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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Política de las señales: estéticas y ciberculturas]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="pt"><p><![CDATA[O presente artigo gera alguns modos próximos para pensar a cibercultura em horizonte de contemporaneidade, mostrando algumas claves críticas e poéticas que vão se desprendendo fragmentariamente. A voz do texto é plural, se contorsiona num jogo hipertextual entre o eu e o nós, indistintamente fusionados, procurando no registro do comum elementos indispensáveis para a leitura de um acontecimento emergente, como o é hoje o da cibercultura.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article generates some close ways to think about cyberculture in a contemporary horizon, showing some critic and poetic keys that are going to give off separately. The voice of the text is a plural one, writhed in a hypertextual game between the I and the We indistinctly merged, searching for essential elements in the record of the common to lecture an emergent event, like cyberculture.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Pol&iacute;tica de las se&ntilde;ales: est&eacute;ticas y ciberculturas*</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>Politics of signs: esthetics and cybercultures</b></p>     <p>Andr&eacute;s David Fonseca D&iacute;az**</p>     <p>* Este art&iacute;culo se desprende del proyecto de investigaci&oacute;n &quot;Cultura pol&iacute;tica, ciudad y ciberciudadan&iacute;as&quot;, desarrollado entre los grupos Educaci&oacute;n y Cultura Pol&iacute;tica de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional, y Educaci&oacute;n Popular de la Universidad del Valle, actualmente en marcha.</p>     <p>** Investigador de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional, Bogot&aacute; (Colombia), del Grupo de Investigaci&oacute;n Educaci&oacute;n y Cultura Pol&iacute;tica. E-mail: <a href="mailto:afonseca@pedagogica.edu.co">afonseca@pedagogica.edu.co</a></p>     <p>ORIGINAL RECIBIDO: 22-I-2008 – ACEPTADO: 18-II-2008</p> <hr size="1">     <p>El presente art&iacute;culo genera algunos modos pr&oacute;ximos para pensar la cibercultura en el horizonte de contemporaneidad, mostrando algunas claves cr&iacute;ticas y po&eacute;ticas que se van desprendiendo fragmentariamente. La voz del texto es plural, se contorsiona en un juego hipertextual entre el yo y el nosotros, indistintamente fusionados, buscando en el registro de lo com&uacute;n elementos indispensables para la lectura de un acontecimiento emergente, como es hoy el de la cibercultura.</p>     <p>Palabras clave: pensamiento cibercultural, est&eacute;tica, cultura, pol&iacute;tica, tecnolog&iacute;as.</p>     <p>O presente artigo gera alguns modos pr&oacute;ximos para pensar a cibercultura em horizonte de contemporaneidade, mostrando algumas claves cr&iacute;ticas e po&eacute;ticas que v&atilde;o se desprendendo fragmentariamente. A voz do texto &eacute; plural, se contorsiona num jogo hipertextual entre o eu e o n&oacute;s, indistintamente fusionados, procurando no registro do comum elementos indispens&aacute;veis para a leitura de um acontecimento emergente, como o &eacute; hoje o da cibercultura.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Palavras-chaves: pensamento cibercultural, est&eacute;tica, cultura, tecnologia.</p>     <p>This article generates some close ways to think about cyberculture in a contemporary horizon, showing some critic and poetic keys that are going to give off separately. The voice of the text is a plural one, writhed in a hypertextual game between the I and the We indistinctly merged, searching for essential elements in the record of the common to lecture an emergent event, like cyberculture.</p>     <p>Key words: cybercultural thought, aesthetics, culture, politics, technology.</p> <hr size="1">     <blockquote>       <p align="right"><i>Hay momentos de oscuridad que no deben ser interrumpidos m&aacute;s que por un rel&aacute;mpago</i>    <br> Fazil H&uuml;sn&uuml; Daglarca</p> </blockquote>     <p><b>1. Se&ntilde;ales de vida</b></p>     <p>Conjugar el presente, tomarlo por los bordes ilimitados de lo expresivo, cantar con alegr&iacute;a pensamientos vivos para que se tornen en un tiempo pr&oacute;ximo susurro, movimiento, iniciaci&oacute;n en los <i>rituales de la inteligencia compartida</i>. Ante la oscilaci&oacute;n de la vida, queda un movimiento encantador, voluptuoso, donde los lenguajes vacilan y brotan como emergencias de una humanidad alucinante. Apremia entonces, encontrar espacios que configuren en un tejido disperso, como de cierta manera sucede en el accidente inminente que se hace red, una plataforma de despliegue para el nosotros<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a>. El ciberespacio enlaza estas cualidades y viene siendo, entre otros, el lugar para componer las met&aacute;foras que somos, el territorio de las inclinaciones, un laboratorio flotante donde se mezclan experiencias, al igual que una especie de foro en donde las subjetividades ponen en juego lo com&uacute;n, &quot;en el que las realidades m&aacute;s alejadas aparecen como talladas en el mismo tejido sensible y pueden unirse siempre por la fraternidad de la met&aacute;fora&quot; (Ranciere, 2005: 51).</p>     <p>Lo anterior es lo que ha de potenciar el pensamiento y la creaci&oacute;n cibercultural: intentar crear las condiciones para afirmar aquel espacio que hoy se presenta en sus l&iacute;mites y posibilidades, haciendo germinar orientaciones y t&aacute;cticas para un encuentro fecundo con este entorno tecnosocial. Acogemos con pasi&oacute;n tal desaf&iacute;o, sugerimos opciones, pero tambi&eacute;n problematizamos, de tal manera que sea nuestra relaci&oacute;n con nosotros mismos y la composici&oacute;n de mundo, las dos alas de nuestro estar y experimentar la realidad. No pensamos en cosas, sino en acontecimientos donde puede fluir la vida, donde es posible devenir distintos y alegres; nos incorporamos en otras disposiciones que nos hacen entrar en sensibilidades efervescentes. Por esto amamos todo lo que fluye: el viento, la sangre, las olas, e intuimos que cuando la intensidad de las relaciones vividas es lo que se pone de frente en nuestra conversaci&oacute;n con el mundo m&aacute;s pr&oacute;ximo, abrir &aacute;mbitos para una constelaci&oacute;n de lenguajes, nos estamos aproximando a un horizonte en donde las subjetividades aprenden la libertad como necesidad de vida. Nos reunimos en estos tiempos, en los albores del siglo, a preguntarnos conjuntamente por todo aquello que entra&ntilde;a la felicidad de estar y la capacidad para habitar lo que centellea como ocasi&oacute;n de vida y, en medio de una luz tenue, alcanzamos a percibir los rel&aacute;mpagos que humedecen todo intento, toda esperanza. Somos en el intento y en lo que nos excede, a&uacute;n indeterminados. Visitamos los intersticios buscando no un refugio, ni menos un repliegue, sino la sensata soberan&iacute;a de la presencia, la oquedad en donde lo que podemos ser se ampl&iacute;a y la vida es exaltada.</p>     <p>Para pensar hoy en claves menores y pol&iacute;ticas la cibercultura, basta con que nos interroguemos por los modos en que la realidad es habitada en nuestra singularidad viviente, en nuestros compases fervientes en donde brota m&uacute;sica, un poema, un vestigio de humanidad. La relaci&oacute;n con un acontecimiento, de la cual la cibercultura puede ser un ejemplo (pero es preciso expresar que nuestra reflexi&oacute;n no se agota ah&iacute;), si ha de inquietarnos como posibilidad y como ocasi&oacute;n fecunda para percibir la novedad de su se&ntilde;al, hemos de tener en cuenta la multiplicidad de aristas que la componen y empezar a rastrear los escenarios, lenguajes y subjetividades que le otorgan complejidad, textura pol&iacute;tica y con mayor fuerza dotan el espacio de espesor ontol&oacute;gico que empieza a surgir.