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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los procesos migratorios actuales en contextos latinoamericanos: nuevos itinerarios y reconfiguración de controles fronterizos. Entrevista a Ninna Nyberg S0rensen Jorge Martínez Pizarro - Verónica Trpin]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <font face="verdana" size="2">     <p align=center><font size="4"><b>Los procesos migratorios actuales en contextos latinoamericanos: nuevos itinerarios y reconfiguraci&oacute;n de controles fronterizos. Entrevista a Ninna Nyberg S0rensen Jorge Mart&iacute;nez Pizarro - Ver&oacute;nica Trpin</b></font></p>     <p><b>Menara Lube-Guizardi<sup><a    name="s*" href="#*">*</a></sup>, Jorge Moraga<sup><a    name="s**" href="#**">**</a></sup>, Alejandro Garces<sup><a    name="s***" href="#***">***</a></sup></b></p>      <p><sup><a href="#s*" name="*">*</a></sup> Doctora en Antropolog&iacute;a. Profesora del Departamento de Antropolog&iacute;a, Universidad Alberto Hurtado, Chile. Investigadora de la Universidad de Tarapac&aacute; (Chile) y del Instituto Universit&aacute;rio de Pesquisas do Rio de Janeiro (Brasil). Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:menaraguizardi@yahoo.com.br">menaraguizardi@yahoo.com.br</a> </p>      <p><sup><a href="#s**" name="**">**</a></sup> Mag&iacute;ster en Antropolog&iacute;a Social. Investigador del Instituto de Investigaciones Arqueol&oacute;gicas y Museo de la Universidad Cat&oacute;lica del Norte, Chile. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:simpulum@yahoo.com">simpulum@yahoo.com</a> </p>     <p><sup><a href="#s***" name="***">***</a></sup> Doctor en Antropolog&iacute;a Social. Investigador del Instituto de Investigaciones Arqueol&oacute;gicas y Museo de la Universidad Cat&oacute;lica del Norte, Chile. Correos electr&oacute;nicos: <a href="mailto:ajgarces@gmail.com">ajgarces@gmail.com</a>; <a href="mailto:agarces@ucn.cl">agarces@ucn.cl</a> </p>       <p>DOI: <a href="http://dx.doi.org/10.7440/res48.2014.14">http://dx.doi.org/10.7440/res48.2014.14</a></p>  <hr size="1">      <p>La persistencia de los recientes procesos de crisis que vienen impactando desde 2008 los pa&iacute;ses del norte global -especialmente en lo que se refiere a la desaceleraci&oacute;n de la econom&iacute;a estadounidense y al cuadro sist&eacute;mico de inestabilidad de la Uni&oacute;n Europea- tiene un importante impacto en los actuales procesos migratorios internacionales. No se trata de suponer que hay una determinaci&oacute;n unidireccional entre la crisis y la emergencia de nuevas tendencias migratorias Sur-Norte, Sur-Sur e incluso Norte-Sur. Un determinismo econ&oacute;mico de esta naturaleza, fiel a las postulaciones de la teor&iacute;a de la modernizaci&oacute;n (Kearney 1986), resultar&iacute;a anacr&oacute;nico a esta altura de las reflexiones sobre migraciones en las ciencias sociales. Pese a que el consenso sobre m&eacute;todos, categor&iacute;as y conclusiones no sea factible (ni deseable) en este campo de estudios (Arango 2003; Besserer 2004; Moctezuma 2008), parece dif&iacute;cil negar en la actualidad el car&aacute;cter multideterminado, multidimensional y multifac&eacute;tico del fen&oacute;meno migratorio.</p>     <p>Lo que s&iacute; est&aacute; en cuesti&oacute;n cuando observamos los impactos globales de los fen&oacute;menos antes comprendidos como locales (y, no menos, nacionales) es la percepci&oacute;n de que el capitalismo actual -con su relaci&oacute;n tiempo-espacio asim&eacute;trica, desigual y, en ocasiones, fragmentada (Bauman 2006; Harvey 1989)- se procesa a modo de un <i>sistema mundo </i>conformado por &quot;muchas instituciones, Estados y sistemas interestatales, compa&ntilde;&iacute;as de producci&oacute;n, marcas, clases, grupos de identificaci&oacute;n de todo tipo y que estas instituciones forman una matriz que permite al sistema operar pero al mismo tiempo estimula tanto los conflictos como las contradicciones &#91;...&#93;&quot; (Wallerstein 2006, 10-11).</p>     <p>Lo que supuestamente caracteriza el momento actual del sistema mundo es la institucionalizaci&oacute;n a escalas globales de un tipo espec&iacute;fico de internacionalizaci&oacute;n de la producci&oacute;n, que permite patrones particulares de concentraci&oacute;n del capital, potenciados por mecanismos de acumulaci&oacute;n flexible y por una supuesta p&eacute;rdida de potestad estatal (Pizarro 2011). Esta &uacute;ltima estar&iacute;a concretizada, entre tantas otras formas, a partir de la tercerizaci&oacute;n de los procesos de seguridad y protecci&oacute;n de las fronteras, con el surgimiento e institucionalizaci&oacute;n de una industria internacional del control del flujo de mercanc&iacute;as, gentes y saberes. Las poblaciones migrantes ser&iacute;an, en este contexto, un aspecto central del proceso de reestructuraci&oacute;n del sistema de flexibilizaci&oacute;n del capitalismo (Baeninger 2012), que se actualiza a partir de desigualdades de inclusi&oacute;n en el mercado de trabajo global, designadas fundamentalmente a trav&eacute;s de marcadores &eacute;tnico-raciales que inciden en una diferencial asignaci&oacute;n de derechos y recursos entre poblaciones en el globo (Pizarro 2011). Resulta casi una redundancia recordar que estos marcadores &eacute;tnico-raciales se reproducen asignando inferioridad a poblaciones provenientes de los espacios globales que, en un momento anterior del sistema mundo, configuraban el mundo colonial (Grosfoguel 2006).