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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[COLOMBIA TRAS DIEZ AÑOS DE REFORMAS POLÍTICAS Y ECONÓMICAS]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The main aim of this essay is to evolute the performarce of Colombia during the nineties and specifically to determine why its economy become more unstable and vulnerable and with a lower rate of growth than previous years eventhough the high dregree in depth and extend of political and economic refoms under taken. In order to achieve this aim the author first analyses the main reforms adopted and the debates that they generatedon he carries out and questions the political economy of those reforms and their implications on the economy. The author then analyses the circumstances that allowed for a brief and unsustainable expansion that later to the severe financial crisis of the decade. Finally, the author underlines some of the essential changes that are required of the present growth patern of the country as a necesary condition in order to achivie a sustainable, and equitable development.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>COLOMBIA TRAS DIEZ A&Ntilde;OS DE REFORMAS POL&Iacute;TICAS Y ECON&Oacute;MICAS</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Luis Bernardo Fl&oacute;rez Enciso*</b></p>     <p><b>* Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia</b></p>     <p>Agradezco los valiosos comentarios de Antonio Hern&aacute;ndez y Consuelo Corredor.</p><hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>El objetivo de este ensayo es examinar el desempe&ntilde;o de Colombia durante los  a&ntilde;os noventa y, en particular, porqu&eacute; la econom&iacute;a se torn&oacute; m&aacute;s inestable y vulnerable y con  un crecimiento m&aacute;s d&eacute;bil qu&eacute; en epocas anteriores, no obstante la gran amplitud y profundidad de las reformas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas puestas en marcha. Para ello el autor presenta primero , las principales reformas adoptadas y los debates  que sucitaron; en segundo lugar,efectua un examen de econom&iacute;a pol&iacute;tica de las reformas y sus implicaciones sobre el funcionamiento economico, en tercer lugar  analiza las circunstancias que llevaron a un auge transitorio e insostenible  y que luego desembocaron en la severa crisis de finales del decenario. Finalmente  el  autor destaca algunos de los cambios esenciales que se requieren en el actual patr&oacute;n de crecimiento del pa&iacute;s,  como condici&oacute;n para alcanzar un desarrollo  sostenido, estable y equitativo </i></p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>The main aim of this essay is to evolute the performarce of Colombia during the nineties and  specifically to determine why its economy become more  unstable and vulnerable  and with  a lower rate of growth than previous years eventhough the high dregree in depth and extend of political and economic refoms under taken. In order to achieve this aim the author first analyses the main reforms adopted and the debates that they generatedon he carries out and questions the political economy of those reforms and their implications on the economy. The author then analyses the circumstances that allowed  for a brief and unsustainable  expansion that later to the severe financial crisis of the decade. Finally, the author underlines some of the essential changes  that are required  of the  present growth patern of the country as a necesary condition in order to achivie  a sustainable, and equitable development</i>.</p><hr>      <p><font face="verdana" size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Colombia, a diferencia del resto de pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, logr&oacute; mantener en el &uacute;ltimo medio siglo una tendencia de crecimiento econ&oacute;mico moderado pero estable y pudo responder con mayor presteza a los shocks externos ya los desajustes de los ciclos econ&oacute;micos internos. Los acuerdos pol&iacute;ticos e institucionales Y los controles y regulaciones macroecon&oacute;micos instaurados dieron v&iacute;a a un sistema de manejo de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica caracterizado por el pragmatismo, el gradualismo y la estabilidad. En su perspectiva econ&oacute;mica de largo plazo, los t&eacute;rminos b&aacute;sicos del acuerdo pueden resumirse en una alta estabilidad en la tasa de cambio y en la aceptaci&oacute;n de una inflaci&oacute;n moderada y de d&eacute;ficit tam­bi&eacute;n moderados en la balanza de pagos y en las cuentas fiscales. En su perspectiva pol&iacute;tica los acuerdos se basaron en un sistema excluyente y clientelista que, a la postre, dio lugar a un Estado cada vez m&aacute;s d&eacute;bil e inepto para resolver los conflictos sociales y para enfrentar las violencias provenientes del narcotr&aacute;fico, la guerrilla, los paramilitares y la delincuencia com&uacute;n.<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup></p>     <p>Frente a las tendencias de largo plazo, en los noventa la econom&iacute;a se torn&oacute; m&aacute;s inestable y vulnerable y, a pesar de las reformas pol&iacute;ticas adoptadas, no se logr&oacute; un sistema m&aacute;s leg&iacute;timo y gobernable con unas reglas de juego compartidas y acatadas por todos y unas instituciones p&uacute;blicas m&aacute;s s&oacute;lidas y transparentes. &iquest;Porqu&eacute; fue tan precaria y vol&aacute;til la estabilidad macroecon&oacute;mica en los a&ntilde;os noventa? &iquest;Porqu&eacute; sigue siendo tan deficiente su desempe&ntilde;o y tan intensa la subutilizaci&oacute;n de sus recursos productivos? &iquest;Porqu&eacute; son cada vez m&aacute;s extendidas e insistentes las voces que insisten en la falta de viabilidad del pa&iacute;s? La respuesta de moda es confesar la perplejidad frente a los hechos u optar por una de tres: decir que no se aplic&oacute; el paradigma del Consenso de Washington y que all&iacute; reside la fuente de todas nuestras desgracias; o decir, por el contrario, que se aplic&oacute; tan plenamente el paradigma que all&iacute; reside toda la fuente de   nuestras desgracias; o, finalmente, no invocar iglesias para buscar ofrece   una explicaci&oacute;n anal&iacute;tica que ayude a entender los problemas y sus soluciones. Yo quiero, en esta presentaci&oacute;n, tratar de matricularme, si puedo, en esta &uacute;ltima opci&oacute;n. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>LAS REFORMAS Y LOS DEBATES</b></font></p>     <p>En Colombia los a&ntilde;os noventa fueron una &eacute;poca de    profundas reformas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, pero llena de resultados insatisfactorios y de con­flictos cada vez m&aacute;s intensos. En el tema econ&oacute;mico, las reformas que se promovieron se inspiraron, como en el resto de Am&eacute;rica Latina, en el llamado "Consenso de Washington". La crisis de gobernabilidad intent&oacute; resolverse con una nueva Constituci&oacute;n. Y en el medio acad&eacute;mico los eco­nomistas entrenados en las hip&oacute;tesis de las expectativas racionales, estaban deseosos de aplicar sus conocimientos para resolver nuestros problemas desde sus fundamentos microecon&oacute;micos. </p>      <p><font face="verdana" size="2"><b>Las Reformas</b></font></p>     <p>A diferencia de otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, la    urgencia de las reformas no deriv&oacute; de la necesidad de adoptar severos programas de ajuste econ&oacute;mico, aunque desde una perspectiva de largo plazo se consideraba necesario enfrentar el debilitamiento en el crecimiento de la econom&iacute;a y la productividad y adaptarse sin sobresaltos a las oportunidades abiertas por la globalizaci&oacute;n. Lo urgente era resolver la crisis de gobernabilidad, de falta de legitimidad de las instituciones, de enorme precariedad en materia de garant&iacute;as a los derechos b&aacute;sicos de los  colombianos.</p>     <p> Para ese prop&oacute;sito, en la Constituci&oacute;n se intent&oacute; plasmar un nuevo pacto social y pol&iacute;tico. Se consagraron modernos derechos individuales, sociales y colectivos; se transformaron la organizaci&oacute;n y las formas de administraci&oacute;n de la justicia; se redefini&oacute; el modelo pol&iacute;tico de relaciones intergubernamentales, con una mayor autonom&iacute;a al nivel regional y local apoyada en crecientes transferencias de recursos fiscales; y se modificaron aspectos b&aacute;sicos de la organizaci&oacute;n de nuestro sistema econ&oacute;mico. </p>     <p>La apertura econ&oacute;mica se coloc&oacute; como eje de un    nuevo modelo de desarrollo y se adoptaron reformas cuyo sello distintivo fue la <i>desregu&iacute;aci&oacute;n</i> y <i>liberaci&oacute;n</i> de los mercados, inspiradas en el enteno de que el    exceso de controles por parte del Estado hab&iacute;a ocasionado un funcionamiento ineficiente y poco competitivo de nuestro sistema econ&oacute;mico. Bajo esta visi&oacute;n  se modificaron los instrumentos de regulaa&oacute;n de los mercados financiero, laboral y cambiario y se definieron nuevos reg&iacute;menes en diversas materias: tributaria, de inversi&oacute;n extranjera, de endeudamiento, de comercio    exterior y, m&aacute;s adelante, de seguridad social.</p>     <p>Las leyes aprobadas se&ntilde;alaron tambi&eacute;n el camino para sustituir el instrumentos tradicionales de intervenci&oacute;n al privilegiar las privatizaciones, las concesiones al sector privado y la adopci&oacute;n de esquemas de Subsidios  directos a la demanda, en reemplazo de las actividades de construcci&oacute;n, operaci&oacute;n y administraci&oacute;n por parte del Estado con la contrataci&oacute;n directa de trabajadores.