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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los riesgos, su identificación, asignación y amortización en los contratos del Estado]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article describes the legal environment for public Hiring in Colombia. specifically, it investigates the way public contracts are understood and applied, as well as the behavior and interpretations of the contractual parties. The public hiring system in Colombia grows more and more controversial as it distances itself from its 1991 constitutional mandate, removing obstacles that impede the management of a business State. The article also examines the effect of private capital in support of State development projects and service infrastructure. Special emphasis is given to adequate project structuring, due risk distribution, and attention to technical, financial, social and Economic realities involved in pro- ject development.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Asignación de riesgos]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Los riesgos, su identificaci&oacute;n, asignaci&oacute;n y amortizaci&oacute;n en los contratos del Estado</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>Riks, Identification, Distribution, and Mitigation in State Contracts</b></p>     <p><b>Patricia Mier Barros</b>    <br> Abogada y especialista en Derecho Administrativo. Profesora de c&aacute;tedra, Facultad de Derecho, Universidad de los Andes. Consultora privada. Bogot&aacute; D.C., Colombia. <a href="mailto:patriciamier13@hotmail.com">patriciamier13@hotmail.com</a></p>     <p>Recibido 4 de noviembre de 2010, aprobado 3 de diciembre de 2010.</p> <hr size="1">     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>Este art&iacute;culo presenta el entorno normativo de la contrataci&oacute;n p&uacute;blica en Colombia, el modo que es entendido y aplicado, y las conductas e interpretaciones de las partes contractuales, lo cual ha dado lugar a la problem&aacute;tica que hoy aqueja al sistema contractual p&uacute;blico en Colombia, alejado cada vez m&aacute;s de los prop&oacute;sitos perseguidos por la Constituyente de 1991 y de las leyes que han procurado eliminar los obst&aacute;culos que imped&iacute;an la gesti&oacute;n del Estado Empresario y la llegada del capital privado a los fines estatales en le desarrollo de la infraestructura de servicios. Se hace especial &eacute;nfasis en la adecuada estructuraci&oacute;n del proyecto, la debida distribuci&oacute;n de los riesgos y la atenci&oacute;n a la realidad t&eacute;cnica, financier, social y economica en la cual se desarrollan los proyectos.</p>     <p><b>PALABRAS CLAVES</b>    <br> Asignaci&oacute;n de riesgos, contrataci&oacute;n p&uacute;blica, contrato estatal.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>This article describes the legal environment for public Hiring in Colombia. specifically, it investigates the way public contracts are understood and applied, as well as the behavior and interpretations of the contractual parties. The public hiring system in Colombia grows more and more controversial as it distances itself from its 1991 constitutional mandate, removing obstacles that impede the management of a business State. The article also examines the effect of private capital in support of State development projects and service infrastructure. Special emphasis is given to adequate project structuring, due risk distribution, and attention to technical, financial, social and Economic realities involved in project development.</p>     <p><b>KEY WORDS</b>    <br> Public hiring, risk distribution, state contracts.</p> <hr size="1">     <p>Las reflexiones que me dispongo someter a este foro en relaci&oacute;n con el entorno normativo de la contrataci&oacute;n p&uacute;blica en Colombia -y particularmente, en cuanto hace a la asignaci&oacute;n de riesgos en el contrato estatal- no est&aacute;n encaminadas a proponer cr&iacute;ticas a un sistema legal que, a mi juicio, ha sido debidamente estructurado, al procurar dotar al Estado colombiano y a sus contratistas de los instrumentos y herramientas jur&iacute;dicas que garanticen el adecuado desarrollo de los servicios p&uacute;blicos. Lo anterior siempre atendiendo los fundamentos constitucionales de la actividad p&uacute;blica, en ella comprendida la contractual, como uno de los mecanismos principales de gesti&oacute;n de la administraci&oacute;n y, sobre todo, como una de las alternativas m&aacute;s importantes consagradas en nuestro ordenamiento jur&iacute;dico para garantizar el cumplimiento de un mandato superior: la vinculaci&oacute;n de los particulares al progreso y al desarrollo de la sociedad. Esto descansa sobre un postulado que no es posible eludir: el Estado Social de Derecho, concepto constitucional que nos atribuye a todos -Estado y administrados- la responsabilidad del cumplimiento de sus cometidos.</p>     <p>He venido aqu&iacute; para proponer algunas inquietudes que me surgen, en mi condici&oacute;n de profesional del derecho dedicada a la contrataci&oacute;n estatal, no de los textos legales sino del modo en que ellos se entienden y aplican por la administraci&oacute;n p&uacute;blica, desvirtuando las finalidades normativas, y por los particulares contratistas que en muchas ocasiones distorsionan el contenido de las disposiciones en procura de provechos o utilidades que no les han sido garantizadas por el legislador y que, por lo mismo, no constituyen patentes a su favor en el negocio de la contrataci&oacute;n estatal. Son estas conductas e interpretaciones de las partes contractuales las que han dado lugar a la problem&aacute;tica que hoy aqueja al sistema contractual p&uacute;blico en Colombia, cuya realidad de ejecuci&oacute;n, se aleja cada vez m&aacute;s de los prop&oacute;sitos perseguidos por la Constituyente de 1991 y de las leyes que han procurado eliminar los obst&aacute;culos que otrora imped&iacute;an la gesti&oacute;n del Estado Empresario y la llegada del capital privado a los fines estatales en el desarrollo de la infraestructura de servicios.</p>     <p>Para el desarrollo del tema que me ha sido asignado, tomar&eacute; como gu&iacute;a los interrogantes en los intervinientes -p&uacute;blicos y privados- de la contrataci&oacute;n estatal. Las preguntas que naturalmente surgen en el lector desprevenido de la reforma de la Ley 80 de 1993 [<a href="#r1">1</a>], es decir, el art&iacute;culo 4 de la Ley 1150 de 2007 [<a href="#r2">2</a>], son:</p>     <p><b>&iquest;LAS DIFICULTADES QUE SE HAN PRESENTADO EN LA CELEBRACI&Oacute;N Y EJECUCI&Oacute;N DE LOS CONTRATOS DEL ESTADO OBEDECEN A AUSENCIAS REGULATORIAS FRENTE A LA ASIGNACI&Oacute;N DE LOS RIESGOS "PREVISIBLES" QUE PUDIERAN MATERIALIZARSE EN SU DESARROLLO?, POR EL CONTRARIO, &iquest;ENCUENTRAN ORIGEN EN EL CONTENIDO MISMO DEL DOCUMENTO CONTRACTUAL?, &iquest;SE TRATA ACASO DE LA IGNORANCIA CONCEPTUAL DE LOS ACTORES DE LA CONTRATACI&Oacute;N SOBRE LA MATERIA?, &iquest;DEBEMOS CREER QUE LOS CONFLICTOS SURGEN DE LAS OMISIONES ADMINISTRATIVAS EN EL AGOTAMIENTO DEL "PRINCIPIO DE PLANEACI&Oacute;N" QUE PARTE DE LA DEBIDA "PLANEACI&Oacute;N PRESUPUESTAL", QUE SIEMPRE RESULTA INSUFICIENTE?