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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hepatopatología para gastroenterólogos y hepatólogos: Tercera parte: patología de la enfermedad hepática necroinflamatoria crónica]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Hepatology for Gastroenterologists and Hematologists: Part Three: Pathology of Chronic Necroinflammatory Liver Disease]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario Fundación Santa Fé de Bogotá Sección Anatomía Patológica ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Necroinflammatory liver diseases are one of the most frequently encountered pathologies when interpreting a liver biopsy. In a histopathological study, we faced several questions including: What is it? How severe is the illness? And what does the clinician expect? This article attempts to answer these questions]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <FONT FACE="Verdana" SIZE=4>    <p align="center"><b>Hepatopatolog&iacute;a   para gastroenter&oacute;logos y hepat&oacute;logos. Tercera parte: patolog&iacute;a de la enfermedad   hep&aacute;tica necroinflamatoria cr&oacute;nica</b></p></FONT> <FONT FACE="Verdana" SIZE=2>    <p align="center">Roc&iacute;o del Pilar L&oacute;pez Panqueva, MD. (1)</p>     <p>(1) Pat&oacute;loga.   Jefe secci&oacute;n Anatom&iacute;a Patol&oacute;gica, Hospital Universitario Fundaci&oacute;n Santa Fe de   Bogot&aacute;. Profesora, Facultad de Medicina, Universidad de Los Andes. Bogot&aacute;,   Colombia. Mail: rocio.lopez@fsfb.org.co rolopez@uniandes.edu.co </p>     <p>Fecha recibido:    30-09-13     Fecha aceptado:  15-10-13</p>     <p><b>Resumen</b></p>     <p>En la   interpretaci&oacute;n de una biopsia hep&aacute;tica, las enfermedades necroinflamatorias   hep&aacute;ticas est&aacute;n entre las patolog&iacute;as halladas m&aacute;s a menudo, y en el estudio   histopatol&oacute;gico es habitual enfrentarse a varias preguntas al respecto: &iquest;Qu&eacute; es?   &iquest;Qu&eacute; tan grave es la   enfermedad? &iquest;Qu&eacute; es   lo que el cl&iacute;nico espera? Se buscar&aacute; en este art&iacute;culo dar respuesta   a tales preguntas.</p>     <p><b>Palabras clave</b></p>     <p>H&iacute;gado, biopsia,   enfermedad necroinflamatoria, Hepatitis C (HVC), Hepatitis B (HVB), Hepatitis   autoinmune (HAI). </p>     <p><b>INTRODUCCI&Oacute;N </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como ya se   ha visto, las enfermedades necroinflamatorias corresponden a un "patr&oacute;n", que   puede ser agudo o cr&oacute;nico, y en el cual se halla inflamaci&oacute;n y evidencia de   muerte celular (apoptosis o necrosis), con m&uacute;ltiples etiolog&iacute;as probables, las   m&aacute;s comunes de las cuales son las hepatitis virales, la hepatitis autoinmune y las hepatitis inducidas por medicamentos. </p>     <p>Gran parte   de la utilidad de la biopsia hep&aacute;tica radica en que se establezca la diferencia   entre enfermedad hep&aacute;tica cr&oacute;nica y una hepatitis aguda vs. hepatitis cr&oacute;nica.   Este art&iacute;culo se centrar&aacute; en la hepatitis cr&oacute;nica, la cual se define, desde el   punto de vista morfol&oacute;gico, por la presencia de inflamaci&oacute;n portal e injuria   hepatocitaria manifestada por hepatitis de interfase o por la actividad   inflamatoria lobulillar; su sello caracter&iacute;stico es la fibrosis, inicialmente   observada como expansi&oacute;n fibrosa portal hasta la cirrosis establecida. Existe   la tendencia a dar el nombre de hepatitis cr&oacute;nica a cualquier biopsia con   inflamaci&oacute;n portal; cabe recordar que esta consideraci&oacute;n implica un riesgo   importante de progresi&oacute;n y genera un manejo y un seguimiento muy diferentes   entre s&iacute; para los pacientes. </p>     <p>En la   pr&aacute;ctica de la hepatopatolog&iacute;a, cuando se encuentra inflamaci&oacute;n portal se debe   diferenciar entre las condiciones que caracter&iacute;sticamente lo presentan, como la   hepatitis C, la hepatitis B y la hepatitis autoinmune, pero tambi&eacute;n deben   incluirse las enfermedades colest&aacute;sicas cr&oacute;nicas, las hepatitis toxicomedicamentosas   y algunas enfermedades metab&oacute;licas, como la hemocromatosis, la enfermedad de   Wilson y la deficiencia de alfa-1-antitripsina, entre otras, pues todas ellas   pueden dar un patr&oacute;n de injuria que se asemeja al de la hepatitis cr&oacute;nica. Por   lo tanto, es indispensable la correlaci&oacute;n cl&iacute;nico-patol&oacute;gica: de lo contrario,   ser&iacute;a permitido para el pat&oacute;logo establecer un diagn&oacute;stico netamente   descriptivo de los hallazgos morfol&oacute;gicos observados, como, por ejemplo,   "inflamaci&oacute;n portal con actividad lobular y de interfase".