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De ah&iacute; la necesidad de comprender el actual panorama migratorio en Am&eacute;rica Latina -las nuevas tendencias, los itinerarios, sus configuraciones y los impactos pol&iacute;ticos del fen&oacute;meno- como forma y contenido de procesos desencadenados en un sistema mundo que interconecta &quot;flexibilidad&quot; econ&oacute;mica, p&eacute;rdida de protagonismo estatal y jerarqu&iacute;as de la diferencia &eacute;tnico-racial. El &quot;ser o no ser&quot; del foco anal&iacute;tico ya no puede reducirse a pensar el cruce entre local y global, entre flujo y ruptura, sino que debe orientarse a entender de qu&eacute; modo local y global, flujo y ruptura se desencadenan de forma selectiva y diferencial, de acuerdo con los contextos y las personas (a la vez que produciendo contextos y subjetividades).</p>     <p>En el marco de esta percepci&oacute;n, una pregunta que viene inquietando a investigadores dedicados a las migraciones <i>en, desde </i>y <i>hacia </i>Am&eacute;rica Latina, se refiere al impacto que provoca el actual cuadro econ&oacute;mico-pol&iacute;tico macroglobal en la configuraci&oacute;n de los procesos migratorios que tienen a la regi&oacute;n como espacio de origen o de destino de grupos e individuos migrantes. Una segunda cuesti&oacute;n se refiere m&aacute;s propiamente al impacto de la supuesta p&eacute;rdida de protagonismo estatal en la configuraci&oacute;n de nuevos -y cada vez m&aacute;s tecnol&oacute;gicos- procesos de control del flujo humano. Resulta al menos llamativa la magnitud de recursos y tiempo empleados en los nuevos m&eacute;todos de control de la circulaci&oacute;n de personas, especialmente si contrastamos este esfuerzo con el discurso tan globalmente extendido, y que ha transformado la interconexi&oacute;n y circulaci&oacute;n en un valor axiom&aacute;tico en la actualidad. Aqu&iacute;, la relaci&oacute;n entre control y libertad impone una dial&eacute;ctica dif&iacute;cil de dilucidar, sobre cuya profundidad debi&eacute;ramos indagar de cara a comprender los contornos y l&iacute;mites del desplazamiento humano en un momento que algunos estudiosos llamaron &quot;la era de la migraci&oacute;n&quot; (Castles y Miller 2004).</p>     <p>La presente secci&oacute;n est&aacute; dedicada a estas dos problem&aacute;ticas. Su intenci&oacute;n es proponer una apreciaci&oacute;n de estos temas por parte de investigadores que han trabajado en el desarrollo de perspectivas sobre el fen&oacute;meno migrante <i>en </i>o <i>desde </i>contextos latinoamericanos. Contamos as&iacute; con la participaci&oacute;n de tres invitados: Ninna Nyberg S0rensen (Danish Institute for International Studies, Dinamarca), Jorge Mart&iacute;nez Pizarro (CEPAL, Chile) y Ver&oacute;nica Trpin (CONICET y Universidad Nacional de Comahue, Argentina). El debate, no obstante, fue construido de forma din&aacute;mica, a partir de entrevistas llevadas a cabo con los especialistas entre julio y diciembre de 2013. Cada uno de estos profesionales encara las cuestiones de acuerdo con una perspectiva local distinta. Mart&iacute;nez nos ofrece un macropanorama que permite entender el fen&oacute;meno en el contexto latinoamericano ampliamente comprendido. Trpin, a su vez, perfila el an&aacute;lisis hacia el contexto argentino. S0rensen nos ofrece una lectura desde el norte global, que comprende las din&aacute;micas y los contornos que presenta el fen&oacute;meno en otro contexto receptivo.</p>     <p>A continuaci&oacute;n, presentaremos las preguntas formuladas, reproduciendo a la par las consideraciones que desarrollaron estos investigadores sobre los dos temas centrales que cohesionan nuestro debate.</p>     <p><b>En el marco actual del ambivalente rol de los Estados en cuanto a la regulaci&oacute;n de los flujos migratorios, &iquest;qu&eacute; lugar ocupar&iacute;an, en su opini&oacute;n, los procesos de tercerizaci&oacute;n del control y securitizaci&oacute;n de estos movimientos?