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<journal-title><![CDATA[Cuadernos de Economía]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[LA PAZ Y LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Two problems are developed in this paper: 1- The deep crisis of the viability of the Colombian society can only be overcome if there is a new social pact where social agents are cornmitted to a ensemble of values and institutions that makes way to progress and to a democratic and equitable society. 2- The application of only a repressive treatment to the problem of the production and traffic of illegal drugs, as it happens in the Plan Colombia (Colombian Plan), is due to make the problems worst. It is necessary comprehensive strategy that guarantees a shared responsibility between the different countries and their elite.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>LA PAZ Y LA TRANSFORMACI&Oacute;N  DE LA SOCIEDAD*</b></p></font>      <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><b>Luis Jorge Garay S. **</b></font></p><font face="Verdana" size="2">     <p>** Consultor</p>     <p>* Este ensayo se basa en la transcripci&oacute;n de la presentaci&oacute;n hecha en el marco del IV  Congreso de Economistas y se complementa con argumentos esbozados por el autor  en otros ensayos &#91;Garay 2OOOa, 2OO0b y 2001&#93;. Adem&aacute;s, algunos planteamientos se  enriquecen con debates sostenidos en el marco de los <i>Talleres del Milenio</i>, realizados  bajo el auspicio del PNUD y con la coordinaci&oacute;n general del autor.</p><hr />     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>Esta ponencia desarrolla dos problemas. 1) La crisis profunda de la viabilidad de la sociedad colombiana solo pueden superarse si se genera un nuevo pacto social donde los agentes sociales se comprometan en un conjunto de valores e instituciones que den v&iacute;a al progreso y a una sociedad democr&aacute;tica y equitativa. 2) Un tratamiento solamente represivo del problema de la producci&oacute;n y tr&aacute;fico de las drogas il&iacute;citas, tal como se presenta en el Plan Colombia, est&aacute; destinado a agravar los problemas. Es necesario una estrategia integral que garantice una responsabilidad compartida entre los distintos pa&iacute;ses y sus elites.</i></p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>Two problems are developed in this paper: 1- The deep crisis of the viability of the Colombian society can only be overcome if there is a new social pact where social agents are cornmitted to a ensemble of values and institutions that makes way to progress and to a democratic and equitable society. 2- The application of only a repressive treatment to the problem of the production and traffic of illegal drugs, as it happens in the Plan Colombia (Colombian Plan), is due to make the problems worst. It is necessary comprehensive strategy that guarantees a shared responsibili ty between the different countries and their elite.</i></p><hr />     <p><font face="verdana" size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Quiero agradecer la invitaci&oacute;n a este Congreso de Economistas. La vida va pasando y a veces las incursiones en otros campos llevan a que, en una sociedad polarizada, incluso en la academia, se extremen las posiciones, para incluir o excluir de las disciplinas a quienes est&eacute;n trabajando en uno u otro campo y bajo una u otra perspectiva. Hac&iacute;a ya un tiempo no expon&iacute;a en la Facultad de Econom&iacute;a de la Universidad Nacional y para m&iacute; es realmente siempre grato hacerlo, porque en ella he contado con un espacio para pensar, repensar y desarrollar algunos de los temas que he trabajado en estos a&ntilde;os.</p>     <p> Antes que nada, quiero manifestar que dentro del esp&iacute;ritu que convoca este Congreso, tengo la oportunidad de expresar una visi&oacute;n, abordada desde la concepci&oacute;n de Estado Social de Derecho que establece la Constituci&oacute;n de 1991, sobre algunas de las problem&aacute;ticas centrales de Colombia, que influyen directamente en la concepci&oacute;n, dise&ntilde;o y aplicaci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica en el pa&iacute;s y, claro est&aacute;, en la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a.</p>     <p>Pretendo, tambi&eacute;n dentro de esa visi&oacute;n, colocar el conflicto armado en un lugar no primario, sino secundario, en t&eacute;rminos de que su resoluci&oacute;n <i>per se</i> no implica la superaci&oacute;n de la problem&aacute;tica medular de la sociedad colombiana.</p>     <p>Por &uacute;ltimo, debo hacer una menci&oacute;n sobre el tema internacionalizaci&oacute;n-narcotr&aacute;fico-conflicto armado, con particular referencia al Plan Colombia.</p>     <p>Antes de entrar en materia, quisiera hacer algunos comentarios a prop&oacute;sito de problem&aacute;ticas debatidas en la conferencia anterior, en la que se presentaban interpretaciones radicalmente diferentes sobre una misma realidad. En la econom&iacute;a, como en todas las disciplinas, hay posiciones diversas. Pero hay una peculiaridad: se argumenta que la econom&iacute;a dispone del instrumental te&oacute;rico, anal&iacute;tico, estad&iacute;stico y emp&iacute;rico suficiente para realizar pruebas contundentes y por ende para demostrar la 'verdad' de hip&oacute;tesis. Yen el debate previo se apreci&oacute; con claridad que por m&aacute;s que se haya avanzado en el desarrollo de modelos y t&eacute;cnicas para analizar fen&oacute;menos, es dif&iacute;cil lograr consenso, primero, sobre la definici&oacute;n de ciertos fen&oacute;menos; segundo, sobre los efectos producidos por esos fen&oacute;menos y tercero, sobre las relaciones de causalidad que afectan a esos fen&oacute;menos.</p>     <p>Colombia es un pa&iacute;s que ha avanzado seriamente en la preparaci&oacute;n de estad&iacute;sticas macroecon&oacute;micas y sectoriales. Pero si se examina el estado del arte en el pa&iacute;s, se observa que hay graves falencias, no s&oacute;lo de interpretaci&oacute;n, sino incluso de descripci&oacute;n emp&iacute;rica de la realidad, acerca de aspectos centrales del funcionamiento de la econom&iacute;a. Un ejemplo ilustrativo es el impacto que ha tenido la apertura en la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica colombiana. Hay diferentes interpretaciones, pero no se dispone de modelos anal&iacute;ticos y emp&iacute;ricos integrales, suficientemente robustos, para precisar las relaciones de interdependencia y simultaneidad entre varia bles claves. A&uacute;n m&aacute;s, en el terreno de la misma contabilidad financiera, se encuentra que campos de las finanzas p&uacute;blicas, de importancia cr&iacute;tica para el pa&iacute;s, han sido insuficientemente estudiados, tanto, que en relaci&oacute;n con el conflicto armado no se cuenta con una contabilizaci&oacute;n clara y pormenorizada sobre cu&aacute;nto est&aacute; gastando o invirtiendo el pa&iacute;s en el terreno militar, ni su composici&oacute;n y din&aacute;mica hacia el futuro -en especial, en el aspecto prestacional.