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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[TENDENCIAS RECIENTES EN LA ECONOMÍA CONVENCIONAL Y LOS DEBATES SOBRE LIBERALIZACIÓN Y GLOBALIZACIÓN]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Three problems are critically analysed in this paper: 1. The increasing and at times excessive specialization in areas of theoretical and applied economics can have negative effects on the advance of knowledge and improvement of modern economies. 2. Given the absence of theoretical and emprical advances, the discussion in order to choose development models is carried out more based on specific interests and ideological prejudices than on criteria based on justice. 3. It can be predicted tha t there is going to be a great problem for Latin-American societies given the structural difficulties in order to create future employment.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>TENDENCIAS RECIENTES EN LA ECONOM&Iacute;A CONVENCIONAL Y LOS DEBATES SOBRE LIBERALIZACI&Oacute;N Y GLOBALIZACI&Oacute;N</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Albert Berry*</b></p>     <p>* Profesor Universidad de Toronto</p><hr>     <p><b>Resumen</b></p> <i>    <p>Tres problemas se analizan en esta ponencia de manera cr&iacute;tica:</p>     <p>1. La excesiva divisi&oacute;n del trabajo en la reflexi&oacute;n te&oacute;rica y aplicada de los economistas genera efectos negativos que impiden un verdadero conocimiento y la mejora de las econom&iacute;as modernas.</p>     <p>2. Por ausencia de avances te&oacute;ricos y emp&iacute;ricos la discusi6n para escoger los modelos de desarrollo es conducida m&aacute;s por intereses creados o prejuicios ideol&oacute;gicos que por una elecci&oacute;n con criterios justos.</p>     <p>3. Puede predecirse que va existir un gran problema de sociedad en Am&eacute;rica Latina ante la dificultad estructural para la creaci&oacute;n futura de empleos.</p></i>     <p><b>Abstract</b></p> <i>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Three problems are critically analysed in this paper:</p> </i>     <p><i>1. The increasing and at times excessive specialization in areas of theoretical and applied economics can have negative effects on the advanee of knowledge and improvement of rnodern economies.</i></p><i>     <p>2. Given the absence of theoretical and emprical advances, the discussion in order to choose development models is carried out more based on specific interests and ideological prejudices than on criteria based on justice.</p> </i>     <p><i>3. It can be predicted tha t there is going to be a great problem for Latin-American societies given the structural difficulties in order to create future employment.</i></p> <hr />     <p>1. Quiero reflexionar sobre la econom&iacute;a como disciplina -disciplina ojal&aacute; por lo menos un poco cient&iacute;fica- y sobre su papel en la reciente tendencia hacia la liberalizaci&oacute;n y la integraci&oacute;n econ&oacute;mica internacional. Desde cuando yo era estudiante de posgrado y cuando poco despu&eacute;s tuve la oportunidad de dar clases en la Universidad Nacional, hemos visto muchos cambios en la econom&iacute;a convencional, en lo que se ense&ntilde;a, especialmente al nivel de posgrado y en la forma de utilizarla en la pr&aacute;ctica. Ha habido avances interesantes, ha habido modas pasajeras y ha habido tendencias a mi juicio perniciosas. Algunas de esas tendencias han aparecido en los debates alrededor de la liberalizaci&oacute;n. Enseguida, vaya referirme al desarrollo de nuestra disciplina, principalmente en Estados Unidos y en menor grado en Europa, simplemente porque es lo que mejor conozco y es lo que m&aacute;s influye, para bien o para mal, en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica alrededor del mundo.</p>     <p>2. Seguramente con algunos de mis comentarios corro el riesgo de demostrar mi falta de actualidad con respecto a lo que pasa dentro de la disciplina. Es un peligro inevitable para un economista como yo, que soy un emp&iacute;rico, y no espero contribuciones valiosas de la mayor&iacute;a de las corrientes te&oacute;ricas. Debo contarles que yo empec&eacute; mi carrera como te&oacute;rico. Escrib&iacute; mi tesis de Ph.D. en el campo de la microeconom&iacute;a, espec&iacute;ficamente en la Teor&iacute;a del Bienestar. Una de las herencias que tengo de esa &eacute;poca es el recuerdo de c&oacute;mo vi la disciplina y sus componentes te&oacute;ricos y de an&aacute;lisis emp&iacute;rico.</p>     <p>El primer tema que escog&iacute; (despu&eacute;s lo dej&eacute; por otro) fue efectivamente una extensi&oacute;n de un teorema de Gerard Debreu. quien despu&eacute;s gan&oacute; el premio Nobel, por su contribuci&oacute;n a la teor&iacute;a pura, utilizando la Teor&iacute;a de Conjuntos (<i>set theory</i>). En ese momento pens&eacute; que yo necesitaba alguna innovaci&oacute;n alrededor de esa teor&iacute;a y mi novedad consisti&oacute; en introducir la competencia imperfecta en el modelo ya construido por Debreu. En el proceso me convenc&iacute;, de alguna manera, de que tal descubrimiento podr&iacute;a ser importante para la pol&iacute;tica econ&oacute;mica.</p>     <p>Nunca hab&iacute;a pensado en la econom&iacute;a como un juego cuya &uacute;nica funci&oacute;n fuera el disfrute de los que la utilizan, de modo que fue importante para m&iacute; la posible utilidad de mis ideas. Hoy, despu&eacute;s de haber pasado a&ntilde;os en el campo de la econom&iacute;a aplicada, me es dif&iacute;cil aceptar mi ingenuidad al pensar as&iacute;. Pero creo que lo que pens&eacute; yo en esa &eacute;poca es lo que piensan muchos estudiantes e incluso muchos profesores, que no han tenido la oportunidad de ver c&oacute;mo se usa la econom&iacute;a en la pr&aacute;ctica.</p>     <p>Desde ese entonces, el peligro al que me refiero se ha agravado, especial mente en las universidades de Estados Unidos, donde el marxismo y otras ideolog&iacute;as no representan una competencia seria. Lo que yo necesitaba en ese momento era alguien que me ayudara a entender la relaci&oacute;n entre la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica, para que mis esfuerzos en la teor&iacute;a tuvieran alg&uacute;n valor.</p>     <p>3. En mi opini&oacute;n, no ha habido en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os nuevas teor&iacute;as de gran importancia. Se puede decir, <i>grosso modo,</i> que el siglo dieciocho nos trajo el modelo neocl&aacute;sico, que demuestra el valor potencial de un sistema de mercados. El siglo diecinueve, la teor&iacute;a de Marx, en la que entraron en forma importante la pol&iacute;tica y la sociedad, como factores estrechamente ligados a lo que pasa en la econom&iacute;a. El siglo veinte nos trajo la teor&iacute;a de Keynes, en reacci&oacute;n a la crisis de la econom&iacute;a capitalista. Puede tal vez incluirse el modelo de Arthur Lewis, relevante para las econom&iacute;as con abundancia de mano de obra, como una contribuci&oacute;n notoria del siglo pasado. El aporte del ganador del Premio Nobel Douglas North y de otros como Mancur Olsen sobre el papel de las instituciones puede verse como una nueva fase del desarrollo de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, en la que Marx es la figura principal. Pero tengo la impresi&oacute;n de que el pensamiento dentro de esta corriente no ha llegado al punto de merecer el t&iacute;tulo de una teor&iacute;a seria. En esta literatura veo m&aacute;s bien ideas sueltas - aunque no niego su inter&eacute;s - y cr&iacute;ticas de los paradigmas existentes, que no han llegado todav&iacute;a a convertirse en nuevas teor&iacute;as.