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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Defensa de la gratuidad de la educación en Colombia: algunos argumentos constitucionales y de derecho internacional]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Colombia is the only country in Latin America which State does not permit that primary education being free. As a consequence the government has not being interested in outlining a policy about free primary education. However, the Colombian constitution has rules that allow use treaties about human rights to interpret their own national rules. Through this technique of constitutional interpretation is possible to defend free primary education as an obligation. Colombia can’t ignore it. In fact, the Corte Constitucional has protected the access and the permanency in educational system based on International Law. In this kind of arguments, reasons about economical costs are irrelevant since right to education has had universal recognition. Our thesis is that there is no reason for Colombia to restrict right to education through the imposition of costs. This idea finds support in the fact that free primary education allows access and permanency in educational system. In addition free primary education is the best way to overcome economical obstacles which affect the right of education. First of all, this article will describe the obligations of Colombia regarding International Law, after that, we will analyze the decisions of the Corte Constitucional. Finally we will pose a conclusion that outlines some topics for future research.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>Defensa de la gratuidad de la educaci&oacute;n en Colombia: algunos argumentos constitucionales y de derecho internacional*</b></p></font> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>Free primary education in Colombia: some arguments of constitutional and international law</b></p>     <p><b><i>Camilo-Ernesto Castillo-S&aacute;nchez**    <br> Ethel-Nataly Castellanos-Morales***</i></b></p>     <p>* Este art&iacute;culo retoma varios argumentos elaborados por Camilo Castillo y Esteban Hoyos en una acci&oacute;n p&uacute;blica de inconstitucionalidad presentada en 2009. Es el resultado de reflexiones de los autores sobre los problemas de la constituci&oacute;n democr&aacute;tica, la validez y eficacia de ciertas normas constitucionales en Colombia en el marco de la l&iacute;nea de investigaci&oacute;n Democracia y Justicia.</p>     <p>** Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, Colombia. Licenciado en Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad Santo Tom&aacute;s de Bogot&aacute;. Abogado y especialista en Derecho Constitucional de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogot&aacute;. Actualmente trabaja como investigador en DeJuSticia en temas relacionados con estudios sobre la justicia y derechos sociales. Adelanta sus estudios de doctorado en Derecho en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario investigando sobre temas de historia del derecho constitucional colombiano y las reformas a la justicia. Es profesor de Teor&iacute;a del Derecho de la misma instituci&oacute;n. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:camilo.castillosanchez@gmail.com">camilo.castillosanchez@gmail.com</a></p>     <p>*** Universidad del Rosario, Bogot&aacute;, Colombia. Abogada y mag&iacute;ster en Derecho de la Universidad Nacional de Colombia. Docente de carrera e investigadora en la l&iacute;nea Democracia y Justicia de de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario. &Aacute;reas de especializaci&oacute;n: Derecho Constitucional, Derechos humanos, Justicia transicional y Teor&iacute;a Jur&iacute;dica. Actualmente su actividad investigativa se concentra en el an&aacute;lisis de la relaci&oacute;n entre los contextos adversos propios de las sociedades de promesas incumplidas -con estructuras normativas que estipulan garant&iacute;as b&aacute;sicas pero que irrespetan constantemente los principios m&iacute;nimos de justicia y los derechos fundamentales que se convierten, parad&oacute;jicamente, en impulsoras de la ciudadan&iacute;a, como ejercicio del poder de agencia y de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica. Adem&aacute;s adelanta investigaciones sobre Derecho Constitucional Colombiano, el problema de la figura presidencial y el tribunal constitucional en relaci&oacute;n con la Teor&iacute;a Jur&iacute;dica y el asunto de la vigencia de las normas. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:ethel.castellanos@urosario.edu.co">ethel.castellanos@urosario.edu.co</a></p>     <p>Fecha de recepci&oacute;n: 23 de febrero de 2010    <br> Fecha de aceptaci&oacute;n: 18 de marzo de 2010</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><i>RESUMEN</i></b></p>     <p>Colombia es el &uacute;nico pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina en el que la constituci&oacute;n y la ley permiten a las instituciones educativas estatales realizar cobros acad&eacute;micos en todos los grados escolares. La consecuencia de esto es que el Gobierno Nacional no se ha interesado por elaborar una pol&iacute;tica de gratuidad de la educaci&oacute;n. Sin embargo, la Constituci&oacute;n tiene disposiciones que permiten integrar los tratados de derechos humanos ratificados por Colombia al ordenamiento jur&iacute;dico interno; all&iacute;, es donde est&aacute; consagrada la gratuidad de la educaci&oacute;n. &Eacute;sta es un imperativo jur&iacute;dico que el Estado no puede desconocer. La Corte Constitucional ha protegido el acceso y la permanencia al sistema educativo con base en el Derecho Internacional pues cuando existe una disposici&oacute;n de derechos humanos que consagra un derecho, los argumentos de costo beneficio quedan excluidos, en especial si es un derecho universalmente reconocido. Nuestra tesis es que no hay ninguna raz&oacute;n para que el Estado restrinja el disfrute del derecho a la educaci&oacute;n a trav&eacute;s de cobros, especialmente porque la gratuidad de la educaci&oacute;n primaria les permite a las personas acceder y permanecer en el sistema educativo y es un instrumento privilegiado para remover las barreras econ&oacute;micas que afectan el disfrute del derecho. La estructura del art&iacute;culo es la siguiente: los dos primeros apartados se referir&aacute;n a las obligaciones internacionales del Estado colombiano, el tercero har&aacute; &eacute;nfasis en la jurisprudencia constitucional sobre la gratuidad de la educaci&oacute;n y, finalmente, habr&aacute; una breve conclusi&oacute;n que plantear&aacute; futuras l&iacute;neas de trabajo.</p>     <p><b>Palabras clave:</b> gratuidad de la educaci&oacute;n, derechos sociales, bloque de constitucionalidad, derecho constitucional.</p>     <p><b>ABSTRACT</b></p>     <p>Colombia is the only country in Latin America which State does not permit that primary education being free. As a consequence the government has not being interested in outlining a policy about free primary education. However, the Colombian constitution has rules that allow use treaties about human rights to interpret their own national rules. Through this technique of constitutional interpretation is possible to defend free primary education as an obligation. Colombia can’t ignore it. In fact, the Corte Constitucional has protected the access and the permanency in educational system based on International Law. In this kind of arguments, reasons about economical costs are irrelevant since right to education has had universal recognition. Our thesis is that there is no reason for Colombia to restrict right to education through the imposition of costs. This idea finds support in the fact that free primary education allows access and permanency in educational system. In addition free primary education is the best way to overcome economical obstacles which affect the right of education. First of all, this article will describe the obligations of Colombia regarding International Law, after that, we will analyze the decisions of the Corte Constitucional. Finally we will pose a conclusion that outlines some topics for future research.</p>     <p><b>Key words:</b> free education, economic, social and cultural rights, constitutional interpretation, constitutional law.</p> <hr>     <p><b><i>INTRODUCCI&Oacute;N</i></b></p>     <p>El panorama de la educaci&oacute;n en Colombia no es el m&aacute;s prometedor en los &uacute;ltimos tiempos. Seg&uacute;n las cifras del Gobierno Nacional alrededor de un mill&oacute;n de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as entre los 5 y los 16 a&ntilde;os desertaron del sistema educativo.<a href="#1" name="n1"><sup>1</sup></a> Sin embargo, este n&uacute;mero podr&iacute;a incrementarse debido a la crisis econ&oacute;mica mundial, pues muchos padres pueden perder su fuente de ingresos lo que llevar&iacute;a a que los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se vean obligados a entrar anticipadamente al mundo laboral. El testimonio de Jorge no puede ser m&aacute;s contundente al respecto: "No pude estudiar m&aacute;s porque mi mam&aacute; no pod&iacute;a con todos los gastos () Hoy trabajo en lo que me salga para ayudar en la casa".<a href="#2" name="n2"><sup>2</sup></a> Otras personas dicen que no pueden mantener a sus hijos en el colegio debido a los altos costos asociados al proceso educativo. Una madre comunitaria en Armenia se quejaba amargamente de que su hija no hab&iacute;a podido seguir estudiando porque: "las tareas que mandaban los profesores me resultaban muy caras, yo no pod&iacute;a seguir pagando eso y le dije que mejor no estudiara. La ni&ntilde;a, sin rechistar mucho dej&oacute; la escuela".