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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿POR QUÉ NO FIRMAR EL TLC?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b> &iquest;POR QU&Eacute; NO FIRMAR EL TLC?</b></font></p>       <p> Eduardo Sarmiento<sup><a name= "s1" href="#1">1</a></sup></p>      <p><sup><a name="1" href="#s1" >1</a></sup> Director del Centro de Estudios Econ&oacute;micos y de la Especializaci&oacute;n en Econom&iacute;a  para Ingenieros de la Escuela Colombiana de Ingenier&iacute;a. Presentaci&oacute;n realizada  en la conferencia &quot;Evaluando el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y  pa&iacute;ses andinos: Promesas y Posibilidades&quot;, Bogot&aacute;, 28-29 de julio de 2005.</p>      <p>Recibido 20/10/05, Aprobado 01/12/05</p>  <hr>       <p> Desde la primera reuni&oacute;n se puso  de presente que el pa&iacute;s no ten&iacute;a criterio ni estrategia para enfrentar el TLC.  Las directrices generales del tratado fueron fijadas por la Comisi&oacute;n  norteamericana en un documento sustantivo, que replicaba las experiencias de  estos tratados. El documento no tuvo respuesta en otro equivalente, y no se  modific&oacute; mayormente en las negociaciones. Las grandes teor&iacute;as del tratado no se  discutieron. En este documento volver&eacute; sobre los grandes temas, para demostrar  que el tratado es contrario a los intereses nacionales y, en consecuencia, no se  debe firmar, o al menos, merece ser sometido a un referendo p&uacute;blico. La  exposici&oacute;n se dividir&aacute; en cinco partes:</p>      <p> 1. La experiencia de la  apertura en Colombia y en Am&eacute;rica Latina.</p>     <p> 2. Incidencia del TLC sobre el  desarrollo econ&oacute;mico.</p>     <p> 3. Repercusiones sobre derechos  intelectuales, la agricultura, las comunicaciones, la educaci&oacute;n y la cultura.</p>     <p> 4. Integraci&oacute;n por bloques que  constituyen una mejor alternativa para el desarrollo nacional en comparaci&oacute;n con  las negociaciones que se est&aacute;n perfilando en este momento.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 5. Alternativa: desarrollo  liderado por la nueva industrializaci&oacute;n.</p>       <p><b> Antecedentes</b></p>      <p> El acuerdo de libre comercio no  es radicalmente nuevo. M&aacute;s exactamente, es una nueva etapa de la apertura  econ&oacute;mica que se inici&oacute; en el pa&iacute;s hace varios a&ntilde;os. Las dos  reformas est&aacute;n basadas en las mismas teor&iacute;as de ventaja comparativa. Lo que se  examina y se anticipa sobre el TLC se realiz&oacute; en el a&ntilde;o 89 y 90, cuando un grupo  importante de economistas realistas nos presentaban el experimento como la  panacea que se materializar&iacute;a en altas tasas de crecimiento, pleno empleo,  inserci&oacute;n internacional, mejor&iacute;a de salarios, etc. En los trece a&ntilde;os que  siguieron a la apertura, el pa&iacute;s se vio abocado a una serie de acontecimientos  desafortunados para la sociedad colombiana. En el periodo de 1990-2002 la  econom&iacute;a tuvo el crecimiento m&aacute;s bajo del siglo; el desempleo alcanz&oacute; la tasa  m&aacute;s alta; los &iacute;ndices de equidad de la sociedad colombiana se destruyeron, la  pobreza pas&oacute; de 52% a 66%, y el coeficiente de Gini de la distribuci&oacute;n del  ingreso aument&oacute; de .45 a .60.</p>      <p> Las predicciones realizadas en  los organismos internacionales, Planeaci&oacute;n Nacional y el Banco de la Rep&uacute;blica  sobre la econom&iacute;a colombiana en la d&eacute;cada del 90 fracasaron estruendosamente. En  lugar de la panacea que significaba la adopci&oacute;n del modelo del Consenso de  Washington, el pa&iacute;s registr&oacute; un monumental retroceso econ&oacute;mico y social.</p>      <p> La explicaci&oacute;n es relativamente  sencilla y se anticip&oacute; en su momento. La pol&iacute;tica de desmonte arancelario se  fundamenta en el principio de la ventaja comparativa, que no es v&aacute;lido en la  econom&iacute;a colombiana. De acuerdo con este principio, la liberaci&oacute;n de las  econom&iacute;as conduce a especializarse en aquellas actividades que est&aacute;n en condiciones  de realizar m&aacute;s f&aacute;cilmente. De esta manera, los pa&iacute;ses se limitan a producir los  bienes de menores costos relativos y el resto lo obtienen en los mercados  internacionales a trav&eacute;s del intercambio. La propuesta es de un enorme  atractivo: dediqu&eacute;monos a producir aquellas cosas que producimos a los costos  relativos m&aacute;s bajos, abandonemos el resto y, por ese camino, obtendremos una  ganancia espectacular que redundar&aacute; en mayores ingresos, crecimiento econ&oacute;mico,  empleo y salarios.