tuve la honra de presidir, ha hecho un importante   aporte a la comprensi&oacute;n de este concepto y   ha establecido alianzas con el Banco Mundial, la   Corporaci&oacute;n Andina de Fomento y otros organismos   multilaterales para difundirlas regionalmente.   El Comit&eacute; de Buen Gobierno, integrado por Juan   Sim&oacute;n Mendoza, hoy presidente de la ave; Sonia de   Paola, gerente de la ave; Manuel Reyna Gim&eacute;nez,   coordinador, y Pedro Sosa, presidente del Comit&eacute; y   l&iacute;der de la iniciativa, entre otros directores, ha sido   pionero, junto a la Comisi&oacute;n Nacional de Valores   desde la administraci&oacute;n de A&iacute;da Lamus, ahora   tambi&eacute;n reforzadas por el vigoroso apoyo de su presidente Gustavo de Candia.</p>     <p>   La ave ha concentrado sus esfuerzos en la   actualizaci&oacute;n, difusi&oacute;n, formaci&oacute;n, capacitaci&oacute;n y   en dar oportunidades de acceso a la informaci&oacute;n   de las mejores pr&aacute;cticas de buen gobierno internacionales,   y al hacerlo, ha hecho hincapi&eacute; en ser un   punto de encuentro y discusi&oacute;n para la diversidad   de metodolog&iacute;as, enfoques, posturas e ideolog&iacute;as,   en los distintos quehaceres del d&iacute;a a d&iacute;a del ejecutivo   de los sectores p&uacute;blico y privados, siempre   promoviendo la &eacute;tica, la inclusi&oacute;n, la equidad y la responsabilidad social.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>El fortalecimiento institucional del comunicador estrat&eacute;gico</b></font></p>      <p>   Frente a nuevas y retadoras realidades que caracterizan   al entorno actual, una condici&oacute;n para el   modelaje responsable del ambiente donde operan   nuestras empresas es revisar la forma en que construimos   la percepci&oacute;n de nuestra &aacute;rea de trabajo,   a partir del liderazgo que asumidos con nuestras   actuaciones y el respeto que ganamos de ellas. De   ah&iacute; la importancia de fortalecernos personal y profesionalmente como comunicadores estrat&eacute;gicos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   La compleja simplicidad de la palabra liderazgo   encierra, m&aacute;s que nunca, grandes retos.   Es compleja, porque la velocidad de los cambios   sociales y la capacidad para comprenderlos y   adaptarnos a ellos son asim&eacute;tricas. Resulta simple,   porque son claras las expectativas de hombres y   mujeres que, sin distingo de nivel, s&oacute;lo esperan mayor bienestar.</p>     <p>   Nos encontramos con el desaf&iacute;o profesional de   lo complejo y lo simple; de gerenciar y promover la   diversidad, de combatir la intolerancia compulsiva   y de respetar las diferencias. A ello se suma la   necesidad de armonizar, con responsabilidad   social, los leg&iacute;timos intereses de la empresa y las expectativas de la sociedad a la que sirve.</p>     <p>   Los profesionales de la comunicaci&oacute;n, como   ninguna otra especialidad profesional, debemos   desarrollar habilidades que generen un justo equilibrio   entre la raz&oacute;n y la emoci&oacute;n que conducen   nuestras actuaciones. Me refiero a una coherente   actitud empresarial y personal, a partir de la cual   se hace lo que se dice y se defiende lo que se cree, con el ejemplo.</p>     <p>   Las t&eacute;cnicas aprendidas en las universidades   y las escuelas de negocios son muy &uacute;tiles, pero el verdadero secreto del l&iacute;der que conduce un &aacute;rea de   comunicaci&oacute;n organizacional est&aacute; en el desarrollo   de un pensamiento estrat&eacute;gico alineado con el   plan de negocios de la empresa para la cual presta   sus servicios. Ello exige una mente clara y sistem&aacute;tica,   que piense en procesos y no en un listado   de acciones expresadas en un "plan" sin objetivos   claros, ni rendici&oacute;n de cuentas responsable y   oportuna. Todo lo dem&aacute;s que requiere la empresa   es la capacidad de esfuerzo y la creatividad de sus colaboradores.</p>     <p>   De acuerdo con Carlos Llano, en su libro La   amistad en la empresa, un l&iacute;der de hoy, "no necesita   dirigir m&aacute;s, sino mejor, porque conf&iacute;a en que los   gerentes y sus equipos trabajan por convicci&oacute;n   propia en pro del bien de la empresa, aportando su   inagotable creatividad para solucionar problemas de una forma simple, acertada y veloz" (Llano, 2000)</p>     <p>   Condici&oacute;n de la sencillez, fruto de la veracidad   y consistencia de sus actuaciones, es la confianza.   