<a href="#3" name="n3"><sup>3</sup></a></p>     <p>Esta situaci&oacute;n llam&oacute; la atenci&oacute;n del Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional (MEN) quien, a trav&eacute;s de la Ministra, consider&oacute; que esta cifra era preocupante, ya que lo que la deserci&oacute;n escolar demostraba era que la educaci&oacute;n ten&iacute;a una importancia de segunda categor&iacute;a, pues la necesidad de conseguir dinero por parte de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as les hac&iacute;a creer que el tiempo y el esfuerzo invertidos en educarse no eran proporcionales a los ingresos que la educaci&oacute;n reportaba a los que consegu&iacute;an terminar el ciclo educativo. Sin embargo, la Ministra piensa que detr&aacute;s de la deserci&oacute;n, m&aacute;s que los factores econ&oacute;micos, est&aacute; la apat&iacute;a de los padres a la hora de enviar a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as a la escuela. Seg&uacute;n ella: "Queremos garantizar que ning&uacute;n ni&ntilde;o se quede sin educaci&oacute;n y quisi&eacute;ramos que los padres, en los que a veces detectamos desidia, colaboren y manden a sus hijos a la escuela -dice la Ministra-. Si es necesario deber&iacute;an aplicarse medidas de tipo policial, pero eso lo determinan las autoridades locales".<a href="#4" name="n4"><sup>4</sup></a></p>     <p>A pesar de las declaraciones de la Ministra muchos especialistas consideran que la soluci&oacute;n al acceso y a la deserci&oacute;n del sistema escolar no es exclusiva de las autoridades de polic&iacute;a. En Colombia, seg&uacute;n la opini&oacute;n de los expertos, hace falta desde una pol&iacute;tica nacional de gratuidad en las instituciones educativas oficiales, hasta la concertaci&oacute;n de esfuerzos que propendan por una mejor cualificaci&oacute;n de los docentes.<a href="#5" name="n5"><sup>5</sup></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque la estrategia pueda discutirse y para ello deber&aacute; existir voluntad pol&iacute;tica que se manifieste en los escenarios adecuados, hay otras razones adem&aacute;s de las de tipo pol&iacute;tico que a&uacute;n no han permitido que la educaci&oacute;n gratuita sea uno de los temas relevantes de la agenda p&uacute;blica. &Eacute;se es el objetivo de este art&iacute;culo, describir y reflexionar sobre las razones de orden jur&iacute;dico, especialmente porque, de acuerdo con la relatora para el derecho a la educaci&oacute;n,<a href="#6" name="n6"><sup>6</sup></a> Katarina Tomasevski, la Constituci&oacute;n de 1991 no estableci&oacute; la gratuidad de la educaci&oacute;n p&uacute;blica de una forma inequ&iacute;voca. Para la relatora, el art. 67 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia (en adelante C.P.) permite cobrar por la educaci&oacute;n p&uacute;blica a aquellos que puedan pagarla. Por tanto, Colombia no es un pa&iacute;s que garantice la gratuidad de la educaci&oacute;n en forma completa, sino que la condiciona a factores que, seg&uacute;n su entender, son arbitrarios.<a href="#7" name="n7"><sup>7</sup></a></p>     <p>La Ley 115 de 1994 termina por confirmar las dudas de la relatora. El art. 183 de la Ley 115 de 1994 o Ley General de Educaci&oacute;n (en adelante L.G.E.) dice que el Gobierno Nacional regular&aacute; los cobros acad&eacute;micos que puedan hacerse en las instituciones educativas p&uacute;blicas seg&uacute;n estos criterios: el nivel socioecon&oacute;mico de los educandos, las variaciones del costo de vida, la composici&oacute;n familiar y los servicios complementarios que preste la instituci&oacute;n educativa.<a href="#8" name="n8"><sup>8</sup></a> Este marco legal, a ojos de la relatora, es inconveniente para un adecuado desarrollo del derecho a la educaci&oacute;n. Debido a esto, una de las recomendaciones del informe que present&oacute; la relatora Tomasevski al gobierno colombiano fue la necesidad de reformar el art. 67 de la C.P. y la L.G.E. por un articulado constitucional y legal que garantizara, sin ning&uacute;n tipo de ambig&uuml;edades, una educaci&oacute;n gratuita y obligatoria.</p>     <p>Sin embargo, la propuesta de la relatora es de dif&iacute;cil realizaci&oacute;n, por lo menos, por tres razones: i) el tr&aacute;mite en el Congreso para reformar la C.P. es largo y complicado,<a href="#9" name="n9"><sup>9</sup></a> y por tanto, mientras se lleva a cabo el procedimiento legislativo muchos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as seguir&aacute;n por fuera del sistema educativo; ii) la reforma de la Constituci&oacute;n depende de la voluntad pol&iacute;tica de los partidos, lo que significa que en el momento en que la educaci&oacute;n deje de ser un tema pol&iacute;ticamente relevante, la reforma corre el peligro de quedarse atascada en las c&aacute;maras legislativas y iii) puede ocurrir que los textos que se presenten para la aprobaci&oacute;n del Congreso en vez de garantizar una mayor protecci&oacute;n del derecho a la educaci&oacute;n lleguen a convertirse en textos regresivos<a href="#10" name="n10"><sup>10</sup></a> que permitan restarle cada vez m&aacute;s recursos a la educaci&oacute;n p&uacute;blica.</p>     <p>De all&iacute; se desprende que otra opci&oacute;n para proteger el derecho es plantear la posibilidad de armonizar el marco jur&iacute;dico existente con los tratados de derechos humanos ratificados por Colombia. En efecto, en virtud del art. 93 de la C.P. los tratados de derechos humanos ratificados por Colombia tienen prevalencia en el derecho interno gracias a la figura del bloque de constitucionalidad.<a href="#11" name="n11"><sup>11</sup></a> La idea de este texto es mostrar que es posible dar argumentos jur&iacute;dicos a favor de la gratuidad de la educaci&oacute;n desde el punto de vista del derecho internacional de los derechos humanos y de la interpretaci&oacute;n que la Corte Constitucional ha dado a estos instrumentos internacionales. Y as&iacute; demostrar que dentro del marco jur&iacute;dico existente s&iacute; es posible concebir una pol&iacute;tica de gratuidad de la educaci&oacute;n.</p>     <p>La estructura del art&iacute;culo es la siguiente, los dos primeros apartados se referir&aacute;n a las obligaciones internacionales del Estado colombiano, el tercero har&aacute; &eacute;nfasis en la jurisprudencia constitucional sobre la gratuidad de la educaci&oacute;n y, finalmente, habr&aacute; una breve conclusi&oacute;n que tambi&eacute;n plantear&aacute; futuras l&iacute;neas de trabajo.</p>     <p><b><i>1. &iquest;QU&Eacute; DICEN LOS TRATADOS INTERNACIONALES DE DERECHOS INTERNACIONALES SOBRE EL DERECHO A LA EDUCACI&Oacute;N? &iquest;CU&Aacute;L ES SU ALCANCE PARA COLOMBIA?</i></b></p>     <p>Dentro de los diferentes instrumentos internacionales de derechos humanos el que consagra espec&iacute;ficamente el derecho a la educaci&oacute;n es el Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales (en adelante PIDESC) de 1968. Los art&iacute;culos 13 y 14 del PIDESC obligan a los Estados parte a garantizar a todos la educaci&oacute;n primaria gratuitamente. Cabe anotar que el PIDESC, vigente en Colombia desde el a&ntilde;o 1976, fue aprobado en Colombia por la Ley 74 de 1968 y ratificado el 29 de octubre de 1969.</p>     <p>El art&iacute;culo 13 obliga a los Estados: "a que la ense&ntilde;anza primaria debe ser obligatoria y asequible a todos gratuitamente";<a href="#12" name="n12"><sup>12</sup></a> ya que esa es la manera m&aacute;s r&aacute;pida de remover los obst&aacute;culos que impiden el ejercicio pleno del derecho a la educaci&oacute;n. En consecuencia, el Estado colombiano tiene la obligaci&oacute;n inmediata de "adoptar medidas" para la realizaci&oacute;n total de lo ordenado por art&iacute;culo 13 del PIDESC.<a href="#13" name="n13"><sup>13</sup></a> Adem&aacute;s, estas medidas no son de cualquier tipo, sino que deben ser: "deliberadas, concretas y orientadas lo m&aacute;s claramente posible hacia el pleno ejercicio del derecho a la educaci&oacute;n".<a href="#14" name="n14"><sup>14</sup></a> Finalmente, el art&iacute;culo 14 del PIDESC establece que si el Estado, al momento de adoptar este pacto, no cumple con la obligaci&oacute;n de la educaci&oacute;n b&aacute;sica primaria gratuita "debe elaborar y adoptar, dentro de un plazo de dos a&ntilde;os, un plan detallado de acci&oacute;n para la aplicaci&oacute;n progresiva, dentro de un n&uacute;mero razonable de a&ntilde;os, del principio de la ense&ntilde;anza obligatoria y gratuita para todos".<a href="#15" name="n15"><sup>15</sup></a></p>     <p>Sobre la educaci&oacute;n primaria y de acuerdo con los tratados internacionales de derechos humanos, el Estado colombiano tiene la obligaci&oacute;n no s&oacute;lo de garantizar el derecho a la accesibilidad de la educaci&oacute;n a todos, sino tambi&eacute;n de asegurar su gratuidad.<a href="#16" name="n16"><sup>16</sup></a> Las normas internacionales en esta materia son claras. Esta disposici&oacute;n ha sido reiterada por instrumentos posteriores, como la Convenci&oacute;n de los Derechos del Ni&ntilde;o (art&iacute;culo 28), ratificada por la Ley 12 de 1991 y, dentro del marco de las obligaciones del Sistema Interamericano de la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos, en la Convenci&oacute;n Americana de Derechos Humanos (art&iacute;culo 26), ratificada por la Ley 16 de 1972, y en su Protocolo Adicional, en materia de derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales o el Protocolo de San Salvador (art&iacute;culos 13 y 16) que fue ratificado mediante la Ley 319 de 1996.</p>     <p>Las obligaciones del Estado colombiano en relaci&oacute;n con la accesibilidad econ&oacute;mica del derecho a la educaci&oacute;n primaria gratuita encuentran arraigo no s&oacute;lo en los tratados internacionales de Derechos Humanos sino en las Observaciones Generales del Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, especialmente a trav&eacute;s de las Observaciones No. 11 y 13, y en los Informes de la Relatora Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Educaci&oacute;n, los cuales constituyen la doctrina internacional autorizada en el tema.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En diversas ocasiones La Corte ha reconocido que tanto los tratados de derechos humanos ratificados por Colombia, como la doctrina de los organismos internacionales de derechos humanos, son vinculantes para el Estado colombiano. De esta forma se evitar&iacute;a un dualismo jur&iacute;dico que podr&iacute;a llevar a que el Estado colombiano tenga una legislaci&oacute;n interna que podr&iacute;a llegar a ser contraria a los tratados de derechos humanos ratificados por el propio Estado.