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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[CRENZEL, EMILIO. LA HISTORIA POLÍTICA DEL NUNCA MÁS. LA MEMORIA DE LAS DESAPARICIONES EN LA ARGENTINA. BUENOS AIRES: SIGLO XXI, 2008, 270 PP.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <font face="verdana" size="2">      <p align="center" ><font size="4"><b>CRENZEL, EMILIO. LA HISTORIA POL&Iacute;TICA DEL NUNCA M&Aacute;S. LA MEMORIA DE LAS DESAPARICIONES EN LA ARGENTINA.    <BR>  BUENOS AIRES: SIGLO XXI, 2008, 270 PP.</b></font></p>      <p ><b>Jefferson Jaramillo Mar&iacute;n</b>    <br> Soci&oacute;logo y Mag&iacute;ster en Filosof&iacute;a Pol&iacute;tica por la Universidad del Valle &#40;Cali,  Colombia&#41;. Profesor asistente del Departamento de Sociolog&iacute;a, Facultad de  Ciencias Sociales, Pontificia Univer­sidad Javeriana &#40;Bogot&aacute;, Colombia&#41;.  Candidato a Doctor en Investigaci&oacute;n en Ciencias Sociales, Facultad  Latinoameri­cana de Ciencias Sociales, Flacso y becario del conaot &#40;M&eacute;xico&#41;. <a  href="mailto:jefferson.jaramillo@javeriana.edu.co"> jefferson.jaramillo@javeriana.edu.co</a>; <a  href="mailto:jefferson.jaramillo@flacso.edu.mx"> jefferson.jaramillo@flacso.edu.mx</a>.</p> <hr size="1">     <p>Escrito por un soci&oacute;logo y resultado de una tesis doctoral presentada en la Universidad de Buenos Aires, este libro destaca por la riqueza hist&oacute;rica y el an&aacute;lisis pol&iacute;tico que contiene en sus p&aacute;ginas. Cuatro cap&iacute;tulos y unas conclusiones le sirven al autor para plasmar &quot;el proceso de elaboraci&oacute;n del Nunca M&aacute;s, su contenido y la historia de las pr&aacute;cticas que explican sus usos y resignificaciones&quot; &#40;p. 22&#41;. Un amplio abanico de fuentes y t&eacute;cnicas permiten garantizar los prop&oacute;sitos de la indagaci&oacute;n. Por ejemplo, entrevistas a ex integrantes de la Comisi&oacute;n Nacional sobre la Desaparici&oacute;n de Personas &#40;c&uuml;nadep&#41;, a personalidades pol&iacute;ticas, a miembros de organizaciones sociales y colectivos de derechos humanos. El trabajo se nutre adem&aacute;s de una revisi&oacute;n cuidadosa de un significativo espectro de fuentes documentales, entre ellas prensa nacional y provincial, revistas y semanarios pol&iacute;ticos, prensa partidaria, peri&oacute;dicos de organismos de derechos humanos y partidos pol&iacute;ticos y un n&uacute;mero importante de documentos oficiales entre 1983 y 2007.</p>     <p>En el primer cap&iacute;tulo, titulado &quot;Desaparici&oacute;n, memoria y conocimiento&quot;, el autor realiza un esfuerzo por precisar las desapariciones en la historia de violencia pol&iacute;tica argentina a finales del siglo xx. Intenta discutir la narrativa humanitaria sobre las desapariciones, propia del discurso de las organizaciones, las instituciones, los sobrevivientes y familiares, la cual permiti&oacute; su denuncia nacional e internacional, pero tambi&eacute;n facilit&oacute; posicionar en la escena p&uacute;blica, poco a poco, una versi&oacute;n de lo ocurrido, como afirma el autor &quot;sin historizar el crimen, ni presentar v&iacute;nculos entre el ejercicio del mal, sus perpetradores y sus v&iacute;ctimas&quot; &#40;p. 44&#41;. En este cap&iacute;tulo se se&ntilde;alan aspectos cruciales en la construcci&oacute;n de la memoria pol&iacute;tica sobre el r&eacute;gimen y el sistema de desapariciones. Se muestra que las desapariciones obedecieron, no a un &quot;mero derrumbe civilizatorio&quot; de la sociedad argentina, como sugieren algunos autores retomando la tesis de Norbert El&iacute;as, sino a una serie de decisiones y pr&aacute;cticas normalizadas y regularizadas en lo m&aacute;s profundo de tal sociedad. De todas formas, el autor se&ntilde;ala que las desapariciones representaron un &quot;quiebre en la historia de la violencia pol&iacute;tica de la Argentina lo que a su vez implic&oacute; un desaf&iacute;o para el ejercicio de la memoria &#91;en este pa&iacute;s&#93;&quot; &#40;p. 35&#41;.