Es el v&iacute;nculo m&aacute;s duradero y poderoso para   mantener unida a la organizaci&oacute;n, en especial   en tiempos de profunda incertidumbre. Es un   trato confiado en el que imperan la credibilidad   otorgada a los compa&ntilde;eros, la imparcialidad en la relaci&oacute;n y el respeto.</p>     <p>   Las m&aacute;s recientes investigaciones sobre el liderazgo   de Guido Stein, expuestas en su art&iacute;culo "El   enigma del hombre. Reflexiones antropol&oacute;gicas   sobre la direcci&oacute;n", sostienen: "No hay herramienta   m&aacute;s eficaz ni m&aacute;s ardua que el ejemplo. Dirigir es,   en cierto modo, dar el ejemplo, encarnar pautas   de acci&oacute;n y reflexi&oacute;n que ayuden a los dem&aacute;s en su desempe&ntilde;o" (Stein, 2002)</p>     <p>   Como profesionales de la comunicaci&oacute;n, debemos   ayudar a construir una cultura corporativa   que sume normas, principios y valores, al tiempo   que genera un ambiente de confianza, lealtad   y di&aacute;logo. Estos atributos dibujan una n&iacute;tida   identidad para la empresa, que se resume en tres   palabras: nivelar, alinear y dirigir a las personas y   los procesos en los que act&uacute;an. Las anteriores son   las tres condiciones del &eacute;xito: nivelar informaci&oacute;n   para ser consistentes, alinear pensamiento para   ser coherentes y dirigir la actuaci&oacute;n, con miras   a alcanzar los objetivos definidos en el plan de negocios.</p>     <p>   Pero es preciso introducir pol&iacute;ticas claras   de motivaci&oacute;n, que premien la cooperaci&oacute;n y la   complementariedad del capital humano de la   empresa, donde el profesional de la comunicaci&oacute;n   cuente con la leg&iacute;tima autoridad que refleja su   ubicaci&oacute;n en la organizaci&oacute;n, al m&aacute;s alto nivel   gerencial, adem&aacute;s del apoyo coherente y consistente   de la alta direcci&oacute;n de la empresa. As&iacute; es como   el comunicador estrat&eacute;gico asume su rol de l&iacute;der modelador y armonizador, que integra.</p>     <p>   En la revista Harvard Business Review, se   afirmaba recientemente: "El liderazgo, es el arte   de la improvisaci&oacute;n" (Kotter, 2005) El l&iacute;der opera   dentro y, al tiempo, por encima del conflicto,   manteniendo un equilibrio que se sustenta en la   confianza ganada por sus actuaciones. Un imperativo   clave para el l&iacute;der es disminuir el potencial   de destrucci&oacute;n de las diferencias y canalizar esa   energ&iacute;a en forma constructiva, asumiendo que el   conflicto es tambi&eacute;n parte del proceso de cambio   y que si es manejado de forma adecuada, puede   ser el motor del progreso. Para llegar a este fin el   l&iacute;der se encuentra guiado por una visi&oacute;n integral   e integrada, incluyente y global, de n&iacute;tidos valores &eacute;ticos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   En el pasado, los l&iacute;deres pod&iacute;an permitirse ser   autoritarios, cr&iacute;ticos, arbitrarios y demandantes.   Hoy, de acuerdo con las m&aacute;s recientes investigaciones   de prestigiosas escuelas de negocios del   mundo, se les exige todo lo contrario: que sean   competentes y que, m&aacute;s all&aacute; de controlar, generen   equipo y estimulen su voluntad y vocaci&oacute;n al logro;   que se conviertan en facilitadores que armonicen   posiciones; as&iacute; como que comprendan la prudencia   como una ayuda a la inteligencia para definir qu&eacute;   hacer ante cada nueva situaci&oacute;n. En &uacute;ltimas se pide   hombres y mujeres con criterio, que aprendan de   los errores y que est&eacute;n dispuestos a construir la capacidad intelectual del acierto.</p>     <p>   Un l&iacute;der de la comunicaci&oacute;n estrat&eacute;gica desarrolla   la habilidad de salir de s&iacute;, para encontrar lo   mejor en &eacute;l. Ello le permite entender la empresa y   la vida corporativa como una comunidad de personas y de esta manera supera las meras relaciones   comerciales y mercantiles. Aquel quien lidera la   estrategia comunicacional tiene la capacidad de   trasformar el desorden en orden y desarrolla la   habilidad de reducir la angustia y la incertidumbre.   