</p>     <p>Un ejemplo de lo anterior ocurri&oacute; con la sentencia C-355 de 2006, la cual liberaliz&oacute; la pr&aacute;ctica del aborto en Colombia. En ese pronunciamiento la Corte consider&oacute; que el art&iacute;culo 12 del PIDESC, que reconoce el derecho de toda persona al disfrute del m&aacute;s alto nivel posible de salud f&iacute;sica y mental, era parte del bloque de constitucionalidad y, por ende, deb&iacute;a ser tenido en cuenta como par&aacute;metro de constitucionalidad de las disposiciones acusadas como violatorias de la salud y la vida de las mujeres colombianas. Tambi&eacute;n existen pronunciamientos en materia del derecho a la educaci&oacute;n donde la Corte ha utilizado el bloque de constitucionalidad para determinar el alcance de las normas internas que protegen este derecho. La sentencia T-375 de 2006 consider&oacute; que el Convenio 169 de la OIT estableci&oacute; un mandato claro para que el Estado fomentara el acceso a la educaci&oacute;n de los miembros de las comunidades de afrocolombianos e ind&iacute;genas. As&iacute; pues, no es extra&ntilde;o sostener que la Corte Constitucional ha reiterado de forma incisiva que la jurisprudencia de las instancias internacionales, cuya finalidad es la de interpretar los tratados de derechos humanos, constituye por lo menos un criterio hermen&eacute;utico relevante para establecer el sentido de las normas constitucionales sobre derechos fundamentales.<a href="#17" name="n17"><sup>17</sup></a></p>     <p>Pero esta posici&oacute;n de la Corte Constitucional no se ha restringido a las decisiones jurisdiccionales sino tambi&eacute;n a aquellas emanadas de los &oacute;rganos de control o monitoreo de los tratados de derechos humanos. Un caso paradigm&aacute;tico es el de la sentencia T-1319 de 2001, en la cual se consideraron como parte del bloque de constitucionalidad las interpretaciones que el Comit&eacute; de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha realizado del Pacto de San Jos&eacute; y la Convenci&oacute;n Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos. Otro caso importante es el de la sentencia C-355 de 2006 sobre el aborto en Colombia, donde el tribunal constitucional tuvo como criterio las decisiones expedidas por el Comit&eacute; de Derechos Humanos, el Comit&eacute; de la Convenci&oacute;n para la eliminaci&oacute;n de las formas de discriminaci&oacute;n contra la mujer y el Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos Sociales y Culturales.</p>     <p>Esto demuestra, sin lugar a equ&iacute;vocos, que la Corte Constitucional colombiana ha reconocido el car&aacute;cter vinculante de los tratados internacionales de derechos humanos a trav&eacute;s de la figura del bloque de constitucionalidad. Adem&aacute;s, ha planteado que las interpretaciones que realizaron los &oacute;rganos de monitoreo hacen tambi&eacute;n parte del bloque de constitucionalidad y, por lo menos, son un criterio hermen&eacute;utico relevante para establecer el sentido de las normas constitucionales sobre derechos fundamentales. Con estos fundamentos es posible afirmar, tanto con base en las disposiciones internacionales de derechos humanos como en la doctrina autorizada del comit&eacute; de DESC, que la obligaci&oacute;n del Estado colombiano de garantizar un sistema de educaci&oacute;n primaria gratuito es clara.</p>     <p>Esto es aun m&aacute;s evidente al ver los pronunciamientos del comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales. En sus comentarios 11 y 13 el comit&eacute; se refiri&oacute; directamente al car&aacute;cter gratuito de la educaci&oacute;n b&aacute;sica. La Observaci&oacute;n General No. 11 se&ntilde;ala en su numeral 7 que el requisito de gratuidad es de car&aacute;cter "inequ&iacute;voco" y "se formula de manera expresa para asegurar la disponibilidad de ense&ntilde;anza primaria gratuita para el ni&ntilde;o". Asimismo, la Observaci&oacute;n General No. 13 establece como rasgo distintivo del derecho a la ense&ntilde;anza primaria el car&aacute;cter de ser "asequible a todos gratuitamente" (numeral 10).</p>     <p>Las observaciones del comit&eacute; no dan lugar a dudas: "Los derechos de matr&iacute;cula impuestos por el Gobierno, las autoridades locales o la escuela, as&iacute; como otros costos directos, son desincentivos del disfrute del derecho &#91;a la educaci&oacute;n b&aacute;sica primaria gratuita&#93; que pueden poner en peligro su realizaci&oacute;n". Gastos indirectos tambi&eacute;n pueden entrar en la misma categor&iacute;a. El comit&eacute;, en su Observaci&oacute;n General 11, se refiere espec&iacute;ficamente a "tales como los derechos obligatorios cargados a los padres (que en ocasiones se presentan como voluntarios cuando de hecho no lo son) o la obligaci&oacute;n de llevar un uniforme relativamente caro". Pero el comit&eacute; tambi&eacute;n indica que otros gastos indirectos pueden ser permisibles, "a reserva de que el comit&eacute; los examine caso por caso" (numeral 7).</p>     <p>Otro instrumento internacional que trata sobre el derecho a la educaci&oacute;n primaria gratuita es la Convenci&oacute;n de los Derechos del Ni&ntilde;o (en adelante CDN), aprobada por Colombia mediante la Ley 12 de 1991 y ratificada el 28 de enero de 1991.<a href="#18" name="n18"><sup>18</sup></a> En su art&iacute;culo 28 se&ntilde;ala que el Estado colombiano reconoce el derecho de las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os a la educaci&oacute;n y, en particular, a "implantar la ense&ntilde;anza primaria obligatoria y gratuita para todos".<a href="#19" name="n19"><sup>19</sup></a></p>     <p>El Comit&eacute; de los Derechos del Ni&ntilde;o, en sus observaciones sobre el tercer informe peri&oacute;dico de Colombia,<a href="#20" name="n20"><sup>20</sup></a> se ha referido directamente al car&aacute;cter gratuito de la educaci&oacute;n b&aacute;sica. En su p&aacute;rrafo 77, el Comit&eacute; "insta al Estado Parte a que modifique la legislaci&oacute;n nacional para reflejar claramente el derecho a la educaci&oacute;n primaria gratuita" y adem&aacute;s en el inciso l invita a que el Estado Parte "tenga debidamente en cuenta" las recomendaciones de la Relatora Especial sobre el derecho a la educaci&oacute;n en su informe a la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos sobre la misi&oacute;n que realiz&oacute; en 2003 (E/CN.4/2004/45/ Add.2). Se requiere</p>     <blockquote>       <p>una afirmaci&oacute;n inmediata y expl&iacute;cita de la obligaci&oacute;n de garantizar educaci&oacute;n gratuita para toda la ni&ntilde;ez en edad de escolarizaci&oacute;n obligatoria. La implementaci&oacute;n de la gratuidad necesita una identificaci&oacute;n detallada de los costos pagados por los alumnos y alumnas por una educaci&oacute;n que debe ser gratuita pero no lo es, y la Relatora Especial recomienda un estudio de los costos actuales con el prop&oacute;sito de su eliminaci&oacute;n (p&aacute;rrafo 28).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De igual, forma dentro del marco de las obligaciones del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, el Estado colombiano asumi&oacute; obligaciones para garantizar el derecho a la educaci&oacute;n b&aacute;sica gratuita cuando ratific&oacute; el Protocolo Adicional a la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, en materia de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales (en adelante Protocolo de San Salvador) el 22 de octubre de 1997, el cual, fue aprobado por la Ley 319 de 1996.<a href="#21" name="n21"><sup>21</sup></a> El art&iacute;culo 13 del Protocolo de San Salvador obliga al Estado colombiano a proteger el derecho a la educaci&oacute;n.<a href="#22" name="n22"><sup>22</sup></a> De manera concreta, en el numeral 3, inciso 3, instituye que el Estado colombiano reconoce que "la ense&ntilde;anza primaria debe ser obligatoria y asequible a todos gratuitamente".<a href="#23" name="n23"><sup>23</sup></a> Adicionalmente, el art&iacute;culo 16 reitera que "todo ni&ntilde;o tiene derecho a la educaci&oacute;n gratuita y obligatoria, al menos en su fase elemental, y a continuar su formaci&oacute;n en niveles m&aacute;s elevados del sistema educativo".<a href="#24" name="n24"><sup>24</sup></a> En la sentencia C-251 de 1997, que revisa la constitucionalidad de la Ley 319 de 1996 el tribunal constitucional dijo que: "no encuentra ninguna objeci&oacute;n constitucional contra estos art&iacute;culos del protocolo pues, como se ha visto, sus contenidos normativos armonizan plenamente con la regulaci&oacute;n constitucional sobre el tema".</p>     <p><b><i>2. LAS OBLIGACIONES INTERNACIONALES DEL ESTADO COLOMBIANO CON RESPECTO A LA EDUCACI&Oacute;N SECUNDARIA Y SUPERIOR</i></b></p>     <p>Trat&aacute;ndose de la educaci&oacute;n secundaria y superior los instrumentos internacionales y regionales de derechos humanos se&ntilde;alan que la ense&ntilde;anza en estos niveles debe ser generalizada y hacerse accesible a todos por cuantos medios sean apropiados. En particular se&ntilde;ala, como medida a tener en cuenta por los Estados, la implantaci&oacute;n progresiva de la ense&ntilde;anza gratuita. As&iacute;, mientras que la ense&ntilde;anza primaria ha de ser gratuita para todos, se le solicita a los Estados parte la implantaci&oacute;n gradual de la ense&ntilde;anza secundaria y superior gratuita.</p>     <p>El art&iacute;culo 13 del PIDESC establece que las partes reconocen que, con objeto de lograr el pleno ejercicio de este derecho, la ense&ntilde;anza secundaria, en sus diferentes formas, incluso la ense&ntilde;anza secundaria t&eacute;cnica y profesional, debe ser generalizada y hacerse accesible a todos, por todos los medios apropiados y en particular por la implantaci&oacute;n progresiva de la ense&ntilde;anza gratuita.<a href="#25" name="n25"><sup>25</sup></a></p>     <p>En este punto cabe destacar la Observaci&oacute;n General 13 del comit&eacute; de DESC que trata sobre la accesibilidad econ&oacute;mica del derecho a la educaci&oacute;n. All&iacute; es importante resaltar la diferencia de redacci&oacute;n del p&aacute;rrafo 2 del art&iacute;culo 13 respecto de la ense&ntilde;anza primaria, secundaria y superior: mientras que la ense&ntilde;anza primaria ha de ser gratuita para todos, se pide a los Estados parte que implanten gradualmente la ense&ntilde;anza secundaria y superior gratuita.</p>     <p>De esta forma est&aacute; demostrado que la obligaci&oacute;n del Estado es implementar la gratuidad de la educaci&oacute;n conforme a las obligaciones que Colombia acept&oacute; al asumir y ratificar los tratados de Derechos Humanos. Luego de revisar las obligaciones internacionales del Estado colombiano en materia de gratuidad, el siguiente apartado presentar&aacute; las decisiones m&aacute;s importantes del tribunal constitucional en torno al mismo tema.