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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Juan Guillermo Gómez García, Intelectuales y vida pública en Hispanoamérica. Siglos XIX y XX (Medellín: Universidad de Medellín, 2011), 364 p.]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">     <p align="right"><b>RESE&Ntilde;A</b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4">Juan Guillermo G&oacute;mez Garc&iacute;a,   Intelectuales y vida p&uacute;blica en   Hispanoam&eacute;rica. Siglos XIX y   XX (Medell&iacute;n: Universidad de   Medell&iacute;n, 2011), 364 p. </font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b>Juan Gabriel Caro Rivera</b></p>     <p>Historiador de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medell&iacute;n y estudiante de la Maestr&iacute;a   en Historia en la misma Universidad.   Direcci&oacute;n de contacto: <a href="jgcaro66@gmail.com" target="_blank">jgcaro66@gmail.com</a></p> <hr size="1" />     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>En un recorrido por la historia de M&eacute;xico, Per&uacute;, Argentina y Colombia, Juan   Guillermo G&oacute;mez traza un modelo de comprensi&oacute;n de sus &eacute;lites ilustradas. Es un intento   por responder la siguiente pregunta, a saber: &iquest;qu&eacute; significa la Modernidad para   los pueblos hispanoamericanos? Pregunta que, adem&aacute;s, es el resultado, parad&oacute;jico y   ambivalente, de darle nacimiento a una nueva constelaci&oacute;n de pueblos y rep&uacute;blicas.   Como astros emergentes, su fuerza gravitacional atrajo partidarios y de los antiguos   virreinatos y capitan&iacute;as generales nacieron estados independientes. As&iacute;, los intelectuales,   concibieron un proyecto ut&oacute;pico, es decir, la reuni&oacute;n y exacerbaci&oacute;n de las   esperanzas y deseos por el mejor de los mundos posibles en un momento cuando el modo de vida burgu&eacute;s se expande, con todas sus consecuencias, alrededor del planeta.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>M&aacute;s que un conjunto de obras acabadas, es una recopilaci&oacute;n de ensayos que   dispersan el contenido y revelan caminos no explorados con suficiente rigor. Son pr&oacute;logos   para libros que a&uacute;n no se han escrito, es decir libros del futuro que tal vez nunca   vean la luz. De ah&iacute; lo inacabado de cada uno de sus fragmentos y lo abierto de cada   una de sus investigaciones, se&ntilde;alando, de un modo a&uacute;n incierto, el comienzo de un   viaje a una tierra extra&ntilde;a que es necesario explorar con m&aacute;s calma. Por eso mismo,   cada ensayo es un cambio de tema, en los cuales se mantiene un hilo conductor importante:   la llegada de la Modernidad y la lucha con ese pasado que se niega a morir   y cuyo funeral se extiende durante demasiado tiempo (como sucede en los <i>Funerales de mam&aacute; grande</i> de Garc&iacute;a M&aacute;rquez).</p>     <p>Revel&aacute;ndonos un rico paisaje sobre el pensamiento y la intelectualidad latinoamericana,   contradictoria y diversa a la vez, encontramos que este libro es la s&iacute;ntesis de una visi&oacute;n de conjunto sobre un panorama extenso, es decir, la observaci&oacute;n astron&oacute;mica de una galaxia de pensadores olvidados. Por eso al autor no le basta con &uacute;nicamente se&ntilde;alar el surgimiento de una inteligencia latente o una producci&oacute;n literaria coherente, sino que es necesario sumergirse en los diversos problemas que trataron los distintos actores que se han dedicado a pensar ese entramado heterog&eacute;neo llamado Latinoam&eacute;rica y que, a&uacute;n hoy, es considerado como el objeto del deseo imposible de alcanzar para unas ciencias humanas en estado embrionario.</p>     <p>Mientras que esta experiencia hist&oacute;rica del pensamiento y el conjunto de teor&iacute;as   sobre la sociedad se convierte en las espadas de muchas luchas y guerras, es   en realidad el paso dado de la hacienda como motor del mundo colonial, con todos   sus mestizajes, peleas y jerarqu&iacute;as, a su disoluci&oacute;n en el mundo citadino y populista,   donde se da el proceso real en que se abren las venas del continente. Es la voz de una   nueva lengua y de un nuevo idioma (el lenguaje del liberalismo social y econ&oacute;mico)   que puja contra esas distintas voces que pasan por el conservadurismo, el decadentismo   y el humanismo eclesial, de ese desgarramiento insoluble que sigue persiguiendo,   como un fantasma a&uacute;n no muerto, los