<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0121-4772</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Cuadernos de Economía]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Cuad. Econ.]]></abbrev-journal-title>
<issn>0121-4772</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0121-47722001000100015</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿POR QUÉ EL PREDOMINIO DE LA TEORÍA NEOCLÁSICA?]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cataño]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Félix]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de Colombia  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<volume>20</volume>
<numero>34</numero>
<fpage>281</fpage>
<lpage>291</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0121-47722001000100015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0121-47722001000100015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0121-47722001000100015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Uno de los hechos, más sorprendentes en los últimos 30 años es que el avance de la teoría económica se ha realizado principalmente de acuerdo a los parámetros del enfoque neoclásico. En este artículo se quiere presentar algunas razones teóricas que explican esta vitalidad científica aunque se constate la incapacidad de este enfoque para dar explicaciones satistactorias sobre, mínimamente, el mundo comercial.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[One of the most surprising facts in the last 30 years is that the advances in economic theory have taken place in the framework and parameters of the neoclassical approach. This paper discusses some of the theoretical reasons that intend to explain this scientific vitality al though the incompetence of this theory to give satisfactory explanation of not even the market economy.]]></p></abstract>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>&iquest;POR QU&Eacute; EL PREDOMINIO  DE LA TEOR&Iacute;A NEOCL&Aacute;SICA?</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="right"><b>Jos&eacute; F&eacute;lix Cata&ntilde;o*</b></p>     <p>* Profesor Asociado, Universidad Nacional de Colombia, Miembro del Observatorio de Teor&iacute;a Econ&oacute;mica de la misma instituci&oacute;n. Correo  electr&oacute;nico <a href="mailto:jcatano@uniandes.edu.co">jcatano@uniandes.edu.co</a></p><hr>     <p><b>Resumen</b></p>     <p><i>Uno de los hechos, m&aacute;s sorprendentes en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os es que el  avance de la teor&iacute;a econ&oacute;mica se ha realizado principalmente de acuerdo  a los par&aacute;metros del enfoque neocl&aacute;sico. En este art&iacute;culo se quiere  presentar algunas razones te&oacute;ricas que explican esta vitalidad cient&iacute;fica aunque se constate la incapacidad de este enfoque para dar explicaciones satistactorias sobre, m&iacute;nimamente, el mundo comercial.</i></p>     <p><b>Abstract</b></p>     <p><i>One of the most surprising facts in the last 30 years is that the advances in economic theory have taken place in the framework and parameters of the neoclassical approach. This paper discusses some of the theoretical reasons that intend to explain this scientific vitality al though the incompetence of this theory to give satisfactory explanation of not even the market economy.</i></p><hr />     <p>Para el observador de la evoluci&oacute;n de la teor&iacute;a econ&oacute;mica en el siglo veinte, el hecho innegable y sorprendente es el gran avance del enfoque neocl&aacute;sico. Es tan impresionante el avance de esta teor&iacute;a, que se ha convertido, no solo en el <i>main stream</i> de la ciencia econ&oacute;mica, sino en casi la &uacute;nica utilizada por los economistas. Mientras en los soci&oacute;logos, antrop&oacute;logos e historiadores persisten y se desarrollan diversas escuelas, la econom&iacute;a aparece como un saber que termin&oacute; con la pluralidad de puntos de vista cient&iacute;ficos -a pesar de la persistencia de la lucha doctrinaria en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica yen los modelos de desarrollo-, gracias al &eacute;xito de la estrategia de unificacioacute;n realizada precisamente por el enfoque neocl&aacute;sico.</p>     <p>El principio anal&iacute;tico de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica consiste en descr&iacute;bir un sistema econ&oacute;mico general, a partir de las siguientes hip&oacute;tesis:</p> <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1. Los agentes econ&oacute;micos se definen por sus dotaciones de bienes f&iacute;sicos y derechos sobre las ganancias de las firmas, sus preferencias y por sus dotaciones iniciales.</p>    </ul> <ul>    <p>2. Existe un conjunto de producci&oacute;n disponible para las firmas dadas</p>    </ul> <ul>    <p>3. Todos los agentes tratan los precios param&eacute;tricamente.