</p>     <p>En las   hepatitis cr&oacute;nicas el diagn&oacute;stico cl&iacute;nico ya suele estar determinado por la   historia cl&iacute;nica, los antecedentes y los estudios serol&oacute;gicos virales o de   autoanticuerpos, previos a la decisi&oacute;n de hacer una biopsia. Por ende, uno de   los principales objetivos que llevan a un cl&iacute;nico a realizar la biopsia es   aclarar con la mayor certeza posible el grado de actividad necroinflamatoria,   as&iacute; como estadificarla por la presencia o no de fibrosis. </p>     <p>Existen   muchos sistemas para la graduaci&oacute;n y la estadificaci&oacute;n de una biopsia hep&aacute;tica;   algunos son m&aacute;s complejos que otros, y a trav&eacute;s de los tiempos han tenido   varias modificaciones.</p>     <p>En la <a href="#tabla1">tabla   1</a> se hace una comparaci&oacute;n de tres de los principales sistemas utilizados tanto   en la graduaci&oacute;n de la actividad como en la estadificaci&oacute;n de las hepatitis   cr&oacute;nicas: el original, de Knodell, modificado posteriormente por el de Ishak;   el de Batts y Ludwig, que en 1995 popularizaron su sistema en base a   pictogramas, y el sistema europeo de Metavir (1-3). </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28n4/v28n4a13t1.jpg"><a name="tabla1"></a></p>     <p>Algunos sistemas   no incluyen el grado ni el estadio 0, que en algunas circunstancias pueden ser   observados: por ejemplo, en hepatitis autoinmunes postratamiento, en algunas   formas de hepatitis B (portadores inactivos) o en el 5% de los casos de   hepatitis C donde solo se observa inflamaci&oacute;n portal sin actividad   necroinflamatoria ni de interfase. </p>     <p>En los   mencionados sistemas la inflamaci&oacute;n portal, a&uacute;n en ausencia de actividad de   interfase, se tiene en cuenta para la graduaci&oacute;n, y es uno de los motivos por   los que en algunos sistemas se tiende a aumentar cuantitativa y   cualitativamente el grado de actividad inflamatoria comparado con otros. </p>     <p>Se   recomienda utilizar sistemas num&eacute;ricos solo cuando se hagan estudios de   investigaci&oacute;n y cuando, a su vez, estos sean analizados por pat&oacute;logos expertos.   En la pr&aacute;ctica diaria es m&aacute;s &uacute;til, y, definitivamente, pr&aacute;ctico, utilizar los   m&eacute;todos semicuantitativos para la graduaci&oacute;n de la actividad inflamatoria   nomin&aacute;ndola como m&iacute;nima, leve, moderada o severa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La biopsia   sigue siendo el patr&oacute;n de oro al enfrentar una hepatitis cr&oacute;nica; sin embargo,   es importante tener en cuenta que los datos cl&iacute;nicos o patol&oacute;gicos   interpretados aisladamente pueden llevar a un diagn&oacute;stico errado entre el 15% y   el 50% de los casos; en el 10%-15% una biopsia puede aportar datos adicionales   fundamentales en el diagn&oacute;stico, y hasta en el 18%-20% de los casos puede   cambiar un manejo (4). </p>     <p>Pese a lo   anterior, ampliamente reportado en la literatura, no se puede desconocer que   nuevas t&eacute;cnicas, tanto serol&oacute;gicas como de estudios imaginol&oacute;gicos, han   empezado a reemplazar el papel de la biopsia hep&aacute;tica en algunas   circunstancias, y, muy probablemente, las indicaciones de esta quedar&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s   limitadas en el futuro cercano (5). </p>     <p>Ante tal   panorama, la principal indicaci&oacute;n de la biopsia es cuando el cl&iacute;nico piensa que   su resultado va a modificar el diagn&oacute;stico, el tratamiento o el pron&oacute;stico de   un paciente. Sea cual sea el sistema que se utilice, este debe ser conocido por   el cl&iacute;nico, quien, finalmente, va a interpretar el resultado de un estudio   patol&oacute;gico; por tanto, la interacci&oacute;n pat&oacute;logo-gastroenter&oacute;logo-hepat&oacute;logo es   vital para hablar el mismo idioma.