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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>COMENTARIOS A LA PONENCIA DE LUIS BERNARDO FL&Oacute;REZ*</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>C&eacute;sar Gonz&aacute;lez Mu&ntilde;oz</b></p>     <p>* Economista Universidad Nacional de Colombia</p>     <p>Este texto se compuso a partir de la grabaci&oacute;n de las palabras del comentarista.</p><hr>     <p>Quiero, en primer lugar, agradecer a quienes contribuyeron en la organi zaci&oacute;n de este Congreso, a las directivas de la Facultad, a Mauricio Nieto, a todas las personas que de una forma u otra hicieron posible esta que, sin duda, es una reuni&oacute;n maravillosa, y que ojal&aacute; se repita muchas veces. Con afecto y respeto le extiendo un saludo a Ra&uacute;l Alameda, quien con toda dignidad y justicia ha sido designado Presidente Honorario de este Congreso.</p>     <p>Tambi&eacute;n quiero saludar a Albert Berry, quien influy&oacute; notablemente en mi formaci&oacute;n acad&eacute;mica y la de muchos compa&ntilde;eros, como profesor en los a&ntilde;os sesenta. Hay aqu&iacute; muchos viejos amigos; y veo, con mucha com placencia, tantas figuras de hombres y mujeres j&oacute;venes.</p>     <p>Es un problema comentar a Luis Bernardo Fl&oacute;rez; Luis B. y yo somos casi hermanos. Resulta un poco dif&iacute;cil realmente trasladar al escenario p&uacute;bli co los di&aacute;logos privados. Har&eacute; unos comentarios orientados a que haya diversidad de elementos de juicio alrededor de algunos de los temas centrales que &eacute;l plantea en su ponencia. Y de paso, tambi&eacute;n, para contra decir o afianzar algunos de los comentarios que ha hecho Juan Jos&eacute; Echa varr&iacute;a en esta sesi&oacute;n del Congreso.</p>     <p>Este es un trabajo valios&iacute;simo; es un aporte a la historia econ&oacute;mica, una disciplina que parece haber perdido espacios en el escenario acad&eacute;mico colombiano. La historia econ&oacute;mica y la econom&iacute;a pol&iacute;tica son los instru mentos convalidadores de la certeza y de la precisi&oacute;n del pensamiento econ&oacute;mico, de la llamada teor&iacute;a econ&oacute;mica. La teor&iacute;a econ&oacute;mica, sin his toria econ&oacute;mica, sin econom&iacute;a pol&iacute;tica, es una marca vac&iacute;a.</p>     <p>As&iacute; que lo que voy a hacer es navegar un poco al desgaire sobre el mapa que ha trazado Luis Bernardo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Creo, en primer lugar, que es importante repensar mejor la diversidad de planos en los que se movieron, en su momento, la Reforma Constitu cional y las reformas estructurales de la econom&iacute;a. Se debe tener en cuenta que hasta finales de los a&ntilde;os ochenta -es mi manera de verlo quiz&aacute;s con cierta diferencia de matices, en relaci&oacute;n con lo que dice Luis Bernardo-lo que hab&iacute;a en este pa&iacute;s en materia de manejo econ&oacute;mico era un despotismo ilustrado muy poderoso.</p>     <p>El Presidente de la Rep&uacute;blica ten&iacute;a grandes poderes en la administraci&oacute;n de la econom&iacute;a.</p>     <p>El pa&iacute;s viv&iacute;,a,adem&aacute;s, bajo Estado de Sitio. Los mayores entre quienes estamos aqui vivimos bajo el Estado de Sitio hasta la Reforma Constitucional  del a&ntilde;o 91. La explosi&oacute;n (accidental) de un cilindro de gas, en esas epocas, provocaba la declaratoria del Estado de Sitio; y el equivalente en materia del manejo econ&oacute;mico era el famoso numeral 14 del art&iacute;culo 120 de la Constituci&oacute;n. El Presidente de la Rep&uacute;blica, acudiendo a esa norma que le daba amplios poderes tomaba decisiones sobre las tasas de inter&eacute;s sobre el cr&eacute;dito, sobre el r&eacute;gimen de comercio exterior, sobre el r&eacute;gimen financiero. Adem&aacute;s, el banco de la Rep&uacute;blica era administrado por el gobierno nacional. El ministro de Hacienda presid&iacute;a la autoridad monetaria y los instrumentos de la emisi&oacute;n monetaria estaban firmemente en manos del ejecutivo. El poder judicial no ten&iacute;a mayor cosa que decir al respecto.