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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><b><font size="2">ACTUALIZACI&Oacute;N CR&Iacute;TICA</font></b></p>     <p><b><font size="4">Ronda cl&iacute;nica y epidemiol&oacute;gica</font></b> </p>     <p><b><font size="2">Oscar Os&iacute;o Uribe<sup>1</sup>; John Jairo Zuleta Tob&oacute;n<sup>2</sup></font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2"><b>1</b> Especialista en Medicina Interna, Mag&iacute;ster en Epidemiolog&iacute;a   Cl&iacute;nica, Director de la Corporaci&oacute;n Acad&eacute;mica de Patolog&iacute;as   Tropicales, Universidad de Antioquia, Medell&iacute;n, Colombia. <a href="mailto:cpt_udea@yahoo.com">cpt_udea@yahoo.com</a>,    <a href="www.riesgoscardiovasculares.com" target="_blank">www.riesgoscardiovasculares.com</a>    <br>    <b>2</b> Profesor de Ginecolog&iacute;a y Obstetricia, Mag&iacute;ster en Epidemiolog&iacute;a Cl&iacute;nica. Universidad de Antioquia, Medell&iacute;n, Colombia.</font></p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>La predicci&oacute;n en medicina: modelos estad&iacute;sticos para predecir</b>  </p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p> <font size="2">Nostradamus (1503-1566), o Michel de N&ocirc;tre-Dame, fue un m&eacute;dico   y consultor astrol&oacute;gico franc&eacute;s   que ha sido considerado uno de los m&aacute;s renombrados autores de profec&iacute;as   y predicci&oacute;n de eventos   futuros. Su obra prof&eacute;tica 'Las verdaderas centurias astrol&oacute;gicas   y profec&iacute;as', fue publicada en   1555, anunciando todas las cat&aacute;strofes del mundo, desde su &eacute;poca   hasta el a&ntilde;o 3797, fecha en que   supuso que acontecer&iacute;a el fin del mundo. No se va a discutir aqu&iacute; si   estos augurios son exactos o son   el resultado de traducciones o interpretaciones tendenciosas, pero s&iacute; a   resaltar que algunas de las   t&eacute;cnicas estad&iacute;sticas que hoy se usan para predecir sucesos en   medicina resultan, para algunas   personas, de pr&aacute;cticas tan esot&eacute;ricas como los vaticinios del   m&eacute;dico franc&eacute;s.</font></p>     <p><font size="2">El an&aacute;lisis de regresi&oacute;n (AR) es un &aacute;rea de la estad&iacute;stica   que intenta predecir o estimar el valor de   una variable dependiente (o de respuesta o de desenlace) a partir de los valores   conocidos de una   o m&aacute;s variables independientes (o explicativas). Variable es el t&eacute;rmino   estad&iacute;stico que se utiliza para   referirse a cualquier caracter&iacute;stica del paciente. Si el an&aacute;lisis   se hace a partir de una sola variable   explicativa, el procedimiento se llama an&aacute;lisis de regresi&oacute;n   simple (ARS) y cuando se hace usando   una combinaci&oacute;n de variables independientes se denomina an&aacute;lisis de regresi&oacute;n m&uacute;ltiple (ARM). Existen muchos modelos para hacer estas predicciones. Cuando la variable de respuesta es categ&oacute;rica   binaria (por ejemplo tener o no tener infarto) el procedimiento m&aacute;s   empleado en los estudios   cl&iacute;nicos es el an&aacute;lisis de regresi&oacute;n log&iacute;stica   (ARL). Cuando la variable de respuesta es continua (peso   corporal o nivel de colesterol, por ejemplo) la t&eacute;cnica se denomina   an&aacute;lisis de regresi&oacute;n lineal   (ARlin). Tanto los ARL como los ARlin pueden ser simples o m&uacute;ltiples.   Cuando se quiere predecir el   tiempo que transcurrir&aacute; para producir un desenlace cl&iacute;nico, el   modelo empleado con mayor   frecuencia es el an&aacute;lisis de riesgos proporcionales (ARP) o an&aacute;lisis   de regresi&oacute;n proporcional de Cox,   que es un tipo de an&aacute;lisis de supervivencia usado cuando se quiere evaluar   la relaci&oacute;n existente   entre dos o m&aacute;s variables explicativas continuas o categ&oacute;ricas   y una sola variable continua de   respuesta (el tiempo para la ocurrencia del evento cl&iacute;nico de inter&eacute;s).   