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<journal-title><![CDATA[Estudios Socio-Jurídicos]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Justicia correctiva y derecho contractual]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article suggests that the central aspects of contract law in various jurisdictions can be explained within the idea of corrective justice. The article is divided into three parts. The first part distinguishes between corrective justice and distributive justice. The second part describes contract law. The third part focuses on actions for breach of contract and within that context reflects upon the idea of corrective justice.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Justicia correctiva y derecho contractual</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>Corrective justice and contract law</b></p>     <p><b><i>Mart&iacute;n Hevia**</i></b></p>     <p>* Las ideas b&aacute;sicas de este ensayo son parte de la tesis doctoral del autor titulada: <i>Separate Persons Acting Together - A Theory of Contract Law</i>.</p>     <p>** Universidad Torcuato di Tella, Buenos Aires, Argentina. Director de la carrera de Abogac&iacute;a y profesor asistente de la Escuela de Derecho de la Universidad Torcuato Di Tella; doctor en Derecho, Faculty of Law de University of Toronto. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mhevia@utdt.edu">mhevia@utdt.edu</a></p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 29 de marzo de 2010    <br> Fecha de aceptaci&oacute;n: 5 de abril de 2010</p> <hr>     <p><b>RESUMEN</b></p>     <p>Este art&iacute;culo sugiere que los aspectos centrales del derecho contractual en jurisdicciones diversas pueden explicarse en funci&oacute;n de la idea de justicia correctiva. El art&iacute;culo est&aacute; dividido en tres partes. La primera distingue entre justicia correctiva y justicia distributiva. La segunda parte describe el derecho contractual. Finalmente, la tercera parte se concentra en las acciones por incumplimiento contractual y en c&oacute;mo reflejan la idea de justicia correctiva.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Palabras clave:</b> derecho contractual, justicia correctiva, justicia distributiva, acciones por incumplimiento contractual, <i>common law</i>, derecho civil.</p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>This article suggests that the central aspects of contract law in various jurisdictions can be explained within the idea of corrective justice. The article is divided into three parts. The first part distinguishes between corrective justice and distributive justice. The second part describes contract law. The third part focuses on actions for breach of contract and within that context reflects upon the idea of corrective justice.</p>     <p><b>Key words</b>: contract law, corrective justice, distributive justice, damages for breach of contract, common law, civil law.</p> <hr>     <p><b><i>INTRODUCCI&Oacute;N</i></b></p>     <p>En este ensayo me propongo mostrar que los aspectos centrales del derecho contractual en diversas jurisdicciones pueden explicarse en funci&oacute;n de la idea de justicia correctiva. M&aacute;s all&aacute; de algunas diferencias de detalle, sugerir&eacute; que la estructura del derecho contractual es similar tanto en las jurisdicciones que siguen la tradici&oacute;n del derecho civil franc&eacute;s -tales como la argentina&mdash;, como en las jurisdicciones que siguen la tradici&oacute;n del <i>Common Law</i> -como la del Reino Unido y Estados Unidos&mdash;.</p>     <p>Mi ensayo est&aacute; dividido en tres partes. En la primera introduzco la distinci&oacute;n entre justicia distributiva y justicia correctiva, en la segunda explico aspectos fundamentales del derecho contractual y, finalmente, en la tercera sugiero que la estructura de las acciones por incumplimiento contractual muestra en qu&eacute; sentido el derecho contractual puede entenderse en funci&oacute;n de la justicia correctiva. En la conclusi&oacute;n, sugiero modos diferentes de entender el rol del derecho de los contratos desde la justicia distributiva.</p>     <p><b><i>1. JUSTICIA CORRECTIVA Y JUSTICIA DISTRIBUTIVA</i></b></p>     <p>La formulaci&oacute;n m&aacute;s famosa de las ideas de justicia distributiva y correctiva es la de Arist&oacute;teles en su <i>&Eacute;tica a Nic&oacute;maco</i>. La mayor parte de los autores que discuten tales nociones comienzan sus discusiones haciendo referencia a la formulaci&oacute;n aristot&eacute;lica. En el libro V de la <i>&Eacute;tica</i>, Arist&oacute;teles presenta tales ideas como dos <i>formas</i> de justicia diferente.<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a> En la justicia distributiva se reparte algo con el fin de que cada ciudadano reciba una porci&oacute;n de lo que tenga que distribuirse en funci&oacute;n de cierto criterio de distribuci&oacute;n seleccionado.<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a> Por el contrario, la justicia correctiva tiene que ver con la justicia en las relaciones interpersonales: las relaciones contractuales son un ejemplo de este tipo de relaciones.<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a></p>     <p>Perm&iacute;tanme desarrollar m&aacute;s esta distinci&oacute;n entre justicia distributiva y justicia correctiva. Para Arist&oacute;teles, la justicia distributiva "se manifiesta mediante distribuciones de honor o de dinero u otras cosas que deben dividirse entre todos los que tienen alg&uacute;n derecho de acuerdo con la constituci&oacute;n".<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a> Ahora bien, tal como explica Arist&oacute;teles, cada sociedad en particular es la encargada de decidir qu&eacute; principio de justicia distributiva es consistente con su r&eacute;gimen pol&iacute;tico. As&iacute;, por ejemplo, las democracias favorecer&aacute;n un principio que establezca que las cargas y los beneficios deben repartirse igualmente. En cambio, los reg&iacute;menes aristocr&aacute;ticos dividir&aacute;n los bienes en funci&oacute;n de la "excelencia" y, en una oligarqu&iacute;a, el mero hecho de ser poderoso y de ser rico cuenta como una raz&oacute;n para recibir todav&iacute;a m&aacute;s poder y dinero.