</p>      <p> Esta teor&iacute;a, que tiene un enorme  prestigio econ&oacute;mico y en los libros de texto se considera como una verdad  irrefutable, no se cumpli&oacute; en Colombia ni en Am&eacute;rica Latina por una raz&oacute;n muy  sencilla. Estos pa&iacute;ses tienen ventaja comparativa, es decir, est&aacute;n en capacidad  de elaborar los bienes a menores costos relativos en aquellas actividades que no  tienen demanda mundial. As&iacute;, Colombia tiene ventaja comparativa en la maquila y  la agricultura tropical, como papa, yuca, arracacha y uchuas.</p>      <p> &iquest;Entonces que ocurri&oacute; con la  apertura? El desmonte arancelario ocasion&oacute; una entrada masiva de importaciones,  la cual se aplaud&iacute;a porque los bienes se pod&iacute;an adquirir a menores costos en los  mercados internacionales. A su turno, la destrucci&oacute;n de la industria y la  agricultura era bienvenida porque significaba desplazar actividades  ineficientes.</p>      <p> Al mes de adoptada la apertura se  present&oacute; una avalancha de productos agr&iacute;colas que se llevaron en dos a&ntilde;os la  tercera parte del &aacute;rea sembrada del sector; se perdieron m&aacute;s de 700.000  hect&aacute;reas en arroz, ma&iacute;z, soya, algod&oacute;n, trigo, cebada, etc. Luego, en la  industria se present&oacute; una entrada masiva de importaciones que  desmantelaron las empresas de bienes intermedios.</p>      <p> La primera parte del teorema se  cumpli&oacute;. La apertura provoc&oacute; una entrada masiva de importaciones que desplazan  la industria y la agricultura, supuestamente ineficientes, porque se elaboran a  precios y costos m&aacute;s altos, que en el exterior, y luego la estructura y la  econom&iacute;a se movilizan hac&iacute;a las actividades de ventaja comparativa. M&aacute;s tarde,  viene la tragedia. Como estas actividades carecen de demanda mundial, la  econom&iacute;a se ve abocada a una p&eacute;rdida del mercado interno mayor que el aumento de  las exportaciones que contrae la demanda efectiva y ocasiona un d&eacute;ficit en  cuenta corriente que se manifiesta en un saldo creciente de la deuda externa en  relaci&oacute;n con el PIB.</p>      <p> As&iacute; las cosas, la apertura  desplaza la tercera parte del &aacute;rea agr&iacute;cola, sustituye las actividades de bienes  intermedios y luego genera un exceso de las importaciones sobre las  exportaciones. La econom&iacute;a se vio abocada a un proceso de endeudamiento que la  torno inviable. Cada A&ntilde;o es necesario contratar cr&eacute;dito externo para pagar el  endeudamiento del pasado. Ahora, el peso de las erogaciones de la deuda externa  en el presupuesto nacional implica aumentos excesivos de impuestos que se han  buscado subsanar por la v&iacute;a indirecta y en los ingresos del trabajo; y, para  completar, como esos recursos son insuficientes, los excedentes financieros de  la econom&iacute;a se van para el sector p&uacute;blico.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> El balance es claramente  insatisfactorio. La destrucci&oacute;n de la industria y la agricultura, las enormes  necesidades de recursos para pagar la deuda externa y la contracci&oacute;n de la  demanda, en su conjunto, redujeron la capacidad de expansi&oacute;n de la econom&iacute;a y  dejaron como primer damnificado el  empleo. El pa&iacute;s lleva m&aacute;s de siete a&ntilde;os con tasas de desempleo por encima de  15%, tasas de subempleo por encima de 30% y tasas de crecimiento inferiores a  3.8%.</p>      <p> La historia anterior no es  exclusiva de Colombia. Lo mismo sucedi&oacute; en Argentina, Brasil y M&eacute;xico. Tal vez,  la &uacute;nica excepci&oacute;n es Chile, pero no porque lo hayan hecho bien, sino porque el  pa&iacute;s tiene una serie de caracter&iacute;sticas especiales que se escapan de esta  presentaci&oacute;n.