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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reflexiones acerca de las indicaciones de CPRE en pacientes con sospecha de coledocolitiasis]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Unioversidad del Rosario  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=3>    <P align="center"><B>Reflexiones acerca de las indicaciones de CPRE en pacientes con sospecha de coledocolitiasis</B></P></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <P align="center">Jorge Iv&aacute;n Lizarazo Rodr&iacute;guez, MD.(1)</P>     <P>(1) Internista Gastroenter&oacute;logo. Hospital Universitario de la Samaritana. Docente de postgrado de la Universidad del Rosario. Bogot&aacute;, Colombia</P>     <P>Fecha recibido:    01-11-11  Fecha aceptado:  22-11-11</P>     <P>El paso de c&aacute;lculos a la v&iacute;a biliar o su formaci&oacute;n in situ se denomina coledocolitiasis, una complicaci&oacute;n que se puede presentar en un 3-10% de los pacientes llevados a colecistectom&iacute;a (1). Los m&eacute;todos diagn&oacute;sticos de abordaje inicial tienen limitaciones, se destacan para el ultrasonido transabdominal (US) una sensibilidad de 22-55%, tambi&eacute;n se ha utilizado el di&aacute;metro del col&eacute;doco como un par&aacute;metro indirecto de coledocolitiasis, se considera normal un di&aacute;metro de 3-6 mm; cuando el di&aacute;metro es superior a 8 mm en pacientes con ves&iacute;cula in situ es indicativo de obstrucci&oacute;n biliar y con este par&aacute;metro aumenta la sensibilidad 77%-87%. El perfil hep&aacute;tico (bilirrubinas, transaminasas y fosfatasa alcalina) tiene un valor predictivo positivo de 25%-50% (2). Se han desarrollado m&eacute;todos que mejoran la detecci&oacute;n de coledocolitiasis como el ultrasonido endosc&oacute;pico (USE) con una sensibilidad de 84%-100% y la colangiograf&iacute;a por resonancia (C-RNM) con una sensibilidad de 100% para c&aacute;lculos mayores de 1 cm y de 71% para c&aacute;lculos menores de 5 mm (7). La principal limitante de estos &uacute;ltimos dos m&eacute;todos son los costos y la no disponibilidad en todas las regiones.</P>     <P>El manejo endosc&oacute;pico ha cambiado el tratamiento de la coledocolitiasis desde la introducci&oacute;n de la colangiograf&iacute;a retr&oacute;grada endosc&oacute;pica (CPRE) en el a&ntilde;o 1974. En la actualidad es el m&eacute;todo de elecci&oacute;n m&aacute;s ampliamente utilizado para su tratamiento. La mayor&iacute;a de los c&aacute;lculos (85%) son menores de 1 cm de di&aacute;metro y pueden ser extra&iacute;dos por m&eacute;todos est&aacute;ndar mediante la realizaci&oacute;n de papilotom&iacute;a o extracci&oacute;n con bal&oacute;n o dormia. El 10-15% restante son casos complejos debido al tama&ntilde;o de los c&aacute;lculos o por alteraciones anat&oacute;micas que requieren t&eacute;cnicas m&aacute;s avanzadas como la litotripsia y, en ocasiones, extracci&oacute;n quir&uacute;rgica (1).</P>     <P>La CPRE es un procedimiento con un alto porcentaje de complicaciones en todas las series publicadas. En un estudio prospectivo multic&eacute;ntrico realizado en Estados Unidos con 2.347 pacientes llevados a CPRE, el 9,8% present&oacute; complicaciones, la pancreatitis con 5,4% fue la m&aacute;s frecuente y siguen en frecuencia el sangrado 2%, la colangitis 1%, la colecistitis 0,5% y la perforaci&oacute;n 0,3% (1). Es el procedimiento endosc&oacute;pico con mayor porcentaje de complicaciones y de mortalidad en gastroenterolog&iacute;a, lo cual hace muy probable que los gastroenter&oacute;logos que realizan regularmente este procedimiento tengan que enfrentarlas en alg&uacute;n momento. Las complicaciones son una de las principales razones por la cual muchos gastroenter&oacute;logos optan por no realizar dicho procedimiento. </P>     <P>Las complicaciones relacionadas con procedimientos