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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aportes del enfoque histórico cultural para la enseñanza]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article presents and overview of Vygotskian ideas about social development and the theory of activity. It also sets out Galperin&#39;s orientation to teaching which allows building up a didactics based on the organizers of teaching. These approaches provide an opportunity to generate conditions for a developing teaching, able to promote strategies for the appropriation of knowledge and to enhance real learning on the part of the students.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Aportes del enfoque hist&oacute;rico cultural para la ense&ntilde;anza</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Contribution of the history and culture focus in teaching </b></font></p>     <p align="right">Investigaci&oacute;n Pedag&oacute;gica </p>     <p><b>Luceli Pati&ntilde;o Garz&oacute;n<sup>1</sup></b></p>     <p>Doctora en Ciencias Pedag&oacute;gicas. Universidad de Cienfuegos, Cuba.   Docente de la Universidad de Ibagu&eacute;.<a href="mailto:lucelip@yahoo.es">lucelip@yahoo.es</a></p> <hr size="1"></p><b>Resumen</b>     <p>Este art&iacute;culo presenta un rastreo inicial de algunas de las ideas vygotskianas sobre el desarrollo social y la teor&iacute;a de la actividad; asimismo, plantea la base orientadora de la acci&oacute;n de Galperin, la cual permite construir una did&aacute;ctica a partir de los organizadores de la ense&ntilde;anza. Estos planteamientos ofrecen la posibilidad de generar, desde el aula, condiciones para una ense&ntilde;anza desarrolladora, que promuevan estrategias para la apropiaci&oacute;n del conocimiento e incentiven los aprendizajes reales en los estudiantes.</p>     <p><b>Palabras clave:</b> Desarrollo social, did&aacute;ctica, Vygotsky, Galperin, ense&ntilde;anza y aprendizaje.</p> <hr size="1">     <p><b>Abstract</b></p>     <p>This article presents and overview of Vygotskian ideas about social development and the theory of activity. It also sets out Galperin&#39;s orientation to teaching which allows building up a didactics based on the organizers of teaching. These approaches provide an opportunity to generate conditions for a developing teaching, able to promote strategies for the appropriation of knowledge and to enhance real learning on the part of the students.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Key words: </b>Social development, didactics, Vygotsky, Galperin, teaching, learning.</p> <hr size="1">     <p><font face="verdana" size="3"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p>A partir de 1920 comienza el surgimiento de la Psicolog&iacute;a del Desarrollo. Sin embargo, en nuestras latitudes, solo hasta hace una d&eacute;cada se empieza a estudiar con mayor fuerza esta tendencia. A trav&eacute;s de la mediaci&oacute;n social, el enfoque hist&oacute;rico cultural plantea el desarrollo individual, como sujeto de la historia, lo cual le ofrece posibilidades a la pedagog&iacute;a.</p>     <p>Por su fundamento psicol&oacute;gico, este enfoque enfatiza principalmente el desarrollo de la personalidad. En &eacute;l, el sujeto se concibe como un ser social con acciones m&aacute;s complejas, producto de la interacci&oacute;n y de la capacidad de pensar sobre la acci&oacute;n. El desarrollo de la personalidad est&aacute; mediado por la relaci&oacute;n con otros. El ser social se constituye a partir de las experiencias sociales particulares, que le permiten aprender a negociar significados en forma congruente con la cultura en la cual est&aacute; inmerso.</p>     <p>Gracias a la interacci&oacute;n constante, algunas demandas de la cultura empiezan a ser significativas. El joven se concibe como un agente social inteligente que se mueve en ambientes naturales, familiares y cotidianos, donde desarrollar&aacute; procesos de mediaci&oacute;n con otros pares. Los efectos de esta interacci&oacute;n y de la comunicaci&oacute;n tienen implicaciones en el desarrollo.