</p>      <p> Esta realidad se rechaz&oacute; durante  muchos a&ntilde;os. Nuestras anticipaciones y denuncias eran desatendidas,  descalificadas, muchas veces controvertidas con datos falsos. Pero hoy en d&iacute;a  existe un movimiento casi mundial que acepta que estos procesos de apertura en  Am&eacute;rica Latina no dieran los resultados previstos. Recientemente apareci&oacute; un  documento, titulado &quot;la Agenda de Barcelona&quot;, firmado por un grupo muy  importante de acad&eacute;micos de Estados Unidos y de Am&eacute;rica Latina que reconoce los  resultados e inconvenientes del Consenso de Washington y, en particular, de la  apertura. Entre los firmantes se encuentran personas como el profesor Krugman y  el profesor Sachs que fueron grandes promotores de  estas aperturas, exministros de hacienda, gestores de las reformas, y lo m&aacute;s  ir&oacute;nico de todo, aparece en primera l&iacute;nea el gran promotor y fundador del  Consenso de Washington, John Williamson.</p>      <p> Estamos ante un acto de  contrici&oacute;n perfecta. Los mismos que presentaron el Consenso de Washington como  una panacea, fundamentada en una teor&iacute;a que era v&aacute;lida en todas partes, ahora  denuncian los malos resultados del modelo, y sin hacerlo expl&iacute;cito, est&aacute;n insinuando  otros caminos mejores.</p>      <p> Infortunadamente esta  manifestaci&oacute;n es incompleta. Se acepta que los resultados del modelo son malos,  pero no se se&ntilde;alan cuales fueron los factores que causaron el fracaso, tampoco  dicen cuales son las teor&iacute;as m&aacute;s adecuadas, y nos dejan sin saber cu&aacute;l es el  modelo alternativo. De todas formas es un avance, porque al fin y al cabo se  est&aacute; reconociendo que las reformas de libre mercado no dieron los resultados  prometidos y que las grandes teor&iacute;as que las justificaron no se cumplieron en  los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y, en general, en el mundo en v&iacute;a de desarrollo.</p>       <p><b> El acuerdo bilateral</b></p>      <p> El acuerdo bilateral con los  Estados Unidos en materia comercial es la amplificaci&oacute;n de la apertura, la cual  redujo los aranceles de 37% a 13%, y ahora, el acuerdo bilateral implica  bajarlos de 13% a 0%.</p>     <p> Las relaciones son totalmente  desequilibradas. El desmonte arancelario no tiene en cuenta el desarrollo  relativo de los pa&iacute;ses y los sectores. Los aranceles de los Estados Unidos que  se aplican a Colombia est&aacute;n entre 0% y 5%, incluso mucho menos. M&aacute;s a&uacute;n, muchos  de ellos ya desaparecieron con el APTDEA. En cambio, Colombia tendr&aacute; que bajar  sus aranceles de 13% a 0%, y en algunos casos en m&aacute;s de 25%. De manera que los  beneficios del TLC no van mucho m&aacute;s all&aacute; de lo que ya se obtuvo con el APTDEA.</p>      <p> No menos preocupantes son los  arreglos en materia de desgravaci&oacute;n. El pa&iacute;s se comprometi&oacute; a reducir los  aranceles de los bienes producidos en diez a&ntilde;os y de los restantes en cinco a&ntilde;os. En el periodo de  transici&oacute;n los aranceles de las materias primas ser&aacute;n muy inferiores a los de  los bienes finales. Las multinacionales quedar&aacute;n a sus anchas para adquirir los  productos intermedios en las casas matrices y agregar lo m&iacute;nimo posible, lo que  propiciar&aacute; la maquila atentando en contra del empleo y la industrializaci&oacute;n. La  inversi&oacute;n extrajera deja de ser un medio para aumentar las exportaciones y  reducir las importaciones para convertirse en un desprop&oacute;sito que ocasiona el  efecto contrario.</p>      <p> Pero ah&iacute; no est&aacute; lo m&aacute;s grave. No  se puede hacer un acuerdo bilateral y mantener un arancel externo com&uacute;n con los  vecinos. El pa&iacute;s no s&oacute;lo tendr&aacute; que bajar los aranceles que quedan en los bienes  protegidos sino que se ver&aacute; obligado a prescindir del Pacto Andino.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Las exportaciones a Venezuela,  que est&aacute;n representadas en productos de alto valor agregado y de cierta  complejidad, quedaran a la deriva. Si Colombia desmonta los aranceles en  relaci&oacute;n con Estados Unidos y Venezuela hace lo propio con Brasil, Venezuela  preferir&aacute; adquirir las importaciones en otros lugares.