Como el desenlace no   necesariamente ocurre en todos los sujetos durante el tiempo de observaci&oacute;n, la t&eacute;cnica 'censura'  esas observaciones.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">CONSTRUCCI&Oacute;N DEL MODELO</font></b></p>     <p> <font size="2">Los investigadores luego de recoger los datos de una o varias     variables explicativas seleccionan las   caracter&iacute;sticas que est&aacute;n m&aacute;s fuertemente asociadas con   la variable de respuesta y escogen el   modelo matem&aacute;tico que mejor explique la situaci&oacute;n, expres&aacute;ndolo   en una ecuaci&oacute;n de regresi&oacute;n. El   prop&oacute;sito b&aacute;sico de un ARM construido con fines predictivos es identificar cu&aacute;l combinaci&oacute;n de variables predice mejor la variable de respuesta. Otra funci&oacute;n de los AR es controlar los efectos de las variables explicativas que puedan confundir los resultados en las variables de respuesta; por ejemplo, pueden separar el efecto que tienen las variables 'edad' y 'sexo' de los pacientes en la supervivencia luego de una cirug&iacute;a. Los modelos de regresi&oacute;n est&aacute;n estrechamente relacionados con los an&aacute;lisis de varianza (ANOVA), pero el modelo de regresi&oacute;n lineal es m&aacute;s f&aacute;cil de desarrollar y de  interpretar. En general, las regresiones lineales se emplean en los estudios de observaci&oacute;n y los ANOVA m&aacute;s en los ensayos cl&iacute;nicos. Los AR tambi&eacute;n se usan para crear puntajes de riesgo que son capaces de convertir una ecuaci&oacute;n matem&aacute;tica compleja en una sencilla suma de puntos, para explicar c&oacute;mo las caracter&iacute;sticas de un individuo se combinan para producir un desenlace o para calcular la probabilidad de desarrollar una enfermedad o condici&oacute;n.</font></p>     <p><font size="2"> Generalmente, el m&eacute;dico asigna el pron&oacute;stico del   paciente a partir de factores demogr&aacute;ficos, hallazgos   cl&iacute;nicos y tratamientos, y esto lo hace de una manera no   cuantitativa e informal, mediante la mezcla de su   experiencia y la informaci&oacute;n publicada. Antes de asumir   un m&eacute;todo m&aacute;s riguroso, el empleo de los modelos   estad&iacute;sticos predictivos, es necesario entender y evaluar   sus caracter&iacute;sticas con el fin de emplearlos de una manera   efectiva y evitar los errores m&aacute;s importantes que se   cometen con ellos. Este objetivo se logra resolviendo ocho   preguntas que se explican a continuaci&oacute;n, tomadas de las recomendaciones de Braitman y Davidoff.<sup>1</sup></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font size="3">&iquest;   C&Oacute;MO EVALUAR ESTUDIOS QUE PRESENTEN UN   MODELO PREDICTIVO?</font></b></p>     <p><b><font size="2">&iquest; Hubiera sido el paciente elegible para participar en   el estudio que permiti&oacute; generar el modelo?</font></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2"> Es obvio que no se pueden extrapolar los resultados de   un estudio si las caracter&iacute;sticas del paciente difieren de   las de quienes participaron en la investigaci&oacute;n. Si el   modelo se hizo para predecir la evoluci&oacute;n de pacientes   a&uacute;n sin enfermedad cardiovascular, es imposible calcular   con &eacute;l las probabilidades de un paciente con antecedente   de infarto. De manera similar, si de un estudio de   estimaci&oacute;n del riesgo futuro de enfermedad   cardiovascular se excluyen pacientes con diabetes, no   se podr&aacute; emplear el modelo para tomar decisiones con   respecto a un paciente diab&eacute;tico.