</p>    </ul> <ul>    <p>4. Todos los agentes son racionales y deciden el conjunto de acciones que les represente lo mejor respecto a sus preferencias y de acuerdo con ciertos precios dados.</p>    </ul> <ul>    <p>5. El <i>mercado</i> y el <i>sistema de precios</i> son los mecanismos de relaci&oacute;n entre los individuos, con los que se deben lograr la compatibilidad de las decisiones econ&oacute;micas privadas y resultados aceptables.</p>    </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una vez aceptado este conjunto de hip&oacute;tesis b&aacute;sicas, se pueden construir unos modelos que constituyen el conjunto de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica, cuyo centro es el modelo de <i>equilibrio general competitivo,</i> en lo sucesivo, EGC.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>CAUSAS Y MANIFESTACIONES DEL DOMINIO NEOCL&Aacute;SICO</b></font></p>     <p>El creciente dominio neocl&aacute;sico se expresa y explica a trav&eacute;s de siete aspectos, complementarios entre s&iacute;:</p> <ul>    <p>1. La teor&iacute;a neocl&aacute;sica aparece como aquella que posee la mejor soluci&oacute;n al <i>problema de Smiih,</i> el problema central de la ciencia de los economistas, esto es, la representaci&oacute;n de la viabilidad m&iacute;nima del sistema de mercados.</p>    </ul> <ul>    <p>En una extraordinaria serie de art&iacute;culos &#91;de Arrow y Debreu&#93;, dos de las m&aacute;s viejas e importantes cuestiones de los economistas neocl&aacute;sicos, la viabilidad y la eficiencia del sistema mercantil, se mostraron susceptibles de an&aacute;lisis, en una forma completamente coherente con las premisas metodol&oacute;gicas neocl&aacute;sicas de racionalidad individual, limpieza de los mercados y expectativas racionales &#91;Geanakoplos 1987, 116&#93;.</p>    </ul> <ul>    <p>As&iacute;, el EGC se presenta como una teor&iacute;a que da cuenta del problema de Â´la mano invisibleÂ´, en la forma m&aacute;s general posible - multiplicidad de agentes y de mercados en competencia perfecta-, y que es capaz de determinar un criterio individualista de eficiencia, es decir, por fuera de consideraciones colectivas y morales.<sup><a name="nr1"></a><a href="#1">1</a></sup></p>    </ul> <ul>    <p>2. La teor&iacute;a del EGC sirve como n&uacute;cleo del paradigma neocl&aacute;sico, ya que permite desarrollar m&uacute;ltiples modelos secundarios para estudiar equilibrios de precios en circunstancias m&uacute;ltiples. As&iacute; la encontramos en la <i>Â´nueva microeconom&iacute;aÂ´</i> de las Â´fallasÂ´ de los mercados &#91;v&eacute;ase Cahuc 1994&#93;, en la <i>nueva macroeconom&iacute;a cl&aacute;sica</i> de Lucas y Sargent, en la macroeconom&iacute;a de los nuevos kevnesianos, en la teor&iacute;a del crecimiento y ahora en el prol&iacute;fero institucionalismo neocl&aacute;sico.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul> <ul>    <p>En ese sentido, el EGC sirve de formato b&aacute;sico para construir una periferia te&oacute;rica, compuesta por modelos ligados al n&uacute;cleo, pero construidos Â´relajandoÂ´ las hip&oacute;tesis centrales. As&iacute; se logra que la teor&iacute;a neocl&aacute;sica no sea una teor&iacute;a dispersa, ni restringida a un solo modelo, sino que se constituya como un enfoque que desarrolla un &aacute;rbol de modelos de acuerdo con un amplio programa de investigaci&oacute;n que tiene como teor&iacute;a central el modelo Arrow-Debreu.<sup><a name="nr2"></a><a href="#2">2</a></sup> Estos modelos perif&eacute;ricos tienen como objeto los siguientes temas:</p>    </ul>     <p>- Modelos de generaciones traslapadas (el Â´modelo monetarioÂ´).</p>     <p>- Sistemas de desequilibrio o con racionamiento: equilibrios no walrasianos.</p>     <p>- Sistemas sin mercados completos (equilibrios temporales, con incertidumbre, secuenciales, etc&eacute;tera).</p>     <p>- Sistemas con asimetr&iacute;a de informaci&oacute;n (selecci&oacute;n adversa o riesgo moral).</p>     <p>- Sistemas con precios r&iacute;gidos.</p>     <p>- Sistemas con competencia imperfecta.</p>     <p>- Sistemas con costos de transacci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- Sistemas con bienes p&uacute;blicos.</p>     <p>- Sistemas con efectos externos (externalidades).</p>     <p>- Sistemas con mercados impl&iacute;citos y contingentes.</p>     <p>Con esta metodolog&iacute;a de generaci&oacute;n de m&uacute;ltiples modelos derivados, explicar un fen&oacute;meno econ&oacute;mico - menos abstracto que el inicial o simplemente, m&aacute;s emp&iacute;rico -&quot;consiste en represe,ntarlo como una desviaci&oacute;n respecto del EGC&quot; &#91;Benetti 1997, 11&#93;. Asi, la teona central deja ver su utilidad, pues, a pesar de la evidente falta de realismo, se constituve como una matriz para hablar de la realidad econorruca, dado que permite diagnosticar lo Â´puroÂ´ y lo Â´impuroÂ´, lo eficiente y lo ineficiente, lo Â´exitosoÂ´ y lo que Â´fallaÂ´ en el sistema de precios. La realidad econ&oacute;mica se ve, entonces, como una simbiosis entre una serie de imperfecciones y los correctivos ideados por los agentes para paliar sus efectos. De esta manera, la teor&iacute;a neocl&aacute;sica no es una reproducci&oacute;n de la realidad, sino un m&eacute;todo para representarla.