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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Réquiem por la ouabaína? ¡No!]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>    <center><font size="4"><b>&iquest;R&eacute;quiem por la ouaba&iacute;na?    &iexcl;No!</b></font></center></p>     <p>    <center> <font size="3"><b>Requiem for Ouabain? No!</b></font></center></p>     <p>    <center> Hernando Ord&oacute;&ntilde;ez, MD.; Jorge H. Ord&oacute;&ntilde;ez,    MD.</center></p>     <p> <b>Correspondencia</b>: Jorge H. Ord&oacute;&ntilde;ez, MD., correo electr&oacute;nico:    <a href="mailto:jhordonez_smith@yahoo.com">jhordonez_smith@yahoo.com</a></p>     <p>Recibido: 24/11/05. Aceptado: 08/03/06</p> <hr size="1">     <p>Aunque el t&iacute;tulo de este trabajo parece una utop&iacute;a,    en realidad no lo es; est&aacute; plenamente justificado, en especial por lo    que se ver&aacute; en las publicaciones adelante citadas. Para comprobarlo hagamos    un resumen sobre la historia de la ouaba&iacute;na. La primera referencia que    se conoce sobre este medicamento es el uso que los In&eacute;es, nativos de    Gab&oacute;n en &Aacute;frica Occidental, le daban como veneno para sus flechas    seg&uacute;n lo narra P&eacute;likan (70) quien, en 1865, estudi&oacute; el    &laquo;veneno card&iacute;aco&raquo; extra&iacute;do de la ra&iacute;z del Ouabolo    (Strophantus gratus). A&ntilde;os m&aacute;s tarde se hicieron otras publicaciones    pertinentes, entre las que se cuentan las de Polaillon (73), Frasser (37, 38),    Arnaud (4-6), Vaquez (94), Stoll (87), Lapicque (51), Wiggers y Stimson (97),    Scherlag y colaboradores (81), Kisch (47) y las de otros tantos que han dedicado    sus escritos a este f&aacute;rmaco.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Durante muchos a&ntilde;os se emple&oacute; tanto la ouaba&iacute;na    como el estrofanto en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica; &eacute;stos eran de    uso corriente y se encontraban en todas las droguer&iacute;as y hospitales.    No obstante, hace unos a&ntilde;os empezaron a escasear de forma inexplicable,    si bien despu&eacute;s de investigar al respecto se supo que eran poco rentables.  </p>     <p><font size="3"><b>Aplicaci&oacute;n terap&eacute;utica del estrofanto en pacientes    digitalizados</b></font></p>     <p> Se aceptaba que para pasar de preparaciones digit&aacute;licas    a ouaba&iacute;na o estrofanto se deb&iacute;a esperar varios d&iacute;as (hasta    10) (66). Al caso un paciente en insuficiencia card&iacute;aca desde hacia un    a&ntilde;o con manifestaciones de poca tolerancia a la digital a una dosis de    0,65 a 1 mg diarios. Como no toleraba la digital se indic&oacute; a la familia    que comprara Estrofosid&reg; ante la posibilidad de que sufriera un edema pulmonar    agudo, el cual se present&oacute;. La familia llam&oacute; de urgencia a un    colega, quien aplic&oacute; 0,25 mg de Estrofocid&reg; intravenoso. Cuando llegu&eacute;    constat&eacute; que el paciente reaccionaba satisfactoriamente, por lo cual    continu&eacute; aplic&aacute;ndoselo durante un a&ntilde;o a la dosis de 0,25    mg una o dos veces por semana. En esta historia cl&iacute;nica resumida e incompleta,    pude apreciar dos fen&oacute;menos importantes: que se puede pasar de digitalina    a estrofantina si la dosis no es superior a 0,25 mg, y que en los casos con    poca tolerancia a la digital, se puede aplicar estrofanto por periodos prolongados,    ya que es bien tolerado y muy efectivo.