</p>     <p>En el segundo cap&iacute;tulo, titulado &quot;Investigar el pasado&quot;, se propuso evidenciar el proceso sociopol&iacute;tico que acompa&ntilde;&oacute; a la investigaci&oacute;n de la c&uuml;nadep. Le otorga especial relevancia a c&oacute;mo se construy&oacute; y reconstruy&oacute; un amplio &quot;corpus probatorio&quot; in&eacute;dito hasta el momento en ese pa&iacute;s, que sirviera en los estrados judiciales para juzgar a los responsables de las desapariciones, pero que facilitara a la vez &quot;desencadenar la clausura de la estrategia oficial de juzgamiento a las Juntas Militares por sus pares&quot; &#40;p. 103&#41;. En este cap&iacute;tulo, el autor se&ntilde;ala a la c&uuml;nadep en tanto escenario pol&iacute;tico de confrontaci&oacute;n y deliberaci&oacute;n, que si bien genera diversas reacciones entre los organismos oficiales y los de derechos humanos, su din&aacute;mica y l&oacute;gica escudri&ntilde;ada por Crenzel, permite asumir que no se trat&oacute; simplemente de una comisi&oacute;n de personalidades o figuras notables de la pol&iacute;tica y la academia. A trav&eacute;s de su lectura, el autor logra evidenciar la conjugaci&oacute;n de al menos dos voces hegem&oacute;nicas con sus respectivas narrativas emblem&aacute;ticas sobre lo que sucedi&oacute; en Argentina entre 1976 y 1983: la del movimiento de derechos humanos y la del gobierno de Alfons&iacute;n. De &eacute;sta &uacute;ltima se&ntilde;alar&aacute; las diversas maneras como trata de posicionar y legitimar pol&iacute;tica y acad&eacute;micamente, en pleno marco de transici&oacute;n democr&aacute;tica, la famosa teor&iacute;a de los dos demonios, que propone una explicaci&oacute;n del terror y de la violencia pol&iacute;tica, mostrando a la sociedad argentina como un sujeto ajeno, v&iacute;ctima de dos fuerzas del mal &#40;militares y guerrilleros&#41;.</p>     <p>En el tercer cap&iacute;tulo, &quot;El Informe Nunca M&aacute;s&quot;, el autor hace &eacute;nfasis en la instauraci&oacute;n de una nueva lectura emblem&aacute;tica de las desapariciones. Dicha lectura sirve a los constructores del informe para instituir un conocimiento novedoso sobre la magnitud del problema, estableciendo oficialmente responsabilidades de las Fuerzas Armadas en su ejercicio y tejiendo temporalidades espec&iacute;ficas. En esta lectura emblem&aacute;tica sobresale la tesis de que las desapariciones fueron violaciones a los principios pol&iacute;ticos y morales de Occidente. En esta parte de su texto, Crenzel se&ntilde;ala que a trav&eacute;s de los discursos humanitaristas, que para la &eacute;poca cobraban un car&aacute;cter global, se busca presentar a los desaparecidos en su calidad de sujetos cuyos derechos han sido vulnerados, pero se les desubjetiviza de su condici&oacute;n pol&iacute;tica. El informe, seg&uacute;n el autor, realiza en ese sentido una doble operaci&oacute;n de significaci&oacute;n &quot;repolitiza la identidad de los desaparecidos con respecto a la perspectiva dictatorial, al presentarlos como sujetos de derecho, y la despolitiza al proponerlos como v&iacute;ctimas inocentes, sin incluir su condici&oacute;n militante&quot; &#40;p. 112&#41;. La narrativa revolucionaria que reivindica el pasado activista del desaparecido cede el paso a una narrativa humanitaria y neutral en la que se privilegia la visi&oacute;n de la v&iacute;ctima abusada por el poder estatal. En este cap&iacute;tulo se muestra tambi&eacute;n la compaginaci&oacute;n exitosa que se logra entre los cientos de testimonios de sobrevivientes y familiares y los documentos oficiales, que al ser consignados oficialmente en el texto, dejan de ser memorias aisladas y se convierten en memorias p&uacute;blicas bajo la forma de un canon de memoria colectiva para la sociedad argentina.