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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[IMPLICACIONES ELECTORALES DE LA REINSERCIÓN POLÍTICA DE LAS AUTODEFENSAS EN COLOMBIA]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[A fin de entender mejor el papel de los grupos ilegales de autodefensa en las elecciones colombianas contemporáneas, se analiza la votación emitida en los comicios para Senado de 2002 a nivel municipal y se confronta el comportamiento de municipios con activa presencia de esos grupos contra el de municipios donde dicha presencia es escasa o nula. Se identifican tres tipos de estrategias político-electorales adoptadas por los grupos aludidos: una de coerción, fraude y compra de votos, acompañada de la exclusión de candidatos rivales; una segunda de apoyo a un candidato específico pero con tolerancia frente a otros candidatos; y la tercera, de aparente indiferencia frente al proceso electoral. Se prevé que la interferencia de los grupos mencionados en los procesos electorales se reducirá sustancialmente, aun cuando no del todo, a raíz de su desmovilización y reinserción en la vida legal.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font size="4" face="verdana"><b>IMPLICACIONES ELECTORALES DE LA     REINSERCI&Oacute;N POL&Iacute;TICA DE LAS AUTODEFENSAS EN COLOMBIA</b></font></p>     <p>&nbsp; </p>     <p><b>Rodrigo Losada*</b></p>     <p>* Ph.D. en Ciencia Pol&iacute;tica, profesor titular en la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Relaciones   Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana, Bogot&aacute;. El autor se encuentra muy   agradecido por los comentarios y sugerencias recibidos de los colegas Claudia Dangond, Eduardo   Pastrana, Consuelo Ahumada y David Su&aacute;rez. Igualmente, por la eficaz cooperaci&oacute;n de su equipo   de trabajo, Diana Rojas, Adriana Castro, Mary Alejandra Romero, Lina Paola Andrade, Catalina Arag&oacute;n, Juan Pablo Caicedo, Tania Ni&ntilde;o y Mauricio Solano.</p>     <p align="center">Recibido: 17/03/2006 Aprobado evaluador interno: 02/05/2006 Aprobado evaluador externo: 27/03/2006</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><b>Abstract</b></p>     <p>   Aiming at a better understanding of illegal self-defense groups&#146; role in contemporary Colombian   elections, an analysis is undertaken of 2002 Senate election at municipal level. Electoral   behavior of municipalities with active presence of said groups is confronted with behavior of   municipalities with null or scarce presence of the same groups, and three political and electoral   strategies are detected: one of coercion, fraud and vote-buying, with exclusion of rival   candidates; a second one of backing a preferred candidate with tolerance vis-a-vis other   candidates; and the third, of seeming indifference for the electoral process. It is foreseen that the   mentioned groups&#146; interference in electoral processes will be reduced, although not completely,   when they demobilize and reinsert in the legal life of the nation.</p>     <p>   <b>Key words:</b> Colombia, electoral behavior, illegal self-defense groups, political violence.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   <b>Resumen</b></p>     <p>   A fin de entender mejor el papel de los grupos ilegales de autodefensa en las elecciones   colombianas contempor&aacute;neas, se analiza la votaci&oacute;n emitida en los comicios para Senado de   2002 a nivel municipal y se confronta el comportamiento de municipios con activa presencia   de esos grupos contra el de municipios donde dicha presencia es escasa o nula. Se identifican   tres tipos de estrategias pol&iacute;tico-electorales adoptadas por los grupos aludidos: una de coerci&oacute;n, fraude y compra de votos, acompa&ntilde;ada de la exclusi&oacute;n de candidatos rivales; una segunda de   apoyo a un candidato espec&iacute;fico pero con tolerancia frente a otros candidatos; y la tercera, de   aparente indiferencia frente al proceso electoral. Se prev&eacute; que la interferencia de los grupos   mencionados en los procesos electorales se reducir&aacute; sustancialmente, aun cuando no del todo,   a ra&iacute;z de su desmovilizaci&oacute;n y reinserci&oacute;n en la vida legal.</p>     <p>   <b>Palabras clave:</b> Colombia, elecciones, grupos ilegales de autodefensa, violencia pol&iacute;tica.</p>       <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p>   Este art&iacute;culo busca ayudar a entender qu&eacute; cabr&iacute;a esperar en el campo   pol&iacute;tico-electoral de los diversos grupos de autodefensa del pa&iacute;s, hoy en   proceso de reinserci&oacute;n, con &eacute;nfasis en la incidencia que estos grupos puedan   tener en las elecciones de Congreso de 2006 y en las de alcaldes de 2007. A fin   de contar con elementos de juicio que permitan apreciar la magnitud, el   c&oacute;mo y el porqu&eacute;, de la incidencia de las autodefensas en los procesos   electorales del momento, se adelanta un an&aacute;lisis del comportamiento de los   municipios colombianos en las elecciones al Congreso de 2002.</p>     <p>   La consulta sistem&aacute;tica de los resultados electorales registrados en los   diversos municipios del pa&iacute;s, correspondientes a los comicios de Congreso   en 2002, presenta algunos datos extra&ntilde;os: por un lado, se encuentra que en   un n&uacute;mero no despreciable de municipios una lista de candidatos al Senado   de la Rep&uacute;blica, de las 321 que entonces compet&iacute;an por esca&ntilde;os en esta   corporaci&oacute;n, obtiene unos porcentajes de votos extremadamente altos, los   cuales llegan al 75%, al 90%, o aun m&aacute;s, del total de los votos emitidos en el   municipio. Un fen&oacute;meno similar se observa en las cifras que informan sobre   la votaci&oacute;n para C&aacute;mara de Representantes a nivel municipal. Esto no es   normal en el comportamiento electoral colombiano. Por otro lado, se nota   que esos altos porcentajes tienden a darse ante todo en municipios donde las   autodefensas cuentan con una fuerte presencia.</p>    <font size="3" face="verdana"><b>Dos casos ilustrativos y cuestiones metodol&oacute;gicas</b></font></p>      <p>   Para ilustrar y sustentar los planteamientos anteriores se suministran a   continuaci&oacute;n varios elementos de juicio. Primero, se presenta un conjunto   de resultados electorales, que pone de presente las anomal&iacute;as observadas. Se   indica, luego, la metodolog&iacute;a que se sigui&oacute; para identificar municipios donde   las autodefensas se hacen presentes con mayor fuerza. Y en tercer lugar, se   llama la atenci&oacute;n sobre la relaci&oacute;n que existe entre las anomal&iacute;as aludidas en algunos municipios y la presencia vigorosa de las autodefensas en los   mismos.</p>     <p>   En relaci&oacute;n con el primer tema, dos tablas, una con datos del departamento   de Magdalena, y la otra con datos de Risaralda, ponen en evidencia dos tipos   de resultados electorales a nivel municipal distintos. En uno y otro caso, en   relaci&oacute;n con cada municipio de Risaralda, al igual que de Magdalena, se   indica en la parte izquierda de la tabla el porcentaje de los votos del municipio   obtenido por las listas al Senado que obtuvieron votaci&oacute;n importante en el   departamento, en particular, listas que cosecharon en el departamento   10.000 votos o m&aacute;s. En la parte derecha se se&ntilde;ala qu&eacute; porcentaje de los votos   de cada municipio obtuvo cada una de las listas a la C&aacute;mara de Representantes   exitosa en el departamento, es decir, aquellas que lograron uno o m&aacute;s esca&ntilde;os   en esa corporaci&oacute;n<sup><a href="#1" name="s1">1</a></sup>. Sobre las casillas con fondo gris se hablar&aacute; m&aacute;s adelante.   V&eacute;ase <a href="#t1">tabla 1</a>.