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A veces hay arranques de actividad intelectual alrededor de una idea nueva, como ocurri&oacute; en el caso de la Teor&iacute;a de las Expectativas Racionales. Pero t&iacute;picamente no llegan a tener verdadera importancia y la fiebre se calma poco despu&eacute;s. As&iacute; las cosas, uno se pregunta por qu&eacute;, en vista del gran n&uacute;mero de te&oacute;ricos, hay tan poco avance en teor&iacute;as &uacute;tiles. Quiz&aacute;s no sea sorprendente: en el pasado se presentaron tal vez una vez por siglo avances realmente significativos. Una cosa que llama la atenci&oacute;n acerca de todos los innovadores que acabo de mencionar es que ellos fueron economistas aplicados, no te&oacute;ricos puros. O sea, la teor&iacute;a que vale la pena proviene de quienes en la jerga actual no son te&oacute;ricos. Son te&oacute;ricos en otro sentido mucho m&aacute;s importante, pero nadie los propondr&iacute;a hoy como candidatos para dictar los cursos de teor&iacute;a que damos en las escuelas de posgrado. &iquest;Por qu&eacute; sucede esto?</p>     <p> La respuesta es simple. La l&oacute;gica deductiva, casi el &uacute;nico componente de lo que hoy llamamos <i>teor&iacute;a dura</i> no es la fuente de una mejor comprensi&oacute;n del funcionamiento de la econom&iacute;a. Cada uno de los hombres famosos que mencion&eacute; fueron te&oacute;ricos en el sentido que se valora, es decir, fueron capaces de inventar nuevas teor&iacute;as. Pero es evidente que para conseguir eso se requiere tener un conocimiento detallado del comportamiento de la econom&iacute;a, un conocimiento tal que uno sea capaz de ver en qu&eacute; sentido ese funcionamiento no corresponde a las teor&iacute;as vigentes y sobre esa base construir una nueva teor&iacute;a. Keynes, Lewis y North han sido todos estudiantes serios de la realidad econ&oacute;mica. Lo mismo que lo fueron Smith, Ricardo y Marx.</p>     <p>Esta reflexi&oacute;n nos sugiere que si nos sorprende la lenta aparici&oacute;n en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas de teor&iacute;as serias y bien respaldadas por el estudio emp&iacute;rico, una parte de la explicaci&oacute;n puede ser el enfoque que hoy en d&iacute;a damos a una teor&iacute;a y un modo de pensar que es, por su naturaleza, incapaz de generar ideas nuevas. Un gran numero de economistas est&aacute;n tal vez desperdiciando la mayor parte de su tiempo escribiendo art&iacute;culos. Otra interpretaci&oacute;n puede ser que no necesitamos nuevas teor&iacute;as, que llegamos al <i>fin de la historia</i> en relaci&oacute;n con esas ideas, pero eso lo dudo mucho. Mi interpretaci&oacute;n de lo que significa una situaci&oacute;n poco satisfactoria de la disciplina es que no hemos aprendido a trabajar juntos en la forma necesaria para que el alto nivel de divisi&oacute;n del trabajo dentro de las investigaciones y la docencia se convierta en una fuente de alta productividad y no en una de baja productividad.</p>     <p>4. &iquest;Por qu&eacute; no se ha producido una pl&eacute;tora de nuevas ideas y teor&iacute;as, si hoy existe un elevado n&uacute;mero de economistas investigadores? Como ya lo he dicho, creo que la raz&oacute;n principal puede ser la falta de comunicaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n entre los grupos ya muy especializados de economistas. La separaci&oacute;n entre te&oacute;ricos y emp&iacute;ricos - y aqu&iacute; se encuentra los que estudian la Historia Econ&oacute;mica - es muy importante. Entre unos y otros hay varios matices. Otra separaci&oacute;n relevante se presenta entre los economistas que utilizan mucho las matem&aacute;ticas y los que no lo hacen. Una tercera, entre los macroeconomistas y los microeconomistas. Finalmente, son largas las distancias, seg&uacute;n el paradigma: entre los neocl&aacute;sicos, los marxistas, los keynesianos y tal vez otros.</p>     <p>Cada una de esas separaciones genera problemas colectivos y deja la herencia de una disciplina menos productiva y &uacute;til, de la que podr&iacute;a haber. Hemos llegado a la prol&iacute;fica divisi&oacute;n del trabajo, tan elogiada por Adam Smith, sin que exista un mecanismo que haga consistente y productivo el conjunto de toda~ estas fuerzas. Nos sucede, con toda esa divisi&oacute;n del trabajo y Sin  ning&uacute;n mecanismo de coordinaci&oacute;n, como en el ejemplo de la fabnca de alfileres, que utilizaba Smith.</p>     <p>De esta situai&oacute;n se derivan varios perjuicios. Por un lado, la falta de coordinaci&oacute;n disminuye el producto total, como ocurre en cualquier f&aacute;brica, en una situaci&oacute;n similar. En segundo lugar, se generan tensiones entre los grupos de economistas, en torno a cu&aacute;l es el papel de cada uno; a veces, las peleas se vuelven ridiculas, ppor ejemplo, &quot;mi grupo es m&aacute;s importante que el suyo. En el mejor de los casos, se tiende a debilitar la visi&oacute;n de cada grupo acerca de la naturaleza de su contribuci&oacute;n potencial, Cuando cada uno determina internamente el uso de recursos intelectuales y financieros, la falta de visi&oacute;n general tiende a promover el despilfarro de tales recursos.</p>     <p>Llama mucho la atenci&oacute;n el avance del uso las matem&aacute;ticas como instrumento y lenguaje y tambi&eacute;n la consiguiente divisi&oacute;n entre los que m&aacute;s las utilizan y los que no lo hacen tanto. Se habla mucho de los factores que estimulan esta tendencia, por ejemplo, el sentido de inferioridad de los economistas frente a las ciencias duras, en las que supuestamente se usan muchas matem&aacute;ticas. Creo que eventualmente son los soci&oacute;logos quienes nos van a ayudar a interpretar esta tendencia <sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup>. Parece mucho m&aacute;s f&aacute;cil interpretarla como el resultado del poder de <i>intereses creados</i> dentro de la disciplina - como en el caso de los economistas ma tem&aacute; tices, cuyas opciones por fuera del mundo acad&eacute;mico son muy limitadas  - o como imitaci&oacute;n mas bien ciega de lo que hacen los cient&iacute;ficos <i>duros</i>.</p>     <p> Por mi parte, creo que hay una distinci&oacute;n importante entre dos campos de aplicaci&oacute;n de las matem&aacute;ticas, relativamente avanzados en la econom&iacute;a. Uno es la econometr&iacute;a, cuyos adelantos indudablemente han rendido bastante. En mi opini&oacute;n, ah&iacute; se hace una utilizaci&oacute;n fruct&iacute;fera de las matem&aacute;ticas, para el an&aacute;lisis econ&oacute;mico. Pero incluso en este caso hay cuatro factores que limitan los beneficios netos de su aplicaci&oacute;n. Uno consiste en que muchos estudiantes de la econometr&iacute;a nunca llegan a ser usuarios realmente capaces de manejar el instrumento y su inadecuado aprovechamiento les conduce a conclusiones no defendibles. Otro es que la presentaci&oacute;n de resultados econom&eacute;tricos hace dif&iacute;cil la cr&iacute;tica a los no econometristas y facilita al econometrista el triunfo en los debates, aunque la conclusi&oacute;n de sus an&aacute;lisis sea equivocada.