</p>     <p>Hace unos a&ntilde;os, en el Departamento Nacional de Planeaci&oacute;n se adelant&oacute; un estudio, en su momento pionero, que mostraba que en Colombia, a partir del a&ntilde;o 90, se incrementaron progresivamente los gastos militares, al punto que se llegaba a exceder el promedio de Am&eacute;rica Latina y del mundo, en t&eacute;rminos proporcionales al PIE, y que por lo tanto en Colombia deber&iacute;a hacerse un an&aacute;lisis cuidadoso, no s&oacute;lo sobre la eficiencia y la rentabilidad social de ese gasto, sino tambi&eacute;n de su sostenibilidad financiera hacia el futuro. Sobra mencionar las implicaciones que ello tiene, adem&aacute;s de tipo estad&iacute;stico, en relaci&oacute;n con la estrategia de tratamiento del conflicto armado.</p>     <p>A partir de ah&iacute;, se fue adquiriendo una determinada perspectiva en tomo a c&oacute;mo racionalizar y visualizar el impacto del conflicto armado en las cuentas macroecon&oacute;micas del pa&iacute;s. Hoy d&iacute;a, las &uacute;ltimas cifras, que parecieran provenir del Ministerio de Defensa, concluyen que, al contrario, Colombia no solo no ha aumentado debidamente su gasto, sino que parte sustancial del aumento corresponde al rubro de cesant&iacute;as y no b&aacute;sicamente a gastos militares. Adem&aacute;s, que proporcionalmente, con respecto al PIE, Colombia estar&iacute;a gastando en defensa mucho menos que el resto de Am&eacute;rica Latina y el mundo, a pesar de enfrentar un conflicto armado agudo y creciente. Con este ejemplo, sencillo se puede apreciar la importancia de contar con una contabilidad detallada y precisa sobre c&oacute;mo y con cu&aacute;les criterios se est&aacute;n orientando los recursos p&uacute;blicos en una sociedad.</p>     <p>En fen&oacute;menos a&uacute;n m&aacute;s complejos como la apertura, hace falta por supuesto mucho m&aacute;s an&aacute;lisis, mucha m&aacute;s teor&iacute;a y sobre todo, econom&iacute;a pol&iacute;tica. Qued&oacute; claro con el debate anterior, que, independientemente de la posici&oacute;n ideol&oacute;gica y de doctrina econ&oacute;mica de cada uno de los analistas, se puede llegar a concluir la existencia de un problema de institucionalidad en la implantaci&oacute;n de la pol&iacute;tica de apertura econ&oacute;mica: la raz&oacute;n por la que la apertura, para algunos, no funcion&oacute; como se hab&iacute;a previsto y para otros, la raz&oacute;n por la que funcion&oacute; mal. Pero al fin al cabo, se coincidi&oacute; en que la apertura en Colombia o no se dise&ntilde;&oacute; bien, o no se acompas&oacute; debidamente, para haber logrado mejores resultados.</p>     <p>Se podr&iacute;a partir entonces de que en Colombia hay una problem&aacute;tica central de institucionalidad, que impide que las pol&iacute;ticas, entre ellas la econ&oacute;mica, obedezcan a una determinada racionalidad; que imposibilita, m&aacute;s a&uacute;n, que el mercado, como instituci&oacute;n social -cuyo sentido es ser una construcci&oacute;n de la sociedad, con el establecimiento de reglas, normas, comportamientos, conductas, valoraciones- opere seg&uacute;n lo propone la teor&iacute;a de libro de texto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el proceso de globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social y bajo una civilidad moderna, el mercado requiere de unas pautas de racionalidad y comportamiento entre los agentes econ&oacute;micos, que van mucho m&aacute;s all&aacute; de lo que se preve&iacute;a en el siglo dieciocho. Hoy, incluso en los pa&iacute;ses avanzados, con el mercado se desarrollan unas formas de cooperaci&oacute;n, coordinaci&oacute;n, socializaci&oacute;n de riesgos, participaci&oacute;n y reproducci&oacute;n de informaci&oacute;n, asunci&oacute;n de compromisos m&aacute;s all&aacute; de los meramente individuales, para lograr objetivos particulares y colectivos, que posibiliten al sistema tener mejores condiciones dentro de una competencia internacional cada vez m&aacute;s creciente.</p>     <p>Esto implica la instauraci&oacute;n de valores en los comportamientos individuales, colectivos y p&uacute;blicos, como construcci&oacute;n de la econom&iacute;a pol&iacute;tica de nuevas formas de relaciones econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas. Esta tem&aacute;tica se hace a&uacute;n m&aacute;s importante en Colombia, que adolece de una crisis profunda de sociedad, de modernidad.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>EL PROCESO DE TRANSFORMACI&Oacute;N DE LA SOCIEDAD COLOMBIANA</b></font></p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>La paz y la resoluci&oacute;n del conflicto armado</b></font></p>     <p>Crecientemente, en el pa&iacute;s se h.a venido discutiendo sobre el concepto y en alcance pol&iacute;tico de la denommada <i>paz</i>. Infortunadamente, en amplios c&iacute;rculos de opini&oacute;n en Colombia, la concepci&oacute;n de la paz se ha venido limitando senamente, al punto de entenderse simplemente como la resoluci&oacute;n de un conflicto espec&iacute;fico, el conflicto armado.</p>     <p>Si se parte de la base de que el conflicto armado es apenas una de las ex presiones y no la &uacute;nica ni la m&aacute;s determinante de la crisis colombiana, es necesario volver a pensar seriamente c&oacute;mo se va a transformar la sociedad, en otra que pueda conducir a la paz, en su acepci&oacute;n estricta. Esto es, la <i>paz</i> como la creaci&oacute;n de un entorno social, pol&iacute;tico, cultural y econ&oacute;mico, que promueva la instituci&oacute;n efectiva de una civilidad ciudadana moderna y democr&aacute;tica, con la <i>convivencia</i> entre ciudadanos protagonistas y la resoluci&oacute;n de conflictos a trav&eacute;s del di&aacute;logo, de la celebraci&oacute;n de acue.rdos y el cumplimiento de compromisos, y del respeto de las diferencias: que fundamente a la justicia como sistema ordenador de relaciones entre ciudadanos y ciudadanos-Estado y como sistema legitimador de la implantaci&oacute;n de un nuevo ordenamiento de derechos y deberes Ciudadanos, bajo condiciones b&aacute;sicas de inclusi&oacute;n social: en t&eacute;rminos de acceso crrecientemente igualitario a oportunidades para el desarrollo y potencializaci&oacute;n de las capacidades de los ciudadanos, como constructores del proceso de desarrollo de la sociedad.</p>     <p>En este contexto, una negociaci&oacute;n entre &eacute;lites excluyentes, alrededor de un conflicto, por m&aacute;s degradado, violento e inexplicable que sea, no puede conducir por si solo a una sociedad en <i>paz</i>. La sociedad en <i>paz</i> es un proceso de transformaci&oacute;n social, que implica la participaci&oacute;n comprometida de amplios grupos representativos de la poblaci&oacute;n.