Para ello debe contar con un plan estrat&eacute;gico   flexible, que responda a los acontecimientos que surjan a medida que estos se desarrollen.</p>     <p>   Pero tal como asegura Daniel Goleman (2003),   creador del concepto de inteligencia emocional, no   basta con ser listos; tambi&eacute;n el dominio sobre   uno mismo, la automotivaci&oacute;n, la perseverancia,   la capacidad de entusiasmarse y entusiasmar a   otros y, sobre todo, el carisma, son condiciones de liderazgo.</p>     <p>   El liderazgo, en tiempos   como los que nos ha tocado vivir,   debe buscar tiempo para pensar,   reflexionar y encontrar un justo   balance que le permita comprender.   Debe tener humildad para   aceptar y habilidad para armonizar;   aunque ello exija reparar,   muchas veces, los da&ntilde;os psicol&oacute;gicos   que el ambiente y nuestras   actuaciones han generado dentro y   fuera de la empresa. S&oacute;lo as&iacute; renovar&aacute;   con br&iacute;o nuestras reservas de   recursos emocionales; recalibrar&aacute;,   con profunda honestidad, nuestra   br&uacute;jula moral; modelar&aacute; el entorno   donde queremos competir de manera responsable,   y garantizar&aacute; la sostenibilidad de nuestro proyecto   profesional y personal, dentro de la empresa y fuera de ella.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>Descubrir lo que se tiene, construir lo que se exige</b></font></p>      <p>   M&aacute;s all&aacute; del esfuerzo por conformar equipos   de trabajo orientados y motivados al logro, del   dominio efectivo de herramientas tecnol&oacute;gicas   y la mejora continua de nuestras habilidades   gerenciales, de la voluntad creativa para hacer de la   innovaci&oacute;n una cultura de trabajo y crecimiento, el   foco de todo esfuerzo profesional y personal todav&iacute;a   gira a partir de una sola palabra que resume el camino de nuestro &eacute;xito: competitividad.</p>     <p>   Sin embargo, esta misi&oacute;n de vida, fundada   en el estudio y la actualizaci&oacute;n constantes, en el   desarrollo de nuevas referencias locales y globales   y en la revisi&oacute;n de nuestras estructuras de organizaci&oacute;n   para sustituirlas por niveles m&aacute;s flexibles y   adaptables al cambio, hoy se enfrenta a un entorno   complejo y din&aacute;mico, donde act&uacute;an distintas   audiencias en un mercado que incorpora en forma   creciente exigencias sociales y hasta pol&iacute;ticas que   trascienden lo puramente econ&oacute;mico. El desaf&iacute;o es   hacer de la competitividad una ventaja sostenible   y ello s&oacute;lo es posible si le incorporamos   al concepto una visi&oacute;n responsable.</p>     <p>   La competitividad responsable   es la clave para hacer del   crecimiento y consolidaci&oacute;n   de nuestras empresas la base   del bienestar colectivo a partir   del capital humano que   integra nuestras organizaciones   y, para lograrlo, todos tenemos   una tarea por cumplir. Hoy la   rentabilidad no s&oacute;lo es medida   en t&eacute;rminos econ&oacute;micos. La   misi&oacute;n de una empresa sustentable   es crear bienestar, y ello exige   descubrir en nosotros mismos   la sincera sensibilidad por las inquietudes de la   comunidad y el pa&iacute;s, as&iacute; como por la honesta participaci&oacute;n   pol&iacute;tica en la soluci&oacute;n de los problemas   ciudadanos, fortaleciendo el respeto por las diferencias   y, sobre todo, comprendiendo la tolerancia   como la b&uacute;squeda permanente de esa distancia, m&aacute;s corta, que separa dos puntos de vista.</p>     <p>   Me refiero a construir habilidades en cada   l&iacute;der, que integren equipos alineados y con visi&oacute;n   compartida, desarrollo de nuevas capacidades para   decidir con velocidad, habilidad para improvisar a   partir de la mejor informaci&oacute;n disponible, dejando   la autocomplacencia arrogante para corregir nuestras   equivocaciones aprendiendo de cada una de ellas. Me refiero a sistematizar nuestros aportes   a la empresa, al liderazgo incluyente de hombres   y mujeres que por igual aportan, a la estandarizaci&oacute;n   de procesos que den mayor certidumbre   al valor que agregan, todo ello conscientes de   las exigencias del plan de negocio, abiertos a la   colaboraci&oacute;n, adaptaci&oacute;n e integraci&oacute;n de m&aacute;s y   mejor talento que cree y gestione en equipos con multihabilidades.