</p>     <p> Cabe destacar dos hechos en relaci&oacute;n con la discusi&oacute;n y aprobaci&oacute;n de las reformas econ&oacute;micas frente a las reformas    pol&iacute;ticas y la coherencia entre unas y otras. En primer lugar, para la reforma pol&iacute;tica se consid&oacute; esencial alcanzar una serie de compromisos entre las fuerzas que participaban en la Constituyente. Ello no se estim&oacute; necesario en el caso de las reformas econ&oacute;micas, varias de las cuales fueron aprobadas velozmente y sin mayor discusi&oacute;n, mientras la sociedad estaba  concentrada en la definici&oacute;n de los cambios pol&iacute;ticos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En segundo lugar, y posiblemente debido a ese factor,las refor.mas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas se distanciaron en sus contenidos y prop&oacute;sitos. De un lado con el llamado modelo de desarrollo se busco abrirle un mayor espacio al mercado y a la iniciativa privada en &aacute;reas antes reservadas al Estado y se le asign&oacute; a &eacute;ste un papel mas restringido y subordinado. Del otro, la Corta Constitucional estipul&oacute; unos principios sociales para la intervenci&oacute;n del Estado orientados a lograr una mayor equidad y a garan­tizar el acceso de.la poblaci&oacute;n, en    particular la de.menores ingresos, a los bienes y servicios b&aacute;sicos. Por lo  tanto, no se conjugaron en forma coherente unos y otros objetivos, lo cual ha ocasionado desde entonces enormes tensiones que han desencadenado agudos desequilibrios  fiscales y cambiarios y han conducido a un incremento sustancial del gasto p&uacute;blico y de la participaci&oacute;n del Estado en la econom&iacute;a.  En estas condiciones el actual marco pol&iacute;tico, jur&iacute;dico y econ&oacute;mlco contiene componentes end&oacute;genos de incertidumbre e inestabilidad a&uacute;n no resueltos. </p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>Los debates</b></font></p>     <p>En este contexto, la principal confrontaci&oacute;n gir&oacute; alrededor de las concepciones en las que descansaba el nuevo modelo de desarrollo, en particular en relaci&oacute;n con la ruptura del gradualismo y el alcance de la intervenci&oacute;n del Estado. El otro debate tuvo que ver con la pol&iacute;tica eco­n&oacute;mica que se adopt&oacute; para hacerle frente a los desequilibrios o, seg&uacute;n al­gunos, para intensificarlos en la medida en que se ha considerado que la elevaci&oacute;n de las tasas de inter&eacute;s en 1998 perjudic&oacute; el crecimiento econ&oacute;mico, retard&oacute; la devaluaci&oacute;n e intensific&oacute; el ciclo de la demanda.</p>     <p> Los defensores de una apertura m&aacute;s gradual hab&iacute;an    argumentado que para que el pa&iacute;s pudiera beneficiarse de la globalizaci&oacute;n y prepararse para enfrentar la competencia internacional resultaba necesario adoptar pol&iacute;ticas selectivas dirigidas a minimizar los costos de la transici&oacute;n sobre la producci&oacute;n y el empleo. En esta concepci&oacute;n, un proceso de apertura gradual permitiria la generaci&oacute;n de ventajas competitivas basadas en nuevas tecnolog&iacute;as, la creaci&oacute;n de econom&iacute;as externas y, con ello, el 10- gro de una mayor tasa de crecimiento de la producci&oacute;n y la demanda, sustentada en empleos m&aacute;s productivos y salarios reales m&aacute;s altos. Ello implicaba, de otra parte, que la disminuci&oacute;n de los subsidios ser&iacute;a progresiva y que el Estado intervendr&iacute;a en apoyo de los esfuerzos de recon­versi&oacute;n productiva, modernizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y formaci&oacute;n del capital humano.</p>     <p>Para quienes pusie:or: a marchar la apertura acelerada, el modelo gradualista, &iacute;ntervenc&iacute;on&iacute;sta y de compromisos que    hab&iacute;a estado vigente en el pa&iacute;s nos hab&iacute;a conducido por un sendero de crecimiento inferior a nuestras potencialidades, hab&iacute;a evitado la competencia y nos ten&iacute;a rezagados frente a las poderosas fuerzas de la globalizaci&oacute;n. Se requer&iacute;a, entonces, reordenar las relaciones del Estado con la sociedad y con los mercados, permitiendo un funcionamiento m&aacute;s libre y desregulado de  estos &uacute;ltimos.</p>     <p> En relaci&oacute;n con el Consenso de Washington y sus  efectos, el debate internacional ha sido m&aacute;s amplio de lo que sus promotores    han querido presentarnos. En el caso colombiano,la controversia ha girado en torno al "modelo neoliberal de desarrollo" y a su evaluaci&oacute;n desde  dos puntos opuestos de VIsta: por un lado, quienes argumentan que los problemas surgen de la aplicaci&oacute;n parcial y distorsionada de los diez mandamientos del Consenso; por el otro, quienes subrayan que la crisis y los desequilibrios se originan en la adopci&oacute;n de las pol&iacute;ticas del Consenso.<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup> Sin embargo, uno u otro extremocomo sustento para la explicaci&oacute;n de los hechos parece simplista.</p>     <p>Es cierto que en su versi&oacute;n original los 10 mandamientos del Consenso se presentaron como la precondici&oacute;n final para el &eacute;xito de los pa&iacute;ses que los acataran, a lo cual se sum&oacute; la presi&oacute;n de los organismos multilaterales y las promesas de recursos externos para garantizar su ejecuci&oacute;n. Pero con el paso del tiempo se comprob&oacute; que eran insuficientes cuando no &iacute;napropiados y se fueron incorporando nuevas y cada vez m&aacute;s complejas propuestas de reforma. De tal manera que la agenda m&aacute;s actualizada poco tiene que ver con los mandamientos originales y, en su lugar, hace &eacute;nfasis en temas tales como las instituciones, la desigualdad, las restricciones culturales y las pol&iacute;ticas para enfrentar las consecuencias de    la globalizaci&oacute;n. Es decir, volvemos a los temas que desde mucho antes hab&iacute;an propuesto los economistas que trabajaron con las teor&iacute;as del subdesarrollo.<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup></p>     <p>A&uacute;n m&aacute;s de fondo son otras consideraciones. Las reformas propuestas por el Consenso prestaron poca atenci&oacute;n a las  complementariedades entre mercado y Estado y a la necesidad de hacer m&aacute;s eficaz y eficiente la operaci&oacute;n de ambos. Se hizo caso omiso de que existen   m&uacute;ltiples arreglos institucionales que son compatibles con la econom&iacute;a de mercado, que dependen del contexto hist&oacute;rico, cultural y pol&iacute;tico de cada pa&iacute;s, por lo cual es equivocado argumentar que los problemas se deben a la falta de talo cual reforma espec&iacute;fica propuesta por el Consenso. Ello deja por fuera opciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas alternativas que cuentan con suficiente sustento te&oacute;rico y con respaldo en las lecciones de econom&iacute;as exitosas. Finalmente, el precepto b&aacute;sico de estabilidad macroecon&oacute;mica definida por el Consenso excluy&oacute; o consider&oacute; secundario lo m&aacute;s importante de la estabilidad: lo que tiene que ver con el producto y el empleo.<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup></p>     <p>Sin duda, el debate fue m&aacute;s ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico que t&eacute;cnico y reflej&oacute; la ruptura de consensos y de las concepciones pragm&aacute;ticas y gradualistas en las que hab&iacute;a  descansado el manejo de la econom&iacute;a. Con todo, ello podr&iacute;a ser positivo si lograra trascender, lo que no ha pasado hasta ahora, los argumentos simplistas sobre la superioridad del Estado o del mercado, cuando en nuestro medio tanto resta por hacer para construir el uno y erfeccionar  el otro, y m&aacute;s bien nos condujera a acordar una nueva visi&oacute;n sobre el alcance de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y las responsabilidades del Estado. </p>     <p>Pero entre tanto se da curso a esta opci&oacute;n, las posiciones se han vuelto m&aacute;s dogm&aacute;ticas e intolerantes, se ha perdido capacidad de di&aacute;logo y el debate acad&eacute;mico y pol&iacute;tico es cada vez m&aacute;s irascible y apasionado. Esta fractura de la comunicaci&oacute;n ha ido de la mano con la creciente polariza­ci&oacute;n, la intensificaci&oacute;n de los conflictos, el debilitamiento de los partidos pol&iacute;ticos y la incapacidad del Estado para garantizar los derechos individuales  y sociales b&aacute;sicos que inspiraron las reformas pol&iacute;ticas de comienzos de los noventa. As&iacute; que, clausurado el decenio, muchos de los problemas que intentaron enfrentarse siguen sin encontrar respuesta, a pesar de que con las  reformas pol&iacute;ticas se aspiraba a lograr un sistema m&aacute;s leg&iacute;timo y gobernable, unas reglas de juego compartidas y acatadas por todos y unas instituciones p&uacute;blicas m&aacute;s s&oacute;lidas y transparentes. Y a pesar de que con las reformas econ&oacute;micas se buscaba que la econom&iacute;a creciera en forma m&aacute;s r&aacute;pida y estable, que utilizara m&aacute;s plenamente sus recursos productivos y que fuese posible lograr una mayor justicia social y una creciente equidad. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="4"><b>ECONOM&Iacute;A POL&Iacute;TICA DE LAS REFORMAS </b></font></p>     <p>En un estudio realizado para diversos pa&iacute;ses sobre el marco pol&iacute;tico e institucional en el que se adoptaron y pusieron en marcha    las reformas a lo "Consenso de Washington", Haggard y Webb exponen  diversos criterios sobre su sostenibilidad y aceptaci&oacute;n por parte de las fuerzas sociales y pol&iacute;ticas, que pueden ayudarnos a explicar las condiciones bajo las cuales las reformas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas encontraron su cauce y desarrollo en Colombia durante los noventa.<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup> Quisiera destacar lossiguientes temas: las condiciones iniciales de crisis en que se encuentra l econom&iacute;a; el balance de poder entre ganadores y perdedores; el respaldo de las distintas fuerzas sociales y pol&iacute;ticas; el dise&ntilde;o de las reformas en cuanto a su secuencia, velocidad y mecanismos de compensaci&oacute;n; y la influencia internacional.</p>     <p>Para empezar con lo b&aacute;sico, Colombia no ven&iacute;a de una crisis econ&oacute;mica y, por el contrario, en la segunda mitad de los ochenta    hab&iacute;a consolidado su estabilidad macroecon&oacute;mica en el marco de un  mayor crecimiento econ&oacute;mico y una continua reducci&oacute;n en sus tasas de desempleo. El &uacute;nico factor preocupante desde el &aacute;ngulo econ&oacute;mico era la  aceleraci&oacute;n de la inflaci&oacute;n hacia finales del decenio, m&aacute;s all&aacute; de lo que en ese entonces se juzgaba socialmente aceptable, pero ese fue el costo que pag&oacute; el gobierno Barco para adoptar una pol&iacute;tica activa de devaluaci&oacute;n real a fin de garantizar la sostenibilidad del proceso de apertura gradual que puso en marcha a comienzos de 1990.<sup><a name="nr6"></a><a href="#6">6</a></sup></p>     <p>La ausencia de una crisis econ&oacute;mica, sin embargo, se ve&iacute;a enfrentada a una enorme crisis resultante de la brutal guerra de las    fuerzas del narcotr&aacute;fico, los paramilitares y la subversi&oacute;n y de la  debilidad de las instituciones estatales para hacerles frente. M&uacute;ltiples  intentos anteriores para fortalecer la capacidad del Estado y de su sistema  judicial y para concitar una m&aacute;s amplia participaci&oacute;n social en defensa del sistema democr&aacute;tico, incluyendo la propuesta por Barco, hab&iacute;an sucumbido en manos del formalismo jur&iacute;dico o bajo la presi&oacute;n abierta y soterrada de los mismos narcotraficantes. Por ello, el retorno del M-19 y de otros grupos    guerrilleros a la vida civil y la posibilidad de ampliar los espacios de    cambio institucional y pol&iacute;tico abrieron enormes esperanzas y expectativas con la convocatoria de la Constituyente.</p>     <p>En ese contexto, las reformas econ&oacute;micas ten&iacute;an una mayor posibilidad de adelantarse sin que aparentemente, por lo menos en el corto plazo, hubiera costos para nadie. El car&aacute;cter gradualista inicial de  la apertura, la devaluaci&oacute;n de la tasa de cambio real, la oferta de fondos  para financiar la reestructuraci&oacute;n de las actividades que fueran afectadas, las propuestas de readaptaci&oacute;n de la fuerza de trabajo, los programas de infraestructura y los desarrollos logrados en el sistema financiero hab&iacute;an  generado un alto consenso.</p>     <p>Pero luego se dieron otros factores de por lo menos igual ponderaci&oacute;n: el Congreso, ante la amenaza de cu&aacute;l ser&iacute;a el poder  que le dejar&iacute;a la C~nstituyente y no queriendo dejarse acorralar, aprob&oacute; en forma expedlta el paquete de reformas econ&oacute;micas que Gaviria someti&oacute; a su  consideraci&oacute;n, con una m&iacute;nima oposici&oacute;n, excepto quiz&aacute;s la de los  representantes del sector de bienes agr&iacute;colas transables que en el pasado hab&iacute;an sido m&aacute;s protegidos. Incluso, cuando el gobierno decidi&oacute; acelerar la apertura, en la cual el Congreso nada tuvo que opinar, no hubo una oposici&oacute;n  amplia y s&oacute;lida puesto que hab&iacute;a un masivo apoyo a lo que se consideraba el bienvenido pa&iacute;s del futuro en el cual las pol&iacute;ticas de sometimiento del narcotr&aacute;fico a la justicia dise&ntilde;adas por Gaviria, la prohibici&oacute;n de la extradici&oacute;n aprobada por  la Constituyente, la presencia de nuevas fuerzas pol&iacute;ticas en la vida p&uacute;blica y la promesa de un Estado Social de Derecho resultante de la, parec&iacute;an en su conjunto colmar -o por lo menos calmar las expectativas populares.<sup><a name="nr7"></a><a href="#7">7</a></sup></p>     <p>Es m&aacute;s, un asunto tan espinoso como la  flexibilizaci&oacute;n parcial del r&eacute;gimen laboral fue aprobado r&aacute;pidamente por el    Congreso, a pesar de la vigorosa oposici&oacute;n sindical, puesto que las fuerzas  sindicales eran d&eacute;biles, no contaban con el respaldo de los partidos pol&iacute;ticos y no ten&iacute;an suficiente capacidad de convocatoria para ejercer una confrontaci&oacute;n m&aacute;s radical y combativa en un escenario de movilizaci&oacute;n  pol&iacute;tica proclive a la concertaci&oacute;n y a beneficiarse con los acuerdos que surgir&iacute;an de la Constituyente.<sup><a name="nr8"></a><a href="#8">8</a></sup></p>     <p>&iquest;Qui&eacute;nes ser&iacute;an los ganadores y perdedores en todos estos procesos? Contrario o otras experiencias, el caso colombiano marc&oacute; un resultado distintivo en el corto plazo, y all&iacute; residen los or&iacute;genes de los problemas de largo plazo: se busc&oacute; que nadie perdiera y se estim&oacute; que los recursos eran limitados para satisfacer las aspiraciones y presiones de los grupos mas Importantes o con mayor vocer&iacute;a. Y cuando no quisieron  "posar para la foto", se les aplic&oacute; una pol&iacute;tica de tierra  arrasada, como el caso de los bombardeos a las FARC, en aras de mostrar la nueva fortaleza del Estado y de recuperar la soberan&iacute;a nacional sobre  Casa Verde, con el posterior resultado de su fortalecimiento militar y de cederles la soberan&iacute;a sobre un m&aacute;s extenso territorio como condici&oacute;n ineluctable para convocarlos a una mesa de di&aacute;logo.</p>     <p>Aunque, como se ha dicho, entre la y las pautas de las reformas econ&oacute;micas hab&iacute;a m&uacute;ltiples desencuentros conceptuales y de aplicaci&oacute;n que m&aacute;s temprano que tarde tendr&iacute;an que desembocar en crisis, como ocurri&oacute;, en la euforia inicial se manejaron los instrumentos para ocultar  esos conflictos y para hacer creer que el juego era uno de suma positivo.</p>     <p> La apertura econ&oacute;mica alimentada con exceso de gasto frente al ahorro nacional con masivos ingresos de capitales externos y con una intensa revaluaci&oacute;n cambiaria condenar&iacute;a a la econom&iacute;a, como en efecto pas&oacute; en la segunda mitad de los noventa, a un ciclo de desequilibrios  macroecon&oacute;micos, vulnerabilidad, recesi&oacute;n y desempleo. Pero la l&oacute;gica pol&iacute;tica de la &eacute;poca, tendiente a asentar las nuevas reformas, nada ten&iacute;a que ver con los preceptos econ&oacute;micos b&aacute;sicos. Poco importaba, por lo dem&aacute;s, que en oposici&oacute;n a las lecciones de la experiencia de otros pa&iacute;ses  y a los an&aacute;lisis te&oacute;ricos se abrieran en forma abrupta y simult&aacute;nea las cuentas comercia­les y financieras. El temor de que el proceso de reformas no continuara hacia el futuro influy&oacute;, adem&aacute;s, para su improvidente aceleraci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La apertura <i>cum</i> revaluaci&oacute;n y liberalizaci&oacute;n de los flujos de capitales la vivieron los consumidores en la forma de m&aacute;s y m&aacute;s baratos bienes y servicios. La disfrutaron los productores y comerciantes al disponer de insumas y de cr&eacute;dito barato interno y externo. La aprovecharon los intermediarios financieros con las nuevas y m&aacute;s libres actividades resultantes de las reformas financiera, cambiaria y de liberaci&oacute;n de la cuenta de capitales. A los exportadores, que podr&iacute;an perder con la revaluaci&oacute;n, se les enfatiz&oacute; que ser&iacute;an los ganadores  netos en el largo plazo con mercados m&aacute;s abiertos, se les hizo caer en cuenta de las ganancias extraordinarias que hab&iacute;an obtenido previamente con la devaluaci&oacute;n y se les compens&oacute; con nuevos tratados en el Grupo Andino y con ventajas comerciales en los mercados de Estados Unidos y Europa. Y, en todo  caso, los grandes grupos econ&oacute;micos, con un portafolio diversificado de inversiones en los sectores transables y no transables y con las expectativas de las privatizaciones y concesiones encontraban nuevas oportunidades de rentabilidad. La nueva instituci&oacute;n m&aacute;s aut&oacute;noma e independiente del Banco de la Rep&uacute;blica consagrada por la Constituci&oacute;n se sum&oacute; durante la primera parte de la d&eacute;cada al querer gubernamental creando las condiciones de liquidez    necesarias para darle curso a la enorme expansi&oacute;n del gasto, contemporiz&oacute; entre l&iacute;mites con la re valuaci&oacute;n de la moneda cuando fue el caso y adopt&oacute; las mismas metas de inflaci&oacute;n anual del 22%  que hab&iacute;an predominado en el pa&iacute;s a lo largo de los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, cuando no existia una banca central m&aacute;s independiente.