</p>     <p>Recientemente, se ha venido suscitando un debate en Colombia sobre el alcance que ha de tener la negociaci&oacute;n del conflicto armado. Algunos observadores critican con raz&oacute;n que se le asigne nocivamente a la negociaci&oacute;n el prop&oacute;sito de construir un nuevo pa&iacute;s con la reforma de la sociedad, como pareciera ser la posici&oacute;n de diversos voceros de la opini&oacute;n p&uacute;blica. No obstante, conviene hacer algunas precisiones sobre el tema.</p>     <p>Cuando se argumenta que la <i>paz</i> no es la mera resoluci&oacute;n de un conflicto, se rechaza claramente que la paz pueda ser fruto por s&iacute; misma de la negociaci&oacute;n del conflicto armado y, por ende, se aduce que su negociaci&oacute;n no es el &uacute;nico reducto posible para poder transformar la sociedad colombiana. Es errado esperar que con la mera negociaci&oacute;n excluyente pueda conducirse el pa&iacute;s hacia una sociedad moderna, incluyente y democr&aacute;tica; aunque s&iacute; debe reconocerse que la soluci&oacute;n pol&iacute;tica del conflicto armado constituye una condici&oacute;n necesaria -no suficiente-, para avanzar en la creaci&oacute;n de condiciones propicias para la transformaci&oacute;n social.</p>     <p>Dentro de una agenda de transici&oacute;n que posibilite alcanzar la <i>paz</i>, se debe tener claro cu&aacute;l es la instancia determinante del conflicto armado y su resoluci&oacute;n pol&iacute;tica y, algo fundamental, cu&aacute;l es el tratamiento que la sociedad le ha de dar a un tema delicado para alcanzar la reconciliaci&oacute;n: el castigo, el perd&oacute;n, el olvido, la incorporaci&oacute;n social. Por supuesto, este es un tema no meramente legalista, es un tema profundamente pol&iacute;tico y social.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un tema central es el de c&oacute;mo a trav&eacute;s de la resoluci&oacute;n negociada pol&iacute;ticamente en la situaci&oacute;n actual, la sociedad colombiana puede apalancarse, para transitar hacia una sociedad en <i>paz</i>. Esto lleva a un cuestionamiento fundamental, que por la misma profundidad de su crisis, no se ha abordado debidamente.</p>     <p><i>La transici&oacute;n a un Estado Social de Derecho</i></p>     <p>Al establecer un Estado Social de Derecho (ESD) en el pa&iacute;s, la Constituci&oacute;n de 1991 representa un pacto social para la satisfacci&oacute;n de los derechos fundamentales, la igualdad jur&iacute;dica, la libertad civil y la garant&iacute;a de propiedad -como lo estipula un Estado de Derecho- y tambi&eacute;n para la progresiva observancia de los derechos sociales, econ&oacute;micos y culturales.</p>     <p>Idealmente, la Constituci&oacute;n debe erigirse como convenci&oacute;n program&aacute;tica y como pacto fundacional de la convivencia civil, dirigida y dirigido a garantizar la <i>paz</i> social y a promover la democracia. La b&uacute;squeda de una sociedad en <i>paz</i> es un proceso de transformaci&oacute;n social, en la que hay una participaci&oacute;n comprometida de amplios grupos representativos de la poblaci&oacute;n.</p>     <p>No obstante la proclamaci&oacute;n constitucional del Estado colombiano como un ESD, la realidad econ&oacute;mica, pol&iacute;tica, social y cultural dista sustancialmente de las condiciones objetivas requeridas, al punto en que no se ha logrado siquiera implantar todav&iacute;a un verdadero Estado de Derecho -por ejemplo, ante la ausencia de una irrestricta garant&iacute;a al derecho m&aacute;s fundamental para todos, el derecho a la vida. La construcci&oacute;n de un ESD tiene que partir de la valoraci&oacute;n y el compromiso sociales, con el cumplimiento incondicional de los derechos fundamentales. La b&uacute;squeda, consensuada como utop&iacute;a colectiva, de un ESD impone la implantaci&oacute;n social de una agenda program&aacute;tica de transici&oacute;n, en la que se estipulen prop&oacute;sitos colectivos, compromisos, deberes y derechos entre ciudadanos, grupos sociales, entes representativos y el Estado.</p>     <p>Un problema central en la construcci&oacute;n de un ESD es la definici&oacute;n democr&aacute;tica sobre sus alcances y l&iacute;mites para la realizaci&oacute;n de funciones sociales redistributivas: hasta d&oacute;nde se ha de intervenir en la asignaci&oacute;n de bienes, mediante su apropiaci&oacute;n p&uacute;blica. Ah&iacute; reside la especificaci&oacute;n del modo de coexistencia entre el Estado de Derecho y el ESD y del modelo de Estado de Bienestar.</p>     <p>No debe olvidarse que el Estado de Bienestar, desarrollado en el marco de un ESD, durante el auge de la posguerra en pa&iacute;ses avanzados -particularmente europeos-, tuvo el prop&oacute;sito de alcanzar un mayor dinamismo del capitalismo, mediante una nueva regulaci&oacute;n del mercado, orientada a la promoci&oacute;n del pleno empleo con el manejo -keynesianode la demanda, a trav&eacute;s de los derechos al bienestar V de nuevas formas de consumo colectivo -de masas. Este modelo de &eacute;stado de Bienestar -aunque sus formas concretas y medios para alcanzar los objetivos variaron entre pa&iacute;ses- empez&oacute; a gestar, ya desde la d&eacute;cada del setenta, su propia problem&aacute;tica institucional, expresada en varios elementos: la reducci&oacute;n de legitimidad -que obedeci&oacute; tanto a su incapacidad econ&oacute;mica y pol&iacute;tica para la satisfacci&oacute;n de los derechos sociales y la realizaci&oacute;n de expectativas colectivas, como a la discrecionalidad y arbitrariedad burocr&aacute;tica, sin la debida rendici&oacute;n de cuentas; la insuficiente eficiencia y la selectividad de las funciones p&uacute;blicas, con sesgos en favor especialmente de ciertos grupos poderosos; la tendencia a restringir las prestaciones de naturaleza social y asistencial, por las presiones para garantizar la viabilidad fiscal y la estabilidad de la econom&iacute;a, en medio del proceso de globalizaci&oacute;n, y la ingobernabilidad, por su incapacidad para disciplinar y racionalizar jur&iacute;dica y financieramente sus funciones sociales, bajo normas y criterios transparentes y operacionales sobre prioridad y rentabilidad social, secuencialidad y sostenibilidad intertemporal y equidad distributiva de la orientaci&oacute;n de recursos p&uacute;blicos -entre usos v destinos alternativos. .</p>     <p>En estas circunstancias, se ha venido observando un cambio tendencial en ciertos pa&iacute;ses europeos, hacia modelos de Estados de Bienestar refor mados y con menor alcance como, por ejemplo, el denominado Estado de Trabajo -schumpeteriano-, en el que la pol&iacute;tica social consulta y se adecua progresivamente a ciertas necesidades de la flexibilizaci&oacute;n del mercado de trabajo y la competitividad. En contraste, en el caso de Estados Unidos se da una refundaci&oacute;n del Estado liberal de Derecho, en el marco del Estado de Derecho, bajo la &oacute;ptica de mercado con la limitaci&oacute;n de funciones p&uacute;blicas de naturaleza social. De otra parte, la especificaci&oacute;n del modelo de Estado en otros pa&iacute;ses se debate en medio de diferentes tensiones entre rasgos y tipos de Estado: minimalista, corporativista, patrimonialista, regulador.