</p>     <p>Para Vygotsky (1968), en primer lugar, los procesos psicol&oacute;gicos deben estudiarse durante el desarrollo del sujeto. En segundo lugar, este desarrollo se considera un salto revolucionario, que produce a su vez cambios experimentados en las formas de mediaci&oacute;n utilizadas. En tercer lugar, es preciso combinar facetas en el an&aacute;lisis del desarrollo, de ah&iacute; que el an&aacute;lisis gen&eacute;tico propuesto sobrepase las tradicionales consideraciones de tipo filogen&eacute;tico y sociohist&oacute;rico. Para &eacute;l, las funciones psicol&oacute;gicas superiores son de naturaleza y de origen eminentemente social.</p>     <p>Vygotsky (1968) se interes&oacute; por estudiar la forma en que la interacci&oacute;n social conduce a un funcionamiento psicol&oacute;gico superior, caracterizado por la realizaci&oacute;n consciente y el control voluntario por parte del sujeto. Seg&uacute;n &eacute;l, el papel preponderante que posee la sociedad en el comportamiento humano se manifiesta en la existencia de herramientas psicol&oacute;gicas o de signos, que pueden ser utilizados para controlar la actividad propia y la de los dem&aacute;s.</p>     <p>El legado de Vygotsky plantea que en los procesos humanos se deben estudiar anal&iacute;ticamente sus desarrollos y la forma como se llevan a cabo; asimismo, es fundamental comprender los fen&oacute;menos que los han influenciado, los cambios cualitativos y los eslabones de la mediaci&oacute;n. Este planteamiento tiene un &eacute;nfasis en el desarrollo de la persona en s&iacute; misma y con otras personas, en el contexto de la actividad social.</p>     <p>La obra de Vygotsky (1968) se&ntilde;ala el origen social de los procesos ps&iacute;quicos y la noci&oacute;n de mediaci&oacute;n a partir del lenguaje desde lo interpsicol&oacute;gico a lo intrapsicol&oacute;gico, como base para el desarrollo del pensamiento. Es decir, que todo lo interno en las funciones ps&iacute;quicas fue antes externo.</p>     <p>Para Vygotsky (1968), el aprendizaje sociocultural a partir de signos o s&iacute;mbolos, como el lenguaje, es el mediador que explica la relaci&oacute;n dial&eacute;ctica existente entre los procesos individuales y sociales. Los signos son los instrumentos que mediatizan las relaciones entre las personas. En &quot;Pensamiento y lenguaje&quot;, afirma que los niveles de generalizaci&oacute;n en un ni&ntilde;o corresponden estrictamente a los de desarrollo en la interacci&oacute;n social. Un nuevo nivel de generalizaci&oacute;n significa otro igualmente nuevo en la posibilidad para la interacci&oacute;n social. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Vygotsky destac&oacute; la estrecha relaci&oacute;n entre pensamiento y lenguaje, entre la actividad mental y la palabra. La funci&oacute;n principal de los signos es la comunicaci&oacute;n; ellos permiten la mediaci&oacute;n interpersonal y la relaci&oacute;n social. El habla y el pensamiento verbal, como productos hist&oacute;ricos del hombre, tienen una funci&oacute;n esencial en la estructuraci&oacute;n de la mente y la conciencia.</p>     <p>Tal como se&ntilde;ala Wertsch, las ideas acerca de la naturaleza social de nuestros actos han estado presentes en autores tan alejados entre s&iacute; como George Herbert Mead, Mijail Bajtin y L. S. Vygotsky: Al igual que Mead, Vygotsky situ&oacute; la din&aacute;mica de la vida mental en el agregado de relaciones sociales internalizadas. Ambos vieron el acto social como precondici&oacute;n de la conciencia individual. Los dos enfoques presentan un notable paralelismo, que invita a preguntarnos d&oacute;nde se encuentra la originalidad del enfoque vygotskiano (Wertsch, 1988).</p>     <p>Para Vygotsky, el hombre no se enfrenta al mundo armado solamente con su naturaleza biol&oacute;gica. Plantea que su conducta est&aacute; mediada o ayudada por herramientas materiales y simb&oacute;licas; estas &uacute;ltimas orientan nuestra conducta, porque tienen significados: nuestro mundo es simb&oacute;lico y est&aacute; organizado por sistemas de creencias, convicciones y &oacute;rdenes, en los cuales somos socializados por la interacci&oacute;n con adultos. De ah&iacute; la importancia que Vygotsky le atribuye al lenguaje como uno de los sistemas m&aacute;s importantes de signos y significados. Adem&aacute;s, destaca que los procesos mentales no se dan en forma autom&aacute;tica, pues no son est&aacute;ticos ni universales; cambian con el modo de producci&oacute;n y la estructura dentro de la cual socializan las personas.