</p>       <p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <a name="t1"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t1.gif"></a>    </center> </p>     <p>   Para entender la tabla t&eacute;ngase en cuenta que s&oacute;lo cuatro listas de   candidatos al Senado obtuvieron en Risaralda 10.000 o m&aacute;s votos, las   encabezadas por los actuales senadores, en orden alfab&eacute;tico, Mar&iacute;a Isabel   Mej&iacute;a, Habib Merheg, Rodrigo Rivera y Luis Emilio Sierra. De otra parte, los   cuatro esca&ntilde;os en la C&aacute;mara de Representantes, correspondientes a Risaralda,   fueron conquistados por listas encabezadas por Germ&aacute;n Aguirre, Juan   Hurtado, Carlos Enrique Soto, y John Jairo Vel&aacute;squez. Exam&iacute;nese ahora en   la tabla el caso de Pereira, la capital del departamento. La senadora Mej&iacute;a   recibi&oacute; el 21,30% de los votos de esta ciudad, le sigue el senador Merheg, con   el 17.96%, luego el senador Rivera, con 12,98% y finalmente el senador Sierra   con 1,98%. Estos cuatro porcentajes sumados hacen un 54,22%. La diferencia   entre este resultado y el 100% se distribuye entre las otras 317 listas al Senado   que obtuvieron votos en Pereira, m&aacute;s los votos en blanco, nulos y tarjetas no   marcadas depositados en esta ciudad. El total de votos emitidos, m&aacute;s tarjetas   no marcadas, es en Pereira de 121.150. En forma an&aacute;loga se presentan en el   lado derecho de la tabla las cifras de las elecciones para C&aacute;mara en esta   capital.</p>     <p>Entendidas las varias columnas de la tabla, el punto importante por   comentar es el siguiente: el porcentaje de votaci&oacute;n municipal m&aacute;s alto que   obtiene una lista para Senado, de las cuatro incluidas en la <a href="#t1">tabla 1</a>, lo alcanza   el senador Rivera en La Virginia, donde recibe el 34,45% de la votaci&oacute;n del   municipio. Entre las listas exitosas de candidatos a la C&aacute;mara, el porcentaje   m&aacute;s alto observado a nivel municipal se encuentra en La Celia a favor del   representante Hurtado, 38,32%. O sea, en Risaralda cada candidato en cada   municipio alcanza un porcentaje relativamente bajo de los votos emitidos,   inferior al 34% si se trata de las listas m&aacute;s votadas para Senado, y al 38% si se   miran las listas exitosas a la C&aacute;mara. Ver ahora la <a href="#t2">tabla 2</a>, elaborada con el   mismo patr&oacute;n de la <a href="#t1">tabla 1</a>, pero referida a los 29 municipios del departamento de Magdalena y a su capital.</p>     <p>        <center>     <a name="t2"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t2.gif"></a>    </center> </p>     <p>En Magdalena, cinco listas al Senado obtuvieron en 2002 cada una 10.000   votos o m&aacute;s: en orden alfab&eacute;tico, las de los senadores Flor Gnecco, Dieb   Maloff, Miguel Pinedo, Salom&oacute;n Saade y Luis Vives. El mismo departamento tiene derecho a cinco esca&ntilde;os en la C&aacute;mara, los cuales fueron conquistados por las listas encabezadas por los representantes Jorge Caballero, Alfonso Campo, Sergio D&iacute;az, Jos&eacute; Gamarra y Joaqu&iacute;n Vives. Comparando la <a href="#t2">tabla 2</a> con la 1, Magdalena contrasta fuertemente con Risaralda. En Magdalena, tres listas al Senado de las cinco incluidas en la <a href="#t2">tabla 2</a> registran varios porcentajes municipales del 70%, 80%, 90% o m&aacute;s. El caso extremo se observa en Tenerife, donde la lista del senador Saade recibi&oacute; el 95,63% del total de votos emitidos en el municipio. Tres de los otros candidatos incluidos en la tabla obtuvieron, en este municipio, cero (0) votos, y uno un porcentaje irrisorio. En realidad, porcentajes tan elevados, o tan bajos, como los mencionados, son an&oacute;malos y requieren una explicaci&oacute;n. Son an&oacute;malos porque, en la mayor parte de los departamentos del pa&iacute;s, los porcentajes de la votaci&oacute;n municipal para Senado y C&aacute;mara alcanzados por las listas m&aacute;s exitosas se parecen mucho a los de Risaralda, es decir, tienden a estar por debajo del 40%. Renglones abajo en este documento, se proponen algunos conjeturas que pueden contribuir a entender las anomal&iacute;as registradas, pero obs&eacute;rvese algo adicional que revela el <a href="#m1">mapa 1</a>. V&eacute;ase <a href="#m1">mapa 1</a>.</p>     <p>        <center>     <a name="m1"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02m1.gif"></a>    </center> </p>     <p>Salta a la vista en el mapa que los municipios con m&aacute;s altos porcentajes a   favor del senador Maloff tienden a agruparse en el centro del departamento   de Magdalena, los del senador Saade en algunos municipios ubicados a lo   largo del r&iacute;o Magdalena, y en el sur del departamento los del senador Vives.   Tuvo lugar, pues, una clara regionalizaci&oacute;n del voto que dif&iacute;cilmente puede entenderse si no es por un acuerdo previo entre los senadores mencionados.</p>     <p>   Pero hay algo adicional en las <a href="#t1">tablas 1</a> y <a href="#t2">2 </a>que requiere aclaraci&oacute;n, y son   las l&iacute;neas de casillas con un fondo oscuro, por ejemplo, la l&iacute;nea que registra   los porcentajes de votaci&oacute;n registrados por los diversos candidatos en   Ariguan&iacute; en la <a href="#t2">tabla 2</a>. Esta l&iacute;nea de casillas y las otras provistas de un fondo   oscuro indican que esos porcentajes se obtuvieron en municipios en donde,   seg&uacute;n se explica enseguida, poseen fuerte presencia las autodefensas<sup><a href="#2" name="s2">2</a></sup>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   En funci&oacute;n de un estudio anterior acerca de la incidencia de los actores   armados sobre el nivel municipal de la participaci&oacute;n ciudadana en las   elecciones de alcaldes del per&iacute;odo 1988-2003, se elaboraron dos series de listas,   una con los municipios en donde, en cada una de las elecciones de alcaldes   del per&iacute;odo mencionado, las FARC mostraban notable presencia, y otra con   igual criterio pero referida a las autodefensas<sup><a href="#3" name="s3">3</a></sup>. Estas listas se construyeron a   partir de una consulta sistem&aacute;tica al Banco de datos sobre Derechos Humanos   y Violencia pol&iacute;tica, del Centro de investigaci&oacute;n y educaci&oacute;n popular   (CINEP, 2004) de Bogot&aacute;. Para ese estudio, se registraron los hechos de   violencia pol&iacute;tico-electoral sucedidos durante los seis meses anteriores a cada   elecci&oacute;n de alcalde en una base de datos expresamente dise&ntilde;ada para este   prop&oacute;sito, y se los clasific&oacute; en doce categor&iacute;as, a saber: asesinato de candidato   al Concejo o a la Alcald&iacute;a; asesinato de concejal o alcalde, en ejercicio;   asesinato de autoridad electoral; toma de poblaci&oacute;n; masacre (asesinato de   tres o m&aacute;s personas en un mismo hecho); asesinato de l&iacute;der pol&iacute;tico prestante   (l&iacute;der sindical, comunal, etc.); desaparici&oacute;n forzada de l&iacute;der pol&iacute;tico prestante;   secuestro de alcalde, concejal o candidato a Concejo o Alcald&iacute;a; renuncia de   aspiraci&oacute;n electoral a la Alcald&iacute;a o al Concejo; amenazas dirigidas a la   poblaci&oacute;n en general, relativas a su comportamiento electoral; atentado terrorista referido al proceso electoral en marcha; y desplazamiento forzado   de poblaci&oacute;n.</p>     <p>   Como subproducto de esta consulta, as&iacute; como del examen de diecis&eacute;is   libros o art&iacute;culos que documentan la acci&oacute;n y la ubicaci&oacute;n de los actores   armados en &eacute;poca electoral, se construy&oacute; para cada a&ntilde;o de elecci&oacute;n de   alcaldes una lista de municipios que parec&iacute;an haberse constituido en fortines   sea de las FARC o de las autodefensas<sup><a href="#4" name="s4">4</a></sup>. Para el documento entre manos se   tomaron de ese ejercicio las listas referidas a los municipios con fuerte   presencia de las autodefensas en las elecciones de alcalde de 2003 (47   municipios). Pero, dado que los territorios de mayor presencia de un actor   armado, militarmente considerados su retaguardia, no suelen cambiar de un   a&ntilde;o a otro, se asumi&oacute; que la lista de 2003 era igualmente v&aacute;lida para 2002, pero   se la complet&oacute; con cinco municipios m&aacute;s que aparec&iacute;an en el listado de 2000   y que no figuraban en la lista de 2003.