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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="2">       <p align=center><b><font size="4">Lacan y lo politico</font></b></p>      <p>Stavrakakis, Yannis. 2007. Lacan y lo politico. Buenos Aires:  Prometeo-UNLP &#91;213 pp.&#93;</p>      <p><b>Mart&iacute;n Retamozo</b></p>      <p>Doctor en Ciencias Sociales &#40;FLACSO-M&eacute;xico&#41;. Profesor-Investigador del Instituto de  Investigaciones en Humanidades y Ciencias Sociales &#40;UNLP-CONICET&#41; Facultad de  Humanidades y Ciencias de la Educaci&oacute;n, Universidad Nacional de La Plata,  &#40;Argentina&#41;. Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas &#40;CONICET-Argentina&#41;.  Entre sus publicaciones m&aacute;s recientes se encuentran: Movimientos Sociales.  Subjetividad y acci&oacute;n de los trabajadores desocupados en Argentina.  M&eacute;xico D.F.: FLACSO, 2009;  Orden social, subjetividad y acci&oacute;n colectiva. Apuntes para el estudio de los  movimientos sociales. Athenea Digital  16: 95-123, 2009; Las demandas y el estudio de los  movimientos sociales. Cinta de Moebio. Revista de epistemolog&iacute;a de ciencias  sociales 35: 110-125. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:martin.retamozo@gmail.com"> martin.retamozo@gmail.com</a>.</p>  <hr size="1">      <p>"Qu&eacute; tiene que ver Lacan con lo pol&iacute;tico?&quot; es la pregunta elegida por Yannis Stavrakakis para iniciar un libro  que ayuda a comprender la ligaz&oacute;n del pensamiento de Jacques  Lacan y los desarrollos de una serie de te&oacute;ricos  pol&iacute;ticos como Ernesto Laclau, Chantal Mouffe y Slavoj Zizek. Enmarcado en una  doble discusi&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre psicoan&aacute;lisis y pol&iacute;tica, por un lado, y  la influencia lacaniana en te&oacute;ricos posestructuralistas, el trabajo recorre  buena parte de los aportes conceptuales del psicoanalista  franc&eacute;s utilizados para el estudio de los procesos pol&iacute;ticos. La pregunta  inicial, adem&aacute;s, ayuda en la articula­ci&oacute;n de los cinco cap&iacute;tulos que componen  este libro editado en ingl&eacute;s en 1999 y que casi una d&eacute;cada despu&eacute;s se edita en  espa&ntilde;ol.</p>      <p>La controversia acerca de la relaci&oacute;n entre psicoan&aacute;lisis y ciencias sociales &#40;especialmente  sobre si es posible utilizar categor&iacute;as psicoanal&iacute;ticas para la comprensi&oacute;n de fen&oacute;menos sociales y  pol&iacute;ticos&#41; es de larga data. En el caso de la teor&iacute;a lacaniana esta pol&eacute;mica  adquiere rasgos particulares, por un lado, por lo debatido que resulta  Lacan mismo como psicoanalista y su particular  lectura de la filosof&iacute;a, la ling&uuml;&iacute;stica y la matem&aacute;tica &#40;cabe recordar el  affaire Sokal&#41;. Por otro lado, la  discusi&oacute;n adquiere aristas singulares por el uso de conceptos medulares  lacanianos como Sujeto &#40;falta, demanda, imposibilidad&#41;, la tr&iacute;ada  Real-Simb&oacute;lico-Imaginario e identidad-identificaci&oacute;n, en autores contempor&aacute;neos  del campo de la teor&iacute;a pol&iacute;tica.</p>      <p>En la introducci&oacute;n, el autor reestructura sus preguntas sobre la relaci&oacute;n de Lacan con  lo pol&iacute;tico; los interrogantes espec&iacute;ficos a desarrollar son: qu&eacute; de Lacan y  c&oacute;mo es posible la utilizaci&oacute;n de esas herramientas te&oacute;ricas para el an&aacute;lisis  pol&iacute;tico. Los tres primeros cap&iacute;tulos del libro est&aacute;n dedicados a revisar  aquellos aspectos de la teor&iacute;a lacaniana que efectivamente est&aacute;n sobrevolando la  teor&iacute;a pol&iacute;tica posestructuralista, mientras que los dos cap&iacute;tulos finales  exploran las potencialidades de la incorporaci&oacute;n lacaniana a la teor&iacute;a pol&iacute;tica  de orientaci&oacute;n radical en nuestros d&iacute;as, fundamentalmente  con el horizonte puesto en un proyecto de democracia radical.