</p>     <p>Infortunadamente, en el proceso constitucional de 1991, no solo no se lleg&oacute; a precisar el modelo de Estado de Bienestar en el marco del ESD postulado, ni a consultar debidamente su consistencia y compatibilidad con el modelo econ&oacute;mico en proceso de implantaci&oacute;n en su momento en el pa&iacute;s, sino que tampoco se avanz&oacute; en dise&ntilde;ar una agenda de transici&oacute;n para su progresiva instauraci&oacute;n y consolidaci&oacute;n pol&iacute;tica, financiera e institucional. Precisamente, ah&iacute; reside una de las razones por las que algunos fallos recientes de la Corte Constitucional han sido objeto de arduos debates en el pa&iacute;s.</p>     <p>As&iacute;, entonces, inevitablemente deber&aacute; gestionarse y legitimarse un verdadero pacto colectivo y una agenda de transici&oacute;n a un ESD, en el marco de la convenci&oacute;n program&aacute;tica de la Constituci&oacute;n de 1991, con miras a progresar en la democracia, a trav&eacute;s de nuevas formas de representaci&oacute;n y participaci&oacute;n pol&iacute;tica, y a crear una institucionalidad adecuada entre poderes -con la racionalizaci&oacute;n, consistencia y acotamiento de objetivos y la especificaci&oacute;n de mecanismos eficientes, precisos y transparentes, la delimitaci&oacute;n de instancias decisorias y sus competencias y la aplicaci&oacute;n de procedimientos de rendici&oacute;n p&uacute;blica de cuentas-, en la b&uacute;squeda por responder a necesidades prioritarias del sistema social y por instaurar una civilidad ciudadana moderna en el pa&iacute;s.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pilar b&aacute;sico de esta agenda es la democratizaci&oacute;n de la sociedad, la consolidaci&oacute;n de la convivencia ciudadana y el desarrollo de una civilidad moderna. En este contexto, sobresalen algunos fundamentos para guiar la transici&oacute;n, entre ellos:</p> <ul>    <p>1. El predominio de una concepci&oacute;n gu&iacute;a del comportamiento social, seg&uacute;n la cual lo colectivo y lo p&uacute;blico constituyen un derecho y a la vez una responsabilidad de todos los ciudadanos, bajo el principio de la preeminencia de lo p&uacute;blico y de los intereses colectivos construidos y legitimados con el concurso y la activa participaci&oacute;n ciudadana.</p>    </ul> <ul>    <p>2. La prioridad colectiva de avanzar en el desmonte de la exclusi&oacute;n social-relacionada con la desigualdad de oportunidades, de ingreso, de conocimiento y de posibilidades de realizaci&oacute;n humana y ciudadana-, como requisito esencial para la solidaridad y sentido de per tenencia, la cooperaci&oacute;n y construcci&oacute;n participativa de lo p&uacute;blico a trav&eacute;s de instituciones y pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas.</p>    </ul> <ul>    <p>3. La primac&iacute;a de la justicia, no s&oacute;lo como esquema regula torio de penas y castigos, sino en calidad de marco legal suficiente para velar por la implantaci&oacute;n de una serie de normas, prmClplOs y valoraciones sobre la convivencia y por el cumplimiento y cabal desempe&ntilde;o de derechos y deberes. En otras palabras, la justicia como sistema social debe contribuir a crear las condiciones materiales y jur&iacute;dicas para contribuir a la introyecci&oacute;n y concienciaci&oacute;n de los principios de la convivencia.</p>    </ul> <ul>    <p>4. La vindicaci&oacute;n de la pol&iacute;tica para la tramitaci&oacute;n y renovaci&oacute;n de intereses y pertenencias existentes en la sociedad, mediante procedimientos democr&aacute;ticos y con el desenraizamiento de pr&aacute;cticas vigentes para la satisfacci&oacute;n de intereses particulares excluyentes, que no responden a los prop&oacute;sitos mayoritarios de las colectividades. Se trata de hacer de la pol&iacute;tica una instituci&oacute;n social por excelencia para la especificaci&oacute;n y tramitaci&oacute;n de intereses colectivos y p&uacute;blicos, la reproducci&oacute;n de sentido de pertenencia y de intereses compartidos en las colectividades partidistas y la representaci&oacute;n eficaz y leg&iacute;tima de <i>lo social</i> -despoj&aacute;ndole al uso de la fuerza y la aplicaci&oacute;n de la fuerza la tramitaci&oacute;n de conflictos sociales, como se ha hecho tradicionalmente en el pa&iacute;s.</p>    </ul> <ul>    <p>5. La legitimaci&oacute;n del Estado como instituci&oacute;n social que tiene suficiente representatividad y poder pol&iacute;tico, ambos validados a trav&eacute;s de la democracia -y no como fruto de la funcionalidad, l&oacute;gica y acci&oacute;n clientelistas- y con la debida autoridad para velar efectivamente por los intereses individuales y colectivos en la sociedad. En raz&oacute;n de su precariedad, el Estado carece del suficiente poder de convocatoria ante sus ciudadanos, aunque sigue conservando un rol y unas responsabilidades sociales que lo mantienen en una posici&oacute;n determinante en la construcci&oacute;n-enriquecimiento de lo p&uacute;blico y en la administraci&oacute;n y gesti&oacute;n de un conjunto bien definido, no obstante restringido, en relaci&oacute;n con el pasado, de intereses y espacios colectivos y p&uacute;blicos. De cualquier forma, es claro que en la injerencia y acci&oacute;n estrat&eacute;gica para la promoci&oacute;n y est&iacute;mulo de la formaci&oacute;n, concienciaci&oacute;n y participaci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a progresivamente deliberativa, se encuentra uno de los principales medios para la legitimaci&oacute;n del Estado ante sus ciudadanos.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul> <ul>    <p>6. La instauraci&oacute;n de la seguridad democr&aacute;tica, como concepci&oacute;n social que integra en un todo coherente al conjunto de la seguridad ciudadana, la seguridad de libertad de pensamiento y de organizaci&oacute;n, la seguridad alimentaria, la seguridad ambiental, la seguridad jur&iacute;dica y la seguridad nacional. Elementos necesarios y determi nantes, pero no los &uacute;nicos, para la consolidaci&oacute;n de la seguridad democr&aacute;tica son la preservaci&oacute;n del orden y la integridad territorial, la aplicaci&oacute;n de la ley y la observancia de principios b&aacute;sicos de convivencia ciudadana.    </ul></p> <ul>    <p>7. La generaci&oacute;n de riqueza colectiva bajo condiciones de justicia distributiva con la convicci&oacute;n de que sin desarrollo productivo no es posible avanzar efectiva y sostenidamente en la inclusi&oacute;n social.