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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[COLOMBIA EN LA DÉCADA DE LOS NOVENTA: NEOLIBERALISMO y REFORMAS ESTRUCTURALES EN EL TRÓPICO]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[By presenting the evo1ution of variables and broad economic facts, it is proposed in this essay that instead of b1aming the implementation of a neoliberal model for the problems that Colombia has been facing, wtii ci: otherwise has not been proved, i thas been the implementa tion of inadequate economic policies and speculative events both national and international, what has generated the economic crisis.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>COLOMBIA EN LA D&Eacute;CADA DE LOS NOVENTA: NEOLIBERALISMO y REFORMAS ESTRUCTURALES EN EL TR&Oacute;PICO</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Juan Jos&eacute; Echavarr&iacute;a S.<sup>*</sup></b></p>     <p>* Director Ejecutivo de Fedesarrollo</p>     <p>Este documento fue financiado por la CEPAL. Refleja discusiones permanentes entre los miembros de Fedesarrollo durante 2 o m&aacute;s a&ntilde;os, pero no estoy seguro que todos ellos lo compartan plenamente. Deseo agradecer, en especial, las contribuciones de Olga Lucia Acosta, Maria Ang&eacute;lica Arbel&aacute;ez, Ulpiano Ayala, Alberto Carrasqu&iacute;lla, Israel Faimboin, y Humberto Mora. Los errores son del  autor. </p><hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>Mostrando la evoluci&oacute;n de las variables y de los grandes hechos econ&oacute;micos se argumenta en este art&iacute;culo que, antes de poder responsabilizar de los problemas a una presunta vigencia de un modelo neoliberal en Colombia, que en realidad no se ha podido establecer, son algunas pol&iacute;ticas econ&oacute;micas equivocada s y los fen&oacute;menos especulativos, internos o externos, lo que condujeron a la crisis  econ&oacute;mica.</i></p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>By presenting the evo1ution of variables and broad economic facts, it is proposed in this essay that instead of b1aming the implementation of a neoliberal model for the problems that Colombia has been facing, wtii ci: otherwise has not been proved, i thas been the implementa tion of  inadequate economic policies and speculative events both national and international, what has generated the economic crisis. </i></p><hr>     <p><font face="verdana" size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N </b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El  economista que en 1989 hubiera escrito sobre el futuro de la econom&iacute;a colombiana habr&iacute;a sido relativamente optimista. El pa&iacute;s hab&iacute;a logrado un crecimiento alto durante 4 d&eacute;cadas, cercano a 4,6% anual &#91;con una estabilidad similar a la de los pa&iacute;ses de la OECD<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup>&#93; y durante la "d&eacute;cada perdida" de los ochenta creci&oacute; a una de las mayores tasas del hemisferio, similar a la de Chile, y cerca de 3 veces la de la regi&oacute;n. La distribuci&oacute;n del ingreso era concentrada, a&uacute;n para los est&aacute;ndares de Am&eacute;rica Latina, pero hab&iacute;a mejorado marcadamente desde mediados de los a&ntilde;os 70.<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup> </p>     <p>La inflaci&oacute;n se encontraba 6 o 7 puntos arriba del 20% (promedio para las &uacute;ltimas 2 d&eacute;cadas), pero bajar&iacute;a de nuevo a los niveles hist&oacute;ricos sin un esfuerzo excesivo. De todas formas el pa&iacute;s no hab&iacute;a padecido las hiperinflaciones observadas en Bolivia, Brasil, Argentina y Per&uacute; durante los ochenta. </p>     <p>La "guerra" hab&iacute;a existido por m&aacute;s de 30 a&ntilde;os pero tendr&iacute;a que desaparecer en los noventa: la lucha guerrillera pertenec&iacute;a al pasado,  hab&iacute;a sido erradicada en buena parte del hemisferio, y pronto terminar&iacute;a en Centro Am&eacute;rica. Adem&aacute;s, se hablaba, de una nueva Constituci&oacute;n tendiente a abrir espacios de discusi&oacute;n con la guerrilla, a reforzar la descentralizaci&oacute;n para ampliar la presencia del Estado en las regiones y contribuir as&iacute; a la paz. Pocos analistas discut&iacute;an seriamente el nefasto impacto de la droga, y los que lo hac&iacute;an conclu&iacute;an que poco pod&iacute;a hacer Colombia mientras existiesen millones de demandantes &aacute;vidos por consumirla a cualquier precio. </p>     <p>Ser&iacute;a posible crecer a&uacute;n m&aacute;s en el futuro, con pol&iacute;ticas que permitiesen elevar la eficiencia, el&iacute;minar rentas y beneficiar en t&eacute;rminos relativos el factor abundante en nuestros pa&iacute;ses, la mano de obra no calificada. Para ello bastar&iacute;a con. s~guir las pol&iacute;ticas sugeridas en el <i>Consenso de Washington, </i>que John  Williamson resumir&iacute;a  magistralmente en los siguientes 10 puntos de la nueva agenda &#91;Williamson,  1990&#93;. </p>     <p>i) Los grandes d&eacute;ficits fiscales dise&ntilde;ados para reactivar la econom&iacute;a  son una "especie extinta"; todo d&eacute;ficit por encima de 1 % o 2%  del PIB deber&iacute;a ser  considerado s&iacute;ntoma de una pol&iacute;tica fracasada, a menos que el gasto vaya a infraestructura: u) El gasto deber&iacute;a ser reorientado desde subsidios hacia educaci&oacute;n  y salud; iii) La base impositiva debe ser am­pha, y las tasas de Impuesto  marginales bajas; iv) Las tasas de inter&eacute;s reales deben ser positivas para desestimular la fuga de capitales e incentivar el ahorro; v) La expansi&oacute;n hacia fuera y las exportaciones son convementes para el crecimiento, y deben estimularse con una tasa de cambio real "competitiva" y estable. </p>     <p>Continuaba Williamson con los 5 puntos finales de su agenda: vi) La   peor forma de protecci&oacute;n ocurre con para-aranceles y cuotas, y debe hacer  una protecci&oacute;n arancelana baja excepto para industrias nacientes; la liberaci&oacute;n  debe, proceder en forma relativamente paulatina; vii) La principal motivaci&oacute;n para restringir la inversi&oacute;n extranjera es el nacionalismo econ&oacute;mico que Washington no aprueba "cuando es practicado por paises diferentes a los Estados Unidos"; viii) Las privatizaciones son deseables cuando promueven   la competencia y a&uacute;n m&aacute;s &uacute;tiles si ayudan a financiar al Estado; IX) La competencia puede promoverse mediante una regulaci&oacute;n adecuada pero" en un conjunto de pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina la marana de regulaciones es administrada por administradores mal pagados, y ello promueve inmensamente la corrupci&oacute;n"; x) Los  derechos de propiedad son cruciales para el crecimiento. </p>     <p>Sin embargo el pesimismo es hoy generalizado, pues pocos pron&oacute;sticos se cumplieron. El crecimiento anual se mantuvo a los niveles hist&oacute;ricos durante la primera parte de la d&eacute;cada<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup>, pero se desplom&oacute; en los a&ntilde;os recientes: 2,7% en 1996-1998, y-4,5% en 1999, el tercer peor resultado en la regi&oacute;n, despu&eacute;s de Ecuador y Venezuela. Para el a&ntilde;o 2000 se prev&eacute;n tasas   cercanas a 3%. </p>     <p>La distribuci&oacute;n del ingreso se deterior&oacute; marcadamente en las &aacute;reas  urbanas<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup>, y la apertura y las dem&aacute;s reformas adoptadas a comienzos de la  d&eacute;cada se citan frecuentemente como las causantes del descalabro econ&oacute;mico. La guerra ha tendido a recrudecerse, con "conversaciones de paz"  que no parecen avanzar al ritmo deseable; el narcotr&aacute;fico contin&uacute;a siendo el problema m&aacute;s grave que enfrenta el pa&iacute;s. </p>     <p>Este documento presenta <i>un posible </i>diagn&oacute;stico sobre el impacto  de la liberalizaci&oacute;n comercial y las reformas estructurales adelantadas en los noventa  en Colombia, y analiza las posibilidades de crecimiento futuro. No es tarea sencilla, pues las reformas coexistieron con otros factores que tambi&eacute;n  tuvieron impacto, no siempre f&aacute;cil de medir: el pa&iacute;s se descentraliz&oacute; bajo el impulso de la nueva Constituci&oacute;n, la guerra se escal&oacute;, y la presencia del  narcotr&aacute;fico deterior&oacute; a&uacute;n m&aacute;s las ya precarias institucio­nes del pa&iacute;s; las  autoridades monetarias ganaron independencia frente al gobierno. </p>     <p>La Secci&oacute;n II presenta una hip&oacute;tesis poco novedosa para cualquier economista, pero no suficientemente enfatizada en la discusi&oacute;n colombiana actual: apertura y fuerte expansi&oacute;n fiscal con la consecuente revaluaci&oacute;n, son incompatibles, y a&uacute;n m&aacute;s en una econom&iacute;a globalizada, con la inestabilidad caracter&iacute;stica de los a&ntilde;os posteriores a 1998. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n algunas de las posibles definiciones Colombia pas&oacute; de tener un Estado peque&ntilde;o en Am&eacute;rica Latina a comienzos de los noventa a uno grande en el mundo a finales de la d&eacute;cada. El gasto fiscal fue el factor que en mayor medida contribuy&oacute; a la enorme revaluaci&oacute;n cambiaria de los a&ntilde;os noventa y a la "apertura hacia dentro", pero tambi&eacute;n influyeron los flujos de  capital de mediados de los noventa, las expectativas de bonanzas petroleras y el manejo de la tasa de cambio como anela para bajar la inflaci&oacute;n. </p>     <p>El d&eacute;ficit externo del pa&iacute;s era el mayor del hemisferio en 1998, cercano al 6% del PIB, y el d&eacute;ficit fiscal el mayor despu&eacute;s de Brasil. No es extra&ntilde;o, entonces, que la crisis internacional se transmitiese con tal fuerza a una econom&iacute;a totalmente desequilibrada como la colombiana. La parte final de la  Secci&oacute;n muestra que la econom&iacute;a colombiana es a&uacute;n muy cerrada, tanto como  hace 20 a&ntilde;os; se ha dado cierta apertura <i>en bienes, </i>pero menos marcada  que en el resto de Am&eacute;rica Latina. </p>     <p>La  Secci&oacute;n m discute aspectos relacionados con la  inversi&oacute;n en capital fijo, en capital humano y en activos. Se muestra, en   primer lugar, que la apertura econ&oacute;mica condujo al proceso de inversi&oacute;n en  capital fijo m&aacute;s marcado de los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, confirm&aacute;ndose una vez m&aacute;s un  resultado robusto en la literatura sobre apertura y crecimiento. </p>     <p>Segundo, parte del nuevo "consumo" fiscal constituy&oacute; m&aacute;s bien inver­si&oacute;n en  capital humano, y ello posiblemente repercutir&aacute; favorablemente sobre nuestro crecimiento futuro; poco se sabe, sin embargo, sobre la eficiencia de dicho gasto. La discusi&oacute;n se da en el contexto de la expansi&oacute;n de las transferencias del gobierno central a las regiones, el proceso de descentralizaci&oacute;n de que habla la nueva Constituci&oacute;n de 1991. </p>     <p>Finalmente,  se describe en la Secci&oacute;n Ill.C la enorme expansi&oacute;n de la "inversi&oacute;n"  en activos, principalmente en tierras, vivienda y acciones en las bolsas. Se cre&oacute; una burbuja especulativa que luego reventar&iacute;a en 1999, un elemento  adicional en la explicaci&oacute;n de la crisis sufrida por el pa&iacute;s en ese a&ntilde;o. </p>     <p>La Secci&oacute;n IV describe y eval&uacute;a la profundidad e impacto de las reformas  estructurales y trata de determinar en qu&eacute; medida son responsables del debilitamiento reciente del sector privado y de la crisis de 1999. En la mayor&iacute;a de los campos las reformas fueron poco profundas, y se estan­caron durante la Administraci&oacute;n Samper (1994-1998) que contrapuso su "modelo social"  a las pol&iacute;ticas "neoliberales" del anterior gobierno. El resultado fue un <i>crowding out </i>notorio, y un menor espacio para el sector privado, que finalmente termin&oacute; por debilitar su papel como motor de la econom&iacute;a y la din&aacute;mica de crecimiento global. Ese es, nuevamente, el modelo "neo-liberal" en el tr&oacute;pico al cual, adem&aacute;s, se le responsabiliza de la crisis actual. </p>     <p>&iquest;Puede volver la econom&iacute;a colombiana a su senda hist&oacute;rica de crecimiento? La  respuesta de la Secci&oacute;n V es afirmativa, pero la incertidumbre es alta: en el corto plazo permanece ocioso buena parte del <i>stock </i>de capital f&iacute;sico construido en 1990-1995, yen el mediano plazo Colombia cuenta con un conjunto importante de variables para crecer: la inflaci&oacute;n es de 1 d&iacute;gito, la econom&iacute;a es m&aacute;s abierta, al menos en bienes, y se ha invertido masivamente en capital social. Pero coexisten marcados obst&aacute;culos: la falta de profundizaci&oacute;n de las reformas, el gran tama&ntilde;o del Estado y, sobretodo, l  falta de instituciones en un ambiente generalizado de violencia. La Secci&oacute;n VI presenta las principales conclusiones. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>LIBERALIZACI&Oacute;N COMERCIAL Y CAOS FISCAL EN EL TR&Oacute;PICO</b></font></p>     <p><b>Liberalizaci&oacute;n, expansi&oacute;n fiscal y altos salarios</b></p>     <p>En pocos  pa&iacute;ses del mundo se habla hoy seriamente de reversar el proceso de liberalizaci&oacute;n comercial, y los que presentan las mejores perspectivas de crecimiento han liberalizado su comercio, han hecho reformas estructurales profundas, han utilizado intensivamente las oportunidades que brinda el comercio internacional, y han manejado mejor su macroeconom&iacute;a. Se trata de Chile, Costa Rica o M&eacute;xico en la regi&oacute;n, y de casi todos los pa&iacute;ses  asi&aacute;ticos. Se proyectan tasas superiores al 7% para Corea en los pr&oacute;ximos 5 a&ntilde;os. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La liberalizaci&oacute;n comercial fue importante en Colombia, pero los niveles arancelarios y paraarancelarios actuales no son diferentes a los de otros grupos de pa&iacute;ses en la regi&oacute;n o en As&iacute;a.<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup> El <i>arancel </i>promedio descendi&oacute; desde 33% en los ochenta, a 11,7% en 1997, un nivel casi id&eacute;ntico al promedio para Asia o Am&eacute;rica Latina (Gr&aacute;fico <a href="#v20n34a04e1">1</a>). De h:cho, tampoco es muy inferior al m&aacute;ximo observado en cada reglOn (Peru con 13,3% y Filipinas  con 18,2% )<sup><a name="nr6"></a><a href="#6">6</a></sup> Y,  por supuesto, es similar al de Venezuela y Ecuador, los otros dos pa&iacute;ses que firmaron el Arancel Externo Com&uacute;n Andino en 1993 &#91;Echavarr&iacute;a &amp; Guerrero, 2000&#93;.