</font></p>     <p><font size="2"><b>&iquest;   El resultado evaluado en el modelo estad&iacute;stico   refleja el desenlace cl&iacute;nico que se quiere predecir?</b></font></p>     <p><font size="2"> Es importante tener en cuenta no solo que el resultado   que se quiere evaluar para el paciente coincida con el   seleccionado en el modelo sino que se debe tener en   cuenta el tiempo con el que se trabaj&oacute; en el modelo. Los   modelos hacen una predicci&oacute;n de la ocurrencia de un   evento a un determinado tiempo, que depende de la   duraci&oacute;n del estudio. Es l&oacute;gico que si un modelo se gener&oacute;  para   predecir enfermedad cardiovascular no se pueda emplear para predecir enfermedad   cerebrovascular,   aunque compartan factores. Igualmente, si el modelo se   hizo para hacer predicciones a 5 a&ntilde;os, no se puede emplear para estimar lo que va a suceder en 10 a&ntilde;os.</font></p>     <p><font size="2"><b>&iquest;   Se cuenta con todas las caracter&iacute;sticas necesarias   para aplicar el modelo?</b></font></p>     <p><font size="2"> Los modelos pueden tomar diferentes caracter&iacute;sticas de   los pacientes y es necesario que se cuente con toda la   informaci&oacute;n pertinente del paciente antes de aplicarlo.   Lo ideal es que los modelos se construyan con   caracter&iacute;sticas de los pacientes que sean f&aacute;ciles de medir   en la pr&aacute;ctica diaria; por eso es mejor uno que incluya   informaci&oacute;n cl&iacute;nica que uno que incluya m&uacute;ltiples   mediciones de biomarcadores, en ocasiones dif&iacute;ciles de   obtener, por ejemplo, marcadores tumorales, polimorfismos y mediciones bioqu&iacute;micas complejas.</font></p>     <p><font size="2"><b>&iquest;   La estimaci&oacute;n de la probabilidad de aplicar el   modelo ayudar&aacute; para el pron&oacute;stico, selecci&oacute;n del   tratamiento u otros aspectos importantes para el    paciente?</b></font></p>     <p><font size="2"> Los modelos predictivos deben proporcionar   informaci&oacute;n &uacute;til para tomar una decisi&oacute;n cl&iacute;nica,   por   ejemplo, iniciar o no un tratamiento, asumir o no los   riesgos inherentes a un tratamiento. En este sentido, los   modelos deben ser &uacute;tiles para el m&eacute;dico, el paciente, la   familia o el sistema.</font></p>     <p><font size="2"><b>&iquest;   Es suficientemente peque&ntilde;a la incertidumbre de la   probabilidad calculada para ayudar a hacer un   pron&oacute;stico espec&iacute;fico?</b></font></p>     <p><font size="2"> Al igual que con cualquier estimaci&oacute;n estad&iacute;stica tomada   de una muestra, es necesario conocer la precisi&oacute;n o   incertidumbre de ese estimado puntual. </font></p>     <p><font size="2">Dependiendo del tama&ntilde;o de la muestra y de la   variabilidad del resultado estudiado, las probabilidades   ser&aacute;n m&aacute;s o menos precisas. Esto se eval&uacute;a con el   intervalo de confianza, que proporciona unos l&iacute;mites,   superior e inferior, entre los cuales se espera que est&eacute; la   probabilidad real. Es mejor un modelo que prediga una   probabilidad puntual del 35% con intervalo de confianza   del 95% entre 37 y 41% que uno en que tal intervalo est&eacute;  entre 5 y 63%. Es m&aacute;s f&aacute;cil tomar una decisi&oacute;n   en el primer caso que en el segundo cuando, por ejemplo, se vaya a   decidir si se inicia un medicamento con efectos   secundarios frecuentes e importantes y el intervalo   informa que la probabilidad de la complicaci&oacute;n a 5 a&ntilde;os puede ser tan baja como 5 o tan alta como 63%.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2"> Estas cinco primeras preguntas tienen que ver   directamente con el paciente. Si la respuesta a alguna   de ellas no se cumple, la recomendaci&oacute;n es no aplicar el   modelo. Si el paciente cumple con todas las condiciones   para aplic&aacute;rselo, lo siguiente es evaluar el modelo en s&iacute; y   su construcci&oacute;n estad&iacute;stica. Esto se hace con las siguientes   tres preguntas.