</p>     <p>El enfoque hist&oacute;rico cultural propone superar aquellas tendencias psicol&oacute;gicas tradicionales que han dirigido su inter&eacute;s, sobre todo, a la esfera cognoscitiva del hombre, y lo traslada al desarrollo integral de la personalidad. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>El aprendizaje jalona el desarrollo</b></font></p>     <p>El enfoque hist&oacute;rico cultural representado por Vygotsky y sus seguidores, le provee una particular importancia al papel de la actividad humana y considera que esta trasciende el medio social. Para Vygotsky, el aprendizaje es una actividad social y no solo un proceso de realizaci&oacute;n individual, como hasta el momento se hab&iacute;a sostenido: una actividad de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n del conocimiento, mediante la cual el ni&ntilde;o asimila los modos sociales de acci&oacute;n e interacci&oacute;n.</p>     <p>Este concepto del aprendizaje sit&uacute;a en el centro de atenci&oacute;n al sujeto activo en su interacci&oacute;n con otros sujetos, con sus creencias y con el objeto, elementos que a su vez permiten las transformaciones dentro de &eacute;l, es decir, sus modificaciones ps&iacute;quicas y f&iacute;sicas. </p>     <p>Vygotsky (1991) invierte la relaci&oacute;n presentada por Piaget y le asigna una importancia medular al aprendizaje en relaci&oacute;n con el desarrollo. Esta concepci&oacute;n supera los puntos de vista existentes hasta el momento. Para &eacute;l, aquello que el sujeto logra hacer con la ayuda de otras personas puede ser, en cierto sentido, un indicativo m&aacute;s determinante sobre su desarrollo mental que lo que logra individualmente.</p>     <p>Para comprender el proceso de desarrollo expuesto por Vygotsky es necesario reconocer el papel de la metaconciencia: c&oacute;mo se construye y c&oacute;mo se mantiene a trav&eacute;s de los procesos de internalizaci&oacute;n, mediaci&oacute;n, acci&oacute;n y control del pensamiento (Frawley, 1999). El proceso de desarrollo lo expone como la encarnaci&oacute;n de la experiencia vivida dentro del significado personal. En los t&eacute;rminos m&aacute;s populares se entiende como el paso de la actividad interpsicol&oacute;gica a la intrapsicol&oacute;gica. El di&aacute;logo social se resume en uno privado para pensar.</p>     <p>La instrumentalizaci&oacute;n del pensamiento superior mediante signos, espec&iacute;ficamente los verbales, clarifica la relaci&oacute;n entre el lenguaje y el pensamiento; es decir, el habla se reconoce como un instrumento, un intermediario para el pensamiento superior. Las palabras median y completan el pensamiento, no lo reemplazan.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El control, por su parte, regula la acci&oacute;n mediante la planificaci&oacute;n, la inhibici&oacute;n y el lugar del control. La metaconciencia puede situarse en los objetos, en los otros o en uno mismo. Mediante el control, el sujeto regula la acci&oacute;n social dirigida a un objeto, al otro y al yo. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>La teor&iacute;a de la actividad </b></font></p>     <p>La teor&iacute;a de la actividad explica c&oacute;mo se ajusta el individuo al contexto y a las condiciones bajo las cuales cambia su pensamiento, y hace referencia a tres condiciones particulares: la interacci&oacute;n con los objetos, con los otros y con el yo.</p>     <p>La actividad se concibe como estructuras y sistemas que producen eventos a partir de las mediaciones. La acci&oacute;n, por su parte, es la unidad de an&aacute;lisis para construir un objeto espec&iacute;fico a trav&eacute;s de operaciones mentales. La actividad relaciona al sujeto con un objeto, un objetivo y las herramientas del pensamiento.