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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font size="4" face="Verdana"><b>La Subversi&oacute;n en Colombia: El Cambio  Social En La Historia.</b></font><a href="#(1)">(1)</a></p> <font size="2" face="Verdana">     <p><b>Miguel Borja</b>    <br>   Profesor de la Escuela Superior  de Administraci&oacute;n P&uacute;blica,    Catedr&aacute;tico de la   Facultad de Derecho de la Universidad Nacional  de Colombia e Investigador del IEPRI</p>     <p><b>LA PASI&Oacute;N POR LA  ESCRITURA SOCIAL</b>    <br> Pocos autores se atreven a tocar de nuevo sus  primeras obras, m&aacute;xime cuando ellas han resistido el paso del tiempo y se conciben  como estudios cl&aacute;sicos. Orlando Fals Borda ha vuelto a brindar a los lectores  colombianos y de otras latitudes, una nueva edici&oacute;n corregida y ampliada de su  trabajo <i>La Subversi&oacute;n en Colombia: El cambio social en la  historia</i>. Publicado originalmente en ingl&eacute;s en New York en el a&ntilde;o de 1968,  la obra llega a su cuarta edici&oacute;n para llenar el vac&iacute;o que su agotamiento hab&iacute;a  producido en el mundo editorial de la especialidad.  Muchas de las nuevas generaciones de  practicantes de las ciencias sociales no hab&iacute;an tenido la oportunidad de contar  con ella en sus anaqueles o se hab&iacute;an tenido que limitar a las ediciones  piratas. En igual situaci&oacute;n estaban los recientes movimientos pol&iacute;ticos que  buscan la reforma social, obligados a mirar hacia otras fuentes del  conocimiento centradas en el estudio de realidades de pueblos diferentes al  colombiano; en consecuencia sus esfuerzos te&oacute;rico-pr&aacute;cticos ca&iacute;an en el vac&iacute;o,  en la tierra est&eacute;ril de los espejos infinitos propios del colonialismo  intelectual.<br />   Afortunadamente, ahora, los estudiosos sociales y los  dirigentes alternativos, cuentan de nuevo con esta herramienta heur&iacute;stica para  el an&aacute;lisis de la realidad con miras a la endog&eacute;nesis propia del conocimiento y  su aplicaci&oacute;n en la acci&oacute;n pol&iacute;tica. El autor no se limita a reproducir su obra  inicial, sino que la revisa y la enriquece para mirar desde sus principios  te&oacute;ricos y sus an&aacute;lisis actualizados la coyuntura de la Colombia de hoy.    <br>   Fals Borda, como es de conocimiento p&uacute;blico, es el  m&aacute;ximo exponente de las ciencias sociales en el pa&iacute;s. Primer gestor de la  sociolog&iacute;a moderna en Colombia, fue fundador de la Facultad de Sociolog&iacute;a de  la Universidad   Nacional y pionero de la Investigaci&oacute;n Acci&oacute;n  Participativa (IAP). Con una amplia reputaci&oacute;n en el &aacute;mbito internacional por  sus aportes al cambio y a la teor&iacute;a social, recientemente recibi&oacute; los premios  Malinowski de la Sociedad  de Antropolog&iacute;a de Norteam&eacute;rica (2008) y el premio Diskin de la Latinoamerican Studies  Asociation (LASA, 2007). Creador y director de la revista <i>Alternativa</i>, se ha destacado no s&oacute;lo por sus aportes a la  investigaci&oacute;n social, sino tambi&eacute;n por su participaci&oacute;n en las actividades  pol&iacute;ticas de la izquierda democr&aacute;tica en el pa&iacute;s. Fue miembro de la Asamblea Nacional  Constituyente de 1991 y Secretario General de la Comisi&oacute;n de Ordenamiento  Territorial. Profesor del Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos y Relaciones  Internacionales de la   Universidad Nacional, Presidente del Consejo de Educaci&oacute;n de Adultos  de Am&eacute;rica Latina, ha tenido la oportunidad de vivir y reflexionar sobre el  drama de la sociedad colombiana y latinoamericana.     <br>   En <i>La Subversi&oacute;n en Colombia: El cambio social en la  historia</i> se ofrece al lector un trabajo de sociolog&iacute;a hist&oacute;rica encaminado  a dilucidar la g&eacute;nesis del cambio social en la historia del pa&iacute;s. El autor  corta la l&iacute;nea del tiempo entre las fronteras de los a&ntilde;os de 1493 y 2008, para  se&ntilde;alar la existencia de cuatro &oacute;rdenes sociales que se encadenan con sus  respectivos contra&oacute;rdenes: el ind&iacute;gena y la subversi&oacute;n cristiana, el se&ntilde;orial y  la subversi&oacute;n liberal, el burgu&eacute;s y la subversi&oacute;n socialista, el social burgu&eacute;s  y la subversi&oacute;n neosocialista. A su vez, anuncia la llegada de un quinto orden,  gestado en la revoluci&oacute;n neosocialista que arranca en la segunda mitad del  siglo pasado, y una de cuyas manifestaciones m&aacute;s evidentes es el denominado  socialismo del siglo XXI en el continente latinoamericano. Espacio geogr&aacute;fico  que asiste a una nueva geometr&iacute;a del poder: la hegemon&iacute;a de la izquierda como  fuerza pol&iacute;tica orientadora de las sociedades y gobiernos. En este orden de ideas  el lector est&aacute; frente a una nueva manera de trazar la l&iacute;nea del tiempo; m&aacute;s  all&aacute; de la usual divisi&oacute;n de la historia acad&eacute;mica entre Sociedades Abor&iacute;genes,  Conquista, Colonia, Independencia y Rep&uacute;blica. La l&iacute;nea del tiempo es  radicalmente diferente de la impuesta por la arrogancia de las &eacute;lites y sus  ep&iacute;gonos en las universidades y otros centros de estudio; es la delineada en el  submundo del poder: el cosmos de los marginados de la sociedad mayor y la  historia oficial. Igualmente, se est&aacute; delante de una historia que muestra m&aacute;s  las tensiones, las fricciones y las rupturas que las continuidades; una  historia alterna que descubre el papel de la subversi&oacute;n en la g&eacute;nesis de los  &oacute;rdenes sociales. <br />   La sociolog&iacute;a hist&oacute;rica falsbordiana es una  disciplina marcada por largos tiempos que posibilitan la recreaci&oacute;n y el  tratamiento te&oacute;rico adecuado y no 'a las volandas' de los acontecimientos y la  memoria hist&oacute;rica. En las p&aacute;ginas de Fals Borda la historia se forja en tiempos  geogr&aacute;ficos, escapando as&iacute; a las angustias del presente, a los afanes de una  ciencia social echa a las carreras y que desecha los problemas centrales de las  sociedades tropicales. Esto explica que la obra no est&eacute; escrita en la  superficie de la realidad, bajo los ritmos de las cr&oacute;nicas, de los relatos y  las narraciones de acontecimientos y hechos; por el contrario, en ella se  encuentra una cosmovisi&oacute;n del mundo, una apuesta te&oacute;rica tejida a partir de una  constelaci&oacute;n de autores y teor&iacute;as; como los de la izquierda hegeliana y sus  tratados sobre la dial&eacute;ctica, Landauer y sus escritos sobre la revoluci&oacute;n, Mannheim  y su trabajo sobre utop&iacute;a y realidad, la Escuela de la Dependencia y el  legado de buena parte de la sociolog&iacute;a americana y europea. Muestra el autor una  preocupaci&oacute;n central: la construcci&oacute;n de una suma de saberes, tanto acad&eacute;micos  como populares, que permita comprender el cambio social en la historia y  penetrar m&aacute;s all&aacute; de la corteza de la realidad para ir al n&uacute;cleo central de  ella y desde all&iacute; emprender no s&oacute;lo el camino de la predicci&oacute;n, sino tambi&eacute;n el  de la transformaci&oacute;n de lo real; lo cual es 'agarrar el toro por los cuernos'.  Por tanto, se puede afirmar que el autor no se deja enredar ni atrapar en un  pensamiento superficial ni en las diferentes versiones del pensamiento &uacute;nico ni  en el pensamiento colonial y, por el contrario, recupera la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica  globalizante de los padres fundadores de la ciencia social.<br />   En el texto hay un &eacute;nfasis en la interacci&oacute;n entre  diversas dualidades que permiten estudiar los procesos del desarrollo no lineal  de la naci&oacute;n: encantamiento y desencantamiento del mundo, orden y desorden,  valores y antivalores, normas y antinormas, organizaci&oacute;n y desorden social.