</p>      <p> El balance es sencillo y aqu&iacute; no  nos podemos equivocar con la ret&oacute;rica. Colombia se ver&aacute; beneficiada por la  reducci&oacute;n de los aranceles de los Estados Unidos que propiciar&aacute; la ampliaci&oacute;n de  las exportaciones tradicionales, pero tendr&aacute; que bajar mucho m&aacute;s sus aranceles  ocasionando la p&eacute;rdida del mercado interno. Adicionalmente, el pa&iacute;s ver&aacute;  resquebrajadas las exportaciones que en este momento realiza al Pacto Andino, en  particular a Venezuela y Ecuador. Al final lo que Colombia ganar&aacute; en  exportaciones a los Estados Unidos es mucho menos que lo que perder&aacute; por la entrada de importaciones y  por el desplazamiento de las exportaciones al mercado andino.</p>      <p> Se repite la experiencia de la  apertura. En m&iacute; libro &quot;Como Construir una Nueva Organizaci&oacute;n Econ&oacute;mica&quot;, muestro  como en la mayor&iacute;a de los sectores la perdida del mercado interno ocasionado por  el aumento de las importaciones fue mucho mayor que el aumento de las  exportaciones. Por eso, la apertura fue un mal negocio: es el t&iacute;pico juego en  que los costos superan a los beneficios.</p>      <p> Lo mismo sucede con el TLC. La  ampliaci&oacute;n de las exportaciones a los Estados Unidos, que est&aacute;n representadas  por bienes rudimentarios tradicionales, ser&aacute; mucho menor que lo que se perder&aacute;  por el desplazamiento del mercado interno y la contracci&oacute;n de las exportaciones  al Pacto Andino. La apreciaci&oacute;n anterior fue  ratificada en un estudio posterior de Planeaci&oacute;n Nacional. En este estudio se  muestra que el TLC le significar&aacute; al pa&iacute;s un aumento de importaciones de 11% y  otro de exportaciones de 5%. Como ocurre usualmente con los estudios que no  coinciden con los dogmas oficiales, el trabajo fue materia de serias reprimendas  y finalmente fue recogido. Pero si se revisan los aspectos anal&iacute;ticos del  ejercicio se encuentra que &eacute;stos son correctos y que su rechazo no es t&eacute;cnico  sino pol&iacute;tico.</p>       <p><b> Agricultura</b></p>      <p> La relaci&oacute;n entre el libre  comercio y la agricultura no se ha logrado entender. A principios de la d&eacute;cada  del 90 los economistas ortodoxos predec&iacute;an que el agro ser&iacute;a la actividad m&aacute;s  favorecida por la apertura y a los pocos d&iacute;as de iniciado el experimento se vio  que era la m&aacute;s perjudicada. Ahora se est&aacute;  repitiendo la experiencia con el TLC.</p>     <p> Los economistas ortodoxos  sostienen que la mejor soluci&oacute;n para los pa&iacute;ses del sur es abandonar la  producci&oacute;n de estos bienes para beneficiarse de los menores precios al  consumidor, y posteriormente destinar las &aacute;reas agr&iacute;colas a otros productos. El  experimento se realiz&oacute; con lujo de detalles en la apertura econ&oacute;mica, cuando se  procedi&oacute; a desmontar los aranceles de los cereales. Los resultados son bien  conocidos. El sector se vio expuesto a una entrada masiva de importaciones que  ocasion&oacute; una p&eacute;rdida 750.000 hect&aacute;reas, que nunca pudieron ser compensadas por  la expansi&oacute;n de la agricultura tropical y la industria bobina. La participaci&oacute;n  de la agricultura en el producto nacional se desplom&oacute; y la pobreza rural super&oacute;  el 80%.</p>     <p> Muchos imaginamos que la lecci&oacute;n  se hab&iacute;a aprendido. Cuando se inici&oacute; la negociaci&oacute;n del TLC, el Gobierno anunci&oacute;  por todos los medios que defender&iacute;a la agricultura. Sin embargo, no ha tenido  teor&iacute;a y ni estrategia para lograrlo. </p>      <p> Ni siquiera ha avanzado en  aceptar la realidad del comercio de productos comunes. Se ha persistido en la  concepci&oacute;n cl&aacute;sica de concentrarse en productos de menor costo relativo. Primero  acept&oacute; la imposici&oacute;n de Estados Unidos de no negociar los subsidios en el marco  del TLC y luego renunci&oacute; a las franjas de precios &#40;aranceles variables&#41;, que es  el mecanismo m&aacute;s id&oacute;neo para compensarlos. A cambio de ello acogi&oacute; una  distribuci&oacute;n sectorial de cupos en que el pa&iacute;s abre los mercados a los cereales  subsidiados a cambio de concesiones menores en las flores, hortalizas y  cigarrillos.