</p>     <p><font size="3"><b> Tratamiento prolongado de la insuficiencia cr&oacute;nica</b></font></p>     <p> Sobre la experiencia en el tratamiento prolongado de la insuficiencia    cardiaca cr&oacute;nica y severa con ouaba&iacute;na, se present&oacute; un    trabajo en el Congreso Interamericano de Cardiolog&iacute;a reunido en Lima    en 1968 (67, 68). Se describi&oacute; el tratamiento de 90 casos de insuficiencia    cr&oacute;nica congestiva grado IV de la clasificaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n    Cardiol&oacute;gica de Nueva York (NYHA), por periodos que variaron de 8 d&iacute;as    a 5 a&ntilde;os y 10 meses. La dosis diaria m&aacute;xima empleada fue de 0,25    mg y la frecuencia vari&oacute; de diaria a semanal. La respuesta terap&eacute;utica    de estos pacientes fue excelente a pesar de ser cl&iacute;nicamente irreductibles.    S&oacute;lo 9% de los pacientes no mostr&oacute; mejor&iacute;a. El efecto m&aacute;s    sorprendente es la estabilizaci&oacute;n de la insuficiencia con una dosis semanal.    El 90% de los pacientes se estabiliz&oacute; con dosis cada dos d&iacute;as    o m&aacute;s. El uso prolongado de ouaba&iacute;na no fue nuevo y la emplearon    otros autores tan eminentes como Fraenkel (35, 36), Clercl (23), Edens (33),    Benhamou (12), Batterman (10, 11) y Chaves (22) entre otros.</p>     <p> <font size="3"><b>Historia</b></font></p>     <p> Durante m&aacute;s de 150 a&ntilde;os de uso terap&eacute;utico    los estudios cient&iacute;ficos se centraron en los efectos terap&eacute;uticos    y t&oacute;xicos, y se ignor&oacute; su acci&oacute;n fisiol&oacute;gica. El    efecto inotr&oacute;pico positivo de estos compuestos en el flujo coronario    y en el miocardio, fueron descritos por Gilbert (39), en 1932, y por Cattell    y Gold (21), en 1938, respectivamente. La orientaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n    dio un giro radical en 1953, despu&eacute;s del descubrimiento de la acci&oacute;n    bloqueadora, potente y espec&iacute;fica de los glic&oacute;sidos digit&aacute;licos    sobre la bomba de sodio, hecho por Schalzmann (80), y de la publicaci&oacute;n    del libro de Szent-Gyorgyi (90) Chemical physiology of contraction in body and    heart muscle, en el cual revive la hip&oacute;tesis, expuesta inicialmente por    Ringer (76) en 1885 de la existencia de digit&aacute;licos end&oacute;genos    en los mam&iacute;feros. Skou (86) demostr&oacute;, en 1957, que estos receptores    est&aacute;n localizados en la Na+/K+ATPasa de las membranas plasm&aacute;ticas.</p>     <p>En estos &uacute;ltimos trece a&ntilde;os los conocimientos    de la fisiolog&iacute;a y patofisiolog&iacute;a celular han avanzado enormemente,    aunque todav&iacute;a hay much&iacute;simo m&aacute;s por descubrir. Sin embargo,    aqu&iacute; s&oacute;lo se mencionar&aacute; lo que est&aacute; m&aacute;s o    menos claro. Es imposible describir en detalle lo que se conoce o se est&aacute;    investigando hoy en d&iacute;a.</p>     <p> La ouaba&iacute;na es una hormona circulante (43, 44, 46,    49, 55, 71, 83) de acci&oacute;n r&aacute;pida, la cual se halla presente en    varias especies (20, 30). Es almacenada (48, 30, 55) y secretada por el hipot&aacute;lamo    (41, 55, 104), la hip&oacute;fisis (43, 104) y las suprarrenales (17, 30-32,    43, 49, 52, 53, 55, 56, 58, 59, 60, 82, 91). En estas &uacute;ltimas es sintetizada    en las c&eacute;lulas de la zona fasciculada (53, 55) a partir de progesterona    y pregnenolona (44, 50, 72) a trav&eacute;s de varios is&oacute;meros de 3b-hidroxiesteroido    dehidrogenasas. La s&iacute;ntesis en el hipot&aacute;lamo y la hip&oacute;fisis    no se ha aclarado todav&iacute;a. Tiene una vida media, IC50, de 5 a 8 minutos    y es transportada por la cadena &micro; del alotipo d, de la globulina M, IgM&micro;d    (2, 3, 49) y es eliminada por el h&iacute;gado (3) y la orina (24). Es secretada    humoralmente, por el ejercicio (3) y la hipoxia (25), a trav&eacute;s de la    fenilefedrina y la angiotensina II (17, 53, 54) a trav&eacute;s del receptor    angiotensina tipo 2, AT2, por medio de sistemas todav&iacute;a desconocidos.