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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Biofilm behavior was evaluated using a laboratory model made of three PVCu pipes (Diameters: 2.5", 3" y 4") and a Biaxial PVC pipe of 4" connected in parallel. The biofilm growth, the flushing removal efficiency and the behavior of the energy loses were evaluated. The modeling results show that flushing is an effective way of controlling biofilm growth, while the energy losses through the pipe are reestablished.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Comportamiento de biopel&iacute;culas luego de lavados sucesivos en tuber&iacute;as de agua a presi&oacute;n</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b> Biofilm behavior after successive washes in water pipes under pressure</b></p>     <p><b>Paula Reyes del Toro</b>    <br> Ingeniera Civil. Mag&iacute;ster en Ingenier&iacute;a Civil en el &aacute;rea de Recursos H&iacute;dricos. Asistente Graduada CIACUA Centro de Investigaciones en Acueductos y Alcantarillados. Universidad de los Andes</p>     <p><b>Juan Guillermo Saldarriaga</b>    <br> Ingeniero Civil, MSc Ingenier&iacute;a Hidr&aacute;ulica. Profesor Titular Departamento de Ingenier&iacute;a Civil y Ambiental, Director del Centro de Investigaciones en Acueductos y Alcantarillados - CIACUA, Universidad de los Andes.</p>     <p>Recibido 5 de septiembre de 2005, aprobado 30 de octubre de 2005</p> <hr size="1">     <p><b>PALABRAS CLAVES</b>    <br> Lavado con agua a presi&oacute;n, biopel&iacute;cula, mantenimiento de redes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>RESUMEN</b>    <br>   Se eval&uacute;a el comportamiento de las biopel&iacute;culas en tuber&iacute;as a presi&oacute;n a trav&eacute;s de un montaje de recirculaci&oacute;n compuesto por cuatro tuber&iacute;as en paralelo: Tres en PVCu de 2.5&quot;, 3&quot; y 4&quot; y la cuarta en PVC Biaxial de 4&quot;. Se evalu&oacute; el crecimiento de las biopel&iacute;culas, la eficiencia de remoci&oacute;n de los lavados y el comportamiento de las p&eacute;rdidas de energ&iacute;a a trav&eacute;s del tiempo. El resultado de la experimentaci&oacute;n demuestra que los lavados son un medio efectivo para controlar el crecimiento de bacterias y reestablecer las p&eacute;rdidas de energ&iacute;a en un sistema de tuber&iacute;as a presi&oacute;n.</p>     <p><b>KEYWORDS</b>    <br> Flushing, biofilm, water distribution maintenance.</p>     <p><b>ABSTRACT</b>    <br>   Biofilm behavior was evaluated using a laboratory model made of three PVCu pipes (Diameters: 2.5&quot;, 3&quot; y 4&quot;) and a Biaxial PVC pipe of 4&quot; connected in parallel. The biofilm growth, the flushing removal efficiency and the behavior of the energy loses were evaluated. The modeling results show that flushing is an effective way of controlling biofilm growth, while the energy losses through the pipe are reestablished.</p> <hr size="1">     <p><b>1. INTRODUCCI&Oacute;N</b></p>     <p>El lavado de las redes de distribuci&oacute;n mediante el uso del agua a presi&oacute;n es un mantenimiento rutinario de las redes de distribuci&oacute;n de agua potable, que se utiliza con el fin de controlar la calidad del agua y la hidr&aacute;ulica del flujo, entre otras caracter&iacute;sticas. La formaci&oacute;n de biopel&iacute;culas afecta estos dos par&aacute;metros porque al formarse una capa de biopel&iacute;cula se alteran las caracter&iacute;sticas de la pared interna de las tuber&iacute;as, modific&aacute;ndose su rugosidad y por consiguiente el r&eacute;gimen hidr&aacute;ulico. Por otro lado, la presencia de microorganismos en el agua deteriora su calidad, haciendo que presente mal olor, un color amarillento, un sabor extra&ntilde;o y hasta pueda llegar a ser perjudicial para la salud.