</p>     <p>Es necesario tener en cuenta los aspectos que se relacionan con la actividad como categor&iacute;a psicol&oacute;gica, a partir de los cuales se considera al hombre dentro de un permanente sistema de relaciones con el mundo y con los dem&aacute;s individuos, cuya base es su propia actividad en el interior de este sistema, con el cual interact&uacute;a de manera constante. </p>     <p>El enfoque hist&oacute;rico cultural considera que la forma esencial de existencia de lo ps&iacute;quico se da en su calidad de actividad. Se&ntilde;ala que los fen&oacute;menos ps&iacute;quicos surgen y se desarrollan solo en el proceso de interacci&oacute;n constante del individuo con su medio. En esta afirmaci&oacute;n se expresa el car&aacute;cter amplio de la comprensi&oacute;n de la actividad, la cual se formula en dos sentidos: uno interno, en tanto todo proceso ps&iacute;quico ocurre como actividad; y otro externo, de interacci&oacute;n. As&iacute;, la categor&iacute;a actividad comprende, en esencia, la v&iacute;a de interacci&oacute;n del hombre con lo que le rodea y la forma propia de lo ps&iacute;quico.</p>     <p>Por su parte, Leontiev (1978) considera que &quot;la actividad no es una reacci&oacute;n ni un conjunto de reacciones, sino un sistema que tiene estructura, sus transiciones y transformaciones internas, su desarrollo&quot;. De esta manera, la actividad es un proceso complejo; conforma un sistema que, como tal, posee una estructura. El individuo y la sociedad est&aacute;n unidos en su g&eacute;nesis y en su desarrollo hist&oacute;rico sobre la base de la actividad. Toda actividad tiene un objeto, cuya imagen se forma en la mente humana como producto del proceso activo del conocimiento, en respuesta a una necesidad particular.</p>     <p>Vygotski (1985) plantea que el desarrollo de la cultura humana transcurre, a trav&eacute;s de la actividad, como proceso que mediatiza la relaci&oacute;n entre el hombre y su realidad objetiva. Por medio de ella, el hombre modifica la realidad y se forma y transforma a s&iacute; mismo. En tal sentido, subraya que &quot;el punto nodal de desarrollo social y humano lo constituye el concepto de actividad&quot;. Esto se considera en el contexto del presente trabajo, centro generador de aprendizajes compartidos a partir de las potencialidades del curr&iacute;culo, para el desarrollo de la actividad de estudio.</p>     <p>Galperin (1982) realiz&oacute; un estudio m&aacute;s detallado de las etapas de formaci&oacute;n de la actividad interna a partir de la externa, y el papel que tienen cada uno de los momentos funcionales de orientaci&oacute;n, ejecuci&oacute;n y control en las transformaciones que sufre la acci&oacute;n, como resultado de lo que adquiere un car&aacute;cter espec&iacute;ficamente ps&iacute;quico. </p>     <p>A partir de las ideas de Vygotsky, Gonz&aacute;lez (1996) ha desarrollado una serie de conceptos, relevantes para el presente trabajo y rese&ntilde;ados a continuaci&oacute;n:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- La actividad humana transcurre en un medio social, en activa interacci&oacute;n con otras personas, a trav&eacute;s de variadas formas de colaboraci&oacute;n y comunicaci&oacute;n, y por tanto tiene un car&aacute;cter social.</p>     <p>- Un rasgo fundamental de la actividad transformadora del hombre es su car&aacute;cter mediatizado por el instrumento que se interpone entre el sujeto y el objeto de la actividad.</p>     <p>En la ense&ntilde;anza, los profesores se enfrentan a una contradicci&oacute;n b&aacute;sica: las exigencias orientadas socialmente por la profesi&oacute;n, que se precisan en el objeto de trabajo, y la posibilidad de dar respuesta a esas exigencias, a partir de las condiciones individuales y sociales donde se desarrolla la pr&aacute;ctica pedag&oacute;gica. En el contexto de la pr&aacute;ctica, lo anterior se refleja en un conjunto de operaciones concretas, que garantizan la formaci&oacute;n de conocimientos, h&aacute;bitos, habilidades y otros componentes de capacidades m&aacute;s complejas que forman parte de la actividad interna del sujeto y sirven como eslab&oacute;n de enlace hacia las funciones ps&iacute;quicas superiores en el proceso de formaci&oacute;n del profesional, que condiciona un saber hacer desde la aplicabilidad y la transferibilidad de los conocimientos y habilidades.</p>     <p>El objeto de la actividad puede ser externo o interno; as&iacute;, se incorpora en la propuesta pedag&oacute;gica como base orientadora de la acci&oacute;n, en la cual la actividad cambia de aspecto, se enriquece, y este enriquecimiento es el que se cristaliza en forma de producto, torn&aacute;ndola m&aacute;s valiosa al utilizar procedimientos que buscan llevar el contenido objetal de la actividad a su producto.