</p>     <p>   Dicha lista, constituida por 52 municipios, es la siguiente: En Antioquia:   Arboletes, C&aacute;ceres, Caucasia, El Bagre, Necocl&iacute;, Puerto Berr&iacute;o, Puerto Nare,   Puerto Triunfo, San Juan de Urab&aacute;, San Pedro de Urab&aacute;, San Rafael y Taraz&aacute;;   en Boyac&aacute;: Otanche y Puerto Boyac&aacute;; en Caldas, La Dorada; en Cesar,   Aguachica, Agust&iacute;n Codazzi y San Alberto; en C&oacute;rdoba: Montel&iacute;bano,   Planeta Rica, Pueblo Nuevo, Puerto Libertador, San Pelayo, Tierralta y   Valencia; en Magdalena: Ariguan&iacute; (El Dif&iacute;cil), Cerro de San Antonio, Chivolo,   El Pi&ntilde;&oacute;n, Guamal, Pedraza, Pivijay, Remolino, Salamina, San Zen&oacute;n, Santa   Ana y Tenerife; en Risaralda; Ap&iacute;a y La Celia; en Santander, El Carmen de   Chucur&iacute;, San Miguel y San Vicente de Chucur&iacute;; en Sucre, San Onofre y   Toluviejo; en Casanare; Aguazul, Monterrey, Tauramena y Villanueva; y en   Meta: Acac&iacute;as, Cabuyaro, Puerto L&oacute;pez y San Mart&iacute;n.</p>     <p>   La lista anterior no pretende incluir todos y cada uno de los municipios   que en la &eacute;poca ten&iacute;an fuerte presencia de las autodefensas, m&aacute;s a&uacute;n,   probablemente peca por defecto, pero se prefiri&oacute; aceptar esta limitaci&oacute;n, que   incluir municipios sin suficiente respaldo en las fuentes disponibles. Se la   propone, pues, como una aproximaci&oacute;n a los municipios con mayor influencia   de las autodefensas en los a&ntilde;os 2002. Debe quedar claro que en esos a&ntilde;os las   autodefensas se hac&iacute;an presentes en muchos otros municipios del pa&iacute;s,   probablemente en la mayor parte de ellos, pero, al parecer, con una penetraci&oacute;n   territorial, social, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica, menor que en los municipios arriba   enumerados.</p>     <p>Ahora bien, obtener un alto porcentaje de votos en un municipio donde   las autodefensas se hacen sentir con particular intensidad es una posibilidad   que no est&aacute; abierta para cualquier candidato. Parece razonable asumir que   quien, en elecciones para Congreso, alcanza porcentajes de, por establecer   un umbral m&iacute;nimo, 75% o m&aacute;s de los votos, en un municipio caracterizado   por una fuerte presencia de las autodefensas, requiere haber obtenido   previamente la aprobaci&oacute;n del comandante de las mismas en la zona. Pero no   necesariamente quiere decir que ese elevado porcentaje sea producto de   coerci&oacute;n, pues se sabe que en muchas regiones del pa&iacute;s las autodefensas   cuentan con amplia aceptaci&oacute;n popular, as&iacute; como de varias &eacute;lites locales,   pero tampoco se puede negar que, en algunos casos las armas, manifiestas o   latentes, pueden haber contribuido a ese porcentaje. Tambi&eacute;n habr&iacute;a espacio   para la compra de votos y el fraude. As&iacute;, pues, por los indicios existentes cabe   pensar que los altos porcentajes observados en varios municipios de Magdalena   fueron producto, en parte, del apoyo ciudadano espont&aacute;neo, en parte de la   presi&oacute;n armada, y en parte quiz&aacute; tambi&eacute;n del fraude y la compra de votos.   Cu&aacute;l de estos factores, o de otros que se podr&iacute;an mencionar, predomin&oacute;,   puede variar sustancialmente de un municipio a otro, y de una elecci&oacute;n a otra.</p>     <p>   Uno de esos factores que incide en las variaciones aludidas proviene del   hecho aparente de que no todos los comandantes de las autodefensas   muestran el mismo inter&eacute;s por los asuntos pol&iacute;ticos. Unos quieren intervenir   activamente en ellos, a nivel sea local sea nacional, pero otros parecen   distantes de la pol&iacute;tica. Los primeros presumiblemente querr&iacute;an reunirse con   cada uno de los candidatos que hace proselitismo electoral en su regi&oacute;n, y   comprometerlos para que apoyen la acci&oacute;n de las autodefensas, pero los   segundos estar&iacute;an dispuestos a dejar que los diversos sectores pol&iacute;ticos   promuevan sus respectivas causas, en tanto no representen un peligro desde   el punto de vista militar o de seguridad ciudadana para la regi&oacute;n y no   interfieran la actividad de las autodefensas en la misma. Este planteamiento   se apreciar&aacute; mejor cuando m&aacute;s adelante se presenten en forma comparativa   dos estrategias electorales seguidas por las autodefensas.</p>     <p>   Continuando ahora con otros factores que inciden en el comportamiento   electoral de los municipios donde las autodefensas ejercen incuestionable   presencia, conviene anotar que los intereses econ&oacute;micos y los militarmente   estrat&eacute;gicos de &eacute;stas pueden tambi&eacute;n determinar distintas conductas de sus   comandantes frente a los comicios electorales. Entre m&aacute;s fuertes sean dichos   intereses, mayor presumiblemente ser&iacute;a el deseo de controlar con diligencia   la selecci&oacute;n de autoridades, sobre todo locales, y aun regionales.</p>     <p>Un factor adicional que algunos jefes de las autodefensas pudieron haber   tenido presente cuando se acercaban los comicios de Congreso de 2002   proven&iacute;a de la posibilidad de que &Aacute;lvaro Uribe ganara la Presidencia y ello   condujese a un proceso de desmovilizaci&oacute;n de las autodefensas. Asegurar   que ese eventual proceso contara en el Congreso con defensores de los   intereses de aquellas, y en particular de sus comandantes, parece haber sido preocupaci&oacute;n de algunos de &eacute;stos &uacute;ltimos, los m&aacute;s previsivos.</p>     <p>   Se sigue, entonces, que el mayor o menor &eacute;xito electoral de un candidato   en un municipio con fuerte presencia de las autodefensas tiene diversos y   variables factores explicativos. En cada caso concreto, esos factores s&oacute;lo   podr&aacute;n ser capturados con seguridad entrevistando a las personas residentes   en los municipios aludidos o muy conocedoras de lo que en ellos suced&iacute;a   entonces, tarea que desafortunadamente excede las pretensiones de este   documento. Lo que s&iacute; parece claro es que, en los municipios con fuerte   presencia de las autodefensas, muy dif&iacute;cilmente puede hacer proselitismo   pol&iacute;tico un candidato que les resulte inaceptable a los dirigentes de las   mismas.</p>     <p>   Volviendo ahora a las <a href="#t1">tablas 1</a> y <a href="#t2">2</a>, la coincidencia de dos hechos ya   descritos, a saber, que una lista obtenga alta votaci&oacute;n de un municipio   caracterizado por una fuerte presencia de las autodefensas, y que ese   porcentaje llegue a tener magnitudes de 75% o m&aacute;s, hace pensar que   semejante &eacute;xito electoral no fue viable sin el respaldo manifiesto de los l&iacute;deres   de las autodefensas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Se presentan a continuaci&oacute;n otros datos m&aacute;s puntuales referidos a las   anomal&iacute;as electorales detectadas y a las estrategias electorales de las   autodefensas, agrupados en tres secciones, unos referidos a los candidatos al   Senado; otros a los datos sobre votos en blanco, votos nulos y tarjetas no   marcadas; y otros relacionados con los candidatos a la C&aacute;mara de   Representantes.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>Otros candidatos al Senado de la Rep&uacute;blica</b></font></p>      <p>   La tabla subsiguiente se refiere a los candidatos al Senado en 2002 quienes,   en uno o m&aacute;s de los 52 municipios caracterizados por fuerte presencia de las   autodefensas, alcanzaron porcentajes de 75% o m&aacute;s de los votos emitidos en   el municipio. V&eacute;ase <a href="#t3">tabla 3</a>.</p>       <p>        <center>     <a name="t3"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t3.gif"></a>    </center> </p>     <p>En esta tabla s&oacute;lo figuran tres senadores, por cierto atr&aacute;s mencionados en   relaci&oacute;n con los resultados electorales de Magdalena (<a href="#t2">tabla 2</a>), porque son los   &uacute;nicos en todo el pa&iacute;s que poseen la caracter&iacute;stica aqu&iacute; considerada, cual es   la de haber recibido 75% o m&aacute;s de la votaci&oacute;n de uno o m&aacute;s municipios   catalogados como de fuerte presencia de las autodefensas. Cabe anotar que,   con respecto al total de votos recibidos en el pa&iacute;s, el senador Vives obtuvo en   Magdalena el 88,90% de ellos; el senador Saade, el 86,44%, y el senador Maloof el 59,14%.