<sup><a name="nr3"></a><a href="#3">3</a></sup></p> <ul>    <p>3. La teor&iacute;a neocl&aacute;sica pretende ser, m&aacute;s que la corriente principal frente a otras eventuales escuelas, la <i>&uacute;nica teor&iacute;a econ&oacute;mica,</i> porque presenta las ideas de las otras escuelas o teor&iacute;as -ricardiana, keynesiana, institucionalismo, etc&eacute;tera -, como ideas v&aacute;lidas en casos particulares de su modelo central. Esta capacidad de neutralizaci&oacute;n de la oposici&oacute;n te&oacute;rica se obtiene de tres maneras:</p>    </ul> <ul>    <p>-  Las cr&iacute;ticas iniciales que enarbolaban los pensamientos alternativos se han eliminado paulatinamente, mediante una mejora del modelo central, con respecto a modelos neocl&aacute;sicos Â´subdesarrolladosÂ´, que sufrieron cr&iacute;ticas potentes. Un primer ejemplo c&eacute;lebre es la integraci&oacute;n de la idea de <i>preferencia por la liquidez y de macroeconom&iacute;a de oferta y demanda</i> de Keynessin ley de Say - en el modelo IS/LM, de modo que se logr&oacute; una primera Â´s&iacute;ntesis neocl&aacute;sica' que form&oacute; las bases de la macroeconom&iacute;a moderna y que fue encontrando gradualmente su integraci&oacute;n con la microeconom&iacute;a y poniendo en peligro la existencia misma de la macroeconom&iacute;a (v&eacute;ase Deleplace 1999&#93;.<sup><a name="nr4"></a><a href="#4">4</a></sup> Otro ejemplo es que la cr&iacute;tica a la explicaci&oacute;n de la distribuci&oacute;n, a partir de la productividad del capital y del trabajo, y el problema del <i>retorno de t&eacute;cnicas</i> se elimin&oacute; gracias a que los neocl&aacute;sicos walrasianos mostraron que ni los conceptos de <i>capital</i> ni de productividades marginales eran necesarios, como se demuestra en un sistema de equilibrio general Arrow -Debreu. Tambi&eacute;n, la ausencia del dinero en el modelo central se Â´corrigi&oacute;Â´, planteando un modelo donde el dinero posee una oferta y una demanda en tanto activo.</p>    </ul>     <p>- El enfoque neocl&aacute;sico promueve una idea de armon&iacute;a te&oacute;rica fundamental entre los pensadores, ya que les ofrece la misma plataforma para adelantar sus propias investigaciones particulares y para proponer las discusiones en los temas espec&iacute;ficos. Esto convierte al modelo neocl&aacute;sico central en una teor&iacute;a integradora y no destructora de las teor&iacute;as que antes se presentaban como alternativas. As&iacute; vemos, por ejemplo, que Keynes no es finalmente rechazado, sino integrado como un modelo que asume rigideces nominales o reales en los preÂ­ cios o en los salarios -tal como lo pensaron Hicks, Patinkin, ModigliaÂ­ ni y los ahora llamados neokeynesianos. Tambi&eacute;n la herej&iacute;a de Sraffa se desvaloriza al leerlo como un caso particular del sistema neocl&aacute;sico de precios &#91;Hahn 1982&#93;. El resultado actual es que la unificaci&oacute;n de la forma del pensamiento nunca hab&iacute;a aparecido de manera tan conÂ­ tundente en la historia del pensamiento econ&oacute;mico, ni asistimos a una forma similar del dominio del ricardianismo a comienzos del siglo diecinueve, cuya hegemon&iacute;a Keynes se atrevi&oacute; a comparar con el poder de la inquisici&oacute;n sobre el esp&iacute;ritu de la vida social espa&ntilde;ola.</p>     <p>- La ciencia econ&oacute;mica se asimila al modelo neocl&aacute;sico, de tal manera que los principios de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica se ense&ntilde;an como 'principios de econom&iacute;a' y como la &uacute;nica ciencia econ&oacute;mica en la mayor&iacute;a de universidades del mundo.</p> <ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> -La teor&iacute;a no se detiene en la esfera de los mercados tradicionales, sino que <i>afloja</i> su rigor para hacer posible' el imperialismo de la econom&iacute;a'. Es decir, se lanza a temas propios de otras ciencias sociales -la sociolog&iacute;a, la pol&iacute;tica, las leyes, la sicolog&iacute;a, etc&eacute;tera - y pretende as&iacute; poseer las herramientas explicativas de casi todos los fen&oacute;menos sociales. Lazear afirma: &quot;The economic toolbox can be used to address a large variety of problems drawn from a wide range of top&iacute;es&quot; &#91;2000,99&#93;, con el resultado de que &quot;econornics succeeds where other social sciences fail&quot; &#91;103&#93;.</p>    </ul>     <p>&iquest;Cu&aacute;les son las potentes herramientas b&aacute;sicas de la caja del economista? Lazear es claro: &quot;First, economists assume that individuals engage in 'rational behavior'. Second, economics adheres strictly to the importance of &quot;equilibrium&quot; as part of the theory. Third, economists, place a heavy emphasis on a clearly concept of efficiency&quot; &#91;Lazear 2000,100&#93;.