</p>     <p> Adem&aacute;s de la ouaba&iacute;na se ha demostrado la s&iacute;ntesis    de otros cardiot&oacute;nicos end&oacute;genos como marinobufagenina (8, 9),    bufal&iacute;n (83), 19-norbufalina (60) y proscillaridina A (83).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Aunque se ha demostrado la presencia de digoxina en plasma,    orina, adrenales y quistes de seno (48, 102), no hay pruebas de que &eacute;sta    sea secretada de manera end&oacute;gena.</p>     <p> La acci&oacute;n bloqueadora de los esteroides cardiot&oacute;nicos    en la bomba de sodio, se ejerce en los receptores a y se ha demostrado en casi    todos los animales y todo tipo de c&eacute;lulas. La bomba de sodio, la sodio-potasio    adenos&iacute;n trifosfatasa, Na+/K+-ATPasa, tiene cuatro is&oacute;meros en    los receptores a, a-1, a-2, a-3 y a-4 (89). El a-1 es espec&iacute;fico para    el Na+ y est&aacute; presente en toda la membrana celular. Los receptores a-2    y a-3 son menos afines al Na+ y est&aacute;n asociados con la actividad de la    prote&iacute;na intercambiadora de Na+/Ca2+, NCX. Cada tipo de c&eacute;lula    tiene una proporci&oacute;n diferente de estos receptores. Los receptores a-3,    son m&aacute;s numerosos en c&eacute;lulas nerviosas, mioc&aacute;rdicas y m&uacute;sculo    liso arterial; los dos receptores a-2 son m&aacute;s abundantes en el m&uacute;sculo    estriado y los receptores a-1 son m&aacute;s abundantes en el ri&ntilde;&oacute;n.    La ouaba&iacute;na act&uacute;a principalmente en los receptores a-3 y tambi&eacute;n    en los a-2 pero con menos afinidad. S&oacute;lo los espermatozoides tienen el    cuarto receptor, el a-4 (89).</p>     <p><font size="3"><b> Acciones fisiol&oacute;gicas en el sistema cardiocirculatorio</b></font></p>     <p> El ejercicio y la hipoxia (3, 25), por intermedio del hipotálamo, a través de un sistema todavía desconocido, pueden incrementar de 50 a 500 veces la concentración de ouabaína en el suero (3). Este aumento actúa sobre la actividad simpática, el miocardio, el músculo liso arterial y el endotelio arterial. La Na+/K+-ATPasa, al ser bloqueada parcialmente por la ouabaína (15, 100, 102) aumenta la concentración de sodio intracelular, &#91;Na+&#93;i e inicia una cadena de eventos celulares iónicos y enzimáticos. Los receptores a-2 y a-3 se encuentran principalmente en los plasmerosomas, zonas de la membrana plasmática, con la proteína intercambiadora Na+/Ca2+, NCX. Los plasmerosomas están yuxtapuestos con los retículos sarcoplasmático y endoplasmático. Al aumentar la concentración de &#91;Na+&#93;i, el Ca2+ intercambiado por Na+ es secuestrado inmediatamente por los retículos, lo que incrementa de manera significativa la concentración del Ca2+ intra-reticular (15, 86, 88,92) sin aumentar la concentración del &#91;Ca2+&#93;i. El intercambio se hace con la relación de 3 Na+ por Ca2+ (15).</p>     <p> Este mecanismo activa el bombeo de calcio al interior de la c&eacute;lula    mioc&aacute;rdica (84, 95, 96), el m&uacute;sculo liso arterial (8, 75, 77,    84, 85, 88, 105) y las c&eacute;lulas arteriales endoteliales (19, 79, 100).</p>     <p>Durante la contracci&oacute;n mioc&aacute;rdica y del m&uacute;sculo liso arterial    el efecto inotr&oacute;pico aumenta en proporci&oacute;n al calcio liberado    por el RS (64, 96, 98, 99) y en las c&eacute;lulas arteriales endoteliales incrementa    la secreci&oacute;n de &oacute;xido nitroso (18, 64, 69, 78, 98, 100) o de endotelina    (79, 103).