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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana" size="3">    <p align="center"><b>    <br>JES&Uacute;S ANTONIO BEJARANO. IN MEMORIAM</b></p></font>     <p>    <br></p> <font face="Verdana" size="2">    <p align="center"><b>JES&Uacute;S ANTONIO BEJARANO. IN MEMORIAM</b></p>     <p>    <br>    <br></p>     <p><i>Mauricio P&eacute;rez Salazar</i></p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">    <br>El primer editorial de la <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> lo ha debido escribir Jes&uacute;s Antonio Bejarano.</p>     <p align="justify">No lo pudo hacer, y estamos de luto. Perdimos el colega, la inteligencia excepcional, el amigo, el hombre que se entreg&oacute; sin reservas a su pa&iacute;s y a sus universidades.</p>     <p align="justify">Bejarano ha debido escribir este editorial porque la <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> fue su iniciativa y porque este n&uacute;mero, el primero que se entrega a los lectores, fue elaborado bajo su direcci&oacute;n.</p>     <p align="justify">Bejarano era hombre de revistas y &eacute;sta, su &uacute;ltima, fue pensada s&oacute;lo como el m&aacute;s reciente de los escenarios desde donde podr&iacute;a criticar a la sociedad y su disciplina predilecta, la econom&iacute;a.</p>     <p align="justify">Para Bejarano la raz&oacute;n de ser de los intelectuales era la cr&iacute;tica, en el mejor sentido de la palabra. En una trayectoria acad&eacute;mica tan pr&oacute;diga como brillante aplic&oacute; su excepcional facultad cr&iacute;tica a la mayor&iacute;a de las disciplinas que pertenecen a lo que de ordinario se llaman las ciencias sociales y humanas. En innumerables publicaciones hizo contribuciones importantes a la econom&iacute;a, de la que fue uno de los investigadores colombianos m&aacute;s destacados de su generaci&oacute;n en &aacute;reas tan diversas como la econom&iacute;a agraria y la teor&iacute;a de la competencia imperfecta; en la historia, consider&aacute;ndosele por muchos el padre de la nueva historia colombiana; la pol&iacute;tica, donde fue una voz dominante en los debates acerca de la paz y de la guerra a lo largo de la &uacute;ltima d&eacute;cada; la filosof&iacute;a, a la cual se aproxim&oacute; desde las perspectivas de la epistemolog&iacute;a y de la &eacute;tica; y el derecho, como se aprecia en una de sus contribuciones a este n&uacute;mero.</p>     <p align="justify">A diferencia de muchos cient&iacute;ficos sociales, Bejarano nunca perdi&oacute; de vista que el objeto de estas disciplinas es el hombre, con toda sus complejidades y contradicciones. Bejarano, para usar la expresi&oacute;n inglesa <i>did not suffer fools gladly</i>  y con facilidad perd&iacute;a la paciencia con quienes ca&iacute;an en el reduccionismo. De ah&iacute; su gran empe&ntilde;o en construir puentes, o mejor dicho, derribar las barreras postizas que surgen entre disciplinas sociales por culpa de quienes se escudan en los tecnicismos y jergas para defender de intrusos su propio coto. De Bejarano, como de pocos, se puede decir que nada humano le era ajeno y de ah&iacute; su inter&eacute;s en la econom&iacute;a institucional, como expresi&oacute;n de la posibilidad de llevar a campos de estudio distintos de los tradicionales las t&eacute;cnicas de an&aacute;lisis propias de la econom&iacute;a; pero tambi&eacute;n de enriquecer el an&aacute;lisis econ&oacute;mico con aportes de la sociolog&iacute;a, de la filosof&iacute;a, de la pol&iacute;tica y de la jurisprudencia.</p>     <p align="justify">Aun cuando tuvimos el privilegio de su trato y amistad, y m&aacute;s adelante su lamentable desaparici&oacute;n, era dif&iacute;cil no sentir el hombre excepcional que era Jes&uacute;s Antonio Bejarano.