<sup><a name="nr7"></a><a href="#7">7</a></sup> </p>     <p><a name="v20n34a04e1"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e1.jpg">      <p>De otra parte, se observa que las importaciones cubiertas por cuotas pasa­ron de 73,8% en 1988-1990 a apenas 1,7% en 1991-1993. Sin embargo, las franjas de precios adoptadas en 1993 en el Grupo Andino si produjeron una protecci&oacute;n no arancelaria alta en la agricultura. Han conllevado una sobre­protecci&oacute;n escondida y significativa, con efectos mucho m&aacute;s complejos que la estabilizaci&oacute;n originalmente buscada &#91;Torres &amp; Osario, 1998&#93;. </p>     <p><i>Gasto </i></p>     <p>Durante los noventa se registr&oacute; la mayor expansi&oacute;n del gasto p&uacute;blico en la historia del pa&iacute;s, contraviniendo la regla de oro de toda liberalizaci&oacute;n comercial exitosa, consistente en que apertura y gasto son incompatibles. Seg&uacute;n algunas de las posibles definiciones Colombia pas&oacute; de tener un Estado peque&ntilde;o en la regi&oacute;n a uno grande en el mundo, tanto en t&eacute;rminos de consumo como de inversi&oacute;n (Gr&aacute;fico <a href="#v20n34a04e2a">2</a> A,<a href="#v20n34a04e2b">2</a>B y <a href="#v20n34a04e2c">2</a>C); la importan­cia de las transferencias y subsidios continu&oacute; siendo baja. </p>     <p><a name="v20n34a04e2a"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e2a.jpg">     <p><a name="v20n34a04e2b"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e2b.jpg">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="v20n34a04e2c"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e2c.jpg">     <p>La  participaci&oacute;n del consumo del gobierno central en el consumo total creci&oacute; lentamente entre 1970 (11,3%) y 1990 (13,6%), pero se dispar&oacute; en los noventa hasta alcanzar niveles cercanos al 20% en 1997. El Estado colombiano consume hoy m&aacute;s que Asia (16,1 %), Am&eacute;rica Latina (15,0%) o los Estados Unidos (18,7%), y no mucho menos que los Estados grandes en cada regi&oacute;n en 1997: Taiw&aacute;n en Asia con 19,3%, y Brasil en Am&eacute;rica Latina con 22,3%.<sup><a name="nr8"></a><a href="#8">8</a></sup> Tambi&eacute;n es   alta la participaci&oacute;n del Estado en la inversi&oacute;n, a pesar del descenso registrado entre 1985 (43,9%) Y 1995 (34,1 %, panel B). El Estadocolombiano invierte m&aacute;s que el promedio en Am&eacute;rica Latina (28,6%), y mucho m&aacute;s que en Asia (21,8% ).<sup><a name="nr9"></a><a href="#9">9</a></sup> </p>       <p>Finalmente, se observa en el Panel C que la participaci&oacute;n de transferencias y subsidios en el PIB se ha mantenido relativamente estable, con niveles simi­lares en 1995 (4,1 % ) a los promedios en el Asia, y menores al promedio para Am&eacute;ricaLatina (7,9%). Las transferencias y subsidios representan 18,3% del PIB en Uruguay en 1997, en Jap&oacute;n 12,2%, o en Suecia (34,1 % ).<sup><a name="nr10"></a><a href="#10">10</a></sup> </p>     <p>Algunos analistas consideran que s&oacute;lo el gasto es relevante cuando se trata de determinar el impacto de las variables fiscales sobre el crecimiento, independientemente de su financiaci&oacute;n (impuestos vs deuda). No obstante, el principio de <i>equivalencia ricardiana </i>que justifica dicha posici&oacute;n no aparece validado en los estudios emp&iacute;ricos a nivel internacional, en Am&eacute;rica Latina o en Colombia.<sup><a name="nr11"></a><a href="#11">11</a></sup> Es por ello relevante analizar tambi&eacute;n la evoluci&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal. La expansi&oacute;n del gasto estuvo financiada con impuestos durante la primera parte de los noventa, pero no as&iacute; desde 1994. El d&eacute;ficit se expandi&oacute; a&ntilde;o tras a&ntilde;o desde ese momento, y alcanz&oacute; los mayores niveles de Am&eacute;rica Latina en 1998 (cerca del 5% del PIB) despu&eacute;s de Brasil.<sup><a name="nr12"></a><a href="#12">12</a></sup> </p>     <p><i>&iquest;Por qu&eacute; creci&oacute; el gasto? </i></p>     <p>La fuerte expansi&oacute;n del gasto no permiti&oacute; la apertura ordenada de la econom&iacute;a, revalu&oacute; la tasa de cambio, y fue parcialmente responsable de la crisis actual. El tama&ntilde;o del Estado creci&oacute; en cada gobierno, y la presente administraci&oacute;n no   ha sido capaz de recortarlo. No existe una explicaci&oacute;n clara sobre las razones que llevaron a su crecimiento, pero podr&iacute;an sugerirse varias hip&oacute;tesis.</p>     <p>En primer lugar, la Constituci&oacute;n de 1991 orden&oacute; transferir a las regiones un porcentaje cada vez mayor de los ingresos del gobierno central, des­de 36,5% en 1993 hasta un tope de 46,5% en el 2002, permaneciendo constante desde ese momento. Se observa en la Secci&oacute;n m.B, sin embargo, que no se dio el recorte paralelo en el gasto del gobierno central impl&iacute;cito en un esquema serio de descentralizaci&oacute;n, y el gast&oacute; total explot&oacute;. </p>     <p>Segundo, se argument&oacute; en el periodo que los fen&oacute;menos de violencia y lucha guerrillera estaban asociados con la ausencia del Estado en el campo y en las regiones, con la soluci&oacute;n obvia de ampliar los servicios de educaci&oacute;n, salud, justicia y defensa en las regiones m&aacute;s necesitadas; todas resultaron siendo las "m&aacute;s necesitadas".</p>     <p>Tercero, varios de los Ministros de Hacienda del periodo cre&iacute;an en las bondades de una pol&iacute;tica keynesiana fiscal activa ant&iacute;c&iacute;dica, un factor especialmente decisivo luego de 1996 cuando la econom&iacute;a dej&oacute; de crecer a las tasas del pasado. Por supuesto, si se acepta el papel de la demanda en el ciclo, hubiese sido mucho mejor expandir la inversi&oacute;n p&uacute;blica o la oferta monetaria durante la recesi&oacute;n, mecanismos que no presentan las enormes rigideces a la  baja de un gasto fiscal intensivo en empleo y salarios.<sup><a name="nr13"></a><a href="#13">13</a></sup> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuarto, la expansi&oacute;n del gasto real en 1997 fue superior al 21 % ,<sup><a name="nr14"></a><a href="#14">14</a></sup> y estuvo sin duda asociada al ciclo pol&iacute;tico. Se trataba del &uacute;ltimo a&ntilde;o de gobierno de turno, y la expansi&oacute;n de la econom&iacute;a constituir&iacute;a un factor importante para perpetuar al Partido Liberal en el poder. </p>     <p>Finalmente, para algunos el gasto p&uacute;blico masivo ayud&oacute; al presidente Samper a terminar su gesti&oacute;n como Presidente, a pesar del esc&aacute;ndalo que se desat&oacute; desde el comienzo de su gobierno a ra&iacute;z de la financiaci&oacute;n no santa de su campa&ntilde;a; en una versi&oacute;n menos fuerte, el gobierno Samper estuvo siempre debilitado por el esc&aacute;ndalo inicial y no tuvo la capacidad pol&iacute;tica para realizar el ajuste. </p>     <p><b>Revaluaci&oacute;n y cuenta corriente</b></p>     <p>El Gr&aacute;fico <a href="#v20n34a04e3">3</a>  muestra la evoluci&oacute;n de la tasa de cambio real (rezagada 1 per&iacute;odo) y la cuenta corriente. La tasa real comenz&oacute; a erosionarse en forma paulatina desde el pico de 1991, alcanzando un nivel 20 pun!os menor en 1998. Ello produjo un deterioro marcado en la cuenta comente, y el mayor d&eacute;ficit externo de la regi&oacute;n en 1998, cercano al 6% del PIB. </p>     <p><a name="v20n34a04e3"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e3.jpg">       <p>Se consider&oacute;  inicialmente la revaluaci&oacute;n como el resultado de <i>equilibrio </i>de las reformas modernizantes, del influjo de capitales internacionales atraidos por las mayores ganancias futuras &#91;Edwards, 1998&#93;, y de las expectativas desatadas por bonanzas petroleras actuales y futuras &#91;C&aacute;rdenas, 1996&#93;.<sup><a name="nr15"></a><a href="#15">15</a></sup> A diferencia de los dem&aacute;s estudios en el &aacute;rea,Zuleta y Arias &#91;1997&#93; otorgan un papel central al cambio t&eacute;cnico relativo en bienes transables y no transables, factor que seg&uacute;n los autores habr&iacute;a explicado cerca de la mitad de la revaluaci&oacute;n real del per&iacute;odo 1990-1996. </p>     <p>Pero tambi&eacute;n parece haber jugado un papel determinante la utilizaci&oacute;n de la tasa de cambio como <i>ancla cambiaria </i>para bajar la inflaci&oacute;n durante buena parte de los noventa, aun cuando existe un amplio debate sobre la influencia de la tasa de cambio nominal sobre la real, y sobre el per&iacute;odo en que este efecto se desvanece. acampo y G&oacute;mez &#91;1997&#93;, Echavarr&iacute;a y Gaviria &#91;1992&#93; y Otero &#91;1997&#93;encuentran un papel importante para la tasa de cambio nominal, el cual se diluye en un per&iacute;odo que oscila entre 1 y 2 a&ntilde;os.<sup><a name="nr16"></a><a href="#16">16</a></sup> Esta posici&oacute;n coincide con la que encuentran a nivel internacional Borensztein &amp; De Gregario &#91;1999&#93; ya nivel te&oacute;rico Obstfeld &amp; Rogoff &#91;2000&#93;. En la misma direcci&oacute;n, Jaramillo, Steiner y Salazar &#91;1999, pp. 110, 130&#93; afirman: </p>     <blockquote>    <p><i>"La tasa de devaluaci&oacute;n nominal parece depender de la naturaleza  de la Junta del Banco Central. En particular, ha sido durante la existencia de  un Banco Central &lsquo;independiente' que la tasa de cambio se ha utilizado activamente para bajar la inflaci&oacute;n "&hellip;. "El Banco Central tambi&eacute;n cambi&oacute; Su posici&oacute;n durante los a&ntilde;os noventa. Por primera vez en d&eacute;cadas el Banco sostuvo que la preservaci&oacute;n de la tasa de cambio real no continuar&iacute;a siendo un objetivo primordial de la pol&iacute;tica. Desde el punto de vista del Banco, su nuevo estatuto, al colocar la estabilidad de precios como su objetivo principal, preclu&iacute;a un manejo activo de la tasa de cambio para preservar la tasa de cambio real". </i></p></blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La Constituci&oacute;n de 1991 ordena bajar la inflaci&oacute;n a&ntilde;o tras a&ntilde;o, y no quedaban muchos instrumentos cuando simult&aacute;neamente crec&iacute;an el gasto, los salarios reales y los t&eacute;rminos de intercambio (al menos hasta 1996), con incrementos desmedidos en la oferta monetaria.<sup><a name="nr17"></a><a href="#17">17</a></sup></p>     <p>Existe un relativo consenso sobre el papel fundamental que jug&oacute; el gasto p&uacute;blico en la revaluaci&oacute;n de la tasa de cambio real, con diferencias marcadas sobre su magnitud. Para C&aacute;rdenas &#91;1997&#93;, por ejemplo, si el gasto p&uacute;blico se hubiese mantenido en los niveles de 1992, la tasa de cambio real en 1998 habr&iacute;a estado entre 11 % Y 27% por encima del nivel observado, seg&uacute;n la  definici&oacute;n de tasa de cambio real utilizada.<sup><a name="nr18"></a><a href="#18">18</a></sup> De otra parte, mientras  Calder&oacute;n sugiere que 10 de los 24 puntos de apreciaci&oacute;n real que tuvo lugar entre 1990 y 1996 se debieron al mayor gasto gubernamental, Carrasquilla y  Arias &#91;1997&#93; y Arias y Zuleta &#91;1997&#93; encuentran que el gasto s&oacute;lo explica 3  puntos de los 24.<sup><a name="nr19"></a><a href="#19">19</a></sup> La mayor&iacute;a de trabajos miden el impacto del gasto, aun cuando el d&eacute;ficit fiscal tambi&eacute;n resulta significativo en otros.<sup><a name="nr20"></a><a href="#20">20</a></sup> </p>     <p><i>Salarios </i></p>     <p>La expansi&oacute;n del sector p&uacute;blico, la revaluaci&oacute;n de la tasa de cambio, y la demanda por  mano de obra calificada complementaria a la inversi&oacute;n en capital f&iacute;sico (Secci&oacute;n III.A) indujeron una explosi&oacute;n de salarios en Colombia durante los noventa. Los salarios reales del sector p&uacute;blico y de los empleados en la  industria crecieron 50% y 44% entre 1990 y 1998, respec­tivamente; los de los obreros industriales 13%; en la agricultura 7%; yel m&iacute;nimo 4% (Gr&aacute;ficos <a href="#v20n34a04e4a">4</a>A y <a href="#v20n34a04e4b">4</a>B). </p>     <p><a name="v20n34a04e4a"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e4a.jpg">     <p><a name="v20n34a04e4b"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e4b.jpg">     <p>Obviamente, el enorme incremento en los salarios del sector p&uacute;blico no guarda relaci&oacute;n alguna con cambios en productividad o con el crecimiento del salario promedio de los dem&aacute;s sectores. De otra parte, la divergencia en la evoluci&oacute;n de los salarios a los empleados y los obreros industriales (proxy del <i>premium </i>a la calificaci&oacute;n de la mano de obra) se encuentra en el centro del deterioro de la distribuci&oacute;n del ingreso en Colombia durante los noventa. </p>     <p>Seg&uacute;n C&aacute;rdenas &amp; Bernal &#91;2000&#93;, las diferencias en educaci&oacute;n explican el 37% de dicho deterioro; y las caracter&iacute;sticas ocupacionales el 15%.<sup><a name="nr21"></a><a href="#21">21</a></sup> Otro factor importante est&aacute;  relacionado con la alta complementariedad que Ra­m&iacute;rez &#91;2000&#93; y Chica &#91;2000&#93; encuentran entre capital f&iacute;sico y mano de obra calificada, y el <i>boom </i>de la inversi&oacute;n que desat&oacute; la apertura (Secci&oacute;n III.A). C&aacute;rdenas &#91;2000&#93; encuentra que un punto  adicional en la relaci&oacute;n inversi&oacute;n - PIB deteriora el coeficiente Gini en 0,21 puntos porcentuales.<sup><a name="nr22"></a><a href="#22">22</a></sup> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se trat&oacute;, adem&aacute;s, de una experiencia at&iacute;pica en la regi&oacute;n. As&iacute;, mientras la remuneraci&oacute;n media real cay&oacute; 13,6% y 11,0% en M&eacute;xico en 1995 y 1996, y 13,4% y 23,3% en Venezuela, creci&oacute; 1,2% y 1,5% en Colombia (s&oacute;lo Brasil y Chile presentan incrementos salariales importantes en esos dos a&ntilde;os). Seg&uacute;n cifras del Banco Mundial, la participaci&oacute;n de los salarios en el gasto cay&oacute; en Am&eacute;rica Latina desde 26% en 1992 hasta 19,5% en 1995, mien­tras que en Colombia se elev&oacute; en el mismo per&iacute;odo de 14% a 18%.<sup><a name="nr23"></a><a href="#23">23</a></sup> </p>     <p>Por supuesto, la evoluci&oacute;n de los salarios tambi&eacute;n refleja la existencia de un mercado laboral poco competitivo, responsable parcial del alto desempleo actual que vive el pa&iacute;s. Los salarios reales crecieron 4,5% durante la terrible recesi&oacute;n 1999, a pesar de que la tasa de desempleo es la mayor de Am&eacute;rica Latina (20%).<sup><a name="nr24"></a><a href="#24">24</a></sup> Seg&uacute;n M&aacute;rquez (1999) Colombia, Ecuador y Bolivia tienen las legislaciones laborales m&aacute;s rigidas en la regi&oacute;n cuando se consideran algunas variables como las posibilidades de despido al a&ntilde;o y a los 10 a&ntilde;os y los altos impuestos a la n&oacute;mina. Adem&aacute;s, la posibilidad de un desempleado de reingresar al mercado laboral en el corto y mediano plazo es sustancialmente menor en Colombia y Argentina que en los dem&aacute;s pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. </p>     <p><b>&iquest;Una econom&iacute;a m&aacute;s abierta?