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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[SOBRE UNA NUEVA PROPUESTA DEL PROCESO EVOLUTIVO]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[On a New Proposal of the Evolutionary Process]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Some pitfalls of three currently accepted evolutionary approaches are discussed: gradualism, neutralism and punctuated equilibrium. Though two of them refer to change rates, and the other one (neutralism) refers to the absence of selection at the microscopic level, these three proposals are considered due to the relevancy that they have in the context of the bibliography on evolution. An approach is sketched that integrates them and solves the weaknesses of each one. I suggest that the evolutionary process has two fundamental phases. In the first one, organisms create their ecological niche. This is a period of -reverse selection-; in which organism have the initiative. Later, a second phase of -normal selection- is set up, and it is the newly created niche that selects among variant organisms (normal selection). This latter process is possible, only if the period of -reversed selection- can be framed into a more general trend of evolutionary change. I discuss two proposals in which the notion of -reverse selection- is applied: the evolutionary origin of chordata and the evolution towards Homo sapiens.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font size="4">SOBRE UNA NUEVA PROPUESTA DEL PROCESO EVOLUTIVO </font></P >     <p align="center"    >On a New Proposal of the Evolutionary Process </p >     <P   >LUIS ALVARO CADENA MONROY<Sup>1</Sup>, Ph. D., Ciencias. <Sup>1</Sup>Docente investigador, Departamento de Bio&eacute;tica, Universidad El Bosque. Bogot&aacute; D.C., Colombia. Miembro del Grupo de Investigaci&oacute;n: -Bio&eacute;tica, ciencias de la vida-. <a href="mailto:l_a_cadena_m@yahoo.es">l_a_cadena_m@yahoo.es</a> </P >     <P    >Presentado 5 de octubre de 2009, aceptado 10 noviembre de 2009, correcciones 25 de mayo de 2010. </P ><hr size="1">     <p    >RESUMEN </p >     <P    > Se mencionan algunas debilidades de tres propuestas alrededor del proceso de evoluci&oacute;n de los organismos: gradualismo, neutralismo y equilibrio puntuado. Aunque dos de ellas hacen referencia a tasas de cambio, y la otra (neutralismo) se refiere a la ausencia de la selecci&oacute;n a nivel microsc&oacute;pico, se toman estas tres propuestas debido a la relevancia que tienen en el contexto de la bibliograf&iacute;a sobre la evoluci&oacute;n. Se hace una propuesta en la que se busca integrar estos puntos de vista, resolviendo las debilidades de cada propuesta. Para ello, se sugiere que el proceso evolutivo fundamentalmente tiene dos etapas: en la primera etapa, los organismos crean sus nichos ecol&oacute;gicos. En este per&iacute;odo, la iniciativa selectiva es de los organismos (-selecci&oacute;n invertida-). Posterior-mente, el proceso puede invertirse, y ser&aacute; el nuevo nicho el que seleccione las variantes de los organismos que se le adaptan (-selecci&oacute;n normal-). Este &uacute;ltimo proceso ser&aacute; posible, solamente si la -selecci&oacute;n invertida- puede inscribirse en una tendencia de cambio evolutivo m&aacute;s general. Se discuten dos ejemplos en que se aplica la noci&oacute;n de -selecci&oacute;n invertida-: el origen de los cordados y la evoluci&oacute;n hacia el <I>Homo sapiens</I>. </P >     <P    >Palabras clave: selecci&oacute;n, direcci&oacute;n selectiva, desarrollo jer&aacute;rquico, creaci&oacute;n del nicho. </P ><hr size="1">     <p    >ABSTRACT </p >     <P    > Some pitfalls of three currently accepted evolutionary approaches are discussed: gradualism, neutralism and punctuated equilibrium. Though two of them refer to change rates, and the other one (neutralism) refers to the absence of selection at the microscopic level, these three proposals are considered due to the relevancy that they have in the context of the bibliography on evolution. An approach is sketched that integrates them and solves the weaknesses of each one. I suggest that the evolutionary process has two fundamental phases. In the first one, organisms create their ecological niche. This is a period of -reverse selection-; in which organism have the initiative. Later, a second phase of -normal selection- is set up, and it is the newly created niche that selects among variant organisms (normal selection). This latter process is possible, only if the period of -reversed selection- can be framed into a more general trend of evolutionary change. I discuss two proposals in which the notion of -reverse selection- is applied: the evolutionary origin of chordata and the evolution towards <I>Homo sapiens</I>. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >Key words: selection, selective direction, hierarchical development, niche formation. </P ><hr size="1">     <p    >CR&Iacute;TICAS A TRES PROPUESTAS SOBRE LA EVOLUCI&Oacute;N </p >     <P    > En la actualidad hay varias propuestas alrededor del proceso de evoluci&oacute;n de los organismos. Nos vamos a centrar en tres propuestas evolutivas. La elecci&oacute;n de estas propuestas radica en la b&uacute;squeda de la soluci&oacute;n de ciertas dificultades que tienen ellas (y que, adem&aacute;s, est&aacute;n ampliamente difundidas en la comunidad dedicada a la evoluci&oacute;n) me permite formular una nueva propuesta sorteando tales dificultades. En mi opini&oacute;n, las tres propuestas pueden explicar una serie de procesos evolutivos importantes, sin embargo, dejan por fuera otros procesos tambi&eacute;n importantes, como se ver&aacute; en cada caso. La idea no es proponer una teor&iacute;a evolutiva capaz de asimilar todos los procesos evolutivos, pues, muy seguramente, caer&iacute;amos f&aacute;cilmente en alguna contradicci&oacute;n, como se desprender&iacute;a de los trabajos de G&ouml;del; la idea es hacer una propuesta que pueda asimilar las dificultades de las tres propuestas mencionadas. </P >     <p    >GRADUALISMO </p >     <P    > Desde el comienzo, Darwin pensaba que el proceso evolutivo era un tipo de cambio gradual de los organismos. Seg&uacute;n refer&iacute;a S. J. Gould, 1985, Darwin se inscrib&iacute;a con fuerza dentro del pensamiento de Linneo, seg&uacute;n el cual -<I>Natura non facit saltum</I>-, es decir, la naturaleza no da saltos, por el contrario, los cambios en la naturaleza son de tipo gradual. </P >     <P    >Darwin sab&iacute;a que el registro f&oacute;sil no apoyaba su idea del cambio gradual: en el registro f&oacute;sil se apreciaban cambios abruptos, cambios graduales y permanencia prolongada de estructuras morfol&oacute;gicas. Frente a esto, Darwin prefiri&oacute; pensar que el registro f&oacute;sil estaba incompleto. </P >     <P    >A pesar de que el registro f&oacute;sil en su estado actual parece indicar que se presentan tanto cambios abruptos, como cambios continuos, por lo menos a escala geol&oacute;gica, los gradualistas insisten en sostener que el cambio evolutivo es solamente gradual. As&iacute; por ejemplo, E. Mayr dec&iacute;a que </P >     <P    >... los procesos de la evoluci&oacute;n gradual son totalmente capaces de explicar el origen de discontinuidades, tales como nuevas especies y nuevos tipos y el origen de innovaciones evolutivas tales como las alas o los pulmones de los vertebrados... (Mayr, 1979, p. 6). </P >     <P    >Por su parte, F. Ayala dec&iacute;a que </P >     <P    >seg&uacute;n parece, la mayor&iacute;a de cambios evolutivos se producen por acumulaci&oacute;n gradual de mutaciones &iacute;nfimas (an&aacute;logas a apretar un tornillo), acompa&ntilde;adas por transiciones lentas en las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas de los individuos de la poblaci&oacute;n-. M&aacute;s adelante sostiene expl&iacute;citamente: -... la evoluci&oacute;n es un proceso gradual...