</p>     <p align="justify">Toda comparaci&oacute;n entre personas es enga&ntilde;osa y parcial, pero la figura que m&aacute;s acude a la mente es la de S&oacute;crates. La primera impresi&oacute;n que causaba Bejarano era la de su apariencia f&iacute;sica, noble y expresiva de inteligencia como la de S&oacute;crates. En sus &uacute;ltimos a&ntilde;os Bejarano hab&iacute;a adoptado la barba corta de los fil&oacute;sofos griegos. Eran suyas la alegr&iacute;a y la irreverencia, unida esta &uacute;ltima a la humildad intelectual y la curiosidad insaciable. Bejarano era uno de los hombres mejor le&iacute;dos de pa&iacute;s, y su mayor placer era el tener entre manos un nuevo libro para a&ntilde;adir a su heroica lista de lecturas pendientes. Ten&iacute;a tambi&eacute;n de S&oacute;crates la dial&eacute;ctica inagotable. Testigos de esto fueron sus colegas de universidad, con quienes entabl&oacute; pol&eacute;micas memorables, y hasta los negociadores de la insurgencia armada. Bejarano era un gran contertulio y sin importar lo balad&iacute; del tema de conversaci&oacute;n sus comentarios eran originales y profundos. Sent&iacute;a la necesidad de compartir con los dem&aacute;s lo que sab&iacute;a y pensaba –por eso era tan buen profesor–. Como S&oacute;crates, siempre entendi&oacute; los problemas sociales en t&eacute;rminos de &eacute;tica: la b&uacute;squeda de la vida buena y la entrega a los asuntos colectivos. Hubiera sido un buen ateniense.</p>     <p align="justify">Su inter&eacute;s por la paz y nuestras guerras se origin&oacute; en ese esp&iacute;ritu p&uacute;blico. Con vehemencia insist&iacute;a en la necesidad de un nuevo enfoque y acu&ntilde;&oacute; el neologismo de <i>paz&oacute;logo</i>, como &eacute;l mismo se denominaba, para distinguirse de los “violent&oacute;logos”. A su parecer hab&iacute;a exceso de diagn&oacute;sticos plet&oacute;ricos y de escasa relevancia pr&aacute;ctica. Hac&iacute;an falta, y se dedic&oacute; a hacerlas, propuestas de soluci&oacute;n. El atractivo del tema para Bejarano era, en parte, intelectual: la paz (o su presunta imposibilidad) es un acertijo, un <i>puzzle</i>, casi imposible de discernir. Pero tambi&eacute;n lo era, por ser este el gran tema p&uacute;blico de nuestro pa&iacute;s en este tiempo.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Frente a los problemas de la paz (o del rechazo a la violencia, como hubiera dicho &eacute;l) ha sido pobre la respuesta de las diversas disciplinas sociales, entre ellas la econom&iacute;a, a la pregunta de por qu&eacute; los colombianos, a diferencia de la gran mayor&iacute;a de sus cong&eacute;neres, han sido incapaces de desarrollar medios pac&iacute;ficos para superar los conflictos de intereses y opiniones propios de toda sociedad. M&aacute;s pobre a&uacute;n ha sido la formulaci&oacute;n de salidas a este espiral ascendente de violencia. Bejarano sent&iacute;a, con toda raz&oacute;n, que su clase pensante le hab&iacute;a fallado al pa&iacute;s.</p>     <p align="justify">Es probable que una pasi&oacute;n intelectual a cuyo servicio puso su formidable capacidad de an&aacute;lisis haya causado, aunque indirectamente, su muerte. Faltan palabras para calificar su asesinato. La vileza, la cobard&iacute;a, la estupidez no son lo suficientemente fuertes.</p>     <p align="justify">En su muerte, Chucho Bejarano tambi&eacute;n se parece a S&oacute;crates. S&oacute;crates fue condenado a muerte por impiedad, consistente en afirmar con base en argumentos de raz&oacute;n que los mitos griegos eran, pues, mitos. Tuvo amplias oportunidades de retractarse, pero no lo hizo porque no estaba dispuesto a traicionar la raz&oacute;n seg&uacute;n &eacute;l la entend&iacute;a. Bejarano supo de amenazas contra su vida un buen tiempo antes de su muerte. Hubiera cedido ante argumentos que lo persuadieran, pero jam&aacute;s ante la coacci&oacute;n. Con valor y entereza no se retract&oacute; ni call&oacute; su verdad. Por eso murieron ambos.