</b></p>     <p>Es m&aacute;s abierta la econom&iacute;a colombiana hoy que a comienzos de la d&eacute;cada? La  respuesta suele ser afirmativa, dada la reducci&oacute;n de aranceles y paraaranceles descrita en la Secci&oacute;n II.A, pero no es evidente si se considera el posible impacto simult&aacute;neo de la abrupta revaluaci&oacute;n real y de los mayores salarios sobre la competitividad del sector transable en Colombia. El Gr&aacute;fico <a href="#v20n34a04e5a">5</a>A compara la apertura en <i>bienes </i>y <i>servicios </i>en Colombia como proporci&oacute;n del PIB con otros pa&iacute;ses o grupos de pa&iacute;ses entre 1970 y 1997 (Panel A), considera la apertura en <i>bienes </i>(B), y separa la evoluci&oacute;n de las exportaciones e importaciones (Panel C). </p>     <p><a name="v20n34a04e5a"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e5a.jpg">     <p><a name="v20n34a04e5b"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e5b.jpg">     <p><a name="v20n34a04e5c"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e5c.jpg">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La econom&iacute;a colombiana contin&uacute;a siendo sumamente cerrada y, a diferencia de otras experiencias registradas en el Gr&aacute;fico, no es m&aacute;s abierta hoy que hace 30 a&ntilde;os. La relaci&oacute;n actual entre comercio y producci&oacute;n (cercana a 37%) es la mitad que en Asia, sustancialmente menor que en Europa.<sup><a name="nr25"></a><a href="#25">25</a></sup> e incluso menor al promedio de Am&eacute;rica Latina. S&oacute;lo en los Estados Unidos, y por razones obv&iacute;as,<sup><a name="nr26"></a><a href="#26">26</a></sup> es menor la importancia del comercio frente al PIB. Las tendencias para los noventa son diversas: ha crecido fuertemente en Asia, y un poco en Estados Unidos y Europa; se ha mantenido relativamente estable en Colombia y en Am&eacute;rica Latina. </p>     <p>Los resultados anteriores son consistentes con la alta expansi&oacute;n que encuentran Fainboim &amp; Rodr&iacute;guez &#91;2000&#93; en el sector de servicios e infraestructura durante los noventa, y con la alta expansi&oacute;n del empleo en el sector de no transables, con contracci&oacute;n relativa en el empleo generado en los transables. El empleo total en un  sector tradicionalmente considerado transable como la industria no creci&oacute; apartir de 1994 &#91;Ram&iacute;rez, 2000&#93;. </p>     <p>La  relaci&oacute;n comercio/producci&oacute;n en <i>bienes </i>se mantuvo relativamente estable entre 1980 y 1988, pero s&iacute; creci&oacute; en los a&ntilde;os posteriores, hasta alcanzar un nivel cercano a 53% en 1998. Nuevamente, el cambio fue mayor en Am&eacute;rica Latina, con un nivel que hoy supera en 20 puntos a Colombia. </p>     <p>Como resultado de la fuerte revaluaci&oacute;n cambiaria durante el per&iacute;odo, se observa en el Panel C que la apertura se dio fundamentalmente v&iacute;a importaciones, algo ya observado al describir el deterioro de la cuenta corriente en el per&iacute;odo. Mientras las importaciones pasaron de representar 15,8% del PIB en 1990 a cerca de 20% en 1996-1998, el peso de las exportaciones descendi&oacute; marcadamente en el per&iacute;odo.<sup><a name="nr27"></a><a href="#27">27</a></sup> Por su, puesto, este sesgo "hacia dentro" en la apertura colombiana hizo aun mas rentable importar bienes  de capital e invertir, y empeor&oacute; la distribuci&oacute;n del ingreso. </p>     <p>En la misma direcci&oacute;n, siguiendo la descomposici&oacute;n sugerida por Chenery (1960),Echavarr&iacute;a &amp; Guerrero (1999) encuentran   que el crecimiento industrial promedio de 3,6% entre 1990 y 1997 dependi&oacute; de la demanda dom&eacute;stica (5,7%), las exportaciones (1,3%), y la desustituci&oacute;n de importaciones (-3,5%) El impacto negativo de este &uacute;ltimo factor fu.e a&uacute;n mayor entre 1990 y 1994 (5,1 %), Y principalmente en bienes de capital (-9,3% ).<sup><a name="nr28"></a><a href="#28">28</a></sup> </p>     <p>Una econom&iacute;a m&aacute;s abierta es aquella donde se expanden los sectores transables y se contraen (relativamente) los no transables, pero lo contrario sucedi&oacute; en Colombia durante el per&iacute;odo. Seg&uacute;n las cifras del Cuadro <a href="#v20n34a04e6">1</a> la participaci&oacute;n de un sector no transable como los servicios<sup><a name="nr29"></a><a href="#29">29</a></sup> creci&oacute; 15 puntos entre 1990 y  1997, mientras que la industria, el sector con mayor relaci&oacute;n entre comercio externo y producci&oacute;n, retrocedi&oacute; 7 puntos. </p>     <p><a name="v20n34a04e6"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e6.jpg">     <p><a name="v20n34a04e6"></a></p>     <p>Tambi&eacute;n retrocedi&oacute; 8 puntos la agricultura, transable en el lado de las exportaciones. La miner&iacute;a mostr&oacute; una p&eacute;rdida relativa de 1 punto del PIB, pero su  comportamiento dependi&oacute; m&aacute;s de los hallazgos y reservas en petr&oacute;leo y carb&oacute;n que de la apertura. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="3"><b>INVERSI&Oacute;N EN CAPITAL F&Iacute;SICO, EN EDUCACI&Oacute;N Y SALUD, Y EN ACTIVOS</b></font></p>     <p><b>Inversi&oacute;n, flujos de capital y cambio  t&eacute;cnico</b></p>     <p>La liberalizaci&oacute;n comercial y las reformas introducidas a comienzos de los noventa tuvieron un impacto marcado sobre la inversi&oacute;n dom&eacute;stica y sobre los flujos de capital, cumpli&eacute;ndose tambi&eacute;n en Colombia un hecho estilizado robusto en los procesos de apertura. As&iacute;, para una amplia muestra de pa&iacute;ses Levine &amp; Renelt &#91;1993&#93; encuentran que ninguna de las siete variables proxys de apertura explican significativamente el crecimiento econ&oacute;mico de los pa&iacute;ses, pero 5 de ellas s&iacute; explican la inversi&oacute;n (y &eacute;sta &uacute;ltima el crecimiento). De hecho, entre la  m&uacute;ltiples variables utili­zadas por los autores, s&oacute;lo aquellas relacionadas con la apertura (y el n&uacute;mero de golpes y revoluciones) resultan asociados con la inversi&oacute;n en forma robusta. Baldwin &amp; Seghezza &#91;1996&#93;<sup><a name="nr30"></a><a href="#30">30</a></sup> encuentran resultados coincidentes: la menor protecci&oacute;n arancelaria y para-arancelaria estimula la inversi&oacute;n, con resultados relativamente robustos para diferentes &iacute;ndices de protecci&oacute;n. Ellos tratan, adem&aacute;s, de modelar este resultado, bajo el supuesto de que la mayor&iacute;a del comercio es intraindustrial, y que tanto los bienes exportables como importables son relativamente intensivos en capital con respecto a los no transables. </p>     <p>El Gr&aacute;fico <a href="#v20n34a04e7">6</a>  compara la evoluci&oacute;n de la inversi&oacute;n dom&eacute;stica (Panel A) y extranjera (Panel B) en Colombia y en Am&eacute;rica Latina. La apertura tuvo un fuerte impacto sobre la inversi&oacute;n dom&eacute;stica, mucho m&aacute;s pronunciado que en Am&eacute;rica Latina, con n&iacute;veles que pasaron de 17,5% del Pffi en 1991 a 25,8%, en 1995, el mayor nivel en 25 a&ntilde;os;<sup><a name="nr31"></a><a href="#31">31</a></sup> adem&aacute;s, la inversi&oacute;n fue mucho m&aacute;s vol&aacute;til. Se  muestra en otros trabajos que la expansi&oacute;n fue relativamente generalizada a diferentes sub-sectores &#91;Chica, 2000&#93;. Para el per&iacute;odo de la gran expansi&oacute;n, 1990 1995, C&aacute;rdenas y Olivera &#91;1995&#93; muestran que la inversi&oacute;n privada creci&oacute; a una tasa anual (20,4%) muy superior a la inversi&oacute;n p&uacute;blica, y la inversi&oacute;n en maquinaria y equipo (16,5%) mucho m&aacute;s r&aacute;pido que aquella en construcci&oacute;n y vivienda (7%). </p>     <p><a name="v20n34a04e7"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e7.jpg">       <p><a name="v20n34a04e7b"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e7b.jpg">       <p>La inversi&oacute;n extranjera presenta caracter&iacute;sticas similares a la dom&eacute;stica, con alto crecimiento y volatilidad: pas&oacute; de representar s&oacute;lo el 0,9% del PIB en 1991 a 5,2% en el a&ntilde;o pico 1997; cay&oacute; en 1998 (no en Am&eacute;rica Latina) a niveles similares a los del continente. Fue tambi&eacute;n m&aacute;s din&aacute;mica y vol&aacute;til que en el mundo, donde pas&oacute; de representar menos del 1 % del PIB a 2,8% en 1999,manteni&eacute;ndose relativamente constante en los a&ntilde;os posteriores. </p>     <p>Varios factores jugaron un papel importante en el boom de la inversi&oacute;n dom&eacute;stica. En el sector de transables fue central el esfuerzo de modernizaci&oacute;n de las firmas para responder a la competencia generada por la apertura, pero tambi&eacute;n incidieron la revaluaci&oacute;n (v&iacute;a su efecto sobre el precio de los bienes de capital importados), la expansi&oacute;n de la liquidez y la baja de tasas de inter&eacute;s que se observ&oacute; durante la primera parte de los noventa &#91;Chica, 2000; C&aacute;rdenas y Olivera, 1995&#93;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La b&uacute;squeda de competitividad que indujo la apertura aparece en forma n&iacute;tida en la encuesta realizada desde 1993 por <i>Fedesarrollo. </i>Entre 22% y 42% (dependiendo del a&ntilde;o) de las casi 400 empresas encuestadas renov&oacute; equipos como estrategia central para enfrentar la mayor competencia in­ternacional que trajo la apertura comercial, y entre 21 % y 28% aument&oacute; su escala deproducci&oacute;n. Adem&aacute;s de ampliarse y comprar nuevos equipos, las firmas innovaron y mejoraron tecnologia. As&iacute;, entre 37% y 60% adoptaron nuevas tecnolog&iacute;as productivas, y entre el 30% y el 47% adoptaron mejores sistemas de control de calidad. Innovaci&oacute;n y compra de equipo son variables dif&iacute;ciles de separar. </p>     <p>El <i>boom </i>de la inversi&oacute;n en servicios explica m&aacute;s del 25% de la expansi&oacute;n total de la inversi&oacute;n en el pa&iacute;s &#91;Chica, 2000&#93;, y fue determinado por las reformas a la legislaci&oacute;n y por la expansi&oacute;n del sector. La importancia de la nueva  legislaci&oacute;n es destacada en Fainboim &amp; Rodr&iacute;guez &#91;2000&#93;, quienes muestran que la din&aacute;mica en los noventa provino del sector privado (del sector p&uacute;blico en d&eacute;cadas pasadas) con un papel clave para la inversi&oacute;n extranjera. El <i>boom </i>Se present&oacute; principalmente entre 1994 y 1997, Y con m&aacute;s fuerza en telecomunicaciones, gas y puertos. Se trat&oacute; de nuevas inversiones en la mayor&iacute;a de sectores, excepto en energ&iacute;a donde predomi­n&oacute; la recompra de empresas. </p>     <p>La inversi&oacute;n tuvo un impacto importante directo sobre la productividad e indirecto sobre la distribuci&oacute;n del ingreso. As&iacute;, Fainboim &amp; Rodr&iacute;guez (2000) se&ntilde;alan que los cambios en productividad e infraestructura fueron a&uacute;n m&aacute;s marcados que en buena parte de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Lati­na, y Echavarr&iacute;a (1999a) encuentra cambios en tendencia en productividad inducidos por la apertura econ&oacute;mica. </p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>Descentralizaci&oacute;n e inversi&oacute;n en capital humano</b></font></p>     <p><i>Descentralizaci&oacute;n </i></p>     <p>En el contexto de Am&eacute;rica Latina, Colombia ha avanzado sustancialmente en materia de descentralizaci&oacute;n. Seg&uacute;n el Banco Interamericano de Desarrollo (1997) el pa&iacute;s ocupa el tercer lugar en la regi&oacute;n en ese campo, despu&eacute;s de dos pa&iacute;ses federales como Argentina y Brasil. Mientras en 1995 se transfer&iacute;a a los gobiernos sub-nacionales el 15% del ingreso p&uacute;blico total en Am&eacute;rica Latina y 35% en los pa&iacute;ses de la OECD, en Co­lombia se transfer&iacute;a el 39% (ver Echavarr&iacute;a, <i>et. al. </i>2oooa).<sup><a name="nr32"></a><a href="#32">32</a></sup> </p>     <p>Con  la Ley 60 de 1993 se consolid&oacute; el proceso de descentralizaci&oacute;n de las finanzas intergubernamentales, determinando la participaci&oacute;n de las entidades territoriales en los recursos de la naci&oacute;n para la prestaci&oacute;n de servicios, principalmente educaci&oacute;n y salud. Posteriormente, la Ley General de Educaci&oacute;n (Ley 115 de 1994) inaugur&oacute; el programa de reforma educativa,estipulando nuevas formas de participaci&oacute;n de los maestros, del Gobierno y de la comunidad educativa. Tanto departamentos como municipios deben ahora garantizar la provisi&oacute;n m&iacute;nima del servicio educativo. </p>     <p>Los porcentajes que la Constituci&oacute;n de 1991 ordena transferir alcanzan un m&aacute;ximo en el a&ntilde;o 2003. El 24,5% de los ingresos nacionales debe ir a los departamentos, y el 22% a los municipios, con recursos asignados con f&oacute;rmulas complejas que toman en consideraci&oacute;n el ingreso per c&aacute;p&iacute;ta, el porcentaje de habitantes pobres, y las necesidades b&aacute;sicas insatisfechas, entre otras. </p>     <p>El Gr&aacute;fico <a href="#v20n34a04e8">7</a> presenta la evoluci&oacute;n del gasto p&uacute;blico total, central y local, como proporci&oacute;n del PIB, en el per&iacute;odo 1973-1997. El gasto local creci&oacute; desde comienzos de los ochenta, pero a&uacute;n m&aacute;s desde 1990, y hoy representa cerca de la mitad del gasto del gobierno central. Se observa, adicionalmente, que la expansi&oacute;n de las transferencias (y gasto) a las regiones no se vi&oacute; acompa&ntilde;ada por un recorte en gastos del gobierno central y, por el contrario, &eacute;stos se incrementaron 10 puntos del PIB entre 1993 y 1997. </p>     <p><a name="v20n34a04e8"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e8.jpg">     <p><i>Inversi&oacute;n en capital humano </i></p>     <p>Una parte del "consumo" gubernamental se destin&oacute; a educaci&oacute;n y sa­lud, por lo que podr&iacute;a m&aacute;s bien considerarse inversi&oacute;n en capital humano. De hecho, el gasto social, como proporci&oacute;n del PIB, pr&aacute;cticamente doblaba en 1996-1997 los niveles de 1990-1991, y superaba en 3 puntos del PIB al pa&iacute;s promedio en Am&eacute;rica Latina (Gr&aacute;fico <a href="#v20n34a04e9">8</a>). Colombia gasta m&aacute;s en educaci&oacute;n (4,4% del PIB vs. 3,8%), en salud (3,7% vs. 3,2%), y tambi&eacute;n en seguridad social (5,4% vs.5,3%). </p>     <p><a name="v20n34a04e9"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e9.jpg">       <p>La Constituci&oacute;n de 1991 ordena que el 60% y el 20% de las transferencias a los departamentos sean destinadas a educaci&oacute;n y salud, respectivamente; 30% y 25% en el caso de las transferencias a los municipios. Por ello, los gastos locales en educaci&oacute;n y salud se elevaron sustancialmente durante los noventa (en forma muy irregular en el caso de la educaci&oacute;n; (Gr&aacute;fico <a href="#v20n34a04e10">9</a>)). Permanece la misma inquietud, sin embargo: &eacute;por qu&eacute; gasta el gobierno central en educaci&oacute;n y salud cuando la Constituci&oacute;n del 91 ordenaba descentralizar su prestaci&oacute;n? Este se mantuvo relativamente estancado en el per&iacute;odo 1973-1991, pero se multiplic&oacute; por 3 entre 1991 y 1997. </p>     <p><a name="v20n34a04e10"></a></p>       <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e10.jpg">      <p><i>Impacto </i></p>     <p>No es concluyente a&uacute;n la evidencia sobre el impacto del gasto en capital Social, aun cuando los resultados de la Secci&oacute;n II.A sugerir&iacute;an en forma preliminar que un porcenteje importante se "desperdici&oacute;" en mayores salario.