</font></p>     <p><font size="2"><b>&iquest; Estuvieron las probabilidades estimadas con       el modelo lo suficientemente cerca de los resultados   reales observados en el grupo de estudio?</b></font></p>     <p><font size="2"> Los modelos son construcciones te&oacute;ricas y abstractas,   pero se sustentan en datos objetivos y reales. Se debe   evaluar qu&eacute; tanto se acercan o se alejan las estimaciones   calculadas a partir de los datos de lo que realmente   sucedi&oacute; en el grupo de estudio. En el estudio original se   conoce el desenlace real que tuvo cada uno de los   pacientes incluidos y, con base en el modelo estad&iacute;stico   construido, a cada paciente se le calcula la probabilidad   te&oacute;rica de tener el desenlace en estudio; a partir de la   diferencia entre esta probabilidad y lo que sucedi&oacute; en la   realidad con los pacientes, se estima qu&eacute; tanto se ajusta   el modelo, an&aacute;lisis que se conoce como 'prueba de   bondad de ajuste'. Posiblemente la m&aacute;s utilizada para    este fin es la de Hosmer-Lemeshow y se debe tener   cautela cuando los autores no la reportan.</font></p>     <p><font size="2"><b>&iquest;   Se evalu&oacute; el modelo con datos de un seguimiento   prospectivo?</b></font></p>     <p><font size="2"> Los modelos se deben probar con datos de estudios   prospectivos e idealmente, pero no es indispensable, se   debe confirmar su utilidad y validez con un segundo grupo   de pacientes, diferente al que sirvi&oacute; para generarlo.</font></p>     <p><font size="2"><b>&iquest;   Es el modelo m&aacute;s preciso que el azar y que otros   m&eacute;todos tradicionales de predicci&oacute;n?</b></font></p>     <p><font size="2"> Es importante conocer el margen de error del modelo.   Esto se logra con el &iacute;ndice c' que representa el   porcentaje de pares de pacientes (uno con y otro sin   el desenlace) en que el modelo predice correctamente   una mayor probabilidad de tener el desenlace en los   pacientes que realmente lo tuvieron, por ejemplo, la   muerte o la recurrencia de una enfermedad. Un valor   de 0,5 (50%) dice que el modelo no aporta nada, es   igual a asignar el pron&oacute;stico por azar y en la medida   en que m&aacute;s se acerque a uno, mayor es su poder   predictor. El l&iacute;mite inferior del intervalo de confianza   de este &iacute;ndice debe ser superior a 0,5. Por &uacute;ltimo, si   existen otros modelos predictivos previos del mismo   desenlace, es importante confirmar que el nuevo es    efectivamente mejor que ellos, antes de fundamentar   las decisiones y estimaciones en el nuevo.</font></p>     <p><font size="2"> Una &uacute;ltima consideraci&oacute;n: lo ideal es validar y   confirmar la utilidad del modelo en las poblaciones   en que se vaya a aplicar, porque lo que puede ser    muy eficiente en una determinada poblaci&oacute;n, podr&iacute;a   no serlo en otra. Una limitaci&oacute;n grande para el   cumplimiento de esta recomendaci&oacute;n es la dificultad   de hacerlo, por factores econ&oacute;micos, de capacitaci&oacute;n   y, ante todo, por la exigencia de grandes tama&ntilde;os de   muestra.</font></p>     <p><font size="2"> A continuaci&oacute;n se presenta un ejemplo de utilizaci&oacute;n   de los modelos predictivos en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica diaria.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font size="3">MODELOS DE PREDICCI&Oacute;N DEL RIESGO CARDIOVASCULAR</font></b></p>     <p> <font size="2">Ancel Keys (1904-2004) entre 1920 y 1930 desarroll&oacute;  ecuaciones matem&aacute;ticas   de regresi&oacute;n log&iacute;stica   para predecir el largo de los peces con base en el peso.   