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Parece ser un poco veleidoso el nudo en cuesti&oacute;n, pero lo que empezamos a ver surgir es un mar incandescente de voces, de im&aacute;genes y de textos en su diferencia m&aacute;s abismal con cualquier intento de cierre, de clasificaci&oacute;n y axiom&aacute;tica capitalista. El ser del acontecimiento fragua, combate, a partir de un sonido de fondo an&oacute;nimo, tanta desilusi&oacute;n aprendida, y sin mucha algarab&iacute;a, pone en entredicho los modos en que se fabrica masivamente la infelicidad; tambi&eacute;n es capaz de tomar el atajo, no pide permiso y se arroja a un mundo en donde las inclinaciones de las subjetividades se comparten en tiempo real. Esto s&iacute; va revelando un porvenir, dado que estamos conversando con el presente potencial y no con realidades objetivas que la mayor&iacute;a de las veces otorgan cierta opacidad a lo magm&aacute;tico, al espesor dador de vida.</p>     <p>Las anteriores se&ntilde;ales nos van alejando de los lugares comunes desde los cuales la cibercultura es estudiada por distintas orientaciones de pensamiento, y nos tientan a surcar por otros parajes que sugieren nuevos riesgos. Quedarnos en las mismas preguntas –cuando algunas est&aacute;n sedimentadas en falsas dicotom&iacute;as (real/virtual, cultura/tecnolog&iacute;a, t&eacute;cnica/naturaleza, cerebro/cuerpo) y otras saturadas por su insuficiencia ontol&oacute;gica y pol&iacute;tica (pol&iacute;ticas de ciencia y tecnolog&iacute;a)– ser&iacute;a obturar el &aacute;ngulo y la fuerza con la que pensamos la realidad<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a>: como &aacute;mbito de la experiencia viva. Podr&iacute;an objetar el vuelco que nos imponemos, que nos urge en aras de un pensamiento cibercultural, as&iacute; como tambi&eacute;n, extra&ntilde;ar algunos temas de la agenda pol&iacute;tica de fin de siglo; pueden del mismo modo, anatematizar la torsi&oacute;n que estamos realizando, percibir un excesivo entusiasmo filos&oacute;fico, un derroche de optimismo en la riqueza plet&oacute;rica de la se&ntilde;al, pero el asunto es de una delicadeza tal, que si no lo pensamos en conjunto, con toda su inclemente complejidad, sucumbiremos al intento de problematizar el sentido de lo humano en el mundo y del mundo humano que para nosotros es, en &quot;s&iacute;ntesis disyuntiva&quot;, lo que nos mantiene atentos y vivos en el pensar y arrojados en el actuar.</p>     <p>Esta es, lo comprendemos, una entrada no exenta de incertidumbre, pero que en el momento de plantearse, tiene en su diversidad una paleta de colores que convocan al mismo tiempo m&uacute;ltiples dimensiones de la subjetividad, que han de ser, contempor&aacute;neamente hablando, transversales a todo intento te&oacute;rico y pol&iacute;tico. Y existen otras intuiciones, de similar fuerza, que hacen que seamos tan incisivos en estas cuerdas vocales del pensamiento. La cuesti&oacute;n toca el coraz&oacute;n de los procesos de subjetivaci&oacute;n, merodea el interrogante por el cual se vienen creando otros modos de ejercer la pol&iacute;tica: configuraci&oacute;n del nosotros, pensamiento pol&iacute;tico, enriquecimiento de las experiencias humanas, gestaci&oacute;n de nuevos lenguajes que afirman realidades en donde la diferencia es destino y condici&oacute;n de posibilidad; despertamos los que somos hijos tard&iacute;os del siglo pasado, frente a la pregunta intrigante por el c&oacute;mo asumimos existencialmente nuestras vidas, en relaci&oacute;n, por una parte, con los problemas contempor&aacute;neos, las situaciones planetarias y, por otra, con las experiencias vitales que nos fuerzan a imaginar, pensar y actuar. Reconocemos que esta concepci&oacute;n del mundo desde lo que venimos planteando, se constituye en parte de uno de los m&aacute;s profundos agujeros negros en donde toda tentativa te&oacute;rica acaba por ensombrecerse o quiz&aacute;, en cierto gesto irreverente, extrav&iacute;e su mirada. Se nos impone una apuesta de este calado, para dimensionar la altura de lo que pasa y nos pasa, de cara a las ciberculturas y su potencial profanatorio. Tal perspectiva es indispensable si queremos pensar lo que viene, lo por-venir.</p>     <p>Estas acepciones asumen un riesgo en el pensamiento y nos instalan hoy en otras fertilidades, en la intimidad del juego, por as&iacute; decirlo, en confrontar lo que nos pone en juego, lo que nos dispone en el pensamiento y en los microcosmos de la creaci&oacute;n. Por m&aacute;s que nos estremezcan muchas fuerzas, sean te&oacute;ricas o s&iacute;smicas, aun cuando la escucha y el cuerpo sean cada vez m&aacute;s inmunes a lo que se encuentra m&aacute;s susceptible en la existencia, en las afecciones y en las actuales condiciones de vida en la tierra, es evidente que nos toca s&oacute;lo a nosotros y a lo que pasa en medio nuestro, articularlas en el juego, en una ficci&oacute;n que haga part&iacute;cipe el todo espiritual y el resto de humanidad que a&uacute;n portamos. &iquest;Qui&eacute;n juega hoy en d&iacute;a con sus restos<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a>, con lo que le queda, pero tambi&eacute;n con sus excedencias? &iquest;En d&oacute;nde est&aacute;n los que combinan la experiencia con la de otros distantes en la fraternidad del juego? &iquest;Hasta cu&aacute;ndo vamos a dejar que otros nos jueguen en sus mentiras m&aacute;s piadosas, nos envuelvan en sus tent&aacute;culos de la simulaci&oacute;n? Alguien ya nos insinuaba que &quot;el juego como &oacute;rgano de profanaci&oacute;n est&aacute; en decadencia en todas partes&quot; (Agamben, 2005: 101), y nosotros en ejercicio valiente hemos encontrado que jugar y ponernos en juego, conjugan rasgos de humanidad que hoy en su fragilidad se nos dificultan, pero que vale la pena inventar.</p>     <p>Un trabajo que incumbe a los pensadores ciberculturales y no s&oacute;lo a sus te&oacute;ricos, es seguir construyendo &quot;cajas de herramientas&quot;, propagar las se&ntilde;ales que circundan el planeta, componer c&oacute;digos abiertos que dejen espacios vac&iacute;os para ser articulados por la potencia del nosotros –y algo sumamente importante– que apoyen esta serie de dibujos metaf&oacute;ricos y conceptuales que pueden derivar en la hechura del <i>wiki</i> de la inteligencia compartida, en <i>software</i> libre del pensamiento. Esto marcar&iacute;a distancia con las investigaciones que leen la realidad sin implicaci&oacute;n de las subjetividades, sin murmullo y sin red que las conecte. En &eacute;pocas de enlaces y de hiperv&iacute;nculos, nos apremia entrar en las nervaduras del presente y esculpir ah&iacute; nuevos sentidos de realidad. Es el sentido de realidad humana el que nos conecta en un v&iacute;nculo directo con el pensamiento y con la creaci&oacute;n de mundo. A lo mejor, no tenemos mucho tiempo para lamentarnos, para huir del planeta, el capitalismo ha afinado sus estrategias de poder. En tiempos donde se abren tantos espacios para el discurrir de lo vital, tantas academias en donde se baila, el asunto est&aacute; en electrizar el campo magn&eacute;tico en donde los rel&aacute;mpagos desplazan las inercias que repliegan la subjetividad est&aacute;ndar.