</p>     <p>Frente a los an&aacute;lisis de que la apertura pudiese    generar transitoriamente desempleo por la p&eacute;rdida de competencia de algunos sectores, se promovi&oacute; una intensa expansi&oacute;n del gasto. El que no se canaliz&oacute; a las importaciones y al consumo b&aacute;sico o superfluo se dirigi&oacute; a la vivienda. Las CAVS, a pesar de que se les hab&iacute;a suprimido su nicho protegido de captaci&oacute;n de recursos encontraron en la nueva situaci&oacute;n de demanda creciente una feliz oportunidad de expandir sus pr&eacute;stamos, sin consideraci&oacute;n a las tasas de inter&eacute;s y al riesgo. Pero los demandantes de cr&eacute;dito hipotecario tambi&eacute;n se ilusionaron con las m&aacute;s amplias ofertas de financiamiento y las bajas cuotas iniciales y de amortizaci&oacute;n y le prestaron poca atenci&oacute;n a la evoluci&oacute;n del precio de la vivienda y a las nuevas condiciones financieras que hab&iacute;an desligado el UPAC del m&eacute;todo original de correcci&oacute;n monetaria y lo hab&iacute;an amarrado a las determinaciones generales de las tasas de inter&eacute;s, lo cual equival&iacute;a en la nueva econom&iacute;a abierta a exponerlos a los riesgos cambiarios y de liquidez de las corporaciones. Como se sabe, todos esos nesgas detonaron explosivamente en la segunda parte de los noventa. </p>     <p>El resto del sistema financiero, en un r&eacute;gimen m&aacute;s abierto, tambi&eacute;n aprovech&oacute; las mayores posibilidades para expandir r&aacute;pidamente sus ofertas crediticias, intermediar los abundantes recursos externos e incursionar en el negocio cambiario, sin an&aacute;lisis a fondo de los riesgos y sin que las pol&iacute;ticas regulatorias y de supervisi&oacute;n ejercieran un dique apropiado para prevemr lo que luego se present&oacute;: el deterioro de la cartera, en aumento de los bienes recibidos en pago, el debilitamiento patrimonial y la vulnerabilidad del sistema como un todo.</p>     <p> La lista no queda all&iacute;. Con las reformas tributaria y cambiaria se amnisti&oacute; el mgreso de capitales, santos y no, se legaliz&oacute; la existencia de cuentas en d&oacute;leres que hab&iacute;a estado prohibida, aunque los que pod&iacute;an las hab&iacute;an temdo con el temor de que si la justicia hubiera operado habr&iacute;an estado expue.stos a la investigaci&oacute;n y sanci&oacute;n por sus comportamientos delincuenciales. Cuando el Congreso mostr&oacute; reticencia a algunas de las reformas y como hab&iacute;asido la tradici&oacute;n,de muchos a&ntilde;os, se le recompens&oacute; con Jugosos nombramientos burocrahcos y con la destinaci&oacute;n de fondos p&uacute;blicos mediante el nuevo mecanismo de los fondos de cofinanciaci&oacute;n.</p>     <p> La Constituyente se encarg&oacute;, por su parte, de debilitar a los partidos tradiciionales, lo cual se vio favorecido por la repulsa p&uacute;blica a sus m&eacute;todos clientelistas, y abri&oacute; el espacio a m&uacute;ltiples movimientos pol&iacute;ticos que a la Postre siguieron funcionando como feudos regionales y locales activos solo en coyunturas electorales pero, en buena parte, sin una visi&oacute;n nacional del pais. Adem&aacute;s, la Constituci&oacute;n m&aacute;s descentralizadora, y con m&aacute;s recursos para ese prop&oacute;sito, ofreci&oacute; nuevas    opciones a los grupos pohticos para participar en sus mecanismos de    distribuci&oacute;n y asignaci&oacute;n en las regiones. Algo similar ocurri&oacute; luego con las  f&oacute;rmulas adoptadas para la distribuci&oacute;n de las regal&iacute;as, cuyos montos ser&iacute;an cada vez m&aacute;s cuantiosos ante los nuevos descubrimientos petroleros.</p>     <p>A las fuerzas sindicales y a los trabajadores del sector p&uacute;blico, que constitu&iacute;an el grupo mas organizado y beligerante de la clase laboral se les compens&oacute; generos.amente en el gobierno de Gaviria, pero tambi&eacute;n en el de Samper, con mejoras salanales y con la preservaci&oacute;n de los altos beneficios prestacionales que hab&iacute;an conquistado en sus hist&oacute;ricas luchas. Estos reajustes salariales tambi&eacute;n cubrieron, obviamente, a las fuerzas de segundad a las cuales se les complement&oacute; con la destinaci&oacute;n de  cuantiosas inversiones para la renovaci&oacute;n y ampliaci&oacute;n del parque militar. En esa misma perspectiva, el Plan de Modernizaci&oacute;n Estatal para el cual se le hab&iacute;an conferido amplias facultades a Gaviria, qued&oacute; a medio carnina y se orient&oacute; a liquidar y reestructurar entidades que hab&iacute;an perdido toda vigencia, sin dise&ntilde;ar una nueva estructura moderna y eficiente para las instituciones p&uacute;blicas. En la crisis pol&iacute;tica de 1992, que Cepeda calificara como el a&ntilde;o horrible de Gaviria, resultante de la suspensi&oacute;n de las con­versaciones de paz, la intensificaci&oacute;n de los ataques guerrilleros, el apag&oacute;n, la prolongada huelga de Telecom y la fuga de Pablo Escobar, el gobierno respondi&oacute; r&aacute;pida y generosamente con un aumento sustancial en el consumo p&uacute;blico, que creci&oacute; en 10,&oacute;% en precios    constantes, y en la inversi&oacute;n p&uacute;blica, que se increment&oacute; en el 27% real.</p>     <p> Como concluye acertadamente Fern&aacute;ndez: "La imperiosa necesidad de sacar adelante las reformas releg&oacute; a un segundo plano    la preservaci&oacute;n del equilibrio fiscal como elemento fundamental para el &eacute;xito de las mismas. Los mecanismos empleados para registrar constitucional y legalmente estas demandas, as&iacute; como las prebendas otorgadas a los grupos de presi&oacute;n generaron la autonom&iacute;a de los gastos respecto de la forma como se determina la evoluci&oacute;n de los &iacute;ngresos"<sup><a name="nr9"></a><a href="#9">9</a></sup>.</p>     <p>Tambi&eacute;n hubo, por supuesto, que hacer varias rectificaciones. Entre ellas cabr&iacute;a destacar las relacionadas con la pol&iacute;tica de abrupta desprotecci&oacute;n del sector agr&iacute;cola que, en nombre de alguna teor&iacute;a universal que nadie practicaba, fue expuesto sin consideraci&oacute;n de ninguna clase a mercados internacionales ampliamente subsidiados y protegidos. La rectificaci&oacute;n vino por cuenta de posteriores leyes y decisiones de pol&iacute;tica que tomaron en cuenta la precaria situaci&oacute;n rural, su deficiente capitalizaci&oacute;n y sus limitadas condiciones de competitividad. A pesar de ello, en el proceso se perdi&oacute; casi un mill&oacute;n de hect&aacute;reas cultivadas en   productos temporales, altamente intensivas en el uso de mano de obra y de    cr&eacute;dito de corto plazo con el cual se financiaba la compra de cosechas, lo cual hac&iacute;a que su contribuci&oacute;n al empleo fuera mucho m&aacute;s importante, y se conden&oacute; al campesinado a condiciones de vida cada vez m&aacute;s insatisfactorias y acorralado por el cruce de balas entre ej&eacute;rcito, paramilitares y guerrilleros  que lo han obligado a convertirse en los m&aacute;s expuestos damnificados de la guerra.</p>     <p> Como se ha dicho, para todos se buscaba un pedazo de torta. El proceso de sometimiento a la justicia dise&ntilde;ado por Gaviria y, luego, la Constitu­yente, al prohibir la extradici&oacute;n, les dieron a los narcotraficantes una seguridad adicional sobre el tratamiento favorable de sus delitos. Pero tambi&eacute;n inaugur&oacute; una nueva opci&oacute;n    para que mediante las tutelas la gente pudiera acceder en forma expedita a la soluci&oacute;n de sus conflictos b&aacute;sicos que la justicia formal    no resolv&iacute;a o que demoraba a&ntilde;os en hacerlo, que era en la pr&aacute;ctica lo mismo.</p>     <p>En la distribuci&oacute;n de las relaciones de poder la Constituci&oacute;n debilit&oacute; el del Ejecutivo y fortaleci&oacute; el del Congreso y la Justicia, pero tambi&eacute;n dej&oacute; &aacute;reas grises y de potencial conflicto, sujetas a la interpretaci&oacute;n. Ello no se percibi&oacute; al principio pero posteriormente se hizo evidente cuando se produje­ron las diversas Emergencias Econ&oacute;micas y Sociales o cuando en su af&aacute;n de hacer realidad los preceptos del Estado Social de Derecho sin restric­ci&oacute;n presupuesta!, la Corte Constitucional procedi&oacute; en casos espec&iacute;ficos a limitar en la pr&aacute;ctica la autonom&iacute;a de otros poderes e instituciones p&uacute;blicas y a generar alta incertidumbre en las decisiones econ&oacute;micas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Habr&iacute;a que a&ntilde;adir otras condiciones propicias para las reformas. Gaviria ven&iacute;a envuelto en la bandera y el halo de Gal&aacute;n y hab&iacute;a logrado el apoyo del liberalismo a pesar de haber descalificado la plataforma ideol&oacute;gica del partido trat&aacute;ndola despectivamente como un directorio telef&oacute;nico. As&iacute; que el establecimiento, o el bloque hegem&oacute;nico como dicen algunos, hab&iacute;a cerrado filas en torno a su nombre y las clases populares  asediadas por el terror de los atentados de los narcotraficantes y por la    devastaci&oacute;n de los ataques guerrilleros cre&iacute;an encontrar una esperanza en su nombre y en su programa de gobierno. El contexto internacional, con los designios del Consenso de Washington, tambi&eacute;n era receptivo y favorable a las reformas que el Gobierno ten&iacute;a en su agenda. Barco hab&iacute;a contribuido a despejar el camino con sus reformas y hab&iacute;a avanzado en los acuerdos con el M-19 y con otras agrupaciones guerrilleras, desatando expectativas de reconciliaci&oacute;n y reforma pol&iacute;tica. Y la Constituyente se encarg&oacute; de darle cabida a nuevas fuerzas pol&iacute;ticas y sociales y a proclamar un nuevo discurrir para la vida institucional del pa&iacute;s. En esa perspectiva, las reformas recib&iacute;an una base amplia de respaldo o por lo menos la esperanza de que de all&iacute; surgir&iacute;a algo mejor de lo que exist&iacute;a. En suma, m&aacute;s unidad que polarizaci&oacute;n se encontraba en los primeros a&ntilde;os de los noventa.