</p>     <p>Una estrecha c&uacute;pula de poder, supuestamente tecnocr&aacute;tica, manejaba las herramientas del arreglo institucional vigente. Dicha &eacute;lite conform&oacute; en la pr&aacute;ctica un gobierno continuo en materia de administraci&oacute;n econ&oacute;mica, desde los a&ntilde;os sesenta, hasta comienzos de los noventa.</p>     <p>Colombia tuvo efectivamente un solo gobierno econ&oacute;mico, una coali clan entre los llamados tecn&oacute;cratas y los pol&iacute;ticos profesionales. La al&iacute;za consist&iacute;a en lo siguiente: Los pol&iacute;ticos se encargaban de administrar el sistema de instituciones pol&iacute;ticas, mientras que los "t&eacute;cnicos" buscaban garantizar la estabilidad macroecon&oacute;m&iacute;ca, en un ambiente de gradualismo en el manejo de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica.</p>     <p>Tal, el r&eacute;gimen anterior a la Constituci&oacute;n del a&ntilde;o 91. Eso garantiz&oacute;, claro, que por ejemplo ciertos excedentes utilizables para el ejercicio de la pol&iacute;tica se entregaran a partir de acciones de pol&iacute;tica monetaria y de acciones de pol&iacute;tica fiscal, para que los pol&iacute;ticos profesionales garantizaran la renovaci&oacute;n peri&oacute;dica de la formalidad del sistema pol&iacute;tico. Luis B. denomina a ese arreglo como un r&eacute;gimen excluyente y clientelista.</p>     <p>Un r&eacute;gimen en el que los economistas o quienes actuaban como tales se concentraban en su funci&oacute;n de garantizar la estabilidad de la econom&iacute;a y el car&aacute;cter siempre gradual de los ajustes. Con la Constituyente hubo una revoluci&oacute;n en esa materia y hoy la sociedad colombiana es mucho m&aacute;s democr&aacute;tica en ese aspecto. Un "revolc&oacute;n" tuvimos, para usar el t&eacute;rmino del presidente Gaviria.</p>     <p>La Constituci&oacute;n es una Constituci&oacute;n socialdem&oacute;crata, garantista, que se inscribe en la realidad de un Estado incapaz, en el que se alojan sectores corruptos, aplicados a extraer rentas privadas de los instrumentos esta tales; un Estado insuficiente para darle realidad concreta a los mandamientos de la Constituci&oacute;n. Y hay gente que le tiene miedo al poder que debe tener la Corte Constitucional en este pa&iacute;s; hay gente que aborrece la idea de que el presidente ya no tenga tanto poder, de que el Banco de la Rep&uacute;blica sea aut&oacute;nomo; gente que le tiene miedo a la noci&oacute;n de que el poder ejecutivo no tenga todos los instrumentos de administraci&oacute;n como los que ten&iacute;a hasta la Constituci&oacute;n del 91.</p>     <p>Desde comienzos de los noventa hemos vivido la transici&oacute;n hacia el nuevo orden institucional. Ha sido una transici&oacute;n dubitativa, poco comprometida con los imperativos de las nuevas reglas del juego. Hemos sido testigos del nuevo di&aacute;logo entre los diversos poderes del Estado; del reacomodamiento de las cargas. La Carta Constitucional del 91 no cuenta con todo el consenso necesario en el establecimiento pol&iacute;tico, social y cultural, como para que pueda tomarse como la plataforma com&uacute;n hacia el futuro. Eso, claro, a&uacute;n sin tener en cuenta la insurgencia armada como agente pol&iacute;tico. Aqu&iacute; es donde se muestra con mayor claridad la falta de liderazgo pol&iacute;tico. La falta de instrumentos eficaces de la pol&iacute;tica.