<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a> La gente recibe un trato igualitario si la distribuci&oacute;n de las cargas y beneficios se hace en funci&oacute;n del criterio elegido, cualquiera sea el criterio en cuesti&oacute;n. Si hay desigualdad en la distribuci&oacute;n, ello tiene que deberse a que el criterio de justicia distributiva elegido por la sociedad en cuesti&oacute;n as&iacute; lo establece. Arist&oacute;teles llama a este tipo de igualdad "igualdad geom&eacute;trica". La justicia distributiva es la matem&aacute;tica de la divisi&oacute;n de un pastel. Una vez que las personas reciben lo que les corresponde, tienen "lo suyo".</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El modo en que present&eacute; la idea aristot&eacute;lica de justicia distributiva puede llevar a la conclusi&oacute;n equivocada de que las concepciones de la justicia distributiva s&oacute;lo pueden ser "est&aacute;ticas". En otras palabras, el lector puede caer en la tentaci&oacute;n de llegar a una de las siguientes conclusiones: por un lado, podr&iacute;a pensarse que una vez que establecemos cu&aacute;l es la distribuci&oacute;n ideal y una vez que se distribuyen las cargas y beneficios en funci&oacute;n de tal ideal, todo el trabajo relevante est&aacute; hecho. Por el otro lado, "distribuci&oacute;n est&aacute;tica" puede tambi&eacute;n sugerir que la distribuci&oacute;n ideal tiene que mantenerse todo el tiempo. Para ambas interpretaciones de "distribuci&oacute;n est&aacute;tica" el problema es el mismo: &iquest;qu&eacute; ocurre con la distribuci&oacute;n una vez que las personas usan, consumen, etc. los bienes que recibieron? Este problema no est&aacute; presente en el ejemplo que nos da Arist&oacute;teles, que hace referencia a la distribuci&oacute;n del poder para gobernar: el poder para gobernar no es algo que pueda usarse o consumirse en el sentido en que empleo el t&eacute;rmino aqu&iacute;. Sin embargo, el modo en que presento el enfoque aristot&eacute;lico puede dar lugar a criterios de justicia distributiva que tengan que enfrentarse con este problema. Si adoptamos la primera interpretaci&oacute;n de "teor&iacute;as est&aacute;ticas", el hecho de que la gente intercambie sus bienes, o que los destruya, es irrelevante porque una vez que se distribuyen ya cumplimos con la obligaci&oacute;n de hacerlo equitativamente. El problema lo tiene la segunda interpretaci&oacute;n de "teor&iacute;a est&aacute;tica". Supongamos que tengo derecho a recibir una porci&oacute;n espec&iacute;fica de una torta. Supongamos, tambi&eacute;n, que soy el &uacute;nico que come su porci&oacute;n. Todos tienen su porci&oacute;n y yo no la tengo porque la com&iacute;. En funci&oacute;n de tal estado de cosas, &iquest;tengo derecho a que el resto me d&eacute; una parte de su porci&oacute;n de modo tal que se mantenga la distribuci&oacute;n ideal? Supongamos ahora que le regalo al lector mi porci&oacute;n de torta. En tal caso, &iquest;tiene usted la obligaci&oacute;n de devolv&eacute;rmela? &iquest;Tengo la obligaci&oacute;n de aceptar su devoluci&oacute;n?<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a></p>     <p>A pesar de estas preocupaciones, la mayor&iacute;a de las teor&iacute;as de la justicia contempor&aacute;nea son "din&aacute;micas" antes que "est&aacute;ticas". En otras palabras, son teor&iacute;as que no promueven una distribuci&oacute;n justa en particular a cualquier costo. La mayor&iacute;a de estas teor&iacute;as da razones a favor del dise&ntilde;o de <i>estructuras institucionales</i> que les permitan a los individuos hacer lo que quieran con los bienes que reciben. En consecuencia, las distribuciones que promueven este tipo de teor&iacute;as son compatibles con diversas distribuciones de los bienes en un momento en particular. Un ejemplo famoso de este tipo de teor&iacute;a es la teor&iacute;a de la justicia distributiva de John Rawls, "justicia como equidad". Seg&uacute;n &eacute;sta, las personas reciben &mdash;lo que &eacute;l llama&mdash; "bienes primarios" -esto es, bienes que, con independencia del plan de vida particular que cada uno de nosotros prefiera para s&iacute;, todos necesitamos para llevar adelante nuestros planes&mdash;. Entre tales bienes incluye al ingreso y a la riqueza en general. Para Rawls, esos bienes importan porque son una muestra de la idea de igual libertad, esto es, importan porque permiten que las personas adopten y persigan sus propias preferencias. Precisamente, el sentido de darles a las personas tales bienes es que &eacute;stas puedan disponer de ellos libremente, sin que los individuos tengan que preocuparse por los efectos distributivos que sus decisiones puedan tener. Ahora bien, puesto que el resultado agregado de las diferentes transacciones que los individuos celebran podr&iacute;a ser una gran desigualdad distributiva, la redistribuci&oacute;n de recursos es necesaria para que los individuos sigan interactuando entre s&iacute; en condiciones de igualdad. Pero, como no hay una distribuci&oacute;n est&aacute;tica que deba mantenerse a cualquier costo, no es cierto que sea necesario interferir directamente con las transacciones que estos celebran. La teor&iacute;a de la justicia de Rawls es un ejemplo de lo que &eacute;l mismo llama "justicia pura de fondo" (<i>pure background justice</i>): cuando hay instituciones justas, el resultado al que se llegue, cualquiera sea, ser&aacute; un resultado justo.<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a></p>     <p>Voy a referirme ahora a la justicia correctiva. A diferencia de la justicia distributiva, la justicia correctiva es la justicia en las interacciones interpersonales.