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En <i>salud </i>la cobertura se ha incrementado en forma marcada desde el 28% de la poblaci&oacute;n en 1992, a 53% en 1997,<sup><a name="nr33"></a><a href="#33">33</a></sup> la satisfacci&oacute;n de los usuarios ha crecido, y existe hoy mayor competencia entre los hospitales para obtener recuros (se ha elevado la proporci&oacute;n de ventas de servicios como proporci&oacute;n de ventas de sus ingresos). No obstante, poco se ha hecho en materia de focalizaci&oacute;n del gasto, y es baja la eficiencia en los hospitales p&uacute;blicos. Persisten los problemas relacionados con la iliquidez de los hospitales, un alto nivel de evasi&oacute;n, y baja calidad en la informaci&oacute;n. Por supuesto, existen dudas sobre la rentabilidad social del enorme gasto. </p>     <p>La situaci&oacute;n parece ser menos satisfactoria en <i>educaci&oacute;n. </i>Para comenzar, el gasto p&uacute;blico en educaci&oacute;n se quintuplic&oacute; en t&eacute;rminos reales entre 1973 y 1996, mientras la poblaci&oacute;n en edad escolar (5 a 25 a&ntilde;os) creci&oacute; s&oacute;lo 30%. Adem&aacute;s, el gasto que m&aacute;s creci&oacute; fue el de administraci&oacute;n, desde 0,2% del PIB en 1980 a 0,83% en 1996.<sup><a name="nr34"></a><a href="#34">34</a></sup> Colombia aparece  como uno de los pa&iacute;ses con peor rendimiento en el examen TIMSS (con Sud-Africa y Kuwait) realizado a 5500 alumnos en primaria y secundaria, en ciencias y matem&aacute;ticas.<sup><a name="nr35"></a><a href="#35">35</a></sup> De otra parte, los resultados del examen del ICFES realizados a unos 382 mil estudiantes en 1998 antes del ingreso del alumno a la universidad en 8 pruebas comunes<sup><a name="nr36"></a><a href="#36">36</a></sup> tambi&eacute;n arrojan informaci&oacute;n preocupante, pues el diferencial entre los resultados del sector privado y p&uacute;blico se han ampliado paulatinamente (Alesina, <i>et. al. 2000). </i></p>     <p>Se ha encontrado, adem&aacute;s, que el gasto p&uacute;blico en educaci&oacute;n y salud permiti&oacute; una mejor&iacute;a notoria en la distribuci&oacute;n del ingreso en Colombia durante los noventa. As&iacute;, C&aacute;rdenas &#91;2000&#93; encuentra que &eacute;stos permitieron un cambio en el coeficiente Gini desde 0,50 hasta 0,47, lo que significa una disminuci&oacute;n de aproximadamente 7% en la concentraci&oacute;n del ingreso. </p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>"Inversi&oacute;n" en tierras y activos. Burbujas especulativas</b></font></p>     <p>La oferta monetaria (M2) creci&oacute; a una tasa anual superior a 40% entre 1992 y 1994, y 30% entre 1995 y 1997, mucho mayor a la inflaci&oacute;n promedio de 20%. El cr&eacute;dito bancario creci&oacute; a&uacute;n m&aacute;s, y en (el pico de) diciembre de 1993 creci&oacute; 70% en 12 meses. Los agentes privados principalmente, y p&uacute;blicos, se endeudaron a una velocidad inusitada, en buena parte para "invertir" en la compra de tierra, vivienda y acciones en las bolsas locales. El precio real de la vivienda en Bogot&aacute; creci&oacute; 10% por a&ntilde;o entre 1989 y 1994, Y el precio absoluto de las acciones se multiplic&oacute; por 8 entre junio de 1991 y junio de 1994. </p>     <p>La destorcida en el precio de la tierra comenz&oacute; en 1995 y no ha terminado a&uacute;n, con un precio que alcanz&oacute; en 1999 el bajo nivel de 1989. La de las acciones en las bolsas locales comenz&oacute; dos a&ntilde;os despu&eacute;s, con una ca&iacute;da de 40% (Bogot&aacute;) y 53% (Medellin) entre octubre de 1997 y 1999,<sup><a name="nr37"></a><a href="#37">37</a></sup> comparable a la ca&iacute;da registrada en Corea (50% ),   Malasia (46% )e Indonesia (40% ) entre junio de 1997 y agosto de 1998.<sup><a name="nr38"></a><a href="#38">38</a></sup>  </p>     <p>No es clara la relaci&oacute;n entre la destorcida en el precio de activos y la evo­luci&oacute;n del narcotr&aacute;fico. La ca&iacute;da en el precio de la tierra comienza en 1995, y tiene m&aacute;s fuerza en Cali &#91;Echavarr&iacute;a, <i>et. al. </i>2OOOb&#93; justo cuando ingresan a prisi&oacute;n los capos del <i>Cartel de Cali, </i>pero los estudios disponibles describen un patr&oacute;n de ingresos que no es enteramente compatible con los tiempos de nuestra historia. Rocha &#91;1999&#93;, por ejemplo, estima que los ingresos del narcotr&aacute;fico alcanzaron un m&aacute;ximo de 6% del PIB en 1990, con una clara tendencia decreciente a partir de 1992, llegando a 2,3% en 1998. El pico fue en 1985, como porcentaje de las exportaciones totates (52%), con una tendencia declinante desde 1992, hasta representar el 20,3% de las exportaciones en 1998 &#91;Steiner &amp; Corchuelo, 1999&#93;.<sup><a name="nr39"></a><a href="#39">39</a></sup></p>       <p>Es  m&aacute;s sano, quiz&aacute;, afirmar que la burbuja y su destorcida se habr&iacute;an producido de todas formas, al operar los narcotraficantes con la misma l&oacute;gica de los dem&aacute;s agentes privados, basando su decisi&oacute;n en el diferencial entre las rentabilidad esperada dentro y fuera del pa&iacute;s &#91;Correa, 1992&#93;. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>LAS REFORMAS Y SU IMPACTO</b></font></p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Cu&aacute;n profundas?</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Adem&aacute;s de la liberalizaci&oacute;n comercial de 1990-91 descrita en la Secci&oacute;n II, se implement&oacute; un paquete relativamente comprensivo de reformas en el campo laboral (1990), en el r&eacute;gimen de inversi&oacute;n extranjera (1991), en el frente financiero y cambiario (1991), en el sistema pensional y de salud (1993), y en el &aacute;rea de privatizaciones y concesiones (1991,1994). Se otorg&oacute; mayor independencia al Banco Central (1991-1992), con nuevas reformas tributarias (1990,1992,1995) en medio del marcado proceso de descentralizaci&oacute;n fiscal descrito en IlI.B.<sup><a name="nr40"></a><a href="#40">40</a></sup> </p>     <p>Sin embargo, las reformas fueron poco profundas, una conclusi&oacute;n com&uacute;n a Lora &amp; Barrera &#91;1997&#93; y al estudio anual conducido por el <i>Instituto Fraser </i>sobre <i>libertad econ&oacute;mica </i>en diferentes pa&iacute;ses. Ambos estudios tratan realmente de evaluar las condiciones en que opera el sector privado. El primero de ellos est&aacute; m&aacute;s focalizado hacia las reformas sugeridas en el <i>Consenso de </i>Washington,</i>mientras que el segundo se encuentra cercano a plantea­mientos de autores como Milton Friedman. Ambos estudios encuentran que el &iacute;ndice propuesto en cada caso se encuentra cercanamente correlacionado con el crecimiento econ&oacute;mico y con mayores niveles de riqueza nacional.</p>     <p>El &iacute;ndice de profundidad de las reformas sugerido por Lora y Barrera resulta menor en el pa&iacute;s en 1995 que el promedio de Am&eacute;rica Latina (y mayor en 1985, por lo que los autores consideran a Colombia un <i>reformador gradual). </i>El pa&iacute;s aparece 7&deg; entre 26 pa&iacute;ses para el diferencial entre la tasa de cambio "negra" y oficial (menor <i>ranking </i>corresponde a mayor liberalizaci&oacute;n), 9&deg; en tasas m&aacute;ximas de tributaci&oacute;n marginal, 16&deg; en esfuerzos de privatizaci&oacute;n, y 17&deg; en flexibiliza ci&oacute; n laboral.<sup><a name="nr41"></a><a href="#41">41</a></sup> Colombia se encuentra especialmente atrasado, entonces, en estas dos &uacute;ltimas &aacute;reas. El &iacute;ndice de rigidez laboral, por ejemplo, se encuentra entre los m&aacute;s altos de Am&eacute;rica Latina, con Bolivia, Honduras y Ecuador. Nuestro mercado laboral es incluso menos flexible que el de Espa&ntilde;a o Grecia, los dos pa&iacute;ses europeos que muestran mercados laborales m&aacute;s r&iacute;gidos. </p>     <p>En  su actualizaci&oacute;n reciente del trabajo, Lora sugiere que Colombia ha retrocedido frente a 1995 en varios frentes, y ha pasado, por ejemplo, del puesto 9&deg; en tasas de tributaci&oacute;n al puesto 17&deg;. El monto de las privatizaciones ha crecido entre 1995 y 1999 (como porcentaje del PIB) pero mu­cho menos que en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. </p>     <p>Sobra decir que las reformas pagan, una conclusi&oacute;n com&uacute;n a Lora y Barrera &#91;1997&#93;,a Easterly, <i>et. al. </i>&#91;1997&#93; y a Fern&aacute;ndez-Arias &amp; Montiel &#91;1998&#93;.<sup><a name="nr42"></a><a href="#42">42</a></sup> Las reformas habr&iacute;an elevado la tasa de crecimiento de Am&eacute;rica Latina entre 1,5 y 2 puntos adicionales por a&ntilde;o, seg&uacute;n los tres trabajos, con m&aacute;ximo impacto en Per&uacute; (entre 5y 6,5 puntos) y Argentina (entre4y 6 puntos). En otras palabras, si Per&uacute; crecia a13% por a&ntilde;o antes de las reformas, y con ello doblaba su ingreso per c&aacute;pita cada 47 a&ntilde;os, crecer&aacute; ahora al 8% y doblar&aacute; su ingreso perc&aacute;pita cada 12 a&ntilde;os. </p>     <p>El <i>Instituto Fraser </i>(1999, 2000) construye un indicador de "Libertad econ&oacute;mica" en 123 pa&iacute;ses para el per&iacute;odo 1970-1978, con base en 7 grupos de variables para varias subcategor&iacute;as en cada grupo:<sup><a name="nr43"></a><a href="#43">43</a></sup> tama&ntilde;o del gobierno; estructura de la econom&iacute;a y uso de los mercados; pol&iacute;tica monetaria y estabilidad de precios; libertad para utilizar divisas extranjeras; estructura legal y derechos de propiedad; apertura y comercio internacional; y libertad en los mercados financieros. </p>     <p>La calificaci&oacute;n para cada variable oscila entre 1 y 10, con puntajes altos para mayor libertad econ&oacute;mica. Se encuentra que el &iacute;ndice para el mundo descendi&oacute; entre 1970 (6,3) Y 1985 (5,4), Y creci&oacute; paulatinamente desde ese entonces, hasta 6,6 en 1997. En otras palabras, seg&uacute;n ese indicador el mundo se movi&oacute; hacia mayor libertad econ&oacute;mica desde 1985. En los cua­tro primeros lugares del <i>ranking </i>mundial aparecen en 1997 Hong Kong, Singapur, Nueva Zelandia y Estados Unidos, pero tambi&eacute;n hay varios pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. </p>     <p>El Gr&aacute;fico <a href="#v20n34a04e11">10</a>  muestra la evoluci&oacute;n del &iacute;ndice para Colombia en el per&iacute;odo 1975-1997. En el lado derecho aparece la <i>calificaci&oacute;n </i>promedio, y en el izquierdo el <i>ranking </i>entre 123 pa&iacute;ses. La calificaci&oacute;n promedio del pa&iacute;s mejor&oacute; ligeramente entre 1975-1980 y 1985-1990, ascendi&oacute; en 1995 a su "mejor" nivel (6,4 sobre 10), y descendi&oacute; ligeramente en 1997. No obstante, hemos perdido mucho terreno en materia de <i>ranking, </i>pues el mundo avanza muy r&aacute;pido en sus reformas y no basta con permanecer estable en los puntajes; en particular, Colombia perdi&oacute; 31 posiciones entre 1995 y 1997. </p>     <p><a name="v20n34a04e11"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e11.jpg">     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Gr&aacute;fico <a href="#v24n34a04e12">11</a>  trae el <i>ranking </i>relativo para los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y el Caribe en 1996 y 1997 (en los estudios publicados en 1999 y 2000), ordenados seg&uacute;n los resultados de 1997. Entre los primeros 20 pa&iacute;ses del mundo se encuentran, en su orden, Argentina, Panam&aacute;, Per&uacute;, Costa Rica, Bolivia y Chile; y en 1997 Argentina, El Salvador, Panam&aacute; y Chile. En ambos a&ntilde;os aparece Colombia en el &uacute;ltimo lugar, detr&aacute;s incluso de     <p>Nicaragua, Venezuela y Brasil. Colombia es hoy el pa&iacute;s de la regi&oacute;n con menos espacio para que el sector privado opere y lidere el crecimiento econorrnco. Este es nuestro gran modelo "neoliberal". </p>     <p><a name="v20n34a04e12"></a></p>       <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e12.jpg">     <p>Para  grandes grupos de variables Colombia recibe los menores puntajes en <i>estructura legal y derechos de propiedad </i>(grupo V, calificaci&oacute;n de 3(5), y en <i>libertad para usar divisas extranjcras </i>(grupo IV, 3, 6).<sup><a name="nr44"></a><a href="#44">44</a></sup> El Gr&aacute;fico <a href="#v20n34a04e13">12</a>  considera todas. aquellas variables desagregadas con calificaci&oacute;n inferior a 7: 0,1 para la libertad de usar monedas extranjeras, y para dos sub-variables relacionadas con la estru:tura legal: el <i>imperio de la ley, </i>0,1; Y la <i> viabilidad de los contratos, </i>3,1. Tambi&eacute;n aparecen con puntaje menor a 7 el tama&ntilde;o de las <i>empresas gubernamentales, </i>las <i>transjercncias y subsidios, </i>y las <i>tasas m&aacute;ximas de Impuestos. </i>El pals recibe calificaci&oacute;n baja en <i>inflaci&oacute;n y en control de precios. </i></p>     <p><a name="v20n34a04e13"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e13.jpg">     <p>&iquest;Qu&eacute; pos&oacute;? &iquest;Por qu&eacute; se quedaron buena parte de las reformas a mitad del camino? Son varias las hip&oacute;tesis posibles: en primer lugar, no se supo convencer al pa&iacute;s sobre la bondad de las reformas, y mostrar c&oacute;mo aquellos paises reformistas crec&iacute;an m&aacute;s. </p>     <p>Segundo, reformas como la apertura econ&oacute;mica fueron acompa&ntilde;adas por un manejo macroecon&oacute;mico (particularmente fiscal y cambiario) inconveniente, por lo que no ganaron siquiera el apoyo definitivo de los grupos exportadores. La apertura econ&oacute;mica con gasto explosivo y revaluaci&oacute;n puede ser peor que la no apertura. Finalmente, es desafortunado que el Gobierno de Samper (1994-1998) nocreyese en el tipo de reformas sugeridas en el <i>Consenso de Washington, </i>por lo que jam&aacute;s trat&oacute; de defender y profundizar el nuevo modelo. </p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>El debilitamiendo del sector privado</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las reformas econ&oacute;micas del per&iacute;odo 1990-1994 abrieron un espacio relativo al sector privado, pero &eacute;ste se perdi&oacute; en los a&ntilde;os posteriores. Colombia ascendi&oacute; 7 posiciones entre 1990 y 1995 pero descendi&oacute; 31 posiciones en el <i>ranking </i>mundial entre 1995 y 1997 seg&uacute;n las cifras analizadas en la secci&oacute;n anterior. </p>     <p>Existen otros indicadores sobre la p&eacute;rdida de posici&oacute;n relativa del sector privado en Colombia. El Gr&aacute;fico <a href="#v24n34a04e14">13</a> muestra la evoluci&oacute;n del PIB total y "privado"<sup><a name="nr45"></a><a href="#45">45</a></sup> entre 1990 y  1999. Mantuvo su crecimiento hist&oacute;rico en 1990-1995, cercano al 4,5% a pesar del mal a&ntilde;o 1992,<sup><a name="nr46"></a><a href="#46">46</a></sup> pero comenz&oacute; la destorcida desde 1996: el PIB privado no creci&oacute; en ese a&ntilde;o, y el 2,1% alcanzado por el conjunto de la econom&iacute;a obedeci&oacute; a la enorme expansi&oacute;n del sector p&uacute;blico.