</b></p>     <p>Las dificultades que la ejecuci&oacute;n del contrato estatal plantea en la actualidad -y la asignaci&oacute;n de riesgos en particular- no derivan de la regulaci&oacute;n legal, que en nada se opone al &eacute;xito de los proyectos que constituyen su objeto. Por el contrario, m&uacute;ltiples y constantes han sido los esfuerzos legislativos desde 1991 [<a href="#r1">1</a>, <a href="#r2">2</a> y <a href="#r3">3</a>] para hacer del contrato p&uacute;blico una verdadera herramienta de desarrollo. Se ha intentado liberar al Estado de las amarras que en el pasado lo ataban sin remedio a procedimientos anquilosados y eternos, y le negaban cualquier posibilidad de acudir a criterios de conveniencia negocial o de empresa, que hicieran del contrato estatal un verdadero y buen negocio para el Estado. Es decir, que se tradujera en la rentabilidad social que deb&iacute;a perseguir, sin descuidar los leg&iacute;timos intereses econ&oacute;micos del Estado Empresario en un mundo donde cada vez m&aacute;s debe llevar ese ropaje, puesto que de ello depender&aacute; su supervivencia en el mercado de bienes y servicios. El funcionario responsable de la contrataci&oacute;n se encontraba condenado a asumir el criterio legal vigente, por equ&iacute;voco o inconveniente que resultare para los intereses que le hab&iacute;an sido encomendados o para la adecuada ejecuci&oacute;n de un proyecto determinado.</p>     <p>Las causas de los conflictos y las dificultades que hoy enfrentamos se encuentran, de modo primordial, en el contenido de los documentos contractuales y en el dise&ntilde;o mismo del proyecto, que parte precisamente del divorcio de la normativa que permite a la entidad responsable -es m&aacute;s la autoriza y casi le impone [<a href="#r1">1</a>, <a href="#r2">2</a> y <a href="#r3">3</a>]- la adecuada estructuraci&oacute;n del proyecto, con la debida distribuci&oacute;n de los riesgos, atendiendo la realidad t&eacute;cnica, financiera, social y econ&oacute;mica en la cual habr&aacute; de desarrollarse. Para este efecto, deber&aacute;n necesariamente observarse, entre otros, postulados y principios, que no derivan de un precepto normativo, sino que hacen parte de la esencia misma del contrato estatal, cuya garant&iacute;a de ejecutabilidad depende del acierto con que se atribuyan los riesgos del contrato, siempre bajo la consideraci&oacute;n esencial de que el &eacute;xito de un proyecto debe medirse en punto a la obtenci&oacute;n por las partes de la rentabilidad esperada, desde la &oacute;ptica de la asignaci&oacute;n de riesgos en t&eacute;rminos de "mutua tolerancia". No es, pues, un problema de ley; es un problema de concepto y, sobre todo, de conocimiento de la naturaleza del negocio contractual p&uacute;blico.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>&iquest;EXISTE UN CONCEPTO LEGAL DE "RIESGO CONTRACTUAL"?, &iquest;DEFINE LA LEY EL "RIESGO ASIGNABLE"?, &iquest;ES EL INCUMPLIMIENTO DEL CONTRATO UN "RIESGO" ASIGNABLE?, &iquest;SON LOS RIESGOS ASIGNABLES AQU&Eacute;LLOS QUE PUEDEN PERTURBAR EL EQUILIBRIO ECON&Oacute;MICO DEL CONTRATO ESTATAL?</b></p>     <p>No existe una definici&oacute;n legal de "riesgo", a pesar la importancia de su contenido como noci&oacute;n presente en las relaciones bilaterales y en el despliegue de cualquier actividad que pudiera generar resultados lesivos para su autor, destinatarios o terceros, aunque constituya un concepto determinante en la tipificaci&oacute;n de las categor&iacute;as de los contratos en nuestro ordenamiento civil y no obstante se erija como factor esencial de atribuci&oacute;n de responsabilidad en el derecho de da&ntilde;os, en materia contractual y extracontractual. El legislador enuncia "riesgo" y lo da por concebido cuando impone -expresa o impl&iacute;citamente- su asignaci&oacute;n, su asunci&oacute;n y los deberes de la amortizaci&oacute;n de sus efectos a los intervinientes en las relaciones jur&iacute;dicas que surgen del intercambio de bienes y servicios.</p>     <p>En lo que s&iacute; puso empe&ntilde;o el legislador, en materia Contractual p&uacute;blica, fue calificar y tipificar el tipo de riesgo trasladable al contratista estatal, partiendo siempre de la categor&iacute;a jur&iacute;dica conmutativa del contrato estatal, al excluir la aleatoriedad incuantificable y al establecer el marco normativo preciso y los l&iacute;mites que deben gobernar la asignaci&oacute;n de los riesgos de la contrataci&oacute;n p&uacute;blica.</p>     <p>La Ley 80 de 1993, se refiri&oacute; a los "riesgos contractuales" para imponer una prohibici&oacute;n: trasladar al contratista estatal aqu&eacute;llos cuyos efectos fueren inmensurables o incuantificables [<a href="#r1">1</a>]. Esto es as&iacute;, puesto que, por expreso mandato legal, en los contratos estatales no pueden existir "contingencias inciertas" que determinen el cumplimiento de las obligaciones contra&iacute;das por las partes y de sus derechos derivados de la celebraci&oacute;n del contrato. Por el contrario, el art&iacute;culo 24 de la Ley 80 de 1993 [<a href="#r4">4</a>]  impone el establecimiento y determinaci&oacute;n precisa del objeto de las prestaciones contractuales; proh&iacute;be la inclusi&oacute;n de condiciones y exigencias de imposible cumplimiento o el pacto de exenciones de la responsabilidad derivada de la informaci&oacute;n que suministre la entidad contratante; de igual manera, proh&iacute;be el legislador la definici&oacute;n de reglas oscuras, ambiguas o poco claras que induzcan a error a los proponentes en una licitaci&oacute;n ya los futuros contratistas, o determinen ofrecimientos de extensi&oacute;n ilimitada o cuya realizaci&oacute;n dependa de la exclusiva voluntad de la entidad contratante.</p>     <p>Como sanci&oacute;n a la contravenci&oacute;n de las disposiciones transcritas, el art&iacute;culo 24, numeral 5, inciso final de la Ley 80 de 1993 [<a href="#r4">4</a>], declara como ineficaces, de pleno derecho, las estipulaciones de los pliegos de licitaci&oacute;n y de los contratos que contravengan estas precisas disposiciones, norma que no hace otra cosa que reiterar los principios generales del derecho civil sobre la materia. Pretender lo contrario y negar las limitaciones derivadas de la ley que impone l&iacute;mites a la actuaci&oacute;n administrativa en la asignaci&oacute;n de riesgos del contrato p&uacute;blico, implicar&iacute;a aceptar que esta actividad pudiera someterse igualmente a las reglas del contrato aleatorio, que no tiene cabida en los contratos del Estado gobernados por el Estatuto Contractual de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica.</p>     <p>No es posible convertir el contrato estatal de obra p&uacute;blica, definido en el articulo 32 de la ley 80 de 1993 [<a href="#r5">5</a>], -o ning&uacute;n otro regulado por el Estatuto Contractual P&uacute;blico<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>- so pretexto de la asignaci&oacute;n de riesgos y de la asunci&oacute;n expresa por el contratista del mismo, en un contrato aleatorio, por la sencilla raz&oacute;n de que este contrato estatal, como todos los celebrados por la administraci&oacute;n p&uacute;blica, es esencialmente conmutativo. Es precisamente esta conmutatividad o equivalencia prestacional la que est&aacute; llamada a garantizar el principio del equilibrio econ&oacute;mico del contrato, que no podr&iacute;a concebirse en el contrato estatal si su r&eacute;gimen fuese aleatorio. Por ello, en el contrato estatal de obra p&uacute;blica (por cualquier sistema) no es jur&iacute;dicamente viable la asunci&oacute;n por el contratista de un &aacute;rea ilimitada, indeterminada, incierta o extraordinaria.</p>     <p>Cosa distinta son los pactos que l&iacute;citamente les est&aacute;n permitidos a las partes, derivados de la autonom&iacute;a de la voluntad, y expresamente autorizados en la ley. Es cierto que no existe norma positiva que proh&iacute;ba en forma expresa la asunci&oacute;n de riesgos por el contratista de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, silencio legislativo que pudiera inducir a pensar que ser&iacute;a factible el traslado de riesgos al contratista dentro del principio de transparencia que la ley ordena. Por el contrario, hoy contamos con disposiciones que imponen la asignaci&oacute;n de riesgos en el contrato estatal previa su celebraci&oacute;n, como en seguida veremos. Y ello es v&aacute;lido, legal y leg&iacute;timo en la medida en que la estipulaci&oacute;n traslaticia de los riesgos al contratista sea expl&iacute;cita desde la invitaci&oacute;n a contratar, aceptada expresamente por &eacute;ste y que, por lo mismo, tenga la opci&oacute;n de ser cubierta adecuadamente en la propuesta y, por supuesto, en el contrato. En otras palabras, la estipulaci&oacute;n ha de ser tal que permita al contratista medir, cuantificar, pesar y sopesar los efectos de la eventual materializaci&oacute;n de los riesgos que asume, con conocimiento y responsabilidad. En otros t&eacute;rminos, desde la invitaci&oacute;n a contratar, deber&aacute; permitir el ente estatal la formulaci&oacute;n de propuestas coherentes, completas, adecuadas y, sobre todo, ciertas, correspondientes con los riesgos y compromisos que asume el contratista. De all&iacute; derivar&aacute; validez el ofrecimiento.