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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="verdana">     <p><b><font size="4">Hering Torres, Max Sebasti&aacute;n. Rassismus in der Vormoderne. Die "Reinheit des Blutes" im Spanien der Fr&uuml;hen Neuzeit. Frankfurt - New York: Campus, 2006, 292 pp..</font></b></p>     <p>Zandra Pedraza G&oacute;mez*</p>     <p>* Profesora Asociada del Departamento de Antropolog&iacute;a de la Universidad de los Andes (Bogot&aacute;,   Colombia).   <a href="mailto:zpedraza@uniandes.edu.co">zpedraza@uniandes.edu.co</a></p> <hr size="1">     <p>Este libro, cuyo t&iacute;tulo traduce El racismo en la premodernidad. La &lsquo;limpieza de sangre&rsquo; en la   Espa&ntilde;a de la temprana Edad Moderna, es una versi&oacute;n algo reducida de la disertaci&oacute;n doctoral   de Max Sebasti&aacute;n Hering Torres titulada Limpieza de sangre. Normen -&ldquo;Wirklichkeiten&rdquo;   - Ideengut. Rassismus in der Vormoderne? (Limpieza de sangre. Normas - &ldquo;Realidades&rdquo;   - Ideario. &iquest;Racismo al inicio de la Edad Moderna?). En esta versi&oacute;n se omite parte   de las referencias y documentos en espa&ntilde;ol y lat&iacute;n de los siglos XVI, XVII y XVIII,   consultadas en el Archivo Hist&oacute;rico Nacional de Madrid y en la Biblioteca Nacional   de esa ciudad. El autor remite a los especialistas interesados en conocer otras fuentes al manuscrito original.</p>     <p> El estudio de Hering es una detallada y documentada exposici&oacute;n del origen y la expansi&oacute;n   del principio de la limpieza de sangre en los albores de la Edad Moderna espa&ntilde;ola.   El trabajo dialoga con las investigaciones de los especialistas en este tema y permite,   incluso al lego, comprender el alcance de los debates historiogr&aacute;ficos comprometidos.   El libro es del mayor inter&eacute;s para los especialistas en el tema de la limpieza de sangre en   Espa&ntilde;a, pero tambi&eacute;n para quienes, en Am&eacute;rica Latina, se ocupan de los or&iacute;genes y la   expansi&oacute;n de este principio como articulador del orden social colonial y republicano.</p>     <p> El periodo contemplado en este libro abarca desde 1391 -cuando se iniciaron en Espa&ntilde;a   la persecuci&oacute;n y los motines contra los jud&iacute;os- hasta 1674, fecha en la que Francisco   Torrejoncillo public&oacute; su Centinela contra jud&iacute;os. Casi doscientos a&ntilde;os despu&eacute;s de   la conversi&oacute;n de los jud&iacute;os, el desprecio del que eran objeto se justific&oacute; en este libro   mediante la patolog&iacute;a humoral: los factores &ldquo;biol&oacute;gicos&rdquo; permitieron diferenciar a los   cristianos viejos de los nuevos, por considerarse que la impureza jud&iacute;a proven&iacute;a de la   sangre misma. As&iacute; explic&oacute; Torrejoncillo los rituales de muerte infantil de los que se   acusaba a los jud&iacute;os en el siglo XVII: s&oacute;lo ingiriendo sangre de cristianos viejos podr&iacute;an   estos cristianos nuevos limpiar su m&aacute;cula.</p>     <p> La inquietud que dio origen a esta investigaci&oacute;n es la contradicci&oacute;n que el autor halla   en el hecho de que en nombre de la doctrina cristiana, la cual postula un origen   mono-gen&eacute;tico para la humanidad, se determinaran un origen impuro y otro puro para   los cristianos despu&eacute;s de comenzar la conversi&oacute;n de moros y jud&iacute;os en la Pen&iacute;nsula ib&eacute;rica. La naciente naci&oacute;n espa&ntilde;ola enfrent&oacute; la disyuntiva de abrazar el cristianismo   como fundamento de la identidad nacional y principio de homogenizaci&oacute;n social con   el f&iacute;n de crear un linaje espiritual nacional, o mantener las prerrogativas de los linajes   de sangre vigentes a lo largo de la Edad Media a fin de garantizar la continuidad de las   elites en el gobierno. La soluci&oacute;n se encontr&oacute; en la dogm&aacute;tica de la limpieza de sangre   que combin&oacute; ambas f&oacute;rmulas.