</p>     <p> Un tercer factor es que, como en cualquier otra especializaci&oacute;n, aprender bien la econometr&iacute;a tiene un costo de oportunidad en t&eacute;rminos del tiempo y el esfuerzo de la gente que la aprende y la utiliza. La alternativa podr&iacute;a ser, por ejemplo, un mejor conocimiento de la historia econ&oacute;mica. Esta reflexi&oacute;n destaca el hecho de que para que los todos economistas seamos productivos se necesita trabajar de manera efectiva en conjunto: econometristas, con no econometristas; te&oacute;ricos, con no te&oacute;ricos, etc&eacute;tera. Finalmente, la econometr&iacute;a es in&uacute;til cuando el an&aacute;lisis emp&iacute;rico que se quiere hacer no se basa en un n&uacute;mero relativamente grande de observaciones. La econometr&iacute;a ha sido muy &uacute; til, por ejemplo, en el estudio del mercado de trabajo, que utiliza encuestas de hogares y otras fuentes con muchas observaciones. Pero en un &aacute;rea clave como la de las ventajas y desventajas del libre comercio o de la privatizaci&oacute;n ha servido menos. Se han hecho muchos estudios transversales para probar la relaci&oacute;n entre apertura y crecimiento que, como comentar&eacute; en detalle m&aacute;s adelante, no han podido contestar algunas preguntas importantes. Realmente lo que convence a los estudiantes m&aacute;s cuidadoso sobre el valor de las diferentes pol&iacute;ticas es el contraste entre el sureste del Asia y otras regiones, como Am&eacute;rica Latina. En tales comparaciones, el n&uacute;mero de observaciones disponibles es demasiado reducido para aprovechar la econometr&iacute;a como instrumento clave.</p>     <p>Termino estos comentarios sobre la econometr&iacute;a y m&aacute;s generalmente sobre el an&aacute;lisis emp&iacute;rico en la econom&iacute;a con algo quiz&aacute;s m&aacute;s perjudicial para aquellos que quisieran pensar la econom&iacute;a como una ciencia donde, con una buena metodolog&iacute;a y una buena informaci&oacute;n, uno llega directamente a la verdad. Hagamos el experimento con un tema importante en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, tomemos al azar varios analistas, asign&eacute;mosle a cada uno informaci&oacute;n estad&iacute;stica diferente y pid&aacute;mosle que utilice instrumentos metodol&oacute;g&iacute;cos distintos (uno, econometr&iacute;a sofisticada; otro, c&aacute;lculos muy b&aacute;sicos; etc&eacute;tera.). Despu&eacute;s, pid&aacute;mosle sus conclusiones sobre el tema. Sin duda, vamos a encontrar que los mejores predictores del resultado al que llega cada analista son sus prejuicios ideol&oacute;gicos. o sea, algo que ya exist&iacute;a de antemano. Entre dos neoliberales, el uso o no de la econometr&iacute;a no va a hacer variar mucho los resultados a los que llega cada uno. Igual cosa va a ocurrir con dos marxistas de la misma l&iacute;nea.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En otras palabras, nuestra ciencia no es ciencia en el sentido de que los resultados del an&aacute;lisis sean relativamente insensibles a los prejuicios de los analistas. En esta perspectiva, el contraste con una disciplina como la f&iacute;sica es menor de lo que tal vez se pensar&iacute;a, pero existe, seg&uacute;n mi entendimiento acerca de esas otras ciencias. Uno puede siempre esperar que cuando el analista, ideol&oacute;gicamente neutral -si existiera-, escoge entre el an&aacute;lisis sofisticado de un neoliberal y el an&aacute;lisis igualmente sofisticado de un marxista, tiene mejores bases para tomar una decisi&oacute;n, que si hubiera escogido entre dos estudios no sofisticados. Creo que hay algo de eso.</p>     <p> Las matem&aacute;ticas se usan frecuentemente como lenguaje para expresar ideas econ&oacute;micas y como instrumento en las deducciones te&oacute;ricas. Sin extenderme m&aacute;s sobre estos usos, simplemente opino que los beneficios son pocos. En el caso de teor&iacute;as tan complejas que necesitan de matem&aacute;ticas avanzadas para llegar a soluciones, encontramos que estas teor&iacute;as casi nunca son aplicables. En e195% de los casos, una teor&iacute;a aplicable es, casi por definici&oacute;n, relativamente simple.</p>     <p> El uso fuerte de las matem&aacute;ticas dentro del mundo te&oacute;rico ha contribuido en alg&uacute;n grado a la muy perjudicial separaci&oacute;n entre te&oacute;ricos y emp&iacute;ricos. Una buena colaboraci&oacute;n entre estos dos grupos es el secreto del &eacute;xito. En mi opini&oacute;n, el hecho de que la casi totalidad de los avances importantes sea el producto de los esfuerzos individuales de quienes combinan mucho conocimiento emp&iacute;rico con mucha capacidad te&oacute;rica demuestra el grado de la falta de colaboraci&oacute;n fruct&iacute;fera entre te&oacute;ricos y emp&iacute;ricos. Debemos esperar mejores resultados de este tipo de colaboraci&oacute;n.</p>     <p> En cuanto a la relaci&oacute;n entre la microeconom&iacute;a y la macroeconom&iacute;a, es enormemente ir&oacute;nico que ya llevemos por los menos treinta a&ntilde;os, desde que comenz&oacute; el esfuerzo de disminuir la separaci&oacute;n entre estas dos especialidades, buscando, entre otras cosas, las ra&iacute;ces microecon&oacute;micas de la macroeconom&iacute;a. Durante esos a&ntilde;os, por lo menos en Am&eacute;rica Latina, en el &aacute;mbito de la pr&aacute;ctica, la macroeconom&iacute;a ha llegado a un tener un dominio fuerte en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. A la vez, el uso de la microeconom&iacute;a se ha reducido, en buena parte porque el papel de la pol&iacute;tica sectorial es menos importante en el paradigma neoliberal y en parte por la urgente necesidad de resolver los problemas macroecon&oacute;micos. La crisis de los a&ntilde;os ochenta dej&oacute; una herencia de control de los macroeconomistas dentro de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica en general. Ellos ten&iacute;an en general muy poco conocimiento de los aspectos microecon&oacute;m&iacute;cos y sectoriales, as&iacute; que esos aspectos recibieron muy poca atenci&oacute;n seria. Despu&eacute;s, cuando los problemas macroecon&oacute;micos m&aacute;s o menos se controlaron, las reformas se dirigieron con mayor inter&eacute;s hacia el aspecto microec.on&oacute;~i,co, o sea, hacia cuestiones de c&oacute;mo mejorar los incentivos y la asignaci&oacute;n de recursos. Es. claro que se necesita una mejor integraci&oacute;n de la macroeconom&iacute;a, la microe onom&iacute;a y lo sectorial para Ilegar a una pol&iacute;tica econorruca general real mente efectiva.</p>     <p> La falta de comunicaci&oacute;n entre los adherentes a los diferentes paradigmas econ&oacute;micos, especialmente el neocl&aacute;sico, el marxista, y el keynesiano, es menos sorprendente, en vista de  la competencia natural entre ellos. Pero en este caso tambi&eacute;n la comurucacion es Importante, porque cada una de estas interpretaciones del funcionamiento de una econom&iacute;a tiene su valor y debe incluirse como instrumento potencial del an&aacute;lisis. Aqu&iacute; la comunicaci&oacute;n se facilita en alg&uacute;n grado, pues todos pueden expresarse con el mismo lenguaje.</p>     <p> 5. Junto con la tendencia hacia una fuerte divisi?n del trabajo dentro de la disciplina y la resultante falta de comunicaci&oacute;n efectiva entre las subdisciplinas, el otro hecho notable de las decadas m&aacute;s recientes es la adopci&oacute;n y el dominio del modelo neoliberal y sus Implicaciones, el libre comercio, la privatizaci&oacute;n, etc&eacute;tera.