<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a> En los t&eacute;rminos de Tom&aacute;s de Aquino, no es la justicia entre el todo y las partes sino la justicia en la relaci&oacute;n entre las partes. La justicia correctiva simplemente se concentra en la reparaci&oacute;n de los da&ntilde;os que alguien sufre injustamente. Por ejemplo, si <i>A</i>, que no tiene un buen pasar, choca el auto de <i>B</i>, que es millonario, la justicia correctiva ofrece razones para que <i>A</i> compense a <i>B</i>, con independencia de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica relativa en la que pueda estar cada uno de ellos. La justicia correctiva se concentra en las interacciones entre las personas y ofrece razones para colocar a las partes en la posici&oacute;n en que estar&iacute;an, o hubiesen estado, si la interacci&oacute;n no hubiera tenido lugar. La justicia correctiva, entonces, protege la propiedad de cada uno de nosotros <i>vis &agrave; vis</i> las acciones de los dem&aacute;s. Pero la justicia correctiva no ofrece criterio alguno para determinar si es leg&iacute;tima la distribuci&oacute;n de los bienes en una sociedad. Esta &uacute;ltima cuesti&oacute;n es una cuesti&oacute;n de justicia distributiva, no de justicia correctiva.</p>     <p>Para Arist&oacute;teles, la justicia correctiva implica una idea de igualdad "aritm&eacute;tica" -por oposici&oacute;n a la igualdad geom&eacute;trica de la justicia distributiva&mdash;. Tal como explica Arist&oacute;teles, para la justicia correctiva "es irrelevante que una persona decente le quite a una indecente, o una indecente a una decente... En vez, el derecho se fija simplemente en las diferencias en el da&ntilde;o, y trata igualmente a las personas involucradas cuando uno comete una injusticia y otro la padece, y uno caus&oacute; el da&ntilde;o y el otro lo padece".<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a> La justicia correctiva trata como iguales a las partes que interact&uacute;an como iguales con base en una forma de igualdad que no toma en cuenta ning&uacute;n criterio basado en m&eacute;rito, necesidad o cualquier otra caracter&iacute;stica "distributiva".<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a></p>     <p>Uno de los modos en que las personas interact&uacute;an es celebrando contratos. Cuando dos o m&aacute;s individuos celebran un contrato, las partes voluntariamente crean derechos y obligaciones que no ten&iacute;an antes del acuerdo contractual. En la pr&oacute;xima secci&oacute;n me concentro en el derecho contractual y en su interpretaci&oacute;n fundada en la justicia correctiva.</p>     <p><b><i>2. EL DERECHO CONTRACTUAL</i></b></p>     <p>Los contratos hacen nacer derechos y obligaciones correlativas entre las partes. Se trata de nuevos derechos y obligaciones en el sentido de que no son como las obligaciones propias de la responsabilidad extracontractual, que obedecen a nuestra obligaci&oacute;n general de no da&ntilde;ar a los dem&aacute;s y, en particular, de la obligaci&oacute;n de respetar el derecho a la seguridad y a la libertad de los dem&aacute;s. En alg&uacute;n sentido, sin embargo, los derechos y obligaciones contractuales nacen porque existen otros derechos y obligaciones anteriores. As&iacute;, para que yo pueda obligarme a cortar el pasto de su casa, debo tener derecho a disponer libremente de mi capacidad para hacerlo. Debo tener, entonces, en primer lugar, la posibilidad f&iacute;sica de hacerlo y, tambi&eacute;n, debo tener un derecho a comprometerme a hacerlo. Tal derecho, a su vez, debe estar reconocido por el ordenamiento jur&iacute;dico. Si incumplo con mi obligaci&oacute;n, tendr&eacute; el deber de compensarlo. Ahora bien, supongamos que hoy me comprometo a cortar ma&ntilde;ana el pasto de la casa del lector. Supongamos, tambi&eacute;n, que estoy seguro de que ma&ntilde;ana voy a estar preso -comet&iacute;, digamos, alg&uacute;n delito menor- y que, en realidad, no voy a poder cortar el pasto ma&ntilde;ana. En tal caso, no s&oacute;lo no tendr&eacute; la capacidad f&iacute;sica para hacerlo sino que tampoco tengo el derecho a hacerlo porque ma&ntilde;ana estar&eacute; preso. Tambi&eacute;n podr&iacute;a ser que me comprometiese a decapitar a una persona. En este caso, aun cuando tenga la capacidad f&iacute;sica de hacerlo, obviamente no puedo transferir leg&iacute;timamente un derecho a decapitar a alguien porque, seg&uacute;n el ordenamiento jur&iacute;dico, no tengo derecho a decapitar a nadie. Esto explica por qu&eacute; los contratos son, b&aacute;sicamente, transferencias voluntarias de <i>derechos</i>.</p>     <p>Los contratos dan lugar a derechos y obligaciones correlativos entre las partes. &Eacute;sta es la naturaleza transaccional de los contratos. Al momento de la formaci&oacute;n del contrato, y antes del cumplimiento de la obligaci&oacute;n, el promisario adquiere del promitente la posesi&oacute;n de algo. Lo que el promisario obtiene no es algo material. El promisario obtiene un <i>cr&eacute;dito</i> contra el promitente. El contenido de tal cr&eacute;dito es el cumplimiento de la obligaci&oacute;n del promitente, esto es, un hecho del promitente. Esto no quiere decir que, al momento de la celebraci&oacute;n del contrato, el promisario se convierta en due&ntilde;o del promitente, sino que el promisario tiene un derecho para exigirle al promitente que cumpla con su obligaci&oacute;n. Kant lo explica del siguiente modo:</p>     <blockquote>       <p>Mediante un contrato adquiero algo externo. Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que adquiero? Puesto que se trata simplemente de la causalidad de la decisi&oacute;n de otro en relaci&oacute;n al acto que me prometi&oacute;, lo que adquiero directamente por un contrato no es una cosa externa sino su acci&oacute;n mediante la que la cosa queda en mi control de modo tal que la hago m&iacute;a. Por un contrato, entonces, adquiero la promesa del otro (pero no lo que me prometi&oacute;) y aun as&iacute; algo se agrega a mis pertenencias externas; me enriquec&iacute; (<i>locupletior</i>) al adquirir una obligaci&oacute;n activa sobre la libertad y los medios de otro.