</p>     <p>Durante el desarrollo del presente art&iacute;culo, se pretende analizar el efecto hidr&aacute;ulico de las biopel&iacute;culas y c&oacute;mo &eacute;ste cambia a trav&eacute;s del tiempo, manteniendo controlada su formaci&oacute;n. Este control se realiza mediante lavados sucesivos, con un aumento en la velocidad de flujo, que garantice el desprendimiento de la biomasa adherida. De esta forma, se pretende analizar si los lavados con agua a presi&oacute;n o flushing, son una herramienta efectiva para el mantenimiento rutinario de las redes de distribuci&oacute;n, desde el punto de vista de la hidr&aacute;ulica.</p>     <p><b>2. GENERALIDADES DE LAS BIOPEL&Iacute;CULAS</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las biopel&iacute;culas son estructuras heterog&eacute;neas que crecen en ambientes acuosos y que se encuentran formadas por agrupaciones de c&eacute;lulas bacterianas, las cuales se mantienen unidas dentro de una matriz extracelular de pol&iacute;meros y separadas mediante espacios y canales intersticiales (Beyenal et al., 2002).</p>     <p>1.1 PROCESO DE FORMACI&Oacute;N</p>     <p>El proceso de formaci&oacute;n de las biopel&iacute;culas se inicia con la adhesi&oacute;n de una peque&ntilde;a cantidad de bacterias a la superficie de la tuber&iacute;a. Luego de que la bacteria identifica la superficie, se fija a &eacute;sta y comienza a secretar una sustancia polim&eacute;rica extracelular (SPE), con el fin de progresar de un estado de fijaci&oacute;n reversible a un estado de adhesi&oacute;n irreversible, en donde las fuerzas de cohesi&oacute;n son mucho mayores y &eacute;stas evitan que se desprenda f&aacute;cilmente la colonia que se est&aacute; formando (Ver <a href="#f1">Figura 1</a>). En el estado de adhesi&oacute;n irreversible, la cantidad de SPE es suficiente para mantener la bacteria adherida a la tuber&iacute;a a pesar de las fuerzas externas a la que &eacute;sta se someta.</p>     <p><img src="/img/revistas/ring/n22/n22a17f1.jpg"><a name="f1"></a></p>     <p>Figura 1. Proceso de adhesi&oacute;n de bacterias a la pared de la tuber&iacute;a</p>     <p>Es posible distinguir cuatro fases en la evoluci&oacute;n de las biopel&iacute;culas a trav&eacute;s del tiempo (Picioreanu et al. 2001): en la primera fase no existe limitaci&oacute;n de sustrato debido a que la biopel&iacute;cula es de poco espesor. Gracias a esto, el crecimiento de los microorganismos es exponencial. Luego, la biopel&iacute;cula entra en una segunda fase, de retardo, en donde aumenta de espesor, pero comienza a existir limitaci&oacute;n de sustrato en las capas m&aacute;s profundas. El crecimiento por lo tanto s&oacute;lo es posible en aquellas capas cercanas a la interfaz biopel&iacute;cula -agua en donde se produce el intercambio de los nutrientes necesarios. En la fase tercera, la tasa de crecimiento se reduce considerablemente pues, cuando la biopel&iacute;cula aumenta de espesor, el intercambio de nutrientes en las capas internas es limitado.</p>     <p>Cuando se ha alcanzado un espesor determinado, el cual se estima igual al espesor de la subcapa laminar del flujo, la biopel&iacute;cula entra en una cuarta fase: se encuentra expuesta al desprendimiento en masa o sloughing, en donde se producen desprendimientos de grandes &quot;parches&quot; de biopel&iacute;cula.</p>     <p>1.2 PROCESO DE DESPRENDIMIENTO</p>     <p>El desprendimiento de biopel&iacute;culas es el proceso mediante el cual una fracci&oacute;n de biomasa es desprendida de la matriz que la contiene y es transportada por el flujo de agua.</p>     <p>El desprendimiento de biopel&iacute;culas puede llevarse a cabo mediante cuatro mecanismos: abrasi&oacute;n, erosi&oacute;n, desprendimiento en masa o depredaci&oacute;n (Kwok et al., 1998).