</p>     <p><b>&iquest;CU&Aacute;L ES LA BIOPSIA IDEAL PARA PODER REALIZAR UNA ADECUADA INTERPRETACI&Oacute;N PATOL&Oacute;GICA? </b></p>     <p>Se sabe que   la biopsia hep&aacute;tica es un procedimiento invasivo, costoso y no exento de   complicaciones (en pocos casos, mayores). El 30% de los pacientes as&iacute; tratados   experimentan dolor, en el 0,3% de los casos pueden presentarse complicaciones   severas, como sangrado, y en menos del 0,01%, la muerte. Igualmente, pueden   existir errores por poca representatividad de la lesi&oacute;n, o del par&eacute;nquima; en   especial, por la heterogeneidad de la gran mayor&iacute;a de las patolog&iacute;as hep&aacute;ticas y la variaci&oacute;n interobservador e intraobservador (6-8).</p>     <p>En el diagn&oacute;stico   de las enfermedades necroinflamatorias no se recomiendan las biopsias   percut&aacute;neas por punci&oacute;n con aguja fina (BACAF o ACF); tampoco, biopsias   abiertas superficiales o subcapsulares. Las biopsias ideales para el pat&oacute;logo,   y, por eso mismo, para el paciente, son las biopsias trucut, con agujas   calibres 14-19, biopsias transyugulares, o biopsias en cu&ntilde;a laparosc&oacute;picas o   abiertas; preferiblemente, deben ser enviadas a estudio histopatol&oacute;gico 2   biopsias con representaci&oacute;n tanto del h&iacute;gado derecho como del izquierdo, con   fragmentos de 2 cm de longitud y entre 1-2 mm de di&aacute;metro, que contengan al   menos 11 espacios porta. Una biopsia con tales caracter&iacute;sticas es considerada &oacute;ptima, pues   corresponde, aproximadamente, a valorar entre 1/50&#8197;000-1/63&#8197;000 de   par&eacute;nquima hep&aacute;tico (9,10).</p>     <p>Este art&iacute;culo se centrar&aacute; en los cambios morfol&oacute;gicos observados en las principales formas de hepatitis cr&oacute;nica.</p>     <p><b>HEPATITIS VIRAL C (HVC)</b></p>     <p>Es bien   sabido que luego de la infecci&oacute;n aguda hasta el 85% de los casos evoluciona a   una hepatitis cr&oacute;nica; de estos, el 27% lo hace, adem&aacute;s, a cirrosis, y el 25%   desarrollan hepatocarcinoma; esta &uacute;ltima, por su parte, es en la actualidad la   principal causa de muerte por enfermedad hep&aacute;tica y una de las principales indicaciones de trasplante hep&aacute;tico. </p>     <p>Desde el   punto de vista netamente morfol&oacute;gico, las fases iniciales de la enfermedad   cr&oacute;nica no est&aacute;n bien documentadas en la literatura, por su presentaci&oacute;n   subcl&iacute;nica; as&iacute;, cuando hay manifestaciones cl&iacute;nicas, usualmente con elevaci&oacute;n   de las aminotransferasas, la HVC ya se encuentra bien establecida; sin embargo,   no existe una buena correlaci&oacute;n entre los niveles de AST/ALT y los hallazgos   histopatol&oacute;gicos (11). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Yano   demostr&oacute; que el 30% de los pacientes que en una biopsia inicial no ten&iacute;an   fibrosis la desarrollaban 13 a&ntilde;os despu&eacute;s, al 43% de quienes la ten&iacute;an de leve   a moderada les tomaba 17 a&ntilde;os desarrollarla, y al 100% de quienes ten&iacute;an   fibrosis con puentes o n&oacute;dulos regenerativos incompletos les ocurr&iacute;a lo mismo a   lo largo de los siguientes 10 a&ntilde;os (12). Esta es una de las razones por las   cuales ante una evidencia serol&oacute;gica de HVC con sospecha cl&iacute;nica de enfermedad   cr&oacute;nica la biopsia hep&aacute;tica podr&iacute;a ser de utilidad, pues tiene un valor tanto   pron&oacute;stico como predictivo, al proporcionar par&aacute;metros para evaluar la   posibilidad de iniciar o suspender una terapia (13,14).</p>     <p>Hay cambios   morfol&oacute;gicos caracter&iacute;sticos, pero no patognom&oacute;nicos, de la HVC, y que ayudan   en su diferenciaci&oacute;n de otras formas de enfermedad necroinflamatoria hep&aacute;tica   cr&oacute;nica, pues comparten el patr&oacute;n necroinflamatorio antes descrito.