<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La naturaleza transaccional de los contratos explica el tipo de derechos que el promisario obtiene del promitente. Los juristas usualmente dicen que los derechos contractuales son derechos <i>in personam</i>, esto es, derechos cuyo titular puede oponer a otro individuo -pero no al resto del mundo que no es parte del contrato&mdash;. Por ello, en el derecho argentino se hace referencia al "efecto relativo de los contratos" -en el <i>Common Law</i>, la expresi&oacute;n que se utiliza para hacer referencia a la idea de que los contratos dan lugar a derechos y obligaciones s&oacute;lo entre las partes es <i>"privity of contract"</i>&mdash;. El hecho de que el efecto de los contratos sea relativo explica por qu&eacute;, por regla, los terceros -ajenos a la relaci&oacute;n contractual- no pueden ni demandar ni ser demandados con base en el contrato.</p>     <p>La naturaleza de los derechos <i>in personam</i> es estrictamente transaccional: son derechos que conllevan una obligaci&oacute;n correlativa para mi contraparte en el contrato, pero que no generan obligaci&oacute;n alguna para el resto del mundo. En el <i>Common Law</i>, la expresi&oacute;n <i>"derechos in personam"</i> se traduce en el anglicismo <i>"personal rights"</i>, pero ello puede dar lugar a confusi&oacute;n. Los derechos <i>in personam</i> no son simplemente derechos que una persona tiene -tenemos tambi&eacute;n muchos derechos que no son <i>in personam</i>, como los derechos de propiedad&mdash;. Se trata de derechos de cr&eacute;dito que podemos oponerle a alguien en particular. Esto es lo que habitualmente se conoce con el nombre de "obligaciones", ya sean civiles o comerciales.</p>     <p>Los juristas normalmente oponen la noci&oacute;n de derechos <i>in personam</i> a la de derechos <i>in rem</i>, esto es, a la de derechos de propiedad. Peter Birks explica esta distinci&oacute;n con la siguiente met&aacute;fora: en los derechos <i>in personam</i>, la soga est&aacute; atada a una persona; en cambio, en los derechos <i>in rem</i>, la soga est&aacute; atada a una cosa.<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a> Por ello, los derechos <i>in rem</i>, a diferencia de los derechos <i>in personam</i>, son oponibles <i>erga omnes</i>, esto es, son oponibles a todos porque todos tenemos la obligaci&oacute;n de respetar los derechos de propiedad que otros tienen sobre cosas determinadas. Por supuesto que, al igual que los derechos <i>in personam</i>, los <i>in rem</i> pueden adquirirse mediante una interacci&oacute;n contractual. As&iacute;, por ejemplo, yo me convierto en due&ntilde;o de su auto cuando, despu&eacute;s de vend&eacute;rmelo, usted me hace entrega del auto. Del mismo modo, al igual que cuando se incumplen las obligaciones, las acciones por violaci&oacute;n de un derecho real son bilaterales, esto es, son acciones que se oponen a quien no respeta mi derecho de propiedad. Pero, a diferencia de los derechos <i>in personam</i>, la existencia de los derechos reales no se limita a la interacci&oacute;n entre las partes del contrato, por ejemplo, sino que se extiende al resto del mundo; por ello, los derechos reales son oponibles <i>erga omnes</i>. Los derechos <i>in personam</i> siempre se adquieren ante el titular de la obligaci&oacute;n correlativa. En cambio, cuando alguien adquiere un derecho real, lo hace frente a todo el mundo.<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a> Entonces, tal como mencion&eacute; antes, el contrato por s&iacute; solo no le da al promisario un derecho de propiedad sobre la cosa prometida. As&iacute;, por ejemplo, si yo me obligo a entregarle diez caballos dentro de diez d&iacute;as, hasta tanto usted no est&eacute; en poder de tales caballos, usted no ser&aacute; su due&ntilde;o. Para que los caballos le pertenezcan tienen que estar en su poder. De all&iacute; que los juristas sostengan que, para que el derecho real sobre un bien se transfiera, debe haber tradici&oacute;n del bien en cuesti&oacute;n; esto es, el bien debe ser entregado a quien se convertir&aacute; en su nuevo due&ntilde;o. Esto reafirma la idea de que el contrato concede simplemente un derecho de cr&eacute;dito para exigir la entrega de los caballos, pero no m&aacute;s que eso.<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a></p>     <p><b><i>3. JUSTICIA CORRECTIVA Y ACCIONES POR INCUMPLIMIENTO CONTRACTUAL</i></b></p>     <p>Me referir&eacute; ahora a la naturaleza de las acciones por incumplimiento contractual. Ya expliqu&eacute; que, al momento de la formaci&oacute;n del contrato y antes del cumplimiento de la obligaci&oacute;n, el promisario adquiere algo, a saber, un derecho de cr&eacute;dito contra el promitente. En caso de que el promitente incumpla con su obligaci&oacute;n contractual, el promisario tiene derecho a exigirle al promitente que le entregue aquello que le pertenece, o sea, tiene derecho a exigir el cumplimiento de la obligaci&oacute;n. El promisario tiene derecho a exigir que el promitente lo deje en la posici&oacute;n en la que hubiese estado si el promitente hubiese cumplido con su obligaci&oacute;n. Ello puede entenderse de m&aacute;s de un modo. En las jurisdicciones de <i>Common Law</i>, la regla es que, en caso de incumplimiento, el promitente le debe pagar al promisario <i>"expectation damages"<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a></i> -que podr&iacute;amos traducir como indemnizaci&oacute;n por los da&ntilde;os causados por la expectativa frustrada&mdash;. El contenido de tal indemnizaci&oacute;n depender&aacute; de qu&eacute; esperaba el promisario del contrato y qu&eacute; es lo que razonablemente el promitente pod&iacute;a pensar o prever que el promisario <i>razonablemente</i> buscaba obtener mediante la celebraci&oacute;n del mismo. La expectativarazonable del promisario puede incluir no s&oacute;lo a la cosa prometida -suponga que se trata de un contrato de compraventa- sino tambi&eacute;n a los usos potenciales que el promisario le iba a dar a la cosa prometida. &Eacute;sta es la regla que nace con el precedente <i>Hadley v. Baxendale,<a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a></i> la -as&iacute; llamada- "regla de la previsibilidad". As&iacute;, por ejemplo, supongamos que la cosa prometida era un tractor que el promisario iba a utilizar para trabajar en la cosecha de este a&ntilde;o. Supongamos que es razonable asumir que el vendedor del tractor pod&iacute;a prever, o debi&oacute; haber previsto, que el comprador le iba a dar tal uso al tractor. En ese caso, el <i>Common Law</i> le exigir&aacute; al promitente que tambi&eacute;n se haga cargo, al menos parcialmente, de las p&eacute;rdidas que le trae al comprador el no haber podido utilizar el tractor para mejorar la calidad de la cosecha.