</p>     <p>En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, titulado &quot;Usos y resignificaciones del Nunca M&aacute;s&quot;, el m&aacute;s extenso de los cuatro y quiz&aacute; el que m&aacute;s aportes realiza a la &quot;lectura pol&iacute;tica&quot; del texto, Crenzel se encarga de mostrar las diversas formas, actores, matices y estrategias mediante las cuales el Nunca M&aacute;s&quot; logra posicionarse en la escena p&uacute;blica, desde su primera edici&oacute;n en 1984 hasta la m&aacute;s reciente en el 2006. Por ejemplo, destaca su apropiaci&oacute;n en el marco de los estrados judiciales, espec&iacute;ficamente en el juicio a las juntas, y posteriormente a trav&eacute;s de la reacci&oacute;n que desencadena en ciertos militares que publican algunas contramemorias, como la del comisario Etchecolatz &#40;La otra campa&ntilde;a del Nunca M&aacute;s&#41;<sup><a  name=s1  href="#1">1</a></sup>. Pero tambi&eacute;n le interesa subrayar c&oacute;mo las sucesivas reimpresiones del texto, que han alcanzado hasta ahora m&aacute;s de 500.000 ejemplares vendidos en todo el mundo, conllevaron a que &eacute;ste fuera &quot;debatido en presentaciones p&uacute;blicas impulsadas por el Estado, por las juventudes pol&iacute;ticas, por las asociaciones barriales y culturales y por los colectivos de derechos humanos&quot; &#40;p. 142&#41;. Este trabajo circular&aacute; a trav&eacute;s de redes transnacionales de derechos humanos y servir&aacute; como alternativa para elaborar y exponer p&uacute;blicamente las violaciones perpetradas por dictaduras en otros contextos latinoamericanos. Adem&aacute;s de presentar el posicionamiento pol&iacute;tico del informe, Crenzel se&ntilde;alar&aacute; que el texto resignifica, con el pasar de los a&ntilde;os y sus nuevas ediciones, la escena del terror en Argentina. En ese sentido, no es un texto detenido en el tiempo. Aqu&iacute; van a jugar un papel crucial los artistas que realizan nuevas ilustraciones del texto, la incorporaci&oacute;n que se hace del informe como texto de consulta y referencia en los colegios; la relectura que se hace de &eacute;ste en el gobierno de N&eacute;stor Kirchner y la apropiaci&oacute;n cr&iacute;tica del mismo a trav&eacute;s de algunos motores de la memoria como hijos<sup><a  name=s2  href="#2">2</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En s&iacute;ntesis, el libro de Crenzel es significativo en sus alcances acad&eacute;micos porque logra mostrar, con detalle y riqueza de fuentes y voces, los pormenores del proceso pol&iacute;tico de la experiencia de la c&uuml;nadep y de la resignificaci&oacute;n y usos sociales del informe Nunca M&aacute;s, en un pa&iacute;s cuya memoria pol&iacute;tica pareciera decirnos siempre a los latinoamericanos que el &quot;pasado no termina de pasar&quot;<sup><a  name=s3  href="#3">3</a></sup>. Aun as&iacute;, de su lectura se derivan pistas anal&iacute;ticas potentes para pensar los desaf&iacute;os de la reconstrucci&oacute;n de la memoria hist&oacute;rica del conflicto colombiano, especialmente la que acontece con la reciente producci&oacute;n de los llamados informes emblem&aacute;ticos y tem&aacute;ticos de memoria, tarea que corresponde al &Aacute;rea de Memoria Hist&oacute;rica de la Comisi&oacute;n Nacional de Reparaci&oacute;n y Reconciliaci&oacute;n &#40;cnrr&#41;<sup><a  name=s4  href="#4">4</a></sup>.</p>     <p>Una de estas rutas &uacute;tiles est&aacute; relacionada con la visi&oacute;n que tiene Crenzel de los informes oficiales como escenarios para la condensaci&oacute;n de unas memorias emblem&aacute;ticas que recuperan y denuncian literalmente pasados cruentos de terror, de represi&oacute;n militar en el caso argentino, de masacres en el colombiano. Estas memorias permiten a su vez la instauraci&oacute;n de unas lecturas interpretativas de lo sucedido, que producen gran impacto al reproducir narrativas y visiones sobre lo sucedido que posteriormente ser&aacute;n utilizadas en debates pol&iacute;ticos, producciones culturales y movilizaciones sociales. Pero estas memorias no s&oacute;lo visibilizan la tipolog&iacute;a de los actos de crueldad, sino que tambi&eacute;n permiten en determinados momentos hist&oacute;ricos efectivizar la justicia y garantizar juicios hist&oacute;ricos. Esto sin dudas fue m&aacute;s claro en el contexto argentino, pero no sabemos si pueda serlo en el colombiano; he ah&iacute; la apuesta de los informes de memoria como Trujillo, El Salado o Bojay&aacute;, entre otros.