</p>     <p> El dogma afirma que son manchados o infectos quienes porten la m&aacute;cula de jud&iacute;os, musulmanes   o de creyentes de cualquier fe distinta de la cristiana. La particularidad del   principio consiste en que esta mancha se transmite de una generaci&oacute;n a otra, aunque   los antepasados se hayan convertido con anterioridad al cristianismo. De esta manera,   permite distinguir a los cristianos limpios de los impuros. Las investigaciones   geneal&oacute;gicas se convirtieron entonces en la v&iacute;a para determinar si un candidato a   obtener la investidura de un cargo p&uacute;blico, a ingresar a una universidad, a las &oacute;rdenes   de caballeros o a las religiosas, presentaba alg&uacute;n antepasado manchado, es decir, no cristiano.</p>     <p> El autor propone que el concepto de limpieza de sangre consigui&oacute; activar tres emociones   como mecanismos de segregaci&oacute;n: el miedo, la desconfianza y la envidia. &Eacute;stos   se articularon para se&ntilde;alar diferencias tan &ldquo;notables&rdquo; entre moriscos y judeoconversos,   que sirvieron para segregar a estos cristianos nuevos de los &ldquo;verdaderos&rdquo;   cristianos. La historia de la limpieza de sangre es la historia de las minor&iacute;as convertidas   al cristianismo. El estudio se concentra en el caso de los judeoconversos, puesto   que los grupos convertidos del juda&iacute;smo al cristianismo, a diferencia de los moriscos   -los que se concentraron en las morer&iacute;as y conservaron a menudo la religi&oacute;n musulmana   y la lengua-, se integraron a la sociedad cristiana de forma que no pod&iacute;an   diferenciarse por el vestido, la lengua o la fisonom&iacute;a. Esto les permiti&oacute; escalar hasta &aacute;mbitos sociales privilegiados y, por ello mismo, encarnaron desde el punto de visto de los viejos cristianos una seria amenaza al orden social.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El libro de Hering est&aacute; dividido en ocho cap&iacute;tulos, y uno final donde el autor reflexiona   acerca del alcance actual de su trabajo, en particular, en relaci&oacute;n con formas   del racismo del aparato nacional-socialista. El an&aacute;lisis se inicia con la situaci&oacute;n jur&iacute;dica   de los jud&iacute;os en la Edad Media y la radicalizaci&oacute;n de las peticiones antijud&iacute;as atendidas   en el territorio ib&eacute;rico a los largo del siglo XIV, especialmente en las cortes de   Zamora, Valladolid y Madrid, al igual que en el Concilio de Salamanca y en la Corte   de Burgos en 1377, con el prop&oacute;sito de contener el ascenso de las elites financieras   jud&iacute;as. Las persecuciones ocurridas en 1391 y el edicto de expulsi&oacute;n emitido en su   contra en 1492 obligaron a los sefard&iacute;es a convertirse al cristianismo.</p>     <p> La masiva conversi&oacute;n ocurrida a lo largo del siglo XV estimul&oacute; la representaci&oacute;n de   dos castas: la de los viejos y la de los nuevos cristianos. Sin embargo, el &ldquo;camino a la   conversi&oacute;n&rdquo; a trav&eacute;s de bautismo como v&iacute;a para la integraci&oacute;n, lejos de resolver la situaci&oacute;n de los incr&eacute;dulos, agudiz&oacute; el conflicto en la medida en que se abandon&oacute; el   &ldquo;problema jud&iacute;o&rdquo; para enfrentar el del &ldquo;cristiano nuevo&rdquo; y, por tanto, &ldquo;manchado&rdquo;.   