</p>     <p>El tema axial del libro es el cambio social en la  historia de Colombia. Un asunto que se presta para que quien lo indague comience  a o&iacute;r cantos de sirena desde diferentes mares, cantos que brindan salidas f&aacute;ciles,  como la de la historia narrativa. Fals Borda no escucha a las encantadoras y  as&iacute; elude la trampa de la cronolog&iacute;a hist&oacute;rica. De acuerdo con sus  planteamientos metodol&oacute;gicos, su prop&oacute;sito es elaborar un estudio del pasado y  el presente de entidades sociales, con fines comparativos, para alcanzar una  mejor comprensi&oacute;n de la realidad colombiana y contestar la pregunta b&aacute;sica de  todo pueblo con sentido hist&oacute;rico: &iquest;en d&oacute;nde ancla el pasado y hacia d&oacute;nde se  levantan las velas de las naves del porvenir? Para poder dar respuesta adecuada  a dicho interrogante, entrevera temas como el proceso de sacralizaci&oacute;n y  secularizaci&oacute;n, el papel de las &eacute;lites y las anti&eacute;lites, y el problema central  de la sociolog&iacute;a econ&oacute;mica: la introducci&oacute;n y apropiaci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as  y su impacto en los medios sociales y el poder.     <br>   La obra literaria de Fals Borda reivindica el  conocimiento pr&aacute;ctico y el abandono de las quimeras e ilusiones de una ciencia  social est&eacute;ril dedicada simple y llanamente a repetir los devaneos te&oacute;ricos de  los disc&iacute;pulos acartonados de la sociolog&iacute;a y la historia cl&aacute;sica. Abandona una  ciencia social acr&iacute;tica cuya &uacute;nica funci&oacute;n es legitimar el orden social  existente, un saber precario aunque arrogante, casi siempre esgrimido por quienes  baten incienso y tienden cortinas de humo para ocultar las tragedias y las  comedias de la sociedad, el Estado y los gobiernos. El autor recupera la  terrenalidad del pensamiento para ir m&aacute;s all&aacute; de la interpretaci&oacute;n y de la  legitimaci&oacute;n de los poderes existentes, hacia los &aacute;mbitos de fuego de la  transformaci&oacute;n social y pol&iacute;tica.    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[  Para el autor es vital dilucidar el papel de los actores  que subvierten el orden, los portadores de los antivalores, las anti&eacute;lites que  socavan las coordenadas espaciales y temporales de las tradiciones sociales. En <i>La subversi&oacute;n en Colombia: El cambio  social en la historia</i> desaparecen de la escena los actores que usualmente actuaban  en el teatro de nuestra literatura social: curas, generales y presidentes; en  su lugar, toman el proscenio 'las clases subalternas' de la naci&oacute;n, acci&oacute;n que  se puede denominar 'el giro subalterno'. Clases portadoras de valores cl&aacute;sicos  positivos e importantes expresiones vivas de normas fundantes tales como la solidaridad  de los ind&iacute;genas, el libertarismo afrodescendiente, la dignidad campesina y  comunera, y la autonom&iacute;a vital de los patricios y colonos internos. Es en dicho  espacio de los insumisos, en donde habr&aacute; de volver a remontarse el ave f&eacute;nix de  la subversi&oacute;n moral, all&iacute; nacer&aacute; el quinto orden, la &uacute;ltima de las revoluciones;  tejido rebelde de luces y sombras, escenario del renacimiento de la praxis de  los movimientos sociales alternativos y en donde florecen los portadores del  carisma pol&iacute;tico: Francisco Gal&aacute;n y Policarpa Salavarrieta, para citar s&oacute;lo  algunos.  L&iacute;deres de movimientos contestatarios  condenados c&iacute;clicamente a desatar las fuerzas del cambio, de las cuales nacen las  subversiones morales que desencadenan los &oacute;rdenes sociales; como el orden  futuro, delineado y anunciado por el autor, contenido en la revoluci&oacute;n  neosocialista que se desarrolla ante nuestros ojos. Revoluci&oacute;n cuya base es la  nueva modalidad del socialismo latinoamericano, el socialismo aut&oacute;ctono o  end&oacute;geno, el del presente siglo, el de las ra&iacute;ces propias, inspirado en los  logros de los pueblos originarios del tr&oacute;pico. Un socialismo tropical diferente  del imaginario que orient&oacute; a las subversiones morales durante la segundad mitad  del siglo XIX y comienzos del siglo XX, cuyos portadores fueron el liberalismo  radical y el grupo de los 'Nuevos'. Revoluciones orientadas por unas  intelligentsias que bebiendo en el socialismo europeo se adelantaron a su  tiempo y se desgarraron en el rompecabezas entre una