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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Riesgo cardiovascular: ¿cuál es el mensaje de los estudios poblacionales?]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Medicina ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana">     <center>    <center>   <font size="4" face="Verdana"><b>Riesgo cardiovascular: &iquest;cu&aacute;l es el mensaje de los estudios poblacionales?</b> </font></center> <font size="3" face="Verdana">       <p><b>Cardiovascular Risk: What is the message of the population studies?</b></p></font>       <p>&Aacute;lvaro J. Ruiz Morales, MD., MSc., FACP.</p> </center>     <p>Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Javeriana.</p>       <p><b>Correspondencia</b>: Dr. &Aacute;lvaro J. Ru&iacute;z. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:aruiz@javeriana.edu.co">aruiz@javeriana.edu.co</a></p>     <p>Recibido: 14/05/2012. Aceptado: 16/05/2012.</p> <hr size="1">       <p>El concepto tradicional de factores de riesgo modificables y no modificables para enfermedad coronaria, tiene un error impl&iacute;cito. No deber&iacute;a hablarse de factores de riesgo modificables cuando se hace referencia a tabaquismo, diabetes, dislipidemia, sedentarismo, hipertensi&oacute;n, obesidad o algunos otros factores menores (1). </p>       <p>Hay una paradoja en la evoluci&oacute;n de la actitud del cl&iacute;nico ante la actual explosi&oacute;n de conocimiento en riesgo cardiovascular y ante el conocimiento cada vez m&aacute;s extenso en aterosclerosis, no s&oacute;lo desde el punto de vista cl&iacute;nico sino fisiopatol&oacute;gico, farmacodin&aacute;mico, farmacogen&oacute;mico y econ&oacute;mico. Cuanto mayor es el conocimiento, m&aacute;s reducido tiende a ser el enfoque, y en una &eacute;poca de explicaci&oacute;n molecular de los fen&oacute;menos, la atenci&oacute;n cl&iacute;nica tiende a volverse superespecializada. </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los programas de entrenamiento, las publicaciones y el &eacute;nfasis en la atenci&oacute;n cl&iacute;nica han seguido el mismo camino y se han vuelto tan precisas y concretas que aparece la paradoja. En una &eacute;poca de transici&oacute;n epidemiol&oacute;gica compleja (2), cuanto m&aacute;s se sabe de una condici&oacute;n, menos se hace para prevenirla. Cuando hay m&aacute;s opciones para intervenir una enfermedad, cuando las condiciones para corregir da&ntilde;os y evitar secuelas son m&aacute;s abundantes, se trabaja menos en la estrategia m&aacute;s eficiente, en la que significa verdadero control: la prevenci&oacute;n.</p>       <p>Clasificar los factores de riesgo en modificables y no modificables, y ense&ntilde;arlo y practicarlo as&iacute;, tiene una consecuencia que puede ser letal para los pacientes. El cl&iacute;nico centra sus esfuerzos en la correcci&oacute;n del factor de riesgo. Se sienta, literalmente, a esperar en su consulta al diab&eacute;tico para modificar la diabetes y evitar que produzca m&aacute;s da&ntilde;o. Espera al fumador para quitarle el cigarrillo, busca reeducar al obeso para que baje de peso y hace esfuerzos para que se adopten condiciones saludables de actividad f&iacute;sica y ejercicio en quien hace a&ntilde;os no hace nada diferente de ir del carro a la casa o al trabajo, pero no se hacen esfuerzos significativos para evitar la aparici&oacute;n del tabaquismo, para prevenir la obesidad, en fin, para evitar la aparici&oacute;n de los factores de riesgo. Si se reclasificara a los factores de riesgo modificables como prevenibles, y esto se ejerciera, tendr&iacute;amos mucha m&aacute;s actividad de educaci&oacute;n en la consulta, un cambio de filosof&iacute;a en las facultades de medicina y posiblemente mucho m&aacute;s presencia como cl&iacute;nicos en escuelas, colegios, universidades y empresas. </p>       <p>Podr&iacute;amos so&ntilde;ar con reducciones dram&aacute;ticas en las tasas de tabaquismo, obesidad, sedentarismo y errores en la alimentaci&oacute;n, con la consecuencia espl&eacute;ndida de la reducci&oacute;n en las tasas de diabetes, hipertensi&oacute;n, dislipidemias, tabaquismo, y en lugar de las ya trajinadas prevenci&oacute;n primaria y secundaria, se habr&iacute;a pasado al orden correcto: prevenci&oacute;n primordial, el evitar que aparezcan los factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares. Y seguir&iacute;an, idealmente con menos necesidad, la prevenci&oacute;n primaria, actividades para que en quienes no se pudo evitar la presencia de factores de riesgo lleguen a enfermedad cl&iacute;nica o subcl&iacute;nica; y finalmente la prevenci&oacute;n secundaria, en aquellos en quienes no s&oacute;lo fracas&oacute; la medicina en evitar la presencia de factores de riesgo sino en la prevenci&oacute;n del desenlace, sea infarto card&iacute;aco, ataque cerebrovascular o enfermedad ateroscler&oacute;tica perif&eacute;rica (3).