</p>     <p>   La siguiente <a href="#t4">tabla</a> alude a los candidatos a la C&aacute;mara de Representantes   que revelan serios indicios de haber hecho proselitismo, en 2002, en alianza   con alguno de los candidatos a Senado reci&eacute;n aludidos. Se trata de candidatos   a C&aacute;mara que, seg&uacute;n se pudo detectar atr&aacute;s observando la <a href="#t2">tabla 2</a>, en varios   municipios de Magdalena, no s&oacute;lo alcanzan una votaci&oacute;n singularmente   elevada, sino revelan una llamativa coincidencia, a saber, que en esos mismos   municipios un candidato al Senado, de los tres reci&eacute;n mencionados, obtiene   asimismo una votaci&oacute;n excepcionalmente alta. Cabr&iacute;a entonces hablar de   que estos candidatos parecen adelantar su campa&ntilde;a en llave, uno al Senado   y otro a la C&aacute;mara, pr&aacute;ctica que en el argot pol&iacute;tico se denomina &#145;ir en   f&oacute;rmula&#146;.</p>       <p>        <center>     <a name="t4"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t4.gif"></a>    </center> </p>     <p>As&iacute; pertenezcan a movimientos pol&iacute;ticos distintos, el representante Gamarra   coincide con el senador Maloof en obtener un elevado porcentaje de votaci&oacute;n   (m&iacute;nimo el 75% de la votaci&oacute;n municipal) en ocho municipios de Magdalena,   de los cuales cinco est&aacute;n incluidos en la lista de municipios con fuerte   presencia de las autodefensas. Igual cosa se diga del representante Caballero   y del senador Saade, uno y otro de un mismo partido, el Liberal colombiano,   quienes coinciden con recibir votaciones superiores al 75% en cuatro   municipios de Magdalena, todos ellos con fuerte presencia de las autodefensas.   Por &uacute;ltimo, el representante Campo coincide con el senador Vives en recibir   70% o m&aacute;s de los sufragios en seis municipios del mismo departamento, de   los cuales tres se encuentran ubicados en &aacute;reas con fuerte presencia de las   autodefensas. V&eacute;anse en forma comparativa los <a href="#m1">mapas 1</a>, atr&aacute;s presentado, y <a href="#m2">2</a>, ubicado a continuaci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <center>     <a name="m2"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02m2.gif"></a>    </center> </p>     <p>Sigue enseguida el caso de otros senadores, distintos por consiguiente de   los reci&eacute;n mencionados, quienes obtuvieron la mayor votaci&oacute;n para Senado en por lo menos tres municipios caracterizados por una fuerte presencia de   las autodefensas, pero lo lograron con un porcentaje de votos inferior a 75% en cada uno de ellos. V&eacute;ase <a href="#t5">tabla 5</a>.</p>     <p>        <center>     <a name="t5"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t5.gif"></a>    </center> </p>     <p>El hecho de obtener la mayor votaci&oacute;n en un municipio, donde las   autodefensas hacen notoria presencia, y lograrlo con un porcentaje de 40 &oacute;   30%, o menos sobre el total de los votos emitidos, no necesariamente sugiere   que quien recibe un porcentaje de ese tama&ntilde;o lo deba al respaldo de las   autodefensas, y menos que se explique por un recurso a la violencia.   Porcentajes de esa magnitud normalmente indican una situaci&oacute;n de   competencia entre varios candidatos. Sin embargo, si se trata de localidades   con s&oacute;lida presencia de las autodefensas, esa competencia te&oacute;ricamente   podr&iacute;a tener lugar sea s&oacute;lo entre candidatos que cuentan con aceptaci&oacute;n de   las autodefensas, sea en un contexto en donde las autodefensas manifiestan   sus preferencias por uno o m&aacute;s candidatos, pero permiten que otros, ajenos   a ellas, entren a competir por el voto local. &iquest;C&oacute;mo establecer si la persona, que   obtiene el mayor porcentaje de votos en un municipio con un porcentaje   como los reci&eacute;n mencionados, debe ese logro en alguna forma al apoyo de las autodefensas?</p>     <p>   El examen de los resultados electorales de un solo municipio que tenga las   caracter&iacute;sticas anotadas, a saber, fuerte presencia de las autodefensas pero   relativamente bajo porcentaje a favor del candidato de mejor desempe&ntilde;o, no   bastar&iacute;a para responder con confianza el interrogante reci&eacute;n propuesto. Sin   embargo, que un mismo candidato obtenga el primer lugar, as&iacute; sea con un   porcentaje relativamente bajo, en tres o cuatro o m&aacute;s municipios con clara   presencia de las autodefensas, resulta poco probable sin un respaldo expreso   de &eacute;stas.</p>     <p>   Con mayor raz&oacute;n se puede pensar as&iacute; si se observa que los municipios en   cuesti&oacute;n, o sea, aquellos que tienen manifiesta presencia de las autodefensas,   colindan entre s&iacute;, como es el caso de los municipios mencionados en la <a href="#t5">tabla   5</a> a prop&oacute;sito de los senadores Clavijo (con 4 municipios colindantes a lo largo   del r&iacute;o Magdalena), Gaviria (4 municipios vecinos entre s&iacute; en el Bajo Cauca)   y P&eacute;rez (4 municipios colindantes en el occidente de Casanare). V&eacute;anse los   <a href="#m3">mapas 3</a>, <a href="#m4">4</a> y <a href="#m5">5</a>.</p>       <p>        <center>     <a name="m3"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02m3.gif"></a>    </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <center>     <a name="m4"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02m4.gif"></a>    </center> </p>     <p>        <center>     <a name="m5"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02m5.gif"></a>    </center> </p>     <p>Por su parte, los senadores Hern&aacute;ndez y Quintero lograron el m&aacute;s alto   porcentaje de votos, aun cuando bajo, en cada uno de tres municipios   colindantes entre s&iacute;. En cuanto a los senadores De la Espriella y Hern&aacute;ndez,   sobresalen por haber conquistado el m&aacute;s alto porcentaje de votos, con   mayor&iacute;a relativa, cada uno en tres municipios con notoria presencia de las   autodefensas, de los cuales dos tienen una frontera com&uacute;n. Finalmente, se   incluy&oacute; en la <a href="#t5">tabla 5</a> al senador Ara&uacute;jo porque obtuvo la m&aacute;s alta votaci&oacute;n,   tambi&eacute;n con mayor&iacute;a relativa, en tres municipios no contiguos, pero donde   las autodefensas son fuertes, ubicados en regiones donde &eacute;stas han consolidado su presencia de tiempo atr&aacute;s.</p>     <p>   Conviene ahora mencionar los candidatos a la C&aacute;mara de Representantes,   que parecen haber trabajado en pareja con uno o m&aacute;s de los senadores reci&eacute;n   mencionados. El argumento de que hayan podido trabajar &#145;en f&oacute;rmula&#146; se   basa en que, en los mismos municipios en que se destacaron los senadores   mencionados en la <a href="#t5">tabla 5</a>, sobresalen los candidatos a C&aacute;mara que se   incluyeron en la <a href="#t6">tabla 6</a>. V&eacute;ase <a href="#t6">tabla 6</a>.</p>       <p>        <center>     <a name="t6"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t6.gif"></a>    </center> </p>     <p>Como se puede apreciar, en la mayor parte de los casos, las parejas se   constituyen entre personas de un mismo partido o movimiento pol&iacute;tico. El   caso que m&aacute;s se aparta de este patr&oacute;n es el de &Aacute;lvaro Ara&uacute;jo, quien se present&oacute;   a los comicios de Senado por el Movimiento Alternativa de Avanzada Social   (ALAS), que &eacute;l mismo dirige pero que no lanz&oacute; listas para C&aacute;mara en Cesar. Lo cual sugiere que Ara&uacute;jo haga llave con Miguel &Aacute;ngel Dur&aacute;n es que, en los mismos dos municipios donde Ara&uacute;jo fue el candidato con mayor votaci&oacute;n relativa, aquel obtiene el m&aacute;s alto porcentaje, el cual supera, adem&aacute;s, por m&aacute;s del doble de votos al candidato que obtuvo la segunda mejor votaci&oacute;n para C&aacute;mara. Recu&eacute;rdese, por otro lado, que se est&aacute; hablando de dos municipios con fuerte presencia de las autodefensas.</p>     <p>   <font size="3" face="verdana"><b>Los votos en blanco, votos nulos y tarjetas no marcadas</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Conviene ahora documentar unos resultados realmente an&oacute;malos que se   detectan en el departamento de Magdalena en relaci&oacute;n con la cantidad de   votos en blanco, votos nulos y tarjetas no marcadas. La anomal&iacute;a consiste en   que el n&uacute;mero de aquellos y &eacute;stas es inusitadamente bajo, tanto en la votaci&oacute;n   para Senado como en la de C&aacute;mara. Para apreciar este fen&oacute;meno conviene   tener en cuenta, primero, los datos pertinentes de nivel nacional y luego   examinar en detalle un departamento distinto del mencionado.