minor&iacute;a ilustrada, una  vanguardia revolucionaria y una sociedad atrasada. Dilema que trataron de  resolver, sin lograrlo, refugi&aacute;ndose en el trazado de utop&iacute;as irrealizables, en  los espejos ideol&oacute;gicos de Occidente, biselados en medio de la revoluci&oacute;n  pol&iacute;tica de fines del siglo XVIII y la Comuna de Par&iacute;s de 1848. <br />       En la presente centuria, seg&uacute;n Fals Borda, en el pa&iacute;s  ya se ha llegado a un punto en el que los programas encaminados a la  transformaci&oacute;n son utop&iacute;as realizables para gestar otro orden social. Un orden  que nace estimulado por las fuerzas pol&iacute;ticas que buscan superar el creciente malestar  en la sociedad y en la cultura, el cl&iacute;max de la violencia, la saturaci&oacute;n de la  cultura de la muerte. El pa&iacute;s aboca una crisis aguda para la cual las clases  dirigentes no tienen soluci&oacute;n ni alternativas, y las consecuencias tangibles  son el torbellino de la guerra y la degradaci&oacute;n moral de la Rep&uacute;blica. <br />       El lector est&aacute;, por consiguiente, frente a una  historia disidente. La revaluaci&oacute;n de una tradici&oacute;n de estudio que ha  obliterado el papel de las &eacute;lites responsables de la guerra y la violencia.<br />       Para esta edici&oacute;n, el escritor traz&oacute; un nuevo pr&oacute;logo  y otras conclusiones, con el fin de poner al d&iacute;a el libro. En dichas partes  analiza las vicisitudes actuales de la sociedad colombiana y su desgarramiento  debido a la guerra y la violencia cr&oacute;nica, expresadas en la combinaci&oacute;n de  paramilitarismo y narcotr&aacute;fico. Una mezcla letal que ha llevado, entre otras  cosas, a la ilegitimidad de origen de nuestros gobernantes. Para Fals Borda, las  &eacute;lites han instaurado en el Estado una guerra permanente que hace del ejercicio  de la pol&iacute;tica un ejercicio de la guerra. Hecho que conduce al desmoronamiento  de los n&uacute;cleos societarios de la naci&oacute;n, sometidos a una violencia estructural.  El autor asiste a la degradaci&oacute;n de los escenarios de la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a,  y no duda en considerarlos como espejos anti&eacute;ticos y antimorales para las  generaciones posteriores. Su cr&iacute;tica va a la ra&iacute;z de los problemas y no se  queda 'a medias tintas' para se&ntilde;alar el nefasto papel de los grupos dirigentes  del presente y del pasado, como causantes del desorden en el mundo de la  pol&iacute;tica y la sociedad. <br />       Para el autor la salida a la guerra se encuentra por  fuera de los escenarios tradicionales que han labrado las clases dirigentes del  pa&iacute;s, por lo cual llama la atenci&oacute;n sobre la necesidad de mirar con este  objetivo a las que denomina las anti&eacute;lites y rescatar el pensamiento y la  acci&oacute;n pol&iacute;tica de actores como Mar&iacute;a Cano, Quint&iacute;n Lame y Camilo Torres. De manera  que all&iacute; donde algunos quieren olvidar, el escritor quiere recordar y rescatar.  Desde estas figuras y su aporte a la discusi&oacute;n y resoluci&oacute;n de los problemas  sociales, emerge su teor&iacute;a de la anti&eacute;lite como continente del cambio social. Es,  por consiguiente, desde el mundo real, no desde el pensamiento colonial, donde se  asienta la teor&iacute;a en la obra de Fals Borda. De esta manera, la praxis  transformadora de la sociedad cuenta con un pilar s&oacute;lido. Pues s&oacute;lo una teor&iacute;a construida  a la par de la experiencia hist&oacute;rica y social, en el juego infinito entre  realidad y pensamiento, en la forja del sentir y del pensar, permite orientar  los caminos del cambio.