</p>       <p>Por otro sistema que todav&iacute;a no se comprende bien, estas elevaciones    del &#91;Na+&#93;i act&uacute;an sobre los canales de calcio voltaje-dependientes del tipo-L, de voltaje bajo del tipo-T y de los canales de calcio activados por    descarga de calcio, CRAC. Adem&aacute;s generan oscilaciones en el calcio intracelular &#91;Ca2+&#93;i (1, 7, 13, 74), las cuales, de acuerdo con su frecuencia, amplitud y    duraci&oacute;n controlan todas las funciones celulares, desde la fertilizaci&oacute;n    del huevo hasta la muerte celular (apoptosis) (13, 74, 99, 101, 102). </p>     <p>En condiciones fisiol&oacute;gicas al suspender el ejercicio o la hipoxia los    niveles de ouaba&iacute;na vuelven al nivel de reposo en 4 a 8 minutos (3).    Aunque el mecanismo de acci&oacute;n completo a&uacute;n de desconoce (16) el    papel de los esteroides cardiot&oacute;nicos end&oacute;genos en la homeostasis    del sistema cardiocirculatorio es, sin duda, esencial. Los cambios de &#91;Na+&#93;i    y los procesos celulares desencadenados por la bomba de sodio, la amplitud,    AM, y la frecuencia, FM, de las se&ntilde;ales del &#91;Ca2+&#93;i activan diferentes    reguladores de la transcripci&oacute;n gen&eacute;tica (71, 85).</p>     <p><font size="3"><b>Consideraciones terap&eacute;uticas</b></font></p>     <p>De acuerdo con el desencadenamiento de la apoptosis y necrosis    de las c&eacute;lulas mioc&aacute;rdicas con dosis altas de esteroides cardiot&oacute;nicos    (26-29, 69), la pr&aacute;ctica actual, al iniciar la terapia con digitalinas,    de saturar el organismo hasta obtener cambios isqu&eacute;micos en el electrocardiograma    (alteraciones en el segmento RT, negativizaci&oacute;n o difasismo de la onda    T y arritmias), deber&iacute;a revaluarse. &iquest;Se deben estos cambios a    la acci&oacute;n terap&eacute;utica o a cambios t&oacute;xicos por muerte celular?    &iquest;Deber&iacute;a contraindicarse? &iquest;Es la carencia del efecto inotr&oacute;pico    positivo en el m&uacute;sculo liso arterial (45, 61, 62, 63) y el aparente efecto    inotr&oacute;pico negativo (62) de los digit&aacute;licos, favorable o desfavorable    en el tratamiento prolongado de la insuficiencia cardiaca cr&oacute;nica?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otro lado, los cambios electrocardiogr&aacute;ficos producidos    por una dosis terap&eacute;utica de ouaba&iacute;na son m&iacute;nimos (67,    68); el organismo maneja fisiol&oacute;gicamente elevaciones hasta 500 veces    el valor basal durante un ejercicio que retorna al nivel basal en 4 a 8 minutos    (3) de reposo y el efecto restaurador del acoplamiento excitaci&oacute;n-contracci&oacute;n    de los miocitos despu&eacute;s del infarto del miocardio (40) inclina la balanza    hacia la ouaba&iacute;na como terapia ideal para la falla cardiaca.</p>     <p>La respuesta al tratamiento de la falla cardiaca con una dosis    de ouaba&iacute;na cada dos, tres u ocho d&iacute;as (67, 68), con lo poco que    se sabe sobre la fisiolog&iacute;a de la ouaba&iacute;na end&oacute;gena, permite    sospechar si algunas de estas fallas cardiacas son consecuencia de una hipo-ouabainemia    y preguntarnos: &iquest;Ser&aacute;n los digit&aacute;licos semejantes a los    esteroides? &iquest;Produce su uso, como lo hacen los esteroides, un estado    de hipoouabainemia suprarrenal? &iquest;Es la dosis de mantenimiento de los    digit&aacute;licos con cambios electrocardiogr&aacute;ficos isqu&eacute;micos    la que genera apoptosis e isquemia mioc&aacute;rdica?&iquest;Cu&aacute;l esteroide    cardiot&oacute;nico ser&iacute;a el mejor para uso terap&eacute;utico? Se cree    que la respuesta est&aacute; muy bien expresada por el padre de estos nuevos    hallazgos, Alvert Szent-Gyorgyi, quien escribi&oacute; en su libro de 1953:    &laquo;Which is the best &laquo;digitalis&raquo;? On first though one would    be inclined to say that for man the best digitalis has to be the AS (active    steroid) which is actually present in his blood&raquo;.