</p>       <p>Ante este panorama, en el que es necesario un cambio radical, debe ser m&aacute;s que bienvenido un estudio poblacional de factores de riesgo como el que publican en este n&uacute;mero el doctor Camilo Alvarado Castro y colegas, Estudio poblacional de factores de riesgo cardiovascular relacionados con el estilo de vida, hallazgos electrocardiogr&aacute;ficos y medicaci&oacute;n actual de pacientes valorados por el servicio de Cardiolog&iacute;a (4) porque se trata de la evaluaci&oacute;n de factores de riesgo, y m&aacute;s a&uacute;n porque se eval&uacute;an los factores relacionados con el estilo de vida, un punto de vista que ha sido relegado por el enfoque intervencionista cl&iacute;nico actual.</p>       <p>Es claro que la intervenci&oacute;n es necesaria, que la mayor especializaci&oacute;n y subespecializaci&oacute;n son &uacute;tiles, y han demostrado no solamente ser efectivas sino eficientes. No puede haber nada criticable en la aproximaci&oacute;n intervencionista, sea farmacol&oacute;gica o no farmacol&oacute;gica, de las enfermedades cardiovasculares. Y tenemos gu&iacute;as precisas, actualizadas y s&oacute;lidamente asentadas en evidencia, que permiten el control de los principales factores de riesgo (5-7).</p>       <p>Pero s&iacute; es claro que debe hacerse una reflexi&oacute;n profunda liderada por las asociaciones cient&iacute;ficas, y en particular por nuestra Sociedad Colombiana de Cardiolog&iacute;a y Cirug&iacute;a Cardiovascular, para que ese enfoque intervencionista no reemplace la aproximaci&oacute;n preventiva, y para que los esfuerzos de prevenci&oacute;n primordial no sean dejados en manos menos expertas. Es justamente al especialista, al subespecialista y a los expertos a quienes corresponde liderar, desde su posici&oacute;n privilegiada, esas actividades. </p>       <p>Al encontrar tasas altas de hipertensi&oacute;n (57,1%), tabaquismo (11,7%) y sedentarismo (75%) el estudio identifica las tendencias en poblaci&oacute;n evaluada en los servicios cl&iacute;nicos y de cardiolog&iacute;a. Y los datos pueden contrastarse con los del estudio poblacional CARMELA (8), que encontr&oacute; que la frecuencia de hipertensi&oacute;n arterial para la poblaci&oacute;n general de Bogot&aacute; era 13,4%, una cifra baja en comparaci&oacute;n con las informadas en el resto de Am&eacute;rica Latina y en otros pa&iacute;ses (9, 10). Esta cifra alta de Alvarado se&ntilde;ala con claridad la alta selecci&oacute;n de pacientes en una consulta especializada. </p>       <p>Los valores de tabaquismo, en contraste, son bajos (11,8%), en contraposici&oacute;n con lo encontrado para Bogot&aacute; en CARMELA (22,5%), lo cual podr&iacute;a significar que se ha hecho un buen trabajo en el control de este factor. Pero la alt&iacute;sima tasa de sedentarismo (75%), a&uacute;n descontando un porcentaje de quienes no pueden hacer ejercicio ni actividad f&iacute;sica por enfermedad coronaria no controlada y sintom&aacute;tica, debe ser tomada como un indicador de un &aacute;rea en la que a&uacute;n hay mucho por trabajar. </p>       <p>El estudio de Alvarado Castro debe ser est&iacute;mulo para la investigaci&oacute;n en factores de riesgo y en aspectos terap&eacute;uticos. Tener estad&iacute;sticas confiables en relaci&oacute;n con caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas de los individuos y de los medicamentos utilizados podr&iacute;a convertirse en una herramienta poderosa para la definici&oacute;n de la direcci&oacute;n de la educaci&oacute;n m&eacute;dica, ya que hay perfiles de pacientes, por su riesgo y comorbilidades, que se ajustan m&aacute;s a un tipo de medicamentos que a otro. </p>       <p>Ser&iacute;a ideal que se lograra estimular a la poblaci&oacute;n de cl&iacute;nicos para hacer prevenci&oacute;n primordial, y para esto, los estudios de factores y perfiles de riesgo deben ser m&aacute;s frecuentes, no s&oacute;lo en niveles poblacionales generales sino en los &aacute;mbitos cl&iacute;nicos institucionales y universitarios.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto permitir&aacute; dirigir la educaci&oacute;n al p&uacute;blico en general y a los m&eacute;dicos y personal de salud, y lograr una mejor toma de decisiones en el &aacute;mbito de la salud p&uacute;blica y del cuidado individual.</p> </font>      ]]></body>
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