<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0120-5633</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Colombiana de Cardiología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev. Colom. Cardiol.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0120-5633</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Sociedad Colombiana de Cardiologia. Oficina de Publicaciones]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0120-56332010000400001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Caminos de humanismo, medicina y corazón en la historia de la vidad]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Paths of Humanism, Medicine and Heart in the History of Life]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vera-Delgado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Adolfo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Consulta privada  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Cali ]]></addr-line>
<country>Colombia</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>17</volume>
<numero>4</numero>
<fpage>145</fpage>
<lpage>146</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0120-56332010000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0120-56332010000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0120-56332010000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">      <p>    <center> <font size="4"><b>Caminos de humanismo, medicina y coraz&oacute;n en la historia de la vidad</b></font> </center></p>     <p>    <center><font size="3"><b>Paths of Humanism, Medicine and Heart in the History of Life</b></font></center></p>     <p>    <center>Adolfo Vera-Delgado, MD.</center></p>     <p><b>Correspondencia</b>: Dr. Adolfo Vera-Delgado, Calle 5B No. 42-16 (301), Cali, Colombia. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:verdel49@hotmail.com">verdel49@hotmail.com</a></p>     <p> Recibido: 28/07/2010.  Aceptado: 30/07/2010.</p> <hr size="1">     <p> La Historia de la Medicina, en todas sus edades, ha sido cantera perpetua de episodios memorables en investigaci&oacute;n, descubrimientos, invenciones y propuestas. Una historia de la vida humana corre paralela, y est&aacute; indefectiblemente unida a la cronolog&iacute;a del dolor, como concepto y como manifestaci&oacute;n de enfermedad. No tendr&iacute;a sentido racional y justo abstenernos de recrear e incorporar, a una consciencia colectiva, el itinerario de m&uacute;ltiples an&eacute;cdotas vitales que han hecho de la Medicina un arte y una ciencia. Nadie podr&iacute;a ignorar el enorme significado que debi&oacute; tener para el ser humano de las antiguas &eacute;pocas, pensante y doliente, esa inicial intervenci&oacute;n terap&eacute;utica que pretendi&oacute; aliviar su s&iacute;ntoma. Ni nadie tampoco cuestionar&iacute;a el invaluable aporte que, desde la m&aacute;s remota antig&uuml;edad, han consolidado, a trav&eacute;s de los tiempos, todas las generaciones de m&eacute;dicos que en el mundo han ejercido su misi&oacute;n con generosidad, devoci&oacute;n y altruismo, pero sobre todo con una gran dosis de humanismo y una profunda convicci&oacute;n de estar modificando favorablemente la historia natural de las enfermedades. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El m&eacute;dico, como individuo cerebral y emocionalmente comprometido con el humanismo humanitario, usualmente ha sido permeado por el humanismo culto y eso le ha facilitado incursionar en los m&aacute;s dis&iacute;miles campos de la inteligencia pensante: hemos disfrutado de m&eacute;dicos dramaturgos, cineastas, poetas, novelistas, int&eacute;rpretes y compositores, fil&oacute;sofos e historiadores, pintores y escultores, am&eacute;n de su presencia activa en otras disciplinas, no necesariamente art&iacute;sticas, en las que han ejercido papeles protag&oacute;nicos: periodismo de investigaci&oacute;n y de opini&oacute;n, derecho y ciencias pol&iacute;ticas, arquitectura, f&iacute;sico-qu&iacute;mica, gastronom&iacute;a, y todos los etc&eacute;teras posibles.</p>       <p>No existe humana disciplina de la que un m&eacute;dico haya estado ausente en una historia de la vida. Todas las diferentes expresiones de arte y cultura, y las manifestaciones del pensamiento universal, se han enriquecido o han adivinado y constatado siempre la presencia de un m&eacute;dico culto. Ignorar esta certeza y no comunicarla de manera estimulante y gratificante es perpetuar, para las nuevas generaciones de m&eacute;dicos incultos, o &laquo;b&aacute;rbaros ilustrados&raquo; (Ortega y Gassett), una bendici&oacute;n negligente que continuar&aacute; facilitando el ejercicio irresponsable del m&aacute;s noble de los oficios posibles y degradando la m&aacute;s respetable de las profesiones acad&eacute;micas, bajo un marco conceptual c&oacute;mplicemente deplorable y alienante. </p>       <p>(Hemos querido conmemorar los veinte a&ntilde;os de nuestros Encuentros Anuales de Confraternidad M&eacute;dica Nacional, con una convocatoria espec&iacute;fica a muy valiosos exponentes de nuestra comunidad cient&iacute;fico-m&eacute;dica para que, desde un enfoque multidisciplinario, elaboremos una aproximaci&oacute;n elemental, aunque ciertamente m&iacute;nima, a la pr&oacute;diga y mun&iacute;fica simbiosis de Medicina, Arte y Cultura a todo lo largo y ancho de la Historia de la Vida). </p>       <p>Surge, entonces, el coraz&oacute;n en la historia de la humanidad, como referente obligado en la sabidur&iacute;a de las emociones generadoras de amor y de odio, de las m&aacute;s sublimes entelequias y de las m&aacute;s bajas pasiones.