</p>     <p>La Ley 80 de 1993 [<a href="#r1">1</a>] en su momento signific&oacute; el gran cambio normativo en materia contractual p&uacute;blica con la adopci&oacute;n del concepto un&iacute;voco del Contrato Estatal. Defini&oacute; los contratos del Estado como todos los actos jur&iacute;dicos generadores de obligaciones que celebren las entidades a que se refiere el presente estatuto, previstos en el derecho privado o en disposiciones especiales, o derivados del ejercicio de la autonom&iacute;a de la voluntad [<a href="#r5">5</a>], ubic&aacute;ndolos en la categor&iacute;a de los contratos bilaterales-conmutativos-onerosos [<a href="#r4">4</a>, <a href="#r7">7</a> y <a href="#r8">8</a>]. Pero nada dijo dicha ley y de modo expreso sobre la necesidad de asignar los riesgos del contrato a las partes, seg&uacute;n las actividades a cargo de cada una de ellas. Sin embargo, fue claro el legislador al estructurar lo que me aventuro en denominar la "Matriz Legal de Riesgos del Contrato P&uacute;blico", partiendo de su definici&oacute;n normativa, y al establecer las directrices y par&aacute;metros dentro de los cuales los cocontratantes, en ejercicio de la autonom&iacute;a de la voluntad, deb&iacute;an proceder a su asignaci&oacute;n [<a href="#r4">4</a>, <a href="#r7">7</a>, <a href="#r8">8</a>, <a href="#r9">9</a> y <a href="#r10">10</a>].</p>     <p>Por su parte, la Ley 1150 de 2007 [<a href="#r2">2</a>], se refiere a los riesgos previsibles, para expresar e imponer al Estado la obligaci&oacute;n de hacerlos expresos, t&iacute;picos, cuantificados y asignarlos previamente a la celebraci&oacute;n del contrato, de modo tal, que pareciere ser el entendimiento legislativo pues con dicha asignaci&oacute;n queda establecida indefectiblemente la ecuaci&oacute;n contractual [<a href="#r9">9</a> y <a href="#r11">11</a>].</p>     <p>De este modo, es el reglamento el que aventura una especie de "definici&oacute;n de riesgo contractual" al entender por tal aquellas circunstancias que pudieran afectar el equilibrio econ&oacute;mico del contrato, olvidando que la ley en esta materia [<a href="#r10">10</a>]  previ&oacute; que tal situaci&oacute;n s&oacute;lo puede darse en dos precisos eventos: el incumplimiento del ente p&uacute;blico contratante o ante la ocurrencia de circunstancias imprevistas. Ninguno de estos dos participa de la noci&oacute;n de riesgo asignable, que es la que pretende reglamentar la norma en cita, que, por expresa voluntad legislativa, es la circunstancia previsible, que por su misma definici&oacute;n mal pudiera tener la entidad de desequilibrar la ecuaci&oacute;n econ&oacute;mica contractual.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es la doctrina, y no la norma legal, la que abundantemente ha aventurado definiciones de "riesgo" como noci&oacute;n jur&iacute;dica determinante de la asignaci&oacute;n de responsabilidades en las relaciones contractuales. En efecto, de conformidad con el <i>Diccionario de la Real Academia de la Lengua</i>, "riesgo", en sentido amplio, "es la contingencia o proximidad de un da&ntilde;o, que puede suceder o no suceder, que puede ser previsto o imprevisto". El mismo diccionario se aproxima al concepto de previsibilidad al definir el verbo prever como: "ver con anticipaci&oacute;n. Conocer, conjeturar por algunas se&ntilde;ales o indicios lo que ha de suceder. Disponer o preparar medios contra futuras contingencias" [<a href="#r12">12</a>].</p>     <p>En un sentido m&aacute;s jur&iacute;dico, el riesgo se ha definido como aquel peligro de naturaleza especial, a consecuencia del cual alguien est&aacute; obligado a soportar la p&eacute;rdida o el deterioro que una cosa sufre por caso fortuito o fuerza mayor [<a href="#r13">13</a>]. Asimismo, se define como la posibilidad de destrucci&oacute;n material o de deterioro de una cosa debida [<a href="#r14">14</a>]. En materia contractual, el "riesgo" se ha observado desde diversos &aacute;ngulos: i) se habla del riesgo del incumplimiento, cuando una de las prestaciones no resulta ejecutada por un hecho voluntario o culposo del deudor, por intervenci&oacute;n de un tercero, por <i>factum principis</i> o por un caso fortuito; ii) el riesgo de la p&eacute;rdida o de la disminuci&oacute;n de la expectativa econ&oacute;mica del negocio, sea por la preexistencia o el acaecimiento de circunstancias previstas, previsibles o no previsibles, que no comportan un incumplimiento en sentido t&eacute;cnico sino un cambio de la econom&iacute;a originaria del negocio [<a href="#r15">15</a>].</p>     <p>En nuestro derecho positivo, la primera hip&oacute;tesis relativa al incumplimiento de las prestaciones constituye el fundamento de la responsabilidad contractual, base del derecho sancionatorio, y es ajena al concepto mismo de "riesgo", que no incluye como supuesto el incumplimiento del contrato. La segunda hip&oacute;tesis, referida al acaecimiento de circunstancias no previstas que impacten la econom&iacute;a del contrato, es, por una parte, el supuesto de la "imprevisi&oacute;n" que en materia contractual encuentra soluci&oacute;n normativa en nuestro ordenamiento [<a href="#r16">16</a>]  y por tanto debe descartarse como elemento tipificante del "riesgo asignable", que parte de una expresa condici&oacute;n jur&iacute;dica: la previsibilidad.</p>     <p>Por otra parte, en materia contractual p&uacute;blica, las "circunstancias imprevisibles" que afecten la econom&iacute;a del negocio constituyen el sustrato f&aacute;ctico de la figura del Desequilibrio Econ&oacute;mico del contrato estatal, cuya ocurrencia impone al Estado contratante el restablecimiento de la ecuaci&oacute;n, sin que para tal fin se requiera de previa asignaci&oacute;n acordada de riesgo alguno, puesto que es la ley la que atribuye al Estado esta obligaci&oacute;n, como deber natural suyo en el desarrollo de su actividad contractual [<a href="#r10">10</a>]. Es por ello que los fundamentos f&aacute;cticos del desequilibrio econ&oacute;mico del contrato, incumplimiento e imprevisi&oacute;n no participan de la noci&oacute;n de riesgo asignable, al tenor de lo dispuesto en el art&iacute;culo 4 de la Ley 1150 de 2007 [<a href="#r2">2</a>], y por la misma raz&oacute;n encontramos antit&eacute;cnica la pretendida definici&oacute;n que de "riesgo asignable" trae el art&iacute;culo 88 del Decreto 2474 de 2008 [<a href="#r17">17</a>].</p>     <p><b>&iquest;CU&Aacute;L HA SIDO LA POL&Iacute;TICA P&Uacute;BLICA DE ASIGNACI&Oacute;N DE RIESGOS EN MATERIA CONTRACTUAL Y C&Oacute;MO SE HA REFLEJADO EN LA LEY?</b></p>     <p>Para responder este cuestionamiento habremos de referirnos a las expectativas del Gobierno Nacional frente a la evoluci&oacute;n de la noci&oacute;n de "riesgo" dentro del contrato estatal y al sistema concesional como medio de contrataci&oacute;n que, por sus especiales caracter&iacute;sticas -y en especial por tipificar este sistema la ejecuci&oacute;n del objeto contractual "por cuenta y riesgo del contratista concesionario"-, constituy&oacute; la g&eacute;nesis del empe&ntilde;o estatal por encontrar el m&eacute;todo de asignaci&oacute;n de riesgos en la contrataci&oacute;n p&uacute;blica que permitiera la incursi&oacute;n del capital privado en la construcci&oacute;n de infraestructura de servicios, especialmente, en la infraestructura vial.