</p>     <p>En las jurisdicciones de derecho civil, la regla es que, en caso de cumplimiento del promitente, el promisario puede exigir el cumplimiento espec&iacute;fico o <i>in natura</i> de la obligaci&oacute;n.<a href="#17" name="n17"><sup>17</sup></a> Quiz&aacute;, el fundamento para ello sea que, si el promitente le promete al promisario que va a hacer <i>X</i> o a entregarle la cosa <i>Y</i>, entonces la obligaci&oacute;n del promitente es cumplir con aquello a lo que se oblig&oacute; espec&iacute;ficamente -y no a darle al promisario el valor del cumplimiento&mdash;. &Eacute;sta parece ser la consecuencia de la estructura de la promesa. En el caso del derecho argentino, en realidad, el art. 505 del C&oacute;digo Civil le da al acreedor -al promisario- el derecho de optar entre exigir el cumplimiento espec&iacute;fico de la obligaci&oacute;n, una indemnizaci&oacute;n cuyo monto equivalga al valor del cumplimiento de la obligaci&oacute;n o a pedirle a un tercero que cumpla por el promitente. En la mayor&iacute;a de los casos, los bienes por los que se contrata son bienes para los que se puede encontrar, en mayor o menor medida, un buen sustituto en el mercado. En tal caso, si al acreedor lo indemnizan por el valor del bien en el mercado m&aacute;s una suma que lo compense por el costo del retraso en el cumplimiento -los intereses moratorios- y el costo de b&uacute;squeda del bien en el mercado, el acreedor quedar&aacute; satisfecho porque el deudor-promitente lo colocar&iacute;a en la misma posici&oacute;n en la que hubiese estado si el contrato se hubiese cumplido. Cuando el bien prometido no puede conseguirse en el mercado, entonces obligar al deudor a que cumpla con su obligaci&oacute;n parece razonable.</p>     <p>En algunos casos, obligar al deudor a cumplir con su obligaci&oacute;n no est&aacute; permitido. Se trata de los supuestos en los que la obligaci&oacute;n es una "obligaci&oacute;n de hacer", esto es, una obligaci&oacute;n que implique que el promitente realice cierto acto -que no sea, por supuesto, la mera entrega de un bien material, en cuyo caso la obligaci&oacute;n es una "obligaci&oacute;n de dar"&mdash;. En este supuesto, se dice que no es moralmente aceptable ejercer violencia f&iacute;sica sobre el deudor para obligarlo a cumplir. En las obligaciones de hacer, en los supuestos en que el promitente no quiere cumplir espec&iacute;ficamente con lo prometido, la indemnizaci&oacute;n, o bien el pedido a un tercero de que cumpla con la obligaci&oacute;n -a costa del promitente&mdash;, parecen soluciones tambi&eacute;n razonables. En el <i>Common Law</i> este problema no se presenta muy seguido porque, por regla, los tribunales conceden <i>expectation damages</i> al promisario -en cuyo caso la disquisici&oacute;n acerca de la naturaleza de la obligaci&oacute;n no es importante&mdash;.</p>     <p>El punto es que el cr&eacute;dito contractual es un medio del que el promisario dispone para perseguir sus propios planes. El promisario cuenta con el cumplimiento de la obligaci&oacute;n del promitente. La acci&oacute;n por incumplimiento contractual no busca poner al promisario en la misma situaci&oacute;n en la que hubiese estado si el contrato hubiese cumplido <i>todas las cosas consideradas</i>. En t&eacute;rminos econ&oacute;micos, la acci&oacute;n no tiene por objetivo colocar al promisario en la misma curva de utilidad en la que se encontraba antes del incumplimiento. En muchos casos, ello es imposible. El objetivo de la acci&oacute;n es devolverle al promisario los medios de los que dispon&iacute;a; esto es, devolverle lo que le pertenece.<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a></p>     <p>Aqu&iacute; se ve con m&aacute;s claridad c&oacute;mo la estructura del derecho de los contratos conecta con la idea de justicia correctiva que introduje en la primera secci&oacute;n de esta nota. M&aacute;s all&aacute; de si el promisario es millonario y el promitente menos rico relativamente, la justicia correctiva opera en caso de incumplimiento contractual. Al momento de la celebraci&oacute;n del contrato, el promisario adquiere algo de parte del promitente y, en caso de incumplimiento, el promisario tiene derecho a exigir que, por razones de justicia correctiva, se le devuelva lo que le pertenece y aquello que el promitente est&aacute; reteniendo ileg&iacute;timamente. </p>     <p>Por supuesto, el incumplimiento de un contrato puede conllevar una injusticia distributiva, pero tambi&eacute;n puede ser injusto desde la perspectiva distributiva que se cumpla cierto contrato. Es decir, si la justicia distributiva es sensible a las transacciones que celebran las personas, lo es tanto a los contratos que se cumplen como a aquellos que se incumplen. Pero precisamente ello implica que la justicia distributiva y la justicia correctiva son diferentes.