</b></p>     <p><b>Ninna Nyberg S0rensen: </b>Las regiones fronterizas que dividen la Am&eacute;rica del Sur y la Am&eacute;rica Central de la del Norte fueron hist&oacute;ricamente construidas como un territorio repleto de amenazas que, dependiendo del per&iacute;odo, fueron m&aacute;s o menos dif&iacute;ciles de superar. Los patrones de movilidad a trav&eacute;s de las fronteras han cambiado con las oscilaciones econ&oacute;micas. Tambi&eacute;n lo han hecho las modalidades de control y la facilitaci&oacute;n de los movimientos transfronterizos. No obstante - en paralelo con la emergencia de un nuevo paradigma transnacional de la migraci&oacute;n, hacia el entendimiento de los patrones multidireccionales de movimiento y de conectividad &quot;desde abajo&quot;, as&iacute; como &quot;desde arriba&quot;-, las pol&iacute;ticas de migraci&oacute;n global han sido testigos de un cambio que va desde un control de la migraci&oacute;n hacia una gesti&oacute;n de la migraci&oacute;n.</p>     <p>La externalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica significa que ella es dirigida cada vez m&aacute;s a la creaci&oacute;n de efectos fuera de los territorios del norte global (por ejemplo, a trav&eacute;s de la instalaci&oacute;n de sanciones a los transportistas, que obliguen a las compa&ntilde;&iacute;as a&eacute;reas a chequear a los pasajeros antes del embarque, o mediante la realizaci&oacute;n de campa&ntilde;as de lucha contra la trata de personas en el sur global).</p>     <p>La <i>securitization </i>de la pol&iacute;tica significa que ella crecientemente se apoya en sanciones criminales (en contra de las empresas a&eacute;reas, del tr&aacute;fico y de la trata de personas, en contra de los empleadores o en contra de los migrantes indocumentados). Los migrantes pasan a ser criminalizados a los ojos del Estado receptor. Finalmente, la pol&iacute;tica se ha privatizado, lo cual significa que las funciones estatales de control son externalizadas de manera creciente hacia actores privados. Las pol&iacute;ticas son implementadas, cada vez m&aacute;s, a trav&eacute;s de empresas privadas (que incluyen la detenci&oacute;n, el control policial y de fronteras y la deportaci&oacute;n).</p>     <p>Los mercados -para la facilitaci&oacute;n, la regulaci&oacute;n y el control de la migraci&oacute;n internacional- comprenden una gran variedad de actores, que van desde los peque&ntilde;os empresarios migrantes que facilitan el transporte de personas hasta las empresas multinacionales que llevan a cabo detenciones y deportaciones de migrantes. Una especie de posici&oacute;n intermediaria es ocupada por ONG, organizaciones humanitarias y agentes intergubernamentales, quienes facilitan la migraci&oacute;n proporcionando informaci&oacute;n y ofreciendo refugio a lo largo de las rutas de desplazamiento. Ellos tambi&eacute;n act&uacute;an incidiendo en la restricci&oacute;n de la migraci&oacute;n, mediante la realizaci&oacute;n de campa&ntilde;as de lucha contra la trata de personas o la promoci&oacute;n de las normas tecnocr&aacute;ticas de control de la migraci&oacute;n aplicadas en el norte global en relaci&oacute;n con los pa&iacute;ses del sur que son emisores migratorios y espacios de tr&aacute;nsito de migrantes.</p>     <p>Para entender la migraci&oacute;n latinoamericana actual, necesariamente deben considerarse las estructuras y los actores que facilitan y controlan los movimientos migratorios.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Jorge Mart&iacute;nez Pizarro: </b>Si el tema se refiere a los Estados en general, me parece que hay que diferenciar. La migraci&oacute;n internacional es un asunto de primer orden en las agendas del desarrollo y los derechos de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, si bien en dichos pa&iacute;ses hay una heterogeneidad de situaciones en el plano de sus pol&iacute;ticas y normativas, y el nivel formal de reconocimiento de la importancia que se le parece atribuir suele diferir de las respuestas concretas que se ofrecen frente a la emigraci&oacute;n, el retorno y la inmigraci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de cualquier insuficiencia institucional y de asimetr&iacute;as en el grado de compromiso de los Estados de la regi&oacute;n con la gobernanza migratoria, es indiscutible que las oportunidades para las personas migrantes, para el desarrollo, la cooperaci&oacute;n y la integraci&oacute;n regional son realidades por potenciar, y, en tal sentido, hay un consenso en la regi&oacute;n acerca del imperativo de la protecci&oacute;n de todas las personas migrantes, que debe preservarse frente a las dificultades que han impuesto tanto la crisis econ&oacute;mica mundial actual como el clima antiinmigraci&oacute;n de algunos pa&iacute;ses desarrollados. Otra vez, encontramos un campo f&eacute;rtil para la investigaci&oacute;n en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, que ayude a encontrar respuestas y caminos a estos imperativos.