</p>     <p>La ense&ntilde;anza representa una concepci&oacute;n dial&eacute;ctica, que genera un proceso de desarrollo en el marco de su dise&ntilde;o, es decir, en el sistema de procesos desarrollados consecutivamente, que dirigen el cumplimiento de las acciones y operaciones exigidas en el contexto de la pr&aacute;ctica. Estos procesos permiten que las acciones y operaciones se vayan haciendo gradualmente m&aacute;s y m&aacute;s independientes de las condiciones y medios externos y materiales, y se conviertan en una propiedad que pertenece al estudiante y a los profesores, como sujetos que se van transformando en el contexto de la ense&ntilde;anza.</p>     <p>Solo la formaci&oacute;n completa de las acciones y de las operaciones internas puede llevar al estudiante al aut&eacute;ntico dominio de los conocimientos, destrezas, modos de actuaci&oacute;n de un saber hacer profesional, a partir de las exigencias deontol&oacute;gicas. Esto permite percibirlo como un sujeto en proceso de formaci&oacute;n en el marco de las potencialidades de la ense&ntilde;anza, es decir, como individuo que asume un car&aacute;cter activo frente a su orientaci&oacute;n y a su relaci&oacute;n con un contexto hist&oacute;rico determinado, desde donde se va consolidando gradualmente el desarrollo de su independencia cognoscitiva, lo cual se traduce en un aut&eacute;ntico dominio de las habilidades profesionales expl&iacute;citas en el curr&iacute;culo.</p>     <p>Desde los aportes de Piaget, se reconoce la importancia de las acciones en el proceso de asimilaci&oacute;n del conocimiento. Esta actividad se produce en forma natural. Sin embargo, en el caso espec&iacute;fico de la ense&ntilde;anza, se logra mayor eficacia si hay orientaci&oacute;n y regulaci&oacute;n de los procesos de asimilaci&oacute;n, organizaci&oacute;n y apropiaci&oacute;n.</p>     <p>Por lo tanto, la actividad del estudiante, dirigida a la formaci&oacute;n de conceptos y la aplicabilidad de estos, requiere de una estructuraci&oacute;n de su actividad mental. Para tal efecto, al evaluar la calidad de la actividad de asimilaci&oacute;n y de las acciones ejecutadas en el proceso de conocimiento, es necesario diferenciar las acciones conscientes y las no conscientes, generales y particulares, concretas y abstractas.</p>     <p>Al respecto, Galperin (1987) delimit&oacute; un conjunto de caracter&iacute;sticas que funcionan como esenciales para orientar la acci&oacute;n. En primer lugar, la actividad mental es una forma concreta de actividad humana orientada al objeto. En segundo lugar, la estructura y el contenido de la actividad mental deben ser estudiados en el proceso de internalizaci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, el producto final del proceso de internalizaci&oacute;n es la actividad mental orientadora, real objeto de estudio de la Psicolog&iacute;a.</p>     <p>Esta teor&iacute;a ha proporcionado elementos para construir did&aacute;cticas espec&iacute;ficas, como la que se&ntilde;ala Galperin (1987) cuando sugiere una planeaci&oacute;n por etapas como la base orientadora de la acci&oacute;n. En esta se organiza la actividad cognoscitiva del estudiante mediante una estructuraci&oacute;n de las actividades que realiza para la asimilaci&oacute;n, as&iacute;:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>1. Se plantean las actitudes iniciales del sujeto hacia las metas del proceso y hacia una situaci&oacute;n concreta de ense&ntilde;anza y aprendizaje.</p>     <p>2. Se genera la orientaci&oacute;n del sujeto mediante un sistema de dibujos, diagramas y signos externos guiados, con el fin de que este desempe&ntilde;e la acci&oacute;n.</p>     <p>3. El aprendiz, orientado por las representaciones materializadas, comienza a resolver diferentes tareas predefinidas.</p>     <p>4. Plan de conversaci&oacute;n externa socializada: El aprendiz comparte verbalmente una reflexi&oacute;n sobre su acci&oacute;n, con el fin de tomar conciencia de sus acciones en la soluci&oacute;n de problemas.