</p>     <p>Con estas herramientas - que no son sino los resultados visibles del modelo Arrow - Debreu -, algunos economistas emprenden una cruzada, con el prop&oacute;sito de explicar los comportamientos de discriminaci&oacute;n de razas, las actitudes pol&iacute;ticas, las familias, las firmas, la formaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, las decisiones de despido, el crimen, etc&eacute;tera y se forma la idea de que, siendo fuerte en sus fundamentos y herramientas explicativas, el progreso de la investigaci&oacute;n econ&oacute;mica solo tiene sentido si avanza hacia los campos nuevos, aquellos no explorados antes.<sup><a name="nr5"></a><a href="#5">5</a></sup></p> <ul>    <p>El enfoque neocl&aacute;sico propone una metodolog&iacute;a para plantear una teor&iacute;a de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y de la regulaci&oacute;n de los mercados. Ellas cobran sentido porque en un mundo 'imperfecto', y por ende, 'ineficiente' se deben crear los mecanismos que nos aproximen a la eficiencia econ&oacute;mica demostrada en la teor&iacute;a del mundo 'perfecto'. En esa medida, se introducen en la teor&iacute;a las pol&iacute;ticas para mejorar la competencia o para crear mecanismos como convenciones, regulaciones o instituciones humanas - moneda, sistemas de informaci&oacute;n, instituciones bancarias, firmas, contratos, sistema de jubilaci&oacute;n, regulaciones estatales, incentivos, etc&eacute;tera -, como realizaciones voluntarias de los agentes o del estado, que tienen como fin paliar las deficiencias mercantiles que disminuyen su bienestar.</p>    </ul> <ul>    <p>El eterno debate p&uacute;blico - o por lo menos el que aparece desde el siglo dieciocho - entre economistas neoliberales e intervencionistas, sobre cu&aacute;les pol&iacute;ticas deben adoptarse, siempre se centra en cu&aacute;nta intervenci&oacute;n estatal o institucional es leg&iacute;tima - racionalmente hablando -, en la sociedad de la iniciativa privada. Es f&aacute;cil constatar que todos los puntos de vista doctrinarios utilizan hoy los mismos instrumentos b&aacute;sicos para la defensa de su causa, aquellos que provee la teor&iacute;a neocl&aacute;sica. De esa manera, m&aacute;s hoy que ayer, la lucha doctrinaria se hace sobre la misma plataforma cient&iacute;fica.<sup><a name="nr6"></a><a href="#6">6</a></sup></p>    </ul> <ul>    <p>Las escuelas 'heterodoxas' o 'herejes' no han podido generar, ni por lo mismo, imponer un modelo central alternativo, ya sea porque no aceptan tratar el problema central de la viabilidad del mercado - principalmente nos referimos a los keynesianos fundamentalistas -, o porque sus ideas no han madurado lo suficiente, como para presentarse y ser reconocidos como una verdadera alternativa. Aqu&iacute; deben mencionarse, por lo que conocemos, el neorricardianismo de Sraffa y el enfoque monetario de Benetti y Cartelier, intentos que se han lanzado, contra la corriente, a la tarea de proponer una teor&iacute;a de precios y del mercado diferente a la de los neocl&aacute;sicos. La imposibilidad de encontrar una alternativa ha conducido a los heterodoxos a una marg&iacute;nalidad creciente y a muchos de ellos, conocidos antes por su esp&iacute;ritu antineocl&aacute;sico, tienden a inclinarse y acogerse en la corriente principal.<sup><a name="nr7"></a><a href="#7">7</a></sup></p>    </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="verdana" size="3"><b>&iquest;ES REAL LA FUERZA CIENT&Iacute;FICA DE LA TEOR&Iacute;A NEOCL&Aacute;SICA?</b></font></p>     <p>Hemos visto que la teor&iacute;a neocl&aacute;sica ha avanzado victoriosamente porque posee un modelo central que le sirve de norma para construir el pensamiento; una metodolog&iacute;a, para realizar modelos perif&eacute;ricos aqu&iacute; reside la vitalidad de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica- unos criterios para fundamentar la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, y finalmente, porque los cr&iacute;ticos no han ofrecido una alternativa cre&iacute;ble.<sup><a name="nr8"></a><a href="#8">8</a></sup></p>     <p>Este indiscutible triunfo te&oacute;rico invita a una reflexi&oacute;n sobre la real fuerza cient&iacute;fica de la teor&iacute;a neocl&aacute;sica. Haremos aqu&iacute; solo unos comentarios presentes en la literatura cr&iacute;tica y que pueden servir en reflexiones posteriores.</p> <ul>    <p>1. El modelo Arrow - Debreu no puede presentarse como aq1:lel que da cuenta de las condiciones m&iacute;nimas para representar el sistema de mercados interdependientes y &oacute;ptimos. No obstante, como lo han mostrado muchos comentaristas, los mercados estan centralizados en las figuras del <i>subastador</i> y de la <i>caja de compensaci&oacute;n de cuentas</i> (v&eacute;anse los argumentos y bibliograf&iacute;a en Catana &#91;2000)). En estos terminos el an&aacute;lisis neocl&aacute;sico fracasa en dar cuenta de 'la mano invisible' de Adam Smith y de las verdaderas cualidades de un equilibrio del sistema de mercados descentralizados.