</p>     <p>Las reformas constru&iacute;an, as&iacute;, nuevos consensos y evitaban, con pinzas de cirug&iacute;a, que hubiera muchos damnificados. En el    gobierno de Samper se perdieron muchas de estas alianzas y varios de los    grupos de presi&oacute;n convirtieron la desestabilizaci&oacute;n del pa&iacute;s en su objetivo principal: queriendo descargar las culpas propias y ajenas en cabeza del Presidente le hicieron un feroz da&ntilde;o a la vida institucional y generaron expectativas negativas y de incertidumbre sobre la suerte de nuestra econom&iacute;a.</p>     <p> En contra de las fuerzas externas e internas que pretendieron arrasar con la institucionalidad democr&aacute;tica y civil, Samper busc&oacute;  reservar esa institucionalidad y, a la vez, consolidar las reformas que se hab&iacute;an puesto en marcha, haci&eacute;ndoles los ajustes requeridos para superar los graves problemas que hab&iacute;an creado y para evitar que naufragaran. Para hacer sostenibles los procesos de apertura dise&ntilde;o una pol&iacute;tica  competitivvdad dirigida a apoyar el desarrollo tecnol&oacute;gico, la formaci&oacute;n de capital humano y la reconversi&oacute;n productiva. Para fortalecer la competencia de las exportaciones y de la producci&oacute;n  nacional adopt&oacute; una pol&iacute;tica de modernizaci&oacute;n de la infraestructura f&iacute;sica, los transportes y las telecomunicaciones con la participaci&oacute;n del sector privado y avanz&oacute; en los programas de capitalizaci&oacute;n de la agricultura y    de,recuperaci&oacute;n del desarrollo rural. Para lograr que el crecimiento econ&oacute;mico se acompa&ntilde;ara de un desarrollo m&aacute;s equitativo reorient&oacute; los programas de inversi&oacute;n social y ampli&oacute;, a tasas sin precedentes,las coberturas en materia de educac&iacute;&oacute;n y salud. Para buscar la transici&oacute;n hacia una inflaci&oacute;n m&aacute;s baja pero con menores costos en producci&oacute;n y empleo dada la alta inercia de la inflaci&oacute;n colombiana puso en marcha un pacto de precios, salarios y productividad que complementara las pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas. Pero la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica que acompa&ntilde;&oacute; su mandato restringi&oacute; sus logros, debilit&oacute; la gobernabilidad y ha impedido evaluar con menos apasionamiento sus objetivos y resultados.</p>     <p>En esa misma polarizaci&oacute;n se mont&oacute; la campa&ntilde;a de Pastrana. Los grupos y fuerzas que acompa&ntilde;aron ese proceder pronto encontraron, con el nuevo presidente elegido, que en raz&oacute;n  de las expectativas que le habian creado al pa&iacute;s y al mundo financiero y, de las especulaciones que hablan inducido con sus actuaciones, sena mas dif&iacute;cil, prolongado y  costoso reencontrar un camino adecuado para re establecer los equilibrios econ&oacute;micos b&aacute;sicos. Ello hizo imperativo, dadas las descertificaciones de las agencias calificadoras de riesgo y tras las incertidumbres sobre el rumbo de la nueva pol&iacute;tica econ&oacute;mica, acudir al FMI como en una especie de ga­rant&iacute;a de que las cosas podr&iacute;an funcionar. </p  >    <p><font face="verdana" size="3"><b>AUGE, CRISIS Y ESTABILIZACI&Oacute;N</b></font>     <p>Si en el contexto pol&iacute;tico los eventos del decenio marcaban un ciclo de euforia, acomodaci&oacute;n y cr&iacute;tica,a medida que se evaluaban los costos de las reformas pol&iacute;ticas y se empezaban a proponer e introducir nuevas reformas, en el &aacute;rea econ&oacute;mica el ciclo no fue menos intenso se pas&oacute; en un auge transitorio e insostenible a un periodo  de decaimiento y crisis y al inicio reciente de una fase de estabilizaci&oacute;n. Ello fue el resultado de fuertes inestabilidades macroecon&oacute;micas que el pa&iacute;s no hab&iacute;a conocido con esa intensidad y de enormes desajustes estructurales en el desempeno econ&oacute;mico manifestados en el colapso del crecimiento, el empleo, el ahorro y la inversi&oacute;n. </p>     <p>Los a&ntilde;os noventa en Colombia estuvieron signados por crecientes desequilibrios macroecon&oacute;micos originados en un exceso de crecimiento en el gasto p&uacute;blico y privado. En elambiente de una econom&iacute;a m&aacute;s abierta -tras los procesos de apertura, liberaci&oacute;n cambiaria y liberaci&oacute;n financiera- y del ingreso de enormes flujos de capital externo, ello desemboc&oacute; en el colapso del ahorro interno, en la revaluaci&oacute;n de la tasa de cambio real hasta mediados de 1997, en un fuerte endeudamiento p&uacute;blico y privado y en mayores necesidades de ahorro externo para sostener ese exceso de gasto.</p>     <p>En la fase del boom econ&oacute;mico y crediticio de 1992-1994 se percibi&oacute; err&oacute;neamente que se podr&iacute;a sostener un ritmo    ininterrumpido de expansi&oacute;n basado en altos niveles de endeudamiento -y en expectativas de cuan­tiosos ingresos petroleros futuros- por lo cual no se prest&oacute; atenci&oacute;n a los desajustes macroecon&oacute;micos que se iban acumulando. El boom conllev&oacute; un elevado crecimiento de la cartera crediticia, burbuja en el precio de los activos, alta deuda empresarial, intenso endeudamiento de los hogares para consumo y vivienda y financiamiento del d&eacute;ficit p&uacute;blico con deuda interna y externa y privatizaciones. En fin, todos se endeudaron.</p>     <p>Ante el recalentamiento de la econom&iacute;a, a partir de 1995 se pusieron en marcha pol&iacute;ticas m&aacute;s restrictivas, destinadas a buscar un "aterrizaje suave de la econom&iacute;a" y a recuperar la tasa de cambio real que se hab&iacute;a revaluado fuertemente en los a&ntilde;os anteriores. El  fin del boom desnud&oacute; las vulnerabilidades de la econom&iacute;a del periodo anterior. El crecimiento de la econom&iacute;a cay&oacute; fuertemente, el sector de la construcci&oacute;n se estanc&oacute; y entr&oacute; en crisis y se inici&oacute; una etapa de    debilitamiento del sector productivo y del sistema financiero. A ello se    sum&oacute; la inestabilidad producida por los efectos de la crisis pol&iacute;tica interna.</p>     <p>Tras una corta fase de recuperaci&oacute;n en 1997, sin corregirse los desequilibrios externos y fiscales y con un sector financiero m&aacute;s d&eacute;bil, desde la segunda mitad de dicho a&ntilde;o y especialmente en 1998 en una coyuntura pol&iacute;tica y electoral candente la econom&iacute;a recibi&oacute; los impactos de los choques externos producidos primero por la crisis asi&aacute;tica y m&aacute;s adelante por la debacle rusa. Estos choques tuvieron los siguientes efectos: deterioraron los t&eacute;rminos de intercambio del pa&iacute;s, con su efecto adverso sobre el ingreso nacional, restringieron y encarecieron el financiamiento externo, condujeron a una im­portante salida de capitales y generaron intensos ataques cambiarios y presiones sobre las tasas de inter&eacute;s. A finales del a&ntilde;o el gobierno se vio precisado a decretar una Emergencia Econ&oacute;mica para enfrentar los problemas cada vez m&aacute;s agudos del sector financiero, y particularmente del sistema y los deudores hipotecarios, pero varias de sus disposiciones fueron modificadas posteriormente por la Corte Constitucional  y la aplicaci&oacute;n de los programas de capitalizaci&oacute;n de la banca s&oacute;lo empez&oacute; a ser efectiva despu&eacute;s de transcurridos varios meses. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El a&ntilde;o 1999 marc&oacute; un freno sustancial en las posibilidades de financiamiento externo y manifest&oacute; en todo su rigor los efectos de la "prosperidad a debe" de la primera parte del decenio sobre los ingresos, los activos y el patrimonio de los diversos agentes y sectores econ&oacute;micos. La demanda del sector privado se contrajo fuertemente y al proceso de ajuste en el gasto se sum&oacute; una fuerte restricci&oacute;n crediticia. La adopci&oacute;n de un programa econ&oacute;mico de mediano plazo dirigido a recuperar la estabili­dad y sostenibilidad de los par&aacute;metros macroecon&oacute;micos, especialmen­te en el campo de las finanzas p&uacute;blicas, se enmarc&oacute; en un acuerdo formal con el FMI orientado a ganar credibilidad en los mercados internaciona­les y a obtener el apoyo a la consecuci&oacute;n de nuevos recursos crediticios externos. La econom&iacute;a empez&oacute;, lentamente,su fase de estabilizaci&oacute;n y recuperaci&oacute;n del crecimiento a partir del 2000.</p>     <p> Los componentes b&aacute;sicos de la creciente vulnerabilidad e inestabilidad econ&oacute;mica a lo largo de los noventa, que actuaron con mayor o menor intensidad en distintos per&iacute;odos, fueron los siguientes: </p>     <p><ul>a. Boom de gasto p&uacute;blico y privado.    </ul></p>     <p><ul>b. Colapso del ahorro interno y dependencia de recursos externos.    </ul></p>     <p><ul>c. Deterioro de la balanza de pagos.     </ul></p>     <p><ul>d. Apreciaci&oacute;n de la tasa de cambio real.     </ul></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><ul>e. Elevado endeudamiento p&uacute;blico y privado, interno y    externo.     </ul></p>     <p><ul>f. Crecimiento no sostenible en el precio de los    activos.     </ul></p>     <p><ul>g. Debilitamiento del sistema financiero.     </ul></p>     <p><ul>h. Polarizaci&oacute;n e inestabilidad pol&iacute;tica.     </ul></p>      <p>Posiblemente un factor que en diversas coyunturas contribuy&oacute; a la inestabilidad fue la variabilidad de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica    cuando intent&oacute; lograr m&uacute;ltiples objetivos que no era posible alcanzar simult&aacute;neamente, menos a&uacute;n en un entorno de liberalizaci&oacute;n de la cuenta de capitales. En el tri&aacute;ngulo de objetivos examinado por Krugman de asegurar una pol&iacute;tica monetaria independiente, un flujo libre de capitales y una tasa  de cambio estable, en un contexto de alto crecimiento del gasto, hab&iacute;a que sacrificar alguno de los objetivos o, de pronto, perseverar simult&aacute;neamente en todos pero con resultados mediocres en cada uno de los frentes.<sup><a name="nr10"></a><a href="#10">10</a></sup> </p>     <p>En consecuencia, tras el boom de mediados del decenio, la econom&iacute;a colombiana se debilit&oacute; progresivamente hasta concluir en 1999 con una crisis que no hab&iacute;a experimentado a lo largo del siglo. Despu&eacute;s de alcanzar tasas de crecimiento del PIB de m&aacute;s del 5% anual entre 1993 y 1995, el crecimiento del trienio 199&oacute;-1998 se redujo a12% anual y en 1999 se volvi&oacute; negativo en m&aacute;s deI4%. Para el a&ntilde;o 2000, la tasa de crecimiento cercana a13% sigue estando muy por debajo de las tendencias de largo plazo y, en todo caso, a&uacute;n implica un nivel absoluto de producto real inferior al de 1998 y un ingreso perc&aacute;pita apenas similar al de 1993.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> En resumen, la estabilidad macroecon&oacute;mica en Colombia se comprometi&oacute; por el boom de gasto p&uacute;blico y privado y el    creciente d&eacute;ficit de la ba­lanza de pagos como resultado de un exceso de gasto frente a la capacidad nacional de generaci&oacute;n de ingresos. Como se conoce de la literatura y la experiencia internacional, para recuperar el crecimiento y estimular el ahorro y la acumulaci&oacute;n de capital son indispensables pol&iacute;ticas dirigidas a mantener condiciones macroecon&oacute;micas equilibradas es decir, a obtener la estabilidad monetaria, cambiaria, fiscal y de precios desde una perspectiva de mediano y largo plazo. No puede ped&iacute;rseles m&aacute;s, pero tampoco menos.</p>      <p>La pol&iacute;tica econ&oacute;mica debe, as&iacute;, orientarse a    garantizar que el pa&iacute;s retor­ne a un sendero de estabilidad y de equilibrio macroecon&oacute;mico. Compo­nentes esenciales de esta pol&iacute;tica son los siguientes: </p>     <p><ul>a. La recuperaci&oacute;n del ahorro p&uacute;blico y privado internos y el fortalecimiento de la capacidad de acumulaci&oacute;n de capital sobre bases s&oacute;lidas.     </ul></p>     <p><ul>b. La adopci&oacute;n de las reformas fiscales necesarias que permitan resolver los problemas estructurales de las finanzas p&uacute;blicas.     </ul></p>     <p><ul>c. El logro de un nivel sostenible y adecuado de ahorro externo.    </ul></p>     <p><ul>d. La perseverancia en una pol&iacute;tica monetaria dirigida a consolidar la estabilidad  de precios en un entorno de crecimiento econ&oacute;mico alto y estable.    </ul></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Con el inicio de la fase de estabilizaci&oacute;n desde    1999 se han corregido va­rios de los desequilibrios analizados: la balanza de    pagos ha estado pr&aacute;cticamente en equilibrio en el &uacute;ltimo par de a&ntilde;os y se proyectan d&eacute;ficit moderados y sostenibles hacia el futuro; la tasa de inflaci&oacute;n ha bajado a niveles de un d&iacute;gito y se han establecido metas para acercarla a los niveles internacionales; la tasa de cambio real se encuentra en niveles altamente competitivos; y la tasa de inter&eacute;s real de referencia se ha mantenido baja y estable. Todo ello sienta las bases para un crecimiento m&aacute;s alto y sostenido sobre bases m&aacute;s s&oacute;lidas.</p>     <p>En un programa integral de esta naturaleza se estabilizar&aacute;n las tasas de inter&eacute;s en niveles reales adecuados para el crecimiento, la tasa de cambio real tendr&aacute; una trayectoria favorable a la   competitividad de las exportaciones, el sector productivo dispondr&aacute; del espacio requerido para acrecentar su capacidad de ahorro e inversi&oacute;n y la tasa de desempleo se reducir&aacute; de los escalofriantes niveles a los que ha llegado. No menos im­portante ser&aacute; el hecho de que como resultado de pol&iacute;ticas consistentes de mediano plazo se facilitar&aacute;, y tendr&aacute; m&aacute;s apoyo social, el descenso continuo de la tasa de inflaci&oacute;n hasta llevarla a los patrones internacionales. Todo ello contribuir&aacute; a generar mayor certidumbre    en los procesos de ahorro e inversi&oacute;n, con un impacto positivo sobre la tasa de crecimiento del pa&iacute;s y le permitir&aacute; incrementar su capacidad de respuesta frente a los diversos <i>shocks</i> externos, los cuales se han multiplicado y se han hecho m&aacute;s intensos con la globalizaci&oacute;n.</p>     <p>Desgraciadamente, en este proceso, las reformas fiscales requeridas para colocar las finanzas p&uacute;blicas sobre una trayectoria sostenible no han sido posibles o, cuando menos, han sido insuficientes y por ello ha sido excesivo el recargo sobre otras variables e instrumentos de pol&iacute;tica, con costos m&aacute;s intensos en materia de producci&oacute;n y empleo. La recuperaci&oacute;n de la estabilidad en este &uacute;ltimo frente es, en consecuencia, asunto vital para retornar la econom&iacute;a a tasas de crecimiento altas y sostenidas.</p>     <p>Pero la recuperaci&oacute;n del ahorro p&uacute;blico y de la estabilidad fiscal mediante un programa sostenible no es nada f&aacute;cil: requiere comprometer a las regiones, las fuerzas pol&iacute;ticas, la sociedad y sus organizaciones, en un acuerdo de amplio alcance. Un acuerdo que se materialice en la aprobaci&oacute;n de las reformas legislativas necesarias para fortalecer los recaudos nacionales y regionales, redefinir el sistema de transferencias establecido en la Constituci&oacute;n, reformar las bases    financieras del r&eacute;gimen de seguridad social sin atentar contra su equidad y cobertura, hacer m&aacute;s eficiente el gasto del gobierno nacional y definir claramente las responsabilidades entre la naci&oacute;n y las regiones para la atenci&oacute;n de las necesidades sociales. En fin, de lo que se trata es de establecer prioridades claras en la asignaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico en funci&oacute;n de los recursos tributarios y de fortalecer con un manejo equilibrado las finanzas regionales al tiempo que se racionaliza el gasto en el &aacute;mbito del gobierno central.<sup><a name="nr11"></a><a href="#11">11</a></sup></p>     <p>Debe olvidarse, po otra parte, las  perspectivas de debilitamiento de p&uacute;blico: antes se contaba con los  excedentes cafeteros y apartir de los noventa se esperaba que la bonanza petrolera ontos de ahorro de largo plazo a la naci&oacute;n y a sus dativas de esos futuros ingresos se    anticiparon udas y el boom de precios del petr&oacute;leo en el &uacute;ltim&oacute; a disminuir la magnitud del ajuste requerido ierno central. Sin    embargo, las proyecciones actuales sobre el descubrimiento y desarrollo de nuevas reservas ponen un sobre la cuant&iacute;a de los ahorros petroleros futuros. .nal, por otra parte, generar&aacute; ahorros transitorios, ados por las transferencias que ha asumido el goierno nacional </p>     <p>El ahorro p&uacute;blico ha constistituido hist&oacute;ricamente una tercera parte del ahoi&oacute;n sugiere que sus incrementos no se traducen en reducciones  del ahorro privado, sino que tiene efectos catalizadores sobre el crecimiento. M&aacute;s a&uacute;n, unas finanzas p&uacute;blicas m&aacute;s fuertes flexibilidad hoy perdida de la pol&iacute;tica fiscal    para act&uacute;e con oportunidad y eficacia  en los ciclos de la econom&iacute;a y desempe&ntilde;e mejor  su funci&oacute;n redistr&iacute;butiva y de inversi&oacute;n social, contribuyendo la productividad general de la econom&iacute;a.</p>     <p>&iquest;Como incrementar por su parte, la generaci&oacute;n de ahorro y la acumular productivo? Adem&aacute;s de los impactos originados sistencia macroecon&oacute;mica, el logro de una tasa de t&iacute;da requiere que el sector financiero est&eacute; en capacidad de movilizar y asiignar    eficientemente los recursos. Un sistema financiero que tenga un buen desempe&ntilde;o cumple varias funciones esenciales:  selecciona y supervisa  inversiones e inversionistas que usan m&aacute;s productivamente los recursos, contribuye a reducir los riesgos; incrementa la disponibilidades de liquidez; y recoge y disemina informaci&oacute;n.