</p>     <p>Se   enumerar&aacute;n a continuaci&oacute;n los observados m&aacute;s a menudo. Hay infiltrado   inflamatorio portal, predominantemente linfocitario, con formaci&oacute;n de agregados   linfoides, as&iacute; como fol&iacute;culos linfoides con centros germinales bien formados   (<a href="#figura1">figura 1</a>), hasta en el 50% de los casos (15).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28n4/v28n4a13f1.jpg"><a name="figura1"></a></p>     <p>En 1969   Poulsen y Christofferson, a&uacute;n sin saber que se   trataba de la HVC, describieron el da&ntilde;o ductal no destructivo, o colangitis   linfoc&iacute;tica, donde observaron la permeaci&oacute;n intraepitelial de linfocitos, que   en ocasiones oscurece o hace dif&iacute;cil identificar el ducto; tal fen&oacute;meno es   conocido como lesi&oacute;n de Poulsen (16) y la mayor&iacute;a de los estudios la describen   hasta en la tercera parte de los casos; algunos grupos, como el de Bach et al.,   la han reportado en el 91% de las biopsias de HVC. Dicho cambio hace necesario   establecer un diagn&oacute;stico diferencial con enfermedades colest&aacute;sicas cr&oacute;nicas,   como la cirrosis biliar primaria, o con enfermedades colest&aacute;sicas ductop&eacute;nicas   (15).</p>     <p>La   esteatosis usualmente macrovesicular observada, sobre todo, en HVC genotipo 3,   est&aacute; directamente relacionada con el virus y se la ha visto en el 70% de los   casos; no tiene distribuci&oacute;n zonal espec&iacute;fica y suele ser de ligera intensidad;   en los otros genotipos su relaci&oacute;n no es clara, pero tambi&eacute;n es menos com&uacute;n   (<a href="#figura2">figura 2</a>). Es importante determinar su coexistencia con esteatohepatitis, la   cual puede verse en cerca del 10% de los casos (17). </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28n4/v28n4a13f2.jpg"><a name="figura2"></a></p>     <p>La hialina   de Mallory, o cuerpos de Mallory, generalmente se hallan presentes en la   enfermedad m&aacute;s avanzada, lo cual refleja cambios colest&aacute;sicos asociados, de   localizaci&oacute;n periportal y reportados en el 18% de los casos. Puede, adem&aacute;s,   existir hepatitis lobulillar, con aumento del infiltrado linfocitario sinusoidal,   e hiperplasia de c&eacute;lulas de Kupffer; los linfocitos sinusoidales se disponen   caracter&iacute;sticamente en hileras formando verdaderas filas indias. Tal hallazgo   es observado en m&aacute;s del 80% de los casos de HVC cr&oacute;nica; seg&uacute;n la severidad de   la actividad necroinflamatoria, es posible encontrar hepatocitos apopt&oacute;ticos   aislados (<a href="#figura3">figura 3</a>) o necrosis confluente. La fibrosis es progresiva e inicia   en las zonas portales (15,18). </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28n4/v28n4a13f3.jpg"><a name="figura3"></a></p>     <p>El   diagn&oacute;stico diferencial, desde el punto de vista morfol&oacute;gico, incluye otras   formas de hepatitis virales; principalmente, hepatitis B, hepatitis autoinmune,   enfermedad de Wilson, hepatitis inducidas por drogas, enfermedades colest&aacute;sicas   cr&oacute;nicas y deficiencia de alfa 1 antitripsina, entre otras (19).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>HEPATITIS VIRAL B (HVB)</b></p>     <p>Solo el 10%   de los pacientes con infecci&oacute;n aguda por HVB progresan a la cronicidad. La   prevalencia ha disminuido por el uso de vacunas recombinantes, aun cuando en Asia y &Aacute;frica sigue siendo alta. </p>     <p>En el   estudio histopatol&oacute;gico se encuentra inflamaci&oacute;n portal y periportal, que si   bien es com&uacute;n a cualquier tipo de hepatitis viral, var&iacute;a en su magnitud, seg&uacute;n   factores tanto del virus como del hu&eacute;sped. Es tambi&eacute;n predominantemente   linfocitaria, con algunos plasmocitos y macr&oacute;fagos, importante actividad de   interfase y asociada a da&ntilde;o hepatocelular, y se observan hepatocitos   apopt&oacute;ticos; especialmente, en la zona periportal. La fibrosis, por su parte,   inicia en la zona portal y no constituye un prerrequisito para desarrollar   hepatocarcinoma. </p>     <p>El hallazgo   histol&oacute;gico m&aacute;s caracter&iacute;stico, observado en el 50%-75% de los casos, es la   presencia de hepatocitos en vidrio esmerilado, o ground glass, y que reflejan   