</p>     <p><a name="v20n34a04e14"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e14.jpg">     <p>El r&aacute;pido crecimiento posterior a octubre de 1997 tuvo corta duraci&oacute;n, una "mini-burbuja" inducida seg&uacute;n algunos para ganar las pr&oacute;ximas elecciones y mantener al Partido Liberal en el poder;  seg&uacute;n otros, cuando el Banco Central acept&oacute; finalmente que el pa&iacute;s se encontraba en recesi&oacute;n y el Ministro de Hacienda de turno logr&oacute; imponer su visi&oacute;n.<sup><a name="nr47"></a><a href="#47">47</a></sup> El PIB no creci&oacute; en 1998 y cay&oacute; 4,5% en 1999. Debe recordarse, adicionalmente, que 1996 y 1997 fueron a&ntilde;os de muy alto crecimiento en Am&eacute;rica Latina. </p>     <p>La debilidad del sector privado se encuentra en el centro de la actual crisis econ&oacute;mica. El PIB privado creci&oacute; muy poco desde 1996 y la participaci&oacute;n de la inversi&oacute;n privada descendi&oacute; desde el tope alcanzado en 1994 (11,8% del PIB) hasta el menor nivel en d&eacute;cadas en 1999 (10,3%; 8,4% promedio para 1987-1997). La participaci&oacute;n de las utilidades y ren­tas en el PIB descendi&oacute; desde 52,8% en 1990 a 46,6% en 1995.<sup><a name="nr48"></a><a href="#48">48</a></sup></p>     <p>La expansi&oacute;n d~l sector p&uacute;blico descrita en U.A y ILC desplaz&oacute; <i>(crowded out) </i>al sector pnvado, y la inversi&oacute;n privada cay&oacute; 6 puntos del PIB entre 1994 (21%) y 1998 (15%), los mismos 6 puntos que creci&oacute; el consumo p&uacute;blico. Ademas, la falta de crecimiento (y utilidades) le llev&oacute; a variar sus fuentes de financiaci&oacute;n, desde fondos internos, hacia fuentes m&aacute;s r&iacute;esgasas como el cr&eacute;dito bancario dom&eacute;stico y/o fuentes internacionales. Se vio por ello m&aacute;s afectado con las altas tasas de inter&eacute;s de 1998, y con la devaluaci&oacute;n reciente (y necesaria, ver abajo) de la tasa de cambio. </p>     <p>En un m&oacute;dulo especial de la <i>Encuesta de Opini&oacute;n </i>de Fedesarrollo a empresarios industriales se interrogaba en 1995 sobre planes de financiaci&oacute;n de la expansi&oacute;n industrial, mientras que en octubre de 1999 se preguntaba sobre la financiaci&oacute;n <i>efectiva pasada. </i>Los empresarios planeaban .financiar cerca del 58% de la expansi&oacute;n con fondos internos (reinversion de utilidades),. mientras que el porcentaje <i>ex-post </i>fue apenas 29%; planeaban financiar el 22% con cr&eacute;dito bancario dom&eacute;stico, comparado con 44% <i>ex-post. </i></p>     <p>La falta de fondos internos tambi&eacute;n llev&oacute; a las firmas a un mayor endeudamiento en el exterior, a&uacute;n cuando otros factores como la re valuaci&oacute;n esperada de la tasa de cambio o las bajas tasas de inter&eacute;s internacionales pudieron haber contribuido a tal decisi&oacute;n. Argentina y Colombia fueron los dos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n donde en mayor medida creci&oacute; la deuda externa durante los noventa, y la participaci&oacute;n del sector privado en la deuda externa total creci&oacute; desde 14% en 1990 hasta 48% en 1997. La relaci&oacute;n entre la deuda externa del sector privado y el PIB pas&oacute; de 6,2% en 1990 a 16,1 % en 1999. </p>      <p>En s&iacute;ntesis, el sector privado se vi&oacute; duramente golpeado durante los noventa, y no financi&oacute; su escasa expansi&oacute;n con fondos internos como lo ten&iacute;a planeado. Result&oacute; con ello m&aacute;s afectado por el alza en la tasa de cambio en 1998 y 1999, Y por las altas tasas de inter&eacute;s de 1998.<sup><a name="nr49"></a><a href="#49">49</a></sup> Ello no quiere decir, sin embargo, que la devaluaci&oacute;n reciente de la tasa de cambio no fuese necesaria y conveniente: permiti&oacute; salir de la crisis de  1999, al incentivar las exportaciones y la sustituci&oacute;n de importaciones, y bajar las tasas de inter&eacute;s ante menores expectativas de nuevas devaluaciones. El impacto positivo de las menores tasas de inter&eacute;s sobre los balances de las empresas compens&oacute; el impacto negativo de la devaluaci&oacute;n sobre la deuda externa en d&oacute;lares.<sup><a name="nr50"></a><a href="#50">50</a></sup> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="2"><b>La crisis de 1999</b></font></p>     <p>Solo en 1930 (-0,9%) y 1931 (-1,6%) cay&oacute; el PIB en Colombia desde que se registran estad&iacute;sticas, tasas que de todas formas fueron mayores a la desastrosa ca&iacute;da de -4,3% en 1999; la peoren la regi&oacute;n, con Ecuador,-7,2% y Venezuela, -7,0%. &iquest;Cu&aacute;les fueron las razones para este desastroso comportamiento? </p>     <p>Una primera explicaci&oacute;n <i>flujo, </i>enfatiza el efecto nefasto que tuvieron las elevadas tasas de inter&eacute;s reales de 1998, y considera como culpables la expansi&oacute;n del gasto, el atraso cambiario inducido por las autoridades monetarias y, en general, el profundo desequilibrio generado en la econom&iacute;a. La segunda explicaci&oacute;n <i>stock </i>guarda relaci&oacute;n con el "desinfle" de la burbuja especulativa descrita en la Secci&oacute;n III.C, con la ca&iacute;da en consu­mo inducida por los efectos riqueza negativos y con la fragilidad de un sistema financiero que multiplic&oacute; la "destorcida".</p>     <p>La econom&iacute;a colombiana es una de las m&aacute;s desequilibradas del hemisferio cuando se produce las crisis en Asia y Rusia post - 1998, Y es por ello tambi&eacute;n mayor el <i>shock </i>que produce la crisis internacional. El gasto (y los flujos de capital) producen revaluaci&oacute;n durante los noventa, pero tambi&eacute;n contribuye a ello la utilizaci&oacute;n del ancla cambiaria como &uacute;nico mecanismo anti-inflacionario (ver Secci&oacute;n II.B). Las expectativas de devaluaci&oacute;n se disparan durante todo el a&ntilde;o 1998 y buena parte de 1999, y m&aacute;s a&uacute;n cuando la tasa de cambio toca durante semanas el techo de la banda. </p>     <p>El para&iacute;so para un especulador es un r&eacute;gimen de bandas cambiarias, con tasas de devaluaci&oacute;n prefijadas por la pendiente de la banda, y un gasto fiscal desbocado. Las autoridades tratan de mantener la banda a toda costa, y disparan las tasas de inter&eacute;s reales. Tal como se ilustra en el Gr&aacute;fico <a href="#v20n34a04e15">14</a>,&eacute;stas pasaron de 4% a comienzos de 1998 a 19% al final del a&ntilde;o, las mayores de Am&eacute;rica Latina despu&eacute;s de Brasil (36%). El efecto de las altas tasas de inter&eacute;s sobre un sector productivo que ya ven&iacute;a mal desde 1996 caus&oacute; parcialmente la crisis de 1999 &#91;Echavarr&iacute;a, 1999b&#93;. </p>     <p><a name="v20n34a04e15"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a04e15.jpg">      <p>La historia <i>stock</i> corresponde al desenlace obvio de la descripci&oacute;n de la Secci&oacute;n III.C sobre burbujas. El derrumbe en el precio de la vivienda desde 1996, y de las acciones desde octubre de 1997 produjeron una enorme contracci&oacute;n en el consumo, superior al 5%  en 1999, y en la demanda total dado el alto peso del consumo en el PIB &#91;Carrasquilla, 2000&#93;. </p>     <p>Se presentaron corridas y quiebras en bancos, pero fueron conjuradas con relativo &eacute;xito por las autoridades. Adem&aacute;s, han estado relativamen­te concentradas en el sector cooperativo, en los bancos p&uacute;blicos, y en las llamadas corporaciones de ahorro y vivienda (apenas obvio, dada la crisis en el sector de la  construcci&oacute;n y la ca&iacute;da en el precio de la tierra). El gobierno ha anunciado privatizar todos los bancos p&uacute;blicos con la excepci&oacute;n del reci&eacute;n creado <i>Banco Agrario, </i>luego de un agudo proceso de conglomeraci&oacute;n de los existentes. La suerte del sistema financiero de­pender&aacute; en buena parte del comportamiento de la econom&iacute;a en los a&ntilde;os 2000 y 2001, con relativas posibilidades de "&eacute;xito" si &eacute;sta crece a tasas "moderadas" superiores al  3,0%.</p>     <p>Por supuesto, las historias <i>stock </i>y <i>flujo </i>est&aacute;n interrelacionadas. Los desequilibrios flujo pueden desatar "p&aacute;nicos" <i>stock; </i>el enorme d&eacute;ficit fiscal significa que no existen recursos disponibles para conjurar la crisis del sistema financiero, y las altas tasas de inter&eacute;s promueven el no-pago y las crisis bancarias. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="3"><b>&iquest;HAY FUTURO?</b></font></p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>El paquete de reformas acordado con el  Fondo Monetario Internacional</b></font></p>     <p>La administraci&oacute;n Pastrana (1998-2002) gan&oacute; la Presidencia con 3 planteamientos de campa&ntilde;a centrales: i) Restaurar parcialmente la deteriorada imagen internacional de Colombia; ii) Negociar la paz con la guerrilla; y iii) Ordenar la econom&iacute;a, ajustando las cuentas fiscales y externas; y profundizando las reformas de 1990-1994. Se ha dado en buena parte el ajuste externo, pero poco se ha hecho en el frente fiscal y en materia de reformas estructurales. Por supuesto, el ajuste externo no es sostenible sin que se avance en los otros dos frentes. </p>     <p>La tasa de  cambio real se devalu&oacute; 25 puntos entre mediados de 1998 y mayo del 2000  (Gr&aacute;fico <a href="#v20n34a04e3">3</a>), y las exportaciones crecieron a tasas anuales superiores a 20%  en los &uacute;ltimos meses de 1999 y primeros 5 meses del 2000. Han crecido sobre todo las llamadas tradicionales, y en buena parte gracias a los precios del petr&oacute;leo, pero tambi&eacute;n las menores o no tradicionales. Estas &uacute;ltimas han crecido mucho m&aacute;s que la producci&oacute;n industrial desde abril de 1999 (cuando  se dispara la devaluaci&oacute;n), y m&aacute;s r&aacute;pido a&uacute;n que el PIB. </p>     <p>Las importaciones se redujeron fuertemente durante la recesi&oacute;n de 1999, debido a la recesi&oacute;n y a la devaluaci&oacute;n, pero han comenzado a crecer nuevamente durante el 2000, tanto las importaciones de bienes de consumo como de bienes intermedios; solo contin&uacute;an cayendo las im­portaciones de bienes de capital. En s&iacute;ntesis, el ajuste externo se ha dado en forma muy satisfactoria, pues se pas&oacute; del mayor d&eacute;ficit externo de Am&eacute;rica Latina (como porcentaje del PIB) en 1998 a un d&eacute;ficit cercano a cero en los meses recientes. </p>     <p>Mucho menos se ha avanzado en el frente fiscal, a pesar de los anuncios permanentes del gobierno sobre las bondades del ajuste. El d&eacute;ficit fiscal corriente del gobierno central creci&oacute; a&uacute;n m&aacute;s en 1999 a 6,5% del PIB (vs 4,2% en 1998), y los recortes se dieron en inversi&oacute;n, no en gasto corriente. En el 2000 se observa una disminuci&oacute;n del d&eacute;ficit corriente del gobierno central, en buena medida gracias a los precios excepcionales del petr&oacute;leo. No se trata de la mejor estrategia de ajuste para crecer en el futuro. </p>     <p><i>El Acuerdo con el Fondo Monetario Internacional </i></p>     <p>Se requiere un manejo macroecon&oacute;mico relativamente ortodoxo, como el que caracteriz&oacute; al pa&iacute;s en d&eacute;cadas pasadas, como precondici&oacute;n para regresar a la senda hist&oacute;rica de crecimiento. Esta es, adem&aacute;s, la &uacute;nica pol&iacute;tica "sana" en una econom&iacute;a abierta al comercio y a los flujos internacionales de capital. El acuerdo con el Fondo, firmado a fines de 1999, est&aacute; dise&ntilde;ado para lograr un equilibrio externo "sostenible" (i.e. un d&eacute;ficit de cuenta corriente cercano al 3%),<sup><a name="nr51"></a><a href="#51">51</a></sup> con un crecimiento del PIB de 5%. Los recursos externos obtenidos tras el Acuerdo representaron cerca de US$6.900 m&iacute;llones.<sup><a name="nr52"></a><a href="#52">52</a></sup></p>     <p>El Acuerdo proyecta: disminuir la inflaci&oacute;n a niveles cercanos a16% en el 2002; promover la consolidaci&oacute;n y saneamiento de las finanzas p&uacute;blicas del pa&iacute;s, reduciendo el d&eacute;ficit fiscal a niveles "manejables", cercanos al 1,5% en ese a&ntilde;o; reestructurar el sector financiero; y adelantar un conjunto de reformas estructurales. Tambi&eacute;n se menciona la creaci&oacute;n de un <i>Fondo de Emergencia Social </i>tendiente a minimizar el impacto de la recesi&oacute;n y ajuste fiscal sobre los grupos m&aacute;s vulnerables.<sup><a name="nr53"></a><a href="#53">53</a></sup> </p>     <p>En el "paquete" se contempla, en t&eacute;rminos m&aacute;s concretos: i) una reforma  constitucional que disminuya y permita mayor flexibilidad en las transferencias a las regiones con respecto a lo que ordena la Constituci&oacute;n de 1991; ii) la creaci&oacute;n de l&iacute;mites al gasto corriente territorial, y la consolidaci&oacute;n de los fondos pensionales regionales; iii) una (nueva) reforma tributaria tendiente a elevar el monto global de impuestos, disminuir la evasi&oacute;n, elevar el peso relativo de los impuestos al consumo frente al impuesto a la renta, y elevar la cobertura del impuesto al consumo. Entre las reformas structurales se habla de privatizar un conjunto relativamente amplio de empresas del Esta.do, y de reformar el sistema de pensiones a nivel nacional; no se mencionan reformas al regimen laboral. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Algunas de las reformas son urgentes, simplemente porque las finanzas p&uacute;blicas se encuentran muy deterioradas. Seg&uacute;n Echeverry <i>et. al. </i>&#91;999&#93;, por ejemplo, el r&eacute;gimen pensional actual producir&aacute; d&eacute;ficits crecientes desde el a&ntilde;o 2003 y deteriorar&aacute; de manera sustancial las finanzas publicas nacionales. </p>     <p>De otra parte, con los fondos obtenidos de privatizar un conjunto de empresas  en carb&oacute;n, energ&iacute;a, y en el sector financiero, el gobierno fmanciaria cerca del 45% del d&eacute;ficit fiscal actual.