endosc&oacute;picos incluida la CPRE son causas de demandas m&eacute;dico legales y, aunque se considera que con relaci&oacute;n a otras especialidades el n&uacute;mero es bajo, hay una tendencia que va en aumento. En una publicaci&oacute;n de la provincia de Catalu&ntilde;a en Espa&ntilde;a, las demandas por CPRE siguen en n&uacute;mero a las de colonoscopia, pero indudablemente si se tiene en cuenta el volumen total para cada uno de estos procedimientos seguramente el porcentaje de demandas es mucho mayor para la CPRE (9). En Estados Unidos, en el a&ntilde;o 2006, el doctor Cotton public&oacute; un an&aacute;lisis de 59 demandas relacionadas con CPRE en las cuales fue requerido para dar su opini&oacute;n como experto. Las principales conclusiones fueron claras; muchos procedimientos fueron realizados sin una buena indicaci&oacute;n y la informaci&oacute;n a los pacientes fue pobre (3). Es importante anotar que para cuando se presentaron estos casos ya estaban publicadas las gu&iacute;as del National Institutes of Health (NIH) del a&ntilde;o 2002 (5). En el a&ntilde;o 2010 el mismo autor publica una carta al editor titulada Veinte demandas m&aacute;s por CPRE: ¿Por qu&eacute;? Pobres indicaciones y comunicaciones (4). Con este t&iacute;tulo enfatiza c&oacute;mo en forma inexplicable a pesar de su comunicaci&oacute;n previa y las nuevas gu&iacute;as disponibles, fue requerido como experto en otros 20 casos de demandas, de los cuales por lo menos en 12 casos se hab&iacute;an cometido los mismos errores relacionados con falta de indicaciones ajustadas a las gu&iacute;as. A pesar de tener consentimiento informado, los pacientes manifestaron que no hubieran aceptado la CPRE como primera opci&oacute;n si hubieran conocido que en sus casos exist&iacute;an otras alternativas diagn&oacute;sticas con menor riesgo. El doctor Cotton considera que por estas razones estas demandas son muy dif&iacute;ciles de defender (4). En nuestro pa&iacute;s no conozco publicaciones al respecto, esta situaci&oacute;n es dif&iacute;cil de enfrentar; generalmente, las demandas se asumen en forma individual y ocasionan un alto costo personal y econ&oacute;mico. La reducci&oacute;n del riesgo de reclamaciones deber&iacute;a ser un objetivo fundamental para nosotros. Las sociedades cient&iacute;ficas deber&iacute;an liderar y promover una mejor pr&aacute;ctica m&eacute;dica basada en la evidencia con una mayor seguridad para los m&eacute;dicos y los pacientes.</P>     <P>La CPRE es el procedimiento endosc&oacute;pico que tal vez requiere mayor experticia t&eacute;cnica, y se han publicado recomendaciones con relaci&oacute;n a la curva de entrenamiento. En el a&ntilde;o 1996 se ped&iacute;an 100 procedimientos incluyendo 25 terap&eacute;uticos, con un 80% de &eacute;xito. Posteriormente, se aument&oacute; a 200 como recomendaci&oacute;n para adquirir experticia y continuar realizando un n&uacute;mero de 40 a 50 anuales para mantener una buena curva de entrenamiento (7), es decir, aproximadamente 1 procedimiento a la semana y un porcentaje de &eacute;xito mayor del 90%. Por estas razones, en Estados Unidos se tienen programas de un a&ntilde;o adicional de entrenamiento para CPRE (10). Es claro que con los programas de postgrado de 2 a&ntilde;os en nuestro pa&iacute;s, dif&iacute;cilmente se lograr&aacute; alcanzar este n&uacute;mero de procedimientos. La mayor&iacute;a de nosotros alcanzamos este n&uacute;mero durante nuestra pr&aacute;ctica despu&eacute;s de graduarnos; ser&iacute;a recomendable, para los gastroenter&oacute;logos reci&eacute;n graduados, estar soportados por un colega con mayor experiencia. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Se han implementado diferentes tipos de t&eacute;cnicas para disminuir el porcentaje de pancreatitis post CPRE como el uso de gu&iacute;a hidrof&iacute;lica durante la canulaci&oacute;n, la administraci&oacute;n de AINES y en casos especiales la colocaci&oacute;n de pr&oacute;tesis pancre&aacute;ticas. De acuerdo al consenso europeo de pancreatitis post-CPRE la incidencia de esta es similar en centros de alto y bajo volumen de procedimientos. La diferencia importante es un menor porcentaje de resoluci&oacute;n de casos en los centros con bajos vol&uacute;menes de CPRE (8), lo que aclara que el uso racional de la CPRE es la mejor forma de prevenir complicaciones.</P>     <P>La importancia de este tema ha llevado a la publicaci&oacute;n de varias gu&iacute;as; en el a&ntilde;o 2002 por el NIH (5), en el a&ntilde;o 2005 por ASGE (6), en el a&ntilde;o 2008 las gu&iacute;as brit&aacute;nicas (7) y en el a&ntilde;o 2010 por ASGE (2).</P>     <P>En la gu&iacute;a del ASGE del a&ntilde;o 2010 se emplean predictores cl&iacute;nicos para asignar tres grupos de riesgo de coledocolitiasis. El grupo de bajo riesgo tiene una probabilidad menor del 10%, el grupo de riesgo intermedio tiene una probabilidad del 10%-50% y el grupo de alto riesgo tiene una probabilidad mayor 50% de coledocolitiasis. En la <a href="#tabla1">tabla 1</a>, adaptada de esta gu&iacute;a, se resumen estos criterios (2).</P>     <P align="center"><a href="#tabla1">Tabla 1</a>. Estrategia para asignar el riesgo de coledocolitiasis en pacientes sintom&aacute;ticos, basada en predictores cl&iacute;nicos (adaptada gu&iacute;as ASGE 2010). </P>     <P align="center"><img src="img/revistas/rcg/v26n4/a01t1.JPG"><a name="tabla1"></a></P>     <P>De acuerdo a estos grupos de riesgo se considera que hay indicaci&oacute;n de CPRE en forma directa en pacientes con alto riesgo: </P>     <P>1. Coledocolitiasis documentada con US (ultrasonograf&iacute;a) </P>     <P>2. Colangitis</P>     <P>3. Bilirrubina directa mayor de 4 mg/dl </P>     <P>4. Bilirrubina entre 2,8 mg/dl-4 mg/dl y la v&iacute;a biliar dilatada por US. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En pacientes con riesgo intermedio:</P>     <P>1. Cuando solamente est&aacute; presente un criterio, bilirrubina entre 2,8-4 mg/dl o v&iacute;a biliar dilatada por US. </P>     <P>2. Elevaci&oacute;n de transaminasas.</P>     <P>3. Edad mayor de 55 a&ntilde;os.</P>     <P>4. Cl&iacute;nica de pancreatitis biliar que no tenga criterios de alto riesgo. </P>     <P>Se recomienda documentar la presencia de coledocolitiasis por un m&eacute;todo m&aacute;s sensible como USE o la C-RNM previa a la decisi&oacute;n de realizar CPRE. </P>     <P>Si todos los par&aacute;metros son normales se considera bajo riesgo de coledocolitiasis y pueden ser llevados a colecistectom&iacute;a sin ning&uacute;n estudio adicional.</P>     <P>En el presente n&uacute;mero se publica un art&iacute;culo de los doctores G&oacute;mez, Pion y Otero titulado Predictores de coledocolitiasis en pacientes sometidos a colangiograf&iacute;a retr&oacute;grada endosc&oacute;pica en el Hospital el Tunal de Bogot&aacute;, en el que se realiz&oacute; un estudio observacional anal&iacute;tico de corte transversal que buscaba establecer el grado de asociaci&oacute;n entre diferentes variables predictoras de coledocolitiasis. Para los autores, una de las principales motivaciones para la realizaci&oacute;n del trabajo son los altos costos de procedimientos como el USE y la C-RNM y la dificultad de su disponibilidad en todas las regiones. El trabajo determin&oacute; que la bilirrubina directa mayor a 30% y la edad mayor de 55 a&ntilde;os fueron los predictores m&aacute;s fuertes de coledocolitiasis; como conclusi&oacute;n, si estas dos variables est&aacute;n presentes el paciente puede ser llevado a CPRE directamente. En mi opini&oacute;n, es importante mencionar que el porcentaje de 30% de bilirrubina directa previamente no se hab&iacute;a publicado aunque es lo esperado en un cuadro de ictericia obstructiva; hubiese sido interesante conocer c&oacute;mo se comportaron las variables