</p>      <p> Curiosamente, los pa&iacute;ses de  Am&eacute;rica Latina no escapan del modelo neoliberal que los estanca y empobrece.  Como se resisten a modificar las teor&iacute;as y las instituciones que lo sustentan,  terminan recayendo en los mismos errores. Luego de que la apertura ocasion&oacute;  mayores estragos en la agricultura que cualquier cat&aacute;strofe natural, Colombia  est&aacute; en la antesala de repetir la historia con el TLC.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> Telecomunicaciones</b></p>      <p> El pa&iacute;s inici&oacute; la apertura de las  telecomunicaciones con el desmonte del monopolio de Telecom. El gobierno de ese entonces  elimin&oacute; la limitaci&oacute;n a la entrada de llamadas de larga distancia internacional.  Al mismo tiempo, se les di&oacute; acceso al mercado y a los equipos a dos operadores  por una concesi&oacute;n de US $ 300 millones.</p>      <p> Las cosas ocurrieron como se  previeron. En un principio Telecom perdi&oacute; el control sobre las  llamadas entrantes de larga distancia internacional, es decir, la compensaci&oacute;n  que recib&iacute;a en el pasado a trav&eacute;s de las llamadas de salida; los ingresos por  este concepto cayeron sistem&aacute;ticamente. Luego, se vio sometida a una competencia  totalmente desequilibrada con los operadores nacionales de larga distancia  nacional. Hoy en d&iacute;a Telecom s&oacute;lo tiene la tercera parte del  mercado. As&iacute;, luego de haber operado durante treinta a&ntilde;os en una gran holgura  financiera y acumulado un s&oacute;lido patrimonio nacional, la empresa entr&oacute; en un  proceso de reducci&oacute;n de ingresos y de desvalorizaci&oacute;n.</p>      <p> En las negociaciones del TLC se  va m&aacute;s lejos. Los pa&iacute;ses renunciar&aacute;n a los cargos por los costos fijos. Las  multinacionales, no s&oacute;lo tendr&aacute;n las ventajas de las econom&iacute;as de escala  sino de acceder a un factor de producci&oacute;n de precio cero. El sector de  comunicaciones tiene muchas de las caracter&iacute;sticas de los bienes p&uacute;blicos. La  mayor parte de los costos son fijos y est&aacute;n representados por las redes y  sat&eacute;lites. Si desaparecen los cargos por su utilizaci&oacute;n, los pa&iacute;ses peque&ntilde;os, o  si se quiere, los importadores del servicio quedan en completa desventaja. El  pa&iacute;s de mayor tama&ntilde;o o la multinacional de mayor ramificaci&oacute;n internacional  adquiere el privilegio de ofrecer el producto a menor precio, tomarse el mercado  y no pagar los costos fijos, y as&iacute; reducir a&uacute;n m&aacute;s las tarifas. En un mundo de  esta naturaleza s&oacute;lo pueden subsistir unas pocas empresas de gran tama&ntilde;o. Los  operadores nacionales quedan condenados a  perder progresivamente los mercados de telefon&iacute;a tanto fija como m&oacute;vil.</p>      <p> Las condiciones del sector de  comunicaciones se replican en aquellos sectores dominados por bienes p&uacute;blicos,  como las empresas de bebidas y tabaco en el sector manufacturero y la cultura, y  la educaci&oacute;n en el sector social. En todas estas &aacute;reas las instituciones  norteamericanas quedan en posici&oacute;n de no pagar por los bienes p&uacute;blicos y ofrecer  los productos a menores precios. El proceso de desmantelamiento  de la industria y la agricultura que se present&oacute; en la apertura se extender&aacute; a  muchas otras &aacute;reas de la vida nacional.</p>       <p><b> Propiedad intelectual</b></p>      <p> De tiempo atr&aacute;s se abri&oacute; camino  la tesis de que la innovaci&oacute;n y los descubrimientos son insuficientes porque sus  gestores no pueden apropiarse de los beneficios. Progresivamente surgi&oacute; una  legislaci&oacute;n internacional que le concede todo tipo de privilegios  en forma de patentes y monopolios a las innovaciones.