</p>     <p>El origen del "problema" de la contrataci&oacute;n estatal, en general, y de las dificultades que la contrataci&oacute;n de obras p&uacute;blicas en infraestructura de transporte, en particular, pudiera ubicarse en dos hechos fundamentales. El primero gira en torno al esquema de distribuci&oacute;n de riesgos del contrato, entendido como la base del equilibrio contractual. En efecto, la problem&aacute;tica o las divergencias contractuales que continuamente han afectado la ejecuci&oacute;n de los proyectos nace en la descontextualizaci&oacute;n que se ha pretendido hacer del contrato de obra p&uacute;blica (por cualquiera de sus modalidades) del marco normativo general de la contrataci&oacute;n estatal y de la realidad socioecon&oacute;mica del pa&iacute;s en la que deben necesariamente ejecutarse los proyectos. Este aspecto es de especial sensibilidad, puesto que el &eacute;xito de la ejecuci&oacute;n de un contrato de esta &iacute;ndole depender&aacute; de la consonancia entre los postulados contractuales que contienen el c&uacute;mulo obligacional de las partes y la realidad econ&oacute;mica, cuyas variables ser&aacute;n determinantes del equilibrio del contrato; medido &eacute;ste, por una parte, en la recuperaci&oacute;n de la inversi&oacute;n realizada por el contratista en la construcci&oacute;n de una obra p&uacute;blica, y por otra, en la realizaci&oacute;n de la finalidad estatal perseguida con la celebraci&oacute;n del contrato dentro de las condiciones de tiempo y calidad pretendidas por la entidad responsable, en t&eacute;rminos de equivalencia prestacional.</p>     <p>La construcci&oacute;n de obra p&uacute;blica fue y es un t&iacute;pico contrato estatal, y como tal, hasta tanto no cuente con una regulaci&oacute;n especial que lo destipifique (si cabe la expresi&oacute;n) encontrar&aacute; su r&eacute;gimen jur&iacute;dico en el estatuto de contrataci&oacute;n de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica. Por esta raz&oacute;n, este contrato se informa de los principios rectores consignados en dicho estatuto, incluido, por supuesto, el de la autonom&iacute;a de la voluntad que garantiza a la entidad contratante el dise&ntilde;o de un negocio en el que, para decirlo coloquialmente, todos ganen: contratista, Estado contratante y la comunidad destinataria de la obra, dentro de un marco l&iacute;cito de libertad negocial que atienda las condiciones reales de ejecuci&oacute;n del proyecto. De esta forma, entendida la construcci&oacute;n de obra p&uacute;blica en su leg&iacute;tima acepci&oacute;n de contrato p&uacute;blico, es posible estructurar, con fundamento en la normativa que gobierna la actividad contractual del Estado, un proyecto viable.</p>     <p>El otro hecho generador de conflicto en el tratamiento contractual de la obra p&uacute;blica radica en la inestabilidad de la pol&iacute;tica p&uacute;blica y, en muchas ocasiones, en la discontinuidad de su ejecuci&oacute;n. Entendemos que este documento no tiene como prop&oacute;sito el diagn&oacute;stico de la evoluci&oacute;n de la pol&iacute;tica estatal en el tratamiento de la concesi&oacute;n, pero debemos referirnos a ella, puesto que fue su regulaci&oacute;n la que motiv&oacute;, reci&eacute;n expedido el Estatuto Contractual de la Administraci&oacute;n, la formulaci&oacute;n de una pol&iacute;tica p&uacute;blica en materia de riesgos, a la que hoy acuden los operadores jur&iacute;dicos como directrices formales en la tarea de asignaci&oacute;n de los riesgos en los contratos estatales. Debemos se&ntilde;alar que, a pesar de los esfuerzos iniciales para construir una plataforma jur&iacute;dica s&oacute;lida que diera confianza al capital privado para incursionar en el negocio p&uacute;blico, la regulaci&oacute;n contractual no ha respondido a una pol&iacute;tica coherente, continuada y con una evoluci&oacute;n l&oacute;gica y regular, sino que por el contrario ha sido variable, discordante y contradictoria, seg&uacute;n las necesidades de los planes de gobierno. Contradicci&oacute;n y discordancia en las que reside el germen principal de las controversias surgidas en torno a la eficacia no s&oacute;lo del sistema concesional, para el que particularmente fuera concebida, sino de la contrataci&oacute;n p&uacute;blica en general en la que pretende ser aplicada.</p>     <p>Desde 1992, el Gobierno Nacional, con fundamento en las pol&iacute;ticas de Estado consignadas en documentos CONPES [<a href="#r18">18</a>, <a href="#r19">19</a>, <a href="#r20">20</a> y <a href="#r21">21</a>] que sirvieron de apoyo al despegue del sistema concesional, inici&oacute; un proceso de apertura de licitaciones a fin de entregar por el sistema de concesi&oacute;n algunos proyectos para el desarrollo de la infraestructura vial del pa&iacute;s. Fueron constantes en la pol&iacute;tica estatal de los contratos de concesi&oacute;n de primera y segunda generaci&oacute;n:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>La evidente necesidad del pa&iacute;s de realizar grandes inversiones en infraestructura vial para fortalecer el proceso de apertura, puesto en marcha por la Constituyente de 1991, e inicialmente desarrollado por el gobierno ejecutor de sus preceptos<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>.</li>     <li>La concentraci&oacute;n de la acci&oacute;n del gobierno central en el desarrollo del Plan Vial Nacional y el &eacute;nfasis en la descentralizaci&oacute;n de las v&iacute;as regionales.</li>     <li>El sistema concesional como alternativa de financiaci&oacute;n de los proyectos, ante la notoria escasez de recursos p&uacute;blicos que requer&iacute;a de inversi&oacute;n complementaria para la ejecuci&oacute;n de obras con alta demanda y mayores &iacute;ndices de congesti&oacute;n.</li>     <li>El reiterado empe&ntilde;o el estado de guardar para s&iacute; el "control" en t&eacute;rminos de alcances de los proyectos predefinidos por la entidad contratante, asumiendo con ello la responsabilidad jur&iacute;dica derivada, entre otros, de las informaciones suministradas por ella y que resultaban determinantes de las propuestas econ&oacute;micas de los concesionarios; los predise&ntilde;os y trazados predefinidos, que constitu&iacute;an el punto de partida de un dise&ntilde;o definitivo a cargo del concesionario, se conjugaban sin equivalencia real alguna con las garant&iacute;as de tr&aacute;fico o ingreso correspondientes.</li>     <li>El &eacute;nfasis de adelantar licitaciones de proyectos con el mayor nivel de especificidad t&eacute;cnica y contractual posible, con un esquema de riesgos definido previamente.</li>     <li>Contar con mecanismos financieros de largo plazo que permitieran reducir las tarifas a los usuarios.</li>     <li>La transferencia al contratista privado de la mayor&iacute;a de los riesgos asociados a los proyectos correspondientes, que han sido asumidos tradicionalmente por el sector p&uacute;blico.</li>     <li>La asignaci&oacute;n de riesgos entre el inversionista privado y el p&uacute;blico ha sido preocupaci&oacute;n constante en la pol&iacute;tica de participaci&oacute;n privada en este sector. En este aspecto, se consider&oacute; -en un an&aacute;lisis que conserva plena vigencia en la actualidad aunque se pretenda ignorar en la estructuraci&oacute;n de los nuevos proyectos concesionales- que "Los proyectos de infraestructura se caracterizan por tener diversas clases de riesgos que involucran tanto al sector p&uacute;blico como al privado. Una deficiente asignaci&oacute;n de ellos puede limitar el atractivo de la inversi&oacute;n para el agente privado o, en el extremo opuesto, generar unos sobrecostos injustificados para el sector p&uacute;blico. La asignaci&oacute;n de los riesgos debe estar de acuerdo con los mecanismos de mitigaci&oacute;n y el nivel de control que sobre ellos tenga cada una de las partes. De esta manera, el sector p&uacute;blico debe asumir, en principio, aquellos riesgos que dependen estrictamente de sus acciones, en tanto que el sector privado debe asumir aqu&eacute;llos que est&eacute;n bajo su control" [<a href="#r19">19</a>].