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La abrasi&oacute;n y la erosi&oacute;n se refieren a la remoci&oacute;n de peque&ntilde;os grupos de c&eacute;lulas provenientes de la superficie de las biopel&iacute;culas, mientras que el desprendimiento en masa o sloughing se refiere a grandes fracciones &eacute;stas. La depredaci&oacute;n tambi&eacute;n se considera un mecanismo de desprendimiento ya que, en ausencia de nutrientes y como parte de un proceso de selecci&oacute;n natural, las bacterias m&aacute;s &quot;fuertes&quot; tendr&aacute;n que encontrar su alimento en las m&aacute;s d&eacute;biles, reduciendo una peque&ntilde;a fracci&oacute;n del total de biomasa presente.</p>     <p>Un evento de desprendimiento ocurre cuando las fuerzas externas causadas por el fluido son mayores que la resistencia interna de la matriz que mantiene la biopel&iacute;cula unida. Por lo tanto, existen dos mecanismos que conllevan al desprendimiento: un aumento en el esfuerzo cortante o una disminuci&oacute;n en la resistencia interna de la biopel&iacute;cula (Horn et al., 2003).</p>     <p>De acuerdo con Picioreanu et al. (2001)0, luego de un evento de desprendimiento ocasionado por ejemplo por un aumento en las fuerzas externas, la biopel&iacute;cula contin&uacute;a con su proceso de crecimiento pero no alcanza nuevamente la cantidad de biomasa acumulada antes de dicho evento.</p>     <p>1.3 CONTROL DE LAS BIOPEL&Iacute;CULAS MEDIANTE LAVADO A PRESI&Oacute;N O &quot;FLUSHING&quot;</p>     <p>El lavado de tuber&iacute;as o Flushing es la t&eacute;cnica mec&aacute;nica m&aacute;s antigua y &uacute;til para resolver los problemas de calidad de agua en la red a bajo costo. Aproximadamente el 99% de los acueductos en Estados Unidos, que son lavados anualmente, utilizan esta metodolog&iacute;a (Ellison, 2003). Existen tres tipos b&aacute;sicos de lavado con flujo a presi&oacute;n: el lavado convencional, el lavado unidireccional y el lavado con flujo continuo.</p>     <p>El lavado convencional consiste en abrir uno o m&aacute;s hidrantes y permitir que el agua fluya fuera del sistema, hasta que los sedimentos, biopel&iacute;culas o la baja calidad del agua sean removidos. Este tipo de lavado es utilizado, por ejemplo, luego de una reparaci&oacute;n de la red, en donde es necesario permitir que el agua fluya hasta que la tuber&iacute;a se limpie y se alcancen los par&aacute;metros de calidad exigidos antes de reestablecer nuevamente el servicio.</p>     <p>El lavado unidireccional, por su parte, se lleva a cabo mediante el cierre y apertura progresivos de v&aacute;lvulas e hidrantes, con el fin de mantener circuitos cerrados de flujo. Esta metodolog&iacute;a combina dos conceptos importantes. Primero, el flujo de agua viaja en una sola direcci&oacute;n; al lograr esto, se producen velocidades del agua mayores, lo que permite que el lavado sea m&aacute;s efectivo. Segundo, el lavado se realiza en una secuencia tal, que el agua del lavado proviene de sitios que ya han sido lavados previamente, lo que garantiza que la porci&oacute;n que ya se encuentra lavada no vuelve a recibir agua con una baja calidad. Una tercera opci&oacute;n de lavado con agua a presi&oacute;n se lleva a cabo cuando es necesario mantener un flujo continuo de agua, para evitar el estancamiento y mantener niveles de desinfectante aceptables. Las velocidades son generalmente menores a 0.3 m/seg (1 ft/seg).