</p>    </ul> <ul>    <p>Una teor&iacute;a cuyas armas te&oacute;ricas principales son solo <i>individuos racionales y equilibrio</i> no nos parece que pueda pretender ser el paradigma explicativo de los fen&oacute;menos sociales. Por una parte, el equilibno mismo no necesita la racionalidad - solo requiere la continuidad de las funciones agregadas de demandas neta, y no se ha podido ?emostrar que esa funci&oacute;n necesite de la racionalidad de tipo neocl&aacute;sico. Por la otra, el equilibrio es una situaci&oacute;n cuya definici&oacute;n no incorpora las ,relaciones de intercambio libre. Es decir, en realidad la teona neocl&aacute;sica no incorpora en sus modelos un sistema de relaciones entre indi.viduos de tipo descentralizado - los mercados - defecto que se trasmite a los modelos derivados de ella, que pretenden dar cuenta, precisamente, de las 'fallas del mercado'.</p>    </ul> <ul>    <p>3. El 'imperialismo de la econom&iacute;a' en las ciencias sociales es una empresa aventurera, por dos razones b&aacute;sicas. En primer lugar, si no es satisfactorio la explicaci&oacute;n del intercambio econ&oacute;mico de bienes, no puede ser muy esperanzadora su ambici&oacute;n de explicar de manera econ&oacute;mica otros tipos de intercambio entre los individuos. En segundo lugar, este imperialismo parece de hecho reducir la econom&iacute;a a una teor&iacute;a del comportamiento racional y as&iacute; se impide entender la especificidad de los v&iacute;nculos entre los individuos y los resultados de la interacci&oacute;n social. Esa teor&iacute;a, a lo sumo, puede dar cuenta de comportamientos virtuales frente a costos econ&oacute;micos que rodean otras realidades sociales, pero carece de la explicaci&oacute;n del proceso de relaci&oacute;n de intercambio entre individuos racionales. Por este motivo, pretender que la racionalidad brinda la transparencia de lo que sucede en la sociedad es equivalente a reducir a la sociedad a un solo individuo ya que elimina los mecanismos y los efectos de la interacci&oacute;n entre individuos distintos.<sup><a name="nr9"></a><a href="#9">9</a></sup></p>    </ul>     <p>Podr&iacute;a pensarse que esta visi&oacute;n cr&iacute;tica es una posici&oacute;n de algunos marginales; pero, en realidad llega hasta el propio premio Nobel E Hahn. Precisamente, en la rese&ntilde;a del libro <i>Is Economics Becoming a Hard Science?</i> concluye:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#91;En este libro&#93; muchos autores tienen algo que decir sobre la Teor&iacute;a del EquiliÂ­ brio General y sobre la matematizad&oacute;n de la disciplina, Esta &uacute;ltima debe ser una condici&oacute;n necesaria para el 'endurecimiento' &#91;de la econom&iacute;a&#93;, pero claraÂ­ mente no es suficiente. Como algunas contribuciones lo se&ntilde;alan, la posibilidad de los experimentos libera a los f&iacute;sicos de la necesidad de rigor y de herramientas matem&aacute;ticas altamente sofisticadas &#91; &hellip; &#93; Respecto a la Teor&iacute;a del Equilibrio General, se anotan todos sus defectos. Clower y Howittse preocupan por la ausenda de transacciones y, por ende, de un medio de cambio. Una objeci&oacute;n v&aacute;lida, aunque ya vieja. Otros anotan el problema de la ausencia de los mercados. Otros lamentan otra vez que dif&iacute;cilmente ella puede abordar asuntos microecon&oacute;micos excitantes como, por ejemplo, la organizad&oacute;n industrial y la econom&iacute;a de la informaci&oacute;n. Otros lamentan que haya demasiada concentraci&oacute;n en el equilibrio, pero no notan el vac&iacute;o que aparece por la ausencia de una descripci&oacute;n de los estados de desequilibrio &#91;&hellip; &#93; Sin embargo, algunos, como Guesner&iacute;e, aprecian la teor&iacute;a como fruct&iacute;fera (de la misma manera que yo lo hago), pero no explican lo que eso significa (como tampoco yo lo puedo hacer). <i>En cualquier roso, tenemos &#91;rente a nosotros un paradigma central, que solo a los economistas de Chicago les parece directamente aplicable al mundo. &iquest;Qu&eacute; tan 'dura' es su ciencia?&quot;</i> &#91;Hahn 1998, 100, cursiva nuestra&#93;.</p>     <p>En acuerdo con Hahn, nos preguntamos con sorpresa: &eacute;c&oacute;mo puede ser tan aceptado un enfoque cuyas bases cient&iacute;ficas son tan fr&aacute;giles? Lo &uacute;nico que podemos insinuar es la gran aversi&oacute;n al riesgo de los economistas: es mejor tener una teor&iacute;a mala, que proyectos dudosos de investigaci&oacute;n.</p>     <p>NOTAS AL PIE</p>     <p><a href="#nr1">1</a><a name="1"></a> &quot;El primer teorema del bienestar expresa la eficiencia del sistema ideal de mercados&quot; &#91;Geanakoplos 1987, 16&#93;.