</p>      <p>En el primer cap&iacute;tulo, &quot;El sujeto lacaniano. Imposibilidad de la identidad y la centralidad  de la identificaci&oacute;n&quot;, el autor ofrece una primera aproximaci&oacute;n a lo que  considera uno de los aportes de Lacan a la teor&iacute;a pol&iacute;tica, en especial de corte  posestructuralista: una concepci&oacute;n de la subjetividad necesaria para el an&aacute;lisis  sociopol&iacute;tico y compatible con muchos de sus desarrollos actuales. Esto lleva a  Stavrakakis a repasar la teor&iacute;a del sujeto barrado que desarrolla Lacan,  ofreciendo un tratamiento riguroso de su relaci&oacute;n con la falta, la distinci&oacute;n  entre significado y significante, el Estadio del Espejo y el desarrollo  conceptual de la tr&iacute;ada Real, Simb&oacute;lico e Imaginario, categor&iacute;as que resurgir&aacute;n  en las obras de te&oacute;ricos pol&iacute;ticos contempor&aacute;neos. Uno de los aspectos  destacados por el autor es la importancia de los desarrollos lacanianos sobre la  identidad &#40;su imposibilidad perpetua&#41; y el lugar de los actos de identificaci&oacute;n  como instancias constitutivas, ya que ofrecen materiales para pensar la  conformaci&oacute;n de las identidades o subjetividades pol&iacute;ticas, t&oacute;picos debatidos en  los an&aacute;lisis pol&iacute;ticos.</p>      <p>El aporte lacaniano en la teor&iacute;a del sujeto es de suma relevancia; no obstante, para  Stavrakakis la principal contribuci&oacute;n que Lacan puede brindar a la teor&iacute;a  pol&iacute;tica se encuentra en el nivel de la ontolog&iacute;a. En esta perspectiva dedica el  segundo cap&iacute;tulo a indagar en la concepci&oacute;n del objeto lacaniano y sus  consecuencias para una noci&oacute;n de la sociedad u objetividad social. El autor  repasa las concepciones de Lacan de la conformaci&oacute;n de la objetividad &#40;su  ruptura con dicotom&iacute;as como objetivo-subjetivo&#41; y presenta las posiciones sobre  la concepci&oacute;n de lo Real -aquello que resiste la simbolizaci&oacute;n— y el proceso de  construcci&oacute;n de realidad como un momento discursivo. De este modo, se plantean  problemas ya cl&aacute;sicos en el psicoan&aacute;lisis de orientaci&oacute;n lacaniana como el lugar  de lo presimb&oacute;lico, la realidad fallida, el sujeto barrado, la presencia de la  falta y el intento imposible y necesario de satisfacci&oacute;n del deseo. Es all&iacute;  donde el autor presenta el tratamiento de algunos de los temas que la teor&iacute;a  pol&iacute;tica contempor&aacute;nea toma de Lacan, como el car&aacute;cter discursivo de lo social,  la falla estructural de todo orden pol&iacute;tico y las operaciones ret&oacute;ricas  &#40;especialmente la metonimia y la met&aacute;fora&#41; como actos fundamentales en la  representaci&oacute;n de la objetividad. Stavrakakis dedica especial atenci&oacute;n a los  intentos de sutura del orden social y el lugar de la promesa de plenitud como un  elemento pol&iacute;tico ineludible. Esto conduce a una discusi&oacute;n sobre el lugar del  objeto petit a que encarna el  universal sin dejar de ser un particular —algo que sirve a Ernesto Laclau para  explicar el funcionamiento de la l&oacute;gica de la hegemon&iacute;a— y que en­carna tambi&eacute;n  la promesa m&iacute;tica de plenitud. Para el autor, los aportes de Lacan para la tarea  de pensar una ontolog&iacute;a pol&iacute;tica &#40;y social&#41; son fundamentales porque  complementan el constructivismo social ofreciendo una mirada muy sugerente sobre  la estructuraci&oacute;n de la realidad, su plenitud fallida y las opciones de poner en  cuesti&oacute;n lo naturalizado.