</p>      <p> Ahora, Estados Unidos pretende ir  m&aacute;s all&aacute; en los acuerdos bilaterales. En primer lugar solicitan, y lo est&aacute;n  consiguiendo, que la protecci&oacute;n en el caso de los derechos intelectuales sea por  m&aacute;s de veinte a&ntilde;os y lo m&aacute;s grave de todo, &#40;que ha sido muy mal tratado en las  negociaciones&#41;, se aspira que las patentes no s&oacute;lo se apliquen a las  innovaciones sino a los primeros y segundos usos de las mismas. Por ejemplo, en  el caso de un qu&iacute;mico que genera el efecto dominante sobre la tensi&oacute;n arterial,  la protecci&oacute;n no ser&iacute;a para ese qu&iacute;mico sino para toda la pastilla; m&aacute;s a&uacute;n, si  en un momento se encuentra que el qu&iacute;mico no s&oacute;lo sirve para la tensi&oacute;n arterial  sino tambi&eacute;n para la disfunci&oacute;n sexual, la nueva droga tambi&eacute;n ser&iacute;a patentada.</p>     <p> En realidad, no se busca s&oacute;lo  asegurar la recuperaci&oacute;n de la inversi&oacute;n y la innovaci&oacute;n sino adquirir un poder  monop&oacute;lico para establecer precios por encima de los costos. As&iacute; lo ilustra la  informaci&oacute;n del sector farmac&eacute;utico. En muchos casos la diferencia entre el  precio de la droga de marca y la gen&eacute;rica es de m&aacute;s de cien veces, lo que supera  con creces el margen normal para recuperar cualquier inversi&oacute;n fija. Es el mundo  al rev&eacute;s. En aras del libre mercado, se justifica la protecci&oacute;n para crear  rentas monop&oacute;licas y, lo m&aacute;s grave, para alejar los pa&iacute;ses en desarrollo de las  actividades de complejidad tecnol&oacute;gica.</p>      <p> La pol&iacute;tica est&aacute; en abierta  contradicci&oacute;n con la teor&iacute;a de la industria infantil, que fue la base para el  desarrollo de la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses que hoy en d&iacute;a se encuentran en la cima.  Los pa&iacute;ses no solamente quedan fuera de la tecnolog&iacute;a  por el atraso y la innovaci&oacute;n sino por la legislaci&oacute;n que impide emplearla de  acuerdo a sus realidades propias.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> Integraci&oacute;n por bloques</b></p>      <p> El pa&iacute;s est&aacute; en la antesala de un  experimento parecido al que ya hizo, que generar&aacute; grandes dificultades a la  industria y la agricultura, aumentar&aacute; las necesidades de endeudamiento externo,  agravar&aacute; las condiciones de empleo. El retroceso de los &uacute;ltimos trece a&ntilde;os se  acentuar&aacute;.</p>      <p> El acuerdo de libre comercio con  Estados Unidos fue mal concebido. No hab&iacute;a raz&oacute;n para realizar un acuerdo con el  pa&iacute;s m&aacute;s poderoso del mundo. Las relaciones comerciales favorecen al pa&iacute;s que va  adelante porque tiene mayor productividad absoluta. Tampoco ten&iacute;a sentido  realizar las negociaciones en forma aislada cuando los pa&iacute;ses pod&iacute;an agruparse  para actuar con miras comunes.</p>      <p> De ninguna manera se trata de  rechazar la integraci&oacute;n, ni el comercio internacional, sino su orientaci&oacute;n. El  drama del acuerdo bilateral con los Estados Unidos es que est&aacute; fundamentado en  el mismo principio de la ventaja comparativa que no funcion&oacute;. Se pretende que  los pa&iacute;ses se especialicen en las cosas que hacen m&aacute;s baratas, pero estos  productos no tienen demanda mundial, no garantizan el desarrollo industrial y  agr&iacute;cola, y mucho menos el equilibrio de la balanza de pagos, y para completar  implican grandes endeudamientos.</p>      <p> Como alternativa se plantea una  integraci&oacute;n entre pa&iacute;ses similares, como ser&iacute;a fortalecer el mercado Andino y no  desmontarlo, la uni&oacute;n con los pa&iacute;ses del Merco Sur y, una vez sobre las bases de  una asociaci&oacute;n de esta naturaleza, intentar ensayar un  convenio con Estados Unidos.</p>      <p> En este marco, que es el que  est&aacute;n buscando Argentina y Brasil, no puede predominar el comercio. Los dos  pa&iacute;ses ya expresaron claramente que no est&aacute;n dispuestos a especializarse en los  productos baratos y a renunciar a la producci&oacute;n de las actividades complejas. En  su lugar, est&aacute;n propiciando una integraci&oacute;n orientada a ampliar los mercados,  algo as&iacute; como la integraci&oacute;n de la comunidad europea.