</p>     <p>   Si anteriormente era suficiente que las   empresas se orientaran a crear reputaci&oacute;n por su   productividad, la calidad de sus productos, entre   otros factores, para generar credibilidad y lealtad   en los mercados, hoy es todav&iacute;a m&aacute;s importante   construir y mantener confianza.   El perfil de ese capital humano   que buscamos para crecer juntos   y generar confianza es aquel que   comulga con n&iacute;tidos y s&oacute;lidos   valores &eacute;ticos, donde se hace lo   que se dice y se defiende lo que   se cree con el ejemplo: el valor de   lo que hacemos, no s&oacute;lo de aquello   que decimos. La transparencia es   hoy un proyecto de vida y una   condici&oacute;n para la competencia responsable, un rasgo   que debe estar presente en nuestras intenciones, actuaciones y resultados profesionales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="3" face="verdana"><b>La responsabilidad social empresarial: &iquest;moda o estado de conciencia?</b></font></p>      <p>   Hoy m&aacute;s que nunca es valorada la consistencia del   esfuerzo colectivo por armonizar los intereses de la   empresa y los de la comunidad a la que sirve. Esto   abri&oacute; un duro, y con frecuencia, confuso debate del   rol de la empresa en la sociedad, que se convirti&oacute;   en una muy perversa expresi&oacute;n que se escucha y   afirma que: "la responsabilidad social empresarial est&aacute; de moda".</p>     <p>   As&iacute; como un beb&eacute; no sabe el impacto que   puede causar cuando lanza un objeto, el ni&ntilde;o tiene   que empezar a vivir su etapa de madurez para   darse cuenta de c&oacute;mo se interpretan sus acciones   y cu&aacute;ntas de ellas contribuyen al desarrollo de   su vida. Eso sucede en un intercambio entre el   entorno que rodea al ni&ntilde;o y el ni&ntilde;o. Ese estado   de conciencia es un proceso que va evolucionando   en el tiempo. No se detiene en ning&uacute;n momento   de su edad cronol&oacute;gica. Se van desarrollando   nuevos estados de conciencia, porque el entorno va   cambiando y obliga a hacer reflexiones que antes no se hab&iacute;an planteado.</p>     <p>   De la misma manera como ocurre en el ni&ntilde;o,   ocurre en las empresas. No es que antes las empresas   no fueran responsables y ahora empiezan a   hablar de responsabilidad social. Ahora se concibe   de manera distinta la relaci&oacute;n entre el entorno y la   empresa y el rol que le corresponde a la empresa, y   esa definici&oacute;n de rol est&aacute; en proceso de gestaci&oacute;n.</p>     <p>   En l&iacute;neas generales, hay una   gran confusi&oacute;n sobre cu&aacute;l es el   papel de la empresa, m&aacute;s a&uacute;n de   la empresa en t&eacute;rminos sociales.   Responsabilidad es un estado   de conciencia individual, y al   agregarle la dimensi&oacute;n social, la   responsabilidad social es un estado   de conciencia del impacto que la   empresa produce, positivo o negativo en la sociedad.   Como ser humano, lo que te hace responsable es   haber alcanzado un estado de conciencia, que en la   pr&aacute;ctica se traduce en desarrollar nuevas referencias   para tu desempe&ntilde;o individual frente a los diferentes p&uacute;blicos y situaciones donde te relacionas.</p>     <p>   No obstante, cuando se habla de responsabilidad   social en la dimensi&oacute;n empresarial, no   s&oacute;lo se refiere al impacto positivo o negativo de   las actuaciones individuales, sino que se ha evolucionado   a un nuevo estado de conciencia, ahora   colectivo, en la que una persona se siente parte de   una organizaci&oacute;n y responsable de aquello que   hace o deja de hacer la empresa como la suma de todos aquellos que la integran.