<sup><a name="nr54"></a><a href="#54">54</a></sup> Colombia es uno de los paIses que en menor medida ha adelantado procesos de pavatizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina &#91;Secci&oacute;n IVA; y Lora &amp; Barrera, 1997&#93;.<sup><a name="nr55"></a><a href="#55">55</a></sup> CItando nuevamente a Williamson &#91;1990&#93; "las privatizaciones son deseables cuando promueven la competencia y a&uacute;n m&aacute;s &uacute;tiles si ayudan a financiar al Estado". Toro &#91;2000&#93; estima que la ausencia de las privatizaciones propuestas por el gobierno elevar&aacute; la tasa de cambio y la tasa de inter&eacute;s, y llevar&aacute; a un recorte sustancial en el cr&eacute;dito al sector privado. </p>      <p><i>Factores positivos y negativos para el crecimiento futuro </i></p>     <p>&iquest;Cu&aacute;les ser&iacute;an los obst&aacute;culos centrales para el crecimiento futuro una vez ajustada la macroeconom&iacute;a? Seg&uacute;n Barro &#91;1997&#93; crecen m&aacute;s los pa&iacute;ses con niveles bajos  o moderados de inflaci&oacute;n (i.e menor al 10%-15% );con econom&iacute;as abiertas.<sup><a name="nr56"></a><a href="#56">56</a></sup> con inversi&oacute;n alta en capital humano; bajas tasas de fertilidad; con Estados peque&ntilde;os; y con instituciones apropiadas, donde existan derechos de propiedad claros y rija la ley. </p>     <p>Colombia muestra una evoluci&oacute;n positiva en las tres primeras variables. La inflaci&oacute;n disminuy&oacute; de 30% a comienzos de la d&eacute;cada a niveles de 1 d&iacute;gito, y en el Acuerdo con el Fondo Monetario se proyectan niveles de 6% para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. De otra parte, si bien el conjunto de la econom&iacute;a no se ha abierto en 30 a&ntilde;os, s&iacute; ha habido una apertura relativa en bienes (Secci&oacute;n II.C). Adem&aacute;s, es previsible que con la devaluaci&oacute;n real de los &uacute;ltimos a&ntilde;os la apertura se de en la forma originalmente concebida, con las exportaciones jalonando el crecimiento. Es importante recordar que en Lora y Barrera &#91;1997&#93; las reformas que mayor impacto tiene sobre el crecimiento es la reforma comercial. Finalmente, se ha gastado masivamente en capital humano, con incrementos sustanciales en cobertura en educaci&oacute;n.y en salud pero con resultados precarios en materia de calidad &#91;Alesina, Carrasquillay Echavarr&iacute;a, 2000 y secci&oacute;n III. 3.2&#93;. </p>     <p>Los pron&oacute;sticos hablan de un escenario internacional relativamente favorable para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, con tasas de crecimiento cercanas a 3% en Estados Unidos y Europa, con exportaciones e importaciones en los pa&iacute;ses en desarrollo creciendo m&aacute;s de 7% por a&ntilde;o, y con t&eacute;rminos de intercambio crecientes para los productos que exporta Colombia.<sup><a name="nr57"></a><a href="#57">57</a></sup> Se pre­v&eacute;n niveles crecientes de flujos de capital, gracias a una relativa recuperaci&oacute;n en los de portafolio. Los <i>spreads </i>internacionales han bajado sustancialmente desde octubre de 1999.<sup><a name="nr58"></a><a href="#58">58</a></sup>Finalmente, todos los pa&iacute;ses se est&aacute;n preparando intensamente para aprovechar la "nueva econom&iacute;a". </p>     <p>Todos estos factores constituyen elementos positivos para el crecimiento futuro de la econom&iacute;a. Los principales obst&aacute;culos se encuentran vinculados a las dos &uacute;ltimas variables que Barro considera importantes: el tama&ntilde;o del Estado, y principalmente, la vigencia de la ley. </p>     <p>Bajo ciertas definiciones Colombia pas&oacute; de tener un Estado peque&ntilde;o en la regi&oacute;n, a uno grande en el mundo (Secci&oacute;n II.A, ver tambi&eacute;n nota de pie No. 8) y son enormes las rigideces que existen para volver atr&aacute;s. La situaci&oacute;n es a&uacute;n m&aacute;s preocupante en materia de ley y orden. La violencia y el desempleo son los dos principales problemas que padecen los colombianos seg&uacute;n la encuesta <i>latinobar&oacute;metro, </i>y la violencia cotidiana preocupa m&aacute;s que la violencia pol&iacute;tica seg&uacute;n la <i>Encuesta Social de Fedesarrollo. </i>Se vi&oacute; antes como Colombia aparece con los peores puntajes en las variables "imperio de la ley" y "viabilidad de los contratos" seg&uacute;n el <i>Fraser lnstitute. </i></p>     <p>Un trabajo reciente de Lora &#91;1999&#93; sugiere que la violencia obedece a la ausencia de instituciones adecuadas para dirimir los conflictos, en una econom&iacute;a con altas rentas. El colombiano medio responde al <i>latinobar&oacute;metro, </i>que la clase pol&iacute;tica es muy poderosa (frente a lo que piensan otros ciudadanos en sus pa&iacute;ses) pero el Congreso es considerado especialmente d&eacute;bil. Los contactos personales (y no los m&eacute;ritos o la educaci&oacute;n) determinan el ascenso social. Esas percepciones resultan explosivas en una econom&iacute;a caracterizada por altos ingresos (relativos) en petr&oacute;leo, carb&oacute;n, esmeraldas, y droga. </p>     <p>Por supuesto, las caracter&iacute;sticas propias de uno de nuestros <i>commodities </i>hace a&uacute;n m&aacute;s explosiva y preocupante la combinaci&oacute;n descrita. Es sintom&aacute;tico observar, por ejemplo, que la escalada en los &iacute;ndices de violencia en los Estados Unidos entre 1982 y 1992 estuvo altamente focalizada en los grupos afroamericanos j&oacute;venes, aquellos que distribu&iacute;an la droga, mientras que los &iacute;ndices descend&iacute;an en el mismo per&iacute;odo entre los afroamericanos adultos &#91;Levitt &amp; Rubio, 2000&#93;. y es poco lo que puede hacerse en este frente mien tras exista la demanda ilegal por drogas en los Estados Unidos y Europa. Collier &#91;2000&#93; encuentra que la financiaci&oacute;n es el elemento central en la explicaci&oacute;n de la violencia y la guerra, y la droga brinda enormes posibilidades de financiaci&oacute;n a la guerrilla en Colombia. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="3"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>     <p>Las reformas adelantadas en Colombia en 1990-1994 resultaron t&iacute;midas, y no fueron profundizadas (y m&aacute;s bien desacreditadas) por la Administraci&oacute;n Samper (1994-1998) que contrapuso su "modelo social" a las reformas "neo-liberales". Cuanto mejor hubiese sido una pol&iacute;tica social tendiente a proteger ciertos grupos y sectores en la transici&oacute;n a medida que se profundizaban las reformas &#91;Rodrik, 1997&#93;. De otra parte, el gobierno actual acepta la necesidad de continuar el proceso pero ha sido excesivamente timido. La econom&iacute;a permanece cerrada, la relaci&oacute;n entre comercio en bienes y servidos y PIB no ha cambiado en 30 a&ntilde;os, y la apertura que si se di&oacute; en bienes es menos marcada que en el resto de Am&eacute;rica Latina. </p>     <p>El pa&iacute;s increment&oacute; en 9 puntos del PIB el gasto del gobierno central durante los noventa, y pas&oacute; de tener un Estado peque&ntilde;o en Am&eacute;rica Latina a uno grande en el mundo. Se viol&oacute; as&iacute; la &uacute;nica regla de oro importante al abrir una econom&iacute;a, produciendo una revaluaci&oacute;n aguda de la tasa de cambio, con un crecimiento muy marcado en las importaciones y una p&eacute;rdida relativa de las exportaciones. La "apertura hacia dentro" castig&oacute; excesivamente al sector productivo colombiano. </p>     <p>Parte del gasto se hizo en educaci&oacute;n y salud, y contribuir&aacute; quiz&aacute; al crecimiento futuro de la econom&iacute;a, pero no existe a&uacute;n una evaluaci&oacute;n exhaustiva sobre eficiencia y calidad. Tuvo un impacto positivo sobre la distribuci&oacute;n del ingreso, pero tambi&eacute;n sobre la recesi&oacute;n y el desempleo actuales, por lo que su impacto redistributivo neto podr&iacute;a ser incluso negativo. Seg&uacute;n Williamson (1990) y Hausmann (1990), el populismo es f&aacute;cil de identificar y puede definirse como "pol&iacute;tica redistributiva sin restricci&oacute;n presupuestal". Bajo esta definici&oacute;n Colombia adopt&oacute; en los noventa el populismo que tan estruend&oacute;samente hab&iacute;a fracasado en Am&eacute;rica Latina. </p>     <p>Chile, Costa Rica o M&eacute;xico en Am&eacute;rica Latina crecer&aacute;n a tasas altas, superiores al 5% durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, seg&uacute;n estimativos del Banco Mundial, y buena parte de los econom&iacute;as asi&aacute;ticas lo har&aacute;n a m&aacute;s del 6,5%. Est&aacute;n abiertas al comercio, adelantaron reformas profundas en el campo laboral, financiero, de privatizaciones, y pensional, entre otros, y mantuvieron un manejo macroecon&oacute;mico relativamente ortodoxo. Son econom&iacute;as bien manejadas. </p>     <p>En contraste, Colombia entr&oacute; en franca recesi&oacute;n desde 1996, con tasas de crecimiento promedio mucho menores a las del pasado, y el PIB cay&oacute; 4,3% en 1999, la peor cifra en la historia del pa&iacute;s. Lo que es peor, se atribuye la crisis actual a reformas que nunca se hicieron, una situaci&oacute;n verdaderamente "tropical". </p>     <p>En el centro de la crisis est&aacute; la ausencia de incentivos para que el sector privado pueda operar y liderar el crecimiento, y los duros golpes que le ha propinado la pol&iacute;tica econ&oacute;mica durante los noventa, en un pa&iacute;s en guerra y con precarias instituciones. Colombia ocupa el &uacute;ltimo puesto del hemisferio seg&uacute;n el &iacute;ndice de libertad econ&oacute;mica construido por el <i>Frascr lnsiiiuie, </i>el gasto p&uacute;blico creci&oacute; en una proporci&oacute;n similar a la que cay&oacute; la inversi&oacute;n privada, y las firmas se encuentran sobreexpuestas a los vaivenes de las tasas de cambio y de inter&eacute;s pues no pudieron realizar sus planes de expansi&oacute;n con base en fondos propios.</p>     <p>El pa&iacute;s tiene activos importantes para crecer a tasas incluso mayores a las del pasado: inversi&oacute;n sustancial en capital humano, tasas de inflaci&oacute;n de un d&iacute;gito, y una econom&iacute;a m&aacute;s abierta en bienes; la devaluaci&oacute;n real reciente fomentar&aacute; las exportaciones al ritmo que hubiese sido deseable mante­ner en los noventa. No obstante, permanecen dos grandes inc&oacute;gnitas relacionadas con el tama&ntilde;o global del estado y con la vigencia de la ley. </p>     <p>El gobierno actual ha sufrido en carne propia las enormes rigi?eces que existen en la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico intensivo en burocracia. De otra parte, el escalonamiento de la violencia y la m&iacute;nima vigencia de la ley s&oacute;lo ser&aacute;n solubles en el largo plazo, mediante una cirug&iacute;a profunda en las instituciones. La violencia generada por el narcotr&aacute;fico continuar&aacute; mientras persista la demanda generada por millones de demandantes &aacute;vidos de consumir ilegalmente la droga.</p>     <p>NOTAS AL PIE</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a>1 Banco Interamericano de Desarrollo &#91;1997&#93;. </p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> Entre 1976 y 1988 la expansi&oacute;n de la educaci&oacute;n redujo en un 20% la diferencia sa­larial entre el quintil m&aacute;s alto y el m&aacute;s bajo, pese a la demanda creciente  de trabajadores calificados <i>&#91;World Detelopmeni Repon, </i>1995, Cap&iacute;tulo 6&#93;. Ver tambi&eacute;n Londo&ntilde;o &#91;1990&#93;. </p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a> Con un crecimiento anual de 4,5% entre 1990 y 1995 a pesar del desastroso a&ntilde;o 92 (2,3%) caracterizado por un fuerte racionamiento el&eacute;ctrico, y por la guerra con­tra Pablo Escobar y el Cartel de Medell&iacute;n. </p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a> Se mantuvo relativamente igual cuando se considera todo el pa&iacute;s, pues mejor&oacute; en las &aacute;reas rurales, ver &#91;C&aacute;rdenas &amp; Bernal, 2000&#93;. </p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a>  Incluye Hong Kong, Jap&oacute;n, Filipinas, Singapur, Corea del Sur, Taiw&aacute;n y Tailandia. </p>     <p><a href="#nr6">6</a><a name="6"></a> El nivel arancelario promedio es 27,6% en Tailandia, sin embargo, un pa&iacute;s que no incluimos en nuestros c&aacute;lculos. </p>     <p><a href="#nr7">7</a><a name="7"></a> Tambi&eacute;n baj&oacute; la dispersi&oacute;n del arancel, con una desviaci&oacute;n est&aacute;ndar de 8,3 en 1990,4,9 en 1995 y 6,3 en 1997. Ver &#91;Fraser Institute, 2000&#93;. </p>     <p><a href="#nr8">8</a><a name="8"></a> Nuestro argumento central es que el tama&ntilde;o del Estado creci&oacute; fuertemente durante los noventa, un resultado incontrovertible, independiente de la fuente o de la metodolog&iacute;a utilizada para medir el tama&ntilde;o del Estado. Sin embargo, la afirmaci&oacute;n de que el Estado colombiano es grande para los est&aacute;ndares mundiales es m&aacute;s dif&iacute;dl de sustentar, pues parece depender de la variable utilizada y de la fuente. Nuestra variable es consumo del gobierno/consumo total, pero tambi&eacute;n se utiliza en otros estudios el consumo del gob&iacute;erno/PIB. Los resultados no son tan contundentes para esta &uacute;ltima variable, y difieren seg&uacute;n la fuente. As&iacute;, en el <i>Informe Mundial del Desarrollo </i> 2000, del Banco Mundial, Cuadro 13, donde se eval&uacute;a el consumo del gobierno central como porcentaje del pm, Colombia est&aacute; debajo de los promedios de todas las regiones del mundo. De otra parte, en el <i>Informe del Progreso Econ&oacute;mico y Social de 1998-1999</i> del BID, Cuadro C-2, Colombia aparece por debajo del promedio de Am&eacute;rica Latina. Finalmente, en el <i>Estudio Econ&oacute;mico de Am&eacute;rica Latina y el Caribe,</i>1998-1999, de Cepal, Colombia est&aacute; efectivamente por encima del promedio de la regi&oacute;n, en el mismo rango que Chile, Costa Rica y Uruguay. Finalmente, en el informe IPES, 1997 del BID, Gr&aacute;fico 19, Colombia est&aacute; sobre la l&iacute;nea de regresi&oacute;n entre tama&ntilde;o del Estado de ingreso per c&aacute;pita. </p>     <p><a href="#nr9">9</a><a name="9"></a> Se observa, en el Gr&aacute;fico, adicionalmente, que  existen pa&iacute;ses en ambas regiones donde el Estado participa m&aacute;s que en  Colombia: Bolivia con 51,3% en 1995; Tai­w&aacute;n con 47,2%; y Noruega con 43,1 %. </p>     <p><a href="#nr10">10</a><a name="10"></a> Las fuentes utilizadas por el Instituto Fraser para consumo e inversi&oacute;n (gubernamental y total) provienen del <i>World Detelopment lndicators</i> CD-ROM del Banco Mundial, y <i>el lnternational Financial Statistics</i> del Fondo Monetario Internacional. Utilizan las mismas fuentes para subsidios y transferencias, conjuntamente con IMF, <i>Governmen/ Finance Statistics Yearbook </i> (varios n&uacute;meros) y BID, <i>Economic and Social Progrese in La/in America, 1994. </i></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr11">11</a><a name="11"></a> Para el caso de Am&eacute;rica Latina ver Edwards &#91;1994&#93;; para Colombia ver Herrera (1997&#93;. Seg&uacute;n Romer &#91;1996, p. 71&#93;, el principio de equivalencia ricardiana es un supuesto te&oacute;rico &uacute;til, pero no tiene validez emp&iacute;rica. </p>     <p><a href="#nr12">12</a><a name="12"></a> Ver IMF, <i>World Economic Outlook, </i>May, 2000, Tabla 2.3 p. 63. Seg&uacute;n la Tabla, el d&eacute;ficit general-consolidado pas&oacute; de 0,8% del PIB en 1994 a 3,6% en 1998 Y a 6,4% en 1999; el d&eacute;ficit del gobierno central pas&oacute; de 1,4% del PIB en 1994 a 5,2% en 1998 y a 7,1 % en 1999. </p>     <p><a href="#nr13">13</a><a name="13"></a>  Perotti &#91;2000&#93; encuentra que el gasto p&uacute;blico es muy intensivo en salarios (y empleo) cuando se compara con otros pa&iacute;ses. </p>     <p><a href="#nr14">14</a><a name="14"></a>  Y el gasto del gobierno central creci&oacute; desde 25% a  30% del PIB seg&uacute;n c&aacute;lculos alternativos de Planeaci&oacute;n Nacional (se trata de  una definici&oacute;n distinta a la empleada en las Gr&aacute;ficas <a href="#v20n34a04e2a">2</a>A - <a href="#v20n34a04e2c">2</a>C). </p>     <p><a href="#nr15">15</a><a name="15"></a>  Zuleta y Arias &#91;1997) presentan un buen balance de las diferentes posiciones, en relaci&oacute;n con el impacto relativo de los diferentes <i>fundamentales.