A la emisi&oacute;n de la Sentencia-Estatuto de Toledo en 1449 la sucedieron otras normas   que consiguieron formular una definici&oacute;n jur&iacute;dica, que condenaba a los judeoconversos   por conspirar contra los cristianos viejos. La limpieza de sangre se convirti&oacute;   en una categor&iacute;a jur&iacute;dica para justificar la segregaci&oacute;n de los cristianos nuevos. Las   normas de limpieza se adoptaron en los Colegios Mayores, las &oacute;rdenes militares y   religiosas, en los concejos municipales y en la Inquisici&oacute;n para controlar el ingreso   de cristianos nuevos a estas corporaciones y su influencia en la sociedad espa&ntilde;ola.</p>     <p> El an&aacute;lisis de los motivos del ideario de la limpieza es un asunto central de esta investigaci&oacute;n:   el autor indaga en los antecedentes teol&oacute;gicos judeo-cristianos de la noci&oacute;n de limpieza   y pecado como ideal dogm&aacute;tico, y analiza c&oacute;mo se entretejieron con interpretaciones   m&eacute;dicas en un imaginario pseudocient&iacute;fico. Los te&oacute;logos instrumentalizaron de esta   manera los principios antropol&oacute;gicos de la medicina humoral y la comprensi&oacute;n gal&eacute;nica   del cuerpo para diagnosticar la anomal&iacute;a espiritual y corporal de los cristianos nuevos. La   representaci&oacute;n de la impureza del alma, la sangre, el semen, la leche y de la menstruaci&oacute;n   masculina pas&oacute; a ser un hecho religioso demostrado por la ex&eacute;gesis b&iacute;blica.</p>     <p> La limpieza de sangre es un argumento racista funcional porque engrana elementos religiosos   y culturales con principios de la medicina humoral gal&eacute;nica. Este &uacute;ltimo aspecto   le confiere car&aacute;cter cient&iacute;fico, en el sentido aristot&eacute;lico, y, por tanto, -explica el autor- no   se trata de una forma moderna de racismo o antisemitismo. La limpieza de sangre es la   construcci&oacute;n de un argumento racional con ingredientes de la ciencia tradicional y la teolog&iacute;a.   Si bien se emple&oacute; como obst&aacute;culo para el ascenso social, la macula in sanguine no fue   instrumentalizada -as&iacute; lo sugiere Hering- por la Inquisici&oacute;n para el extermino f&iacute;sico de los   acusados, raz&oacute;n por la cual no es comparable con las formas de racismo antisemita del   Nacionalsocialismo, ni como antecedente suyo. En este punto el autor se ci&ntilde;e al estado   precario de la ciencia moderna de la &eacute;poca como aspecto definitivo para considerar premoderna   la forma de racismo de la limpieza de sangre.</p>     <p> Hering ilustra el funcionamiento del sistema de exclusi&oacute;n mediante ejemplos de c&oacute;mo   sirvieron las investigaciones geneal&oacute;gicas para segregar a los jud&iacute;os y cuestionar su posici&oacute;n   social. M&aacute;s tarde -cuando ya el seguimiento de sus or&iacute;genes era dif&iacute;cil de trazar- estas   investigaciones tambi&eacute;n se emplearon para desprestigiar a cristianos viejos. Finalmente, se   estudia la construcci&oacute;n del mito de un pasado &eacute;tnico puro y distanciado de todo origen   jud&iacute;o en las obras de Ambrosio de Morales y Fray Benito de Pe&ntilde;alosa<a href="#1" name="p1"><sup>1</sup></a>. Este esfuerzo   historiogr&aacute;fico deb&iacute;a servir para unificar los principios la identidad de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola   y legitimar el concepto de limpieza de sangre.