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>4. A MODO DE CONCLUSI&Oacute;N</i></b></p>     <p>Hasta ahora suger&iacute; que la estructura del derecho contractual puede entenderse en funci&oacute;n de la justicia correctiva. Cabe preguntarse, entonces, qu&eacute; rol tiene la justicia distributiva en el dise&ntilde;o de las instituciones sociales. No hay para ello una respuesta &uacute;nica. Algunos autores sostienen que, en realidad, pensar que el derecho contractual tiene su fundamento &uacute;ltimo en la justicia correctiva es como ver un espejismo. Para tales autores, el que tengamos o no derecho contractual depende de informaci&oacute;n emp&iacute;rica contingente acerca de si tener derecho contractual es &uacute;til para promover otros fines que podamos tener. Un ejemplo de este enfoque es la posici&oacute;n que Liam Murphy adopta en <i>"Institutions and the Demands of Justice"</i>, en donde sostiene que "no deber&iacute;amos pensar a las instituciones jur&iacute;dicas, pol&iacute;ticas y a otras instituciones sociales como si constituyeran dominios normativos separados que requieren principios normativos fundacionales diferentes sino fundamentalmente como los medios que las personas utilizan para cumplir con sus objetivos morales colectivos".<a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a></p>     <p>En un modo similar en que lo hace Thomas Nagel, Murphy sostiene que si los individuos estuviesen capacitados para aplicar a su vida cotidiana los principios morales que suscriben, entonces tendr&iacute;an una obligaci&oacute;n de aplicar tales principios en todas sus acciones -cualesquiera sean&mdash;. El problema es que, en realidad, los individuos no pueden imaginar o contemplar todas las consecuencias distributivas de cada curso de acci&oacute;n que deciden realizar. Para Murphy, s&oacute;lo una vez que tomamos conciencia del hecho de que somos "malos calculadores de consecuencias" podemos entender por qu&eacute; dise&ntilde;amos instituciones que son m&aacute;s eficientes y eficaces en el trabajo de asegurar que haya justicia de un modo m&aacute;s sistem&aacute;tico. Por ello, la "divisi&oacute;n del trabajo" entre los principios de justicia que rigen el dise&ntilde;o de las instituciones sociales y aquellos que los individuos deben seguir en sus conductas particulares no es m&aacute;s que la segunda mejor opci&oacute;n. Murphy tambi&eacute;n sostiene que "una divisi&oacute;n del trabajo que deja en manos de la justicia de fondo la tarea de asegurarse de que haya una distribuci&oacute;n justa en la sociedad y que hace responsable a las personas solamente por un conjunto de obligaciones negativas nos permitir&iacute;a comer nuestra torta y tambi&eacute;n preservarla. Cumplir&iacute;amos con nuestros objetivos igualitarios sin hacer que nuestra vida sea miserable en el proceso".<a href="#20" name="n20"><sup>20</sup></a></p>     <p>Seg&uacute;n el enfoque "distributivista" no es del todo claro si realmente debemos tener algo as&iacute; como el derecho de los contratos. Nuestra decisi&oacute;n de tener o no tener derecho contractual depender&aacute; de informaci&oacute;n emp&iacute;rica contingente acerca de cu&aacute;l es el mejor modo de cumplir con nuestros objetivos distributivos. En caso de que consider&aacute;ramos necesario tener derecho de los contratos, &eacute;ste ser&iacute;a dise&ntilde;ado de un modo tal que promueva los objetivos distributivos. Por supuesto, este enfoque asume que los principios que se aplican a la conducta del Estado son los mismos que rigen las transacciones privadas. Tambi&eacute;n podr&iacute;a ocurrir que los principios sean diferentes, pero ello ser&iacute;a as&iacute; simplemente en virtud de una cuesti&oacute;n de "competencia institucional" -por ejemplo, tal como mencion&eacute; antes, porque somos malos calculando los efectos distributivos que nuestras decisiones pueden tener y, por ello, preferimos aliviar a los individuos de la carga de tener que hacerlo y dejamos los problemas de justicia distributiva en manos del Estado&mdash;. El punto central de Murphy puede resumirse del siguiente modo: para &eacute;l no existen los contratos genuinamente privados porque, en el fondo, cualquier contrato es un modo en el que promovemos la justicia distributiva.</p>     <p>En la literatura filos&oacute;fica sobre el derecho contractual, Anthony Kronman adopta un enfoque distributivista en su ensayo <i>seminal "Contract Law and Distributive Justice".<a href="#21" name="n21"><sup>21</sup></a></i> Los juristas generalmente sostienen que el principio de autonom&iacute;a personal es el que justifica la existencia del derecho contractual. Todos parecen estar de acuerdo en la naturaleza voluntaria de los contratos. La posici&oacute;n de Kronman es llamativa porque sostiene que la voluntariedad de los contratos debe entenderse <i>completamente</i> en funci&oacute;n de la justicia distributiva; es decir, todos los aspectos esenciales de los contratos deben justificarse en funci&oacute;n de la justicia distributiva. Al decir esto, Kronman adopta al monismo y comparte con Murphy la idea de que la divisi&oacute;n del trabajo s&oacute;lo puede estar fundada en cuestiones pragm&aacute;ticas.</p>     <p>Quiz&aacute; pueda situarse a Robert Nozick y a otros libertarios en el polo opuesto al de Murphy. Tales autores tambi&eacute;n rechazan la idea de que hay principios especiales para el dise&ntilde;o institucional, razones que no son las mismas por las que lo hace Murphy. Los libertarios entienden todas las cuestiones de justicia como cuestiones de justicia correctiva. Seg&uacute;n creen, el Estado no es diferente de cualquier otra asociaci&oacute;n privada: para los libertarios, los poderes y las obligaciones que tiene el Estado no pueden ser diferentes de los poderes que los individuos pose&iacute;an antes de que el Estado existiese.<a href="#22" name="n22"><sup>22</sup></a></p>     <p>En t&eacute;rminos generales, los libertarios creen que hay una presunci&oacute;n <i>prima facie</i> en contra de cualquier interferencia con la libertad de los individuos. Ello quiere decir que, a menos que haya consentimiento, la redistribuci&oacute;n de la propiedad de unos a otros es impermisible. El cobro de impuesto a las ganancias, entonces, es una redistribuci&oacute;n ileg&iacute;tima de recursos.