<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup> Este fen&oacute;meno tiene vanas rarees, algunas intelectuales, como el aumento de cr&iacute;ticas (serias y no tan senas) a la forma y a los resultados de las intervenciones del Estado o de su control sobre los mecanismos del crecimiento. Otras fuentes, indudablemente, son las ventajas de la sencillez te&oacute;rica del modelo neoliberal, que hace m&aacute;s f&aacute;cil aplicar el modelo a cuestiones concretas.</p>     <p> Pero lo que Ilama m&aacute;s la atenci&oacute;n es el bajo nivel profesional de la lucha alrededor del modelo neoliberal. Debido a la &iacute;mportancia que tiene esta lucha para muchos intereses econ&oacute;micos establecidos, ellos entran al argumento con vigor y con ideas que, como es de esperarse, son m&aacute;s simplistas. Al principio los ataques acerca del papel del gobierno se hicieron sin todav&iacute;a hacerse la pregunta obvia: &iquest;si el gobierno no va a desaparecer cu&aacute;les funciones debe mantener? Eventualmente, los participantes en el debate llegaron a ese punto. Igual cosa ha pasado con respecto al comercio internacional. El empuje hacia el libre comercio o por lo menos hacia el libre acceso de las empresas multinacionales a mercados en los pa&iacute;ses en desarrollo, ha tenido la misma caractenstica simplista.</p>     <p>Como la teor&iacute;a econ&oacute;mica no nos dice nada directamente acerca del nivel cuantitativo &oacute;ptimo de protecci&oacute;n, es evidente que solo tomando en cuenta aspectos como la tasa de aprendizaje en industrias protegidas se puede llegar a conclusiones sobre la mejor pol&iacute;tica de comercio. Los antiguos proponentes del libre comercio se preocupaban poco por tales aspectos de la realidad; los de hoy los tienen en cuenta. Otros asuntos sobre las tendencias recientes, los incluir&eacute; en mis reflexiones sobre el debate alrededor de la liberalizaci&oacute;n.</p>     <p>6. A pesar de fuerte presencia de las ideas neoliberales en la disciplina y en la academia, hay otras corrientes. Vale la pena mencionar dos de ellas. Ir&oacute;nicamente la teor&iacute;a econ&oacute;mica ha ido mucho m&aacute;s all&aacute; del simple modelo de competencia perfecta, cuya implicaci&oacute;n principal consiste en que el mercado produce un resultado eficiente, por lo menos en lo relacionado con el &oacute;ptimo de Pareto, aunque no tiene implicaciones generales sobre la distribuci&oacute;n del ingreso ni sobre la influencia que esa distribuci&oacute;n tiene en el bienestar social. Las condiciones que definen este modelo son muy poco realistas y sus te&oacute;ricos, una vez que investigaron las implicaciones del modelo, pasaron al an&aacute;lisis de otros modelos menos simplistas. Aunque no son modelos necesariamente muy realistas, s&iacute; se introdujeron algunas complicaciones necesarias.</p>     <p>Como es de esperarse, los resultados son muy variados y en general no dicen con claridad en qu&eacute; condiciones reales el mercado es la mejor forma de organizar una sociedad. Uno de los te&oacute;ricos de esta corriente, que tambi&eacute;n estudia la realidad, es Paul Krugman, del MIT. Cuando se le pregunta qu&eacute; dice la teor&iacute;a sobre el libre comercio, &eacute;l correctamente responde que esa teor&iacute;a dice poco y que el analista tiene que usar su juicio para llegar a conclusiones sobre el asunto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otra corriente muy interesante es la que cuestiona los supuestos sumamente simplistas de la teor&iacute;a microecon&oacute;mica, al nivel del texto t&iacute;pico. La microeconom&iacute;a supone que la persona es racional y define esta racionalidad de manera expl&iacute;cita as&iacute;: su bienestar depende solamente de su propio consumo, no de su esta tus socioecon&oacute;mico. Economistas como Robert Frank, de Cornell University, han tratado de corregir esos supuestos tan rid&iacute;culos, con resultados interesantes. Esto lo comento solamente para decir que, dentro de lo que me parece a m&iacute; una disciplina en promedio poco productiva y profesional, hay economistas que representan excepciones importantes, que seguramente van a ser reconocidos en el futuro como innovadores importantes en el desarrollo de la teor&iacute;a econ&oacute;mica, que trabajaron &prime;antes de su tiempo&prime;.</p>     <p>Los primeros pasos dados en la reintroducci&oacute;n de las instituciones en el an&aacute;lisis econ&oacute;mico son un avance reciente en Norteam&eacute;rica, con trabajos como los de North y otros, y con la idea de <i>path-dependency</i>, etc&eacute;tera. Estos pasos simplemente corrigen un defecto muy antiguo en la teor&iacute;a econ&oacute;mica y en t&eacute;rminos muy generales la vuelven a colocar donde se encontraba en la &eacute;poca de los economistas cl&aacute;sicos, antes de que Marx desarrollara esas ideas por su propio camino y antes de que en el otro sendero, el que produjo la econom&iacute;a positiva, se eliminaran las instituciones. A mi juicio, la reintroducci&oacute;n sufre todav&iacute;a de una simpleza grave. Puede que pase mucho tiempo antes de que esta comente sea realmente interesante y productiva.</p>     <p>En los &uacute;ltimos meses circul&oacute; en el mundo acad&eacute;mico europeo y norteamericano una carta abierta, con cr&iacute;ticas fuertes a la manera como se ense&ntilde;a la econom&iacute;a hoy en esos pa&iacute;ses. La carta tuvo origen en Francia y ya la firm&oacute; un buen n&uacute;mero de acad&eacute;micos y estudiantes. Falta ver si tiene alg&uacute;n efecto.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>LIBERALIZACI&Oacute;N: NATURALEZA DEL DEBATE ECON&Oacute;MICO</b></font></p>     <p>7. Quisiera utilizar la estrategia de la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica como base o ejemplo para ilustrar algunas de las tendencias ya comentadas, m&aacute;s otras. Empiezo con unos comentarios generales b&aacute;sicos.</p>     <p>i) Una econom&iacute;a es un fen&oacute;meno bastante complejo, de modo que nunca lo entenderemos muy bien en todas sus facetas. Cuando una persona expresa mucha confianza en su interpretaci&oacute;n sobre cualquier aspecto de una econom&iacute;a, pero especialmente en aquellos mas complicados, esto, para m&iacute;, es una se&ntilde;al de que esa persona: o se ,est&aacute; enga&ntilde;ando, o es deshonesta, o es incompetente, o es una combmaclOn de estas cosas. Claro que un juicio tan estricto no se puede aplicar siempre. Depende del tema. Pero la aserci&oacute;n &prime;debemos hacer una apertura completa de la econom&iacute;a&prime; no es nada simple. A m&iacute; me gustan las salvedades, las notas de pie y todas esas otras expresiones de falta de confianza total. Admito que en el mundo pol&iacute;tico puede ser peligroso confesar falta de segundad en nuestras opiniones. Este hecho complica inevitablemente, el debate.econ&oacute;mico en todos los pa&iacute;ses. En nuestros d&iacute;as hay un super&aacute;vit de opiniones muy firmes basadas en an&aacute;lisis muy d&eacute;biles.</p>     <p>ii) Es m&aacute;s f&aacute;cil identificar las deficiencias de un modelo ya existente, que las de un modelo que no se ha puesto en pr&aacute;ctica. Este hecho introduce un sesgo a favor del cambio - aunque hay otros sesg?s. contrarios a veces. Los cr&iacute;ticos identificaron varias deficiencias del viejo modelo de <i>industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones</i> y pronosticaron beneficios netos del nuevo modelo de una econom&iacute;a liberalizada, beneficios que tendr&iacute;an sus ra&iacute;ces en una mejor asignaci&oacute;n de recursos, en un cambio tecnol&oacute;gico m&aacute;s r&aacute;pido, debido al mejor acceso a ideas y tecnolog&iacute;as; en los incentivos positivos de un mayor nivel de competencia, en las ventajas de evitar tanto gasto desperdiciado de parte del gobierno, etc&eacute;tera.