</p>     <p><b><i>3. LA INTERPRETACI&Oacute;N CONSTITUCIONAL DE LOS ART&Iacute;CULOS 44 Y 67 DE LA CONSTITUCI&Oacute;N POL&Iacute;TICA</i></b></p>     <p>En este ac&aacute;pite se presentar&aacute;n las l&iacute;neas jurisprudenciales que la Corte ha desarrollado sobre el tema de la gratuidad. La exposici&oacute;n se har&aacute; del siguiente modo: i) primero se mostrar&aacute; cu&aacute;l es n&uacute;cleo fundamental del derecho a la educaci&oacute;n; ii) se presentar&aacute; la jurisprudencia constitucional sobre el acceso al sistema educativo; iii) se presentar&aacute; la jurisprudencia constitucional sobre la permanencia en el sistema educativo; y (iv) se enunciar&aacute;n los m&aacute;s recientes avances jurisprudenciales sobre el derecho a la educaci&oacute;n.</p>     <p><b><i>3.1. El n&uacute;cleo fundamental del derecho a la educaci&oacute;n seg&uacute;n la interpretaci&oacute;n que la jurisprudencia constitucional ha hecho de los art&iacute;culos 44 y 67 de la C.P.</i></b></p>     <p>Desde sus inicios la Corte Constitucional estableci&oacute; que los derechos fundamentales tienen un n&uacute;cleo esencial.<a href="#26" name="n26"><sup>26</sup></a> La Corte ha sostenido que el n&uacute;cleo esencial es aquella parte que tiende a satisfacer las necesidades b&aacute;sicas de sus titulares y, por ende, no puede ser restringido ni por las acciones gubernamentales, ni tampoco por los particulares. Por tanto, en el evento en que una acci&oacute;n estatal o de alg&uacute;n particular restrinja el goce del n&uacute;cleo esencial de un derecho fundamental, las personas afectadas tienen la posibilidad de acudir ante cualquier juez de la rep&uacute;blica para que cese la vulneraci&oacute;n del derecho a trav&eacute;s de la acci&oacute;n de tutela (art.86 de la C.P.). Sobre el ejercicio de la acci&oacute;n de tutela para proteger el derecho a la educaci&oacute;n la Corte ha considerado lo siguiente:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>La educaci&oacute;n, por su naturaleza fundamental, es objeto de protecci&oacute;n especial del Estado; de ah&iacute; que, la acci&oacute;n de tutela se estatuye como mecanismo para obtener la respectiva garant&iacute;a frente a las autoridades p&uacute;blicas y ante los particulares, con el fin de precaver acciones u omisiones que impidan su efectividad.<a href="#27" name="n27"><sup>27</sup></a></p> </blockquote>     <p>Debido a que el derecho a la educaci&oacute;n es justiciable mediante la acci&oacute;n de tutela, la Corte ha delimitado el n&uacute;cleo esencial del derecho a la educaci&oacute;n. Seg&uacute;n su jurisprudencia el n&uacute;cleo esencial del derecho a la edu-caci&oacute;n comprende dos dimensiones: el acceso y la permanencia de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as dentro del sistema educativo.<a href="#28" name="n28"><sup>28</sup></a></p>     <p><b><i>3.2. El acceso al sistema educativo como parte del n&uacute;cleo fundamental del derecho a la educaci&oacute;n</i></b></p>     <p>En el tema de acceso a la educaci&oacute;n, la jurisprudencia ha desarrollado al menos dos l&iacute;neas jurisprudenciales claras. En primer lugar, la Corte se&ntilde;al&oacute; que la educaci&oacute;n p&uacute;blica es un derecho y no se puede crear ning&uacute;n privilegio a favor de los funcionarios p&uacute;blicos. Esta posici&oacute;n fue sostenida por la Corte Constitucional en la sentencia C-210 de 1997 que declar&oacute; inexequible el art&iacute;culo 186 de la Ley 115 de 1994, el cual consagraba la gratuidad de la educaci&oacute;n en los establecimientos p&uacute;blicos para hijos del personal de educadores, directivos y administrativos del sector educativo estatal, de los miembros de las Fuerzas Armadas y de la Polic&iacute;a Nacional muertos en servicio activo. En aquella oportunidad la Corte se&ntilde;al&oacute; que el art&iacute;culo violaba la Constituci&oacute;n porque "consagra&#91;ba&#93; este privilegio s&oacute;lo para algunos servidores p&uacute;blicos, pues constituye una restricci&oacute;n no prevista por la norma constitucional."<a href="#29" name="n29"><sup>29</sup></a> De igual forma, la Corte subray&oacute; el hecho de que el mandato constitucional de gratuidad "es claro y no hace distinciones".<a href="#30" name="n30"><sup>30</sup></a></p>     <p>Una segunda l&iacute;nea jurisprudencial en materia de acceso a la educaci&oacute;n ha se&ntilde;alado que el derecho a la educaci&oacute;n b&aacute;sica de los menores es fundamental, sin importar que el menor est&eacute; por encima o por debajo del l&iacute;mite de edad del que habla el art&iacute;culo 67 de la Constituci&oacute;n. Tal posici&oacute;n fue sostenida por la Corte en la sentencia T-323 de 1994 en la que se se&ntilde;al&oacute; el posible efecto excluyente de la edad en materia de acceso a la educaci&oacute;n:</p>     <blockquote>       <p>En estos casos (menores entre 15 y 18 a&ntilde;os), si bien su situaci&oacute;n no est&aacute; contemplada por el art&iacute;culo 67, el car&aacute;cter preferencial de los derechos del menor consagrado en el art&iacute;culo 44 constitucional los pone en situaci&oacute;n de beneficiarios de la acci&oacute;n prestacional contemplada en el citado art&iacute;culo 67 de la Carta. En efecto, el umbral de los 15 es un l&iacute;mite que corresponde precisamente a la edad en la cual los estudiantes ordinariamente terminan su noveno a&ntilde;o de educaci&oacute;n b&aacute;sica. Cualquier percance que retrase el proceso educativo de un alumno lo excluir&iacute;a del grupo de beneficiarios. Si se tiene en cuenta que el objetivo constitucional en esta materia consiste en lograr que la poblaci&oacute;n compuesta por los menores obtenga educaci&oacute;n obligatoria y gratuita, el l&iacute;mite aludido debe interpretarse con cierta flexibilidad, de tal manera que comprenda un margen de necesaria tolerancia dentro del cual puedan quedar incluidos, entre otros, aquellos estudiantes que abandonan temporalmente, por diversas razones (salud, cambio de residencia, violencia, problemas familiares, etc.), sus estudios. Este margen es el de los 18 a&ntilde;os de edad, edad en la que la ni&ntilde;ez culmina y est&aacute; fundamentado jur&iacute;dicamente en la disposici&oacute;n del art&iacute;culo 44 de la Carta, referida al car&aacute;cter prevalente de los derechos de los ni&ntilde;os, as&iacute; como en la consideraci&oacute;n sustancial (C.P. arts. 228 y 2) de que, con independencia de las contingencias que llegaren a presentarse, lo decisivo ser&aacute;, en &uacute;ltimas, la participaci&oacute;n del menor en un proceso de aprendizaje b&aacute;sico. Lo contrario, de otra parte, llevar&iacute;a a efectuar entre los menores, discriminaciones odiosas e irrazonables, pues los ni&ntilde;os expuestos a determinadas vicisitudes quedar&iacute;an excluidos injustifi ca da mente del sistema educativo.<a href="#31" name="n31"><sup>31</sup></a></p> </blockquote>     <p>La anterior jurisprudencia fue reiterada por la sentencia T-787 de 2006.<a href="#32" name="n32"><sup>32</sup></a> En ella la Corte manifest&oacute; una vez m&aacute;s que los art&iacute;culos constitucionales deben interpretarse de manera arm&oacute;nica. Por tanto, es contrario a la Constituci&oacute;n que se garantice el acceso a la educaci&oacute;n s&oacute;lo a aquellos menores que han cumplido cinco a&ntilde;os. La Corte precis&oacute; que cuando una autoridad p&uacute;blica, o un particular, interpreta el art&iacute;culo 67 de la C.P. no debe hacerlo de forma taxativa y restrictiva, sino que debe hacerlo a la luz del art&iacute;culo 44 de la C.P. y de los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Colombia:</p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora bien, el inciso tercero del art&iacute;culo 67 superior dispone que la educaci&oacute;n ser&aacute; obligatoria "(...) entre los cinco y los quince a&ntilde;os de edad y que comprender&aacute; como m&iacute;nimo, un a&ntilde;o de preescolar y nueve de educaci&oacute;n b&aacute;sica". La redacci&oacute;n de este aparte genera varias inquietudes como, por ejemplo, dentro de qu&eacute; edades la educaci&oacute;n es obligatoria y cu&aacute;les son los grados de instrucci&oacute;n que el Estado est&aacute; en la obligaci&oacute;n de garantizar.</p>       <p>En relaci&oacute;n con la primera cuesti&oacute;n, la Corte ha sostenido que una interpretaci&oacute;n arm&oacute;nica del art&iacute;culo 67 de la Carta, con el art&iacute;culo 44 ib&iacute;dem y con los tratados internacionales de derechos humanos suscritos por el Estado Colombiano en la materia, lleva a concluir que la educaci&oacute;n es un derecho fundamental de todos los menores de 18 a&ntilde;os.<a href="#33" name="n33"><sup>33</sup></a></p>       <p>Lo anterior, por cuanto (i) el art&iacute;culo 44 superior reconoce que la educaci&oacute;n es un derecho fundamental de todos los ni&ntilde;os, y seg&uacute;n el art&iacute;culo 1&deg; de la Convenci&oacute;n sobre los derechos del ni&ntilde;o<a href="#34" name="n34"><sup>34</sup></a> -ratificada por Colombia por medio de la ley 12 de 1991 - la ni&ntilde;ez se extiende hasta los 18 a&ntilde;os,<a href="#35" name="n35"><sup>35</sup></a> y (ii) seg&uacute;n el principio de interpretaci&oacute;n <i>pro infans</i> -contenido tambi&eacute;n en el art&iacute;culo 44-, debe optarse por la interpretaci&oacute;n de las disposiciones que menos perjudique el derecho a la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os.</p> </blockquote>     <p>Lo anterior demuestra que la jurisprudencia constitucional reconoce que una interpretaci&oacute;n limitada del art&iacute;culo 67 de la C.P. puede llegar a generar una situaci&oacute;n de vulneraci&oacute;n masiva de derechos fundamentales de los menores de edad y, por tanto, el Estado debe garantizar el acceso a la educaci&oacute;n de todos los menores de edad. En efecto, excluir del sistema educativo a los ni&ntilde;os que no cumplan con el requisito de la edad transforma en letra muerta lo ordenado por el art&iacute;culo 44 de la propia Constituci&oacute;n, la Convenci&oacute;n sobre los Derechos de los Ni&ntilde;os y los otros tratados internacionales de Derechos Humanos ratificados por Colombia.