</p>     <p align="justify">La barbarie de la muerte de Bejarano recuerda gritos dementes de otra guerra civil de este siglo, la espa&ntilde;ola: abajo la inteligencia, y que viva la muerte.</p>     <p align="justify">Todos somos, de alguna manera, hu&eacute;rfanos de Chucho. No s&oacute;lo sus amigos, no s&oacute;lo sus alumnos. La sociedad colombiana entera ha perdido a uno de sus intelectos m&aacute;s claros en un momento cuando la lucidez es terriblemente escasa.</p>     <p align="justify">El mejor homenaje que puede rendirse a la memoria de Jes&uacute;s Antonio Bejarano es seguir su ejemplo y emular su culto de la raz&oacute;n que ilustra. Contra quienes hacen suya la violencia, contra quienes suplen la raz&oacute;n con alucinaciones sangrientas que s&oacute;lo engendran monstruos, y aunque nos sigan matando hay que gritar: abajo la muerte y que viva la inteligencia.</p>     <p align="center">* * *</p>     <p align="justify">La creaci&oacute;n de la <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> es una respuesta a cambios profundos que se han dado dentro de la disciplina econ&oacute;mica durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, cuyo emblema puede ser el otorgamiento del Premio Nobel a economistas como Coase, Buchanan, North y Sen por trabajos que desbordan los l&iacute;mites de lo que se ha llamado la corriente principal neocl&aacute;sica. Actualmente no se podr&iacute;a hablar de un cambio de paradigma, pues la econom&iacute;a neoinstitucional en la mayor&iacute;a de sus diversas vertientes tiene, en gran parte, como punto de partida los modelos y las herramientas anal&iacute;ticas de la microeconom&iacute;a. Muchos de sus desarrollos buscan enriquecer y fortalecer el pensamiento de la corriente principal con el prop&oacute;sito de hacer m&aacute;s riguroso y realista su tratamiento de los problemas econ&oacute;micos. Sin embargo, subsisten algunos problemas te&oacute;ricos cuya soluci&oacute;n podr&iacute;a contribuir, eventualmente, a la construcci&oacute;n de herramientas anal&iacute;ticas alternativas que trasciendan las limitaciones de la microeconom&iacute;a convencional.</p>     <p align="justify">Pueden citarse muchos ejemplos de los aportes del enfoque institucional al avance del an&aacute;lisis econ&oacute;mico. No hay mercados donde existan costos de transacci&oacute;n, grandes o peque&ntilde;os; su inclusi&oacute;n en modelos de equilibrio general o parcial puede cambiar radicalmente los resultados. La operaci&oacute;n de los mercados siempre ocurre dentro de un marco institucional espec&iacute;fico. La posibilidad de comprar y vender bienes en condiciones de competencia s&oacute;lo se da si hay ciertos bienes, como la justicia, que no pueden ser objeto de comercio. Sin embargo, decir que el gobierno es un agente a la vez ben&eacute;volo y omnisciente, capaz de ofrecer estos bienes, como se hace con frecuencia en los modelos macroecon&oacute;micos, es suponer que en ellos Dios camina entre nosotros.</p>     <p align="justify">La econom&iacute;a neoinstitucional ha hecho posible un mejor entendimiento de la manera como funcionan las instituciones pol&iacute;ticas y su incidencia en la provisi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos: el Estado tambi&eacute;n es un mercado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Las instituciones, entendidas como las reglas del juego de la sociedad, son el contexto dentro del cual funcionan los mercados. Las instituciones y las reglas formales e informales determinan en buena parte la eficiencia y el desempe&ntilde;o econ&oacute;micos.