</i></p>     <p><a href="#nr16">16</a><a name="16"></a>  En una versi&oacute;n extrema, Herrera &#91;1989) encuentra que las variaciones en la tasa de cambio nominal tienen efectos permanentes sobre la tasa de cambio real.</p>     <p><a href="#nr17">17</a><a name="17"></a>  M2 creci&oacute; a tasas cercanas al 40% entre 1990 y 1994, y a130% entre 1995 y 1998. La inflaci&oacute;n promedio para el periodo 1990-1998 fue 19,8%. </p>     <p><a href="#nr18">18</a><a name="18"></a>  Para una definici&oacute;n de los diferentes &iacute;ndices utilizados por el Banco de la Rep&uacute;blica ver &#91;C&aacute;rdenas, 1997&#93;. </p>     <p><a href="#nr19">19</a><a name="19"></a> Para Carrasquilla y Arias &#91;1997&#93; el shock petrolero de los noventa explicarla 5,3 puntos, y los flujos de capital 5,4 puntos. Calder&oacute;n es mucho m&aacute;s conservador, y considera que los flujos de capital s&oacute;lo explican una revaluaci&oacute;n de 1 punto. </p>     <p><a href="#nr20">20</a><a name="20"></a> Edwards &#91;1989&#93;, Echavarr&iacute;a y Gaviria &#91;1992&#93;, Otero &#91;1997&#93;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr21">21</a><a name="21"></a> La edad el 8%; el sexo el 3,5%; la actividad econ&oacute;mica el 3,5%; y la regi&oacute;n el 2%.Tambi&eacute;n &#91;Londo&ntilde;o, 1990&#93; enfatiza la importancia de la educaci&oacute;n en las transformaciones  favorables que tuvieron lugar en la distribuci&oacute;n del ingreso durante los  setenta. </p>     <p><a href="#nr22">22</a><a name="22"></a> Seg&uacute;n el autor, la desigualdad se eleva en Colombia con la inversi&oacute;n privada, el gasto p&uacute;blico, las exportaciones, los flujos de capital, y la sobrevaluaci&oacute;n de la tasa de cambio. Tambi&eacute;n crece con el desempleo y la inflaci&oacute;n. La combinaci&oacute;n reciente de bajo crecimiento, desempleo y tasa de cambio sobrevaluada ha afectado muy negativamente la distribuci&oacute;n.</p>     <p><a href="#nr23">23</a><a name="23"></a> Cay&oacute; en Colombia en 1995 y 1996, sin embargo, aun cuando no existen las estad&iacute;sticas recientes para  Am&eacute;rica Latina con el fin de comparar. </p>     <p><a href="#nr24">24</a><a name="24"></a> En contraste, durante la crisis asi&aacute;tica cayeron 41 % y 10% en Tailandia y Corea, con tasas de desempleo inferiores a15% y a18%, respectivamente &#91;Banco Mundial, <i>Global Economic Prospecis</i>, 2000&#93;.</p>     <p><a href="#nr25">25</a><a name="25"></a> Incluye Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Espa&ntilde;a, Suecia, Suiza, Reino Unido. </p>     <p><a href="#nr26">26</a><a name="26"></a> Explicable cuando se considera el tama&ntilde;o relativo de la econom&iacute;a de los Estados Unidos, 107 veces la econom&iacute;a colombiana, y m&aacute;s de 7 veces el PIB europeo. La producci&oacute;n agregada de los Estados Unidos se acerca a 1/3 parte del PIB mundial La  producci&oacute;n de la ciudad de Nueva York es 8 veces la de Colombia; la deChicago y Los Angeles es m&aacute;s de 3 veces mayor. </p>     <p><a href="#nr27">27</a><a name="27"></a> Las exportaciones no tradicionales crecieron a pesar de la revaluaci&oacute;n, inducidas en parte por el mayor nivel de productividad y cambio t&eacute;cnico que gener&oacute; la apertura. Ver &#91;Echavarria, 1999a&#93;. </p>     <p><a href="#nr28">28</a><a name="28"></a> Ver tambi&eacute;n Chica &#91;2000&#93;. </p>     <p><a href="#nr29">29</a><a name="29"></a> En el sector "servicios" se incluyeron los siguientes subsectores: electricidad, gas y agua; construcci&oacute;n; comercio, restaurantes y hoteles; transporte, almacenamiento y comunicaciones; establecimientos financieros y seguros; servicios comunales, sociales y personales. De ellos, el &uacute;nico con algunas transacciones internacionales de peso es el de "transporte, almacenamiento y comunicacione:", con una relaci&oacute;n entre las exportaciones y el valor agregado del sector que oscila entre 10% y 20%; y una relaci&oacute;n importaciones -valor agregado de un peso similar. El pt:!so de dicho sector es sin embargo relativamente bajo dentro del total servicios. </p>     <p><a href="#nr30">30</a><a name="30"></a> Ver tambi&eacute;n Baldwin &#91;1996&#93; y Baldwin &#91;1995&#93;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr31">31</a><a name="31"></a> Los picos anteriores hab&iacute;an sido 23,6% en 1974 y 22,6% en 1981. </p>     <p><a href="#nr32">32</a><a name="32"></a> La actividad econ&oacute;mica tambi&eacute;n se encuentra altamente diversificada. As&iacute;, &#91;Montenegro, 1996&#93; obtiene coeficientes Gini para la concentraci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en 19 ciudades de Am&eacute;rica Latina. El coeficiente de 0,42 para Colombia es el m&aacute;s desconcentrado, seguido por Brasil (0,49), Venezuela (0,54), Bolivia (0,56) y Ecuador (0,57). Los pa&iacute;ses m&aacute;s concentrados regionalmente son Chile, Uruguay, Guatemala y Paraguay. </p>     <p><a href="#nr33">33</a><a name="33"></a> A&uacute;n cuando ello dependi&oacute; en mayor medida de las modificaciones al r&eacute;gimen de salud de la Ley 100 de 1993, que en esencia convierte el sistema de subsidios a la oferta en subsidios a la demanda. Ver Fedesarrollo &#91;1998&#93; debates de coyuntura Social "Como Reorientar  el Sector de la Salud: y Desaf&iacute;os  para los pr&oacute;ximos 4 A&ntilde;os", Noviembre</p>       <p><a href="#nr34">34</a><a name="34"></a> En 1992 llega a ser cerca del 30% del gasto efectuado y de ah&iacute; en adelante, disminuye su peso relativo hasta casi un 15% para el &uacute;ltimo a&ntilde;o. El gasto de secundaria, es el que menos crece de los tres niveles, pero a partir de 1992, se duplica. Ver &#91;Direcci&oacute;n Nacional de Planeaci&oacute;n, 1999&#93;. </p>     <p><a href="#nr35">35</a><a name="35"></a> Los mejores resultados los obtuvo, en su orden, Singapur, Corea y Jap&oacute;n. Ning&uacute;n otro pa&iacute;s latinoamericano particip&oacute;. </p>     <p><a href="#nr36">36</a><a name="36"></a> En biolog&iacute;a, qu&iacute;mica, f&iacute;sica, sociales, aptitud verbal, espa&ntilde;ol y literatura, aptitud matem&aacute;tica y conocimientos matem&aacute;ticos. </p>     <p><a href="#nr37">37</a><a name="37"></a> La Bolsa de Medellin tiene mayor tama&ntilde;o, y fue la que recogi&oacute; pr&aacute;cticamente toda la inversi&oacute;n de los fondos extranjeros de portafolio. </p>     <p><a href="#nr38">38</a><a name="38"></a> Ver Goldstein &#91;1998&#93;. La ca&iacute;da fue de 34% en Hong Kong; 29% en Singapur; 27% en Tailandia; 21% en Filipinas; y de 9% en Taiw&aacute;n. </p>     <p><a href="#nr39">39</a><a name="39"></a> Seg&uacute;n Rocha &#91;1999&#93;, los ingresos anuales netos del narcotr&aacute;fico fueron US$2.229 millones en promedio entre 1982 y 1998; &#91;Steiner, 1997&#93; estima que ascendieron a unos US$2.535 millones entre 1980 y 1995. </p>     <p><a href="#nr40">40</a><a name="40"></a> &#91;Ram&iacute;rez, 2000&#93;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr41">41</a><a name="41"></a>  Con altos costos de despido para el trabajador con 1 a&ntilde;o de antiguedad, pero mucho m&aacute;s altos a&uacute;n para el despido de un  trabajador con 10 a&ntilde;os. De hecho, Colombia aparece como el pa&iacute;s donde son mayores los costos de despido de dicho trabajador en toda la regi&oacute;n. En cuanto a la tasa de impuesto a la n&oacute;mina Colombia ocupa el puesto 22. </p>     <p><a href="#nr42">42</a><a name="42"></a> Ver tambi&eacute;n World Bank, <i>World Development Report,</i>2000/2001, Gr&aacute;fico 4.2, p. 64. </p>     <p><a href="#nr43">43</a><a name="43"></a>  Con las siguientes subcategor&iacute;as: 1. Tama&ntilde;o del Gobierno: a) Consumo gubernamental/consumo total; b) Transferencias y subsidioslPIB; n. Estructura de la Econom&iacute;a y uso de los Mercados: a) Inversi&oacute;n P&uacute;blicaIPIB; b) Controles de Precios; e) Tasa m&aacute;xima de impuesto a la renta; d) Reclutamiento; III. Pol&iacute;tica Mone­taria y Estabilidad de Precios: a) Crecimiento anual de la oferta monetaria; b) Variabilidad de la inflaci&oacute;n; c) Tasa de inflaci&oacute;n; IV. Libertad para usar moneda extranjera: a) Propiedad de las divisas extranjeras; b) <i>Premium </i>entre la tasa de cambio "negra" y oficial; V. Estructura legal y derechos de propiedad: a) Derecho a la propiedad privada; b) Viabilidad de los contratos; e) Imperio de la ley; VI. Comercio Internacional: a) Impuestos al comercio internacional; b) Protecci&oacute;n no arancelaria y tama&ntilde;o del sector externo; VII. Libertad para operar en los mercados financieros: a) Propiedad de los bancos; b) Cubrimiento del cr&eacute;dito; e) Ausencia de tasas de inter&eacute;s negativas; d) Transacciones de capital con ciudadanos extranjeros. </p>     <p><a href="#nr43">44</a><a name="44"></a> Colombia es uno de los pa&iacute;ses que lidera los controles de capital en la regi&oacute;n conjuntamente con Chile. </p>     <p><a href="#nr45">45</a><a name="45"></a> El PIB privado se defini&oacute; como la diferencia entre el PlBy el PIB p&uacute;blico, donde el PIB p&uacute;blico incluye servicios del gobierno. educaci&oacute;n p&uacute;blica y salud p&uacute;blica; para 1994-1997 se obtienen resultados similares cuando se incluyen las empresas del Estado en el PIE p&uacute;blico. </p>     <p><a href="#nr46">46</a><a name="46"></a> Caracterizado por un fuerte racionamiento el&eacute;ctrico en todo el pa&iacute;s, y por un terrible clima de inseguridad en la guerra del gobierno contra Pablo Escobar y el llamado Cartel de Medell&iacute;n. </p>     <p><a href="#nr47">47</a><a name="47"></a> Ver <i>Coyuntura Econ&oacute;mica </i>&#91;1998, diciembre. p. 81&#93; para una discusi&oacute;n sobre las caracter&iacute;sticas y efectos de esta mini-burbuja. </p>     <p><a href="#nr48">48</a><a name="48"></a> La participaci&oacute;n del trabajo se elev&oacute; desde 37,4% a 41,5% en el mismo per&iacute;odo. </p>     <p><a href="#nr49">49</a><a name="49"></a> La tasa de inter&eacute;s real salt&oacute; desde 4% en septiembre de 1997 a 19% a finales de 1998, con un nivel en este &uacute;ltimo  per&iacute;odo mucho mayor al promedio de 8% para Argentina, Chile, Ecuador, M&eacute;xico y Venezuela. Solo fueron mayores en Brasil(36%) en ese momento.</p>     <p><a href="#nr50">50</a><a name="50"></a> Ver Echavarr&iacute;a &#91;1999b&#93;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr51">51</a><a name="51"></a> Se acord&oacute; (impl&iacute;citamente) mantener un r&eacute;gimen cambiario m&aacute;s flexible que el anterior. </p>     <p><a href="#nr52">52</a><a name="52"></a> US$1.700 con el Banco Interamericano; US$1.400 con el Banco Mundial; US$600 con la Corporaci&oacute;n Andina de Fomento; y US$500 con el Fondo Latinoamericano de Reservas. Los US$ 2.700 que se obtienen con el Fondo Monetario solo deben utilizarse en situaciones excepcionales de balanza de pagos. </p>     <p><a href="#nr53">53</a><a name="53"></a> El Programa incluye un conjunto de obras p&uacute;blicas municipales, apoyo a madres de hogar, asistencia a ni&ntilde;os en primaria y secundaria, entrenamiento y capacitaci&oacute;n para j&oacute;venes, y programas especiales para desplazados por la violencia. </p>     <p><a href="#nr54">54</a><a name="54"></a> 20% si no se incluyen los bancos. </p>     <p><a href="#nr55">55</a><a name="55"></a> Adem&aacute;s, las privatizaciones se han convertido en un aspecto central de la financiaci&oacute;n del "hueco" fiscal del gobierno nacional. Seg&uacute;n los c&aacute;lculos iniciales del gobierno, las privatizaciones proyectadas para 1999 deber&iacute;an cubrir cerca del 50% del hueco fiscal; 38% en escenarios menos "optimistas" sobre la cobertura del proceso de privatizadones. Sobre los efectos macroecon&oacute;micos del programa de privatizadones (o de su ausencia) ver &#93;.Toro. </p>     <p><a href="#nr56">56</a><a name="56"></a> El autor utiliza los t&eacute;rminos de intercambio como <i>proxy. </i>Otra literatura comple­mentaria confirma la importancia de los procesos de apertura en el crecimiento. Ver, entre otros muchos, &#91;Sachs &amp; Warner, 1995&#93;.</p>     <p><a href="#nr57">57</a><a name="57"></a> Al menos para banano, petr&oacute;leo y az&uacute;car, no as&iacute; para caf&eacute;, seg&uacute;n el Banco Mundial. </p>     <p><a href="#nr58">58</a><a name="58"></a> A&uacute;n cuando sean mayores para el promedio de Am&eacute;rica Latina que para Asia y Europa. </p> <hr>    <p><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></p>     <!-- ref --><p>&#91;1&#93; Alesina, A., A. Carrasquilla &amp; J.J. Echavarr&iacute;a. 2000. <i>Fiscal Fedcralism in Colombia, </i>(mimeo), Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000262&pid=S0121-4772200100010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93; Baldwin, R. 1995. "Investment Creation and Investment Diversion: A Simulation Study of the EU s Single Market Programme",<i>NBER Working Paper Series 5364.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000263&pid=S0121-4772200100010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;3&#93; ____  1996. "Trade Liberalization and Endogenous Growth: A Theory  Approach". <i>National Bureau of Economic Research; Working Paper Series, </i>v. 5549. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000264&pid=S0121-4772200100010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;4&#93; Baldwin, R. &amp; E. SegMezza. 1996. "Testing for Trade-lnduced Investment-Led Growth", <i>Working Paper 5416. </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000265&pid=S0121-4772200100010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;5&#93; Banco Interamericano de Desarrollo. 