Esta fue la g&eacute;nesis de las ecuaciones para predecir el   riesgo cardiovascular que se desarrollaron d&eacute;cadas   m&aacute;s tarde. Gran parte de lo que sabemos de la   enfermedad cardiovascular y de sus factores de riesgo   proviene del estudio que viene realizando el Servicio   de Salud P&uacute;blica de los Estados Unidos en   Framingham, una peque&ntilde;a poblaci&oacute;n del estado de   Massachussets. En el Estudio Framingham del Coraz&oacute;n   (Framingham Heart Study) se han enrolado, desde   hace 60 a&ntilde;os, tres generaciones de habitantes: </font></p>     <p><font size="2">La primera en 1948, con una cohorte de 5.209 personas;   la segunda, en 1971, con 5.124 descendientes de los   primeros; en 2002 el seguimiento de 3.900 personas de la   tercera generaci&oacute;n. Antes del Estudio Framingham del   Coraz&oacute;n no se hab&iacute;a entendido bien el papel del colesterol   y de otras condiciones en la enfermedad cardiovascular.   El estudio Framingham se&ntilde;al&oacute; la fuerte asociaci&oacute;n   existente entre el colesterol y la enfermedad coronaria   y el efecto protector del colesterol HDL. Tambi&eacute;n fue   este estudio el primero que contradijo la creencia   existente hasta los a&ntilde;os 70 del siglo pasado de que la   hipertensi&oacute;n arterial (HTA) no era perjudicial para las   mujeres y que los hombres ancianos pod&iacute;an tolerarla   mejor. Adem&aacute;s demostr&oacute; que la presencia de filtro en el   cigarrillo no proteg&iacute;a contra el da&ntilde;o que causaba su   exposici&oacute;n. Framingham nos ha permitido conocer los    factores de riesgo de la enfermedad coronaria,   enumerados a continuaci&oacute;n, mencionando en cada caso   el a&ntilde;o en el cual se estableci&oacute; la asociaci&oacute;n: cigarrillo   (1970), colesterol, hipertensi&oacute;n arterial, alteraciones   electrocardiogr&aacute;ficas (1971), diabetes mellitus (1974),   menopausia (1976), triglic&eacute;ridos (1977), factores   psicosociales (1978), personalidad tipo A (1988) y la hipertensi&oacute;n sist&oacute;lica aislada (1988).</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"> <b>TABLAS Y PUNTAJES PARA ESTIMAR EL RIESGO CARDIOVASCULAR DE LAS PERSONAS</b></font></p>     <p> <font size="2">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han efectuado reuniones peri&oacute;dicas   de expertos para revisar la jerarqu&iacute;a de las   investigaciones publicadas sobre el tema del riesgo   cardiovascular y luego dar recomendaciones en forma   de gu&iacute;as de manejo de los factores de riesgo   cardiovascular, principalmente del colesterol sangu&iacute;neo   (tres consensos) y de la hipertensi&oacute;n arterial (siete paneles   de expertos). La estrategia b&aacute;sica actual en el mundo es   hacer un enfoque del riesgo cardiovascular global de los   individuos, para lo cual existen varios m&eacute;todos o escalas   de riesgo cardiovascular. La ecuaci&oacute;n derivada del   estudio de Framingham es la usada por el Tercer Panel   de Tratamiento de Adultos (ATP III) del Programa Nacional   Educativo de Colesterol de los EEUU,<sup>2</sup> cuya m&aacute;s reciente   versi&oacute;n fue publicada en 2001; es la m&aacute;s usada por los   m&eacute;dicos colombianos y hace la predicci&oacute;n del riesgo   mediante el uso de las variables de edad, sexo, colesterol   total, colesterol HDL, presi&oacute;n arterial sist&oacute;lica, consumo   de cigarrillo, hipertensi&oacute;n arterial, con diferente   asignaci&oacute;n de puntos si est&aacute; controlada o si est&aacute; en un   tratamiento no efectivo. La ecuaci&oacute;n de Framingham   determina el riesgo a 10 a&ntilde;os de los desenlaces duros de   la enfermedad coronaria: infarto del miocardio fatal o   no fatal. La primera versi&oacute;n del ATP fue publicada en    1988, la segunda cinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde, recomendando   desde ese entonces que los pacientes con enfermedad   coronaria ya manifestada cl&iacute;nicamente deber&iacute;an llegar   a cifras de colesterol LDL menores de 100 mg/dL.