</p>     <p>Este es el lugar, pensamos nosotros, en donde la pregunta por los usos sociales y est&eacute;ticos de los repertorios tecnol&oacute;gicos adquiere su mayor consistencia, su pleno vigor pol&iacute;tico y existencial. Otras entradas, muy v&aacute;lidas por cierto, son ritmadas t&aacute;citamente; su procedencia emerge de las cuencas de las artes y del pensamiento filos&oacute;fico y son aqu&iacute; y ahora convocadas para componer una balsa en la cual atravesemos las fronteras y los l&iacute;mites en trance de una actitud decidida y abierta frente al mundo. De ah&iacute; para adelante podemos volvernos cada vez m&aacute;s espec&iacute;ficos, hacer todas las notas de pie de p&aacute;gina, contrastar hip&oacute;tesis, hasta especular, pero eso s&iacute;, nunca echar a perder el horizonte de la composici&oacute;n de las subjetividades, desaf&iacute;o al que nos vemos remitidos hoy y en especial en el siglo que ya comienza.</p>     <p>Cuando hablamos de la relaci&oacute;n con la realidad y de la composici&oacute;n (o po&eacute;ticas) del mundo, estamos intentando tramar y hasta profanar el discurso sobre la apropiaci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as. Deteng&aacute;monos un poco en estos dos &aacute;mbitos de la experiencia humana que por inactuales, detentan con cierta claridad una perspectiva sugerente para las expresiones ciberculturales. Tambi&eacute;n &eacute;stas son en sem&aacute;ntica actual tan s&oacute;lo claves para pensar las ciberculturas de modos pr&oacute;ximos, abiertos a la remezcla. Con ellas, cualquier intento de posproducci&oacute;n es leg&iacute;timo y, como se&ntilde;al&aacute;bamos precedentemente, es en alianza viva entre las expresiones art&iacute;sticas y el pensamiento en donde se presenta una espl&eacute;ndida ocasi&oacute;n. Puede leerse asimismo lo anterior, como un ejercicio de variaci&oacute;n de la se&ntilde;al, un ritmo peculiar en el que somos fieles al acontecimiento<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a>, una forma de acentuar lo que constituye la creaci&oacute;n del mundo y, a la par, la composici&oacute;n singular de nosotros en &eacute;l.</p>     <p>Una fuerte consideraci&oacute;n a modo de excurso: el sentido no s&oacute;lo est&aacute; en cada uno, est&aacute; <i>entre</i> nosotros. Dos pinceladas al respecto: el sentido del mundo es lo que hoy nos expone a pensar; el sentido est&aacute; en una distancia pr&oacute;xima donde albergamos el instante posible. Estamos en camino de se&ntilde;ales, buscando un indicador donde pueda brotar una m&uacute;sica inaudita. Pasar y pasar, nunca encontrar el sentido, quiz&aacute;s &eacute;ste siempre est&eacute; ausente y pasamos de una se&ntilde;al a otra como si fu&eacute;semos una <i>Antena Mutante</i><a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a>. Podemos en tiempo real, tanto instaurar como recoger se&ntilde;ales que se propagan por el medio, podemos jugar y hacerle variaciones a los micromundos que existen en el interior de la se&ntilde;al, hasta llegar a crear ficciones comunes que ser&aacute;n las fiestas del futuro. La insignificancia de la onda o de la se&ntilde;al, no es un obst&aacute;culo para nosotros; somos el intervalo, el paso de una se&ntilde;al a otra, una frecuencia modulada. Al propagarnos, acontece una experiencia m&iacute;nima que desciende a los imperceptibles rostros de lo posible. Y es lo posible, por excelencia, el lugar intermedio, fecundo, en cuanto presenta tambi&eacute;n el espacio de la ingravidez y de la exterioridad, el del abismo y la osad&iacute;a.</p>     <p>Cierto ingenuo af&aacute;n por cristalizar, por cercar lo que es sin fronteras, ha impedido leer los brotes de singularidad que cada vez vemos surgir en los entornos ciberculturales; ya sea en gesto de captaci&oacute;n o de laminaci&oacute;n, lo diferente cada vez se ve m&aacute;s expuesto a perder la enjundia con la que es enunciado y encarnado y, por otra parte, tan sedimentado que aplasta los ribetes que lo hacen erguir. Sobreviene entonces la cuesti&oacute;n de configurar legitimidades y realidades, en momentos en donde crear y pensar m&aacute;s all&aacute; de los par&aacute;metros, de las tradiciones, de la nostalgia y del conservadurismo, se vuelve viva voz prescindible, ya que son otras urgencias las que apremian. La legitimidad, escuchemos muy bien, es cuesti&oacute;n del nosotros, de la fuerza que se conforma en medio de muchos silencios que resuenan, en medio de tanta algarab&iacute;a ensordecedora<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a>. Muchos colectivos autogestionados, muchas fuerzas latentes creativas que usan los repertorios tecnol&oacute;gicos, no tienen un sentido prefigurado, unos objetivos delimitados; &eacute;stos van tejiendo poco a poco sentidos de realidad en la medida en que van explorando conjuntamente posibilidades en la complicidad de sus trayectos. Primero, es la suspensi&oacute;n del sentido, una gravitaci&oacute;n en el vac&iacute;o del cual se van desprendiendo part&iacute;culas que lentamente van constituyendo cuerpo, para luego pasar a un estado de intrepidez que toma la conformaci&oacute;n de mundo.</p>     <p>Como veremos, la voluntad de animaci&oacute;n cultural, la afirmaci&oacute;n de realidades distintas a las que se imponen, la producci&oacute;n de contenidos emergentes, la disposici&oacute;n a compartir los bienes comunales, las inteligencias cooperativas, las nuevas composiciones ciudadanas de la subjetividad en el encuentro con las nuevas tecnolog&iacute;as, hacen parte del espectro expandido de la pol&iacute;tica de las se&ntilde;ales. Si nos preceden unas pinceladas en torno a las se&ntilde;ales de vida, basta con que nos adentremos en el espacio potencial de aqu&eacute;llas que se han materializado como experiencias, trayectos, t&aacute;cticas, nuevas dimensiones de uso y de relaci&oacute;n con las tecnolog&iacute;as de la virtualidad bajo la &oacute;ptica sugerente y sugestiva del acontecimiento, y tambi&eacute;n desde la perspectiva inaugural de algo que apenas est&aacute; en nuestro continente en ciernes y que adem&aacute;s se nos presenta con dificultades de acceso y posicionamiento en la vitalidad de sus se&ntilde;ales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>2. Se&ntilde;ales virtuales</b></p>     <p>Si en las puntadas iniciales nos pon&iacute;amos en el riesgo de una conversaci&oacute;n sobre el sentido, el destino y la existencia humana, al tiempo que nos aproxim&aacute;bamos con serenidad a un nudo de relevancia hist&oacute;rica y vital, en las se&ntilde;ales virtuales seguiremos algunos ejemplos que lindan con el campo de las pr&aacute;cticas art&iacute;sticas y las nuevas tecnolog&iacute;as, las est&eacute;ticas digitales, las redes sociales, la libre-cultura y las po&eacute;ticas tecnol&oacute;gicas. Fue inevitable dar algunos giros para llegar a la virtualidad de la se&ntilde;al, insinuar una metaf&oacute;rica viva para orientarnos en la multiplicidad de las experimentaciones tecnosociales. Es imposible instalarnos en la cuesti&oacute;n cibercultural, en sus pr&aacute;cticas y en su pensamiento, sin que a esto le anteceda una tonalidad, una vibraci&oacute;n an&iacute;mica, una zona con espesor ontol&oacute;gico y potencial pol&iacute;tico. En aras de una exposici&oacute;n m&aacute;s ordenada, reuniremos las experiencias en la intersecci&oacute;n entre est&eacute;ticas y ciberculturas, en cuatro campos –se&ntilde;ales compartidas, se&ntilde;ales fronterizas, se&ntilde;ales en tr&aacute;nsito, se&ntilde;ales ciberciudadanas– que terminan configurando el <i>intermezzo</i> del texto.