</p>     <p><b>3. DESCRIPCI&Oacute;N DEL MODELO F&Iacute;SICO</b></p>     <p>El modelo f&iacute;sico que se utiliz&oacute; fue construido en las instalaciones del laboratorio de hidr&aacute;ulica de la Universidad de los Andes, y est&aacute; compuesto por cuatro tuber&iacute;as en paralelo: tres en PVCu de 2.5&quot;, 3&quot; y 4&quot; y la cuarta en PVC Biaxial de 4&quot;, formando un circuito como el que se muestra en la <a href="#f2">Figura 2</a>. El agua parte de un tanque subterr&aacute;neo hacia un segundo tanque de 2 m de altura, mediante el uso de una bomba de 12 Hp. Este segundo tanque cuenta con una tuber&iacute;a de recirculaci&oacute;n localizada aproximadamente 20 cm por debajo del nivel m&aacute;ximo del tanque. De esta forma, el agua se mantiene a un nivel constante de aproximadamente 1.8 m y el agua sobrante regresa al tanque subterr&aacute;neo para ser bombeada nuevamente. Del segundo tanque, de cabeza constante, parten las cuatro tuber&iacute;as mencionadas de 10 m de longitud, que descargan en cuatro canales de aquietamiento independientes, con un vertedero triangular al final de cada uno para medir el caudal individual. El agua retorna luego al tanque subterr&aacute;neo, cerrando de esta forma el circuito del montaje.</p>     <p><a name="f2"></a><a href="/img/revistas/ring/n22/n22a17f2.jpg" target="_blank">Figura 2</a>. Esquema de montaje utilizado. Vista de perfil</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>3.1 MEDICI&Oacute;N DE LOS DIFERENTES PAR&Aacute;METROS</p>     <p>Cada tuber&iacute;a del montaje llega a un canal de aquietamiento con un vertedero triangular al final de &eacute;ste, como se dijo anteriormente. A trav&eacute;s de la medici&oacute;n de la altura de la l&aacute;mina de agua es posible conocer el caudal y por lo tanto la velocidad del agua dentro de cada tuber&iacute;a, dividiendo el caudal entre el &aacute;rea efectiva de cada una de ellas y utilizando la ecuaci&oacute;n de calibraci&oacute;n de cada vertedero.</p>     <p>Con el fin de evaluar el comportamiento de las p&eacute;rdidas de energ&iacute;a en los diferentes tramos de tuber&iacute;as, se utilizaron piez&oacute;metros en tres puntos diferentes: uno inmediatamente aguas abajo de la v&aacute;lvula; otro aproximadamente 5 metros aguas abajo de &eacute;ste, localizado antes de la uni&oacute;n o la campana, en el caso de la tuber&iacute;a de biaxial; y el tercero luego de esta uni&oacute;n. De esta forma, en cada una de las tuber&iacute;as se pueden medir las p&eacute;rdidas por fricci&oacute;n mediante el uso de los dos primeros piez&oacute;metros, y las p&eacute;rdidas menores que se producen en la uni&oacute;n, mediante el uso de los dos &uacute;ltimos.</p>     <p>Por su parte, para evaluar el crecimiento de las biopel&iacute;culas se utilizaron testigos del mismo material y di&aacute;metro de cada una de las tuber&iacute;as, ubicados en unos soportes de 1.2 m de largo dentro de los canales de aquietamiento (<a href="#f3">Figura 3a</a>). El primero de ellos (<a href="#f3">Figura 3b</a>) fue llamado un testigo de borde que, como su nombre lo indica, se encuentra localizado en el borde del soporte. Estos testigos fueron dise&ntilde;ados para que su extracci&oacute;n y posterior colocaci&oacute;n fueran muy f&aacute;ciles de realizar sin alterar la biopel&iacute;cula adherida.</p>     <p><img src="/img/revistas/ring/n22/n22a17f3.jpg"><a name="f3"></a></p>     <p>Figura 3. Testigos para evaluar el crecimiento de biopel&iacute;culas</p>     <p>El segundo tipo de testigos son los testigos desechables (<a href="#f3">Figura 3c</a>), pues su objetivo es utilizarlos una vez durante el per&iacute;odo de pruebas. Estos testigos se utilizan para evaluar la efectividad de los lavados: se extrae uno de los testigos antes del lavado para evaluar las condiciones previas y el otro luego de realizado el lavado, para efecto de comparaci&oacute;n entre las condiciones pre y post lavado.</p>     <p>3.2 DESCRIPCI&Oacute;N DE LAS PRUEBAS</p>     <p>Para el desarrollo experimental, se dise&ntilde;&oacute; un per&iacute;odo de pruebas de 120 d&iacute;as, cuya fecha de inicio fue el 11 de Marzo de 2005. Durante este per&iacute;odo se pueden diferenciar dos fases: la primera corresponde a la adaptaci&oacute;n inicial y crecimiento de la biopel&iacute;cula bajo unas mismas condiciones hidrodin&aacute;micas. Esta fase tiene una duraci&oacute;n de 50 d&iacute;as, durante los cuales se mantiene una velocidad de recirculaci&oacute;n de 0.5 m/s, se agregan nutrientes cada tres d&iacute;as y se registra el crecimiento progresivo de las biopel&iacute;culas, utilizando los testigos del borde.