</p>     <p>En 1988, autores como A. Krueger, en ese momento economista principal del Banco Mundial, predijeron que el nuevo modelo iba a producir una mejor distribuci&oacute;n del ingreso, dado que el modelo anterior ten&iacute;a como caracter&iacute;stica un sesgo en contra a la agricultura, en donde trabajaba mucha de la gente m&aacute;s pobre. Sin duda todos estos fen&oacute;menos han existido en uno u otro pa&iacute;s, en uno u otro per&iacute;odo. Cuando se trata de un nuevo modelo, es, por definici&oacute;n, m&aacute;s dif&iacute;cil identificar problemas, pues el tiempo de aplicaci&oacute;n no ha transcurrido y la experiencia es la &uacute;nica gu&iacute;a que ayuda en estos casos. As&iacute; que en esos d&iacute;as hubo poca discusi&oacute;n sobre la inestabilidad macroecon&oacute;mica, que ha sido el resultado de los flujos del llamado <i>capital caliente</i> - inestable -, hacia los pa&iacute;ses en desarrollo. Este flujo en el peor de los casos caus&oacute; crisis, como la de M&eacute;xico en 1995, y con m&aacute;s frecuencia deriv&oacute; en una sobrevaluaci&oacute;n de la moneda, con lo que se desincentivaron seriamente las exportaciones.</p>     <p>Hasta el momento no se entiende muy bien por qu&eacute; el avance de la econom&iacute;a latinoamericana fue tan modesto durante los a&ntilde;os noventa, con un crecimiento promedio de 3,2%, en contraste con el 5,5%, lo t&iacute;pico bajo el modelo anterior, y con una tendencia bastante generalizada hacia el empeoramiento de la distribuci&oacute;n del ingreso. Era a&uacute;n menos posible predecir sus deficiencias antes de la introducci&oacute;n del nuevo modelo.</p>     <p>Se puede decir que durante el debate que se dio antes del cambio de modelo, los que favorec&iacute;an tal cambio pod&iacute;an apuntar bastante bien las verdaderas deficiencias del viejo modelo, mientras que los que ten&iacute;an dudas sobre la nueva estrategia solamente ten&iacute;an dudas, sin la evidencia emp&iacute;rica que hoy existe. Si se hace la distinci&oacute;n entre comentaristas, seg&uacute;n su seriedad profesional, los de ideas muy firmes y basadas en la ideolog&iacute;a no ten&iacute;an ning&uacute;n problema en hablar en voz alta, mientras que los m&aacute;s cuidadosos no pod&iacute;an hacer m&aacute;s que admitir &quot;no sabemos, tenemos ciertas inquietudes pero no sabemos&quot;. En el mundo pol&iacute;tico tienden a ganar los primeros.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>iii) Es natural y obvio que los intereses creados desempe&ntilde;an un papel importante en cualquier debate sobre la pol&iacute;tica. Sobre esto comento m&aacute;s abajo.</p>     <p>iv) Es siempre dif&iacute;cil que las ideas dominen los intereses econ&oacute;micos. La mejor -&iquest;&uacute;nica? - oportunidad que van a tener unas ideas no muy sesgadas por tales intereses reside en la existencia de individuos y grupos relativamente independientes. Esto sugiere el papel de las universidades y la importancia de su independencia econ&oacute;mica. Ellas, junto a al~nos individuos que por varios motivos tienen ese tipo de independencia, son las &uacute;nicas voces de las que se pueden esperar ideas no muy distorsionadas por los intereses creados. Aunque incluso estas entidades no pueden ser totalmente independientes, algo es algo.</p>     <p>8. En econom&iacute;a, el cambio de paradigma, por ejemplo, el declive del modelo kevnesiano en los pa&iacute;ses industrializados, o del modelo de sustituci&oacute;n de importaciones en los pa&iacute;ses en desarrollo, tienen muchos elementos del proceso descrito por Thomas Kuhn &#91;1962&#93;. Es muy sorprenden te, a primera vista, que lant.a gente cambiara de Idea tan r&aacute;pidamente como para producir un viraje de un seudoconsens? a otro seudoconsenso. Varios factores contribuyeron con ese cambio, entre ellos los siguientes:</p>     <p>i) Siempre han habido economistas profe.sionales e i,ntereses. qu~ favorecen el libre comercio y m&aacute;s en general la liberalizaci&oacute;n. En mis d&iacute;as de estudiante de posgrado, le&iacute;mos a Peter Bauer: un poco cooo si fuera un tipo con ideas raras, a quien poca gente tom&oacute; muy en serio. Harry Johnson y varios de los te&oacute;ricos del comercio internacional tambi&eacute;n critucaban mucho las barreras al comercio. El Banco Mundial, como es t&iacute;pico, favorec&iacute;a una menor intervenci&oacute;n de la que practicaban los pa&iacute;ses, pero sin oponerse fuertemente a esas practicas. Las empresas no financieras y las financieras que quer&iacute;an tener m&aacute;s acceso a, los mercados del tercer mundo empujaron naturalmente en la direcci&oacute;n del libre comercio.</p>     <p>ii) La crisis internacional de la deuda produjo en los ~a&iacute;ses dos efectos internos, que son importantes para esta historia. El primero y m&aacute;s importante es que debilit&oacute; el poder de negociaci&oacute;n de los paises ya seriamente endeudados, de modo que aun si hubieran querido seguir la misma pol&iacute;tica que antes, no hubieran podido hacerlo. En segundo lugar, produjo el argumento de que el estancamiento econ&oacute;mico de la regi&oacute;n se debia en buena parte a que el viejo modelo ya no func&iacute;onaba. Si es que alguna vez hab&iacute;a funcionado bien. Dejo para m&aacute;s adelante mis comentanos sobre la validez de esta interpretaci&oacute;n y me limitar&eacute; aqu&iacute; a hablar sobre su importancia en el debate.</p>     <p>Tal argumento fue la defensa intelectual del cambio de estrategia, pues se agreg&oacute; a la debilidad pol&iacute;tica de los pa&iacute;ses endeudados y seguramente convenci&oacute; a algunos de los latinoamencanos que antes habian tenido confianza en el viejo modelo. Por otro lado, una situaci&oacute;n de cnsis no es la mejor para repensar a fondo una estrategia, as&iacute; que la respuesta intelectual a este ataque fue menos fuerte de lo que hubiera sido bajo otras circunstancias.</p>     <p> iii) Tambi&eacute;n se hizo presente un componente t&iacute;pico de los cambios de paradigma descntos por Khun. Mientras antes la vieja ortodoxia ten&iacute;a el poder de ser <i>titular</i>, ahora lo consigui&oacute; la nueva teor&iacute;a. El que se opone incurre en costos. Dentro del mundo profesional de la econom&iacute;a, la oposici&oacute;n se considera un poco loca o fuera de la corriente. Dentro del mundo de las consultor&iacute;as, al oponerse se pierde dinero. Ni el Banco Mundial ni un gobierno en proceso de apertura buscar&iacute;an los servicios de gente que se opone a las nuevas ideas, especialmente durante el per&iacute;odo de transici&oacute;n, cuando existe bastante inseguridad sobre el posible resultado del proceso. En vista de su propio futuro, el profesional no convencido ni por un lado ni por el otro tiende a agregarse a la nueva mayor&iacute;a.</p>     <p>Los recursos para la investigaci&oacute;n constituyen otra &aacute;rea de cambio. Hasta los a&ntilde;os setenta, la gran mayor&iacute;a de las investigaciones hechas en los pa&iacute;ses industrializados sobre el tema del desarrollo se realizaron en las universidades y centros de investigaciones que no ten&iacute;an sesgos fuertes de &iacute;ndole ideol&oacute;gica. Desde ese entonces, el papel del Banco Mundial ha aumentado y cuando se convirti&oacute; en un agente del nuevo liberalismo, pas&oacute; a desempe&ntilde;ar un papel importante en el respaldo a la nueva ortodoxia.