</p>     <p><a href="#nr2">2</a><a name="2"></a> &quot;Las caracter&iacute;sticas determinantes del enfoque neocl&aacute;sico, el &uacute;nico interesante en econom&iacute;a, son la racionalidad de los individuos, de donde se deducen la optimizaci&oacute;n y el equilibrio que caracteriza su interacci&oacute;n. La racionalidad y el equilibrio no pueden ser refutables, aun en situaciones emp&iacute;ricas ideales. Por lo tanto, &#91;esta teor&iacute;a debe considerarse&#93; como las reglas de sintaxis de la lengua en la que se expresan las leyes econ&oacute;micas.&quot; &#91;Polemarchaquis, 1995,55&#93;.</p>     <p><a href="#nr3">3</a><a name="3"></a>  Este hecho es ahora plenamente reconocido. Stiglitz, por ejemplo, afirma: Underlying the Arrow-Debreu model were other economic assumptions (besides those concerning infonnation): there was a complete set of (state contmgent) markets, and there were no problems of enforcement. Much of thetheoretical literature of the last 50 years can be considered as exploring the consequences of loosening these tree set of assumptions &#91;2000, 1385&#93;.</p>     <p>Por su parte, Blanchard dice: &quot;following a tradition, I shall refer to &quot;imperfections&quot; as deviations from the standard perfect cornpetition model. Admittedly, there is more than just a semantic convention here. Why give such status to such utterlv unrealistic model? The answer is because most current research is organised in tenns of what happens when one relaxes one or more assumptions in that model. This may change one day. But for the time be&iacute;ng, this approach provides a common research strategy, and make for easier communication among macroeconomics researchers&quot; &#91;2000,1384). Seg&uacute;nBenetti &#91;1997&#93;, Kenneth Arrow se convierte as&iacute; en el economista m&aacute;s importante de la segunda mitad del siglo veinte, tanto por contribuir a completar la teor&iacute;a b&aacute;sica, como por haber trazado la metodolog&iacute;a fruct&iacute;fera a los colegas te&oacute;ricos.</p>     <p><a href="#nr4">4</a><a name="4"></a>  V&eacute;ase L&oacute;pez &#91;2001&#93;, para una reflexi&oacute;n al respecto.</p>     <p><a href="#nr5">5</a><a name="5"></a> Los economistas de Chicago han impulsado con gran &eacute;xito esta manera de pensar. El art&iacute;culo de Lazear &#91;2000&#93; hace el balance, con himno de victoria, de los principales resultados.</p>     <p><a href="#nr6">6</a><a name="6"></a>  Por tal raz&oacute;n, la teor&iacute;a neocl&aacute;sica no se confunde ni por s&iacute; defiende las pol&iacute;ticas neoliberales. Por ejemplo, n&oacute;tese que la actual rivalidad que sostiene G. Stiglitz con los neoliberales no implica que rebasen el paradigma neocl&aacute;sico. Stiglitz, por medio de sus manuales es uno de los difusores de la teor&iacute;a b&aacute;sica y un creador de modelos derivados en el tema de la econom&iacute;a de la informaci&oacute;n. Tambi&eacute;n, en Colombia, las duras cr&iacute;ticas que Eduardo Sarmiento dirige a los neo-liberales colombianos nunca tocan los fundamentos de la ciencia sino que solo ponen en relieve la presunta 'imperfecci&oacute;n' de la realidad colombiana para solicitar que ella no se trate como si fuese 'perfecta'.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#nr7">7</a><a name="7"></a> En un reciente art&iacute;culo, Bowles y Gintis &#91;2000&#93;, marxistas de vieja data en el paisaje intelectual americano, reconociendo la validez de pensar en t&eacute;rminos de equilibrio general y concluyendo en el fracaso del walrasianismo, solo pueden mostrar como alternativa la siguiente: &quot;&#91;Prestar&#93; estrecha atenci&oacute;n a los detalles emp&iacute;ricos &#91; &hellip;&#93; con la esperanza de que al conocer mucho sobre c&oacute;mo algunas partes de la econom&iacute;a realmente funcionan o sobre algunos aspectos de la conducta, se puede dar tanto un est&iacute;mulo para la buena teor&iacute;a y una disciplina v&aacute;lida como para la construcci&oacute;n te&oacute;rica &quot; &#91;20001433,34&#93;. Spencer examina como estos au tores han evolucionado hasta aceptar que la teor&iacute;a neocl&aacute;sica sea su aliada y no su enemiga, ya que &quot;reivindican que las ideas claves del an&aacute;lisis marxista &#91;&hellip; &#93; pueden ser reforzados por medio de conceptos sacados de la econom&iacute;a neo-cl&aacute;sica. Argumentan ellos, que la teor&iacute;a neocl&aacute;sica puede ser volteado contra ella misma y desplegada para ayudar al desarrollo &#91; &hellip; &#93; del pensamiento economico marxista de manera m&aacute;s general&quot; &#91;2000,545&#93;.</p>     <p><a href="#nr8">8</a><a name="8"></a> Estas fortalezas nos parecen explicar mejor el &eacute;xito de los neocl&aacute;sicos que aquellos que acuden a poner en primer lugar el complot ideol&oacute;gico o institucional en la sociedad moderna, que evidentemente, tambi&eacute;n existe. Pensamos que esta &uacute;ltima explicaci&oacute;n impide tener un diagn&oacute;stico profundo de las razones te&oacute;ricas del triunfo neocl&aacute;sico y no promueve un desarrollo de las teor&iacute;as si no una agudizaci&oacute;n de la lucha ideol&oacute;gica.