</p>     <p>5. Se forma la reflexi&oacute;n verbal interna sobre la acci&oacute;n, con el fin de interiorizarla. </p>     <p>6. Se interioriza la acci&oacute;n pasando al plano mental y se &quot;automatiza&quot;, de tal manera que se convierte en parte de la vida psicol&oacute;gica del sujeto. </p>     <p>Aunque parece solo una t&eacute;cnica de ense&ntilde;anza, realmente la formaci&oacute;n planeada por etapas es un m&eacute;todo de investigaci&oacute;n psicol&oacute;gica, por medio del cual se han estudiado fen&oacute;menos como la atenci&oacute;n, el pensamiento puro y el desarrollo cognitivo (Galperin, 1987). Muchos investigadores y profesionales han simplificado este m&eacute;todo como una t&eacute;cnica pedag&oacute;gica, y por ello no han tenido buenos resultados. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>La ense&ntilde;anza desarrolladora</b></font></p>     <p>En el contexto de la ense&ntilde;anza adquieren renovada vigencia los postulados vygotskianos referidos al diagn&oacute;stico, a los niveles de ayuda, a la zona de desarrollo potencial y a las situaciones sociales de desarrollo, ya que estos favorecen un proceso de transformaci&oacute;n para profesores y estudiantes. </p>     <p>Actualmente, son incuestionables los planteamientos de Vygotsky acerca de la comprensi&oacute;n integradora del diagn&oacute;stico, que en el marco de la ense&ntilde;anza retoma los fundamentos del mismo, como conocimiento profundo de las diferentes categor&iacute;as de la ense&ntilde;anza: qu&eacute;, c&oacute;mo, por qu&eacute; y a qui&eacute;nes se ense&ntilde;a. Es a partir de estas categor&iacute;as que se propicia un proceso reflexivo de las condiciones para la ense&ntilde;anza.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la concepci&oacute;n de una ense&ntilde;anza desarrolladora a partir del enfoque hist&oacute;rico cultural se puede comprender el papel de cada uno de los sujetos que participan en el aula de clase, considerando que la psiquis humana tiene un car&aacute;cter activo en la regulaci&oacute;n de la actuaci&oacute;n, y se determina hist&oacute;rica y socialmente en su origen y desarrollo en la medida en que se forma en el proceso de la actividad y comunicaci&oacute;n que el sujeto establece con el medio socio-hist&oacute;rico en que vive.</p>     <p>Vygotsky (1985) asigna un significado especial a las relaciones existentes entre los participantes de un proceso en lo que se refiere al desarrollo y al aprendizaje, por su repercusi&oacute;n en el diagn&oacute;stico de las capacidades intelectuales y en la elaboraci&oacute;n de una teor&iacute;a de la ense&ntilde;anza que abre una nueva perspectiva de actuaci&oacute;n. Para &eacute;l, lo que las personas logran hacer con la ayuda de otros es la base para construir el andamiaje, fundamento mismo del an&aacute;lisis de la concepci&oacute;n desarrolladora de la ense&ntilde;anza y de todos los procesos implicados en el aprendizaje. De ah&iacute; que se considere necesario trascender de la simple determinaci&oacute;n de los niveles evolutivos reales de los estudiantes al descubrimiento de las relaciones de este proceso con las posibilidades de desarrollo.</p>     <p>Para la ense&ntilde;anza desarrolladora es imprescindible considerar, como m&iacute;nimo, dos niveles evolutivos en los estudiantes: el de sus capacidades reales y el de sus posibilidades para aprender y desarrollarse con la ayuda de los dem&aacute;s. La diferencia entre uno y otro nivel es lo que Vygotsky denominar&aacute; la &quot;zona de desarrollo pr&oacute;ximo&quot;, definida como &quot;la distancia entre el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a trav&eacute;s de la resoluci&oacute;n de un problema bajo la gu&iacute;a del adulto o en colaboraci&oacute;n con otros pares m&aacute;s capacitados&quot; (Vygostky 1987:86).</p>     <p>Desde esta perspectiva, se concibe la ense&ntilde;anza como acci&oacute;n reflexiva que permite la integraci&oacute;n, mediante un proceso colectivo de an&aacute;lisis y contras te de todos los aspectos que implica la orientaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza para el aprendizaje. A su vez, implica crear situaciones sociales de desarrollo, que estimulen la concepci&oacute;n de ense&ntilde;anza desarrolladora coherente con las aspiraciones para orientar el aprendizaje. Desde el planteamiento de Vygotsky, esto permite reflexionar sobre el papel del profesorado y de los estudiantes en el aula de clase como espacio educativo. El buen aprendizaje es solo aquel que precede al desarrollo; las instituciones escolares y la pedagog&iacute;a deben esforzarse en ayudar a los estudiantes a expresar lo que por s&iacute; solos no pueden hacer, en desarrollar en su interior aquello de lo que carecen intr&iacute;nsecamente y que significa crear un espacio de interacci&oacute;n curricular, que promueva la eficiencia en el ejercicio de la profesi&oacute;n del egresado.