del nivel de bilirrubinas para los rangos de 2,8-4 mg/dl y superiores a 4 mg/dl que, de acuerdo a las gu&iacute;as del ASGE, son considerados como predictores fuerte y muy fuerte respectivamente. La edad mayor de 55 a&ntilde;os est&aacute; en concordancia con publicaciones previas en donde se ha considerado como factor de riesgo moderado. Como comentario adicional hubiese sido importante que en el trabajo se hubiera escrito el di&aacute;metro a partir del cual se consider&oacute; dilatada la v&iacute;a biliar y mencionar si los radi&oacute;logos median este di&aacute;metro en la US. El di&aacute;metro de la v&iacute;a biliar generalmente es muy importante en la toma de decisiones, y de acuerdo a esta propuesta la v&iacute;a biliar dilatada no ser&iacute;a un factor determinante en la decisi&oacute;n de realizar CPRE si los pacientes tienen las dos variables ya mencionadas. Considero que ser&iacute;a muy importante someterla a una discusi&oacute;n m&aacute;s amplia por las implicaciones que tiene; personalmente y basado en las gu&iacute;as del ASGE (2), cuando encuentro un nivel de bilirrubinas entre 2,8 mg/dl y 4 mg/dl la determinaci&oacute;n de pasar directamente a CPRE depende de encontrar dilataci&oacute;n de la v&iacute;a biliar por US.</P>     <P>Tambi&eacute;n es importante resaltar el &eacute;nfasis que ellos hacen en que la evaluaci&oacute;n sea lo m&aacute;s pr&oacute;xima al examen, en muchas oportunidades nos vemos enfrentados a pacientes que por diferentes razones de tipo administrativo, log&iacute;stico o cl&iacute;nico, por ejemplo una pancreatitis aguda biliar que evolucion&oacute; satisfactoriamente, son remitidos para CPRE porque en la historia inicial ten&iacute;an signos de alta probabilidad de coledocolitiasis pero, d&iacute;as despu&eacute;s, en el momento del procedimiento se encuentran asintom&aacute;ticos. En estos casos, se deber&iacute;a reasignar el riesgo y si el paciente pasa a un grupo de probabilidad intermedia ser&iacute;a m&aacute;s conveniente asegurar la presencia de coledocolitiasis mediante EUS o C-RNM y si se confirma la presencia de esta, realizar la CPRE lo m&aacute;s pronto posible; en algunas instituciones que tienen los dos recursos los realizan incluso el mismo d&iacute;a.</P>     <P>En muchas oportunidades nos vemos enfrentados a presiones para realizar una CPRE en casos con probabilidad intermedia de coledocolitiasis por la demora en la autorizaci&oacute;n o por la no disponibilidad de estudios como el EUS o la C-RNM. En estos casos, una opci&oacute;n v&aacute;lida ser&iacute;a la realizaci&oacute;n de colangiograf&iacute;a intraoperatoria (CIO). La canulaci&oacute;n del conducto c&iacute;stico durante la colecistectom&iacute;a abierta o por laparoscopia, se puede realizar hasta en un 80% de los casos con una sensibilidad del 80-92% y una especificidad de 76,2-97% (7). En caso de confirmarse coledocolitiasis se puede abordar por exploraci&oacute;n biliar intraoperatoria incluso por v&iacute;a laparosc&oacute;pica, manejo conjunto con CPRE intraoperatoria o dejar la v&iacute;a biliar drenada y realizaci&oacute;n de CPRE postoperatoria.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Quisiera, para terminar, dejar los siguientes puntos como reflexi&oacute;n:</P>     <P>1. La responsabilidad es individual, por lo tanto, quien realice la CPRE debe establecer la probabilidad de coledocolitiasis y definir la conducta de acuerdo a las gu&iacute;as establecidas, beneficiando tanto a los pacientes como a los m&eacute;dicos.</P>     <P>2. Ser&iacute;a muy conveniente que los grupos que manejan este tipo de procedimientos compartan sus experiencias, que se socialicen gu&iacute;as en las diferentes instituciones especialmente con grupos de cirujanos que son quienes enfocan inicialmente a estos pacientes. Es importante que se entienda claramente cu&aacute;ndo es preferible la confirmaci&oacute;n de coledocolitiasis por otros m&eacute;todos de menos riesgos que la realizaci&oacute;n CPRE como primera instancia sin una alta probabilidad de coledocolitiasis.