- (Ayala, F., 1979, pp.18, 28). </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >Pero, como han hecho ver el recientemente fallecido S. J. Gould, y Niles Eldredge, no es posible continuar pensando que todos los procesos evolutivos y, sobre todo, la especiaci&oacute;n, sean graduales (Gould, 1989; Gould, 2002). El desconocimiento de los cambios abruptos hace que el gradualismo deje por fuera de su campo explicativo gran cantidad de eventos evolutivos. Por ejemplo, los cambios r&aacute;pidos que se dieron a partir de variaciones en lo genes <I>Hox</I>, y que culminaron, m&aacute;s o menos r&aacute;pidamente, en la radiaci&oacute;n de los animales bilaterales. </P >     <p    >NEUTRALISMO </p >     <P    > El neutralismo, nace de dos descubrimientos de M. Kimura: </P >     <P    >1. dada una prote&iacute;na, la tasa de cambio de un amino&aacute;cido por otro es semejante en numerosas y diversas l&iacute;neas filogen&eacute;ticas. </P >     <P    >2. Las tasas de fijaci&oacute;n de mutaciones puntuales que llevan a cambios de amino&aacute;cidos en las poblaciones, parecen ocurrir aleatoriamente, es decir, por deriva gen&eacute;tica (Kimura, 1987). </P >     <P    >El neutralismo considera que existen dos tipos de evoluci&oacute;n: evoluci&oacute;n a nivel molecular, y evoluci&oacute;n a nivel fenot&iacute;pico. Los neutralistas se ocupan de la evoluci&oacute;n molecular y muestran, convincentemente, que cuando las prote&iacute;nas no tienen mayor funcionalidad, las sustituciones de amino&aacute;cidos se dan por deriva gen&eacute;tica. Muestran que existe un mayor polimorfismo en ambientes relativamente estables, que en ambientes dif&iacute;ciles y variados, en donde las presiones selectivas resultan fuertes. Es decir, a menor presi&oacute;n selectiva, mayor cambio evolutivo a nivel molecular. </P >     <P    >La mayor limitaci&oacute;n del neutralismo radica en que no se preocupa en mayor medida de la evoluci&oacute;n fenot&iacute;pica, lo cual deja por fuera de su espectro explicativo un enorme campo importante de los procesos evolutivos: los cambios morfofisiol&oacute;gicos adaptativos al medio ambiente. </P >     <p    >EQUILIBRIO PUNTUADO </p >     <P    > El equilibrio puntuado, propuesto por S, J. Gould y N. Eldredge, se centra en la resoluci&oacute;n del problema del gradualismo mencionado, a partir de estudios del registro f&oacute;sil. </P >     <P    >La idea clave del equilibrio puntuado es la de la generaci&oacute;n de especies en peque&ntilde;as poblaciones perif&eacute;ricas y aisladas. En tales casos, se generan especies nuevas y con los rasgos morfol&oacute;gicos caracter&iacute;sticos de la especie, lo que en tiempos geol&oacute;gicos puede considerarse como cambios instant&aacute;neos. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >Dado que la expresi&oacute;n &laquo;geol&oacute;gicamente instant&aacute;neo&raquo; resulta imprecisa, sugiero que se defina como el uno por ciento (o menos) de la existencia posterior en estado est&aacute;tico. Esto da hasta 100.000 a&ntilde;os para el origen de una especie con una duraci&oacute;n de vida subsiguiente de 10 millones de a&ntilde;os, aunque creo que la mayor&iacute;a de los acontecimientos suceden mucho m&aacute;s r&aacute;pidamente- (Gould, 1982, p. 122). </P >     <P    >Las especies permanecen en una especie de equilibrio morfol&oacute;gico por tiempos geol&oacute;gicos relativamente prolongados. De esta forma, la especificidad no es un proceso gradual como se piensa en el gradualismo (Gould, 1989; Gould, 2002). </P >     <P    >El inconveniente que le veo al equilibrio puntuado es que insiste en que la iniciativa del proceso evolutivo corre por cuenta exclusiva del medio. En el planteamiento jer&aacute;rquico del equilibrio puntuado, la selecci&oacute;n opera, en un primer nivel, a trav&eacute;s de la mortalidad diferencial de los organismos, es decir, a nivel de los organismos, la iniciativa selectiva corre por cuenta del medio. A otro nivel, la selecci&oacute;n operar&iacute;a sobre las especies por medio de tasas diferenciales de extinci&oacute;n, con lo cual, la iniciativa selectiva la tendr&iacute;a, una vez m&aacute;s, el medio (Gould, 1989). Con esto, tanto a nivel de los individuos, como de las especies, la iniciativa selectiva corre por cuenta del medio. </P >     <p    >UNA NUEVA PROPUESTA DEL PROCESO EVOLUTIVO </p >     <P    > En t&eacute;rminos generales, se sugiere que el proceso evolutivo se presenta en dos etapas. En la primera etapa, la iniciativa del proceso corre por cuenta de los organismos; en la segunda etapa, la iniciativa corre por cuenta del medio de los organismos. A la primera etapa la llamar&eacute; per&iacute;odos de -selecci&oacute;n invertida-, en tanto que a la segunda etapa la denominar&eacute; per&iacute;odos se -selecci&oacute;n normal-. Empezar&eacute; por los per&iacute;odos de -selecci&oacute;n normal-. </P >     <p    >PER&Iacute;ODOS DE -SELECCI&Oacute;N NORMAL- </p >     <P    > Vale la pena comenzar este apartado aclarando por qu&eacute; se habla de -selecci&oacute;n normal- en lugar de selecci&oacute;n natural. Como veremos m&aacute;s adelante, la selecci&oacute;n natural es definida por Darwin y por los neodarwinistas para los individuos; sin embargo, aqu&iacute; se sostiene que la selecci&oacute;n puede ocurrir a diferentes niveles: organismos (con lo cual coincidir&iacute;a con la selecci&oacute;n darwiniana), a nivel de grupos, y a nivel de especies. En los per&iacute;odos de -selecci&oacute;n normal-, la iniciativa selectiva corre por cuenta del medio de los organismos (de los grupos, o de las especies). El proceso de selecci&oacute;n de cambios morfol&oacute;gicos puede ser muy r&aacute;pido, en t&eacute;rminos geol&oacute;gicos. En parte, y a nivel de los organismos, estos cambios morfol&oacute;gicos r&aacute;pidos pueden coincidir con los per&iacute;odos de la llamada selecci&oacute;n direccional: </P >     <P    >... la eficacia biol&oacute;gica de fenotipos y de genotipos puede desplazarse, algunos en sentido positivo y otro en sentido negativo. Se dice que opera una selecci&oacute;n natural direccional. Transforma el acervo gen&eacute;tico de una especie o de una poblaci&oacute;n al nivel m&aacute;s elevado de adaptaci&oacute;n (dado el material gen&eacute;tico disponible) que puede alcanzar en el nuevo ambiente. Adem&aacute;s de los cambios ambientales, el origen de los genes o supergenes nuevos y favorables provoca la acci&oacute;n de la selecci&oacute;n direccional, incluso si el ambiente externo permanece inalterado (Dobzhansky, 1977, p. 121). </P >     <P    >M&aacute;s tarde, o m&aacute;s temprano, esta selecci&oacute;n direccional conduce, finalmente, a una estabilidad morfol&oacute;gica. Es, entonces, cuando, a nivel de los organismos, opera la llamada selecci&oacute;n normalizadora -La selecci&oacute;n natural normalizadora impide la acumulaci&oacute;n en el acervo g&eacute;nico de mutantes que disminuyen la eficacia biol&oacute;gica- (Dobzhanky, 1977, p. 103). </P >     <P    >No obstante, puede ocurrir, como se sugerir&aacute;, que haya una variaci&oacute;n neutra en genes que, dentro de la estructura gen&eacute;tica, tengan un nivel jer&aacute;rquico elevado, es decir, la variabilidad neutra puede estar presente en genes que controlen grandes grupos de