</p>     <p>   Seg&uacute;n resultados globales, es decir, para todo el pa&iacute;s, en las elecciones para   el Senado de la Rep&uacute;blica del a&ntilde;o 2002 un 4,42% de los votos depositados   estuvieron en blanco, un 3,45% fueron nulos, y un 6,37% fueron tarjetas o   tarjetones no marcados. En total, un 14,24% de los votos corresponde a   ciudadanos que depositaron tarjetones en las urnas pero no quisieron (votos   en blanco y tarjetas no marcadas) o no supieron (votos nulos) sufragar por   alguna lista de candidatos. En cuanto a los comicios para la C&aacute;mara de   Representantes, las cifras correspondientes son: en blanco, 5,10%, nulos   3,88% y tarjetas no marcadas 4,24%. En total, 13,22%.</p>     <p>   Importa ahora mirar con cuidado el caso de un departamento cualquiera   distinto de Magdalena, que en este caso vuelve a ser Risaralda, el cual se toma   aqu&iacute; como grosso modo representativo de los departamento del pa&iacute;s. V&eacute;ase   <a href="#t7">tabla 7</a>.</p>       <p>        <center>     <a name="t7"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t7.gif"></a>    </center> </p>     <p>Como se puede apreciar, en Risaralda los porcentajes municipales de   votos en blanco en las elecciones para Senado van de 1,45% a 5,76%; los de   nulos, de 3,16% a 7,03%; y las tarjetas no marcadas oscilan entre 5,76% y   12,71%. En los comicios de C&aacute;mara, las variaciones en los porcentajes   correspondientes se mueven entre 2,06% y 6,69% en el caso de los sufragios   en blanco; 4,06% y 7,05%, para los votos nulos; finalmente, 4,47% y 7.49% para las tarjetas no marcadas.</p>     <p>   Comp&aacute;rense ahora estos resultados con los de Magdalena. V&eacute;ase <a href="#t8">tabla 8</a>.</p>       <p>        <center>     <a name="t8"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t8.gif"></a>    </center> </p>     <p>En las elecciones para Senado, celebradas en 2002, la cuant&iacute;a de votos en   blanco registrados en los varios municipios del departamento de Magdalena   se movi&oacute; entre un 0,00% y un 3,08%; la de votos nulos entre 0,26% y 6,75%;   y la de tarjetas no marcadas, entre 0,00% y 8,14%. Lo que despierta inquietudes   es que los porcentajes excepcionalmente bajos no son la excepci&oacute;n sino el   patr&oacute;n predominante. Tomando los ejemplos m&aacute;s extremos, n&oacute;tese que en   cada uno de 14 de los 30 municipios del departamento se depositaron menos   del 1,00% de votos en blanco; en cada uno de 9 municipios, menos del 1,00% de votos nulos; y en cada uno de 18 municipios, menos del 1,00% de tarjetas no marcadas. Un patr&oacute;n similar de comportamiento se detecta en los comicios para la C&aacute;mara de Representantes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   Para apreciar mejor lo que se ha detectado en Magdalena, se tom&oacute; una   muestra estrictamente aleatoria de 50 municipios del pa&iacute;s, excluidas   previamente las capitales de departamento, las ciudades con m&aacute;s de 100.000   habitantes y los municipios dormitorio aleda&ntilde;os a ciudades capitales. La tabla   correspondiente se encuentra en el <a href="#a1">anexo I</a>. Examin&aacute;ndola, se nota que   porcentajes tan bajos como los reci&eacute;n comentados aparecen ocasionalmente   en alguno que otro municipio del pa&iacute;s pero no con la frecuencia que se vio en Magdalena.</p>     <p>        <center>     <a name="a1"></a><a href="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02a1.gif"target="blank"><b>anexo</b></a>    </center> </p>     <p> &iquest;C&oacute;mo explicar un fen&oacute;meno tan extra&ntilde;o? No se puede arg&uuml;ir que los           ciudadanos de Magdalena son desacostumbradamente c&iacute;vicos y que           escasamente cometen un error en el manejo del tarjet&oacute;n. Entonces, &iquest;cu&aacute;l           explicaci&oacute;n dar? Las evidencias parecen m&aacute;s compatibles con la hip&oacute;tesis del           fraude, sea porque, antes de ir a las mesas de votaci&oacute;n, a muchos votantes se           les entreg&oacute; un tarjet&oacute;n ya marcado, sea porque en la etapa de escrutinio se           modificaron los resultados electorales. Advi&eacute;rtase que las irregularidades           anotadas se dan tanto en municipios con fuerte presencia de las autodefensas,           como en aquellos que no se caracterizan en igual forma. Pero ello no quiere           decir que se encuentren exentos de la presencia de aquellas. Se sabe que en           Magdalena, al igual que en varios otros departamentos del pa&iacute;s, dif&iacute;cilmente           se encuentra un municipio donde las autodefensas no se hagan sentir en una           forma u en otra. M&aacute;s a&uacute;n, un fen&oacute;meno tan an&oacute;malo como el documentado           atr&aacute;s, el cual cubre tantos municipios, ubicados todos ellos en un solo           departamento, sugiere, por un lado, un acuerdo entre las autodefensas del           lugar y los candidatos beneficiarios de su apoyo, y por otro, un despliegue           de medidas coactivas sin las cuales no se entiende c&oacute;mo pudieron alcanzarse           los porcentajes tan altos a favor de unos candidatos y tan bajo en relaci&oacute;n con   los votos en blanco, los nulos y las tarjetas no marcadas.</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Otros candidatos a la C&aacute;mara de Representantes</b></font></p>      <p>   Conviene ahora fijar la mirada en los representantes que obtuvieron   votaci&oacute;n importante en uno o m&aacute;s de los 52 municipios caracterizados en este   documento por una notoria presencia de las autodefensas. La <a href="#t9">tabla 9</a>   presenta tres nombres ya conocidos, pero se los repite aqu&iacute; porque son los &uacute;nicos en todo el pa&iacute;s que coinciden en dos rasgos, uno, obtienen el 75% o m&aacute;s de los votos de cada uno de una serie de municipios, y lo hacen en territorios que pertenecen al conjunto de municipios reci&eacute;n aludidos.</p>     <p>        <center>     <a name="t9"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t9.gif"></a>    </center> </p>     <p>Con los mismos criterios que se construy&oacute; la <a href="#t5">tabla 5</a> a prop&oacute;sito de   candidatos al Senado, se elabor&oacute; la <a href="#t10">tabla 10</a> relativa a candidatos a la C&aacute;mara de Representantes. V&eacute;ase dicha tabla.</p>     <p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<center>     <a name="t10"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t10.gif"></a>    </center> </p>     <p>En el caso de cada uno de los cuatro representantes mencionados en la   <a href="#t10">tabla 10</a>, los municipios donde sobresalen son f&iacute;sicamente contiguos, es decir, colindan entre s&iacute;. Con una salvedad relativa, la de la representante Roc&iacute;o Arias, cuyos seis municipios se distribuyen en dos conjuntos, tres contiguos entre s&iacute; en el Bajo Cauca y tres en el Magdalena Medio antioque&ntilde;o. V&eacute;anse los <a href="#m6">mapas 6</a>, <a href="#m7">7</a>, <a href="#m8">8</a> y <a href="#m9">9</a>.</p>     <p>        <center>     <a name="m6"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02m6.gif"></a>    </center> </p>     <p>        <center>     <a name="m7"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02m7.gif"></a>    </center> </p>     <p>        <center>     <a name="m8"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02m8.gif"></a>    </center> </p>     <p>        <center>     <a name="m9"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02m9.gif"></a>    </center> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A prop&oacute;sito de la representante Arias conviene adelantar un an&aacute;lisis   pormenorizado de su votaci&oacute;n porque revela un patr&oacute;n de comportamiento   diferente del observado en Magdalena. Aun cuando los municipios donde   Arias es particularmente exitosa son de clara y fuerte presencia de las   autodefensas, ella, la candidata que mayor votaci&oacute;n alcanza en cada uno de   los seis municipios incluidos en la <a href="#t10">tabla 10</a>, logra a su favor porcentajes   municipales que oscilan entre 21,98% y 55,50%. Estas cifras est&aacute;n lejos de las   registradas atr&aacute;s a prop&oacute;sito de Magdalena, y sugieren un espacio no   despreciable, al menos en tres de los seis municipios mencionados, para la competencia entre candidatos rivales.