</p>     <p>Los nutrientes utilizados fueron panela (sacarosa), como fuente de carbono, y fosfato di-am&oacute;nico (DAP), como fuente de nitr&oacute;geno y f&oacute;sforo, siendo &eacute;stos los nutrientes m&aacute;s importantes para el desarrollo de las biopel&iacute;culas. Las proporciones de C/N/P fueron 10/5/5 respectivamente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para evaluar el crecimiento de las biopel&iacute;culas en el tiempo, se registraron los pesos de los testigos del borde en diferentes d&iacute;as del periodo de experimentaci&oacute;n, y &eacute;stos fueron luego normalizados a espesores con el fin de comparar el crecimiento en los diferentes di&aacute;metros. Para esto, es necesario suponer que la densidad de las biopel&iacute;culas es de 1 g/cm3. Esta suposici&oacute;n se encuentra fundamentada en que el 99% de la composici&oacute;n de las bacterias es agua y, por lo tanto, la densidad de la biopel&iacute;cula se asemeja a la densidad de este compuesto. Al hacer esta suposici&oacute;n, el c&aacute;lculo del espesor de la biopel&iacute;cula se calcula como:</p>     <p><img src="/img/revistas/ring/n22/n22a17e1.jpg"></p>     <p>donde <font face="Symbol">r</font> = densidad de la biopel&iacute;cula = 1; m = masa de la biopel&iacute;cula, equivalente al peso registrado en la balanza, menos el peso del testigo sin biopel&iacute;cula; A = &aacute;rea de cada uno de los testigos, calculado como la longitud del arco de circunferencia que tiene el testigo, multiplicado por la longitud de &eacute;ste; y e = espesor de la biopel&iacute;cula, en &mu;m.</p>     <p>La segunda fase es llamada fase de lavados y tiene una duraci&oacute;n de 70 d&iacute;as. En esta fase se realizan los mismos procedimientos anteriores y, adicionalmente, cada 20 d&iacute;as se realiza un lavado durante 20 minutos a una velocidad de 2.5 m/s. Antes y despu&eacute;s de cada lavado se utilizan los testigos desechables para registrar la cantidad de biomasa adherida, y luego evaluar los espesores antes y despu&eacute;s del lavado mediante el mismo procedimiento descrito anteriormente para los testigos del borde.</p>     <p>Con el fin de evaluar las p&eacute;rdidas de energ&iacute;a y su evoluci&oacute;n bajo diferentes condiciones hidrodin&aacute;micas, tanto en la fase 1 como en la fase 2 se realizaron pruebas para medir el nivel de los piez&oacute;metros con diferentes caudales, y de esta forma evaluar las p&eacute;rdidas por fricci&oacute;n producidas en los tramos y las p&eacute;rdidas menores localizadas en las uniones.</p>     <p><b>4. RESULTADOS</b></p>     <p>4.1 EVOLUCI&Oacute;N DE LA BIOPEL&Iacute;CULA EN EL TIEMPO</p>     <p>En la <a href="#f5">Figura 5</a> se observa el crecimiento progresivo de las biopel&iacute;culas para las cuatro tuber&iacute;as del montaje durante los 120 d&iacute;as de experimentaci&oacute;n. El an&aacute;lisis de la tuber&iacute;a de 4&quot; en Biaxial se detuvo en el d&iacute;a 90 debido a una falla en la v&aacute;lvula de esta tuber&iacute;a.</p>     <p><img src="/img/revistas/ring/n22/n22a17f5.jpg"><a name="f5"></a></p>     <p>Figura 5. Evoluci&oacute;n de la biopel&iacute;cula en el tiempo. Testigos del borde</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aparentemente, la velocidad de crecimiento y regeneraci&oacute;n de las biopel&iacute;culas es directamente proporcional al di&aacute;metro de las tuber&iacute;as; es decir, a mayor di&aacute;metro mayor crecimiento para las tuber&iacute;as de un mismo material. Esta afirmaci&oacute;n se fundamenta en el hecho de que para una misma velocidad de flujo, entre mayor sea el di&aacute;metro es menor el esfuerzo cortante y, por lo tanto, las bacterias pueden adherirse con mayor facilidad a la pared interna de la tuber&iacute;a.