<sup><a name="nr12"></a><a href="#12">12</a></sup></p>     <p>En Colombia se otorg&oacute; en &eacute;pocas recientes un alto       &eacute;nfasis a las pol&iacute;ticas de liberaci&oacute;n financiera. Aunque no es dable cuestionar que sistemas fillados son parte esencial de un ambiente m&aacute;s favorable al crecimiento, la literatura emp&iacute;rica no ha encontrado mucha solidez en los argumentos que le asignan a la tasa de inter&eacute;s la funci&oacute;n de promover aumentos importantes en el ahorro. En su lugar, como se&ntilde;ala Stiglitz, lo importante es   responder a las fallas del sistema financiero que surgen de mercados y    contratos incompletos e informaci&oacute;n insuficiente mediante pol&iacute;ticas regulatorias y de supervisi&oacute;n que aseguren la eficiencia, promuevan la competencia, incentiven la prudencia y permitan la disponibilidad y el uso eficaz de la informaci&oacute;n. As&iacute; que en la Colombia de hoy, la recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a pasa por restablecer la solidez y eficiencia de su sistema  financiero.</p>     <p> Una fuente potencial de mayor ahorro privado la constituye el sistema pensional que finalmente se adopte. El caso chileno, que tantos ponderan, debe reflexionarse con mayor cuidado. Dicho esquema se caracteriz&oacute; por el traspaso de la seguridad pensional al sector privado, la competencia entre fondos pensionales y su mayor rentabilidad y el gobierno se vio obligado a generar recursos presupuestales para financiar los pagos de las deudas pensionales mediante la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico en otras &aacute;reas. As&iacute; que los resultados todav&iacute;a son mixtos y el au­mento del ahorro personal forzoso ligado al sistema pensional se ha compensado con un menor ahorro personal voluntario. En todo caso, la importancia de que el sistema pensional colombiano sea una fuente de    ahorro de largo plazo y no de desequilibrios llama la atenci&oacute;n sobre la necesidad de repensar a fondo varias de sus caracter&iacute;sticas actuales.</p>     <p> La recuperaci&oacute;n del ahorro privado se relaciona tambi&eacute;n con la adopci&oacute;n de pol&iacute;ticas que fortalezcan la competitividad mediante la interacci&oacute;n y complementariedad entre los sectores p&uacute;blico y privado para afrontar los desaf&iacute;os de la globalizaci&oacute;n. Se trata, en especial, de construir nuevas ventajas competitivas en un mundo caracterizado por la implacable competencia y por la intensa innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. En este proceso le corresponde al Estado definir reglas del juego transparentes y estables, fortalecer sus instituciones y adecuar sus regulaciones, participar con el sector privado en la modernizaci&oacute;n de la infraestructura f&iacute;sica y de la red de transportes y comunicaciones, dar prioridad a la formaci&oacute;n de capital humano y estimular el desarrollo y la transferencia de ciencia y tecnolog&iacute;a. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="3"><b>UN DESARROLLO SOSTENIDO Y EQUITATIVO </b></font></p>     <p>Pero todo ello es insuficiente desde una perspectiva de largo plazo. Para si­tuar a nuestro pa&iacute;s en una trayectoria de desarrollo sostenido, estable y equitativo es necesario rectificar par&aacute;metros b&aacute;sicos de un patr&oacute;n de crecimiento que hasta ahora ha generado desigualdad y exclusi&oacute;n dentro de un entorno institucional caracterizado por un Estado d&eacute;bil, corrupto e incapaz y apostarle con decisi&oacute;n a    la soluci&oacute;n pol&iacute;tica de los conflictos armados que hoy agobian a todos los colombianos y que frenan sin l&iacute;mite ni medida las oportunidades de ahorro, inversi&oacute;n, crecimiento y empleo.</p>     <p> El gran e inmediato reto reside en la posibilidad y capacidad de nuestro sistema de generar de nuevo empleo. Si no es as&iacute;,entonces &eacute;qu&eacute; sentido tiene la evaluaci&oacute;n del desempe&ntilde;o de nuestra sociedad? &iquest;Qu&eacute; importancia tiene crecer m&aacute;s si el empleo es cada vez menor, m&aacute;s informal, m&aacute;s limitado? &iquest;Cu&aacute;l es la racionalidad de un sistema econ&oacute;mico que trepa las tasas de desempleo abierto al 20% , que mantiene al &oacute;0% de su poblaci&oacute;n en actividades precarias de generaci&oacute;n de ingresos refugiadas en el sec­tor informal, sin protecci&oacute;n social, que consta ta que el 5&oacute;% se encuentra por debajo de la l&iacute;nea de pobreza y que el 20% est&aacute; en condiciones de in­digencia y en donde el &iacute;ndice de desigualdad del ingreso desborda el 54%? &iquest;Para qu&eacute; tantas reformas y    tantos cambios si a la gente de Colom­bia le va cada vez m&aacute;s mal?</p>     <p> Las explicaciones que se han ofrecido son m&uacute;ltiples. La ruta que sigui&oacute; el proceso de apertura y que, parad&oacute;jicamente,    deterior&oacute; el dinamismo de los sectores transables y estimul&oacute; durante un tiempo el crecimiento de las actividades no transables llev&oacute; a la postre a debilitar la demanda de empleo. Cuando en la segunda mitad de la d&eacute;cada la econom&iacute;a entr&oacute; en su fase de debilitamiento, y de recesi&oacute;n en 1999, el aumento del desempleo result&oacute; de una combinaci&oacute;n entre una notable ca&iacute;da en la generaci&oacute;n de empleo y una mayor oferta laboral originada en la    incorporaci&oacute;n al mercado de trabajo de poblaci&oacute;n antes inactiva. Pero esa misma circunstancia result&oacute; en empleos precarios y temporales concentrados en sectores informales. Los procesos tambi&eacute;n fueron acompa&ntilde;ados por una mayor diferenciaci&oacute;n salarial entre empleos seg&uacute;n niveles educativos, ante una mayor demanda relativa de empleo calificado en especial en los sectores no transables y afect&oacute; negativamente a los trabajadores con menores e incompletos niveles de educaci&oacute;n. Por otra parte, los cambios salariales no parecieron jugar un papel importante sobre la demanda de trabajo. De estos an&aacute;lisis y resultados se puede concluir que aparte de las pol&iacute;ticas para    reactivar la econom&iacute;a y fortalecer la acumulaci&oacute;n en los sectores transables, "hay, por supuesto un espacio para la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y para la generaci&oacute;n de empleo, que no depende exclusivamente de la desregulaci&oacute;n del mercado laboral".<sup><a name="nr13"></a><a href="#13">13</a></sup></p>     <p> En un sentido similar, del informe de la Misi&oacute;n de    la OIT de 1998 se deri­va un cuestionamiento a las propuestas que localizan las restricciones para la generaci&oacute;n de empleo en el excesivo costo de la mano de obra y que concentran la  explicaci&oacute;n en el incremento de los salarios reales ocurrido en los noventa y en la rigidez de las normas de contrataci&oacute;n. El estudio en menci&oacute;n muestra que una vez que se corrige el incremento en las remuneraciones reales querecibe el trabajador (incluidos todos los factores prestacionales) por el crecimiento de la productividad laboral se obtiene una disminuci&oacute;n en el &iacute;ndice a lo largo de la d&eacute;cada. Por lo tanto, el incremento en el costo    laboral unitario para las empresas y su menor competitividad no fueron    generados por los efectos del mercado mismo de trabajo sino por los impacto  de la revaluaci&oacute;n de la tasa de cambio. En sus propuestas, el informe hace    &eacute;nfasis en pol&iacute;ticas activas dirigidas a la capacitaci&oacute;n, la intermediaci&oacute;n laboral, planes de empleo urbano y rural y programas hacia la microempresa y el sector informal.<sup><a name="nr14"></a><a href="#14">14</a></sup></p>     <p> Lo que indican estos enfoques es que existen alternativas v&aacute;lidas para impulsar la generaci&oacute;n de empleo que no pasan, necesariamente, por deterioros adicionales en la calidad del empleo o por una mayor precariedad e informalidad en las condiciones de trabajo y que no   concentran la soluci&oacute;n en la flexibilizaci&oacute;n del mercado laboral.</p>     <p> En relaci&oacute;n con los temas de pobreza y  concentraci&oacute;n de ingresos, los enfoques te&oacute;ricos y de pol&iacute;tica m&aacute;s recientes han enfatizado la importancia de una distribuci&oacute;n m&aacute;s equitativa del ingreso para incrementar el ahorro y el crecimiento de las econom&iacute;as. En un estudio pionero realizado para 43 pa&iacute;ses se encontr&oacute; que una alta desigualdad inicial  en los ingresos determina menores tasas de crecimiento en el largo plazo y que dicha desigualdad refleja un acceso m&aacute;s limitado de los m&aacute;s pobres a los    activos productivos, en particular al capital humano, pero tambi&eacute;n a la tierra y al cr&eacute;dito y a los sistemas de protecci&oacute;n legal de sus derechos.<sup><a name="nr15"></a><a href="#15">15</a></sup></p>     <p>Estos resultados son de la mayor importancia para la Colombia a co­mienzos del nuevo siglo, caracterizada por altos y crecientes coeficientes de concentraci&oacute;n del ingreso, bajos niveles de inversi&oacute;n en capital humano, concentraci&oacute;n de la propiedad, precario acceso de lo  pobres a los mecanismos formales de ahorro y cr&eacute;dito y escasa protecci&oacute;n y  cobertura de los derechos econ&oacute;micos y sociales de la poblaci&oacute;n.