</p>     <p>   A fin de profundizar en el an&aacute;lisis se seleccionaron dos de los seis   municipios donde Arias fue relativamente exitosa, Puerto Nare y Caucasia en   Antioquia, y dos del departamento de Magdalena, uno, El Pi&ntilde;&oacute;n, donde el   representante Caballero se impuso, y el otro, Salamina, donde triunf&oacute;   holgadamente el representante Gamarra. V&eacute;ase <a href="#t11">tabla 11</a>.</p>       <p>        <center>     <a name="t11"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t11.gif"></a>    </center> </p>     <p>Si se examina la primera columna con cifras de esta tabla, sobresale la   diferencia entre los porcentajes de Arias versus los de Caballero y Gamarra.   Se sigue, pues, que, aun cuando las autodefensas se hagan sentir con fuerza   en un municipio dado, no necesariamente el resultado de esa presencia se   traduce en elevados porcentajes de votos a favor de un determinado candidato. De otra parte, si bien Arias no obtiene su triunfo con porcentajes desproporcionados, no puede negarse que saca una buena ventaja sobre la segunda y la tercera lista m&aacute;s votada, cuyos resultados aparecen en la segunda y tercera columna respectivamente.</p>     <p>   Para conquistar uno o m&aacute;s de los diecisiete esca&ntilde;os asignados en la   C&aacute;mara a la representaci&oacute;n de Antioquia, se presentaron 123 listas, y para los   cinco esca&ntilde;os reservados para Magdalena, compitieron 73 listas. Pues bien,   de las 123 listas de Antioquia, en Puerto Nare 105 obtuvieron votos, y en   Caucasia, 120. Aparentemente, pues, en estos dos municipios se disfrut&oacute; de   considerable libertad para sufragar seg&uacute;n las preferencias del elector. Lo   confirma el hecho de que &#147;las otras listas&#148; (ver la quinta columna con cifras   de la <a href="#t11">tabla 11</a>), diferentes de las tres primeras, alcanzaron el 33,3% de los   sufragios en Puerto Nare y el 40,8% en Caucasia. En contraposici&oacute;n, de las   70 &#147;otras listas&#148; en contiende en Magdalena, en El Pi&ntilde;&oacute;n alcanzaron alguna   votaci&oacute;n apenas 20, y en Salamina 38. Esas 20 de El Pi&ntilde;&oacute;n escasamente   conquistaron un 1,1% del total de los votos del municipio, y en Salamina, las   38 listas apenas recibieron el 2,9% de la votaci&oacute;n. En Magdalena, por lo tanto,   el clima de opini&oacute;n no parece haber sido tan abierto como en Puerto Nare y Caucasia.</p>     <p>   Por &uacute;ltimo, continuando con los comentarios puntuales sobre la <a href="#t10">tabla 10</a>,   antes de pasar a unas consideraciones m&aacute;s generales, cabe observar que, en   los mismos Puerto Nare y Caucasia, los porcentajes de votos en blanco junto   con votos nulos, y de tarjetas no marcadas, se mueven dentro del rango normal para los municipios del pa&iacute;s. No as&iacute; en los dos municipios de Magdalena.</p>     <p> &iquest;A d&oacute;nde se quiere llegar con estos comentarios tan detallados? A destacar             que las autodefensas practican estrategias sustancialmente distintas de cara             a los procesos electorales. En unos sitios parecen recurrir a la imposici&oacute;n             avasalladora de sus preferencias, apelando si es del caso, as&iacute; se presume, a la             coacci&oacute;n f&iacute;sica o a su amenaza. En otros, muestran una relativa tolerancia             frente a candidatos rivales. No quiere esto &uacute;ltimo decir que en Puerto Nare             y Caucasia se hayan dado todas las garant&iacute;as para la libre competencia entre             candidatos que se espera en una democracia aut&eacute;ntica. Probablemente no se             dieron porque se conoce la hostilidad con que tratan las autodefensas a los             candidatos que ellas consideran comunistas o de izquierda. Y quiz&aacute;s hubo all&iacute;   otras acciones de las autodefensas que re&ntilde;&iacute;an con la libre y limpia competencia             entre candidatos. Pero no se puede negar que en los dos municipios de             Antioquia reci&eacute;n mencionados se vivi&oacute; un clima electoral claramente distinto   del que se conoci&oacute; en Magdalena.</p>     <p><font size="3" face="verdana"><b>Tres estrategias electorales</b></font></p>      <p>   Se acaba de aludir a dos estrategias distintas, adoptadas por las autodefensas   de cara a los procesos electorales, pero se puede a&ntilde;adir una m&aacute;s, la que se   detecta en municipios donde aquellas cuentan con una presencia fuerte,   pero donde escasamente se nota una incidencia suya en los resultados   electorales. Tal es el caso, por ejemplo, de Ap&iacute;a y La Celia, en el departamento   de Risaralda, municipios que, seg&uacute;n se vio atr&aacute;s en la <a href="#t1">tabla 1</a>, figuran entre   los 52 caracterizados por fuerte presencia de las autodefensas. Lo notable es   que, en estos dos municipios, no resulta notoria la presencia de un candidato   al Senado o a la C&aacute;mara, a quien las fuentes de prensa consultadas le asocie   en alguna forma cre&iacute;ble con las autodefensas, al menos ese tipo de candidato   no aparece entre las tres listas que recibieron un mayor porcentaje de votos   en cualquiera de los dos municipios mencionados. V&eacute;ase <a href="#t12">tabla 12</a>.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>        <center>     <a name="t12"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t12.gif"></a>    </center> </p>     <p>Obs&eacute;rvese c&oacute;mo los porcentajes de los tres candidatos m&aacute;s favorecidos   por el voto son moderados y sugieren condiciones de amplia competencia,   la cual se confirma con el dato, un tanto inesperado por tratarse de localidades peque&ntilde;as, de que en cada uno de los dos municipios mencionados obtuvieron votos todas y cada una de las 321 listas que se presentaron a competir por esca&ntilde;os en el Senado. Igualmente, los porcentajes de votos blancos y nulos, y de tarjetas no marcadas, se ajustan a lo que atr&aacute;s se document&oacute; como normal para este tipo de comicios.</p>     <p>   Surgen, pues, tres tipos distintos de comportamiento de las autodefensas   en relaci&oacute;n con los procesos electorales, los cuales van desde el modelo   hegem&oacute;nico, donde las autodefensas se la juegan a fondo en un departamento   o en una serie de municipios, recurriendo a todos los medios posibles, aun   violentos, para sacar adelante en forma arrolladora a sus candidatos; pasando   por el modelo de predominio dentro de competencia restringida, donde las   autodefensas se presentan a elecciones con un candidato p&uacute;blicamente   preferido, pero se permite a otros candidatos competir con &eacute;ste por el favor   popular, pero a la vez, seg&uacute;n parece, se &#145;restringe&#146; la libre competencia   porque los sectores ideol&oacute;gicamente inaceptables para las autodefensas   habr&iacute;an sido excluidos u obstaculizados; hasta un modelo de indiferencia   electoral, en cuanto que no se detectaron indicios de inter&eacute;s por parte de las   autodefensas para promover o respaldar una candidatura determinada. En   este &uacute;ltimo caso, la indiferencia no implica necesariamente que las autodefensas   no hayan entregado dinero a algunos candidatos para adelantar sus respectivas   campa&ntilde;as, ni que hayan dejado de perseguir al candidato a quien consideren   peligroso para sus intereses. Eso es posible, pero no se cuenta con pistas   s&oacute;lidas sobre esta hip&oacute;tesis. Tambi&eacute;n, existen pol&iacute;ticos que apoyan a las   autodefensas, y reciben respaldo de ellas, pero lo hacen dentro de una modalidad de bajo perfil.</p>     <p>   Una lecci&oacute;n importante derivada del an&aacute;lisis anterior es que, si se quiere   entender la injerencia de las autodefensas en los procesos electorales del pa&iacute;s,   se impone evitar los encasillamientos frecuentes de aquella como si fuese en   todas partes del mismo estilo e intensidad. M&aacute;s a&uacute;n, es probable que las   formas de injerencia de las autodefensas en los asuntos de gobierno local, as&iacute;   como en relaci&oacute;n con la actividad econ&oacute;mica de la localidad y a prop&oacute;sito de   la conducta misma de la poblaci&oacute;n, en las regiones donde se hacen presentes,   sean diversas, como tambi&eacute;n lo ser&iacute;a la intensidad de esa injerencia.   