</p>     <p>4.2 EFECTIVIDAD DE LOS LAVADOS</p>     <p>Para analizar la efectividad de los lavados se utilizaron los testigos desechables. En la <a href="#f6">Figura 6</a> se observan las gr&aacute;ficas de espesor de biopel&iacute;cula vs. el tiempo de recirculaci&oacute;n para este tipo de testigos, y cada una de las tuber&iacute;as analizadas. Cada punto de las gr&aacute;ficas corresponde al peso normalizado de un testigo desechable. La tendencia de crecimiento entre lavados se supone exponencial.</p>     <p><a name="f6"></a><a href="/img/revistas/ring/n22/n22a17f6.jpg" target="_blank">Figura 6</a>. Comportamiento de las biopel&iacute;culas luego de los primeros tres lavados</p>     <p>La hip&oacute;tesis que se genera mediante los resultados de la <a href="#f6">Figura 6</a>, comparando las dos tuber&iacute;as de igual di&aacute;metro pero de diferente material, es que la tuber&iacute;a de Biaxial parece ser m&aacute;s lisa que la de PVCu, evitando que se forme una capa considerable de biopel&iacute;cula a pesar de que el esfuerzo cortante es muy similar.</p>     <p>Por otro lado, utilizando los resultados de los dos primeros lavados, es decir en el d&iacute;a 50 y el d&iacute;a 70, se ratifica lo enunciado por Picioreanu et al. (2001), seg&uacute;n el cual, luego de un evento de desprendimiento, la biopel&iacute;cula contin&uacute;a aumentando su espesor pero no alcanza nuevamente la cantidad de biomasa acumulada antes de dicho evento. Este resultado se evidencia en las cuatro tuber&iacute;as, siendo m&aacute;s notorio el cambio en la tuber&iacute;a de PVCu de 3&quot; y en la tuber&iacute;a de 4&quot; Biaxial.</p>     <p>4.3 COMPORTAMIENTO DE LAS P&Eacute;RDIDAS DE ENERG&Iacute;A</p>     <p>Durante el per&iacute;odo de experimentaci&oacute;n, se monitorearon constantemente las p&eacute;rdidas de energ&iacute;a mediante las lecturas de los diferentes piez&oacute;metros. El an&aacute;lisis de los resultados de dichas pruebas fue separado en las dos fases: inicialmente en la fase de crecimiento y luego en la fase de lavados.</p>     <p>Fase 1: crecimiento inicial de la biopel&iacute;cula</p>     <p>En la primera fase de experimentaci&oacute;n, es decir, durante los primeros 50 d&iacute;as de recirculaci&oacute;n, se evidenci&oacute; un cambio en las p&eacute;rdidas de energ&iacute;a, siendo &eacute;ste m&aacute;s notorio en las p&eacute;rdidas por fricci&oacute;n que en las p&eacute;rdidas menores.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la <a href="#f7">Figura 7A</a> se puede observar que a medida que pasa el tiempo, el coeficiente de p&eacute;rdidas menores km tiende a disminuir. Los puntos m&aacute;s oscuros corresponden a los &uacute;ltimos d&iacute;as de la primera fase y consistentemente se encuentran en la parte inferior de toda la dispersi&oacute;n de puntos. As&iacute; mismo, los datos m&aacute;s claros corresponden a los primeros d&iacute;as de pruebas y se encuentran por encima del resto de puntos. Sin embargo, la tendencia de disminuci&oacute;n del coeficiente de p&eacute;rdidas menores km no es muy marcada. Esto comprueba la hip&oacute;tesis de que a medida que crece la biopel&iacute;cula se suavizan las l&iacute;neas de flujo a trav&eacute;s de los accesorios, reduciendo el efecto que &eacute;stos producen sobre la energ&iacute;a total y minimizando la p&eacute;rdida localizada de energ&iacute;a.