</p>    </ul>  <ul>    <p>Mientras la sociedad colombiana no logre romper definitivamente con el proceso de desactivaci&oacute;n productiva y relativo empobrecimiento, de concentraci&oacute;n de nqueza y de exclusi&oacute;n social, no ser&aacute; posible construir una sociedad democr&aacute;tica moderna e incluyente. Por lo tanto, hay que valorar la necesidad de construir un nuevo contrato social e implantar un estricto esquema  de coordinaci&oacute;n y responsabilizaci&oacute;n, bajo una novedosa institucionalidad pnvada, colectiva y p&uacute;blica, en el marco d.e una visi&oacute;n de futuro y de un proyecto productivo de referencia para el mediano y largo plazo, con el concurso comprometido de los agentes econ&oacute;micos y del Estado, dentro del prop&oacute;sito de aprovechar ventajas comparativas, crear ventajas competitivas y potencializar los recursos disponibles en el pa&iacute;s bajo, una competencia cada mas internacionalizada.</p>    </ul>     <p>En ese prop&oacute;sito, a los agentes econ&oacute;micos les compete una serie de responsabilidades y compromisos como ciudadanos, adem&aacute;s de su responsabilidad propia -como empresanos, trabajadores, academia, gremios-, para aportar decididamente en el desarrollo productivo, como requisito para aprovechar, en lo posible, oportunidades y minimizar riesgos y sacrificios reproducidos con la globalizaci&oacute;n. As&iacute;, por ejemplo:</p> <ul>    <p>1. productividad y competitividad yen las condiciones de trabajo de sus empresas, asumir como grupo el desarrollo de algunos acciones para la eficiencia productiva conjunta de actividades integradas -por ejemplo, alrededor de cadenas, con la creaci&oacute;n de centros de capacitaci&oacute;n laboral y de desarrollo tecnol&oacute;gico especializados, de investigaci&oacute;n y desarrollo y hasta de fondos de financiaci&oacute;n - y sin desconocer la funci&oacute;n social de la empresa.</p>    </ul> <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>2. Los trabajadores han de propiciar con su. concurs~ e! aumento el! la productividad, la innovaci&oacute;n y el cambio tecnol&oacute;gico, la capacitaci&oacute;n y el desarrollo productivo. Ademas, participar en el dise&ntilde;o y reestructuraci&oacute;n de las cadenas productivas e Impulsar actividades asociativas y solidarias.</p>    </ul> <ul>    <p>3. El sector acad&eacute;mico tiene la responsabilidad de contribuir a la formaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n del capital humano y al desarrollo de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica en el pa&iacute;s, buscando una vinculaci&oacute;n m&aacute;s estrecha y coordinada con el sector productivo.</p>    </ul> <ul>4. Los gremios y asociaciones de la sociedad civil deben promover el estudio, an&aacute;lisis, coordinaci&oacute;n y promoci&oacute;n de acciones requendas para mejorar la competitividad sist&eacute;mica.    </ul></p> <ul>5. El Estado ha de desempe&ntilde;ar una funci&oacute;n decisiva en la construci&oacute;n de un entorno adecuado -especialmente a nivel macroecon&oacute;mico y en asocio y estricta coordinaci&oacute;n con el sector privado, en los niveles mesoecon&oacute;mico y sectorial- para la realizaci&oacute;n de negocios -por ejemplo, con la garant&iacute;a del cumplimiento de contratos y respeto de los derechos de propiedad-, el desarrollo empresarial-por ejemplo, a trav&eacute;s de la inversi&oacute;n, innovaci&oacute;n, asunci&oacute;n de riesgos y la productividad- y, en fin, la competitividad sist&eacute;mica.    </ul></p>     <p>A proposito de !a creaci&oacute;n de un ambiente econ&oacute;mico propicio para la generaci&oacute;n de nqueza, se debe resaltar c&oacute;mo en el contexto del contrato y de la coordinaci&oacute;n privada y p&uacute;blica, resulta prioritario avanzar en la implantaci&oacute;n de una estrategia de reforma estructural de las finanzas p&uacute;blicas, con el compromiso creciente de amplios estratos de una ciudadan&iacute;a: a fin de garantizar su viabilidad para que el Estado pueda ir respendiendo progresivamente a las prioridades sociales que le competan en el marco del ESD y el Estado de Bienestar, estipulados en el pacto social, uno de los postulados b&aacute;sicos de la estrategia debe partir del reconocimiento de que el fortalecimiento estructural de los ingresos p&uacute;blicos est&aacute; sustentado en el crecimiento econ&oacute;mico y la generaci&oacute;n de riqueza colectiva. Otro de los postulados consiste en que esta problem&aacute;tica debe abordarse de manera integral en sus diferentes instancias. Por el lado de ingresos, ha de velarse por la legitimaci&oacute;n de la institucionalidad tributaria en el pa&iacute;s y el deber tributario del ciudadano con la colectividad, procedi&eacute;ndose, por ejemplo, a la eliminaci&oacute;n de exenciones, deducciones y excepciones y al rechazo &lsquo;moral' y la penalizaci&oacute;n efectiva de los elevados niveles existentes de evasi&oacute;n, corrupci&oacute;n y elusi&oacute;n tributarias. Por el lado de egresos, habr&aacute;n de tomarse decisiones sociales cruciales sobre la priorizaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico, garantiz&aacute;ndose el lugar fundamental del gasto social.</p>     <p>Sin haber pretendido m&aacute;s que una ilustraci&oacute;n simple de algunas de la m&uacute;ltiples exigencias para la construcci&oacute;n de un ESD, resulta evidente que se trata de una tarea de todos, especialmente demandante, en una sociedad con graves disfuncionalidades como la colombiana en el mundo de hoy. Todav&iacute;a m&aacute;s, puesto que tendr&aacute; que desarrollarse un modelo de ESD en consulta con las realidades nacionales y los condicionamientos del mundo externo, en medio de la globalizaci&oacute;n, y lo suficientemente innovador como para evitar la reproducci&oacute;n de los graves problemas observados en otras sociedades. Al fin de cuentas, la aceptaci&oacute;n y la sostenibilidad del programa constitucional vigente en el pa&iacute;s, imponen la necesidad de construir un Estado que podr&iacute;a asociarse con un tipo de ESD posbenefactor.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>L PLAN COLOMBIA Y LA CRISIS SOCIAL COLOMBIANA</b></font></p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>El combate al narcotr&aacute;fico y al crimen internacional organizado</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es de reconocer que la crisis de la sociedad colombiana tiene ra&iacute;ces no solamente de &iacute;ndole dom&eacute;stica sino tambi&eacute;n, yen forma muy determinante, de naturaleza externa-internacional, como es el flagelo del tr&aacute;fico mundial de drogas il&iacute;citas y el crimen internacional organizado. Si bien es cierto que la ilegalidad tiene ra&iacute;ces hist&oacute;ricas en el pa&iacute;s, que no han sido resueltas, por lo que se ha ido consolidando y ampliando su espectro de acci&oacute;n a trav&eacute;s del tiempo-por ejemplo, contrabando, posesi&oacute;n ilegal de la tierra, apropiaci&oacute;n privada de riquezas colectivas, el caciquismo y la compra de votos, el secuestro-, el narcotr&aacute;fico, como la actividad ilegal quiz&aacute;s de mayor rendimiento y poder depredador en el capitalismo de hoy, ha alcanzado un poder desestabilizador, potencializador de la crisis de la sociedad colombiana.