</p>     <p><b>2.1 Se&ntilde;ales compartidas</b></p>     <p>Dentro del amplio espectro de pr&aacute;cticas que trazan din&aacute;micas sociales en Internet, aparece una experiencia que permite dotar de algunos matices lo que venimos planteando. Este es un proyecto desarrollado en Argentina denominado Venus, que se plante&oacute; en el &aacute;mbito de la construcci&oacute;n de redes sociales a partir de la exploraci&oacute;n-creaci&oacute;n de nuevos modos de vida comunitaria<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a>. Aqu&iacute; el ciberespacio y las redes generadas en este entorno, forjaron nuevas relaciones con los otros a partir de un laboratorio donde se indagaban nuevas formas de compartir y de crear. Esta experiencia que propon&iacute;a una nueva dimensi&oacute;n de uso de Internet, marc&oacute; un profundo inter&eacute;s en el potencial de las subjetividades, la constituci&oacute;n de din&aacute;micas comunicativas, conversacionales, de tal modo que su val&iacute;a pone de presente haber intentado una conquista del territorio virtual a partir de las interacciones con los bienes comunes y el reparto de las pasiones pr&oacute;ximas. Igualmente, el proyecto Venus plantea una interfaz entre lo colaborativo, lo afectivo y lo relacional con din&aacute;micas de uso de las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n, creando una posibilidad significativa para las pr&aacute;cticas sociales y art&iacute;sticas emergentes en el ciberespacio.</p>     <p><b>2.2 Se&ntilde;ales fronterizas</b></p>     <p>Otra experiencia que pone en relaci&oacute;n la se&ntilde;al de las coyunturas comunes y planetarias con un festival cibercultural, son los Borderhacks. Esta apuesta, adem&aacute;s de tener fisonom&iacute;a global, supone un posicionamiento t&aacute;ctico y localizado, de cierta manera fronterizo, ante una coyuntura problem&aacute;tica actual, como es la de los inmigrantes. Frente a una situaci&oacute;n contempor&aacute;nea y acentuada con mayor vigor en tiempos de globalizaci&oacute;n, este agenciamiento ciberactivista propone a trav&eacute;s de un campamento donde confluyen manifestaciones de la cultura digital, el arte electr&oacute;nico y el pensamiento situado, conversaciones y movimientos en donde la cuesti&oacute;n de los inmigrantes es repensada, donde tambi&eacute;n se incita a una gestualidad en la frontera, de tal modo que colaborativamente sea rebasada sin necesidad de destruirla. Este rasgo es caracter&iacute;stico de ciertas expresiones est&eacute;tico-pol&iacute;ticas en la actualidad, que reciclan, condensan se&ntilde;ales, remezclan, ejercen una activismo sin representaci&oacute;n y sin partido, se encuentran en la intermitencia y usan los cortocircuitos y agujeros del sistema para atravesar los cerramientos ficticios y mentales. Si bien es cierto, la inquietud central es la frontera, la respuesta por la multitud activista permite el paso –por el tiempo de tres d&iacute;as– de otras se&ntilde;ales que contrastan y que afirman otras realidades diferentes a las instituidas. Este encuentro tiene lugar en la frontera Tijuana-San Diego donde se presencia una atm&oacute;sfera cr&iacute;tica, participativa y en red, a trav&eacute;s de conferencias, conversatorios, talleres, exposiciones fotogr&aacute;ficas, arte digital e interactivo multimedia, proyecciones de documentales y pel&iacute;culas, de tal modo que lo significativo de la experiencia parte de dos aspectos: la diseminaci&oacute;n de una riqueza de se&ntilde;ales por la atm&oacute;sfera y la interpelaci&oacute;n a cierta l&oacute;gica normalizada como actualmente se concibe el asunto de los inmigrantes. Aqu&iacute; se plantea un asunto relevante. Este alude al paso de las se&ntilde;ales en medio de la frontera, <i>hackear</i> un espacio f&iacute;sico fronterizo y ejecutar acciones que alteren el rostro del problema. Borderhack<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a> forma parte de la cadena de Bordercamps denominada &quot;kein mensch ist illegal&quot; (&quot;ning&uacute;n ser humano es ilegal&quot;), que surgieron en Alemania hace cuatro a&ntilde;os y que continuaron en diversas fronteras de la Uni&oacute;n Europea con los pa&iacute;ses del antiguo bloque del Este.</p>     <p>Este modo de operar del hacktivismo<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a> se constituye como una t&aacute;ctica novedosa que instituye nuevas formas de abordar los problemas, de instalarse en ellos y, sobre todo, a partir de la generaci&oacute;n de formas de subjetividad pol&iacute;tica en relaci&oacute;n con lo tecnol&oacute;gico y lo transfronterizo.</p>     <p><b>2.3. Se&ntilde;ales en tr&aacute;nsito</b></p>     <p>En el &aacute;mbito de la producci&oacute;n de contenidos sobre y desde la cultura digital, destacamos los proyectos Fin del Mundo y Compartiendo Capital en Argentina, Platoniq y Joystick en Espa&ntilde;a y La C&aacute;psula<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a>  en Colombia. Todas estas cinco experiencias-plataformas –sin equipararlas y guardando las distancias y diferencias– fomentan espacios para el desarrollo de pr&aacute;cticas creativas, proyectos, publicaciones e informaci&oacute;n sobre la cultura libre y digital y animan las experiencias art&iacute;sticas contempor&aacute;neas a trav&eacute;s de espacios <i>online</i> y <i>off-line</i>. Compartiendo mutuos intereses, todas estas apuestas contribuyen a generar otros modos de compartir, de crear reflexiones desde la sociedad contempor&aacute;nea, y adem&aacute;s, asunto fascinante, promueven la generaci&oacute;n de interfaces entre la tecnolog&iacute;a, los contenidos emergentes, las pr&aacute;cticas art&iacute;sticas y las comunidades.</p>     <p>Las expresiones de la cultura contempor&aacute;nea que estas experiencias legitiman, muy pr&oacute;ximas a los entornos art&iacute;sticos y de pensamiento, nos muestran nuevas dimensiones de uso de las tecnolog&iacute;as en contextos en donde la experticia no es condici&oacute;n para la experimentaci&oacute;n. La consigna <i>ciberpunk</i> y contracultural &quot;hazlo t&uacute; mismo&quot; predomina en muchas de las pr&aacute;cticas sociales y activistas que tienen Internet como su escenario, y es as&iacute; como estas plataformas de interacci&oacute;n propenden m&aacute;s que por conservar o museificar la realidad, por arriesgarse al procesamiento (Brea, 2007), a compartir y restituir al uso com&uacute;n las fuerzas de la creatividad social. Estos rasgos, disfrutamos al decirlo, anticipan una entrada osada en el siglo que apenas inicia, en donde empiezan a abundar lenguajes y experiencias en las cuales las subjetividades se colocan ante sus contingencias de modos creativos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A medida que surgen plataformas en el ciberespacio para compartir no s&oacute;lo informaci&oacute;n, sino como escenario de propagaci&oacute;n creativa y afectiva por parte de las subjetividades y las comunidades, las apropiaciones que parten de estas interacciones con Internet se apoyan en experiencias situadas, potencialmente instaladas en ciudades y territorios existenciales. Esto hace que gocen de mucha relevancia las apuestas de car&aacute;cter pedag&oacute;gico y experimental y en su diversidad, connoten la activaci&oacute;n de pr&aacute;cticas y redes que van consolidando las expresiones contempor&aacute;neas de la cultura digital. Jugando en determinadas ocasiones el papel de agenciamientos colectivos, en donde redes cooperativas conforman espacios sociales, estas zonas de despliegue redefinen las pr&aacute;cticas discursivas y todo lo concerniente a las din&aacute;micas de producci&oacute;n creativa en la actualidad, y conjuntamente al ser espacio para la generaci&oacute;n de pensamiento, agitan las inteligencias colectivas que emergen del entorno de la Red.