genes, como en el caso de los genes <I>Hox</I>. Si este es el caso, entonces, y si se configuran distintos nichos ecol&oacute;gicos &ndash;como se ver&aacute; con la propuesta de la -selecci&oacute;n invertida-&ndash; se podr&aacute; presentar un proceso de diversificaci&oacute;n. Es lo que en el neodarwinismo se conoce como selecci&oacute;n disruptiva o diversificadora (Dobzhansky, 1977). </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >En los per&iacute;odos de -selecci&oacute;n normal-, por lo menos a nivel de los organismos, es que se verifica la selecci&oacute;n darwiniana. En palabras de Darwin, -A esta conservaci&oacute;n de las variaciones y diferencias individualmente favorables y la destrucci&oacute;n de las que son perjudiciales, la he llamado selecci&oacute;n natural o supervivencia de los m&aacute;s aptos- (Darwin, 1983, p. 186). Sin embargo, como se ha mencionado ya, la idea de la -selecci&oacute;n normal- no se refiere &uacute;nicamente a los organismos, sino que se refiere tambi&eacute;n a grupos (selecci&oacute;n de grupos), y se refiere a especies (selecci&oacute;n de especies). En esta medida, la -selecci&oacute;n normal- no coincide la selecci&oacute;n natural darwiniana. Solo en un caso coinciden: cuando la selecci&oacute;n ocurre a nivel de los organismos. Debido a este caso particular es que decidimos llamarla -selecci&oacute;n normal-: porque (en este caso de los individuos) es el tipo de proceso que se le llama normalmente selecci&oacute;n. </P >     <P    >Cuando los organismos alcanzan los mencionados per&iacute;odos de estabilidad morfol&oacute;gica, las presiones selectivas se van relajando. Esta fase de calma evolutiva a nivel macrosc&oacute;pico abre la puerta, como lo hab&iacute;a predicho el neutralismo, a la proliferaci&oacute;n de las variantes neutras las cuales se extienden dentro de la poblaci&oacute;n, generando una gran variabilidad microsc&oacute;pica. Junto con esta variabilidad van apareciendo variantes fenot&iacute;picas, no muy conspicuas, que no presentan una mayor o menor eficacia reproductiva con relaci&oacute;n al fenotipo t&iacute;pico. Desde el punto de vista de las presiones selectivas, todos estos individuos, muy diferentes a nivel microsc&oacute;pico y ligeramente diferentes a nivel fenot&iacute;pico, aparecer&aacute;n como similares. </P >     <p    >PER&Iacute;ODOS DE -SELECCI&Oacute;N INVERTIDA- </p >     <P    >El neodarwinismo y el equilibrio puntuado sostienen que es el medio el que tiene la iniciativa selectiva: &eacute;l selecciona, de entre el conjunto de variantes percibidas por la presi&oacute;n selectiva, aquellas que mejor se le adaptan. </P >     <P    >Si nos referimos al proceso de adaptaci&oacute;n de los organismos a su nicho ecol&oacute;gico, entonces, y desde el punto de vista del neodarwinismo y del equilibrio puntuado, el nicho ecol&oacute;gico presenta una existencia independiente del organismo. Desde esta perspectiva, a lo m&aacute;s que pueden llegar los organismos con relaci&oacute;n a su medio ambiente es a transformarlo mediante su actividad. </P >     <P    >Sin embargo, adaptarse al nicho, o transformarlo por la actividad, dista mucho, como se ver&aacute;, de crearlo. La sugerencia que he venido haciendo desde hace varios a&ntilde;os (Cadena, 1990; Cadena, 1994; Cadena, 1995; Cadena, 2006) es que los organismos, en ciertos per&iacute;odos, crean su medio ambiente y, m&aacute;s espec&iacute;ficamente, sus nichos ecol&oacute;gicos. -En estos per&iacute;odos, &ndash;relativamente cortos con relaci&oacute;n a los per&iacute;odos de -selecci&oacute;n normal-&ndash;, los organismos crean, configuran, delimitan, seleccionan y sustituyen su medio ambiente (nicho ecol&oacute;gico). A estos per&iacute;odos los he denominado per&iacute;odos de -selecci&oacute;n invertida-, debido a que la iniciativa selectiva corre por cuenta de los organismos- (Cadena, 2006, p. 138). </P >     <P    >La idea central es la siguiente: el nicho ecol&oacute;gico no existe independientemente de los organismos del cual son su nicho. En ciertos per&iacute;odos, &ndash;que coinciden con la existencia, en los organismos, de una gran variabilidad microsc&oacute;pica neutra, y una cierta variabilidad fenot&iacute;pica, imperceptibles ambas para la selecci&oacute;n&ndash;, los organismos dejan de interactuar con todos los elementos del nicho ecol&oacute;gico (ll&aacute;mesele organismos de otras poblaciones espec&iacute;ficas y elementos no vivos) con el cual hab&iacute;an estado relacionados hasta ese momento, y pasan a interactuar con algunos de esos antiguos elementos y, sobre todo, con nuevos elementos del entorno. Esta interacci&oacute;n del organismo con antiguos y nuevos elementos del entorno genera, a su turno, una interacci&oacute;n din&aacute;mica entre todos esos elementos con los que el organismo interact&uacute;a. Es en ese sentido que se dice que el organismo crea su nicho ecol&oacute;gico: aquellos elementos (vivos y no vivos) del medio que hasta ese momento hab&iacute;an permanecido parcial o totalmente independientes, pasan a formar una unidad din&aacute;mica totalmente nueva, gracias al organismo mencionado. Esa unidad din&aacute;mica debe tomarse en el sentido de lo que se conoce como sistema din&aacute;mico, es decir, un sistema en el cual sus elementos interact&uacute;an por medio de procesos de realimentaci&oacute;n (Aracil y Gordillo, 2003). Margalef (Margalef, 1981; Margalef, 1982) fue el primero en sugerir que ciertas interacciones ecol&oacute;gicas pod&iacute;an ser interpretadas como realimentaci&oacute;n negativa (depredador-presa), o como realimentaci&oacute;n positiva (competencia). Por mi parte, suger&iacute; que todas las interacciones ecol&oacute;gicas pod&iacute;an ser interpretadas como relaciones de realimentaci&oacute;n, algunas como positivas, otras como negativas (Cadena, 1990; Cadena, 2009). </P >     <P    >En los per&iacute;odos de -selecci&oacute;n normal-, como se mencion&oacute;, las presiones de selecci&oacute;n se relajan permitiendo que se extienda una gran variabilidad microsc&oacute;pica en la poblaci&oacute;n. Una vez que el organismo (el grupo o la especie) ha alcanzado un alto nivel de adaptaci&oacute;n, ya no hay mayor variabilidad relacionada con las presiones selectivas. El fenotipo adaptado a las presiones selectivas se estabiliza. No obstante, silenciosamente, van apareciendo variantes fenot&iacute;picas imperceptibles para las presiones selectivas. Es decir, y con el tiempo, las presiones selectivas se relajan (en el sentido de que se alcanza un fenotipo general estable), aunque no desaparecen. En estos per&iacute;odos, se extienden en las poblaciones, variantes microsc&oacute;picas neutras, y variantes fenot&iacute;picas no percibidas por las presiones selectivas. </P >     <P    >En los animales, podr&iacute;an presentarse variaciones etol&oacute;gicas leves que permiten cambiarle el rumbo a la evoluci&oacute;n. Al respecto, dec&iacute;a E. Mayr: </P >     <P    >... se ha demostrado que a menudo &ndash;o quiz&aacute; siempre&ndash; la conducta es el marcapasos de la evoluci&oacute;n. Un cambio en el comportamiento, la selecci&oacute;n de un nuevo h&aacute;bitat o fuente alimentaria, por ejemplo, desencadena nuevas presiones selectivas y puede conducir a importantes cambios adaptativos (Mayr, 1979, p. 12). </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >Los per&iacute;odos de -selecci&oacute;n invertida- toman el camino de los dos tipos de variabilidades mencionados (la variabilidad microsc&oacute;pica, y la variabilidad fenot&iacute;pica). De todo el conjunto de variantes (microsc&oacute;picas y fenot&iacute;picas), se sugiere, se pueden formar diferentes subconjuntos de variantes neutras y variantes fenot&iacute;picas (entre ellas, las etol&oacute;gicas). Cada uno de estos subconjuntos puede, por s&iacute; mismo, implicar un medio posible, o un nicho posible. En la medida en que cada uno de estos subconjuntos implica un nicho posible, entonces, podemos llamar a cada subconjunto, junto con el posible nicho, una -selecci&oacute;n invertida-. </P >     <P    >Si pensamos en el caso de la especificidad simp&aacute;trica, dir&iacute;amos que el antiguo nicho ecol&oacute;gico (o medio) compite con el nuevo nicho ecol&oacute;gico (o medio) para atraer hacia s&iacute; los organismos. Es la antigua especie quien le dio unidad y cre&oacute; su nicho ecol&oacute;gico. Es la especie incipiente la que le est&aacute; confiriendo la unidad al nuevo nicho ecol&oacute;gico. Sin estas especies, cada nicho ecol&oacute;gico pierde su unidad y puede disolverse, En consecuencia, a los nichos (el ya creado y estable, y el nuevo) les es indispensable la especie que les da su unidad. En este sentido, se afirma que el antiguo y el nuevo nicho ecol&oacute;gico compiten por mantener o atraer parte o toda la poblaci&oacute;n: ella constituye la garant&iacute;a de su supervivencia como nicho. Por otro lado, y si la -selecci&oacute;n invertida- logra inscribirse en un proceso de -selecci&oacute;n normal- m&aacute;s general, entonces, el nicho se crea y configura, y se genera una nueva (o nuevas) presi&oacute;n(es) de selecci&oacute;n. El nuevo nicho (o medio) atrae hacia s&iacute; una porci&oacute;n de la poblaci&oacute;n caracterizada por su variabilidad microsc&oacute;pica y fenot&iacute;pica (leve, esta &uacute;ltima), invirtiendo el proceso de selecci&oacute;n: entonces y ahora, es el nuevo nicho, o medio, el que pasa a ser el agente de selecci&oacute;n. Este nuevo nicho percibir&aacute; las diferencias entre las variantes microsc&oacute;picas y las variantes menores fenot&iacute;picas, y generar&aacute; un proceso de -selecci&oacute;n normal- relativamente r&aacute;pido: el cambio en el organismo es abrupto y seguir&aacute; una pauta jer&aacute;rquica: se van seleccionando los cambios m&aacute;s generales y, luego, se pasar&aacute; a seleccionar los cambios de menor calibre que permiten que el nuevo organismo se adapte al nuevo medio o nicho ecol&oacute;gico. Posterior, y r&aacute;pidamente (en tiempos geol&oacute;gicos, que podr&iacute;an ser considerados como instant&aacute;neos), se alcanza el per&iacute;odo de estabilidad. Se habr&aacute; formado una nueva especie totalmente estructurada. A este punto se llega cuando se agota lo fundamental de la variabilidad microsc&oacute;pica y de la variabilidad fenot&iacute;pica leve e inicial. </P >     <P    >De otra parte, y como no existen nichos intermedios, tampoco existir&aacute;n especies intermedias, existen especies adaptadas a su nicho o medio. Posteriormente, vendr&aacute;n los peque&ntilde;os ajustes adaptativos del organismo al nicho o medio, hasta agotar la variabilidad. Una vez que se agota la variabilidad microsc&oacute;pica (gen&eacute;tica) y fenot&iacute;pica menor relacionada con la serie de cambios, entonces, la selecci&oacute;n comienza, de nuevo a relajarse (pues ya no tiene de d&oacute;nde seleccionar m&aacute;s posibilidades), y empieza a surgir una nueva variabilidad microsc&oacute;pica, y fenot&iacute;pica leve, que no logra ser percibida por la(s) presi&oacute;n(es) selectiva(s) actual(es). Con esto, se habr&aacute; completado un nuevo ciclo evolutivo. </P >     <P    >Vale la pena resaltar que, en todo lo anteriormente referido, hay tanto procesos de azar como de necesidad (con los elementos de los procesos diferentes a los sugeridos por Monod, 1977; para &eacute;l, la mutaci&oacute;n es el proceso aleatorio, y la selecci&oacute;n de la mutaci&oacute;n es el proceso necesario): los diversos subconjuntos de variantes microsc&oacute;picas neutras y fenot&iacute;picas surgen independientemente de las presiones de selecci&oacute;n que hasta ese momento hab&iacute;an -gobernado- a ese tipo de organismos, o de otro tipo de presi&oacute;n de selecci&oacute;n m&aacute;s general; este es el proceso de azar. Por otro lado, el proceso de inscripci&oacute;n en una selecci&oacute;n m&aacute;s general es el proceso necesario: de todos los conjuntos de variantes, la -selecci&oacute;n normal- general y amplia, toma la -selecci&oacute;n invertida- que puede inscrib&iacute;rsele. </P >     <P    >La propuesta presentada indicar&iacute;a que el proceso evolutivo es profundamente jer&aacute;rquico, y que no tiene un &uacute;nico nivel de selecci&oacute;n: el de los organismos o, en el peor de los casos, como lleg&oacute; a afirmar en su tiempo Dawkins, 1986, el de los genes. Por el contrario, es posible pensar la evoluci&oacute;n a nivel de los organismos, o a nivel de las poblaciones, o a nivel de las especies, etc. </P >     <P    >Con esto, el proceso evolutivo aparecer&aacute; ante nuestros ojos como m&aacute;s rico y lleno de posibilidades, que un proceso plano de un &uacute;nico nivel de selecci&oacute;n. </P >     <p    >PROPUESTAS SEMEJANTES A LA -SELECCI&Oacute;N INVERTIDA-</p >     <P    > 1. R. Lewontin. Desde hace varios a&ntilde;os Lewontin lleg&oacute; a decir algo que (a primera vista) suena muy semejante a lo aqu&iacute; sugerido mediante el concepto de -selecci&oacute;n invertida-. Dec&iacute;a Lewontin, 1979: </P >     <P    >Los organismos no sufren el ambiente de manera pasiva, sino que crean y definen el medio en el que habitan. Los &aacute;rboles reconstruyen el suelo en donde crecen dejando caer hojas y hundiendo sus ra&iacute;ces. Los animales pacedores cambian la composici&oacute;n, en lo que a especies se refiere, de las hierbas de que se alimentan, de tres maneras: por cosecha de las mismas, por deposici&oacute;n de excrementos fertilizantes y por alterar f&iacute;sicamente el terreno. Hay una interacci&oacute;n constante entre el organismo y el medio; por lo cual, aunque la selecci&oacute;n natural puede estar adaptando al organismo a una serie concreta de circunstancias ambientales, la evoluci&oacute;n del propio organismo cambia dichas circunstancias. Finalmente, los mis-mos organismos determinan qu&eacute; factores externos formar&aacute;n parte de su nicho mediante sus propias actividades. Al construir su nido, el febe hace que la disponibilidad de hierba seca sea parte importante de su nicho, determinando al mismo tiempo que el nido constituya un elemento del nicho (Lewontin, 1979, p. 143). </P >     <P    >Lewontin afirma que en la medida en que el organismo evoluciona (se adapta a ciertas circunstancias externas concretas), va transformando constantemente las mismas circunstancias. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >La afirmaci&oacute;n de Lewontin puede ser parad&oacute;jica. Esquematiz&aacute;ndola, quedar&iacute;a de la siguiente manera: A se adapta a B; pero A cambia a B hasta B1. Lo que indicar&iacute;a que A se estar&iacute;a adaptando, primero a B, luego deber&iacute;a adaptarse a B1, luego a B2, y as&iacute; sucesivamente. A deber&iacute;a estar, cambiando constantemente durante su existencia en la tierra, lo mismo que B. Y esto deber&iacute;a reflejarse en el registro f&oacute;sil. Todos los organismos tipo A, como todos los organismos tipo B (lo que, de una u otra forma, obligar&iacute;a a incluir a todos los organismos de todos los ecosistemas en el curso de la evoluci&oacute;n de la vida), deber&iacute;an cambiar constantemente de manera continua y gradual. Sin embargo, en el registro f&oacute;sil no aparece una permanente sucesi&oacute;n de cambios de todos los organismos. Algo debe estar fallando en esta propuesta de Lewontin, y es algo que se pretende resolver aqu&iacute; mediante la propuesta de la -selecci&oacute;n normal- y de la -selecci&oacute;n invertida-. </P >     <P    >Veamos esto en mayor detalle: en un comienzo, los organismos crean su nicho ecol&oacute;gico (-selecci&oacute;n invertida-); posteriormente, el proceso se invierte y el nicho reci&eacute;n creado es el que pasa a seleccionar los organismos que se le adaptan, es decir, se pasa a un proceso de -selecci&oacute;n normal-: hay una alternancia temporal (diacr&oacute;nica) entre la -selecci&oacute;n invertida- y la -selecci&oacute;n normal-. Por otro lado, podr&iacute;amos hablar de una alternancia sincr&oacute;nica: a un mismo tiempo, una -selecci&oacute;n invertida- debe poder inscribirse en una -selecci&oacute;n normal- m&aacute;s amplia o general que la -selecci&oacute;n invertida-. Es en este doble sentido que se reafirma que hay una alternancia entre -selecci&oacute;n invertida- y -selecci&oacute;n normal-. Tanto diacr&oacute;nica, como sincr&oacute;nicamente, hay una alternancia entre los dos tipos de selecci&oacute;n, es decir, no se propone una coevoluci&oacute;n entre el organismo y su nicho; no se propone que los organismos, simplemente, transforman las circunstancias del medio (que, una vez transformadas, seleccionar&aacute;n a los organismos). </P >     <P    >Esta alternancia entre los dos tipos de selecci&oacute;n, deber&iacute;a implicar, en el registro f&oacute;sil, cambios abruptos en la morfolog&iacute;a de los organismos, seguidos de per&iacute;odos de estabilidad estructural; y esto es lo que se observa en el registro f&oacute;sil, y esto nos evita tener que recurrir al argumento de Darwin, seg&uacute;n el cual el registro f&oacute;sil est&aacute; incompleto. La propuesta de la -selecci&oacute;n invertida-, junto con lo que hoy parece decir el registro f&oacute;sil, har&iacute;a que afirmaciones del tipo de que los organismos cambian constantemente sus nichos ecol&oacute;gicos durante toda su existencia no tenga un asidero: los organismos estar&iacute;an cambiando constante y gradualmente durante toda su existencia. </P >     <P    >2. Construcci&oacute;n del nicho. Odling-Smee <I>et al.</I>, 2003, en su libro <I>Niche Construction: The neglected process in evolution </I>afirman que debido a las acciones de los organismos, el ambiente puede ser percibido como cambiante y coevolucionando con los organismos, seleccionandolos. </P >     <P    >En una primera instancia, parecieran que est&aacute;n diciendo algo semejante a lo dicho por Lewontin, sin embargo, ellos van m&aacute;s all&aacute;. Ellos sostienen que: </P >     <P    ><I>...in order for niche construction to be a significant evolutionary process, it is not sufficient for niche-constructing organisms to modify one or more natural selection pressures in their local environments temporarily, because whatever selection pressures they do modify must also persist in their modified form for long enough, and with enough local consistency, to be able to have an evolutionary effect </I>(p. 8). </P >     <P    >Es necesario resaltar dos puntos de la construcci&oacute;n del nicho en la teor&iacute;a evolutiva: 1. Se le entrega iniciativa a los organismos en la construcci&oacute;n de su nicho. 2. Esa construcci&oacute;n no es continua y gradual, sino que se efect&uacute;a en un tiempo relativamente corto con relaci&oacute;n a la persistencia evolutiva del nicho ecol&oacute;gico. </P >     <P    >Aunque pareciera que se est&aacute; diciendo lo mismo que se dice con la propuesta de la -selecci&oacute;n invertida-, es necesario mostrar algunas diferencias y mostrar c&oacute;mo el argumento de la -selecci&oacute;n invertida- va m&aacute;s all&aacute; de la construcci&oacute;n del nicho. La propuesta de la -selecci&oacute;n invertida- la -constru&iacute;- cuando era estudiante de biolog&iacute;a y me estaba preparando para presentarla como mi trabajo de grado en 1990. </P >     <p >Veamos, ahora, los rasgos de la -selecci&oacute;n invertida- que la diferencian de la propuesta de la construcci&oacute;n del nicho. </P >     <p >1.  La -selecci&oacute;n invertida- est&aacute; ligada con el proceso de origen, no solo de un nicho, sino de una nueva especie, la especie que corresponder&aacute; al nuevo nicho. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >2.  En la propuesta de la -selecci&oacute;n invertida- se parte de una poblaci&oacute;n con una gran variabilidad gen&eacute;tica neutra, y con una posible variabilidad fenot&iacute;pica menor, que garantiza la sucesi&oacute;n jer&aacute;rquica de cambios &ndash;en los individuos de la poblaci&oacute;n&ndash; que podr&iacute;an desencadenarse si la -selecci&oacute;n invertida- tiene &eacute;xito. Esto implica que la teor&iacute;a del neutralismo tiene algo que decir en estos per&iacute;odos de transici&oacute;n. </P >     <P    >3.  La -selecci&oacute;n invertida- debe poder inscribirse en una tendencia de cambio por -selecci&oacute;n normal- m&aacute;s general para poder tener &eacute;xito. No basta ni que haya una -selecci&oacute;n invertida-, ni que se construya un nicho. Eso, por s&iacute; solo, no garantiza la -supervivencia- del grupo. La -selecci&oacute;n invertida- se hace exitosa debido a que puede inscribirse dentro de una -selecci&oacute;n normal- m&aacute;s general. </P >     <P    >4.  La necesidad de que la -selecci&oacute;n invertida- se inscriba en una -selecci&oacute;n normal- implica que el proceso evolutivo tiene una naturaleza profundamente jer&aacute;rquica, y no un solo nivel como lo pretende el neodarwinismo (el de los organismos o, en el peor de los casos, el de los genes como afirma R. Dawkins, 1986), y como se desprender&iacute;a de los trabajos de los autores del libro construcci&oacute;n del nicho. </P >     <p    >MAYNARD SMITH Y LA PROPUESTA </p >     <P    > Maynard Smith, 1984, reporta c&oacute;mo se fueron sucediendo los cambios evolutivos que llevaron de los ancestros a los actuales caballos, cebras y asnos. Despu&eacute;s de una cuidadosa descripci&oacute;n anat&oacute;mica de los cambios fundamentales que se fueron presentando, lleg&oacute; a las siguientes conclusiones: </P >     <P   >Los cambios no se sucedieron gradual y continuamente. Una vez que se alcanzaba el cambio, la transici&oacute;n era muy r&aacute;pida, tal vez debido a que los estados intermedios no resultaban muy eficaces. Luego ven&iacute;a un per&iacute;odo de estabilidad de las estructuras. El punto inicial de toda esta sucesi&oacute;n de cambios residi&oacute; en el cambio del h&aacute;bitos de comer hojas al de comer hierbas. </P >     <P   >La direcci&oacute;n del cambio evolutivo se ve determinada no solo por el medio ambiente, sino tambi&eacute;n por la estructura existente del animal y por sus h&aacute;bitos y la utilizaci&oacute;n que hace de su medio ambiente (...) All&aacute; donde se ha producido una inversi&oacute;n o un cambio en la direcci&oacute;n de la evoluci&oacute;n, esta revela normalmente un cambio en el entorno en el que la poblaci&oacute;n vive o, tal vez m&aacute;s a menudo, un cambio en los m&eacute;todos de explotaci&oacute;n de su medio ambiente (p. 308-309). </P >     <P   >Lo que dice Maynard Smith, pareciera encajar muy bien en la propuesta que aqu&iacute; se hace, y parece diferir del gradualismo: inicialmente, y por medio variantes fenot&iacute;picas leves (como variaciones leves en el comportamiento: cambiar el alimento tomado), se produce una