</p>     <p>   Es perverso afirmar que ahora, producto del   repetido desencuentro de la empresa y su actuaci&oacute;n   social, s&iacute; nos debemos a la RSE, pues ello ser&iacute;a   aceptar que antes &eacute;ramos irresponsables, lo cual   es incierto en un inmenso n&uacute;mero de empresas que act&uacute;an en el pa&iacute;s. Las empresas que no comprenden   que son parte de un sistema social de   relaciones con los diferentes entornos econ&oacute;micos   y pol&iacute;ticos que se rodea, el propio mercado las   rechaza. Hay algunas a las que la miop&iacute;a no las   ha dejado comprenderlo y han vivido a pesar de   algunas cr&iacute;ticas, pero la sostenibilidad de su negocio   siempre ha sido muy fr&aacute;gil. Lo que hoy presenciamos   es el dise&ntilde;o de la definici&oacute;n del nuevo rol   que nos corresponde como ciudadanos conscientes   y m&aacute;s responsables, junto con los diferentes actores   sociales que esperamos convivir en armon&iacute;a, y para ello la palabra clave es confianza.</p>     <p>   Es frecuente encontrarnos con empresas que   desarrollan exitosos programas o proyectos de   RSE, pero son socialmente irresponsables en la   forma de tratar al personal y relacionarse con la   comunidad, en las decisiones que mantienen con   los proveedores (que han afectado al ambiente) o   en la poca transparencia de su desempe&ntilde;o financiero   frente a los accionistas o trabajadores de la   empresa. Por ello he planteado en diferentes foros   empresariales que el verdadero desaf&iacute;o de la RSE   es estimular la empresa socialmente responsable   (ESR), que m&aacute;s all&aacute; de un cambio de orden en   las letras involucra una filosof&iacute;a integrada a la   cultura corporativa de toda organizaci&oacute;n social.   Al referirme a la ESR, estoy valorando, m&aacute;s que   un programa o proyecto social, un proceso empresarial   responsable cuando tomamos decisiones y actuamos en sociedad.</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Las ONG, ciudadanas ejemplares</b></font></p>      <p>   Cuando estructuraba el contenido de este art&iacute;culo,   no dud&eacute; en comprometer una reflexi&oacute;n que compartiera   algunos de los aprendizajes y las m&uacute;ltiples   satisfacciones de las alianzas construidas, a trav&eacute;s   de los a&ntilde;os, con numerosas organizaciones no   gubernamentales (ong). Vinieron a mi mente los   d&iacute;as cuando Televen, canal venezolano de televisi&oacute;n,   me propuso moderar un espacio diario en el   noticiero que denomin&eacute; Ciudadano corporativo.   La propuesta de valor gir&oacute; sobre conversaciones   frescas, ligeras e informales con empresarios y   l&iacute;deres sociales que propon&iacute;an modelar, a partir de   breves historias, un pa&iacute;s que se orientara al reencuentro   de ideas, la construcci&oacute;n de alianzas y la   armonizaci&oacute;n de intereses, respetando diferencias y   resaltando el rico capital social que la empresa puede   construir en la sociedad. "Ciudadano" nos hablaba   de derechos y deberes; "Corporativo", de la suma   de todos aquellos que integran la empresa y que comparten valores orientados al bienestar social.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   En ese momento no estaba de "moda" la rse.   Moda, odiosa palabra que rechazo por incierta, ya   que ser&iacute;a aceptar que antes no &eacute;ramos responsables,   lo que no solo es falso, sino injusto con numerosas   instituciones y empresas cuyo estado de conciencia   social los llev&oacute; a promover y hasta liderar v&iacute;nculos   de confianza con la sociedad y a impulsar la   solidaridad humana con su fuerza laboral. Eran   iniciativas, que hoy documentadas, presentan a un   pa&iacute;s con evidentes asimetr&iacute;as sociales, pero se trataba   de numerosos modelos de RSE que antes, en   entornos sociopol&iacute;ticos distintos, no se exhib&iacute;an con la notoriedad que el momento actual nos exige.</p>     <p>   Mi memoria de Ciudadano corporativo est&aacute;   impresa con diferentes experiencias de ong que   modelaron esa actuaci&oacute;n social de la empresa y   que legitimaron sus logros, testimoniando c&oacute;mo el   respeto, la inclusi&oacute;n y la complementariedad fueron   siempre el camino m&aacute;s corto entre los diferentes   puntos de vista de los ciudadanos. Esa credibilidad   y energ&iacute;a creativas de las ong las colocan nacional e   internacionalmente como referentes de credibilidad,   ya que en su inmensa mayor&iacute;a son percibidas como   independientes, al asumir un rol de certificaci&oacute;n   de la verdad. Esta responsabilidad requiere equilibrio,   racionalidad y, sobre todo, conciencia de las implicaciones p&uacute;blicas de sus opiniones.