</p>     <p>De esta forma la Corte ha interpretado sistem&aacute;ticamente el art&iacute;culo 67 de la C.P. en relaci&oacute;n con otros mandatos constitucionales como el art&iacute;culo 44 y el art&iacute;culo 93. Esto demuestra que el Tribunal Constitucional ha elaborado una interpretaci&oacute;n coherente tanto de los art&iacute;culos constitucionales como de los tratados de derechos humanos para garantizar que los ni&ntilde;os que se encuentran por fuera de la edad establecida por el art&iacute;culo 67 de la C.P. puedan acceder a la educaci&oacute;n gratuita.</p>     <p><b><i>3.3. La permanencia dentro del sistema educativo como el segundo elemento del n&uacute;cleo esencial del derecho a la educaci&oacute;n</i></b></p>     <p>El derecho a la permanencia dentro del sistema educativo ha sido definido por la Corte como la posibilidad de "conservar el ambiente y lugar de estudios, los v&iacute;nculos emocionales y afectivos, as&iacute; como el medio propicio para el desarrollo arm&oacute;nico e integral de la personalidad".<a href="#36" name="n36"><sup>36</sup></a></p>     <p>En el desarrollo de esta doctrina la Corte ha considerado diferentes escenarios. Un primer escenario se presenta cuando un padre de familia no ha sufragado los derechos acad&eacute;micos del ni&ntilde;o o ni&ntilde;a y el a&ntilde;o lectivo ha comenzado. En este caso, al ni&ntilde;o o ni&ntilde;a no se le puede impedir que asista a las clases o que disfrute de los servicios del colegio. Esta fue la posici&oacute;n de la Sentencia SU-624 de 1999 en la que la Corte reiter&oacute; su doctrina sobre la materia:</p>     <blockquote>       <p>Ante la amenaza de retirar masivamente de clases a los ni&ntilde;os matriculados con la disculpa de que sus padres son morosos, la Corte reitera su jurisprudencia anterior en el sentido de considerar contrario a la Constituci&oacute;n que al ni&ntilde;o se le impida asistir a clase (bien sea envi&aacute;ndolo a la casa, o a la biblioteca, o al patio de recreo), pero aclara que la protecci&oacute;n constitucional es para el a&ntilde;o de preescolar y los primeros nueve a&ntilde;os lectivos porque son estos los que la Carta Fundamental se&ntilde;ala como objetivo constitucional.</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un segundo escenario desarrollado por la Corte en relaci&oacute;n con el derecho de permanencia en las instituciones educativas es cuando los padres solicitan certificados escolares y est&aacute;n en mora con las instituciones educativas. En este caso la Corte ha se&ntilde;alado que las instituciones deben entregar los certificados escolares a aquellos padres que demuestren que no pod&iacute;an sufragar los costos acad&eacute;micos. Este fue el caso de la Sentencia T-265 de 1996 en el que la Corte consider&oacute;:</p>     <blockquote>       <p>Cuando la entidad educativa se niega a entregar los documentos que son resultado de la labor acad&eacute;mica desempe&ntilde;ada por el estudiante, pretextando la falta de pago de las pensiones, se torna evidente el conflicto entre el derecho constitucional a la educaci&oacute;n y el derecho del plantel a recibir la remuneraci&oacute;n pactada. En efecto, la no disposici&oacute;n de los certificados implica en la pr&aacute;ctica la suspensi&oacute;n del derecho a la educaci&oacute;n, ya que es necesario presentarlos para asegurar un cupo en otro establecimiento o para proseguir estudios superiores.</p> </blockquote>     <p><b><i>3.4. El n&uacute;cleo fundamental del derecho a la educaci&oacute;n seg&uacute;n la jurisprudencia constitucional m&aacute;s reciente</i></b></p>     <p>En los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os la Corte Constitucional tuvo ocasi&oacute;n de referirse al tema de la gratuidad de la educaci&oacute;n. La primera de ellas es la Sentencia T-550 de 2005. En esta providencia la Corte encontr&oacute; que una instituci&oacute;n educativa hab&iacute;a incurrido en cobros educativos excesivos, los cuales, a su entender, constitu&iacute;an una clara amenaza para el goce efectivo del derecho a la educaci&oacute;n de tres menores de edad, ya que condicionaban injustificadamente su continuidad dentro del sistema educativo.<a href="#37" name="n37"><sup>37</sup></a> Para decidir, la corporaci&oacute;n tuvo en cuenta tanto los desarrollos nacionales como internacionales en materia del derecho a la educaci&oacute;n, y record&oacute; que la acci&oacute;n de tutela y los dem&aacute;s instrumentos jur&iacute;dicos y administrativos eran procedentes para evitar la vulneraci&oacute;n de los distintos aspectos que comporta el derecho a la educaci&oacute;n. Dijo la Corte en esa oportunidad que:</p>     <blockquote>       <p>En el caso concreto del derecho a la Educaci&oacute;n, la jurisprudencia constitucional ha establecido que el mismo posee una dimensi&oacute;n dual referida al acceso y la permanencia de todas las personas en el sistema educativo.<a href="#38" name="n38"><sup>38</sup></a> Por su parte, la jurisprudencia internacional ha definido como atributos b&aacute;sicos de este derecho la disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad que le son comunes en todas sus formas y en todos sus niveles.</p>       <p>En consecuencia, cualquier intento de restringir alguno de los anteriores criterios que involucre las caracter&iacute;sticas del derecho a la Educaci&oacute;n sin obedecer a una justa causa, debidamente expuesta y probada, deriva en arbitrario y, por ende, procede en su contra la acci&oacute;n de tutela y los dem&aacute;s instrumentos jur&iacute;dicos y administrativos procedentes para exigir al Estado o al particular respectivo el cese inmediato de la vulneraci&oacute;n.</p> </blockquote>     <p>Aunque la Corte destac&oacute; que los instrumentos internacionales se&ntilde;alan que el deber de implantaci&oacute;n progresiva de la gratuidad era para la ense&ntilde;anza secundaria y superior, es de extra&ntilde;ar que no haya ninguna referencia a que en esos mismos instrumentos internacionales se le ordena a los Estados la implementaci&oacute;n inmediata de la gratuidad para la educaci&oacute;n b&aacute;sica primaria.</p>     <p>Otro pronunciamiento es la sentencia T-1228 de 2008. En ella, las accionantes instauraron acci&oacute;n de tutela en representaci&oacute;n de sus hijos menores de edad para obtener la protecci&oacute;n de su derecho fundamental a la educaci&oacute;n, pues la entidad demandada les hab&iacute;a negado el acceso a la escuela por no haber pagado la matr&iacute;cula debido a su precaria situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Para decidir la Corte tuvo en consideraci&oacute;n los instrumentos internacionales sobre la materia y de nuevo enfatiz&oacute; las obligaciones de Colombia. Al respecto sostuvo que:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p>Es claro que en Colombia la educaci&oacute;n es obligatoria para todos los menores entre 5 y 18 a&ntilde;os de edad, as&iacute; como el deber de implementar progresivamente su gratuidad, eliminando de forma gradual el cobro de los servicios complementarios de los que trata el art&iacute;culo 67 Superior y dem&aacute;s gastos establecidos, para la realizaci&oacute;n del derecho a la educaci&oacute;n.</p> </blockquote>     <p>Esta providencia reitera una vez m&aacute;s la doctrina de la Corte sobre la gratuidad. Para la jurisprudencia constitucional es claro que el cobro de derechos acad&eacute;micos por parte de las entidades educativas oficiales puede poner en peligro tanto el acceso como la permanencia de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en el sistema educativo. Por tanto, el tribunal reitera al Estado colombiano su obligaci&oacute;n de implementar la gratuidad de la educaci&oacute;n de forma progresiva para la educaci&oacute;n secundaria y superior, pues la educaci&oacute;n primaria gratuita posee la categor&iacute;a de ser una obligaci&oacute;n <i>prima facie</i>, tal y como lo establecen los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Colombia.</p>     <p><b><i>4. CONCLUSI&Oacute;N: LOS TRATADOS INTERNACIONALES DE DERECHOS HUMANOS COMO FUENTE PARA DEFENDER LA GRATUIDAD DE LA EDUCACI&Oacute;N EN LAS DECISIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL</i></b></p>     <p>Aparte de lo que se ha sostenido hasta aqu&iacute;, es importante se&ntilde;alar que existen razones jur&iacute;dicas para implementar la gratuidad en la educaci&oacute;n primaria, pues, como se vio, la Corte utiliza los tratados de derechos humanos y la doctrina internacional para determinar el alcance de los contenidos del art&iacute;culo 67 y 44 de la C.P. pues estos resultan ambiguos.</p>     <p>La raz&oacute;n jur&iacute;dica es la siguiente: el Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales (PIDESC), ratificado por la Ley 74 de 1968, contempla que los Estados deben comprometerse a que "la ense&ntilde;anza primaria debe ser obligatoria y asequible a todos gratuitamente" (art&iacute;culo 13, numeral 2, del PIDESC). Asimismo, las Observaciones Generales 11 y 13 del Comit&eacute; de DESC de la ONU, que est&aacute;n dedicadas exclusivamente al tema del derecho a la educaci&oacute;n, sostienen que la gratuidad de la educaci&oacute;n primaria es de car&aacute;cter "inequ&iacute;voco", pues lo que busca es garantizar la disponibilidad y el acceso econ&oacute;mico a la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as.<a href="#39" name="n39"><sup>39</sup></a> La Observaci&oacute;n General n&uacute;mero 13 es mucho m&aacute;s contundente al establecer que lo caracter&iacute;stico de la educaci&oacute;n primaria es que sea: "asequible a todos gratuitamente"<a href="#40" name="n40"><sup>40</sup></a> (numeral 10). Esta misma disposici&oacute;n tambi&eacute;n est&aacute; contenida en el Protocolo Adicional a la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales o "Protocolo de San Salvador" en el art&iacute;culo 13, numeral 3, inciso a, dice que: "Los Estados parte en el presente Protocolo reconocen que, con objeto de lograr el pleno ejercicio del derecho a la educaci&oacute;n: a) la ense&ntilde;anza primaria debe ser obligatoria y asequible a todos gratuitamente". Este tratado fue ratificado por la Ley 319 de 1996. Esta misma obligaci&oacute;n se encuentra consagrada en la Convenci&oacute;n de los Derechos del Ni&ntilde;o (art&iacute;culo 28, numeral 1, inciso a) la cual fue ratificada por la Ley 12 de 1991.