</li>     <li>Si bien el traslado de riesgos al sector privado fue y es una constante en el dise&ntilde;o de los contratos, el proceso de participaci&oacute;n privada en infraestructura no se apoy&oacute; en una pol&iacute;tica predefinida de asignaci&oacute;n de riesgos y otorgamiento de garant&iacute;as. En t&eacute;rminos de garant&iacute;as, y como incentivo al sector privado, el Gobierno Nacional hizo p&uacute;blica<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a> su pol&iacute;tica sobre el tema, frente a los distintos tipos de riesgos identificados en los proyectos por concesi&oacute;n. Era claro para el Gobierno de entonces que "las condiciones sociales y pol&iacute;ticas de cada pa&iacute;s demandan del gobierno anfitri&oacute;n garant&iacute;as que cubran los diferentes tipos de riesgo identificados y mantengan los retornos esperados, y por supuesto las tarifas, en niveles manejables para el mercado de capitales y para la sociedad en general. Las garant&iacute;as se dise&ntilde;aron para disminuir las primas por riesgo que se aplicar&iacute;an al retorno esperado de un proyecto (...)" [<a href="#r22">22</a>]. En cuanto tocaba con el cubrimiento de sobrecostos, el Estado contratante asum&iacute;a -con las garant&iacute;as otorgadas<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>- los riesgos relativos a construcci&oacute;n, tr&aacute;nsito m&iacute;nimo y ajuste de las tarifas contractuales de peaje<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>.</li>     <li>El sistema concedido fall&oacute;, no por resultar ineficaz o insuficiente en s&iacute; mismo, sino por no atender en su estructuraci&oacute;n a un estudio real, actual y serio de las variables sobre las cuales se construy&oacute;; omisi&oacute;n que llev&oacute; a concebir como excepcionales circunstancias de normal ocurrencia en nuestra realidad socioecon&oacute;mica, lo cual constituy&oacute; entonces el supuesto esencial de las proyecciones econ&oacute;micas tanto de la entidad contratante como del mismo concesionario. Prueba de ello se encuentra en diversos fallos arbitrales que acogieron las pretensiones de revisi&oacute;n de los contratos de concesi&oacute;n por su base, con fundamento en los principios rectores de la contrataci&oacute;n p&uacute;blica, por cuanto se demostr&oacute; que aquellos aspectos tenidos en cuenta por la entidad en la distribuci&oacute;n de riesgos contractuales sencillamente no obedec&iacute;an a la realidad vigente al inicio del contrato<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>, dando al traste con la estructura econ&oacute;mica de los proyectos.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde entonces, m&uacute;ltiples han sido los intentos estatales por encontrar un norte en el sistema concesional que permita tanto hacer de este contrato un negocio atractivo para el sector privado, como asegurar al Estado la construcci&oacute;n, rehabilitaci&oacute;n y mantenimiento de la infraestructura vial al menor costo y con la m&iacute;nima asunci&oacute;n de riesgos posible [<a href="#r23">23</a>, <a href="#r24">24</a>, <a href="#r25">25</a>, <a href="#r26">26</a>, <a href="#r27">27</a>, <a href="#r28">28</a> y <a href="#r29">29</a>]. Del esfuerzo estatal en la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de asignaci&oacute;n de riesgos en la contrataci&oacute;n p&uacute;blica, destacamos por su vigencia las siguientes:</p>     <p>DOCUMENTO CONPES 3107 DE ABRIL DE 2001. "POL&Iacute;TICA DE MANEJO DE RIESGO CONTRACTUAL DEL ESTADO PARA PROCESOS DE PARTICIPACI&Oacute;N PRIVADA EN INFRAESTRUCTURA" [<a href="#r26">26</a>] </p>     <p>Este documento CONPES, quiz&aacute;s el m&aacute;s completo en esta materia, constituye hoy la directriz esencial del tema de riesgos en la pol&iacute;tica estatal, y es constantemente invocado por la Administraci&oacute;n y los estructuradores de los proyectos de infraestructura en la tarea de asignaci&oacute;n de los riesgos contractuales. Su contenido en la actualidad goza de absoluta vigencia y los par&aacute;metros en &eacute;l consignados debieran no s&oacute;lo representar los instrumentos y herramientas con las que cuenta el Estado gestor en su actividad contractual, sino adem&aacute;s constituir los postulados en los que debe apoyarse el operador jur&iacute;dico al interpretar y aplicar las normas de contrataci&oacute;n p&uacute;blica que le imponen la obligaci&oacute;n de definir, tipificar, valorar y asignar los riegos previsibles para las partes del contrato estatal.</p>     <p>DOCUMENTO CONPES 3413 DE MARZO DE 2006. "AUTORIZACI&Oacute;N A LA NACI&Oacute;N PARA CONTRATAR EMPR&Eacute;STITOS EXTERNOS CON LA BANCA MULTILATERAL HASTA POR USD 2500 MILLONES O SU EQUIVALENTE EN OTRAS MONEDAS CON DESTINO AL FINANCIAMIENTO DE APROPIACIONES PRESUPUESTALES PRIORITARIAS DEL GOBIERNO NACIONAL" [<a href="#r30">30</a>] </p>     <p>En este documento, la pol&iacute;tica de asignaci&oacute;n de riesgos consignada en el CONPES 3107 de abril de 2001, se confirma en los siguientes t&eacute;rminos:</p>     <p>"C. Asignaci&oacute;n de riesgos en proyectos de participaci&oacute;n privada. La Ley 448 de 1998 y su Decreto reglamentario 423 de 2001 establecieron medidas en relaci&oacute;n con el manejo de las obligaciones contingentes de las entidades estatales y encargaron al Conpes definir los lineamientos de pol&iacute;tica de manejo de riesgo contractual del Estado en procesos de participaci&oacute;n privada en infraestructura. La pol&iacute;tica definida por el Conpes se fundament&oacute; en los siguientes principios:</p>     <p>i) contar con informaci&oacute;n confiable para reducir la percepci&oacute;n de los riesgos;</p>     <p>ii) identificar y asignar de forma clara los riesgos a las partes en los contratos;</p>     <p>iii) asignar los riesgos de manera que se minimice el costo de su mitigaci&oacute;n; y</p>     <p>iv) asignar cada riesgo a la parte que mejor lo pueda controlar." [<a href="#r30">30</a>].</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Debemos en este punto aventurar una primera conclusi&oacute;n de los documentos CONPES que vienen de rese&ntilde;arse, especialmente si se considera que la expedici&oacute;n de los primeros de ellos, particularmente el CONPES 3107 [<a href="#r26">26</a>], fueron expedidos con anterioridad a la expedici&oacute;n de la Ley 1150 de 2007: la necesidad de la asignaci&oacute;n expresa de los riesgos obedece a postulados de conveniencia negocial y no de cumplimiento de preceptos normativos. De esta manera, quien mejor pueda remediar los riesgos de su ejecuci&oacute;n debe asumirlos; lo cual redundar&aacute; en la econom&iacute;a del proyecto, con las consecuentes ventajas para ambas partes <b>.</b></p>     <p><b>&iquest;EN LA ASIGNACI&Oacute;N DE LOS RIESGOS SE DEBE INCLUIR EL COSTO DE SU AMORTIZACI&Oacute;N?, &iquest;ESTA PREVISI&Oacute;N ENCARECER&Iacute;A EL PROYECTO?, &iquest;QU&Eacute; SUCEDER&Iacute;A SI EL RIESGO NO SE MATERIALIZA?</b></p>     <p>El problema de la asignaci&oacute;n de riesgos en la actividad contractual p&uacute;blica del Estado colombiano radica precisamente en la ausencia de esa previsi&oacute;n. En efecto, las entidades estatales contratantes se afanan en cumplir con el postulado legal que les impone la asignaci&oacute;n de riesgos; los tipifican y cuantifican los efectos de su eventual materializaci&oacute;n. Pero no se realizan pactos contractuales tendientes a regular las medidas que deben adoptarse por quien asume el riesgo en cuesti&oacute;n, para mitigar sus efectos, y as&iacute; mismo cuantificarlas. En general, esta tarea implicar&iacute;a la afectaci&oacute;n del precio inicialmente concebido, pero redundar&iacute;a en claros beneficios para el proyecto, toda vez que de materializarse el riesgo previsto, las partes estar&iacute;an preparadas para reaccionar sin impactos negativos al proyecto, tales como suspensiones en los trabajos y la formalizaci&oacute;n de negociaciones y contratos adicionales para atender las calamidades.