</p>     <p><a name="f7"></a><a href="/img/revistas/ring/n22/n22a17f7.jpg" target="_blank">Figura 7</a>. P&eacute;rdidas de energ&iacute;a en el accesorio y en el tramo de tuber&iacute;a d 3&#39;&#39; en PVC</p>     <p>En el caso de las p&eacute;rdidas por fricci&oacute;n ocurre el fen&oacute;meno contrario: a medida que crece la biopel&iacute;cula aumenta el factor de fricci&oacute;n, aumentando de esta forma las p&eacute;rdidas de energ&iacute;a. La raz&oacute;n de este comportamiento inverso radica en que las biopel&iacute;culas aumentan la rugosidad de la pared interna de la tuber&iacute;a, generando un obst&aacute;culo extra que debe ser vencido por el flujo de agua, lo que se traduce en un aumento del factor de fricci&oacute;n.</p>     <p>En la <a href="#f7">Figura 7B</a> se presentan los resultados de las p&eacute;rdidas de energ&iacute;a por fricci&oacute;n supuerpuestos en un diagrama de Moody. En este caso, los datos oscuros son los que se encuentran en la parte superior del diagrama mientras que los m&aacute;s claros, correspondientes a los primeros d&iacute;as de prueba, se encuentran en la parte inferior.</p>     <p>Fase 2: Lavados</p>     <p>El efecto de los lavados sobre las p&eacute;rdidas por fricci&oacute;n fue notorio: luego de cada lavado, el factor de fricci&oacute;n disminuy&oacute; por causa del desprendimiento de las biopel&iacute;culas. En el per&iacute;odo entre lavados, las p&eacute;rdidas volv&iacute;an a aumentar siendo controladas nuevamente por el siguiente lavado, como se observa en la secuencia de la <a href="#f8">Figura 8</a>.</p>     <p><a name="f8"></a><a href="/img/revistas/ring/n22/n22a17f8.jpg" target="_blank">Figura 8</a>. Evoluci&oacute;n de las p&eacute;rdidas por fricci&oacute;n en la tuber&iacute;a de 3&#39;&#39; en PVCu</p>     <p>A pesar de que se observa un aumento en las p&eacute;rdidas de energ&iacute;a por fricci&oacute;n a medida que aumenta el espesor de la biopel&iacute;cula, no es posible cuantificar el coeficiente de rugosidad absoluta debido a que los resultados se encuentran por debajo del diagrama de Moody o sobre el l&iacute;mite del flujo hidr&aacute;ulicamente liso.</p>     <p><b>5. CONCLUSIONES</b></p>     <p>5.1 CRECIMIENTO DE LA BIOPEL&Iacute;CULA EN EL TIEMPO</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La tendencia de crecimiento sobre los testigos del borde fue diferente a la encontrada en los testigos desechables. En los primeros, la tendencia fue creciente todo el tiempo, mientras que en los testigos desechables si se observa una reducci&oacute;n en el espesor ponderado de la biopel&iacute;cula. La ubicaci&oacute;n de los testigos del borde puede ser la causa de esta divergencia ya que, durante un lavado, las l&iacute;neas de flujo en la salida de la tuber&iacute;a son muy diferentes a las que se presentan sobre la pared interna de &eacute;sta aguas arriba y, por lo tanto, esto pudo afectar la eficiencia de remoci&oacute;n en este sector.</p>     <p>5.2 COMPORTAMIENTO DE LAS P&Eacute;RDIDAS DE ENERG&Iacute;A</p>     <p>Las p&eacute;rdidas menores en las uniones fueron disminuyendo a medida que la biopel&iacute;cula crec&iacute;a, siendo &eacute;stas reestablecidas luego de cada uno de los lavados. Las p&eacute;rdidas por fricci&oacute;n, por el contrario, fueron aumentando con el crecimiento bacterial, disminuyendo nuevamente luego de los lavados.</p>     <p>No fue posible cuantificar el aumento en la rugosidad de las tuber&iacute;as debido al crecimiento de las biopel&iacute;culas, ya que durante todo el per&iacute;odo de experimentaci&oacute;n la biopel&iacute;cula estuvo por debajo de la subcapa laminar viscosa, siendo incluso menor que el l&iacute;mite para entrar al flujo turbulento transicional.</p>     <p>Al estar dentro de la zona de flujo turbulento hidr&aacute;ulicamente liso, la rugosidad del material no afecta a las p&eacute;rdidas de energ&iacute;a siendo &eacute;stas ocasionadas &uacute;nicamente por el r&eacute;gimen de flujo (Re); por lo tanto, mediante el uso de las ecuaciones tradicionales para el c&aacute;lculo del factor de fricci&oacute;n no es posible determinar un valor de rugosidad absoluta.