</p>     <p>Como ha sido rese&ntilde;ado hasta este apartado, la gratuidad de la educaci&oacute;n primaria es un imperativo jur&iacute;dico que el Estado no puede desconocer. Por ende, la Corte siempre ha protegido el acceso y la permanencia al sistema educativo. La raz&oacute;n para proteger de forma tan acendrada estas dos dimensiones del derecho a la educaci&oacute;n es la siguiente: cuando existe una disposici&oacute;n de derechos humanos que consagra un derecho, los argumentos de costo beneficio quedan excluidos totalmente de la discusi&oacute;n, en especial si es un derecho universalmente reconocido. El derecho a recibir una educaci&oacute;n primaria gratuita, como se vio, es un derecho universalmente reconocido, por tanto no hay ninguna raz&oacute;n para que el Estado restrinja su disfrute. Adem&aacute;s, hay un argumento de justicia material: la gratuidad de la educaci&oacute;n primaria les permite a las personas acceder y permanecer en el sistema educativo, pues &eacute;sta es un instrumento privilegiado para remover las barreras econ&oacute;micas que afectan el disfrute del derecho a la educaci&oacute;n en los t&eacute;rminos que estableci&oacute; la Corte.</p>     <p>La gratuidad de la educaci&oacute;n es jur&iacute;dicamente admisible no s&oacute;lo por razones jur&iacute;dicas, tambi&eacute;n por razones econ&oacute;micas. Las jur&iacute;dicas, previamente enunciadas, pueden resumirse de la siguiente forma:</p>     <p>Los tratados de Derechos Humanos ratificados por Colombia y la doctrina de los organismos encargados de interpretar estos tratados tienen un car&aacute;cter constitucional que la Corte ha reconocido en diversas ocasiones.</p>     <p>La Corte Constitucional ha sostenido en varios pronunciamientos<a href="#41" name="n41"><sup>41</sup></a> que la jurisprudencia de las instancias internacionales, encargadas de interpretar los tratados de derechos humanos, constituye por lo menos un criterio hermen&eacute;utico relevante para establecer el sentido de las normas constitucionales sobre derechos fundamentales.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cabe destacar que esta posici&oacute;n de la Corte Constitucional no se ha restringido a las decisiones jurisdiccionales sino tambi&eacute;n a las emanadas de los &oacute;rganos internacionales de control o monitoreo. Adem&aacute;s de las anteriores consideraciones jur&iacute;dicas, de las cuales se sigue una obligaci&oacute;n indiscutible, existen buenas razones de econom&iacute;a pol&iacute;tica para implementar la gratuidad de la educaci&oacute;n en Colombia, si es que se quieren considerar otro tipo de argumentos que en este art&iacute;culo s&oacute;lo ser&aacute;n mencionados pero no desarrollados.</p>     <p>Los argumentos de econom&iacute;a pol&iacute;tica que sustentan que la gratuidad en la educaci&oacute;n es la mejor forma de proteger el acceso de la educaci&oacute;n son los siguientes:<a href="#42" name="n42"><sup>42</sup></a></p>     <p>a) El primero de ellos es que la focalizaci&oacute;n genera un incentivo perverso para falsear la entrega de la informaci&oacute;n, pues muchas personas, para beneficiarse del subsidio del Estado, van a demostrar que tienen ingresos m&aacute;s bajos de los que realmente poseen. Otros, por el contrario, van a dejar de solicitar el subsidio, ya que van a pensar que es vergonzoso declararse pobres para recibir la ayuda; adem&aacute;s obligar a una persona a declararse pobre para recibir un subsidio es, a todos luces, contrario al principio de la dignidad humana consagrado en el art&iacute;culo 1 de la C.P. b) Otro argumento en contra del subsidio es que puede desincentivar al beneficiario para que cambie su actividad productiva. En efecto, si una persona por cambiarse a una actividad econ&oacute;mica que le deja m&aacute;s ingresos pierde el subsidio, preferir&aacute; seguir manteniendo su clasificaci&oacute;n en el r&eacute;gimen subsidiado con el fin de no ser excluido de la ayuda gubernamental. c) Por &uacute;ltimo, la pol&iacute;tica de subsidios puede elevar los costos administrativos y llevar a un aumento de la corrupci&oacute;n. Identificar a los destinatarios de los subsidios demanda una ingente cantidad de recursos, y adem&aacute;s los funcionarios que determinan qui&eacute;n es el beneficiario detentan un poder que los hace susceptibles de ser influenciados por alguien externo al proceso.</p>     <p>En este orden de ideas, los subsidios por bajos ingresos no parecen ser tan eficientes para lograr el acceso de todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en la educaci&oacute;n primaria. Por el contrario una pol&iacute;tica de gratuidad universal permite que la escuela sea un espacio de encuentro ciudadano, donde los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de diferentes clases sociales pueden interactuar y comprometerse a proteger un bien p&uacute;blico.</p>     <p>Los programas de gratuidad tienen la ventaja de ser sostenibles, pues no dependen del gobernante de turno ni tampoco del pago de impuestos de las clases m&aacute;s pudientes, las cuales, despu&eacute;s de un tiempo, pueden dejar de apoyar los programas de subsidios condicionados porque no ven el beneficio directo que estos pagos tienen para sus intereses. Por &uacute;ltimo, es importante recordar que la educaci&oacute;n, tanto a nivel constitucional como a nivel de los tratados internacionales de derechos humanos, tiene una dimensi&oacute;n de derecho y no de mercanc&iacute;a. No todos los bienes pueden pensarse en clave mercantilista, ya que deben existir algunos bienes que deben ser excluidos de esa l&oacute;gica. Esos bienes reservados son bienes meritorios, y su acceso depende &uacute;nica y exclusivamente del hecho de pertenecer al g&eacute;nero humano. La educaci&oacute;n pertenece a esos bienes.<a href="#43" name="n43"><sup>43</sup></a></p>     <p><b>NOTAS AL PIE</b></p>     <p><a href="#n1" name="1">1</a>. Redacci&oacute;n Nacional. "Cada a&ntilde;o 450.000 menores dejan las aulas para dedicarse a otras labores". En: <i>Revista Cambio</i>. Bogot&aacute;, 2009. Disponible en: <a href="http://www.cambio.com.co/paiscambio/857/ARTICULO-WEBNOTA_INTERIOR_CAMBIO-6723672.html" target="_blank">http://www.cambio.com.co/paiscambio/857/ARTICULO-WEBNOTA_INTERIOR_CAMBIO-6723672.html</a>, recuperado: febrero de 2010.</p>     <p><a href="#n2" name="2">2</a>. <i>Ibid</i>.</p>     <p><a href="#n3" name="3">3</a>. Entrevista con Daniela Berm&uacute;dez, madre comunitaria de la ciudad de Armenia, Quind&iacute;o, realizada el 28 de agosto de 2009.</p>     <p><a href="#n4" name="4">4</a>. Redacci&oacute;n Nacional. <i>op. cit</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n5" name="5">5</a>. A esta conclusi&oacute;n llegan los diferentes analistas consultados por la Revista Cambio: "Sin embargo, los expertos sostienen que no es con "medidas policivas" como se combate el problema. Habr&iacute;a que empezar por identificar grupos en riesgo y por garantizar la gratuidad de la educaci&oacute;n. Y, adem&aacute;s, lograr que, por lo menos en las ciudades, las instituciones educativas ofrezcan todo el ciclo b&aacute;sico para asegurar la continuidad y el flujo de los estudiantes en todos los niveles; dise&ntilde;ar programas de mejoramiento de los centros educativos en gesti&oacute;n de recursos, y en materia pedag&oacute;gica desarrollar programas flexibles, y capacitar a los maestros para que los ajusten y adapten a las diferentes realidades de las distintas comunidades. Y para los sectores m&aacute;s deprimidos, habr&iacute;a que pensar en una pol&iacute;tica de subsidios condicionados -como el de Familias en Acci&oacute;n-, para que las madres cabeza de familia tengan a sus hijos en la escuela, y extender el programa de desayunos escolares para los ni&ntilde;os de los grados 0 a 5 en todo el pa&iacute;s, con el fin de mejorar el nivel nutricional, clave para el aprendizaje". <i>Ibid</i>.</p>     <p><a href="#n6" name="6">6</a>. El nombramiento de un relator es una prerrogativa que tiene el presidente del Consejo de Derechos Humanos. La idea de este nombramiento es que haya una persona encargada de velar por el cumplimiento de los tratados de derechos humanos ratificados por los estados dentro del sistema ONU. Un relator tiene tres funciones espec&iacute;ficas, a saber: elaborar informes anuales que den un panorama sint&eacute;tico de un derecho a nivel mundial, las misiones que son visitas a los diferentes pa&iacute;ses para examinar el cumplimiento de los tratados y, por &uacute;ltimo, las denuncias sobre violaciones a alguno de los tratados que son atendidas a trav&eacute;s de la correspondencia entre los gobiernos y las distintas ONG. Para ver m&aacute;s informaci&oacute;n sobre este tema ver: Tomsevski, Katarina. <i>El asalto a la educaci&oacute;n.</i>, Oxfam, Barcelona, 2006, 9 -11.</p>     <p><a href="#n7" name="7">7</a>. Tomasevski, Katarina. "Mision to Colombia". En: <i>Social, Cultural, Rigths Council, The Right of Education</i>. Disponible en: <a href="http://www.unhchr.ch/huridocda/huridoca.nsf/2848af408d01ec0ac1256609004e770b/ebe73a2be6b6973fc1256e4a0039d6c8/$FILE/G0410986.pdf" target="_blank">http://www.unhchr.ch/huridocda/huridoca.nsf/2848af408d01ec0ac1256609004e770b/ebe73a2be6b6973fc1256e4a0039d6c8/$FILE/G0410986.pdf</a>, recuperado: 10 de septiembre de 2009.</p>     <p><a href="#n8" name="8">8</a>. Por servicios complementarios deben entenderse todos aquellos relacionados con el funcionamiento administrativo de la escuela, por ejemplo, la impresi&oacute;n de boletines de los estudiantes, las fotocopias que los profesores entregan a los estudiantes, la papeler&iacute;a de la instituci&oacute;n, etc.</p>     <p><a href="#n9" name="9">9</a>. Para reformar la Constituci&oacute;n a trav&eacute;s de un acto legislativo se requiere que el proyecto de reforma surta dos vueltas, (dos en comisiones de Senado y C&aacute;mara, dos en plenarias) para un total de 8 rondas. Adem&aacute;s, despu&eacute;s de la primera vuelta debe ser publicado. Por otra parte, en la segunda vuelta s&oacute;lo podr&aacute;n ser debatidas las iniciativas presentadas en la primera. Tambi&eacute;n requiere mayor&iacute;a calificada en la segunda vuelta. Todas estas reglas se suman a las propias del tr&aacute;mite legislativo ordinario que resulten aplicables seg&uacute;n la Constituci&oacute;n y la Ley 5&ordf; de 1992.</p>     <p><a href="#n10" name="10">10</a>. Se entiende que existe regresividad en la protecci&oacute;n de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales cuando un Estado toma medidas que restringen la garant&iacute;a de un derecho sin ninguna justificaci&oacute;n razonable.