</p>     <p>El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo trata sobre el racismo. El di&aacute;logo con los autores cuestiona si   puede hablarse de racismo solamente cuando la noci&oacute;n de raza se define en t&eacute;rminos   del car&aacute;cter cient&iacute;fico que le confieren las ciencias naturales a este concepto   -es decir hacia el siglo XVIII- o si es su uso con fines de segregaci&oacute;n &eacute;tnica lo que   resulta determinante. Hering concluye que el sistema de la limpieza de sangre puede   designarse como &ldquo;antijuda&iacute;smo racial&rdquo;: es racista porque cumple una funci&oacute;n de   marginaci&oacute;n similar a la moderna, y antijud&iacute;a, porque su fundamentaci&oacute;n teol&oacute;gicoaristot&eacute;lica pertenece a una tradici&oacute;n anterior a la Edad Moderna.</p>     <p> Llama la atenci&oacute;n la idea de que por no ser &ldquo;cient&iacute;fica&rdquo;, esta forma de racismo se   considere anterior a los tiempos modernos. Al emplear el criterio de ausencia de un   pensamiento cient&iacute;fico moderno, el autor ignora el contexto del surgimiento del Estado   nacional espa&ntilde;ol y la conformaci&oacute;n del Imperio de ultramar y los usos pol&iacute;ticos   e ideol&oacute;gicos de este sistema. Seguramente el autor se interesar&aacute; en el futuro por la   pr&aacute;ctica y las representaciones de este ideario en las colonias espa&ntilde;olas, donde la   limpieza de sangre junto con otros argumentos antropol&oacute;gicos se emple&oacute; tempranamente   para juzgar las diferencias de los grupos ind&iacute;genas, ordenar su catequizaci&oacute;n,   disponer de su mano de obra y controlar el poder de la creciente poblaci&oacute;n mestiza   y criolla.</p>     <p> Con respecto a la concepci&oacute;n pseudocient&iacute;fica de la limpieza de sangre, cabe destacar   que ni m&aacute;s tarde ni en la actualidad, puede encontrarse un uso m&aacute;s &ldquo;cient&iacute;fico&rdquo;   del t&eacute;rmino. Si la argumentaci&oacute;n ha logrado una eficacia ret&oacute;rica asimilable al car&aacute;cter   cient&iacute;fico del conocimiento, ello no convierte el t&eacute;rmino raza en cient&iacute;fico, al menos   no para referirse a poblaciones humanas. A la luz de los conocimientos actuales   se sabe de la imprecisi&oacute;n de esta definici&oacute;n tanto para referirse a los judeoconversos   como a cualquier otro grupo humano en cualquier momento de la historia. El an&aacute;lisis   social debe orientarse a comprender los mecanismos culturales ideol&oacute;gicos que   reproducen el uso social del t&eacute;rmino &ldquo;raza&rdquo;, pese a toda aclaraci&oacute;n cient&iacute;fica acerca   de su impertinencia.</p>     <p> Ojala el autor prepare pronto la traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol de este trabajo que, sin duda,   estimular&iacute;a la reflexi&oacute;n y la investigaci&oacute;n acerca del uso del sistema de la limpieza de   sangre en Am&eacute;rica y ampliar&iacute;a el contexto de la discusi&oacute;n sobre el papel de los sistemas   de segregaci&oacute;n en el surgimiento de un sistema mundial capitalista y colonialista,   donde el racismo ha sido un elemento de ordenamiento social de primera l&iacute;nea.</p> <hr size"1">     <P><a name="1" href="#p1"><sup>1</sup></a> Ambrosio de Morales, Los otros dos libros und&eacute;cimo y duod&eacute;cimo de la Cr&oacute;nica General de Espa&ntilde;a, Alcal&aacute;   de Henares, 1577 y Fray Benito de Pe&ntilde;alosa, Libro de las cinco excelencias del espa&ntilde;ol que despueblan a Espa&ntilde;a para su mayor potencia y dilataci&oacute;n, Pamplona, 1629.</P> </font>     ]]></body>
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