</p>      <p> La ventaja es clara. Colombia no  quedar&iacute;a sometida a una competencia para quedarse con los productos m&aacute;s baratos,  que luego no puede vender, sino que se integrar&iacute;a para colocar sus productos en  el Mercado Andino, en el resto de Am&eacute;rica Latina, e incluso en Estados Unidos,  en el entendido que lo importante no es tanto el comercio sino la demanda  mundial. As&iacute;, en un momento dado Colombia estar&iacute;a dispuesta a comprar los bienes  a precios un poco m&aacute;s altos en Venezuela, a cambio de que Venezuela hiciera lo  mismo.</p>       <p><b> Modelo de industrializaci&oacute;n</b></p>      <p> El error de Am&eacute;rica Latina, el  gran error de los se&ntilde;ores de la agenda de Barcelona, es que pensaron que el  desarrollo econ&oacute;mico se pod&iacute;a hacer a trav&eacute;s del intercambio comercial. Al fin y  al cabo, era el camino facilista. Todo lo que hab&iacute;a que hacer era especializarse  en lo m&aacute;s barato, la agricultura tropical y la maquila, y luego los productos  complejos, de comunicaciones, autom&oacute;viles, computadores, etc, resultaban del  mercado internacional.</p>      <p> Insisto en que este esquema de  libre comercio, que inspir&oacute; el Consenso de Washington, que en forma no expl&iacute;cita  est&aacute;n rechazando los firmantes de la Agenda de Barcelona, no  funcion&oacute; porque la teor&iacute;a de ventaja comparativa no se cumple en estos pa&iacute;ses.  La mayor&iacute;a de las econom&iacute;as de Am&eacute;rica Latina tienen ventaja comparativa en  productos de la reciente demanda mundial.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La alternativa es un desarrollo  gestado en nuestras propias ra&iacute;ces. En lugar de esperar que el progreso venga de  especializarse en lo f&aacute;cil e importar lo complejo, es necesario pasar a  actividades m&aacute;s complejas para que el desarrollo resulte del esfuerzo propio. La  viabilidad de este camino es una de las lecciones que resultan de los doscientos  a&ntilde;os de Revoluci&oacute;n Industrial, y lo m&aacute;s importante, marca un hecho que era  inaceptable hace cien a&ntilde;os. A finales del siglo XIX se consideraba que el  progreso era un patrimonio de los pa&iacute;ses avanzados, que s&oacute;lo esos pa&iacute;ses por  razones de tradici&oacute;n, cultura, inclusive raza, pod&iacute;an crecer, y por eso, las  &uacute;nicas naciones que avanzaban por encima de la poblaci&oacute;n eran Estados Unidos y  unos pocos pa&iacute;ses privilegiados de Europa.</p>      <p> Esta concepci&oacute;n qued&oacute; sin piso en  el siglo XX. Lo normal pas&oacute; a ser que los pa&iacute;ses crecieran, y que este  crecimiento resultara de la capacidad de los pa&iacute;ses para aprovechar la  Revoluci&oacute;n Industrial.</p>      <p> En diversos estudios se muestra  que, a diferencia de lo que se dec&iacute;a en el siglo XIX, la fuerza de trabajo con  m&aacute;quinas, capital humano, es decir adiestramiento, acceso a la transformaci&oacute;n de  la tecnolog&iacute;a y empresas est&aacute; en capacidad de producir exactamente igual en  cualquier lugar del mundo. El otro hallazgo sobresaliente es que la producci&oacute;n  de actividades tecnol&oacute;gicas no est&aacute; condicionado por las caracter&iacute;sticas de los  pa&iacute;ses. No hay ninguna raz&oacute;n para que unos pa&iacute;ses est&eacute;n predestinados a</p>     <p> Producir bienes complejos y otros  elementales. Las investigaciones de casos revelan que la productividad de los  trabajadores no depende de la dotaci&oacute;n de los factores, de la geograf&iacute;a del  clima, sino de la producci&oacute;n acumulada.</p>      <p> De esta suerte, cualquiera que  sea capaz de producir en una actividad y acumular a la experiencia puede  aumentar la productividad, tal como esta ocurriendo en China e India. Nadie se  imaginaba que esos pa&iacute;ses pudieran competir con Estados Unidos y Europa en las  actividades de alta tecnolog&iacute;a, y lo est&aacute;n haciendo porque crearon las  condiciones para entrar en &aacute;reas complejas y aprender en el oficio.