</p>     <p>El narcotr&aacute;fico se desarrolla en Colombia no solamente tomando provecho para su propio beneficio de las ventajas geogr&aacute;ficas y estrat&eacute;gicas del pa&iacute;s para la realizaci&oacute;n de las primeras etapas de la cadena internacional del negocio, sino tambi&eacute;n -y de manera determinante-de la fragmentaci&oacute;n del tejido social colombiano y de graves problemas estructurales, entre los cuales cabe mencionar los siguientes: la falta de presencia territorial y la p&eacute;rdida de legitimidad del Estado; el debilitamiento del imperio de la ley, el rentismo relacionado con la reproducci&oacute;n del clientelismo, la corrupci&oacute;n y la impunidad, la crisis de representaci&oacute;n pol&iacute;tica, la instauraci&oacute;n de una forma del quehacer pol&iacute;tico a trav&eacute;s de la intimidaci&oacute;n y el uso de la fuerza, para asegurar lealtades partidistas; la ausencia de una pol&iacute;tica de tierras y otros problemas estructurales, como la excesiva iniquidad en la distribuci&oacute;n del ingreso y la pobreza.</p>     <p>Uno de los agravantes del problema del narcotr&aacute;fico en el pa&iacute;s consiste en que el patr&oacute;n de especializaci&oacute;n adoptado dentro de la cadena internacional del negocio es el m&aacute;s &lsquo;pauperizador y depredador' en t&eacute;rminos sociales, culturales, ecol&oacute;gicos e incluso econ&oacute;micos. En efecto, la especializaci&oacute;n progresiva del pa&iacute;s en las primeras tres etapas -cultivo de coca, procesamiento de pasta y elaboraci&oacute;n de coca&iacute;na, y su contrabando a los pa&iacute;ses consumidores- de las siete u ocho etapas de la cadena internacional del narcotr&aacute;fico no solo genera unas ganancias econ&oacute;micas relativamente &iacute;nfimas, con respecto a las de las etapas finales que se reproducen en los pa&iacute;ses consumidores -como la distribuci&oacute;n minorista en las ciudades, el lavado de d&oacute;lares y la especulaci&oacute;n financiera con excedentes ilegales-, sino que va imponiendo una cierta suplantaci&oacute;n del derecho y la ley por el imperio de la violencia y el poder de la fuerza; la &lsquo;destrucci&oacute;n' de tradiciones, valores y comportamientos, la p&eacute;rdida de la convivencia ciudadana, el deterioro del medio ambiente y, al fin de cuentas, la &lsquo;pauperizaci&oacute;n', en sentido integral del t&eacute;rmino, del campesinado cultivador de la hoja de coca y de amapola y de las poblaciones en sus zonas de influencia.</p>     <p>Infortunadamente, con la estrategia internacional predominante para el combate del narcotr&aacute;fico -bajo la tutela de los Estados Unidos-, pa&iacute;ses con ventajas geopol&iacute;ticas para la producci&oacute;n de coca y amapola como Colombia, continuar&aacute;n siendo objeto de graves consecuencias depredadoras para su ordenamiento econ&oacute;mico, pol&iacute;tico, cultural y social, no obstante los esfuerzos que se dediquen a atacar este flagelo internacional. Ning&uacute;n pa&iacute;s aisladamente, ni siquiera un grupo de pa&iacute;ses, va a lograr combatirlo con eficacia.</p>     <p>El narcotr&aacute;fico impone la l&oacute;gica de su ilegitimidad mafiosa en todos los eslabones del negocio en un &aacute;mbito mundial, por lo que las acciones tendientes a combatirlo no pueden limitarse apenas a algunos pa&iacute;ses, ni a afectar la producci&oacute;n &uacute;nicamente, ni a depender de las necesidades pol&iacute;ticas de los gobiernos de turno de los pa&iacute;ses productores o de los demandantes. Por el contrario, las acciones deben darse dentro de una estrategia integral de corresponsabilidad y reciprocidad internacional para reducir la rentabilidad econ&oacute;mica y pol&iacute;tica del negocio en todos y cada uno de los eslabones de la cadena mundial, como la de una estrategia multilateral de descriminalizaci&oacute;n y prevenci&oacute;n del consumo de drogas psicotr&oacute;picas, bajo un riguroso marco regula torio y con el concurso de una organizaci&oacute;n especializada, y con acciones represivas para desmontar otras bases del negocio il&iacute;cito como el lavado de activos, el contrabando de precursores qu&iacute;micos y armas, etc&eacute;tera.</p>     <p>La aplicaci&oacute;n de la estrategia dominante hasta ahora para combatir el narcotr&aacute;fico y el crimen internacional organizado no s&oacute;lo es ineficiente, sino altamente inequitativa, entre pa&iacute;ses productores y consumidores y entre grupos sociales -por ejemplo, campesinado pobre en pa&iacute;ses productores vs.lavadores institucionales de activos en pa&iacute;ses desarrollados. El hecho fundamental reside en que al ser el problema del narcotr&aacute;fico un problema de corresponsabilidad internacional y aceptar como ha ocurrido hasta ahora por imposici&oacute;n antes que por verdadera convicci&oacute;n, que el combate del problema internacional del narcotr&aacute;fico se deba realizar fundamentalmente bajo una perspectiva militar y policiva y sobre las fuentes de la producci&oacute;n y no al consumo, ha conducido de <i>facto</i> a reproducir una perversa distribuci&oacute;n de costos y sacrificios sociales. Un tratamiento militar represivo a la producci&oacute;n -centrado en la aplicaci&oacute;n de precursores qu&iacute;micos-, cuando las actividades m&aacute;s rentables de la cadena internacional del narcotr&aacute;fico son la venta en los mercados internacionales y el lavado de activos en pa&iacute;ses consumidores, reproduce una depredaci&oacute;n social en las poblaciones m&aacute;s pobres en los centros productores de la hoja y pasta -en las primeras etapas de la cadena-, sin que se produzca necesariamente un cambio en la actitud social ni en el consumo ni en el problema internacional.</p>     <p>Seg&uacute;n la t&aacute;ctica o la estrategia que se adopte, el tratamiento internacional del problema del narcotr&aacute;fico y del crimen internacional organizado tendr&aacute; impactos diferenciales entre pa&iacute;ses y grupos sociales. En observancia del principio de la corresponsabilidad y reciprocidad para enfrentar un problema de &iacute;ndole estrictamente internacional le corresponde una alta cuota a los Estados Unidos como principal mercado consumidor de narc&oacute;ticos. La 'bondad' y eficacia internacional de la participaci&oacute;n estadounidense depender&aacute;n de la estrategia adoptada, de las compensaciones aportadas en favor de pa&iacute;ses y grupos especialmente afectados por el flagelo y de sus logros efectivos para el desmantelamiento de las bases objetivas del negocio internacional en todas y cada una de sus etapas.