</p>     <p>Y ac&aacute; la otra cara de la situaci&oacute;n: la del norte global, que ha dominado la escena migratoria con la imposici&oacute;n de una agenda interesada en la seguridad y el control migratorio, que permea los foros intergubernamentales y condiciona toda negociaci&oacute;n al uso de poderes e influencias que, incluso, trascienden los temas migratorios, y que incluyen el comercio, la ayuda para el desarrollo y otros &aacute;mbitos aparentemente alejados, que &quot;convencen&quot; acerca de la conveniencia de aceptar que las demandas de los pa&iacute;ses en desarrollo tienen tanto sentido como las pr&aacute;cticas negadoras, estigmatizadoras y criminalizado-ras de la migraci&oacute;n, naturaliz&aacute;ndolas y reproduci&eacute;ndolas en los imaginarios de las &eacute;lites de algunos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n. Es este el punto cr&iacute;tico que debe preocupar: las directivas de la Uni&oacute;n Europea y el discurso de varios de sus l&iacute;deres, las legislaciones en Estados Unidos y la inminente reforma migratoria, que afectar&aacute; a un sinn&uacute;mero de migrantes de la regi&oacute;n. En esta agenda securitizadora, la investigaci&oacute;n cr&iacute;tica desde el sur puede desempe&ntilde;ar un papel crucial y definitivamente decisivo, para lo cual ya existen iniciativas de respuestas, que denuncian la ilegitimidad de sus bases y proponen investigar temas de desarrollo que vayan m&aacute;s all&aacute; de las remesas, como los determinantes de la migraci&oacute;n, sus costos personales y la erosi&oacute;n de derechos, los costos para los pa&iacute;ses de origen, la necesidad de debatir acerca del derecho a no migrar y la cuantificaci&oacute;n de las contribuciones demogr&aacute;ficas, sociales, culturales y econ&oacute;micas de las personas migrantes a los pa&iacute;ses de destino, empleando perspectivas de derechos, de g&eacute;nero, &eacute;tnicas y generacionales.</p>     <p>Es bueno recordar que los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y el Caribe tienen un fuerte compromiso formal con iniciativas multilaterales y con los instrumentos del derecho internacional relacionados con la migraci&oacute;n. Una clara mayor&iacute;a de ellos ha ratificado los Protocolos de Palermo y hay iniciativas para la protecci&oacute;n de los migrantes en el marco de la Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos (OEA), la Cumbre de las Am&eacute;ricas, el MERCOSUR y otras instancias subregionales. De cualquier forma, los avances no son suficientes, adem&aacute;s de ser contrastantes. Por ejemplo, en el seguimiento general del proceso de la Convenci&oacute;n internacional sobre la protecci&oacute;n de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares -instrumento que cuenta con una generalizada adhesi&oacute;n en la regi&oacute;n- se evidencia la demora de algunos pa&iacute;ses en su ratificaci&oacute;n. Algunos pa&iacute;ses que la han ratificado, adem&aacute;s, no han avanzado suficientemente en la implementaci&oacute;n de las obligaciones contra&iacute;das, lo que constituye otro problema relevante.</p>     <p>Los pa&iacute;ses que han ratificado este instrumento, as&iacute; como las otras convenciones internacionales de las Naciones Unidas, ya han establecido un compromiso con la protecci&oacute;n de los migrantes. A ellos cabe apoyarlos y exigirles el cumplimiento de las obligaciones que han contra&iacute;do. El panorama hasta ahora es complicado, si se tiene en cuenta la realidad adversa que denuncian frecuentemente la sociedad civil y los propios migrantes, as&iacute; como el hecho de que muchas de las medidas no se han implementado cabalmente, o bien se han demorado, como lo revelan algunos informes presentados al &oacute;rgano de vigilancia respectivo. Estas tareas de apoyo y exigencia siguen siendo una actividad prioritaria para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.</p>     <p><b>Ver&oacute;nica Trpin: </b>Es interesante el an&aacute;lisis que Joaqu&iacute;n Arango (2011) realiz&oacute; al mirar las transformaciones de los controles fronterizos a diez a&ntilde;os de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. El investigador subraya que la <i>securitization </i>se ha visto favorecida por las reacciones que provocaron los atentados, que abonaron un terreno propicio para la expansi&oacute;n y el fortalecimiento de pol&iacute;ticas restrictivas vinculadas a la &quot;seguridad nacional&quot;. Es real que los matices nacionales tienen un rol central en el an&aacute;lisis, ya que no podr&iacute;an compararse las pol&iacute;ticas de EE. UU. y de pa&iacute;ses latinoamericanos definidas en torno a las migraciones, aunque el migrante internacional -construido como extranjero- porta en la mayor&iacute;a de los Estados la sospecha de alterar la unidad nacional y tensionar el estatus de ciudadan&iacute;a.