</p>     <p align="justify">La econom&iacute;a institucional ha propiciado un intercambio de doble v&iacute;a entre la econom&iacute;a y otras ciencias sociales. El “imperialismo” de la econom&iacute;a, o sea el uso de sus t&eacute;cnicas de an&aacute;lisis para explicar comportamientos como la selecci&oacute;n de pareja y la criminalidad, ha sido acompa&ntilde;ado por el reconocimiento de que disciplinas como la &eacute;tica, la historia, la pol&iacute;tica, la sociolog&iacute;a y el derecho son indispensables para entender la conducta econ&oacute;mica. Es recuperar la herencia plena de Adam Smith, quien escribi&oacute; el <i>Tratado sobre los Sentimientos Morales</i>  antes de emprender su indagaci&oacute;n acerca de la <i>Riqueza de las Naciones</i>.</p>     <p align="justify">Tambi&eacute;n responde la <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> a una preocupaci&oacute;n que se ha generalizado en el pa&iacute;s, el continente y en los organismos multilaterales. El principal obst&aacute;culo al desarrollo quiz&aacute;s no sea la deficiencia de la pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, ni el hecho de que una econom&iacute;a sea cerrada o abierta; puede ser la calidad de sus instituciones. Aun cuando se acepten, para efectos de discusi&oacute;n, las bondades de una econom&iacute;a mixta orientada por la libre operaci&oacute;n de los mercados, la experiencia de las econom&iacute;as en transici&oacute;n demuestra que &eacute;stas no surgen espont&aacute;neamente y que requieren de un marco institucional apropiado. La misma reflexi&oacute;n, en cualquier an&aacute;lisis sobre los l&iacute;mites entre el &aacute;mbito del Estado y del mercado, es v&aacute;lida para Am&eacute;rica Latina.</p>     <p align="justify">La <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> tiene un doble objeto: promover un mejor conocimiento en Colombia y el mundo hispano de la abundant&iacute;sima literatura internacional que ha surgido en torno a este enfoque, mucha de la cual no es de f&aacute;cil acceso para acad&eacute;micos y estudiantes cuya lengua es el castellano; y servir como escenario para el debate de la investigaci&oacute;n sobre econom&iacute;a e instituciones hecha en nuestra regi&oacute;n.</p>     <p align="justify">Su contenido editorial combina traducciones de trabajos y art&iacute;culos recientes de estudiosos extranjeros, con &eacute;nfasis en <i>survey articles</i>, con art&iacute;culos de colombianos y latinoamericanos que articulen la estructura te&oacute;rica de la econom&iacute;a institucional con nuestra realidad. El alcance que damos al concepto de la econom&iacute;a institucional es amplio y abarca entre otros campos la teor&iacute;a de juegos, la econom&iacute;a p&uacute;blica, la microeconom&iacute;a de los mercados bajo condiciones de competencia imperfecta, el an&aacute;lisis econ&oacute;mico del derecho, la teor&iacute;a de la regulaci&oacute;n, la historia econ&oacute;mica, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, la econom&iacute;a pol&iacute;tica y la &eacute;tica.</p>     <p align="justify">Si bien la <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> se publica con el auspicio de la Universidad Externado de Colombia, sus p&aacute;ginas est&aacute;n abiertas a los aportes de acad&eacute;micos y practicantes de todas las universidades y centros de investigaci&oacute;n. Es un medio para apoyar la consolidaci&oacute;n de lo que tanto importaba a su primer director, Jes&uacute;s Antonio Bejarano, que era la comunidad acad&eacute;mica entre nosotros.</p>     <p align="center">* * *</p>     <p align="justify">El art&iacute;culo de Ken McKenzie “Dise&ntilde;o institucional y pol&iacute;tica p&uacute;blica” fue escrito como parte del marco te&oacute;rico de un amplio estudio sobre el redimensionamiento y reestructuraci&oacute;n del gobierno provincial de Alberta, Canad&aacute;, en un momento cuando &eacute;ste enfrentaba una aguda crisis fiscal. El problema planteado no fue s&oacute;lo “reducir el tama&ntilde;o del Estado”; fue el de utilizar con eficiencia los recursos a su disposici&oacute;n para evitar que el ajuste se tradujera en una