</p>     <p><a href="#nr9">9</a><a name="9"></a> Planteado de esta forma, se puede esperar que el destino del <i>imperialismo de la ciencia econ&oacute;mica</i> sea sufrir permanentes subversiones, en los territorios invadidos y que su capacidad de defensa no sea muy fuerte.</p><hr>     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p>&#091;1&#093; Benetti, Carlo. 1997. &quot;La m&eacute;thode normative de la th&eacute;orie &eacute;conomique positive&quot;, Brochier, Frydman, Gazier, Lallement editores, <i>LÂ´economie normative</i>, Econ&oacute;mica, Par&iacute;s &#091;reproducido en Cuadernos de Econom&iacute;a 26&#093;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0121-4772200100010001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;2&#93; Blanchard, Olivier. 2000. &quot;What do We Know About Macroeconomics that Fisher and Wicksell did not?, <i>Quaterly Journal of Economics,</i> noviembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0121-4772200100010001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;3&#93; Bowles, Samuel y Gintis, Herbert. 2000. &quot;Walrasian Economics in Retrospect&quot;, <i>Quaterly Journal of Economics,</i> noviembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0121-4772200100010001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;4&#93; Cahuc, Pierre. 1994. <i>La nouvellle microeconomie,</i> La Decouverte, Par&iacute;s. (Edici&oacute;n en espa&ntilde;ol, Alfomega y Universidad Nacional de Colombia, 2001).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0121-4772200100010001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;5&#93; Cata&ntilde;o, Jos&eacute; F&eacute;lix. 2000. &quot;Instituciones y teor&iacute;a neocl&aacute;sica de los precios&quot;, <i>Cuadernos de Econom&iacute;a,</i> 32, Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0121-4772200100010001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;6&#93; Deleplace, Ghislain. 1999. <i>Histoire de la pens&eacute;e &eacute;conomique,</i> Dunod, Par&iacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0121-4772200100010001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;7&#93; Geanakoplos. 1987. &quot;Arrow-Debreu Model of General Equilibrium&quot;, <i>Diccionario Palgrave,</i> I, MacMillan Press, Londres.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0121-4772200100010001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;8&#93; Hahn, Frank. 1983. &quot;The Neo-ricardians&quot;, <i>Cambridge Journal of Economics,</i> 6, 353-374.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0121-4772200100010001500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;9&#93; Hahn, Frank. 1998. &quot;&iquest;Is Economics Becoming a Hard Science?&quot;, rese&ntilde;a de DÂ´ Auturne y Cartelier editores, <i>European Journal of the History of Economic Thought</i>, primavera.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-4772200100010001500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;10&#93; Lazear, P. Edward. 2000. &quot;Economic lmperialism&quot;, <i>Quarterly Journal of Economics,</i> febrero.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-4772200100010001500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;11&#93; L&oacute;pez, Enrique. 2001. &quot;Algunas ideas sobre la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica actual&quot;, <i>Cuadernos de Econom&iacute;a,</i> 34, Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-4772200100010001500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;12&#93; Polemarchaquis, Heraclis. 1995. &quot;La racionalit&eacute; individuelle et equilibre &eacute;conom&iacute;que&quot;, Cartelier y DÂ´ Autume, <i>LÂ´ &eacute;conomie devient-elle une science dure?</i>, Econ&oacute;mica. Par&iacute;s.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-4772200100010001500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;13&#93; Spencer, David A. 2000, &quot;The Demise of Radical Political Economics? An Essay on the Evolution of a Theory of Cap&iacute;tal&iacute;st Production .<i>Cambridge Journal of Economics,</i> 24, 543-564.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-4772200100010001500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>&#91;14&#93; Stiglitz, George. 2000. &quot;The Contribtios of the Economics of Information to the Twentieth Century Economics&quot;, <i>The Quaterly Journal of Economics,</i> noviembre.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-4772200100010001500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Benetti]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[La méthode normative de la théorie économique positive]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Brochier]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Frydman]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gazier]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lallement]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[L'economie normative]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Blanchard]]></surname>