</font></p>     <p><font size="2"> El Tercer Consenso de Expertos del Programa Nacional   Educativo del Colesterol de los Estados Unidos determin&oacute;  que existen tres grandes categor&iacute;as   de riesgo cardiovascular, que los m&eacute;dicos debemos determinar   para poder establecer cu&aacute;l es la cifra 'meta' de colesterol   LDL a la cual debemos llevar los pacientes y poder   escoger as&iacute; el hipolipemiante que garantice la reducci&oacute;n   de la fracci&oacute;n lip&iacute;dica:</font></p>     <p><font size="2"> Riesgo alto (riesgo absoluto superior al 20% en los   siguientes 10 a&ntilde;os): es el de los diab&eacute;ticos, las personas   que ya han tenido una primera expresi&oacute;n de enfermedad   coronaria, los insuficientes renales cr&oacute;nicos y los   pacientes con 'equivalentes coronarios' (isquemia   cerebral transitoria, aneurismas de la aorta, enfermedad   arterial perif&eacute;rica). Estos pacientes deben ser llevados a   niveles de colesterol LDL menores de 100 mg/dL, e incluso   algunos autores proponen reducirlo a cifras por debajo   de 70 mg/dL si el paciente cae en la categor&iacute;a de 'muy   alto riesgo'. Esta categor&iacute;a de 'muy alto riesgo' est&aacute; dada   por la coexistencia de varios factores mayores de riesgo,   especialmente cuando coexisten con diabetes mellitus,   cuando existen factores de riesgo muy pronunciados,   sobre todo tabaquismo fuerte o cuando el paciente tiene   un s&iacute;ndrome coronario agudo.<sup>3</sup></font></p>     <p><font size="2"> Riesgo bajo (riesgo absoluto menor del 10% en los 10   a&ntilde;os siguientes): se da en muy pocas personas; son los   afortunados que no tienen ninguna condici&oacute;n de riesgo o   tienen un solo factor que aumente su probabilidad de   tener problemas cardiovasculares.</font></p>     <p><font size="2"> Riesgo moderado (riesgo absoluto entre 10 y 20% en los   pr&oacute;ximos 10 a&ntilde;os): se presenta en los individuos en quienes   coexisten dos o m&aacute;s factores de riesgo cardiovascular. Es   la categor&iacute;a en la cual caen los pacientes con s&iacute;ndrome   metab&oacute;lico y la mayor&iacute;a de las mujeres de edad mediana.   Se han hecho esfuerzos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os para mejorar   la capacidad de las ecuaciones para predecir el riesgo   en los individuos con dos o m&aacute;s situaciones de peligro;   por ejemplo la Asociaci&oacute;n Americana del Coraz&oacute;n (American Heart   Association) public&oacute; en 2007 la Gu&iacute;a para   la prevenci&oacute;n de la enfermedad cardiovascular en la   mujer,<sup>4</sup> sin cambios en las categor&iacute;as de riesgo alto y   riesgo &oacute;ptimo (bajo), pero creando una categor&iacute;a nueva    de 'mujeres en riesgo', constituida por aquellas que no   caen en ninguna de las dos categor&iacute;as anteriores y que   previamente se clasificaban como de riesgo intermedio:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2"> &#8226;    Mujeres con ateroesclerosis subcl&iacute;nica (por ejemplo:   calcificaciones coronarias), s&iacute;ndrome metab&oacute;lico, mala   tolerancia al ejercicio o recuperaci&oacute;n inadecuada de la   frecuencia card&iacute;aca luego de suspender la actividad f&iacute;sica.</font></p>     <p><font size="2">&#8226;    Presencia de por lo menos uno de los siguientes   factores de riesgo: antecedentes familiares de   enfermedad cardiovascular prematura, tabaquismo,    dieta inadecuada, hipertensi&oacute;n arterial, dislipidemia u obesidad, especialmente central.