</p>     <p><b>2.4. Se&ntilde;ales ciberciudadanas</b></p>     <p>Tendencias con comportamientos ciberciudadanos surcan por los espacios de la Red. All&iacute; acontecen sobre todo di&aacute;logos con el mundo, abiertos y plurales, m&aacute;s que respuestas frente a determinadas coyunturas. El proyecto Venus, que se caracteriza por tejer relaciones entre sujetos, configura la noci&oacute;n de <i>tecnolog&iacute;as de la amistad</i>, la cual alude a todas aquellas que posibilitan &quot;el arte de conectar a la gente, de tejer redes, de cruzar fronteras simb&oacute;licas, de multiplicar las oportunidades de encuentros f&eacute;rtiles&quot;. A este respecto y desde otro &aacute;ngulo, pensadores ciberculturales como Cibergolem (Alonso y Arzoz, 2005) hacen &eacute;nfasis en su <i>Antitratado comunal de hiperpol&iacute;tica</i>. <i>La quinta columna digital</i>, en el que una de las claves de la pol&iacute;tica cibercultural es la comunidad abierta. Este tipo de comunidad, en la que los bienes comunes son activados, la solidaridad viva fraguada, lo global conectado entre redes locales, las formas de interacci&oacute;n y de relaci&oacute;n vincular son compuestas en vista de una comunidad planetaria, son al pensar de Cibergolem, una apuesta cibercultural. Esta criatura virtual de pensamiento se&ntilde;ala que el prop&oacute;sito cultural de la comunidad &quot;no es el falso mestizaje obligatorio que impone la globalizaci&oacute;n, sino la identidad abierta y evolutiva que garantice que el experimento humano nunca acabe en el globalismo unificador y alienante del imperio&quot; (Cibergolem, 2005: 78). Ahora bien, es insostenible sumergirnos en las se&ntilde;ales ciberciudadanas, sin considerar aquel aspecto antes mencionado de la comunidad abierta, y es tambi&eacute;n insoslayable repensar el lugar de la subjetividad pol&iacute;tica y ciudadana sin apercibirnos de las pr&aacute;cticas que acontecen en los entornos tecnosociales para la co-gestaci&oacute;n de lo com&uacute;n y de la riqueza de posibilidades en la inmensidad de nodos en relaci&oacute;n.</p>     <p>Una se&ntilde;al en clave ciudadana que redefine la participaci&oacute;n pol&iacute;tica hacia la multiplicidad de actores, la constituyen los &uacute;ltimos proyectos del artista Daniel Garc&iacute;a And&uacute;jar. Estas experimentaciones en red, al igual que los escenarios de generaci&oacute;n de contenidos antes mencionados, parten de plataformas de encuentro sobre problem&aacute;ticas comunes que convocan cuestiones de la cultura en dos ciudades de Espa&ntilde;a. La primera experiencia suscitada por el artista, consiste en discusiones abiertas sobre las pol&iacute;ticas culturales valencianas<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a>, donde se conjugan m&uacute;ltiples voces que son las que se encargan de la creaci&oacute;n de contenidos. En este proyecto se procur&oacute; que las voces se fueran hilando en una plataforma com&uacute;n de di&aacute;logo, espacio colaborativo para forjar pensamiento. El otro espacio de intercambio y creaci&oacute;n similar, de profundas repercusiones ciudadanas, tiene como tel&oacute;n de fondo de discusi&oacute;n, las necesidades culturales de Barcelona<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a>. Ambos espacios generaron efectos en los modos de ejercer la ciudadan&iacute;a y dinamizaron formas de resistencia civil y ciudadana, activando la creaci&oacute;n de preguntas, situaciones y nucleamientos colectivos<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a>.</p>     <p>Una constelaci&oacute;n de problem&aacute;ticas contempor&aacute;neas empieza a trastocar las formas del ejercicio de la ciudadan&iacute;a convencional, a&uacute;n cuando no podemos decir que sea superada. En ella coexisten rasgos de una ciudadan&iacute;a soportada por el territorio, la naci&oacute;n y las l&oacute;gicas de la representaci&oacute;n, con otra m&aacute;s activa, conocedora de sus propias potencias, que usa creativamente los repertorios tecnol&oacute;gicos para resistir y crear mundo. Esta ciudadan&iacute;a plantea nuevos espacios de actuaci&oacute;n pol&iacute;tica y est&eacute;tica a partir de zonas indeterminadas, acontecimientos que no llegan a solidificarse por la misma din&aacute;mica abierta de conversaci&oacute;n. Estas pr&aacute;cticas ciberciudadanas a la par que configuran espacios de producci&oacute;n micropol&iacute;tica, sortean obst&aacute;culos encarnados en los modos cl&aacute;sicos de hacer pol&iacute;tica. En este sentido, las ciberciudadan&iacute;as plantean muchos interrogantes para el pensamiento social, para el devenir pol&iacute;tico de la existencia humana, y en la creaci&oacute;n de disensos, multiplican los espacios en donde la acci&oacute;n pol&iacute;tica<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a> puede ser ejercida.</p>     <p><b>3. Se&ntilde;ales po&eacute;ticas</b></p>     <p>Por cuesti&oacute;n de espacio, entraremos brevemente en las se&ntilde;ales vivas que han surgido en la traves&iacute;a del texto e intentaremos bordear de nuevo la frontera, los tr&aacute;nsitos, la vida, las pr&aacute;cticas ciberciudadanas, haciendo variaciones y contrastando los rasgos fundantes que se han espaciado en este art&iacute;culo. Cuando hablamos de se&ntilde;ales po&eacute;ticas nos preguntamos por aquellas contrase&ntilde;as –es decir, claves para entrar– que a partir de los usos inventivos de las nuevas tecnolog&iacute;as, la disposici&oacute;n com&uacute;n y afectiva y la creaci&oacute;n de mundo, confieren a la realidad y a la vida de las subjetividades nuevas dimensiones del habitar y de la experimentaci&oacute;n.</p>     <p>En ocasi&oacute;n de apertura, las se&ntilde;ales po&eacute;ticas brindan en el encuentro con las se&ntilde;ales precedentes, una redefinici&oacute;n de la realidad y de sus sombras. De tal manera que el ejercicio de trazar im&aacute;genes de pensamiento y un pensamiento en im&aacute;genes sobre la cuesti&oacute;n de la cuesti&oacute;n, la relaci&oacute;n-composici&oacute;n de realidad, favorezca un clima para los que acogen la radical novedad del acontecimiento, es decir, connote una fuente de fertilidad para los artistas, pensadores, productores y creadores que entran en la escena contempor&aacute;nea como un rel&aacute;mpago en medio de tanto escepticismo heredado y empobrecidas lecturas de la realidad.</p>     <p>Es preciso afirmar que son se&ntilde;ales po&eacute;ticas, no s&oacute;lo las que ocupan magnitudes metaf&oacute;ricas, sino todas las que comparecen como po&eacute;ticas del mundo. Huelga a su vez se&ntilde;alar que los rasgos expuestos en el preludio del texto –Se&ntilde;ales de vida– constituyen modulaciones que intentan colocar el problema en una perspectiva existencialmente situada y conectada con los vestigios que emanan de las pr&aacute;cticas y los in&eacute;ditos usos de la Red. As&iacute; como &eacute;sta es chance de experimentaci&oacute;n, las po&eacute;ticas inauguran una nueva posibilidad para la existencia compartida, para una humanidad que no desde&ntilde;a las suturas, los vac&iacute;os e indeterminaciones que la componen. Para las se&ntilde;ales po&eacute;ticas, la composici&oacute;n de mundo es el rasgo esencial que resulta atravesando el intento singular y la producci&oacute;n de las subjetividades. Pero a esta constituci&oacute;n afirmativa de la existencia le precede un ethos consustancial a las relaciones que gestamos con el presente y con la vida potencial. Este es el &aacute;ngulo hacia donde deriva nuestro entusiasmo y es, al tiempo, la fragilidad constitutiva de nuestro envite. Y es la alegr&iacute;a de habitar el mundo y de conjugarlo lo que nos dispone en otras dimensiones y en un movimiento que empieza a vibrar en el cosmos. Pensamos que carecer de este espacio vital es profundamente perjudicial para el devenir humano, a la par que procurar un estado de disposici&oacute;n afectiva con la realidad es nuestra consigna. Suponemos que &quot;el no entusiasmado es alguien que simplemente no ha entendido d&oacute;nde est&aacute; &eacute;l con relaci&oacute;n a s&iacute; mismo y al todo&quot; (Sloterdijk, 2004: 26), alguien que presta poca atenci&oacute;n a sus fuerzas y al aura que impregna su singularidad.