</p>     <p>En todo caso, la Constituci&oacute;n mira hacia el norte y el programa de la apertura de comienzos de los noventa mira hacia el sur. Los dos procesos no coinciden. Al pa&iacute;s le toc&oacute; vivir esa historia: la definici&oacute;n de una Constituci&oacute;n socialdem&oacute;crata, en simult&aacute;neo con la promulgaci&oacute;n, como &uacute;ltimo episodio del ejercicio del despotismo ilustrado, del programa de apertura, sin discusi&oacute;n p&uacute;blica alguna. Esa contradicci&oacute;n est&aacute; en la base de la historia econ&oacute;mica y social colombiana de la d&eacute;cada del noventa, en muchos sentidos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Falt&oacute; liderazgo y visi&oacute;n pol&iacute;tica. Ese programa de apertura, repito, coin cidi&oacute; parad&oacute;jicamente con el proceso de la Constituyente. Mientras en el Centro de Convenciones de Bogot&aacute; se hablaba de la necesidad de garan tizar los derechos fundamentales y de profundizar la separaci&oacute;n de po deres y de descentralizar fiscalmente al Estado, en las oficinas del gobierno, sin discusi&oacute;n p&uacute;blica, sin posibilidad de que la opini&oacute;n del pa&iacute;s se pronunciara sobre el asunto, se invent&oacute; un programa de apertu ra, a la colombiana claro est&aacute;, pero se lo invent&oacute; sin consensos, sin debate, a&uacute;n en medio de la complacencia de dientes para afuera por par te de los due&ntilde;os del poder econ&oacute;mico.</p>     <p>Bien lo dice Luis Bernardo: el Congreso de la Rep&uacute;blica corri&oacute; a aceptar y a aprobar todo lo que le propon&iacute;a el ejecutivo. El Congreso de la Rep&uacute;blica no ha sido, francamente, el mejor agente de la discusi&oacute;n p&uacute;blica, ni el mejor agente de la discusi&oacute;n de los intereses sociales.</p>     <p>Otro punto: es cierto que en los a&ntilde;os ochenta no hab&iacute;a crisis en sentido macroecon&oacute;mico pero la historia era tr&aacute;gica. La pobreza era enorme, la debilidad del aparato productivo era notoria y los economistas colom bianos no pod&iacute;amos, ni podremos en el futuro, seguir auto- aplaudi&eacute;n donos diciendo que fuimos el &uacute;nico pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina que no dej&oacute; de crecer. &iexcl;Que mediocridad de indicadores! &iexcl;Que fuimos adem&aacute;s el &uacute;ni co pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina que en los ochenta no reestructur&oacute; la deuda externa! &iexcl;Ah s&iacute;, que maravilla! Hoy tenemos 25 millones de colombianos pobres de solemnidad y 8 millones de colombianos "vaciados de solemnidad", a quienes no les llega una dieta diaria completa. Casi las dos ter ceras partes de la poblaci&oacute;n.</p>     <p>Ahora bien: &eacute;cu&aacute;les son los objetivos de un programa de apertura? Luis Bernardo y Juan Jos&eacute; los mencionan. Yo tengo una manera de decirlo: el objetivo de un programa de apertura es aumentar el volumen de comer cio internacional de la econom&iacute;a y es ese aumento lo que garantiza todas esas otras maravillas del crecimiento de la productividad, del crecimien to econ&oacute;mico, de la acumulaci&oacute;n de capitales. Pero la apertura se hace para aumentar el volumen de comercio internacional hacia afuera y ha cia adentro. No es un programa para generar super&aacute;vit en la cuenta co rriente de la balanza de pagos: es un programa para aumentar la importancia del comercio internacional en la actividad econ&oacute;mica, sin que el resultado en la balanza de pagos sea lo fundamental. Si hay un d&eacute; ficit coyuntural, se supone que ese programa de apertura cuenta con ins tituciones internacionales que garantizan el financiamiento externo de la econom&iacute;a.