</p>     <p>5.3 INFLUENCIA DEL DI&Aacute;METRO Y MATERIAL DE LAS TUBER&Iacute;AS EN LOS RESULTADOS OBTENIDOS</p>     <p>La tasa de crecimiento de las biopel&iacute;culas durante la primera fase de experimentaci&oacute;n fue mayor en las tuber&iacute;as de mayor di&aacute;metro, debido a que, bajo una misma velocidad de crecimiento, el esfuerzo cortante en las paredes es menor y por lo tanto se facilita el crecimiento de las biopel&iacute;culas. No se evidenci&oacute; mucha diferencia entre la tasa de crecimiento entre el PVCu y el PVC Biaxial.</p>     <p>Aparentemente, se adhiere menos biopel&iacute;cula en el PVC Biaxial que en PVCu; sin embargo, es necesario realizar m&aacute;s investigaciones en este aspecto para contar con herramientas de comparaci&oacute;n.</p>     <p>5.4 EL LAVADO COMO CONTROL DE LA BIOPEL&Iacute;CULA</p>     <p>De acuerdo con los resultados obtenidos, es posible concluir que los lavados sucesivos son una herramienta efectiva para controlar el crecimiento de las biopel&iacute;culas en las paredes internas de las tuber&iacute;as, y de esta forma mantener no s&oacute;lo la capacidad hidr&aacute;ulica de &eacute;stas, sino prevenir eventos de coloraci&oacute;n del agua por causa de un desprendimiento en masa de las biopel&iacute;culas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los resultados presentados corresponden a tuber&iacute;as presurizadas, no de agua potable, por lo que es necesario evaluar la pertinencia de extrapolar las conclusiones presentadas al caso de las redes de distribuci&oacute;n de agua potable. Sin embargo, la eficiencia de los lavados y el control de las biopel&iacute;culas a trav&eacute;s de lavados sucesivos expuestos, demuestran que el lavado con agua a presi&oacute;n o &quot;flushing&quot; es una herramienta efectiva para realizar un mantenimiento rutinario de las redes de distribuci&oacute;n.</p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p><a name="r1"></a>[1] Beyenal, H, Lewandowski, Z. &quot;Internal and External Mass Transfer in Biofilms Grown at Various Flow Velocities&quot;. En Biotechnology Progress. 18, 2002, pp. 55-61.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-4993200500020001700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="r1"></a>[2] Ellison D. &quot;Investigation of Pipe Cleaning Method&quot;. AWWA Research Foundation and American Water Works Association. 2P-2C-90938-9/03-CM, 2003.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-4993200500020001700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="r3"></a>[3] Horn H, Reiff H, Morgenroth E. &quot;Simulation of Growth and Detachment in Biofilm Systems Under Defined Hydrodynamic Conditions&quot;. En Biotechnology and Bioengineering. 81(5), 2003, pp. 607-617.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-4993200500020001700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="r4"></a>[4] Kwok W.K, Picioreanu C, Ong S.L, Van Loosdrecht M &amp; Heijnen J.J.  &quot;Influence of Biomass Production and Detachment Forces on Biofilm Structures in a Biofilm Airlift Suspension Reactor&quot; En Biotechnology and Bioengineering. 58(4), 1998, pp. 401-407.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-4993200500020001700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><a name="r5"></a>[5] Picioreanu C, Van Loosdrecht M, Heijnen J.J. &quot;Two-Dimensional Model of Biofilm Detachment Caused by Internal Stress from Liquid Flow&quot;. En Biotechnology and Bioengineering. 72(2), 2001, pp. 205-218.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-4993200500020001700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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