</p>     <p>En la misma d&eacute;cada, Argentina present&oacute; una transformaci&oacute;n crucial en pol&iacute;tica migratoria: se pas&oacute; de una ley de migraciones situada en la seguridad nacional a una ley de migraciones (Ley Nacional 25.871) que instala las perspectivas de Derechos Humanos, modificando la figura del migrante como sospechoso a sujeto de derecho. Sin embargo, Pizarro (2012) se&ntilde;ala que contin&uacute;an existiendo dispositivos a trav&eacute;s de los cuales se ejerce el poder biopol&iacute;tico y se clasifica respecto al acceso a derechos diferenciales para nacionales y no-nacionales. Domenech (2011) agrega en este sentido que se pas&oacute; de una ret&oacute;rica de la exclusi&oacute;n a una de la inclusi&oacute;n: aunque la nueva ley postula el reconocimiento de los derechos humanos de los migrantes, contin&uacute;a evalu&aacute;ndolos en cuanto a sus ventajas o desventajas, aportes o amenazas a la comunidad nacional (Domenech, en Pizarro 2012).</p>     <p><b>Enfoc&aacute;ndonos en el caso latinoamericano, &iquest;qu&eacute; nuevos perfiles e itinerarios migratorios internacionales pueden caracterizar la situaci&oacute;n de los desplazamientos contempor&aacute;neos?</b></p>     <p><b>Ninna Nyberg S0rensen: </b>La migraci&oacute;n latinoamericana -en y m&aacute;s all&aacute; de la regi&oacute;n- abarca una amplia gama de experiencias con efectos importantes para la gobernanza social, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica. Ella plantea serios desaf&iacute;os a los individuos y las comunidades involucrados, as&iacute; como a los investigadores y elaboradores de pol&iacute;ticas de la migraci&oacute;n, quienes convencionalmente dividieron las pr&aacute;cticas migratorias en cajones fijos: interna, regional o internacional; c&iacute;clica, temporal o permanente; voluntaria, involuntaria o econ&oacute;mica/pol&iacute;ticamente motivada; ocurrida debido a los factores de expulsi&oacute;n en los pa&iacute;ses de origen y los factores de atracci&oacute;n en los pa&iacute;ses de destino, o por procesos de formaci&oacute;n de comunidades transnacionales; o que resultaron del establecimiento de &quot;culturas de migraci&oacute;n&quot; o que fueron motivadas por condiciones estructurales locales o internacionales. Las l&iacute;neas de demarcaci&oacute;n son poco claras en todo momento, pero en Am&eacute;rica Latina son aun menos claras. Para medir los efectos de la migraci&oacute;n, es importante entender la diversificaci&oacute;n de las experiencias migratorias latinoamericanas, la intensificaci&oacute;n de los flujos y la diversificaci&oacute;n en lo que se refiere a los espacios de origen y destino. En segundo lugar, es importante comprender c&oacute;mo la migraci&oacute;n es regulada y organizada por una pluralidad de factores y actores.</p>     <p>En cuanto a perfiles y trayectorias actuales, la migraci&oacute;n latinoamericana se intensific&oacute; y diversific&oacute;. M&aacute;s pa&iacute;ses latinoamericanos se han convertido en emisores de migrantes, en particular hacia Estados Unidos. Simult&aacute;neamente, nuevos destinos han ganado fuerza en Europa; entre ellos se destaca particularmente Espa&ntilde;a. Un grupo m&aacute;s diverso de personas, incluidas mujeres y poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, fue incorporado a la inmigraci&oacute;n internacional. Y fueron a&ntilde;adidas nuevas formas de migraci&oacute;n a las bien conocidas migraciones laborales y a las de refugio. Por ejemplo, la migraci&oacute;n indocumentada, el tr&aacute;fico y trata humanos, movimientos de retorno involuntarios (debido tanto a las recesiones econ&oacute;micas en los pa&iacute;ses de destino como a las deportaciones). En mi propia investigaci&oacute;n empec&eacute; a mirar m&aacute;s para la multidireccionalidad de los flujos migratorios latinoamericanos, y a incluir en ella los efectos de las deportaciones masivas, en particular hacia Am&eacute;rica Central, como elementos del an&aacute;lisis.</p>     <p><b>Jorge Mart&iacute;nez Pizarro: </b>Esta regi&oacute;n experimenta actualmente intensos procesos migratorios, que est&aacute;n a la par con su asim&eacute;trica vinculaci&oacute;n a los procesos econ&oacute;micos y sociales mundiales, tales como la globalizaci&oacute;n y la crisis, y que est&aacute;n induciendo importantes cambios en los vol&uacute;menes, intensidades y direcciones de los flujos y caracter&iacute;sticas de los migrantes. Por ejemplo, el crecimiento de la migraci&oacute;n intrarregional y su mayor visibilidad son un asunto de importancia por m&uacute;ltiples razones, pues m&aacute;s all&aacute; de las problem&aacute;ticas que podr&iacute;an reconocerse, hay argumentos poderosos que permiten distinguir oportunidades, que van desde la asociaci&oacute;n con la integraci&oacute;n regional y subregional (un objetivo hist&oacute;rico en el ideario regional latinoamericano) hasta la posibilidad de minimizar barreras a la movilidad y generar condiciones m&aacute;s propicias para la lucha contra la discriminaci&oacute;n. (Los pa&iacute;ses reconocen formalmente que encaran la adhesi&oacute;n generalizada a instrumentos internacionales). En tal sentido, hay muchos asuntos que podr&iacute;an formar parte de una agenda regional migratoria <i>Sur-Sur. </i>Como el cuadro es complejo, en este punto se puede destacar la necesidad de que la investigaci&oacute;n apoye mediante el conocimiento necesario.