</p>     <p>Hoy sabemos que esta es, sin duda, la ouaba&iacute;na. El actual    raciocinio sobre la mal llamada &laquo;toxicidad&raquo; de la ouaba&iacute;na    anula el comentario hecho en el siglo XVI por el qu&iacute;mico griego Paraselsus,    quien inici&oacute; el uso terap&eacute;utico de drogas puras; al referirse    a &eacute;stas dijo: &laquo;s&oacute;lo la dosis las convierte en t&oacute;xicas&raquo;.    El conocimiento a fondo de la fisiolog&iacute;a y la dosificaci&oacute;n de    la ouaba&iacute;na end&oacute;gena ser&aacute; sin duda uno de los pasos primordiales    del &eacute;xito terap&eacute;utico. El manejo de la ouaba&iacute;na no ser&iacute;a    diferente del manejo de la insulina, las endorfinas, la atropina, los esteroides    e incluso el agua; todas letales si se dan a dosis excesivas.</p>     <p>Nuevamente, &iquest;r&eacute;quiem por la ouaba&iacute;na?    Por el bien de la humanidad, definitivamente &iexcl;No!</p>     <p><font size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <p>1. Aizman O, Uhl&eacute;n P, Lal M, Brismar H, Aperia A. Ouabain,    a steroid hormone that signals with slow calcium oscillations. PNAS 2001; 98:    13420-13424.</p>     <p>2. Antolovic R, Kost H, Mohadjerami M, Linder D, Linder M, Schoner W. A specific    binding protein for cardiac glycosides exists in bovine serum. J Biol Chem 1998;    273: 16259-16254.    <br>   3. Antolovic R, Bauer N, Mohadjerami M, Kost H, Neu H, Kirch U, Gr&uuml;nbaum    EG, Schoner W. Endogenous ouabain and its binding globulin: Effect of physical    exercise and study on its tissue distribution. Hypertens Res 2000; 23: 593-598.</p>     <p>   4. Arnaud M. Sur la mati&egrave;re cristallis&eacute;e active de fl&egrave;ches    empoisonn&eacute;es des &Ccedil;omalis, extradite du bois d'Ouabio. C    R Acad Sci Paris 1888; 106: 1011-1014.</p>     <p>   5. Arnaud M. Sur la composition &eacute;l&eacute;mentaire de la strophantine    crystallis&eacute;e, extraite du Strophantus comb&eacute;. C R Acad Sci Paris    1888; 107: 179-182.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   6. Arnaud M. Sur la mati&egrave;re cristallis&eacute;e active, extrait&eacute;    des s&eacute;mences du Strophantus glabre de Gabon. C R Acad Sci Paris 1888;    107: 1162.</p>     <p>   7. Arnon A, Hamlyn JM, Blaunstein MP. Na+ entry via store-operated channels    modulate Ca++ signaling in arterial. Am J Physiol Cell Physiol 2000; 278: C173-    C173.</p>     <p>   8. Bagrov AY, Fedorova OV. Effects of two putative endogenous digitalis-like    factors, marinobufagenin and ouabain, on the Na+, K+-pump in human mesenteric    arteries. J Hypertens 1998; 16: 1953-1958.</p>     <p>   9. Bagrov AY, Fedorova OV, Dmitrieva RI, Howald WN, Hunter AP, Kuznetsova EA,    et al. Characterization of a urinary bufodienolide Na+, K+-ATPase inhibitor    in patients after acute myocardial infarction. Hypertension 1998; 31: 1097-1103.</p>     <p>   10. Battermann RC, Engstrom WW. Persistence of effect after digitalization by    combined use of digitalis and ouabain. Am Heart J 1942; 24: 458.</p>     <p>   11. Battermann RC, Rose OA, De Graff AC. Combined use of ouabain and digitalis    in treatment of congestive heart failure. Am Heart J 1940: 20: 443.</p>     <p>   12. Benhamou E. Les inyections intraveineuses d'ouaba&iuml;ne quotidiennes    et prolong&eacute;es. Paris Med 1936: 1; 375.</p>     <p>   13. Berridge MJ, Bootman MD, Lipp P. The AM and FM of calcium signaling. Nature    1997; 386: 759-760.</p>     <p>   14. Blaustein MP, Hamlyn JM. Endogenous ouabain: implications for cardiovascular    disease diagnosis and treatment. MD Med J 1992; 41: 501-504.</p>     <p>   15. Blaustein MP. Physiological effects of endogenous ouabain: control of intracellular    Ca2+ stores and cell responsiveness. Am J Physiol 1993; 264 (Cell Physiol 33);    C1367-C1387.</p>     ]]></body>
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