Expresiones, pues, como las que alegan que las autodefensas &#147;controlan&#148; un   determinado municipio o una determinada regi&oacute;n, o que &#147;no se mueve una   hoja sin su autorizaci&oacute;n&#148;, y otras similares, pueden constituir una descripci&oacute;n bastante pobre de la realidad.</p>     <p>   Con la misma l&oacute;gica cabe advertir que las expresiones dicot&oacute;micas que   clasifican a las personas como &#147;cercanas&#148; a las autodefensas, o &#147;no cercanas&#148;,   es decir, &#147;limpias&#148;, son simplistas. Lo que de hecho se da es una gama muy amplia y compleja de &#147;cercan&iacute;a&#148;, o si se quiere, de &#147;lejan&iacute;a&#148;, donde resulta cuestionable trazar alguna l&iacute;nea tajante de corte.</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Conclusi&oacute;n</b></font></p>      <p>   No cabe duda que las autodefensas han estado interfiriendo los procesos   electorales del pa&iacute;s, no s&oacute;lo en los comicios de Congreso de 2002, tal como se   acaba de documentar, sino en otros tipos de elecciones y en otros a&ntilde;os   electorales. Esa interferencia ha restringido gravemente el libre ejercicio de   la democracia en el pa&iacute;s, y por eso es necesario tomar medidas para que   desaparezca. Pero a la vez, conviene entender los m&oacute;viles de esas   interferencias, que tienen que ver no poco con el conflicto armado que vive   Colombia y con la debilidad del Estado colombiano para proteger la vida y bienes de sus asociados.</p>     <p>   Frente a las irregularidades aqu&iacute; documentadas, sorprende la aparente   inacci&oacute;n de las autoridades a quienes compete velar por la libertad y la pureza   de los procesos electorales, en particular la del Consejo Nacional Electoral,   al que corresponde ejercer la &#147;suprema inspecci&oacute;n y vigilancia de la   organizaci&oacute;n electoral&#148; y &#147;velar... por los derechos de la oposici&oacute;n y de las   minor&iacute;as, y por el desarrollo de los procesos electorales en condiciones de   plenas garant&iacute;as&#148; (Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia, art. 265). En realidad,   quien aqu&iacute; escribe no conoce de medida alguna adoptada por aquellas para   investigar las anomal&iacute;as descritas, y cuesta trabajo imaginar que las autoridades   aludidas no hayan tenido noticia alguna de las mismas. &iquest;Acaso no cabe tambi&eacute;n la intervenci&oacute;n de la Fiscal&iacute;a General de la Rep&uacute;blica?</p>     <p> <font size="3" face="verdana"><b>Mirando el futuro</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   No hace mucho, uno de los mayores dirigentes de las autodefensas,   Salvatore Mancuso, manifest&oacute; que &eacute;stas contaban en el Congreso de la   Rep&uacute;blica con un 25% de amigos<sup><a href="#5" name="s5">5</a></sup>. Semanas despu&eacute;s, otro dirigente de nivel   jer&aacute;rquico similar, Vicente Casta&ntilde;o, afirm&oacute; en una entrevista que en realidad   ese porcentaje podr&iacute;a ser m&aacute;s del 35%<sup><a href="#6" name="s6">6</a></sup>. A la luz de los planteamientos formulados atr&aacute;s en este documento, esas expresiones deben ser tomadas   con reserva. Entre otras razones, porque son frases pronunciadas en una   coyuntura pol&iacute;tica en la que los dirigentes de las autodefensas pretend&iacute;an   mostrarse fuertes e impresionar a la opini&oacute;n p&uacute;blica, y porque no resulta   claro qu&eacute; quiere decir &#147;amigo&#148;: &iquest;contribuyente, colaborador, persona subordinada a los dirigentes de las autodefensas, o qu&eacute;?</p>     <p>   Si se parte de las <a href="#t2">tablas 2</a> y <a href="#t5">5</a>, atr&aacute;s presentadas, sobre senadores   particularmente exitosos en municipios donde las autodefensas cuentan con   una s&oacute;lida presencia, se pueden realizar algunos c&aacute;lculos instructivos. El   total de senadores mencionados en esas tablas son 10, cifra que se debe   confrontar con la de los 102 integrantes del Senado de la Rep&uacute;blica. Por otro   lado, con base en las <a href="#t2">tablas 2</a> y <a href="#t10">10</a> se puede efectuar un c&aacute;lculo an&aacute;logo sobre   representantes a la C&aacute;mara, asimismo exitosos en municipios con fuerte   presencia de las autodefensas, el cual arroja como resultado 7. Pero a este   n&uacute;mero conviene sumarle el de los representantes, no incluidos en las dos   tablas reci&eacute;n mencionadas, quienes en esos mismos municipios parecen ir en   f&oacute;rmula con alguno de los 10 senadores reci&eacute;n aludidos. El n&uacute;mero de   representantes llega entonces a 12, frente a los 267 miembros de la C&aacute;mara   Baja. Este ejercicio ayuda quiz&aacute;s a apreciar cu&aacute;n subjetivo resulta decir, como   lo hacen los dos jefes de las autodefensas, que una serie de congresistas es &#147;amiga&#148; de &eacute;stas.</p>     <p>   La <a href="#t13">tabla 13</a> toma como unidad de observaci&oacute;n ya no las listas o los   candidatos, sino los partidos pol&iacute;ticos, y muestra qu&eacute; tanto los votos obtenidos   por los 10 senadores aludidos, o por los 12 representantes, en municipios con   fuerte presencia de las autodefensas, representan en relaci&oacute;n con la votaci&oacute;n   total nacional obtenida por el respectivo partido o movimiento pol&iacute;tico bajo   cuya bandera se inscribieron aqu&eacute;llos y &eacute;stos para las elecciones. Asimismo,   se menciona cu&aacute;ntas curules del total de esca&ntilde;os conquistado por cada   partido o movimiento pol&iacute;tico podr&iacute;an atribuirse al respaldo directo de las   autodefensas. Tal como se puede apreciar en la tabla, el peso de la votaci&oacute;n   proveniente de municipios con fuerte presencia de las autodefensas es muy   diverso de un partido o movimiento pol&iacute;tico a otro.</p>       <p>        <center>     <a name="t13"><img src="img/revistas/papel/v11n1/v11n1a02t13.gif"></a>    </center> </p>     <p>&iquest;Qu&eacute; incidencia pueden tener las autodefensas en los comicios del   Congreso de 2006? Como punto de partida, conviene asumir que por lo   menos algunos l&iacute;deres de las autodefensas, por razones obvias, est&aacute;n   interesados en que se elimine de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del pa&iacute;s el art&iacute;culo   que permite la extradici&oacute;n. Se sigue entonces que querr&aacute;n incidir en dichos   comicios para que sean elegidos tanto al Senado como a la C&aacute;mara de   Representantes personas dispuestas a promover el cambio constitucional aludido<sup><a href="#7" name="s7">7</a></sup>.</p>     <p> &iquest;Qu&eacute; tanto y c&oacute;mo podr&iacute;an lograr esta pretensi&oacute;n? Es &uacute;til pensar en dos                   hip&oacute;tesis, una que estime un nivel alto de personas elegidas al Congreso, comprometidas con las autodefensas a favor de la no-extradici&oacute;n, y otra que                   calcule un nivel bajo. Dicho c&aacute;lculo parte de los siguientes supuestos:                   primero: las autodefensas se encuentran en un proceso de desmovilizaci&oacute;n                   cuya etapa de entrega de armas y de dispersi&oacute;n de sus miembros est&aacute; a punto                   de concluir. Aun cuando algunos miembros de las autodefensas hayan                   conservado sus armas y su fortuna, y en algunas partes hayan vuelto a surgir                   grupos de autodefensas tal como se ha estado comentando en algunos                   medios sin que se haya proporcionado mayor evidencia concreta de ello, las                   autodefensas ya no tienen la capacidad que pose&iacute;an en 2002 para coaccionar                   a los electores seg&uacute;n su voluntad. Se asume, sin embargo, que todav&iacute;a                   pueden hacerlo, pero s&oacute;lo en unos pocos puntos del territorio nacional, uno                   de los cuales podr&iacute;a ser de nuevo el departamento de Magdalena. Segundo:                   los dirigentes de las autodefensas tienen prohibido intervenir en los comicios                   de 2006. Puede ser que en secreto lo hagan, o a trav&eacute;s de interpuesta persona,                   pero esta situaci&oacute;n le resta capacidad