la presencia de ant&iacute;geno de superficie (HBsAg), el cual se mezcla con el   ret&iacute;culo endoplasm&aacute;tico del citoplasma de los hepatocitos y da una imagen   finamente granular, un poco clara, con halo perif&eacute;rico, que en ocasiones   desplaza el n&uacute;cleo a la periferia (<a href="#figura4">figura 4</a>). Tal como ya se describi&oacute;,   estudios de histoqu&iacute;mica (Victoria blue, Orceina, Aldeh&iacute;do fuschina, Shikata)   pueden ser de utilidad para identificar las c&eacute;lulas   en vidrio esmerilado. </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28n4/v28n4a13f4.jpg"><a name="figura4"></a></p>     <p>Los n&uacute;cleos   en arena, o sanded, son inclusiones rosadas, p&aacute;lidas y granulares que contienen   ant&iacute;geno core (HBcAg), lo cual, a su vez, indica replicaci&oacute;n activa del virus.   Cuando dicho hallazgo es masivo puede sugerir un estado de inmunosupresi&oacute;n.   Tambi&eacute;n se utilizan pruebas de inmunohistoqu&iacute;mica, como el ant&iacute;geno de   superficie (HBsAg), a la altura tanto de la membrana como citoplasm&aacute;tica, y el   HBcAg, de localizaci&oacute;n nuclear (<a href="#figura5">figura 5</a>) (20).</p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28n4/v28n4a13f5.jpg"><a name="figura5"></a></p>     <p>Algunos   cambios histopatol&oacute;gicos ayudan en la categorizaci&oacute;n de las diferentes fases de   la infecci&oacute;n por HVB. En la fase de tolerancia inmune, observada en pacientes   con infecci&oacute;n perinatal, no suele hallarse da&ntilde;o hep&aacute;tico, o este es m&iacute;nimo.   Durante la fase de aclaramiento inmune hay evidencia de infecci&oacute;n cr&oacute;nica con   da&ntilde;o hep&aacute;tico progresivo; en esta fase se observa inflamaci&oacute;n portal de   variable intensidad, actividad de interfase, hepatitis lobulillar y presencia   de c&eacute;lulas en vidrio esmerilado. Cuando hay portadores inactivos puede existir   inflamaci&oacute;n portal y lobulillar de ligera intensidad, con presencia de   hepatocitos en vidrio esmerilado, a veces prominentes, sin mayor da&ntilde;o   hepatocitario. En fases de reactivaci&oacute;n de la infecci&oacute;n nuevamente se observa   tanto actividad necroinflamatoria portal y lobulillar como hepatocitos en   vidrio esmerilado (21-23).</p>     <p>El   diagn&oacute;stico diferencial morfol&oacute;gico incluye hepatitis por virus A, C, CMV,   Epstein Barr, adenovirus y fiebre amarilla; tambi&eacute;n se incluyen hepatitis autoinmune   y hepatitis por drogas. La correlaci&oacute;n con la historia cl&iacute;nica y las serolog&iacute;as   es indispensable (19).</p>     <p><b>HEPATITIS AUTOINMUNE (HAI)</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cl&iacute;nicamente   est&aacute; muy bien caracterizada, y la biopsia hep&aacute;tica juega un papel de   importancia tanto en el diagn&oacute;stico de las formas agudas y cr&oacute;nicas como en el manejo. </p>     <p>La HAI es   una enfermedad r&aacute;pidamente progresiva si no es tratada, y aun cuando los   hallazgos morfol&oacute;gicos no son patognom&oacute;nicos pueden ayudar cuando el diagn&oacute;stico   cl&iacute;nico no se halla del todo establecido. Tres tipos de HAI se han descrito con   base en los t&iacute;tulos de autoanticuerpos (ANA, ASMA o anti-LKM); sin embargo,   desde el punto de vista morfol&oacute;gico, todos ellos son similares (24,25).</p>     <p>T&iacute;picamente,   el paciente de HAI muestra una enfermedad necroinflamatoria, con infiltrados   portales y periportales irregularmente distribuidos, necrosis piecemeal o   hepatitis de interfase usualmente de considerable magnitud. En la mayor&iacute;a de   los casos hay un incremento importante del n&uacute;mero de c&eacute;lulas plasm&aacute;ticas, o plasmocitos,   acompa&ntilde;ados de linfocitos y algunos eosin&oacute;filos. </p>     <p>El   compromiso lobulillar es marcado; t&iacute;picamente,   afecta la zona 1, con formaci&oacute;n seudoacinar de los hepatocitos (<a href="#figura6">figuras 6</a> y <a href="#figura7">7</a>).   