</font></p>     <p><font size="2"> Otra expresi&oacute;n del inter&eacute;s existente en mejorar los   algoritmos de predicci&oacute;n en las mujeres mediante la   incorporaci&oacute;n de nuevos marcadores de riesgo son las   tablas de riesgo de Reynolds. Mediante el seguimiento   durante 10,2 a&ntilde;os de 24.558 mujeres sanas mayores de   45 a&ntilde;os, se estudiaron 35 factores nuevos de riesgo   cardiovascular, evaluando la incidencia de diferentes   expresiones de la enfermedad cardiovascular; se   demostr&oacute; que con este algoritmo se lograba reclasificar   el riesgo en 40 a 50% de las mujeres de riesgo intermedio   hacia categor&iacute;as de menor o mayor riesgo que el   predicho por Framingham. Los marcadores incluidos   fueron: hemoglobina glicosilada, prote&iacute;na C reactiva,   lipoprote&iacute;na a, apolipoprote&iacute;nas A1 y B100, adem&aacute;s de   los antecedentes familiares.<sup>5</sup> Recientemente6 Ridker   demostr&oacute; la validez de la incorporaci&oacute;n de los nuevos   marcadores de riesgo tambi&eacute;n en hombres. En 10.724   hombres no diab&eacute;ticos la adici&oacute;n de los criterios 'niveles   de prote&iacute;na C reactiva de alta sensibilidad' y 'carga   gen&eacute;tica' (antecedentes familiares de infarto del   miocardio en los padres menores de 60 a&ntilde;os) mejora de   manera importante el algoritmo predictor, logrando   reclasificar el riesgo en el 20% de los hombres,   mejor&aacute;ndolo o empeor&aacute;ndolo, con una mayor seguridad   predictora y con una calibraci&oacute;n superior.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="3"> <b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>     <!-- ref --><p>  <font size="2">1. Braitman LE, Davidoff F. Predicting clinical states in   individual patients. <em>Ann Intern Med</em> 1996; 125: 406-412.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000058&pid=S0121-0793200900020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2"> 2. Executive Summary of the Third Report of The National   Cholesterol Education Program (NCEP) Expert Panel   on Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood   Cholesterol in Adults (Adult Treatment Panel III). <em>JAMA</em>  2001; 285: 2486-2497.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0121-0793200900020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2"> 3. Grundy SM, Cleeman JI, Merz CN, Brewer HB, Jr., Clark   LT, Hunninghake DB, et al. Implications of recent clinical   trials for the National Cholesterol Education Program   Adult Treatment Panel III guidelines. <em>Circulation</em> 2004;   110: 227-239.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000060&pid=S0121-0793200900020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2"> 4. Mosca L, Banka CL, Benjamin EJ, Berra K, Bushnell C,   Dolor RJ, et al. Evidence-based guidelines for   cardiovascular disease prevention in women: 2007   update. <em>Circulation</em> 2007; 115: 1481-1501.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0121-0793200900020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2"> 5. Ridker PM, Buring JE, Rifai N, Cook NR. Development   and validation of improved algorithms for the assessment   of global cardiovascular risk in women: the Reynolds   Risk Score. <em>JAMA</em> 2007; 297: 611-619.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000062&pid=S0121-0793200900020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><font size="2"> 6. Ridker PM, Paynter NP, Rifai N, Gaziano JM, Cook NR. Creactive   protein and parental history improve global   cardiovascular risk prediction: the Reynolds Risk Score   for men. <em>Circulation</em> 2008; 118: 2243-2251.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0121-0793200900020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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