</p>     <p>iv) Tal vez como era de esperarse, Estados Unidos ha jugado un papel central en este cambio de paradigma. Desde hace mucho tiempo, el papel econ&oacute;mico e intelectual de ese pa&iacute;s le permite influir mucho en la evoluci&oacute;n de instituciones, de pol&iacute;ticas, etc&eacute;tera. Aqu&iacute; es necesario resaltar algunos puntos.</p>     <p>La ideolog&iacute;a de Estados Unidos en torno a muchas cuestiones econ&oacute;micas - igual que en otras &aacute;reas - es t&iacute;picamente la m&aacute;s extrema entre los pa&iacute;ses industrializados. La importancia que se otorga a los derechos individuales, en oposici&oacute;n a los derechos comunitarios es muy propia de ese pa&iacute;s, junto con la ideolog&iacute;a a favor del mercado. El poder de Estados Unidos aument&oacute; a&uacute;n m&aacute;s con el derrumbe de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y con los problemas econ&oacute;micos del Jap&oacute;n durante los a&ntilde;os noventa. Su alto grado de control sobre lo que pasa dentro del Banco Mundial tuvo entonces inevitablemente un efecto sobre la pol&iacute;tica del Banco y en el grado de presi&oacute;n que este ejerce para que los pa&iacute;ses en desarrollo sigan las preferencias estadounidenses.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>M&aacute;s espec&iacute;ficamente, el sector financiero ha llegado a ejercer un enorme poder en las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas dentro de Estados Unidos y en la forma en que este poder se ejerce sobre el resto del mundo. Un ejemplo de ello es la forma en que estos intereses financieros aplastaron el intento del gobierno del presidente Clinton de hacer una reforma al sistema de salud en Estados Unidos.</p>     <p>v) En forma consistente con el hecho de que esta lucha fue no tanto un debate intelectual sino una contienda de los poderes de diferentes grupos de intereses, frecuentemente los argumentos se simplificaron en muchos aspectos. A veces la lucha se plante&oacute; como cuesti&oacute;n de escoger entre una pol&iacute;tica de fuerte intervenci&oacute;n en el comercio internacional y en otros aspectos de la econom&iacute;a y el libre comercio o los libres mercados. Esto tuvo el efecto, entre otras cosas, de confundir la discusi&oacute;n y eliminar las distinciones m&aacute;s relevantes.</p>     <p>En el debate, la experiencia de los pa&iacute;ses del Sureste asi&aacute;tico jug&oacute; naturalmente un papel importante, por el muy conocido &eacute;xito que hab&iacute;an logrado. &iquest;Fueron intervencionistas estos pa&iacute;ses o fueron abiertos? A veces hubo deshonestidad al catalogarlos como miembros del segundo grupo. Pero m&aacute;s frecuentemente se enfatiz&oacute; su orientaci&oacute;n hacia fuera, por su alto nivel de exportaciones y por sus pol&iacute;ticas de apoyo a las mismas, sin dar igual consideraci&oacute;n al hecho de que hab&iacute;an protegido fuertemente, aun selectivamente, sus propios mercados, utiliando en forma muy efectiva - seg&uacute;n parece - el argumento de la industria infantil para la protecci&oacute;n. As&iacute;, en lugar de inducir una discusi&oacute;n seria sobre el modelo del Sureste asi&aacute;tico, se pas&oacute; muy r&aacute;pidamente por encima de alguna de las caracter&iacute;sticas claves de ese modelo, caracter&iacute;sticas inconsistentes con el nuevo modelo propuesto para Am&eacute;rica Latina y para otros pa&iacute;ses en desarrollo.</p>     <p>Desconozco hasta qu&eacute; punto esta simplificaci&oacute;n del debate se hizo a prop&oacute;sito, con el fin de evitar los argumentos m&aacute;s serios en contra al nuevo modelo. De todas maneras tuvo el efecto de confundir la hip&oacute;tesis - muy fuerte - de que un nivel relativamente alto de comercio internacional trae beneficios netos a un pa&iacute;s, con la otra hip&oacute;tesis - mucho menos fuerte - de que el nivel &oacute;ptimo de comercio corresponde al libre comercio.</p>     <p> 9. Adem&aacute;s de todo lo anterior, falta mencionar el valor de la nueva ideolog&iacute;a en contraposici&oacute;n a la anterior. Consistente con lo que dije al principio, yo no pretendo saber cu&aacute;ntos beneficios ni cu&aacute;ntos costos van a generar los procesos de liberalizaci&oacute;n, a los diferentes grupos afectados. Este es y ser&aacute; durante mucho tiempo un tema de investigaciones y de debate. No conf&iacute;o en aquellos que piensan que saben la verdad sobre este asunto, inclusive ahora que por lo menos tenemos alguna evidencia emp&iacute;rica. De todas maneras, como ya sabemos, los gobiernos no pueden darse el lujo de esperar a que las cosas queden claras. As&iacute; que es de mucho inter&eacute;s considerar brevemente algunos aspectos de este debate.</p>     <p> i) Un elemento, tal vez el m&aacute;s simplista de todos, siempre ha sido la teor&iacute;a del comercio internacional en su forma m&aacute;s b&aacute;sica, que nos explica c&oacute;mo se generan los beneficios de ese comercio - m&aacute;s precisamente, del comercio en general. Si se clasificara esta teor&iacute;a, de acuerdo con el nivel en la jerarqu&iacute;a educativa a la que corresponde, yo dir&iacute;a que corresponde a la escuela pnmana . No lo digo de manera despectiva, sino para indicar que este grado, con toda la influencia que tiene, representa algo b&aacute;sico, tal como la capacidad de leer y escribir. Es fundamental, pero no nos lleva a ninguna parte por s&iacute; sola. La utilizamos para entender mejor algo. Quienes no han avanzado m&aacute;s all&aacute;, en su pensamiento sobre la pol&iacute;tica econorruca del comercio internacional tienen ideas muy r&iacute;gidas - y simples. Son los que &prime;saben&prime; que m&aacute;s comercio siempre es mejor. Como su capacidad de pensamiento sobre el tema se limita a este nivel muy b&aacute;sico, no se pueden tomar muy un serio.</p>     <p>Es interesante notar que la famosa revista <i>ThE Economist</i>, que muchos leemos, coment&oacute; hace algunos a&ntilde;os, con ocasi&oacute;n de un aniversario de su existencia como revista, que desde un comienzo respald&oacute; totalmente el libre comercio. La publicaci&oacute;n estaba orgullosa de haber mantenido ese grado de consistencia en su punto de vista, a trav&eacute;s de un largo tiempo. Cuando uno se pregunta qu&eacute; quiere decir esa consistencia, la conclusi&oacute;n es que debe bas.arse en una de dos cosas: o en un an&aacute;lisis emp&iacute;rico casi continuo, que sIempre convence a los editores de que su postura sigue siendo la correcta, o en esa teor&iacute;a simplista ya comentada. Puesto que faltan evidencias de la primera, uno se inclina a sospechar en la segunda, cosa que me quita cualquier confianza que hubiera tenido en lo que dice la revista sobre libre comercio. aunque la publicaci&oacute;n es bastante profesional en su tratamiento de muchos otros temas.