<br />       Por tanto, <i>La  subversi&oacute;n en Colombia: El cambio social en la historia </i>se inscribe en el  terreno de las teor&iacute;as cr&iacute;ticas que buscan la transformaci&oacute;n de la sociedad y  la pol&iacute;tica. No se est&aacute; frente a un texto que practique 'la neutralidad  valorativa weberiana', sino que el lector se encuentra delante de unas p&aacute;ginas  llenas de argumentos cr&iacute;ticos que muestran los desaciertos y aciertos de  nuestra historia social, teje hilos heur&iacute;sticos alternativos para proponer  caminos con el prop&oacute;sito de construir un Estado y una organizaci&oacute;n social para  superar la tragedia &eacute;tica y moral de Colombia. Fals Borda hace hincapi&eacute; en  desnudar el caos del presente y muestra su composici&oacute;n, identifica las &eacute;lites  del desorden y sus alianzas con las fuerzas oscuras que convierten la geograf&iacute;a  de la naci&oacute;n en 'un campo de sangre'. Desde las sociedades ind&iacute;genas hasta el  gobierno de Uribe V&eacute;lez, analiza la perspectiva del destino tr&aacute;gico que los  poderes dominantes le han marcado a los colombianos e indica los senderos de  esperanza que es necesario recorrer con el fin de superar la malaventura de  todos nuestros tiempos. Su opci&oacute;n se enmarca en la perspectiva del socialismo  raizal, como filosof&iacute;a pol&iacute;tica, y la democracia radical, como f&oacute;rmula de  organizaci&oacute;n del poder. Ambas perspectivas alejadas de todo tipo de forma  violenta y a&eacute;tica de la actividad pol&iacute;tica. El magisterio de Fals Borda siempre  se ha regido por el principio de que s&oacute;lo un buen medio, conduce a un buen fin.  Es decir, en su obra no se excluye la reflexi&oacute;n sobre el problema de la  eticidad de los medios para alcanzar los fines de la acci&oacute;n social. Una  discusi&oacute;n usualmente ausente de los teatros de la pol&iacute;tica. En su propuesta no  tienen cabida, por consiguiente, ni la guerra, ni la violencia, ni las f&oacute;rmulas  del realismo pol&iacute;tico en su visi&oacute;n m&aacute;s acabada: el ejercicio maquiav&eacute;lico del  poder. 'Paz para Uribe, Paz a las guerrillas, Paz a Colombia y sus pueblos', es  una de las propuestas cardinales del libro. <br />       El texto no s&oacute;lo examina con profundidad las grietas  de nuestra conformaci&oacute;n social y estatal a lo largo de m&aacute;s de quinientos a&ntilde;os, focalizado  en el malestar del presente, sino que tambi&eacute;n realiza un ejercicio predictivo y  propone alternativas de soluci&oacute;n, a partir de darle paso al cambio social para  erigir un nuevo orden que d&eacute; expresi&oacute;n a las energ&iacute;as dormidas del pueblo  colombiano, aquellas de los pueblos ancestrales de la naci&oacute;n y caldero donde se  est&aacute; forjando en estos momentos una revoluci&oacute;n socialista tropical. Revoluci&oacute;n  que habr&aacute; de dejar atr&aacute;s los balbuceos socialistas del liberalismo radical del  siglo XIX, del socialismo de 'Los Nuevos' y de las tendencias de la izquierda  diluviana de la segunda mitad del siglo XX y la izquierda light de nuestro  siglo. Socialismo tropical que es la &uacute;nica fuente de la cual puede brotar la  superaci&oacute;n de la guerra, la violencia y los problemas propios de una sociedad y  un Estado premodernos; antiguallas incapaces de superar pol&iacute;ticamente las  contradicciones y problemas sociales, y cuyo primordial medio de acci&oacute;n  gubernamental es el uso de la violencia. Unas instituciones sociales vetustas,  incompetentes para actuar en el escenario global y cada vez m&aacute;s encerradas en  s&iacute; mismas y aisladas de las corrientes universales de la econom&iacute;a y el  pensamiento cient&iacute;fico. Entidades al borde del precipicio, del punto de no  retorno, de la fragmentaci&oacute;n, y que conducen al pa&iacute;s por infiernos dantescos en  donde se juega con la disoluci&oacute;n de Colombia como formaci&oacute;n nacional. Rumbos  inciertos a los cuales nos conduce la crisis &eacute;tica y moral de las clases  dirigentes, las cuales han labrado el torbellino de violencia y destrucci&oacute;n de  la naci&oacute;n en su conjunto. &iquest;Podr&aacute; el socialismo tropical atajar la cat&aacute;strofe? Es  el gran interrogante y desaf&iacute;o que deja flotando la obra literaria del maestro  Fals Borda.</p>     <hr size="1">     <p><b>COMENTARIOS</b></p>     <p>1. <a name="(1)"></a>Orlando Fals Borda, 4&ordf; Edici&oacute;n, Bogot&aacute;, Centro de Estudios de Pensamiento  Alternativo, 2008, 300 p&aacute;gs.</p> </font>     ]]></body>
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