<a href="#23" name="n23"><sup>23</sup></a> Todav&iacute;a m&aacute;s, los libertarios creen que no hay algo as&iacute; como la justicia (re)distributiva porque todas las cuestiones de justicia tienen que ver con las relaciones interpersonales. Si pensamos en el libertarismo de este modo, el contraste con la posici&oacute;n de Murphy se aclara m&aacute;s: mientras que para Murphy realmente los contratos no tienen nada de privado, los libertarios piensan que, en definitiva, todo es esencialmente privado.</p>     <p>Entre estas dos posiciones quiz&aacute; est&eacute; aquella que sostiene que la justicia correctiva y la justicia distributiva son &aacute;mbitos de justicia claramente diferentes. As&iacute;, no habr&iacute;a lugar para consideraciones distributivas en el derecho privado -y, en particular, en el derecho contractual&mdash;. Sin embargo, la redistribuci&oacute;n de recursos -por ejemplo, a trav&eacute;s del sistema impositivo- tendr&iacute;a lugar para proteger a los individuos de los efectos agregativos de las transacciones. En algunos casos, el efecto puede ser tal que el resultado sean monopolios u oligopolios de modo tal que la acumulaci&oacute;n de propiedad en manos de algunos pueda dejar sin nada a algunas personas en el futuro sin que &eacute;stas tengan responsabilidad alguna por ello. Ciertas interpretaciones de la teor&iacute;a de la justicia de Rawls se toman en serio la distinci&oacute;n entre justicia correctiva y distributiva, y le dan un espacio importante la segunda de modo tal que los individuos sepan que pueden interactuar libremente con la tranquilidad de que las instituciones pol&iacute;ticas se est&aacute;n encargando de su trabajo.<a href="#24" name="n24"><sup>24</sup></a> Quiz&aacute; esta &uacute;ltima opci&oacute;n sea la que m&aacute;s se acerca a c&oacute;mo entendemos el rol del derecho contractual y su conexi&oacute;n con la justicia distributiva en la mayor&iacute;a de las sociedades modernas, ya sea en Argentina, Colombia o en otras jurisdicciones del mundo.</p>     <p><b>NOTAS AL PIE </b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Gardner, John. <i>The Purity and Priority of Private Law</i>. 46 U.T.L.J., 1996, pp. 459-468. Es importante no cometer el error de pensar que los principios aristot&eacute;licos de "justicia formal" son principios de "justicia sustantiva" como si Arist&oacute;teles tuviera una preferencia por la "justicia meramente formal". El objetivo de Arist&oacute;teles era, simplemente, analizar las diferentes formas que la justicia puede adoptar -distributiva,</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n2" name="2">2</a>. Benson, Peter. <i>The Basis of Corrective Justice and Its Relation to Distributive Justice</i>. 77 Iowa L. Rev., 1992, pp. 515-535.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. Tom&aacute;s de Aquino, por ejemplo, describe a la justicia distributiva como la relaci&oacute;n entre el todo y la parte y a la justicia correctiva como el orden existente en las relaciones entre las partes. Ver: Aquinas, Thomas. <i>Summa Theologica</i> II-II, Q. 61, Art. 1.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. <i>&Eacute;tica a Nic&oacute;maco</i>, citada en: Gordley, James. <i>Equality in Exchange</i>. 69 Cal. L. Rev., 1981, pp. 1587-1589.</p>     <p><a href="#n5" name="5">5</a>. Aqu&iacute; sigo la interpretaci&oacute;n de James Gordley.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. Robert Nozick se refiere a este tipo de teor&iacute;as de la justicia como "teor&iacute;as pautadas". Ver: Nozick, Robert. <i>Anarchy, State, and Utopia</i>. Basic Books, New York, 1974. Para un an&aacute;lisis de la teor&iacute;a de la justicia de Nozick, ver: Hevia, Mart&iacute;n y Ezequiel Spector. <i>The Bizarre World of Historical Theories of Justice: Revisiting Nozick’s Argument</i>. 34 Social Theory and Practice 533, 2008.</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. Ver, por ejemplo: Rawls, John. <i>Justice as Fairness -A Restatement</i>. Cambridge: The Belknap Press of the Harvard University Press, 2001, pp. 52-54.</p>     <p><a href="#n8" name="8">8</a>. Arist&oacute;teles y otros autores hacen referencia a las interacciones personales como "transacciones".</p>     <p><a href="#n9" name="9">9</a>. Arist&oacute;teles, <i>op. cit.</i>, pp.1132a2-1132a6.</p>     <p><a href="#n10" name="10">10</a>. Ver: Perry, Stephen. "On the Relationship between Corrective and Distributive Justice" En: <i>Oxford Essays in Jurisprudence</i>, Fourth Series. Oxford: Oxford University Press, 2000, p. 237.</p>     <p><a href="#n11" name="11">11</a>. Ver: Kant, Immanuel. <i>The Metaphysics of Morals</i>. Cambridge, UK: Cambridge University Press, 1996, pp. 6-723. Citado en Weinrib, Ernest J. "Punishment and Disgorgement as Contract Remedies" 78 Chicago- Kent L. Rev. 55 en 67. Es importante destacar, tambi&eacute;n, que son las normas de la libertad las que requieren que sea posible poseer la acci&oacute;n de otro. Si el hecho de que yo posea la posibilidad de exigirle que haga algo es compatible con su libertad, con la m&iacute;a, y con la de todos los dem&aacute;s, entonces ello tiene que estar jur&iacute;dicamente permitido. Para este punto, ver: Byrd, Sharon y Joachim Hrushka. <i>Kant on "Why Must I Keep My Promise"</i> 81 Chicago Kent L. Rev., 2006, pp. 47-58.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n12" name="12">12</a>. Birks, Peter. <i>Unjust Enrichment</i>. Oxford: Oxford University Press, 2003, p. 148.</p>     <p><a href="#n13" name="13">13</a>. Para este punto, ver: Hevia, Mart&iacute;n. <i>Separate Persons Acting Together - Sketching a Theory of Contract Law</i>, 22 Canadian Journal of Law &amp; Jurisprudence 291, 2009.</p>     <p><a href="#n14" name="14">14</a>. Para este punto ver: Benson, Peter. "The Basis for Excluding Liability for Economic Loss in Tort Law". En: <i>Philosophical Foundations of Tort Law</i>. Oxford: Oxford University Press, 1995, pp. 427, 455-456.