</p>     <p>ii) Los economistas que han llegado al equivalente de la educaci&oacute;n secundaria o universitaria, en su grado de comprensi&oacute;n de los efectos del comercio internacional, saben muy bien que la teor&iacute;a es muy ambigua con respecto a cual sena la mejor polttica para un pa&iacute;s en desarrollo con ciertas caracter&iacute;sticas definidas. Esta pol&iacute;tica podr&iacute;a ser el mercado libre o podr&iacute;a ser otra. Aunque hay una tendencia general a inclinarse a la idea de que un alto nivel de comercio ser&iacute;a rentable para el pa&iacute;s, muchos de estos economistas parecen darse cuenta de que la evidencia emp&iacute;rica es clave, antes de llegar a conclusiones firmes sobre el grado &oacute;ptimo de comercio con otros pa&iacute;ses. Asi que la literatura, ahora muy extensa, que informa sobre estudios empmcos ha Jugado un papel importante en el debate de las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas y un poco m&aacute;s.</p>     <p>Leyendo esa literatura, uno realmente se da cuenta de la poca seriedad Intelectual de muchos de los participantes en el debate sobre este tema. No es que los estudios sean en su mayor&iacute;a totalmente malos o irrelevantes, sino que sus conclusiones han ido m&aacute;s all&aacute; de lo que implican los resultados emp&iacute;ricos.</p>     <p>Para empezar, muchos estudios transversales <i>cross-section</i> que han encontrado correlaciones positivas entre, por ejemplo, el aumento de exportaciones y la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto, PIB, han pasado r&aacute;pidamente por encima de una serie de aspectos que quedan pendientes, aun despu&eacute;s de encontrar tal correlaci&oacute;n. Por ejemplo, &eacute;las ecuaciones sufren de variables omitidas?, &eacute;la direcci&oacute;n de causalidad va de las exportaciones al crecimiento y no viceversa?, &eacute;qu&eacute; implicaciones tendr&iacute;an los resultados, en relaci&oacute;n con el nivel &oacute;ptimo de comercio para un pa&iacute;s?</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si se trata efectivamente de una comparaci&oacute;n entre pa&iacute;ses cuyo comercio es muy bajo, la conclusi&oacute;n - que sale de las estad&iacute;sticas - de que m&aacute;s comercio trae m&aacute;s crecimiento puede no tener implicaci&oacute;n alguna en torno a si el libre comercio es &oacute;ptimo o no. Normalmente, los experimentos estad&iacute;sticos no dan ninguna luz sobre modelos como el del Sureste asi&aacute;tico, que apoya fuertemente las exportaciones y protege en forma importante a ciertas industrias. &iquest;Son consistentes los resultados a trav&eacute;s del tiempo? &iquest;Qu&eacute; peso se debe dar a la distribuci&oacute;n del ingreso y la aparente relaci&oacute;n entre la liberalizaci&oacute;n y la desigualdad? El no llegar a conclusiones sobre estos temas no es ning&uacute;n pecado - ya que cada uno requiere de an&aacute;lisis muy sofisticados, para acercarse a resultados confiables - y tampoco lo es no tener seguridad total en esos resultados. El pecado es pasar ligeramente por encima de tales complicaciones, como si no fueran problemas.</p>     <p>Los estudios econom&eacute;tricos y de otra &iacute;ndole acerca de los beneficios del comercio var&iacute;an enormemente en calidad y, como es de esperarse, en sus resultados. Tal vez la cuesti&oacute;n m&aacute;s olvidada es la posibilidad - bastante grave - de que a pesar de que un incremento de comercio traiga beneficios a los pa&iacute;ses que lo alcanzan, no los trae al conjunto de pa&iacute;ses en desarrollo. Aqu&iacute; tocamos la famosa &prime;falacia de composici&oacute;n&prime;, mencionada, entre otros, por William Cline &#91;1980&#93;, hace veinte a&ntilde;os, precisamente en este contexto.</p>     <p>La pregunta clave para el mundo en desarrollo y para entidades como el Banco Mundial es esta: zhasta qu&eacute; punto puede el tercer mundo beneficiarse de aumentos en el nivel de comercio? El poco &eacute;nfasis que se ha dado a esta pregunta en las discusiones es preocupante, por decir lo menos. En el momento, son escasos los estudios de muy alta calidad en esta &aacute;rea y por ende, a mi juicio, es imposible decir mucho acerca de los efectos de un aumento de comercio sobre el crecimiento econ&oacute;mico del tercer mundo. Me imagino que llegaremos a entender m&aacute;s. Ojal&aacute; que no sea demasiado tarde para influir en el curso de los eventos.</p>     <p>iii) Debido a que el cambio de estrategia hacia el libre comercio seria reversible s&oacute;lo con gran dificultad, mucha gente considera hoy que el debate sobre los beneficios netos de ese cambio ya es historia. Pero si el desarrollo no se acelera en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, es posible que ocurra una reversi&oacute;, algo parecido a lo que dio por terminada la primera ola de globalizaci&oacute;n, en las pnmeras d&eacute;cadas del siglo pasado.</p>     <p>Sin embargo, me parece menos probable una reversi&oacute;n del proceso actual de integraci&oacute;n internacional, que la que se dio en aquella &eacute;poca, pues sospecho que los pa&iacute;ses industrializados podr&iacute;an evitar el tipo de desequilibrio que causo la gran depresi&oacute;n entre ellos mismos depresi&oacute;n y que acab&oacute; con esa primera ola. En el momento, el peligro para los pa&iacute;ses en desarrollo consiste en que, si bien el nuevo modelo no les sirve bien a ellos,:&iacute; es satisfactorio para los pa&iacute;ses industriales. Esta es una posibilidad l&oacute;gica, dado que las pol&iacute;ticas se dise&ntilde;an b&aacute;sicamente en bien de las multinacionales y de los pa&iacute;ses industrializados. Si tambi&eacute;n sirven a los intereses de los pa&iacute;ses en desarrollo, es m&aacute;s bien una cuesti&oacute;n de suerte. Bajo estas circunstancias, y puesto que los pa&iacute;ses industriales imponen las reglas del juego, puede ser muy dif&iacute;cil para los pa&iacute;ses en desarrollo salir de un arreglo que no les conviene.</p>     <p>Si las condiciones actuales cambiaran en forma positiva, es obvio que los beneficios. cualquiera que sea hoy su nivel, para los pa&iacute;ses en desarrollo, aumentar&iacute;an y los costos disminuir&iacute;an. La cuesti&oacute;n es c&oacute;mo ajustar el nuevo modelo, para que sirva mejor a estos pa&iacute;ses. Me parece muy importante que un pa&iacute;s como Colombia dedique muchos esfuerzos al estudio de este objetivo.</p>     <p>10. Cuando se mira la situaci&oacute;n actual de Colombia y de otros pa&iacute;ses de Amenca Latina, es evidente que uno de los retos m&aacute;s poderosos y m&aacute;s generales de la regi&oacute;n se relaciona con el empleo. Entre los a&ntilde;os setenta y los a&ntilde;os noventa ocurri&oacute; un gran cambio en el proceso de generaci&oacute;n de nuevos empleos. Esto se ve claramente en el cuadro <a href="#v20n34a11e1">1</a>, en el que se distinguen cinco sectore.s: la agricultura, el sector p&uacute;blico, las empresas privadas grandes, la rrncroempresa no agr&iacute;cola y las peque&ntilde;as y medianas empresas -Pymes- tambi&eacute;n, no agr&iacute;colas.</p>     <p><a name="v20n34a11e1"></a></p>     <p align="center"><img src="img/revistas/ceco/v20n34/v20n34a11e1.jpg" />     <p>En los a&ntilde;os setenta, &uacute;ltima d&eacute;cada antes de la crisis econ&oacute;mica regional de los.anos ochenta, cada uno de estos sectores contribuy&oacute; en forma significativa a la generaci&oacute;n de empleo neto nuevo. De inter&eacute;s especial es el hecho de que los tres primeros sectores -agricultura, sector p&uacute;blico y el de grandes empresas- en conjunto contribuyeron con el 55 por ciento de los nuevos empleos, mientras que la microempresa -con un 25 por ciento- y las Pymes -con un 20 por ciento- contribuyeron con el resto.