</p>     <p>En lo que se refiere al estudiante, el aprendizaje para un buen desempe&ntilde;o implica utilizar todas las potencialidades de que dispone en su personalidad con relaci&oacute;n a lo que aporta a la heterogeneidad del grupo de clase. De esta forma, se involucra a los propios estudiantes en la construcci&oacute;n de las condiciones m&aacute;s favorables para el aprendizaje. Asimismo, junto a ejercicios como la evaluaci&oacute;n y la autoevaluaci&oacute;n, constituye el espacio donde se integran, desde una perspectiva dial&eacute;ctica, su naturaleza interna, aut&oacute;noma, independiente y reguladora, y su naturaleza hist&oacute;rico-social a trav&eacute;s del proceso de la actividad de estudio. </p>     <p>Al considerar la ense&ntilde;anza como proceso desarrollador, se les concede una especial atenci&oacute;n a todos los sujetos que participan de la actividad pedag&oacute;gica, en funci&oacute;n de su desarrollo.</p>     <p>En el marco del presente estudio, se reconoce la ense&ntilde;anza como un proceso participativo, porque involucra a todos los docentes y estudiantes y permite diagnosticar, analizar y triangular informaci&oacute;n &uacute;til, con el prop&oacute;sito de juzgar y tomar decisiones alternativas respecto a la concepci&oacute;n, estructura y funcionamiento de la misi&oacute;n educativa. En este sentido, la participaci&oacute;n en el curr&iacute;culo debe ser informada y comprometida, y requiere de una acci&oacute;n colectiva comunicativa que se sustente en una concepci&oacute;n te&oacute;rica que apoye la praxis educativa, que solo ser&aacute; praxis si est&aacute; a favor de la transformaci&oacute;n de la realidad para superar las contradicciones. Una teor&iacute;a que explique la acci&oacute;n educativa a trav&eacute;s de los principios para actuar en cuanto a valores, normas, estrategias y supuestos del proceso de formaci&oacute;n de los hombres.</p>     <p>El espacio de interrelaciones en la ense&ntilde;anza es de naturaleza compleja. La teor&iacute;a cr&iacute;tica plantea el problema de las relaciones entre la educaci&oacute;n y la sociedad, entre la teor&iacute;a y la praxis (Carr y Kemmis, 1988). En concordancia, la ense&ntilde;anza se convierte en una construcci&oacute;n hist&oacute;rica que tiene sentido temporal y espacial, dependiendo del contexto y de la finalidad.</p>     <p>Como teor&iacute;a de la acci&oacute;n, la ense&ntilde;anza se caracteriza por ser intencional, define una utop&iacute;a social, es normativa, prescriptiva, contextual y din&aacute;mica. Por lo tanto, la ense&ntilde;anza puede integrar la teor&iacute;a educativa y la pr&aacute;ctica pedag&oacute;gica.</p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>A manera de cierre</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir de lo expuesto anteriormente, podemos se&ntilde;alar que conocer el origen y desarrollo de la individualidad en el contexto sociocultural es un elemento importante para dimensionar la relaci&oacute;n social en el aula de clase.</p>     <p>Por otro lado, admitir que el proceso de desarrollo social y humano lo constituye la actividad productiva y transformadora de la cultura a partir del lenguaje, posibilita espacios de reflexi&oacute;n sobre las implicaciones que la discusi&oacute;n, el di&aacute;logo y la fuerza de la palabra tienen en el aprendizaje y en el desarrollo de los estudiantes. </p>     <p>El origen social de los procesos ps&iacute;quicos y la noci&oacute;n de mediaci&oacute;n semi&oacute;tica ofrecen la posibilidad de reformular principios para la ense&ntilde;anza y el aprendizaje; lo sugerido por la teor&iacute;a de la zona de desarrollo pr&oacute;ximo permite dimensionar la funci&oacute;n docente y la de los pares en el aula de clase desde una relaci&oacute;n de cooperaci&oacute;n en la cual se fundamenta la ense&ntilde;anza desarrolladora.