merma de la producci&oacute;n de bienes p&uacute;blicos. Este es, palabras m&aacute;s palabras menos, el problema que hoy enfrenta el Estado colombiano. McKenzie no aborda las especificidades de lo que se hizo en Alberta, pero s&iacute; aporta un amplio an&aacute;lisis de la literatura econ&oacute;mica reciente sobre los determinantes de la eficiencia del sector p&uacute;blico con base en la perspectiva de la teor&iacute;a de la elecci&oacute;n p&uacute;blica. En el fondo se trata de identificar con claridad c&oacute;mo distintos agentes –electores, pol&iacute;ticos, bur&oacute;cratas y usuarios– se relacionan entre s&iacute;, y a cu&aacute;les est&iacute;mulos es sensible su comportamiento. Su conclusi&oacute;n muestra la enorme responsabilidad que tienen los economistas de “educar al p&uacute;blico sobre la dimensi&oacute;n y las posibilidades de ineficiencia del gobierno”.</p>     <p align="justify">El pensamiento de John Locke suele tratarse en Colombia y Am&eacute;rica Latina como un episodio pasajero de la historia de las ideas pol&iacute;ticas. Pocos lo recuerdan y, menos, lo leen. Sin embargo, sus aportes fueron no s&oacute;lo el punto de partida de la ideolog&iacute;a liberal que hizo posible el desarrollo capitalista, tambi&eacute;n lo fueron los primeros economistas, desde los fisi&oacute;cratas y Smith hasta Marx y Mill. La lectura de Mauricio P&eacute;rez Salazar busca rescatar varios aspectos de su <i>Segundo tratado sobre el gobierno civil</i> que son pertinentes para el an&aacute;lisis econ&oacute;mico contempor&aacute;neo. Locke postul&oacute; una funci&oacute;n de utilidad m&aacute;s compleja (y m&aacute;s realista) que la de Hobbes; lamentablemente fue la de &eacute;ste la que sirvi&oacute; de base para el utilitarismo y para el posterior desarrollo de la teor&iacute;a econ&oacute;mica. Locke se&ntilde;al&oacute; que el dinero es una instituci&oacute;n que sirve para hacer m&aacute;s eficientes los procesos econ&oacute;micos, de forma an&aacute;loga a las innovaciones tecnol&oacute;gicas. Locke identific&oacute; la reducci&oacute;n de costos de transacci&oacute;n como la raz&oacute;n de ser del Estado, y afirm&oacute; que ello s&oacute;lo ser&iacute;a posible dentro de un Estado de derecho. Finalmente, su noci&oacute;n del Estado tiene muchas afinidades con el esquema del principal agente, con todos los peligros de infidelidad y abuso de confianza que esto implica. Las teor&iacute;as constitucionalistas modernas le deben mucho a las intuiciones de Locke que han sido redescubiertas y formalizadas por la econom&iacute;a neoinstitucional.</p>     <p align="justify">Cuando era un joven investigador, patrocinado por Colciencias, Jaime Lozano escribi&oacute; la primera versi&oacute;n de su ensayo <i>Econom&iacute;a Institucional y Ciencia Econ&oacute;mica</i>  con la asesor&iacute;a de Bejarano. Su argumento fundamental es que el enfoque walrasiano, del cual se nutre la corriente principal, cercen&oacute; el esp&iacute;ritu de la disciplina econ&oacute;mica y la empobreci&oacute; anal&iacute;ticamente, aunque no de manera irreparable. En un esfuerzo para ubicar el pensamiento institucionalista en el panorama de la ciencia econ&oacute;mica, Lozano compara la forma como la econom&iacute;a institucional y la econom&iacute;a walrasiana conciben el individuo, el orden econ&oacute;mico, la eficiencia y el mercado, como una primera aproximaci&oacute;n a una posible visi&oacute;n alternativa al pensamiento convencional. La concepci&oacute;n del mercado como instituci&oacute;n social permite identificar nuevos elementos anal&iacute;ticos en la discusi&oacute;n sobre el dise&ntilde;o institucional, la racionalidad social y los mecanismos diversos de asignaci&oacute;n de recursos que sostienen las econom&iacute;as, que no se encuentran en la perspectiva walrasiana. El reconocimiento de la diversidad institucional que gobierna el capitalismo obliga a los institucionalistas a desarrollar nuevas herramientas metodol&oacute;gicas que en el futuro podr&iacute;an transformar el quehacer de los economistas.