</p>     <p>   Las ong tambi&eacute;n son productoras de informaci&oacute;n   o insumos, al generar historias que pueden   ser atractivas para diferentes audiencias, pero que   todav&iacute;a enfrentan el reto de adaptar su lenguaje   al inter&eacute;s de audiencias diferentes a la comunidad   que integran las propias ong. Es cada vez m&aacute;s   frecuente su rol como productoras de nuevas ideas   y metodolog&iacute;as para establecer un constructivo di&aacute;logo   entre stakeholders, as&iacute; como fuente de nuevos temas para la discusi&oacute;n colectiva que se insertan en la agenda p&uacute;blica.</p>     <p>   Las ong son organizaciones sociales de alto   impacto, porque abordan temas que afectan a   la sociedad; son organizaciones de certificada   proximidad, porque al ser muy flexibles como   organizaci&oacute;n plana, est&aacute;n en todas partes y con   pluralidad tem&aacute;tica; son organizaciones con inter&eacute;s   humano, conformadas por personas que hacen   cosas (a veces heroicas) por otros; son protagonistas   del sufrimiento, las tragedias, los &eacute;xitos y, sobre   todo los aprendizajes; son entidades de bien p&uacute;blico   que conforman redes sociales y que intentan   cerrar la brecha que dejan   las empresas, los gobiernos y   la sociedad en sus relaciones.   Sin duda, recuperan tradiciones   culturales y modelan   la sensibilidad por &aacute;reas y   temas trascendentes, pero   muchas veces descuidados.   Las ong funcionan como   contrapeso, porque representan   a la gente y est&aacute;n abiertas   a la construcci&oacute;n de alianzas   que armonicen, responsablemente,   los diferentes intereses   de los actores sociales, econ&oacute;micos   y pol&iacute;ticos que act&uacute;an en la sociedad.</p>     <p>   El gran desaf&iacute;o de las ong, y ya con poco   espacio para poder profundizar, es preservar la confianza   que ha sido gravemente afectada, desde hace   muchos a&ntilde;os, cuando la misi&oacute;n social dej&oacute; espacio   para la maniobra electoral y la evasi&oacute;n de procesos   transparentes que contradicen con la caracter&iacute;stica de ser instituciones sin fines de lucro.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>&iquest;Hacia d&oacute;nde debe dirigirse la actuaci&oacute;n                   de las organizaciones? &iquest;Qu&eacute; hace que                   una empresa pueda ser sostenible y   competitiva en el tiempo?</b></font></p>      <p>   En la pr&aacute;ctica, para que las empresas pudieran   existir durante muchos a&ntilde;os deb&iacute;an desarrollar   acciones que en la mayor&iacute;a de los casos nunca se   entendieron en la dimensi&oacute;n de la rse que hoy   conocemos; no obstante, en la realidad se trataba   de un trabajo voluntario que tomaba en cuenta   los derechos al trabajo, a la salud y a la educaci&oacute;n,   y que en muchos casos pasaron a convertirse en   leyes.</p>     <p>   En la actualidad, esa sostenibilidad de la   empresa pasa justamente por la necesidad que   tiene de ser responsable; por eso, se debe distinguir   n&iacute;tidamente entre lo que son los programas   tradicionales de rse y lo que implica ser una esr.   Hablar de una empresa socialmente responsable   supone referirse al proceso   de ser y hacer para que una   organizaci&oacute;n permanezca en   el tiempo. Esto implica referirse   a las pr&aacute;cticas que desarrolla la   empresa dentro de su estrategia   de negocios y que deben beneficiar   a las distintas audiencias o   stakeholder: sus clientes, trabajadores,   accionistas, comunidad,   autoridades, entorno.</p>     <p>   El ser una esr significa que   sus relaciones laborales est&aacute;n   fundamentadas en confianza y   la equidad, que los v&iacute;nculos con   el ambiente est&aacute;n marcados por   el respeto y la tolerancia y que   su desempe&ntilde;o est&aacute; marcado por la transparencia.   Una esr habla de principios de &eacute;tica, incluye   filantrop&iacute;a, normas de buen gobierno corporativo   y, por supuesto, programas de rse, que no pueden   convertirse en un gen&eacute;rico para cualquier lugar del   mundo, sino que deben responder a la sociedad   en la cual se desarrolla la actividad. Sin embargo,   en nuestras sociedades latinoamericanas tenemos   el drama de falta y, a veces, de p&eacute;rdida de institucionalidad   y se corre el riesgo que la rse invada   espacios por acciones que competen al Estado. Se   pueden crear alianzas, pero jam&aacute;s una sustituci&oacute;n   de roles.