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando miramos a los a&ntilde;os noventa, la primera d&eacute;cada posterior a la de la crisis, con un crecimiento regional de un poco m&aacute;s de 3 por ciento anual-que puede compararse con el 5,5 por ciento de los a&ntilde;os setenta, que estuvieron bajo el viejo modelo- se ve que esos tres sectores casi desaparecieron en relaci&oacute;n con su generaci&oacute;n de empleo: su contribuci&oacute;n fue solamente entre el 5 por ciento y ellO por ciento del total. Esto dej&oacute; toda la responsabilidad a las Pymes y a la microempresa: la primera pudo elevar en algo su contribuci&oacute;n -de 20 por ciento a 30 por ciento-, pero de todas maneras la microempresa tuvo que crear ella sola el60 por ciento de los nuevos empleos.</p>     <p>Aunque una parte de ese empleo en la microempresa es rentable o podr&iacute;a serlo, con un sistema m&aacute;s efectivo de apoyo, es un hecho que el sector no puede crear un porcentaje tan alto de nuevos empleos, sin que una proporci&oacute;n demasiado alta de los empleados perciba bajos ingresos. Mientras m&aacute;s se inunda este sector con gente sin otras alternativas de empleo, m&aacute;s bajo es el ingreso promedio generado por esos trabajos y peor, la distribuci&oacute;n del ingreso del pa&iacute;s.</p>     <p>La composici&oacute;n de los nuevos empleos por origen, durante los a&ntilde;os noventa tuvo, sin duda, un efecto negativo sobre la distribuci&oacute;n del ingreso. Ese es probablemente uno de los factores subyacentes en los casos de empeoramiento de la distribuci&oacute;n, que se vieron en el curso de los a&ntilde;os noventa, en Am&eacute;rica Latina.</p>     <p>&iquest;Por qu&eacute; perdieron su capacidad de generar empleo los tres sectores citados? En el caso de la agricultura, se trata de la continuaci&oacute;n de una tendencia normal del proceso del desarrollo, en la que este sector ve disminuir gradualmente el porcentaje de su participaci&oacute;n en el empleo y en el empleo nuevo. Esto es poco sorprendente. Es en los otros dos sectores en los que la tendencia observada requiere m&aacute;s explicaci&oacute;n.</p>     <p>En el caso del sector p&uacute;blico, su p&eacute;rdida de capacidad de generaci&oacute;n de empleo se debe principalmente a las restricciones fiscales que se han impuesto en estos pa&iacute;ses. Estas restricciones tienen que ver en parte con el proceso de liberalizaci&oacute;n, que aumenta la importancia del control de la inflaci&oacute;n. La respuesta es menos obvia en el sector de las grandes empresas privadas, pero la interpretaci&oacute;n m&aacute;s frecuente es que ellas han recurrido, en parte para hacerse m&aacute;s competitivas internacionalmente, al uso de tecnolog&iacute;as m&aacute;s productivas, con lo que el empleo ha permanecido casi constante, aun cuando la producci&oacute;n ha aumentado.</p>     <p>A corto plazo, no parece haber muchas razones para esperar un cambio marcado en las tendencias recientes. Eventualmente, quiz&aacute;s la empresa grande pueda retomar su papel anterior en la generaci&oacute;n de empleo, pero se ignora cu&aacute;ndo pueda suceder eso. Me parece improbable que este cambio vaya a ocurrir muy r&aacute;pidamente. Igual cosa ocurre con el sector p&uacute;blico.</p>     <p>En resumen, da la impresi&oacute;n de que el sector Pymes y el de microempresas seguir&aacute;n llenando el vac&iacute;o dejado por los otros tres. Si el sector Pymes pudiera generar la mayor parte del empleo que se necesita, no habr&iacute;a mayor problema, ni en el mercado de trabajo, ni con la distribuci&oacute;n del ingreso, dado el nivel adecuado de productividad de la mano de obra en ese sector - la distribuci&oacute;n podr&iacute;a permanecer muy desigual, pero al menos no empeorar&iacute;a. Pero si el sector Pymes tiene menos &eacute;xito, de modo que la microempresa debe continuar generando el grueso del nuevo empleo, ser&aacute; inevitable que siga empeorando Ia distribuci&oacute;n de los ingresos y que aumente el dualismo en la sociedad.</p>     <p>En s&iacute;ntesis, lo que ocurra con el empleo depender&aacute; en buena parte de qu&eacute; tan exitoso sea el comportamiento del sector Pymes en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.</p>     <p>11. Tengo dos mensajes principales para ustedes. Primero: los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latinaparecen estar en una crisis de generaci&oacute;n de empleo, que tal vez durar&aacute; un buen tiempo y que probablemente se debe en parte a la globalizaci&oacute;n y a la liberalizaci&oacute;n del comercio. Habr&aacute; que buscar respuestas a este desaf&iacute;o, dentro o fuera del nuevo modelo, con el que las econom&iacute;aslatinoamericanas han funcionado, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Mientras m&aacute;s temprano, mejor, porque con un comportamiento econ&oacute;mico como el de los a&ntilde;os noventa, estamos perdiendo terreno.</p>     <p> El segundo mensaje que quiero reiterar es la importancia de las universidades en este contexto. Hasta ahora, las investigaciones sobre el comportamiento del nuevo modelo y sobre sus puntos fuertes y d&eacute;biles no han proporcionado ni el entendimiento, ni las respuestas que necesitamos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto se debe en parte a que unos analistas viven demasiado ansiosos por defender el modelo y otros, p'or atacarlo. Se debe tambi&eacute;n a que las investigaciones que se realizan fuera del pa&iacute;s, incluidas las del Banco Mundial y las del Banco Interamericano de desarrollo, BID, tambi&eacute;n han sufrido deficiencias, de modo que su contribuci&oacute;n ha sido modesta. Lo que se necesita es un conjunto de voces independientes y bien informadas. Muchas de ellas deber&aacute;n llegar de las universidades.</p>     <p>NOTAS AL PIE</p>     <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> El hecho es que muy pocos de los proponentes del uso intensivo de las maternaticas son capaces de explicar exactamente cu&aacute;les son las ventajas de hacerlo. Son incapaces porque son te&oacute;ricos puros que no ponen en pr&aacute;ctica lo que ense&ntilde;an No quiero decir que las matemancas sean in&uacute;tiles. Solamente, que son pocos los que entregan opiruones bien formadas sobre los beneficios y los costos de tal utilizaci&oacute;n.</p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> Es importante anotar que el modelo neocl&aacute;sico no corresponde al conjunto de creencias conocido como <i>neouliberal</i>. El primero es un marco de an&aacute;lisis que, si bien tiene como punto central un sistema de mercados, permite considerar varias imperfecciones en ese sistema y propone una amplia ganla de resultados. El t&eacute;rmino <i>neoliberal</i> se refiere m&aacute;s bien a la creencia de que un sistema de mercados es la mejor manera en que se puede organizar un sistema econ&oacute;mico.</p><hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>&#91;1&#93; Cline, William R. 1980. &quot;Can the East Asia Model of Development be Generalised?&quot;, <i>World Development</i>, 10.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-4772200100010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93; Kuhn, Thomas. 1962. <i>The Structure of Scientific Revolutions,</i> University of Chicago Press, Chicago.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-4772200100010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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