</p>     <p>Sobre ese tema hay que separar dos asuntos, y discutirlos en esos colo quios que con tan gran sabidur&iacute;a y con tan buenas palabras ha propuesto Antonio Hern&aacute;ndez: uno es la verdadera eficacia de ese programa. Ya hoy hay voces importantes que llaman la atenci&oacute;n sobre la necesidad de analizar con detalle los diversos elementos de la apertura, por lo que no puede uno ser luego remitido a la condici&oacute;n de dinosaurio irredento.</p>     <p>La otra noci&oacute;n es si en Colombia se repar&oacute; en los imperativos de un pro grama de apertura. La respuesta es: en Colombia efectivamente no se tuvo en cuenta el sistema de imperativos de un programa de apertura. El "establecimiento" colombiano no apret&oacute; los dientes, para hacer lo que ten&iacute;a que hacer al iniciar un programa de apertura, a, lo que se sumaba el hecho de que apareci&oacute; una Constituci&oacute;n socialdemocratica que generaba nuevas e importantes tensiones en matena de gasto publico, por ejemplo.</p>     <p>Un programa de apertura no puede iniciarse simult&aacute;neamente con un disparo del gasto, lo dijo bien Juan Jos&eacute; y lo menciona tambi&eacute;n Luis Bernardo: abrir la econom&iacute;a en materia financiera y comercial debe ir par y paso con una fuerte restricci&oacute;n del gasto, una represi&oacute;n o estabilizaci&oacute;n de los salarios reales, una disminuci&oacute;n de la din&aacute;mica de la demanda agregada para obvias finalidades, que consisten,en generar excedentes para el comercio exterior; no excedentes despues de haber consumido aqu&iacute; sino para generar un porcentaje mayor de demanda externa sobre la econom&iacute;a nacional, sin que eso implique una presi&oacute;n inflacionaria inmanejable.</p>     <p>Pero, !qu&eacute; tal, abrir la econom&iacute;a colombiana, al tiempo que se disparan el gasto p&uacute;blico y el gasto privado!: ello no tiene sentido alguno. De manera que en Colombia, "modelo" o no, mandamientos del Consenso de Washington o no, ocurri&oacute; que no se tuvo en cuenta el basico imperativo de un programa de apertura: Abrir implica templar las nendas de la de manda interna.</p>     <p>Esa larga d&eacute;cada del 90, que comenz&oacute; en el 89 y que a&uacute;n no termina, se caracteriza por una cadena de errores cometidos en el manejo economico. No es razonable justificar la evoluci&oacute;n de las finanzas publicas como el resultado inevitable de los nuevos arreglos constitucionales, particularmente los relacionados con la descentralizaci&oacute;n. Los economistas en el poder se equivocaron continua y recurrentemente a lo largo d: los a&ntilde;os 90. Estoy totalmente de acuerdo con la apreciaci&oacute;n de Echavarna.</p>     <p>Del a&ntilde;o 89 al91, el Banco de la Rep&uacute;blica adquiri&oacute; m&aacute;s de 3.500 millones de d&oacute;lares de reservas internacionales. Luis Bernardo dice que eso ocu rri&oacute; en el proceso de acelerar la devaluaci&oacute;n para aprontarse para la apertura. Pero lo cierto es que entre el 89 y el 91 cometimos lo que en mi opini&oacute;n es el peor error en pol&iacute;tica monetana de la historia: comprar m&aacute;s de 3 mil millones de d&oacute;lares de reservas internacionales, en la pr&aacute;ctica, abriendo inclusive la ventanilla del Banco de la Rep&uacute;blica a los vendedores directos de d&oacute;lares y tener que compensar el enorme crecimiento monetario causado por la monetizaci&oacute;n, mediante una adquisici&oacute;n de deuda del Banco de la Rep&uacute;blica con el p&uacute;blico, para mantener m&aacute;s o menos en orden la trayectoria de las variables monetanas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el a&ntilde;o 91, las amas val&iacute;an el 90 por ciento de la base monetaria, es decir que si no hubiera habido amas, el pa&iacute;s tendr&iacute;a una base monetana equivalente al doble de la que se ten&iacute;a. Esas deudas le llegaron a costar al Banco de la Rep&uacute;blica hasta el48 por ciento anual, y las reservas interna cionales que hab&iacute;a comprado con tanto juicio le rentaban el2 o el3 por ciento en d&oacute;lares. Un absurdo negocio.