</p>     <p>De esta manera, la no atenci&oacute;n integral de los efectos de la materializaci&oacute;n de un riesgo asumido, representar&iacute;a un claro incumplimiento contractual, en cuyo caso operar&iacute;an las previsiones contractuales y/o legales para este supuesto.</p>     <p>En caso de no materializarse el riesgo previsto y asignado, sencillamente deben operar los mecanismos contractuales pactados por las partes para el supuesto de que se hubiesen incluido en el precio recursos con ese destino. De lo contrario, deber&aacute;n prever las partes, en su libertad negocial, ventajas econ&oacute;micas a favor de la parte que asumi&oacute; el riesgo y que, contractualmente -porque esa era obligaci&oacute;n suya en el contrato- siempre estuvo preparado para atender el evento durante la ejecuci&oacute;n del proyecto.</p>     <p>No bastan en este caso las p&oacute;lizas, que no han hecho cosa distinta que contribuir con la pol&iacute;tica, a mi juicio insana, de equiparar el cubrimiento de un siniestro a trav&eacute;s de una garant&iacute;a con la asunci&oacute;n jur&iacute;dica de un riesgo contractual, fen&oacute;menos que en nada se compadecen.</p>     <p><b>EN LA PR&Aacute;CTICA, &iquest;CU&Aacute;LES SON LOS CRITERIOS O ASPECTOS QUE DEBEN CONSIDERARSE EN LA ASIGNACI&Oacute;N DE LOS RIESGOS CONTRACTUALES?</b></p>     <p>En la definici&oacute;n y asignaci&oacute;n de los riesgos contractuales, deben, en mi criterio, considerarse los siguientes aspectos:</p>     <li>La definici&oacute;n y distribuci&oacute;n de lo riesgos del proyecto deben hacerse de manera clara, medible y expresa en los pliegos de condiciones, incluyendo el costo de su amortizaci&oacute;n y de la puesta otra vez en funcionamiento de la obra o servicio afectados.</li>     <li>La distribuci&oacute;n de los riesgos del proyecto debe obedecer a un &uacute;nico criterio: partiendo de la licitud de su asignaci&oacute;n, deben atribuirse a quien est&eacute; en mejores condiciones de afrontar y manejar su materializaci&oacute;n, asumiendo la carga correspondiente. Esta situaci&oacute;n que de ser conocida, medida y valorada por quien los asuma desde el inicio de la relaci&oacute;n contractual, evitar&aacute; gravar el proyecto con costos excesivos por concepto de cubrimiento.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Los eventos que participen de las nociones de Imprevisi&oacute;n y Fuerza Mayor deben tener regulaci&oacute;n contractual, s&oacute;lo en el supuesto de que su acaecimiento no implique la terminaci&oacute;n del contrato, pues en este caso las partes deber&aacute;n acudir a los mecanismos prepactados, que les permita abandonar la ejecuci&oacute;n en t&eacute;rminos de equidad e indemnidad.</li>     <li>El riesgo administrativo o de la "administraci&oacute;n del contrato". Debemos concluir que en la actualidad la contrataci&oacute;n estatal comporta un alto riesgo atribuible a la incertidumbre, no de la regulaci&oacute;n vigente sino de la aplicaci&oacute;n que de la misma hacen los entes responsables y operadores jur&iacute;dicos. Lo cual se traduce en condiciones contractuales ambiguas<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a> que inducen a los proponentes a "jug&aacute;rsela" en la aventura de la contrataci&oacute;n p&uacute;blica, apost&aacute;ndole a la postre que ante el conflicto se abrir&aacute; paso la primac&iacute;a de principios que, como el del equilibrio econ&oacute;mico del contrato estatal, le asegurar&aacute;n "el punto de no p&eacute;rdida".</li>     <p>Es claro entonces que en cuanto hace a la distribuci&oacute;n de los riesgos entre las partes del contrato estatal, como en cualquier contrato conmutativo [<a href="#r8">8</a>], la misma debe atender, de manera prevalente, los principios legales sobre los que se construye la normativa rectora de la contrataci&oacute;n p&uacute;blica, siempre dentro de criterios de razonabilidad, proporcionalidad y equivalencia, seg&uacute;n la capacidad jur&iacute;dica y material de las partes contractuales para su manejo. "Los riesgos debe asumirlos quien mejor preparado est&eacute; para resistir su materializaci&oacute;n en hechos concretos con capacidad perturbatoria de la normal ejecuci&oacute;n del contrato, de manera tal que pueda reaccionar adecuadamente y prevenir o remediar sus efectos nocivos sobre la ecuaci&oacute;n econ&oacute;mica contractual" [<a href="#r32">32</a>]. &Eacute;ste un tema esencialmente negociable por las partes, obviamente dentro de los l&iacute;mites legales del principio de la autonom&iacute;a de la voluntad, que en materia estatal, como en el derecho privado, no podr&aacute; violentar principios de orden p&uacute;blico [<a href="#r33">33</a>].</p>     <p>Deben recordarse en el tratamiento de este tema, las pautas b&aacute;sicas de la hermen&eacute;utica jur&iacute;dica en punto a la interpretaci&oacute;n de las normas legales. De la preceptiva del C&oacute;digo Civil colombiano sobre la materia (Cap&iacute;tulo IV "Interpretaci&oacute;n de la Ley", art&iacute;culos 25 a 32) se resalta el contenido de las disposiciones consignadas en los art&iacute;culos 26, 27, 28 y 31 de ese estatuto [<a href="#r34">34</a>].</p>     <p>Cabe recordar que, en cuanto al contenido mismo del contrato estatal, &eacute;ste, adem&aacute;s de incluir las reglas de origen normativo propias de la contrataci&oacute;n estatal en general, as&iacute; como las particulares previstas en la ley para este tipo de contratos [<a href="#r5">5</a>, <a href="#r25">25</a> y <a href="#r36">36</a>], podr&aacute; contener las estipulaciones que "de acuerdo con las normas civiles, comerciales y las previstas en esta ley, correspondan a su esencia y naturaleza", y todas las "modalidades y condiciones y, en general, las cl&aacute;usulas o estipulaciones que las partes consideren necesarias y convenientes, siempre que no sean contrarias a la Constituci&oacute;n, la ley, el orden p&uacute;blico y a los principios y finalidades de esta ley y a los de la buena administraci&oacute;n" [<a href="#r37">37</a>].</p>     <p>Por ello, a efectos de dise&ntilde;ar el contenido del contrato estatal y la matriz de riesgos del mismo, deber&aacute; considerarse que el negocio jur&iacute;dico en cuesti&oacute;n se concibe, se especifica y se estructura por la entidad p&uacute;blica responsable. De esta manera -y a fin de lograr los prop&oacute;sitos perseguidos con la contrataci&oacute;n que adelante dentro de m&aacute;rgenes razonables de seguridad jur&iacute;dica- desde los pliegos de condiciones o invitaci&oacute;n a contratar, deber&aacute; definir la distribuci&oacute;n especial de los riesgos previsibles, el alcance y el contenido de las obligaciones a cargo de las partes contractuales, las condiciones de todo orden vigentes a la &eacute;poca de la invitaci&oacute;n y aqu&eacute;llas en las cuales se desarrollar&aacute; el contrato bajo las previsiones razonables de la entidad, seg&uacute;n su conocimiento y experiencia, las calidades requeridas del contratista para la ejecuci&oacute;n de las labores que constituyen el objeto del contrato, as&iacute; como las condiciones de calidad del mismo. En esta tarea, resultar&aacute;n determinantes para la asignaci&oacute;n de riesgos en el contrato p&uacute;blico, la percepci&oacute;n de la entidad p&uacute;blica en relaci&oacute;n con las condiciones sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas del pa&iacute;s al momento de confeccionarse los pliegos de condiciones y su previsi&oacute;n en los documentos del contrato, con el prop&oacute;sito de que las mismas constituyan la base de un ofrecimiento serio que responda al nivel de conocimientos requerido por quien asume v&aacute;lidamente el riesgo asignado.