En ocasiones se puede observar transformaci&oacute;n gigantocelular hepatocitaria   (15). Es raro el compromiso necroinflamatorio de la zona 3, pero se lo ha   descrito con el t&eacute;rmino "necrosis centrolobulillar piecemeal"; sobre todo, en   formas agudas (26). La necrosis hepatocitaria con presencia de cuerpos   acidof&iacute;licos puede verse con c&eacute;lulas aisladas o en forma de necrosis confluente   (<a href="#figura8">figura 8</a>), la cual se traducir&aacute; inicialmente en colapso de la trama reticular   y posterior fibrosis en puentes; su inicio siempre es en la zona 1 (15,27). </p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28n4/v28n4a13f6.jpg"><a name="figura6"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28n4/v28n4a13f7.jpg"><a name="figura7"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28n4/v28n4a13f8.jpg"><a name="figura8"></a></p>     <p>No hay   cambios a la altura de los ductos biliares, y si dichos cambios aparecen se   debe hacer diagn&oacute;stico diferencial con des&oacute;rdenes colest&aacute;sicos cr&oacute;nicos, como   la cirrosis biliar primaria, donde se encuentran infiltrados portales con   linfocitos y plasmocitos, pero, adem&aacute;s, es caracter&iacute;stica la lesi&oacute;n ductal, que   en ocasiones forma granulomas con p&eacute;rdida de ductos, y acompa&ntilde;ado de evidencia   de enfermedad colest&aacute;sica cr&oacute;nica en la biopsia, y en la cl&iacute;nica, de elevaci&oacute;n   de la fosfatasa alcalina y anticuerpos antimitocondria (AMA) positivos. </p>     <p>Tambi&eacute;n se   deben descartar una colangitis esclerosante primaria, s&iacute;ndromes de   sobreposici&oacute;n o HVC; si hay formaci&oacute;n de fol&iacute;culos linfoides con predominio de   infiltrado linfocitario sobre el plasmocitario, se debe considerar HVC en el   diagn&oacute;stico diferencial, y cuando existen numerosos eosin&oacute;filos es importante   diferenciarla de cuadros de hepatitis toxicomedicamentosa que semejan HAI (19). </p>     <p>En la <a href="#tabla2">tabla   2</a> se hace un resumen de las caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas e histopatol&oacute;gicas m&aacute;s   importantes de las tres entidades m&aacute;s representativas de este patr&oacute;n de da&ntilde;o   hep&aacute;tico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/rcg/v28n4/v28n4a13t2.jpg"><a name="tabla2"></a></p>     <p><b>IMITADORES DE HEPATITIS CR&Oacute;NICA DE TIPO NECROINFLAMATORIO</b></p>     <p>Muchas son   las entidades que semejan morfol&oacute;gicamente un compromiso hep&aacute;tico cr&oacute;nico por   enfermedad necroinflamatoria. A continuaci&oacute;n se enumerar&aacute;n algunas, adicionales a las ya descritas.</p>     <p>En la   esteatohepatitis puede existir inflamaci&oacute;n portal linfocitaria importante; as&iacute;   pues, encontrar balonizaci&oacute;n y fibrosis subsinusoidal, con un compromiso   predominantemente de la zona 3, ayudar&aacute; en el diagn&oacute;stico diferencial;   especialmente, en casos de HVC. </p>     <p>La   infiltraci&oacute;n por procesos linfoproliferativos, como el linfoma, puede mostrar   infiltrados portales muy prominentes; sin embargo, la apariencia mon&oacute;tona del   infiltrado, o bien la atipia celular y las pruebas de inmunofenotipo, ayudar&aacute;   en el diagn&oacute;stico.</p>     <p>Las   hepatitis agudas tambi&eacute;n pueden presentar infiltrados portales prominentes,   pero la marcada balonizaci&oacute;n con hepatitis lobulillar y la p&eacute;rdida de la trama   reticular, junto con la historia cl&iacute;nica, son clave en el diagn&oacute;stico. </p>     <p>Los s&iacute;ndromes obstructivos biliares presentan infiltrados portales,   pero en ellos suelen predominar las c&eacute;lulas de tipo polimorfonuclear   neutr&oacute;filo, con reacci&oacute;n proliferativa colangiolar y colangitis aguda, y   asociadas a cambios colest&aacute;sicos pericentrales; estos s&iacute;ndromes orientan el   diagn&oacute;stico, con el apoyo de la historia cl&iacute;nica y de las im&aacute;genes   diagn&oacute;sticas.</p>     <p>En la   enfermedad celiaca se pueden hallar tambi&eacute;n infiltrados inflamatorios portales;   predominantemente, de linfocitos. Los antecedentes cl&iacute;nicos, las serolog&iacute;as   negativas y la presencia de anti-tTG son claves diagn&oacute;sticas.