inversi&oacute;n de la direcci&oacute;n evolutiva. En estas circunstancias es que, creemos, el neutralismo tiene algo que decir: es en estos per&iacute;odos que abundan las variantes microsc&oacute;picas neutras (y, agregar&iacute;amos nosotros, se extienden en la poblaci&oacute;n variantes fenot&iacute;picas sin diferente valor selectivo con relaci&oacute;n al organismo -silvestre-). En estos per&iacute;odos, los organismos crean su nicho ecol&oacute;gico. Posteriormente viene un cambio r&aacute;pido, que luego tiende a estabilizarse. Para que se sucedan esta serie de cambios es necesario que se haya acumulado una gran variabilidad microsc&oacute;pica (junto con la variabilidad etol&oacute;gica, quiz&aacute;s adquirida ontog&eacute;nicamente en un comienzo, y, posterior-mente, heredable), las cuales ir&aacute;n permitiendo los cambios morfol&oacute;gicos macrosc&oacute;picos, fisiol&oacute;gicos y etol&oacute;gicos adaptados al nuevo medio. Luego, y dentro de ese nuevo y primer cambio, se inscribe otro cambio m&aacute;s particular, y as&iacute; sucesivamente de manera jer&aacute;rquica: entre unos y otros cambios, el proceso se invierte y es cuando ocurre la aqu&iacute; llamada -selecci&oacute;n invertida-. Es aquella acumulaci&oacute;n de variabilidad (genot&iacute;pica, fenot&iacute;pica y etol&oacute;gica) la que permite la sucesi&oacute;n de cambios evolutivos en tiempos relativamente breves. Finalmente, los sucesivos cambios, en una escala de tiempo mayor, se estabilizan, y se entra en un prolongado per&iacute;odo de estabilidad; esto ocurre cuando se ha agotado la variabilidad relacionada con la sucesi&oacute;n de cambios. Con la eliminaci&oacute;n de los organismos menos aptos, la presi&oacute;n selectiva se relaja, y empieza a aparecer, de nuevo, una variabilidad microsc&oacute;pica y fenot&iacute;pica leve, imperceptible para la(s) nueva(s) presi&oacute;n(es) de selecci&oacute;n. </P >     <P   >Este ejemplo muestra las -fortalezas- y -debilidades- del gradualismo, del neutralismo y del equilibrio puntuado. El primero insiste en que el cambio debe ser gradual y continuo. El ejemplo muestra que no es as&iacute;. Por otro lado, el neutralismo sostiene que no se interesa en la evoluci&oacute;n fenot&iacute;pica. Sin embargo, lo que aqu&iacute; se sostiene es que es a partir de toda esa evoluci&oacute;n de tipo neutra y microsc&oacute;pica (unida a las variantes fenot&iacute;picas menores) es cundo surge un nuevo fenotipo, seleccionado por el nuevo nicho reci&eacute;n creado: son los caballos comedores de hierba los creadores del nicho de la pradera, por medio de la -selecci&oacute;n invertida-. El nicho no preexiste al organismo, es creado por &eacute;l: al relacionar din&aacute;micamente los elementos del entorno, dec&iacute;amos m&aacute;s arriba, se crea el nicho. Eso fue lo que hicieron los caballos. Y eso no acierta a decir el equilibrio puntuado: no dice que los organismos crean el nicho ecol&oacute;gico. Este ejemplo sencillo, nos muestra que ninguna de las tres propuestas (gradualismo, neutralismo, equilibrio puntuado) puede dar cuenta de todo el proceso aqu&iacute; referido. Esta propuesta pretende llenar los vac&iacute;os que dejan cada una de aquellas tres. En este ejemplo, que no lograr&iacute;a ser explicado, en todos sus elementos, por ninguna de las tres propuestas referidas, es donde se puede ver las -fortalezas- de la propuesta que aqu&iacute; se hace de la alternancia de la -selecci&oacute;n invertida- y de la -selecci&oacute;n normal-. </P >     <p    >NEOTENIA Y LA PROPUESTA </p >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    > Veamos otro ejemplo. Recordemos el paso evolutivo que culmin&oacute; en los cordados. En el desarrollo de &eacute;stos, parece que se present&oacute; el fen&oacute;meno de la neotenia. Ciertos organismos antecesores de los actuales cordados pasaban por una etapa larvaria inicial con una estructura corporal que podr&iacute;a asemejarse a la de un renacuajo. Posteriormente, y en la escala ontog&eacute;nica, esta larva sufre transformaciones y pasa a convertirse en un organismo adulto filtrador que en nada se asemejaba a la larva anterior. En un momento dado de su evoluci&oacute;n estos organismos se -deshicieron- de toda una serie de logros estructurales (organizados de manera aproximadamente jer&aacute;rquica) del organismo adulto filtrador, y tomaron el camino de la larva, la cual halla un mecanismo para desplazarse y encontrar un lugar propicio para el adulto filtrador: una estructura relativamente r&iacute;gida que recorr&iacute;a parte del cuerpo y permit&iacute;a el f&aacute;cil desplazamiento de la larva, el notocordio; esta estructura permitir&iacute;a, posteriormente y entre otros, el surgimiento de los vertebrados. </P >     <P    >La larva, &ndash;que permit&iacute;a el desplazamiento para encontrar un nuevo lugar en donde asentarse para transformarse en el individuo adulto&ndash; es un organismo poco diferenciado, poco especializado, si se quiere, muy pl&aacute;stico (en el sentido evolutivo). Esa larva estaba destinada a originar, ontog&eacute;nicamente, un organismo filtrador s&eacute;sil. Sin embargo, todas sus estructuras incipientes implicaban un medio nuevo: el medio de vida definitivo para todo el ciclo de vida del organismo. Esa fase, la podemos llamar de -selecci&oacute;n invertida-: la creaci&oacute;n de un nuevo medio. La idea no es la de que el medio de desplazamiento existiera independientemente del organismo. Como dice Lewontin, 1979, casi pod&iacute;amos dividir, te&oacute;ricamente, el medio en infinitos nichos ecol&oacute;gicos, con lo cual la idea de nicho ecol&oacute;gico perder&iacute;a su sentido. Eso reafirma la idea aqu&iacute; presentada de que son los organismos los que crean sus nichos ecol&oacute;gicos. Una vez que coincidi&oacute; esa -selecci&oacute;n invertida- y el nuevo medio (nicho ecol&oacute;gico) para todo el ciclo de vida, el proceso se invierte, y se pasa al per&iacute;odo de -selecci&oacute;n normal-. La larva se deshace de toda esa superestructura filtradora del organismo adulto s&eacute;sil, y se entra en una nueva forma de vida. Todos los cambios posteriores que llevar&iacute;an a los vertebrados deber&iacute;an inscribirse en esta tendencia de movimiento independiente, sostenido por una estructura r&iacute;gida. En este ejemplo, se muestran todos los elementos de la propuesta presentada: variabilidad microsc&oacute;pica y fenot&iacute;pica leve, -selecci&oacute;n invertida- (inscrita en una -selecci&oacute;n normal- m&aacute;s amplia), -selecci&oacute;n normal-. </P >     <p    >LA EVOLUCI&Oacute;N HACIA EL <I>Homo sapiens </I>Y LA PROPUESTA </p >     <P    > Vamos a empezar con la bipedestaci&oacute;n, que se present&oacute; en los hom&iacute;nidos. Parece ser que la bipedestaci&oacute;n tuvo como fin inicial, el permitir el paso r&aacute;pido de unos &aacute;rboles hacia otros &aacute;rboles con mayores posibilidades de ofrecer recursos. De acuerdo a otros investigadores citados por Aguirre, 2000-2001, se encontraron restos (Kenia) de un primate hominoide o antropomorfo de hace unos seis millones de a&ntilde;os que presentaban, adem&aacute;s de los rasgos de adaptaci&oacute;n b&iacute;peda, otros rasgos de tipo trepador, comunes con primates antropomorfos. </P >     <P    >Hace aproximadamente 4,5 o 4,0 millones de a&ntilde;os aparecieron <I>australopithecus </I>con rasgos m&aacute;s aproximados a los humanos, y con una funci&oacute;n b&iacute;peda clara. Parece ser que el motor de la bipedestaci&oacute;n fue el retroceso de la selva africana. En las praderas comenzaron a predominar