</p>     <p>Una mayor participaci&oacute;n de Estados Unidos en el contexto de una estrategia principalmente militarista sobre la producci&oacute;n no s&oacute;lo puede resultar insuficientemente eficaz a nivel de todos los pa&iacute;ses comprometidos en su conjunto, sino adem&aacute;s seriamente inequitatitiva y onerosa para ciertos grupos de sociedades como la colombiana. He ah&iacute; los inminentes riesgos y los graves e inaceptables defectos de un plan que no equilibre debidamente los enfoques proactivo-regulador y coactivo-represivo en las distintas etapas de la cadena del negocio de drogas il&iacute;citas y del crimen internacional organizado. El caso del Plan Colombia constituye un ejemplo ilustrativo</p>     <p><font face="verdana" size="2"><b>Plan Colombia: consideraciones estrat&eacute;gicas</b></font></p>     <p>Hasta ahora no es posible precisar la estructura y composici&oacute;n definitivas del denominado Plan Colombia. El principal componente internacional del Plan Colombia hasta ahora materializado es el de Estados Unidos. M&aacute;s de dos terceras partes de la cuota de corresponsabilidad estadounidense aprobada por el Congreso estadounidense para el combate al narcotr&aacute;fico en Colombia durante los a&ntilde;os 2000 y 2001 es de car&aacute;cter militar y policivo. Aparte de las serias observaciones cr&iacute;ticas a una estrategia militar y policial en el combate al narcotr&aacute;fico, surgen otras adicionales relacionadas con el caso espec&iacute;fico de Colombia.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La primera se refiere a si se trata de una estrategia antinarc&oacute;ticos exclusivamente o si es una estrategia mixta antinarco-antiguerrillera, al aducirse que los cultivos il&iacute;citos y el procesamiento b&aacute;sico de la droga proporcionan ingentes recursos para la financiaci&oacute;n de la guerrilla -especialmente en el sur del pa&iacute;s- y al aceptarse que las fuerzas militares pueden atacar a insurgentes que est&eacute;n al cuidado de las zonas de cultivo. Siendo as&iacute;, resulta primordial especificar la secuencialidad t&aacute;ctica para proceder a la erradicaci&oacute;n de cultivos a trav&eacute;s de la fumigaci&oacute;n, el despeje de las zonas de la presencia guerrillera, el desplazamiento o protecci&oacute;n del campesinado en las &aacute;reas de conflicto, la sustituci&oacute;n de cultivos il&iacute;citos, la inversi&oacute;n social y la adecuaci&oacute;n de las zonas en t&eacute;rminos de infraestructura, v&iacute;as de acceso, etc&eacute;tera. En la secuencialidad de las acciones militares y policivas y de las acciones sociales residir&aacute;n fundamentalmente tanto los riesgos asumidos para la seguridad de la vida y de los bienes del campesinado y otros sectores sociales desprotegidos en medio del conflicto armado de la delincuencia y de la intervenci&oacute;n militar; como los costos y beneficios sociales, medioambientales y econ&oacute;micos, y, en fin, de la eficacia de la estrategia en t&eacute;rminos de la instauraci&oacute;n de condiciones sociales de convivencia y desarrollo.</p>     <p>Claro est&aacute;, en calidad de contrapartida sobresalen los efectos en t&eacute;rminos de mejoras en la capacidad ofensiva de las fuerzas militares y en la posici&oacute;n negociadora de las autoridades gubernamentales frente a la guerrilla. Ello para no mencionar aspectos adicionales relacionados con la misma estrategia gubernamental de negociaci&oacute;n del conflicto armado y de la injerencia, al menos indirecta, de los Estados Unidos en el conflicto interno. Todos estos efectos deben sopesarse debidamente a la hora de hacer el balance general de este tipo de estrategia.</p>      <p> La segunda se relaciona incluso con la posible existencia de otras estrategias militares y policivas alternativas que podr&iacute;an evitar ciertos riesgos depredadores de vidas humanas y del medioambiente, entre otros, y adem&aacute;s reducir costos sociales y financieros, as&iacute; no fueran la mejor opci&oacute;n para afrontar el problema del narcotr&aacute;fico y de los cultivos il&iacute;citos en el pa&iacute;s. Una de tales estrategias podr&iacute;a consistir en una mayor prioridad a la interdicci&oacute;n a&eacute;rea, fluvial y mar&iacute;tima en el territorio nacional para restringir el comercio de drogas con el exterior, 'bloqueando' las fuentes de oferta de droga y afectando el negocio del narcotr&aacute;fico en el pa&iacute;s, reforz&aacute;ndose simult&aacute;neamente el control al contrabando de armas y precursores qu&iacute;micos. Su efectividad se traducir&iacute;a en una ca&iacute;da de la rentabilidad de las actividades del narcotr&aacute;fico en Colo~bia, ante el encarecimiento del transporte de la droga procesada hac&iacute;a el exterior -en proporci&oacute;n directa al riesgo de ser objeto de la interdicci&oacute;n. Al mismo tiempo, se afectar&iacute;a seriamente el financiamiento de los grupos alzados en armas y de la delincuencia organizada en el pa&iacute;s, con las consecuencias en t&eacute;rminos del poder de negociaci&oacute;n de la guerrilla, por ejemplo.</p>     <p>Obviamente, para ello se requerir&iacute;a una apropiada preparaci&oacute;n del personal colombiano encargado de realizar bajo su responsabIlIdad exclusiva las labores de interdicci&oacute;n, una cooperaci&oacute;n internacional mas decidida con pa&iacute;ses vecinos y el mismo Estados Unidos para reforzar la interdicci&oacute;n soberana en cada territorio nacional-con un oportuno intercambio de informaci&oacute;n-, una adecuaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n internacional en la materia dentro de los principios de soberan&iacute;a nacional vigentes, entre otros, adem&aacute;s de equipos de comunicaciones, aviones y dem&aacute;s aparatos especializados de &iacute;nformaci&oacute;n e inteligencia.</p>     <p>Otro aspecto a tomar en cuenta es el de los costos financieros, que impli ca hacia el futuro para el pa&iacute;s la estrategIa adoptada. A manera de ejemplo baste mencionar que cada hora de vuelo de un helicoptero Black Hawk cuesta alrededor de unos 1.500 d&oacute;lares, que los costos de operaci&oacute;n y mantenimiento en un per&iacute;o~o de un?s,lO a&ntilde;os equivalen a un 30 por ciento del costo fijo inicial de dichos helic&oacute;pteros, que los centros de preparaci&oacute;n y los hangares pueden llegar a costar unos 20 millones de d&oacute;lares que se requieren al menos dos aviones Bufalo para el suministro de combustible con un costo cercano a los 26 millones de d&oacute;lares: Este tema es especialmente importante, dada la crisis estructural de las finanzas p&uacute;blicas, la insostenibilidad del patr&oacute;n de g.asto en fue:zas m&iacute;litares y polic&iacute;a observado en la &uacute;ltima d&eacute;cada y la creciente cuant&iacute;a de recursos que la sociedad colombiana le viene dedicando a los sectores de defensa y seguridad, con el agravante de que si se continua con dicha tendencia se podr&iacute;a incrementar hasta en unos 1,5 a 2,0 puntos del PIB en los proximos cinco a&ntilde;os. Esta situaci&oacute;n se ver&aacute; agravada aun mas en la medida en que al no adelantarse una profunda reingenier&iacute;a -por ejemplo con la reestructuraci&oacute;n de la planta de personal y prestaci&oacute;nal-, el establec&iacute;miento de nuevos batallones antinarc&oacute;ticos Y el mantenimiento y la operaci&oacute;n de los nuevos equipos impondr&aacute;n erogaciones adicionales y permanentes hacia el futuro a cargo del presupuesto nac&iacute;onal.