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Homero Cuevas lleva muchos a&ntilde;os de exploraci&oacute;n de las bases de la teor&iacute;a econ&oacute;mica. Sus contribuciones han resaltado el hecho de que este campo no es intangible ni inaccesible. Las premisas b&aacute;sicas de la disciplina son supuestos y, por muy imponente que sea el edificio que sobre ellas se ha construido, siguen siendo susceptibles de cr&iacute;tica. En su contribuci&oacute;n, de una sencillez enga&ntilde;osa y el&iacute;ptica como toda su obra, Cuevas plantea una formulaci&oacute;n alterna de los fundamentos de la teor&iacute;a del monopolio. Las consecuencias de su an&aacute;lisis van mucho m&aacute;s all&aacute; de lo dicho por el autor.</p>     <p align="justify">La <i>Revista de Econom&iacute;a Institucional</i> se enorgullece de publicar dos de los &uacute;ltimos escritos de Jes&uacute;s Antonio Bejarano. El primero es una revisi&oacute;n de cinco textos de an&aacute;lisis econ&oacute;mico del derecho que se elabor&oacute; con el fin de brindar una introducci&oacute;n a quienes son legos en la materia y ubicar a investigadores y docentes dentro de la geograf&iacute;a de lo que se conoce en ingl&eacute;s como <i>law and economics</i>. Su exposici&oacute;n busca ilustrar la influencia rec&iacute;proca que se observa entre econom&iacute;a y derecho, y se&ntilde;alar cu&aacute;nto pueden enriquecerse ambas del intercambio. Adem&aacute;s, Bejarano quer&iacute;a orientar con este ensayo a quienes puedan usar los textos rese&ntilde;ados en la docencia. Con el mismo &aacute;nimo publicamos una breve nota de Isidro Hern&aacute;ndez acerca de <i>Public Choice II</i>, de Dennis Muller.</p>     <p align="justify">Tambi&eacute;n es de Bejarano la rese&ntilde;a del libro <i>Crimen e Impunidad</i>, de Mauricio Rubio, y que p&uacute;blica de manera simult&aacute;nea <i>Desarrollo y Sociedad</i> como homenaje p&oacute;stumo a nuestro director. La obra de Rubio, fruto de un esfuerzo heroico de investigaci&oacute;n, es pol&eacute;mica y apasionada. Es tambi&eacute;n la interpretaci&oacute;n m&aacute;s s&oacute;lida en cuanto a la cantidad y calidad de los datos que utiliza, de la absurda y demente violencia que azota nuestra sociedad y que seg&oacute; la vida de Bejarano. Rubio concluy&oacute; su libro, muy al estilo de Bejarano, con un cat&aacute;logo de las investigaciones necesarias para esclarecer las lagunas de ignorancia sobre el tema. A su vez, Bejarano destac&oacute; la obra como un “fuerte y valioso llamado a superar los prejuicios con que hasta ahora se han analizado los temas de seguridad y violencia”.</p>     <p align="justify">As&iacute; mismo, presentamos a nuestros lectores dos ensayos cr&iacute;ticos que pueden considerarse ejercicios de contrapunto sobre sus respectivos temas: una lectura desde la perspectiva de la elecci&oacute;n social por Jorge Iv&aacute;n Gonz&aacute;lez de <i>Proceso Pol&iacute;tico y Bienestar Social</i>, de Homero Cuevas; y una reflexi&oacute;n sobre la eficiencia del gasto p&uacute;blico, de Francisco Gonz&aacute;lez, quien toma como referente el libro de Eduardo Wiesner Dur&aacute;n, <i>La Efectividad de las Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas en Colombia</i>.</p>     <p align="center">* * *</p>     <p align="justify">Jes&uacute;s Antonio Bejarano era un gran colombiano, un gran economista y un gran contertulio. Antonio Hern&aacute;ndez Gamarra ha hecho algo prodigioso: plasmar en blanco y negro la agudeza y arte de su ingenio verbal en “Conversaci&oacute;n con Chucho Bejarano”, con la cual se abre esta publicaci&oacute;n.</p> </font>      ]]></body>
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