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El tercer cap&iacute;tulo sirve como espacio para poner en di&aacute;logo los aportes revisados de Lacan  con las teorizaciones de autores como Claude Lefort, Ulrich Beck y Chantal  Mouffe en el campo de la teor&iacute;a pol&iacute;tica. La distinci&oacute;n entre lo pol&iacute;tico  y la pol&iacute;tica, el primero como el momento de  instituci&oacute;n del orden social y la segunda como un sistema instituido ligado a la  administraci&oacute;n del orden, sirve a Stavrakakis para establecer ciertas analog&iacute;as,  a su juicio, importantes. En este sentido, lo pol&iacute;tico guardar&iacute;a relaci&oacute;n con el  Real lacaniano, por su imposibilidad de representaci&oacute;n y poder subversivo sobre  las estructuras simb&oacute;licas &#40;asociadas &eacute;stas a la pol&iacute;tica&#41;. Este juego entre  instituci&oacute;n, represi&oacute;n y subversi&oacute;n tiende puentes entre el esquema lacaniano y  el andamiaje conceptual que gran parte de la teor&iacute;a pol&iacute;tica utiliza para pensar  la estructuraci&oacute;n del orden social, su reproducci&oacute;n y su cambio, adem&aacute;s de  tem&aacute;ticas como la ideolog&iacute;a y las identidades sociales. Autores como  Ernesto Laclau han explorado la heur&iacute;stica de categor&iacute;as  lacanianas para el an&aacute;lisis pol&iacute;tico, por ejemplo, al considerar &quot;la  imposibilidad de la sociedad&quot; &#40;o la sociedad no existe&#41; como una traducci&oacute;n de  &quot;la relaci&oacute;n sexual no existe&quot;, en el sentido de que nunca hay una objetividad  social plena, debido a la falla estructural &#40;lo pol&iacute;tico/lo Real&#41;. Esto ubica a  Lacan como una de las grandes influencias de la teor&iacute;a pol&iacute;ticaposestructuralista. La influencia lacaniana tambi&eacute;n puede notarse, reconoce el  autor, en las formas de abordar los procesos de instituci&oacute;n simb&oacute;lica; all&iacute; la  met&aacute;fora y la metonimia y la existencia de puntos nodales  &#40;point du capiton&#41; que articulan dis­cursos &#40;y producen realidad&#41; han sido  utilizadas, especialmente en el an&aacute;li­sis de la ideolog&iacute;a, por Zizek.</p>      <p>La segunda parte el libro est&aacute; perge­&ntilde;ada para explorar en los horizontes abiertos por la  teor&iacute;a pol&iacute;tica de inspiraci&oacute;n lacaniana en lo que refiere al lugar de las  utop&iacute;as pol&iacute;ticas &#40;como fantas&iacute;as&#41; y el sitio del aspecto &eacute;tico-pol&iacute;tico &#40;la  incorporaci&oacute;n de una &eacute;tica de lo real&#41; en el proyecto de la democracia radical.  Demostrar el car&aacute;cter eminentemente problem&aacute;tico de las utop&iacute;as pol&iacute;ticas y  explorar nuevas orientaciones de la imaginaci&oacute;n y la praxis pol&iacute;tica es el  objetivo espec&iacute;fico del cap&iacute;tulo cuatro. Stavrakakis repara tanto en la  ingenuidad como en el peligro del persistente intento de cumplir la fantas&iacute;a  ut&oacute;pica de armon&iacute;a &#40;el sue&ntilde;o totalitario&#41; y propone explorar una teor&iacute;a pol&iacute;tica  que reconozca la imposibilidad de la plenitud sin caer en posiciones pesimistas  o c&iacute;nicas. En esta perspectiva, el autor analiza la posibilidad de una  concepci&oacute;n pol&iacute;tica que incorpore la dislocaci&oacute;n constitutiva &#40;la falta, la  falla inherente&#41; del orden y preserve su indeterminaci&oacute;n &#40;a la manera de Lefort&#41;. Esto supone un aporte a la  fundamentaci&oacute;n psicoanal&iacute;tica de la democracia moderna tendiente a la  institucionalizaci&oacute;n de lo pol&iacute;tico.  