</p>     <p>En la   enfermedad de Wilson hay, as&iacute; mismo, inflamaci&oacute;n portal y esteatosis,   usualmente acompa&ntilde;adas de balonizaci&oacute;n y de n&uacute;cleos glicogenados; encontrar   dep&oacute;sitos de cobre, serolog&iacute;as virales negativas, evidencia cl&iacute;nica de   colestasis y la disminuci&oacute;n de la ceruloplasmina ayudar&aacute;n en la interpretaci&oacute;n   morfol&oacute;gica de los hallazgos. </p>     <p>La   deficiencia de Alfa1-antitripsina mostrar&aacute; tambi&eacute;n inflamaci&oacute;n portal, e incluso,   actividad de interfase. El hallazgo de las inclusiones intracitoplasm&aacute;ticas   (PAS) diastasa positivas, a escala periportal o periseptal cuando ya existe   fibrosis, ser&aacute; la clave diagn&oacute;stica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la   hemocromatosis hay, igualmente, infiltrados portales linfocitarios. Los   dep&oacute;sitos de hierro intrahepatocitarios en los endotelios, en el tejido   conectivo portal o en el epitelio ductal, con serolog&iacute;as y autoanticuerpos   negativos, dar&aacute;n la pauta en el diagn&oacute;stico diferencial.</p>     <p>Las   hepatitis reactivas a menudo muestran infiltrados portales considerados no   espec&iacute;ficos; en tal caso no hay actividad de interfase ni necrosis, es m&iacute;nima   la actividad lobulillar inflamatoria y, definitivamente, no hay fibrosis;   encontrar macr&oacute;fagos portales y sinusoidales llenos de material PAS diastasa   positivos puede sugerir un proceso reactivo de reciente data; por ejemplo,   secundario a colelitiasis, a colecistitis o a infecci&oacute;n intestinal. </p>     <p><b>REFERENCIAS</b></p>     <!-- ref --><p>1. Goodman   ZD. Grading and staging systems for inflammation and fibrosis in chronic liver diseases. J Hepatol. 2007;47:598-607.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0120-9957201300040001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Batts KP, Ludwig J. Chronic hepatitis. An update on   terminology and reporting. Am J Surg Pathol. 1995;19:1409-17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0120-9957201300040001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>3. Ishak K, Baptista A, Bianchi L, et al. Histological   grading and staging of chronic hepatitis. J Hepatol. 1995;22:696-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0120-9957201300040001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Bravo AA, Sheth SG, Chopra S. Liver biopsy. N Engl J Med.   2001;344:495-500.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0120-9957201300040001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Castera L. Noninvasive methods to assess liver disease in   patients with hepatitis B or C. Gastroenterology. 2012;142:1293-302.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0120-9957201300040001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>6. Regev A, Berho M, Jeffers LJ, et al. Sampling error and   intraobserver variation in liver biopsy in patients with chronic HCV infection.   Am J Gastroenterol. 2002;97:2614-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0120-9957201300040001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Bedossa P, Dargère D, Paradis V. Sampling variability of liver   fibrosis in chronic hepatitis C. Hepatology. 2003;38:1449-57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0120-9957201300040001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Ratziu V, Charlotte F, Heurtier A, et al. For the LIDO   Study Group. Sampling variability of liver biopsy in nonalcoholic fatty liver   disease. Gastroenterology. 2005;128:1898-906.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0120-9957201300040001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Colloredo   G, Guido M, Sonzogni A, et al. Impact of liver biopsy size on histological   evaluation of chronic viral hepatitis: the smaller the sample, the milder the   disease. J Hepatol. 2003;39:239-44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0120-9957201300040001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>10. Rockey Don, Caldwell S, Goodman Z, et al. Liver biopsy.   Hepatology. 2009;19:1017-44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0120-9957201300040001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>11. Gil   Parada F, L&oacute;pez Panqueva R. Gu&iacute;as de diagn&oacute;stico y tratamiento de hepatitis   viral C. Diagn&oacute;stico. Rev Colomb Gastroenterol. 