las hierbas gram&iacute;neas, lo cual permiti&oacute; la aparici&oacute;n de varios grupos de animales que se adaptaron al consumo de hierba. En tanto, y m&aacute;s arriba de la selva replegada, se encontraban los hom&iacute;nidos que ten&iacute;an que bajar las laderas para conseguir recursos, entre ellos, el agua. Sub&iacute;an con manos y brazos cargados de provisiones (Aguirre, 2000-2001). </P >     <P    >El caso de la bipedestaci&oacute;n recuerda el paso evolutivo que culmin&oacute; en los cordados. De forma an&aacute;loga, el mecanismo de la bipedestaci&oacute;n, que en un principio permit&iacute;a el r&aacute;pido paso de unos &aacute;rboles a otros, permitir&iacute;a, posteriormente, desembarazarse de todo el conjunto de adaptaciones espec&iacute;ficas a la vida arbor&iacute;cola, y abrir&iacute;a el paso para la adaptaci&oacute;n al ambiente de la sabana, con todas las consecuencias que esto implicar&iacute;a en un futuro. En este caso, como en el caso de los cordados, la bipedestaci&oacute;n implicaba creativamente un nuevo nicho ecol&oacute;gico: ese es el comienzo de una de las mayores selecciones invertidas que llevaron al actual <I>Homo sapiens</I>. El nuevo nicho ecol&oacute;gico (la sabana) era inexistente para los hom&iacute;nidos adaptados a la vida arbor&iacute;cola, y que utilizaban la bipedestaci&oacute;n no m&aacute;s que para los pasos de un &aacute;rbol a otro. Sin embargo, el nuevo nicho, estaba impl&iacute;cito en ese comportamiento tan poco estructurado como el de bipedestaci&oacute;n incipiente. </P >     <P    >Hace unos tres millones de a&ntilde;os, volvi&oacute; a retroceder la selva, con la consecuente expansi&oacute;n de las sabanas en &Aacute;frica. Trescientos o quinientos mil a&ntilde;os m&aacute;s ac&aacute; (es decir, hace unos dos y medio millones de a&ntilde;os) se present&oacute; aridez y fr&iacute;o en &Aacute;frica. Este endurecimiento de las condiciones coincidi&oacute; con el aumento de las funciones cerebrales. Seg&uacute;n algunos autores, hay que buscar la causa m&aacute;s inmediata en los aumentos de la capacidad cerebral, en el mayor consumo de carne: &eacute;sta prove&iacute;a excedentes a la cantidad de elementos y energ&iacute;a que eran necesarios hasta entonces para cubrir las funciones vitales. Esos excedentes fueron utilizados en el aumento de la capacidad cerebral. Entonces, el retroceso de la selva oblig&oacute; a un cambio de dieta (el predominio de la carne), con el consecuente aumento cerebral (Aguirre, 2000-2001). Quien lleva estas innovaciones a su m&aacute;xima expresi&oacute;n, es el nuevo g&eacute;nero <I>Homo</I>. Por supuesto, el desarrollo cerebral no estuvo asociado, en un comienzo, a la construcci&oacute;n de herramientas. En esta &eacute;poca, no se fabricaban herramientas, solo se utilizaban como herramientas (si las podemos llamar as&iacute;) objetos que se encontraban en el ambiente. As&iacute; de nuevo, este desarrollo cerebral precede a las que vendr&iacute;an a ser sus posteriores y nuevas funciones. De nuevo, es una -selecci&oacute;n invertida-, que implicaba todo un mundo de posibilidades nuevas, no explotadas en el momento de la aparici&oacute;n del desarrollo cerebral. </P >     <P    >Aparecer&iacute;a el <I>Homo habilis </I>(hace unos dos y medio millones de a&ntilde;os), que desarroll&oacute; en buena medida las t&eacute;cnicas de construcci&oacute;n de herramientas. Con &eacute;l, el desarrollo cerebral se puso a tono con la fabricaci&oacute;n de herramientas. Posteriormente, aparecer&iacute;an los ancestros del Hombre de Neandertal, y del actual <I>Homo sapiens</I>. </P >     <P    >Seg&uacute;n Tattershall, 2006, la capacidad simb&oacute;lica y sus correlatos anat&oacute;micos tuvieron un origen simult&aacute;neo con el del <I>Homo sapiens </I>moderno hace unos 160 o 195.000 a&ntilde;os en Etiop&iacute;a. Esta capacidad simb&oacute;lica no fue utilizada de manera extensiva por decenas de miles de a&ntilde;os. Pudo haber sido utilizada en la cacer&iacute;a, pero esta actividad no demandaba un desarrollo profundo del simbolismo. Relativamente, se necesitaban pocos s&iacute;mbolos para tal actividad. Parece ser que, m&aacute;s bien, y como lo sostiene I. Tattershall, la capacidad simb&oacute;lica tuvo un desarrollo explosivo hace unos 40 o 50.000 a&ntilde;os. </P >     <P    >Suger&iacute; (Cadena, 2007), que al tiempo con el origen de la capacidad simb&oacute;lica innata, hace unos 160 o 195.000 a&ntilde;os, se originaron otras dos capacidades innatas: la capacidad de poder adquirir por la v&iacute;a cultural una moral espec&iacute;fica, y la capacidad para adquirir alguna forma espec&iacute;fica de exclusi&oacute;n de miembros que no fueran aceptados por el grupo. </P >     ]]></body>
<body><![CDATA[<P    >Hace aproximadamente unos 40 o 50.000 a&ntilde;os, las poblaciones de los <I>Homo sapiens </I>aumentaron hasta alcanzar niveles cr&iacute;ticos, es decir, hasta alcanzar niveles en los cuales los enfrentamientos entre diversos grupos fueran altamente probables. Seg&uacute;n A. Brooks (Wong, 2006) fueron los enfrentamientos entre grupos los que catapultaron el simbolismo y potenciaron la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica en forma de armas tipo proyectil para hacer efectivo el ataque al grupo enemigo. Al mismo tiempo, la moral, en forma de cooperaci&oacute;n con los dem&aacute;s miembros del grupo, y en forma de impedimento moral del asesinato de miembros del grupo, junto con la capacidad de exclusi&oacute;n para aquellos miembros del grupo que traicionaran la moral (se negaran a devolver la cooperaci&oacute;n, o asesinaran a miembros del grupo, con lo cual le restaban efectividad al grupo) se hicieron muy fuertes hasta tal punto que la selecci&oacute;n de grupos fue inevitable (Cadena, 2008). Cuando las poblaciones eran bajas, y los encuentros entre grupos eran improbables, no hab&iacute;a necesidad de la competencia entre grupos, y era innecesario potenciar las capacidades simb&oacute;licas, de la moral, de la exclusi&oacute;n, el desarrollo de las t&eacute;cnicas de guerra, y exacerbar la competencia grupal. Solo cuando la presi&oacute;n demogr&aacute;fica se hizo insoportable, entonces, todos estos factores entraron en escena y generaron la competencia entre grupos, es decir, se dio lugar a la selecci&oacute;n de grupos. </P >     <P    >Todo este ejemplo muestra las -fortalezas- de la propuesta: todo este desarrollo fue profundamente jer&aacute;rquico: cada nueva -selecci&oacute;n invertida- se inscribi&oacute; en una -selecci&oacute;n normal- m&aacute;s general, siguiendo la idea de que cada -selecci&oacute;n invertida-, con el tiempo, pasa a volverse una -selecci&oacute;n normal-. Dentro de la invenci&oacute;n de la bipedestaci&oacute;n, se inscribi&oacute; la liberaci&oacute;n de las manos. Dentro de esta, se inscribe el aumento cerebral. Dentro de este, se inscribe la construcci&oacute;n de herramientas. Dentro de estas dos &uacute;ltimas se inscribe la capacidad simb&oacute;lica, la posibilidad innata de adquirir una moral, y la tendencia a la exclusi&oacute;n. Dentro de estas, se inscribe la selecci&oacute;n de grupos en los seres humanos, y dentro de la selecci&oacute;n de grupos se inscribe toda nuestra cultura. </P >     <P    >Conviene, para finalizar, referirse, brevemente, a aquellas situaciones de cat&aacute;strofes ambientales. Aunque ya se hab&iacute;a mencionado el caso del retroceso de la selva africana, podr&iacute;amos pensar en situaciones de cambios abruptos en el medio. En este punto, si no existe una variabilidad microsc&oacute;pica y fenot&iacute;pica leve, entonces, muy probablemente, la especie podr&iacute;a extinguirse, por lo menos en la regi&oacute;n de la cat&aacute;strofe. La &uacute;nica posibilidad de supervivencia es la de tener una variabilidad microsc&oacute;pica y fenot&iacute;pica leve: el cambio abrupto abre la posibilidad de la creaci&oacute;n de nuevos nichos ecol&oacute;gicos por parte de los organismos (grupos o especies), como se mencion&oacute; anteriormente. Dada la temporalidad de la cat&aacute;strofe ambiental, el nuevo nicho se crea y configura r&aacute;pidamente (-selecci&oacute;n invertida-), y surge en un tiempo relativamente breve una nueva especie. </P >     <p    >BIBLIOGRAF&Iacute;A </p >     <!