<given-names><![CDATA[Olivier]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[What do We Know About Macroeconomics that Fisher and Wicksell did not?]]></article-title>
<source><![CDATA[Quaterly Journal of Economics]]></source>
<year>2000</year>
<month>no</month>
<day>vi</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bowles]]></surname>
<given-names><![CDATA[Samuel]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gintis]]></surname>
<given-names><![CDATA[Herbert]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Walrasian Economics in Retrospect]]></article-title>
<source><![CDATA[Quaterly Journal of Economics]]></source>
<year>2000</year>
<month>no</month>
<day>vi</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cahuc]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pierre]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La nouvellle microeconomie]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[La Decouverte]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cataño]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Félix]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Instituciones y teoría neoclásica de los precios]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuadernos de Economía]]></source>
<year>2000</year>
<numero>32</numero>
<issue>32</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Deleplace]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ghislain]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Histoire de la pensée économique]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Dunod]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Geanakoplos]]></surname>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Arrow-Debreu Model of General Equilibrium]]></article-title>
<source><![CDATA[Diccionario Palgrave]]></source>
<year>1987</year>
<volume>I</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[MacMillan Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hahn]]></surname>
<given-names><![CDATA[Frank]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Neo-ricardians]]></article-title>
<source><![CDATA[Cambridge Journal of Economics]]></source>
<year>1983</year>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>353-374</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hahn]]></surname>
<given-names><![CDATA[Frank]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[¿Is Economics Becoming a Hard Science?]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[D' Auturne]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cartelier]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[European Journal of the History of Economic Thought]]></source>
<year>1998</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lazear]]></surname>
<given-names><![CDATA[P. Edward]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Economic lmperialism]]></article-title>
<source><![CDATA[Quarterly Journal of Economics]]></source>
<year>2000</year>
<month>fe</month>
<day>br</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[López]]></surname>
<given-names><![CDATA[Enrique]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Algunas ideas sobre la teoría macroeconómica actual]]></article-title>
<source><![CDATA[Cuadernos de Economía]]></source>
<year>2001</year>
<numero>34</numero>
<issue>34</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Nacional de Colombia]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Polemarchaquis]]></surname>
<given-names><![CDATA[Heraclis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[La racionalité individuelle et equilibre économíque]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Cartelier]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[D' Autume]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[L' économie devient-elle une science dure?]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Spencer]]></surname>
<given-names><![CDATA[David A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Demise of Radical Political Economics? An Essay on the Evolution of a Theory of Capítalíst Production]]></article-title>
<source><![CDATA[Cambridge Journal of Economics]]></source>
<year>2000</year>
<numero>24</numero>
<issue>24</issue>
<page-range>543-564</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stiglitz]]></surname>
<given-names><![CDATA[George]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Contribtios of the Economics of Information to the Twentieth Century Economics]]></article-title>
<source><![CDATA[The Quaterly Journal of Economics]]></source>
<year>2000</year>
<month>no</month>
<day>vi</day>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