</p>     <p>De todo lo anterior debemos concluir que es l&iacute;cito garantizar el retorno de la inversi&oacute;n privada destinada a la construcci&oacute;n de infraestructura p&uacute;blica; que concebir mecanismos o instrumentos contractuales que permitan asegurar o, mejor, preservar el capital privado en condiciones adecuadas de rentabilidad en nada atenta contra el ordenamiento jur&iacute;dico o la seguridad patrimonial del Estado. La obra siempre ser&aacute; p&uacute;blica; nunca ingresar&aacute; al patrimonio particular; y por ello, el bien p&uacute;blico nacido de la inversi&oacute;n privada nunca podr&aacute; constituir garant&iacute;a o prenda de su retorno. Y por ello los recursos destinados a su construcci&oacute;n, lo quiera o no el Estado, pase lo que pase con el contrato, permanecer&aacute;n al servicio de la comunidad destinataria de la obra. De esta forma, lo que s&iacute; resulta il&iacute;cito y violenta el ordenamiento constitucional es el desconocimiento del retorno adecuado de la inversi&oacute;n privada quefue invertida y por ello permanecer&aacute; destinada al beneficio p&uacute;blico.</p>     <p>Recu&eacute;rdese que la infraestructura de transporte, su construcci&oacute;n y regulaci&oacute;n son actividades privativas del Estado. A &eacute;l compete la responsabilidad de su desarrollo y, por lo mismo, el particular mal pudiera entrar a "todo riesgo" en la realizaci&oacute;n de actividades cuya ejecuci&oacute;n escapa a su control y voluntad. No es la construcci&oacute;n de obra p&uacute;blica una licencia para el desarrollo de una actividad econ&oacute;mica libre, en la que el particular arriesga su capital y le apuesta a la expectativa de ganancia o p&eacute;rdida, y de la cual pudiera desistir a voluntad. No. La construcci&oacute;n de obras p&uacute;blicas es la confianza de los recursos y el capital privado puesta a disposici&oacute;n del Estado para que &eacute;l cumpla con su cometido, sin que le sea permitido a ese capital un destino distinto a aqu&eacute;l determinado en el contrato, esto es, el inter&eacute;s general, destino y afectaci&oacute;n que es ajeno al derecho patrimonial del particular.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Integrado por las Leyes 80 de 1993 [<a href="#r1">1</a>] y 1150 de 2007 [<a href="#r6">6</a>].</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n2" name="2">2</a>. Per&iacute;odo presidencial de C&eacute;sar Gaviria.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. Guillermo Gaviria, por entonces Director de INVIAS.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. Ingresos m&iacute;nimos, sobrecostos de construcci&oacute;n.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. A esta filosof&iacute;a respondieron los primeros proyectos de carreteras por concesi&oacute;n conocidos como de "Primera generaci&oacute;n" (1.994 y principios de 1.997).</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. El fallo m&aacute;s representativo de esa &eacute;poca es quiz&aacute;s el Laudo Arbitral del 24 de agosto de 2001. Partes: CONCESI&Oacute;N SANTA MARTA PARAGUACH&Oacute;N S.A. vs. INVIAS. Contrato de Concesi&oacute;n No. 445 del 2 de agosto de 1994.</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. Debe tenerse en cuenta que de conformidad con lo preceptuado por el C&oacute;digo Civil colombiano, art&iacute;culo 1624: "en todo contrato las cl&aacute;usulas ambiguas se interpretar&aacute;n a favor del deudor. Pero las cl&aacute;usulas ambiguas que hayan sido extendidas o dictadas por una de las partes, sea acreedora o deudora, se interpretar&aacute;n contra ella, siempre que la ambig&uuml;edad provenga de la falta de una explicaci&oacute;n que haya debido darse por ella" [<a href="#r31">31</a>]. </p> <hr size="1">     <p><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></p>     <!-- ref --><p><b><a name="r1"></a>[1]</b> "Ley 80 del 28 de octubre de 1993. Estatuto General de Contrataci&oacute;n de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica". Congreso de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0121-4993201000020001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r2"></a>[2]</b> "Art&iacute;culo 4. De la distribuci&oacute;n de riesgos en los contratos estatales. Ley 1150 de 16 de julio de 2007.". Congreso de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0121-4993201000020001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r3"></a>[3]</b> "Art&iacute;culos 3 y 8. Decreto 2474 de 2008". Presidencia de la Rep&uacute;blica de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0121-4993201000020001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r4"></a>[4]</b> "Art&iacute;culo 24. Del principio de transparencia. Ley 80 del 28 de octubre de 1993. Estatuto General de Contrataci&oacute;n de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica". Congreso de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0121-4993201000020001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r5"></a>[5]</b> "Art&iacute;culo 32. De los contratos estatales. Ley 80 del 28 de octubre de 1993. Estatuto General de Contrataci&oacute;n de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica". Congreso de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0121-4993201000020001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r6"></a>[6]</b> "Ley 1150 de 16 de julio de 2007". Congreso de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-4993201000020001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r7"></a>[7]</b> "Art&iacute;culo 27. De la ecuaci&oacute;n contractual. Ley 80 del 28 de octubre de 1993. Estatuto General de Contrataci&oacute;n de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica". Congreso de c Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000096&pid=S0121-4993201000020001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r8"></a>[8]</b> "Art&iacute;culo 28. De La Interpretaci&oacute;n De Las Reglas Contractuales. Ley 80 del 28 de octubre de 1993. Estatuto General de Contrataci&oacute;n de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica". Congreso de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-4993201000020001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r9"></a>[9]</b> "Art&iacute;culo 4. De la distribuci&oacute;n de riesgos en los contratos estatales. Ley 80 del 28 de octubre de 1993. Estatuto General de Contrataci&oacute;n de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica". Congreso de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000098&pid=S0121-4993201000020001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r10"></a>[10]</b> "Art&iacute;culo 5. De los derechos y deberes de los contratistas. Ley 80 del 28 de octubre de 1993. Estatuto General de Contrataci&oacute;n de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica". Congreso de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-4993201000020001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r11"></a>[11]</b> "Art&iacute;culo 88. Determinaci&oacute;n de los riesgos previsibles. Decreto 2474 de 2008". Presidencia de la Rep&uacute;blica de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000100&pid=S0121-4993201000020001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r12"></a>[12]</b> Real Academia Espa&ntilde;ola. <i>Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espa&ntilde;ola</i>. Disponible en: <a href="http://rae.es/rae.html" target="_blank">http://rae.es/rae.html</a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-4993201000020001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r13"></a>[13] F. Consentini.</b> <i>Rischio, Teoria Generale</i>. II. Digesto Italiano, XX, Torino, 1916.