</P>     <P>3. La CPRE contin&uacute;a siendo el procedimiento de elecci&oacute;n para el manejo de la coledocolitiasis, es importante para las personas que laboran en instituciones donde se atiende esta patolog&iacute;a que tengan un volumen de procedimientos que garantice una curva de entrenamiento alta. En algunas instituciones se concentra el mayor volumen de procedimientos en gastroenter&oacute;logos con mayor experiencia siendo especialmente &uacute;til para casos dif&iacute;ciles; sin embargo, todas las personas que laboran en estas instituciones deber&iacute;an estar en condiciones de realizar este procedimiento. </P>     <P>4. Es importante que tengamos centros de referencia especializados, es una forma de contar con &quot;expertos&quot; para los procedimientos de alta complejidad. Es indudable que la atomizaci&oacute;n en la atenci&oacute;n de los pacientes de nuestro sistema de salud dificulta la conformaci&oacute;n y el acceso a este tipo de centros, pero indudablemente en nuestro pa&iacute;s hay personas con cualidades y experticia que al igual que muchos expertos internacionales pueden ser referentes para el manejo y la asesor&iacute;a de casos dif&iacute;ciles.</P>     <P>5. Cuando se dispone de alternativas diagn&oacute;sticas como el USE y la C-RNM, deben utilizarse cuando est&aacute;n indicadas porque prima el beneficio para el paciente sobre cualquier otra consideraci&oacute;n. Es una realidad que en nuestro pa&iacute;s puede ser dif&iacute;cil contar en todas las regiones con el recurso de USE y la C-RNM, en estas circunstancias la CIO es una alternativa en casos con probabilidad intermedia de coledocolitiasis.</P>     <P>6. El trabajo presentado en este n&uacute;mero nos plantea una propuesta interesante con relaci&oacute;n al enfoque racional de la coledocolitiasis y propone un nuevo criterio de alta probabilidad de coledocolitiasis para la realizaci&oacute;n de CPRE directamente. En mi opini&oacute;n, de acuerdo a las consideraciones planteadas, vale la pena analizar. </P>     <P><B>REFERENCIAS</B></P>     <P>1. Yoo KS. Lehman GA. Endoscopic Management of Biliary Ductal Stones. Gastroenterol Clin N Am 2010; 39: 209-227.</P>     <P>2. ASGE Guideline. The role of endoscopy in the evaluation of suspected choledocholithiasis. Gastrointest Endosc 2010; 71 (1): 1-9.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>3. Cotton PB. Analysis of 59 ERCP lawsuits; mainly about indications: Gastrointest Endosc 2006; 63: 378-82; quiz 464.</P>     <P>4. Cotton PB. Letter to the Editor. Twenty more ERCP lawsuits: Why? Poor indications and communications. Gastrointest Endosc 2010; 72(4): 904.</P>     <P>5. Cohen S, Bacon BR, Berlin JA, et al. National Institutes of Health State-of-the-Science Conference Statement: ERCP for diagnosis and therapy. Gastrointest Endosc 2002; 56: 803-9.</P>     <P>6. ASGE guideline: the role of ERCP in diseases of the biliary tract and the pancreas. Gastrointest Endosc. 2005; 62(1): 1-8.</P>     <P>7. Williams EJ, Green J, Beckingham I. et al. Guidelines on the management of common bile duct stones (CBDS). Gut 2008; 57: 1004-1021.</P>     <P>8. Dumonceau JM, Andriulli A, Deviere J, et al. European Society of Gastroenterology Endoscopy (ESGE) Guideline: Prophylaxis of post-ERCP pancreatitis. Endoscopy 2010; 42: 503-15.</P>     <P>9. Bruguera M, Viger M, Bruguera R, et al. Reclamaciones por presunta negligencia relacionadas con endoscopia digestiva. An&aacute;lisis de una casu&iacute;stica de 22 a&ntilde;os. J Gastroenterol Hepatol 2011. Doi:10.1016/j.gastrohep.2010.11.008.</P>     <P>10. ASGE. ERCP core curriculum. Gastrointest Endosc 2006; 63(3): 361-72.</P></FONT>      ]]></body>
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