</p>     <p><a href="#n11" name="11">11</a>. Para un desarrollo amplio de la idea de Bloque de constitucionalidad ver Uprimny, Rodrigo. <i>Bloque de Constitucionalidad, Derechos Humanos y Nuevo proceso penal</i>. Escuela Judicial Rodrigo Lara Bonilla, Bogot&aacute;, 2007.</p>     <p><a href="#n12" name="12">12</a>. ONU. <i>Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales</i>. Art&iacute;culo 13, numeral 2, inciso a.</p>     <p><a href="#n13" name="13">13</a>. Ver: El Derecho a la Educaci&oacute;n, Observaci&oacute;n General No. 13, Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, 21&ordm; Per&iacute;odo de Sesiones at para. 43, UN Doc. E/C.12/1999/10 (1999).</p>     <p><a href="#n14" name="14">14</a>. <i>Ibid</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n15" name="15">15</a>. <i>Ibid</i>. Art&iacute;culo 14.</p>     <p><a href="#n16" name="16">16</a>. Uprimny, Rodrigo. <i>La gratuidad en la educaci&oacute;n b&aacute;sica</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://dejusticia.org/interna.php?id_tipo_publicacion=2&amp;id_publicacion=179" target="_blank">http://dejusticia.org/interna.php?id_tipo_publicacion=2&id_publicacion=179</a>., recuperado: 25 de septiembre de 2009; Tomasevski, Katarina. <i>Informe de la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Educaci&oacute;n</i>. Misi&oacute;n a Colombia, 25 de enero de 2004, E/CN.4/2004/45, p&aacute;rrafo 8. Disponible en: <a href="http://documentsddsny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G04/103/31/pdf/G0410331.pdf?OpenElement" target="_blank">http://documentsddsny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G04/103/31/pdf/G0410331.pdf?OpenElement</a>, recuperado: 12 de septiembre de 2009.</p>     <p><a href="#n17" name="17">17</a>. Ver por ejemplo las sentencias C-010 de 2000, T-1319 de 2001, y C-355 de 2006.</p>     <p><a href="#n18" name="18">18</a>. ONU. <i>Convenci&oacute;n sobre los derechos del ni&ntilde;o 1989</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://www.coalico.org/publicaciones/inst_col.htm" target="_blank">http://www.coalico.org/publicaciones/inst_col.htm</a>, recuperado: 24 de septiembre de 2009.</p>     <p><a href="#n19" name="19">19</a>. <i>Ibid</i>. Art&iacute;culo 28.</p>     <p><a href="#n20" name="20">20</a>. CRC/C/129/Add6.</p>     <p><a href="#n21" name="21">21</a>. Ver OEA, Protocolo Adicional a la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, en materia de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales tomado de <a href="http://www.coalico.org/publicaciones/inst_col.htm" target="_blank">http://www.coalico.org/publicaciones/inst_col.htm</a>, consultado el 24 de septiembre de 2009.</p>     <p><a href="#n22" name="22">22</a>. Art&iacute;culo 13 del Protocolo de San Salvador.</p>     <p><a href="#n23" name="23">23</a>. <i>Ibid</i>.</p>     <p><a href="#n24" name="24">24</a>. <i>Ibid</i>. Art&iacute;culo 16.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n25" name="25">25</a>. El comit&eacute; de DESC distingue en la accesibilidad de la educaci&oacute;n secundaria y superior en su comentario general 13.</p>     <p><a href="#n26" name="26">26</a>. Sobre la teor&iacute;a del n&uacute;cleo esencial de los derechos fundamentales, ver, entre muchas otras, las sentencias C-620 de 2001, C-142 de 2001 y T-1072 de 2000.</p>     <p><a href="#n27" name="27">27</a>. De forma espec&iacute;fica ver la Sentencia T-925 de 2002 reiterada por la sentencia T-294 de 2009.</p>     <p><a href="#n28" name="28">28</a>. Ver en particular la Sentencia T-944 de 2000 y tambi&eacute;n las sentencias T-09 de 1992, T-290 de 1996, T-329 de 1997, T-202 de 2000, T-675 de 2002, T-550 de 2007 y T-294 de 2009.</p>     <p><a href="#n29" name="29">29</a>. C-210/97.</p>     <p><a href="#n30" name="30">30</a>. La Corte dice lo siguiente: "&#91;e&#93;l estudio gratuito en los establecimientos del Estado se refiere no s&oacute;lo a servidores p&uacute;blicos sino, en general, a quienes ingresen a tales establecimientos educativos".</p>     <p><a href="#n31" name="31">31</a>. Sentencia T-323 de 1994. Esta posici&oacute;n fue reiterada en la Sentencia T-356 de 2001.</p>     <p><a href="#n32" name="32">32</a>. Esta sentencia fue reiterada por la sentencia T-1030 de 2006.</p>     <p><a href="#n33" name="33">33</a>. Ver en este sentido las sentencias T-324 de 1994, M.P. Eduardo Cifuentes Mu&ntilde;oz.</p>     <p><a href="#n34" name="34">34</a>. El texto del art&iacute;culo es el siguiente: <i>"Para los efectos de la presente Convenci&oacute;n, se entiende por ni&ntilde;o todo ser humano menor de dieciocho a&ntilde;os de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayor&iacute;a de edad"</i>.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="#n35" name="35">35</a>. Sentencia T-323 de 1994, M.P. Eduardo Cifuentes Mu&ntilde;oz. En esta sentencia la Corte abord&oacute; el caso de una menor de edad a la que se neg&oacute; un cupo en un colegio del municipio de Medell&iacute;n, por haber superado la edad de 15 a&ntilde;os. La Corporaci&oacute;n reconoci&oacute; que la accionante gozaba de un derecho fundamental a recibir educaci&oacute;n b&aacute;sica y media hasta que cumpliera los 18 a&ntilde;os de edad. No obstante, no concedi&oacute; la tutela debido a que la menor hab&iacute;a solicitado extempor&aacute;neamente su matr&iacute;cula.</p>     <p><a href="#n36" name="36">36</a>. Sentencia T-450 de 1992.</p>     <p><a href="#n37" name="37">37</a>. En este caso, sin embargo, la Corte se abstuvo de emitir alguna orden en este caso por carencia actual de objeto ya que los menores se encontraban matriculados en una instituci&oacute;n educativa al momento de proferirse el fallo de revisi&oacute;n.</p>     <p><a href="#n38" name="38">38</a>. Cfr. Corte Constitucional, Sentencias T-202 de 2000, T-329 de 1997, T-290 de 1996 y T-02 de 1992.</p>     <p><a href="#n39" name="39">39</a>. <i>Observaci&oacute;n General No 11, numeral 7, del Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, sociales y Culturales</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://www.oacnudh.org.gt/documentos/publicaciones/KIT%20INSTRUMENTOS%20INTERNACIONALES/2%20DESC/2.5%20Observaciones%20Generales.pdf" target="_blank">http://www.oacnudh.org.gt/documentos/publicaciones/KIT%20INSTRUMENTOS%20INTERNACIONALES/2%20DESC/2.5%20Observaciones%20Generales.pdf</a>, recuperado: 25 de julio de 2009.</p>     <p><a href="#n40" name="40">40</a>. <i>Ibid</i>.</p>     <p><a href="#n41" name="41">41</a>. Ver por ejemplo las sentencias C-010 de 2000, T-1319 de 2001, y C-355 de 2006.</p>     <p><a href="#n42" name="42">42</a>. Un desarrollo m&aacute;s detallado de estas tesis se encuentra en: P&eacute;rez, Luis Eduardo; Rodr&iacute;guez, C&eacute;sar &amp; Uprimny, Rodrigo. <i>Los Derechos Sociales en serio</i>. Dejusticia-IDEP, Bogot&aacute;, 2006.</p>     <p><a href="#n43" name="43">43</a>. Tomsevski, Katarina, 2006, <i>op. cit</i>.</p> <hr>     <p><b><i>BIBLIOGRAF&Iacute;A</i></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. Abramovich, V&iacute;ctor &amp; Courtis, Cristian. <i>Los derechos sociales como derechos exigibles</i>. Trotta, Madrid, 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000143&pid=S0124-0579201000010001700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>2. Arango, Rodolfo. <i>El concepto de los derechos sociales fundamentales</i>. Legis, Bogot&aacute;, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000144&pid=S0124-0579201000010001700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>3. Colombia, Congreso de la Rep&uacute;blica, Ley 115 de 1994.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000145&pid=S0124-0579201000010001700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>4. Colombia, Congreso de la Rep&uacute;blica, Ley 12 de 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000146&pid=S0124-0579201000010001700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>5. Colombia, Congreso de la Rep&uacute;blica, Ley 319 de 1997.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000147&pid=S0124-0579201000010001700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>6. Colombia, Congreso de la Rep&uacute;blica, Ley 5 de 1992.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000148&pid=S0124-0579201000010001700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>7. Colombia, Congreso de la Rep&uacute;blica, Ley 74 de 1968.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000149&pid=S0124-0579201000010001700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>8. Colombia, Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, 1991.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000150&pid=S0124-0579201000010001700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>9. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-010, 10 de enero de 2000, M.P. Alejandro Mart&iacute;nez Caballero, expediente D-2431.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000151&pid=S0124-0579201000010001700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>10. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-142, 7 de febrero de 2001, M.P. Eduardo Montealegre, expediente D-3023.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000152&pid=S0124-0579201000010001700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>11. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-210, 24 de abril de 1997, M.P. Carmen Isaza de G&oacute;mez, expediente D-1442. 12. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-355 de 2006, 10 de mayo de 2006, M.P. Clara In&eacute;s Vargas, Jaime Ara&uacute;jo, expedientes D-6122, D-6123, D-6124.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000153&pid=S0124-0579201000010001700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000154&pid=S0124-0579201000010001700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>13. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia C-620, 13 de junio de 2001, M.P. Jaime Ara&uacute;jo, expediente D-3157.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000155&pid=S0124-0579201000010001700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>14. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-002, 8 de mayo de 1992, M.P. Alejandro Mart&iacute;nez, expediente D-644.