</p>     <p>   Cualquier discurso de rse que no sea prudentemente   dise&ntilde;ado puede abortar la credibilidad, y en vez de generar m&aacute;s cohesi&oacute;n social, repetir&aacute; los   errores del populismo pol&iacute;tico, con pr&aacute;cticas como   las de dar sin merecer o la de regalar y subsidiar   sin generar capital social. Probablemente el gran   cambio para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os no ser&aacute; hablar de   rse, sino de corresponsabilidad social corporativa en   empresas que son socialmente responsables.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   <font size="3" face="verdana"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p>   Argando&ntilde;a. A. Disponible en: <a href="http://www.cp.org.ar/pdfs/00rsycreaciondevalorparaelaccionista.pdf"target="blank">http://www.cp.org.ar/pdfs/00rsycreaciondevalorparaelaccionista.pdf</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-4823200700020001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Fundaci&oacute;n bbva y el iese. (2005) La sostenibilidad   cala en los consejos. Disponible en:   <a href="http://www.sefm.org/inter/comunicados2.php?idComunicado=760"target="blank">http://www.sefm.org/inter/comunicados2.php?idComunicado=760</a>. Recuperado el 22   de noviembre de 2005&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0120-4823200700020001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Geertz, C. (1999), The Interpretation of Cultures,   New York, Basic Books.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-4823200700020001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Goleman, D. (2003), La pr&aacute;ctica de la inteligencia   emocional, Madrid, Kairos.   Harvard Business Review (2005, november).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0120-4823200700020001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Kotter, J. (2005) "Liderazgo en organizaciones   basadas en el conocimiento" En; Harvard   Business Review. Disponible en <a href="http://www.accountingweb.co.uk/cgi-bin/item.cgi?id=81314&amp;d=526&amp;h=524&amp;f=525"target="blank">http://www.accountingweb.co.uk/cgi-bin/item.cgi?id=81314&amp;d=526&amp;h=524&amp;f=525</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-4823200700020001600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Lewin, K. (1951), Field Theory in Social Sciences,   New York, Harper &amp; Row.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0120-4823200700020001600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Llano Cifuentes, C. (2000), La amistad en   la empresa, M&eacute;xico, Fondo de Cultura   Econ&oacute;mica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-4823200700020001600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   McCombs, M. y Shaw, D. (1972), "The Agenda-   Setting Function of Mass-Media", en Public   Opinion Quarterly, vol. 36, n&uacute;m. 2, pp. 176-187.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0120-4823200700020001600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   McLuhan, M. (1990), La aldea global [con Bruce   Power], Barcelona, Gedisa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-4823200700020001600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Porter, M. (1981), Estrategia competitiva. T&eacute;cnicas   para analizar industrias y competidores, M&eacute;xico,   cecsa.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0120-4823200700020001600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Ries, A. y Ries, L. (2002), The Fall of Advertising   and the Rise of PR, New York, Harper Collins.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-4823200700020001600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   Stein, G. (2002), "El enigma del hombre. Reflexiones   antropol&oacute;gicas sobre la direcci&oacute;n", en   Revista Empresa y Humanismo, vol. 5, n&uacute;m.   1, pp. 149-178.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0120-4823200700020001600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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