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los estudios realizados por el CELADE-Divisi&oacute;n de Poblaci&oacute;n de la CEPAL indican que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha habido un importante incremento del n&uacute;mero de migrantes latinoamericanos y caribe&ntilde;os: de un total estimado de 21 millones en 2000, se alcanz&oacute; un volumen de alrededor de 30 millones en 2010, lo que representa el 13% de los 232 millones de inmigrantes en el mundo. Esta tendencia, no obstante, ha tenido una ligera declinaci&oacute;n, debido a la disminuci&oacute;n de los flujos hacia los pa&iacute;ses desarrollados, principalmente Estados Unidos y Espa&ntilde;a, lo que contrasta con el aumento de la migraci&oacute;n intrarregional. Por otro lado, hay una expansi&oacute;n de la migraci&oacute;n dentro de la regi&oacute;n: la informaci&oacute;n censal de 2010 -disponible para diez pa&iacute;ses- revela que el n&uacute;mero de inmigrantes de la propia regi&oacute;n pas&oacute; a superar los cuatro millones, de los cuales Argentina (1,5 millones), Venezuela, Costa Rica y Rep&uacute;blica Dominicana exhiben los valores mayores, lo cual evidencia un aumento que tambi&eacute;n se verifica en los otros pa&iacute;ses y que indica la vigencia significativa de los intercambios migratorios, que adem&aacute;s incluyen otras expresiones, como la movilidad temporal y el intenso tr&aacute;nsito fronterizo. La migraci&oacute;n dentro de la regi&oacute;n ha alcanzado una magnitud muy significativa, situ&aacute;ndose como el segundo patr&oacute;n. Diversas se&ntilde;ales indican que algunos pa&iacute;ses se han convertido al mismo tiempo en pa&iacute;ses de emisi&oacute;n, recepci&oacute;n, tr&aacute;nsito y retorno. Tal ha sido el caso de varios Estados insulares del Caribe, Brasil, El Salvador, Chile, Ecuador, Rep&uacute;blica Dominicana y Uruguay.</p>     <p>El retorno producido a causa de la recesi&oacute;n econ&oacute;mica no parece haber sido masivo, si bien se han detectado casos de aumento en algunos pa&iacute;ses, a&uacute;n con peque&ntilde;as cifras. Los antecedentes censales de 2010 revelan que en seis pa&iacute;ses con informaci&oacute;n disponible acerca del retorno en el quinquenio precedente al censo hay una cuant&iacute;a elevada (cercana al mill&oacute;n de personas) s&oacute;lo entre los mexicanos, mientras que otros pa&iacute;ses no llegan a las cien mil personas. Entre los seis pa&iacute;ses, Estados Unidos aparece siempre entre las mayor&iacute;as de retornados, y le siguen Espa&ntilde;a y Canad&aacute;, y Jap&oacute;n para los brasile&ntilde;os e Italia para los ecuatorianos. El resto proviene de pa&iacute;ses lim&iacute;trofes, donde el porcentaje mayor se registra en la migraci&oacute;n brasile&ntilde;a y uruguaya de retorno desde Paraguay y Argentina, respectivamente. Por su parte, aunque diversas se&ntilde;ales confluyen para indicar una incipiente llegada a la regi&oacute;n de inmigrantes provenientes de algunos pa&iacute;ses europeos, principalmente Espa&ntilde;a, &eacute;sta parece ser de peque&ntilde;a cuant&iacute;a y de probable car&aacute;cter temporal, lo que plantea, en cualquier caso, interesantes desaf&iacute;os a la cooperaci&oacute;n en materias migratorias. Las cifras disponibles en los censos de 2010 revelan una disminuci&oacute;n del n&uacute;mero de espa&ntilde;oles en los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, al menos en los principales receptores, lo que implicar&iacute;a que la inmigraci&oacute;n es efectivamente incipiente y, adem&aacute;s, reciente.</p>     <p>De cualquier manera, la emigraci&oacute;n sigue siendo un asunto de preocupaci&oacute;n  generalizada en la regi&oacute;n, que estar&iacute;a combin&aacute;ndose con procesos de retorno y,  en especial, de migraci&oacute;n intrarregional, dando por resultado un complejo panorama que deber&aacute; estudiarse en detalle y exigir&aacute; una agenda renovada de cooperaci&oacute;n.</p>     <p>Actualmente, el principal destino sigue siendo Estados Unidos, donde se estima que residen m&aacute;s de veinte millones de latinoamericanos y caribe&ntilde;os, es decir, m&aacute;s del 70% de los emigrantes de la regi&oacute;n. En t&eacute;rminos geogr&aacute;ficos, sin embargo, se destacan tambi&eacute;n pa&iacute;ses de Europa -entre los que sobresale Espa&ntilde;a como destino principal de los sudamericanos-, adem&aacute;s de Canad&aacute;, Jap&oacute;n, Australia e Israel.