</p>     <p>Todos estos efectos, adem&aacute;s de otros como los costos y posibi1idades de implantaci&oacute;n efectiva de las acciones en el pa&iacute;s, deben sopesarse debidamente a la hora de hacer el balance general entre estrategias de lucha contra el narcotr&aacute;fico y el crimen organizado en Colombia.</p>     <p>Aun bajo la estrategia global dominante para el combate del narcotr&aacute;fico y el crimen organizado, que no solo es claramente ineficiente para solucionar la problem&aacute;tica global, sino ademas inequitat&iacute;va en detnmento de pa&iacute;ses productores -y en especial contra algunos grupos vulnerables de sus poblaciones-, es posible evitar excesivos  costos econ&oacute;micos, sociales y ecol&oacute;gicos para pa&iacute;ses productores como Colombla, de optarse por determinadas pol&iacute;ticas de cooperaci&oacute;n internacional, fundamentadas en los componentes social, econ&oacute;mico, medioambiental y de justicia</p>     <p>y derechos humanos, con debida continuidad, proyecci&oacute;n y volumen a trav&eacute;s del tiempo. El componente militar de la corresponsabilidad internacional, adem&aacute;s de que no ha de ser lo principal sino m&aacute;s bien lo complementario, debiera tomar en consideraci&oacute;n la existencia de alternativas viables y menos cuestionables que la estrategia militar antinarc&oacute;ticos del Plan Colombia.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>A MANERA DE REFLEXI&Oacute;N</b></font></p>     <p>La programaci&oacute;n, financiamiento y ejecuci&oacute;n de las reformas sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, la reingenier&iacute;a y reestructuraci&oacute;n de la funci&oacute;n p&uacute;blica, y la realizaci&oacute;n de las otras actividades propias del Estado deben ser articuladas y priorizadas estrictamente en lo que se debe concebir como un <i>programa de desarrollo para la construcci&oacute;n de sociedad</i> en una perspectiva de corto, mediano y largo plazos, bajo la responsabilidad in delegable e inalienable del Estado, en una permanente consulta y fiscalizaci&oacute;n con y entre agentes, movimientos y asociaciones ciudadanas y pol&iacute;ticas, dentro de la nueva institucionalidad para el relacionamiento p&uacute;blico, colectivo y privado, en todas y cada una de las etapas del proceso, que van desde la concepci&oacute;n, hasta la aplicaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n permanentes del Plan.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ante las severas exigencias financieras de un plan de esta naturaleza y la precaria situaci&oacute;n econ&oacute;mica y de las finanzas p&uacute;blicas en el pa&iacute;s y en raz&oacute;n del car&aacute;cter estrictamente p&uacute;blico del desarrollo de un nuevo contrato social, no s&oacute;lo corresponde sino que se hace inevitable el compromiso fiscalizador y el aporte financiero de todos los agentes, tanto p&uacute;blicos como privados, y de acuerdo con su capacidad econ&oacute;mica y con su dividendo de paz para la implantaci&oacute;n de dicho programa de desarrollo.</p>     <p>En este sentido, como en el caso de un verdadero ordenamiento democr&aacute;tico, la paz se ha de constituir en el fin procedimental inicial y simult&aacute;neamente erigirse como el fin &uacute;ltimo alcanzable por la sociedad. Es por ello que la paz no es s&oacute;lo la resoluci&oacute;n de uno de los conflictos, como el caso del conflicto armado, en un proceso de crisis social como el colombiano, sino esencialmente la construcci&oacute;n de un nuevo contrato social y el establecimiento y la consolidaci&oacute;n efectiva de un nuevo ordenamiento democr&aacute;tico incluyente en lo pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, social y cultural.</p>     <p>Si bien es cierto que parte fundamental del esfuerzo ha de corresponderle a los sectores m&aacute;s pudientes de la sociedad colombiana, no cabe duda alguna que en el marco de un esquema de corresponsabilidad internacional, a otros pa&iacute;ses involucrados en la problem&aacute;tica del narcotr&aacute;fico y el crimen internacional organizado -especialmente a los pa&iacute;ses desarrollados consumidores de la droga y centros en los que se desarrollan las actividades m&aacute;s rentables del negocio internacional les compete aportar efectivamente un esfuerzo no s&oacute;lo financiero, sino tambi&eacute;n econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social, en favor de los pa&iacute;ses m&aacute;s vulnerables y objeto de mayor depredaci&oacute;n so cial por el flagelo mundial de la droga. El tipo de ayuda militar y poblaci&oacute;n previsto por el Plan Colombia y financiado por el gobierno estadounidense no consulta debidamente los prop&oacute;sitos de una verdadera estrategia de cooperaci&oacute;n internacional en la lucha al narcotrafico bajo principios de corresponsablbdad y reciprocidad.</p> <hr>    <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>&#91;1&#93; Garay Luis Jorge 2000a "Globalizaci&oacute;n y derecho", ponencia presentada en el simposio internacional <i>Sentido y contenidos del Sistema penal en la globalizaci&oacute;n</i>, organizado por la Fiscal&iacute;a General de la Naci&oacute;n, Bogot&aacute;, marzo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-4772200100010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93; Garay Luis  Jorge 2000b "Construcci&oacute;n de la seguridad democr&aacute;tica en medio de la crisis",<i> El papel de las Fuerzas Militares en una democracia en desarollo</i>, Escuela Superior de Guerra - Pontificia Un&iacute;vers&iacute;dad Javeriana, Bogot&aacute;, junio.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-4772200100010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;3&#93; Garay Luis Jorge. 2001 "Una nota sobre la problem&aacute;tica social, el conflicto armado, el narcotr&aacute;fico y el Plan Colombia", Summit of the Americas Center, <i>Colombia: conflicto armado, perspectivas de paz y democracia,</i> Florida International University.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-4772200100010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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