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000102&pid=S0121-4993201000020001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r14"></a>[14] R. Demogue.</b> <i>Trait&eacute; des obligations en g&eacute;n&eacute;ral</i>. Citado por M. Morales, G. Ram&iacute;rez y L. E. Romano. "Distribuci&oacute;n del riesgo en el contrato de construcci&oacute;n. Perspectiva internacional."Revista e Mercatoria. Vol. 8, No. 2, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-4993201000020001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r15"></a>[15] G. Alpa.</b> Enciclopedia del Diritto, Vol. XL, Italia, Giuffr&eacute;, 1981, p. 1146.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000104&pid=S0121-4993201000020001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r16"></a>[16]</b> "Art&iacute;culo 868. Revisi&oacute;n del contrato por circunstancias extraordinarias. C&oacute;digo de Comercio". Presidencia de la Rep&uacute;blica de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-4993201000020001400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r17"></a>[17]</b> "Art&iacute;culo 88. Decreto 2474 de 2008". Presidencia de la Rep&uacute;blica de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000106&pid=S0121-4993201000020001400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r18"></a>[18]</b> "Documento CONPES 2597. Contratos de obra p&uacute;blica por el sistema de concesi&oacute;n". Junio 15 de 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000107&pid=S0121-4993201000020001400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r19"></a>[19]</b> "Documento CONPES 2775. Participaci&oacute;n del sector privado en infraestructura F&iacute;sica". Abril de 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000108&pid=S0121-4993201000020001400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r20"></a>[20]</b> "Documento CONPES 2852. La participaci&oacute;n privada en proyectos de infraestructura. Seguimiento" Junio 26 de 1996.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000109&pid=S0121-4993201000020001400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r21"></a>[21]</b> "Documento CONPES 2928. La participaci&oacute;n privada en infraestructura. Seguimiento". Junio 11 de 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000110&pid=S0121-4993201000020001400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r22"></a>[22] G. Gaviria.</b> "El diagn&oacute;stico de los procesos de concesi&oacute;n al sector vial". <i>Simposio Participaci&oacute;n del Sector Privado en el Financiamiento de la Infraestructura Nacional</i>, Bogot&aacute;, Biblioteca Luis Angel Arango, 27 y 28 de enero de 1995. Banco Mundial y Ministerio de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000111&pid=S0121-4993201000020001400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r23"></a>[23]</b> "Documento CONPES 3150. Modificaci&oacute;n al CONPES 3084 del 14 de julio de 2000 - Aspectos t&eacute;cnicos y de programaci&oacute;n para la ejecuci&oacute;n del proyecto T&uacute;nel de la L&iacute;nea". Diciembre 20 de 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000112&pid=S0121-4993201000020001400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r24"></a>[24]</b> "Documento CONPES 3137. Autorizaci&oacute;n a la Maci&oacute;n para contratar un empr&eacute;stito externo hasta por US$120 millones con el fin de financiar el aporte de la Naci&oacute;n en la concesi&oacute;n de la Red F&eacute;rrea del Pac&iacute;fico". Octubre 9 de 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000113&pid=S0121-4993201000020001400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r25"></a>[25]</b> "Documento CONPES 3133. Modificaciones a la pol&iacute;tica de manejo de riesgo contractual del Estado para procesos de participaci&oacute;n privada en infraestructura establecida en el documento CONPES 3107 de abril de 2001". Septiembre 3 de 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000114&pid=S0121-4993201000020001400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r26"></a>[26]</b> "Documento CONPES 3107. Pol&iacute;tica de manejo de riesgo contractual del Estado para procesos de participaci&oacute;n privada en infraestructura". Abril 3 de 2001.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000115&pid=S0121-4993201000020001400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r27"></a>[27]</b> "Documento CONPES 3084. Autorizaci&oacute;n a la Naci&oacute;n para contratar cr&eacute;ditos externos hasta por US$ 218.2 millones, destinados a Financiar el Proyecto T&uacute;nel de la L&iacute;nea". Julio 14 de 2000.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000116&pid=S0121-4993201000020001400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r28"></a>[28]</b> "Documento CONPES 3045. Programa de Concesiones Viales 1998-2000. Tercera generaci&oacute;n de concesiones". Agosto 17 de 1999.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000117&pid=S0121-4993201000020001400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r29"></a>[29]</b> "Documento CONPES 2997". Abril 16 de 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000118&pid=S0121-4993201000020001400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r30"></a>[30]</b> "Documento CONPES 3413. Autorizaci&oacute;n a la Naci&oacute;n para contratar empr&eacute;stitos externos con la Banca multilateral hasta por USD 2500 millones o su equivalente en otras monedas con destino al financiamiento de apropiaciones presupuestales prioritarias del Gobierno Nacional". Marzo 6 de 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000119&pid=S0121-4993201000020001400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r31"></a>[31]</b> "Art&iacute;culo 1624". <i>C&oacute;digo Civil Colombiano.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000120&pid=S0121-4993201000020001400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r32"></a>[32]</b> "Laudo Arbitral del 24 de agosto de 2001. Tribunal de Arbitramento Concesi&oacute;n Paraguach&oacute;n Santa Marta S.A. vs. INVIAS"&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000121&pid=S0121-4993201000020001400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r33"></a>[33]</b> "Art&iacute;culo 16". <i>C&oacute;digo Civil Colombiano.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000122&pid=S0121-4993201000020001400033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r34"></a>[34]</b> "Cap&iacute;tulo IV. Interpretaci&oacute;n de la Ley". <i>C&oacute;digo Civil Colombiano.</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000123&pid=S0121-4993201000020001400034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r35"></a>[35]</b> "Art&iacute;culo 19. De la reversi&oacute;n. Ley 80 del 28 de octubre de 1993. Estatuto General de Contrataci&oacute;n de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica". Congreso de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000124&pid=S0121-4993201000020001400035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r36"></a>[36]</b> "Art&iacute;culo 32. De los contratos estatales. Ley 80 del 28 de octubre de 1993. Estatuto General de Contrataci&oacute;n de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica". Congreso de Colombia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000125&pid=S0121-4993201000020001400036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><b><a name="r37"></a>[37]</b> "Art&iacute;culo 40. Del contenido del Contrato Estatal. Ley 80 del 28 de octubre de 1993. Estatuto General de Contrataci&oacute;n de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica". Congreso de Colombia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000126&pid=S0121-4993201000020001400037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Ley 80]]></source>
<year>28 d</year>
<month>e </month>
<day>oc</day>
<publisher-name><![CDATA[Congreso de Colombia]]></publisher-name>
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