</p>     <p>Es oportuno aclarar la funci&oacute;n del contexto social, cultural y cient&iacute;fico que brinda soporte a las tendencias pedag&oacute;gicas de la ense&ntilde;anza, puesto que esta no se fundamenta en su din&aacute;mica ni es producto de una racionalidad educativa exclusivamente; obedece, m&aacute;s bien, a demandas de la sociedad en un tiempo y espacio concretos. </p>     <p><font face="verdana" size="3"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p>1.	Carr, W., y Kemmis, S. Teor&iacute;a cr&iacute;tica de la ense&ntilde;anza. La investigaci&oacute;n acci&oacute;n en la formaci&oacute;n de profesores. Barcelona, Roca editores, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0123-1294200700010000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2.	Carr, W., y Kemmis, S. Calidad de la ense&ntilde;anza e investigaci&oacute;n acci&oacute;n. Sevilla, D&iacute;ada Editores, 1993. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0123-1294200700010000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3.	Frawley, W. Vygotsky y la ciencia cognitiva. Barcelona, Ediciones Paid&oacute;s,1999. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0123-1294200700010000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4.	Galperin P. Y. Los tipos fundamentales de aprendizaje. En: Selecci&oacute;n de lecturas de psicolog&iacute;a evolutiva y pedag&oacute;gica en la URSS. Antolog&iacute;a. Mosc&uacute;, Editorial Progreso, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0123-1294200700010000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5.	Galperin P. Y. Sobre la formaci&oacute;n de conceptos y de las acciones mentales. En selecci&oacute;n de lecturas de psicolog&iacute;a pedag&oacute;gica. Cepes, Ciudad de La Habana, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0123-1294200700010000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6.	Geertz, C. La interpretaci&oacute;n de las culturas. Barcelona, Gedisa, 1989. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0123-1294200700010000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7.	Giroux, H. Los profesores como intelectuales. Hacia una pedagog&iacute;a cr&iacute;tica del aprendizaje. Madrid, Paid&oacute;s, 1990. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0123-1294200700010000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8.	Gonzales, O. Did&aacute;ctica universitaria. Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educaci&oacute;n Superior. Universidad de La Habana, Cuba, 1995.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0123-1294200700010000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9.	Leontiev, A. The problem of activity, consciousness, and personality, Englewood clifs. N. J., Prentice May, 1981.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0123-1294200700010000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10.	Leontiev, A. Vygotsky y la educaci&oacute;n. Centro Interdisciplinario de docencia y desarrollo social, Puebla, M&eacute;xico, 1998.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0123-1294200700010000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11.	Tal&iacute;zina, N. Psicolog&iacute;a de la ense&ntilde;anza. Mosc&uacute;, Ed. Progreso, 1988.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0123-1294200700010000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12.	Tal&iacute;zina, N. La formaci&oacute;n de la actividad cognoscitiva de los escolares. Cepes, Universidad de La Habana, La Habana, 1987.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0123-1294200700010000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13.	Vygotsky, L. Pensamiento y lenguaje. La Habana, Editora Revolucionaria, 1968. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0123-1294200700010000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14.	Vygotsky, L. Mind in society. Cambridge, Mass., Harvard University Press, 1987. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0123-1294200700010000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15.	Vygotsky, L. Historia de las funciones ps&iacute;quicas superiores. La Habana, Editorial Cient&iacute;fico t&eacute;cnico, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0123-1294200700010000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p>&nbsp;</p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 18-X-2006<br />   Fecha de arbitraje: 06-III-2007</p> </font>     ]]></body><back>
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