distintos sectores de nuestras sociedades. El   fracaso de los intentos de reforma de esa realidad colonial que, como peso muerto,   arrastran a un agujero negro cada uno de los intentos de cambio es la base com&uacute;n   de los intelectuales latinoamericanos, obligados a ''arar en el mar'' para cosechar sus   frutos amargos. Sin duda nos presenta, de modo contundente, los diferentes caminos   seguidos por nuestros intelectuales en la comprensi&oacute;n de una realidad dispar, que   desde el principio, y como lo vislumbr&oacute; Bol&iacute;var, no solo lidia con el atraso y la carga   religiosa de la Contrarreforma, sino tambi&eacute;n con el peso de la sangre y de la mezcla de sangre, de la diversidad &eacute;tnica y racial.</p>     <p>Y es precisamente en este proceso de reacomodaci&oacute;n social donde es posible   ubicar el surgimiento de una historia intelectual. En la medida en que la intelectualidad   burguesa ya no depende del patrocinio de un pr&iacute;ncipe o de una corona, sino   que, dejada hu&eacute;rfana y la deriva, puede por fin desarrollarse tanto como reacci&oacute;n   y cr&iacute;tica hacia la sociedad, constituye una forma de sociabilidad indispensable para   entender los dram&aacute;ticos procesos que componen los excesos y contradicciones de   nuestra actual situaci&oacute;n hist&oacute;rica. Los intelectuales, por lo tanto, ya no estar&aacute;n atados   al canon de valores del <i>Ancien R&eacute;gime</i>, sino que se agruparan alrededor de c&iacute;rculos   que tienen como base la igualdad de cada uno de sus miembros, la libertad de expresi&oacute;n y la elocuencia del discurso para el convencimiento de los otros. La inteligencia ''libremente vacilante'' de la que hablaba Karl Mannheim se constituye como la fuente principal que produce tanto la ideolog&iacute;a (las fuerzas conservadoras que se oponen al cambio) como la utop&iacute;a (los poderes liberales y revolucionarios que claman una transformaci&oacute;n radical del presente). Ahora bien, es por eso mismo que se puede por fin desarrollar una hermen&eacute;utica cr&iacute;tica sobre la historia de la inteligencia latinoamericana, alrededor de una cierta tipolog&iacute;a que revela, las rupturas y continuidades, en los procesos tanto sociales como culturales de la incipiente entrada de la Modernidad en las universidades y la sociedad latinoamericana, siendo el &aacute;mbito de la vida p&uacute;blica (la prensa, la novela, el ensayo y todos sus derivados) el verdadero problema que convoca a las distintas generaciones a diagnosticar su presente. En las cabezas que conforman esa tradici&oacute;n intelectual se puede ver una metamorfosis decisiva que se va sucediendo con respecto a la &eacute;poca y las circunstancias, que pasa en un primer momento por el fil&oacute;sofo ilustrado enciclopedista, Andr&eacute;s Bello, el literato y periodista, Ignacio Altamirano y culmina con el cient&iacute;fico social moderno, Jos&eacute; Luis Romero, como modos hist&oacute;ricos en los que se ha encarnado la inteligencia de nuestros pueblos a lo largo del tiempo.</p>     <p>Por eso mismo, el libro de <i>Intelectuales y vida p&uacute;blica en Hispanoam&eacute;rica</i> nos   ofrece un itinerario variopinto, intentando desentra&ntilde;ar las m&uacute;ltiples aristas que siguen   vigentes en la experiencia diaria del subcontinente: el florecimiento de la prensa,   la novela costumbrista, la aparici&oacute;n del ensayo, la llegada del anarquismo, etc. son   algunos de los problemas tratados con rigor y un tanto de iron&iacute;a. Igualmente es la   fundaci&oacute;n de la literatura de las regiones, de la regi&oacute;n como microcosmos, de la vida   de la gente mostrada a trav&eacute;s de los ojos de los distintos personajes figurados e imaginados   (Carrasquilla). Es el surgimiento de la cr&iacute;tica literaria como modo de estudio   de la vida social de los pueblos y las causas de sus males y virtudes como sucede en   un Juan Mar&iacute;a Guti&eacute;rrez. Es tambi&eacute;n el significado del filosofar en una modernidad   cuyas m&uacute;ltiples m&aacute;scaras se suceden las unas a las otras, tomando el lugar de un rostro   ennegrecido por el nihilismo, en el cual se puede entender el lugar de la figura de   Rafael Guti&eacute;rrez Girardot y de los intelectuales que est&aacute;n por venir. Es, en definitiva, el informe y desgarrado panorama que compone ''Nuestra Am&eacute;rica''...</p>     <p>&nbsp;</p> </font>     ]]></body>
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