</p>       <p>Como &oacute;rgano anat&oacute;mico real y como imagen virtual, no conocemos otra iconograf&iacute;a m&aacute;s extensa y variada que involucre, &iacute;ntegramente, las numerosas y diversas expresiones del arte y la cultura identificando esa noble v&iacute;scera...</p>       <p>Desde la obviedad del poema lacerante hasta la crueldad de un noble coraz&oacute;n de Jes&uacute;s amant&iacute;simamente sangrante, no existe un solo g&eacute;nero de la historia musical universal que deje de invocar al coraz&oacute;n como v&iacute;ctima o victimario de las tormentas de amor apasionado. Las &eacute;pocas m&aacute;s iluminadas del arte l&iacute;rico fueron siempre de un rojo rutilante, emanando de un coraz&oacute;n &laquo;part&iacute;o&raquo;.</p>       <p>El coraz&oacute;n del ser humano y de infinitas especies animales ha sido cuidadosamente disecado, histol&oacute;gicamente analizado, electrofisiol&oacute;gicamente censado, hemodin&aacute;micamente torturado y habilidosamente recompuesto en cirug&iacute;as de alta complejidad cuando sus posibilidades reales de funci&oacute;n han estado pr&oacute;ximas a expirar.</p>       <p>Hoy asistimos al alucinante renacimiento de los corazones irremediablemente condenados a la mesa del pat&oacute;logo hace solamente cincuenta a&ntilde;os, cuando el evento coronario agudo se remit&iacute;a a una vigilante y expectante cuarentena m&eacute;dica de obligado confinamiento en cama, con caldito de pollo y verduras, sin absolutamente ninguna intervenci&oacute;n v&aacute;lidamente terap&eacute;utica.</p>       <p>La evoluci&oacute;n de la ciencia nos ha dado la posibilidad &uacute;nica de vivir, en tiempo real, fen&oacute;menos de la imaginaci&oacute;n y la creatividad que no se habr&iacute;an presentido en los cuarenta siglos precedentes. La certeza real de poder  explorar todos los segmentos del coraz&oacute;n y sus grandes vasos, en im&aacute;genes que superan en calidad la de los mismos espec&iacute;menes anat&oacute;micos, no la habr&iacute;amos imaginado hace solamente treinta a&ntilde;os. </p>       <p>Y qu&eacute; decir de los procedimientos terap&eacute;uticos que, apoyados en una pir&aacute;mide de elementos diagn&oacute;sticos sofisticados y complejos, le han generado a nuestros pacientes la opci&oacute;n de migrar de las obscuras &eacute;pocas de la indigna presunci&oacute;n, a la certeza evidente del diagn&oacute;stico correcto. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Infortunadamente, la comercializaci&oacute;n escandalosa como pr&aacute;ctica rutinaria de un enfoque neoliberal salvaje, y la instrumentaci&oacute;n indiscriminada, frecuentemente innecesaria, de costosos equipos diagn&oacute;sticos o terap&eacute;uticos, elimina posibilidades de acceso a extensos n&uacute;cleos poblacionales, elitizan el usufructo de un derecho humano fundamental y nos alejan m&aacute;s del enfermo que ha sufrido el deterioro progresivo de una precaria relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente. Es, entonces, la crisis de la medicina una crisis profesional o una crisis del humanismo?</p>       <p>Hoy somos felices recipiendarios de un conocimiento cient&iacute;fico, s&oacute;lidamente edificado sobre los cimientos milenarios de infinidad de generosos individuos que nos precedieron en el ejercicio del m&aacute;s humano de los oficios posibles y de la m&aacute;s respetable de las profesiones liberales.</p>       <p>Pero tambi&eacute;n, somos las v&iacute;ctimas programadas de un holocausto infame al que nos hemos voluntariamente sometido, cuando abdicamos de nuestra vocaci&oacute;n de liderazgo para asumir, cobarde y pasivamente, la de sumisos jornaleros de una corrupta y voraz cadena de intermediarios.</p>     <p>Cualquier m&eacute;dico en ejercicio, razonablemente competente y responsable, obviamente en primer&iacute;sima l&iacute;nea un Internista-Cardi&oacute;logo integral, no puede ni debe ausentarse de su insoslayable compromiso de solidaridad ante sus pacientes usualmente vulnerados por la exclusi&oacute;n y el marginamiento. Los problemas de alta complejidad que involucran nuestra presencia actuante, exigen siempre respuestas y soluciones urgentes, y no podemos supeditar la inmediatez de un procedimiento diagn&oacute;stico o terap&eacute;utico a los tortuosos laberintos de la burocracia institucional.</p>     <p>Es en este espectro de hist&oacute;rica y calamitosa oportunidad cuando surgen, desde el fondo de la inconsciencia previa, los elementos del orden ausente y de los valores fundamentales e irrenunciables del ser humano, para dar una larga y beligerante lucha de principios que nos rescaten, recuperen y rediman de una infame y larga noche negra de abominable indignidad.</p> </font>       ]]></body>
</article>