</p>     <p>A esto se a&ntilde;ade su propuesta de que un informe de memoria puede permitir avanzar en la conformaci&oacute;n de un &quot;r&eacute;gimen de memoria sobre el pasado&quot;, constituy&eacute;ndose en muchos escenarios pol&iacute;ticos y acad&eacute;micos en una gran memoria ciudadana, es decir, en la forma predominante a partir de la cual una sociedad en determinado momento hist&oacute;rico piensa, recuerda y representa la violencia. Lo importante es que este r&eacute;gimen permita historizar el pasado, y que no s&oacute;lo se quede en el impresionismo presentista de las memorias o en la instrumentaci&oacute;n gobiernista de los resultados. Seg&uacute;n Crenzel esto no sucedi&oacute; en Argentina, dado que la memoria reconstruida se instrumentaliz&oacute; al servicio del Gobierno de transici&oacute;n para promocionar un futuro deseado: la restauraci&oacute;n de la democracia y la reconciliaci&oacute;n de la naci&oacute;n, silenci&aacute;ndose muchas responsabilidades de la sociedad pol&iacute;tica. Para Colombia, &eacute;sta puede ser una lecci&oacute;n significativa, sobre todo si no se quiere que las memorias reconstruidas terminen instrumentadas en funci&oacute;n de una reconciliaci&oacute;n forzada.</p>     <p>Finalmente, una clave potente que arroja el trabajo de Crenzel tiene que ver con los usos y significaciones pol&iacute;ticas de los informes. Lo que muestra su trabajo es que los gobiernos pueden convertirlos en instrumentos de transici&oacute;n o en plataformas de perd&oacute;n p&uacute;blico. Los organismos de derechos humanos, en prueba jur&iacute;dica probatoria inestimable. Las organizaciones de v&iacute;ctimas, llegado el caso, pueden considerarlos una especie de &quot;informe-testamento&quot;, como sucedi&oacute; con un sector cr&iacute;tico de las Madres de la Plaza de Mayo. Para otros pueden representar olvidos y silencios de las militancias, pero tambi&eacute;n emblema de resistencias. Lo significativo aqu&iacute; es con el tiempo, pese a la disputa necesaria que deben encerrar, estos informes oficiales ganen en reconocimiento y legitimidad y puedan llegar a convertirse en s&iacute;mbolos de la memoria colectiva de una naci&oacute;n &#40;aunque no sean los &uacute;nicos&#41;, en correas transmisoras del pasado y en veh&iacute;culos de oferta de sentido de futuro para el pa&iacute;s. He ah&iacute; un desaf&iacute;o gigante para el &aacute;rea de Memoria Hist&oacute;rica en Colombia.</p> <hr size="1">     <p><b>Comentarios</b></p>     <p><a   href="#s1"  name=1><sup>1</sup></a>. Este comisario fue director general de investigaciones de la Polic&iacute;a de Buenos Aires. Luego de ser absuelto por la Ley de Obediencia Debida, ser&iacute;a condenado en 2006 a reclusi&oacute;n perpetua por homicidio y tortura. Los casos de &quot;contramemorias&quot; tambi&eacute;n operan en otros contextos; pensemos por ejemplo en Guatemala y la reciente publicaci&oacute;n del libro &iquest;Juicio o Venganza Hist&oacute;rica? del militar en retiro Mario M&eacute;rida, que controvierte lo consignado en el informe Guatemala, Memoria del Silencio, resultado del trabajo de la Comisi&oacute;n de Esclarecimiento Hist&oacute;rico &#40;ceh&#41;.</p>     <p><a   href="#s2"  name=2><sup>2</sup></a>. Agrupaci&oacute;n Hijos por la Identidad y la Justicia contra el olvido y el silencio, fundada hace m&aacute;s de trece a&ntilde;os en Argentina. Ha sido replicada en muchos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina.</p>     <p><a   href="#s3"  name=3><sup>3</sup></a>. Nora Rabotn&iacute;kof, &quot;Memoria y Pol&iacute;tica a treinta a&ntilde;os del golpe&quot;, en Argentina, 1976. Estudios en torno al golpe de Estado, comps. Clara Lida, Horacio Crespo y Pablo Yankelev&iacute;ch &#40;M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico, 2007&#41;, 259.</p>     <p><a   href="#s4"  name=4><sup>4</sup></a>. Memoria Hist&oacute;rica como &aacute;rea de investigaci&oacute;n de la cner tiene el mandato de producir relatos, interpretativos e incluyentes sobre el surgimiento y evoluci&oacute;n del conflicto armado en el pa&iacute;s. Ha producido hasta el momento, entre otros materiales, dos informes parciales sobre masacres: Trujillo y El Salado. Espera publicar a mediados del a&ntilde;o otros informes sobre La Rochela, Bojay&aacute; y probablemente Segovia.</p>  </font>     ]]></body>
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