</p>     <p>Tanto la composici&oacute;n de mundo, como la habitaci&oacute;n compartida entre se&ntilde;ales pobladas de diferencias, enunciados y encarnaciones de lo posible, insin&uacute;an un desaf&iacute;o para las pr&aacute;cticas ciberculturales y, extensivamente, para las pol&iacute;ticas de las se&ntilde;ales que emergen en la relaci&oacute;n de las subjetividades con los nuevos entornos tecnol&oacute;gicos. Quiz&aacute;, tomar en serio ontol&oacute;gicamente estas se&ntilde;ales, contribuya a una <i>poiesis</i> incesante de alternativas de diversa &iacute;ndole, que participan de un escenario para todos com&uacute;n e ilimitado en los usos colectivos que podamos emprender. La mayor&iacute;a de las experiencias citadas, as&iacute; como tambi&eacute;n los colectivos y comunidades abiertas; artistas e inteligencias sensibles, repartidas en el mundo; pensamientos fronterizos; albergan en su enunciaci&oacute;n una forma de morar la tierra, de abrir el c&oacute;digo humano-cultural, de colocarse ante lo indeterminado y que intuimos, contiene un obstinado inconformismo frente a los par&aacute;metros de la realidad homog&eacute;nea y naturalizada. Resaltamos tambi&eacute;n que las se&ntilde;ales po&eacute;ticas intensifican en una coreograf&iacute;a para la producci&oacute;n de subjetividad, tres &aacute;mbitos fundamentales, posici&oacute;n-disposici&oacute;n-composici&oacute;n, para la co-creaci&oacute;n de mundo y a su vez est&aacute;n mediados por las experiencias y los lenguajes que son en definitiva los que orquestan las huellas que hacen mundo. Seguimos entrando, a pesar de que el texto est&eacute; a punto de finalizar, e igualmente a pesar de que nos impulsen a hallar respuestas y salidas. Es una entrada lo que aqu&iacute; se pone en cuesti&oacute;n, un tacto enriquecido por la met&aacute;fora y todo esto a nuestro parecer es sumamente trascendente como clave para las pr&aacute;cticas est&eacute;ticas ciberculturales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cada vez nos enfrentamos a esta problem&aacute;tica ontol&oacute;gica y pol&iacute;tica con miras a buscar contrastes, afinando un poco la problematizaci&oacute;n de nuestra investigaci&oacute;n y, <i>a fortiori</i>, haciendo que la interpelaci&oacute;n por el presente y por nosotros mismos no se difumine en toda la traves&iacute;a por el conocimiento y por la vida. Hemos de forjar con este tipo de pensamientos, un lugar en donde la pregunta por el acontecimiento que estamos indagando, se nos presente imprevisible y con la opci&oacute;n de sugerir v&iacute;nculos con nosotros mismos entre las realidades pr&oacute;ximas que en muchos momentos se nos ocultan. Configurar una perspectiva con este tono, abre la conversaci&oacute;n no s&oacute;lo a los que estamos inmersos en la cibercultura, sino que ilumina con su fuerza metaf&oacute;rica a la humanidad en sus devenires singulares. Ahora bien, por tentar la subjetividad que estamos siendo y por las claras imbricaciones con lo cotidiano, estas puntadas no son f&aacute;ciles de practicar, ya que lo que estamos proponiendo no son generalidades, ni nuevos paradigmas, es a lo enigm&aacute;tico de lo humano a lo que le hablamos, con la intenci&oacute;n de que sea desbordado en los &aacute;mbitos de la experiencia compartida.</p>     <p>Las met&aacute;foras que han sido experimentadas por colectivos, comunidades, subjetividades, en relaci&oacute;n con el entorno cibercultural –desmaterializaci&oacute;n, transversalidad, virtualidad, exposici&oacute;n, interfaz, red, hipertextualidad–, pueden revelar pasajes, desaf&iacute;os y tr&aacute;nsitos frente una sociedad exang&uuml;e y son pertinentes ontol&oacute;gicamente en la medida en que nos incorporaremos en sus huellas, en sus virtualidades, y con mayor preeminencia, de cara a las situaciones que m&aacute;s nos afectan. La Red, dentro de la perspectiva anterior, es un espacio propicio para el accidente creativo, para la combinatoria, un lugar para la expresi&oacute;n y la experiencia en donde se articulan sin limitantes territoriales lo que es perentorio para lo humano, sus deseos, y es muy dif&iacute;cil ante esto –sospechamos– no prestar sutil atenci&oacute;n.</p>     <p>La cuesti&oacute;n que importa y es leg&iacute;timo compartirlo, parte de una urgencia de entrada: dejarnos llevar por una fuerza implicante que ponga en tensi&oacute;n los l&iacute;mites que ponen cerco a la imaginaci&oacute;n y la decisi&oacute;n. Una ontolog&iacute;a cibercultural dotar&iacute;a de vida a las pr&aacute;cticas sociales en el ciberespacio, procurar&iacute;a densificar la met&aacute;fora en red que somos en tiempo real, a su vez, generar&iacute;a vida en donde crece hoy tanta desesperanza y sugerir&iacute;a antes de proclamar axiom&aacute;ticas, una entrada desde el lugar singular que cada uno ocupa en su cotidianidad. Los riesgos que habr&iacute;a que asumir para asistir a esta fiesta de las subjetividades, a este gozo compartido, a esta interacci&oacute;n entre fuerzas, lo sabemos con cierta claridad, no dependen exclusivamente de los repertorios tecnol&oacute;gicos. Urge decir que las tecnolog&iacute;as no valen <i>per se</i>, sino por la fuerza, por la comunidad viva que se apropia de sus se&ntilde;ales, de sus met&aacute;foras, o mejor dir&iacute;amos –por sus resonancias pol&iacute;ticas–, por esta potencia de profanaci&oacute;n de la cual ciertos artistas han sido los mejores portaestandartes, y ciertas pr&aacute;cticas colaborativas las m&aacute;s audaces y t&aacute;cticas. En tiempos donde brotan tendencias hegem&oacute;nicas de pensamiento de profunda inspiraci&oacute;n conservadora, las comunidades afines, las inteligencias colectivas, las pasiones c&oacute;mplices, la amistad entretejida en escritura, sonido e imagen a trav&eacute;s de Internet, la viva inmaterialidad que se gesta en una conversaci&oacute;n, muestran g&eacute;rmenes de creaci&oacute;n que sobreviven al imperio de lo posible y van marcando diferencias que horadan la infertilidad del presente. No es que no sean importantes otras se&ntilde;ales, como por ejemplo las amenazas, v&eacute;rtigos y ocasos que han planteado l&uacute;cidamente otros te&oacute;ricos de los medios y las tecnolog&iacute;as de la virtualidad (entre ellos los m&aacute;s destacados son Paul Virilio, Franco Berardi y Jean Baudrillard). Como hemos hecho &eacute;nfasis en el decurso del art&iacute;culo, decidimos conjugar met&aacute;foras y se&ntilde;ales afirmativas, con la intenci&oacute;n de ser transportadas por ellas a otras virtualidades de la experiencia. Tenemos la leve intuici&oacute;n de que las se&ntilde;ales y su pol&iacute;tica –una pol&iacute;tica de las se&ntilde;ales– proveer&aacute; en poco tiempo una serie de instrumentos, c&oacute;digos, <i>wikis</i>, en donde lo que aparece hoy centelleante pueda ser constelado. Pero, quiz&aacute;, siguiendo el rastro de la se&ntilde;al, nos sea preciso devenir aquella met&aacute;fora que somos y esto, lo sabemos, es asunto de atrevimiento.