-- ref --><P    > AGUIRRE E. Crisis ecol&oacute;gicas y evoluci&oacute;n humana. En: Horizontes culturales: las fronteras de las ciencias: Espa&ntilde;a; 2000-2001. p. 139-153. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0120-548X200900040001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >ARACIL J, GORDILLO F. Din&aacute;mica de sistemas. Madrid: Alianza Editorial, S.A.; 2003. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-548X200900040001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >AYALA, F. Mecanismos de la evoluci&oacute;n. En Evoluci&oacute;n. Libros de Investigaci&oacute;n y Ciencia. Barcelona: Editorial Labor, S.A.; 1979. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0120-548X200900040001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >CADENA LA. De Emp&eacute;docles y Darwin hacia una teor&iacute;a generalizada del conocimiento. Trabajo de grado. Bogot&aacute;, D. C., Universidad Nacional de Colombia, Departamento de Biolog&iacute;a; 1990. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-548X200900040001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >CADENA LA. Ni holismo ni reduccionismo: azar y necesidad. En: Memorias del Seminario Nacional El Quehacer Te&oacute;rico y Las Perspectivas Holista y Reduccionista. Academia Colombiana de Ciencias Exactas, F&iacute;sicas y Naturales. Bogot&aacute; D.C. Colecci&oacute;n Memorias N.  1; 1994. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0120-548X200900040001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >CADENA LA. Selecci&oacute;n y neutralidad &iquest;Antag&oacute;nicas?. Innovaci&oacute;n y Ciencia. 1995;IV(1):26-31. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-548X200900040001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >CADENA LA. Complejidad y vida: algunas reflexiones. Revista Colombiana de Bio&eacute;tica. 2006;1(2):127-164. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0120-548X200900040001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P    >CADENA LA. Biolog&iacute;a, moral y exclusi&oacute;n. Revista Colombiana de Bio&eacute;tica. 2007;2(2):203-228. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-548X200900040001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >CADENA LA. Selecci&oacute;n de grupo, tecnolog&iacute;a y bio&eacute;tica. Revista Colombiana de Bio&eacute;tica. 2008;3(2):115-135. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0120-548X200900040001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >CADENA LA. Ecosistemas y sistemas productivos humanos: algunas semejanzas. Revista Colombiana de Bio&eacute;tica. 2009;4(1):35-72. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-548X200900040001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >DARWIN CH. El Origen de las Especies. Madrid: SARPE; 1983. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0120-548X200900040001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >DAWKINS R. El gen ego&iacute;sta. Barcelona: Salvat Editores, S.A.; 1986 </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-548X200900040001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >DOBZHANSKY T. Selecci&oacute;n natural. En: Evoluci&oacute;n. Dobzhansky T, Ayala F, Stebbins G, Valentine J. Barcelona: Ediciones Omega, S.A.; 1977. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0120-548X200900040001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >GOULD SJ. El equilibrio &laquo;puntuado&raquo; y el enfoque jer&aacute;rquico de la macroevoluci&oacute;n. Rev Occidente. 1982. p. 18-19. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-548X200900040001300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >GOULD SJ. El pulgar del panda. Barcelona: Ediciones Orbis, S.A.; 1985. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0120-548X200900040001300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >GOULD SJ. Propuestas para una nueva teor&iacute;a general de la evoluci&oacute;n. Revista El Paseante. 1989;(13):106-113. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-548X200900040001300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >GOULD SJ. The structure of evolutionary theory. Cambridge: The Belknap Press of Harvard University Press; 2002. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0120-548X200900040001300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >KIMURA M. Teor&iacute;a neutralista de la evoluci&oacute;n molecular. En: Gen&eacute;tica Molecular. Barcelona: Prensa Cient&iacute;fica; 1987.</P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-548X200900040001300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p > LEWONTIN R. La adaptaci&oacute;n. En: Evoluci&oacute;n. Libros de Investigaci&oacute;n y Ciencia. Barcelona: Editorial Labor, S.A.; 1979. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0120-548X200900040001300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p >MARGALEF R. Perspectivas de la Teor&iacute;a Ecol&oacute;gica. Primera edici&oacute;n. Barcelona: Editorial Blume; 1981. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0120-548X200900040001300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   >MARGALEF R. Ecolog&iacute;a. Primera edici&oacute;n. Barcelona: Ediciones Omega, S.A.; 1982. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0120-548X200900040001300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   >MAYNARD SMITH J. La teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n. Madrid: Editorial Hermann Blume; 1984. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0120-548X200900040001300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   >MAYR E. La evoluci&oacute;n. En Evoluci&oacute;n, Libros de Investigaci&oacute;n y Ciencia. Barcelona: Editorial Labor, S.A.; 1979. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0120-548X200900040001300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   >MONOD J. El azar y la necesidad. Novena Edici&oacute;n. Barcelona. Barral Editores; 1977. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-548X200900040001300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   >ODLING-SMEE FJ, LALAND KN, FELDMAN MW. Niche Construction: The Neglected Process in Evolution. Monographs in Population Biology. Princeton University Press; 2003. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0120-548X200900040001300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   >TATTERSHALL I. How we came to be human. Becoming Human. Sci Am. 2006;16(2):66-73. </P >     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-548X200900040001300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><P   >WONG K. The morning of the modern mind. Becoming Human. Sci Am. 2006;16(2):74-83. </P ></font>     &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0120-548X200900040001300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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