</p>     <p><b>Ver&oacute;nica Trpin: </b>Creo que los estudios migratorios ilustran la complejidad de los procesos; existe un enriquecimiento de los abordajes al instalarse categor&iacute;as de an&aacute;lisis de la movilidad de la poblaciones situadas en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos y nacionales: el abordaje de la <i>di&aacute;spora </i>pensada en di&aacute;logo con las movilidades de uruguayos dentro y fuera de Am&eacute;rica Latina, de <i>desplazamientos forzados </i>en el estudio de poblaciones originarias en Colombia -en el marco de los enfrentamientos armados- o de <i>migraciones transnacionales </i>-en la exploraci&oacute;n de construcciones espaciales e identitarias de mexicanos de un lado u otro de sus fronteras-.</p>     <p>Estos estudios focalizados y contextualizados reflejan y problematizan las hist&oacute;ricas construcciones de alteridad en el seno de los Estados pensados como naci&oacute;n, lo cual demuestra la complejidad de los procesos migratorios y los modos de abordarlos en distintos puntos de Am&eacute;rica Latina. Ello nos alerta sobre el traslado de categor&iacute;as de an&aacute;lisis que a veces no se ajustan a los contextos que investigamos, ya que responden a desigualdades, marcaciones y tensiones propias de las alteridades hist&oacute;ricamente construidas de diferentes Estados nacionales y producto de la interlocuci&oacute;n de los Estados. En este sentido, Rita Segato (2007) considera que el descr&eacute;dito existencial de la sociedad nacional ha hecho que los intelectuales -en sus an&aacute;lisis- se olvidaran tambi&eacute;n de las relaciones de poder y prestigio entre los Estados nacionales, instal&aacute;ndose la imagen de identidades des-contextualizadas, transnacionalizadas. Los esquemas anal&iacute;ticos y las categor&iacute;as construidos en otros contextos que no comparten las problem&aacute;ticas y tensiones &quot;geopol&iacute;ticas&quot; de los pa&iacute;ses latinoamericanos no hacen m&aacute;s que limitar las posibilidades de pensar alternativas para los abordajes de las migraciones en relaci&oacute;n con sus construcciones de alteridad.</p>     <p>Por otro lado, considero que se han reactualizado las movilidades poblacionales definidas por inserciones laborales en diferentes puntos de Am&eacute;rica Latina, siendo una tendencia novedosa el abordaje de los desplazamientos laborales en puestos de alta calificaci&oacute;n, por ejemplo, en relaci&oacute;n con la explotaci&oacute;n petrolera en Brasil, Bolivia y Argentina, que expresan t&eacute;rminos de extranjeridad diferentes a los que portan trabajadores con empleos precarios y estigmatizados.</p>     <p>En el caso de Argentina, han crecido considerablemente las investigaciones interdisciplinares focalizadas en la circulaci&oacute;n de migrantes de pa&iacute;ses lim&iacute;trofes (Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay) y, m&aacute;s recientemente, no lim&iacute;trofes (centralmente de Per&uacute;), especialmente conectados a econom&iacute;as regionales fronterizas y vinculados a mercados de trabajo &quot;etnicizados&quot;.  Algunos estudios otorgan el marco desde el cual observar las porosidades de los  Estados pensados como naciones en territorios delimitados y ponen de relieve las  marcaciones por el origen &eacute;tnico-nacional vigentes en espacios  institucionalizados como las escuelas y el sistema de salud -marcaciones que  derivan en ciertas pr&aacute;cticas discriminatorias-, y en las tensiones que suponen  la escolarizaci&oacute;n y la biomedicina en t&eacute;rminos monoculturales.</p>     <p>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, al situarse el &eacute;nfasis explicativo en el nivel micro se suaviz&oacute; el argumento que consideraba las migraciones laborales atadas a prescripciones estructurales. Fue as&iacute; como el papel de las cadenas en la incorporaci&oacute;n del migrante en el mercado de trabajo y la fragmentaci&oacute;n &eacute;tnica de las ciudades permitieron abordar las migraciones con redes sociales. Las redes sociales, por cuanto conforman un espec&iacute;fico conjunto de conexiones entre un grupo delimitado de personas, hicieron realidad el anhelo de explicar el comportamiento de las personas a trav&eacute;s de los v&iacute;nculos que las configuran. Las conductas individuales no pod&iacute;an asociarse autom&aacute;ticamente con grandes categor&iacute;as como clase o naci&oacute;n, sino que deb&iacute;an comprenderse a la luz de su ubicaci&oacute;n relativa dentro de un sistema de relaciones interpersonales que superaba los estrechos l&iacute;mites de las comunidades de migrantes. Los aportes interdisciplinares en la cr&iacute;tica a las delimitaciones territoriales r&iacute;gidas definidas por los Estados nacionales han abierto las puertas hacia campos de investigaci&oacute;n que, tal como se remarc&oacute;, permiten cruces entre los conceptos de movilidad y red social, as&iacute; como de identidades din&aacute;micas. </p>  <hr size="1">      <p><b>Referencias</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. Arango, Joaqu&iacute;n. 2003. La explicaci&oacute;n te&oacute;rica de las migraciones: luz y sombras. <i>Migraci&oacute;n y Desarrollo </i>1: s. p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000043&pid=S0123-885X201400010001400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>2. Arango, Joaqu&iacute;n. 2011. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s del 11-S: la securitizaci&oacute;n de las migraciones internacionales. <i>Vanguardia Dossier </i>41: 54-59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000045&pid=S0123-885X201400010001400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>3. Baeninger, Rosana. 2012. O Brasil na rota das migra&ccedil;&otilde;es latino-americanas. En <i>Imigra&ccedil;&atilde;o Boliviana no Brasil, </i>org. Rosana Baeninger. Campinas: N&uacute;cleo de Estudos de Popula&ccedil;&atilde;o - Universidade Estadual de Campinas, 9-18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000047&pid=S0123-885X201400010001400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>4. Bauman, Zygmunt. 2006. <i>La globalizaci&oacute;n: consecuencias humanas. </i>M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000049&pid=S0123-885X201400010001400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>5. Besserer, Federico. 2004. <i>Topograf&iacute;as transnacionales. Hacia una geograf&iacute;a de la vida transnacional. </i>M&eacute;xico: Plaza y Vald&eacute;s Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000051&pid=S0123-885X201400010001400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>6. Castles, Sthephen y Mark. J. Miller. 2004. <i>La era de la migraci&oacute;n. Movimientos internacionales de poblaci&oacute;n en el mundo moderno. </i>M&eacute;xico: UAZ/INM/Fundaci&oacute;n Colosio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000053&pid=S0123-885X201400010001400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>7. Domenech, Eduardo. 2011. La 'nueva pol&iacute;tica migratoria' en la Argentina: las paradojas del programa 'Patria Grande'. En <i>Migraciones internacionales contempor&aacute;neas. Estudios para el debate, </i>coord. Cynthia Pizarro. Buenos Aires: CICCUS, 119-141.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000055&pid=S0123-885X201400010001400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>8. Grosfoguel, Ram&oacute;n. 2006. La descolonizaci&oacute;n de la econom&iacute;a pol&iacute;tica y los estudios postcoloniales: transmodernidad, pensamiento fronterizo y colonialidad global. <i>Notas de Poblaci&oacute;n </i>80: 53-74.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000057&pid=S0123-885X201400010001400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>9. Harvey, David. 1989. <i>The Conditions of Post-Modernity: An Inquiry into the Origins of Cultural Change. </i>Oxford: Blackwell.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000059&pid=S0123-885X201400010001400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>10. Kearney, Michael. 1986. From the Invisible Hand to Visible Feet: Anthropological Studies of Migration and Development. <i>Annual Review of Anthropology </i>15: 331-361.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000061&pid=S0123-885X201400010001400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>11. Moctezuma, Miguel. 2008. Transnacionalidad y transnacionalismo. <i>Papeles de Poblaci&oacute;n </i>57: 39-54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000063&pid=S0123-885X201400010001400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>12. Pizarro, Cynthia. 2011. <i>Migraciones internacionales contempor&aacute;neas. Estudios para el debate. </i>Buenos Aires: CICCUS.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000065&pid=S0123-885X201400010001400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>13. Pizarro, Cynthia. 2012. Clasificar a los otros migrantes: las pol&iacute;ticas migratorias argentinas como productoras de etnicidad y de desigualdad. <i>METIS. Historia &amp; Cultura </i>11, n&deg; 22: 219-240.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000067&pid=S0123-885X201400010001400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>14. Segato, Rita. 2007. Identidades pol&iacute;ticas/alteridades hist&oacute;ricas: una cr&iacute;tica a las certezas del pluralismo global. En <i>La Naci&oacute;n y sus otros. Raza, etnicidad y diversidad religiosa en tiempos de pol&iacute;tica de la identidad. </i>Buenos Aires: Prometeo, 37-70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000069&pid=S0123-885X201400010001400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p>15. Wallerstein, Emmanuel. 2006. <i>An&aacute;lisis de sistemas-mundo: una introducci&oacute;n. </i>M&eacute;xico: Siglo XXI Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000071&pid=S0123-885X201400010001400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>         </font>     ]]></body>
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