</p>     <p> En estas circunstancias, los procesos de reforma pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de los noventa han sido del todo insuficientes para garantizar un sendero sostenido de desarrollo econ&oacute;mico y social en cuanto    produjeron, hasta ahora, m&aacute;s desempleo, m&aacute;s concentraci&oacute;n de ingresos, m&aacute;s pobreza y retardaron la generaci&oacute;n de niveles m&aacute;s altos de ahorro y productividad por la v&iacute;a de un  sistema econ&oacute;mico m&aacute;s equitativo.<sup><a name="nr16"></a><a href="#16">16</a></sup> En consecuencia, una mejor distribuci&oacute;n del ingreso se justifica no s&oacute;lo por las razones obvias y perentorias de justicia social, sino tambi&eacute;n por sus efectos directos sobre el desarrollo.</p>     <p>Igualmente, la mejor distribuci&oacute;n del ingreso se relaciona en forma sign&iacute;ficat&iacute;va con una menor tasa de inflaci&oacute;n. Un an&aacute;lisis reciente para Colombia con base en t&eacute;cnicas de cointegraci&oacute;n muestra que la inflaci&oacute;n tiene un efecto directo de largo plazo sobre la  concentraci&oacute;n de ingresos y que la inestabilidad macroecon&oacute;mica afecta la formaci&oacute;n de ca pital hu­mano en las escalas de m&aacute;s bajos ingresos.<sup><a name="nr17"></a><a href="#17">17</a></sup> Las implicaciones son obvias: una pol&iacute;tica econ&oacute;mica dirigida a reducir la inflaci&oacute;n y a hacer m&aacute;s estable el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico es componente esencial de los esfuer­zos del pa&iacute;s para crecer y corregir los elevados &iacute;ndices de concentraci&oacute;n de ingreso y de pobreza hoy imperantes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Estas rectificaciones esenciales en el patr&oacute;n de desarrollo tienen que acompanarse con un replanteamiento del entorno institucional y pol&iacute;tico para encontrarle soluci&oacute;n a los problemas que iban a    resolverse con las reformas pol&iacute;ticas de la d&eacute;cada pasada, pero que a&uacute;n siguen vigentes: lograr un sistema m&aacute;s legitimo y gobernable, unos partidos pol&iacute;ticos m&aacute;s fuertes y representativos, unas reglas de juego compartidas y acatadas por todos y unas instituciones p&uacute;blicas m&aacute;s s&oacute;lidas y transparentes,    definir claramente los alcances y competencias de las diversas ramas del    poder p&uacute;blico, introducir la restricci&oacute;n presupuestal en las decisiones y fortalecer la capacidad y eficiencia del Estado para garantizar los derechos individuales y sociales b&aacute;sicos de la poblaci&oacute;n. Pero despu&eacute;s de tantas reformas que se dieron en los noventa, con resultados tan decepcionantes, cualquier observador no dejar&aacute; de preguntarse con escepticismo c&oacute;mo evitar que nuevas reformas nos lleven a lo mismo: a que todo vuelva a cambiar para que nada cambie. </p>     <p>Sin descartar esa posibilidad, perm&iacute;tanme concluir reiterando una convicci&oacute;n que expon&iacute;a en un acto acad&eacute;mico el mismo d&iacute;a y a la misma hora aciaga en la que las balas de la tenebrosa violencia masacraban sin piedad a Chucho, a cuyo nombre y en cuya memoria propongo que se consagre este Cuarto Congreso de Economistas de la Universidad Nacional. A pesar de mi escepticismo intelectual por lo que hemos estado haciendo por este pa&iacute;s para sacarlo del abismo, dec&iacute;a entonces que me resisto a perder la esperanza y que le sigo apostando a no abandonar nuestras utop&iacute;as de conquistar una sociedad mejor. Porque sigo creyendo, con Chucho y con ustedes, que estamos obligados como ciudadanos e intelectuales a luchar por la justicia social, por el bien    com&uacute;n, por la tolerancia, por resolver nuestros conflictos sin matarnos m&aacute;s y por impedir que el miedo y la violencia nos arrinconen en la defensa y la  expresi&oacute;n libre de nuestras ideas.</p>     <p>NOTAS AL PIE</p>         <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a>  Estos temas los he    tratado con alg&uacute;n detalle en Fl&oacute;rez Enciso, Luis Bernardo, "Apuntes sobre el Pensamiento Econ&oacute;mico Colombiano en la segunda mitad del Siglo XX", en Francisco Leal Buitrago y Germ&aacute;n Rey (Editores), <i>Discurso y Raz&oacute;n: Una Historia de las Ciel1cias Sociales en Colombia</i>, TM Editores, Bogot&aacute;, Julio  de 2000. </p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> Ejemplos de    estas dos posiciones son, respectivamente: Echavarr&iacute;a, Juan Jos&eacute;, "Colombia  en la d&eacute;cada del noventa: neoliberalismo y reformas estructurales en el tr&oacute;pico", <i>Coyuntura Econ&oacute;mica</i>, Fedesarrollo, Bogot&aacute;, Septiembre 2000, reproducido en este n&uacute;mero de <i>Cuadernos de Econom&iacute;a;</i> y Sarmiento Palacio, Eduardo, <i>C&oacute;mo Construir una Nueva Organizaci&oacute;n Econ&oacute;mica</i>, Editorial Oveja Negra, Bogot&aacute;, 2000. </p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> Sobre estos diversos aspectos v&eacute;ase Naim, Mois&eacute;s, "Fads and Fashions in Economic Refonns: Washington Consensus or Washington Confusi&oacute;n?" ,IMF Conference on Second Generation Reforms, Washington, 1999. </p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> V&eacute;anse Rodrk, Dani, "Development Strategies for the Next Century", lOE, January 2000; y Stiglitz, Ioseph, "More Instruments and Broader Goals: Moving Towards the Post-Washington Consensus", The WlOER Annual Lectures, Helsinki, 1998. </p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> Haggard, Stephan and Steven B. Webb, <i>Voting for Reform: Democracy, Political Liberalization and Economic Adjustment</i>, ICS Press, San Francisco, 1996.</p>            <p><a href="#nr6">6</a><a name="6"></a> V&eacute;ase un  an&aacute;lisis detallado de estos aspectos en Fl&oacute;rez Enciso Luis Bernardo, "El Manejo de la Pol&iacute;tica Macroecon&oacute;tnica durante el Gobierno de Barco", en Malcom Deas y Carlos Ossa (Coordinadores), <i>El Gobierno Barco: Pol&iacute;tica, Econom&iacute;a y Desarrollo Social</i>, Fedesarrollo-Fondo Cultural Cafetero, Bogot&aacute;,1994. </p>     <p><a href="#nr7">7</a><a name="7"></a> Cepeda Ulloa, Fernando, <i>Direcci&oacute;n Pol&iacute;tica de la Reforma Econ&oacute;mica en Colombia</i>, Fonade-DNP, Bogot&aacute;, 1994. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr8">8</a><a name="8"></a> Urrutia Montoya, Miguel, "Colombia", in John Williamson (Editor), <i>The Political Economy of Policy Reform</i>, HE, Washington, 1994. </p>     <p><a href="#nr9">9</a><a name="9"></a> Fern&aacute;ndez Delgado, Eduardo, <i>"Reflexiones sobre los determinantes de la Crisis Fiscal en Colombia"</i>, Ministerio    de Hacienda, Bogot&aacute;, 1997, p. 21.</p>     <p><a href="#nr10">10</a><a name="10"></a> Krugman. Paul, <i>"The Return of DemandSide Economics"</i>, December 1998. Un examen detallado de la forma como operaron los diversos instrumentos de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica a lo largo    de la d&eacute;cada y de sus resultados desborda los l&iacute;mites planteados para este documento. Naturalmente, en esta &aacute;rea, tal vez  como en ninguna otra, se encuentran m&uacute;ltiples interpretaciones y enfoques contrapuestos. V&eacute;ase, por ejemplo, de Alberto Carrasquilla, <i>Estabilidad y Gradualismo</i>, TM Editores,    Bogot&aacute;, 1999. Una s&iacute;ntesis apropiada se encuentra en Villar, Leonardo y Hern&aacute;n Rinc&oacute;n, "The Colombian Economy in the Nineties:  Capital Flows and Foreign Exchange Reg&iacute;mes", <i>Borradores de Econom&iacute;a</i>, Banco de la  Rep&uacute;blica, No. 149,2000. </p>               <p><a href="#nr11">11</a><a name="11"></a> varios de estos temas han sido analizados por Hern&aacute;ndez, Antonio y Carolina G&oacute;mez  <i>en "Ajuste fiscal: de la ret&oacute;rica a los acuerdos"</i>, Bogot&aacute;, mayo de 1998.</p>     <p><a href="#nr12">12</a><a name="12"></a> Stiglitz Joseph, "More Instruments and Broader Goals: Moving Towards the Post-Washintong Consensus", <i>The 1998 Wider Annual Lecture</i>, Helsinki, 1998. </p>     <p><a href="#nr13">13</a><a name="13"></a> Ocampo, Jos&eacute; Antonio el al, "Cambio estructural y deterioro laboral: Colombia en la d&eacute;cada de los noventa", <i>Coyuntura Econ&oacute;mica</i>, Fedesarrollo, Bogot&aacute;, Diciembre de 2000. </p>     <p><a href="#nr14">14</a><a name="14"></a> OIT, Empleo: <i>Un Desaf&iacute;o para Colombia</i>, 1999.</p>     <p><a href="#nr15">15</a><a name="15"></a> Birsdall, Nancy y Juan Luis Londo&ntilde;o,"Asset lnequality Matters: An Assessment of the World Bank's Approach to Poverty Reduction", <i>AER Papers and Proceedings</i>, Vol. 87,No.2, mayo 1997.</p>         <p><a href="#nr16">16</a><a name="16"></a> V&eacute;ase Birsdall, Nancy y Richard Sabot, "La desigualdad como una restricci&oacute;n  del crecimiento en Am&eacute;rica Latina", en M&oacute;nica Aparicio y William Easterly (Coordinadores), <i>Crecimiento Econ&oacute;mico: Teor&iacute;a, Instituciones y Experiencia Internacional</i>, Banco Mundia/Banco de la Rep&uacute;blica, Bogot&aacute;, 1994. Una evaluaci&oacute;n de los Impactos negativos de la liberalizaci&oacute;n sobre la distribuci&oacute;n de ingresos se encuentra en Stewart, Frances and Albert Berry: "Global&iacute;zation, Liberalization and Inequality: Real Causes",<i>Challenge</i>, January February 2000.</p>     <p><a href="#nr17">17</a><a name="17"></a> Bernal, Raquel <i>et al</i>, "Macroeconomic Performance and Inequality in Colombia 1976-1996", <i>Archivos de Macroeconom&iacute;a</i>, No. 72, DNP, Diciembre 1997. </p><hr></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