a las autodefensas para movilizar                   electoralmente a la poblaci&oacute;n. Tercero: dado que en las &uacute;ltimas semanas                   varios medios de comunicaci&oacute;n, candidatos, l&iacute;deres pol&iacute;ticos y autoridades                   gubernamentales, han manifestado su preocupaci&oacute;n con la posible                   interferencia de las autodefensas en el pr&oacute;ximo evento electoral, cabe esperar                   que en gran parte del pa&iacute;s haya un ambiente de alerta sobre dicha interferencia                   y una mayor disposici&oacute;n ciudadana a informar sobre la misma. A esto                   tambi&eacute;n ha contribuido el que algunos partidos hayan retirado de sus listas,                   en forma ostentosa y p&uacute;blica, a algunas personas que estaban siendo                   cuestionadas. Cuarto: ante los tres supuestos anteriores, se puede conjeturar                   que la estrategia actualmente implementada por los l&iacute;deres de las autodefensas                   interesados en incidir en las pr&oacute;ximas elecciones, se est&eacute; apoyando ante todo                   en el dinero, como medio para ganar la voluntad de algunos candidatos y                   fortalecer su capacidad de acci&oacute;n, y como instrumento para comprar votos y jurados. No obstante, la compra tiene un l&iacute;mite.</p>     <p>   Estos cuatro supuestos, unidos a los hallazgos comentados atr&aacute;s en este   documento, llevan a presumir que el nivel alto de personas elegidas al   Congreso, con respaldo activo de las autodefensas, tal vez llegue m&aacute;ximo a   un 15% de cualquiera de las dos c&aacute;maras. Pero esta cifra no incluye a las   personas que, por razones pol&iacute;ticas y/o ideol&oacute;gicas, independientemente de   presi&oacute;n o halago por parte de las autodefensas, se oponen a la extradici&oacute;n, que puede llegar a ser otro 15%.</p>     <p>   En virtud de los mismos supuestos reci&eacute;n mencionados, se postula que el   nivel bajo ser&aacute; inferior a las cifras registradas en 2002. Si en este a&ntilde;o las   autodefensas respaldaron en forma notoria a 10 listas para Senado y a 12 para   C&aacute;mara (al menos ese n&uacute;mero se detect&oacute;), en 2006 cabr&iacute;a esperar una actuaci&oacute;n similar en pro de 7 listas para Senado y de 10 para C&aacute;mara,   aproximadamente. En la hip&oacute;tesis del nivel bajo tambi&eacute;n vale la consideraci&oacute;n   de que un n&uacute;mero adicional de congresistas, quiz&aacute;s un 15% m&aacute;s, por razones ideol&oacute;gicas y/o pol&iacute;ticas puede respaldar la no-extradici&oacute;n.</p>     <p>   Pensando a futuro, no tanto en las elecciones legislativas de 2006 que, a la   fecha cuando se escribe este documento son inminentes, cuanto en relaci&oacute;n   con los comicios de autoridades municipales, distritales y departamentales,   que tendr&aacute;n lugar en 2007, resultan de capital importancia dos medidas. La   primera es no permitir a los l&iacute;deres de las autodefensas su inscripci&oacute;n como   candidatos, ni su participaci&oacute;n en los comicios a cualquier otro t&iacute;tulo, sino   hasta cuando hayan cumplido con todas las penas impuestas por la ley de   Justicia y Paz, hayan desmontado completamente su aparato militar y hayan reparado a las v&iacute;ctimas de sus acciones.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>   La segunda es propiciar la mayor transparencia posible en los comicios.   Para ello nada parece m&aacute;s apropiado que: uno, invitar repetidas veces a los   ciudadanos a informar sobre las irregularidades observadas en el proceso   electoral, y dos, facilitarle al mismo ciudadano la entrega de esa informaci&oacute;n.   Esto &uacute;ltimo podr&iacute;a hacerse estableciendo la organizaci&oacute;n electoral y/o el   Ministerio del Interior y la Justicia uno o varios n&uacute;meros telef&oacute;nicos a donde   los ciudadanos interesados puedan llamar para comunicar lo que observan.   Igualmente conviene invitar a los partidos pol&iacute;ticos, a los medios de   comunicaci&oacute;n, a los diversos tipos de organizaci&oacute;n de la sociedad civil,   incluidas las universidades y las iglesias o movimientos religiosos, a poner en   conocimiento de las autoridades las anomal&iacute;as que detectan. Parece que s&oacute;lo   con una amplia participaci&oacute;n ciudadana podr&aacute; ponerse coto a las graves   irregularidades que hoy se detectan. No menos &uacute;til ser&iacute;an las sanciones   ejemplares impuestas por las autoridades electorales a quienes enturbian el libre y limpio ejercicio de la democracia.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr size="1">     <p><sup><a href="#s1" name="#1">1</a></sup> Para el examen de porcentajes aludidos se tomaron los datos que se encuentran en la p&aacute;gina web   de la Registradur&iacute;a Nacional del Estado Civil, para las elecciones de 2002 en relaci&oacute;n con la votaci&oacute;n   obtenida por cada candidato, sea a Senado sea a la C&aacute;mara de Representantes, en cada municipio, bajo la expresi&oacute;n &#147;% votos lista / total votos mpio&#148;.</p>     <p><sup><a href="#s2" name="#2">2</a></sup> Parece m&aacute;s preciso hablar de autodefensas, en plural, que de las Autodefensas Unidas de Colombia   (AUC), nombre con que se designa la mayor federaci&oacute;n de grupos de autodefensas, fuera de la cual   quedan varios grupos importantes. Los varios grupos de autodefensas son, en general muy aut&oacute;nomos unos de otros.</p>     <p>   <sup><a href="#s3" name="#3">3</a></sup> V&eacute;ase Losada, R. (2005). &#147;Elecciones libres, deshechas por los violentos&#148;, en Isaza, J.F. y otros, Libertad   o seguridad (Bogot&aacute;: Fundaci&oacute;n Seguridad &amp; Democracia), pp. 169-222. No se tuvieron en cuenta   las elecciones at&iacute;picas, es decir, las celebradas en una fecha diferente de la estatuida por ley para   los municipios del pa&iacute;s.</p>     <p><sup><a href="#s4" name="#4">4</a></sup> La lista de dichas obras se encuentra en Losada, op. cit., p. 186, nota 22.</p>     <p><sup><a href="#s5" name="#5">5</a></sup> V&eacute;ase El Espectador (Bogot&aacute;), agosto 7 de 2005.</p>     <p>   <sup><a href="#s6" name="#6">6</a></sup> V&eacute;ase revista Semana No. 1205 (Bogot&aacute;, junio 6, 2005), p. 34. Ver adem&aacute;s las declaraciones de la   Representante Roc&iacute;o Arias en El Tiempo (Bogot&aacute;) septiembre 11, 2005, pp. 1-17.</p>     <p><sup><a href="#s7" name="#7">7</a></sup> Los estimativos que siguen se beneficiaron de una serie de 26 entrevistas personales, realizadas por   nuestro equipo de trabajo a congresistas y acad&eacute;micos, sobre su percepci&oacute;n acerca de la interferencia de las autodefensas en los comicios de 2006.</p>     <p><sup><a href="#s8" name="#8">8</a></sup> Se tom&oacute; como universo los municipios no capitales de departamento, ni tan cercanos a ellas que   pudiesen considerarse municipios dormitorio para las mismas. Se excluy&oacute; adem&aacute;s a Bogot&aacute; y a las   ciudades no capitales con poblaci&oacute;n mayor a 100.0000 habitantes a la fecha del censo de 1993. Se tom&oacute; la muestra mediante un procedimiento aleatorio simple.</p> <hr size="1">      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font size="3" face="verdana"><b>Referencias</b></font></p>      <!-- ref --><p>   CINEP (2004). Banco de datos de derechos humanos y violencia pol&iacute;tica. Deuda con la humanidad: paramilitarismo de Estado en Colombia, 1988-2003. Bogot&aacute;: CINEP&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0122-4409200600010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>   LOSADA, RODRIGO (2005). &#147;Elecciones libres, deshechas por los violentos&#148;, en JOS&Eacute; FERNANDO   ISAZA et al., Libertad o seguridad: un dilema contempor&aacute;neo. Bogot&aacute;: Fundaci&oacute;n Seguridad &amp; Democracia.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0122-4409200600010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p> </font>      ]]></body><back>
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<source><![CDATA[Banco de datos de derechos humanos y violencia política: Deuda con la humanidad: paramilitarismo de Estado en Colombia, 1988-2003]]></source>
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