</p>     <p>La nueva Junta del Banco de la Rep&uacute;blica encontr&oacute; un balance del banco central deforme e insostenible. &iquest;Qu&eacute; ocurri&oacute; entre el a&ntilde;o 92 y el 94? Se dispar&oacute; el gasto p&uacute;blico por cuenta de la Constituci&oacute;n y por cuenta de una fuerte inclinaci&oacute;n al gasto del gobierno de C&eacute;sar Gaviria.</p>     <p>Al mismo tiempo, el Banco de la Rep&uacute;blica decidi&oacute; que ya no pod&iacute;a sos tener el manejo de un balance as&iacute; y que ten&iacute;a que soltar las amarras mo netarias. Los medios de pago, la base monetaria, el cr&eacute;dito bancario, el gasto p&uacute;blico, comenzaron a crecer a tasas superiores al 40% anual, mientras se abr&iacute;an las compuertas financieras y comerciales. Es un caso para llevarlo a un manual de Harvard Business Review, sobre c&oacute;mo no se hacen las cosas.</p>     <p>Despu&eacute;s se le acab&oacute; la gasolina al gasto p&uacute;&uacute;blico; en 1995 empez&oacute; a crecer el gasto p&uacute;blico en el pago de intereses y mucho menos en los rubros ge neradores de demanda. Si uno mira esas tendencias del gasto p&uacute;blico desde mediados de los 90, se observa que lo que crece violentamente es el gasto en el servicio de la deuda. Creo que es necesario poner en blanco y negro, de verdad, la historia fiscal de la d&eacute;cada pasada. Propongo que en la Universidad Nacional se haga un an&aacute;lisis serio y cient&iacute;ficamente v&aacute;lido de esa historia. Creo que ese an&aacute;lisis confirmar&iacute;a que, desde antes de 1994, a Colombia le urg&iacute;a un ajuste fiscal de proporciones. Yuna revi si&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica general.</p>     <p>Y llegamos al a&ntilde;o 98; desde comienzos de ese a&ntilde;o, ciertos sectores eco n&oacute;micos contrarios a la pretensi&oacute;n presidencial de Serpa realizaron una criminal especulaci&oacute;n contra el peso colombiano. Ese episodio es documentable, las cifras est&aacute;n en el registro y es importante que nues tra Universidad las estudie: &eacute;qu&eacute; pas&oacute; en el a&ntilde;o 98, cuando se produjo un ataque al peso colombiano para incidir en el &aacute;nimo de los electores colombianos, en un esfuerzo concertado de ciertos sectores de poder, medios de comunicaci&oacute;n y centros de investigaci&oacute;n y estudio? La his toria no quedar&aacute; completa sin ese recuento.</p>     <p>Los acontecimientos del98 incidieron en lo que ocurri&oacute; despu&eacute;s. Al Ban co de la Rep&uacute;blica le toc&oacute; defender a brazo a partido la tasa de cambio. Y lleg&oacute; el paroxismo de las tasas de inter&eacute;s, que vino a ser el final factor dis parador del desplome de la econom&iacute;a colombiana y de la crisis financie ra del gobierno y del sistema de cr&eacute;dito. Pero es necesario tener en cuenta que la situaci&oacute;n econ&oacute;mica presente se ha originado en una evo luci&oacute;n cuyo origen bien puede marcarse en los inicios de esta larga d&eacute;cada.</p>     <p>Hoy la situaci&oacute;n es la de un pa&iacute;s donde la pobreza incide en un 80 por ciento de los habitantes rurales y en m&aacute;s del40 por ciento de los habitan tes urbanos. Un pa&iacute;s cuyo ahorro nacional se encuentra en situaci&oacute;n de colapso. Como bien lo se&ntilde;ala Luis B., la econom&iacute;a nacional no tiene futu ro con semejantes cifras de ahorro y de inversi&oacute;n. No tiene futuro si no se atienden debidamente los problemas de las finanzas p&uacute;blicas: el pa&iacute;s debe resolver tales problemas en el terreno de la t&eacute;cnica, en el terreno de la gerencia y sobre todo en el terreno pol&iacute;tico.