2012;(Suplemento 27):15-20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0120-9957201300040001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>12. Yano M,   Kumada H, Kage M, et al. The long-term pathological evolution of chronic   hepatitis C. Hepathology. 1996;23:1334-40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0120-9957201300040001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Gebo KA,   Herlong HF, Torbenson MS, et al. Role of liver biopsy in management of chronic   hepatitis C: A systematic review. Hepatology. 2002;36:S161-72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0120-9957201300040001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Ghany MG, Strader DB, Thomas DL, et al. Diagnosis,   management and treatment of hepatitis C: An update. Hepatology.   2009;49:1335-52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0120-9957201300040001300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>15. Bach N, Thung SN, Schaffner F. The histological features of   chronic hepatitis C and autoimmune chronic hepatitis: A comparative analysis. Hepatology.   1992;15:572-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0120-9957201300040001300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>16. Poulsen H Christofferson P. Abnormal bile duct epitheliumin   liver biopsies with histological signs of viral hepatitis. Acta Pathol   Microbiol Scand. 1969;76:383-90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0120-9957201300040001300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>17. Asselah T, Rubbia-Brandt L, Marcellin P, et al. Steatosis   in chronic hepatitis C: Why does it really matter? Gut. 2006;55:123-30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0120-9957201300040001300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>18. Lefkowich JH, Schiff ERE, Davis GL, et al. Pathological   diagnosis of chronic hepatitis C: A multicenter comparative study with chronic   hepatitis B. Gastroenterology. 1993;104:595-603.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0120-9957201300040001300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>19. Lamps L, Kom G, Wang H. Diagnostic pathology: hepatobiliary and   pancreatic. 1st ed. Salt Lake, Utah: Amirsys Publishing; 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0120-9957201300040001300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>20. L&oacute;pez   Panqueva RP. Hepatopatolog&iacute;a para gastroenter&oacute;logos y hepat&oacute;logos. Rev Colomb   Gastroenterol. 2013;28:166-7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0120-9957201300040001300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </p>     <!-- ref --><p>21. Dienstang   JL. Hepatitis B infection. 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Cleve Clin J Med.   2008;75:881-9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0120-9957201300040001300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>24. &Aacute;lvarez  F, Berg PA, Bianchi FB, et al. International   Autoinmmune Hepatitis Group Report: review of criteria for diagnosis of   autoimmune hepatitis. J Hepatology. 1999;31:929-38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0120-9957201300040001300024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>25. Hennes   EM, Zeniya M, Czaja AJ et al. Simplified criteria for diagnosis of autoimmune   hepatitis. Hepatology. 2008;48:169-76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0120-9957201300040001300025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>26. Misdraji J, Thiim M, Graeme-Cook FM. Autoimmune hepatitis   with centrilobular necrosis. Am J Surg Pathol. 2004;28:471-8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0120-9957201300040001300026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>27. Burgart LJ, Batts KP, Ludwig J, et al. Recent-onset   autoimmune hepatitis. Biopsy finding clinical correlations. Am J Surg Pathol.   1995;19:699-708.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000128&pid=S0120-9957201300040001300027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p></FONT>      ]]></body><back>
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