1997.<i>Am&eacute;rica Latina tras una d&eacute;cada de reformas,</i> (m&iacute;meo), Banco Interamericano de Desarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000266&pid=S0121-4772200100010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;6&#93; Barro, R. J. 1997. <i>Determinants of Economic Growth. A Cross - Country Empirical Study.</i> London, England: The MIT Press. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000267&pid=S0121-4772200100010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;7&#93; Carrasquilla, A. 2000. <i>Consideraciones sobre el Programa Econ&oacute;mico 2000, </i>(rnimeo), Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000268&pid=S0121-4772200100010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;8&#93; Carrasquilla, A., &amp; A. F. Arias. 1997. Tipo de Cambio Real en Colombia. Qu&eacute; Pas&oacute;? In S. Montenegro (Ed.), <i>Los Determinan&iacute;es de la Tasa de Cambio Real en Colombia.</i>(pp. 105-133). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000269&pid=S0121-4772200100010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;9&#93; Calder&oacute;n, A. 1995. "La Tasa de Cambio Real en Colombia: mitos y realidades", <i>Coyuntura Econ&oacute;mica, </i>v. 25, pp. 101-120. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000270&pid=S0121-4772200100010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;10&#93; ____ 1997. La Tasa de Cambio Real. In S.Montenegro (Ed.), <i>Los Determinantes de la Tasa de Cambio Real en Colombia.</i>(pp. 53-75). Bogot&aacute;, Universidad de los Andes. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000271&pid=S0121-4772200100010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;11&#93; C&aacute;rdenas, M. 1996. <i>Petr&oacute;leo y Sector Exportador: retos, desaf&iacute;os y plan de acci&oacute;n para la pr&oacute;xima d&eacute;cada. </i>Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000272&pid=S0121-4772200100010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;12&#93;  ____ 1997. "La Tasa de Cambio en Colombia", Bogot&aacute;, <i>Cuadernos Fedesarrollo. </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000273&pid=S0121-4772200100010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;13&#93; C&aacute;rdenas, M. &amp; M. Olivera. 1995. "La Cr&iacute;tica de Lucas y la Inversi&oacute;n en Colombia: nueva evidencia", <i>Ensayos sobre Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica, </i>v. 27, pp. 95- 128. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000274&pid=S0121-4772200100010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;14&#93; C&aacute;rdenas, M. &amp; R. Bernal. 2000. <i>Changes in the Distribution of lncome and the New Economic Model in Colombia, </i>(mimeo), Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000275&pid=S0121-4772200100010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;15&#93; Chenery, H. 1960. "Patterns of Industrial Grawth", <i>American Economic Review,</i> pp. 624-654. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000276&pid=S0121-4772200100010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;16&#93; Chica, R. 2000. <i>Inversi&oacute;n y Desarrollo Tecnol&oacute;gico en la Industria Colombiana, </i>(mimeo), Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000277&pid=S0121-4772200100010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;17&#93; Collier. 2000. <i>Economic Causes of Civil Conflict and their lmplicaiions for Policy</i> (Mimeo), Banco Mundial. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000278&pid=S0121-4772200100010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;18&#93; Correa, P. 1992. "Paridad entre la Tasa de inter&eacute;s Real Interna y Externa: Notas sobre el Caso Colombiano", <i>Coyuntura Econ&oacute;mica, </i>pp. 139-150. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000279&pid=S0121-4772200100010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;19&#93; Direcci&oacute;n Nacional de Planeaci&oacute;n. 1999. <i>&Iacute;ndice de Desarrollo Social, </i>Misi&oacute;n Social­PNUD. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000280&pid=S0121-4772200100010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;20&#93; Easterly, W, N. Loayza &amp; P. Montiel.1997. "Has Latin America's Post-reform Grawth Been Disappointing?",<i>Journal of International Economics, </i>V. 43, pp. 287-311. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000281&pid=S0121-4772200100010000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;21&#93; Echavarr&iacute;a, J.J. 1999a. "Las Exportaciones y el Plan de Desarrollo 1998-2002", <i>Debates de Coyuntura Social, </i>El Plan de Desarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000282&pid=S0121-4772200100010000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;22&#93; ____ 1999b. "Hacia la devaluaci&oacute;n real, adios bandas cambiar&iacute;as", <i>Coyuntura Econ&oacute;mica, </i>V. 29, pp. 87-105. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000283&pid=S0121-4772200100010000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;23&#93; Echavarr&iacute;a, J.J., I. Fainboim &amp; C.J. Rodr&iacute;guez. 2000b. <i>Explicaciones de la Crisis de la Econom&iacute;a Vallecaucana y posibles elementos para su Recuperaci&oacute;n, </i>(mimeo), Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000284&pid=S0121-4772200100010000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;24&#93; Echavarr&iacute;a, J.J., &amp; Gaviria, A. 1992. "Los  Determinantes de la Tasa de Cambio y la Coyuntura Actual en Colombia", <i>Coyuntura Econ&oacute;mica, </i>V. 22-4 pp. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000285&pid=S0121-4772200100010000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;25&#93; Echavarr&iacute;a, J.J. &amp; R. Guerrero. 1999. <i>Fuentes de Crecimiento de la Industria Manufacturera en Colombia durante los A&ntilde;os 90,</i>(mimeo),Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000286&pid=S0121-4772200100010000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;26&#93; ____ 2000. <i>Pol&iacute;tica Comercial Colombiana. Escenarios de Negociaci&oacute;n entre la Comunidad Andina y Mercosur, </i>(mimeo), Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000287&pid=S0121-4772200100010000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;27&#93; Echavarr&iacute;a, J.J.C. Renter&iacute;a &amp; R. Steiner. 2000a. <i>Bailout of Territorial Entities By The Central Govermnent in Colombia,</i>(mimeo), Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000288&pid=S0121-4772200100010000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;28&#93; Echeverry, J.C., et. al.1999. <i>El Balance del Sector P&uacute;blico y la Sostenibilidad Fiscal en Colombia, </i>Archivos de Macroeconom&iacute;a, v. 115. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000289&pid=S0121-4772200100010000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;29&#93; Edwards, S. 1994. "Why are Latin America's  Saving Rates so Low?" In N. Birdsall &amp; E Jaspersen (Eds.), <i>Pathways to Growth. Comparing East Asia and Latin America, </i>pp. 131-160, Washington DC, Inter American Development Bank.. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000290&pid=S0121-4772200100010000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;30&#93; ____ 1998. "Capital Flows, Real Exchange Rates, and Capital Controls: Sorne Latin American Experiences", <i>NBER Working Paper Series </i>No. 6800. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000291&pid=S0121-4772200100010000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;31&#93; Fainboim,I &amp; C.J. Rodr&iacute;guez. 2000. <i>Inversi&oacute;n en infraestructura y servicios p&uacute;blicos: evoluci&oacute;n, determinantes e impacto sobre el bienestar, </i>(mimeo), Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000292&pid=S0121-4772200100010000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;32&#93; Fedesarrollo. 1998."C&oacute;mo Reorientar el Sector Salud: Retos y Desaf&iacute;os para los Pr&oacute;ximos 4 A&ntilde;os", <i>Debates de Coyuntura Social,</i>Noviembre. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000293&pid=S0121-4772200100010000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;33&#93; Fern&aacute;ndez-Arias, E. &amp; P. Montiel. 1998. Pensamiento-Iberoamericano, N&uacute;mero Especial, pp. 87-119. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000294&pid=S0121-4772200100010000400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;34&#93; Fraser Institute. 2000. "Economic Freedom of the   World: 2000 Annual Report", (mimeo), Fraser Institute, ver <a href="http://www.fraserinstitute.ca/freetheworid/release.html" target="_blank">http://www.fraserinstitute.ca/freetheworid/release.html</a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000295&pid=S0121-4772200100010000400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;35&#93; Goldstein, M. 1998. "The Asian financial crisis: Causes, cures, and systemic  implications, Policy Analyses in International Economics. Institute for International Economics. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000296&pid=S0121-4772200100010000400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;36&#93; Hausmann, R. 1990. "Venezuela", en J.Williamson (Ed.), Latin American Adjustment. How Much has Happened, pp. 224-245, Washington, D.C.: Institute for International Economics. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000297&pid=S0121-4772200100010000400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;37&#93; Herrera, S. 1989. "Determinantes de la Trayectoria del Tipo de Cambio Real en Colombia", ESPE, junio. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000298&pid=S0121-4772200100010000400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;38&#93; ____ 1997. "El Tipo de Cambio Real y la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos", <i>Coyuntura Econ&oacute;mica, </i>v. 27, pp. 89-130. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000299&pid=S0121-4772200100010000400038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;39&#93; Levitt, S. &amp; M. Rubio. 2000. <i>Understanding Crime in Colombia and What Can be Done about It,</i>(mimeo), Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000300&pid=S0121-4772200100010000400039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;40&#93; Londo&ntilde;o, J. L. 1990. "Income Distribution During the Structural Transformation: Colombia 1938 1988", Ph.D <i>Thesis, Harvard University. </i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000301&pid=S0121-4772200100010000400040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;41&#93; Lora, E. 1999. "Las Estrategias del Cambio para Construir la Paz", <i>Debates de Coyuntura Social, </i>Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000302&pid=S0121-4772200100010000400041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;42&#93; Lora, E. &amp; F. Barrera. 1997. <i>A Decade of Structural Reform in Latin America: Measurement and Growoth: Effects, </i>(mimeo), Policy Discussion Paper, Inter­American  Development Bank, &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000303&pid=S0121-4772200100010000400042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;43&#93; M&aacute;rquez. J. 1999. <i>&iquest;Funciona bien el mercado de trabajo en Am&eacute;rica Latina?, </i>(mimeo).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000304&pid=S0121-4772200100010000400043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;44&#93; Montenegro, S. 1996. "The Role of the Regions in Economic Policy Making in Colombia", (mimeo), &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000305&pid=S0121-4772200100010000400044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;45&#93; Obstfeld, M. &amp; K. Rogoff. 2000. "The Six Major Puzzle s in International Macroeconomics: is there a Common Cause?", <i>National Bureau of Economic Research working paper, </i>v. 7777. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000306&pid=S0121-4772200100010000400045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;46&#93; Ocampo.J. A., &amp; G&oacute;mez. J. 1997. "Los Efectos de la  Devaluaci&oacute;n Nominal sobre la Tasa de Cambio Real en Colombia", en S. Montenegro (Ed.), Los Determinantes de la Tasa de Cambio Real en Colombia, pp. 17-32, Bogot&aacute;, Universidad de los Andes. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000307&pid=S0121-4772200100010000400046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;47&#93; Otero, J. G. 1997. "Los determinantes de la tasa de   cambio real en Colombia", Coyuntura Econ&oacute;mica, v. 27, pp. 169-180. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000308&pid=S0121-4772200100010000400047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;48&#93; Perotti, R. 2000. <i>Public Spending on Social Protection in Colombia: Analysis and Proposais, </i>(mimeo), Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000309&pid=S0121-4772200100010000400048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;49&#93; Ram&iacute;rez, J. M. 2000. <i>Reformas, Crecimiento, Progreso T&eacute;cnico y Empleo en Colombia,</i>(rnimeo), Fedesarrollo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000310&pid=S0121-4772200100010000400049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;50&#93; Rocha, R. 1999. <i>La Econom&iacute;a Colombiana y la Producci&oacute;n de Drogas il&iacute;citas: Tras 25 a&ntilde;os de inserci&oacute;n,</i> (mimeo), UNDCP &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000311&pid=S0121-4772200100010000400050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;51&#93; Rodrik, D.1997. Has Globalization Gone 100 Far? Washington, DC: Institute for International  Economics. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000312&pid=S0121-4772200100010000400051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;52&#93; Romer, 0.1996. Advanced Macroeconomics, McGraw-Hill. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000313&pid=S0121-4772200100010000400052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;53&#93; Sachs, J. &amp; A. M. Warner. 1995. 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Corchuelo. 1999. <i>Repercusiones Econ&oacute;micas e Institucionales del Narcotr&aacute;fico en la Econom&iacute;a Colombiana, </i>(mimeo), CEDE, Universidad de los Andes. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000316&pid=S0121-4772200100010000400055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;56&#93; Toro, J. 2000. "Privatizaciones: aspectos fiscales e  implicaciones macroecon&oacute;micas", <i>Debates de Coyuntura Econ&oacute;mica, </i>v. 51, pp. 32-44. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000317&pid=S0121-4772200100010000400056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;57&#93; Torres, L. 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