</p>     <p><a href="#n15" name="15">15</a>. Para este punto ver: Benson, Peter. <i>The Idea of a Public Basis of Justification for Contract</i>. 33 Osgoode Hall L.J., 1996, pp. 273-319.</p>     <p><a href="#n16" name="16">16</a>. (1854) 9 Ex. 341.</p>     <p><a href="#n17" name="17">17</a>. Ver, por ejemplo, el art. 505 del C&oacute;digo Civil Argentino.</p>     <p><a href="#n18" name="18">18</a>. Para este punto ver: Ripstein, Arthur. <i>As If It Had Never Happened</i>. 48 Wm. &amp; Mary L. Rev. 1957, 2007.</p>     <p><a href="#n19" name="19">19</a>. Murphy, Liam. <i>Institutions and the Demands of Justice</i>. 27 Phil. &amp; Pub. Aff., 1998, pp. 251-253.</p>     <p><a href="#n20" name="20">20</a>. <i>Ibid</i>., p. 258.</p>     <p><a href="#n21" name="21">21</a>. Yale L.J., 1980, p. 472. M&aacute;s recientemente, Kordana y Tabachnik sostuvieron una posici&oacute;n similar en "Rawls and Contract Law". 73 Geo. Wash. L. Rev. 598, 2005.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n22" name="22">22</a>. Tomo prestada esta idea de Rawls. Ver: Rawls. <i>Political Liberalism</i>. New York: Columbia University Press, 1993, p. 264.</p>     <p><a href="#n23" name="23">23</a>. Nozick, <i>op. cit</i>., p. 150.</p>     <p><a href="#n24" name="24">24</a>. Desarrollo esta posici&oacute;n en Hevia, <i>op. cit</i>.</p> <hr>     <p><b><i>BIBLIOGRAF&Iacute;A</i></b></p>     <!-- ref --><p>1. Aquinas, Thomas. <i>Summa Theologica</i> II-II, Q. 61, Art. 1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000077&pid=S0124-0579201000010000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Benson, Peter. <i>The Basis of Corrective Justice and Its Relation to Distributive Justice</i>. 77 Iowa L. Rev, 1992, pp. 515-535.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000078&pid=S0124-0579201000010000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Benson, Peter. "The Basis for Excluding Liability for Economic Loss in Tort Law". En: <i>Philosophical Foundations of Tort Law</i>. Oxford: Oxford University Press, 1995, pp. 427, 455-456.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000079&pid=S0124-0579201000010000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Benson, Peter. <i>The Idea of a Public Basis of Justification for Contract</i>. 33 Osgoode Hall L.J., 1996, pp. 273-319.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000080&pid=S0124-0579201000010000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Birks, Peter. <i>Unjust Enrichment</i>. Oxford: Oxford University Press, 2003, p. 148.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000081&pid=S0124-0579201000010000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Byrd, Sharon y Joachim Hrushka. <i>Kant on "Why Must I Keep My Promise"</i> 81 Chicago Kent L. Rev, 2006, pp. 47-58.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000082&pid=S0124-0579201000010000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Gardner, John. <i>The Purity and Priority of Private Law</i>. 46 U.T.L.J., 1996, pp. 459-468.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000083&pid=S0124-0579201000010000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Gordley, James. <i>Equality in Exchange</i>. 69 Cal. L. Rev.,1981, pp. 1587-1589.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000084&pid=S0124-0579201000010000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Hevia, Mart&iacute;n. <i>Separate Persons Acting Together - Sketching a Theory of Contract Law</i>, 22 Canadian Journal of Law &amp; Jurisprudence 291, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000085&pid=S0124-0579201000010000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Hevia, Mart&iacute;n y Ezequiel Spector. <i>The Bizarre World of Historical Theories of Justice: Revisiting Nozick’s Argument</i>. 34 Social Theory and Practice 533, 2008.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000086&pid=S0124-0579201000010000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Kant, Immanuel. <i>The Metaphysics of Morals</i>. Cambridge, UK: Cambridge University Press, 1996, pp. 6-723.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000087&pid=S0124-0579201000010000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>12. Kordana y Tabachnik. <i>Rawls and Contract Law</i>. 73 Geo. Wash. L. Rev, 2005, p. 598.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000088&pid=S0124-0579201000010000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Murphy, Liam. <i>Institutions and the Demands of Justice</i>. 27 Phil &amp; Pub. Aff, 1998, pp. 251-253.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000089&pid=S0124-0579201000010000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Nozick, Robert. <i>Anarchy, State, and Utopia</i>. Basic Books, New York, 1974.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000090&pid=S0124-0579201000010000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Perry, Stephen. "On the Relationship between Corrective and Distributive Justice" En: <i>Oxford Essays in Jurisprudence</i>, Fourth Series. Oxford: Oxford University Press, 2000, p. 237.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000091&pid=S0124-0579201000010000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Rawls, John. <i>Justice as Fairness -A Restatement</i>. Cambridge: The Belknap Press of the Harvard University Press, 2001, pp. 52-54.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000092&pid=S0124-0579201000010000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Rawls, John. <i>Political Liberalism</i>. New York: Columbia University Press, 1993, p. 264.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000093&pid=S0124-0579201000010000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Ripstein, Arthur. <i>As If It Had Never Happened</i>. 48 Wm. &amp; Mary L. Rev. 1957, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000094&pid=S0124-0579201000010000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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