</p>     <p>Recordemos algo importante, para que Juan Jos&eacute; lo ponga en sus an&aacute;lisis sobre lo laboral: el desempleo de las mujeres entre 12 y 19 a&ntilde;os es del 52 por ciento; el desempleo de los hombres entre 12 y 19 a&ntilde;os es del 45 por ciento; la tasa de desempleo de m&aacute;s del 20 por ciento esconde esos extre mos, porque entre los viejos, la tasa de desempleo baja a los alrededores del 10 por ciento.</p>     <p>Este pa&iacute;s est&aacute; cometiendo un crimen y una agresi&oacute;n contra las mujeres j&oacute;venes y contra los hombres j&oacute;venes. Entre 1997 y 2000 se crearon s&oacute;lo 300 mil ocupaciones urbanas nuevas. En esta cifra tan mediocre, el ma yor porcentaje de empleos nuevos fue para personas con mayor educa ci&oacute;n. Durante esos tres a&ntilde;os hubo un descenso de la ocupaci&oacute;n neta urbana para la gente sin educaci&oacute;n o con baja educaci&oacute;n.</p>     <p>Hacia adelante, es necesario revisar de modo inteligente los manda mientos de la apertura, reconocer la globalizao&oacute;n y construir las institu ciones internacionales apropiadas; hay que practicar el regionalismo abierto, como una condici&oacute;n mundial, y hay que ir de la pol&iacute;tica p&uacute;blica a la acci&oacute;n p&uacute;blica, es decir, a la acci&oacute;n del p&uacute;blico. Para hacerlo se requiere darle el poder a la sociedad, crear sociedad, crear ciudadan&iacute;a, como lo dec&iacute;a muy bien la decana Consuelo Corredor.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La nueva cara del desarrollo es la cara de la promoci&oacute;n de los derechos pol&iacute;ticos, sociales, culturales y ambientales de la comunidad a escala in ternacional. Esa es la nueva cara del desarrollo, y no solamente la del cre cimiento econ&oacute;mico como talo, peor a&uacute;n, la de la estabilidad de precios. Una lecci&oacute;n que salta a la vista en todas partes es la de que la estabilidad macroecon&oacute;mica debe concebirse como una meta que incluye estabili dad de ingresos, estabilidad del empleo, y estabilidad de los precios macroecon&oacute;micos.</p>     <p>Sin duda, se debe considerar esencial esa clase de estabilidad macroeco n&oacute;mica, pero hay que dejarla all&aacute;, como una estrella fija en el firmamen to, por la que los dirigentes deben responder permanentemente. Hay que bajarse de all&aacute;, para ir a las pol&iacute;ticas sectoriales, a la promoci&oacute;n de pol&iacute;ticas concretas de empleo y de reducci&oacute;n de la pobreza, con acciones orientadas a los sectores en los que se puede actuar con mayor eficiencia desde el Estado y obviamente en solidaridad con la comunidad, con la sociedad civil.</p>     <p>Es urgente evitar la concentraci&oacute;n exclusiva en lo macroecon&oacute;mico, por importante que sea; bajarse de ah&iacute; e ir a la meso y a la microecono m&iacute;a, a las pol&iacute;ticas sectoriales, al uso estrat&eacute;gico del territorio y al uso estrat&eacute;gico de los bienes ambientales. Es necesario, finalmente, recono cer los imperativos de lo que debi&eacute;ramos ser, los imperativos de una so ciedad capitalista de mercado, moderna, con un Estado muy fuerte que establezca condiciones de promoci&oacute;n permanente de los derechos fundamentales.</p>     <p>Es a eso a lo que se refiere Amartya Sen cuando define el desarrollo como libertad.</p>     <p>Muchas gracias.</p><hr></font>     ]]></body>
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