El proyecto de la democracia radical —como ha defendido en  repetidas ocasiones Mouffe— apunta a evitar la clausura de la disputa por el  sentido supuesta en las posiciones pospol&iacute;ticas &#40;Rawls, Habermas&#41;, a partir de  reconocer que no hay posibilidad de dominio final sobre lo real. De este modo,  el orden social democr&aacute;tico radical evita el intento  de clausura completa, asume la imposibilidad constitutiva de alcanzar la  plenitud y abre el juego plural de la hegemon&iacute;a.</p>      <p>El quinto  cap&iacute;tulo avanza en la pre­sentaci&oacute;n de los aportes de la teor&iacute;a lacaniana para  una concepci&oacute;n radical de la democracia, la cual, a la vez que superar el  utopismo, debe incorporar una dimensi&oacute;n &eacute;tico-pol&iacute;tica. Sin la posibilidad de un  fundamento &uacute;ltimo y desde una noci&oacute;n de democracia como una forma de orden  social que reconoce su propia dislocaci&oacute;n, su indeterminaci&oacute;n y apertura, la  &uacute;nica posibilidad de fundar un orden democr&aacute;tico estar&iacute;a dada por la  institucionalizaci&oacute;n de esa falta. Mientras que el totalitarismo busca clausurar  el conflicto y la contingencia &#40;bajo la fantas&iacute;a de una armon&iacute;a&#41; y los  particularismos disgregantes denuncian cualquier intento de articulaci&oacute;n universalizante, la democracia radical aspira a reconocer el lugar de la falta y  convoca a la disputa por la hegemon&iacute;a, en un marco de ethos  democr&aacute;tico. Es decir, reconociendo que la armon&iacute;a perpetua es imposible y que cualquier cierre ser&aacute;  precario, pero que, lejos esto de ser una tragedia, es la posibilidad misma de  la democracia. De este modo, Stavrakakis —siguiendo a Zizek— aspira al  reconocimiento de una &eacute;tica de lo real, algo que implica la construcci&oacute;n de un  espacio p&uacute;blico capaz de saberse dislocado y que da cuenta de sus traumas  hist&oacute;ricos. Esto permitir&iacute;a un orden regido por la pol&iacute;tica pero que posibilita  la reemergencia de lo pol&iacute;tico como un acto tendiente a nuevas identificaciones  que ponen en cuesti&oacute;n los sentidos naturalizados y abren espacios de relativa  autonom&iacute;a, como hab&iacute;a planteado Cornelius Castoriadis.</p>      <p>Stavrakakis, en <i>Lacan y lo pol&iacute;tico</i>, nos  ofrece la posibilidad de repensar la relaci&oacute;n entre psicoan&aacute;lisis y ciencias  sociales, aportando a la mejor comprensi&oacute;n de debates de la teor&iacute;a pol&iacute;tica  contempor&aacute;nea que giran en torno a la ideolog&iacute;a, el funcionamiento de la  hegemon&iacute;a, la formaci&oacute;n de identidades colectivas, el  populismo y los antagonismos sociales. En esta  perspectiva, el trabajo resulta atractivo tanto para quienes desde el  psicoan&aacute;lisis se interrogan sobre la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica como para aquellos  interesados en la agenda de la teor&iacute;a pol&iacute;tica desde una perspectiva actual y posestructuralista. </p>  </font>      ]]></body>
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