</p>     <p>Para terminar, la pol&iacute;tica de las se&ntilde;ales es tambi&eacute;n hoy una experiencia y una condici&oacute;n de contemporaneidad posible. Puede ser amenaza, pero tambi&eacute;n chance; un llamado a repensarla y activarla es apremiante, porque de no hacerlo, otras fuerzas recodificar&iacute;an de modos perversos las se&ntilde;ales que hoy vemos flotar entre nosotros. Es entonces a la generaci&oacute;n de pensamiento y a la experimentaci&oacute;n en las pr&aacute;cticas ciberculturales a lo que de nuevo nos tienta componer mundo, y a una seducci&oacute;n t&aacute;ctica (no panor&aacute;mica) para abrir espacios. Eso s&iacute;, no s&oacute;lo los que quedan (los restos) sino tambi&eacute;n los que pueden dotarse de vida y expresarse; no s&oacute;lo el lugar que falta (una nueva utop&iacute;a), sino tambi&eacute;n cultivar lo imposible, lo impensable. Estos lugares han de cobrar <i>entre nosotros</i>, la posibilidad de tornarse obra de vida, de conocimiento, de ficci&oacute;n.</p>     <p><b>CITAS</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a> <i>Nosotros</i> figura como la encarnaci&oacute;n plural de un segmento de realidad h&iacute;brida, emerge de una resonancia profunda en la que no hay lugar para la fusi&oacute;n, s&oacute;lo interferencias, propagaciones, composiciones. Lo genuino del nosotros es lo que est&aacute; entre, lo que condensa y lo que fuerza, dado que aqu&iacute; no hay espacio para protagonistas; nosotros no es lo colectivo, es el aliento, el fuego, el clamor intenso de todo encuentro vivo.</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a> <i>Realidad</i> se refiere en la traves&iacute;a del texto, a los modos vitales en que nos exploramos, en los que hacemos viaje en complicidad con las fuerzas que somos; experiencia de realidad que va revelando pasajes, tr&aacute;nsitos y trances con la fortuna de llevarnos siempre a visitar in&eacute;ditos modos de percibir y sentir. Existen tantas realidades como subjetividades en despliegue, en creaci&oacute;n compartida, en po&eacute;tica inaugural. Realidades constituyentes en trama, entre nosotros, en lenguaje, en &oacute;rbita, en esperanza. Otra sem&aacute;ntica potente de realidad que es bastante sugerente, alude &quot;al conjunto oscilante de lo aprehendido como traducci&oacute;n contextualizada a partir de los intereses de despliegue de un sujeto en autoposicionamiento&quot; (Contreras, 2007: 256).</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a> Los restos de humanidad se nos ocultan o inicuamente son administrados. Quiz&aacute;, ha sido el arte el que ha puesto en un lugar intrigante lo que nos desborda, las excedencias de la humanidad. L&oacute;gica del resto que sustrae, que introduce en un sentido suspendido el movimiento tect&oacute;nico de lo sensible. La remezcla afectiva, la creaci&oacute;n colaborativa, las variaciones, el procesamiento de la experiencia, la apropiaci&oacute;n <i>low&ndash;tech</i> son indistintamente ejemplarizantes de lo que podemos hacer con lo que est&aacute; a nuestro alcance, con nuestras afecciones.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a> La fidelidad al acontecimiento reside de cierta manera en no lanzar respuestas determinantes y definitivas a lo que se abre, a lo que est&aacute; en trance (la existencia). &quot;Tener respuestas ya hechas (mao&iacute;smo, leninismo, trotskismo) frente a nuevos problemas es dejar escapar el acontecimiento&quot; (Lazzarato, 2006: 45). Ser fiel tambi&eacute;n implica una habitaci&oacute;n en las oquedades por un buen tiempo, un ejercicio f&iacute;sico de tensar los vac&iacute;os y sobre todo un viaje entre sus intersticios. Ser fiel a un acontecimiento &quot;es moverse en la situaci&oacute;n que este acontecimiento ha suplementado, pensando (pero todo pensamiento es una pr&aacute;ctica, una puesta a prueba) la situaci&oacute;n &lsquo;seg&uacute;n&#39; el acontecimiento. Lo que, por supuesto, ya que el acontecimiento estaba fuera de todas las leyes regulares de la situaci&oacute;n, obliga a inventar una nueva manera de ser y de actuar en la situaci&oacute;n&quot; (Badiou, 2004: 71). Tambi&eacute;n, permitir que no se clausure &ndash;el acontecimiento&ndash; hace parte de una genuina fidelidad, dado que lo que muestra aqu&eacute;l, puede ser una herida, un tatuaje o un cosmos latente que salta ca&oacute;ticamente. En ambos casos, siempre interrumpe nuestros modos de percibir y de sentir (posici&oacute;n&ndash;disposici&oacute;n), luego la composici&oacute;n de mundo es fruto de una larga amistad e intimidad con lo indeterminado.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a> Antena Mutante no s&oacute;lo es una expresi&oacute;n metaf&oacute;rica de nuestra destinaci&oacute;n errante en el planeta, es tambi&eacute;n un colectivo de transmisi&oacute;n que reside en la ciudad de Bogot&aacute; y que en su sitio electr&oacute;nico se&ntilde;ala lo siguiente: &quot;Ser reconocidos como comunicadores piratas sintonizados. Hackeo en la calle, transmisi&oacute;n en vivo, para escuchar, transmitir voces perif&eacute;ricas y amplificar los sonidos y los ruidos de la multitud&quot;.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n6" name="6">6</a> Un enlace para complementar lo que venimos planteando como pol&iacute;tica de las se&ntilde;ales, configuraci&oacute;n tram&aacute;tica del nosotros y de cara a la sem&aacute;ntica de la legitimidad en red, es el video que est&aacute; alojado en Internet en la p&aacute;gina de Youtube. El grupo es Funki Porcini, la canci&oacute;n, <i>Atomic kitchen</i>.</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a> El Proyecto Venus plantea &quot;una experiencia en el campo de la tecnocultura basada en la aplicaci&oacute;n de diferentes tecnolog&iacute;as y del uso intensivo de talento art&iacute;stico y cient&iacute;fico para explorar nuevas formas de vida comunitaria. Consiste en el desarrollo de una comunidad de artistas y cient&iacute;ficos/tecn&oacute;logos, un laboratorio experimental donde se exploran nuevas formas de relaci&oacute;n social, producci&oacute;n, distribuci&oacute;n, intercambio y formas de autogesti&oacute;n integrada en producciones art&iacute;sticas, culturales y tecnol&oacute;gicas&quot;.</p>     <p><a href="#n8" name="8">8</a> Puede encontrarse en: &lt;<a href="http://www.deletetheborder.org" target="_blank">http://www.deletetheborder.org</a>&gt;.</p>     <p><a href="#n9" name="9">9</a> Dos experiencias en Am&eacute;rica Latina que involucran el hacktivismo se encuentran en Per&uacute;; estas son Hacking-Net que se describe como &quot;una comunidad virtual, aparato humano de inseminaci&oacute;n y propagaci&oacute;n de g&eacute;rmenes art&iacute;sticos conceptuales, donde desarrollan proyectos en dos campos: la parte tangible en acciones en espacios art&iacute;sticos, la parte no tangible en el ciberespacio. En las performances hacen uso de ambos&quot;. Y e&ndash;L.I.T.E. Lima HackLab que se propone contribuir al desarrollo de la libertad y la autonom&iacute;a de la sociedad a trav&eacute;s del empleo de tecnolog&iacute;as libres.</p>     <p><a href="#n10" name="10">10</a> Pueden encontrarse en: &lt;<a href="http://www.findelmundo.com.ar" target="_blank">http://www.findelmundo.com.ar</a>&gt;, &lt;<a href="http://www.compartiendocapital.org.ar" target="_blank">http://www.compartiendocapital.org.ar</a>&gt;; &lt;<a href="http://www.platoniq.net" target="_blank">http://www.platoniq.net</a>&gt;; &lt;<a href="http://www.jstk.org" target="_blank">http://www.jstk.org</a>&gt;; &lt;<a href="http://www.lacapsula.com" target="_blank">http://www.lacapsula.com</a>&gt;.