</p>      <p> Los dos elementos: primero, los  trabajadores con capital f&iacute;sico, adiestramiento y acceso a la transformaci&oacute;n de  la tecnolog&iacute;a en usos est&aacute;n en condiciones de producir igual en cualquier lugar  del mundo; y segundo, la productividad de los sectores no est&aacute; determinada por  sus caracter&iacute;sticas especiales sino por la experiencia acumulada, constituyen  los pilares centrales de la teor&iacute;a de la industrializaci&oacute;n. En este contexto,  todos los pa&iacute;ses est&aacute;n en condiciones de sacar ventajas de los descubrimientos  de la Revoluci&oacute;n Industrial y entrar en las actividades m&aacute;s complejas, que dan  el mayor crecimiento de productividad y salarios y el &uacute;nico camino efectivo para  reducir las desigualdades mundiales. As&iacute; ocurri&oacute; en Jap&oacute;n y en los Tigres  Asi&aacute;ticos, y ahora en China y la India.</p>      <p> La principal restricci&oacute;n para  realizar un desarrollo de estas caracter&iacute;sticas es el TLC. Tal como est&aacute;  concebido el tratado, en la desgravaci&oacute;n arancelaria, la propiedad intelectual,  las comunicaciones y la agricultura, &eacute;ste conduce a una especializaci&oacute;n en actividades elementales.  El pa&iacute;s quedar&iacute;a excluido de las oportunidades de la Revoluci&oacute;n Industrial.</p>      <p> Nada de esto implica abandonar el  desarrollo exportador ni la integraci&oacute;n. El problema del desarrollo exportador  en el modelo tradicional propicia la producci&oacute;n de bienes que no tienen demanda  mundial. En cambio, en el marco de industrializaci&oacute;n provendr&iacute;a de la selecci&oacute;n  de sectores, el avance tecnol&oacute;gico, el empleo calificado y la protecci&oacute;n  selectiva, lo que redundar&iacute;a en una estructura de creciente complejidad y  diversidad. Por lo dem&aacute;s, la integraci&oacute;n con el Merco Sur abrir&iacute;a el camino para  una organizaci&oacute;n orientada m&aacute;s a ampliar los mercados mediante la configuraci&oacute;n  de bloques conformados por pa&iacute;ses similares.</p>      <p> El panorama no podr&iacute;a ser m&aacute;s  alarmante. El TLC fue concebido por Estados Unidos dentro de los principios de  libre mercado. En un mundo que no es regulado por las ventajas comparativas sino  por las ventajas absolutas, el acuerdo resulta totalmente desfavorable para los  pa&iacute;ses como Colombia, y m&aacute;s cuando se introducen excepciones a favor de la  tecnolog&iacute;a y subsidios a los productos agr&iacute;colas comunes. Como era totalmente  predecible, el pa&iacute;s est&aacute; en la antesala de acoger un programa que lo llevar&aacute; a  especializarse m&aacute;s en las actividades tradicionales y maquila, entregar la  agricultura comercial, abandonar el Pacto Andino, alejarse de la transformaci&oacute;n  de la invenci&oacute;n tecnol&oacute;gica en usos, y enfrentar una competencia desigual en la  educaci&oacute;n, la cultura y las comunicaciones. Sin duda, se trata de un juego que  genera mayores costos y beneficios y que, seguramente, ser&aacute; rechazado por la  opini&oacute;n p&uacute;blica en cualquier referendo.</p>      <p> La alternativa es una  industrializaci&oacute;n, en donde el progreso no se busque a trav&eacute;s del simple  intercambio de bienes, sino en el aprovechamiento del aprendizaje en el oficio y  de las grandes complementariedades que ofrece la industria en el amplio sentido  de la palabra.</p>  <hr>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> Bibliograf&iacute;a</b></p>      <!-- ref --><p> <b>Sarmiento, E</b>. 2000. <i>C</i><i>&oacute;mo  construir una nueva organizaci&oacute;n econ&oacute;mica, </i> Bogot&aacute;: Oveja Negra-Editorial  Escuela Colombiana de Ingenier&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000074&pid=S0121-5612200500010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <b>Sarmiento, E</b>. 2002. <i>El modelo  propio. </i>Bogot&aacute;: Norma-Editorial Escuela Colombiana de Ingenier&iacute;a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0121-5612200500010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p> <b>Sarmiento, E</b>. 2004. <i>Acuerdo  Bilateral con los Estados Unidos, </i>Consejo de Bogot&aacute;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000076&pid=S0121-5612200500010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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