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000156&pid=S0124-0579201000010001700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>15. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-009, 22 de mayo de 1992, M.P. Alejandro Mart&iacute;nez, expediente T-030, T-092 y T-121.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000157&pid=S0124-0579201000010001700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>16. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-1030, 4 de diciembre de 2006, M.P. Marco Monroy, expediente T-142.872.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000158&pid=S0124-0579201000010001700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>17. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-1072, 17 de agosto de 2000, M.P. Vladimiro Naranjo, expediente T-288.123.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000159&pid=S0124-0579201000010001700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>18. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-1319, 7 de diciembre de 2001, M.P. Rodrigo Uprimny, expediente T-357.702.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000160&pid=S0124-0579201000010001700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>19. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-202, 28 de febrero de 2000, M.P. Fabio Mor&oacute;n, expediente T-256.552.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000161&pid=S0124-0579201000010001700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>20. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-290, 28 de junio de 1996, M.P. Jorge Arango, expediente T-93.408.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000162&pid=S0124-0579201000010001700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>21. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-294, 23 de abril de 2009, M.P. Clara Reales, expediente T-2.121.107.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000163&pid=S0124-0579201000010001700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>22. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-323, 14 de julio de 1994, M.P. Eduardo Cifuentes Mu&ntilde;oz, expediente T-34.711.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000164&pid=S0124-0579201000010001700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>23. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-324, 14 de julio de 1994, M.P. Eduardo Cifuentes Mu&ntilde;oz, expediente T-35.144.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000165&pid=S0124-0579201000010001700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>24. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-329, 11 de julio de 1997, M.P. Fabio Mor&oacute;n, expediente T-126.045&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000166&pid=S0124-0579201000010001700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>25. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-356, 30 de marzo de 2001, M.P. Manuel Cepeda, expediente T-397.795.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000167&pid=S0124-0579201000010001700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>26. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-450, 10 de julio de 1992, M.P. Eduardo Cifuentes, expediente T-1211.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000168&pid=S0124-0579201000010001700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>27. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-550, 19 de julio de 2007, M.P. Jaime Ara&uacute;jo, expediente T-1.589.788. 28. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-675, 21 de agosto de 2002, M.P. Jaime C&oacute;rdoba, expediente T-591.923.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000169&pid=S0124-0579201000010001700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000170&pid=S0124-0579201000010001700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>29. Colombia, Corte Constitucional, Sentencia T-944, 24 de julio de 2000, M.P. Alejandro Mart&iacute;nez, expediente T-298.496.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000171&pid=S0124-0579201000010001700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>30. Colombia, Corte Constitucional, T-925, 31 de octubre de 2002, M.P. Alvaro Tafur, expediente T-619.013.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000172&pid=S0124-0579201000010001700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>31. El Derecho a la Educaci&oacute;n, Observaci&oacute;n General No. 13, Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, 21&ordm; Per&iacute;odo de Sesiones at para. 43, UN Doc. E/C.12/1999/10 (1999).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000173&pid=S0124-0579201000010001700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>32. Herrera, Carlos Miguel. <i>Los Derechos sociales, entre Estado y doctrina jur&iacute;dica</i>. Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000174&pid=S0124-0579201000010001700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p><i>33. Observaci&oacute;n General No 11, numeral 7, del Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, sociales y Culturales</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://www.oacnudh.org.gt/documentos/publicaciones/KIT%20INSTRUMENTOS%20INTERNACIONALES/2%20DESC/2.5%20Observaciones%20Generales.pdf" target="_blank">http://www.oacnudh.org.gt/documentos/publicaciones/KIT%20INSTRUMENTOS%20INTERNACIONALES/2%20DESC/2.5%20Observaciones%20Generales.pdf</a>, recuperado: 25 de julio de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000175&pid=S0124-0579201000010001700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>34. OEA. <i>Protocolo Adicional a la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, en materia de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;,disponible en: <a href="http://www.coalico.org/publicaciones/inst_col.htm" target="_blank">http://www.coalico.org/publicaciones/inst_col.htm</a>, recuperado:24 de septiembre de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000176&pid=S0124-0579201000010001700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>35. ONU. <i>Convenci&oacute;n sobre los derechos del ni&ntilde;o 1989</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://www.coalico.org/publicaciones/inst_col.htm" target="_blank">http://www.coalico.org/publicaciones/inst_col.htm</a>, recuperado: 24 de septiembre de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000177&pid=S0124-0579201000010001700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>36. ONU. <i>Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales</i>. Art&iacute;culo 13, numeral 2, inciso a.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000178&pid=S0124-0579201000010001700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>37. P&eacute;rez, Luis Eduardo; Rodr&iacute;guez, C&eacute;sar &amp; Uprimny, Rodrigo. <i>Los Derechos Sociales en serio</i>. Dejusticia-IDEP, Bogot&aacute;, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000179&pid=S0124-0579201000010001700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>38. Pisarello, Gerardo. <i>Los derechos sociales y sus garant&iacute;as</i>. Trotta, Madrid, 2007.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000180&pid=S0124-0579201000010001700038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>39. Redacci&oacute;n Nacional. "Cada a&ntilde;o 450.000 menores dejan las aulas para dedicarse a otras labores". En: <i>Revista Cambio</i>. Bogot&aacute;, 2009. Disponible en: <a href="http://www.cambio.com.co/paiscambio/857/ARTICULO-WEBNOTA_INTERIOR_CAMBIO-6723672.html" target="_blank">http://www.cambio.com.co/paiscambio/857/ARTICULO-WEBNOTA_INTERIOR_CAMBIO-6723672.html</a>, recuperado: febrero de 2010.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000181&pid=S0124-0579201000010001700039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>40. Sen, Amartya. <i>Desarrollo y libertad</i>. Planeta, Bogot&aacute;, 2002.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000182&pid=S0124-0579201000010001700040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>41. Sen, Amartya. <i>El derecho a no tener hambre</i>. Universidad Externado de Colombia, Bogot&aacute;, 2005.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000183&pid=S0124-0579201000010001700041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>42. Tomasevski, Katarina. <i>Informe de la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Educaci&oacute;n</i>. Misi&oacute;n a Colombia, 25 de enero de 2004, E/CN.4/2004/45, p&aacute;rrafo 8. Disponible en: <a href="http://documentsddsny. un.org/doc/UNDOC/GEN/G04/103/31/pdf/G0410331.pdf?OpenElement" target="_blank">http://documentsddsny. un.org/doc/UNDOC/GEN/G04/103/31/pdf/G0410331.pdf?OpenElement</a>, recuperado: 12 de septiembre de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000184&pid=S0124-0579201000010001700042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>43. Tomasevski, Katarina. "Mision to Colombia". En: <i>Social, Cultural, Rigths Council, The Right of Education</i>. Disponible en: <a href="http://www.unhchr.ch/huridocda/huridoca.nsf/2848af408d01ec0ac1256609004e770b/ebe73a2be6b6973fc1256e4a0039d6c8/$FILE/G0410986.pdf" target="_blank">http://www.unhchr.ch/huridocda/huridoca.nsf/2848af408d01ec0ac1256609004e770b/ebe73a2be6b6973fc1256e4a0039d6c8/$FILE/G0410986.pdf</a>, recuperado: 10 de septiembre de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000185&pid=S0124-0579201000010001700043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>44. Tomsevski, Katarina. <i>El asalto a la educaci&oacute;n.</i>, Oxfam, Barcelona, 2006.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000186&pid=S0124-0579201000010001700044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>45. Uprimny, Rodrigo. <i>La gratuidad en la educaci&oacute;n b&aacute;sica</i> &#91;en l&iacute;nea&#93;, disponible en: <a href="http://dejusticia.org/interna.php?id_tipo_publicacion=2&amp;id_publicacion= 179" target="_blank">http://dejusticia.org/interna.php?id_tipo_publicacion=2&id_publicacion= 179</a>., recuperado: 25 de septiembre de 2009.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=000187&pid=S0124-0579201000010001700045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p>46. Uprimny, Rodrigo. <i>Bloque de Constitucionalidad, Derechos Humanos y Nuevo proceso penal</i>. 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