</p>     <p><a href="#n11" name="11">11</a> Puede encontrarse en &lt;<a href="http://www.evalencia.org" target="_blank">http://www.evalencia.org</a>&gt;.</p>     <p><a href="#n12" name="12">12</a> Puede encontrarse en: &lt;<a href="http://www.ebarcelona.org" target="_blank">http://www.ebarcelona.org</a>&gt;.</p>     <p><a href="#n13" name="13">13</a> Algunos autores, Levy (2004), Lewkowicz (2004), Melucci (2001), Zemelman (2007), plantean situaciones de pensamiento comunes y con cierto tono afirmativo (superando el nihilismo te&oacute;rico que se cierne frente a las mutaciones actuales). Vislumbran actitudes para ver en las mutaciones se&ntilde;ales, destellos, sugiriendo (como dec&iacute;amos anteriormente, fieles al acontecimiento) frente a algunas situaciones que nos desbordan, que rompen los par&aacute;metros, la exigencia de estar a la altura de lo que pasa, reformando el pensamiento y aguzando la sensibilidad, para poder leer en visi&oacute;n cr&iacute;tica y de conjunto la compleja actualidad como lienzo de posibilidades. Ya sea el desanudamiento del discurso, la gestaci&oacute;n de una nueva esfera p&uacute;blica, un pensar sin el Estado, el problema de las identidades y subjetividades en tiempos de fluidez, el sujeto como existencia y potencia, esta estela de pensamiento aviva y dota de fuerza las est&eacute;ticas y pol&iacute;ticas ciberculturales. En esta coyuntura habr&iacute;a que intentar pensar a la altura de los signos de nuestro tiempo, en ritornelos cada vez m&aacute;s osados, articulados en complejidad creciente y en vitalidad desbordante, si no queremos caer en teor&iacute;as y arquitecturas conceptuales en donde casi nada de nuestra humanidad se pone en juego.</p>     <p><a href="#n14" name="14">14</a> Entendemos por acci&oacute;n pol&iacute;tica, un plus de gestualidad y sensualidad en la que el nosotros mantiene una postura cr&iacute;tica y creativa frente a sus contingencias. La acci&oacute;n es pol&iacute;tica cuando se teje una trama discursiva y afectiva en las inmediaciones del acontecimiento que la instiga; incontenible y sostenida por las pasiones, la acci&oacute;n rebasa cualquier objetivo, cualquier blanco; es fuga, derrame, toma, conquista, erguimiento de subjetividades pr&oacute;ximas en deriva permanente. Otra sem&aacute;ntica de la acci&oacute;n, la podemos relacionar en el cruce delicado entre cine y pol&iacute;tica: entre estos se fundan escenas vivas, se rozan en su estrategia, ambas emplean el montaje y la perspectiva, el &aacute;ngulo y el encuadre; la acci&oacute;n pol&iacute;tica &quot;establece montajes de espacios, secuencias de tiempo, formas de visibilidad, modos de enunciaci&oacute;n que constituyen lo real de la comunidad pol&iacute;tica&quot;. (Ranciere, 2005: 55). La acci&oacute;n pol&iacute;tica a la luz del acontecimiento, inventa nuevas formas de vivir con los otros, vincula pathos y eros en una din&aacute;mica disensual, crea fuerza y ritmo en donde no los hay y es bellamente una manera de celebrar el estar vivo, la fiesta en donde se actualiza lo m&aacute;s impersonal de nosotros mismos.</p> <hr size="1">     <p><b>Bibliograf&iacute;a</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>AGAMBEN, Giorgio, 2005, <i>Profanaciones</i>, Buenos Aires, Adriana Hidalgo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000073&pid=S0121-7550200800010001500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>BADIOU, Alain, 2004, <i>La &eacute;tica</i>, M&eacute;xico, Herder.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000075&pid=S0121-7550200800010001500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>BADIOU, Alain, 2005, <i>Filosof&iacute;a del presente</i>, Buenos Aires, Libros del Zorzal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0121-7550200800010001500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>BATAILLE, George, 1986, <i>La experiencia interior</i>, Madrid, Taurus.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0121-7550200800010001500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>BREA, Jos&eacute; Luis, 2007, <i>Cultura RAM: mutaciones  de la cultura en la era de su distribuci&oacute;n electr&oacute;nica</i>, Barcelona, Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0121-7550200800010001500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>CONTRERAS, Ernesto, 2007, &quot;Ep&iacute;logo&quot;, en: Hugo Zemelman, <i>El &aacute;ngel de la historia: determinaci&oacute;n y autonm&iacute;a de la condici&oacute;n humana</i>, Barcelona, Anthropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0121-7550200800010001500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>CIBERGOLEM, (Alonso y Arzoz), 2005, <i>La quinta columna digital. Antitratado comunal de hiperpol&iacute;tica</i>, Barcelona, Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0121-7550200800010001500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>ESP&Oacute;SITO, Roberto, 2003, <i>Communitas. Origen y destino de la comunidad</i>, Buenos Aires, Amorrortu.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0121-7550200800010001500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>GUATTARI, F&eacute;lix, 1996, <i>Caosmosis</i>, Buenos Aires, Manantial.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0121-7550200800010001500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>LAZZARATO, Maurizio, 2006, <i>Por una pol&iacute;tica menor. Acontecimiento y pol&iacute;tica en las sociedades de control</i>, Madrid, Traficantes de Sue&ntilde;os.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0121-7550200800010001500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>L&Eacute;VY, Pierre, 2004, <i>Ciberdemocracia. Ensayo sobre filosof&iacute;a pol&iacute;tica</i>, Barcelona, UOC.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0121-7550200800010001500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>LEWKOWICZ, Ignacio, 2004, <i>Pensar sin el Estado. La subjetividad en tiempos de fluidez</i>, Buenos Aires, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000095&pid=S0121-7550200800010001500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>MELUCCI, Alberto, 2001, <i>Vivencia y convivencia. Teor&iacute;a social para una era de la informaci&oacute;n</i>, Madrid, Trotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000097&pid=S0121-7550200800010001500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>NEGRI, Toni, 2000, <i>Arte y Multitudo</i>, Madrid, Trotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000099&pid=S0121-7550200800010001500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>RANCIERE, Jacques, 2005, <i>Sobre Pol&iacute;ticas Est&eacute;ticas</i>, Barcelona, Macba.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000101&pid=S0121-7550200800010001500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>SLOTERDIJK, Peter, 2004, <i>Esferas II</i>, Madrid, Siruela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000103&pid=S0121-7550200800010001500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>ZEMELMAN, Hugo, 2007, <i>El &aacute;ngel de la historia: determinaci&oacute;n y autonom&iacute;a de la condici&oacute;n humana</i>, Barcelona, Anthropos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000105&pid=S0121-7550200800010001500017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p> </font>      ]]></body><back>
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